Archivo para la categoría "Historia"
[Historia] Las otras catástrofes de las guerras
Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5
Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.
[Breve con fotos] El mundo de Cleopatra
Cuando visitamos en las recientes vacaciones la Ny Carlsberg Glyptotek, en Copenhague, pudimos visitar una exposición temporal dedicada al mundo de Cleopatra. Y por Cleopatra me refiero a la famosa. A Cleopatra VII, la última reina de la dinastía ptolemaica, instaurada en el reino del Nilo a la muerte de Alejandro Magno. La que llevó de cabeza a un par de romanos famosos. El caso es que nos hicieron gracia algunas de las representaciones que de la reina pudimos encontrar en la exposición.

La versión trágica de la atractiva, aunque no necesariamente hermosa, reina egipcia; suicidándose mediante la mordedura de un áspid en uno de sus senos.

La versión romántica, encarnada en una voluptuosa Liz Taylor, rodeada de su Julio (Rex Harrison) y su Marco (Richard Burton).

La versión cómica y desenfadada, que debemos al genio de Goscinny y Uderzo, en "la mayor aventura jamás dibujada", Astérix y Cleopatra. Se dice que «14 litros de tinta china, 30 pinceles, 62 lapiceros de mina blanda, 1 lapicero de mina dura, 27 gomas de borrar, 38 kilos de papel, 16 cintas para máquina de escribir, 2 máquinas de escribir, 67 litros de cerveza fueron necesarios para la realización de esta aventura». Cuchufleta clara de la propaganda de la película a la que se refería la imagen anterior.
[Breve - foto e historia] World War II: The Invasion of Poland and the Winter War – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic
World War II: The Invasion of Poland and the Winter War – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic.
Segunda parte de las veinte de las que constará este gran reportaje sobre la segunda guerra mundial. La invasión de Polonia, la muchas veces desconocida e ignorada Guerra de Invierno, y la drôle de guerre en el frente occidental.
[Breve - foto e historia] Mysteries of a Nazi Photo Album – NYTimes.com
Mysteries of a Nazi Photo Album – NYTimes.com.
Se está estudiando un curioso álbum de fotografías, con toda probabilidad de un militar de la Alemania nazi con capacidad de estar y tomar fotografías tanto en una estación donde Hitler está a punto de recibir al dictador militar húngaro, como en los campos de prisioneros soviéticos y para judíos rusos al principio de la campaña contra la Unión Soviética. Un documento gráfico de indudable valor fotográfico e histórico, pero que guarda todavía sus misterios. El principal, ¿quién y qué fue el autor de las fotografías? Me gustaría seguir al tanto.
[Breve - foto e historia] World War II in Photos – In Focus – The Atlantic
World War II in Photos – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic.
El excelente fotoblog de The Atlantic ha comenzado este domingo ha publicar una serie de reportajes fotográficos retrospectivos sobre la Segunda Guerra Mundial, que se extenderán durante 20 semanas, hasta el 30 de octubre de 2011. Mediante el enlace que encabeza esta entrada, podréis acceder la página de presentación donde irán apareciendo los enlaces a los diversos reportajes. El primero está dedicado a la época de anteguerra, los años treinta. La depresión, el auge de los fascismos en Italia y Alemania, la guerra chino-japonesa, la guerra civil española,… estos entre otras cuestiones están representadas en las primeras 45 fotografías. No hay que perdérselo.
Algo de historia, algo de cine, algo (todo lo anterior y algo más) de fotografía
Una guerra de hace 150 años en imágenes
Comentaba hace unos días el sesquicentenario del comienzo de la guerra civil en los Estados Unidos. La secesión de los llamados estados del sur para formar los Estados Confederados de América supuso el que es sin lugar a dudas el suceso más traumático en la historia de la superpotencia mundial, aunque otros más recientes y más mediáticos parecen ocultar ese hecho. En aquellos momentos, lo que estuvo en cuestión fue la existencia del estado poderoso tal y como ahora lo conocemos, frente a una diversidad de estados con distintos modelos de organización y política.
