Cuaderno de Ruta V.2.5

Diario no diario de Carlos Carreter

Archive for diciembre 2011

1 año, 12 meses… pues 12 fotos, otra vez

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Una vez más, como años anteriores, os traigo una muestra de 12 fotografías tomadas en mi entorno habitual en cada uno de los meses del año que se nos acaba. Mañana traeré algunas imágenes de mis viajes del 2011. No sé. Revisando el año, me doy cuenta de que algunos proyectos fotográficos que tenía a principios de año han caído en el olvido. Pero ha sido un año raro. Desde luego no de los mejores que he tenido. Así que nos conformaremos con lo que hay. Una vez más, esta selección no pretende ser representativa de nada. Ni siquiera pretende ser un compendio de mis mejores fotos. Simplemente son imágenes que he seleccionado ahora, al revisar el año. Algunas o muchas de las cuales ya se han asomado a estas páginas. Creo improbable que hoy vuelva a actualizar este Cuaderno de ruta. Así que… feliz año 2012,… si se deja.

Enero:

Niebla en el Parque Grande

Comenzar el año caminando cada mañana entre la niebla para pasar unas cuantas horas en un hospital, no es un buen comienzo; pero si surge la ocasión fotográfica hay que aprovecharla.

Febrero:

Ánades

Este año, el paseo por la orilla de río Ebro a su paso por Zaragoza, se ha convertido en uno de mis lugares preferidos para caminar con la cámara en la mano.

Marzo:

Gran Batucada (Samba da Praça)

Carnaval siempre es un buen momento para unas imágenes alegres.

Abril:

Insistentemente mareados.04 - Enrique Larroy

Muy interesante el comienzo del Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea (IAACC) "Pablo Serrano"; luego pareció estancarsee en nada, aunque he visto que vuelve a haber exposiciones temporales. Me pasaré a ver.

Mayo:

Bailando tango también se lucha

El movimiento 15-M dio mucha animación en primavera; pero de todas fotos me quedaré con los tangos como forma de movilización. Por la estética, más que por la ética.

Junio:

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Y seguí con la danza en junio, con imágenes del certamen Trayectos; danza de todo tipo en las calles de la ciudad.

Julio:

Cuadrados

Una quedada por las Tenerías con el grupo de flickr "Fotógrafos en Zaragoza"; una excusa como otra cualquiera para pasear con la cámara, en compañía.

Agosto:

Terraza

Una tarde de agosto nos acercamos de nuevo al IAACC "Pablo Serrano", pero con el único objetivo de disfrutar de las vistas del atardecer en la terraza.

Septiembre:

WTCZ

En vísperas del 10º aniversario del atentado del World Trade Center de Nueva York, en un tarde con una luz excelente, pasé por al lado del mucho más modesto de Zaragoza. Pues que sirva de recordatorio de aquella barbarie.

Octubre:

A fotografiar la virgen

Octubre. Fiestas del Pilar. Fotos nocturnas. Muchos colores.

Noviembre:

Río Ebro

En estas fechas nos enteramos del record de dinero pagado en una subasta por una fotografía. Una foto del Rin que a mí me parece relativamente anodina. Una mañana que tenía fiesta, me bajé a hacerle una foto al Ebro. Y me parece que mi foto es bastante menos aburrida. Pero nadie pagará 4 millones de dólares por ella.

Diciembre:

Cosplay en la feria del cómic

Cierro con un toque festivo, con estos chicos convenientemente disfrazados en el Salón del Comic.

Written by Carlos Carreter

Sábado, 31 diciembre, 2011 at 10:08

[Cine] Tinker Tailor Soldier Spy (2011)

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Tinker Tailor Soldier Spy (2011), 28 de diciembre de 2011.

Está película fue vista en su versión original subtitulada en castellano, por lo que se conserva su título original también. Es posible encontrarla en los cines españoles doblada al castellano bajo el título El topo. El título original corresponde con el de la novela original de John Le Carré en la que se basa, y el título traducido, se corresponde igualmente con el título traducido de la novela al castellano en España. El título original se basa los versos de una cancioncilla popular infantil de difícil traducción al castellano sin pérdida del sentido.

Hechas las correspondientes aclaraciones, hay que decir que sorprende la calidad de algunos estrenos que se están produciendo en fechas navideñas, cuando las expectativas son bajas, ya que los cines se llenan de productos navideño-familiares-infantiles, generalmente de difícil digestión salvo los públicos diana específicos a quienes van dirigidos. Pero bueno, bienvenidas sean las producciones prometedoras, como esta coproducción europea, salto de su realizador sueco, Tomas Alfredson, que ya sorprendió y agradó a todos hace tres años con su Låt den rätte komma in (Déjame entrar).

La acción se sitúa en los primeros años 70. Control (John Hurt) lider de el servicio secreto de inteligencia británico cree que hay un “topo”, un infiltrado entre su personal. Pero cae en desgracia y es cesado cuando una operación en Budapest para atraer al lado occidental a un importante general, resulta en un tiroteo en el que mueren civiles y es apresado un agente británico. Con el cae también Smiley (Gary Oldman), uno de los hombre de confianza de Control. Este último fallecerá al poco después. Pasado un tiempo, se confirma la existencia de un topo, y entonces se llama a Smiley para que con discreción realice una investigación. Las sospechas de Control recaían sobre algunos miembros de la cúpula del servicio: Alleline (Toby Jones), Esterhase (David Dencik), Bland (Ciarán Hinds), Haydon (Colin Firth), y el propio Smiley. Descartado este puesto que las filtraciones continuaron tras su retiro, con un mínimo equipo en el que destaca Guillam (Benedict Cumberbatch) y Ricki Tarr (Tom Hardy), un agente en Estambul caído en desgraciada por una operación fallida probablemente por el propio “topo”, tendrán que desenmascarar al traidor.

El Parlamento desde el Bastión de los Pescadores

Con una imagen del parlamento de Budapest desde el bastión de los pescadores se abre la secuencia inicial de los acontecimientos en la capital húngara durante la película (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Con un argumento que no es lineal, que va dando saltos en el tiempo haciendo un uso excelente del flash-back, con una ambientación fría, sucia del Londres menos glamuroso que se nos pueda ocurrir. Con una iluminación tenue, una imagen con mucho grano, con colores muy desaturados, casi monocroma sólo salpicada por algún tono de color. Perspectivas muy subjetivas, con la cámara apuntando desde detrás de una puerta o una ventana, desde el otro lado de la calle. Una puesta en escena excelente al servicio de un cine de espías que no tiene con el mundo glamuroso, y falso, de los 007s, o de las misiones imposibles también de moda estos días. Realmente te consigues sumergir en el ambiente del momento. También gloriosas las imágenes que nos sirve rodadas en Budapest y especialmente en Estambul. Consigue, gracias a un excelente trabajo de localización de localización de escenarios y selección de entornos, trasladarnos sin ningún problema a una época casi cuarenta años atrás. Todo ello aderezado con la excelente banda sonora de Alberto Iglesias.

