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[Televisión – especial] Mad Men,… sólo con ironía y una pizca de cinismo se puede comprender y aceptar al ser humano

Televisión

Especial televisión, hoy, un martes, fuera del día habitual, los jueves. Pero es que Mad Men, los hombres de Madison Avenue, los hombres siempre enfadados, los locos peligrosos,… que cada cual lo entienda como quiera, se ha despedido para siempre. O para cuando queramos, porque eso es lo que tiene el buen cine. O la buena ficción televisiva, que es una variante del anterior. Que se puede rescatar y volver a disfrutar. El arte en la época de reproductibilidad técnica (1)…

(1) Pequeño homenaje a un ensayo (pdf) que ya tiene unas décadas y que considera
la fotografía y el cine como obras de arte “ilimitadamente” reproducibles…

Mad Men ha sido una de las series de televisión emblemática de las últimos diez años. Y probablemente merece estar considerada como una de las series emblemáticas de la historia de la televisión o de la ficción audiovisual, todas sus variantes incluidas. Una producción muy cuidada, con una exquisita atención al detalle que prácticamente nos ha trasladado a los años 60 como si realmente estuviéramos allí. Y un conjunto de intérpretes que han funcionado como un reloj, encarnando los tipos humanos característicos de la época. Que no son tan distintos de los de otras épocas, simplemente se manifiestan de acuerdo a las formas, los valores y las modas del momento. Cierto es que esta gran apreciación crítica de la serie no necesariamente se ha visto acompañada por unas enormes audiencias… En estos momento, por ejemplo, creo que en España sólo es posible verla a través de televisión de pago. Ninguna televisión de carácter generalista parece haber confiado en ella para atraer a un público, que parece que ha sido fiel e incondicional, pero relativamente minoritario.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Como viene sucediendo en los últimos tiempos, cuando se anuncia el final de una serie de televisión, se levanta mucho revuelo sobre su final. Sinceramente, en estas últimas semanas he procurado aislarme de tal barullo. De hecho, he ido grabando los episodios de esta última media temporada, para verlos de forma realmente continuada en estos últimos días. Estoy empezando a cogerle el gusto a eso de ver, las temporadas con los capítulos relativamente seguidos. Mantienes más la atención y disfrutas mejor la trama. Pero volviendo a Mad Men, me daba igual cómo terminase. Eso no iba a cambiar mi gran apreciación hacia la serie. Es una serie excelente, independientemente de sus siete últimos episodios, o de su últimos episodio, o de su último minuto. Hablaré más adelante de ese último minuto.

Hay una cuestión que me parece importante señalar. Salvo en las series procedimentales, generalmente del género policíaco o similares, en las que hay una historia que contar en el intervalo de 40 – 60 minutos, nos estamos acostumbrando a las tramas serializadas, queriendo ver en ellas una estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, que se prolongan durante años en el caso de las series con más éxito. No creo que nos debamos acercar a Mad Men de esa forma. Mad Men nos habla de un época. De unos valores. De unos modos de comportarse socialmente. Y de unos tipos humanos. Las modas, los modos y los valores colectivos pueden cambiar y evolucionar. Los tipos humanos son más estables; casi universales, incluso si aceptamos que cada persona es única. Juzgar los valores de finales de los años 50 del siglo XX en Estados Unidos, una sociedad tremendamente próspera, pero tremendamente conservadora, y su evolución hasta el año 70 con los criterios de hoy en día… pues todos estos tipos que nos han acompañado durante tantos años no nos puede parecer más que una panda de gilipollas. Pero si somos capaces de deshacernos del “hic et nunc” con el que valoramos y medimos las cosas, entramos en la vía de la empatía hacia ese grupo de gentes que se comportan como muchos de nosotros no quisiéramos nunca.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

Todo pivota alrededor de Don Draper (Jon Hamm), un hombre que sabemos que es falso en sí mismo, que vive con el conocimiento de que es falso en sí mismo, que conlleva una tensión permanente por esa falsedad que acarrea, y que por eso precisamente, acaba siendo el personaje más auténtico y más coherente a largo plazo. Somos cómplices con él de la falsedad y del auténtico ser de Draper, y por lo tanto conocemos quién y cómo es realmente.. Esa coherencia se refleja de forma clara en los dos últimos minutos de la ficción de la serie. A partir de ahí no hay una historia (story, en inglés) que contar. Lo que se nos cuenta es la historia (history, en inglés) de unas gentes y una época, aglutinados por la ficticia “Sterling-Cooper” a lo largo de los 10 o 12 años que se expande esta historia. Y siempre sobre una base, todos evolucionamos y cambiamos, pero al mismo tiempo todos seguimos siendo de base las mismas personas. Y esa historia (history), está compuestas por pequeñas historias (stories) que son la grandeza de la serie. Porque ha habido capítulos sublimes en estas siete temporadas. Verdaderas joyas del cine, aunque esté hecho para televisión. E incluso en los capítulos menos destacados, ha habido momentos sublimes. Una conversación en un ascensor. Una comida de negocios en un lujoso restaurante de Manhattan. Una fiesta de cumpleaños. Una llamada de teléfono. Un desplazamiento en coche a casa. La melancolía después del sexo. La atracción en el rellano de la escalera. El escándalo de una reunión de negocios que va mal. Uno que se despide. Otra que llega. Y eso es lo que da valor a la serie. Que en cualquier momento, incluso si lo que está pasando de conjunto te da igual, llega el momento que te atrapa, te conmueve, y te permite irte a dormir encantado de haber vivido en una época en la que vivimos nuestras vidas y las de otros muchos a través de los relatos bien contados.

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue...

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue…

No voy a insistir mucho en la maravilla visual que ha resultado la adaptación a la época, hasta el más mínimo detalle. Ni en las canciones de los títulos finales, una antología en sí misma de música popular que describe una época. No voy a ponerme a mencionar a todos los maravillosos personajes y los intérpretes que los encarnaron, casi siempre a buen nivel. Cuántas veces me habré sorprendido con una interpretación de un personaje secundario, encarnado por un actor o una actriz que me ha parecido hasta ese momento mediocre, por su presencia y trabajo en otras producciones, y de repente encaja, funciona y te convence…

Pero como todo en esta vida, Mad Men ha llegado a su final. Quizá a partir de aquí puede contar algo que los fanáticos considerar “spoiler”, o sea, lo que castizamente se ha dicho en este país “destripar la película”. Bueno… no han entendido nada. Lo que importa es cómo te lo cuentan… Si la “protagonista” permanente de la serie es la agencia “Sterling-Cooper”, a nadie sorprenderá, especialmente si ha seguido todas o la mayoría de sus temporadas, que el “muerto” al final sea la agencia. La ficticia “Sterling-Cooper” es absorbida y desaparece entre las fauces de la gigantesca y real “McCaan-Erickson”. Lo que no quiere decir que todos los personajes principales que han sobrevivido hasta el final tienen su destino en esta. Magnífico el estilo y el genio de Joan Harris / Holloway (Christina Hendricks), en su forma de tirar para adelante. Envidiable el modo en que se “redime” de sí mismo, también con estilo y glamour, el cínico de Roger Sterling (John Slattery). Vemos cómo Betty Draper / Francis (January Jones) sigue siendo ella misma hasta el final, mientras la gran tapada de la serie Sally Draper (Kiernan Shipka) nos muestra cómo los hijos pueden ser mucho mucho mejor que sus padres, incluso a pesar de sus padres. Y a algunos habrán decepcionado las decisiones finales de Peggy Olson (Elisabeth Moss), pero yo creo que son mucho más coherentes, lejos del idealizado personaje, y que no podemos olvidarnos que es el final de la serie y de “Sterling-Cooper” pero no es final de los personajes. Que para ellos sólo es el comienzo del resto de su vida, que podemos imaginar como creamos conveniente.

... pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no... porque llega un momento que todo parece muy similar.

… pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no… porque llega un momento que todo parece muy similar.

Nos queda el final de Don Draper… Os voy a confesar una cosa. Siempre estuve convencido que Don iba a cascar al final de la serie. Con las toneladas de tabaco quemadas y los litros de alcohol que han pasado por su hígado, el infarto, el cáncer de pulmón o una cirrosis parecía de rigor. Cáncer de pulmón ha habido, pero no ha sido para Don Draper. El final de la serie ha estado lleno de ironías. Tremendas ironías. La vida puede parece en ocasiones una broma pesada, aunque sólo si estamos tan realmente convencidos de la trascendencia del ser humano o de que estamos en este mundo para algo más que no sea simplemente vivir. No diré quien termina la serie con una perspectiva de vida de sólo unos meses. Es el único personaje para quien ya no hay futuro, sólo presente y pasado… un pasado que pesa como una losa, lo reconozca o no. Don Draper tiene un final… como los muchos finales que ha tenido a lo largo de la serie, el incombustible Draper. ¿O deberíamos decir el incombustible Dick Whitman? En cualquier caso los dos o tres minutos de la serie son de una ironía absolutamente demoledora también, y te dejan con un sabor de boca excelente, porque me parecen coherentes y me convencen. Hay discrepancias… pero yo quedé encantado.

