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[Televisión] Cosas de series (y de rugby); a bofetadas, más espías y los británicos están que lo tiran

Televisión

Sinceramente, esta semana no he tenido mucho tiempo de ver tele, porque he estado realmente muy, muy, muy liado con las cosas del trabajo… un trabajo de “muerte” en concreto… Y paradójicamente ha habido muchas novedades. No he llegado a todas. Y encima no he podido a mi cita de los jueves a la hora de escribir esta entrada y llega con un día de retraso… qué agobio. A ver si me dedico el fin de semana a descansar, a ser posible alejado del mundanal ruido, y de paso me pongo al día con el retraso acumulado.

Esas novedades… como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes…

En primer lugar los regreso de mitad de temporada. Dos procedimentales simpáticos que suelen dividir sus temporadas entre el verano y el final del invierno, Perception y Rizzoli & Isles, están de vuelta con sus segundas mitades. Ambas nos habían dejado con sendos cliffhangers que ya han quedado debidamente resueltos, y pueden seguir adelante con su misión habitual de entretener sin mucha pretensiones, pero como digo con simpatía.

Cogí con alguna semana de retraso una nueva serie de espías, Allegiance. Una premisa muy similar a la de The Americans, pero mas comercial, con menos profundidad,… definitivamente con menos calidad y verosimilitud. Corre grave riesgo de que no aguante mucho en mi nutrida cartelera actual. Lo que pasa es que su protagonista femenina, Hope Davis, es una actriz poco conocida pero que me gusta, y le daré alguna oportunidad más. Desde luego es de lo que más vale en la serie, que por otro lado flojea bastante. Y si ya comparamos con la que he mencionado al principio del párrafo,…

Interesante propuesta a priori… En una fiesta de cumpleaños familiar uno de los invitados suelta un bofetón al impertinente y mal educado niño de otros invitados… si a eso sumas una serie de tensiones latentes que vamos presenciando a lo largo de la fiesta, ya tenemos el drama servido tal y como se presenta en The Slap. Confieso que todavía no sé si me gustará, pero que la premisa de partida me ha parecido atractiva.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Y de tierras británicas nos han llegado un par de nuevas producciones a priori interesantes…

Por un lado, Indian Summers, con aire de superproducción, un poco a la Downton Abbey pero situando la acción en la India de finales del período colonial. Buenos intérpretes y una ambientación impresionante. Pero no me ha enganchado de inmediato como hizo el culebrón de los Crawley. Pero supongo que le daré alguna otra oportunidad.

Con un aire muy distinto nos llega la primera adaptación televisiva de una de las escasas novelas para adultos de J. K. Rowling. Siempre había tenido entendido que la novela era muy normalita, pero eso no quiere decir que la serie no pueda ser interesante. De hecho, el primer episodio me pareció que tenía cosas muy interesantes, aunque lo vi un poco cansadillo y no sé si me perdí entre tanto personaje. La serie lleva el mismo título que la novela, The Casual Vacancy. Eso sí, es muy muy muy británica, culturalmente hablando.

Todo esto me deja con una cartelera muy apretada, con series en stand-by que no he podido degustar, y probablemente con la necesidad de hacer limpieza, eliminando algunas. Como la semana que viene terminan tres temporadas, aguantaremos un poco a tomar decisiones.

Lo que sigue adelante es el torneo de las Seis Naciones de rugby, que como ya dije la semana pasada este año no seguiré exhaustivamente. Veré algún partido. Los más interesantes a priori. Y muy interesante fue el que enfrento a Irlanda y Francia en Dublín. El presente campeón, los quince del trébol, se tuvieron que emplear a fondo para sacar adelante el partido ante un equipo galo, que a falta de brillantez en el juego, le puso ganas y especialmente en la segunda parte pudo comprometer el resultado para los que jugaban en casa.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

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[Televisión] Cosas de series (y de rugby); montón de tele por culpa de la gripe

Televisión

Pues sí… Esta semana he tenido la salud hecha unos zorros, y aun arrastro algunas complicación de la maldita gripe. Prácticamente un semana de mi vida perdida, salvo en el aspecto televisivo.

Novedades, lo que se dice novedades… pues alguna que otra hay. Ha regresado a pantalla un guilty pleasure. Una de hombres y chica lobos canadiense, Bitten, que es bastante floja. Pero mucho. Ya digo que no entiendo porque la veo… esas cosas que pasan. Creo que ni siquiera se justifica porque la “prota” esté buena… En fin… durará en mi cartelera lo que dure…

Debido a las buenas críticas, decidí recuperar una serie británica que había decidido no atender, Catastrophe. Menos mal que he rectificado. Las peripecias de esta pareja de “maduritos”, ella irlandesa afincada en Inglaterra y el norteamericano, que tras un encuentro casual y fogoso se reúnen para iniciar una vida en común debido al inesperado embarazo de ella me parece buenísima. Humor del bueno al británico modo. No perdérsela.

Breaking Bad es una serie ya finiquitada que ha recibido en estos últimos años el aplauso generalizado de aficionados y crítica. Sin embargo, ninguna de las dos veces que la he “probado” me enganchó. Ahora le llega el turno a su spin off, Better Call Saul. Todavía no sé si me enganchará. Pero ya le he dado el doble de oportunidades que a su antecesora. He visto dos capítulos. Creo que todavía no hemos visto del todo por dónde va a ir, aunque se empieza a intuir… Qué difícil es ganarse holgadamente la vida en la sociedad moderna de forma honorable…

La leyenda de la simpática y animosa Korra, aunque un producto occidental, se desarrolla en un universo no notables resonancias orientales.

La leyenda de la simpática y animosa Korra, aunque un producto occidental, se desarrolla en un universo no notables resonancias orientales.

Un estreno de la semana pasada más curioso y que tiene potencial es Fresh Off the Boat. Es una comedia de situación que acompaña las peripecias de una familia de chinos originarios de Taiwan y establecidos en los EE.UU. que en la mitad de la década de los años 90 del siglo XX se trasladan a vivir desde Washington D. C. a Orlando, Florida. Contado desde el punto de vista de los recuerdos del niño mayor de los tres de la familia. Y su negocio es un restaurante… pero no un restaurante chino, sino uno típico norteamericano, de costillas, chuletones y aros de cebolla… que no va especialmente boyante. Una mala leche moderada, no tremendamente agresiva, y críticas a la sociedad norteamericana en general dosificadas con humor hace que tenga su gracia, aunque está por ver cuándo dará de sí…

Ya comenté que he recuperado series ya finiquitadas. Una reciente, de dibujos animados, destinada al público juvenil, The Legend of Korra. Como consecuencia de que me ha sobrado tiempo de aburrimiento, ya he visto la primera temporada y me he metido en la segunda. Un entretenimiento bien hecho que efectivamente va destinado a la chavalería más mayor, pero que no desagradará a adultos con imaginación.

Otra serie que también ha recibido un buen empujón, de ver un episodio a la semana como pensaba llevo ya la mitad de la primera temporada, es la revisión de la mítica Twin Peaks. Hay que reconocer que por mucho que haya influido en la televisión posterior, no se ven cosas como esa habitualmente. Desde luego la primera temporada fue muy inspirada, con su peculiar agente del FBI, un montón de extraños personajes de pueblo, y su perturbadora colección de guapas adolescentes y otros personajes femeninos con más o menos morbo. El caso es que si analizamos la cantidad de series que parten de una premisa similar, personaje asesinado e investigación que se prolonga en todo el transcurso de la serie, en un lugar que parece apartado del resto del mundo, y a ser posible con un investigador llegado de fuera,… pues hay un montón. Pero es una experiencia curiosa ir viéndola al mismo tiempo que la británica Fortitude, recientemente estrenada. A pesar del distinto tono entre ambas producciones las similitudes son también muy notable.

Supongo que eso consigue dos efectos. Uno, el artístico, dar una ambientación interesante a la serie.

Supongo que eso consigue dos efectos. Uno, el artístico, dar una ambientación interesante a la serie.

