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[Cine] Carrera hacia los óscars 2012
Si quieres saber a quien premiaría yo en la próxima ceremonia de los óscares, basándome en la lista de candidatos propuesta el 24 de enero de 2012, visita Hacia los Oscars 2012.
La lista original se publicó el 25 de enero de 2012. Actualizaciones conforme vaya viendo filmes que todavía no se han estrenado en España. A partir de hoy, con los premios ya entregados, las actualizaciones las podréis seguir en la barra lateral.
[Cine] Y el Oscar va para… quien tenga la mejor campaña de promoción
Las cosas como son. El título de esta entrada no debería coger por sorpresa a nadie. Es algo que todos sospechamos desde hace mucho tiempo. No son pocas las ocasiones en las que llaman la atención los premios, especialmente si consideramos la competencia.
Hubo un caso célebre, que ahora viene especialmente al caso recordar. En marzo de 1999, la película Shakespeare in Love fue la gran ganadora de la edición de los óscares de ese año. Una comedia romántica, de época, simpática,… que se enfrentó a películas como Saving Private Ryan, The Thin Red Line, o La vita è bella,… películas que con el poso del tiempo se han manifestado como mucho más importantes, más trascendentes por sus valores cinematográficos, que la comedieta ganadora. Detrás de aquella película, producida por Miramax, se encontraban los hermanos Weinstein, Bob y Harvey. Fueron los responsables de la campaña que llevó a la película a conseguir siete premios de la Academia de Hollywood. Si analizamos la trayectoria de estos hermanos, veremos que están detrás de los premios que se otorgaron a unas cuantas películas en años posteriores. No siempre les sale bien la jugada. A veces no les sale bien precisamente cuando tienen un producto cinematográfico de mayor empaque. Pero saben moverse, saben promocionar, y consiguen resultados. Y dinero.
Este año, aunque sin arrasar, la ganadora clara de esta edición de los óscares ha sido The Artist. Quien haya leído mi reseña sabrá que fue una película que me gustó mucho. Y de las que fueron anunciadas el 25 de enero que optaban a los premios, durante mucho tiempo ha sido mi preferida. Aunque esa preferencia la cambié tras ver Hugo. Un filme que me emocionó notablemente. Más que la ganadora. Pero detrás de The Artist han estado los Weinstein, que han conseguido que una película muda, francesa, en blanco y negro haya sido considerada primero, favorita después y ganadora finalmente. También han intervenido en favor de Meryl Streep, en detrimento de otra protagonista de una de sus películas, Michelle Williams, que probablemente lo merecía más, pero que no ha recibido la misma atención promocional. A ver. La Streep ha sido y es una gran actriz. Pero no siempre es la mejor.
Además hay que contar con las ausencias. Películas de excelente factura y condiciones cinematográficas como Melancholia, Jane Eyre, Drive, ni siquiera han sido consideradas para el premio. O interpretaciones como las de algunos de los protagonistas de esas películas, o Carey Mulligan en Shame, y algunas otras que ahora sería prolijo mencionar. Lo cual me resulta sorprendente. Incomprensible en muchas ocasiones.
Reconozco que cuando opino que una película me gusta, que es buena, más allá de su cualidades cinematográficas, me importa también el impacto emocional que produce en mí. Hay películas correctas, incluso buenas o muy buenas, que me marcan poco. Que no me hacen pensar. Que no me transmiten emociones duraderas. Pongámonos en el caso del año pasado. La ganadora fue la correcta The King’s Speech. Correcta. Realizada con mucho oficio. Pero no me transmitió emoción alguna que trascendiera el período de tiempo que duró su proyección. Ni se me ha ocurrido pensar en volver a verla. La favorita de muchos fue Black Swan, más intensa, más arriesgada que la anterior, y con cualidades cinematográficas innegables, pero que tampoco me dejó un poso especialmente duradero. Tampoco se me ha ocurrido en ningún momento volver a verla. La emoción. O la falta de ella. Sin embargo, he vuelto a ver varias veces Winter’s Bone, producción con menos pretensiones, pero también con muy buenas cualidades cinematográficas, que me impresionó notablemente.
Y aquí es a donde voy. Como sabréis algunos, en las últimas semanas he ido manifestando mis preferencias. A quién daría yo el óscar. No estoy hablando de adivinar quien lo va a ganar. Sino quienes son mis premiados particulares. Y ya he llegado a comprender que difícilmente voy a coincidir con las listas oficiales. Estoy condicionado por la naturaleza de mi propia cultura, de mis propias emociones, de mi propio estado vital. Y que dados unos mínimos de calidad cinematográfica en las películas, lo que importa es lo que signifiquen para cada cual. Y por lo tanto, he llegado a una conclusión. Lo único que me interesa de los óscar es el marujeo del día después para ver quien era la más guapa en la alfombra roja.