Por supuesto, un puntal básico de este filme es la interpretación de sus actores. Acostumbrados a la tendencia al histrionismo y la sobreactuación de Gary Oldman, verlo desarrollar con tanta solidez y naturalidad un papel contenido, sobrio, muy acorde a la psicología del personaje, es una absoluta delicia. Quizá carezca de la espectacularidad de otros roles de moda en el cine actual, pero desde mi punto de vista tiene mucha más profundidad. Hay una escena antológica en la que narra su encuentro en el pasado con Karla, el líder de los servicios secretos soviéticos que bastaría para considerar esta interpretación una de las mejores que se pueden disfrutar en el cine actual. Pero el buen hacer se extiende a todo el resto del reparto, compuesto en su mayoría por sólidos actores británicos.

De entre las películas que he visto en los últimos años, esta es una de las poquísimas que se acerca a la categoría de “peliculón”. Desde muchos puntos de vista. Por los intérpretes. Por lo bien hecha. Por lo interesante de la historia y los bien conducida que están. Por su música. Por su fotografía… Pero le he encontrado un pero. Uno de estos peros que te da mucha rabia. Y es que en un momento relativamente temprano del metraje, sin tener todos lo datos necesarios, simplemente observando el reparto, he adivinado quién era el “topo”. Algo que debía ser un misterio hasta avanzado el filme, se convierte de repente, no en una sospecha, que pase, sino en una certeza. Estás ahí en el cine, y dices: “Me cagüen la leche, tal y como están las cosas, por motivos externos a la historia, el malo es… ” Y eso me da mucha rabia. No voy a dar más pistas, por si la gente que consigue abstraerse de esos detalles superficiales que te dan pistas cuando no debía ser así. Pero bueno, aparte de eso, de lo más recomendable de los últimos años.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Viejos, imperiales y monocromáticos edificios londinenses; en Greenwich, por más datos (Pentax P30N, objetivo no se recuerda).

Written by Carlos Carreter

Viernes, 30 diciembre, 2011 at 17:18

[Televisión] Cosas de series: especiales de navidad, qué ha sido de Anna Friel y alguna otra cosilla

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En este repaso semanal del mundo de las series de televisión iré en orden inverso a como lo he presentado en el título.

Alguna cosilla: fin de la 2ª temporada de Rizzoli & Isles

La mayor parte de la series con temporada larga en activo están de parón. Entre las que yo sigo, no ha habido nuevos episodios esta semana. Salvo el final de temporada de Rizzoli & Isles. Quiero dejar algo claro. Esta serie se aproxima bastante al concepto de guilty pleasure del que ya os he hablado algunas veces. Las situaciones son simplonas y tópicas. Las interpretaciones son relativamente flojillas. Nada hay que no se haya visto antes. Pero les cogí simpatía en su momento a la dura policía de homicidios y a su amiga la forense friqui y pija, y sigo con ellas. Suponía que tal y como sucedió en la primera temporada, la segunda terminaría con algún momento dramático. Y así ha sido. Un poco forzado. Les ha salido poco natural. Pero ya he dicho que la serie en realidad es flojilla. Aunque ya tengo ganas de saber cómo las dos mujeres recuperan la amistad que el fin de temporada les ha robado.

Mucho ambiente británico en las series de hoy; en la fotografía, la columnata en la entrada del British Museum (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

Anna Friel: La inolvidable Charlotte “Chuck” Charles de Pusing Daisies

Pushing Daisies (Criando malvas) fue una serie que me gustó mucho, con una primera temporada excepcional, y una segunda más floja pero interesante. Su cancelación me supo a cuernos quemados. Una mezcla de estética chiclé, de cuento de Tim Burton, con sus aventuras detectivescas, su mundo absurdo y su romance imposible desde el punto de vista físico, tenía todos los ingredientes para gustar. Y uno de los méritos fundamentales era el reparto, y dentro del reparto, la encantadora actriz protagonista, la menuda, avispada, romántica y británica Anna Friel.

El caso es que tras el fin de la serie sólo volví a coincidir con la actriz en una película de Woody Allen, donde hacía un pequeño papel, poco memorable. Y me entró el gusanillo de saber que había sido de ella. Y me encontré que en el mes de diciembre de 2011, iba a estrenar dos miniseries, que decidí ver.

Neverland es una producción de Syfy de un tipo que no me suelen gustar. Adaptaciones de cuentos o historias infantiles o juveniles en forma de precuelas, secuelas o adaptaciones al mundo moderno.  Ya había visto alguna entera previamente, como Tin Man, una secuela de El mago de Oz con la encantadora Zooey Deschanel como Dorothy, que aún era pasable. Pero luego no he sido capaz de tragarme ninguna otra de este tipo. Hasta esta precuela de la historia de Peter Pan, en dos capítulos, en la que conocemos el origen del personaje, de los chicos descarriados, de los piratas, los indios, etcétera.  Y ahí nos ha aparecido la Friel como una capitana pirata, antecesora de Garfio, malísima, pero con toques sexies,… casi como de lo poco aprovechable de una miniserie que es un verdadero despropósito. Nada recomendable en absoluto. Particularmente el niño que hace de Peter que merece se paseado por la tabla y lanzado a los cocodrilos para sumirlo en un profundo olvido colectivo. Mal rollo.

En vísperas de navidad, la cadena británica ITV emitió los tres capítulos de una miniserie, Without You, en la que Anna Friel es Ellie, la esposa de un contable con el que lleva 12 años conviviendo, y que buscan afanosamente un hijo. Pero de repente el marido, Greg (Marc Warren) muere en lo que aparentemente es un accidente de coche mientras se desplazaba con un atractiva mujer mayor, aparentemente un infidelidad hacia su esposa. Sin embargo, esta no queda convencida de la casualidad del accidente, deprimida y algo trastornada, empieza una investigación personal para aclarar la muerte de su esposo y la acompañante. Que no serán las únicas. Esta serie es un drama en el que la actriz encarga como protagonista absoluta a una mujer de su edad, treintaytantos, destrozada por las circunstancias. Sin embargo, he de confesar que aunque la serie no está mal hecha, y la actuación de Friel es meritoria, tampoco es de las mejores series británicas que he visto.

En fin, que de momento me quedaré con el recuerdo que conservo de “Chuck” Charles, aquel personaje que devuelto de la muerte, tenía más vida que el resto de la humanidad entera, encanto para derrochar, y que nos ofreció una romántica y bonita historia de aventuras.

