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[Cine] Carrera hacia los óscars 2012
Si quieres saber a quien premiaría yo en la próxima ceremonia de los óscars, basándome en la lista de candidatos propuesta el 24 de enero de 2012, visita Hacia los Oscars 2012.
La lista original se publicó el 25 de enero de 2012. Actualizaciones conforme vaya viendo filmes que todavía no se han estrenado en España. Actualización 18 de febrero de 2012: Lo último que he visto ha sido Shame, que no está mal, que no han contado con ella para estos premios, y que a mí no me acabo de enganchar del todo.
[Cine] Shame (2011)
Shame (2011), 17 de febrero de 2012.
Aunque el título de la película aparece como el original en inglés, lamentablemente no han traído copia en versión original de esta película a Zaragoza. Película que traía cierta expectación ya que está dirigida y protagonizada por uno de los directores, Steve McQueen, y dos de los intérpretes, Michael Fassbender y Carey Mulligan, más de moda y más en forma del momento. Si ha eso añadimos que venía publicitada por su alto contenido sexual,… qué más vamos a pedir.
Brandon (Fassbender) es un treintañero culto y elegante que vive en Nueva York, que le va bien en el trabajo, tiene un buen piso, y que canaliza sus energías en una adicción al sexo de lo más variopinto. Desde la más rutinaria autosatisfacción, hasta los lances que totales desconocidas o el sexo pagado. Un día su rutina se ve rota por la llegada de su hermana Sissy (Carey Mulligan), un cantante que va errante por el mundo, y que tiene toda la intención de pasar una temporada. La llegada de la hermana desequilibra todo su mundo. Esta se trajina al jefe de Brandon (James Badge Dale) en su propia casa. Por otro lado, Brandon intenta comenzar una relación más seria, más comprometida con una compañera, Marianne (Nicole Beharie), aunque con graves dificultades. Sabremos que la relación de amor-odio entre los hermanos esta viciada por su infancia en Irlanda, aunque nunca conoceremos qué les pasó. Poco a poco, el ordenado mundo de Brandon se derrumba, y sólo nos queda saber si la historia quedará en drama o dará un pasito hacia la tragedia.
La película está muy bien rodada, de forma muy moderna, con una fotografía implacable, gran parte del filme rodada en ambiente nocturno. Se acompaña de una buena banda sonora en la que además de la música incidental, aparecen de vez en cuando algunas piezas de jazz como My favourite things de John Coltrane, y entre las que destaca la interpretación que hace Mulligan del estándar New York, New York. Os pongo un trocito.
Esta chica es lo que se llama el encanto elevado a enésima potencia. Pero ya hablaremos de eso más tarde.
El caso es que a pesar de los excelentes ladrillos con los que está rodada la película, a mí hubo un momento que me desenganchó. Que dejé de comprender porque el protagonista se comportaba básicamente como capullo. Cuál podía ser el tremendo drama de la infancia que afectó a los dos hermanos y que les hace destruir aquello que tienen de bueno. Y la escena final, que es un reflejo de otra similar del principio me deja con la duda de si el tipo se ha enterado de algo o no. No sé. Igual era yo el que estaba un poco espeso esa tarde.
En cualquier caso, es cierto que la película se aguanta porque además de su excelente factura, tenemos efectivamente dos intérpretes, Fassbender y Mulligan, en estado de gracia. El primero sale últimamente hasta en la sopa, a favor de su imponente físico y de su buen hacer interpretativo. Y como decía, Carey Mulligan es una de esas chicas que representan la quintaesencia del encanto, que te dicen mucho con mero cambio en el gesto de la cara, se come la cámara en los primeros planos, y que además en este filme cambia algo su registro ya que detrás del desvalimiento aparente encontramos esa mujer algo barriobajera, algo vulgar, manipuladora, alejada del registro habitual de la actriz como buena chica. Incluso está más rellenita para situarse mejor en el papel. Da igual. Simplemente la escena que os he puesto antes de la canción ya te desarma completamente. El resto de intérpretes cumplen.
En cualquier caso, frente a las unánimes alabanzas que se han repetido en el mundo de la crítica, y las lamentaciones de que no haya sido considerada para los óscar, probablemente por su alto contenido sexual, yo me he quedado un poco con cara de haba. Creo que mis expectativas eran muy elevadas, y como ya he dicho, en un momento dado me he ido algo de la película y ya me ha costado cogerla. Por lo demás es una producción interesante de ver.
Valoración
- Dirección: ****
- Interpretación: ****
- Valoración subjetiva: ***
[CineFoto] El cine (y la fotografía) dentro del cine en La noche americana (1973)
Me he pegado casi dos semanas pensando en si debía o no incluir esta película del célebre director francés François Truffaut entre mi colección de filmes con temática fotográfica. Toda película es por definición el resultado de un proceso fotográfico que permite reproducir imágenes en movimiento. Frente a la fotografía tradicional en la que el resultado es una imagen estática. Fotografía fija como dicen las gentes del cine. Y este es el motivo por el que la traigo. Ya que la película va de cómo se hace una película de cine, también aparece por ahí el imprescindible fotógrafo fijo que acompaña todo rodaje. Y de este modo incluimos en la colección La fotografía en el cine un nuevo aspecto de la práctica fotográfica.
Podéis acceder directamente a la reseña a través de la página del enlace anterior, o directamente en este otro enlace.
[Cine] War Horse (2011)
War Horse (2011), 10 de febrero de 2012.