Pues mis gustos cinematográficos no pueden diferir más de los miembros de la Academia…
Ayer redacté una entrada extraordinaria para dar mi opinión sobre quién o qué se debería llevar los oscars en 10 categorías. Y comentaba que tenía una cierta esperanza de coincidir en hasta un 30 % con las preferencias de los académicos norteamericanos. Pues bien. Nada. Ni flores. Cero absoluto. No he coincidido en ninguna de las 10 categorías. No sólo eso. Las dos películas a las que yo hubiese entregado más premios se han ido en blanco. Así que me declaro un excluido social en mis gustos cinematográficos. Un paria. Un apestado social. Es lo que hay. Me guste, o no.
Y como además soy muy vengativo y muy malo, voy a desacreditar los premios y los premiados.
The King’s Speech (El discurso del rey) es una película aseadita. Pulcra. Artesanalmente bien hecha. Que basa su éxito en la habilidad británica para recrear épocas y en la reconocida competencia de sus intérpretes. Pero pasará al olvido relativo con facilidad. Una vez disfrutado el ratito de verla por primera vez… pues ya está. A otra cosa mariposa. Esto sólo puede emocionar a las “marujas” enganchadas al ¡Hola! y a las monarquías rancias (que en general lo son todas por definición).
Se va confirmando la teoría de que si un actor o una actriz de prestigio quieren un óscar, y este no llega, lo mejor es interpretar algún tipo de discapacitado físico o psíquico, o algún enfermo mental. En las actrices, también vale salir muy feas aunque sean muy guapas. Así que este año, la pareja de más éxito han sido un tartamudo y una paranoica con alucinaciones.
No objetaré gran cosa a los intérpretes de reparto. Ambos lo hacían bien. Desde luego, si un problema tenía esa película era la sosez de su protagonista, que compensaban todos los demás. Y he de reconocer que mi preferida para esta categoría, realmente estaba fuera de categoría. Pero en realidad mi auténtica preferida para esta categoría ni siquiera era candidata. Una de esas cosas de alucinar que tienen estos premios.
De las películas en lengua no extranjera, sólo había visto Biutiful. Veo que la ganadora es una película danesa. A poco que se acerque a aquella maravilla tanto literaria como cinematográfica que fue Babettes Gaestebud (El festín de Babette), ya me entran ganas de verla.
Se ha comentado por ahí la insistencia de los académicos en dejar sin premio a Roger Deakins (mejor fotografía) y la magnífica Annette Bening. Respecto a la segunda, es un claro desprestigio para los votantes que esta mujer perdiese la estatuilla ante las dos pedorras que los ganaron en los años 2000 y 2005, que ni siquiera me voy a molestar en mencionar aquí. Sin embargo, es cierto que este año, aunque su interpretación es impecable, había otras opciones más sólidas. Sin embargo, creo que lo de Deakins es de juzgado de guardia, porque creo que su iluminación de True Grit (Valor de ley) era lo mejor que había tanto entre los candidatos, como entre los méritos de dicha película. Que la vergüenza caiga sobre los académicos, ya que no han sabido ver (y apreciar) la luz. Supongo que dentro de unos años, al menos para la actriz, alguien propondrá entregarles un premio honorífico, y todos esos idiotas que no les han votado cuando debían se levantarán en pie y aplaudirán a rabiar, como si realmente les importase.
Es posible que el vestuario de ese engendro que es la Alicia de Tim Burton sea meritorio. Pero simplemente por el hecho de estar al servicio de un engendro como ese, ya es cuestionable.
En cuanto a los guiones… lo del guion original… hombre… ya he comentado lo que me parece el Speech ese. En la misma tónica. Pero es que el guion adaptado también considero que son cuestionables las pretendidas virtudes de The Social Network (La red social), un filme que a mí no me acabó de entrar en ningún momento a pesar de su correcta factura general,… vamos… más que convencido de que había cosas mejores donde elegir que la vida del niñato ese, que además está deformada por “motivos dramáticos”.
En fin, ya me he desquitado. Vayamos a cosas más positivas. Por cierto, Jennifer Lawrence, mi actriz favorita de este año, está guapísima en las fotos de la alfombra roja. Toda ella de rojo también. En primer plano, o de cuerpo entero. Y es que encima de hacerlo muy bien, está como un queso; incluso cuando hace de adolescente pobre y zarrapastrosa, a la que han dado una paliza.
