Archivo para diciembre 2008
Ultimátum a la Tierra (1951)
Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 1951), 8 de diciembre de 2008.
Klaatu Barada Nikto
Si alguien quiere presumir de “friqui”, y quiere ser algo más original que los “trekies” que saben hablar “klingon”, nada como repetir la frase anterior y dar una conferencia espontánea sobre su significado. Es una de las frases que viene en la película que hoy voy a comentar y que tuve la oportunidad de ver de nuevo hace una semana en el mi ordenador portatil, camino de París.
¿Y a qué fin viene lo de comentar esta película, que ni siquiera he visto en pantalla grande? Pues a que un día de estos, más pronto que tarde me iré a ver la nueva versión, con la que es muy probable que me acabe llevando un berrinche. Pero para entender el berrinche, hay que saber qué opino de la versión original.
El filme, dirigido por Robert Wise, habría que encuadrarlo dentro de la serie B. La serie B, pese a lo que muchos crean, no implicaba malas películas, sino presupuestos bajos. No había dinero para grandes directores, ni para grandes estrellas, ni para grandes escenarios. Ni mucho menos para efectos especiales que en aquellos momentos no estaban de moda, como desgraciadamente sucede ahora. Pero las historias podían ser interesantes e incluso buenas, y la factura correcta.
En este caso, como sucedió en otras películas de ciencia ficción de la época, se jugaba con el miedo a la guerra nuclear. En 1951, apenas estaba empezando la carrera armamentística nuclear, y faltaba aún algo de tiempo para que la guerra fría estuviera en su apogeo. Pero ya hubo quien vio los peligros de la situación, y con altas dosis de ingenuidad, nos ofrecieron esta historia en la que un extraterrestre (Michael Rennie), que recorre 250 millones de millas para llegar a la Tierra (debía de proceder de una asteroide o algo así; como cerca de Marte según su posición orbital), llega para advertirnos de los peligros de la belicosa actitud de los seres humanos, y para darnos una lección, acompañado de Gort, un antepasado de Robocop a escala sideral. En sus andanzas por nuestro planeta, por Washington DC para ser más exactos, recibe la ayuda de una viuda de guerra (Patricia Neal) y su hijo. Nada de tensión sexual. Todo casto y puro.
La película tiene una clara moralina. Se defienden una serie de valores tradicionales, y se critica la actitud de políticos y militares que actúan de forma egoista poniendo en peligro al conjunto de la humanidad por cuestiones de interés propio o baladíes. Es muy ingenua. Pero la película es ágil. La historia es pequeña pero bien adaptada a un largometraje de 90 minutos de duración. No te aburres nada. En general, es una película honesta, aunque determinadas cuestiones levanten una sonrisa condescendiente al ciudadano actual. No es una gran superproducción, pero se puede ver, especialmente si eres aficionado a la ciencia ficción.
Los efectos especiales son absolutamente rudimentarios. Se reducen al platillo volante y al robot Gort. Desde luego, para los parámetros de hoy en día, resultan como de juguete. Pero no importa, porque están al servicio de la historia que es en lo que te fijas y no al revés.
En resumen, una película artesanal, digna, que ha pasado a la historia del cine como un producto razonablemente bueno dentro de sus pretensiones. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.
Veremos qué pasa con la nueva versión, que ya la semana pasada pude ver anunciada por París por todos los lados y que ya está estrenada en nuestro país.
Exposiciones de fotografía en París
Uno de los objetivos que me he marcado en el reciente viaje a París ha sido visitar unas cuantas de las más significativas exposiciones del Mois de la Photo à Paris. Este certamen se celebra especialmente durante el mes de noviembre, pero muchas de sus mejores exposiciones se prolongan durante el mes de diciembre, e incluso llegan al mes de enero. Y he aquí un listado de las que he visitado con algún comentario al respecto.
- Seventies, le choc de la photographie américaine. Bibliothèque nationale de France. Muy interesante repaso a una época de la fotografía nortemericana especialmente fecunda. Colectiva, con imágenes de gentes tan importantes como Arbus, Winogrand, Clark y otros muchos.