Este fin de semana ha sido raro. De hecho, no es habitual que el día elegido para ir al cine sea el viernes. También sucedió un poco por casualidad. Y porque el día había sido lo suficientemente “regular” como para olvidarse un poco de los problemas mundanos refugiándonos en la oscuridad luminosa de la sala de cine. Y como tocaba estreno de Steven Spielberg, y además había sesión en versión original subtitulada, a ella que nos fuimos. Y os lo cuento ahora.
El célebre director y productor, uno de los más significativos de los últimos 40 años en el cine mundial, nos trae la adaptación de una novela en la que se cuentan las andanzas de un caballo nacido en los páramos de Devon en Inglaterra en vísperas de la Primera Guerra Mundial, y que acaba siendo uno más de los millones de estos animales que sufrieron también las consecuencias de esta devastadora conflagración. Es cierto que Spielberg da mucha importancia a la historia de amistad entre el chaval que domó al caballo cuando era un potro y el animal, si bien por lo que leo por ahí en la novela lo importante son las andanzas del caballo. A lo largo de estas andanzas observaremos la estupidez de las cargas de caballería contra la infantería armada de potentes ametralladoras, el uso de los animales como tiro en ambulancias cuando las mecanizadas fallan, su trabajo hasta la extenuación tirando de las pesadas piezas artilleras, y la muerte de estos animales por hambre, enfermedades, el efecto de las bombas y la metralla, o simplemente quedando atrapadas entre las alambradas sembradas por los humanos en la llamada tierra de nadie.
En diversas ocasiones, con motivo de lecturas, televisión o cine, he comentado que hecho en falta grandes películas que inviten a la reflexión sobre lo que fue la Primera Guerra Mundial. Un conflicto que marcó de forma tremenda, y tremendamente negativa, el devenir del mundo durante el siglo XX. Es cierto que se pueden encontrar algunos buenos ejemplos de cine sobre el tema. Algunos filmes de entre guerras como All quiet on the western front (Sin novedad en el frente), basado en la imprescindible novela de Erich Maria Remarque, o A farewell to arms (Adiós a las armas), sobre el texto de Hemingway. Podemos recordar también la impresionante Paths of glory (Senderos de gloria) de Kubrick. En cine más moderno, sin duda Gallipoli es una película de referencia. Hay más. Pero no son muchas.
Cuando me enteré que Spielberg estaba detrás de una historia sobre este periodo, mi expectación se levantó. Recordemos que está detrás de filmes dedicados a la Segunda Guerra Mundial muy importantes como Empire of the sun (El imperio del sol), Schindler’s list (La lista de Schindler) o Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan). Que ha producido series de televisión tan interesantes como Band of brothers (Hermanos de sangre) o The Pacific. O el díptico de Clint Eastwood dedicado a Iwo Jima, Flags of our fathers (Banderas de nuestros padres) y, especialmente, la maravillosa Letters from Iwo Jima (Cartas desde Iwo Jima). Te podrá gustar más o menos lo que se dice en este conjunto de producciones, pero se dice y se reflexiona mucho.
Sin embargo, detrás de una película excelente en cuanto a detalle en la producción, lujo en la filmación, con una fotografía clásica pero maravillosa, con una recreación excelente, con una demostración de saber hacer cinematográfico más que notable, se nos presenta una historia que me resulta pobre. Insuficiente. Facilona en sus planteamientos sentimentaloides. El chico majete que se va a la guerra a por su caballo, la pobre adolescente huerfanita y débil de salud que vive con su abuelito en plan Heidi, el pobre soldadito alemán de 14 años, los gestos heroicos aunque abundantemente estúpidos de la romántica caballería a la carga. Pero se pierde la posibilidad de utilizando los ojos del caballo como hilo conductor, realizar una reflexión más profunda con unos elementos que la película los tiene, pero los desaprovecha. La dura vida en las trincheras, las decisiones absurdas de los generales, el tremendo trabajo y esfuerzo en las baterías, los soldados fusilados por causas diversas y en general crueles, la vida o la muerte en la tierra de nadie, la guerra química, las enfermedades por desnutrición, agotamiento y por vivir en el barro, el sufrimiento de la población civil,… Todos ellos elementos que están ahí, en la historia, pero que quedan en segundo plano por la manipulación de los sentimientos, que ha sido siempre uno de los fuertes, pero también de los defectos del director.
En el plano de las interpretaciones, la coralidad de la película, con abundancia de personajes, hace que se diluyan un poco en el todo. El chaval inglés protagonista, Jeremy Irvine, lo hace razonablemente bien. Vemos destellos del abundante oficio por parte de Peter Mullan y Emily Watson de como padres del chaval. Y luego una retahila de personajes, cada uno con su ratito de protagonismo que en general cumplen con su cometido. Hay una cosa que hecho en falta. El reparto es multinacional. Los ingleses están interpretados por actores británicos. Los franceses/belgas por intérpretes de esta nacionalidad. Los alemanes, lo propio. Pero en vez de atreverse a rodar una película multilingüe que hubiese dado más profundidad y universalidad a la historia, los diálogos se producen todos en inglés pero con los acentos correspondientes. Lástima. Priman mucho, en exceso, los intereses comerciales orientados al mercado americano y anglosajón, sobre determinados aspectos artísticos. A Spielberg siempre le ha gustado el dinero, y eso ha marcado negativamente algunas de sus películas.
