Cuaderno de Ruta V.2.5

Diario no diario de Carlos Carreter

Archive for the ‘Televisión’ Category

[Televisión] Cosas de series; flojo verano “seriéfilo”

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Sí. La verdad es que está floja la cartelera televisiva que había ido seleccionando para este verano. He dado de baja en mi cartelera Under the DomeTyrant. La verdad es que ninguna de las dos me convencía un pelo. Y no estoy para perder el tiempo.

Tenemos nueva serie de ciencia ficción con Extant. Mezcolanza de temas. Astronauta, Halle Berry, que se ha pegado un año en el espacio y vuelve y resulta que está embarazada. Marido que fabrica niños artificiales al estilo A.I. Un par de toque conspiranoicos. Ya veremos por donde sale. El piloto es ambicioso pero no excesivamente bueno. Y Berry hace tiempo que se quedó en actriz mediocre. Tiene la maldición de los óscars.

Curiosidad que nos llega desde la televisión sueca con Welcome to Sweden. Comedia sobre un tipo, un americano, que se va a vivir a Suecia, abandonando su carrera, para seguir a su amor. Una valquiria rubia y buenorra. Cachondeo constante sobre los estereotipos, con algún golpe bueno y otros mediocres. Está por ver.

Lilla Torg - Malmö

Mi reciente estancia en tierras suecas me permite ilustrar la novedad de “Welcome to Sweden”. Lilla Torg (Plaza Pequeña) de Malmö.

Drama de intriga política en The Honourable Woman, serie británica con Magie Gyllenhaal al frente. Puede ser muy buena. Pero se tiene que desarrollar. El primer episodio ha sido irregular.

Ha terminado la segunda temporada de Beauty and the Beast, serie intrascendente de intérpretes guapetones pero flojos, y que tiene una trama de aventuretas que entretiene a ratos. Roza el guilty pleasure.

Ha regresado Masters of Sex. Con un episodio introductorio, resituando a los personajes. Las expectativas son altas después de la excelente primera temporada, pero habrá que ver como se desarrolla.

Buen episodio de The Leftovers, que parece que se va entonando poco a poco y encontrando su camino. Ya comentaremos más adelante sobre esta propuesta.

Playa de Falsterbo (S)

Playas y áreas protegidas de Falsterbo.

Y finalmente, lo más destacado es que he terminado de ver la segunda temporada de Orange is the New Black. En principio, iba a decir que no me había gustado tanto como la primera temporada. Piper (Taylor Schilling) ha perdido protagonismo, aunque siga siendo el hilo principal de la serie, pero hay muchos más personajes con más minutos. La pugna entre Vee (Lorraine Toussaint)Red (Kate Mulgrew), ambas impresionantes intérpretes es lo más destacado, pero ha habido momento momentos buenos con varias otras reclusas. Siempre entre la comedia y el drama, incluso bordeando la tragedia. El caso es que va y llega el último episodio de la temporada, con hora y media de duración, y resulta que es buenísimo, llenando de coherencia a todo lo que ha pasado durante la temporada. Como digo, uno de los mejores episodios televisivos que he visto últimamente. Fenomenal. Te atrapa. Te conmueve. Te divierte. Y por supuesto, confirma a Piper como un bicho retorcido de mucho cuidado. En fin. Que de repente me da pena tener que esperar casi un año para ver como sigue. Muy recomendable esta serie.

En fin. Veremos si hay más novedades la próxima semana, que merezcan ser destacadas, o dejamos espacio para comentar alguna de las serie en marcha.

Antiguo edificio en Ystad

Antiguo edificio en el casco antiguo de Ystad.

[Televisión] Cosas de series; especial final de Californication

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Aunque no estaba planificado así, ha coincidido que sea jueves, mi día habitual para las entradas televisivas, cuando publique mi artículo especial dedicado al final de Californication. Una serie que durante siete temporadas nos ha acompañado, con el protagonismo absoluto del “expedientado” David Duchovny como el escritor Hank Moody, y el encantador protagonismo de la siempre interesante Natascha McElhone como el amor de su vida, Karen. Por supuesto, no podemos olvidarnos de Charlie (Evan Handler)Marcy (Pamela Adlon)Becca (Madeleine Martin) y tantos otros nombres, algunos que se han dado a conocer y otros que ya eran ilustres y que han aportado su granito de arena a esta excelente serie de televisión.