Tanto la aventura del Doctor como las peripecias de los Crawley se producen en las proximidades de los terribles conflictos bélicos del siglo XX; en los que participaron las unidades de la Home Guard que hoy en día ejecutan sus elaborados cambios de guardia para los turistas (Pentax P30N, Rikenon 135/2,8).

Especial de navidad; Doctor Who – The Doctor, The Widow and The Wardrobe

Hay que advertir que los especiales de navidad de Doctor Who pueden situarse al margen de la historia central serializada del personaje, aunque mantengan ciertas relaciones. Son historias básicamente familiares, que han de ser aptas para todos, niños en especial y grandes. Particularmente me han gustado en los últimos años The Voyage of the Damned, en la que pasamos la navidad en un Titanic espacial y en compañía de una estupenda Kylie Minogue, la dickensiana A Christmas Carol de hace un año con Michael Gambon, y la reciente The Doctor, The Widow and The Wardrobe. En un prólogo que es claramente un homenaje al comienzo de La Guerra de las Galaxias, y un homenaje espléndido y divertido, diría yo, el Doctor (Matt Smith) acaba aterrizando dentro de un traje espacial en la Tierra en 1938, donde conoce a Madge Arwell (Claire Skinner), una simpática ama de casa que le ayuda a encontrar su “cabina de policía”. Tres años más tarde, con el mundo en guerra, Madge recibe en vísperas de navidad un telegrama que le anuncia la desaparición de su marido, piloto de bombarderos, en el Canal de la Mancha. Oculta el hecho a sus hijos y les promete las mejores navidades de su vida. Lo que no sabe es que el Doctor va a volver esa navidad, lo cual es garantía de que serán las navidades más diferentes de sus vidas.

Ciertamente, consiguen los guionistas de la serie un episodio muy divertido, muy conmovedor, que se hace corto, con un ritmo espléndido, con una ambientación muy buena, y con excelentes interpretaciones. Un episodio obligado para los fans del Doctor, pero que seguro que agrada al público en general. Con reenganche final a los Pond, que salen para felicitarnos la navidad aunque sea un poquito.

Ya que no podemos asomarnos a los magníficos jardines que rodean la mansión donde se ruedan Downton Abbey, nos conformaremos con los parques de Cambridge (Pentax P30N, SMC-A 50/2).

Especial de navidad: Downton Abbey

Comentaba en su momento que la segunda temporada del culebrón de época británico había caído bastante por debajo de su temporada inicial, sin ser un mal producto en absoluto. Achacaba este bajón a unos guiones que no habían conseguido encajar ni mucho menos con tanta precisión las muchas historias personales que confluían por el caserón británico. Y pedía por favor que se centraran en la pobre Lady Mary Crawley (Michelle Dockery), que estaba pidiendo a gritos una salida digna de semejante personaje. Quizá como hilo fundamental de la futura temporada. En aquel momento, asumía que el especial de navidad que nos habían anunciado tendría un carácter excepcional, que no formaría parte de la línea principal argumental de la serie. Estaba muy, pero que muy equivocado.

El que hay que considerar como noveno y resolutivo capítulo de la segunda temporada se basta por sí mismo, en su duración extraordinaria de hora y media, para devolver el sentido a todo lo sucedido en la misma. Esta vez sí que los guionistas se han centrado en las historias principales de la serie. Abajo, en el drama entre Bates (Brendan Coyle), acusado de homicidio con predemitación, juzgado en los días de navidad de 1920, y su aparente amor imposible con la doncella Anna (Joanne Froggatt). Arriba, la imposible situación del compromiso de Lady Mary con el falto de escrúpulos y de estilo Sir Richard Carlisle (Iain Glen) que la mantiene sujeta mediante chantaje, y la libertad para amar que tiene su primo Matthew (Dan Stevens), aunque este todavía se sienta atado a los votos que le hizo a su difunta prometida. Y todo tiene su resolución, aunque dejando los convenientes cabos sueltos para una futura, y parece ser que definitiva tercera temporada. Es cierto que deja que todos los demás personajes tienen su momentito de gloria. Pero queda claro quién es protagonista y quién es secundario, y qué historias son las guían y mueven el conjunto argumental. Muy bien. Y muy, muy bonito. Y que habrá derretido de gusto a los shippers más empedernidos.

Curiosidades – Downton Abbey

Estos días he vuelto a ver Conspiracy (La solución final), drama de la HBO sobre la Conferencia de Wannsee que encuentro altamente recomendable. Allí sale Bates/Brendan Coyle haciendo de malísimo general de las SS.

Ayer vi la película que comentaré mañana, Tinker Tailor Soldier Spy (El topo) en el que hace un brevísimo papel Laura Carmichael, la antaño corrosiva Edith, segunda hija de Lord Grantham. Aunque últimamente sale hecha un corderito.

Hemos echado de menos en el episodio navideño de Downton Abbey a la pequeña de los Crawley y a su flamante e izquierdista esposo; se les supone en Irlanda. Probablemente en Dublín, donde encontramos este monumento a unos de los activistas de izquierdas de los años previos a la independencia (Canon Powershot G6).

[Fografía/Arte] Exposiciones y un paseo en una mañana soleada y animada

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Este lunes 26 fue un festivo raro. Un festivo debido a que el día de Navidad cayó en domingo. El 2 de enero repetiremos la experiencia, por motivos similares. Amaneció frío. Pero soleado. Lo cual garantiza que pasear al mediodía sea una experiencia agradable. Habiendo sobrevivido a las disgresiones dietéticas de los dos días anteriores, quedamos algunos para tomar un aperitivo ligero y dar ese paseo. Quedamos en la plaza de San Miguel. Y a partir de ahí, tiraríamos de agenda cultural. Me llevé una cámara claro.

Zapatero

Vieja puerta de Zapatero, iluminada por la luz reflejada por las lunas de las ventanas, en una bocacalle de la avenida de San José (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Vienen coches

A lo que llegué a las inmediaciones de la plaza de San Miguel, el día estaba frío pero agradable, y la gente estaba animada por las calles (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

Como primera parada, nos dirigimos a la Casa de los Morlanes donde se exponían las obras del 87º Salón Internacional de Otoño, organizado por la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, en colaboración con el ayuntamiento de la ciudad. Llevo varios años visitando esta exposición anual. No voy a decir que todo lo que se expone me guste. Pero hay muchas cosas que sí. Incluso viene bien para inspirarse. Además publican un catálogo de la exposición que tiene un precio más que razonable, 6 euros, para una calidad de impresión que no está mal dadas las circunstancias. Las obras se dividen en dos: libres y experimentales. La diferencia está en que las primeras se realizan con técnicas fotográficas tradicionales, o si son digitales, el tratamiento de la imagen se limita a las correcciones elemantes de color, contraste y luminosidad. Las segundas tienen un tratamiento digital más complejo, flirteando incluso con el diseño gráfico. Me parece recomendable para todo aficionado a la fotografía.