Como conclusión, hay que decir que globalmente considerada, la película es estimable. Se puede ir a ver sin ningún problema. A pesar de sus casi dos horas y media de duración, se pasa en un vuelo. Está muy bien hecha. Es bonito. Con bellos paisajes, con bellos atardeceres, con buena ambientación en los campos de batalla. Pero a algunos nos queda el sinsabor de que podría haber sido mucho más, y se ha perdido una gran ocasión. Todavía me falta la gran película moderna sobre aquel terrorífico e inhumano conflicto. Quizá, a dos años del centésimo aniversario de su comienzo, alguien se anime a por ello.
Valoración
- Dirección: ****
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***
[Cine] Moneyball (2011)
Moneyball (2011), 9 de febrero de 2012
Esta película fue vista en versión original subtitulada y por ello se conserva su título original. Es posible encontrarla en la cartelera española doblada al castellano con el título Moneyball: Rompiendo las reglas. Que mira tú qué necesidad había de añadirle ninguna coletilla al título. Pero ya sabemos cómo va lo de los títulos de las películas en este sufrido país.
He de reconocer que cuando vi anunciada esta película no me atrajo gran cosa. Brad Pitt, su protagonista absoluto me parece un actor limitado, que eventualmente, con un papel adecuado y una buena dirección da buenos resultados. Y el tema de la película, con el beisbol y estas cosas, me sonaba a pura americanada. Historia de superación personal, que buenos somos en América, y umbilicoscopismos intensivos similares. Pero la película ha entrado con cierta fuerza en la carrera por las estatuillas doradas, con candidaturas a mejor filme, mejores actores principal y de reparto, y mejor guion adaptado. Así que a por ella.
Dirigida por Bennett Miller, la historia nos cuenta cómo Billy Beane (Pitt), gerente de un equipo de las ligas mayores de beisbol en EE. UU., tras una serie de éxitos parciales, insospechados para su bajo presupuesto, decide buscar algún cambio de mentalidad y orientación en el equipo, con la intención de llegar más alto. Para ello, contrata a un joven licenciado en económicas, Peter Brand (Jonah Hill), que le convence que la utilización de técnicas procedentes de la estadística y la econometría puede servir para predecir los resultados y constituir una plantilla barata pero eficaz. Seguiremos a la pareja durante una temporada, para conocer en qué medida el experimento funciona, y cómo les afecta en sus vidas.
Realmente, nuestras sospechas iniciales estaban acertadas. Es la típica americanada, historia de superación personal tan del gusto de aquellos lares, y además en torno a su deporte favorito, que tiene escasa repercusión y es poco conocido a este lado del Atlántico. Estas historias lo mismo sirven para un soporífero telefilme de sobremesa que para una producción rumbosa para lucimiento personal de un actor famoso, como es el caso. Pero reconozcámoslo. Está bien hecha. Bien rodada, bien iluminada, técnicamente correcta. Y a pesar de que es algo más larga de lo que me gustaría, tras los clímax que suponen los partidos importantes de la temporada, se alarga demasiado la resolución de las decisiones personales del protagonista, el guion es lo suficientemente ágil para que resulte globalmente muy entretenida. Tampoco se centran tanto en los aspectos más técnicos del deporte como para que ahuyente a quienes no estamos al tanto. Bueno, sí que lo hacen, pero de una forma que resulta más como un mcguffin, poco importante a efectos prácticos, ya que lo importante es la actitud y los comportamientos de los protagonistas.
Como he dicho anteriormente, la película está rodada para más gloria del protagonista. Pero he de reconocer que lo hace bien. Brad Pitt está simpático, dinámico, y además consigue una gran empatía con el personaje, ya de por sí dibujado para conseguir esta empatía. Un tipo innovador, que se lleva muy bien, muy civilizado, con su ex (anecdótica presencia de Robin Wright) y el nuevo marido de ésta, padre amante y considerado, no antepone el dinero a otras motivaciones, es guapo… ¿cómo no va a caer simpático y bien?. Como contrapunto tiene por ejemplo a Philip Seymour Hoffman, como entrenador en plan enanito gruñón, en un papel de limitadas posibilidades para un intérprete de su nivel. Pero el personaje secundario, pero fundamental, que me ha encantado es el desarrollado por Jonah Hill, como joven universitario, ratón de computadora y biblioteca, que sabe lo que quiere, pero no tiene las habilidades sociales para imponerse. Hasta que su nuevo jefe le va dando oportunidades. No creo que gane el premio, pero me parece justa su candidatura al eunuco dorado.
Resumiendo, una película entretenida que se deja ver a pesar de ser un producto pensado más para el mercado interno norteamericano por su tema y las características de su historia.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ****
- Valoración subjetiva: ***
[Cine/In memoriam] Ben Gazzara (1930 – 2012)
Hace justo una semana, salí a cenar con un buen amigo. Y durante un buen rato, el tema de conversación fue una película, Anatomy of a Murder (Anatomía de un asesinato), en el que ambos coincidíamos que es una película prácticamente perfecta. Un argumento que te engancha, bien cocinado en un espléndido guión. Una dirección sobria e impecable. Unos personajes carismáticos, tanto los principales como los secundarios, encarnados por intérpretes en estado de gracia. Para más alegría del espectador masculino, la principal intérprete femenina no sólo lo hace bien, sino que es una de las actrices más guapas y sensuales que he visto yo en una película. Y una banda sonora original de Duke Ellington, que pone en el cielo a quien además del cine guste de la buena música de jazz. Como decía, una película prácticamente perfecta. Y allí, interpretando espléndidamente al cínico teniente Manion estaba un entonces poco conocido Ben Gazzara. Que se nos ha ido a los 81 años a interpretar excelentes papeles en el cielo del séptimo arte, donde nos gustaría ir a muchos para estar con nuestros admirados del celuloide.