- Henri Cartier-Bresson et Walker Evans, Photographier l’Amérique, 1929-1947. Fondation Henri Cartier-Bresson. ¿Qué se puede decir de dos maestros de semejante talla? Algo que hay que ver.
- Erwin Blumenfeld. Galerie Esther Woerdehoff. Pequeña exposición en esta escondida galería en las cercanías de Montparnasse. Ya he hablado de Blumenfeld en estas páginas, por lo que supondréis que a priori me interesaba. Ver sus imágenes a la ampliación correcta es un experiencia todavía mejor. Las copias estaban a la venta. De las más conocidas no venía el precio. De las menos, sí. A partir de 13.000 euros. Calderilla.
- Jordi Colomer. Jeu de Paume – site Concorde. Fotógrafo catalán que trabaja la imagen fija y el audiovisual. Para quienes guste de formas más actuales. A mí, algunos de sus audiovisuales me interesaron bastante.
- L’Art de Lee Miller. Jeu de Paume – site Concorde. Para mí, un descubrimiento. Discípula de mi adorado Man Ray, Lee Miller demuestra en esta exposición una adaptabilidad y variedad de capacidades fotográficas que me parece estupenda. Desde el surrealismo hasta el reportaje de guerra, pasando por la fotografía casual de sus amigos. Y con una estética estupenda. Me ha gustado mucho.
- Mutations II/Moving Stills. Maison Européenne de la Photographie. Algunos audiovisuales que no me interesaron mucho, pero que estaban ahí y visité.
- Sabine Weiss, Photographe de la lumière et de tendresse. Maison Européenne de la Photographie. Tengo un libro de esta fotógrafa, editado por Reporters sans frontières, y ya me interesaba. Ahora todavía me interesa más. Muy recomendable.
- McDermott & McGough, An experience of amusing chemistry. Maison Européenne de la Photographie. Procesos del siglo XIX en la fotografía del siglo XX. Me gustan especialmente las copias al paladio. La calidad tonal de las copias es impresionante.
- Göksin Sipahioglu, Maison Européenne de la Photographie. Fundador de la agencia Sipa Press, nadie se aburre viendo las fotografías de este reportero gráfico turco.
- Objectivités, la photographie à Dusseldorf. Musée d’art moderne de la Ville de Paris. Colectiva de una escuela muy interesante de fotografía. Por ser muy variados los estilos, también son variadas las impresiones que recibí. Algunos me gustaron más que otros. Pero quedé satisfecho.
Viajando de regreso a Zaragoza
Lo bueno siempre se acaba pronto. Así que a las 10 de la mañana estaba ya en Paris-Montparnasse para coger el TGV que me llevaría hasta Hendaya. Antes la correspondiente despedida de mi primo Edouard. Excelente persona.
Por el camino, hemos tenido todo tipo de tiempo. Entre París y el Loira, tremenda niebla con una helada de mucho cuidado. A partir del Loira y hasta Burdeos, sol radiante. En Burdeos, el tiempo estaba nublado. Al llegar a Dax, caía una lluvia continua aunque no muy copiosa, que ya nos ha acompañado hasta Irún.
En Irún, ha habido que esperar hora y media a la salida del Alvia con destino Madrid, pero que yo iba a abandonar en Tudela. La estación es de lo más desangelada. Y la estúpida forma de acoger a los viajeros del tren que plantea Renfe, obliga a no poder subir al más acogedor entorno del tren hasta casi la hora de salir, a pesar de estar el tren dispuesto desde antes.
En Tudela ya he abandonado el Alvia y he esperado a coger el Regional Express que me ha dejado en Zaragoza. 12 horas de viaje. Muchas. Aunque he aprovechado el rato. En cualquier caso. Ya estoy en casa.
