[Cinefoto] Nick Nolte fotografía “bajo el fuego”

Cine

Desde ayer por la tarde estoy pocho. Básicamente parece una faringitis, probablemente de carácter viral, ya que la fiebre no es excesivamente elevada, y también he tenido algún síntoma intestinal. No creo que tarde en pasarse, pero desde que volví de pasear ayer por la mañana, no he andado muy para allá. Así que para combatir el aburrimiento de las horas de convalecencia en casa me he dedicado a ver películas en la tele.

Me he tragado Gigante (Giant) enterita, y eso que no es una película que me guste en especial a pesar de la fama que arrastra. Aunque eso sí, Elizabeth Taylor sale en una de sus versiones más guapas.

También he visto a Robert Redford, Morgan Freeman y la habitualmente mediocre aunque eventualmente guapa Jennifer Lopez en un drama de Lasse Hallström más bien flojo, Una vida por delante (An Unfinished Life).

Me divertí con una comedia adolescente protagonizada por Emma Stone. Una versión moderna de instituto de La letra escarlata titulada Rumores y mentiras (Easy A). Muy por encima de la media de este tipo de producciones, y creo que por las innegables virtudes interpretativas de su protagonista.

Y finalmente, he visto Bajo el fuego (Under fire), un filme que tenía pendiente para incluir en mi serie sobre cine y fotografía, y a cuya reseña ya se puede acceder.

Voy a intentar pasar el resto de la tarde con la mayor dignidad posible dada mi situación, y espero estar en condiciones mañana de retomar la vida activa.

Hoja seca

Melancolía otoñal tengo hoy, causada por la maldita faringitis, vaya que sí (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[In memoriam] Elizabeth Taylor, la de los ojos violetas

Cine

Es inevitable que, cuando uno es amante del cine, deje para otro rato otros temas, y dedique un espacio a recordar a Elizabeth Taylor, actriz norteamerican aunque nacida en Londres, que tuvo momentos gloriosos para sí misma y para la historia del cinematógrafo en la década de los cincuenta y más puntualmente en los sesenta. Varias son las características de la actriz que merecen la pena ser destacadas:

Fue una mujer guapa. Muy guapa. Destacaba Maruja Torres ayer en un artículo en El País, que los mejores ojos de Hollywood han pertenecido a actrices nacidas en el Reino Unido. Y mencionaba a Vivien Leigh, a Jean Simmons y a Liz Taylor. Nada que objetar. Para empezar porque me confieso uno de los mayores admiradores de la Leigh. Pero es que también he de reconocer que la perfección de los rasgos de la Taylor podría haberse quedado en nada sino hubiese tenido la mirada que tenía, y que conservó toda su vida. Recordad que dos de las miradas más atractivas de la historia del cine se reunieron para nuestro gozo en The Cat on a Hot Tin Roof (La gata sobre el tejado de zinc).

Y a propósito de La gata… viene el segundo hecho destacable de la actriz. Y es que por temperamento y actitud estaba sobresalientemente dotada para la interpretación dramática. Lo cual puso sobradamente de manifiesto en su participación en adaptaciones de obras de Tennessee Williams, o en lo que podríamos considerar su máximo esplendor como actriz en Who’s Affraid of Virginia Woolf? (¿Quien teme a Virginia Woolf?) Dos ‘eunucos dorados’ ganó durante su carrera actoral de cinco candidaturas a los premios de la academia de Hollywood. Y más podría haber ganada, y seguirían siendo merecidos.

Finalmente, fue una mujer de carácter y de pasiones. Pasiones que quizá acortaron en exceso el período de esplendor como actriz, ya que quizá su aspecto físico envejeció demasiado rápidamente. Pero no nos olvidemos que en el universo, las estrellas más grandes, son las que arden con más esplendor y más rápidamente se consumen. Vivió una larga decadencia, y acabó destinando su vida a otros menesteres. Pero siempre la recordaremos por lo mucho y bueno que nos dejó en su momento.

Repasar aquí y ahora sus películas sería prolijo y banal. Por favor, buscadlas y vedlas. Es el mejor homenaje que podemos ofrecer a esta gran estrella. Su fatigado corazón dejó de latir ayer 23 de marzo. Pero seguirá batiendo con fuerza en los auténticos aficionados al cine, mientras se pueda ver sus películas sobre la faz de la Tierra.

Otro bonita forma de homenajearla es echar un vistazo a las imágenes de su vida como nos propone The Framework de Los Angeles Times.

Recomendación musical

Aunque no particularmente una de sus mejores películas, The Sandpiper (Castillos en la arena) nos ofreció un tema musical, The Shadow of Your Smile, que alcanzó cierta relevancia, y que nuevamente recomiendo en la suave voz de Astrud Gilberto. Siempre he tenido yo cierta debilidad por la cantante bahiana.

Piccadilly Circus

Londinense, como esta escena en Piccadilly Circus; pero de padres norteamericanos, se trasladó pronto a vivir a la otra orilla del charco - Fujifilm Finepix F10

Adiós, Paul, y gracias

Cine

Si tenemos que dar una característica propia de Paul Newman como actor, no es que fuera capaz a lo largo de su carrera de dar vida a un personaje que todos quisiéramos ser. Fue capaz de dar vida a muchos personajes que todos quisiéramos ser.

Si me dan a elegir, yo quisiera tener la pierna rota y acabar enamorándome de una inmensa, sensual y salvaje Liz Taylor. Pero tampoco me importaría ser un indomable. O asaltar bancos con un buen colega. O un viejo detective al que le entran picores otoñales con Susan Sarandon. O ser un viejo gángster, ya al final de su vida,… O un pícaro timador… O… lo que fuera.

Muchos han dicho o han sugerido que Paul Newman sería mejor considerado como actor si no hubiese sido tan guapo. No lo sé. Pero sé que si entre las mujeres gustaba como hombre, eso no impedía que los aficionados al cine más masculinos lo quisieran también. Le llegabas a perdonar que la chica que te acompañaba a la sala de cine fuese por el actor y no por la película. Con distintas motivaciones, tú también ibas por el actor y no necesariamente por la película.

Creo que es absurdo hablar mucho más. Sólo dar las gracias a este inmenso actor, y recordar que siempre nos quedarán sus películas, en las que seguirá siendo inmortal. Como tantos en el cine.

Paul Newman trabajó con Hitchcock en Torn Curtain (Cortina rasgada), y sus andanzas lo llevaron a la Alemania Oriental, que de alguna forma empezaba en la Puerta de Brandemburgo de la capital alemana, lugar donde se tomó la foto de hoy.

"Soldado soviético" en la Puerta de Brandemburgo

Pentax *ist DS; SMC-A 100/4 Macro