[Cine] Netemo sametemo [寝ても覚めても] (2018)

Cine

Netemo sametemo (2018; 35/20200714)

Llevaba tiempo sintiéndome muy atraído por el catálogo de Filmin, plataforma de cine (y series) bajo demanda, que apuesta más por el cine de autor, más conceptual o más minoritario. E incluso de vez en cuando había alquilado alguna de sus películas. Pero recientemente he hecho cuentas… y si alquilo un par de películas de esta plataforma al mes, ya me merece la pena la suscripción más sencilla. Probablemente baje mi ritmo de visualización de series, e intercale recuperar películas que nunca tuvieron la oportunidad de llegar a las salas de cine. Y tal vez haya menos entradas televisivas en este Cuaderno de ruta, y dedique entradas a esas películas. No todas irán a mi base de datos de estreno. Sólo los estrenos recientes en la plataforma que no hayan pasado por la pantalla grande.

Como es el caso de esta película japonesa dirigida por Hamaguchi Ryūsuke, que en España sólo había aparecido en algún festival y filmoteca y estaba pendiente de estreno, hasta que por la epidemia de covid-19 fue adquirida por Filmin, con el título “internacional” Asako I & II. Prefiero el título original japonés que se traduciría, si mi empeño con el idioma nipón en Duolingo no me traiciona, y dado del uso de la forma verbal “te” [て] y de la partícula “mo” [も], como Ya estés durmiendo o despierta. Más poético y adecuado una vez vista la película.

La película comienza y termina con Osaka como escenario, así que Osaka será nuestro destino fotográfico con esta película.

Hamaguchi nos narra la historia de Asako (Karata Erika), una joven de Osaka que se enamora muy jovencita de Baku (Higashide Masahiro), un apuesto joven de vida relativamente bohemia que le promete que, incluso si de vez en cuando desaparece momentáneamente, siempre volverá a ella. Hasta que no vuelve. Dos años más tarde, viviendo en Tokio, y trabajando en una cafetería, conoce a Ryōhei (también Higashide) que se físicamente parece idéntico a Baku, pero que lleva un estilo de vida totalmente distinto. Tras su desconcierto y reticencia, acabará aceptado a este segundo y comenzarán una vida juntos. Hasta que… recordemos la promesa de Baku. Y hasta aquí puedo contar.

Si hay algo que me guste de ver películas de filmografías, o leer novelas, distintas a la occidental es la posibilidad de romper con los tradicionales, demasiado encorsetados, esquemas narrativos de mi cultura occidental. Aquello que nos metían a presión en el cerebro, de los tres actos con las tres partes del relato, presentación, nudo y desenlace. La película de hoy no rompe con ese esquema excesivamente, pero realmente nos ofrece un desenlace abierto, porque en general estamos ante un tipo de película que no explican todo al espectador, que le obligan a participar y decidir qué derroteros lleva o llevará la historia que se le presenta. Lo fundamental en la película de hoy es la evolución de Asako. Asako, que puede representar ciertos ideales de mujer japonesa en el imaginario de muchos, muy mona, muy apacible, pasiva, se va dejando llevar por los hombres con los que se encuentra y por el entorno de amistades que le rodea. Por lo menos durante tres cuartas partes de la película, hasta que rompe esa dinámica y empieza a tomar decisiones activas. Lo cual da sentido a toda la película y la hace satisfactoria, incluso en ese final que plantea todo tipo de dudas para el destino final de los personajes principales. Un drama romántico que se rompe con no pocas de las convenciones del género, y sobriamente pero muy bien interpretado. desde luego, no puedes dejar de mirar el rostro de Karata, que arrastra los pensamientos o sensaciones que pocas veces expresa verbalmente.

Película que no sé si gustará o enganchará a muchos espectadores acostumbrados a protagonistas activos, ritmos acelerados y a unos esquemas demasiado rígidos en las narraciones del cine habitual, especialmente el que llega, más o menos prefabricado, desde Hollywood. Pero que en mi opinión tiene muchas virtudes y que crece en el pensamiento conforme dejas reposar la película.

Como aficionado a la fotografía no puedo dejar de mencionar que los momentos clave que ponen en marcha de una forma u otra las relaciones de Asako con Baku y Ryōhei coinciden con sendas visitas, en Osaka y Tokio, a exposiciones del japonés Gochō Shigeo, un fotógrafo que me parece muy interesante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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