El gancho de la serie inicial era el sexo y lo políticamente incorrecto. Recordar hoy en día la serie de imposibles personajes que han marcado las aventuras de Moody en Los Angeles desde el momento en que decide abandonar Nueva York, sintiéndose trasplantado y fuera de lugar en esta California demencial, sería prolijo y casi imposible. Pero cuando empieza a meterse en la serie, se empieza a dar cuenta de que hay mucho más detrás de ella, y que todo lo demás es un envoltorio. Magnífico y sexy envoltorio, pero envoltorio. La crisis del genio creador y la crisis del hombre atractivo que se resiste a dejar atrás la juventud para asumir sus responsables constituyen dos de los grandes temas que trata la serie, sin duda. Pero con lo que yo me quedo es con lo que me quedó más claro desde hace ya mucho tiempo. Esta es una tremenda historia de amor de un hombre hacia una mujer, que paradójicamente no puede colocar nunca por delante en su lista de prioridades. Junto con el amor a su hija, que es la consecuencia feliz de ambos, la mezcla perfecta. La sensatez y racionalidad de la una y el genio creador del otro. Es cierto que la consecuencia de un padre tal hace que Becca haya tenido siempre ese tono oscuro, gótico, pero la queremos igualmente. No sufre el “síndrome” de la hija odiable que encontramos en otras series. Pero sobre todo es la historia de amor con Karen, esa historia de amor en la que juntos no pueden y separados, menos.

No voy a entrar en comentar mucho la última temporada. Creo que ha sido la más floja, aunque con momentos absolutamente hilarantes. Pero el personaje de Levon (Oliver Cooper) ha sido tan grimoso que apenas he podido con él. Ni aun con la compensación del encanto de una madura pero encantador Heather Graham.

Dicho lo cual, la serie no ha tenido un final espectacular, ni memorable, ni nada de eso. Pero ha tenido un final adecuado. La serie finalmente, en los aspectos creativos, se contiene a sí misma, como el resultado del resurgir creativo tras todos estos años de crisis personal en todos los aspectos. Y nos deja con un razonable optimismo sobre esa historia de amor, que esperemos que nunca termine, pero que cualquiera sabe, que el mundo da muchas vueltas. A HankKarenBeccaMarcy,… sí… incluso al grimoso de Runkle… los echaremos mucho de menos.

Sólo una imagen hoy, recientemente tomada en la Stortorget de Malmö, pero muy representativa de lo que ha sido el principal tirón de la serie. ¿O no?

Sólo una imagen hoy, recientemente tomada en la Stortorget de Malmö, pero muy representativa de lo que ha sido el principal tirón de la serie. ¿O no?

Written by Carlos Carreter

Jueves, 10 julio, 2014 at 17:22

[Televisión] Cosas de series; limpieza de la cartelera con alguna novedad, pocas realmente destacables

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Esta semana he decidido hacer limpieza. La temporada de verano trae estrenos que pueden parecer entretenidos dadas las circunstancias, pero que no hacen de ellos buenas series, que realmente merezcan la pena ser vistas. Así que Dominion (trama absurda la cojas por donde la cojas), Chasing Life (el personaje protagonista sólo se puede calificar de mona pero idiota) y The Last Ship (militarismo patriotero, excesivamente predecible), tras dos o tres episodios se van a la papelera. No merecen la pena.

Tren del Oresund en Helsingor

En pocos días, estaré por ahí por el mundo, y cogeré varias veces los Öresundtåg que comunican Malmö con la región de Copenhague.

