Archivo para Diciembre 2009
1 año, 12 meses, 12 fotos
Poco rato tengo para elaborar una despedida adecuada al año 2009. Lamentablemente, voy a pasar el fin y el comienzo de año a caballo entre casa y el hospital. Cosas que pasan. Pero quiero dejaros aquí doce fotografías, una por cada mes del año que ha pasado. No serán ni las mejores ni las más representativas. Son las que se me han ocurrido en este momento. Pero ya valdrán. Y que el 2010 colme de dichas a quienes me leen,… y a los que no también, pero como no se enteran de lo que estoy escribiendo.

Enero - Mes de nieves y viajes a Madrid, pero me quedo con este autorretrato pasando frío para fotografíar la hora azul en la estación de Villarreal de Huerva - Canon EOS 40D, Tokina AT-X 12-24/4

Febrero - Carnaval, es decir, disfraces y alegría en el Paseo de la Independencia de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Marzo - Mes tranquilo, con paseos frecuentes por la ciudad, por ejemplo, por el Parque Grande - Pentax *ist DS, SMC-A 100/4 Macro

Abril - Vacaciones de Semana Santa en Viena, con vistas al Schloss Schönbrunn (por cierto, chicas, hace tiempo que no sé de vosotras) - Panasonic Lumix LX3

Mayo - Inspirado por la exposición de Bernard Plossu en el CDAN de Huesca, me voy a fotografiar a Guara, al Dolmen de Ibirque - Panasonic Lumix LX3

Junio - Pocas fotos este mes, pero recuero esta tormentosa tarde de sábado, paseando a orillas del Ebro - Panasonic Lumix LX3

Julio - Vacaciones en Suiza, y filas de montañeros subiendo al Breithorn, en las cercanías de Zermatt - Pentax K10D, SMC-M 200/4

Agosto - Escapada a Berlín y a la Bauhaus, como por ejemplo a la Haus am Horn de Weimar - Panasonic Lumix LX3

Septiembre - Aunque viajé, a Lisboa, recuerdo especialmente la visita al Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, y a una yaciente Cleopatra - Panasonic Lumix LX3

Octubre - En vísperas del Pilar, se abre de nuevo al público el frente fluvial de la antigua Expo,... y está muy bien - Panasonic Lumix LX3
Actualizando chismes fotográficos
Ya comenté hace unas semanas que tenía un nuevo aparato fotográfico. Después de familiarizarme un poco, me sirvió perfectamente en mi estancia en París a principios de diciembre. La ligera Panasonic Lumix GF1, con su objetivo G 20/1,7 ASPH constituye un excelente aparato de viaje. Ofrece una calidad de imagen buena, un rendimiento con luz escasa más que razonable, en un tamaño que no se hace pesado cuando vas por el mundo. Si le sumas la posibilidad de utilizar viejos objetivos de montura Leica con el adaptador correspondiente, compensas la escasez de objetivos. Aunque bien mirado, la inmensa mayoría de las fotos las hago con el 20 mm y no hecho de menos otro vidrios. Creo que la idea la describe muy bien Ken Rockwell en un artículo suyo reciente titulado Simplicity (sencillez).
Así que,… pues ya está incluida en mi página de Chismes fotográficos, como no podía ser menos.
Y poco más que decir. Estos días de fiestas, aunque me toca ir a trabajar, me cansan un poco, y me agotan las ideas sobre las que hablar. Otro día…
Libro: Nuevas greguerías
En estos días de comilonas y regalos, voy a hablar de uno de estos últimos. Un regalo en forma de original libro, en el que se mezcla literatura y fotografía. Y que además se puede leer en una tarde. Pero también es un libro que puedes leer cada vez que quieras, o leer sólo una página,… o una sentencia que te guste recordar.
Nuevas greguerías
Ramón Gómez de la Serna; fotografías, Chema Madoz
Biblioteca BLOWUP Libros únicos, La Fábrica, Madrid, 2009
ISBN: 9788492841035
El libro es una colección de greguerías de Ramón Gómez de la Serna, nunca publicadas salvo algunas de ellas que aparecieron en diarios de Sudamérica en los años 50 y 60. Recopiladas por una hispanista norteamericana, Laurie-Anne Laget, forman parte del numeroso material no publicado de uno de los autores españoles de los que se ha oído hablar mucho pero de los que se ha leído poco. La greguería es un género que se ha cultivado poco, pero que conforme vas leyendo algunas de ellas te das cuenta de su potencial como instrumento que a veces resulta poético, otras veces filosófico, no pocas veces humorístico, pero sobretodo creo que puede considerarse un elemento de modernidad en la primera mitad del siglo XX en España, ya que sus claros elementos surrealistas lo situaría en una vanguardia pocas veces conocida en este país a lo largo de su historia. El juego entre los conceptos, a veces afines a veces contrarios, la reinvención de la metáfora como forma literaria, las asociaciones de ideas, son elementos creativos muy interesantes.
Pero es que además, en la cuidada edición que nos proporciona La Fábrica, las greguerías de Gómez de la Serna son acompañadas por una pequeña pero interesante selección de fotografías de Chema Madoz. Son quince imágenes que comparten con las greguerías su carácter metafórico, en ocasiones con significados y significantes contradictorios, en otras surrealistas, y en muchas, simplemente bellos. Complementan muy bien los textos escogidos.
Para terminar, me permitiré reproducir aquí una de las greguerías con temática fotográfica:
Le quedaba en las gafas el recuerdo de las cosas vistas. Era un fotógrafo. – Ramón Gómez de la Serna.
Sin noticias del sábado, que estamos de resaca navideña
Pues eso. Acabamos de pasar el día de Navidad, y tenemos menos de una semana para afrontar la siguiente catástrofe; el fin de año. Así que estamos como para afrontar encima lo que pasa por el mundo. Nada de eso. Tras 24 horas fuera de casa, hoy no me apetece como cada sábado de lo que pasa por el mundo.