Os dejo el trailer de la película, que empieza de forma muy original. Por lo menos, para lo que se ve hoy en día.
Mi primer recuerdo de este actor fue de la época en que en TVE echaban las mejores producciones para televisión en forma de miniseries bajo el epígrafe Grandes relatos. Un drama periodístico-judicial sobre un antiguo nazi basado en un best-seller literario, QB VII. No sé valorar en estos momentos si aquella serie fue buena o mala. En aquellos tiempos, todas eran buenas… porque eran las únicas que había. Pero a partir de ahí ya fue una cara conocida y apreciada en las películas que emitían por televisión y en las que había trabajado. Muchas de ellas, en las que había interpretado a hombres duros, policías o militares.
Luego fue habitual de películas de cine independiente, que tuvimos menos oportunidad de ver, o ya de mayor como secundario en diversas producciones. Pero siempre lo recuerdo como un actor solvente y con presencia. Por lo que sin duda lo echaremos de menos. Bueno. En cualquier caso, simplemente por la película de Otto Preminger con la que he empezado esta entrada, en la que le tomaba el pelo al bueno de James Stewart de una forma tan estupenda, ya merecería que le dedicáramos un recuerdo. Y aquí queda.
Otra “blue marble”, lo que me gusta en Tumblr, y aquellos juncos salvajes
Hoy viernes, os traigo un variado.
Si hace justo una semana os hablé de la foto de alta resolución del planeta Tierra, el nuestro, que la Nasa había tomado en alta resolución y hecho público, ahora han repetido la jugada pero con otro punto de vista. Le llaman del “hemisferio oriental”. Básicamente, aparece África, Arabia, India, el Océano Índico y parte de la región Antártica. Pero es igual de bonito. Es incluso más grande. Si aquella era de 64 megapíxeles, esta sobrepasa los 132. Y de la misma forma os la traigo aquí.
De vez en cuando os pongo muestras por aquí de las fotografías de viaje que publico en mi tumblr De viaje con Carlos. Pero si accedéis al enlace siguiente, podréis ver las cosas que publican otros en Tumblr y me gustan a mí. Fundamentalmente, fotos. Algún día haré un listado de los tumblrs que sigo. Que me gustan en general.
Finalmente, desde el día 1 de febrero, TCM ha modificado la programación de sus canales. Ha desaparecido el Classic y han creado TCM Autor. Como su propio nombre indica, para programar cine de autor, mientras que el otro canal lo dejan para el cine más comercial de todas las épocas. De momento, la programación de estos días sólo me ha llamado moderadamente la atención. Pero he aprovechado para ver en su idioma original una película francesa que alcanzó cierta fama hace ya unos años, casi 18, y que me gustó. Se trata de Les roseaux sauvages (Los juncos salvajes), una película que dio a conocer a Élodie Bouchez, actriz que luego me gustó mucho en La vie rêvée des anges (La vida soñada de los ángeles). Sin embargo, luego tan apenas la he visto en otras películas. No sé. Según IMDb ha seguido trabajando, pero no me suena nada de lo que ha hecho. Pues en aquel tiempo era una actriz joven que me gustó mucho. Y desde luego, la película en cuestión me sigue gustando.
Os dejo con una foto tomado en una de estas gélidas tardes que estamos “disfrutando”. Ayer mismo.
[Cine] Albert Nobbs (2011)
Albert Nobbs (2011), 30 de enero de 2012.
Me quedaba pendiente comentar de este fin de semana, una película vista en horario matinal. No es una película que me atrajese a primera vista salvo, quizá, por su reparto. Glen Close como protagonista y algún valor emergente como Mia Wasikowska pueden ser atractivos suficientes. La cuestión terminó de decidirse cuando apareció entre las películas con candidaturas a los óscars en las categorías principales. Así que nos decidimos a darle una oportunidad.
La película, dirigida por el colombiano Rodrigo García, nos cuenta la historia de Albert Nobbs (Close). Nobbs trabaja como camarero y mozo en un hotel de cierto nivel en el centro de Dublín en el siglo XIX. Es un hombre discreto, eficiente, que pretende pasar desapercibido entre la animada clientela y servidumbre del establecimiento. Lo que pasa es que no es un hombre. Se trata de una mujer, que como sabremos cuando se sincere con Hubert Page (Janet McTeer) un pintor que acude al establecimiento, y que resulta también una mujer que se hace pasar por hombre. Y que además, a los ojos de la sociedad es un hombre que vive casado con su mujer Cathleen (Bronagh Gallagher). El sueño de Nobbs es utilizar sus ahorros para comprar un establecimiento donde fundar una tienda de tabacos,… y casarse con una buena mujer. Se fija en Helen (Wasikowska) una joven y guapa doncella del hotel, que a su vez comienza una aventura con el poco fiable Joe (Aaron Johnson), atractivo buscavidas que sueña con emigrar a América. Con todos estos elementos, el drama está servido.