Hoy ha salido el sol en París, y he seguido visitando unas exposiciones magníficas
Tranquilamente, he cogido el metro en dirección a Bourse, para visitar una exposición sobre fotografía americana de los años setenta que está muy bien hasta el punto que me he comprado el catálogo de la misma.
Después un paseo amplio, desde la Rue de Richelieu hasta el Sena, pasando por delante de la Comedie Française y el Museo del Louvre.
Una vez en el Sena, lo de costumbre; los bouquinistes, los jardines del Pont Neuf, muchos turistas, unos chinos haciéndose las fotografías de boda y, cómo no, Notre Dame. Lo mejor del caso es que progresivamente se ha ido aclarando el cielo y al final hemos tenido un sol radiante.
Después de comer, me he dirigido hacia Montparnasse con su horrible mole de torre dominándolo todo. Después de visitar una galería de arte donde tenían en exposición algunas obras de Erwin Blumenfeld, de quien os hable hace unas semanas. Y tras esto, la Fundación Henri Cartier-Bresson, con una exposición de Walker Evans y el maestro Henri mano a mano retratando los Estados Unidos de América. Estupenda; impresionante. También te da la oportunidad de admirar una de las estupendas Leicas del maestro, instrumentos con los que conseguían las mejores imágenes. Suponiendo que yo tuviera algún tipo de creencia religiosa, sería lo más parecido a estar en el lugar más sagrado que se me ocurriese.
Tras esta experiencia mística me he dirigido hacia los Champs-Elysées para terminar algunas últimas compras. Pasando eso sí de nuevo por el ínclito Arco de l’Etoile y admirando al caer la tarde la iluminación navideña de la famosa avenida parisina.
Mañana abandonaré París. Es lo que tiene lo bueno. Que se acaba. Me quedará un largo, pero no desagradable, viaje en tren. Tendré cosas que hacer. Y alguna foto que tomar. Ya os contaré.
Un paseo por el cementerio, esos obscuros objetos del deseo, y más fotografía
Hoy he conocido algo nuevo en París; el Cementerio del Père Lachaise. Está bien ese cementerio. Tiene cosas bonitas. Pero si por algo es conocido es por las celebridades que allí se encuentran enterradas. Muchas. Pero aquí os dejo con mi celebridad francesa favorita. Edith Piaf. También me he encontrado con un monumento a los republicanos españoles muertos durante la II Guerra Mundial. Parece que aquí la memoria histórica goza de mejor salud que en el solar ibérico. O no. Vaya usted a saber. Que todo el mundo tiene sus vergüenzas históricas.
Despúes un paseo hasta el Boulevard Beaumarchais, pasando por pintorescas paradas de metro, y por el Circo de Invierno. Le tengo yo cariño a este circo. Es el lugar donde se rodó la película Trapecio, protagonizada por Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida. La vi de niño. Cuando me enteré que este es el lugar donde se rodó. Me hizo mucha ilusión.
El Boulevard Beaumarchais es el Boulevard fotográfico por excelencia. Hay cantidad de tiendas de material fotográfico, incluyendo abundantes ofertas de material clásico y de segunda mano. Os dejo con un repertorio de Leicas, que se asomaban tímidas a un escaparate.
Después un paseo por la Place des Vosges, mi plaza favorita en París. Es muy bonita. Y también me he hecho un autorretrato en una sombrerería que había en los soportales de la plaza.
Un paseo por el Marais y llegas al centro George Pompidou, donde quería visitar la librería. ¡Quién fuera rico para comprar todos los libros que allí se venden!
A las cinco de la tarde he llegado a la Maison Européene de la Photographie, para seguir viendo algunas exposiciones del Mes de la Fotogragía de París. Está muy bien. Es un centro que ha mejorado con los años. Yo lo conocí en el 2001. Está más arreglado. Me han gustado las exposiciones de Simone Weiss y de Sipahiouglu, el fundador de la Agencia Sipa Press.
Luego, ya de noche de vuelta al metro por la calles animadas por los escaparates pre-navideños. Y a cenar, y a charrar un rato con la familia.
