Cuaderno de Ruta V.2.5

Diario no diario de Carlos Carreter

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[Cine] The Grand Budapest Hotel (2014)

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The Grand Budapest Hotel (2014), 21 de marzo de 2014.

Esta película la vimos en versión original subtitulada y por ello conservo su título original en inglés. Podéis encontrarla en la cartelera española con el título literalmente traducido al castellano de Gran Hotel Budapest.

Ganas teníamos de ver esta película de Wes Anderson. Muchas ganas. Después de esa maravilla de hace un par de años sobre amores preadolescentes, y otras reflexiones, con una estética y una música absolutamente deliciosas, y que nos alegro el verano de ese año, estábamos muy interesados en ver que nuevas historias nos tenía que ofrecer este personal director. Y lo hace tirando del material escrito del austriaco Stefan Zweig, escritor profundamente antifascista, a partir del cual elabora un mundo alternativo para una comedia con un poso de profunda tristeza y melancolía, acorde al carácter del escritor.

Petersfriedhof - Salzburgo

Empecemos el acompañamiento de esta entrada con una vista del Petersfriedhof de Salzburgo, ciudad austriaca a la que bien se puede parecer la ficticia Lutz de la República de Zubrowka, que puede ser una alternativa a la república austriaca de entreguerras antes del “anschluss”.

A través de un largo y doble flashback, un viejo escritor, que podemos considerar álter ego de Zweig (Tom Wilkinson / Jude Law), se nos cuenta la historia de M. Gustave (Ralph Fiennes)concièrge del Grand Budapest Hotel, hotel balneario de montaña situado en un país ficticio que podemos reconocer como centroeuropeo, uno de los restos del antiguo imperio austriaco, y que se encuentra bajo la amenaza de invasión de un enemigo militarista y dictatorial. M. Gustave , que también ofrece “servicios especiales” a ricas ancianas damas de alta alcurnia, eacoge bajo su protección y enseñanzas a Moustafa Zero (F. Murray Abraham / Tony Revolori), un joven refugiado de los genocidios de extremo oriente de unos años antes, y que ha sido contratado de botones del hotel. Tras la muerte de una de sus ricas ancianas, Madame D. (Tilda Swinton)M. Gustave hereda un cuadro pero se pone en contra a toda la familia de la anciana, especialmente a Dmitri (Adrien Brody) y su matón Jopling (Willem Dafoe). Comenzará aquí una serie de peripecias y enredos, entre los que no faltará la historia de amor del joven Zero con la joven repostera Agatha (Saoirse Ronan), que colaborará con su amado y con Gustave por llevar la justicia en un mundo que se vuelve cada día más feo y oscuro. Una justicia y una alegría que quizá no estén destinadas a durar mucho.

Anderson repité en esta película muchas de las fórmulas que nos ofrecía hace dos años. Una estética chiclé de colores intensos, saturados, encuadres en los que juega constantemente con la simetría, la inspirada banda sonora de Alexandre Desplat, también siguiendo el camino abierto con anterioridad, todo para contarnos una fábula de profunda melancolía, disfrazada de comedia. Estamos ante un mundo que desaparece, un mundo en el que las formas, la belleza, el saber estar importaban, y que da paso a un mundo gris, chapucero, violento. El símbolo de la decadencia de los antiguos regímenes, con su particular sentido del honor, frente a los totalitarismos del siglo XX, con su violencia, con su fealdad. El color diferenciados frente a lo gris indistinto. Una historia de amor a múltiples bandas, con un profundo toque de amargura, que sorprendentemente sentimos mucho más actual de lo que pensábamos. Una película que gana en el recuerdo, una vez que sales de la sala de cine.

Zugspitze

De la misma forma que los Alpes tiroleses podrían ser el lugar donde encontráramos el Gran Hotel Budapest, no muy lejos del Zugspitze, en la frontera del país invasor.