Sugerencia musical
No la he escuchado. Por lo tanto más que una sugerencia es una invitación a darle una oportunidad. La banda sonora ganadora del óscar ha sido la de The Social Network.
Y si yo decidiese los óscars…
Nota: Existen algunos sitios en internet que chupan el contenido original de otros para montar sus blogs. Copian íntegramente los contenidos, supongo que basándose en las etiquetas de entradas como estas y de formas más o menos automáticas, llenan todo de publicidad muy intrusiva, descarajan la cuidadosa maquetación que algunos pensamos para bien del lector, y se quedan tan contentos. Este sitio esta bajo licencia Creative Commons y permite sin más restricción que el respeto por el contenido original, la cita de la fuente original y el uso no lucrativo de la reproducción de contenidos. Creo en la libre circulación de la información en internet, pero también creo en un mínimo de ética a la hora de hacerlo. Y un mínimo de estilo. Por tanto, si te encuentras este texto en un sitio horrible, puedes pasar a leerlo por carloscarreter.com, que no es perfecto pero es honesto.
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Es un hecho extraordinario que publique más de una entrada en este Cuaderno de ruta en un mismo día. Pero hoy, horas antes de que se entreguen en Los Ángeles los premios de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de los Estados Unidos. Los óscars. La experiencia de muchos años, décadas, nos enseña que realmente no hay una correlación muy elevada entre conseguir un premio y que realmente seas lo mejor en tu categoría ese años. Algo de correlación hay… claro. Pero bueno.
Para empezar, es rarísimo que el premio a la mejor película lo consiga una película no hablada en inglés, aunque sea posible. En teoría. Ocho películas de este tipo han sido candidatas a lo largo de la historia. Sí que ha sucedido que algún premio de interpretación haya ido a parar a algún actor o alguna actriz que ha interpretado en una lengua distinta del inglés. Y lo mismo en alguna otra candidatura. En cualquier caso, el idioma de rodaje y la nacionalidad ya supone un fuerte sesgo. Bueno,… la cosa es así.
Pero es que incluso dentro de las películas norteamericanas, o habladas en inglés, podría mencionar numerosos casos de premios absolutamente sorprendentes. Y de películas o personas sorprendentemente no premiadas. La casuística es demasiado abultada como para dar a estos premios una importancia como reconocimiento de la excelencia artística que no tienen. Básicamente, son una operación de mercadotecnia. Una forma de mantener la tensión comercial en torno al cine y traer espectadores a las salas o a las tiendas de vídeo. Y luego está la cuestión del glamour. Y aquí no falta. Aunque de vez en cuando aparezca el ordinario o la ordinaria de turno, que no tiene lo que hay que tener para lucir con propiedad en la alfombra roja. Pero bueno. De todo tiene que haber.
El caso es que este año he decidido aportar mi granito de arena al debate de quienes merecen ser premiados. Vamos. Supongamos que yo perteneciese a la Academia, y tuviese el voto decisivo en algunas categorías notables. ¿Quienes serían los ganadores de este año? Aclaro de antemano que no he visto todas las películas. Así que hay algunos candidatos que mal pueden tener opciones en mi lista de ganadores particular. “Peor” para ellos. En cualquier caso, ahí va mi lista de ganadores, en algunas de las categorías. Que no en todas, que sería absurdo y aburrido.
Mejor película: Difícil. Entre las que he visto, ninguna cinco estrellas. Después de darle muchas vueltas, la que más me ha impresionado en su conjunto sería Black Swan (Cisne negro). He cambiado de idea. Después de verla de nuevo, con más tranquilidad, he decidido que Winter’s Bone me toca demasiado la fibra sensible y he decidido darle las cinco estrellas.
Mejor director: También complicado. Tampoco hay ningún cinco estrellas. Vaya por los hermanos Coen, que aunque no han cerrado un producto redondo por su True Grit (Valor de ley), han dado sobradas muestras de lo que me gusta de ellos.
Mejor actor protagonista: Ninguno levanta mis entusiasmos en exceso este año, pero mis simpatías se encaminan totalmente hacia Jeff Bridges por True Grit (Valor de ley).
Mejor actriz protagonista: Aquí me he sentido más motivado, y hay muy interesantes candidatas. Pero mi preferida es la sufrida contención interpretativa de una actriz tan joven como Jennifer Lawrence en Winter’s Bone, más propia de actrices de más edad.