Pero también fue una guerra mediática hasta cierto punto. Desde luego muy, muy lejos de lo que hoy se estila. Pero junto con la guerra de Crimea, que se produjo unos años antes, fue la primera guerra fotografiada. Y la norteamerican lo fue a gran escala. Y el Denver Post, a través de su fotoblog Captured, nos lo recordó hace unos días con una excelente recopilación de 111 fotografías de las que custodia la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Os recomiendo visitar la entrada, pero como además estas fotografías están en el dominio público, me permito reproducir una de ellas.

Soldado confederado muerto en Devil's Den, durante la batalla de Gettysburg; hoy en día, cuando todo el mundo quiere ver la fotografía del enemigo muerto, los gobiernos se niegan... (O'Sullivan, Timothy H., 1840-1882, fotógrafo)
Actualización de La ventana indiscreta
Recientemente y con motivo de una entrada aparecida en el blog de fotografía de Los Angeles Times, Framework, he actualizado la reseña sobre la película de Hitchcock La ventana indiscreta. En dicha entrada comentan el material fotográfico utilizado por James Stewart durante la filmación de la película. Este filme en el que se hablaba de las aventuras de un fotorreportero lesionado (Stewart) y su guapa novia modelo (Grace Kelly), estaba muy ligeramente inspirado por el romance que mantuvieron Robert Capa y la actriz Ingrid Bergman. En cualquier caso, creo que Capa no hubiese utilizado semejante teleobjetivo. Acordaos de lo que decía.
Si la foto no es lo suficientemente buena, es que no estabas lo suficientemente cerca.
Una revista/blog sobre fotografía interesante
La descubrí recientemente. El título de la misma está en francés, La Lettre de la Photographie. Pero puedes optar entre los textos en este idioma y el inglés. Habla de fotógrafos, entrevista a fotógrafos, y muestra fotografías de fotógrafos. En los seis o siete días que llevo siguiéndola he encontrado unos cuantos artículos y unas cuantas imágenes interesantes. Además, las fotografías se pueden ver a buen tamaño en pantalla. Lo cual está muy bien. Pongo como ejemplo la entrada dedicada a Georges Dambier, con fotografía de moda en color de los años 50. Qué elegante. Y que sabor deja el color de aquella época.
Recomendación musical
Me gusta mucho la música de las big bands. Pero muchas veces al decir big band, uno se retrae a los viejos tiempos de gloria del swing. Sin embargo, también hay excelentes big bands modernas. Mientras escribo esto, estoy escuchando el buen hacer de la Maria Schneider Jazz Orchestra. Y me gusta.
[Historia] Una guerra y un vuelo espacial separados por cien años
Una guerra
Hace 150 años, un día como hoy la milicia de Carolina del Sur, comandada por Beauregard, comenzó a bombardear la guarnición de Fort Sumter, dando comienzo a la guerra civil americana, un conflicto de gran importancia histórica desde muchos puntos de vista. Esta guerra, que enfrentó dos formas muy diferentes de entender la política y la economía, que tuvo de fondo el conflicto de la esclavitud, y que sea peleó con particular crudeza, determinó la forma y los modos de la futura potencia hegemónica mundial, los Estados Unidos de América.
Esta guerra comenzó peleándose como estrategias y tácticas más propias de las guerras napoleónicas, tuvo un punto de inflexión en la batalla de Gettysburg y el sitio de Vicksburg, y acabó desarrollándose con métodos más propios de la primera guerra mundial. Comenzó con batallas que enfrentaban a dos ejércitos que organizaban a sus regimientos en cuadros y líneas y que se abalanzaban los unos sobre los otros con la esperanza de quedar victoriosos, y que el rival reconociera la derrota. Sin embargo, al final hubo fases de guerras de posiciones, con trincheras, guerras de movimientos, con ejércitos que se trasladaban de un lugar a otro buscando la ventaja o el desgaste del enemigo, hubo sufrimiento en la población civil, hubo estrategias de tierra quemada y hubo campos de concentración para prisioneros en condiciones inhumanas. También sancionó una de las estrategias favoritas de los norteamericanos, los bloqueos. Ya que este fue el objetivo final de la política unionista. El ahogo económico y político de los secesionistas. Y todo ello en un marco que a priori se puede considerar de un país en desarrollo y próspero, que a priori parece le interesara cualquier cosa menos una guerra. Una guerra que arruinó momentáneamente al sur, pero provocó un gran desarrollo industrial en el norte que impulsó la política colonizadora en las décadas siguientes por todo el continente norteamericano.