Una vista de Monzalbarba, pedanía de Zaragoza, donde he pasado las festividades de la Navidad - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
No he prestado además atención… No sé que de que algo le ha pasado al Papa, que si alguien con explosivos en una avión en los EE.UU., el Juancar hablando de sus cosas como todas las Nochebuenas. Yo que sé… un aburrimiento como de aquí a Valladolid. Que les den.
Lo que más me ha impactado ha sido la pachorra de un gato, no sé si blanco o albino, tomando el sol, e ignorándome (hasta cierto punto) mientras le tomaba algunas fotografías. Con semejante indiferencia me gustaría a mi tomarme las noticias estos días.
Hasta otra.
Inevitablemente, otro año más, Navidad
El calendario de fiestas laborales español, a pesar de definirse como un estado laico, sigue dominado por las fiestas religiosas católicas. La tradición, dicen; es a lo que está acostumbrada la gente, lo que le gusta. No sé. A la gente le gusta estar de fiesta. Aunque hay mucha gente que por inercia se siguen denominando católicos, los sentimientos de religiosidad o devoción están cada vez más por los suelos. Y la actitud intransigente y retrógrada de la Iglesia Católica oponiéndose a cuestiones en los que el consenso social es amplio, incluso entre los fieles católicos, colabora más todavía al incremento de las desafecciones.

La devoción auténtica, como la que vemos en la iglesia de Saint-Paul y Saint-Louis de París, cada vez es más escasa - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Pero sí que hay un acuerdo generalizado. A la gente le gusta la fiesta, los días libres. Y si para eso hay que “creerse” la cuestión de la Navidad, pues nos la “creemos”. Durante unos días, nos llenamos de buenas intenciones y de buenos deseos para todo el mundo, nos mandamos chorradicas por correo electrónico, y cuando pasen… pues, ale, seguimos con la indiferencia y la insolidaridad tradicional hacia el prójimo. Porque incluso muchas de las organizaciones solidarias o caritativas, cuya existencia defiendo y cuya actividad aplaudo, se nutren muchas veces de personas que están abonadas a la “solidaridad de escaparate”. Personas que son capaces de mostrarse solidarias, incluso activamente, con los pobres de África, con los oprimidos del Sáhara, con los buenos monjes tibetanos,… pero que ignoran supinamente a sus vecinos, a sus compañeros de trabajo, o a quienes circulan junto a ellos por las calles, buscando siempre sacar ventajas personales.
Una pequeña disgresión, si me lo permitís. Lo de los monjes tibetanos nunca lo he entendido muy bien. Es bien cierto que China es una dictadura con poco o ningún respeto por los derechos humanos, aunque cortejada por numerosos mandatarios de países occidentales, de “tradición cristiana”. Pero los lamas no dejaron en el Tibet no dejaron de ser una teocracia que mantenía a la sociedad tibetana en la edad media, con altos niveles de pobreza y de aislacionismo. Pero los “espiritualistas” occidentales sienten adoración por esta gente.
Bueno, a lo que iba, días de buenas intenciones y diversión que desembocan en el individualismo y la insolidaridad cotidiana en cuanto pasa el Día de Reyes. Buenas intenciones relativas, porque aparte de los buenos deseos, el dinero se va en regalos, lo más caros que nos podemos permitir para aquellos que nos son más cercanos, así como en los excesos pantagruélicos de comida y bebida, sin sentido, a los que nos sometemos. Poco de ese dinero se desvía a aquellos menos afortunados a los que trasmitimos nuestros buenos deseos.

