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[Fotografía/exposición] Català-Roca en la Lonja de Zaragoza
Ayer domingo por la mañana salió lluvioso, pero de alguna forma menos desapacible que los días anteriores de viento gélido. Y parecía obligada la visita a la exposición dedicada al fotógrafo catalán Francesc Català Roca (habituamente conocido simplemente como Català-Roca), en la Lonja de Zaragoza.
Se ha dicho de este fotógrafo que es el Cartier-Bresson español. Fundamentalmente por su capacidad para captar eso que se ha dado en llamar el “instante decisivo”, el momento que convierte una fotografía en algo transcendente y distintivo. Sin embargo, las pocas pistas que nos da la exposición nos dicen que si bien ambos fotógrafos compartían la curiosidad por el mundo en el que vivían y en especial por sus congéneres que lo habitan, su forma de trabajar era distinta. Pero quizá eso no es lo importante.

Instante de la exposición, tomado de forma un poco clandestina, ya que no se permiten fotos dentro de la Lonja (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).
Yo ya conocía la obra de Català-Roca. No en vano dispongo en mi biblioteca del magnífico libro que editó La Fábrica dentro de su colección Obras maestras, dedicado a este fotógrafo. Libro que por cierto venden en la exposición como catálogo de la misma con el precio de 58 euros. Pero en cualquier caso, por buena que sea la publicación del libro y la impresión de las fotografías, la experiencia de presenciar la copias de las fotografías a gran tamaño en todo su esplendor. Motivo por el que recomiendo más que de sobras la visita a la exposición.
Por cierto, que había mucha afluencia y estaba muy animada, con muchos visitantes a pesar de lo lluvioso de la mañana. Creo que iré algún otro día para verla más tranquilamente, sin tanta gente y agobio. Al fin y al cabo estará ahí hasta el 20 de abril de 2012.
Me llevé de paseo la fiel Panasonic Lumix GF1, y a continuación os dejo algunas imágenes tomadas esa mañana. En formato cuadrado y en blanco y negro, para homenajear al fotógrafo.
[Fotografía] Recomendaciones semanales: encontrado en la web
Como vengo haciendo desde hace unas semanas, resumo el fin de semana lo que me ha llamado la atención sobre los fotógrafos y la fotografía en los últimos 7 días, aproximadamente. En esta ocasión mis fuentes han sido las siguientes.
En Conscientious nos recomiendan echar un vistazo al trabajo de Julia Hetta, fundamentalmente retratos, aunque no sólo, entre los cuales hay algunos realmente muy interesantes. Y yo estoy de acuerdo.
Elizabeth Avedon nos habla de los panoramas neoyorquinos de Sylvia Plachy, tanto en blanco y negro. Panoramas que más que dedicarse a tomar impresionantes vistas de la ciudad, como tantos otros, se dedican a fotografiar a las gentes que la pueblan. Mucho más interesantes.
En Underexposed, nos proponen la serie de retratos Astra Velum del fotógrafo Fritz Liedtke. Retratos monocromos de personas cuyos rostros y cuerpos están poblados de abundantes pecas. A mí me han parecido unos retratos muy bellos.
A partir de una fotografía aparecida en National Geographic, me pasé un rato viendo las interesantes fotografías de Erika Larsen sobre las gentes y las costumbres de los samis. Los que antes llamábamos lapones.
Entre las recomendaciones que nos hace Rafael Roa, esta semana me han llamado la atención tres:
Eva Besnyö, una fotógrafa húngara, una más, a la que parece que debemos haber enseñado a Robert Capa sus primeros fundamentos fotográficos. Y también le debemos algunas más que interesantes imágenes.
Siempre interesantes son las fotografías que nos llegan desde el lejano oriente, y esta semana nos ha sugerido el surrealismo de la japonesa Miwa Yanagi. No dejéis de pasaros por la página de la autora.
Larry Fink nos acerca con sus imágenes a nuevos aspectos de la naturaleza humana fotografiando los actos sociales en el Manhattan de los años 70. Una estética particular e interesante.
En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen a Thomas Struth, una de cuyas fotografías del Panteón de Roma alcanzó un precio millonario en una subasta. Obras de gran tamaño, a lo grande. Ha realizado varias series en museos, lugares que siempre me han parecido muy fotogénicos.
De La Lettre de la Photographie sólo traigo dos recomendaciones esta semana:
Ya he hablado alguna vez por aquí de Juan Manuel Castro Prieto, y la recomendación que nos traen de algunas de sus fotografías en Etiopía, me parece una excusa perfecta para volver a recordar a este fotógrafo madrileño.
Me ha interesado la visión de Jacques Borgetto sobre el entorno y la naturaleza humana. Quizá no la más optimista. Pero interesante.