Os dejo con el último minuto de la serie, descontados los títulos de crédito. ¿No iba del mundo de la publicidad la cosa?

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[Televisión] Cosas de series; entre finales de temporada recupero, afortunadamente, Crematorio

Televisión

Pues sí. Básicamente lo que cuento en el título de la entrada. Comentar dos finales de temporada, y dar un repaso a una serie de televisión de nacionalidad española, que en su momento, cuando se emitió por vez primera, abandoné. Y ahora la he recuperado.

Asistimos este pasado fin de semana al final de temporada de The Big Bang Theory. La historia de los cuatro friquis y la guapa, extendida con varios personajes añadidos eventualmente a lo largo de la historia de la serie con el fin de refrescar un poco sus tramas, difícilmente nos sorprende después de ocho temporadas en emisión. Sheldon es Sheldon y los demás le acompañan con sus idiosincrasias y estereotipos a cuestas. Se han perdido en buena medida las divertidas interacciones entre Sheldon (Jim Parsons) y Penny (Kaley Cuoco-Sweeting). Personaje este último que ha ido perdiendo fuerza, quizá porque no daba más de sí, especialmente por que en no pocas ocasiones es eclipsada por los buenos momentos de sus compañeras de reparto. Especialmente por Amy (Mayim Bialik), uno de los personajes que más frescura otorga actualmente a la serie. Leonard (Johnny Galecki) siempre ha sido uno de los puntos débiles de la serie, a pesar de su papel protagonista, y los otros dos personajes importante masculinos empiezan a ser excesivamente previsibles. Entendámonos. La serie sigue siendo divertida. Lo que pasa es que ha dejado de darnos grandes sorpresas, y ahora nos conformamos más con la sonrisa que nos deja que con la carcajada que nos provocaba eventualmente. Y que todavía puede surgir en un momento dado. Han preparado algunos posibles cambios para la próxima temporada, que la orientarán todavía más hacia el género de la comedia romántica, deriva que ya lleva un tiempo de recorrido. Nos gustaría ver más a menudo a Emily (Laura Spencer), la pelirroja e improbable novia de Koothrappali (Kunal Nayyar), que siempre aporta toques interesantes a los episodios en que sale. Pero tememos un languidecimiento progresivo de la comedia de situación hasta que muera de inanición. Lo que pasa es que debe conservar un amplio número todavía de incondicionales, por lo que puede ser un largo proceso. Aguantaremos mientra nos divierta razonablemente.

Las costas mediterráneas españolas están destrozadas por la especulación y el turismo descontrolado y de baratillo.

Las costas mediterráneas españolas están destrozadas por la especulación y el turismo descontrolado y de baratillo.

En otro tono muy distinto, hemos asistido a la corta temporada, sólo seis episodios, de The Red Road. Esta curiosa trama de indios y “vaqueros” que se desarrolla en la época actual a pocos kilómetros de Nueva York en el estado de Nueva Jersey ha sabido ajustar la duración de su temporada a una trama entretenida, bien hilada, con sus dosis de drama y de acción, y con un trabajo razonablemente solvente de su reparto. No es la octava maravilla de la televisión de ficción pero se deja ver bastante bien. No insistiré mucho más en el tema.

Y efectivamente, en estas dos últimas semanas recuperé la serie Crematorio. Serie de ocho capítulos que empecé a ver hace unos años, cuando se estrenó, en Canal Plus, pero que en su momento dejé puesto que no me acabó de enganchar. Supongo que cuando tienes que aguantar en telediario si y telediario también las tramas de corrupción y desvergüenza del politiquerío y el empresariado español, mientras que a la gente de a pie la fríen en una crisis excesivamente oportuna para los poderes fácticos plutocráticos, no te apetece que te lo pasen por el morro también en tus ratos de asueto viendo ficción televisiva. Pero había que darle una nueva oportunidad. Porque aunque con alguna inconsistencia o elemento superfluo en el guion, y algún error de casting que otro, el nivel interpretativo de la ficción televisiva española sigue siendo muy irregular, no deja de ser una serie que está uno o varios escalones por encima de lo que se suele hacer en otras productoras y en otras cadenas de televisión españolas.

Sólo algunos entornos, como las costas menorquinas, han escapado a la especulación de los tipos como el Rubén Bertomeu de Crematorio.

Sólo algunos entornos, como las costas menorquinas, han escapado a la especulación de los tipos como el Rubén Bertomeu de Crematorio.

Con buenas interpretaciones en sus papeles principales y fundamentales, especialmente con el buen diseño del carácter principal que realizó José Sancho, y con una historia que quizá se podría haber resumido en cinco o seis capítulos eliminando elemento superfluos, pero que está bastante bien cuadrada, creo que es de visión obligada para los aficionados a la ficción televisiva en lengua española. Lo único que me deja un cierto grado de desasosiego es que al final te quedas con la sensación de que en este país siempre se corre el peligro de la amoralidad de que el pícaro, o directamente ladrón, al final te caiga bien. Simpatices con él. Y es hora de dejar claro que este tipo de personas nos sobran. No las necesitamos. También me hubiera gustado que la transición del personaje que interpreta Alicia Borrachero hubiese estado más cuidada y mejor contada; lo cual no quita para que opine que esta es una de las actrices españolas que, encuadrada habitualmente en el medio televisivo, muchas veces en series mediocres aunque de éxito, más desaprovechada ha estado a lo largo de su carrera. Me hubiera gustado verla en producciones con más empaque o nivel, especialmente en la pantalla grande.

Una industria, la del turismo, que no promueve empleos de calidad. No precisa ingenieros, científicos o economistas; más bien peones, camareros y servicios domésticos. Nada que haga prosperar a largo plazo a un país.

Una industria, la del turismo, que no promueve empleos de calidad. No precisa ingenieros, científicos o economistas; más bien peones, camareros y servicios domésticos. Nada que haga prosperar a largo plazo a un país.

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[Televisión] Cosas de series; cosas de inmortales… y del tiempo

Televisión

Sinceramente, apenas he avanzado viendo series esta semana. He estado en otros rollos. Alguna cosa he visto.

Por ejemplo, el capítulo doble de ese mi guilty pleasure eterno que es Grey’s Anatomy, que definitivamente dice adiós a… Como he leído en algún sitio durante la semana, digan lo que digan, la serie con más muertos no es Game of Thrones. Es la de los cirujanos de Seattle. De verdad. Y además, quién sabe quién va a cascar en cada temporada. ¿Será esa una de las razones por las que no puedo abandonar la serie? Desde luego, no llegarán a viejos los personajes de la serie. Si no los matan los guionistas, acabará con ellos el estrés permanente que sufren…

Las fotografías de hoy corresponden a diversos lugares donde viajé en su momento, como el claustro de los Jeronimos de Belém en Lisboa.

Tampoco he dejado de lado tampoco el fenómeno televisivo del momento en España. Si el otro día comentaba la sospechosa coincidencia entre la “Amelia Folch” ministérica y la “Amelia Pond” whovian, esta semana me enteré, he ido viendo, la serie complementaria Los archivos del ministerio, que está hecha a imagen y semejanza del Doctor Who Confidential, que durante unas cuantas temporadas acompañó a su serie madre. Definitivamente, se han inspirado mucho, mucho en la mítica serie británica del Señor del Tiempo. Queda mejor los de “Lord of the Time” que lo de “Subsecretario del Tiempo”, ¿verdad? Y Lola Mendieta (Natalia Millán), ¿a quien la equiparamos? A los daleks o a The Master (Michelle Gomez). Por cierto, tomando unas cervezas el otro día,… va a resultar que la chica protagonista del “ministerio” es la más sosita de las chiscas de la serie española. Todos parecíamos querer saber más de Nuria (María Cotiello), que mona oye la señora de doña Irene Larra, y de Maite (Mar Ulldemolins), mientras que la redicha mencionada teníamos la sensación de que nos podría acabar resultando algo cargante.

O las almenas y patios del castillo de Oliete en Navarra.

O las almenas y patios del castillo de Oliete en Navarra.