Tenemos algunas novedades a cambio. The Leftovers… todavía no sé si es estupenda, pretenciosa o un pestiño. Misteriosas desapariciones y comidas de tarro en los que perdieron a los desaparecidos, con un reparto llamativo y con potencial. No suelo engancharme al género de abogados, pero la chica de Reckless parece tender salero. Le daremos alguna oportunidad. Pero todavía no es una incorporación segura tampoco.

Tren del Oresund en Copenhague

No muchas, porque no es mi destino principal, pero alguna parada haré en la estación central de Copenhague.

En el terreno de los retornos, Unforgettable es un policial entretenido que cumple con sus objetivos. Tenemos tercera temporada. A la que he dado una oportunidad de momento es a la segunda temporada de Under The Dome, aunque apuesto a que abandonaré en cuanto aparezca alguna alternativa mejor.

Un tren o un metro atraviesa Estocolmo

Y en los últimos días, me llegaré hasta Estocolmo.

Y tenemos finales. De serie, para Californication, pero ya le dedicaré un especial dentro de unos días. Y de temporada para Nurse Jackie. La buena de Jackie ha ido en picado en esta temporada. Si cuando empezó la serie mantenía un equilibrio entre su problema de drogas y las borderías que cometía como consecuencia, y su heteredoxa forma de practicar la enfermería para beneficio de los pacientes, en estos momento ha ido cayendo en picado. En estos momentos, el riesgo de perderlo todo es altísimo. Y ella lo sabe. Probablemente sólo queda una temporada para que sepamos si hay esperanza para ella, o no. Una esperanza que viene del hecho de que por muchos puentes que haya roto esta temporada pasada, todavía queda gente que se preocupa por ella. Por supuesto, ha ido habiendo una evolución de la comedia al drama. No podría ser de otra forma.

Atardecer en Estocolmo

Donde espero encontrar algún atardecer tan estupendo como estos.

Written by Carlos

Jueves, 3 julio, 2014 at 19:20

[Televisión] Cosas de series; se acaba un ciclo en Westeros, hay que abrir fronteras

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Hay un par de series que se han sumado a mi cartelera semanal, aunque no se han consolidado; una drama policial, Murder in the First, y un drama familiar, Chasing Life. Esta parece una versión más para todos los públicos de The Big C. Ya veremos. Han vuelto Rizzoli & Isles, lo cual está bien por la parte del entretenimiento, y Perception, de la cual podríamos decir algo parecido. Power ha aguantado en su segundo capítulo. No es una maravilla pero este drama mafioso con culos y tetas, se deja ver de momento. Y hay un par de cierres de temporada que comentaré la semana que viene. Porque hoy quiero dedicar la parte principal de esta sección semanal dedicada a la televisión a una de las mejores series en cartel, y probablemente una de las que marcará un hito en la historia de la televisión. Me refiero al final de la cuarta temporada de Game of Thrones.

Esta temporada la afrontaba con un hecho diferencial muy importante respecto a las anteriores. En el verano del año pasado me leí los libros hasta ahora publicados de esta monumental saga epicofantástica. Sabía lo que iba a pasar, por lo menos en los grandes hechos. Quedaba la duda de cómo lo íbamos a ver, y cómo se reajustaban las tramas para hacerlas adecuadas al medio televisivo. Afortunadamente, ya adelanto esta opinión, los guionistas de la serie, entre los que se encuentra el propio George R. R. Martin no son fieles al pie de la letra a las novelas.

Clonmacnoise

Si bien he identificado varias veces Winterfell y el norte con Escocia, es en Irlanda donde se ruedan buena parte de los escenarios de Westeros. Conjunto paleocristiano de Clonmacnoise.