Todo ello aderezado por un reparto muy coral, en el que aparecen muchas caras conocidas que no detallaré aquí por evitar ser prolijo, de las cinematografías alemana, norteamericana, francesa y especialmente británica.  Tan numeroso el reparto que algunas apariciones parecen no pasar de ser simpáticos cameos. Indudablemente el peso de la función recae en las espaldas de un inspirado Fiennes y el joven Revolori. Pero todos ellos contribuyen al buen trabajo general.

Después del atracón de películas oscarizables, que nos dejó la sensación de que había mucho buen trabajo pero poca personalidad, aquí nos encontramos con una obra que reúne diversas características, oficio, estética, personalidad, y que sin embargo no imaginamos en los saraos de los premios. Y que por lo tanto, no necesariamente el mejor cine, o por lo menos el que más nos puede satisfacer intelectual y emocionalmente, no está en las luminarias holywoodienses.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Columna de la Victoria - Múnich

Y quizá los ejércitos invasores llegaron desde una ciudad similar a Múnich, con su columna de la victoria similar a otras que los prusianos colocaron por diversos sitios de la geografía alemana. Cierto que le llaman “friedensengel”, “ángel de la paz”, pero a mí me sigue pareciendo sospechosamente similar a la “siegessäule” de Berlín, y a las efigies de Niké, la Victoria. Es decir, un monumento guerrero.

Written by Carlos Carreter

Lunes, 24 marzo, 2014 at 17:57

[Libro] El último Catón

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Dicen los aficionados a la cosa religiosa que todo pecado lleva consigo su propia penitencia. Y en esta ocasión mis pecados ha sido la pereza y la avaricia. La avaricia porque cuando vi que me ofrecían en Amazon Kindle el libro gratis, y como “me sonaba”, pues decidí “comprarlo”. Como era gratis… La pereza por no haberme informado de qué iba. Efectivamente “me sonaba”, pero no tenía ni idea de qué iba. Pero como era gratis… Así que descubrí de que iba la cosa cuando empecé a leerlo. Asumí que había “pecado”, y que debía asumir la “penitencia”. Leer el libro. Y aquí os cuento cómo he vivido esta “penitencia”.

El último Catón
Matilde Asensi
Editorial Planeta; versión electrónica, 2013

La hermana Ottavia Salina dirige la sección de paleografía de los archivos secretos del Vaticano. Perteneciente a una prominente familia siciliana, la octava de nueve hermanos, desde jovencita encaminó sus pasos a la vida religiosa y al estudio erudito del pasado. Pero una crisis mundial, que al parecer pone en peligro la razón de ser de la iglesia católica, hace que sus servicios sean requeridos por las más altas magistraturas del minúsculo estado vaticano. Pronto formará equipo con Kaspar Glauser-Röist, un seco y contundente capitán de la Guardia Suiza, y Farag Boswell, un arqueologo egipcio, de la minoría copta. Alguien está robando las reliquias de la Vera Cruz, y hay que detenerlos. Para lo cual contarán con la guía de Dante Alighieri, y su paso por el purgatorio en la Divina Commedia, donde tendrán que renunciar a los pecados capitales, a través de diversas pruebas en algunas de las ciudades más significativas de la cristiandad.

Santa Maria in Cosmedin

Desgraciadamente no he visitado todos los lugares que los protagonistas de esta aventurilla han de investigar, pero sí algunos. Por ejemplo, la coqueta basílica bizantina de Santa Maria in Cosmedin en Roma.

