Archivo para Julio 25th, 2009
Noticias del sábado: arden los bosques, arde el diálogo social, arde el mes de julio…
Esta semana ha estado que arde. En el sentido literal de la palabra y, supongo, que en el sentido metafórico. Este miércoles ha sido ese día del verano en el que Zaragoza se pone a la cabeza de las capitales de provincia a la hora de liderar el termómetro. 43,1ºC se registraron en el aeropuerto de Zaragoza. Imaginaos lo que podía haber en la isla de calor causada por el asfalto y el cemento en el centro de la ciudad. Sólo se que el jueves, con 6 u 7ºC menos nos parecía casi fresquito. ¡Casi fresquito a 37ºC! Pero bueno. Es el verano y estas cosas pasan.
Desgraciadamente, la combinación de altas temperaturas, viento y algún que otro tarado con una tea han hecho que se hayan declarado una gran cantidad de incendios forestales por toda España, aunque han tenido especial repercusión en este nordeste ibérico, especialmente en la sufrida provincia de Teruel y la provincia de Tarragona, donde se han registrado las muertes de varios bomberos atrapados por el fuego o en otros accidentes relacionados con las tareas de extinción. Una verdadera pena. Al parecer, situaciones similares se están dando también en otros países del Mediterráneo como Francia e Italia.
En otro orden de cosas, estos últimos días se han caracterizado por la hasta cierto punto sorprendente noticia de la ruptura radical del diálogo social. Según las noticias que llegan, que pueden variar según el medio que las transmita, las organizaciones empresariales habrían adoptado una postura maximalista a la hora de reclamar la desregulación completa del mercado de trabajo haciendo del despido un trámite ante el cual el trabajador quedaría indefenso. Afirman que una facilidad para el despido conllevaría también una mayor contratación y menor paro. Esto lo afirman los empresarios, claro. Hace tiempo que tengo sospecho algo.. Hay muchos empresarios españoles que son poco previsores. Cuando llegan las vacas gordos, abren sus amplios bolsillos y los llenan. Pero dedican demasiado pocas ganancias a la investigación, a la renovación, a la previsión para cuando llegan los tiempos difíciles. Y claro, cuando llegan, temerosos de perder ese dinero con el que han engordado, pues lo mejor es dar cerrojazo, perder el tejido empresarial, dejar a los trabajadores en la calle, y ellos conservar el dinerito acaparado. Esa es la sensación. Y conozco los suficientes casos como para que esta sospecha absolutamente subjetiva e inexperta tenga visos de ser real. Claro, si lo de echar a la gente a la calle le sale gratis,… pues mejor.
También está la cuestión de las grandes empresas. Esto lo aprendí en un curso de gestión de empresas sanitarias, en una prestigiosa escuela de negocios, donde el capitalismo y el libre mercado era un dogma fundamental. Se analizaban casos, y en varios de ellos se mostraba claramente que una falta de adecuada estrategia y planificación había llevado a las dificultades empresariales. Es decir, la habían cagado los empresarios y sus cuadros directivos. Cuando se analizaban la solución, era siempre lo mismo, reducir costes, reajustar plantillas, externalizar servicios, despedir trabajadores. Vamos, que nunca paga el pato el que la caga. ¡Viva el libre mercado! Y aquellos “prestigiosos” profesores lo contaban con una sonrisa, sin sonrojarse,… incluso presumían en aquellas escuela de defender la ética y la responsabilidad social en las empresas. Pues menos mal…
Claro, luego llega el chantaje a los gobiernos y administraciones públicas. Metidas en profundas pérdidas, con los puestos de trabajo de miles en el candelero, véanse las empresas del automóvil, quien tiene que enjuagar el déficit parece ser que tienen que ser ese mismo sector público contra el que en estos momentos ahora se están rebelando, probablemente también con un interés político de desgastar al gobierno para favorecer a algún partido de la oposición. Puestas así las cosas, ¿realmente es tan mala la titularidad pública de las empresas? Puesto que al final somos los ciudadanos los que pagamos, pues que no sean de otros…
En fin, también arden las cosas por el mundo. Los hondureños metidos en una rocambolesca historia entre el populismo de unos y el “golpestadismo” de otros. Obama sin encontrar apoyos para su programa sanitario. Y encima mete la pata llamando estúpidos a los policías de una población norteamericana. Y supongo que mil sitios que no merecen salir en la prensa donde las gentes las pasan putas de una forma u otra. En países donde no se regula la dignidad de las personas y de sus trabajos. Como les gustaría a los empresarios españoles.
Os dejo con una foto vacacional. De felices turistas, paseando por el mundo con sus “gadgets” electrónicos. Es lo que hay. El siglo XXI.