Intentaré explicar mis impresiones sin desentrañar la trama de la serie. Si no lo consigo del todo, humildemente pido perdón. Si algo sabíamos los que habíamos leído los libros, es que el final del tercero de ellos, Tormenta de espadas, iba a certificar algo que había empezado a pasar con el primero de ellos, Juego de tronos. Es en la práctica el derrumbe formal del régimen que durante siglos ha imperado en Westeros (Poniente). Como en cualquier imperio, reino, estado, o lo que queráis de la realidad, un régimen puede venirse abajo por las tensiones internas y externas a las que se ve sometido. Existen tensiones separatistas de algunas porciones del estado, existen luchas internas por el poder, existen grupos de interés económicos y políticos, unos conocido y abiertos y otros ocultos. También existen tensiones externas. Hay amenazas de otros estados, de otros territorios, que ansían con hacerse con los recursos, o que compiten con el estado en crisis. Nada que en estos momentos no pudieramos analizar de cualquier país del mundo, de la Europa Occidental o aun de la Península Ibérica. Un estado en crisis que conduce al final de un régimen. Un régimen en el que ha habido tensiones siempre, pero que ha sido muy estable durante siglos.

Durante estas cuatro temporadas, hemos ido contemplando cómo se ha ido produciendo el desgaste interior debido a las luchas intestinas por el poder. Con los Stark, los Lannister y los Baratheon como principales núcleos de poder, en estos tres libros/cuatro temporadas, hemos contemplado cómo se han ido debilitando, cómo han perdido liderazgo, cómo empiezan a surgir nuevas opciones que quieren un nuevo statu quo. Y la misión de estos tres libros/cuatro temporadas ha sido certificar esta pendiente descendente, y esta suprema debilidad de los siete reinos de Westeros unidos bajo el liderazgo del trono de hierro. Y no hay más que hacer un repaso a la lista de bajas para comprobar que es así.

Capilla en el parque de la abadía de Kylemore

No se puede negar que los verdes prados y densos bosques de la verde Erin dan el pego. Capilla en el parque de la abadía de Kylemore.

Tenemos atisbos de lo que suponen las amenazas externas. Sabemos de Daenerys Targarien y sus avances y problemas al otro lado del mar. Sabemos que la amenaza de los salvajes al Muro no es la amenaza real, sino un síntoma de las auténticas amenazas de las que hemos empezado a atisbar cada vez más imágenes más preocupantes. Y aun quedan otros escenarios que visitar en un futuro.

Las tramas no avanzan todas a la misma velocidad. Algunas importantes en los libros están olvidadas como las Iron Islands. Los acontecimientos del norte se han resumido. La trama del joven Bran Stark está muy avanzada. Pero en general, se ha avanzado bien desde el punto de vista televisivo, y hay algo que todos tenemos que tener claro. Hemos llegado a un punto y aparte. A partir de la quinta temporada toca abrir el mundo, conocer nuevos personajes, y empezar a definir quienes han de ser los candidatos últimos a instaurar un nuevo régimen en Westeros.

Condado de Clare

Incluso alguno de los paisajes marinos de alguno de los últimos capítulos tenía sabor a este paisaje de la costa del condado de Clare.

Todo esto funciona casi como un reloj gracias a dos aspectos. El primero es los impecables guiones, que aunque no pueden ser perfectos siempre, dan un ritmo y una coherencia a la serie impresionante. La adecuada combinación de diálogos de los que no te puedes perder ni una coma, con escenas de acción es estupenda. La adaptación televisiva de las tramas literarias, un modelo. Debieran aprender quienes adapta las obras de Tolkien, produciendo tostones vistos, pero tostones al fin y al cabo. El segundo son los personajes y los intérpretes que los encarnan. Sin la identificación de los espectadores con estos, no se producirían los impactos emocionales de los que “disfrutamos” con tanto “dolor”. Hay irregularidades. Creo que uno de los mayores errores de casting que tiene la serie es Jon Snow (Kit Harington), cuya inexpresividad ha estado a punto de arruinar un par de momentos clave en esta temporada. Pero en general, el trabajo de los intérpretes es superlativo. La excepción que confirma la regla de que los actores y actrices televisivos son más flojos. No voy a entrar a detallar entre todos ellos, pero el 90% son plenamente disfrutables.