Sinceramente, dos cosas. La sinopsis que acabo de plantear me parece razonablemente precisa. Ahora que la leo, el planteamiento de la novela me parece una memez de un tamaño descomunal. Leí en una ocasión que, si se reuniesen todas las astillas dispersas por el mundo de las que se afirma que son restos de la cruz en la que se ejecutó a Jesús de Nazaret resultaría que al nazareno lo crucificaron en un bosque y no sobre un poste con un travesaño. Pase que podemos considerar el asunto de la búsqueda de la misteriosa secta que roba las dichosas astillas como un “macguffin” especialmente ridículo para lo que es un recorrido erudito y más o menos aventurero por una serie de lugares más o menos turísticos del Mediterráneo oriental, incluida Italia. Hay otros elementos que me parece que rozan, borden o simplemente se meten de lleno en lo ridículo. Como lo de la familia de la monja protagonista, que se ve venir de lejos, y que te acaba de convencer de que la heroína que nos propone Asensi es una lerda de marca mayor, por mucha habilidad que parezca tener para comunicarse en griego bizantino. Y si nos encontramos que además de los tópicos habituales del género, los mezclamos con el mito de Sangri-La, cambiando el budismo por el paleocristianismo,… pues nos sale un pastiche de mucho cuidado.

Dicho todo lo cual, estamos como de costumbre en este tipo de novelas, ante un producto de comida rápida, consumo fácil y, si no eres muy exigente, digestión fácil. Eso sí… como tenga algún tipo de inquietud o respeto sobre lo que debe ser una novela de misterio con trasfondo histórico, te puedes atragantar con frecuencia. Esto es como ir a comer al macdonald, cosa que no personalmente no hago desde diciembre de 1994, momento en que no nos quedó más remedio por no encontrar alternativa razonable a matar el gusanillo en una fría tarde en Windsor. No son pocos los estómagos literarios que se lo pasarán pipa con esta novela. Los aficionados a los bodrios de Dan Brown y similares disfrutarán. Incluso yo dirían que a lo mejor hasta valoran la supina mediocridad del anterior, ya que por lo menos el nivel histórico de la novela que aquí presento es muy superior. Mi crítica va más contra lo absurdo de muchos momentos de la trama, y contra la estulticia en la definición de los personajes, que contra la erudición en la preparación de la novela. Pero yo he aprendido la lección. Da igual lo barato, o gratis, que me ofrezcan un libro. Si no me aseguro de qué estoy cogiendo, mejor lo dejo en paz. Opinión la mía que no obsta para que la novela haya sido un éxito de ventas y se haya traducido a varios idiomas. Pero el mundo es así… partidario de la comida rápida,… o basura… como prefiráis denominarla. Y no me extrañaría recibir el comentario o mensaje airado de algún entusiasta de este producto de la “literatura patria”, de los que opinan que es pecado de lesa majestad o de sedición decir que  un producto nacional de éxito comercial es un bodrio. Ya me ha pasado.

Santa Sofía

Y también visitan Estambul, aunque no Santa Sofia, la única gran basílica bizantina que queda en la antigua Constantinopla o Bizancio, convertida en mezquita musulmana.

Written by Carlos Carreter

Miércoles, 22 enero, 2014 at 17:42

[Libro] Ragtime

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Cuando leí La Gran Marcha, me di cuenta que me había estado perdiendo una gran escritor, E. L. Doctorow. Norteamericano, que habla sobre cosas de su país, con una visión social y crítica, pero sobre asuntos universales. Decidí que tenía que leer más de este autor, que me había encandilado con su visión de la marcha de Sherman sobre Georgia durante la contienda civil norteamericana. Sin embargo, hasta ahora no me había puesto a ello a pesar de que todos los indicios mostraban la conveniencia de dedicar tiempo a este autor contemporáneo. Pasada la resaca del atracón medievo-fantástico de estas semanas atrás, voy con esta novela ambientada en los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Ragtime
E. L. Doctorow; traducción de Jorge Rizzo
Miscelánea Editores, 2012
Edición electrónica

