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[Televisión] Cosas de series: Shameless, Justified, The Walking Dead,… y algunas que se van
Esta semana he tomado decisiones trascendentes. Mi tiempo es limitado, y esto de ver cine en pantalla pequeñito y de forma seriada es una afición y no una obligación. Así que dos series que me parecían muy interesantes, pero que por motivos distintos llevaban meses atascadas en el disco duro de mi decodificador de Digital+ han acabado en la basura. Se trata de la segunda temporada de Treme, una serie realmente interesante, pero que por algún motivo que no he acabado de analizar no ha conseguido engancharme como la primera temporada, y el drama de época británico The Crimson Petal and the White (Pétalo carmesí, flor blanca), del que vi el primer capítulo pero ne he encontrado el momento para centrarme y ver los tres siguientes. Otra vez será.
Un riesgo similar corre Bleak House, de la que se dice que es la mejor adaptación audiovisual de una obra de Dickens. He visto el primer capítulo, y me pareció interesante. Pero no sé si encontraré momentos para seguirla. En cualquier caso, la presencia de una jovencísima Carey Mulligan en el reparto ha evitado que corra la misma suerte que los dos anteriores.
Una cancelación mucho más rotunda en mi cartelera ha sido Awake. El piloto aun tuvo interés. El segundo episodio me aburrió. Adiós. Sin penas. Pero vamos a lo positivo. A tres series que realmente dan de sí, divierten, intrigan y te sujetan a la pantalla del televisor.
A estas alturas sería tontería negar mi amor eterno por todos los miembros de la familia Gallagher, versión Chicago, que semana tras semana nos sorprenden con su desvergüenza en Shameless. Ya adelanté que la llegada de Louise Fletcher como abuela Gallagher prometía. Y así ha sido. Su paso ha sido breve. Unos pocos capítulos, pero han dejado huella. Y nos ha permitido sorprendernos con las capacidades para el homicidio de alguno de los más insospechados personajes de la serie. No te puedes fiar de nadie. Bien es cierto que sigue combinando la serie el humor más políticamente incorrecto con el drama profundo. El pobre Lip (Jeremy Allen White) y su desnortamiento general provocado entre otras cosas por el cinismo de la futura madre de su retoño, y por el ambiente de degeneración global en el que se siente vivir, nos tiene con el corazón en un puño. En fin. Conforme avanza la temporada, más divertida es, pero al mismo tiempo, más se siente que puede llevar a alguna tragedia que en estos momentos no podemos ni sospechar.
En Justified se toman la preparación de la trama con el ritmo lento de las mejores películas del oeste. Que es lo que es esta serie, aunque disfrazada de siglo XXI. Pero avanza implacable hacia la balacera final. Los “malos” de turno, estos petimetres con mala baba que vienen de Detroit, han tocado abundantemente los pelendengues tanto a Raylan (Timothy Olyphant) como a Boyd (Walton Goggins). Lo que anuncia que la tormenta puede estar acercándose. Supongo que están a punto de pasar al contraataque, y entonces veremos. Tampoco defrauda esta serie.
Finalmente, en The Walking Dead, el penúltimo episodio de la serie nos trajo un final con sorpresa mayúscula para todos aquellos que no conocemos la historia por los cómics. Realmente, no me esperaba la desaparición de este personaje que no voy a mencionar. Evidentemente, con la temporada, tal y como se están poniendo las cosas, terminará el ciclo de estancia en la granja. Y poco a poco, supongo que se renovará el reparto con otros personajes. Lo que sí que puedo adelantar es que ha habido un cambio de las reglas de juego. Un caminante no se crea sólo si te muerden. Sólo por el mero hecho de morir, ya te vuelves caminante. Y esto cambia las perspectivas.
[Televisión] Cosas de series: Una novedad y algunos desarrollos interesantes
En primer lugar, las “malas noticias”, una cancelación en mi lista de series. He mandada a freir espárragos a Alcatraz. No voy a decir que me haya parecido una maravilla en algún momento. Pero el piloto, y algún otro episodio, fueron entretenidos. Pero una mezcla de monotonía progresiva, añadido a la emisión un poco destartalada de los últimos episodios, han provocado que me planteara si no era un serie prescindible. Y he decidido que sí. Totalmente. Adiós. Otra “sucesora de Lost” que se va por el desagüe. Y eso que la chica me sigue pareciendo mona. Pero últimamente salía demasiado con cara de extreñida.
Se ha estrenado Awake. Un policía tiene un accidente de circulación con su familia, y a partir de ahí se encuentra viviendo dos realidades. Una en la que se ha quedado viudo y vive con su hijo. Rodada con tonos fríos. Otra en la que ha perdido a su hijo y vive con su esposa. Rodada con tonos cálidos. Uso elemental de la temperatura del color en la fotografía para marcar distintos ambientes, lugares, o épocas. El piloto me entretuvo. Pero no sé si esto va a ser un procedimental en el que irá resolviendo casos simultáneamente en ambas realidades. Si va a ser un drama familiar. Si va a haber algún otro misterio que resolver. Le daré alguna oportunidad más.
Una de mis gulty pleasures del año, Revenge, sigue quemando fichas a marchas forzadas. Todo por que no baje la intensidad. En el primer episodio, la acción empezaba con un asesinato en la playa en una fiesta de compromiso. Después flash-back con el desarrollo de lo que pasa durante el verano en los Hamptons. Suponía que en el final de temporada llegaríamos a la situación de partida. Pero no. Ya está amortizada. Con asesinato incluido. Y el muerto no es el que parecía. Y parecía que ahora iba a ser una serie de misterio. Pero no, que lo han destripado ya. Y diríase que las dos protagonistas se han hecho “amigas”. Cosa que sabemos que es imposible. Imposible es saber por donde va a tirar y a que velocidad. Pero estoy totalmente enganchado a este culebrón. Y que guapas están las chicas.
