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[Fotografía] Recomendaciones semanales,… y la riada en Cantalobos
Esta vez seré relativamente breve en las recomendaciones, y me extenderé con las fotografías acompañantes. Porque estos días ha sido noticia en Zaragoza la avenida del Ebro, que no ha sido cosa del otro mundo, pero como en estos tiempos que corren los medios de comunicación lo magnifican todo… En cualquier caso, anuncian que esta semana que viene puede llegar una avenida realmente potente. Lluvias + deshielo = ríos desbordados. El caso es que esta mañana he estado por el soto de Cantalobos,… mejor dicho,… bordeando el soto que es el nombre que se dan en estas tierras a los bosques de ribera. Que se caracterizan por que se inundan cuando los ríos a cuyas orillas crecen aumentan su caudal. Pues eso es lo que ha pasado. Y os dejaré algunas imágenes.
En cualquier caso, no quiero perder la costumbre de poner aquí algunas recomendaciones para conocer a nuevos fotógrafos o recordar algunos ya conocidos.

Nada más bajar del autobús, en una mañana ventosa, ya he comprobado poco más abajo del puente del Tercer Cinturón que realmente bajaba un buen trago de agua por el Ebro.
Tokyo Camera Style es el blog en Tumblr que se dedica a reflejar en imágenes la afición de los tokiotas a las veteranas cámaras para película tradicional. Pues bien, hace un par de días publicó una entra en la que nos recomendaba a seis fotógrafos japoneses que podrían merecer la pena. Y oye. Pues sí que merece la pena perderse un poco entre los enlaces.
Puestos a realizar recomendaciones colectivas, más sesuda es la que esta semana nos ha hecho el British Journal of Photography, revista que lleva dedicándose a hablar de fotografía desde 1854. Ahí es nada. Recomiendo cualquiera de sus versiones, tanto la de papel como la electrónica para iPad. Esta última es la que yo sigo, ya que la versión echa con cadáveres de árboles no llega a Zaragoza, y los carteros destrozan las revistas a las que me suscribo cuando me las introducen en el buzón. Con desaforada saña. Pues bien, BJP ha reunido a expertos en fotografía de todo el mundo, también de algún medio español, y nos recomiendan los 20 fotógrafos a los que hay que tener en el punto de mira durante 2013. No he tenido tiempo para enterarme de su trabajo todavía, así que mi recomendación no son los fotógrafos, sino la propia recomendación de BJP.
Las fotografías que acompañan la entrada de hoy son la consecuencia de coger la cámara y buscar las oportunidades en el entorno “doméstico”. Y la fotógrafa que recomienda en Lenscratch, Nancy A. Johnson, obtiene su inspiración de los lugares que puede visitar viajando en el día desde Minneapolis, donde ha vivido toda su vida. Así que el no poder viajar a lugares exóticos no es excusa para no hacer buenas imágenes del mundo. De nuestro rincón del mundo.

Antes de llegar al soto de Cantalobos, he empezado a sospechar que igual no podía introducirme mucho en este bosque de ribera, dado el nivel del agua.

Nivel del agua al que llegado cierto punto, se ve reforzado por la también notable avenida del río Gállego, que aquí vemos desembocar en el Ebro.
Hace más de tres años, cuando recomendaba los fotógrafos de uno en uno y esporádicamente, ya comenté que Franco Fontana es un paisajista italiano que me gusta mucho. Y Rafael Roa me lo ha recordado esta semana en la que le ha dedicado una entrada. Color, grafismo, abstracción, y una envidiable capacidad para mirar y ver.
Hace sólo una semana recomendaba a Robert Adams, unos de los fotógrafos de la New Topographics. Pues bien. Dos cosas. La primera es que el Reina Sofía inauguró el 16 de enero una exposición de este buen fotógrafo, que permanecerá hasta el 20 de mayo. A ver si me pilla algún viaje a Madrid pronto y puedo verla. Pero también puedo comentar que Siéntate y observa… nos ha hablado estos días atrás de Stephen Shore, otro de los miembros de la New Topographics, a quien también merece la pena conocer. Además de fotógrafo, también es teórico de la fotografía y tengo alguno de sus libros como The Nature of Photographs, que si no me equivoco también está traducido al castellano como Lección de fotografía: La naturaleza de las fotografías, por Editorial Phaidon.