Estamos en el estado de Nueva York, en la primera década del siglo XX. Son los tiempos del ragtime, antecesor de la música de jazz. Y seguiremos los avatares durante los años que van desde el asesinato del arquitecto Stanford White en 1906 hasta la Primera Guerra Mundial de una familia ficticia, cuyos nombres no conoceremos, pequeños industriales en la ciudad de Nueva Rochelle, a pocos kilómetros de la ciudad de Nueva York. Estas personas verán sus vidas entremezclarse con las de una joven de raza negra embarazada, con un pianista de ragtime que quiere casarse con ella, y con una familia de inmigrantes judíos que intentan salir adelante. Pero también veremos como se cruzan en su camino algunos personajes históricos como la actriz Evelyn Nesbit, la anarquista Emma Goldman, el financiero John Pierpont Morgan, el escapista Houdini, el industrial Henry Ford, e incluso Freud, Emiliano Zapata o el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena. Y entremezclado entre los hechos históricos y la sociedad real de la historia, conoceremos del drama a propósito de un Ford T maltratado.

Imitador cómico de Houdini en Alexanderplatz

Uno de los personajes históricos que aparecen en la novela de hoy, y con frecuencia, es el escapista Harry Houdini. Y aquí tenemos a un imitador cómico que hace casi una semana veíamos actuar en la Alexanderplatz de Berlín.

Estamos ante un gran fresco histórico de cómo Doctorow, que no es precisamente un indocumentado, ve la sociedad estadounidense de principios de siglo XX. Un estado con numerosas contradicciones. Paradigma del estado democrático y liberal nacido de la ilustración y transformado por la revolución industrial, es al mismo tiempo bandera de libertades y caldo de cultivo para la pobreza, la discriminación racial y el abuso de las clases más desfavorecidas. Entre revolucionarios y capitalistas nos muestra el germen de lo que va a ser la sociedad norteamericana futura. Todo ello desde el punto de vista de algunos de sus protagonistas reales, sin dejar de aportar su pequeño, o grande según se mire, drama ficticio que nos sitúa al nivel de ciudadano común en medio de una sociedad en profunda transformación. Un drama al que no le falta sentido del humor y de la ironía, tanto en sus parte ficticias como en las históricas.

Lo cierto es que este segundo libro que leo de Doctorow me deja tan buen sabor de boca o mejor que el anterior, y empieza a configurarlo como uno de mis escritores contemporáneos favoritos. Tengo el propósito, en esta ocasión más firme, de ir leyendo su obra, donde espero encontrar más joyas más o menos conocidas, más o menos escondidas. Total y absolutamente recomendable.

La novela fue adaptada al cine por Milos Forman en 1981, pero no he tenido la oportunidad de ver la película. Algo que tendré que remediar lo antes posible

Binnenalster

Houdini es el protagonista de uno de los capítulos más curiosos, cuando aprende a volar una aeroplano, y realiza una exhibición ante el archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato en Sarajevo desencadenaría la Primera Guerra Mundial. Dicha exhibición se realizó en Hamburgo, cuyo Binnenalster contemplamos en la fotografía.

Written by Carlos Carreter

Martes, 20 agosto, 2013 at 17:48

[Cine] Lincoln (2012)

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Lincoln (2012), 18 de enero de 2013.

Seguimos en plena temporada previa a los premios Óscar, y seguimos viendo películas candidatas a las preciadas estatuillas. Aunque claro, cuando Steven Spielberg estrena película, uno la va a ver independientemente de este hecho. O habitualmente. Siempre con la esperanza de comprobar que es uno de los grandes de la dirección cinematográfica actual, siempre con el miedo de que cometa una y otra vez los mismos fallos que hacen que yo me quede con frecuencia insatisfecho. Aunque algunos no los considerarán fallos sino virtudes… veremos.

