Cuaderno de Ruta V.2.5

Diario no diario de Carlos Carreter

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[In memoriam] Elizabeth Taylor, la de los ojos violetas

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Es inevitable que, cuando uno es amante del cine, deje para otro rato otros temas, y dedique un espacio a recordar a Elizabeth Taylor, actriz norteamerican aunque nacida en Londres, que tuvo momentos gloriosos para sí misma y para la historia del cinematógrafo en la década de los cincuenta y más puntualmente en los sesenta. Varias son las características de la actriz que merecen la pena ser destacadas:

Fue una mujer guapa. Muy guapa. Destacaba Maruja Torres ayer en un artículo en El País, que los mejores ojos de Hollywood han pertenecido a actrices nacidas en el Reino Unido. Y mencionaba a Vivien Leigh, a Jean Simmons y a Liz Taylor. Nada que objetar. Para empezar porque me confieso uno de los mayores admiradores de la Leigh. Pero es que también he de reconocer que la perfección de los rasgos de la Taylor podría haberse quedado en nada sino hubiese tenido la mirada que tenía, y que conservó toda su vida. Recordad que dos de las miradas más atractivas de la historia del cine se reunieron para nuestro gozo en The Cat on a Hot Tin Roof (La gata sobre el tejado de zinc).

Y a propósito de La gata… viene el segundo hecho destacable de la actriz. Y es que por temperamento y actitud estaba sobresalientemente dotada para la interpretación dramática. Lo cual puso sobradamente de manifiesto en su participación en adaptaciones de obras de Tennessee Williams, o en lo que podríamos considerar su máximo esplendor como actriz en Who’s Affraid of Virginia Woolf? (¿Quien teme a Virginia Woolf?) Dos ‘eunucos dorados’ ganó durante su carrera actoral de cinco candidaturas a los premios de la academia de Hollywood. Y más podría haber ganada, y seguirían siendo merecidos.

Finalmente, fue una mujer de carácter y de pasiones. Pasiones que quizá acortaron en exceso el período de esplendor como actriz, ya que quizá su aspecto físico envejeció demasiado rápidamente. Pero no nos olvidemos que en el universo, las estrellas más grandes, son las que arden con más esplendor y más rápidamente se consumen. Vivió una larga decadencia, y acabó destinando su vida a otros menesteres. Pero siempre la recordaremos por lo mucho y bueno que nos dejó en su momento.

Repasar aquí y ahora sus películas sería prolijo y banal. Por favor, buscadlas y vedlas. Es el mejor homenaje que podemos ofrecer a esta gran estrella. Su fatigado corazón dejó de latir ayer 23 de marzo. Pero seguirá batiendo con fuerza en los auténticos aficionados al cine, mientras se pueda ver sus películas sobre la faz de la Tierra.

Otro bonita forma de homenajearla es echar un vistazo a las imágenes de su vida como nos propone The Framework de Los Angeles Times.

Recomendación musical

Aunque no particularmente una de sus mejores películas, The Sandpiper (Castillos en la arena) nos ofreció un tema musical, The Shadow of Your Smile, que alcanzó cierta relevancia, y que nuevamente recomiendo en la suave voz de Astrud Gilberto. Siempre he tenido yo cierta debilidad por la cantante bahiana.

Piccadilly Circus

Londinense, como esta escena en Piccadilly Circus; pero de padres norteamericanos, se trasladó pronto a vivir a la otra orilla del charco - Fujifilm Finepix F10

Written by Carlos Carreter

Jueves, 24 marzo, 2011 at 17:14

Publicado en Cine

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