Cierro la entrada, ya que hemos mencionado el Panteón romano, con una vista de las calles romanas desde la puerta del mismo (Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM).
Otra “blue marble”, lo que me gusta en Tumblr, y aquellos juncos salvajes
Hoy viernes, os traigo un variado.
Si hace justo una semana os hablé de la foto de alta resolución del planeta Tierra, el nuestro, que la Nasa había tomado en alta resolución y hecho público, ahora han repetido la jugada pero con otro punto de vista. Le llaman del “hemisferio oriental”. Básicamente, aparece África, Arabia, India, el Océano Índico y parte de la región Antártica. Pero es igual de bonito. Es incluso más grande. Si aquella era de 64 megapíxeles, esta sobrepasa los 132. Y de la misma forma os la traigo aquí.
De vez en cuando os pongo muestras por aquí de las fotografías de viaje que publico en mi tumblr De viaje con Carlos. Pero si accedéis al enlace siguiente, podréis ver las cosas que publican otros en Tumblr y me gustan a mí. Fundamentalmente, fotos. Algún día haré un listado de los tumblrs que sigo. Que me gustan en general.
Finalmente, desde el día 1 de febrero, TCM ha modificado la programación de sus canales. Ha desaparecido el Classic y han creado TCM Autor. Como su propio nombre indica, para programar cine de autor, mientras que el otro canal lo dejan para el cine más comercial de todas las épocas. De momento, la programación de estos días sólo me ha llamado moderadamente la atención. Pero he aprovechado para ver en su idioma original una película francesa que alcanzó cierta fama hace ya unos años, casi 18, y que me gustó. Se trata de Les roseaux sauvages (Los juncos salvajes), una película que dio a conocer a Élodie Bouchez, actriz que luego me gustó mucho en La vie rêvée des anges (La vida soñada de los ángeles). Sin embargo, luego tan apenas la he visto en otras películas. No sé. Según IMDb ha seguido trabajando, pero no me suena nada de lo que ha hecho. Pues en aquel tiempo era una actriz joven que me gustó mucho. Y desde luego, la película en cuestión me sigue gustando.
Os dejo con una foto tomado en una de estas gélidas tardes que estamos “disfrutando”. Ayer mismo.
Como diría mi sobrino… estoy malito
Así que no tengo muchas ganas de pensar en nada. Os dejo con unas foticos de ayer, jugando con los reflejos del riego de las calles en el casco viejo de Zaragoza. Todas con la Panasonic Lumix GF1 y M.Zuiko Digital 45/1,8.
[Fotos de viajes] De viaje con Carlos, resumen de las últimas semanas
Nuevamente, una selección de las fotos publicadas en las últimas semanas en mi tumblr De viaje con Carlos.

Casas de los maestros de la Bauhaus en Dessau.

La Grande Arche de la Defense en París.

Cruzando el Fehmarn Belt entre Dinamarca y Alemania.

Mezquita de Eyup en Estambul.

Lough Nafooey en Irlanda.

Interior del Panteón en Roma.

El número Pi en el Grand Palais de París.

Multitud en la escalinata del Sacré Coeur de París.

Una plaza de Izola en la parte eslovena de la península de Istria.