Con semejante título, uno pensaría que estamos ante la biografía cinematográfica de uno de los presidentes más populares y más queridos de los EE.UU. Pero no. La acción se centra en las semanas que precedieron a la aprobación por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de la decimotercera enmienda a la constitución de este país, aquella en la que se declara fuera de la ley la esclavitud y cualquier forma de servidumbre involuntaria distinta de la que derive de un castigo judicial por una conducta criminal. Y en este filme, que debemos considerar una reconstrucción ficticia sobre hecho ciertos, vemos la determinación de Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis) por sacar adelante la enmienda, por encima de cualquier otra consideración, con la colaboración de su Secretario de EstadoWilliam Seward (David Strathairn). Paralelamente, asistiremos a sus conflictos domésticos con su esposa, Mary Todd Lincoln (Sally Field), derivados de la muerte prematura de uno de sus hijos y del empeño de su hijo mayor, Robert (Joseph Gordon-Levitt), por alistarse en el ejército cuando la guerra civil no ha terminado todavía.

Bien. Vayamos por partes. La película está excelentemente filmada como no podría esperarse de otra forma, destacándose en el aspecto técnico la estupenda fotografía de Janusz Kaminski, director de fotografía de cabecera de Spielberg, y que ya ha demostrado sobradamente su valía. Todo perfecto en el aspecto técnico. Pero sin embargo la historia no me acaba de cuajar. Porque he encontrado algunos de los vicios que mencionaba del director. La película es morosa. A veces se pierde en detalles que desde mi punto de vista aportan poco a la historia. Y los diálogos resultan a veces pedantes, impostados, como si siempre tuvieran los personajes un cronista al lado para anotar lo que dicen y trasladarlo a los libros de historia. Lo cual es poco natural. Y como suele suceder con Spielberg, su mensaje ético o moral me parece dudoso. No me cabe duda de que el interés del director es el de elevar la figura de Lincoln, pero mostrando a su vez un lado humano. Sin embargo, por noble que fuera la iniciativa, difícilmente se puede llamar a sí mismo un régimen democracia si la esclavitud impera entre sus fronteras, los métodos que se proponen son cuanto menos cuestionables. En la historia doméstica, resulta notable la interacción entre los dos cónyuges de la Casa Blanca, pero me resulta más prescindible la historia del hijo que quiere ir a la guerra. Finalmente, como de costumbre en este director, la película no sabe terminar a tiempo. El final ideal es cuando un personaje secundario, pero que tal vez mereciera una película para sí solo, el del representante Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones), sale de la cámara. O poco más. A lo que es la esencia de la historia, el paseo a caballo por el campo de batalla de Petersburg, o la escena de la rendición de Lee en Appomattox, o el asesinato del presidente y su muerte final no son esenciales a lo principal de la historia, alargan innecesariamente la película, y simplemente tienen una finalidad hagiográfica que me sobra.

Desde luego, el reparto, lleno de nombres ilustres, es de primerísimo nivel. No sólo en los papeles protagonistas, sino en muchos de los secundarios. Disfrutamos con los sinvergüenzas Bilbo (James Spader)Latham (John Hawkes). Comprobamos lo bien que le sienta ser Ulyses S. Grant (Jared Harris) a un “mad men” de aspecto pusilánime. Simplemente por hablar de algunos de ellos. Los que están realmente bien son Day-LewisField como el matrimonio Lincoln, pero sobretodo, a quien disfrutas en cada una de sus apariciones, el que quisieras que fuese protagonista de la función es Tommy Lee Jones que borda el papel del radical antiesclavista en la cámara de representantes. Fenomenal. Realmente.

Dicho todo lo anterior, y a pesar de las críticas que he vertido, que no son muy distintas como se puede deducir de las que haría en otras películas del director, estamos ante una buena película que conviene ver. Sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

En lo que se refiere a mis valoraciones sobre quien merecen los premios Óscar, siendo Lincoln una película con muchas candidaturas, se sitúa en muchas de ellas. Pero yo sólo la pondría como ganadora en dos: Mejor actor de repartoMejor dirección de fotografía. Y me entran dudas en la categoría de Mejor actor protagonista. Aunque finalmente he decidido que prefiero al Jean Valjean encarnado por Hugh Jackman.