Y estamos en mayo, que además del mes de las flores es el mes en el que las temporadas de las series, tanto las que vienen desde el otoño como las que empezaron después del año nuevo, van terminando. Así que a partir de ahora, iremos comentando estos finales. Esta semana ha tocado el final de la primera temporada de Forever. Y probablemente, el final de la serie, porque parece que es probable que la cancelen. Ya veremos. En cualquier caso, para aquellos que no la conozcan es una serie que recoge una premisa recurrente. La del inmortal. El hombre que aunque lo maten de formas diversas, no muere o resucita de inmediato. En el caso de nuestro inmortal protagonista, el simpático doctor Henry Morgan (Ioan Gruffudd), lleva en esta situación durante 200 años. La serie ha transcurrido en forma de procedimental. En cada episodio, Henry, que en la actualidad trabaja de forense para la policía de Nueva York, trabaja junto a la detective Jo Martinez (Alana De La Garza) en resolver diversos casos. Pero ha habido también un par de tramas de continuidad. Por un lado, la historia de amor con la que fue mujer de Henry, la única que conoció su situación, la guapísima enfermera de la Segunda guerra mundial Abigail (Mackenzie Mauzy), y su hijo adoptivo en común el ya bastante mayor y simpático Abraham (Judd Hirsch). Por otro lado, la del otro e inquietante inmortal, Adam (Burn Gorman). Ambas tramas han quedado relativamente resueltas. Aunque esta segunda con posibilidad de reactivación en caso de continuidad. Lo mismo que la relación con la detective Martinez, con la que lo único que hacía falta era la resolución sentimental de las situaciones anteriores, para dar paso a la típica “tensión sexual no resuelta”. La serie en sí misma no aporta gran cosa, pero los protagonistas se hacen simpáticos y se deja ver sin mucha trascendencia. A mí no me importaría que volviese… la verdad. Cosas peores se mantienen en el tiempo.

O los molinos de Schiedam en los Países Bajos. Porque viajar en el espacio es otra forma de viajar en el tiempo también. Y son las fotografías que ahora están apareciendo en mi fotoblog de viajes: De viaje con Carlos. A continuación el enlace...

O los molinos de Schiedam en los Países Bajos. Porque viajar en el espacio es otra forma de viajar en el tiempo también. Y son las fotografías que ahora están apareciendo en mi fotoblog de viajes: De viaje con Carlos. A continuación el enlace…

De viaje con Carlos

Una fotografía de viajes al azar…

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[Televisión] Cosas de series; The Americans ¿la mejor serie de la tele actual?

Televisión

Terminó la semana pasada la tercera temporada de The Americans. Y el título de esta entrada da una pista de lo que puedo opinar… Y es de lo que principalmente hablaré en ella. Pero hay alguna cosita más.

No hubo entrada sobre televisión la semana pasada. Estuve de viaje por Galicia. Esto ha tenido dos consecuencias. Llevo mucho retraso de episodios sin ver, más cuando esta semana me he dedicado ha recuperar algo del cine español de estos últimos años que no vi en salas, en el salón de mi casa. Como me temía, no me perdí gran cosa.

En el campo de las series, despedimos temporalmente a las brujas buenas de Good Witch. Serie anecdótica, familiar, casi un guilty pleasure. Vi los primeros episodios de The Lizzie Borden Chronicles y Happyish. Indeciso sobre ambas. No sé. Regresó Orphan Black… creo que la voy a dejar de lado. Y en mi guilty pleasure más duradero, Grey’s Anatomy, están de dramones tremendos… como en los viejos tiempos. El caso es que estos episodios excesivos son estupendos y son lo que me hacen tragarme los muchos que rondan la mediocridad. A falta de un capítulo para terminar Forever, también he de decir que sería una pena que la cancelasen. Se ha ido superando y poniendo cada vez más interesante… pero creo que pintan mal las cosas para el inmortal doctor… Ha habido alguna otra novedad, pero que no tenido tiempo de comprobar que tal.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Durante el viaje a Galicia, como tenía muchas horas de tren, me llevé en el iPad la temporada completa del Ministerio del Tiempo. El caso es que entre unos días y otros, la volví a ver entera. Me reafirmo en mis opiniones en general, aunque confieso que le cogí un poquito más el puntito… El caso es que en algún lugar de los montes de Álava en el trayecto de vuelta, mientras fuera del tren diluviaba, caí en la cuenta del parecido en el nombre de la joven viajera en el tiempo de la serie española, Amelia Folch (Aura Garrido), y una de las más célebres companions del Doctor en los últimos tiempos, Amelia Pond (Karen Gillan). ¿Casualidad, homenaje, intento de enganchar a los whovians? Me cae simpaticona la chica barcelonesa, pero hace falta mucho, mucho, mucho, mucho más de su parte para que desplace de mi corazoncito televisivo y algo freakie a la pelirroja escocesa. Y eso que algo tienen en común. Fuera sus series de viajes en el tiempo, no acaban de convencerme mucho ninguna de las dos como actrices.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Y después de esta larga “introducción”, mucho más larga de lo que pensaba al comenzar a redactar la entrada, vamos con esos espías rusos que viven de tapadillo en los Estados Unidos de Ronald Reagan, en los coletazos finales de la guerra fría. Me resulta muy difícil comentar cosas sin desvelar trama. Y creo que esta es una serie que cada cual debe de ir descubriendo por sí mismo y a su ritmo. No sé si es la mejor serie del momento. Yo, realmente, alucino con ella. Alucino con las excelentes interpretaciones. De todos. Me encanta por supuesto ver a los Jennings, las estupenda y atractivísima Elizabeth (o Nadiezda según nos hemos enterado) (Keri Russell) y el camaleónico Philip (Matthew Rhys). Me confieso perdidamente enamorado de Nina (Annet Mahendru), incluso en una temporada en la que le ha tocada pasarlas canutas. Espléndido en sus recovecos el agente Beeman (Noah Emmerich). Y que decir de la pobre Martha (Alison Wright), pero qué papelón hace esta actriz. Pero sobre todo, el gran descubrimiento de esta temporada, que ya iba avisando en las anteriores, la joven Paige (Holly Taylor), personaje que en tres capítulos ha puesto toda la esencia de la serie de patas arriba. Porque si todo este excelente elenco lo hace bien, a quienes habría que hacer un monumento es a los creadores y guionistas de esta serie, que saben contener los ritmos, que saben desarrollar tranquilamente pero sin pausa las tramas, que nos ofrecen eventualmente episodios absolutamente memorables y que convierten la serie en un verdadero manual de lujo de narración televisiva. Desde luego, la complejidad psicológica, ética y sociológica de la serie es difícil de manejar, y además convertir cada capítulo en un entretenimiento de primera. Pero lo consiguen. Y sin embargo, no es una de las series más conocidas y seguidas… misterios. Supongo que lo mejor de la vida no está hecho para que se deguste masivamente. Al fin y al cabo, cientos de millones de personas se pirrian por las hamburguesas de los macdonals… ¿por qué habría de ser diferente en los gustos televisivos? Pues que los demás se queden con sus hamburguesas de plástico. Yo me quedo con el caviar “ruso”.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

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[Televisión] Cosas de series; de terrores árticos y viajes en el tiempo

Televisión

Hoy tenemos un par de finales de temporada, a uno de los cuales, una serie española, le dedicaré una cierta extensión. En el ámbito de novedades, decir simplemente que tenemos de nuevo entre nosotros dos series que en poco tiempo se han convertido en auténticos clásicos, con estilos totalmente distintos. Me refiero a la ansiada quinta temporada de Game of Thrones, la que en teoría va a empezar claramente a seguir un camino realmente distinto de los libros en los que se basa, y la séptima temporada de Nurse Jackie, que va a ser la última. Con la gran pregunta que nos hacemos todos, ¿se redimirá o se terminará de hundir en sus miserias y adicciones nuestra enfermera de urgencias favorita? La cosa parece que está en un “fifty/fifty”.

Las fotografías de hoy quieren recordar que casi todos los días publico fotografías de mis viajes en Tumblr.

Las fotografías de hoy quieren recordar que casi todos los días publico fotografías de mis viajes en Tumblr.

El primer final de temporada ha sido el de Fortitude. Una ambiciosa serie británica, ambientada en una población de lo que podrían ser unas islas del Ártico como las Svalbard, está rodada en Islandia, y que se nos presentó como una historia policíaca, con un crimen a desentrañar a lo largo de toda la temporada. Un reparto destacable, con algunos nombres llamativos tanto del cine como de la televisión, americanos, británicos, noruegos y con presencia española. Reparto coral en el que no hay claros protagonistas ya que todos tienen su capítulo o sus minutos de protagonismo. Ambiente claustrofóbico, frío, relaciones humanas muy torcidas, muy engañosas, auténtica reunión de personajes con pasado más o menos turbio, y que se tienen que enfrentar a uno o varios crímenes en un entorno prácticamente cerrado, por la dificultad de comunicación con el continente. Prometía bastante. Y de hecho, ha tenido momento muy bueno, acompañados por una realización espléndida y por las buenas interpretaciones. Pero…

El “pero” fundamental de la serie es que nos engaña. Que se nos plantea que va de una cosa, pero al final va de otra. La resolución de los misterios entra más en el terreno del terror que de lo policiaco. Un terror no sobrenatural, un terror especulativo en el campo de la ciencia ficción, a vueltas con el calentamiento global; pero terror. Yo me lo fui imaginando. La serie poco a poco da pistas. Hay informaciones que sugieren por donde pueden ir los tiros; pero no se decanta prácticamente hasta los dos últimos episodios. El problema, para mí, es que el cambio de género le resta atractivo desde el punto de vista de lo que son mis intereses habituales. Han anunciado una segunda temporada, que no sé muy bien por dónde van a tirar. En cualquier caso, no tengo claro que me apetezca verla. No soy muy aficionado a las películas de sustos y “monstruos”. Lo único que me puedo plantear en su momento es ver el primer episodio y decidir en función de por donde tiren.