Y me lanzado a volver a ver Quark. Aquella parodia de las aventuras galácticas que duró una breve temporada, que en España se denominó La escoba espacial, que casi nadie recuerda haber visto, pero algunas de cuyas bromas he oído citar a gente que no tiene ni idea de la existencia de la serie… Misterios de la transmisión de la información en el mundo moderno. De momento, no me defrauda… es exactamente como yo la recuerdo de mi adolescencia… Y sí, Betty y su clon, sea cual sea Betty o cual sea el clon, estaban estupendas, a su setentero modo. No me extraña que mi otro yo adolescente se enganchara a la pequeña pantalla en las sobremesas del verano de 1980, tan amargo por otros motivos que no vienen a cuento por no ser de naturaleza televisiva… ay, qué pardillo es uno con 17 años… Me consta que alguna vez lee estas entradas. A estas alturas supongo que sabe que nunca la perdonaré…

Y en algún momento tendría que encontrar un momento para comentar sobre The Americans… ¿Por qué pasa tan desapercibida una serie que creo que es de las mejores de la televisión actual? ¿Tan bien interpretada? ¿Con tan buenos guiones? Una incógnita para mí…

Y finalmente, rugby. Ha comenzado el torneo de las Seis Naciones 2015. Este año no me voy a empeñar en ver todos los partidos. Sólo aquellos que me pillen a mano. Es que si no pringas todo el fin de semana entre un partido y otro, y hay otras cosas que hacer y que ver. En la primera jornada vi el final del Francia contra Escocia en Saint Denis, y vergüenza les debería dar a los gabachos, jugar como juegan aunque ganen estos partidos. Y también, muchíiiiiiiiiiiiiisimo más interesante, el Gales contra Inglaterra en Cardiff, en el que por mucho que me fastidie los de la Rosa fueron merecedores vencedores de un partido bonito y emocionante, hasta que los galeses se fueron desarbolando ante la solidez inglesa en defensa.

El otro, el comercial, abrir mercados en Asia y entre los aficionados al manga y demás tebeos orientales.

El otro, el comercial, abrir mercados en Asia y entre los aficionados al manga y demás tebeos orientales.

Carlos Carreter

[Televisión] Cosas de series; del frío ártico a las rocosas y la vida de Susan Sontag

Televisión

Semana con menos novedades, así que haré un repaso rápido de novedades.

Retornos destacados, sólo uno, The Americans. Y sigue tan intenso como de costumbre. Y cada vez es más peligrosa la vida de nuestros dos agentes encubiertos de la KGB. La tercera temporada de esta interesantísima serie promete. Qué bien.

Novedades absolutas, sólo una, Fortitude. Serie británica con la acción localizada en algún lugar de Noruega en el Círculo Polar Ártico. Un lugar donde no hay crímenes, porque nadie necesita cometerlos para vivir bien. Suponiendo que se pueda vivir bien en un témpano de hielo, rodeado de glaciares. Hasta que se comete uno. Un asesinato, ni más ni menos. Para qué vamos a andarnos con tontadas. Parece interesante. Y encima tenemos a la ubercharming Jessica Raine, que ha pasado de comadrona a esposa engañada. Su rival, mira tú por donde, la española Verónica Echegui… ¿Quién prefiere a quién?

Como con Fortitude, viajaremos a Noruega, aunque no tan norte o con tanto frío. Nos quedaremos en sitios templados como en la meseta de Hardangervidda en verano.

Como con Fortitude, viajaremos a Noruega, aunque no tan norte o con tanto frío. Nos quedaremos en sitios templados como en la meseta de Hardangervidda en verano.

Documentales, sólo uno, Regarding Susan Sontag (Recordando a Susan Sontag). Un mujer muy interesante, muy poliédrica, que no tiene despedicio. Yo he leído tres de sus obras. La enfermedad y sus metáforas, incorrecta traducción de Illness as Metaphor, y El sida y sus metáforas, esta vez sí correcta traducción de Aids and Its Metaphors. Se conoce que al editor español le apetecía que los dos se titulasen de la forma más parecida posible. Y en otro tono, he leído Sobre la fotografía (On Photography). Pero algún día me tengo que poner a leer alguna cosa más.

No hay que asustarse, que no demasiado lejos de esas nieves encontramos el verano noruego en todo su verde esplendor.

No hay que asustarse, que no demasiado lejos de esas nieves encontramos el verano noruego en todo su verde esplendor.

Y viajo en el tiempo. Si ya comenté hace unos días que he recuperado para su visualización la serie ya finiquitada, The Legend of Korra, he tomado la decisión de volver a recuperar un clásico de la televisión, también finiquitada. Hace más de 20 años. Leí recientemente que se aproxima una secuela de Twin Peaks, serie de culto por excelencia. Yo he visto la primera temporada, pero nunca terminé la segunda ni vi el largometraje posterior. Por si acaso David Lynch nos trae en 2016 un producto digno de aquella primera temporada, he decidido darme unos meses para verla completa.

Madre cómo se pone esto, que David Lynch vuelve a la tele y Woody Allen anuncia que en el 2016 no estrena película de cine sino serie de televisión…

Y entre ambos puntos, podemos tomar el Flåmsbana y bajar al Nærøyfjord, parando antes a "tomar una ducha" en el salto de agua de Kjosfossen.

Y entre ambos puntos, podemos tomar el Flåmsbana y bajar al Nærøyfjord, parando antes a “tomar una ducha” en el salto de agua de Kjosfossen.

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[Televisión] Cosas de series; guerras marcianas, sitcoms fracasadas, musical anecdótico y epopeya danesa

Televisión

Mucho que comentar en esta semana. Menos mal que hoy es festivo en Zaragoza y hay más tiempo para redactar.

En primer lugar decir que, como los estrenos y los retornos del mes de enero son más interesantes que lo que había antes de navidades, se me había superpoblado mucho la cartelera televisiva. Así que he hecho recortes:

He dicho adiós a ese placer culpable que era Revenge. Las principales tramas que iniciaron la serie están acabadas, y para mí la cosa no da más de sí con las nuevas. Echaré de menos algunos de los duelos protagonizados por Madeleine Stowe y Emily VanCamp, así como los vertiginosos escotes que lucía esta última en la segunda temporada. Pero poco más.

También he despedido a Jane the Virgin. A pesar del triunfo de Gina Rodriguez en algunos premios recientes y las buenas críticas de la serie, su tono de parodia de los culebrones latinoamericanos es simpático a ratos, pero tampoco me entusiasma. Un placer haber conocido a esta gente, pero ya está.

Recientemente comenzó Eye Candy, una policiaca claramente al público juvenil con asesino en serie incluido. La chica protagonista,Victoria Justice, es realmente muy guapa y tiene un tipazo. Pero la serie es más bien mala con interpretaciones muy mediocres. Y como dije, parece que están más preocupados en vender las canciones de la banda sonora que en otra cosa. No es para mí.

Las fotografías de hoy son de 1998, de cuando mi hermana vivía en Peñíscola y alguna vez me dejaba caer por allí a pasar unos días. No muy a menudo. A mis las playas masificadas no me gustan.

Las fotografías de hoy son de 1998, de cuando mi hermana vivía en Peñíscola y alguna vez me dejaba caer por allí a pasar unos días. No muy a menudo. A mis las playas masificadas no me gustan.

Uno de mis placeres culpables desde hace casi tres años es una de superhéroes, Arrow. Flojísimas interpretaciones de gente muy guapa, pero con una trama muy entretenida. Su serie hermana con la que han hecho algún que otro crossover, The Flash, tiene buena parte de los ingredientes de esta, pero le falta algo. Con mantener incomprensiblemente una de las dos en cartelera me basta. Así que adiós al mozuelo más rápido de la televisión. Me quedo con el arquero. De momento.

Después de dos episodios de 12 monkeys, tengo muy claro que no me aporta nada sobre la más que interesante película en la que se basa. Así que no le voy a dar más oportunidades. También desaparece de mi cartelera.

También he dicho adiós a Man Seeking Woman. Su peculiar humor absurdo y surrealista no ha acabado de engancharme. Y lejos de las risas que algunos han dicho que les provoca, a mí lo único que me ha suscitado en algún momento ha sido sorpresa y poco más.

Estas bajas más las series que han terminado ciclo recientemente garantizan que podré mantener un razonable ritmo de visualización de episodios, e incluso me he permitido añadir, para ir viendo los fines de semana, una muy alabada serie de animación que ya ha terminado su ciclo vital, The Legend of Korra. Los episodios que he visto hasta ahora me parecen que, aunque destinados al público más joven, están realmente bien y son muy entretenidos.

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Pero fuera de la temporada alta, pongamos en octubre, podía ser un sitio muy agradable y tranquilo, especialmente con la luz de la tarde.

 

Ahora comentaré las series que se han despedido recientemente. En las que ha habido de todo, aunque no grandes cosas.

Final de primera temporada para Bad Judge. Esta comedia de situación con una juez bandarra y descarada, ha sido más simpática y entretenida de lo que parecía al principio. Parece que esta destinada a no volver. A que se quedará en un única temporada. Tampoco pasa nada.