Gaitero en la costa norte de la escocesa isla de Skye.
[Fotografía] Recomendaciones semanales: encontrado en la web
Nueva dosis semanal de recomendaciones fotográficas, a propósito de lo que va apareciendo cotidianamente en la red de redes.
Rafael Roa tiene uno de los blogs que es fijo a la hora de buscar nuevas recomendaciones. Y con frecuencia interesantes. Esta semana me he apuntado dos entradas. Una de un fotógrafo de sobras conocido, que me gusta desde hace muchos años, pero que conviene no olvidar ya que falleció ya hace once años. Se trata de Jean Loup Sieff, uno de los artistas que con más elegancia nos ha mostrado el cuerpo de la mujer. Y muchas otras cosas. Y en el apartado de lo que es nuevo para mí, me han llamado la atención las fotografías de Jason Langer, con ese aspecto tan cine de novela negra.
La censura en los países donde la libertad escasea tradicionalmente ha estimulado a los artistas para poder expresarse como ellos desean. En Feature Shoot nos cuentan como Zhenjie Dong, un artista chino, a través de bellas imágenes de aspecto tradicional, introduce a través de códigos QR los aspectos más oscuros y corruptos de la realidad china.
Hay dos trabajos que se han difundido estas semanas atrás de forma cai viral por la web, y he decidido hacerme eco de ellos aquí. Por un lado, está el trabajo de Sarah Sudhoff, At the hour of our death, que fotografía los tejidos en los que estaban envueltos cuerpos muertos, eventualmente ya en descomposición, e impregnados de los fluidos vitales del cadáver. También hay un vídeo en el que se explica el proceso de la fotógrafa, y que por su interés inserto aquí.
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El otro trabajo muy difundido estas semanas atrás, y sobre el que ya leí hace unos meses en American Photo es el de Tim Mantoani retratando con una gigantesca cámara para hojas Polaroid de 20×24 pulgadas a algunos famosos fotógrafos con sus obras más emblemáticas.
Como todas las semanas, La Lettre de la Photographie es una fuente muy interesante de propuestas, de las que hago la siguiente selección:
Para ponernos un poquito glamurosos, tomemos las fotografías de Raymon Cauchetier con algunos retratos de famosos personajes de la Nouvelle Vague francesa.
Y pasamos de las imágenes en blanco y negro del anterior a los saturados colores de Sergey Chilikov que nos transportan a la vida nocturna rusa de la última década. Aunque también utiliza el blanco y negro.
En los últimos tiempos, es frecuente encontrar imágenes de las regiones árticas de la Tierra, generalmente en bonitos colores. Pero a mí me han impactado mucho las fotografías en blanco y negro de Ragnar Axelsson en el Ártico. Muy centradas en las personas que viven en esas extremas latitudes.
Con la popularización de la fotografía digital y de las redes sociales, los autorretratos femeninos han proliferado hasta convertirse casi en una plaga. Especialmente porque llega un momento en que todos se parecen y desaparecen los rasgos características de las personas que los hacen. Por ello me ha parecido especialmente refrescante el imaginativo trabajo de Elene Usdin en este campo de la fotografía, tan difícil desde mi punto de vista.
No es la primera vez, ni será la última, en que me llama la atención la fotografía de danza. Creo que hay una sinergia notable entre la estética de los cuerpos danzantes y las posibilidades de la fotografía. Hoy os traigo las imágenes de Laurencine Lot que ha seguido a la bailarina de butō, Carlotta Ikeda.
Finalmente, entre los escasos porfolios del fin de semana de esta vez, me han gustado mucho los retratos de personas sumergidas en el agua de Wendy Sacks.
Y de momento, es suficiente. Ya que he mencionado la fotografía de danza, os dejo alguna de las imágenes que obtuve el sábado pasado con la Minox GT-E.
[Fotografía personal] Fotografiar con película tradicional tras casi ocho años sin hacerlo
Como ya he comentado en días anteriores, este fin de semana pasado he utilizado algunos rollos de película para recordar las sensaciones de las viejas tecnologías. También me ha servido para desempolvar algunas cámaras a las que tengo cariño, pero que no utilizaba hace al menos 8 años. Y os lo voy a contar. Con imágenes, claro.
El sábado participé en la quedada del grupo de flickr Fotógrafos en Zaragoza (FeZ), cuyo motivo principal era la fotografía “analógica”. No me gusta mucho ese adjetivo. Por eso lo suelo entrecomillar. A esta reunión fui con dos cámaras.
Zeiss Ikon Contessa: Cámara de objetivo retractil, totalmente mecánica, con enfoque por telémetro de coincidencia, con un fotómetro de selenio. Mi ejemplar es de 1953. Hasta el año 2003, su estado de conservación era en perfecto estado de funcionamiento, con marcas cosméticas de uso. La utilicé con un rollo de 36 exposiciones de Kodak Professional BW400CN, película en blanco y negro para procesado C-41.
Como he dicho, hasta el año 2003 en el que la usé por última vez, funcionaba sin problemas. El fotómetro de selenio era lo suficientemente fiable para usar diapositiva en color. Cosa que era posible por la excelente corrección del objetivo Carl Zeiss Tessar 45/2,8. Sin embargo, tras ocho años la cosa no ha ido bien. Básicamente dos cuestiones. Por un lado, el fotómetro parece estar agotado, ya que no mide con fiabilidad. No es muy importante si tienes un fotómetro de mano o utilizas la calculadora de exposición definitiva. Por otro lado, dada la relativamente alta sensibilidad de la película, y el hecho de poder enfocar con precisión gracias al telémetro de coincidencia, utilicé aberturas amplias y velocidades de obturación rápidas. Del orden de 1/125 a 1/500, que es la máxima velocidad de obturación máxima de la cara. Y sin embargo, muchas de las fotografías están trepidadas. Luego algún problema en la mecánica de la cámara hay. Ahora, me tengo que pensar si busco a alguien que me la revise, o si definitivamente renuncio a ella como útil fotográfico, y la dejo de exposición en una estantería.

El objetivo Tessar de Zeiss Ikon aguantó mejor los contraluces que el Minotar emparentado con él por diseño de la Minox.
Minox GT-E: Pertenece a la segunda generación de cámaras que llevó este nombre. Es una cámara compacta, del tamaño de una caja de cigarrillos, con objetivo retractil, exposición automática con prioridad a la abertura (modo A en otras cámaras), enfoque manual por estimación. La utilicé con un rollo de 36 exposiciones de Fujicolor C200.
La cámara es muy fiable en cuanto a la exposición y al funcionamiento en general, pero dado que tienes que enfocar a “ojímetro”, y últimamente estoy desentrenado, tuve tendencia a cerrar el diafragma lo que pude para aumentar la profundidad de campo. Como consecuencia, me metí en el terreno peligroso de las velocidades de obturación lentas en alguna ocasión, por lo que tuve un número excesivo de fotos trepidadas. El objetivo MC Minotar 35/2,8 es una fórmula sencilla, de cuatro lentes en tres grupos, tipo tessar. De las pocas que hay con este diseño en objetivos angulares. Es bastante nítido, pero se lleva mal con los contraluces. Por lo demás, es una cámara sumamente discreta, con un disparo casi silencioso, fiable y cabe en cualquier bolsillo.