Para dentro de 9 o 10 meses, qué largo se nos hará, vendrá el gran desafío. ¿Seguirán sabiéndo adaptarse a las dificultades, a los cambios de tono de la obra literaria? Porque las cosas no pueden ser iguales. A partir de ahora la historia es distinta. Es menos espectacular. Es más íntima. Y quizá más complejo sorprender al espectador. Yo espero que lo consigan. Porque lo paso muy bien. Buen cine en pequeña pantalla. Del mejor.

Condado de Clare

Y podemos imaginar a secuaces de los Lannister o de los Bolton en cualquier de las torres de defensa próximas a los acantilados de Moher. ¿O no?

Written by Carlos Carreter

Jueves, 19 junio, 2014 at 17:52

[Televisión] Cosas de series; estado de situación a punto de empezar el verano

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Pues sí. Quizá después de muchos cierres de temporada y algunos principios de cara a la temporada de verano, quizá sea el momento de recapitular las cosas más notables de las últimas dos semanas.

Hay dos estrenos de primavera, los dos flojos, para qué nos vamos a engañar, que parece que han sido cancelados, o suspendidos, o demorados… vamos, que la emisión de su primera temporada se ha interrumpido sin que hayan terminado de emitir todos sus episodios. Una es la comedia de situación Friends with Better Lives, que la verdad es que tampoco era tan mala como parecía al principio. Fue mejorando algo con el paso del tiempo. Pero está definitivamente cancelada. La otras es el drama médico con problema psiquiátrico de fonto Black Box. Han dejado de emitir capítulos sin más noticias. O por lo menos yo no me he enterado. Tampoco sufriré por ello. Por ninguna de las dos.

Llegó una nueva serie, un drama médico, muy “original” esto lo de la gente que trabaja en urgencias. Pero con muchos protagonistas muy guapos y muy monos, con personajes que proceden todos del “aguerrido” ejército americano que se dedica a matar gentes de países subdesarrollados con “mucho sufrimiento” para “defensa de la libertad”. The Night Shift se llama el engendro, y no le concedí más beneficio que el de ver la piloto.

Otra novedad es Power, un drama también con intérpretes muy macizos, en el que el “prota” es un distribuidor de drogas a lo grande que tiene como tapadera un club de moda en Nueva York. Mi impresión, tras un primer episodio, es indecisa. Nada nuevo bajo el sol, muchos tópicos, pero todavía podría salir algo bueno de ahí. Aunque no soy optimista.

Holyrood Park

Una inmersión intensa en “Game of Thrones” me hace recordar los viajes por Escocia. Algunos de sus paisajes me recuerdan a los “glenns”, como este de Holyrood Park que, paradójicamente, se encuentra en la misma ciudad de Edimburgo.

Ha vuelto el shérif Longmire a la tele, y eso es siempre una buena noticia. Con nuevos problemas, con otros que lleva arrastrando desde hace tiempo, buenos guiones y buenas interpretaciones. Albricias.

Han vuelto también las reclusas de Orange is the New Black, en la que ya lo de menos es lo que le pase a la protagonista. La serie, como se puede ver en el segundo episodio de esta segunda temporada, tiene vida sin ella. Hay que plantearse que podría ser una serie que se puede ir renovando indefinidamente con nuevas protagonistas. En cualquier caso, siguen los diálogos inteligentes, los personajes interesantes, las buenas interpretacioens, y una dosis de cinismo que le sienta muy bien.

A punto de dejarno con una vacío enorme Game of Thrones, su episodio 9 de la temporada ha sido espectacular como de costumbre. Pero es que en esta ocasión en la que la acción ha avanzado más despacio que en otras ocasiones, los momentos impactantes no han faltado. Sin embargo, muchos de los mejores momentos han venido de escenas de serenos diálogos de los que no hay que perderse ni una coma. Y queda el episodio 10, que habiendo leído los libros y suponiendo por donde va, va a ser sonado también. Ya puedo decir que ha habido modificaciones en relación a la trama de los libros que le han sentado bien a la serie. Evidentemente, el medio literario y el audiovisual tienen reglas distintas y una adaptación excesivamente literal podría haber ido en contra del resultado final. Eso sí, me sumo a la queja de muchos. El actor que interpreta a Jon Snow, Kit Harington, es excesivamente inexpresivo y dada la importancia que parece tener el personaje, es uno de los lastres de la serie. Se ha demostrado en determinada escena del capítulo 9, a la que esta inexpresividad resta dramatismo. Decepcionado de ese momento. Como diría mi muy querida Ygritte (Rose Leslie), “You know nothing, Jon Snow”. Esta chica merecería mejor partenaire.