Algo parecido le ha sucedido a A to Z. Traía a favor el encanto que había mostrado su protagonista femenina, Cristin Milioti, como “la madre” misteriosa por excelencia. Pero parece que las audiencias no han acompañado. Lo cierto es que también es simpática y entretenida, y efectivamente Milioti tiene encanto, pero tampoco pasa nada si la cancelan. Tampoco ha encandilado. Normalita.

Y ya ha terminado el corto experimento de Galavant, esta comedia de situación con formato de musical, más bien de parodia de musical, que nos ha deparado momentos simpáticos y entretenidos, pero que no ha mantenido el magnífico tono de los dos primeros episodios de presentación. Al final ha resultado un poco anecdótica. Lo mismo que las anteriores. Si volviese, pues bien. Pero si la cancelan porque la fórmula resulta que se agota en seguida, pues tampoco pasa nada. Esta es de las típicas en las que muchas veces son los secundarios los que deparan los mejores momentos.

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O te podías dar un garbeo por alguna coqueta población vecina, menos masificada, como Alcocéber.

 

Ya he terminado de ver el drama histórico de carácter épico y tono de superproducción, 1864, que nos ofreció la televisión danesa. Realizado ha propósito del 150º aniversario del anno horribilis de la historia del país escandinavo, tenía como digo pretensiones de superproducción, con grandes presupuestos, muchos extras y grandes escenarios y una historia de amor desesperado en medio del escenario de la Guerra de los Ducados o Segunda Guerra de Schleswig. A mí, el conocer la historia de ese conflicto me ha interesado. Y ha habido momentos en que el desarrollo del mismo no ha estado mal. Pero la historia de amor desesperado ha sido culebronera, maniquea y un poco sacada de quicio, y la forma en que han representado a los políticos daneses, y en algún momento a los alemanes, me ha parecido casi más una parodia que un drama serio. Una pena ganarse tanto dinero para un guion tan flojo. Aunque el diseño de producción no está mal a pesar de algunas inconsistencias e incoherencias históricas. No sé cuenta del todo bien la historia y no se acaba de entender. Todo lo centran en la batalla de Dybbøld, presentado como un gran drama que fuese el meollo del conflicto, como si eso fuese lo único reseñable, cuando de hecho los prusianos y austriacos invadieron buena parte de Jutlandia sin gran oposición.

Y un producto televisivo que me pareció curioso cuando me enteré de su existencia y me apeteció verlo. Se trata de The Great Martian War 1913 – 1917. Se trata de un producto de ficción pero presentado como un documental de historia de los habituales en las televisiones británicas. Lo que hace es tomar la historia de La guerra de los mundos de H. G. Wells, sin ser fiel a ella pero tomando elementos claves, y mezclarla con imágenes procedentes de los archivos de la Primera Guerra Mundial, que en esta historia alternativo no habría existido por la invasión extraterrestre. Las premisas son interesantes y la cosa empieza realmente bien, con tensión e interés. Pero se alarga demasiado, la hora y media que dura es excesiva. Empieza a ser cansina por el hecho de que unas mismas imágenes se repitan unas y otra vez, y el desarrollo del conflicto bélico tal y como lo comentan, tiene elementos que resultan poco verosímiles incluso en la situación de suspensión temporal de la incredulidad en la que se sitúa el espectador. Una pena porque prometía más. Lo mejor es cuando ves “por primera vez” las escenas tomadas de los metrajes filmados en la guerra del 14-18 modificados digitalmente para incluir a los invasores. Lo malo es que acabas viendo las mismas tomas un montón de veces.

Como podéis ver, un montón de cosas para comentar esta semana… Ale… hay que dar una vuelta por la festiva Zaragoza de San Valero, tomar el aperitivo con los amigos y comer con la familia. Tradiciones del día.

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Siempre era posible encontrar algún paisaje interesante para tirar algunas Provias, las diapositivas de Fuji que eran mis preferidas en aquel momento.

 

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[Televisión] Cosas de series; una comedia indefinible, algunas monadas y un adiós bibliotecario

Televisión

En esta semana han continuado llegando algunas novedades de enero, aunque parece que lo más interesante nos llegó en las semanas anteriores. Y también parece que tenemos que decir algún adiós.

Primero decir que he retirado de mi cartelera al drama de espionaje State of Affairs. Ver esta versión de Homeland pero como si estuviera protagonizada por la muñeca Barbie y una legión de Kens sólo se podía calificar de estúpido guilty pleasure.

En el apartado de los retornos, ha comenzado la cuarta temporada de Call the Midwife. Tengo este drama amable británico amenazado de retirada de mi cartelera televisiva por ñoño, beato y porque se ha ido su protagonista original, la “ubercharming” Jenny Lee (Jessica Raine). Ya veremos si aguanta en mi pantalla. Pero si hasta la comadrona pendoncilla se va a casar con un cura…

Hoy sigo mostrando algunas fotografías realizadas con la Hasselblad.

Hoy sigo mostrando algunas fotografías realizadas con la Hasselblad.

Entre las comedias de situación, una situación habitual es la del chico soltero que busca el amor de su vida, siendo un romántico empedernido. Pues bien, la relativamente inclasificable Man Seeking Woman va de eso, cuando al protagonista su novia rompe con él. A partir de ahí comienza la búsqueda de ese amor de su vida… pero con unos tonos de absurdo y surrealismo que todavía no sé si son una genialidad o una ida de olla. Me igual que estemos hablando de una cita a ciegas con una trol o que tu ex esté saliendo con un Hitler de 120 años que nunca se suicidó. Ya veremos por donde sale esto.

Nos ha llegado la versión televisiva de 12 monkeys. No sé si aguantaré mucho más con ella. Si no hubiera el precedente de la interesante película de Terry Gilliam, a lo mejor me parecía curiosa. Pero en estos momentos, no le encuentro sentido. No aporta nada a la historia que ya hemos visto, sus intérpretes no tienen ni la vigésima parte del carisma de sus predecesores y los cambios que hasta ahora han hecho en la trama me parecen del todo intrascendentes. Su pongo que la curiosidad me hará ver algunos capítulos más, por sí remonta. Pero es una serie que no tiene mucho sentido desde mi punto de vista.

Estas corresponden a cuando por fin, tras diversos avatares, pude probar el Sonnar 150/4, un objetivo que equivale a un teleobjetivo corto de entre 80 y 85 mm de distancia focal en el formato de 24 x 26 mm.

Estas corresponden a cuando por fin, tras diversos avatares, pude probar el Sonnar 150/4, un objetivo que equivale a un teleobjetivo corto de entre 80 y 85 mm de distancia focal en el formato de 24 x 26 mm.

Y finalmente despedimos la primera temporada de The Librarians. Una serie basada en unos telefilmes previos de aventuras fantásticas que no eran gran cosa, una especie de Indiana Jones cutre, aunque con algún detalle simpático. Estos diez episodios tampoco han dado mucho más de sí. No sé si volverá o no. Y si vuelve, no sé si la veré o no. Si no tengo nada mejor que hacer…

Y hasta la semana que viene, en la que habrá varias despedidas y tal vez aproveche para comentar la marcha de alguna de las novedades de este mes de enero.

Lo cierto es que salvo por su limitada apertura máxima, f/4, es un objetivo agradable de usar y con unos resultados estupendos.

Lo cierto es que salvo por su limitada apertura máxima, f/4, es un objetivo agradable de usar y con unos resultados estupendos.

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[Televisión] Cosas de series; regresos, novedades y “le p’tit Quinquin”

Televisión

Semana de lo más entretenida desde el punto de vista televisiva. En la noche del domingo se entregaron los Golden Globes 2015, y aparte de confirmar que básicamente se dedicaron a premiar novedades, prestando poca atención a productos con tiempo en emisión, sirvieron para confirmar que las producciones de ciertas plataformas de televisión no tradicionales son una alternativa muy interesante. De ahí el premio a Transparent, de la que os hablaba hace unos días, producida por la plataforma televisiva de Amazon. Eso sí, sobre si esta premiada serie es realmente una comedia o un drama disfrazado de comedia… Nunca me han gustado estas divisiones radicales. Me encantó también el premio a Ruth Wilson, que es una actriz que siempre me ha parecido de lo más interesante. Pero no me voy a dedicar a hablar más de estos premios… Me aburre un tanto… A lo que iba… las nuevas plataformas… El caso es que otra de las noticias de la semana es que Woody Allen va a faltar un año a su cita con la pantalla grande porque está preparando una serie de televisión. Interesante, ¿no? Eso sí, a España estas innovaciones llegan tarde y mal.