También sigo con gran interés Californication, un valor seguro en mi cartelera televisiva. Lo que pasa es que en esta temporada realmente es como si nos contaran dos series en una. Por un lado, la historia más bien triste a pesar de Hank Moody (David Duchovny) y sus dos amores, su ex y su hija, y por otro lado, la historia bufa del agente Charlie Runkle (Evan Handler), su ex y añadidos. Especialmente por la presencia de la británica Camilla Luddington en su papel de baby-sitter, que está como un queso. Pero vamos,… de lo más espectacular que se ha visto en televisión. Y se le ha visto todo. Con claridad. El caso es que cada vez que se juntan todo este grupo secundario montan unos follones que te partes de risa. Así que sigue el tono de tragicomedia que tan bien le sienta a esta serie.
Comentaba hace unas semanas el regreso de Upstairs Downstairs, la segunda temporada de su segunda época. Y cometí el error de situarla a la sombra de Downton Abbey. Pues eso. Craso error. Si la segunda es clara deudora de la mítica primera época de la serie situada en el 165 de Eaton Place en el pijo barrio de Belgravia, está claro que la segunda época de la misma tiene personalidad propia y no debe nada al éxito del momento. Va por otros derroteros. Podrá gustar más o menos, pero tiene su propio interes. Por ejemplo, el tercer capítulo, titulado Womanhood, da un repaso a los problemas y la evolución de las mujeres el final de la década de los treinta. Los derechos de las trabajadoras del servicio, la conciencia de mantener en forma el cuerpo y la mente, el lesbianismo, el aborto,… todos ellos temas tratados en este interesante episodio. Menos espectacular, más sencilla de producción, con un argumento con menos pasiones, pero con mayor profundidad temática que su competidora más vistosa. Sin duda. Y además, sale Alex Kingston, que sigue siendo arqueóloga al igual que su papel en Doctor Who. Aunque menos mortífera.
Y después de los comentarios de esta semana, más tranquila puesto que ha habido menos series en activo, os dejo hasta la que viene.

Belgrave Square, vistosa plaza llena de edificios diplomáticos que da nombre al barrio londinense de Belgravia.
[Televisión] Cosas de series: Smash se me cae, Archer me divierte mucho, y nos despedimos de Inside Men y, provisionalmente, de White Collar
Uno de los pilotos que mas me gustó hace unas semanas fue el de Smash. La historia del musical sobre Marilyn Monroe prometía, y lo cierto es que aquel episodio tuvo de todo. Buenos números musicales, personajes atractivos, presentación de unas tramas que podía ser muy interesantes… Pero gente, lo cierto es que conforme han ido pasando los primeros episodios me he desenganchado por completo de la historia. Nada que ver con las sensaciones del primer momento. Así que,… hasta luego, y gracias por el pescado.
Archer es una serie de animación para adultos en la que se caricaturiza el mundo de los espías y agentes secretos. Una total mofa y befa de los 007s y similares. En sus dos primeras temporadas resultaba entretenida. Pero en esta tercera, tras los tres primeros episodios especiales en los que su protagonista se convertía en rey de los piratas, están sembrados. Cada vez me río más. Y no sólo del atontado del protagonista. La madre cada vez es más divertida. Para mí ya es un imprescindible semanal.
Final de temporada para White Collar. En realidad han sido como dos temporadas en una, separadas por unos meses en blanco. La primera centrada en el misterio del submarino, y la segunda en la vista para la liberación Neal (Matt Bomer). En fin. Da igual. Esta serie, la miremos como la miremos es muy entretenida. Sin grandes pretensiones, pero con unos personajes con mucho carisma, todos muy guapos, bien hecha, muy dinámica en sus argumentos,… ideal para pasar tres cuartos de hora entretenido y con buen humor. Con un final que nos dispersa a nuestros buenos amigos por el mundo cuando parecía que la vida se estabilizaba y se aclaraba para Neal, veremos como consiguen volver a reunirlos. Además, me estoy volviendo un poco shipper y me apetece que Neal y Sara (Hilarie Burton) se apañen definitivamente, que la chica, además de estar de muy buen ver, me cae muy simpática. Ya veremos.
Y he terminado de ver Inside Men, una miniserie británica de cuatro episodios sobre un atraco a una agencia contable que acumula enormes cantidades de dinero, y que está organizado por algunos de los propios empleados de la misma. Con un argumento que va y viene en flashbacks entre lo que pasa tras el atraco y las circunstancias que llevan a su preparación previas al mismo, ha tenido momentos buenos, pero también momentos de bajón. Y el final no me terminó de convencer. Especialmente por vincularlo a la relación marital del protagonista. Pero bueno. Se deja ver.
Y bien, creo que para la semana siguiente comentaré algún estreno. El jueves (o el viernes lo más tardar) os lo cuento.

El final de este febrero bisiesto nos ha sorprendido con una brillante conjunción planetaria, protagonizada por Venus y Júpiter. El día bueno, entre medio de los dos estaba también la luna, pero ese día no me vino bien tomar fotos. Así que os dejo una versión más modesta del fenómeno astronómico desde la plaza de España de Zaragoza.
[Televisión] Cosas de series: la “enfermera Ratched”, el adiós de Hustle, y volvemos a arriba y abajo
En primer lugar, decir que me he descabalgado, y nunca mejor dicho del drama hípico Luck. La serie está muy bien hecha e interpretada. Pero sinceramente, el tema no me interesa. No me acabo de enganchar. Lo siento. Adiós a los caballitos.
Olvido imperdonable la semana pasada. Desde hace dos caminos, en Shameless, en la casa de los Gallagher, tenemos personaje nuevo. La abuela Gallagher, recién salida de la carcel, ha llegado con el especial propósito de hacerle la vida imposible a su hijo. Como si éste no se bastara a sí mismo lo suficiente para arruinarse la vida. Y la actriz que encarna a la abuela Gallagher es nada más y nada menos que Louise Fletcher, la enfermera Ratched de Someone flew over the cuckoo’s nest (Alguien voló sobre el nido del cuco), quien me hizo temer a las enfermeras durante años, temor que quizá hoy en día se mantiene, aunque por otros motivos. Bienvenida sea. Y que meta marcha.
También se ha producido esta semana la despedida de Hustle, una banda de estafadores, guapos y simpáticos y muy, muy, muy británicos, que nos ha acompañado durante ocho años, con algún cambio eventual de miembros en la banda. Pocas veces les ha ido mal en sus estafas, y ninguna vez hemos lamentado sus triunfos dada la pléyade de cretinos que han marcado como primos. Dicen que tal vez vuelvan en un futuro con un equipo nuevo de simpáticos canallas. Pero de momento nos queda el recuerdo de los buenos y devertidos ratos que nos han hecho pasar.