Castillo de Dunnotar

Y sobre todo, castillos casi inexpugnables como este de Dunnotar.

Mientras disfrutamos como enanos de la secuela televisiva de Fargo, que en su momento merecerá un comentario más amplio, nos entretenemos con la intrascendencia de los últimos y demorados capítulos de la segunda temporada de Beauty and The Beast, y a un nivel mucho más elevado con el humor de Californication y Nurse Jackie. La próxima semana decidiré si The 100 ha sido un acierto o una pérdida de tiempo. Y cada vez disfruto más con Orphan Black, que en su segunda temporada tiene momentos sorprendentes, divertidos y muchos, muchos clones. Mi favorita, la histérica y alcohólica maruja Alison (Tatiana Maslany), que convierte la serie en una comedia divertidísima.

Y finalmente, destacar el final de temporada de Cosmos: A SpaceTime Odyssey. Considerándose a sí misma como la heredera espiritual de la producción de los años 80 Cosmos de Carl Sagan, desde mi punto de vista, la serie actual cuyo rostro amable es el científico y divulgador Neil deGrasse Tyson, está algún paso por detrás de aquella. Falta el carisma de Sagan, falta la osadía, cierta transgresión con base científica sobre la visión general del mundo, del universo y de la ciencia. Tiene un tono más conservador, hasta el punto de mezclar en algún momento ciencia y creencias. Por no hablar de las críticas sobre alguna inexactitud sobre acontecimientos históricos narrados. Durante un tiempo vi episodios de la serie The Universe, que se viene emitiendo desde 2007, con menos alaraca propagandística, y me parece superior tanto en el rigor como en los medios infográficos utilizados. Por lo menos, lo que yo vi en su momento. ¿Quiere decir esto que la serie es mala? No. Simplemente que las expectativas que levantó, especialmente por las referencias a la serie de hace 30 años, no han sido cumplidas desde mi punto de vista. No se sabe todavía si habrá segunda temporada. O por lo menos, yo no lo sé.

Castillo de Urquhart

O el de Urquhart, a orillas de Loch Ness. Bueno, en realidad, este fue tomado repetidas veces. Pero es mono.

[Televisión] Cosas de series; recuperando a Verónica y a las nueve (o más) clones

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Esta semana me he ido de mi día habitual para hablar de televisión, de las series de televisión más precisamente, que es el jueves. Con dos días en los que no paré por casa y bastante menos tiempo para dedicarle tanto a la tele como a este Cuaderno de Ruta, he dejado para hoy sábado hacer un comentario a las cosas que salen en mi caja tonta. Y lo que voy a hacer es hablaros de un par de series que ya pasaron por ella, en muy diversas circunstancias, y que han vuelto en estas últimas semanas. Una para recordarla, la otra para recuperarla.

Veronica Mars fue una de las series que vi cuando empecé a aficionarme a esto de las series de televisión. Cuando descubrí que una parte del talento de los norteamericanos para narrar historias con medios audiovisuales se había ido de la pantalla grande a la chica. La cogí empezada, y tuve que recuperar el tiempo perdido. Si la serie empezó en 2004, yo la debí de pillar cuando empezó su segunda temporada, aunque rescatando antes la primera. Que es la mejor.