El origen de esta película esta en un relato literario, y su adaptación teatral, protagonizada en su momento por la propia Glenn Close, que actuando también como productora, finalmente a conseguido lleva a la gran pantalla. La ambientación del filme, siglo XIX en Dublín, es muy bonita, aunque quizá no consigue transmitir con fidelidad las tremendas diferencias entre clases que se daban en la Irlanda de la época, la situación de extrema pobreza y necesidad de muchos irlandeses que murieron de hambre o tuvieron que salir del país para ganarse la vida. Hecho fundamental para entender un poco mejor al personaje de Joe que queda un poco como el malo de la película, siendo las realidades un poco más complejas.
Hay que decir que es un producto al servicio del lucimiento de Glenn Close. Y sin embargo, no es una interpretación que me llame especialmente la atención, aunque indudablemente todo dentro del marco de que estamos hablando de una gran actriz. Pero estos papeles en los que se buscan situaciones extremas para mostrar la grandeza interpretativa no son las que más me atraen. Curiosamente, alrededor de los personajes principales, que todos ellos rinden suficientemente bien, Wasikowska funciona y está guapa, que es para lo que está, hay una pléyade de lo que yo me atrevería a llamar secundarios de lujo del cine y la escena británica e irlandesa, que muchas veces iluminan más la pantalla que los personajes principales.
No es una película mala, ni mucho menos, pero tampoco me ha entusiasmado. El resultado final, hasta cierto punto previsible, no acaba de emocionarme, quizá porque no consigo empatizar con los personajes, empezando por el excesivamente frío e inexpresivo Nobbs. Prefiero el desparpajo del también travestido pintor, puestos al caso, uno de los personajes más honestos del filme. Pero es una película que puede hacer las delicias de los aficionados a los dramas de época. Sin duda alguna.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***

Típicas puertas de las casas dublinesas en Merrion Square (Canon Powershot G6).
[Cine] J. Edgar (2011)
J. Edgar (2011), 29 de enero de 2012.
Cuando estrenan una película de Clint Eastwood es prácticamente obligatorio ir a verla. Incluso cuando el personaje central de la película, en este caso una biografía de un personaje real, no te atraiga. Más cuando tienen el detalle de programarla en versión original, lo cual permite valorar en su justa medida el trabajo del protagonista principal, el cada vez mejor valorado Leonardo diCaprio. Pero con las películas de Eastwood he observado una cosa. Las que considero sus mejores películas son aquellas en las que empatizas/simpatizas con los personajes principales de la película. Cuando esto no sucede, las películas flojean. La gran virtud del director es que a lo largo de su carrera nos ha ofrecido una galería de protagonistas a los que nos ha gustado acompañar en las peripecias de los filmes. Además de su más que buen oficio al frente de una película, claro. Y el problema que suponíamos que nos íbamos a encontrar en esta que se acaba de estrenar en España es que podía ser muy difícil empatizar con el que fue director vitalicio del FBI, J. Edgar Hoover.
La película nos cuenta parcialmente la vida de Hoover (diCaprio) desde que ingresa en el Departamento de Justicia de los EE. UU. hasta su muerte en 1972. En realidad, nos cuenta dos períodos de su vida. Uno de ellos, que podemos establecer entre principios de los 60 y su muerte, en el que va dictando sus memorias mientras nos presenta cómo son sus relaciones y sus acciones respecto a importantes personajes de la época, como pueden ser los Kennedy, Martin Luther King, o Nixon. Los momentos en que dicta sus memorias permiten realizar flashbacks a la época en la que comenzó su trabajo hasta la fundación del FBI en 1935, deteniéndose justo antes de la guerra mundial. Nada nos cuenta de los 20 años que entre medio. De sus primeras épocas, se centra en su pelea contra el comunismo, contra el gangsterismo, o su intervención en el secuestro del bebé de los Lindbergh. Tres personas le acompañarán en este recorrido. En sus primeros años su madre Anna Marie (Judi Dench), y a lo largo de toda su carrera su secretaria Helen Gandy (Naomi Watts) y su amigo y director asociado Clyde Tolson (Armie Hammer).
No entraré a comentar los aspectos técnicos de la realización del largometraje. Dado el oficio y las capacidades del director y la producción son buenos casi por definición. Y dada la extensión del periodo biográfico a abarcar, casi es un milagro que la película solo dure alrededor de 140 minutos. Pero lo importante aquí es el dibujo que hace del personaje.
Hay muchas cosas desconocidas del personaje real. Y no queda más remedio que admitir que más que una biografía precisa de Hoover estamos ante una especulación de lo que pudo ocurrir, o cómo pude ser en determinadas cuestiones. Su relación con su madre, muy freudiana, su homosexualidad latente o simplemente oculta, su paranoica determinación por conseguir información que le permitiera permanecer como un personaje de poder, sus mentiras sobre sus propios méritos,… realmente no deja de ser una visión muy crítica del personaje real. Pero al mismo tiempo, tampoco es devastadora. Le reconoce méritos como el de su capacidad organizativa, para actuar con método, su interés por dar valor a las pruebas científicas y tecnológicas como fuente de verdad procesal, y la creación de una agencia, que más allá de las simpatías o antipatías que despierte en cada cual, probablemente es necesaria dada la complejidad del país al que sirve.
Por supuesto, nada de esto podría sostenerse sin las interpretaciones. Para empezar, por supuesto del principal protagonista, un DiCaprio maduro y contenido, que no se deja llevar por el potencial histrionismo del personaje. Por otro lado, los principales secundarios antes mencionados, que cumplen con oficio su desempeño. Y luego, una galería interminable de pequeños papeles de los muchos personajes históricos que aparecen en la historia y que cumplen.
