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[Historia / exposiciones] La curiosa historia de los alemanes del Camerún en Zaragoza
Este es un pasaje de la historia de mi ciudad, Zaragoza, que yo no conocía. Que había elementos en la ciudad que indicaban una cierta vinculación con Alemania, era obvio. ¿Qué pinta un cementerio alemán en Torrero, junto al cementerio para todos? Muchos lo han asociado a la “visita” de la Legión Condor a la ciudad durante la Guerra Civil, porque además se abrió durante este nefasto episodio de nuestra historia. Pero me constaba que el uso de este camposanto iba mucho más allá de esto.
El caso es que en el Centro de Historias hay una exposición que incluye fotografías, objetos y narraciones sobre las peripecias de estos tres centenares de alemanes que se vieron obligados a dejar las tierras del Camerún, donde tenía el Reich Alemán establecida una colonia, por las visicitudes de la Primera Guerra Mundial. El caso es que fue gente que se estableció en Zaragoza y han dejado su recuerdo. Os dejo algunas fotos de la exposición.

Alguno de los exiliados recibió por su desempeño en la campaña camerunesa la Cruz del Hierro, la principal condecoración alemana en tiempos de guerra.

El disco de este gramófono contiene un tango en alemán titulado “Die Nacht von Zaragoza; “La noche de Zaragoza”. Se desconoce si fue motivado por la vinculación germano-maña, o simplemente al compositor le pareció que Zaragoza era lo suficientemente exótica como para escribir un apasionado tango que transcurriese aquí.

Yo he comido salchichas Kurtz, claro. Negocio de cárnicos debido a la iniciativa de uno de los exiliados.
También visité la pequeña exposición del Espacio Tránsito del Centro de Historias que bajo el nombre de Utsuroi presentan los artistas Vicky Mendiz (de Zaragoza) y Shino Hisano (de Sapporo).
Menos viajes y alguna escapada a Madrid
Decir que este año he hecho menos viajes de los que me gustaría es una obviedad. Eso es algo que me pasa siempre. Pero es cierto que en este 2011, las circunstancias han hecho que haya hecho menos viajes que en años pasados. Hasta dos veces se me malogró un viaje, en semana santa y en la semana del pilar. Pero bueno intentaremos disfrutar de los que sí hice.
Escapadas a Madrid
Tres escapadas hice a la capital este año. Ninguna a Barcelona, donde me tiene puesta falta. Las dos primeras con la excusa de exposiciones fotográficas, MadridFoto 2011 y PhotoEspaña 2011. La última, para compensar, mi viaje fallido en la semana del pilar. Por decir que me iba a algún sitio.

En octubre, aproveché para revisitar el Museo del Ferrocarril. Hacía 10 años de la última vez. Y es un sitio que me gusta.
Vacaciones en el norte de Alemania y Copenhague
Este año, mis “vacaciones largas”, a principios de julio fueron para visitar Hamburgo y otras ciudades hanseáticas, con una escapada a Copenhague y alrededores. Lo cierto es que estuvo muy bien. Tiempo agradable. Cosas interesantes por ver. Que más puedes pedir.

En Copenhague, a veces sorprende poder obtener tranquilas imágenes de un sitio tan bullicioso como Nyhavn.

En cualquier caso, cualquier sitio es bueno para descansar, incluso la turbulenta fuente de la diosa Gefion.
Vacaciones cortas en Estocolmo y otras ciudades suecas
Sí que pude realizar mi escapada corta de cinco o seis días a mitad de agosto. Y en esta ocasión me dirigí a la capital sueca, aunque también visité Gotemburgo y Uppsala. Fuero unos días tranquilos, con bellas ocasiones fotográficas, gracias a unas condiciones de luz cambiantes, pero en general más agradables que en nuestras latitudes.

La capital sueca me recibió, con su ayuntamiento como elemento significativo, con un día de nubes y lluvia.

Habitualmente rodeado de muchos turistas, el momento ideal para visitar al diminuto Järnpojken es la noche.
[Fotos] Ferrocarriles en blanco y negro
En gran medida, ayer estuve abstraído de otras actividades porque me puse con un proyecto de hacer una pequeña publicación con fotografías de tema ferroviario extraídas del conjunto de mi último viaje por el norte de Alemania y Dinamarca. Y todas en blanco y negro. Creo que puede quedar curioso. Os dejo un adelanto.