Mejor actor de reparto: Nuevamente una categoría en la que hay mucho bueno donde elegir. Creo que son intérpretes más interesantes que los de la categoría de protagonistas. Me vuelvo a quedar con alguien procedente de Winter’s Bone, John Hawkes.
Mejor actriz de reparto: Me ha resultado difícil terminar de decidirme por mi premio en esta categoría. Sobretodo porque no la considero una actriz de reparto sino protagonista. Pero es donde es candidata. Me refiero a Haylee Steinfeld por True Grit (Valor de ley). Reconozco que es un poco injusto para las demás, porque el papel es mucho más vistoso en minutos y en importancia dentro de la película. Si estuviera en la candidatura de protagonista, no habría desbancado a Jennifer Lawrence. Que quede claro.
Mejor guion original: Aquí lo tengo claro. Los bucles de realidad/ficción de Inception (Origen) merecen en mi opinión el premio.
Mejor guion adaptado: En esta candidatura siempre tengo un problema. Casi nunca he leido la obra literaria de origen. Pero bueno, tras pensármelo mucho entre dos, me quedo con la modesta pero bien llevada historia de Winter’s Bone.
Mejor montaje: Creo que sin mayor problema me voy a quedar con Black Swan (Cisne negro).
Mejor fotografía: Tengo la sensación que cada vez se iluminan mejor las películas. Pero creo este año destaca mucho la fotografía de True Grit (Valor de ley).
Del resto de premios técnicos, de las películas de animación, documentales y cortometrajes, así como las películas en idiomas distintos del inglés, me voy a abstener. Por aburrimiento, o por no conocer suficientes candidatas. Veremos en qué medida mis gustos coinciden con los académicos norteamericanos. Pero dudaría que coincida en más de un 30 %. Es decir 3 de las 10 categorías en las que me he mojado.
Resumiendo, de las 10 categorías que me interesan:
4 premios para True Grit (Valor de ley).
4 premios para Winter’s Bone.
1 premios para Black Swan (Cisne negro), que paradójicamente se lleva el gordo de mi parte.
1 premio para Inception (Origen).
Recomendación musical
Siento que es especialmente apropiado recordar la conocida canción de The Band Wagon (Melodías de Broadway), That’s Entertainment, cantada por el elenco del filme.
¿Y de los Oscars? ¿No vas a comentar nada de los Oscars?
Básicamente, esta es la reclamación que se me hizo ayer por duplicado, en una llamada telefónica y en un correo electrónico, al ver que el lunes lo dediqué a Rodin, y ayer martes a una película oscarizada pero sin hablar especialmente de los premios. Pero es que, no sé, cada vez me importa menos este circo. Diré algunas cosas, no obstante, ante “el clamor popular”.
Para empezar, no vi la ceremonia. Nunca lo veo. Es de madrugada. Y yo, los lunes, trabajo. Y de mala leche como todo hijo de vecino. Así como para ver semejante ceremonia. Ni siquiera vi los resúmenes que del día siguiente, cosa que sí he hecho algunos años. Es que me fui al cine el lunes por la tarde como suele ser habitual, y la película terminó tarde. Así que no puedo hablar de que me pareció. Tampoco entiendo de los vestidos de las stars. Por mucho que la critiquen algunos por el atuendo de este año, a mí Charlize Theron me parece la más guapa. Con vestido o sin vestido. Es lo que tiene la rubia afrikaner. Y lo demás me importa poco.
En cuanto a los premios, que es lo que importa o debería importar. Pues el único que me ha llamado la atención para bien es el de El secreto de sus ojos. Aunque si hubiesen entregado el premio al mejor filme de habla no inglesa a La cinta blanca también me hubiera parecido bien. De hecho, ambos títulos me han gustado más o me han parecido más interesantes que las siete películas que he visto de las diez candidatas al premio gordo. Pero la película argentina me conmovió notablemente, me gustó mucho, y me alegro por ellos. Y que sigan en el mismo tono. Por muchos años, che, pibe.
Porque de lo que he visto y ha tenido candidaturas a los premios, poco hay que me haya entusiasmado. Y lo que no he visto, pues no sé. Y he encontrado a faltar cosas. No entiendo que entre 10 candidatas a la mejor película no esté The Road – La carretera. Aunque no necesariamente fuera a ganar. Cosas parecidas me pasa con los premios a la mejor dirección, a las mejores interpretaciones, a los guiones, etc.