Como conclusión, no voy a decir que vaya a ser una de mis películas favoritas de Eastwood. El personaje, tal y como está presentado, me produce antipatía, y ya he dicho antes que las películas que prefiero de este director son aquellas en las que me siento ligado a los personajes protagonistas. Además, cada vez me dan más pereza las películas de duración larga, aunque en este caso tal vez no excesiva. Pero es una película bien hecha y que puede ser interesante ver por cualquier aficionado al cine.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ****
- Valoración subjetiva: ***
Acompaño la entrada de hoy con algunas fotos tomadas camino de la sala de cine. Ayer fue San Valero, fiesta local en Zaragoza. Como cayó en domingo, la fiesta laboral se ha trasladado a hoy. El caso es que la festividad se acompaña de dos adjetivos. Y es que a San Valero se le supone rosconero y ventolero. De comer roscón pasé. Pero del viento no nos pudimos escapar, y sopló abundante y frío. Y encima yo con un incómodo catarro. Así que pocas fotos he hecho este fin de semana. Pero siempre llevo encima la Leica D-Lux 5.
[Cine] The Descendants (2011)
The Descendants (2011), 23 de enero de 2012.
Esta película ha sido vista en versión original y por ello se conserva su título original en inglés. En la cartelera española es más frecuente encontrarla doblada al castellano con su título traducido literalmente, Los descendientes.
Altas expectativas se habían generado en las últimas semanas conforme nos llegaban noticias sobre el notable trabajo del protagonista de la película, George Clooney, y sobre las bondades del filme en general. Filme firmado por Alexander Payne, de quien guardo un excelente recuerdo por aquella delicia que fue Sideways (Entre copas). Nos enteramos además que está rodada en Hawái, y que la echan en versión original en una buena sala de los Aragonia, así que ayer preparamos la expedición hasta estas multisalas, y a por ella.
Los descendientes son Matt King (Clooney) y sus primos. Y son descendientes del primer banquero blanco que llegó a las islas y que acabó casándose con una guapa princesa indígena. Y como herencia por parte de esta, este grupo familiar conserva unas tierras de gran belleza en Kaua’i, una de las islas más estupendas. Pero las poseen en fideicomiso, que perderán en siete años, por lo que antes las quieren vender. Probablemente a grupos constructores, que especularan o destruirán la belleza natural de las tierras. Sin embargo, Matt está con otros problemas. Para él, la vida ha sido sencilla siempre. Se gana bien la vida como abogado, tiene una mujer guapa y deportista que le ha dado dos hijas, y vive cómodamente, sin graves preocupaciones, dejando que otros tomen las decisiones por él, de forma un poco egoista. Pero su mujer, Elizabeth (Patricia Hastie), ha tenido un grave accidente deportivo. Esta en coma profundo. Mientras espera su recuperación, cuida de su hija de 10 años, Scottie (Amara Miller), aunque no se le da muy bien. Los doctores le anuncian que no hay posibilidades de recuperación para su mujer, y que en sus última voluntades dispuso que no se tomaran medidas extraordinarias para el mantenimiento de su vida. Así, padre e hija van a buscar a la hija mayor, una rebelde adolescente de 17 años, Alexandra (Shailene Woodley), que está en un internado. Esta responde hostilmente a las malas noticias que le da su padre. Y le confiesa que sabe que su madre tenía un amante y que quería divorciarse. Con estas premisas, los tres miembros de la familia, acompañados de Sid (Nick Krause) el novio de la mayor, comienzan dos caminos. Por un lado, la obligación de comunicar a familiares y amigos cercanos de la situación de Elizabeth para permitirles despedirse de ella. Por otro lado, localizar al amante, Brian Speer (Matthew Lillard) para intentar entender lo que pasó. Al final lo encuentran en un lugar de vacaciones con su mujer Julie (Judy Greer). Y en medio el problema del fideicomiso.
Nuevamente el director nos ofrece un drama basado en la crisis de un hombre maduro, una crisis en la que ni siquiera sabe que vive hasta que confluyen sobre él este conjunto de situaciones. Al igual que en Sideways, la película no deja de ser una especie de road movie, en el sentido en que el grupo familiar extendido va moviéndose por las islas emprendiendo un viaje tanto físico como sobre todo emocional. O el grupo familiar salta por los aires, o saldrá más reforzado que nunca. También va alternando los momentos de drama, algunos de ellos profundos, con los tonos más desenfadados y a veces cómicos que procura el personaje de Sid, el cual como todos los protagonistas, también irá ganando madurez por el camino.
La película esta rodada con eficacia y oficio técnico, estando ante todo al servicio de los personajes y de su historia. Claro que tiene a su favor la belleza propia del archipiélago pacífico, y de su capacidad para encontrar escenarios y luz natural adecuada. Con una banda sonora basada en guitarras y temas hawaianos, que da un toque de ligereza a los momentos más dramáticos sin desvirtuarlos.