Que los viajes aparecen por ciclos cronológicos. Ahora estamos a un par de semanas de cerrar uno, porque empezamos con fotografías del año 2014.

Que los viajes aparecen por ciclos cronológicos. Ahora estamos a un par de semanas de cerrar uno, porque empezamos con fotografías del año 2014.

Y vamos allá con el loable intento que ha sido la primera temporada en El ministerio del tiempo. Incursión de la televisión española en el ámbito… no sé si decir de la ciencia ficción o de la fantasía… Son viajes en el tiempo, pero más me decantaría por situarla en el campo de la fantasía que en el de la ciencia ficción. Sí que es cierto que como decía hace unas semanas, la primera sensación era una mezcla de Men in Black con El fin de la eternidad.

Antes de seguir con la valoración de lo que ha sido la serie, vamos a hacer unas consideraciones sobre la ficción basada en los viajes en el tiempo. La novela de Isaac Asimov que he mencionado, El fin de la eternidad, fue una obra que leí siendo muy joven. Y me gustó. Mucho. Y la he releído varias veces. Y me sigue pareciendo una obra notable, que además fue escrita hace ya un tiempo, fecha de publicación 1955, que plantea muy bien muchas de las cuestiones relacionadas con el viaje en el tiempo, aparte de otras consideraciones sobre la libertad en las sociedades humanas, y la necesidad de un estímulo, de una última frontera, para el desarrollo de las mismas. La “Eternidad” de Asimov resolvía de forma muy elegante muchos de los problemas y paradojas que implican el viaje en el tiempo. El sistema de puertas del “ministerio del tiempo” tiene muchas semejanzas y muchas posibilidades del estilo de la “Eternidad” de Asimov, aunque ya adelanto que no se aprovechan más que de modo anecdótico.

Después vendrá lo que llevamos en 2015, y vuelta a empezar con fotografías desde 1989, y quien sabe si anteriores cuando rescate otras de mis archivos.

Después vendrá lo que llevamos en 2015, y vuelta a empezar con fotografías desde 1989, y quien sabe si anteriores cuando rescate otras de mis archivos.

El viaje en el tiempo tiene varios problemas, y con los datos actualmente disponibles en el mundo de la física hay cierta seguridad de que sólo es posible en un sentido. Desde el presente hacia el futuro. Se le llama vivir. Y lo hacemos constantemente todos y cada uno de nosotros. Pero hacia el pasado… La imposibilidad de romper las cadenas causales y la segunda ley de la termodinámica que impide pasar de un universo más “desordenado” a otro más ordenado parecen obstáculos notables. Siempre se pueden buscar o crear dimensiones extras para permitir estos desplazamientos, como la “eternidad” de asimov, o esa quinta dimensión que veíamos hace unos meses en Interstellar, y que permitía al protagonista interaccionar en el pasado con su hija. Pero el hecho de que haya una imposibilidad física de acuerdo al conocimiento actual de la especie humana, especular es gratis, pero no sin costes intelectuales, no impide que en el ámbito de la ficción, y aprovechando la suspensión temporal de la incredulidad del lector o espectador, no se pueda plantear un escenario de viaje al pasado o al futuro, y explotar creativamente las paradojas causales que necesariamente se establecen. O introducir elementos añadidos al universo, como nos enseña por ejemplo Doctor Who, tales como los universos paralelos, las realidades simultáneas o alternativas, las divergencias de acontecimientos en el tiempo, o los momentos fijados en el tiempo, aquellos que hagas lo que hagas por modificarlos, el universo se encarga de reconducir para conservar la cadena de causas y efectos, para mayor frustración de los protagonistas que quieren salvar a la humanidad, evitar la segunda guerra mundial, salvar a su amada o a su hija de una muerte accidental o criminal… lo que queráis. El universo no puede permitir que los efectos se modifiquen cuando llegas de un futuro dado, y alteres lo que alteres, se reordenará para llegar al punto que querías evitar. Hay otros escenarios, por suspuesto, en función de la imaginación del autor, y de su respeto por el conocimiento científico actual.

Como vemos, las posibilidades son enormes. Pero exige escritores, sean de novelas o relatos más o menos extensos, sean de guiones televisivos o cinematográficos, con habilidades exquisitas para producir historias con visos de coherencia, al mismo tiempo que con el enganche emocional que el espectador requiere. ¿Ha aprovechado mínimamente El ministerio del tiempo todo esto? Veo que ha surgido una muchedumbre de entusiastas de la serie, que ha permitido la renovación para una segunda temporada. Entusiastas que alaban las virtudes y la osadía de esta producción televisiva. Mi opinión es que no. No, ha habido un aprovechamiento integral de todas las posibilidades dramáticas que he mencionado antes. Creo que la ficción española está en mantillas en comparación con la norteamericana y la anglosajona. Falta tradición. Y la poca que hay, se mueve más en el terreno de la fantasía que de la ciencia ficción. Apenas se han aprovechado las paradojas. Algún apunte dramático personal se ha hecho sobre las relaciones inmutables de causa-efecto, sobre los hechos fijados en el tiempo. Se ha ido con mucho tiento, como si hubiera miedo de ahuyentar a la audiencia. Cuando hay una audiencia no desdeñable que en estos momentos es fiel a la ficción de allende los mares, que está mucho más educada de lo que se piensa en los cuidados contenidos de las series de televisión.

Al final de la entrada, encontraréis la dirección el enlace al Tumblr.

Al final de la entrada, encontraréis la dirección el enlace al Tumblr.

La serie es simpática. Los personajes, y quienes los interpretan, han sabido calar en el espectador. Pero salvo algún detalle en algún capítulo más osado, como el cuarto con Torquemada, el excelente septimo con la venganza del agente díscolo y elementos del octavo y último, en el que se entra en los dramas personales de los protagonistas, el resto se han movido más en lo anecdótico que en otra cosa.

La serie tiene posibilidades, todo un universo literalmente de posibilidades y de reimaginación del mundo. Hay personajes que muestran carisma elevado. Queremos ver a un subsecretario (Jaime Blanch) con más duplicidad, con doble agenda, que genere dudas sobre sus motivos y los del ministerio. Queremos ver mucho más de la temperamental Irene (Cayetana Guillén Cuervo) que nos ha regalado algunos de los mejores momentos de la serie. Necesitamos más protagonismo en la presunta villana de la serie, esa mujer llena de duplicidades y motivos presuntamente egoístas que es Lola Mendieta (Natalia Millán). Y hay que arriesgar más con las emociones y las acciones del presunto trío protagonista, que no lo hacen mal, pero que quedan fácilmente eclipsados por los anteriores. Y más osadía por parte del equipo de guionistas. Que se hagan un máster y un repaso del género y que se sumerjan sin dudarlo, que es muy divertido.

A falta de otras posibilidades, para mí es una buena forma de viajar en el tiempo, en mi pasado, y recordar aquellos lugares que he visitado.

A falta de otras posibilidades, para mí es una buena forma de viajar en el tiempo, en mi pasado, y recordar aquellos lugares que he visitado.

No olvidéis visitar: De viaje con Carlos

Una fotografía al azar.

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[Televisión] Cosas de series; la maldición Gallagher y una bofetada no del todo bien dada

Televisión

Estoy en crisis televisiva. Los días de vacaciones han amontonado los episodios por ver, ha habido novedades, también algún final, no acabo de estar a gusto con lo que estoy viendo, y tengo menos tiempo de ver televisión. Hay que hacer limpieza, centrarse en algunas cosas, y esperar tiempos mejores.

Las comedias de situación están en crisis. O por lo menos hace tiempo que no aparece ninguna que me satisfaga. De la semana pasada conocimos Weird Loners, que salvo la atractiva Becky Newton, poco más me aportó. No la incorporo a la cartelera. Además he decidido eliminar Fresh off the Boat y One Big Happy. Ninguna me decía gran cosa.