Ha vuelto la nueva generación de Upstairs, downstairs (Arriba y abajo). Un poco a la sombra de la superproducción de Downton Abbey a pesar de que su serie original fue la inspiradora de este tipo de producciones, nos encontramos con los habitantes del 165 de Eaton Place en Londres en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, serán seis episodios que seguro que se dejan ver con agrado.
Hasta la semana que viene.
[Televisión] Cosas de series: densa cartelera televisiva y una “víbora negra”
Densa. Muy densa. Tengo que eliminar algunas series de mis opciones, porque tengo un tiempo limitado para ver televisión. Lo cierto es que ahora no hay nada que destaque con brillo entre todo lo que tengo en cartera. He cancelado de mi cartelera la británica Skins. Aunque el año pasado me pareció que la vida de estos adolescentes británicos tenía cierto interés, este año más bien me aburren o me resultan repetitivos, y ya digo que no tengo tiempo para todo. Por supuesto, hay valores seguros como Californication o Justified. Esos son fijos. Y en el apartado de comedia corta, 30 Rock cada vez me parece más divertido. Fringe parece que está tomando también un poco de carrerilla. Aunque poco a poco. Todo lo demás es cuestión de ganas.
En el apartado de novedades, con el mes de febrero, algunos avances interesantes de hace unas semanas como Luck y sus hipódromos, y Smash y su musical sobre Marilyn Monroe ha comenzado su emisión regular. Veremos como se portan. Ha vuelto la segunda temporada de The Walking Dead, que tras el impresionante final de la primera mitad de la misma, nos ha traído un episodio que me ha dejado un poco frío. A pesar de que han pasado cosas. Ya veremos que pasa con una serie que sorprendentemente hasta ahora me ha gustado, a pesar de pertenecer a un género que no me atrae demasiado.
Y quizá lo más destacado de esta semana, aunque difícilmente se puede calificar de novedad, es una comedia británica de los años 80, Blackadder. Fueron cuatro temporadas en las que seguíamos a distintos miembros de la familia Blackadder (víbora negra), en distintos momentos de la historia británica, interpretados siempre por el cómico Rowan Atkinson. Acompañado siempre de un cochambroso sirviente de la familia Baldrick, interpretado por Tony Robinson. La están echando en Canal + Comedia, y pude ver hace un par de meses la primera temporada, situada en un ficticio reinado de un tal Ricardo IV, al final de la Guerra de las dos rosas. Tengo grabada parte de la segunda temporada y toda la tercera temporada. La idea era verlas de forma ordenada cuando tuviese toda la segunda temporada. El caso es que hace un par de semanas comenzó la emisión de la cuarta temporada, situada en la Primera Guerra Mundial. Después de ver War Horse, como contrapunto decidí ver esta cuarta temporada, dos capítulos hasta el momento, donde además de los anteriores, podemos apreciar también el trabajo de Hugh Laurie (actualmente famoso por su cínico doctor House), y Stephen Fry. La verdad es que es divertidísima, y recomendable desde todo punto de vista. Humor ácido e irreverente que no deja títere con cabeza.
Y bueno, estas son mis apreciaciones y recomendaciones de esta semana en la cuestión televisiva.
[Televisión] Cosas de series: robar desde dentro de la empresa y adiós al doctor misántropo
Pocas cosas nuevas o extensas voy a comentar esta semana, con un día de retraso sobre el día habitual, de las series de televisión. Aunque ha habido algún estreno que otro, la verdad es que no me ha dado tiempo a ver más que uno. Llevo mucho retraso. Estuve malito a principio de semana, y con pocas ganas de preocuparme por estas cosas ni por ninguna otra. En fin. De las que vengo siguiendo ya hace un tiempo destacar que me ha gustado bastante el capítulo de Alcatraz, esa serie sobre la que tantas vistas hay puestas pero sobre la que todavía tengo sensaciones contrapuestas. Pero ha sido un capítulo con una buena trama propia, y de alguna forma ha hecho avanzar la trama general de la serie. Que ya le venía bien.
La única novedad a la que he prestado atención es una serie de la BBC, Inside Men, en la que unos empleados de una empresa de recaudación de dinero se roban a ellos mismos. El primer episodio no ha estado mal, promete, y por supuesto, seguro que nada es lo que parece. Pero también podría descarrilar. Tampoco ha sido un episodio de que la serie seguro que me gusta al cien por cien, por muy británica que sea. Estaremos al tanto.
Finalmente, se ha anunciado que esta temporada, definitivamente será la última de House M.D. El cínico y misántropo doctor tiene sus días contados televisivamente hablando. Lo que no sabemos que será de él en el universo de ficción. Lleva mucho tiempo haciendo oposiciones a final trágico. El caso es que siguen apareciendo buenos episodios de vez en cuando. Llevo tiempo preguntándome sino guardaríamos todavía mejor recuerdo de él con temporadas más cortas, más intensas y con los episodios mejor seleccionados. El último ha estado bastante bien. En cualquier caso, estaremos atentos a su final, esta primavera, y seguro que le dedicamos una amplia entrada.
Nada más por esta semana. Televisivamente hablando.
[Televisión] Cosas de series: Musicales, misterios carcelarios y demás
En esta semana, será conveniente comentar algunas novedades. Algunas son ya de la semana pasada, pero decidí esperar para comentarlas. Por prudencia. Desde luego, hay que celebrar el regreso de algunos viejos amigos. Así, los guapos protagonistas de White Collar reinician después de un montón de meses su tercera temporada, tan entretenidos como de costumbre. También hemos vuelto al condado de Harlan para seguir las andanzas del US Marshal Raylan Givens (Timothy Olyphant) en Justified. Una de las mejores series del momento. Sin duda.
En otro plano muy distinto, los adolescentes británicos de Skins, tan conflictuados ellos, han comenzado el segundo año de la tercera generación con un dramón por todo lo alto. Es notable esta serie y su acercamiento relativamente transgresor al mundo de la adolescencia. El intento de transplantar la serie a EE. UU. sin embargo no cuajó.