Con el viento más calmado de lo que parecía que iba a estar, no faltaban los curiosos que se asomaban hasta el principio del soto. Caminando…
Finalmente, Petapixel nos hablaba de uno de las pocas fotografías tomadas de la bomba de Hiroshima a ras de suelo. La mayor parte de las que conocemos están tomadas desde los aviones que participaron en el bombardeo. Creo que es bueno conocer esta entra y también seguir los enlaces que nos proponen. Y si alguien quiere sentir más intensamente lo que debió de ser la experiencia, recomiendo leer Flores de verano de Tamiki Hara, uno de mis libros favoritos.
Y por hoy, ya vale, que esto me ha salido más largo de lo que pensaba.

Efectivamente, al poco de haberme introducido en el soto, me he encontrado la senda inundada por el agua. Me he salido al camino que lleva a la Alfranca, para buscar otra senda de entrada.

Con poco éxito. Todavía más inundado. Realmente, de acuerdo a los esperable, los sotos, bosques de ribera, se inundan durante las avenidas de los ríos que los nutren.

Ha sido curioso ver como algunas ánades nadaban por los lugares donde supongo que habitualmente están las sendas por las que otras veces he caminado.

He ido aprovechando los puntos donde el camino de la Alfranca encuentra huecos para asomarse al soto, para echar un vistazo al paisaje que ofrecía la inundación.

Aunque había encontrado algunos puntos con filtraciones al camino, lo que no esperaba es que, llegado cierto punto, este se encontraría también inundado.

Las previsiones son que dentro de unos días, hacia el martes, la avenida será más caudalosa todavía, por lo que tal vez el agua llegue a inundar en cierta medida los campos de la huerta de Las Fuentes.

Me había propuesto evitar las típicas fotos de las avenidas del Ebro con el Pilar de fondo, pero mira por donde me aparece en una de las instantáneas.
[Libro] Flores de verano
Aunque en principio hoy iba a comentar la segunda de las películas que vi el fin de semana, he cambiado de idea por una serie de motivos. El primero, porque he terminado de leer el libro que compré en la Feria del Libro de Zaragoza este fin de semana. Me ha durado poco. Con razón. El segundo, porque así varío de tema de un día para otro. El tercero, porque el libro me ha impresionado y me apetece comentarlo mucho. Así que hoy toca hablar de uno de los hechos más terribles de la historia de la humanidad, el bombardeo atómico de Hiroshima, contado por uno de sus testigos directos, el escritor japonés Tamiki Hara.
Flores de verano
Tamiki Hara
Impedimenta; Madrid, 2011
ISBN: 9788415130079
El libro, de 136 páginas que incluyen un prólogo de imprescindible lectura para comprender mejor la narración, incluye los tres relatos que escribió el autor para contar sus vivencias sobre las consecuencias de la detonación de la bomba atómica sobre su ciudad natal. Él estaba allí cuando sucedió tan nefasto suceso, sufrió las consecuencias, tanto él como sus familiares.
Originalmente, los tres relatos se publicaron en un orden diferente al que aparecen en el libro. Primero se publicó el que da nombre al volumen, Flores de verano, en 1947, aunque fue escrito un año antes. También en 1947, escribió y se publicó su continuación, De las ruinas, y finalmente, en 1949, Preludio a la aniquilación. Sin embargo, el volumen actual los presenta en el orden cronológico respecto a los acontecimientos históricos.