También estuve a punto de ver el primer episodio de una serie “conspiranoica”, American Odyssey, en la que además aparecía en el reparto la encantadora Anna Friel (sigo pensando en ella como en Charlotte Charles). Lo cierto es que no aguanté ni medio episodio. Fuera en 20 minutos. No me aportaba nada ni me centraba en absoluto en los tópicos topicazos que me estaban contando.

En el campo de los dramas, aunque más interesante a priori, después de varias semanas tampoco he acabado de engancharme a American Crime, así que lo saco de cartelera.

En la reducción de tiempo de series televisivas influye también mi deseo de recuperar películas de antaño. Por ejemplo, esta semana, tras la estancia en Verona, he recuperado "Romeo y Julieta" de Franco Zeffirelli.

En la reducción de tiempo de series televisivas influye también mi deseo de recuperar películas de antaño. Por ejemplo, esta semana, tras la estancia en Verona, he recuperado “Romeo y Julieta” de Franco Zeffirelli.

Han regresado a las pantallas The Red Road, una serie de la que se habla poco pero en la que hay interpretaciones interesantes, la segunda parte de la primera temporada de Outlander, interesante cambiar el punto de vista del narrador, y la segunda parte de la última temporada de Mad Men, solamente un par de escenas del último episodio valen más que todas las series mencionadas en los primeros cuatro párrafos de esta entrada. Estas se quedan. Mad Men por poco tiempo, porque tiene las horas contadas. Pero de eso ya hablaremos.

Se nos ha despedido la quinta temporada de Archer. Esta serie de animación es diversión asegurada. Los demenciales agentes y empleados de la agencia de espionaje privado ISIS son risas garantizadas. Esta TIA americana no puede faltar en mi cartelera. Es cierto que no ha estado al mismo nivel de desmadre y cachondeo que las dos anteriores temporadas, pero yo me lo paso de miedo. Ya les hecho de menos.

Se nos ha despedido la quinta temporada de Shameless. Y estos también son fijos en mi cartelera y en mi corazoncito televisivo. Cada vez quiero más a los Gallagher, que acarrean sobre sí esa maldición que les impide salir en el agujero en el que están metidos, en el agujero en el que insisten en meterse y cavar ellos mismos. Pero hemos visto a una Fiona (Emmy Rossum) casi derrumbándose porque su familia sigue en desmadre y sin tener claro a quien y como quiere, a un Lip (Jeremy Allen White) que potencialmente puede ser un genio o puede ser su padre, a un Ian (Cameron Monaghan) camino de convertirse en una versión triste de su madre, a Debbie (Emma Kenney) demostrando que es la que más afecto necesita, equivocándose al buscarlo y con la mayor potencialidad de todos para acabar en un desastre todavía más absoluto, a Carl (Ethan Cutkosky) entrando inevitablemente en el sistema de correccionales juveniles camino de convertirse, como estaba predestinado, en un delincuente habitual, y a Frank (William H. Macy),… a Frank mostrando por primera y clara ocasión sentimientos altruistas por una personas. Como de costumbre, la serie sigue caminando por el camino peligroso entre la esperanza y la fatalidad. Pero ya está tardando la primera gran tragedia en esta peculiar familia. Porque debería ser inevitable. Y a pesar de todo, sigue siendo una comedia. Genial.

La película cosechó bastante éxito; fue candidata a los óscar a la mejor película y a la mejor dirección, y ganó los de mejor dirección de fotografía y diseño de vestuario. Su actriz principal, una guapa adolescente argentina establecida en Inglaterra, Olivia Hussey, también alcanzó bastante fama.

La película cosechó bastante éxito; fue candidata a los óscar a la mejor película y a la mejor dirección, y ganó los de mejor dirección de fotografía y diseño de vestuario. Su actriz principal, una guapa adolescente argentina establecida en Inglaterra, Olivia Hussey, también alcanzó bastante fama.

Y ha sido interesante seguir las vicisitudes de los personajes de The Slap, adaptación norteamericana de una serie australiana, que prometía mucho y nos ha dejado con una sensación agridulce. Con un reparto prometedor, esa bofetada de un adulto a un niño en una fiesta familiar que pone en jaque y cuestiona la razón de ser de toda la red de relaciones familiares y de amistad que aparentemente sostiene a este conjunto de personas de clase media neoyorquina, estos ocho episodios han tenido momentos muy buenos, pero también carencias y momentos de cierta mediocridad. Ha sido una serie muy ambiciosa por el número y profundidad de los temas a tratar. Las relaciones de familia, la maternidad y la paternidad, la violencia de género, la inmigración, la infidelidad, la tolerancia, la homosexualidad, la humillación pública y sus consecuencias, las relaciones de adolescentes con adultos,… sólo hablar por los principales y directamente afectados por sus protagonistas. La serie se ha centrado en uno o dos de ellos en cada episodio. Sin embargo, da la sensación de haber dejado un aura de superficialidad en todos ellos. Aquello de que quien mucho abarca poco aprieta. También ha sido irregular el trabajo del reparto, con gente muy buena y otros no tanto; algunos personajes han adquirido personalidad, pero otros se han quedado en el estereotipo. Y aunque la idea global es buena, y la sensación de círculo que parte de la visión de un joven adolescente fotógrafo que observa un mundo y unos hechos, y que tras la reflexión que deberían haber provocado los episodios intermedios, volvemos a esa visión adquirida en el capítulo final para hacer una reflexión sobre las responsabilidades de cada cual, todo ello está muy bien, por algún motivo, no acabamos de quedar satisfechos. La resolución queda como carente de algo; nos quedamos pensando si hacían falta tantos bueyes para tan poca carga. Una pena.   Había material para haber hecho algo más interesante. En principio se consideraba una miniserie, una adaptación de una novela, así que no hay que esperar continuación.

Como vemos, esta semana entre finalizaciones y cancelaciones personales, hay más salidas que novedades. El objetivo era de bajar de dos episodios televisivos de promedio al día, con algún día de tres, que no podía mantener, a tener entre uno y dos al día, con días que pueda dedicar a otras cosas, como recuperar alguna película.

Sin embargo, tengo la sensación de que no ha envejecido bien y pudo estar sobrevalorada. Desde luego Hussey hace una Julieta convincente, sin embargo el actor que hace de Romeo,... me parece flojo. Entre el reparto, un joven Michael York interpretado a Tebaldo, el pendenciero primo de la Capuleto.

Sin embargo, tengo la sensación de que no ha envejecido bien y pudo estar sobrevalorada. Desde luego Hussey hace una Julieta convincente, sin embargo el actor que hace de Romeo,… me parece flojo. Entre el reparto, un joven Michael York interpretado a Tebaldo, el pendenciero primo de la Capuleto.

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[Televisión] Cosas de series; despedidas temporales de chicas diversas, algunas policías, otras no

Televisión

En primer lugar decir que las oportunidades dadas a The Last Man on Earth, cinco episodios, y a The Royals, dos episodios, han sido suficientes para decidir que no tienen opciones de permanecer en mi cartelera. Con respecto a la primera, desde el principio estuve poco convencido de la dinámica de la serie, y la llegada de January Jones que prometía cambios o un dinámica más ágil o variada no me parece que se esté sustantivando. La segunda es que me parece un culebrón tópico para el que no tengo tiempo.

Sí que entró momentáneamente en cartelera la semana pasada One Big Happy. Comedia de situación en el que un hombre heterosexual comparte vivienda con su mejor amiga, homosexual, y deciden que van a compartir también un hijo común. Por inseminación artificial, clara. Justamente cuando esta tiene éxito, el modo conoce a una exuberante y desinhibida inglesa con la que se casa en un noviazgo relámpago. Por lo tanto, tenemos una versión modificada de Un hombre en casa. No es gran cosa. Parece una producción más propia de otros tiempos. Con risas de estas que suenan tras los gags y esas cosas. Pero sirve para rellenar huecos. No tengo claro que aguante mucho con ella.

Si hace unos días mostraba ejemplos en color de la cámara para película en formato 110, Kodak Pocket A-1, hoy son pruebas en blanco y negro.

Si hace unos días mostraba ejemplos en color de la cámara para película en formato 110, Kodak Pocket A-1, hoy son pruebas en blanco y negro.

Y tenemos dos finales de temporada, de dos series muy distintas, pero con una cosa en común. El protagonismo cuasi absoluto de las chicas.

La primera de ella es Rizzoli & Isles, un clásico del entretenimiento policial sin pretensiones, con personajes que caen simpáticos y con muy buen rollo entre ellos. Se nos despide hasta el verano en que llegará con una nueva temporada. Lo más llamativo es que la temporada no ha terminado en el tradicional cliffhanger. A lo peor pensaban que no tendrían renovación. La tienen. Volverán. En cualquier caso, a una de sus atractivas protagonistas no la despido de momento de mi pequeña pantalla, ya que Sasha Alexander (la doctora Isles), aparece también en Shameless como profesora (y algo más menos confesable, nada ético, pero divertido) de Lip Gallagher (Jeremy Allen White) en la universidad. Y con un papel mucho más deshinibido, desde todos los puntos de vista incluido el sexual, que en la serie policíaca, más para todos los públicos. Sin duda, un papel muy atractivo, especialmente para el público masculino.