Por supuesto, es una de esas películas cuya base fundamental es el trabajo de los intérpretes. Especialmente de Clooney que sale en la inmensa mayoría de las escenas de la película. El trabajo del actor es realmente bueno. No sé si tan magistral como nos lo han propuesto. Su tono es similar al de otra película que realizó recientemente, Up in the air, en la que también interpretaba a un hombre maduro que tiene un crisis aunque no lo sabe. En cualquier caso, yo tampoco le pongo grandes pegas. Si sabe seleccionar los papeles que mejor le convienen, mejor para él y para todos. En el plano interpretativo, hay que destacar también a Shailene Woodley. A esta chica la había visto yo en algún capítulo de una serie que es un drama adolescente, que la verdad no me había llamado la atención gran cosa. Ni por la trama ni por el trabajo de sus actores. Pero aquí borda la evolución de una adolescente que, bajo el supuesto de que es problemática y pendenciera, lo que la ha llevado a un internado, resulta que probablemente es más madura que cualquiera de los dos progenitores. El resto del reparto esta correcto tirando a bien o muy bien, con pequeñas intervenciones de ilustres como Robert Forster como padre de la moribunda, y Beau Bridges como uno de los primos del protagonista.
¿Qué podemos decir como resumen? Pues que la película está bien. Pero creo que considerado en retrospectiva, no me ha gustado tanto como Sideways. Película del mismo director con la que no me queda más remedio que comparar la actual por que alguno de sus temas son coincidentes y por el tono. Aquella película es de las que ganan con el tiempo. También es posible que un exceso de expectativas altas me haga juzgar con rigor esta película de hoy. Pero en líneas generales está bastante bien, y es recomendable. Aunque yo no le daría el óscar a la mejor película ni al mejor actor protagonista. Cosas que pasan.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ****
- Valoración subjetiva: ***
[Cine] The Girl with the Dragon Tattoo (2011)
The Girl with the Dragon Tattoo (2011), 18 de enero de 2012.
Esta película fue vista en versión original y por ello el título es el original en idioma inglés. En las pantallas españolas es posible verlo en versión doblada con el título Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres.
Este miércoles pasado quedé con una gente por la tarde para resolver unas cuestiones. Nos llevó menos tiempo de lo que pensábamos, y por el lugar donde estábamos, alguien sugirió pasar el resto de la tarde viendo una película en el cine. Nos pillaba a cinco minutos caminando. Y fuimos. Y vimos lo que había a esa hora. Y lo único que había que nos atrajese algo es la versión original de esta segunda versión cinematográfica de la primera novela de la famosa saga Millenium. No es que me apeteciera mucho. Me sé la historia. Con el tiempo he llegado al convencimiento que esta saga literaria está excesivamente sobrevalorada. La primera versión cinematográfica, sueca, sin ser para tirar cohetes era razonablemente digna. Me joroba un poco esta manía de los yanquis de repetir las películas que ya han funcionado en otros sitios. Pero en los pros había dos cosas. Que la nueva versión la ha dirigido David Fincher, el de la estupenda Se7en (Seven) (aunque a mi no me han convencido tanto otras de sus películas). Incluso dicen que puede ser candidata al óscar a la mejor película. Y que… bueno,… todos se metían al cine. O me unía o me iba a casa. Pues nada. Para dentro.
El argumento… pues ya se sabe. El periodista Mikael Blomkvist (Daniel Craig) caído en desgracia que es contratado por el millonario Venger (Christopher Plummer) para encontrar al presunto asesino de su querida sobrina Harriet, acabará cruzandose con la marginal Lisbeth Salander (Rooney Mara) superinteligente joven, víctima de los abusos del sistema y de los hombres, para entre los dos desenmarañar el misterio.
¿Habéis visto? En pocas líneas está contado el argumento. Y es que este es uno de los defectos de la película, de la primera película y de la novela, a la que los dos filmes son muy fieles. Excesivamente fieles. Las mejores adaptaciones de obras literarias no son siempre las más fieles. Literatura y cine son dos lenguajes distintos. Y si ya debemos considerar que la novela se podría haber contado en la mitad de páginas y hubiera mejorado mucho, pues similarmente la historia fílmica se podría haber contado en 90 minutos y hubiera mejorado mucho sobre las dos horas y media que dura. No es mucho lo que hay que contar. Es una historia muy hinchada. Para colmo, la película se hace interminable porque tras el clímax de la resolución del crimen está la historia de la venganza contra el tipo que hizo caer en desgracia al periodista. Que en el conjunto del filme, a esas horas nos importa más bien poco.
Afortunadamente, está bien hecha. Fincher tiene abundante oficio. La película esta muy bien rodada, con una fotografía espléndida. Da gusto el nivel que ha alcanzado la cinematografía digital. Es de agradecer además que hayan conservado de la historia original que la acción sucede en Suecia, y este rodada en Suecia. La primera versión era digna, pero no puede competir en medios y planteamiento con esta. Aquella era un producto para televisión aprovechado en la pantalla grande, esta es un producto pensado para su éxito en las salas de cine.
En el lado de las interpretaciones, por supuesto tenemos el factor de que cuando los actores son conocidos nos llaman más la atención que cuando no lo son. Pero me atrevo a decir lo siguiente. Craig es mejor Blomkvist que el sueco de la primera versión. Lo hace bien. Y a pesar de que tiene un físico que puede imponer, no deja de aparecer como desvalido cuando toca. Está bien. Mara no lo hace mal como Lisbeth, pero yo no la veo tan maravillosa como he leído en algunos sitios. De hecho, creo que en esta ocasión es la sueca Rapace la que se impone en la comparación. Del resto, pues llama la atención ver pasar por ahí en papeles más importantes a gente como Stellan Skarsgård, o el ya mencionado Christopher Plummer, que son gente muy solvente que siempre lo hacen bien. Y en papeles más pequeñitos a Robin Wright, o Joely Richardson que no tienen tiempo para lucirse pero también son siempre competentes. Incluso en algo que es prácticamente un cameo a Embeth Davidtz, que supongo que tendrá más minutos en las secuelas de la saga. Está muy bien esto de sacar a intérpretes de cierto prestigio aunque no sea más que para dar relumbrón. Se nota que iban bien de presupuesto.