Tras la visita a la exposición, nuevo desplazamiento tranquilo por las calles del casco viejo, con alguna eventual parada a tomar una tapa.

Peluquería

Al pasar por la puerta, cotilleamos entre los siempre característicos chismes de las peluquerías femeninas (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Reflejo en el registro

La torre de la Seo se refleja en los charcos dejados por los servicios de limpieza municipales con sus mangueras a presión (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

Después, nos acercamos al Palacio de Montemuzo donde está anunciada la exposición Académicos de San Luis. Obras pertenecientes a distintas disciplinas artísticas, escultura, pintura, dibujo, grabado, fotografía, creadas por miembros de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis (esto es nombre sencillo y modesto para una sociedad artística). Alguna cosita no estaba mal. En tema de fotografía, había alguna obra que sencillamente no debería tener cabida por los bajos estándares técnicos con los que estaba presentada. La imagen estaba bien vista, un paisaje en el pantano de La Peña, al parecer, pero estaba borrosa, con mucho ruido electrónico procedente del captor en forma de puntitos de colores, que desvirtuaban totalmente el asunto. Soy de los que opinan que la búsqueda de la perfección técnica puede ir en contra del sentido artístico de la obra en ocasiones, pero en esta, las imperfecciones técnicas me parecieron injustificables.

Pero bueno, tampoco estábamos para amargarnos la mañana. Salimos. Nos tomamos otra tapita, nos despedimos, y a comer a casita. Había sido una buena mañana.

Palacio de Montemuzo

Típico ejemplo de palacio renacentista aragonés, el palacio de Montemuzo tiene su tradicional patio central (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7).

El pecado es… no probarla

Desconcertante el mensaje de la tienda de recuerdos de la calle Don Jaime (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

Las flores y la florista

La florista, con sus flores, sí que estaba abierta, y saludando a los viandantes (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

Pasos

Finalizado el paseo, dirigimos nuestros pasos hacia el autobús, y a casa, a comer,... con moderación después de las fiestas (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

Written by Carlos Carreter

Miércoles, 28 diciembre, 2011 at 17:37

Publicado en Arte, Fotografía

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[Cine] Restless (2011)

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Restless (2011), 21 de diciembre de 2011.

Con no pocos reparos vi esta película hace unos días. El argumento que nos mostraban los avances, la publicidad y las críticas, la típica pareja enamorada con la chica condenada por una terrible enfermedad a morir joven, ya se ha visto en diversas ocasiones, y pocas veces, yo en estos momentos no recuerdo ninguna, con resultados convincentes. Aburrimiento, empalago, lágrima fácil, cine “para chicas”,… muchos apelativos para referirnos a producciones que no acaban de convencer de forma general, y que recurren a los sentimientos básicos y a los clichés para conmover al personal. Pero cuando algún intérprete se pone de moda, como es el caso de Mia Wasikowska, y en determinados trabajos le ves maneras, te apetece ver si confirman las expectativas. Si además sumas que la dirige un Gus Van Sant, capaz de cosas muy interesantes, aunque también de pifias notables, pues nada… te arriesgas.

Al contrario de lo que se puede leer habitualmente en las reseñas, esta película no va de una chica enferma de cáncer terminal, Annabel (Wasikowska), que se enamora de uno que pasa por ahí. No. Es justo a la viceversa. Esta película va de un chico, un adolescente, Enoch (Henry Hopper), que está francamente roto por dentro como consecuencia del terrible accidente de circulación en el que murieron sus padres, y al que él sobrevivió por los pelos. Vacío emocionalmente, incapaz de comunicarse con su única familia, su tía Mabel (Jane Adams), sin vida social, no va al instituto, pasa los días acudiendo a los funerales de desconocidos, y sólo habla con Hiroshi (Ryo Kase), el “fantasma” de un piloto kamikaze muerto en acción durante la segunda guerra mundial. Y en uno de esos funerales, conoce a Annabel, una joven de sorprendente ánimo y disposición a pesar de su nefasto pronóstico, y que cambiará la vida de Enoch, a través del proceso de conocimiento mutuo, de enamoramiento, pero también de introspección y conocimiento personal que traerá consigo para el joven toda esta historia.

Estamos por lo tanto ante una historia de redención personal de un muchacho que vive con culpa y con rencor hacia el mundo el haber sobrevivido a sus padres en el trágico accidente. Redención que llegará en función de cómo asuma el destino de la chica. La historia en principio no está mal planteada. Aunque tiene varios flecos discutibles en los que no voy a profundizar mucho. El “fantasma” es un personaje necesario, como el alter ego del muchacho que está dispuesto a morir por una causa. Pero en un momento dado queda en mi opinión desvirtuado al reaparecer en un momento en que no toca. La chica es toda encanto, y puedes comprender el cuelgue del chaval a pesar de las circunstancias. Pero no te acabas de creer su capacidad transformadora. Y el chaval… a él iré cuando hable de las interpretaciones. Rodada con una iluminación suave, con muchos tonos pastel, especialmente cuando sale la chica, no deja de transmitir un tono de cierta irrealidad sobre lo que está sucediendo, lo cual no sé si es bueno o es malo. Mucha música “indy” o con mensaje, muy propia de este tipo de películas. Y un ritmo pausado, contra el que no tengo nada en contra, menos cuando la película no tiene excesiva duración y no cansa al eternizarse.

Claro está, una película de estas características depende mucho de la competencia de sus intérpretes. En este caso, muy jóvenes. Como curiosidad, diremos que el chaval es hijo del fallecido Dennis Hopper. De momento, por lo menos, no ha mostrado la misma intensidad interpretativa que su padre. No desentona, no lo hace mal, pero tampoco brilla en su momento ni acaba de transmitir con intensidad las emociones que se supone que torturan en cada momento a su personaje. Incluso en sus momentos de apatía se supone que por dentro está emocionalmente roto, y de alguna forma se tiene que notar. Wasikowska… el problema es que el aspecto que le han puesto me hizo estar pensando toda la película en que estaba ante un clon de la Jean Seberg de sus primeros años. Cara dulce, pelo cortito, indumentaria un poco retro pero monísima,… Una vez más, no está mal, pero no tiene la solidez y la madurez interpretativa de su reciente Jane Eyre. Mucho encanto pero poca profundidad. Los secundarios, cumplen con su misión.