El Justicia

Si Lincoln es una de las figuras política en los EE.UU., en este rincón de Europa que es Aragón, es el antiguo Justicia del Reino quien representa las libertades y derechos de los ciudadanos, incluso frente a los poderosos monarcas. Aunque fuera al final un rey absoluto quien decapitara, literal y figuradamente, la institución.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en internet

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Como se puede deducir de la entrada del viernes, esta semana he estado más atento a las novedades en cacharrería fotográfica que las fotos y los fotógrafos. Pero aun así alguna cosa os traigo a esta sección habitual de los domingos.

En primer lugar, lo que tengo más reciente. En las últimas semanas, Le Journal de la Photographie está ofreciéndonos una selección de porfolios del fin de semana muy interesantes. Y ayer sábado nada menos que seleccioné cinco de ellos. Os los refiero a continuación.

Refuges Intimes II de Tilby Vallard. Paisajes montañosos con pequeños refugios extrañamente iluminados.

Turkish Coffee de Emynassy. Fotografía de calle, muy contrastada y saturada, en las calles de Estambul.

Japan de Karen Buttin. De como vivió la fotógrafa el año que vivió en Japón.

Ambrotypes de Eric Antoine. Procesos antiguos que dan lugar a imágenes muy interesantes. Especialmente los desnudos.

La noche de los muertitos de Héctor Mediavilla. Fotógrafo español que pasa parte de su tiempo en Méjico y que nos muestra cómo viven sus supersticiones los mejicanos en la noche de las animas.

Ranillas en Ranillas

Si más adelante hablo de los fantasmas guerreros de los estadounidenses, en Zaragoza también tenemos los nuestros. La exposición internacional de 2008 se hizo coincidir con el segundo centenario de los sitios que sufrio la ciudad bajo las bárbaras tropas francesas. Aunque ellos pensaban que era adecuado exportar la ilustración a bayonetazos y cañonazos. La expo se celebró en el meandro de Ranillas.

En Flaworwire nos enseñan cómmo el fotógrafo Tom Hunter reproduce, aunque sea parcialmente, algunas obras maestras de la pintura. Normalmente, más allá de la curiosidad, este tipo de inventos me dejan frío. Pero creo que en este caso el fotógrafo realmente aporta algo. También le ha interesado a Rafael Roa.

Wim Wenders es un autor que ha aparecido de vez en cuando por estas páginas. Tanto como cineasta como fotógrafo. En esta ocasión, es Rafael Roa quien nos recuerda al alemán haciendo un interesante comentario sobre la serie Places, strange and quiet que se está exponiendo por diversos lugares de Europa.

Ranillas en Ranillas

Entre las obras de acondicionamiento de la ciudad, se realizó la reurbanización de lo que hoy como conocemos como avenida de Ranillas, y se ornamentó con unas curiosas y divertidas esculturas de ranas a lo largo de la misma.

Los estadounidenses tienen sus propios fantasmas como pueblo y nación. Y muchos de ellos están asociados a la guerra de secesión que provocaron los díscolos estados del sur de los Estados Unidos. En estos días han estado rememorando, no creo que se deba decir “celebrando”, el 150º aniversario de la batalla de Antietam, también conocida en los estados sureños como batalla de Sharpsburg. Fue el primer intento del ejército confederado del Norte de Virginia que comandaba el general Robert E. Lee, por llevar la iniciativa de la guerra, invadir estados del norte, y forzar un acuerdo de paz satisfactorio para los intereses del sur. La batalla es hasta el momento la más sangrienta de la historia de los EE.UU. que se haya librado en un solo día, con unas 23.000 bajas, de los cuales fallecieron en torno a 3.500. Aunque se considera que los contendientes quedaron en tablas, en general salieron beneficiados los del norte, ya que Lee tuvo que volver a su territorio para recuperarse de la dura batalla. Tuvo otras consecuencias aquella batalla, pero como nos recuerdan en No Caption Needed, las fotografías de los muertos de Antietam que tomó Alexander Gardner con una gran cámara de banco, modificaron la visitón que el público tenía de la guerra y las batallas. Una visión excesivamente romántica e idealizada. Aquellas fueron las primeras fotografías que mostraban a los muertos en el campo de batalla. Algunas de aquellas fotografías se pueden ver en las páginas del National Park Service. Relacionado con esto, en The Picture Show de la NPR (radio pública norteamericana) nos cuentan cómo para conmemorar este hecho, se ha hecho una experiencia de seguir los pasos que probablemente dio Gardner con su gran cámara con un modelo igual (si no es el mismo) en los campos de Sharpburg en la actualidad (Sharpburg es el nombre de la población cercana, Antietam es el nombre de un arroyo en torno al cual se libró la batalla). Para ver las fotografías de este experimento, comparadas con las originales, seguir este enlace.