En cuanto a mi cartelera televisiva, muchas novedades esta semana. Regresan unas cuantas veteranas: GirlsShamelessBansheeArcher,… Todas ellas excelentes productos en su estilo, y que han regresado fieles a su carácter. Mi cartelera televisiva, un poco lánguida antes de las fiestas invernales, se ha animado muchísimo.

Novedades absolutas también ha habido. Por ejemplo, he empezado a seguir 1864, costosa y lujosa producción danesa realizada con motivo del 150º aniversario de la Guerra de los Ducados, conflicto bélico que enfrento al país escandinavo con Prusia, Austria y otros estados alemanes de la época. El primer episodio no me convenció mucho. Muchas pretensiones, pero con una historia un poco hueca y mucho patrioterismo. El segundo mejoró algo. Pero algo me da que si la termino de ver, probablemente, no acabaré entusiasmado. Ya os contaré en su momento.

La Guerra de los Ducados o Segunda Guerra de Schleswig fue un conflicto, el segundo, por la soberanía de los ducados de Schleswig y Holstein. Por allí pasé yo en tren en 2011. En la fotografía, el canal de Kiel.

La Guerra de los Ducados o Segunda Guerra de Schleswig fue un conflicto, el segundo, por la soberanía de los ducados de Schleswig y Holstein. Por allí pasé yo en tren en 2011. En la fotografía, el canal de Kiel.

También hemos visto el primer episodio de Togetherness, una serie que parece que quiere explorar el mundo de las relaciones de pareja en el entorno de una familia y el mejor amigo de él y la hermana de ella, que acaban viviendo bajo el mismo techo.. Los primeros 26 minutos me parecieron que apuntaban maneras, pero no los consideré determinantes. Habrá que ver por donde evoluciona.

Me dio por ver el primer episodio de Eye Candy… Mmmmmmm,… Serie dedicada evidentemente al público joven, con protagonistas muy guapos y muy guays, la chica protagonista es realmente una monada, aunque parece sacada del estándar actual de chica morena, que parece que quiere contar una historia de criminal en serie al que se enfrenta una joven hacker traumatizada por el secuestro y desaparición de su hermana, pero que en realidad está más preocupada en vender las canciones de la banda sonora que otra cosa. No creo que dure mucho en mi cartelera, pero quien sabe. Las chicas son muy guapas. Y la carne es débil.

Y por último, en esta densa e interesante semana, pude ver los cuatro capítulos de que consta una serie francesa titulada P’tit Quinquin. Este pequeño Quinquin es un rapaz de un pueblo costero del Canal de la Mancha en el norte de Francia. Un lugar dedicado especialmente a la agricultura y la ganadería, una población cerrada, poco abierta al exterior. En este ambiente realiza sus correrías este chaval de 11 años, acompañado de su amiguita especial Eve, y un par de brutos más de edad parecida. Y en estas están cuando empiezan a aparecer restos de un cadáver, de un asesinato, en el interior de una vaca. La investigación la llevará un inspector llegado de Calais. Y pronto se complicará con nuevos asesinatos.

La derrota fue un trauma para los daneses porque perdieron prácticamente una tercera parte de su territorio. El tren que me llevaba desde Hamburgo en Alemania hasta Fredericia en Dinamarca, atraviesa el antiguo ducado de Schleswig, actualmente Alemania.

La derrota fue un trauma para los daneses porque perdieron prácticamente una tercera parte de su territorio. El tren que me llevaba desde Hamburgo en Alemania hasta Fredericia en Dinamarca, atraviesa el antiguo ducado de Schleswig, actualmente Alemania.

Lo cierto es que esta peculiar producción se beneficia de las peculiaridades de la región, una de las que tiene una señas de identidad más peculiares dentro del país galo, con su particular forma de hablar, el ch’ti, sea considerada una lengua propia, una forma de destrozar el idioma francés o el picardo, o una mezcla de ambas circunstancias, con los azares socioeconómicos del lugar, y con la cerrazón propia de las poblaciones rurales. Ya hubo una exitosa y celebrada película, Bienvenue chez les Ch’atis (Bienvenidos al norte), que explotaba estas características, aunque en un entorno más urbano y en tono de comedia ligera. Herederas de ese éxito se han realizado películas en ItaliaEspaña, que buscaban explotar las diferencias regionales llevadas al extremo, en nuestro país con notable éxito. La característica principal de la serie es la profunda crítica a esta sociedad cerrada e irracional, con notable mala leche a la hora de describir personajes y situaciones, en las que da la sensación que los únicos con una cierta inteligencia son los dos niños protagonistas. Particularmente, el inspector de policía situaría a su antepasado Clouseau como una inteligencia excepcional. En general, es un producto diferente de lo que vemos habitualmente y que merece la pena echarle un vistazo.

A pesar de que en la serie "1864" nos muestran constantemente unos paisajes daneses perpetuamente soleados, en ese viaje nos cayó agua a cántaros. Di que en el tren que nos llevaba se iba muy bien.

A pesar de que en la serie “1864” nos muestran constantemente unos paisajes daneses perpetuamente soleados, en ese viaje nos cayó agua a cántaros. Di que en el tren que nos llevaba se iba muy bien.

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[Televisión] Cosas de series; familias y orquestas sinfónicas… y algunas novedades

Televisión

Llevo la semana un poco destartalada. Y aunque la entrada televisiva en este Cuaderno de ruta tradicionalmente va los jueves, en esta ocasión se ha venido hasta el viernes. Y tengo pendiente una película que comentar, más que muy interesante, y el libro del que tenía pensado hablar esta semana también se me ha ido, dadas las circunstancias a otro día (en realidad tengo tres libros leídos que todavía no han aparecido en estas páginas). Y claro, como ya se han acabado las fiestas y mis pequeñas vacaciones, vuelvo a ir justito de tiempo. Bueno. Vamos a la cosa televisiva.

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En los días de frío y niebla del invierno de Zaragoza, apetece quedarse en casa; y por qué no, ver un poquito de cine para la pequeña pantalla.

 

Estamos ya comenzando la temporda invierno-primavera, y eso quiere decir que van llegando novedades.

Desde el Reino Unido nos llega la segunda temporada de la interesante Broadchurch, que yo imaginaba con un caso nuevo,… pero no. Le seguirán dando vueltas al caso de la primera temporada. Ya veremos cómo funciona, porque daba la sensación de que las cosas habían quedado relativamente atadas. Es cierto que hay novedades en personajes, y regresan los fantasmas del pasado del protagonista… pero… habrá que esperar un poco para decantarse.

Llega Galavant, una serie en forma de musical, con un ADN en sus dos primeros capítulos de poco más de 20 minutos de duración de digamos un 70-80% de genes disney, tipo Enchanted, y el resto, la parte con mala leche y más divertida, Monty Python. Preferiría una proporción a la inversa, pero esos dos episodios de estreno fueron entretenidos con algún momento realmente divertido. No soy tan entusiasta como muchos, pero me lo pasé bien.

Y después del éxito de aquel estupendísimo corto que se difundió de Peggy Carter, la chica que salía en la primera película del Capitán América, le han dado la oportunidad detener serie propia. También se ha estrenado con dos episodios. No están mal aunque no tengan el nivel de aquellos brillantes 15 minutos. Demasiados elementos prestados de otras series. Lo de la máquina de escribir ya nos suena de Fringe. Pero tiene algunos méritos que hacen que probablemente perdure en cartelera: la estupenda ambientación en los años 40, el sentido del humor, y una carismática protagonista interpretada por la británica Hayley Atwell, guapa, simpática y lista.Y con unos vertiginosos escotes, casi excesivos para mi gusto, que no sé hasta que punto van a explotar. De momento, bien por Agent Carter, aunque se puede estropear. Este pesimismo viene de un hecho… procede de la Marvel. Y no son santo de mi devoción.

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Porque las series de televisión son exactamente eso, pequeñas obras cinematográficas de 20, 40, 60 minutos, que a larga y cuando tienen calidad pueden constituir grandes historias, grandes relatos que ha merecido la pena vivir.

 

Y tras un comentario a estos estrenos destacables, vamos con lo que ha dado de sí el periodo navideño, que ha servido para rescatar alguna serie que no seguí en su momento, pero que he visto recomendadas con posterioridad.

Transparent. 10 capítulos de media hora de duración. Como la podríamos definir. Es como Modern Family, pero con muchísima mala leche y absolutamente para mayores de 18 años. Sin niños encantadores. Familia judía formada por padres divorciados y tres hijos: hermana mayor con familia estándar, hermano mediano ligón y poco comprometido y hermana menor más rara que la calentura. Y el patriarca que de repente sale del armario diciendo que se siente mujer y que quiere ser tratado como tal. A partir de ahí, cualquier cosa puede pasar. Me ha parecido brillantísima, inteligentísima, y muy muy recomendable. Sabor a cine independiente con excelentes interpretaciones. De lo mejor que he visto del 2014. No hay que perdérsela.