Creo que es un conflicto que merece la pena conocerse. Y con detalle.
Un vuelo espacial
El primero tripulado por un ser humano. Un día como hoy hace 50 años, el soviético/ruso Yuri Gagarin, a bordo de la Vostok 1, llegó al espacio exterior a una altitud de 315 kilómetros, en una única órbita. A pesar de que debiera considerarse como un logro científico y un motivo de plena alegría, esto queda empañado por una cuestión indudable. Se enmarcó en la rivalidad establecida entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América, en el marco de la llamada Guerra Fría. Fue un paso importante en la llamada carrera espacial, que culminaría con la llegada de los norteamericano a la Luna, tras lo cual este frente de esta peculiar guerra quedaría un poco apartado de primera línea. En cualquier caso, es un hecho que merece la pena recordarse también.
[Libro] Por qué ganaron los aliados
Después de unos cuanto libros de ficción seguidos, vuelvo como de costumbre a meterme en un libro de historia. En este caso, me llamó la atención al hojearlo en la librería. Porque libros sobre la Segunda Guerra Mundial hay muchísimos. Demasiados. Pero la mayor parte de ellos hablan de batallas, de ejércitos, de cañones y de tanques. Son menos los que hablan de los motivos y las sociedades que participaron, y de cómo evolucionaron, y de qué factores influyeron para que la cosa terminase como terminó. Y como esto es lo que prometía este libro, pues me lo compré, y aquí va lo que he encontrado.
Por qué ganaron los aliados
Richard Overy
Tusquets Editores; Barcelona, 2011
ISBN: 9788483832943
En principio, el libro habla sobre todo del conflicto con la Alemania nazi y, en menor medida, del conflicto con Japón. Podemos dividir el libro en cuatro partes, cada una con uno o varios capítulos:
Una introducción en un primer capítulo, en el cual el autor expone la tesis de que la victoria aliada, aunque aparentemente inevitable a posteriori, pendió de un hilo en determinadas fases de la guerra. Y la victoria de las potencias del Eje, o al menos una paz a su conveniencia, fue una posibilidad muy real.
En una segunda parte con cuatro capítulos, hace referencia a los aspectos más importantes de las campañas militares, centrándose en cuatro escenarios fundamentales:
El dominio de los mares, con especial hincapié en la guerra naval del Atlántico, aunque también comenta las acciones navales del Pacífico que obligaron a los japoneses a ponerse a la defensiva.
Los aspectos principales de la guerra en el frente oriental, con especial detalle en la ofensiva de Stalingrado y el saliente de Kursk.
La ofensiva de bombardeos sobre las ciudades y las industrias alemanas y su impacto sobre el transcurso de la guerra.
La compleja planificación y desarrollo de la invasión de Francia y la reapertura del frente occidental.
Después vienen una serie de capítulos dedicados a los aspectos sociales, económicos y morales que condicionaron el desarrollo de la contienda:
Las economías de guerra.
Los aspectos tecnológicos aplicados al poderío militar.
La gestación de la alianza contra Hitler, las características del liderazgo político y militar, tanto en los aliados como en los países del Eje.
Los aspectos morales que condicionaron la respuesta de las poblaciones al esfuerzo bélico.
Finalmente, un capítulo final que resume las conclusiones de lo expuesto, y un epílogo sobre las consecuencias que tuvo para el mundo futuro.
He de decir que la lectura del libro me ha parecido muy amena, a pesar de que algunos capítulos traten temas un poco más abstrusos, especialmente si se han de abordar cuestiones económicas o de cifras de volúmenes de producción. Pero el autor no abusa de esto. Se limita a datos esenciales y demostrativos, y va construyendo un discurso razonado sobre el porqué de cómo sucedieron las cosas, obviando el detalle fino de cómo sucedieron. No es excesivamente crítico con los errores de coordinación y de previsión política de los aliados, y en las cuestiones morales, se centra más en los aspectos positivos que en los negativos. Aunque los menciona, no insiste en exceso en el auténtico horror que para la población civil supusieron los bombardeos, ni las motivaciones reales que algunos de ellos tuvieron, más que discutibles. Se despacha con un, “hoy en día se ven las cosas de otra forma a como se veían entonces”. Tampoco entra en los aspectos morales en la actuación del ejército soviético desde el momento en el que invadió territorio polaco y alemán. También es relativamente benevolente con los líderes norteamericanos, y poco crítico con su credulidad ante las ambiciones soviéticas.