Para ser una película de 100 ISO, y teniendo en cuenta la modesta resolución de la digitalización, esta Orca BW 100 de la Sociedad Lomográfica me parece muy granulosa. No gran cosa... Quizá para que salga poca definición intencionalmente.

Para ser una película de 100 ISO, y teniendo en cuenta la modesta resolución de la digitalización, esta Orca BW 100 de la Sociedad Lomográfica me parece muy granulosa. No gran cosa… Quizá para que salga poca definición intencionalmente.

También se nos despide Girls, que en mi opinión ha tenido un bajón con respecto a algunos momentos muy inspirados en su tercera temporada. Esta cuarta ha sido un poco más monótona y lineal, aunque por supuesto nos han proporcionado momentos muy intensos. Sigue siendo una serie interesante, pero no al mismo nivel. En cualquier caso, también ha tenido un final tranquilo, sin demasiadas dudas sobre las chicas protagonistas, las cuales parece que poco a poco van encarrilando sus vidas. Ya veremos cómo nos las encontramos cuando vuelvan.

Además los ficheros han aparecido rayados. Desconozco si  el problema estaba originalmente en la película o si lo han hecho en el laboratorio. Porque en las pruebas en color que os presenté recientemente no estaban. Así que la cámara parece estar bien.

Además los ficheros han aparecido rayados. Desconozco si el problema estaba originalmente en la película o si lo han hecho en el laboratorio. Porque en las pruebas en color que os presenté recientemente no estaban. Así que la cámara parece estar bien.

Un comentario técnico sobre la prueba con la película negativa para formato 110 de las fotografías de esta entrada en carloscarreter.es – fotografía y otras artes visuales.

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[Televisión] Cosas de series (y rugby): una serie española y adiós al Daniel Pierce y la agente especial Moretti

Deporte, Televisión

Llevo un par de semanas sumido en el caos televisivo, por lo que lo mismo tengo vistos ya episodios de ayer o de antes de ayer, que me faltan por ver otros de hace 10 diez días. En cualquier caso, hoy hay alguna novedad y un par de despedidas, una de ellas definitiva a la que dedicaré un poquito más de extensión.

La semana pasada llegó Powers, pretendiendo dar un giro de tuerca más al asunto de los superhérores con poderes especiales. La verdad es que no me convenció gran cosa y no le voy a dedicar más tiempo. Pero supongo que puede tener su público, bajo la perspectiva de unos “superhéroes” con debilidades tan humanas como el resto de los aburridos bípedos presuntamente pensantes.

También hemos podido ver el comienzo de The Royals, o cómo ven los americanos a las monarquía británica, aunque sea a través de una ficticia familia real, que pretende partir de la idea de un Hamlet moderno. No parece gran cosa, aunque tiene algunos números para convertirse en guilty pleasure. Ya sabéis, esas series que ves aunque sabes que son malas, pero te tienen enganchado aunque sea por un tiempo. No digo que esto me haya pasado ya, pero… Si siguen los derroteros de la obra de Shakespeare, se han equivocado de muerto, o están a punto de matar a uno de los personajes principales de la serie… Y si no es que se van a tomar muchas más libertades de las que me pensaba.

Después de la meritoria victoria de Gales, será el país que visitemos hoy, empezando por el castillo de Cardiff, con vistas al estado del Millenium de la capital galesa.

Después de la meritoria victoria de Gales, será el país que visitemos hoy, empezando por el castillo de Cardiff, con vistas al estado del Millenium de la capital galesa.

La novedad más notable es que he incluido una serie española en mi cartelera. Imagino que veré la primera temporada completa. Son sólo ocho episodios y ya he visto tres. Es El ministerio del tiempo. Se supone que el secreto más guardado del gobierno español a través de la historia es que hay una organización gubernamental capaz de aprovechar una red de puertas en los territorios de España que comunican con las distintas épocas de nuestra historia. El primer episodio me pareció una mezcla de Men in Black pero con viajeros en el tiempo en vez de marcianos, y la idea de Asimov en la excelente El fin de la eternidad, de un lugar fuera del tiempo que permite viajar entre distintas épocas. Con respecto a la primera, aunque meten puyas humorísticas aquí y allí, a mí no consiguen arrancarme casi ni una sonrisa, y son demasiado obvias. Con respecto a la segunda,… aquello era ciencia ficción, y esta serie, aunque hay quien le ha puesto este calificativo, no. Es pura fantasía. La cosa es que las bases de la serie tienen posibilidades, que hasta ahora han aprovechado a medias. Desde luego, a los guionistas les falta la sutileza, el ingenio y la reflexión que necesitan las tramas sobre viajes en el tiempo; pero ofrece terreno a una serie de aventuras que puede ser entretenida. El reparto es razonable, lo que es mucho para un medio, las series de ficción españolas, que suelen pinchar mucho en la calidad interpretativa. No soy tan entusiasta como algunos medios que me animaron a verla; no es tan buena ni de lejos. Pero le daremos una oportunidad.

El pasado fin de semana nos despedimos de la tercera temporada de Banshee. Sin misterios ni sorpresas. La base tradicional de esta serie es el sexo y la violencia. En el principio de esta temporada hubo algo de lo primero, pero lo cierto es que se ha convertido en la temporada en que la violencia ha sido más notable, y más predominante. Con momentos buenos y momentos un poco excesivos; es de las que ponen a prueba la suspensión temporal de la incredulidad en el espectador con más dureza. También se ha llevado por delante varios personajes importantes en la serie, que aparentemente seguirá al año que viene pero con cambios. En fin, una serie que no engaña, que tiene sus limitaciones y sus virtudes, pero que está bien hecha y bien interpretada. Pero no es para todos los públicos.

También podemos pasear por la accidentada y bonita costa de Pembrokeshire.

También podemos pasear por la accidentada y bonita costa de Pembrokeshire.

Y por último, despedimos para siempre Perception. Las aventuras del profesor neuropsiquiatra Daniel Pierce (Eric McCormack), el mismo esquizofrénico, como consultor del FBI, yendo de la mano en los casos de la animosa agente especial Kate Moretti (Rachael Leigh Cook) nos han ofrecido durante tres años fundamentalmente entretenimiento. Sin mucho más que rascar. Pero lo ha hecho con solvencia. Normalmente, en los inicios y finales de temporada poco más comentario he hecho. Era todo lo que había. Pero no habían dejado de introducir una trama transversal en los episodios de la serie, y había curiosidad por ver cómo se resolvía. Desde el principio de la serie, entre ambos protagonistas se planteo una situación de tensión sexual no resuelta, en los que los sentimientos de Pierce hacia Moretti eran más claros, mientras que los de esta hacia el profesor han sido planteados siempre de forma más ambigua. Además estaba el segundo cateto que le hacía la corte a la hipotenusa en lo que se convirtió en el clásico triángulo amoroso. El ex de la chica, del que se divorció porque la engañó con su mejor amiga. Quizá aquí haya estado el pinchazo de la serie. El fiscal Donnie Ryan () siempre ha sido un personaje que caía regular, a pesar de que lo hayan dignificado con el tiempo. Por lo tanto… había finales que eran poco digeribles y lógicos en la serie. No diré por cual han optado, por si la véis. Los dos capítulos finales, que resuelven el asunto, no me han gustado. Me parecen que fuerzan una serie de situaciones, y son contradictorios con la ética de hierro que Moretti ha mostrado a lo largo de toda la serie. Me ha resultado insatisfactorio. Pero el conjunto de la serie es entretenido, oye. Si alguien quiere pasar el rato sin más pretensiones,…

O disfrutar del brumoso paisaje en los antiguos embalses de Ellan Valley.

O disfrutar del brumoso paisaje en los antiguos embalses de Ellan Valley.

En esta larga entrada de esta semana, sólo me queda hablar de la penúltima jornada del Seis Naciones 2015, donde me vi el partido más trascendente de la jornada, el que enfrentaba en Cardiff a Gales con Irlanda. Si ganaban estos últimos, prácticamente se hacían con el título a falta de un partido en el que serían favoritos. Pero si ganaba Gales, todo se decidiría en la última jornada, donde los dos equipos celtas, empatados a puntos con los ingleses, tienen cruces fáciles, mientras que estos últimos tienen que enfrentarse con una Francia, venida a menos, pero más complicada. El caso es que Irlanda no entró centrada en el partido, y se dejó encajar en poco rato una serie de puntos entre palos que luego se le hicieron imposibles de remontar, incluso si durante la mayor parte del encuentro mostrase ser un equipo superior. Pero los galeses defendieron de maravilla, salvaron la peor crisis del partido en la mitad del segundo tiempo, y consiguieron aprovechar la ventaja inicial que consiguieron.