Y entre las series que llevan avanzada la temporada, sigo encantado con el culebronazo de Revenge, que ya ha empezado a repartir falsas paternidades por ahí, mientras las dos protagonistas cada vez se antagonizan más y cada vez están más guapas. Pero vamos con las auténticas novedades.
Alcatraz – 1ª temporada
La verdad es que cada vez que oigo que una serie es la sucesora de Lost, me hecho a temblar. Porque ya ha habido varias pifias al respecto. La única que se salva es Fringe, porque en un momento supieron crear un universo propio y distintivo, que ha funcionado. Aunque ya hablaremos un día de estos de si sigue funcionando. Pero aquí tenemos una nueva candidata. ¿De qué va?
En 1960 y algo, la prisión de Alcatraz, tan característica en un islote de la bahía de San Francisco, cerró por resultar muy cara para las arcas federales del gobierno de los EE. UU. Esa es la versión oficial en el universo de la serie. Porque en el mismo, lo que en realidad pasó es que desaparecieron misteriosamente trescientos y pico internos, peligrosísimos ellos, y los funcionarios penitenciarios. Y de repente, están volviendo a aparecer, casi cincuenta años más tarde, y con el aspecto que tenían entonces. Un equipo formado por gente del FBI con un tipo muy oscuro al mando (Sam Neill), una policía de homicidios joven, guapa y decidida (Sarah Jones), y un estudioso friqui de la prisión (Jorge Garcia), se encargará de encontrarlos y detenerlos.
El episodio piloto y el segundo episodio estuvieron bastante bien. Ambos combinaron la resolución de un caso, atrapar al convicto que aparece después de 50 años, con el suministro de información sobre el misterio general. Me engancharon bastante. Pero el tercer episodio, me ha dado la impresión de ser bastante de relleno, menos imaginativo e interesante. Así que habrá que ver por donde evoluciona esto. Tiene posibilidades, pero también la pueden fastidiar.
Smash – episodio piloto
Después del éxito de Glee, razonablemente comprensible por algunos de los episodios de la 1ª temporada, algo menos comprensible por lo que vino después, parece que hay más gente dispuesta a meterse en el difícil terreno del musical. Pero en esta ocasión, con una trama más adulta. En principio, lo que nos plantean es la gestación y desarrollo de un musical de Broadway sobre la figura de Marilyn Monroe, algo que se le ha ocurrido a mucha gente, pero nadie se ha atrevido a hacer. Parece que va a haber de todo. Intrigas, celos profesionales, amoríos, luchas por la fama y la celebridad, y música. Claro. Y los detalles del episodio piloto no son malos. Números musicales que parece sacados de la senda que marcó Chicago, con estilo y bien interpretados. Me gustó. Me apunto. A mi siempre me ha gustado el musical en el cine.
Esto es todo por esta semana. Veremos si la que viene da más de sí. O de no.
[Televisión] Cosas de series: Sherlock, Anna Friel y otras cosillas
Antes que nada decir que “he cancelado” definitivamente The Firm, que no está mal, pero tampoco es para tirar cohetes y nunca me he sentido muy atraído por los dramas legales, y American Horror Story, que me entretuvo en algunos capítulos pero que tampoco me motiva mucho. Esto de la casa llena de fantasmas de gente que vivió allí y acabó mal parada, dedicándose a amargar la vida a la pobre familia de nuevos inquilinos… pues a mí ya no me interesa más. Por bien hecha, que esté, que no lo dudo. Mi tiempo es limitado y tengo que escoger.
La semana pasada se estrenaron por ahí algunas comedias de situación, que en general me parecieron malas. Es posible que vea algún otro capítulo de una de ellas, pero sólo como guilty pleasure. Dudo que mi opinión sobre la serie mejores. Si eso, más adelante entro en detalles.
De los estrenos o reestrenos de este mes de enero, he de decir que tengo serias dudas sobre House of Lies. Aunque tiene base para ser entretenida, no acabo de pillarle del todo el tono. Y creo que las historias de estos consultores me pueden resultar limitadas y pesadas.
Pero hablemos de dos series, británicas, que están de moda, que han terminado o he visto estos días.
Sherlock – 2ª temporada
Alguna vez he comentado que las temporadas de las series nortemericanas, a veces con 22 o 24 episodios, son excesivamente largas. Pero las británicas son excesivamente cortas en ocasiones. Entiendo que rodar episodios de hora y media de duración, con una buena producción, no tiene que ser barato. Pero cuando el producto merece la pena, saber a poco. Y por lo que he visto por ahí, no soy nada original en mi opinión.
No hace mucho comentaba que el famoso detective británico nunca me había despertado excesivos entusiasmos. Pero por alguna razón, su traslación de finales del siglo XIX a principios del XXI le sienta muy bien. Lo que es mover de sitio un palito en el siglo. Evidentemente, hay dos factores importantes para el éxito de la traslación. Los estupendos guiones del equipo de Moffat, y la estupenda interpretación de los dos personajes protagonistas, Sherlock (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman). Y una serie de personajes eventuales, especialmente los malos, que son estupendos.
Si la primera temporada me resultó muy entretenida, en esta se han superado. Primero porque han dedicado los tres episodios a adaptar tres de las historias o elementos emblemáticos del universo Sherlock Holmes. Un primer capítulo dedicado a Irene Adler (Lara Pulver), un segundo al famoso sabueso de Baskerville, y una traca final con un enfrentamiento directo con el archienemigo del detective, James Moriarty (Andrew Scott). Lo dicho. Por todo lo alto. Y adecuado.
Difícil establecer una preferencia. Quizá el que más me gustase fuese el dedicado al de la bella intrigante que logra burlar al maniático detective. Pero todos muy bien. Muy recomendable. Hace unos días vi por la televisión la adaptación cinematográfica del personaje más moderna. La primera de la saga, no la que está actualmente en cartelera. Y es más espectacular en la realización, pero inferior en casi cualquier otro elemento que queramos compararlas. Aunque me entretuvo. Película palomitera, más que nada.
Public Enemies
Dos motivo para haberme chupado este domingo esta miniserie británica de tres capítulos de una hora de duración. Porque la protagoniza Anna Friel de quien ya hablé también hace poco, y porque vi alguna crítica que la ponía bien.