Pero en general, es una lectura interesante, que arroja luces sobre los aspectos más importantes de una contienda que no debemos dejar de analizar y comprender, ya que el ser humano tiene cierta tentación a cometer las mismas estupideces de vez en cuando. Recomendable para los aficionados a la historia y en particular a la del siglo XX. Los que esperen análisis concienzudos de estrategias y tácticas militares, de batallitas y de generales, se sentirán más decepcionados.
[Libro] La bandera invisible
Estos días paso mucho tiempo metido en un hospital. Esto no es raro en mí, que trabajo en uno. Pero no. Estoy metido en “otro” hospital, y no precisamente por motivos de trabajo. Voy y vengo. Espero resultados. Atiendo necesidades. Y los ratos libres ando con pocas ganas de hacer nada. Así que leo. Es una de esas situaciones donde das gracias por la invención de los libros de bolsillo. Menos mal que hace unos días compré varios y tengo para leer unos días. Pero también es verdad que los acabo mucho más deprisa de lo habitual.
El que comento hoy era un misterio para mí. Me llamó la atención en la librería. Curiosamente, estaba entre las novedades de la sección de ficción, aunque se trata de las memorias de guerra de Curt Emmrich, un médico y periodista alemán, que sirvió como cirujano en un puesto de socorro avanzado de una división de la Wehrmacht, en el frente soviético. El libro está escrito bajo el seudónimo de Peter Bamm. Y bueno… ha resultado una lectura interesante. A continuación os la comento.
La bandera invisible
Peter Bamm
Libros del Asteroide; Barcelona, 2010
ISBN: 9788492663293
Para empezar, y para entender un poco mejor lo que vamos a leer, conviene explicar qué es para el autor “la bandera invisible” del título. Para él sería la bandera del humanismo bajo la cual actuaron algunas personas durante el terrible conflicto que enfrentó a la Alemania nazi con el régimen soviético de Stalin. Un enfrentamiento en el que el nivel de deshumanización fue tremendo, y en el que la barbarie campó a sus anchas en ambos bandos. Así pues, las memorias que nos ofrece el autor no son un registro preciso ni concreto de lo que contempló en el frente. Hay que decir que el periodo de tiempo que abarca, desde el verano de 1941, cuando el grupo de ejércitos Sur avanza por la llanura ucraniana hasta que es evacuado por los pelos de la Prusia Oriental en la primavera de 1945 con destino Copenague, donde el autor se rindió a las tropas británicas que liberaron Dinamarca. Entre medio, la terrible campaña en la península de Crimea, el avance alemán hasta el Caucaso, la retirada de la cabeza de puente de Kuban, la segunda campaña en Crimea, de donde sería evacuado poco antes del desastre, para finalizar en un hospital militar de Prusia Oriental, donde quedó cercado contra el Báltico, hasta su escapatoria.

Buena parte de los compañeros de la compañía de sanidad en la que estuvo enrolado el autor eran berlineses; y seguramente, hubieran dado lo que fuera en muchas ocasiones por estar paseando bajo la columna de la victoria en el Tiergarten, en lugar de tragando polvo en la estepa ucraniana - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2
Todas las anteriores campañas son narradas indirectamente, ya que en realidad cada capítulo es la narración de un hecho en el que se pone de manifiesto y se da preferencia a las acciones de aquellos que, en medio de la barbarie bélica, mostraron una determinación por mantener el respeto o la soladaridad hacia el ser humano, independientemente de su bando, nacionalidad, creencia, o religión. Por supuesto, no puede evitar hacer referencia a las barbaridades. Pero aunque menciona las matanzas de judíos, no entra a fondo en ellas. Ni en el trato que mayoritariamente se dio a los prisioneros rusos. Para él, los nazis son “los otros”. De hecho, nunca menciona la palabra nacionalsocialista o nazi, o SS,… sólo “los otros”. Ni menciona nunca a Hitler. Para él es “el hombre primitivo”. De alguna manera, es como si él y el conjunto de buenos alemanes que luchan en la Wehrmacht fueran también víctimas en esa guerra, en la que los alemanes cultos representan la esencia de los valores y la cultura europea, tanto en sus raíces clásicas como cristianas. Y son frecuentes las referencias históricas y literarias que aparecen en el relato a ambas raíces. En un momento dado, se sienten como lacedemonios de Leónidas en las Termópilas,… la primera línea de defensa ante la barbarie oriental. Lo cual conlleva una paradoja terrible. Los propios nazis utilizaron esta comparación para definirse ante el mundo contra los soviéticos.