[Viajes] Álbumes de fotos de las ciudades hanseáticas y Copenhague
Dentro de las rutinas habituales después de cada viaje, está preparar el álbum o los álbumes de fotografías del viaje, que a través de Blurb se convertirán en imágenes de verdad, en papel, que ocuparán un espacio en mi biblioteca de recuerdos y fotografías. Pero dichos álbumes pueden verse también en línea a través de Issuu. A continuación os pongo las portadas de los tres álbumes que he preparado de mi último viaje a las ciudades hanseáticas del norte de Alemania y a Copenhague y alrededores. Hay uno dedicado en exclusiva a Hamburgo, otro al resto de las ciudades alemanas, y el tercero a Copenhague y otras localizaciones danesas (y sueca). Pulsando con el ratón en las imágenes podréis acceder a hojear los álbumes.
Espero que los visitéis y que os gusten. Y se es así agradecería vuestros comentarios.
Música recomendada
Ya he comentado en alguna ocasión lo que me gusta la cantante de bluegrass, Alison Krauss. Y que recientemente sacó al mercado su último disco con Union Station, Paper Airplane. Pues bien. No hace falta comprarse el disco para escucharlo legalmente. Esta semana, en Radio 3 han publicado un podcast extraordinario de Toma Uno en el que ofrecen el concierto que dio la cantante con su banda en Londres hace un par de meses para presentar el disco. Y está muy bien.
[Historia] Las otras catástrofes de las guerras
Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5
Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.
[Viajes] Cuaderno de viaje – Ciudades hanseáticas y Copenhague, 2011
Como es habitual en este Cuaderno de ruta, las entradas correspondientes a uno de mis viajes son agrupadas en forma de cuaderno de viaje que puede ser consultado directamente a través de los enlaces que podéis encontrar en la columna derecha de la página. Durante estas semanas, cuando me preguntaban dónde iba de vacaciones contestaba que a Hamburgo, pero que iba a moverme por el norte de Alemania con alguna escapada a Dinamarca. Vamos. Que a las vacaciones les faltaba un nombre oficial.

El Binnenalster, lago Alster interior, en el centro de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
Tras analizar mínimamente lo recorrido, se ve que hay dos entornos claramente diferenciados. Las ciudades visitadas en el norte de Alemania son todas ellas, salvo Celle, ciudades hanseáticas. Y conservan este título en la denominación. Incluso Lübeck fue la cabeza de la Hansa, organización comercial y política que dominó el comercio del mar del Norte y del Báltico durante siglos.
En cualquier caso, tanto Hamburgo y Lübeck, como las otras dos ciudades hanseáticas visitadas, Bremen y Lüneburg, constituyen un conjunto homogéneo cultural y socialmente, que da sentido al viaje en su conjunto.

La fachada de la St. Petri Dom, catedral de la ciudad de Bremen, que junto con el puerto de Bremerhaven forman la Ciudad Libre Hanseática de Bremen o Estado de Bremen - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
Como contrapunto, Copenhague es la capital de Dinamarca, en su momento aspirante a potencia dominadora en Escandinavia y el Báltico, y por lo tanto principal rival comercial y político de la Hansa. No obstante, no hay grandes diferencias en las modos sociales, culturales y económicos entre la capital danesa y las ciudades del norte de Alemania. Así que en su conjunto forma un viaje bastante coherente y homogéneo, que ha resultado incluso más interesante de lo que había previsto.
[Viajes - Hamburgo] Y… fin… todo lo bueno se acaba; de vuelta a casa

Viaje de vuelta. Madrugar un poquito. Llueve. Hace fresco. Brrrrrr...

Los jardines del vecindario, estos días animados por el buen tiempo, están solitarios. Y húmedos. Aunque ha dejado de llover. Algo es algo.

Tras coger el metro, un S-bhan, el equivalente a un tren de cercanías o un metro rápido, según como se vea, me traslada al aeropuerto.

Las típicas rutinas de facturación y embarque se resuelven con rapidez. Como uno sale con tiempo, por los imprevistos, luego sobra rato para aburrirse.