Paula Radnor (Friel) es una agente de la libertad condicional británica que sufre un grave revés cuando uno de sus tutorizados comete un asesinato por haber confiado en él. Tras una suspensión de tres meses, le encargan la supervisión de Eddie Mottram (Daniel Mays), que fue condenado a los 17 años por el asesinato de su novia. Tras cumplir 10 años de condena, sale en libertad condicional por otros 10 años. Al principio las cosas van bien, pero el férreo marcaje al que es sometido acaba desequilibrándolo, y declara abiertamente que el no mató a su novia. Que confesó para conseguir una mejor condena porque fue aconsejado de que todo estaba en su contra en el juicio. Paula no le cree y pone al delincuente como de grave riesgo, complicando las cosas. Finalmente, le entrarán las dudas y decidirá colaborar con el y con la hermana de él para aclarar lo ocurrido, poniendo en riesgo su trabajo y su relación personal.
De los tres capítulos, los dos primeros están bastante bien. Con la estructura típica de presentación, nudo y desenlace, donde creo que falla es en esto último. Me resultó poco asumible cómo se desarrollan los hechos y poco creíble la relación que establecen los dos protagonistas. Hay que decir que Mays funciona muy bien como convicto, inmaduro y desorientado. Sin embargo, Friel se mueve en términos muy parecidos que en la serie que comenté hace poco y que también protagonizó. Pero es un papel que en esta ocasión funciona peor.
Una miniserie que no está mal, pero que la he encontrado por debajo de las expectativas que tenía.
Bueno, de momento nada más, la semana que viene habrá más temas que tratar. Seguro.

Los edificios monos y pijos de Kensington, Belgravia o los alrededores de Regent's Park son lugares donde viven muchos clientes del Sherlock Holmes, o podrían hacerlo (Canon Digital Ixus 400).
[Televisión... y radio] Cosas de series: Vuelven poco a poco las series que estaban en marcha y las que comienzan temporadas… y felicidades a los elefantes
No hay mucha enjundia que comentar esta semana, pero algo hay. Tras el parón navideño, las series del otro lado del charco van recuperando poco a poco sus nuevos episodios. Lo cierto es que con las que mejor me lo pasé es con los dos guilty pleasures que tengo por ahí.
Grey’s Anatomy está bastante entretenida, habiendo montado un episodio doble a caballo entre las navidades que ha estado muy bien, y parece que se aleja un poco de su tono “serie de instituto en un hospital, entre gente que se supone veintitantos o treintaypocos, interpretados por actores de cuarenta o más”, para ponerse un poco más “drama médico”. Por delirantes que puedan ser las situaciones, que es lo de menos.
Revenge se confirma como la vuelta del culebrón tipo Falcon Crest, pero en los Hamptons en lugar de California. Y vamos a ver idas y venidas de personajes nuevos o reciclados a cascaporrillo. La diferencia con otros culebrones al uso es que está bastante bien hecha, y que las dos protagonistas la madura y la joven me parece que están como un queso.
Pero quizá la mayor novedad está en lo que nos viene como nuevas temporadas o nuevas series, que se emiten los domingos en EE.UU.
Californication ha vuelto. Para bien o para mal, Hank Moody es genio y figura hasta la sepultura. Veremos como evoluciona. Mera presentación de situación.
Shameless también está de nuevo aquí. De momento no parece una temporada nueva, sino un “como decíamos ayer”. Que no está mal. Parece que aparecerán nuevos personajes, pero de momento los problemas parecidos a los de siempre. Y en cualquier caso, Fiona está más guapa y maciza que nunca.
House of Lies es una nueva serie, protagonizada por Don Cheadle y Kristen Bell. Esta última no ha hecho nada digno de mención desde que cancelaron a la estupenda Veronica Mars. La cosa va sobre una consultoría, sin muchos escrúpulos, con bastante desparpajo y no poco sexo. Así que de momento le daremos una oportunidad. Aunque para los pervertidos diré que la Bell sale bastante guapa, pero de momento no enseña chicha. Eso de momento se lo dejan a las secundarias.
The Firm es una secuela de la película del mismo título (La tapadera se tituló en español), que hace casi dos décadas protagonizó T.C. Mapother IV. Esto, en principio, me daba mala espina. Pero ver el piloto no hace daño. El tipo que la protagoniza, Josh Lucas, me cae bastante más simpático. La que hace de mujer, Molly Parker, también es simpática,… aunque no está tan estupenda como Jeanne Tripplehorn en aquella película. Y tiene la curiosidad de ver a algunos antiguos cylones galácticos, o a Juliette Lewis, que tanto prometía en su juventud, en un papel secundario. La música no debe ser suficiente para pagar las facturas. No tengo nada claro que le dé una oportunidad a un producto que recuerda tanto a tantos otros de abogados. Pero al menos veré algún episodio más.
De momento, nada más en la cosa televisiva. Pero si quiero recordar que ayer celebraban el 25º aniversario del programa de Radio 3 dirigido por Carlos Galilea, Cuando los elefantes sueñan con la música. Sobre la base de la música brasileña y otras músicas del mundo, con algún toque de jazz, uno de los programas de música más agradables que encuentro hoy en día. Y que me acompaña todos los días de 3 a 4 cuando vuelvo de trabajar de Huesca a Zaragoza, por motivos que no vienen al caso, no pude escuchar en directo el programa aniversario. Pero lo haré a través del podcast del programa. Sin duda.
[Televisión] Black Mirror; el camino que lleva de la utopía tecnológica a la distopía
Comentaba la semana pasada en mi repaso a las novedades en las series de televisión, que Black Mirror, la miniserie de tres episodios que recientemente emitió la cadena británica Channel 4, merecía un comentario aparte. Y esto es así por dos motivos. Uno es la calidad de la producción, en forma de tres telefilmes no relacionados entre sí argumentalmente, pero sí temáticamente. El otro es precisamente la actualidad de los temas que trata.
El black mirror al que hace referencia el título es cualquier pantalla de cualquiera de los dispositivos electrónicos que en la actualidad nos rodean, cuando se encuentra apagado. Televisores, ordenadores personales, teléfonos inteligentes, tabletas, cónsolas de juegos,… lo que sea. Cada vez más somos más dependientes de estos chismes, que nos prometen la felicidad gracias a su capacidad para ofrecernos cualquier información en el acto en cualquier momento, de mantenernos en contacto con la gente a través de extensas redes sociales formadas por un número de personas que hace unos pocos años no podíamos imaginar llegar a conocer, y por supuesto, por la inmediatez que supone su habilidad para ayudarnos a consumir. En lo que sea.