Para lo que eran mis expectativas sobre este tipo de películas, el filme se deja ver. Pero no me acaba de emocionar, no me acaba de llegar. Es más profunda que otras películas parecidas. Realmente hay una reflexión sobre la muerte tal y como la ve el adolescente. La de sus padres. La suya propia que estuvo a punto de suceder. La del “fantasma” del japonés. La de la chica. La de los extraños a cuyos funerales acude. De hecho, el tema fundamental de la película no es el amor adolescente como se ha vendido por ahí, sino la muerte. Pero tampoco está muy claro a donde conduce esta reflexión. De todas formas, es una película que no está mal hecha y puede tener su público.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Guirlaches de Fantoba

Después de un tema tan dramático, os dejo con algo más ligero; como unos dulces, unos guirlaches de Fantoba, conocida pastelería y repostería zaragozana (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

Written by Carlos Carreter

Martes, 27 diciembre, 2011 at 17:34

[Música y fotos] Algo de blues, algo de cool, y algo de fotografía suburbial

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El día después de Navidad es difícil tener cosas interesantes que contar. Un día en el que buena parte de las horas se las llevan la comida y las interminables sobremesas familiares. Que tienen su punto, pero agotan a cualquiera. En cualquier caso, el resto de las horas me dio para escuchar algo de música, hacer unas cuantas fotografías en un amplio paseo para bajar un poquito el exceso de comida, y ver algo de cine de lo que para mí es tradicional en estas fechas.

En la cuestión musical, estuve escuchando bastante de Paul Desmond. Notable saxofonista, generalmente asociado al cool jazz, fue el autor del famoso Take Five del Dave Brubeck Quartet. Probablemente uno de los best-sellers del jazz de todos los tiempos. Pero tiene el saxofonista mucho más que escuchar. Y además, especialmente adecuado para relajarse en días tontos como estos.

En medio de la avalancha de programas musicales dedicados a las fiestas navideñas, también es de agradecer que en La Madeja de Radio 3 nos hallan dejado un programa dedicado a los tres reyes magos… del blues. B.B. King, Albert King y Freddie King. Pues muy bien oye. Te quedas estupendamente. Son de lo más elegante estos chicos de La Madeja.

Así que nada. Os dejo con unas cuantas imágenes de ese paisaje suburbial que de vez en cuando tanto me atrae, aunque ayer la luz era un poquito dura.

Ocres

Ocres.

Portería

Vieja portería en campo de fútbol abandonado.

Puente

Puente sobre la línea de ferrocarril.

Ventanas redondas

Ventanas redondas.

Todas las fotos: Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8.

Written by Carlos Carreter

Lunes, 26 diciembre, 2011 at 10:50

[Fotos de viajes] En el día de Navidad, recordemos mis andanzas por el mundo

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Día de Navidad. Eso supone cierto grado de aburrimiento, si no eres un niño con sus nuevos juguetes. Hartazgo de cenas y comidas engullidas sin ganas, la ciudad que está muerta, y frío en las calles. Pero bueno, hoy os dejo con otra selección de fotografías que podéis encontrar en mi Tumblr a lo largo de esta última semana, en De viaje con Carlos. Que sea leve.

Cambio de guardia en Amalienborg, Copenhague.

Nave central de la catedral de Canterbury, Inglaterra.

Músicos callejeros en las calles de Galway, Irlanda.

Anochecer en el Vesubio visto desde la Circumvesuviana en Sorrento, Italia.

Callejeando por Segovia, España.

Jirafa en el zoológico de Madrid, España.

Un viejo tranvía en Lisboa, Portugal, hace su recorrido cerca del Cais do Sodré.

Castillo de Disneyland París al anochecer.

Paseando por el puente de Westminster en Londres una fría tarde de dicembre.

Written by Carlos Carreter

Domingo, 25 diciembre, 2011 at 10:23

[Fotografía] Recomendaciones semanales: Alguna polémica, Nan Goldin y algunas cosas más

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En las noticias del British Journal of Photography (BJP) se ha comentado una sobre la descalificación de una fotógrafa previamente seleccionada como finalista para un premio, y que antes del fallo definitivo ha sido excluida de la competición porque al patrocinador no le gustaban las implicaciones políticas de la autora. El organizador de la competición es el Musée de l’Elysée. El patrocinador es la marca de confección Lacoste. La fotógrafa es Larissa Sansour con su proyecto Nation Estate. En este proyecto, las imágenes representan un edificio, una comunidad de vecinos, en el que cada piso es una de las ciudades o territorios perdidas por el pueblo palestino a manos del estado de Israel. No voy a entrar en la idoneidad del trabajo; aunque ya había pasado las fases previas del concurso y era uno de los finalistas. Supongo que el jurado del premio lo habría encontrado adecuado a las bases del premio. Si no, con cortarlo con anterioridad era suficiente. Tampoco voy a entrar en las ideas políticas que transmitía. Eso, haya cada cual. Pero me parece impresentable que si una empresa emprende un proyecto de mecenazgo, ponga condiciones de este tipo. En cualquier caso, el Musée de l’Elysée ha suspendido la edición del premio y la colaboración con la empresa patrocinadora. Parece que se ha puesto de parte de la libertad de los autores. Mejor.

Parque Grande

En estos días, con tiempo más frío, con todo el ajetreo de este tipo de fiestas, siempre me entra un tono melancólico, como el de los parques abandonados al atardecer (Leica D-Lux 5).

En otro orden de cosas, he encontrado en varios sitios, y entre ellos en La Lettre de la Photographie, que la fotógrafa Nan Goldin ha presentado su proyecto Scopophilia en el que empareja sus propias obras fotográficas con pinturas y esculturas célebres de los fondos del Museo del Louvre. Esta fotógrafa, que ya goza de amplio reconocimiento internacional, cada vez me parece más interesante.

Entre las propuestas que realiza Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red, esta semana me ha llamado especialmente la atención el recordatorio que han hecho de William Albert Allard. Me gusta mucho como usa el color. Entre los reportajes en su página en la web me han gustado especialmente los retratos, y las imágenes dedicadas al blues.

En los breves de Caborian he encontrado una referencia al fotógrafo Gus Bussello, cuyos paisajes, especialmente en blanco y negro, me han gustado mucho. Incluyo entre los paisajes la fotografía de arquitectura. Realmente muy elegante. Imágenes muy limpias, y con la calidad geométrica que en otras ocasiones he comentado que tanto me gusta.

Bueno, como veis, hoy hay menos variedad que otras semanas. He estado más atareado, y he tenido menos tiempo para chafardear por internet. No sé como estará la semana que viene. Que con esto de las fiestas navideñas, la gente se dedica a publicar cosas menos interesantes. Por lo menos para mí.

Cabezo

Pero bueno, todo pasa, y mañana será otro día; feliz noche (Leica D-Lux 5).