El viaje transcurre sin problemas. Con asquerosa puntualidad. Así que a las tres y media de la tarde ya estoy cogiendo el AVE para Zaragoza. Con el mejor de los tiempos previstos. Esto de viajar cada vez tiene menos emoción. Pero habrá que volver a comprobarlo. Espero que no pase mucho tiempo..
[Viajes - Celle y Lüneburg] Dos ciudades monas de la Baja Sajonia en un día gris y lluvioso

Último día de turismo. Mañana vuelta. Y la "hauptbahnhof" a coger el tren. No sé si podré llegar con esa multitud en el andén.

Un rayo de esperanza en la mañana. Mejor dicho, de sol. Parece que igual se arregla un día que promete lluvias. Acabo de llegar a Celle.

Lo que hay que ver... Un sinfín de casitas monas con travesaños de madera en las fachadas, y muchos leoncitos.

La plaza del ayuntamiento, con el ayuntamiento, claro, y una iglesia, muy blanca y sencillita por fuera.

Pero la iglesia resulta ser relativamente barroca por dentro; no está mal por eso. Parece que no dejan hacer foto, pero como no me ven y la D-Lux 5 es tan discreta...

La plaza del ayuntamiento tiene su correspondiente mercadillo, que molesta un montón. Se irán al mediodía, cuando la luz sea más penosa.

La Rats-Apotheke, la farmacia del ayuntamiento, vende bálsamos milagrosos. Tengo yo que buscar qué tipo de engaño es este. El establecimiento es muy historiado, además.

Esta escultura del hombre atravesando una puerta, que yo he visto en algún otro lugar y no recuerdo dónde, llama mucho la atención. ¿Habéis contado las manos del señor que atraviesa la puerta?

Un rato después, volviendo de comer, veo que le han puesto un libro de "book crossing". Tentado estoy de cogerlo. Pero en ese momento caigo que no tengo ni idea de alemán... Otra vez será.

Más tarde de lo previsto llego a la estación. He quedado en Lüneburg con mi compañero de fatigas. Él ha trabajado por la mañana en Hamburgo. Para poder llegar a tiempo, me cojo un ICE. Sale 50 minutos más tarde que el regional que pensaba coger, pero llega a Lüneburg sólo 2 minutos después. Diferencia, ¿no? Y qué cómodo. Mientras tanto, ha empezado a llover de continuo.

Visitamos Lüneburg bajo la lluvia. El primer contacto tras dejar la estación es muy positivo. Mono, ¿verdad?

Después de una visita rápida una iglesia que estaban cerrando, nos subimos a la Wasserturm. Un depósito de agua en una torre de altura más que notable.

He aquí la escalerilla que baja por el interior del depósito. No sube. Que subir se sube en ascensor. Mucho más descansado. Dónde va usted a parar.

Aquí también hay farmacia pija. Pero no es una "rats-apotheke" como la de Celle, sino una "rath-apotheke", si no recuerdo mal. En cualquier caso, aquí engañan con el Olivenöl. ¿Os imagináis ducharos con aceite de oliva? Pues eso. O algo así.

Y he aquí la sorpresa. Según la guía, esperábamos una ciudad mona, similar a Celle. Por lo menos en la guía las relacionan. Pero no. Esta tiene un aspecto totalmente hanseático. Comprobamos en un mapa que mientras Lüneburg está en el área de influencia de Hamburgo, Celle está dentro de la de Hannover. Y son dos estilos totalmente distintos, por lo que se ve.

Hoy hemos vuelto pronto a Hamburgo. El día se ha puesto realmente mal, y con lluvia intensa. Así que hemos pasado de ir a cenar por ahí y tal. Nos hemos despedido en la estación comiéndonos unos bocatas y bebiéndonos unos zumos naturales. Yo me vuelvo mañana. Mi colega trabaja hasta el lunes que viene. En el ascensor del hotel me fijo en algo. En estos días se está jugando el mundial de fútbol femenino en algún sitio. Y aquí en Alemania le dan mucha importancia. Pensábamos que eran más civilizados y menos prejuiciosos sobre determinados deportes y su práctica por el sexo femenino. Pero al ver este símbolo... No. Son tan machistas como en todos los lados.
[Viajes - Travemünde y Hamburgo] Mañanita de sol y playa, y tarde de paseo por Hafencity

Estaba decidido desde ayer; hoy tocaba relax. Y qué mejor que irse a la playa. Así que a las 10 me he ido a la estación de Lübeck, donde en medio de un follón de trenes regionales que han llegado todos a la vez, con gran revuelo de gente, he montado en el RB que lleva a Travemünde Strand, y a la playa. Y bien concurrido que iba el tren de gente con la misma idea.