Mozart in the Jungle. Un planteamiento similar al anterior, 10 capítulos de casi 30 minutos. Las vidas de un grupo de músicos en torno a la ficticia Orquesta Sinfónica de Nueva York (muchos pensarán que existe, pero la que realmente existe es la Filarmónica de Nueva York; las expresiones “orquesta sinfónica” y “orquesta filarmónica” son sinónimas). Un viejo director (Malcolm McDowell) que se retira, uno nuevo, joven, con ideas muy actuales pero muy inseguro (Gael García Bernal), una joven intérprete de oboe en busca de una oportunidad (Lola Kirke), la intrigante y guapa violonchelista que lleva de calle a los caballeros de la orquesta (Saffron Burrows),… y otros muchos personajes que van y vienen, proponiéndonos una comedia dinámica y divertida, típica de un entorno competitivo e intenso. Rivalidades, amoríos, éxitos, fracasos,… La publicidad es algo engañosa ya que el título de la serie viene seguido del subtítulo “sex, drugs and classical music”. Lo cierto es que no es especialmente rompedora, transgresora o escandalosa. Para nada. Pero se deja ver con mucho agrado, y los diez episodios se pasan enseguida y se hacen cortos. Dan ganas de más. Buenas interpretaciones, con caras conocidas y otras más nuevas. Muy impresionado por Saffron Burrows que hace 10 años me parecía una actriz muy guapa y muy rubia, pero fría e inexpresiva, y ahora con 40 años cumplidos y de morena, está mucho más interesante y atractiva, desde todos los puntos de vista. Ojala tuviera más papel…

Bueno. Como vemos, no está mal el balance del principio de año, y ahora se esperan nuevos e interesantes estrenos y estoy recuperando alguna otra serie también muy interesante. Con lo soso que fue el otoño.

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En cualquier caso, estas nieblas intensas, de un día 5 de enero cerca de las cinco de la tarde estaba ahí cuando íbamos camino del cine, de la pantalla grande, de una película de lo que si todo va bien os hablaré mañana. Una impresionante película.

 

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[Televisión] Cosas de series; especiales navideños británicos

Televisión

Dedicaremos esta entrada de año nuevo, que como es jueves toca televisión, a los especiales navideños británicos, que en en algunos casos también suponen el final de la temporada de la serie correspondiente, por lo que igual toca un comentario sobre el conjunto de la temporada. En orden más o menos cronológico.

El especial White Christmas de Black Mirror se adelantó una semana a las navidades. Una fórmula nueva para esta serie que nos advierte de los peligros del uso de la tecnología, especialmente de las tecnologías de la información y la comunicación. Cosa a puntualizar. La tecnología no es peligrosa; los peligrosos son los seres humanos que le buscan aplicaciones dañinas. Aviso a posmodernos antitecnológicos y anticientíficos, que por según que demagogias no paso. Al grano. Dos personas se encuentran en una cabaña, en un lugar desconocido y atemporal. Y a partir de ahí nos van a contar una serie de episodios sobre aplicaciones de la tecnología que convierten este cuento de navidad en un auténtico cuento de terror. Nuevamente los creadores de esta serie británica nos generan la inquietud y la preocupación. El futuro dominado por la tecnología que nos presentan tiene mucho de distópico. Y desde luego, poca confianza tienen en las relaciones humanas y en cómo estas van a verse modificadas por las tecnologías. O simplemente es un aviso para navegantes. En cualquier caso, como producto televisivo es totalmente recomendable.

La comedia de situación Cuckoo tuvo su especial navideño. Esta simpática serie británica no tiene más interés que el de rellenar con una sonrisa algún rato muerto. Y para eso sirve también su especial navideño, que también ha servido para cerrar alguna de las tramas de su corta segunda temporada y dejar abierto el camino para una tercera.

No son exactamente mis últimas fotografías del año 2014, pero sí las últimas inmediatamente disponibles que pueden comunicar algo.

No son exactamente mis últimas fotografías del año 2014, pero sí las últimas inmediatamente disponibles que pueden comunicar algo.

Un clásico entre los clásicos es el especial de navidad de Doctor Who, Last Christmas, que en este caso también sirvió para cerrar algunos temas pendientes de la temporada regular de este otoño. Esta ha sido una temporada extraña, de transición. Con Peter Capaldi nos hemos encontrado con un Doctor muy distinto a los últimos. De aspecto más añoso, nos llega con una tono escéptico, casi cínico. Un Doctor al que parece que le empiezan a pesar mucho los cientos de años que acumula. Por otro lado, hemos tenido a una acompañante, Clara (Jenna Coleman), a la que le ha costado mucho encontrar su sitio en la serie, ya que en sus primeras apariciones era más un elemento argumental para empujar la acción que un carácter con personalidad propia. En una temporada menos espectacular y más oscura que las precedentes, el carácter se ha ido conformando a costa de no poco sufrimiento. Y su ambigua relación con el Doctor puede evolucionar hacia cualquier punto. En todo caso, es un personaje que ha crecido. Ha pesar de un especial de navidad que no me ha gustado demasiado, sí que tenemos una temporada que ha ido construyendo un nuevo escenario que veremos cómo se aprovecha en un futuro. Pero es distinta serie de la de los tiempos del anterior DoctorAmy Pond.

Con el especial de navidad de Call the Midwife se ha confirmado la deriva hacia la mojigatería y excesivo conservadurismo de esta serie que empezó mucho más interesante. Desde mi gusto personal sufre la pérdida de su protagonista original, la uber-encantadora Jenny Lee (Jessica Raine) que en el episodio navideño sólo hemos en fotos o representada por su versión anciana encarnada por la eterna y aparentemente incombustible Vanessa Redgrave, que en esta ocasión no sólo pone la voz en off, sino que también se deja ver en pantalla. Pero lo que nos queda es pasteloso y monjil en exceso. Con la insoportable por momentos historia entre el médico y la monja que se sale de monja, con la divertida Trixie (Helen George) de novia de un cura anglicano, con la excesivamente acomplejada Cynthia (Bryony Hannah) camino de los votos religiosos,… Buffff, empieza a ser un poco estomagante para mi gusto. Mucho tendrá que moverse en los primeros episodios de su siguiente temporada para que no acabe apartada de mi cartelera televisiva.

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Hace ya tiempo que las fiestas de navidad y fin de año me suelen colocar en un estado de ánimo más bien melancólico. Un poco brumoso.

 

Y finalmente, cómo no, el especial navideño de Downton Abbey. Este ya tradicional episodio nunca es banal. Siempre sirve para cerrar tramas de las desarrolladas en la temporada regular y para indicar por dónde puede ir el futuro. Encontramos despedidas, muy emotivas este año. Nos presentan nuevos personajes, para lo cual son propicias las vacaciones en los páramos de Northumberland previas a la navidad. Donde también encontraremos algún escandalillo que otro… No sé. Hemos tenido una temporada en su conjunto agradable, más tranquila, con menos sobresaltos. Con momentos divertidos como los amoríos de las mas provectas damas. Con algunas tramas un poco latosas como la maternidad de Lady Edith (Laura Carmichael) o los problemas con la justicia de John (Brendan Coyle)Anna Bates (Joanne Froggatt). Y esperemos que el cambio de vida de Lady Rose (Lily James) no nos robe esta encantadora joven tan despierta. Hay quien dice que están preparando el cierre de la serie. Que eso vendrá de la mano de un aumento del protagonismo de Lady Mary (Michelle Dockery), que ha estado mareando la perdiz, o mejor dicho los pretendientes, durante toda la temporada, pero parece que le ha salido uno digno de su nivel. E incluso parece que a la desamparada Edith le puede haber salido un posible novio que la saque de sus desdichas. Y qué vamos decir de la declaración de matrimonio final… No desvelaremos de quién a quién ¿vale? Hasta otoño.

Y hasta aquí estos especiales navideños. La próxima semana ya tendremos el retorno del ritmo habitual de series, con las incorporaciones que se producen en enero. Pero antes de comentar esas novedades, dedicaremos la entrada de la semana que viene a un par de series que he recuperado estas vacaciones y que me han parecido de buen nivel, e incluso una de ellas de altísimo nivel. Pero eso será la semana que viene.

Un estado de ánimo al que le vienen que ni pintadas estas crepusculares vistas, un tanto impresionistas, del bosque de ribera de Cantalobos.