Así, el conjunto del libro te sume una profunda reflexión sobre las contradicciones internas de la sociedad alemana. Creo que el autor es sincero a la hora de sentir unos valores positivos en su cultura, amenazados tanto por el enemigo externo como por la dictadura en el poder. Pero es inevitable leer entre líneas que frente a la capacidad de algunos individuos para diferenciarse en sus actitudes y comportamientos del poder nazi, aun a riesgo de sus propias vidas, hay una mayoría de alemanes que colaboran y luchan hombro con hombro con la estulticia nazi que en su soberbia llevó a la catastrofe a toda Europa en general y a su propio país en particular.
En resumen, se trata de un libro muy entretenido de leer, muy ameno. Pero que sin duda llenará de interrogantes al lector informado, puesto que no hay una correspondencia entre lo que lee y la historia conocida en lo que se refiere a los comportamientos globales de las personas que allí estuvieron, independientemente de los ejemplos de humanismo que selecciona el autor. Para el lector no informado, debe tener cuidado en no caer en el embrujo del buenrollismo que muestra el autor. Los alemanes actuaron en el frente oriental con crueldad criminal en su conjunto. Y pareciera que esto no es así, leyendo este libro.
Recomendación musical:
El autor del libro, junto con dos compañeros de fatigas, tienen un momento para escuchar en la lujosa casa abandonada del director de una fábrica en Prusia Oriental la Sinfonía Nº 3 en re menor de Bruckner, salvo el cuarto movimiento, interrumpido por el comienzo de un bombardeo con obuses por parte de los soviéticos. Así que esa es la recomendación para hoy.
El Tres Naciones de Rugby, una historia de batallas clásicas
Si los meses de febrero y marzo es el gran momento del rugby internacional en el hemisferio norte, entre julio y principios de septiembre es la gran cita del deporte del ovoide en el hemisferio sur. El Torneo de las Tres Naciones de rugby se disputa entre las selecciones nacionales de Nueva Zelanda, los All-Blacks, Australia, los Wallabies, y Sudáfrica, los Springboks.
La mecánica del torneo es la siguiente. Cada selección se enfrenta con las otras dos en tres ocasiones. Con una de ellas tiene a favor el factor de campo ya que juega dos partidos en casa y uno fuera, y con la otra en contra, con un partido en casa y dos fuera. De esta forma, cada equipo juega seis partidos, tres en casa y tres fuera. En total, hay 9 jornadas, en cada una de las cuales se juega un partido entre dos de las selecciones, y la tercera descansa. Dada la lejanía en las zonas horarias entre Sudáfrica y los países oceánicos, los partidos se agrupan en giras. Así, este año, los primeros partidos correspondieron a la gira sudafricana por Australia y Nueva Zelanda, y en estos momentos ha comenzado la gira de los países oceánicos por Sudáfrica. Los partidos entre Australia y Nueva Zelanda se pueden programar con más flexibilidad.
El sistema de puntuación es distinto a la competición europea, y similar al de la Copa de Mundo de Rugby. El equipo que gana se lleva 4 puntos. Si ambos empatan, se reparten los puntos; dos para cada uno. El equipo que pierde no se lleva nada salvo que lo haga por siete tantos o menos, en cuyo caso tiene un bonus defensivo de un punto. Cualquier equipo que marque más de cuatro ensayos, gane o pierda, tiene un bonus ofensivo de un punto. De este modo, las estrategias son más complejas, se favorece el rugby de ataque y se mantiene una emoción más allá del ganar o perder.
Pero lo cierto es que este año la emoción se ha acabado a falta de tres jornadas para el final del torneo, ya que ha ganado todos sus partidos, a falta del que le resta por jugar en Australia, y además en tres de ellos ha conseguido punto bonus ofensivo. Es decir, ha ganado arrasando a dos de las mejores selecciones del mundo, especialmente a una de ellas Sudáfrica, actual campeona del mundo y última ganadora del torneo. Impresionante.