Si los tres equipos empatados a puntos ganan en la última jornada, algo probable, la cosa se resolverá por la diferencia de tantos a favor y en contra, donde de momento lidera Inglaterra, pero con Irlanda pisándole los talones. Estos están obligados a arrollar a Escocia. Lo mismo que Gales contra Italia, especialmente si Inglaterra pinchase contra Francia. Porque Francia ha ido mejorando sus resultados conforme ha ido avanzando el torneo. Tarde para optar al título, pero puede dar un disgusto en Londres, aunque no sea más que forzando un marcado muy ajustado que permitiría un average ventajoso para alguno de los equipos celtas. Probablemente sólo vea uno de los partidos, y si he de elegir será el Inglaterra – Francia el domingo. Entonces sabremos qué tienen que hacer lo de la rosa para no perder el campeonato.

Y desde luego no podemos dejar de ascender al Monte Snowdon, bien sea caminando, bien en el tren de cremallera de vapor que nos dejará casi en la cima.

Y desde luego no podemos dejar de ascender al Monte Snowdon, bien sea caminando, bien en el tren de cremallera de vapor que nos dejará casi en la cima.

Carlos Carreter

[Televisión] Cosas de series; juntos y revueltos, y un poco del East End londinense

Televisión

Esta semana llevo un poquito, bastante, de retraso en la cosa televisiva. he parado poco por casa, y por ejemplo no podré comentar alguna novedad que tengo por ahí, sobre potenciales entradas en cartelera.

Hacia el final de la semana pasado ya hubo novedades, de las cuales las aventuras arqueológicas de Dig y la comedia urbana Unbreakable Kimmy Schmidt no me convencieron y no se han sumado a mi cartelera. Todavía tengo indeciso American Crime. Ya veemos que pasa en el segundo episodio.

Tengo dos finales de temporada. De dos series muy, muy distintas en el tema y en el tono.

Por una lado tenemos el final de la corta temporada de ocho episodio de Togetherness. Están de moda las reflexiones y las crisis matrimoniales o personales para gente entre 35 y 45 años. Un matrimonio que acoge en su casa a la hermana de ella y al mejor amigo de él que han entrado en crisis de distinto tipo, para una convivencia todos juntos que acabará por poner en crisis a todo el cuarteto. A tenido momentos muy inspirados, y cuenta con buenas interpretaciones. Su ritmo reposado y su tono entre la comedia y el drama, aunque en el fondo haya más de este que de la primera, hacen que se vea bien.

Nunca he estado tal al este del East End como los barrios de la serie y de la película que comento hoy.

Nunca he estado tal al este del East End como los barrios de la serie y de la película que comento hoy.

Por otro lado, sorprendentemente he llegado hasta el final de la cuarta temporada de Call the Midwife. La marcha de su encantadora protagonista inicial y la deriva monjil de la serie ponían en duda que mantuviera mi interés por las comadronas de Nonnatus House en el East End londinense. Pero algo tendrá la serie cuando la he seguido viendo y he seguido considerando que tiene destellos de calidad. No obstante, viendo llegar el final de la temporada, decidí contrastar la serie con un largometraje emblemático también ambientado en el East End londinense. No es otro que To Sir, with Love (Rebelión en las aulas), que ambientada en el final de los años 60, nos permite ver cómo fue la adolescencia de los niños que ayudaron a nacer las comadronas de la serie en los años 50. Es una experiencia curiosa. Aparte que la película protagonizada por Sidney Poitier y con la emblemática canción del mismo título de la eurovisiva Lulu, que también tiene un papel en el filme, merece verse de vez en cuando.

Un breve para decir que el último hombre sobre la faz de la Tierra, ya está acompañado no por una sino por dos mujeres sobre la faz de la Tierra. Y que una es January Jones… No, si aun me quedaré de fijo con esta comedia. La semana que viene más novedades, y más finales de temporada e so quizá de serie.

Pero alguna zona apañadita como la coqueta Rivington Street con su bares, sus galerías de arte y sus librerías sí que he visitado.

Pero alguna zona apañadita como la coqueta Rivington Street con su bares, sus galerías de arte y sus librerías sí que he visitado.

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[Televisión] Cosas de series (y rugby); brujas y parejas apocalípticas poco convincentes

Televisión

Con un día de retraso sobre lo habitual, traigo las novedades seriéfilas, que no son muchas ni muy destacables, la semana que viene estará esto más lucido. Y también hablaré un poquito del Seis Naciones de Rugby.

Fuera de cartelera Allegiance, X Company e Indian Summers. Las dos primeras porque son realmente flojas. La tercera porque no me ha enganchado este culebrón británico situado en la India previa a la independencia. No le acabo de ver el asunto, por bien interpretada y ambientada que esté.

Por otro lado, ha habido un par de novedades. El piloto de hora y media de The Good Witch, comedia romántica con tonos de drama, que parece que quiere ser un híbrido entre Gilmore Girls y Bewitched. Sí, como si las chicas Gilmore fueran brujas, pero buenas. No tengo claro que esto me vaya a convencer. Además parece que viene precedida de seis o siete largometrajes televisivos que explotaban el personaje principal interpretado por Catherine Bell. Que es una señora muy guapa, que no está nada mal… No sé… igual le doy alguna oportunidad más.

En honor a la selección del trebol, nos iremos a Irlanda, y pasearemos por Connemara, acercándonos a la abadía de Kylemore.

En honor a la selección del trebol, nos iremos a Irlanda, y pasearemos por Connemara, acercándonos a la abadía de Kylemore.

Tampoco ha acabado de convencerme del todo los dos primeros episodios de The Last Man on Earth, comedia de situación ambientada en un futuro postapocalíptico no especialmente cuidado en su ambientación. Centrado en las relaciones. Prometen que sale January Jones. Aguantaré hasta que salga y vea si anima un poco el cotarro. Si no, la dejaré. O bueno,… igual mejora… El público votante en IMDb está encantado con ella… pero tampoco es un indicativo muy allá… ¡que a la gente le gusta unas cosas!

Se acabó la miniserie de tres episodios que adapta la novela The Casual Vacancy de J. K. Rowling. A mí no me ha dicho gran cosa, la verdad. Siempre me ha parecido que literariamente esta autora esta sobrevalorada con sus novelas de magos adolescentes. La adaptación televisiva de esta obra no me va a animar a leer sus obras para público adulto.

Luego pasaremos por Lough Nafooey en dirección a Cong, la Innisfree de John Huston

Luego pasaremos por Lough Nafooey en dirección a Cong, la Innisfree de John Huston

Y el fin de semana pasado hubo jornada del seis naciones. Y fue emocionante, porque hubo dos cruces importante. Primero el de Francia contra Gales, con la derrota de los gabachos en Saint-Denis, lo cual en la práctica supone que se han despedido del torneo. Dos derrotas, primer eliminado. No lo está matemáticamente, pero sería difícil que se dieran las carambolas necesarias para remontar el asunto. Gales va con una derrota, y le queda un hueso. El hueso es Irlanda que venció merecidamente aunque con trabajo a Inglaterra, una Inglaterra que quería verse como favorita del torneo, pero que no supo resolver, mientras que los de verde como hormiguitas fueron abriendo el marcador a su favor. Desde luego Irlanda podría tener un tropiezo con Gales en el Millenium de Cardiff, pero después le toca una Escocia que está amenazada por la Cuchara de Madera. Así que dependen de sí mismos para llevárselo todo. Inglaterra, con una derrota al igual que Gales tendrá que ganarlo todo y esperar los tropiezos de los demás. Pero todavía tiene a Francia en su camino. En estos momentos, el Seis Naciones 2015 se ha puesto muy, muy, muy verde.

Finalmente bordearemos la costa por la bahía de Galway, para ir a tomar a unas pintas a la ciudad que le da nombre.

Finalmente bordearemos la costa por la bahía de Galway, para ir a tomar a unas pintas a la ciudad que le da nombre.

Downtown desde el ferry de Staten Island

[Televisión] Cosas de series; la forzada continuidad de Broadchurch, la (p/m)aternidad a los 40 y el desparpajo de Peggy

Televisión

En primer lugar hablemos de las bajas en mi cartelera, que está demasiado poblada como para dirfrutar relajadamente de las series. De hecho, he dejado alguna en espera hasta que se despeje un poco. Así pues hay dos series que salen de la cartelera. Por un lado, Better call Saul, el spin-off de Breaking Bad. Si no conseguí engancharme a la serie madre, tampoco el tono de la hija ha conseguido que me centrara en ella. Y eso que bondades no le faltan,… pero,… si algo no te entra. Por otro lado, uno de los placeres culpables que tenía en cartelera, Bitten, también se va. La verdad es que la serie es muy mala. Y toda esta manada de hombres-lobo con maciza al frente me empezaban a aburrir mucho.