Alguien me dijo una vez que el Mediterráneo en España es ideal porque está bien colocado para tomar el sol por la mañana. Te tumbas mirando al mar y el sol lo tienes también de cara. Pero aquí no. Y las curiosas casetas que alquilan para no tener que usar sombrilla, en vez de mirar al mar, miran al único edificio alto y horrendo que hay en el lugar.

En cualquier caso, no me he puesto a tomar el sol. He paseado por la costa. A continuación de la playa, hay unos bosques muy frondosos junto a la costa por donde es muy agradable pasear. Y no faltaba gente caminando o en bicicleta.

El mar, tranquilo. Al fin y al cabo, el Báltico también es un "mediterráneo" y es más calmado que el oceano abierto.

Después, la gran atracción del lugar. El "Passat". Y no es un coche de una conocida marca germana. Es un velero de cuatro palos de lo más aparente.

Aquí, la aguja de marear del "Passat". O como quien dice, el GPS de antaño. Claro que había que tener algo más de dos dedos de frente para usar la brújula del barco.

Lo que es la población de Travemünde, que pertenece al municipio de Lübeck, no tiene gran cosa más. Aseada y animada. Ya está.

Por la tarde, de nuevo en Hamburgo, he quedado con mi colega cuando ha terminado de trabajar. Paseo por Hafencity. Que nos gustó hace una semana, pero la luz no era propicia. Hoy, después de una ligera lluvia, la cosa prometía.

Y así hemos empezado un paseo con una luz suave que resaltaba el color rojizo de los ladrillos del barrio.

En ese momento, había todavía mucha animación, y la gente iba y venía constantemente por las pasarelas del lugar.

Pero se ha vuelto a nublar, y de repente es como si se hubiera convertido en una ciudad fantasma.

A penas un puñado de turistas con sus cámaras. Y ni siquiera el paso de los barcos animaba. Es el único que hemos visto pasar en mucho rato.

Conforme iba echándose la tarde encima, uno de los muchos paneles informativos de Hafencity nos ha permitido seleccionar el restaurante más adecuado. Y lo ha sido. Vaya.

En cualquier caso, antes de la cena aún nos ha dado tiempo a sorprendernos. Como por ejemplo ante la vista de dos submarinos en el vano de un edificio. Casualmente, el museo marítimo.

También nos ha sorprendido la señal de tráfico. Tan descolorida que debe ser muy antigua. Y en inglés. Igual es un "recuerdo" de la ocupación británica de la ciudad. Pero de eso hace ya tiempo. Ha llovido un rato. Y más en estas latitudes.

También nos ha llamado la atención que el nivel del agua estaba mucho más bajo que hace una semana. Incluso algún canal se veía con lodo. No sé si afecta las mareas en la desembocadura del Elba, o es que el río baja con menos agua. Lo que sea. El caso es que hemos cenado, y nos hemos ido a dormir. Mañana último día de turismo. Anuncian lluvias...
[Viajes - Lübeck] Tren, barco, otra vez el tren,… de vuelta en Alemania, ya estoy en la ciudad hanseática de Lübeck

Por la mañana hemos tenido desplazamiento. Nos hemos ido a la estación de Copenhague para coger el tren de vuelta a Alemania. Mi colega hasta Hamburgo, que tiene que trabajar. Yo me he quedado a pasar una noche en la ciudad hanseática de Lübeck.

Viaje aburridete al principio, en un ICE pequeñito diesel, que tienen los daneses aunque pintado a la alemana. Pero se va cómodo.

Pero se ha animado porque al llegar a cierto punto, al Fehmarnbelt, uno de los numerosos canales o estrechos que separan las tierras danesas entre sí y con los vecinos, el tren ha embarcado en un ferry para una travesía de 45 minutos.