Una de las angustias más grandes que sufrieron los supervivientes, y en especial los heridos fue la falta de agua. Hiroshima está en el delta de un río, pero los numeros brazos y canales del mismo se evaporaron por el calor. En la imagen, el Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Leica D-Lux 5
Preludio a la aniquiliación
Narrado en tercera persona, por un narrador externo, nos va a presentar el ambiente que se respiraba en Hiroshima en la primavera y el verano de 1945. El autor aparece mencionado someramente, como el hermano menor que ha vuelto a la ciudad tras enviudar el año anterior. El relato se centra especialmente en el tercer hermano, pero nos presenta un fresco de las relaciones familiares y del ambiente de la ciudad en aquellos meses. La ciudad ha sufrido poco, está prácticamente intacta, aunque conforme llegan las noticias de las derrotas militares, de las graves afecciones que sufren otras ciudades bajo los bombardeos incendiarios, y conforme comprueban que cada vez son más frecuentes las incursiones de los aviones norteamericanos en el cielo de la ciudad, un ambiente de fatalismo inunda a todos. Se evacuan a los niños al campo, se llama a filas a hombres en su cuarentena, todo el mundo se prepara para una evacuación si es necesaria, el ejército derriba manzanas enteras para crear cortafuegos en caso de incendio por los bombardeos. Hay una sensación de que algo va a suceder.
Flores de verano
El autor narra en primera persona. Cae la bomba, aunque nadie sabe exactamente lo que ha sucedido. Al principio todo el mundo cree que las bombas convencionales han caído sobre sus casas. Pero pronto son conscientes de que algo distinto ha sucedido. Los muertos son innumerables, y los heridos tienen aspectos dantescos. Se produce un éxodo de muchos pobladores hacia las zonas rurales, donde se instalan improvisados hospitales. La familia se reagrupa poco a poco, se hacen incursiones a la ciudad para averiguar el paradero de los desaparecidos. Se nos describe el atroz panorama de la ciudad desolada, de los cadáveres calcinados, de los lechos de los ríos y los canales secos por la evaporación del agua por el calor. El narrador no nombra a ningún miembro de su familia por su nombre de pila, cosa que sí hace en el primer relato. Salvo uno de sus sobrinos. Fallecido.
De las ruinas
Nuevamente el autor, en primera persona, nos va narrando las consecuencias de la catástrofes en los meses siguientes. Con un especial acento en la enfermedad. Enfermedad que nadie sabe de donde viene, que aparece en personas que no fueron heridas en el bombardeo, o personas con heridas aparentemente leves que evolucionan mal. La pérdida de pelo, las diarreas, las hemorragias,… nadie sabe de dónde viene todo esto. Se sufren otros problemas, las lluvias torrenciales. La guerra ha terminado, y la sensación de sacrificio inútil acrecienta el pesar. Son conscientes que la bomba que ha caído sobre la ciudad es distinta pero carecen de información. Sin embargo, comienza haber atisbos de que la ciudad resurgirá. Los habitantes vuelven, aunque sea temporalmente. Se restablece, mal que bien, el transporte público. Las familias se visitan.
Comentario
El autor describe con minuciosa precisión lo que ve, y lo que siente. Tanto el mundo físico, como el mundo interior de las personas. Nos encontramos ante un testimonio de primer nivel de la catástrofe, que nos es descrita al mismo tiempo con una tremenda y minuciosa objetividad en sus consecuencias físicas, y con una profunda sensibilidad y subjetividad en lo que se refiere a la devastación interior que sufren las personas que la han sufrido. Ha ratos documento preciso, ha ratos relato poético, te traslada no poco de la sensación de desesperanza de las gentes, al mismo tiempo que sorprende por la capacidad de las sociedades humanas para reorganizarse y retomar sus vidas por traumático que haya sido un evento en sus vidas.
Para mí, es una lectura no sólo recomendable, sino casi imprescindible para entender mejor un hecho tan terrible como la aniquilación masiva de seres humanos por otro seres humanos en un simple acto. Un acto que puede repetirse en un futuro. Las armas atómicas siguen ahí. En cantidad suficiente para arruinar definitivamente la civilización y la especie humana sobre la faz de la tierra. Una ruina que de alguna forma comenzó aquellos 6 y 9 de agosto de 1945, y para cuya reversión todavía no hemos hecho nada realmente positivo. Aunque no haya vuelto a ser utilizada el arma atómica contra otras poblaciones desde entonces. Todavía.
Recomendación fotográfica
Hiroshima Ground Zero, 1945; International Center of Photography (ICP).
Tras la destrucción, los norteamericanos enviaron a numeroso personal militar, científico y técnico para documentar las consecuencias de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. Y entre ellos numerosos fotógrafos, u otros profesionales provistos de cámaras fotográficas. Se tomaron innumerables fotografías. Frías, asépticas, documentales. Poco involucradas emocionalmente. Pero que en su conjunto pueden resultar sobrecogedoras o muy ilustrativas. En el enlace que os he puesto, podéis ver alguna de las fotos.
Imágenes similares se pueden localizar en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
En la Biblioteca Truman se puede hojear uno de los informes realizado con este material.
Dado el impacto que mostraban las imágenes, sumado al comienzo de la guerra fría, muchas de las imágenes fueron censuradas y retiradas de circulación, para no afectar a la opinión pública negativamente a los planes del gobierno estadounidense para un despliegue masivo de armamento nuclear.