Frío, nieve y exposiciones de fotografía
Primer día en París. Ha salido el día nublado. Mucho. Pero tranquilo. Puesto que estoy en Saint-Denis, me he dado una vuelta por la basílica. Me gusta. Un gótico precoz. Y con la necrópolis de los reyes franceses. Es curioso de ver. Y nunca hay muchos turistas.
Después me he dirigido al Museo de Arte Moderno de París, a ver una exposición de fotógrafos alemanes. Dentro del ciclo del Mes de la Foto. Pero he dejado el metro en Charles de Gaulle para ir paseando y ver, nuevamente algunos de los monumentos característicos. El tema es que se ha puesto a nevar. Con ganas. Aunque no ha llegado a cuajar. Hacía fresquillo, vaya.
He estado hasta la hora de comer, tras lo que he ido a coger el RER en las cercanías de la Torre Eiffel. El objetivo era acercarse hacia el Jeu de Paume en Place de la Concorde, para ver más exposiciones del Mes de la Foto parisino.
Finalmente, al salir, ya cae la noche, y la ciudad se ilumina. Una vuelta para hacer unas compras y a casa a cenar con la familia.
Viaje a París
(Perdon por la falta de algunos acentos; uso un teclado francés)
Estoy de viaje. Como indicaba en el mensaje del domingo 7 de diciembre… slow travel. De Zaragoza a París en 12 horas y media, salida en autobús de la estación de mi ciudad a las 7:15. Llegada a Paris-Montparnasse en TGV a las 19:50.
A pesar de las nubes y la niebla, la mañana no ha salido fría. En todo momento, hasta Hendaya, hemos disfrutado de más de 10º de temperatura. Pero tratándose de una mañana festiva, poca gente iba por la calle de madrugada en Zaragoza, y apenas una docena de viajeros hemos tomado el autobús con destino Irún. Yo sólo he hecho el viaje hasta Tudela. A partir de ahí, el viaje será en tren. Mas caro; más cómodo.
En la estación de Tudela he tenido que permanecer hora y media, aprovechando para desayunar tranquilamente, sentado, leyendo la prensa que me ha dejado la camarera. Un diario local con apenas unas páginas de información nacional e internacional. El resto, particularismos de escaso interés. Después de desayunar, aun he estado un rato en el andén viendo pasar algunos trenes.
El viaje entre Tudela y Hendaya se hace largo. El tren va muy lento; La vía no se encuentra en buenas condiciones. He visto muchos tramos, atravesando los montes vascos, en los que un tren de última generación como el que nos llevaba se arrastraba a 80 km/h todo lo más. Así que me he dedicado a leer con detalle una revista que llevaba. Fuera, en el exterior, más nubes y nieblas.
Finalmente, hemos llegado a una bulliciosa Hendaya. Mucho ajetreo en la estación, que tiene cierto carácter internacional, aunque no carente de cierto aire provinciano. Es contradictorio, pero es así. En cualquier caso, tras arreglar el tema de los billetes electrónicos de la SNCF, me he comido un bocadillo viendo maniobrar los trenes, y ha continuación me dirigido al TGV (iDTGV) que me llevará hasta París.
La plaza que he ocupado es amplia y cómoda, como la del tren español, pero tiene algunas cosas mejor pensadas. Por ejemplo, tiene una toma de corriente estándar, que te permite conectar dispositivos eléctricos y electrónico. Así que sin miedo a acabar con la batería del portátil he decidido tener tarde cine. Entre las películas y series que llevo para estos días, la versión original de The Day the Earth Stood Still (Ultimátum a la Tierra). Tenía necesidad de ver esta original y entretenida película, ingenua en sus planteamiento, relativamente entrañable, antes de que la destrocen con la nueva versión que protagoniza Keanu Reeves y que está a punto de estrenarse en las pantallas de todo el mundo. De vez en cuando, una mirada por la ventanilla para admirar el paisaje de Las Landas. Sobre todo por que el cielo se ha abierto un poco, y algún rayo de sol ha alegrado la tarde.