Me ha llamado la atención el premio a la mejor dirección de fotografía, que se lo ha llevado Avatar. Entiendo que técnicamente tiene que ser complejo iluminar una película que en su mayor parte está generada por ordenador. Pero el tema queda a una cuestión técnica, supeditada a la creación informática. Y para mí, esta categoría ha estado siempre a caballo entre los premios técnicos y los creativos, y creo que en esta segunda vertiente, la creativa, hay otras películas mucho más meritorias. De las candidatas, por ejemplo, el filme alemán ya mencionado con anterioridad, que al contrario que la anterior pone la tecnología informática al servicio de la fotografía y no al revés.
Pero como podéis ver, poco entusiasmo habían suscitado en mí los premios de este año. Y por eso no se me había ocurrido escribir nada. Pero ante “el clamor popular”, esto es lo que hay. Y esto es lo que da de sí para mí el tema.
Y os dejo con una foto que no tiene absolutamente nada que ver con el tema.
No hay más remedio, hablaremos del eunuco dorado
Este domingo, lunes de madrugada hora hispana, como suele suceder por estas épocas, se entregaron los Oscar correspondientes al año 2007. Hubo un tiempo en que seguía con cierta atención este acontecimiento. Pero en los últimos años, psché,… como está tan flojo el cine norteamericano… pues no les había hecho mucho caso. Este año tampoco. De hecho, ni siquiera he intentado ver todas las películas candidatas al premio. Sólo las que me han apetecido. Pero, una vez conocidos los ganadores, haré algunos comentarios.
- Ninguna de las películas candidatas a la mejor película me han parecido los que se dice “un peliculón que te cagas”, de estos que piensas “esta se merece el oscar”, aunque luego no se lo lleve. En cualquier caso, si a punta de pistola me hubiesen obligado a elegir una,… y a pesar de que suelo ser admirador de los Coen… creo que hubiera elegido Expiación. No me parece una película redonda, pero es la que más se me ha quedado en el recuerdo; la que más me ha hecho pensar. No es país para viejos, después de vista, no me ha dicho más cosas; una historia de violencia. Sin más. Es más. Me hace añorar Fargo. Qué pena que a aquélla le tocase competir con El paciente inglés.
- No le pongo pegas al premio a los Coen. Eso sí. Me parecen unos directores más personales, osados e interesantes que Joe Wright. Este tiene mucho oficio, sin duda, pero me parece mucho más formalista.
- He oído por ahí que ha sido un gran triunfo para lo europeo. He oído que si los Coen son más apreciados en Europa,… que si los cuatro actores premiados son europeos,… etc. Por partes. Los Coen serán más apreciados en Europa, pero el cine que hacen está claramente enraigado, formalmente y culturalmente, en los Estados Unidos. Por otro lado, dos de los actores premiados, Daniel Day-Lewis y Tilda Swinton, son ingleses; y estos son una escuela actoral aparte. Impresionante, formidable, pero aparte. No los incluiría yo dentro del conjunto de los europeos. En los siguientes puntos comentaré más sobre los otros actores y sobre el tema de Europa. En cualquier caso, mi enhorabuena a tan excelente pareja de actores británicos.
- Hace tiempo que parece que un actor tiene más facilidad para ser premiado si hace un papel excesivo; de tarados en muchos casos. Y este ha sido el caso de Javier Bardem. Bien por él, porque lo hace bien, y porque me cae bien. Pero, ¿es que no es posible premiar a un actor porque hace bien de alguien corriente?
- También parece que para que una actriz opte al premio, la tienen que maquillar hasta que no parezca ella. Tras los precedentes de Nicole Kidman y Charlize Theron, he aquí a Marion Cotillard, a quien dan el premio por un papel en el que no parece ella para nada. No me acaba de convencer mucho esta forma de dotar de artificiosidad a la interpretación.
- Me fastidia mucho que no le hayan dado el premio a la mejor película de animación a Persepolis. Ratatouille será un virguería técnica y muy entretenida, pero no deja de ser más de lo mismo. Es premiar a lo de siempre. Sin embargo, la película francesa me parece muy bien hecha, muy interesante, muy novedosa, muy osada y, sencillamente, mejor. Y también este premio demuestra que lo de la “europeización” es una memez. Hay que vender los productos de siempre. Made in USA.
Se podrían comentar más cosas, pero me voy a limitar a lo dicho. A lo que me parece más interesante o fundamental. Bueno. También me he dado una vuelta por las fotos de la alfombra roja. Tampoco hay mucho que comentar. Mucho modelito de alta costura, pero poca moza de buen ver que resulte realmente atractiva.
Y la rana es para…