A priori, no parece una serie que pueda interesar a nadie que no pertenezca a eso que llamamos el público juvenil. Adolescentes y adultos muy jóvenes. Una chica de instituto, que como consecuencia del asesinato de su mejor amiga, pasa de ser una niña pija, hija del shériff del lugar, y con una familia ejemplar, a ser una chica marginada, hija de un investigador privado divorciado, y con una madre alcohólica perdida por el mundo. Y con los típicos tópicos que se nos cuentan en los institutos norteamericanos. Todos. Pero con una peculiaridad. La chica, Veronica (Kristen Bell), la que da nombre a la serie, comienza a ayudar a su padre en los casos como investigador, y empieza a investigar sus propios casos. Pasa a ser un procedimental detectivesco, con casos semanales, y una par o tres de misterios de fondo, el principal el asesinato de Lily (Amanda Seyfried), su mejor amiga, que sirven para dar ligazón a la temporada.

Gente en el Parque Grande

Rescato para hoy algunas fotografías tomadas con película en blanco y negro por el Parque Grande de Zaragoza.

Con estos elementos y unas interpretaciones flojas, Kristen Bell se desenvuelve bien en la acción, la ironía y la comedia pero no tan bien en el drama o la tragedia, el resto del reparto salvo Enrico Colantoni y algún eventual son muy, muy limitados. El chico que interpreta a la principal interés romántico de la protagonista, Logan (Jason Dohring), me parece tirando a lamentable. La serie se salva y te engancha porque los guiones son realmente buenos. Ahí es donde está la gracia de la serie. Es cierto que Bell se hace querer, y se queda con el espectador a pesar de sus limitaciones interpretativas mencionadas. Se hace con el personaje. Kristen es Veronica y viceversa. Pocas de las cosas que le he visto a posteriori me han parecido que demostrase gran cosa, más allá de su simpatía. Pero lo bueno son las historias, que atrapan.

La serie va de más a menos y, aunque siempre es entretenida, es comprensible que limitasen su extensión a las tres temporadas que tuvo. No sé si la propuesta que hubo de convertirla en agente del FBI podría haber tenido éxito. Me da que en ese momento ya estaban despuntando muchas otras series procedimentales con más tirón que lo que podía ofrecer una Veronica Mars adulta.

Gente en el Parque Grande

El Parque Grande de Zaragoza, salvo momentos muy puntuales, nunca tiene una gran ocupación, a pesar de ser un lugar muy agradable.

En cualquier caso, la serie se ganó un montón de fans que lloraron su ausencia durante años. La serie pasó a ser considerada dentro de esa confusa categoría que es “de culto”, que lo mismo se aplica al cine de arte y ensayo europeo de los años 50 y 60 que a una teleserie de un canal juvenil con fans incondicionales. Como ya comenté hace unos meses, este numeroso núcleo de fans permitió la financiación de una secuela cinematográfica mediante financiación colectiva (lo que se denomina habitualmente con el anglicismo crowdfunding). A mí la película me pareció floja. Y después de volverla a ver de forma seguida a toda la serie, el problema está en la protagonista. Carece de la soltura y el desparpajo que mostró durante la serie. Son unos cuantos años más. Además de estar físicamente rara. Me di cuenta de que estaba más rellenita e inexpresiva. Pensé que se debía a alguna cirugía plástica que es catastrófica para muchas actrices. Pero googleando por ahí, tal vez se deba a una explicación más sencilla. Los cambios físicos se debería a la reciente maternidad de la protagonistas, el resto a las limitaciones interpretativas sumadas a un interés relativo por el personaje. No sé. O lo que sea.

Orphan Black es una serie de ciencia ficción, supuestamente, canadiense, cuya temporada es del año pasado. Vi los primeros tres capítulo y lo dejé. No me convencía mucho. Pero tras muchos comentarios positivos por ahí, decidí darle una segunda oportunidad. Y es cierto a partir del quinto capítulo de la primera temporada, la serie mejora mucho. Así que las historia de los nueve (o más) clones interpretados por Tatiana Maslany ha pasado a formar parte de mi cartelera televisiva. Pronto me pondré al día. Al menos estaré a la par al finalizar esta segunda temporada. No es que me parezca el no va más del futbolín, pero sí una serie entretenida, donde la protagonista alterna versiones lamentables (Cosima) con algunas muy divertidas (Alison) de los clones, por no olvidarnos de las esperpénticas (Helena). Comentario más amplio, al final de la segunda temporada.