Termino de escribir estas líneas cuando abandonamos Burdeos. Aún quedan tres horas de viaje, pero cuando llegue, entre el traslado a Saint-Denis y el charrar un rato con la familia,… pues no me apetecerá escribir nada. Veré alguna otra película, veré el atardecer, y hasta la próxima.
Me voy… me estoy yendo… a París
Me voy a París. Como casi todos los años por estas fechas desde hace un tiempo, aprovecho la celebración de la “Inmaculada” Constitución para tomarme un respiro antes de las fiestas navideñas, las cuales soporto con estoicismo más que disfruto. Y este año, me voy a París. A casa de unos familiares, gente excelente, que viven en Saint-Denis, población de la banlieue parisina, cómodamente comunicada por metro con el centro de la ciudad.
No voy a hacer turismo en el sentido habitual de la palabra. Quiero apuntarme un poco al concepto de slow travel. Iré tranquilamente en tren, contemplando el paisaje, con tiempo para leer, escribir o pensar. Parando a desayunar o a comer sentado tranquilamente en algún café o restaurante agradable. Sin los agobios que supone últimamente el avión, en el que viajas como sardinas en lata, en el que te registran y te cachean, en el que por el mero hecho de subir ya te consideran un delincuente. Un poco cansado. Iré, pues, en tren. Serán doce horas, pero últimamente tengo mucho en qué pensar.
Luego, en la capital gala, pasear, ver exposiciones, hacer algunas compras,… conozco lo suficiente la ciudad como para no tener “urgencias turísticas”. Aunque espero hacer fotos. Eso sí. Que no falten.
En la foto de hoy, la basílica de Saint-Denis, necrópolis real y monumento más característico del lugar donde viven mis familiares, aunque los “cultos” de hoy en día lo conocerán más por cierto establecimiento deportivo.
Dos nuevos blogs: NeoFronteras y Maikelnai’s blog
De cara a los días un poco más relajados de las navidades, he decicido hacer seguimiento de dos nuevos blogs:
Sólo el tiempo dirá si se quedan a vivir en mi Google Reader, o si simplemente pasan conmigo una temporada. Son blogs sobre ciencia. Más serio el primero, más informal el segundo. Ya os contaré.
Coñe; me acaba de dar cuenta de que lo de maikelnai… tiene que ver con cierta serie de televisión. Que espeso estoy hoy, madre.
Ufff, no sé si estoy introduciendo bien esta entrada; WordPress me ha cambiado las cosas de sitio y no encuentro nada. Espero que sea para bien… no he tenido tiempo para analizarlo
Os dejo con una foto del acuario.
“Acqua alta” en Venecia,… a ver las fotos
En dos ocasiones he visitado Venecia. La primera, a principios de septiembre; la segunda, a mediados de mayo. Con tiempo bueno, algún chaparrón aislado y poco importante la segunda vez, las aguas de la laguna se mantuvieron a niveles razonables para pasear y hacer turismo.
Así que nunca he tenido la ocasión de “disfrutar” de un “acqua alta” en directo. Un pena… o no. Este es un fenómeno que se da en determinados momentos del año en la Laguna Veneta, y que produce la inundación de grandes áreas de la ciudad de los canales. Esto da lugar a muchas imágenes muy pintorescas, en las que se mezclan los turistas curiosos y los venecianos soportando como mejor pueden los inconvenientes del fenómeno natural en el entorno urbano. Además, una de las zonas más afectadas de la ciudad es la parte más turística de la misma, los alrededores de la Piazza San Marco.
En cualquier caso, a falta de poder vivir este fenómeno en directo, acudadmos a The Boston Globe, que nos ofrece un divertido reportaje fotográfico sobre el “acqua alta” de este último fin de semana.
José Cendón y otros fotógrafos de reportaje
En estos días está siendo noticia el secuestro de José Cendón, fotógrafo freelance especializado en fotografía de reportaje, y que recibió uno de los galardones del prestigioso World Press Photo en su edición de 2007.