Finalmente, todo el mundo acusa a Photoshop de adulterar el mundo de la fotografía con los amaños que permite. En Flavorwire nos muestran hasta que punto los amaños en la fotografía son antiguos. Lo que sucede con Photoshop es que ahora están al alcance incluso de los torpes.

Ranillas en Ranillas

La mayor parte de estas ranas las supongo ocultas por los densos arbustos que cubren actualmente el muro que limita la avenida con el cauce del río Ebro. Pero en algunos puntos, todavía podemos disfrutar de estos simpáticos animalillos de bronce.

Written by Carlos Carreter

Domingo, 23 septiembre, 2012 at 11:19

[Libro] Guerra del 15

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Hace días que no traigo aquí ningún libro. Sigo en racha de empezar varios y no terminar casi ninguno. Me cuesta concentrarme en la lectura. Pero en estas mini-vacaciones de cinco días en Ginebra, entre el viaje de ida y el de vuelta, he leído esta obra sobre los inicios de la intervención militar italiana en la Primera Guerra Mundial. Elegir este libro para el viaje tiene que ver con algunos aspectos de la historia familiar de gente con la que he estado. De hecho pasamos una velada después de cenar comentando cosas. Pero bueno. Mejor os cuento el libro.

Guerra del 15
Giani Stuparich (traducción de Miguel Izquierdo)
Editorial Minúscula; Barcelona, 2012
ISBN: 9788495587855

Piazza dell'Unità d'Italia

La Piazza dell’Unità d’Italia en Trieste; ciudad natal del autor de estas memorias, que podía ver desde sus posiciones en el frente, pero que quedaba en territorio enemigo.

El libro es el diario del escritor e intelectual triestino Giani Stuparich, que con 23 años, y a pesar de ser oficialmente ciudadano del Imperio Austrohúngaro (Trieste pertenecía entonces a dicho imperio), se alista como voluntario con su hermano Carlo en un regimiento italiano de granaderos que se enfrenta a los imperios centrales en el frente del Isonzo, no lejos de su ciudad natal. Así nos cuenta su vida como soldado raso en el frente cerca de la ciudad de Monfalcone, durante dos meses en el verano de 1915, en las primeras batallas de las muchas que enfrentaron a italianos y austrohúngaros en esta región a caballo de lo que hoy es Italia y Eslovenia. En estos dos meses conoceremos sus vivencias y sus reflexiones, sus sentimientos, sus relaciones con compañeros y superiores. Si bien no nos sitúa en el gran panorama de lo que estaba pasando en aquel momento en este escenario de la Gran Guerra, sí que nos perfila con precisión lo que era la vida, muy penosa, en el frente de batalla. Termina cuando con abandona el frente para convertirse en oficial.

He de decir que el libro se lee solo. Escrito con fluidez, en forma de diario como he dicho, te atrapa y quieres saber más de lo que le va a pasar. También te deja con hambre de saber más sobre el contexto, sobre lo que está pasando. No es un libro de gestas guerreras. Apenas se ve envuelto en acción directa. Sufre hambre, bombardeos, es herido en un hombro, pero no hay asaltos a trincheras, ni se ve obligado a repeler los del enemigo. Todo es más vulgar, pero no menos interesante.