Ayer vi el último partido por televisión. Los retransmiten a través del satélite por Sportmania y Canal + Deportes. En diferido, así que he tenido que evitar las noticias al respecto para mantener la emoción personal. Lamentablemente no en alta definición como el Seis Naciones. Se celebró en el Soccer City de Johannesburgo. Este campo sonará en España, ya que fue donde se celebró la final del Mundial de Fútbol. Pero aquí no hablamos de la mediocridad de un deporte que necesita de 120′ para que alguno de los equipos marque un gol. Aquí hablamos del enfrentamiento entre las que son probablemente las dos mejores selecciones del mundo de rugby, muy fuertes, muy agresivas, muy rápidas.
Siempre me ha parecido que la forma de enfrentarse dos equipos de rugby entre sí tenía algo de batalla de las épocas clásicas. El paquete de delanteros de un equipo de rugby que encaran al paquete de delanteros contrarios siempre me han recordado de alguna manera a las formaciones de hoplitas griegos, infantería pesada de las polis de la Grecia clásica que luchaban codo con codo como un todo contra el enemigo. Desde este punto de vista, los tres cuartos vendrían a ser la caballería auxiliar. Pero el último partido de Nueva Zelanda contra Sudáfrica, me recordó más a la batalla de Gaugamela, aquella en la que el macedonio Alejandro el Grande se impuso al rey persa Darío III, y dio paso a uno de los grandes imperios de la antigüedad clásica. Mientras la infantería pesada macedonia, la famosa falange, embestía una y otra vez a la infantería y a los carros persas, la caballería macedonia de élite, los Hetairoi, se preparaban para aprovechar los espacios abiertos en las líneas enemigas para cargar al galope contra el centro persa y romper al ejército de Dario que acabó por ceder el campo a los macedonios.
Pues así discurrió de alguna forma la historia del partido, emocionante y divertido. Tras un intercambio de golpes en los que los sudafricanos sacaron ventaja gracias al poco acierto del pateador neozelandés en los lanzamientos a palos. Todo estaba muy igualado, y parecía que los sudafricanos se iban a llevar el partido, salvando su maltrecho honor tras el desastre de su visita a Oceanía, y sólo quedaba saber si los All-Blacks iban a conseguir el bonus defensivo que les otorgaría matemáticamente el torneo. Pero la táctica puesta en marcha una y otra vez y que había desarbolado completamente a los rivales en las primeras jornadas del torneo, volvió a ser efectiva a falta de tres minutos para el final del partido. La delantera all-black fijó a la delantera springbok, desequilibró las líneas sudafricanas como hiciera la falange de Alejandro con las líneas persas, y comenzó la cabalgata de los tres cuartos neozelandeses que supieron encontrar los huecos por los que entrar y ensayar. Lo curioso es que el ensayo lo consiguió uno de los gordos, el pilier all-black que se sumó a la carrera y entró a gran velocidad pero casi desfondado en la línea de marca sudafricana. Impresionante, bonito. Era el empate. Habían compensado los fallos previos. En los tres minutos restantes, con las líneas rotas por el esfuerzo y el desánimo a pesar de ser 15 más los miles de aficionados que llenaban las gradas, los neozelandeses hicieron una acción más propia de la blitzkrieg, entrando por velocidad y potencia y superando directamente a los sudafricanos y consiguiendo el ensayo de la victoria.
¿Quién quiere ver un gilipollez como 300 y chorradas similares, carentes de todo tipo de sentido, tanto histórico como común, cuando la verdadera recreación de la épica de la antigüedad clásica está en los campos de rugby? La pena es que la efectividad de la “falange” neozelandesa ha quitado emoción a los tres partidos que restan. Pero seguro que los equipos saben buscarla en algún sitio.
En un 24 de agosto, hace muchos, muchos, muchos años…
Es curioso lo de consultar de vez en cuando en Wikipedia el día de la fecha en el que te encuentras. Funciona a modo de efemérides. Aunque eso sí, varía según la versión idiomática que mires. No son igualmente importantes ciertos acontecimientos en el mundo anglosajón, que en el francófono, que en el hispano-parlante. En cualquier caso, es interesante mirarlo de vez en cuando. Te pone en perspectiva con la historia, y con la relatividad de cómo vemos las cosas los nacionales de cada lugar.