Written by Carlos Carreter

Sábado, 24 diciembre, 2011 at 19:01

[Fotos] Llega la Navidad… qué se le va a hacer

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Pues eso. Que llega la Navidad. Una mezcla de ritos y costumbres cristianas y paganas, acogidas por la población con extraño entusiasmo, ya que mientras oficialmente todos debemos sentirnos felices y solidarios, no dejan de ser unas fiestas que traen más tristeza que otra cosa a muchas gentes. En cualquier caso, están aquí y no lo podemos evitar. Así que para aquellos que puedan, a disfrutarlas. Para el resto, a llevarlas con dignidad y que pasen pronto. En cualquier caso, mis mejores deseos, no para estas fechas, sino para todos y cada uno de los días del año y de todos los años.

Si os vais a poner música navideña, os recomiendo el programa de ayer de Cuando los elefantes sueñan con la música. Los temas son tópicos, pero en el estilo nos saldremos un poco de lo trillado.

Lotería

Los ritos de la Navidad comienzan con el impuesto a la avaricia y a la desesperación que oficialmente se denomina Sorteo Especial de la Lotería Nacional.

Escaparates en Navidad

Pero no nos pongamos cínicos que la Navidad es tiempo de campanillas y de escaparates alegres.

Escaparates en Navidad

Donde se mezclan los motivos navideños con los meramente invernales, románticos o desenfadados.

Escaparates en Navidad

Ya sé que algunas costumbres están más asociadas al fin de año que a la Navidad, pero nunca he entendido el empeño de asociar el despelote festivo con los desprendimientos de retina.

Escaparates en Navidad

Y los juguetes... claro; los trenes de juguete, los mejores.

Escaparates en Navidad

Otros comercios van al grano, más allá de algún copo de nieve, de lo que se trata es de convertir a la ciudadanía en una nueva versión del "ataque de los clones"; ya combatiremos después la despersonalización crónica del personal con recetas del seguro.

Independencia en obras y la Navidad

Eso sí, en Zaragoza se ha perdido ambiente por las obras del tranvía, engendro amado por unos y odiado por otros.

Luces de navidad

Pero que no falten las luces, aunque este de capa caída por la ya crónica crisis que nos azota.

Luces de navidad

Aunque el capital nunca dudará en asociarse al "espíritu" de la Navidad.

Luces de navidad

De una forma u otra... claro que las fachadas iluminadas de ciertos comercios emblemáticos, ya no son lo que eran.

Belén Ibercaja

Pero miremos las cosas bellas, como la reproducción del claustro de San Juan de la Peña en los nacimientos típicos de la época.

Belén Ibercaja

Y que sea lo que sea lo que anuncie el ángel, que sean por fin buenas noticias.

Luces de navidad

Y en cualquier caso, lo dicho, sea lo que sea que suponga para cada uno estos días,... lo que pone.

Todas las fotos, tomadas una ventosa tarde de viernes, víspera de nochebuena, en Zaragoza,
con una Panasonic Lumix GF1 y M.Zuiko 45/1,8.

Written by Carlos Carreter

Sábado, 24 diciembre, 2011 at 9:59

[Televisión] Cosas de series: fin de temporada para Dexter y poco más

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Teniendo en cuenta que ayer dediqué un monográfico a Homeland, y que ya en semanas anteriores la mayor parte de las temporadas habían llegado a su parón navideño, pocas cosas hay que comentar en esta sección que ya he convertido en casi fija todas las semanas. Desde luego hay que comentar el final de la sexta temporada de Dexter sobre el que me extenderé algo más adelante. Pero poco más.

Tengo en activo por ahí a la pareja de chica policía y forense pija que forman Rizzoli & Isles, que llegarán a final de temporada la próxima temporada. Pero es una serie de puro entretenimiento sin especial enjundia. Y ya comenté que me había reenganchado a la emisión en España de American Horror Story, que me entretuvo en algunos capítulos pero que vuelve a estar en cuestión. Está bien hecha, pero a mí, lo de las casas encantadas me llaman la atención sólo hasta cierto punto.

Sigo recuperando capítulos de la segunda temporada de Treme, que tenía pendiente. Es curioso. Sigue estando igual de bien hecha, los personajes son casi los mismos, la música sigue siendo buenísima, pero no me tiene tan enganchado ni mucho menos. De todos modos, aprovechando la escasez de tele interesante de las navidades, en unos días terminaré la temporada. A base de pases a la hora de comer.

Dicho lo cual, sólo queda esperar los especiales navideños de distintas series, más algunas miniseries que nos lleguen del Reino Unido para animar los días festivos, y poco más. Volveremos a ver al Doctor, y nos volveremos a pasear por Downton Abbey. La BBC ha prometido una miniserie de la dickensiana Great Expectations. Ya sabemos que estos dramas de época son muy propios de estas épocas. En fin. Como dijo un ciego a otro ciego,… ya veremos.

Y centrémonos un poco en la sexta temporada de Dexter. He de decir que durante unos cuantos capítulos me mantuve expectante. El tema de la religión como leitmotiv de la  temporada podía ser sustancioso, y además estaba el previsible duelo entre el protagonista (Michael C. Hall) y el “malo” interpretado por Edward James Olmos. Pero eso no sucedió. En un momento dado nos sorprendieron, esta vez negativamente, y el duelo no llegó. Y todo fue muy distinto. Y además malditas las ganas que teníamos de escuchar las neuras de la “teniente” Morgan (Jennifer Carpenter). Y todos los secundarios que han flojeado. Básicamente, porque el guion de la serie ha descendido unos cuantos escalones. Desde luego, esta serie que estaba entre mis favoritas absolutas ya no es más que una serie relativamente entretenida. Quizá sea hora de dar un final digno al personaje, que es lo único que la sostiene en pie. Una pena. Pero las cosas, como son.

La semana que viene más.

Ivonne de Carlo y los demás

En esto de las series de "miedo", siempre he preferido a la familia Monster por encima de cualquier otra, incluida esta modernez de American Horror Story. A punto estuve de comprar la tacita con Lily Monster/Ivonne de Carlo en el Salón del Cómic de Zaragoza el domingo pasado (Leica D-Lux 5).

Written by Carlos Carreter

Jueves, 22 diciembre, 2011 at 17:23

[Televisión] Homeland, ¿lo mejor de la año?… es posible…

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Esta semana, en los temas televisivos, dedicaré un monográfico a la serie que más me ha interesado en la última parte del año. Homeland, el drama de espías de Showtime me enganchó desde el primer día como ya he ido dejando constancia en las últimas semanas en estas páginas, y con el final de temporada, con su 12º episodio, de duración extra, casi hora y media, llega un cierre y unas expectativas para una segunda temporada.