Para quien le guste la historia, será un libro que le gustará, e imprescindible para quien esté interesado en aquel conflicto bélico. Pero también puede gustar a cualquier persona que guste de una buena lectura sobre el ser humano puesto en circunstancias difíciles.

Atardecer

Como en muchas ciudades italianas, no faltan monumentos dedicados a los caídos en aquella guerra, aquí a orillas del mar Adriático.

Written by Carlos Carreter

Miércoles, 22 agosto, 2012 at 18:15

[Fotografía, con obituario] Día internacional de la fotografía, con un recuerdo a Martine Franck

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No sé muy bien a criterio de quien, pero hoy me desayuno con la noticia de que es el día internacional de la fotografía. Parece que asociada al anuncio oficial de la realización de los primeros daguerrotipos, por Mr. Daguerre claro está, en 1839. Reconociendo sus debidos méritos a Mr. Daguerre, Me joroba un poco el ninguneo que realizó el tipo de quien me parece que marcó realmente el inicio de la fotografía, Joseph Nicéphore Niépce, a quien Daguerre procuró siempre dejar al margen, a pesar de que sus propios avances estuvieron basados en los del anterior..

Por otra parte, al otro lado del Canal de la Mancha, William Fox Talbot hacía sus pinitos simultáneamente con material sensible, pudiéndose considerarse coinventor de la fotografía. Los anglosajones lo consideran simplemente el inventor de la fotografía. Son tan chovinistas venidos al caso como los franceses. Fuera de tontadas es una de esas situaciones en las que una serie de personas trabajan en una dirección, gracias a los avances tecnológicos, y es una de ellas la que llega primera, o son varias simultáneamente con mayor o menor comunicación entre ellas o conocimiento de lo que se cuece en otros lados.

Jet d'eau

Apenas me ha dado tiempo todavía a ir procesando fotografías de mi viaje a Ginebra y lago Lemán. Pero alguna puedo ir mostrando ya, como el inevitable “Jet d’Eau” que domina el paisaje en la rada de Ginebra.

En mi reciente visita al Museo Suizo del Aparato Fotográfico en Vevey lo consideraban con bastante ecuanimidad y razonable precisión. En cualquier caso, cualquier momento es bueno para celebrar la fotografía, sea como técnica, como arte, como afición o como profesión. Cada uno según le toque más de cerca. La efemérides, metida así entre los calores veraniegos, sospecho que pasará relativamente desapercibida. Aunque hay honrosas excepciones. Por ejemploHeraldo de Aragón ha hecho un repaso a la historia de la fotografía en estas tierras.

Gandhi Says

En el “Pont de la Machine” encontramos las maquinarias que suben y bajan los telones que comunican o separan las aguas de los dos brazos del Ródano.

Pero también hay noticias tristes en este mundillo. Y mientras estaba de viaje estos días atrás me llegaba la noticia de la muerte de Martine Franck, fotógrafa belga de la Agencia Magnum, y que fue la última esposa de Henri Cartier-Bresson, cuya fundación póstuma presidió. Pero es una fotógrafa que, más allá de sus relaciones conyugales, tiene una obra con valor por sí misma y que merece la pena ser conocida. Una posibilidad es hacerlo a través de sus páginas en Magnum Photos.

Me queda pendiente el tema al que quería dedicar esta entrada, primera tras el viaje a Ginebra, que también tiene relación con la fotografía. Y los viajes. Con los viajeros fotográficos. Más que con los fotógrafos viajeros. Bueno. Ya os lo cuento otro día.

Ródano nocturno

En la noche, los colores de los neones se reflejan en las relativamente tranquilas aguas del Ródano, nada más abandonar el lago Lemán.

Written by Carlos Carreter

Lunes, 20 agosto, 2012 at 16:50

Publicado en Fotografía

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