Buen rendimiento general en una vista urbana donde la dureza de las sombras queda amortiguada por el reflejo del sol en los ventanales de los edificios del otro lado de la calle.

Al tener que estimar la distancia de enfoque, las fotos más críticas son las tomadas de cerca, por tener menos profundidad de campo. Pero si hay luz suficiente, a f/8 sueles atinar con facilidad.

Luz escasa, y un intento de mantener enfocado el fotógrafo en primer plano y las bailarinas del fondo, me llevaron a una velocidad de obturación excesivamente lenta y a una foto trepidada. Además se nota que el objetivo Minotar no se lleva bien con la luz del sol frontal (situada inmediatamenta por encima de las bailarinas), y hay una pérdida de contraste por ello.
El domingo por la tarde hice el último carrete de los que compré para el fin de semana. Otro Kodak Professional BW400CN, que en esta ocasión cargué en una Pentax MX. Como ya he indicado en alguna ocasión, a mí me gustaría que alguien hiciese una cámara digital así. Un réflex compacta, casi pequeñita, con los controles básicos que necesita un fotógrafo, sólida, fiable, y con un tamaño de captor razonablemente grande. Le puse el objetivo Pentax M-SMC 50/1,7, porque me apetecía llevar una óptica luminosa. Pero a punto estuve de calzarle el “pancake” M-SMC 40/2,8, con el cual queda un conjunto realmente muy compacto. Las fotos las hice en el soto de Cantalobos, lugar que me resulta muy agradable para pasear y fotografiar paisajes. A este paseo me lleve también la Panasonic Lumix GF1 con el G 40/1,7 ASPH. De esta forma, tenía un patrón con el cual medir la fiabilidad de la cámara.
Lo cierto es que usar esta cámara es una gozada. Un placer en sí mismo. Y por lo que he podido comprobar el aparato es muy competente a pesar de su avanzada edad para obtener imágenes de buena calidad. El fotómetro con medición ponderada con preferencia al centro es plenamente fiable. Y sólo me he encontrado un problema que no sé si es coyuntural, estructural, o culpa del laboratorio. Aparece un raya de arrastre en los fotogramas que los inutiliza para un uso serio. En una inspección del interior de la cámara, yo la veo en perfecto estado de conservación. Como nueva. Así que supongo que tendré que hacer otro rollo, y en otro laboratorio, para ver si se repite el fenómeno. Una lástima. Porque si no fuera por esto, seguro que me apetecería utilizarla con cierta frecuencia.
Actualización: El problema de la raya de arrastre no está en el negativo. Escaneados los mismos en un escáner casero, no aparece. Fue culpa del laboratorio. La cámara está perfecta.

Aunque las películas de blanco y negro cromogénicas tienen una sensibilidad extendida a todo el espectro visible, no hubiera estado de más utilizar algún filtro de color para mejorar el contraste de las imágenes.

En condiciones de luz suave, los negativos son muy utilizables; sin embargo, hubiese preferido encontrar la Ilford XP2 Super, que carece de la molesta máscara rojiza de la Kodak, incómoda a la hora de examinar los negativos.
[Fotografía personal] En el soto de Cantalobos con cámara tradicional y con cámara digital
Como ya he comentado en alguna entrada anterior, este fin de semana pasado he estado utilizando alguna de las viejas cámaras para película tradicional, para hacer algunas fotos. Como es natural, hasta que no lleve a revelar los carretes, sean escaneado, etcétera, no se podrá ver por aquí el resultado de la experiencia. Hacía siete años y medio que no usaba película, cuando me llevé la Canon EOS 100 de viaje por Foix y otros lugares de Midi-Pyrénées en Francia, y más de ocho que no utilizaba según que cámaras.
Si el sábado quedé con gente de FeZ y me llevé la Minox GT-E con un carrete de negativos en color y la Zeiss Ikon Contessa con negativos en blanco y negro, ayer me fui en solitario y también en blanco y negro, pero con la Pentax MX. A mí me gustaría que en la fotografía digital existiera algún aparato similar en sencillez conceptual, eficacia y tamaño a esta veterana réflex de los años 70. Y otros más sabios que yo también opinan lo mismo.