Pantallas por todas partes; como hace unos años en una de mis visitas a Londres, en las que coincidí con la "premiere" londinense de Collateral, y con su protagonista T.C. Mapother IV, en Leicester Square (Canon Digital Ixus 400).
Veamos en un momento el argumento de estos tres episodios:
The National Anthem (El himno nacional)
Estamos en una sociedad similar por completo a la nuestra. A través de Youtube, un individuo anuncia y muestra que ha secuestrado a una popular princesa real. Y da el siguiente ultimatum. Si a una determinada hora de un determinado día, todas las televisiones del país no emiten cómo el primer ministro mantiene relaciones sexuales con un cerdo, la princesa morirá. Tras una primera y firme determinación de no ceder a las presiones del extorsionador, la presión de la opinión pública a través de las redes sociales hace que dicha determinación no parezca tan firme.
15 Million Merits (15 millones de méritos)
Estamos en una sociedad futurista profundamente distinta y distópica con respecto a la nuestra. Los ciudadanos viven en cubículo con paredes negras que se encienden como pantallas en las que aparecen programas de entretenimiento, o publicidad, que podrán evitar gastando dinero, que se mide en méritos. Los méritos se ganan en el trabajo cotidiano que consiste en pedalear sobre bicicletas estáticas, desconocemos con que fin. La gente, mientras pedalea, y en función de la energía que ponga, va acumulando méritos que luego puede gastar. Mientras pedalean siguen viendo las pantallas. Todos visten igual, de gris. Y todos se dedican a lo mismo. Entre ellos “Bing” Madsen, que vive con comodidad por que heredó en su momento 15 millones de méritos. Pero hay otros dos grupos de personas en esta sociedad. Los obesos y desentrenados que no pueden pedalear el suficiente tiempo y con la suficiente intensidad para ganar méritos y que son la casta baja que se dedica a tareas de limpieza, vistiendo con un “humillante” color amarillo. Y aquellos que se promocionan gracias a sus habilidades “artísticas” para vivir como protagonistas de los programas de televisión una vida mejor. Bing conoce y se enamora de Abi, una chica que canta muy bien y que tiene el sueño de promocionarse mediante la canción. Para conseguirlo, Bing le cede los 15 millones de méritos necesarios para entrar en el concurso. La chica es seleccionada y triunfa, pero no para cantar, sino como rostro cándido para los programas de contenido pornográfico. Bing decidirá entrar el también en el sistema con el fin de redimirla. Pero, ¿será capaz de ello?
The Entire History of You (Toda tu historia)
Estamos en una sociedad parecida, pero no igual a la nuestra. La gente vive cómodamente, en casas estupendas, aunque conduce coches claramente anticuados. Y todo ellos llevan un dispositivo electrónico tras su oreja derecha en el que se graban visualmente todos sus recuerdos, que pueden revivir cuando lo deseen, tanto de forma privada como a través de pantallas externas de forma pública. Liam y Ffion forman un joven matrimonio con una hija pequeñita, que asisten a una fiesta, donde conocen a Jonas. Pronto Liam sentirá sospechas y celos por la forma en que se relaciona su atractiva mujer con Jonas. Cuando se quedan solos en su casa, la cuestiona. Y quiere garantías sobre lo sucedido a través de la grabación de los recuerdos de su mujer. Y lo que encuentre puede ser mucho peor de lo que imagina.

Las distopías también han aparecido en la música, y los Pink Floyd las cantaron. O tal vez lo hicieron a los aspectos más oscuros de nuestras sociedades. En uno de sus discos, Animals, aparece en portada la central termoeléctrica de Battersea, todo un icono (Canon Digital Ixus 400).
Como vemos, en una reflexión en toda regla, profunda, sobre el fenómeno de las tecnologías de la información y los cambios que pueden producir en nuestras sociedades y en nuestros comportamientos. Muchos de los elementos que se muestran, exagerados hasta el absurdo en alguna ocasión, ya están con nosotros en las sociedades actuales. Y la reflexión a la que conduce es que la libertad y las ventajas que nos producen un uso ilimitado de estas tecnologías son ilusiorias, por no decir que en realidad sirven para eliminar la libertad del individuo.
A mí siempre me ha atraído el género distópico, que siempre ha sido del gusto de los autores británicos tanto de literatura, como de cine y televisión, que nos han ofrecido obras magistrales. En esta tradición, este es un ejemplo más de cómo utilizar el género para ofrecer un crítica sobre la realidad más actual y sobre la naturaleza del propio ser humano. Considero que es uno de los mejores productos televisivos que he visto en mi vida, y que creo que debo recomendar vivamente, tanto por la calidad de su producción como por la profundidad de las reflexiones que nos induce.

En cualquier caso, el Reino Unido, y Londres en particular, con sus enormes contrastes, siempre ha sido un escenario apropiado para las sociedades distópicas. En la foto, con la entrada al subterráneo peatonal de Greenwich en primer plano, las moles de Canary Wharf dominan el fondo (Canon Digital Ixus 400).
[Televisión] Cosas de series: Dickens, Doyle, los tabloides, las pantallas, y la juventud de un viejo inspector
Hoy todo es muy británico. Pretendía ser también una entrada un poco profunda, pero por incordios familiares no voy a tener tiempo para extenderme mucho. Así que de una forma un poco telegráfica voy con lo que ha dado de sí una semana en la que las series americanas han seguido de brazos cruzados. El caso es que mientras, los británicos se despabilan. Y con gran calidad general.
Un clásico más en la BBC – Great Expectations de Charles Dickens
El próximo 7 de febrero es el segundo centenario del nacimiento de Charles Dickens. Así que los británicos tendrán su años Dickens. Para empezar, en los días navideños la BBC nos ha ofrecido una miniserie de tres episodios en la que adapta la célebre Great Expectations (Grandes esperanzas). Aunque no es de mis historias preferidas, en general las historias de Dickens no lo son, estamos como de costumbre ante una producción de auténtico lujo que hará las delicias de todos los amantes de los dramas de época, y de muchos potenciales espectadores en general. Desconozco si en algún momento alguna cadena española la ofrecerá en su programación.