La semana pasada entró, en periódo de pruebas, una nueva serie bélica en la cartelera, X-Company. Es una serie canadiense que nos lleva a las actividades de una compañía de agentes encubiertos basada en Inglaterra y formada por ciudadanos de diversos países, que durante la Segunda Guerra Mundial perpetran acciones de sabotaje y resistencia en la Europa ocupada por los alemanes. El primer episodio, el piloto que sirve de presentación de personajes, no me entusiasmó. Parece echa con medios, pero el guion es flojo. Excesivos tópicos y acción muy previsible. No sé si aguantará en mi cartelera, con lo nutrida que está.

Las fotos de hoy, de Nueva York, en honor de la agradable sorpresa que ha supuesto una serie basada en el universo Marvel. Quién lo iba a esperar.

Las fotos de hoy, de Nueva York, en honor de la agradable sorpresa que ha supuesto una serie basada en el universo Marvel. Quién lo iba a esperar.

Pero vamos con lo más sustancioso que es el final de temporada de tres series interesantes por distintos motivos.

No sabíamos muy bien por dónde iría la segunda temporada de Broadchurch, serie policíaca, de las de una temporada por caso, que tan buen sabor de boca nos había dejado tras su primera temporada. El juicio del asesino de la temporada anterior junto con la resolución del antiguo caso que rompió la vida de uno de sus protagonistas han sido los motivos principales. Coincido con muchas apreciaciones que se pueden leer por ahí de que ha sido irregular. No siempre se han combinado bien ambas líneas argumentales. Y algunos aspectos del juicio me han parecido demasiado manidos. Cierto es que continúa la crítica a la “sociedad perfecta” de la población, donde todos parecen vecinos encantadores, pero donde todos tienen sus miserias. El caso es que este juicio ha hecho que la resolución del otro caso quedara demasiado diluida, cuando realmente tenía elementos excelentes para una temporada intensa y divertida. Excelente trabajo de su protagonista femenina, Olivia Colman, y de la pareja de sospechosos del viejo caso, James D’Arcy y especialmente Eve Myles, esta última con momentos excelentes y una interpretación camaleónica que le viene que ni pintada al personaje. El que me cansa un poco más es David Tennant, al que observo una tendencia acusada a sobreactuar, adecuada para ser el Doctor, pero no tanto para este tipo de dramas. El caso es que si ya la segunda temporada parecía una continuación un poco forzada, que en resumen ha quedado digna pero por debajo de la temporada original, ni idea de por dónde saldrán con la tercera temporada que han anunciado. Les debe funcionar muy bien en audiencias… claro.

Ya sé que la chica, tanto la actriz como el personaje, es inglesa... ya... y que hay dos series británicas más en el comentario de hoy...

Ya sé que la chica, tanto la actriz como el personaje, es inglesa… ya… y que hay dos series británicas más en el comentario de hoy…

Me lo he pasado realmente bien con Catastrophe. Este pequeña comedia de seis capítulos de apenas media hora de duración en la que dos personas en los cuarenta años se ven unidos por el embarazo de ella tras unos encuentros sexuales casuales, nos ha traído momentos buenísimos. Yo me he reído en abundancia, al mismo tiempo que he podido apreciar los pequeños o grandes dramas que pueden conllevar las consecuencias de nuestros actos o determinadas decisiones. Muy bien la pareja protagonista, tanto el norteamericano Rob Delaney, como especialmente la irlandesa Sharon Horgan, que sabe dotar a su personaje de espontaneidad, humor, profundidad, frescura y mucho atractivo, fundamental para que la historia nos resulte verosimil.

Y para terminar, otra protagonista británica. Ha terminado la primera temporada de Agent Carter, el único producto de Marvel que recuerde que haya visto con ganas en los últimos… en todos mis años. Y creo que la principal responsable es el buen trabajo de su carismática protagonista, la guapa inglesa Hayley Atwell. Nacida como spin-off de las aventuras del Capitán América, su origen está en un corto que acompañaba la edición para vídeo doméstico de la primera película del patriotero superhéroe, y en la que veíamos a su novia Peggy Carter convertida en agente secreto. Sólo diré que para el público votante en IMDb que suele ser incomprensiblemente entusiasta con las películas de superhéroes en pijama, esta serie supera en valoración por casi dos puntos a la superproducción que le dio origen. Muy entretenida, dinámica y bien ambientada en los años cuarenta. También es de agradecer tener como “mala” a Bridget Regan, que ya nos mostró que como “mala” es muy buena en las últimas temporadas de White Collar. Aunque en esta hace un papel más frío, en aquella estaba muy muy atractiva. En fin… que a pesar de su origen, esta serie es en estos momentos, cuando regrese, fija en mi cartelera.

Pero como estos días estoy revisando algunas de las fotografías de mi viaje a la Gran Manzana, pues me han venido a mano.

Pero como estos días estoy revisando algunas de las fotografías de mi viaje a la Gran Manzana, pues me han venido a mano.

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[Televisión] Cosas de series (y de rugby); a bofetadas, más espías y los británicos están que lo tiran

Televisión

Sinceramente, esta semana no he tenido mucho tiempo de ver tele, porque he estado realmente muy, muy, muy liado con las cosas del trabajo… un trabajo de “muerte” en concreto… Y paradójicamente ha habido muchas novedades. No he llegado a todas. Y encima no he podido a mi cita de los jueves a la hora de escribir esta entrada y llega con un día de retraso… qué agobio. A ver si me dedico el fin de semana a descansar, a ser posible alejado del mundanal ruido, y de paso me pongo al día con el retraso acumulado.

Esas novedades… como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes…

En primer lugar los regreso de mitad de temporada. Dos procedimentales simpáticos que suelen dividir sus temporadas entre el verano y el final del invierno, Perception y Rizzoli & Isles, están de vuelta con sus segundas mitades. Ambas nos habían dejado con sendos cliffhangers que ya han quedado debidamente resueltos, y pueden seguir adelante con su misión habitual de entretener sin mucha pretensiones, pero como digo con simpatía.

Cogí con alguna semana de retraso una nueva serie de espías, Allegiance. Una premisa muy similar a la de The Americans, pero mas comercial, con menos profundidad,… definitivamente con menos calidad y verosimilitud. Corre grave riesgo de que no aguante mucho en mi nutrida cartelera actual. Lo que pasa es que su protagonista femenina, Hope Davis, es una actriz poco conocida pero que me gusta, y le daré alguna oportunidad más. Desde luego es de lo que más vale en la serie, que por otro lado flojea bastante. Y si ya comparamos con la que he mencionado al principio del párrafo,…

Interesante propuesta a priori… En una fiesta de cumpleaños familiar uno de los invitados suelta un bofetón al impertinente y mal educado niño de otros invitados… si a eso sumas una serie de tensiones latentes que vamos presenciando a lo largo de la fiesta, ya tenemos el drama servido tal y como se presenta en The Slap. Confieso que todavía no sé si me gustará, pero que la premisa de partida me ha parecido atractiva.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Y de tierras británicas nos han llegado un par de nuevas producciones a priori interesantes…

Por un lado, Indian Summers, con aire de superproducción, un poco a la Downton Abbey pero situando la acción en la India de finales del período colonial. Buenos intérpretes y una ambientación impresionante. Pero no me ha enganchado de inmediato como hizo el culebrón de los Crawley. Pero supongo que le daré alguna otra oportunidad.

Con un aire muy distinto nos llega la primera adaptación televisiva de una de las escasas novelas para adultos de J. K. Rowling. Siempre había tenido entendido que la novela era muy normalita, pero eso no quiere decir que la serie no pueda ser interesante. De hecho, el primer episodio me pareció que tenía cosas muy interesantes, aunque lo vi un poco cansadillo y no sé si me perdí entre tanto personaje. La serie lleva el mismo título que la novela, The Casual Vacancy. Eso sí, es muy muy muy británica, culturalmente hablando.

Todo esto me deja con una cartelera muy apretada, con series en stand-by que no he podido degustar, y probablemente con la necesidad de hacer limpieza, eliminando algunas. Como la semana que viene terminan tres temporadas, aguantaremos un poco a tomar decisiones.

Lo que sigue adelante es el torneo de las Seis Naciones de rugby, que como ya dije la semana pasada este año no seguiré exhaustivamente. Veré algún partido. Los más interesantes a priori. Y muy interesante fue el que enfrento a Irlanda y Francia en Dublín. El presente campeón, los quince del trébol, se tuvieron que emplear a fondo para sacar adelante el partido ante un equipo galo, que a falta de brillantez en el juego, le puso ganas y especialmente en la segunda parte pudo comprometer el resultado para los que jugaban en casa.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.