La Pentax MX cuelga del cuello del fotógrafo al atardecer de un domingo en Cantalobos (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).
Incluso me ha hecho gracia encontrar en la web un vídeo (en inglés) en el que reflexionan sobre la utilización de esta cámara mecánica en comparación con la complejidad de botonería y opciones de una Canon EOS 5D Mark II, cámara que también tengo. Que permite hacer unas fotos de gran calidad técnica (que sean estética, conceptual o artísticamente interesantes, eso, depende sólo del fotógrafo), pero que es grande y pesada en comparación.
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En cualquier caso, me llevé la MX al soto de Cantalobos, lugar que quien pase por aquí con asiduidad sabe que es uno de mis favoritos para paisajes, y me llevé también la Panasonic Lumix GF1. En principio, por comparar. Luego utilicé su inmediatez de digital como imagen de prueba, al estilo de las antiguas polaroids cuando eran utilizadas antes de sacar la foto definitiva para comprobar que todo iba bien. La fotos con la GF1 han quedado bien. Veremos que pasa con las otras cuando las revele y las escanee. De momento, os dejo algunas de las digitales.
[Fotografía] Recomendaciones semanales: encontrado en la web
Como vengo haciendo desde hace unas semanas, resumo el fin de semana lo que me ha llamado la atención sobre los fotógrafos y la fotografía en los últimos 7 días, aproximadamente. En esta ocasión mis fuentes han sido las siguientes.
Rafael Roa me recordó a Andre de Dienes, un fotógrafo muy conocido por su relación y sus fotografías de Marilyn Monroe, pero que tiene mucho más que ofrecer. Y muy interesante. Principalmente el artículo de Roa se centra en los desnudos en los grandes espacios naturales de los Estado Unidos, pero también es posible ver retratos de otras estrellas de Hollywood que siempre gustan. Y por otro lado, me ha dado a conocer a un artista multidisciplinar como es el alemán Heinrich Heidersberger, con notables fotografías de arquitectura y de viajes. Es impresionante la cantidad de artistas que salieron de los turbulentos años de entre guerras en Alemania, y en Europa Central en general. Página web del artista.
En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red he podido saber de Lynn Radeka, paisajista norteamericano, uno de los fotógrafos que podemos considerar sucesores del espíritu de Ansel Adams, muy perfeccionista en el procesado de los negativos y las copias. Pagina web del fotógrafo.
Elizabeth Avedon nos presenta el trabajo de Gay Block. En sus comienzos, ell fotógrafo retrató chicas adolescentes en el ámbito de su comunidad judía, así como en campamentos de verano. En 2006, volvió a retratar a las chicas que había retratado en 1981 en un campamento, para comparar las imágenes de aquellas adolescentes con las mujeres que son 25 años después. Y el resultado me parece muy interesante. Pero en la página web del fotógrafo podréis encontrar esta serie y otras muy interesantes.
Conscientious nos revisa el libro de Friedrich Seidenstücker titulado Of Hippos and Other Humans. Fotografía callejera como a mí me gusta. No obstrusiva. Sin molestar a la persona retratada. Elegante. Nuevamente un alemán de entreguerras. El caso es que buscando fotografías suyas por la web, he encontrado cosas que me han parecido muy interesantes, y que ya conocía, pero sin recordar el nombre del autor. Tengo una cabeza calamitosa. Espero no olvidarlo de nuevo.
Por supuesto, La Lettre de la Photographie es una fuente inacabable de propuestas, de las cuales traigo una selección de esta semana:
París inspiró a muchos fotógrafos en el período de entreguerras, y fue un hervidero de propuestas estéticas. Con obras de distintos fotógrafos, nos lo recuerdan en la revisión del libro Paris, une capitale au-dessus du volcan (1910-1940).
Parece que está de moda retratar fotógrafos y así nos lo recuerdan al revisar el libro Penelope’s Hungry Eyes: Portraits of Famous Photographers de Abe Frajndlich. Y son fotografías con mucho respeto y mucho sentido del humor, dos conceptos que no son incompatibles, afortunadamente. Creo que me gustaría tener este libro.
Dominique Issermann es un clásico moderno de la fotografía de moda. Y no es que yo sea un fan de la mayor parte de estos fotógrafos, pero Issermann me parece que tiene una mayor elegancia y expresividad.
Cada vez me gusta más la buena fotografía de arquitectura. Y si unes las imágenes de Lucien Hervé con las arquitectura de Le Corbusier, pues mucho mejor.
Por hoy, ya es suficiente. Ayer salí un rato a tirar fotos con alguna gente del grupo de Flickr Fotógraf@s en Zaragoza (FeZ). La condición era utilizar película fotográfica; nada de tomas digitales. De todos modos, cuando se acabaron los rollos de película, y estando en la plaza del Pilar, vimos a unos bailarines ejecutando una curiosas danzas junto a la fuente de la Hispanidad. Así que tiré de Leica D-Lux 5 e hice algunas fotos. Las procedentes de los carretes… pues cuando se revelen y todo eso.
[Fotografía] Kodak, antaño gigante de la fotografía, en horas muy, muy, muy bajas
En el siglo XX, para muchos, fotografía y Kodak eran casi sinónimos. Especialmente en los Estados Unidos. En el resto del mundo hubo más diversidad (Agfa, Fujifilm, etcétera). Una compañía altamente innovadora y osada en sus comienzos, que revolucionó el mundo de la fotografía, convirtiendo una técnica reservada a unos pocos profesionales en un artículo de consumo de masas, se ha declarado en bancarrota. Sus deudas son mayores que el valor de sus recursos. Hace 15 años su valor en bolsa sobrepasaba los 31.000 millones de dólares, y ahora está por debajo de los 200 millones.
No voy a entrar en profundidad en los motivos por los que ha llegado a esta situación. Hay sitios donde introducen el tema, e incluyen enlaces que pueden ayudar a comprender el tema. En Microsiervos, por ejemplo. Pero hay algunas cuestiones que parecen claras, incluso para un simple en estos temas como yo. Kodak ganaba dinero vendiendo película y copias fotográficas.
Eventualmente vendía cámaras fotográficas, en general no muy complejas, sencillas, baratas, que indujesen al consumidor a tirar muchos carretes de película, que se convertirían en copias fotográficas, que poblarían los álbumes y las cajas de fotografías de muchas personas. No obstante, también vendió cámaras fotográficas muy interesantes, como las Retinas y sus hermanas más sencillas las Retinettes. Bien es cierto que fueron concebidas y fabricadas en Alemania. Las hubo de visor directo, telemétricas y réflex con objetivos intercambiables. A punto estuve de comprar una, pero al final opté por una Zeiss Ikon Contessa 35. Europeo que se siente uno. A veces.
Pero donde brilló siempre la marca fue en la fabricación de película fotográfica y cinematográfica de calidad. Durante décadas, algunas de sus marcas adquirieron la categoría de mito, como fue la ya desaparecida Kodachrome. Pero también sus extensas y avanzadas películas negativas en blanco y negro, tan apreciadas por muchos fotógrafos. Entre estas alcanzó también el nivel de mito la Tri X, película que ha tenido diversas sensibilidades a lo largo del tiempo, pero que se confirmó finalmente como un material de alta sensibilidad, en ISO 400/27º en los formatos de 35 mm y 120, y en ISO 320/26º en hojas de gran formato. Muchos fotorreporteros han utilizado este material, y muchas famosas fotografías han estado tomadas con esta película.
Volvemos a lo de antes. Particularmente, tampoco fui nunca muy de Kodak en este aspecto. En mis primeros tiempos en la fotografía, compraba diapositivas con revelado incluido de Agfa o Perutz. Eran notoriamente más económicas. Luego. Cuando empecé a valorar más la calidad de la película, fueron las distintas declinaciones de Fujichromes, Sensia, Provia y Astia, las que me acompañaron por diversos lugares del mundo. Y en blanco y negro, en sensibilidades de ISO 100/21º usé mucho la Agfapan APX 100, con productos de Ilford en ISO 400/27º, hasta que finalmente me pasé con armas y bagajes plenamente a las Ilford Delta de todas las sensibilidades, y enventualmente a la película Ilford en blanco y negro pero de tecnología cromogénica XP2 y descendientes.