Un estado de ánimo al que le vienen que ni pintadas estas crepusculares vistas, un tanto impresionistas, del bosque de ribera de Cantalobos.

Caganets a discreción en el mercadillo navideño de la plaza de la Catedral de Barcelona.

[Televisión] Cosas de series: se nos va por un tiempo lo mejor de la temporada hasta ahora

Televisión

En primer lugar, felices fiestas a todos. Espero que lo estéis pasando realmente bien. Ya advierto que no son mis fiestas favoritas. Ni de lejos. Y en los últimos años, menos. Sólo la presencia de algún pequeño por ahí de cinco años las hace llevaderas. Dichosa credulidad… está visto que son más felices aquellos que menos se preguntan sobre cómo es el mundo. Los que lo aceptan tal y como se lo cuentan, sin sentido crítico. Lo cual está muy bien cuando tienes cinco años… ¡pero a los cincuenta! En fin. Vamos a lo que toca. Que es jueves. La tele.

Pues sí. Hemos llegado al final de temporada de las que probablemente han sido las mejores series de la temporada de otoño e invierno. Por lo menos de las que yo tengo en cartelera y he seguido. Os comento.

Desde el Reino Unido, nos llega esta serie policíaca con asesino en serie que es The Fall, que si ya en su primera temporada nos dejó momentos buenísimos, en esta segunda ha rozado la excelencia total. Intensidad, introspección, desarrollo de caracteres, buena ligazón entre todas las tramas, temas desasosegantes, interpretaciones buenísimas. Absolutamente sobresalientes sus dos protagonistas Gillian AndersonJamie Dornan, a quienes los guionistas han sabido dotar de innumerables matices y de una evolución personal durante la acción. Pero no son los únicos, ya que están rodeados de un buen número de secundarios que dan un excelente soporte a la acción. Rodada en Belfast, dosifica como pocas el examen psicológico y social del entorno y los personajes, y el justo grado de acción, siempre creíble y proporcionada. Aquí no hay fuegos artificiales. La serie se planeo para doce episodios, que ya sean cumplido, más o menos. Creo que en realidad, entre las dos temporadas han sido once.  En cualquier caso, el final nos da pie a una posible continuación que no me importaría ver, aunque el caso esté resuelto. La verdad es que lo que menos importaba era la resolución del caso, ya que siempre hemos sabido quien era quien.

Los motivos navideños de este año los encuentro en una escapada que hice el año pasado a Barcelona en diciembre (En el Born).

Los motivos navideños de este año los encuentro en una escapada que hice el año pasado a Barcelona en diciembre (En el Born).

Cuando Homeland alcanzó tamañas las cotas de éxito y aplauso de audiencia y crítica en su primera temporada, se lo puso muy difícil a sus guionistas para sus eventuales continuaciones. Ciertamente, la segunda y tercera temporadas que cerraban el ciclo en torno a Brody tuvieron momentos de irregularidad. Pero a mí no me ha dejado de gustar nunca. Lo único que no siempre brilló con la misma intensidad y paso de momentos sublimes a otros donde simplemente era entretenida. En esta cuarta temporada, de alguna forma se ha tenido que reinventar, encontrar su propio camino, independientemente de Brody, y ya con Carrie Mathison (Claire Danes) como protagonista absoluta, aunque comparta plató con excelentes secundarios. Lo cierto es que en la cuarta temporada nos hemos encontrado una trama más cercana a las tradicionales de espías británicas, con su grupo de espías, trabajando juntos, con sus disensiones, con sus lealtades dudosas, con sus meteduras de pata, con su más que probable topo, y con un resultado final más que incierto. No han faltado momentos de acción más a la americana. Pero contenidos y bien realizados. Y en el aspecto interpretativo Danes ha estado más contenida, más creíble, hemos tenido en Peter Quinn (Rupert Friend) un excelente segundo protagonista, y hemos contado con la siempre estimable presencia de Mandy Patinkin, siempre a buen nivel. Yo creo que ha encontrado su sitio y realmente he disfrutado de temporada. Y espero con ganas, qué pasa en la siguiente.

Supongo que hay muchos elementos que son muy universales en estas celebraciones; los adornos, las luces,... (Mercadillo de la plaza de la Catedral)

Supongo que hay muchos elementos que son muy universales en estas celebraciones; los adornos, las luces,… (Mercadillo de la plaza de la Catedral)

Una excepción al buen tono que vengo comentando hoy es la miniserie Ascension. Pensada como seis episodios de 40 minutos, al final han sido tres de 80 minutos. La idea de su productora era iniciar un fenómeno similar a Battlestar Galactica, siendo también una serie de presunta ciencia ficción. Lanzar una miniserie que enganchase al público, y si todo iba bien, luego lanza una serie con temporadas regulares. He de decir que esta historia alternativa en la que supuestamente los americanos lanzan un enorme cohete con cientos de personas hacia Proxima Centauri en los años 60, pero en la que nada es lo que parece, no ha acabado de engancharme. La calidad está varios enteros por debajo de Galactica, las tramas son muy banales, aunque tuviesen mucho potencial, y las interpretaciones, tamaño de los pechos de las chicas aparte, son menores. Pero parece que no ha disgustado al potencial público objetivo de esta producción y a lo mejor, o a lo peor, vuelve. Ya veremos que hago entonces. Si le dos alguna oportunidad, o no. Si Galactica fue para los aficionados de la ciencia ficción lo que Lost a los aficionados a los misterios sobrenaturales, parece que al igual que estos últimos, no hemos encontrado una serie que la sustituya en nuestros corazoncitos.

Y la música, que no falte la música (En los alrededores de la catedral).

Y la música, que no falte la música (En los alrededores de la catedral).

Finalmente, uno de los mejores estrenos de la temporada, sino el mejor, ha llegado a su final de temporada. Con todo abierto para el desarrollo de todo tipo de tramas en un futuro. The Affair nos cuenta la historia de una aventura entre un hombre, padre de familia, de Nueva York, que veranea en Montauk, en el extremo de Long Island con su familia política, y una mujer local, una esposa relativamente joven que ha perdido a su único hijo en un tremendo accidente. Este adulterio de verano tendrá consecuencias importantes en sus vidas y en las de quienes los rodean. Cada capítulo está contado desde dos puntos de vista distintos, el de Noah (Dominic West) y el de Alison (Ruth Wilson), los dos protagonistas de esta aventura. No nos cuentan exactamente lo mismo, ya que no siempre están juntos, y desde su punto de vista también vemos lo que sucede cuando están con otras personas. Con Helen (Maura Tierney), la mujer de Noah, con Cole (Joshua Jackson), el marido de Alison, o con los hijos y otros familiares y amigos o vecinos de todos ellos. La gracia es que los momentos comunes no siempre son contados de la misma forma. Y la intriga viene de que son contados a unos detectives de la policía que están investigando una muerte. Y cuándo esta muerte comienza a tomar importancia, llegamos al parcialmente sorprendente final de temporada. Uno de los principales atractivos de la serie, aparte de la originalidad del guion, son las excelentes interpretaciones. De todos en general, pero de las féminas en general. Reconozco que yo siento debilidad por Wilson por distintos trabajos, y por Tierney, mayormente por su personaje en E.R. (Urgencias). Pero la verdad es que son las que mejor están. La que más se luce es la primera, como protagonista. Pero Tierney tiene algunos momentos espléndidos.

Y con esto llego al final de esta entrada del día de Navidad. Probablemente, el próximo jueves vendrá el comentario de los especiales navideños de las series británica. Que hay cuatro o cinco este año. Lo dicho al principio, que las navidades os sean leves y lo paséis bien.

Y la comida... mucha comida,... espero que no os empachen las fiestas (Mercado de la Boquería).

Y la comida… mucha comida,… espero que no os empachen las fiestas (Mercado de la Boquería).

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[Televisión/Fotografía] Cosas de series extra; algo de ética y un triste adiós a la redacción de noticias (The Newsroom)

Televisión

Pues sí. Como hago de vez en cuando con algunas selectas series cuando llegan a su final, voy a dedicar a The Newsroom una entrada especial televisiva cuando ha llegado al término de su tercera, corta y última temporada. Han tenido el detalle de dejar que la serie se despidiera con una minitemporada de seis episodios que, ya adelanto, a mí me han gustado bastante.