El fotógrafo, que ganó su premio por un reportaje de los centros psiquiátricos en África, se encontraba de nuevo en ese gran continente, en una de las regiones en las que se encuentra fraccionada Somalia. Seguía trabajando para contar historias mediante la imagen fotográfica. A estas alturas, no sabemos todavía cuál será el desenlace del secuestro. Espero que todo acabe bien para el fotógrafo y el resto de personas secuestradas.
Justo coincidiendo con este secuestro, en Foto Microsiervos han publicado entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre, en tres entregas, una entrevista a Álvaro Ybarra Zavala en la que se nos cuenta algo más sobre esta arriesgada profesión. Creo que es áltamente recomendable y por eso lo comento. En la tercera parte de la entrevista, el fotógrafo menciona también a otros compañeros de profesión, de los que el editor de la entrada nos deja los enlaces para que podamos ver sus trabajo. Pues a ello en cuanto haya un rato de tiempo libre.
Con semejantes imágenes, yo me he quedado un poco acomplejado a la hora de mostrar mis fotos… pero por lo menos… ¡¡¡este domingo encontré a Nemo!!!
Acuario fluvial de Zaragoza… por fin una visita
Más de dos meses después de finalizar la Expo 2008, tenía pendiente la visita al Acuario fluvial de Zaragoza, uno de los pabellones más significativos de la muestra internacional dedicada al agua, pero que dado mi bajo perfil en las visitas al evento, no había podido ver. Muchas colas, mucho follón y todo eso.
Pero ayer domingo, con poco que hacer, y haciendo frío y viento para estar por la calle paseando, pues dirigí mis pasos hacia la institución científica y divulgativa.
He hecho algunas fotos. Me he llevado la Canon EOS 40D, con tres objetivos fijos; EF 28/1,8 USM, EF 50/1,8 I, y Cosina MC 100/3,5 Macro. Tengo que conseguir un angular decente pero ligero para esta cámara. Pero es que no hay nada en focales fijas. Y los objetivos de focal variable abultan mucho para salir de paseo…
A lo que iba, he hecho algunas fotos… pero no me han salido muy allá. Es algo que no se me da bien esto de los acuarios. Es difícil. Poca luz. Fotografíar a través de cristales. Bichos que no paran de moverse. Un lío. Pero bueno, aquí os dejo algún pececillo.

Los peces fluviales suelen ser más sosos que los marinos, pero alguno con colorido es posible encontrar
Uno de los bichos que más atrae a la gente es el cocodrilo. Pero a mí los reptiles me parecen una sosada. En tanto estén bien alimentados, ahí se quedan, quietos, sin hacer nada. Como esperando a que hagan bolsos con ellos. Pero bueno, a la gente le va el morbo.
Está muy bien que se hayan basado en los ríos emblemáticos de cada continente para ilustrar la visita. El Nilo en África, la cuenca fluvial Murray-Darling en Australia, el Amazonas en América y el Ebro, ya sabemos dónde. A mí me faltan dos ríos. Uno representativo de América del Norte, que nada tiene que ver con la del sur a efectos de tipo de río, y lo lógico es que fuese el Mississipi-Misouri, y un río realmente gordo europeo, probablemente el Danubio. El Ebro está muy bien,… pero es un río pequeñico comparado con lo que se lleva por ahí. En cualquier caso, a mí me ha gustado especialmente la sección del Amazonas.
En general, la visita me ha gustado. Espero que desarrollen actividades alrededor de él y que lo amplien. Aunque no se si estructuralmente será posible. Y por favor, que quiten la prohibición de fotografíar. Entiendo que no permitan los flashes, para no molestar a los bichos… ¿pero fotografíar sin flash? Venga… no seáis tontos. De todas formas, sin empleados al tanto, la gente se va a pasar la prohibición por allá…









































