Una de las últimas fotografías que tomé con película en blanco y negro, probablemente Ilford XP2 Super, antes de pasarme por completo al digital (Leica IIIf, Elmar 50/3,5).
En fin, que trataba de hacer un homenaje a la historia de Kodak, y a su compromiso con la fotografía, y me está saliendo un churro, porque la verdad es que nunca he sido muy afecto a la marca. Y es que además, luego están las ironías del destino. Ha sido la fotografía digital la que ha no sólo ha destronado al gigante, sino que lo ha hundido en la miseria. Pero fueron las gentes de la gente de Rochester los primeros en crear un captor digital con una cámara que funcionase. Y durante los años 90 pudimos ver como se aliaba con Canon y con Nikon para producir las primeras cámaras digitales serias con sus captores. Pero no le sirvió de nada. Su “archienemigo” japonés, Fujifilm, mucho más diversificado, ha resistido con dignidad y gallardía los embates de las nuevas tecnologías, y hace unas semanas era la estrella de la CES/PMA en Las Vegas presentando su X-Pro 1, de lo que ya hablé por aquí.
Parece ser que la intención de Kodak es la deshacerse de buena parte de sus negocios, y centrarse en las tecnologías de impresión. Dicen que la fabricación y venta de película fotográfica y cinematográfica todavía es rentable y que seguirán. Pero ahí hay un “todavía”, muy peligroso. En el mundo de la cinematografía, cada vez vemos más películas rodadas directamente en digital, con una excelente calidad. Y en la fotografía sobre película parece que queda como algo propio de nostálgicos, revivalistas y algunos profesionales con necesidades y procesos de trabajo muy específicos. Pero bueno. Creo que merecía la pena hacer un pequeño recordatorio de la importancia de la compañía norteamericana en la que es mi principal afición.
Ayer me compré dos carretes de Kodak Professional BW400CN. También quería comprar un carrete de negativos en color, pero no tenían más que Fujicolor C200, así que no será Kodak. He cargado la Contessa con el blanco y negro, y la Minox GT-E con el color. Este fin de semana, fotografía al viejo estilo.