Las maniobras son rápidas. A lo que hemos salido del tren, el barco ya había zarpado. Poco se entretiene.

Y que fotos puedes hacer cuando estás en medio del mar. Pues al mar. Claro.

En fin, que al mediodía ya estaba en Lübeck, y tras descansar un rato en el hotel para evitar las primeras horas de la tarde, siempre horribles para hacer turismo, he salido a conocer la ciudad. En ese momento, el cielo estaba cubierto casi por completo, y hoy me lo he tenido que currar para pillar alguna foto. Una luz horrible.

Así que confiando que como de costumbre por estas latitudes, más adelante en la tarde se aclare un poco, he visitado la iglesia de Santa María. Interesante visita. Guardan en el sitio donde cayeron las campanas antiguas que se desplomaron tras un bombardo británico y el correspondiente incendio del templo.

Luego me he subido a la torre de Sank Petri, y ha empezado ha salir el sol. Con la tarde ya avanzada, era una promesa de mejores fotos.

La plaza del ayuntamiento es mona en dos de los cuatro lados. O lo sería si no la afeara el mercadillo que hay en medio. Se nota en la ciudad una mezcla de edificios viejos y nuevos. Supongo que como consecuencia de los destrozos de la guerra. Una pena. Antes de la misma debía ser realmente estupenda. Ahora se queda en mona.

Entre los horribles remolques y furgonetas que constituyen el mercadillo, este pequeño edificio alberga debajo una frutería y es de los más mono del mercadillo.

Después de visitar los monumentos más destacados, a callejear, que la tarde se ha puerto realmente muy agradable.

Las vistas más bonitas a orillas de uno de los varios canales que rodean el casco histórico de la ciudad.

No faltaba gente haciendo deporte. Han pasado varias de estas piraguas. Y los timoneles daban notorias veces tiránicas para animar el ritmo de los remeros, que eran de toda edad y condición.

En la Holsten Tor, uno de los monumentos más característicos, me ha hecho gracia lo de "S.P.Q.L.". O sea, "Senatus populusque Lubecensis" en ver de "Romanus". Esta puerta, junto con el casco histórico, es patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

Y vuelta a los canales, que son muy entretenidos. Y bonitos al atardecer.

Después de cenar, todavía quedaba algo de luz para ir paseando hasta el hotel.

Al que ya he llegado anocheciendo, lo cual es relativamente tarde, por lo que se estiran las horas de luz en verano en estas latitudes.
[Viajes - Bremen y Hamburgo] Hoy, a pasar el día a Bremen,… o Brema, como se decía cuando nos contaban de niños el cuento de los músicos…

Pues eso. Que hoy ha sido pasar el día en Bremen. Sólo, porque mi colega tenía que currar. Y aquí, llegando en el tren a la estación de la ciudad hanseática.

Como nada más llegar se ha puesto de llover, a visitar un par de templos. Ambos protestantes. Uno, antiguamente dedicado a Nuestra Señora, que no tenía gran cosa de especial.

El otro, el "Dom", o sea, la catedral, más vistoso.

Después de comer, ya con sol, a pasear la ciudad. Que en realidad se ve en un par de horas. Pero luego puedes pasear. Aquí el prusiano. En casi todas las ciudades alemanas, hay al menos uno de estos prusianos. Un "guillermo", u "otto", o lo que sea. Muy militarotes.

El Roland grandote este, junto con el ayuntamiento son patrimonio de la humanidad.

El ayuntamiento. Muy recargadito. Pero mono.

Ante la catedral, se nos han clavado estos coloridos coches. Supongo que irían de "propagandeo". Pues vale.

Una de las calles más típicas, la Böttcherstrasse, que junto con el barrio de Schnoor, son muy típicos, y llenos de tiendecitas para que los turistas compren.

Otra vista de la Böttcherstrasse.

Y por supuesto, no podía falta la escultura que representa a los protagonistas del famoso cuento de los hermanos Grimm, "Los músicos de Brema".

Ha dado tiempo a pasear por los abundantes jardines y parques de la ciudad, donde un vistoso molino casi nos hace pensar que nos hallamos en los Países Bajos. Lo cierto es que tampoco está muy lejos ni es muy diferente de estos lugares.