Veamos, probablemente podemos asegurar sin temor a equivocarnos que The Newsroom no ha sido una serie perfecta. Bueno. Ninguna lo es. Las hay mejores y las hay peores. Las hay muy buenas que no nos perderíamos, y otras que sin embargo abandonamos. La mayor parte de la series malas o flojas no las vemos, pero existen una serie de guilty pleasures que no nos perdemos tampoco. Bueno, pues para mí la redacción de la ficticia ACN ha sido una muy buena serie, llena de imperfecciones, que no me hubiese perdido por nada del mundo.

La serie que celebramos hoy es de ambiente básicamente neoyorquino, así que me trasladaré fotográficamente a Manhattan.

La serie que celebramos hoy es de ambiente básicamente neoyorquino, así que me trasladaré fotográficamente a Manhattan.

Esta serie ha recibido muchos palos de cierta crítica y de cierto sector de la sociedad. Se decía que no representa la realidad del periodismo y de las cadenas de televisión. Que era una utopía, un sueño de sus productores, pero que el mundo no es así… Que por lo tanto tendría más de fantasía que,… patatín, patatín, patatán. Efectivamente, eso es así. Desgraciadamente es así. Desgraciadamente, la prensa, los medios de comunicación, la televisión no son servicios públicos destinados a mantener una población informada y crítica. No son eso. Desgraciadamente, estamos rodeados de medios de comunicación que sirven a intereses empresariales y políticos no declarados. Desgraciadamente, las televisiones de hoy en día son el circenses del panem et circenses de finales del siglo XX y XXI. Efectivamente, hoy en día los listos de las televisiones son los que han convencido a la población de que si les hacen el trabajo de enviarles las noticias y las fotos desde casa, desde el móvil, desde la calle, así no tienen que pagar profesionales cualificados y críticos que informe si no objetivamente, que es muy difícil, sí con ecuanimidad. Nada eso es necesario. Si además la gente se siente orgullosa si su foto sale por la tele o la publica un periódico. Da igual la finalidad de tal publicación o las consecuencias éticas derivadas. Nada de eso importa. Desde este punto de vista, la serie es un engaño. No refleja la realidad, ni hacia donde va el mundo de la información. Un cuento.

Voy a comentar una situación particular. Para ilustrar la forma de hacer y de paso establecer mi visión ética personal. Quien siga este Cuaderno de ruta sabrá perfectamente que soy aficionado a la fotografía. Todas mis entradas llevan al menos una fotografía hecha por mí; la mayor parte de las veces más de una. Hace unos días, reunido para celebrar el fin de año con otros aficionados a la fotografía me dieron la noticia:

“Una de tus fotografías ha salido publicada en un periódico.”

O en la página web de un periódico; no sé.

“Hasta ponían tu nombre.”

¿¿¿??? Pues yo no sé nada. Nadie me ha dicho nada.

Nueva York, junto a todo el nordeste de los Estados Unidos, se presupone como la región más progresista del país, más predispuesta a las luchas por las libertades.

Nueva York, junto a todo el nordeste de los Estados Unidos, se presupone como la región más progresista del país, más predispuesta a las luchas por las libertades.

Algunos de lo que me lo comentaban me lo decían como si me tuviese que hacer ilusión o algo… No quise saber ni qué medio de comunicación fue, ni qué foto era, ni qué noticia era la que ilustraba la fotografía. Sólo sé que el medio de comunicación se había arrogado el derecho de publicar un fotografía hecha por mí, sin pedirme permiso, sin comunicármelo siquiera, no digamos ya sin preguntarme si yo estaba de acuerdo en que se publicase en el contexto que fuera. Se habían limitado a tirar por la calle del medio. La mayor parte de nosotros no vamos a protestar; estamos muy liados con nuestras cosas y nuestros problemas como para meternos en estos líos. A mucha gente, que le pase esto le hace ilusión. A ellos, a los medios, les sale más barato; así no tienen que pagar a fotógrafos profesionales.

Pues bien. Mejor dicho; pues mal. Yo no estoy de acuerdo con estas prácticas. Me parece que son de una falta de ética profesional y corporativa absoluta. Así no se hacen las cosas. Y si se lo comentas a algún periodista o profesional de los medios con tono de crítica se te queda mirando como si fueras un marciano. Me avergüenzo de los medios de comunicación que sufrimos en esta sociedad. En los que hace tiempo, por la falta de confianza que siento, evito invertir ni un céntimo. Yo que durante años era uno de los fieles que a primera hora de la mañana, cuando casi no había amanecido, pasaba por el quiosco a comprar mi ejemplar de la prensa. Nunca más.

Antes de terminar con mi opinión de la serie, para cualquier aficionado o profesional de la fotografía que pudiera leer esto, mi posición respecto a la utilización de las fotografías que hago como aficionado que soy.

Salvo algunas, todas mis fotografías las publico con un aviso de que me reservo el derecho de copia y de utilización. Las excepciones las publico bajo licencia Creative Commons, con las condiciones de que se pueden compartir con reconocimiento de autoría, para usos estrictamente no comerciales y sin permitir obras derivadas. El uso por un medio de comunicación no reúne estas condiciones. En dos ocasiones, medios de comunicación me han llamado para obtener mi permiso. Les he dicho que no, que el uso para el que las querían no me parecía adecuado. Uno de ellos se ofreció a pagarme una cierta cantidad. Contesté que no soy profesional, que me gano la vida de otro modo, y que no tengo interés en pisar el terreno a otras personas que se dedican profesionalmente a la fotografía de prensa y que considero más idóneos que yo para proporcionarles el producto que necesitan.

Cuanto haya de cierto en ese hecho y cuanto no, eso es algo que no me considero capacitado para analizar.

Cuanto haya de cierto en ese hecho y cuanto no, eso es algo que no me considero capacitado para analizar.

Los únicos usos para los que he cedido fotografías que se podrían considerar comerciales han sido a tres o cuatro artistas, danzantes, mimos, animadores callejeros, que tienen muy poco o ningún presupuesto para crear material de promoción y de los que he obtenido fotografías en alguno de sus espectáculos. Entiendo que son casos en los que no piso los derechos de ningún profesional,… porque esta gente no tiene dinero ni presupuesto para contratarlos. Por lo tanto no hay lucro cesante posible.

También he negado mi colaboración a administraciones públicas. Creo que aunque usen el dinero público también tienen que pagar a profesionales adecuados por sus obras. El dinero público tiene que crear empleo y riqueza, no satisfacer mi ego de aficionado.

Dicho todo lo cual, volvemos a la televisión. Efectivamente, tal y como está el panorama, la redacción de noticias que nos presentaba The Newsroom era utópica e irreal. Desgraciadamente. Y precisamente por eso, porque ejercía la función de informarnos de qué debemos exigir y esperar de los medios de comunicación, porque ejercía una función crítica con la realidad tal y como existe, a la vez que nos entretenía y mucho con las aventuras de sus protagonistas, considero que era una serie imprescindible. Que no me he perdido ningún capítulo. Con sus cosas buenas, que las tenía y muchas. Con sus cosas malas, que también tenía alguna. Lo siento pero Maggie Jordan (Alison Pill) me ha resultado estomagante durante casi toda la serie. Pero había otros personajes que la compensaban de sobras. Yo me he divertido mucho. Me lo he pasado bien. He disfrutado.

Y por último, lo más importante, me he enamorado desde el primer momento y hasta el día que me despida de este perro mundo, de la única, la guapísima, la inteligente, la incomparable, la despistada, la morenaza,… de Sloan Sabbith (Olivia Munn). Aayyy…

También es un lugar donde prosperan muchas empresas que tienen poder e intereses en los medios y que no necesariamente están dispuestos a luchar por la independencia de los mismos.

También es un lugar donde prosperan muchas empresas que tienen poder e intereses en los medios y que no necesariamente están dispuestos a luchar por la independencia de los mismos.

Carlos Carreter

[Televisión] Cosas de series; muchas idas y venidas justo antes de Navidad

Televisión

Como consecuencia de mi semana en París, cogí mucho retraso en el seguimiento de las series de televisión. También ha habido muchos cambios en las últimas dos semanas. Novedades y finales diversos. Me encuentro también con que parece que ando con menos tiempo para ver televisión. En fin. Que en estos momentos, dejo para el parón navideño el recuperar el ritmo con las series que se encuentran hacia mitad de temporada, y voy a comentar las novedades y los finales que se están produciendo en estos días.

Sí quería anunciar mi adiós definitivo a dos series, Resurrection y The 100, que nunca me convencieron mucho, y que definitivamente en esta su segunda temporada no había conseguido llegar a interesarme. Así pues, dado que como digo tengo menos tiempo, se han caído de mi cartelera, sabiendo que no las voy a echar mucho de menos. Mientras, ha regresado una comedia de situación, no especialmente brillante, pero simpática y con algún momento divertido, Ground Floor, que de momento parece segura en mi cartelera. Especialmente dada la escabechina de este tipo de series que ya comenté en semanas pasadas se ha producido este año.