Fiesta, diversión, como en los carruseles diseminados por la capital francesa - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Y si hay niños en las familias, pues aún va la cosa bien. La alegría de los regalos, de ser la atención de toda la familia, los juegos, los cantos, las vacaciones,… alegran a todo el mundo. Pero para aquellos que están solos, para quienes sin niños en la familia han perdido a parte de sus seres queridos, estas fiestas en las que parece que es obligatorio pasárselo bien y estar con esos seres queridos, estos días se convierten en losas sobre el estado de ánimo, y a lo único que aspira uno es a que pasen pronto.
Así que, para aquellos que realmente estáis convencidos de que estas fiestas tienen algún sentido, que lo paséis bien. Si pensáis que lo tienen, pero no el que habitualmente les damos, que seáis capaces de transformarlo. Y a los que las sufrís,… pues que sea leve. Fundido a negro…
Delpire&Cie, un editor expuesto en la Maison Européenne de la Photographie
Reanudo en esta entrada mi narración sobre las exposiciones que visité en París a principio de mes. Y una visita obligada para un aficionado a la fotografía es la Maison Européenne de de la Photographie. Situada en la Rue de Fourcy, en el Marais parisino, siempre presenta exposiciones interesantes, además de poseer una pequeña pero también interesante tienda de libros y otros productos relacionados con la fotografía.
En esta ocasión, la exposición no estaba dedicada a ningún fotógrafo en particular. Todas las salas de exposiciones estaban dedicadas al editor francés Robert Delpire, fundador de la editorial Delpire, una institución que siempre a cuidado con esmero la publicación de libros dedicados a la fotografía, a la ilustración y al arte en general.
Yo tengo desde hace años varios ejemplares de libros de su colección Photo Poche, una colección de libros de fotografía en pequeño formato y a precio asequible, pensados para acercar el arte de la fotografía a todos los públicos. La colección tiene ya más de 120 números, y evidentemente tiene presentes a la mayor parte de los fotógrafos más importantes.