Por ejemplo, si hablamos de masacres. Las versiones francesa e inglesa nos recuerda que tal día como hoy en 1391 se produjo una masacre de judíos en Palma de Mallorca. Lo cual no aparece en la versión española, que sin embargo no simplemente denomina masacre a lo sucedido en Francia el día de San Bartolomé en 1572, sino que aporta cifras de asesinados hugonotes. Los francófonos se limitan a mencionar que hubo una masacre.
En todas las versiones aparece en los primeros puestos, una gran catástrofe. La erupción del Vesubio en el año 79 que acabó con las ciudades de Pompeya y Herculano. Lógico que aparezca en los primeros puestos, los acontecimientos de la efemérides están ordenados por fecha, de más antiguo a más moderno. En cualquier caso, es de los acontecimientos más notables.

Pinturas eróticas conservadas tras la erupción del Vesubio en los lupanares pompeyanos - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4
Me parece curioso que la versión francófona se preocupe de recordar una batalla en Vélez-Málaga de 1704 durante la Guerra de Sucesión española, mientras que la versión española la ignore por completo. Pero bueno, es una de las varias batallas mencionadas entre las diversas versiones. Parece que cualquier fecha ha sido un buen momento para la guerra en la historia de la humanidad.
La versión francesa no considera oportuno reseñar ningún hecho importante relacionado con la Segunda Guerra Mundial, a pesar que tanto la española como la inglesa nos cuenta ¡el comienzo de la liberación de París! Es el único punto que reseñan ambas versiones relacionado con este infausto periodo de la historia del mundo, los demás son distintos.

Monumento en memoria de los españoles muertos en la Segunda Guerra Mundial luchando contra el fascismo en el Cementerio del Pére Lachaise de París - Panasonic Lumix LX3
Las tres versiones hacen mención a un hecho acaecido durante la Guerra Civil española. Tal día como hoy, en 1937, el Partido Nacionalista Vasco llegaba a un apaño con las fuerzas italianas para rendir su posición en el frente norte. Alguna cosa se ha escrito cuestionando la fidelidad a la República Española de los nacionalistas vascos; yo creo que no hay nada que cuestionarse. Nunca fueron fieles a la República. De hecho eran gente mayoritariamente conservadora, y católica, cuya única diferencia con Franco era el territorio respecto al cual eran fieles. Es una opinión muy subjetiva… o no tan subjetiva si leemos con cuidado la historia del nacionalismo vasco.
Pero no nos pongamos trascendentes y alegremos los corazones. Que la versión española nos recuerda un acontecimiento realmente capital en la historia universal. En 2003, Fernando Alonso ganó su primer gran premio. Esto si que es importante, y lo de antes naderías.
Y finalmente, un acontecimiento, este sí trágico y catastrófico. En 2006, la Unión Astronómica Internacional decidió que Plutón no era un planeta. Y esto, sí que no. Descubrí que mi personalidad escéptica y racional tiene sus límite. Y somos una generación entera que nunca aceptaremos que el oscuro y frío mundo que vaga perdido en la inmensidad del espacio, en un punto donde el Sol apenas es una frío candela algo más brillante que los millones de millones de estrellas que lo rodean, no se un planeta. Porque, ¿cómo pueden recitar los niños de ahora la lista de los planetas sin el final rotundo y agudo que suponía el dios de los infiernos romano?
Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y PluTÓN.
Es de sentido común. No puede acabar la lista en Neptuno. Queda desequilibrada. Y luego, allí tan solo, despreciado por esos fríos y desalmados astrónomos, degradado… Uiigggg, que me pongo triste.
Bien. Mi recomendación. De vez en cuando, pasaos por las efemérides del día en las wikipedias. No en las que vienen en portada, muy limitadas. Sino en la página dedicada al día de la fecha. Os dará una cierta visión, relativa, de la historia.
Conviene no olvidar,… y hay bombas en el mundo como para destruirlo varias veces
Hoy hace 65 años del lanzamiento de la bomba atómica de Nagasaki. Generalmente se recuerda más la de Hiroshima. Ya se sabe; en el deporte, nadie se acuerda de los segundones. Pues aquí, lo mismo. Por eso, este año, he decidido recordar el comienzo de la era de terror nuclear el día 9 de agosto y no el 6. Antes de pasar a comentar algunos aspectos sobre este acontecimiento, permitidme que os recomiende las fotos publicadas en el Denver Post como recuerdo de ambos bombardeos. Son 55 fotografías, algunas de ellas muy significativas.