El Millenium Bridge es escenario de alguna escena importante en las series que os traigo hoy (Canon Digital Ixus 400).
El escándalo de las escuchas telefónicas en Hacks
Hace un tiempo un escándalo notable en el que se descubrió que uno de los tabloides del magnate de la prensa Rupert Murdoch había recurrido a escuchas telefónicas ilegales para obtener sus fuentes para sus informaciones. No conozco bien el caso, pero parece que el follón entre los británicos fue considerable. En este miniserie, de un sólo episodio, o sea, este telefilme, se reproduce aproximadamente el caso con personajes ficticios pero reconocibles con sus equivalentes reales. Sin conocer a los originales, el producto pierde bastante. Supongo que los británicos lo encontrarán más sustancioso. Curioso.
El futuro que ya está aquí en Black Mirror
Mientras escribo he llegado a la conclusión de que esta miniserie de tres capítulos sobre la influencia de las nuevas tecnologías de la información en nuestras vida, representadas por ese “espejo negro” que son las pantallas de nuestros dispositivos personales cuando están apagadas, bien merece un monográfico. Pero ya puedo adelantar una cosa. Hay que verla. Es de lo mejor que he visto para televisión últimamente. Continuará.

Hoy tenemos abundancia de detectives británicos; así que nos trasladaremos al presunto 221B de Baker Street en Londres, hogar de Sherlock Holmes (Canon Digital Ixus 400).
Endeavour, la juventud de un inspector británico que yo no conocía
Hace unos años, en los noventa, en la televisión británica se hizo popular la serie Inspector Morse, sobre un inspector de policía que yo no tuve el honor de conocer. Ahora han realizado un largometraje para televisión en la que nos presenta un de sus primeros casos cuando eran un joven detective, en los primeros años 60. Me ha gustado mucho. Muy bien realizada, con una trama bien llevada y unas interpretaciones excelentes. He leído algún comentario sobre si podría dar lugar a una serie, o a más largometrajes como este con los mismos personajes. Yo me apunto.
Vuelve la versión siglo XXI del detective británico más famoso, Sherlock
La primera temporada de tres episodios de hora y media de duración ya me gustó bastante. Se ha emitido el primer episodio de la segunda temporada de otros tres episodios. Nada menos que con la oponente más atractiva que nunca tuvo el detective de Baker Street, Irene Adler. Totalmente recomendable. A la espera de los otros dos episodios, cuando terminen comentaré de forma más extensa.
Y por hoy ya vale que voy con prisa.

Baker Street podrá ser un lugar ficticio en el marco de las novelas de Sherlock Holmes, pero es el lugar donde se encuentra la estación de metro más antigua de Londres (Canon Digital Ixus 400).
[Televisión] Cosas de series: especiales de navidad, qué ha sido de Anna Friel y alguna otra cosilla
En este repaso semanal del mundo de las series de televisión iré en orden inverso a como lo he presentado en el título.
Alguna cosilla: fin de la 2ª temporada de Rizzoli & Isles
La mayor parte de la series con temporada larga en activo están de parón. Entre las que yo sigo, no ha habido nuevos episodios esta semana. Salvo el final de temporada de Rizzoli & Isles. Quiero dejar algo claro. Esta serie se aproxima bastante al concepto de guilty pleasure del que ya os he hablado algunas veces. Las situaciones son simplonas y tópicas. Las interpretaciones son relativamente flojillas. Nada hay que no se haya visto antes. Pero les cogí simpatía en su momento a la dura policía de homicidios y a su amiga la forense friqui y pija, y sigo con ellas. Suponía que tal y como sucedió en la primera temporada, la segunda terminaría con algún momento dramático. Y así ha sido. Un poco forzado. Les ha salido poco natural. Pero ya he dicho que la serie en realidad es flojilla. Aunque ya tengo ganas de saber cómo las dos mujeres recuperan la amistad que el fin de temporada les ha robado.

Mucho ambiente británico en las series de hoy; en la fotografía, la columnata en la entrada del British Museum (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).
Anna Friel: La inolvidable Charlotte “Chuck” Charles de Pusing Daisies
Pushing Daisies (Criando malvas) fue una serie que me gustó mucho, con una primera temporada excepcional, y una segunda más floja pero interesante. Su cancelación me supo a cuernos quemados. Una mezcla de estética chiclé, de cuento de Tim Burton, con sus aventuras detectivescas, su mundo absurdo y su romance imposible desde el punto de vista físico, tenía todos los ingredientes para gustar. Y uno de los méritos fundamentales era el reparto, y dentro del reparto, la encantadora actriz protagonista, la menuda, avispada, romántica y británica Anna Friel.
El caso es que tras el fin de la serie sólo volví a coincidir con la actriz en una película de Woody Allen, donde hacía un pequeño papel, poco memorable. Y me entró el gusanillo de saber que había sido de ella. Y me encontré que en el mes de diciembre de 2011, iba a estrenar dos miniseries, que decidí ver.
Neverland es una producción de Syfy de un tipo que no me suelen gustar. Adaptaciones de cuentos o historias infantiles o juveniles en forma de precuelas, secuelas o adaptaciones al mundo moderno. Ya había visto alguna entera previamente, como Tin Man, una secuela de El mago de Oz con la encantadora Zooey Deschanel como Dorothy, que aún era pasable. Pero luego no he sido capaz de tragarme ninguna otra de este tipo. Hasta esta precuela de la historia de Peter Pan, en dos capítulos, en la que conocemos el origen del personaje, de los chicos descarriados, de los piratas, los indios, etcétera. Y ahí nos ha aparecido la Friel como una capitana pirata, antecesora de Garfio, malísima, pero con toques sexies,… casi como de lo poco aprovechable de una miniserie que es un verdadero despropósito. Nada recomendable en absoluto. Particularmente el niño que hace de Peter que merece se paseado por la tabla y lanzado a los cocodrilos para sumirlo en un profundo olvido colectivo. Mal rollo.