Las estanterías de la exposición estaban repletas de ejemplares significativos de las mejores ediciones de Delpire, tanto de fotografía como de ilustración - Panasonic Lumix LX3
Pero su catálogo incluye numerosos fotógrafos importantes en ediciones de mayor calado, y entre ellos podemos encontrar a gente como Sarah Moon, Marc Riboud, Robert Frank, Henri Cartier-Bresson, William Klein, Josef Koudelka, por citar sólo algunos de los más conocidos.
En la exposición no sólo había ejemplares de las mejores ediciones de la editorial, sino que también se podían admirar copias de las obras fotográficas de muchos de los autores anteriormente mencionados. Una experiencia muy interesante, de la que me traje, además del recuerdo, varios libros de la colección Photo Poche o en formatos similares. Uno de ellos, muy interesante, el número 100 de la colección, dedicado a artistas que no son fotógrafos pero que realizaron fotografías que merecen ser conocidas.
Avatar (2009)
Avatar (2009), 22 de diciembre de 2009.
Ayer, con tiempo, antes de que las vacaciones escolares hagan estragos palomiteros en las salas de cine, e impidan ver cualquier película con un mínimo de silencio y dignidad, nos fuimos a ver el último producto de James Cameron, ese director tan amado por muchos, pero que para otros no nos parece más que un tipo que consigue hacer películas razonablemente entretenidas gastando mucho, mucho dinero, que luego parece recuperar con creces. Hay que tener en cuenta que, a priori, muchos ya la habían calificado como una revolución en el cine… Eso es mucho decir… Vamos a ver que me ha parecido.
Consideraremos dos partes en mi comentario, la historia que nos cuentan y los aspectos técnicos/tecnológicos de la producción.
La historia no es nada original. Dejémoslo así de claro. Lo primero que se te ocurre es que estás viendo una película “de indios”. Sí, los del oeste. Luego, conforme vas siguiendo el filme lo que te parece es que es un refrito de elementos cogidos de diversas películas de mayor o menor prestigio. Veamos cuales:
- En primer lugar, se me pasó por la cabeza Bailando con lobos. Es la inmediata una vez que te has hecho a la idea de que estás viendo una “de indios”. Alguna de mis acompañantes a la sesión le recordó a Pocahontas, pero esta película de animación no la he visto.
- La estética de los “marines” que protegen los intereses industriales y comerciales de “los malos”, sus modos y sus formas, me recordó en gran medida a Starship Troopers, aunque también podría ser heredera de otro producto del propio director, Aliens, una película que nunca he llegado a ver hasta el final, aunque pagué mi entrada en su momento para verla. Aunque no me he arrepentido nunca de ello, por motivos que no vienen al caso.
- Hemos tenido la posibilidad de ver a Sigourney Weaver haciendo un papel que recuerda mucho, mucho, a su Dian Fossey de Gorilas en la niebla. Quizá más dulce, sin tanta mala leche, pero con resultados similares.
- Todo el desarrollo de la batalla final en los bosques y en el aire entre un “imperio” tecnológico y una cultura prácticamente paleolítica parece un remake de la batalla en los bosques de Endor que pudimos disfrutar en El retorno del Jedi. De hecho, Pandora parece una reimaginación lujosa de la luna de Endor, y los Na’Vi son una dignificación de aquel infantilismo ridículo que fue la presencia de unos ositos de peluche, los Ewoks, en la trilogía galáctica. Pero por lo demás, los paralelismos en el desarrollo de ambas batallas son aplastantes.
Por lo demás, la historia en su conjunto en de una sencillez absoluta, hasta el punto que roza la simpleza. A ratos parece más un producto infantil que un producto para todos los públicos. Un maniqueísmo absoluto, un ecologismo elemental y de baratillo, situaciones estandarizadas en las interrelaciones de los personajes. Clichés y más clichés. Personajes poco elaborados para una historia simple y dirigida más a las tripas que al cerebro del espectador.
Sin embargo, en su conjunto funciona. El desarrollo de los acontecimientos tiene ritmo, no te aburres en ningún momento, y no se te hace larga, a pesar de que no es necesario que sea una película tan larga.
En el aspecto técnico, hay que aclarar que en su mayor parte es una película de animación generada por ordenador. La interpretación de actores de carne y hueso resulta relativamente anecdótica. Todo lo que importa es la capacidad de desarrollar un mundo y sus personajes con calidad fotográfica, pero eso… cosa de la capacidad de cálculo actual de los ordenadores y la capacidad de imaginar de un amplio equipo de diseñadores gráficos sobre la idea original de la historia de Cameron, que ya hemos visto que tampoco es nada del otro mundo. Con toda seguridad, podemos decir que actualmente es el no va más de la tecnología, aunque tengo la impresión de que aún ha de evolucionar más. La vimos en 3D, y no acabé del todo convencido. Visualmente creo que lo que aporta es un ventaja marginal, y a cambio ves una imagen menos contrastada, más oscura, y con colores menos saturados, lo cual, dado la importancia de los paisajes generados por el ordenador, creo que es una desventaja.
De la interpretación de los actores, no hablaré mucho. Ya he dicho que la considero una película de animación más que otra cosa. Pero en la medida que salen personajes de carne y hueso en un 15 o 20% del filme, podemos decir que aportan lo justo y necesario para el buen funcionamiento del filme.
En resumen, desde mi punto de vista no es un película revolucionaria ni mucho menos. Es un paso más en una evolución tecnológica de la que ya hemos visto varios ejemplos. Lamentablemente, siendo productos que buscan ante todo una ganancia económica brutal, porque han de generar ganancias además de resarcir la tremenda inversión realizada, arriesgan poco en otros aspectos cinematográficos importantes como el guion, el desarrollo de los caracteres, y otras cuestiones. Por ello, en muchas ocasiones resultan decepcionantes. No es el caso. Una vez que uno sabe exactamente qué se va a encontrar, es un espectáculo entretenido, muy divertido, y por lo tanto, razonablemente recomendable. Quizá en párrafos anteriores en cargado las tintas en las críticas, pero es consecuencia lógica de las espectativas generadas. Una opción perfectamente razonable para todos los públicos en estos días de fiesta.
Mi puntuación:
Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: *** (ó **** si estás muy interesado en el avance tecnológico del cine).
Una película con tantas selvas hay que acompañarla con algo de vegetación, ¿no?