Homeland ha sido comparada con otras series previas, y no digamos con otras producciones para cine. Se ha hecho mucho sobre el género del espionaje. Auténticamente bueno, poco. Realista, casi nada. Que invite a la reflexión, tampoco demasiado. He leído comparaciones de este drama con Rubicon, que puedo aceptar hasta cierto punto, aunque creo que era una historia con un planteamiento diverso, y con 24, de la que vi poco, pero me parece que puede estar incluso en las antípodas ideológicas con respecto a la que hoy nos ocupa.

Para quien no haya estado al tanto, Homeland nos cuenta una historia en la que Carrie Mathison (Claire Danes), una agente de campo de la CIA en Bagdag recibe la coincidencia de un confidente en el momento en el que lo van a ejecutar de que un prisionero de guerra norteamericano en manos de Al-Qaeda ha cambiado de bando. Casi simultáneamente, tras 8 años de cautiverio es liberado el sargento de los marines Nicholas Brody (Damian Lewis), sobre el cual recaerán inmediatamente las sospechas de Carrie, que empieza a investigarle y a vigilarle, aunque en sólo con el apoyo de su inmediato superior, un veterano miembro de la agencia llamado Saul Berenson (Mandy Patinkin).

La serie ha contando con cuatro elementos fundamentales para su éxito. Tres de ellos son los tres protagonistas mencionados, de los que hablaré más adelante. El cuarto es el milimétrico guion que ha permitido que en los 12 capítulos que ha tenido esta historia, nos hayan contado todo lo que nos querían contar, nos hayan presentado unos personajes complejos que no han dejado de evolucionar, y hayan sido capaces cerrar todos los flecos de la historia, dejando un enganche para una segunda temporada sobre la que en estos momentos sólo podemos especular. Y equivocarnos en nuestras especulaciones. Casi con toda seguridad.

La historia se ha permitido pocas frivolidades, aunque ha sido generosa en sorpresas y en giros argumentales, que no han resultado artificiales, que siempre han sido plausibles dentro del universo planteado por los creadores de la serie. Es cierto que en sus primeros capítulos utilizaron algunos enganches facilones para atraer público, generalmente en forma de escenas de sexo, con bellos cuerpos desnudos. Jessica (Morena Baccarin), la bella mujer de Brody, y una de las confidentes de Carrie, integrada en el harén de un jeque áreabe, cumplieron con su parte en el gancho. Pero la cuestión que pasó a un segundo plano, e incluso se desvaneció conforme avanzó y se afianzó la serie. A partir de cierto momento, los guionistas fueron económicos, y se centraron en hacer avanzar la historia sin prisas, parsomoniosamente, pero con ritmo. Hasta que llegó el episodio 7 que puso cabeza a abajo muchas de las cosas que sabíamos, sin cuestionar la coherencia argumental. Y así, una serie de episodios antológicos que nos llevaron hasta el final. Un final tranquilo, pausado también como el conjunto de la serie, con momentos climáticos, que más que consecuencia de la acción eran consecuencias de la angustia que envolvía a los protagonistas. No voy a dar detalles sobre lo que pasa. Cada cual lo debe descubrir por sí mismo.

Hagia Sofia (Santa Sofía) en Estambul, primero basílica cristiana ortodoxa, después mezquita musulmana bajo el imperio otomano, puede simbolizar la pugna entre el occidente de tradición cristiana y el próximo oriente musulmán que se traslada a los tiempos modernos y enmarca la historia de Homeland (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,4-4,5).

Dediquemos ahora unas palabras a los tres protagonistas de esta historia:

Carrie Mathison: Claire Danes simplemente borda a esta mujer todavía joven, pero con un pasado a cuestas, y con una carga personal de la que es difícil deshacerse. La enfermedad mental. Una enfermedad cuya naturaleza no conoceremos con exactitud hasta el penúltimo capítulo de la temporada. Pero están las relaciones con Saul Berenson, que tienen mucho de paterno filiales, sin poder serlo. Está el pasado de relaciones fallidas con su jefe actual, David Estes (David Harewood), que no dudará en traicionarla o en prescindir de ella si es preciso. Está el pasado profesional con las pérdidas que ha dejado en el campo. Todo ello le lleva a una dificultad para la relación, un conflicto emocional constante, que acabará absolutamente desbaratado por la presencia de Brody y por las cosas que pasan entre ellos. Triunfadora en el sentido de que es la que llega a desenmarañar la trama, y a prevenir sus graves consecuencias, ella no lo sabe, y el sentimiento de fracaso personal la inunda hasta aceptar un dramático tratamiento para sus problemas de salud. No sabemos que Carrie saldrá de esto en la próxima temporada.

Nicholas Brody: Ya conocíamos a Damian Lewis por haber protagonizado aquel memorable fresco del frente europeo occidental en la Segunda guerra mundial que fue Band of Brothers (Hermanos de sangre). También hacía allí de militar, conflictuado a veces, pero no con el alma rota como Brody tras los ocho años de cautiverio, y con una difícil reinserción en su país y en su familia, que de una forma u otra han seguido adelante. Pero fiel a lo que por educación y por convicción es, un militar al servicio de su país, de su cautiverio se ha traído unas cargas emocionales que condicionarán la forma en que ve cómo ha de prestar ese servicio a su país. Sospechoso de terrorista para unos, potencial marioneta política para otros, él tendrá siempre su propia agenda. Aunque quizá ni siquiera él sabrá adónde le lleva. Y siempre será un misterio para nosotros lo que siente por Carrie. Su punto débil aparente, lo que le puede desviar de su camino serán sus hijos, y especialmente esa inquisitiva adolescente que es su hija Dana (Morgan Saylor), al menos tan inteligente como su padre.

Saul Berenson: Me costó reconocer de qué me resultaba tan familiar Mandy Patinkin, el intérprete del veterano agente, hasta que un día me vino a la cabeza aquella expresión que tantas veces he oído de sus labios en The Princess Bride (La princesa prometida): “Hello. My name is Iñigo Montoya. You killed my father. Prepare to die.Uno de mis personajes preferidos de una de mis películas de aventuras favoritas. Pero aquel espadachín español en busca de ventaja queda muy lejos del reflexivo agente judío, experimentado, un poco de vuelta de todo, pero fiel todavía a un ideal y a una forma de hacer. Angustiado por un matrimonio que se le escapa de las manos, por las distancias físicas, pero también por las intelectuales, debe además ejercer de padre para esa Carrie a la que realmente quiere como una hija, aunque en más de una ocasión le gustaría perder de vista por el ímpetu y la intuición desbordante que pone en sus acciones que le arrastran hasta más allá de donde es conveniente. Son muchos los descubrimientos que hará también en este viaje, en el que compartirá la angustia de sus dos coprotagonistas, y en el que también tendrá su porcentaje de éxitos y de amargura.