Gente en el Parque Grande

Por eso es un lugar agradable para pasear cuando el tiempo es razonable. Ni las fotografías a las comulgantas se hacen pesadas.

Written by Carlos Carreter

Sábado, 7 junio, 2014 at 19:16

[Televisión] Cosas de series; ¿qué vamos a hacer sin Mad Men y The Americans? ¿desesperar?

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A ver. Algunas cosas rápidas. Le estoy dando una segunda oportunidad a Orphan Black, serie que interrumpí hace un año tras sus tres primeros capítulos. Pero todo el mundo la pone por las nubes, y su protagonista es candidata a premios, y es ciencia ficción,… o no… Bueno. Voy a ver cuanto aguanto.

Por otro lado, alguien me recomendó Vikingshill, una serie sueca de misterio, a base de minicapítulos de 9 o 10 minutos. Los vi. De tirón. Para ver si la televisión nórdica está realmente tan a buen nivel como en otras ocasiones a parecido. Bah. No perdáis el tiempo. Un drama de instituto bastante flojo y poco creíble. A ratos, absurdo. Especialmente en su desenlace.

Tres series han terminado temporada estos últimos días. Bueno. Una de ellas se toma un descanso de casi un año para seguir con la temporada. Absurdo también.

En primer lugar, Modern Family ha terminado una nueva temporada de humor inteligente, con esta familia moderna que ya es como parte de la nuestra. Quizá a estas alturas ya es más difícil que nos sorprendan, como lo hicieron en sus primeras temporadas. Pero sigue siendo un sólido producto televisivo, divertido, entrañable, agudo, inteligente,… lo que queráis. Que siga todavía bastante tiempo.

Downton desde el ferry de Staten Island

Últimamente, si hablo de Mad Men, os traigo imágenes de Nueva York. Como no podía ser de otra forma.

Mad Men. ¿Qué se puede decir de Mad Men que no se haya dicho ya? Frente a los que la critican diciendo que nunca pasa nada, yo soy de los que opinan que no tiene desperdicio. Que hay que estar atento a todos los detalles. Que es sutil. Inteligente. Bien interpretada. Y desde luego esta primera mitad de su última temporada, que ha ido en un in crescendo maravilloso, nos ha dejado momentos memorables, terminando con la despedida de Bert (Robert Morse) en una escena absolutamente maravillosa. Mucha tristeza también en esa llamada a Megan (Jessica Paré), nunca tan guapa, nunca tan odiable. Aunque se le pueda comprender. Desesperado estoy porque la semana que viene no va a seguir. No sé en qué medida es bueno dejarnos así a los espectadores. Odio a los programadores, que nos han dejado una mini temporada que sabe tan a poco, más sabiéndose como se sabe que quedan tan solo otros siete episodios para despedirlos para siempre.

Y si los hombres de Madison Avenue es una de las joyas de la televisión actual, también lo es The Americans, que nos ha brindado una temporada magnífica, llena de interpretaciones estupendas, y con unas tramas, tanto la principal de sus protagonistas con su hija y el hijo de sus amigos asesinado, como la del agente del FBI con la espía rusa. Aquí habrá americanos y soviéticos, capitalistas y comunistas, o lo que queráis, pero no hay buenos y malos. Las categorías morales no valen. Sólo los actos de cada momento, el magnífico y coherente desarrollo de caracteres en el que todo son matices, no hay blancos y negros, nada es sencillo, ni para los personajes ni para el espectador. Un producto televisivo donde no tratan al espectador de tondo, donde no insultan su inteligencia. Y bien hecho. Cuánto se agradece.

Supongo que a partir de ahora, bajará el número de novedades semanales, y serán menos intensas. Pero algo habrá todas las semanas.

Trinity Church

Aunque como ha habido noticias luctuosas, pasearemos por el cementerio de Trinity Church.

Written by Carlos Carreter

Jueves, 29 mayo, 2014 at 18:31

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