En vísperas de navidad, la cadena británica ITV emitió los tres capítulos de una miniserie, Without You, en la que Anna Friel es Ellie, la esposa de un contable con el que lleva 12 años conviviendo, y que buscan afanosamente un hijo. Pero de repente el marido, Greg (Marc Warren) muere en lo que aparentemente es un accidente de coche mientras se desplazaba con un atractiva mujer mayor, aparentemente un infidelidad hacia su esposa. Sin embargo, esta no queda convencida de la casualidad del accidente, deprimida y algo trastornada, empieza una investigación personal para aclarar la muerte de su esposo y la acompañante. Que no serán las únicas. Esta serie es un drama en el que la actriz encarga como protagonista absoluta a una mujer de su edad, treintaytantos, destrozada por las circunstancias. Sin embargo, he de confesar que aunque la serie no está mal hecha, y la actuación de Friel es meritoria, tampoco es de las mejores series británicas que he visto.
En fin, que de momento me quedaré con el recuerdo que conservo de “Chuck” Charles, aquel personaje que devuelto de la muerte, tenía más vida que el resto de la humanidad entera, encanto para derrochar, y que nos ofreció una romántica y bonita historia de aventuras.

Tanto la aventura del Doctor como las peripecias de los Crawley se producen en las proximidades de los terribles conflictos bélicos del siglo XX; en los que participaron las unidades de la Home Guard que hoy en día ejecutan sus elaborados cambios de guardia para los turistas (Pentax P30N, Rikenon 135/2,8).
Especial de navidad; Doctor Who – The Doctor, The Widow and The Wardrobe
Hay que advertir que los especiales de navidad de Doctor Who pueden situarse al margen de la historia central serializada del personaje, aunque mantengan ciertas relaciones. Son historias básicamente familiares, que han de ser aptas para todos, niños en especial y grandes. Particularmente me han gustado en los últimos años The Voyage of the Damned, en la que pasamos la navidad en un Titanic espacial y en compañía de una estupenda Kylie Minogue, la dickensiana A Christmas Carol de hace un año con Michael Gambon, y la reciente The Doctor, The Widow and The Wardrobe. En un prólogo que es claramente un homenaje al comienzo de La Guerra de las Galaxias, y un homenaje espléndido y divertido, diría yo, el Doctor (Matt Smith) acaba aterrizando dentro de un traje espacial en la Tierra en 1938, donde conoce a Madge Arwell (Claire Skinner), una simpática ama de casa que le ayuda a encontrar su “cabina de policía”. Tres años más tarde, con el mundo en guerra, Madge recibe en vísperas de navidad un telegrama que le anuncia la desaparición de su marido, piloto de bombarderos, en el Canal de la Mancha. Oculta el hecho a sus hijos y les promete las mejores navidades de su vida. Lo que no sabe es que el Doctor va a volver esa navidad, lo cual es garantía de que serán las navidades más diferentes de sus vidas.
Ciertamente, consiguen los guionistas de la serie un episodio muy divertido, muy conmovedor, que se hace corto, con un ritmo espléndido, con una ambientación muy buena, y con excelentes interpretaciones. Un episodio obligado para los fans del Doctor, pero que seguro que agrada al público en general. Con reenganche final a los Pond, que salen para felicitarnos la navidad aunque sea un poquito.

Ya que no podemos asomarnos a los magníficos jardines que rodean la mansión donde se ruedan Downton Abbey, nos conformaremos con los parques de Cambridge (Pentax P30N, SMC-A 50/2).
Especial de navidad: Downton Abbey
Comentaba en su momento que la segunda temporada del culebrón de época británico había caído bastante por debajo de su temporada inicial, sin ser un mal producto en absoluto. Achacaba este bajón a unos guiones que no habían conseguido encajar ni mucho menos con tanta precisión las muchas historias personales que confluían por el caserón británico. Y pedía por favor que se centraran en la pobre Lady Mary Crawley (Michelle Dockery), que estaba pidiendo a gritos una salida digna de semejante personaje. Quizá como hilo fundamental de la futura temporada. En aquel momento, asumía que el especial de navidad que nos habían anunciado tendría un carácter excepcional, que no formaría parte de la línea principal argumental de la serie. Estaba muy, pero que muy equivocado.
El que hay que considerar como noveno y resolutivo capítulo de la segunda temporada se basta por sí mismo, en su duración extraordinaria de hora y media, para devolver el sentido a todo lo sucedido en la misma. Esta vez sí que los guionistas se han centrado en las historias principales de la serie. Abajo, en el drama entre Bates (Brendan Coyle), acusado de homicidio con predemitación, juzgado en los días de navidad de 1920, y su aparente amor imposible con la doncella Anna (Joanne Froggatt). Arriba, la imposible situación del compromiso de Lady Mary con el falto de escrúpulos y de estilo Sir Richard Carlisle (Iain Glen) que la mantiene sujeta mediante chantaje, y la libertad para amar que tiene su primo Matthew (Dan Stevens), aunque este todavía se sienta atado a los votos que le hizo a su difunta prometida. Y todo tiene su resolución, aunque dejando los convenientes cabos sueltos para una futura, y parece ser que definitiva tercera temporada. Es cierto que deja que todos los demás personajes tienen su momentito de gloria. Pero queda claro quién es protagonista y quién es secundario, y qué historias son las guían y mueven el conjunto argumental. Muy bien. Y muy, muy bonito. Y que habrá derretido de gusto a los shippers más empedernidos.
Curiosidades – Downton Abbey
Estos días he vuelto a ver Conspiracy (La solución final), drama de la HBO sobre la Conferencia de Wannsee que encuentro altamente recomendable. Allí sale Bates/Brendan Coyle haciendo de malísimo general de las SS.
Ayer vi la película que comentaré mañana, Tinker Tailor Soldier Spy (El topo) en el que hace un brevísimo papel Laura Carmichael, la antaño corrosiva Edith, segunda hija de Lord Grantham. Aunque últimamente sale hecha un corderito.

Hemos echado de menos en el episodio navideño de Downton Abbey a la pequeña de los Crawley y a su flamante e izquierdista esposo; se les supone en Irlanda. Probablemente en Dublín, donde encontramos este monumento a unos de los activistas de izquierdas de los años previos a la independencia (Canon Powershot G6).