Ha habido dos novedades, Girlfriends’ guide to divorceMarco Polo, que no me interesaron ni para que terminara de ver su primer episodio. Así que nada. Fuera. En la que más expectativas tenía puestas era en la segunda, un drama histórico, que no me convenció nada. Su fórmula es la habitual; intriga, algo de sexo, algo de violencia y nulo rigor histórico.

Han creado una serie, The Librarians, a partir de un personaje de telefilmes televisivos, un sucedáneo de Indiana Jones, que no eran muy buenos en sí mismos. Más bien cutres. No les concedo un futuro muy alagüeño. Al menos en mi televisor. Pero lo probaré durante las navidades.

Hoy nos pasearemos por los barrios de Londres que más nos recuerden al de los años 70. Como en los alrededores de King's Cross.

Hoy nos pasearemos por los barrios de Londres que más nos recuerden al de los años 70. Como en los alrededores de King’s Cross.

También nos llega una drama de ciencia ficción, Ascension, en formato de miniserie de seis episodios, sobre el que había muchas expetativas. Tal vez Syfy intentando recuperar la gloria de los tiempos de Battlestar Galactica. Pero lo cierto es que el primer episodio me ha dejado un poco frío. Como son solo seis episodios, para ver estas navidades, supongo que la terminaré.

Y hemos tenido tres finales. A uno de ellos, final definitivo de la serie, The Newsroom, le dedicaré un artículo en exclusiva. A lo mejor el sábado.

De la comedia de humor negro y sarcástico en entorno médico Getting On, no sabemos todavía si volverá o no. Con su cortas temporadas, hasta ahora dos, de seis episodios de media hora de duración, las aventuras de esta disfuncional sala de atención geriátrica de un hospital americano nos provoca momentos absolutamente surrealistas mezclados con críticas mordaces al sistema sanitario norteamericano. A mí me parece muy buena, pero en ocasiones tremendamente dura. No hay piedad por parte de los guionistas hacia los caracteres de esta peculiar unidad de hospitalización, donde continuamente se ponen en cuestión temas éticos, tanto a nivel personal como de las organizaciones sanitarias.

Finalmente, hemos podido disfrutar también de los seis episodios de una hora de duración de The Game. Historia de espías británicos de corte tradicional, ambientada durante los años 70 en plena Guerra Fría. Un grupo de agentes del MI5 británico que se tienen que enfrentar a una grave amenaza por parte del KGB soviético, que puede hacer tambalear el equilibrio de fuerzas del momento. Desconocen la naturaleza de la amenaza. Y está claro que parece que entre ellos hay un topo. Quizá no sea una historia novedosa, pero está muy bien hecha y muy bien interpretada. Se toma su tiempo para despegar, y al final llega al desenlace con coherencia, sorprendiendo al espectador al mismo tiempo. A mi me parece muy recomendable.

Como veis, muchos cambios y novedades. La semana que viene más.

La serie de espías que comento hoy también nos lleva por el Regent's Canal. Eso sí siempre en un ambiente brumoso, nada del sol que me hace a mí por esas tierras.

La serie de espías que comento hoy también nos lleva por el Regent’s Canal. Eso sí siempre en un ambiente brumoso, nada del sol que me hace a mí por esas tierras.

Carlos Carreter

[Televisión] Cosas de series; la chica se va a la mili

Televisión

En medio del medio parón debido a las festividades norteamericanas en las que dan gracias a algún dios porque comenzó el exterminio sistemático de nativos norteamericanos y de pavos, y sin grandes novedades que destacar en lo que se refiere a las series que llevo en cartelera, me dedico esta semana pasada a recuperar una miniserie, que puede ser la primera temporada de una serie con continuidad futura, de la televisión inglesa.

Se trata de Our Girl. Esta serie comenzó siendo un telefilme en el año 2013 de hora y media de duración, que a mi me pasó totalmente desapercibido. Y dado el éxito del telefilme, le dieron la oportunidad de desarrollar un poco más la historia con una serie de cinco episodios más de una hora de duración, que se emitió en este otoño. En un principio no me interesó, las aventuras y desventuras de una chica en el ejército británico no me llamaban la atención. Pero un par de reseñas que hablaban de aspectos interesantes me hizo recuperarla, y con la circunstancias  que he comentado al principio de esta entrada, verla casi de tirón.

Carlos Carreter

Mucho Londres en la serie,… no las partes monas, como Westminster, en la foto; más bien el East End, en el muy racialmente diverso Newham.

 

En principio, el telefilme inicial tenía un tono social. Molly Dawes (Lacey Turner), una “choni” del East End londinense que acaba de cumplir los 18 años, con una familia que si no es completamente disfuncional se esfuerzan por ello, en un entorno de diversidad social mal asumida, sobretodo debido a la inmigración, que ha terminado el instituto sin perspectivas de seguir estudiando, y por lo tanto entrando en una espiral de empleos basura,… Y en estas está en medio de una crisis absoluta cuando decide entrar a preguntar a una oficina de reclutamiento de las fuerzas armadas británicas. Y contra todo pronóstico, entra en el centro de instrucción donde se lo curra para intentar pasar el período de entrenamiento y formar parte de la clase de tropa de la sanidad militar británica. Como telefilme, me parece que tiene elementos interesantes en su planteamiento, aunque progresivamente se va convirtiendo poco menos que un programa propagandístico de las fuerzas armadas de la “Perfida Albión“. En condiciones normales, llega un momento en el filme en el que hubiera apagado la tele… salvo que hay algo que la sujeta y es el personaje central y la soltura con que lo interpreta su protagonista. La peliculilla está bien realizada, los ingleses tienen oficio para estas cosas, pero fundamentalmente sigues adelante porque la chica es un encanto, te cae bien y empatizas con el personaje lo suficiente para saber qué va a ser de ella. Aunque es ampliamente previsible.

Carlos Carreter

También muchos soldaditos, claro está, aunque no los pijos de la Home Guard y similares que sirven para entretenimiento de turistas en Whitehall o Buckingham Palace.

 

La serie lo que hace es darnos a conocer sus aventuras ya como soldado del cuerpo de sanidad militar, encuadrada en una compañía en servicio en Afganistán. Nuevamente nos encontramos con una situación de partida interesante, con mucho potencial. Nuevamente adquiere una deriva que hace que pierda interés por momentos. Nuevamente si sigues adelante es por la empatía de Molly/Lacey que hace que te apetezca saber qué va a ser de ella. Porque donde desde mi punto de vista la “cagan” en esta ocasión es montando un tríangulo amoroso en el que los dos catetos que se pelean por la hipotenusa protagonista son un soldado compañero de la chica y el apuesto capitán al mando. Está claro que el soldado no tiene nada que hacer, está algo venado (desaprovechado Iwan Rheon, a quien recordamos de su inquietante papel en Game of Thrones). Por lo tanto, a pesar de la buena factura técnica, esta serie rodada a caballo entre el Reino UnidoSudáfrica se convierte en algo muy parecido a un guilty pleasure, esos placeres culpables que combinan elementos positivos con otros infumables, pero que acabas viendo irremediablemente. Al público votante en IMDb le ha encantado. ¿Una mayoría de “marujitas” encantadas con el pitagórico romance? La crítica está más dividida, un poco conflictuada entre los elementos que he mencionado, la potencialidad de la historia y la banalidad de su desarrollo. Y parece relativamente probable que pueda haber una segunda temporada. Las líneas argumentales principales han quedado razonablemente resueltas, pero hay margen para retomar la historia. Si vuelve… ya veré lo que hago. Soy débil con los guilty pleasures; tengo varios en cartelera… 

Nota idiomática: Cuando en la versión original, en el ambiente militar se usa la palabra medic, nunca hay que traducirlo como “médico” (en inglés doctorphysician). La traducción más correcta sería la de “soldado de sanidad” o “sanitario” por hacerlo más breve. El error es muy común, demasiado común; lo he visto en doblajes de muchas películas cuyo idioma original es el inglés. En muchos sitios en castellano he visto que decía que la chica de dieciocho se convertía en “médico” del ejército tras una instrucción específica de seis meses. Una tontería como una piano de grande.

Bath

Y también una visita a la coqueta ciudad de Bath, de donde es originario uno de los “catetos” del triángulo amoroso de la serie; el apuesto capitán. Mucho más pijo que el East End de la protagonista o la galesa Newport del otro “cateto”.