Generalmente, la excusa dada por los partidarios del lanzamiento de la bomba fue que el número de vidas que se hubieran perdido en el caso de que hubieran tenido que invadir las islas principales del Japón hubiese sido enorme, a la luz de las experiencias previas, especialmente en Okinawa.
Sin embargo, creo que hay que considerar otras cuestiones. Desde luego, el planteamiento ético de lo que supone un bombardeo indiscriminado sobre población civil, que si ya había alcanzado condiciones dantescas a lo largo de la guerra en distintos escenarios. Y todo hay que decirlo, si los ejemplos más conocidos de barbarie por parte de los agresores son Coventry o Rotterdam, con un número de muertes estimados que puede estar en torno a las 1600 personas, los bombardeos aliados más notables como pudieron ser Dresde, Hamburgo, o los barrios de Tokio con edificaciones de madera, produjeron un número tremendamente superior de víctimas mortales. De los 20.000 o 35.000 de las dos ciudades alemanas, a los 100.000 reconocidos oficialmente, probablemente más, de la capital japonesa. Mayoritariamente civiles. ¿Sirvieron para acortar la guerra? ¿Sirvieron para desmoralizar a los ejércitos y que dejaran de luchar? Tengo serias dudas. Si me habéis leído en articulos similares previamente, conoceréis mi opinión. Hay ejércitos malos y ejércitos perversos. Los alemanes y los japoneses, u otros similares, pertenecerán al segundo tipo. Pero todos los demás, incluidos los que luchan por los “más nobles ideales”, tarde o temprano ejecutan su propia ración de desmanes, y son como mínimo del primer tipo.
Si todo lo anterior se refiere a los bombardeos “con armas convencionales”… ¿es necesario que exponga mi opinión sobre el bombardeo atómico?
Las otras cuestiones. Para empezar, una reflexión que hacía ayer sobre la caída de Berlín. Las últimas batallas de la Segunda Guerra Mundial debemos considerarlas como las primeras de la Guerra Fría. Si uno de los intereses de los soviéticos en alcanzar primero Berlín estaba en apoderarse del saber hacer alemán en materias científicas y de ingeniería que les permitiesen recuperar parte del retraso que llevaban frente a los Estados Unidos, para muchos estrategas militares norteamericanos, conscientes de que la guerra con el Japón estaba ganada y que todo era cuestión de tiempo, los bombardeos atómicos sobre ciudades japonesas tenían mucho de campo de experimentación. Los ciudadanos japoneses se convirtieron en tristes conejillos de indias con el fin de conocer qué podían esperar de la acción de las nuevas armas, en caso de conflicto posterior con los soviéticos. Ambas bombas fueron de distinto tipo. De uranio 235 la de Hiroshima, de plutonio 239 la de Nagasaki, los efectos y el funcionamiento de ambas fueron abundantemente documentados con vistas al futuro. No hubo lamentaciones por el terror desencadenado. Hubo previsiones para el futuro. Fue el comienzo de la carrera armamentística nuclear. La carrera más loca y absurda que se ha celebrado sobre el planeta ya que nos puede llevar en cualquier momento a la extinción. No sólo como especie. Sino como planeta que alberga vida.
Hoy en día, los arsenales nucleares siguen siendo suficientes para destruir la vida sobre la Tierra varias veces. El cinismo político de quienes mantienen estos arsenales les hace calificar como terroristas a quienes quieren sumarse al siniestro club atómico, mientras se arrogan el papel de protectores de la libertad y de la humanidad. Cuando son ellos quienes pueden arruinar al planeta.
No sé. Siempre me deprimen un poco estos aniversarios. Porque no entiendo que la historia nos haya enseñado nada. Triste.

Turistas japoneses en el Binnenhof de La Haya; Holanda capituló inmediatamente tras el bombardeo de Rotterdam, pero no ocurrió lo mismo con los fanatizados regímenes de las potencias agresoras tras los terribles bombardeos sobre su población civil - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8