Aquí he estado a punto de comprar unos chocolates, que tenían una pinta bárbara. Pero justo al ir a entrar, el tipo ha estornudado justo encima de las chocolatinas que tenía delante... y se me ha pasado el hambre. Que hay mucho "coli" por estas latitudes...

Ya en el tren de vuelta, el "Metronom", especie de tren regional, cruza las tierras de la Baja Sajonia.

Y he llegado a Hamburgo con un bonito atardecer.

Algo de picar en la estación, que ya era tarde para buscar exquisiteces para cenar...

... y mira tú, qué arco iris al ir a coger el metro. ¡Pero si no había llovido!

No, efectivamente. Aquí llueve después del arco iris. Así ha sido la sorpresa al llegar con el metro a Billstedt, donde está mi hotel.
[Viajes - Hamburgo] Buen día; lo mejor el puerto, lo demás tampoco ha estado mal

Hoy, la mañana ha estado al puerto de Hamburgo. En dos fases, una primera con un recorrido en barco de hora y media. Aquí vemos la salida del embarcadero.

La navegación ha consistido en una primera parte en la que el barco se ha metido entre el laberinto de antiguos almacenes de carga y descarga de la ciudad.

La segunda parte ha recorrido los distintos brazos del Elba que conforman el puerto; por ejemplo, los diques secos de reparaciones.

También algunos sistemas de esclusas, previstos para cuando hay alteraciones en el nivel del río. Parece que son fuertes en algunas temporadas.

El mercante de contenedores que estaban cargando ha sido una visión impresionante. Especialmente cuando nos hemos puesto a su lado y hemos visto su tamaño de cerca.

Después de desembarcar, la segunda parte de mi recorrido ha sido a pie entre los canales y los puentes de Haven City. Vemos cómo siguen funcionando las gruas para subir las mercancías.

El color rojizo del ladrillo da uniformidad y vistosidad a toda la zona.

Al final del recorrido a pie portuario, me he encontrado con la Casa de la Fotografía, con dos buenas noticias; se visita y tiene un restaurante. Así que he comido y he visitado una exposición relativamente interesante.

Tenía previsto que si el calor apretaba o amenazaba lluvia, un posible destino sería el Kunsthalle (museo de bellas artes); como se ha puesto de llover por la tarde, allí me he acercado. Poca gente, sobre todo niños en actividad escolar. ¿Cuándo tendrán las vacaciones los niños alemanes?

Adultos poco, casi todo turistas. La verdad es que no hay mucho turista en la ciudad. Mejor.

A la salida del museo, vuelve a lucir el sol, y puedo contemplar la fachada del edificio viejo del museo. Hay otro más moderno en un estilo totalmente distinto, que alberga exposiciones temporales.

Con mi amigo, he quedado que cuando salía de trabajar nos veíamos a orillas del Alster. La verdad es que con la tarde tan buena, se estaba muy bien. Sol y brisa.

En el lago exterior, mucha gente haciendo actividades deportivas acuáticas.

Después hemos paseado, aun con amenaza de lluvia que no se ha materializado por el "Planten un Blomen", que en el dialecto del norte de Alemania significa "plantas y flores". Un jardín botánico enorme en medio de la ciudad, vamos.

Y con su circo y todo. No muy grande. No parecía haber sesión. No sé porqué, pero me ha recordado a la película "Cielo sobre berlín". ¿Habrá una guapa trapecista que enamore a los ángeles?

Y después al vicio. A Reeperbahn en Sankt Pauli. Sexo, p.tas, perdición... Y sobre todo, unos cuantos sitios para elegir donde echar una cervecita aprovechando que de nuevo la tarde está apacible.

Viendo según que cosas, no me imagino lo incómodo que debe ser el sexo en algunas circunstancias.

Pero vamos, a la hora que hemos ido, había más gente con ganas de entrar al teatro a ver "Sister Act" que de irse a despendolarse.

Finalizado el paseo por Sankt Pauli, hemos ido a los alrededores del Rathaus con intención de cenar. Lo hemos conseguido, pero estaban a punto de cerrar la cocina cuando hemos llegado... ¡¡¡poco antes de las nueve!!! Decididamente, en esta ciudad no viven del turismo, ni les importa. Pero los "Wienerschnitzel" y la cerveza estaban buenos. Mañana más.




