En resumen, una película que es un entretenimiento perfectamente válido, aunque excesivamente prolongado, que lo único que aporta a la anterior versión es más lujo en la producción por el mayor presupuesto. Imprescindible para los fans de la saga, los demás… pues pueden ir si no tienen nada mejor que hacer, o esperar a que la echen por la tele, o lo que sea. Que no pasa nada.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***
Lectura recomendada: Nora Ephron es una individua que me cae gorda por las películas que hace. Pero tiene un pequeño texto publicado en The New Yorker, The Girl Who Fixed the Umlaut (en inglés), parodia de los personajes y de la novela original, que pone de manifiesto los principales defectos de la novela, y que es muy divertido y recomendable.
Y ahora, os dejo con un pequeño reportaje en blanco y negro con vistas y escenas de la bella capital sueca, Estocolmo.
[Cine] La chispa de la vida (2011)
La chispa de la vida (2011), 16 de enero de 2012.
Decía el otro día una amiga mía que nos estábamos volviendo muy conservadores. Que sólo íbamos a ver películas que pudieran ser valores seguros. Que cada vez arriesgábamos menos. Que un ejemplo de eso eran las pocas oportunidades que le dábamos al cine español. Todo una vil maniobra para llegar al fin de semana y proponernos ver la última de Álex de la Iglesia. Esto sí que es una actividad de riesgo. Un deporte de aventura. Ha habido dos películas, una y otra, del director que me han gustado y mucho. Están entre mis favoritas del cine español. Pero el resto me han provocado sentimientos que oscilan entre el aburrimiento y la sensación de que me estaban tomando el pelo.
Para rematar mi escepticismo, unas horas antes de ir a ver la película leí una sinopsis de la misma, e inmediatamente me vino a la memoria ese peliculón que es Ace in the Hole (El gran carnaval), nada menos que de Billy Wilder. Según Trueba, lo más parecido a “dios” que existe. Por lo menos en el mundo del cine. Y esto es ponerle las cosas excesivamente difíciles a de la Iglesia. Ya sabemos, entre “dios” y “de la iglesia”, supongo que siempre será preferible el “jefe”.
Y es que aquí también tenemos un individuo, Roberto Gómez (José Mota), que después de una serie de peripecias para dar un poco de conciencia social por el tema de la crisis y los parados de larga duración, acaba teniendo un accidente en el Teatro Romano de Cartagena, o al menos en el mismo en una realidad paralela. Y como consecuencia del mismo, se encuentra en el suelo con una barra hierro incrustada en el cerebro, cuya extracción es compleja, y problemática. Mientras, a su alrededor se montará un circo mediático, político y social, en el que todo el mundo intentará sacar tajada, empezando por el propio accidentado, y en el que apenas la mujer, Luisa (Salma Hayek), y una modesta periodista (Carolina Bang), mantendrán mínimamente una actitud y un comportamiento ético.
Alex de la Iglesia no es Billy Wilder. Definitivamente. Miren. Considero que es un buen artesano cinematográfico. La película está muy bien rodada desde el punto de vista técnico. Nada que envidiar a producciones foráneas. Muy buen nivel. Pero Wilder tenía una cosa fundamental. Y es que, además de ser un buen director de cine, era un excelente escritor. Un guionista insuperable. Y aquí es donde falla la película de de la Iglesia. El guion es previsible. Demasiado. Y además, no acierta con el tono. ¿Es un drama? ¿Una tragedia? ¿Un esperpento? ¿Una comedia? ¿Una película social? Es como si quisiera jugar a todas las cartas si acertar con el palo adecuado. Tiene momentos buenos. E incluso es capaz de extraerte alguna sonrisa, o emocionarte con tristeza también. Pero el conjunto no me resulta del todo coherente.
En lo que se refiere a las interpretaciónes, me ha sorprendido muy favorablemente el trabajo de Hayek, a quien no la había visto trabajar en español, cumpliendo el resto de los intérpretes con mayor o menor fortuna. Soy pesimista en estos momentos en lo que se refiere al trabajo actoral en el cine español. Creo que está muy machacado por los modos televisivos, y eso se refleja. Pero globalmente, en este filme es aceptable.
Dicho todo lo cual, no es ni mucho menos lo peor que le he visto al director. De hecho, creo que es una película que se puede ir a ver, y que cada cual saque sus propias conclusiones, sabiendo que no se va a aburrir ni mucho menos. Es dinámica, no muy larga, pasan cosas,… Mucho mejor que otras cosas con las que últimamente nos ha castigado el director. Pero sobre todo, en cuanto puedan, búsquense una buena copia de El Gran Carnaval, y disfruten con el gran Billy Wilder, y el inconmesurable Kirk Douglas.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***

Lo más duro de la película es que fuimos a la primera sesión, y no se había calentado suficientemente la sala; y con el frío que hacía fuera, cuando salimos, en vez las cervecitas de rigor acabaron cayendo unos cafés con leche y unos chocolates, como si fueramos abuelos (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).






