Probablemente, la gran avenida del Ebro en febrero de 2003, fue la última vez que utilicé un negativo en color de Kodak. Probablemente con la Pentax MX. Pero esto último no lo recuerdo bien.
[Fotografía de viajes] Londres 2004 e Irlanda 2005, revisitados y renovados
Me contaban en el colegio cuando era niño que la prehistoria fue el periodo de tiempo en el que los humanos ya campaban por la superficie de la Tierra, pero del que no conservamos documentos escritos que atestigüen sus andanzas. Más o menos. Supongo que este concepto hoy en día no será tan absoluto, y habrá otras cuestiones a considerar. Básicamente, la estructuración de las ciudades.
Pero no es de prehistoria en sí mismo de lo que quiero hablar. Sino de la “prehistoria” de mi fotografía con medios digitales. Aproximadamente, entre 1999 y 2003 mi acercamiento a la fotografía digital fue mediante la digitalización de diapositivas y negativos tradicionales. De esa época vienen mis primeras andanzas en internet, creando algunos sitios que ilustraba con mis fotografías. Mucho sobre trenes, algo sobre viajes. Pero la mayor parte de los archivos generados quedaron latentes en mis discos duros sin que quedase constancia de su existencia. Prehistoria. En la primavera de 2003, Canon lanzó al mercado una serie de cámaras digitales de 4 megapíxeles que fueron saludadas por mi medio de referencia en aquel momento, Chasseur d’Images, como las primeras cámaras que se recomendaban de forma clara y concreta para el aficionado en general. Entre ellas, la Canon Digital Ixus 400, una monada de cámara, de la que me hice un ejemplar, que me empezó a acompañar por el mundo.
En los viajes que hice entre 2003 y julio de 2004 la llevé como segunda cámara, mientras seguía confiando el grueso de mis reportajes viajeros a las diapositivas de toda la vida. Pero en septiembre de 2004, con motivo de un viaje a Londres al que decidí ir ligero de equipaje, la fotografía digital se convirtió en mi única opción para ir por el mundo. Ese mismo año adquirí la Canon Powershot G6, y con ambos aparatos viajé a Roma (2004), a Irlanda (2005) y a la Toscana (2005). Con estos últimos viajes, y coincidiendo con mi compra de un Apple iBook G4 que incluía una copia de iPhoto, me inicié en la elaboración de álbumes o libros de fotografías de mis viajes. Poco a poco he ido refinando la forma y el contenido que tienen estos libros, pero los primeros de los que dispuse pertenecen a aquellos viajes.
Revisando aquellos primeros intentos, y comparando con lo que obtengo ahora, compruebo dos cosas. Una, que hoy en día dispongo de mejores medios para el procesamiento de las imágenes digitales. Algo que es especialmente importante considerando que aquellas mis primeras cámaras con esta tecnología, si bien eran capaces de producir dignos resultados, no alcanzaban la calidad de las de hoy en día. Bajo rango dinámico, mucho ruido a sensibilidades “altas” (por encima de 200 ISO), etcétera.
Por ello, he acometido la tarea de darle una vuelta a aquella mi “prehistoria” en la fotografía digital, procesando de nuevo muchas imágenes, y elaborando nuevos libros de aquellos viajes.
Estoy a la espera de que me vengan los nuevos libros, que he encargado como de costumbre en Blurb, donde se pueden hojear parcialmente. E incluso adquirir. Si es que a alguien además de a mí les puede interesar. En cualquier caso, también he generado copias integras de los mismos que se pueden hojear en mi biblioteca en Issuu. Espero que os gusten.
[Libros de fotografía] Mona Kuhn y Jock Sturges
Bordeaux Series – Mona Kuhn
Desde que vi algunas de sus fotografías de las tomadas en las colonias naturistas francesas hace tres años en MadridFoto, que me llamaron mucho la atención, esta fotógrafa brasileña se ha convertido en una de mis favoritas. Dos de sus libros ocupaban hasta ahora espacio en mi biblioteca. Uno que compré en París hace un par de años, y otro que pedí a través de internet. El más reciente de ellos por fecha de publicación, Native, es uno de los que más me gusta. Su combinación de retratos con paisajes o imágenes de lugares importantes para la fotógrafa, me parece un gran logro, y es uno de los libros de fotografía que más hojeo y con más deleite.
Este año he decidido regalarme por las fiestas navideñas el último libro de la autora, Bordeaux Series, editado primorosamente al igual que los anteriores por Steidl. Nuevamente nos encontramos ante un libro que combina los paisajes y los retratos. Pero con caracteres técnicos y estéticos muy distintos.
Los paisajes, en blanco y negro, de la campiña de Las Landas, no lejos de Burdeos, de ahí el título del libro, tienen una calidad melancólica. Son paisajes de escenas generales. De entornos que supongo que tendrán una espacial significación para la autora. Luces suaves, evitando contrastes exagerados, en tiempo nublado, en cualquier caso evitando las transiciones bruscas. En formato cuadrado o apaisado. En ocasiones detalles de construcciones del entorno.
Contrastan notablemente con los retratos. Retratos que como es habitual en la autora corresponden a personas de ambos sexos y de edades entre la infancia y la ancianidad, desnudos. Todos ellos en el mismo lugar, contra el mismo fondo de telón estampado en tonos granates y negros, oscuro, con una vieja silla con brazos y un suelo de madera. En este escenario, las personas se sitúan desnudas, de pie, sentadas, echadas, en actitudes naturales, mirando a la cámara. Sin más. Ni menos. Personas en su esencia, todas ellas en condiciones de igual ante la cámara, todas ellas distintas. Ya he dicho que la variabilidad de edad y condición es amplia, pero hay un predominio de los adultos jóvenes, que sin tener las características de los modelos profesionales, son en su mayoría naturales y armoniosos. Hay una evidente búsqueda de la belleza natural en el cuerpo humano. En la persona. Muy en la línea de lo que habíamos visto en otros trabajo de la autora, pero todavía más desprovisto de artificios.
En cualquier caso, un libro que me ha gustado mucho, y que seguro que al igual que los anteriores de la autora, baja con más frecuencia que otros de la estantería a la mesa para ser observado y contemplado.