Y si la historia está bien, lo que hace que la serie sea impagable, que para mí sea lo mejor que he visto este año en ficción televisiva, es seguir a estos tres personajes, con sus angustias, con sus paralelismos, con sus interacciones, construyendo por sí mismos esta historia que nos gustaría que no hubiera acabado jamás. Pero ha acabado. Dentro de un año tal vez sean los mismos que no iguales protagonistas, pero será una nueva historia, quizá mejor, ya veremos, pero será otra cosa. De momento, bienvenidas sean producciones como esta.

Unos niños musulmanes, listos para una ceremonia religiosa, en la mezquita de Eyup en Estambul; un incidente relacionado con niños musulmanes es clave para entender qué está pasando en por la cabeza de Brody (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

Written by Carlos Carreter

Miércoles, 21 diciembre, 2011 at 18:21

[Cine] The Artist (2011)

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The Artist (2011), 18 de diciembre de 2011.

Cuando ya hace unas cuantas semanas, o meses, empecé a escuchar que se estaba moviendo por el mundo una película rodada en blanco y negro y muda, me llamó la atención. Me extrañó. No me la imaginé como un producto comercial precisamente. Supe después que era una producción francesa rodada en EE.UU. y con colaboración de actores tanto franceses como norteamericanos. Y que era un homenaje al cine de otra época. Poco a poco se empezaron a oír críticas excelentes. Y empezó a sonar para la próxima entrega de los óscar como una de las principales candidatas. Si a esas alturas, a alguien que le guste el cine no le ha picado el gusanillo, que se lo haga mirar. Así que este domingo nos dirigimos a ver la última película del director francés Michel Hazanavicius, de quien personalmente no tenía referencias hasta el momento.

La película nos cuenta una historia de los años de la transición del cine mudo al sonoro. George Valentin (Jean Dujardin) es un actor estrella del cine en los años 20. Cine de aventuras con un fuerte componente romántico. En su momento de máximo esplendor tiene un encuentro casual con una starlette, Peppy Miller (Bérénice Bejo), con quien es fotografiado. Imagen que se reproduce en la prensa. Esta fotografía y un nuevo encuentro entre ambos encaminará la carrera de Peppy, que en los siguientes años irá ascendiendo poco a poco como una estrella emergente. Y en ese momento se produce la aparición del cine sonoro, tecnología que Valentin rechazará, lo que provocará su declive. Declive que también afectará a su matrimonio con Doris (Penelope Ann Miller), a su economía, y a su afición por la bebida. En paralelo, Peppy aprovechará el cambio para ratificarse como gran estrella, que nunca olvidará al veterano actor que le sirvió de trampolín en los inicios de su carrera.

La historia seguro que a muchos nos suena. Algunos de sus elementos son eco de clásicos como cualquiera de las versiones de A Star is Born (Ha nacido una estrella, 1937, 1954 y 1976), o de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses). Pero a pesar de ello, los guionistas han conseguido dar un aire de frescura a la misma, siendo muy dinámica a pesar de lo familiar y relativamente previsible, dado el tono general de la misma. Pero quizá, por encima de la propia historia está la intención de homenajear al cine en una época fundamental para este espectáculo, o este arte, según como lo queramos considerar. Muda, aunque no insonora. De hecho tiene una banda sonora muy buena en cuanto a la música, y unos efectos de sonido, en los momentos en que corresponden que dan chispa a las pocas escenas en las que se insertan. En blanco y negro, aunque con diversidad de estilos. Sobre la base del cine norteamericano de los años 20, hay momentos en los que se acerca al expresionismo alemán, otros en los que vemos reflejos de la slapstick americana, incluso hay tomas que nos hablan de los avances en el uso de la cámara que se produjeron en los años 30 o tan avanzados como principio de los 40. Formato de la película, estándar de la academia de Hollywood, 1,33:1 o aproximado. Lo dicho. Un homenaje en toda la regla al cine de otra época. Para mí, todo ello convierte la visualización del filme en una auténtica delicia.

Y si importantes son todos los aspectos técnicos y las opciones artística escogidas por el director, no menos importante es la interpretación de los actores y actrices. El mérito no es pequeño. Los intérpretes de hoy en día no están acostumbrados a este tipo de trabajos. Hay mucho que decir con la expresión, con la dinámica corporal, con la actitud general, que ha de sustituir a la parrafada hablada. Aunque eventualmente se inserte el típico rótulo con una frase de diálogo, recurso que es utilizado con parsimonia, sin ningún tipo de abuso. Y los dos protagonistas lo hacen muy bien. Duajrdin lleva el peso de la película y no pierde el paso del personaje en ningún momento, ni en sus momentos de gloria ni en su descenso a los infiernos. Y Bejo encarna a si mismo a la encantadora Peppy Miller, un papel que también evoluciona en la historia de forma estupendo. Tanto cuando representa a la joven flapper con aspiraciones de estrella, desinhibida y espontánea, como cuando ya es una actriz consagrada pero que sabe contenerse y no dejarse llevar por el divismo. Y qué decir de las eventuales apariciones de John Goodman, actor de por sí muy expresivo, James Cromwell, Penelope Ann Miller, o el cameo de Malcolm McDowell. Todos muy bien.

No voy a decir que sea una película perfecta, pero sí que está muy bien hecha. De lo mejor. Y creo que es absolutamente imprescindible para todo amante del séptimo arte. También es una demostración de hasta que punto desbarra el cine actual. Un cine verborreico, que abruma con diálogos al espectador, al cual deben considerar tonto, que necesita explicación de absolutamente todo lo que pasa en pantalla. La sala de cine en la que vi la película estaba bien nutrida de gente, es cierto que poca joven, que respondía perfectamente a los sentimientos que provocaba la película. No hacen falta palabras para entender lo que sucede en una pantalla, si está bien rodado y bien interpretado. El cine es un arte visual. No voy a ser yo ahora quien reivindique la necesidad de más películas mudas. Eso es una tontería. Pero sí podemos reivindicar la calidad de lo que se dice, y que más vale contar con imágenes y con las palabras justas, que aburrir al espectador con la verborrea generalizada, que muy pocos directores han sabido utilizar para bien. Y menos aún de los actuales. Por lo demás, id a verla. Aunque claro… como no tenían claro su posible éxito en España, está en muy pocas salas. Cobardes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Ya sé que aunque la película es francesa, la acción transcurre en Los Ángeles, en Hollywood; pero como no tengo fotos de allí, buena será la Ciudad de la Luz, eso sí, en blanco y negro y en formato 1,33:1 (Canon Digital Ixus 860 IS).

Written by Carlos Carreter

Martes, 20 diciembre, 2011 at 18:28

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