Atravesando las Landas en dirección a Burdeos en tren, paisajes que parecen ser familiares a la autora de brasileña (Panasonic Lumix LX3).
The Last Day of Summer – Jock Sturges
El libro comentado ha sido el primer pedido que he realizado en Amazon.es. Para aprovechar el envío, pensé en que viniera acompañado de algún otro volumen que pudiera ser interesante y complementario. La presencia como modelos en las obras de Mona Kuhn de personas que proceden de su entorno familiar o de su círculo de amistades, el uso habitual del desnudo, o el encuadrar las fotografías en los momentos de ocio o vacaciones de las personas, hizo que en diversos textos que he leído estas semanas atrás se la comparase con autores como Sally Mann, de quien también tengo algún libro, y de Jock Sturges.
Este último autor ha sido muy controvertido a lo largo de su vida artística. Al igual que las anteriores ha fotografiado a su círculo de familiares y amigos en los momentos vacacionales. En este caso en el entorno de las colonias nudistas del norte de California y de la costa francesa. Por lo tanto, son frecuentes que los modelos de Sturges aparezcan desnudos o con atavíos propios de la vida en la playa. Siendo muchos de estos modelos jóvenes adolescentes o niños, provocó la denuncia de los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana, por lo que en diversos momentos su trabajo ha sido intervenido por los cuerpos policiales de aquel país, y se haya visto en los tribunales, aunque siempre ha sido absuelto de los cargos de pornografía infantil.
Soy una persona que no tengo excesivos prejuicios en materia sexual, pero ciertamente no me siento cómodo con la utilización de la imagen de los menores de forma sexual, sea de forma intencional o no. Por lo tanto, aunque había visto imágenes del autor a través de la red, nunca había dado el salto a adquirir uno de sus libros. Aprensión. Prejuicio. No sé. En el caso de las dos fotógrafas mencionadas, nunca me había surgido la cuestión. Nunca he visto esa intencionalidad en sus imágenes. Siempre he tenido claro qué estaba viendo y cuál era el propósito de las fotógrafas. ¿Tal vez el prejuicio o la prevención viniesen de que el fotógrafo es un hombre? Tal vez.
El caso es que finalmente decidí adquirir The Last Day of Summer, editdo por Aperture, y tener de esa forma un elemento material más claro para decidir. Lo que me he encontrado ha sido un conjunto de retratos tomados con una calidad técnica y estética absolutamente excelentes. Por lo que entiendo, se utilizó principalmente una cámara de gran formato, lo cual produce negativo de gran tamaño, que dan lugar a copias con un detalle y una textura magníficos. Es un gran trabajo fotográfico. Es indudable, que en algunas de las imágenes de jóvenes de ambos sexos, la desnudez o la casi desnudez, y su carácter de adolescentes o jóvenes más o menos hedonistas puede dar lugar a representaciones con cierto erotismo. Pero una vez más también, podemos decir que el “pecado” está en los ojos del que mira más que en ningún otro sitio. Y creo que para cualquier persona sana y natural, lo que predomina en las imágenes es la belleza de las mismas más que cualquier otra consideración.
En cualquier caso, que cada uno mire, vea, y juzgue.































