El guía del desfiladero (2007)

Cine

El guía del desfiladero (Pathfinder, 2007), 8 de agosto de 2007.

Pues nada. A la gran seca, la gran remojada. Después de un mes sin cine, dos «pelis» en una semana. Y bueno… la verdad es que la cartelera está tan floja como parece. Esta es un remake de una película noruega de 1987, que en España se tituló igual que la actual. Aquella tuvo la originalidad de estar rodada en sami, que es el nombre adecuado para lo que por aquí llamamos lapón (en algunos países nórdicos, la palabra «lappi (lapón)» se considera despectivo).

En la que nos ocupa, los héroes samis se han convertido en nativos norteamericanos, y los invasores chudes (probablemente de origen estonio) se han convertido en feroces vikingos, de los que se supone que llegaron a las costas de Norteamerica hacia el año 1000 (eran islandeses de origen noruego más bien). Lo que pasa es que todo está sacado de quicio. Los vikingos son grandísimos y ferocísimos con grandes cascos con cuernos, y los indios muy valientes,… pero un poco tontos y menos mal que tienen a un niño de origen vikingo adoptado que por lo tanto es listo y les saca las castañas del fuego… A estas alturas, más paternalismo «európido» (neologismo que me acabo de inventar, que lo mismo puede significar «al estilo europeo» como ser una contracción de «europeo estúpido»; a elegir). Y eso que la película es norteamericana; pero es que parece que allí lo de ser de origen europeo todavía es más importante que en la propia Europa

Técnicamente está bien hecha. La historia está muy trillada. La interpretación es poco importante, y por lo tanto es plana y poco destacable.

En resumen, una película de verano destinada más a promocionar el consumo de palomitas que a promover el arte cinematográfico. Como nos entretuvimos le pondremos un cinco (a la valoración subjetiva, a la dirección y a la interpretación). Pero vamos, ni me voy a molestar en recordar quien sale o quien la dirige.

He estado aprendiendo a crear miniplanetas fotográficos, como este en basado en la catedral luterana de Helsinki, Finlandia.

Piratas del Caribe: en el fin del mundo (2007)

Cine

Piratas del Caribe: en el fin del mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End, 2007), 7 de agosto de 2007.

Más de un mes hacía que no acudía a una sala de cine. La cartelera está siendo lamentable en este largo y cálido verano. Veo que hay salas que cierran, espero que provisionalmente. No será la primera vez que cierran salas en verano «por reformas» o «por descanso» y no vuelven a ser abiertas. Las que quedan abiertas repiten los taquillazos del verano, en general películas de baja calidad, de fácil digestión, del gusto de los escolares y adolescentes en vacaciones. Parecía que me iba a librar de la que nos ocupa. En principio… si has visto las dos primeras, pues habrá que ver la tercera. Pero las críticas y los comentarios que he ido recibiendo, han sido todos muy negativos… Además, alguna gente con la que podía ir o pasa o ya la ha visto. Pues nada; a pasar del Capitán Sparrow.

Pero de repente, en un movimiento inusual, una llamada inesperada…

«¿Oye… me acompañas al cine?»
…..
«Sí, ya sé que no me gusta el cine, pero es que tengo en casa a mi sobrina unos días, antes de irnos a la playa.»
…..
«No, la de mi hermano. El de Madrid.»
…..
«No, no ha salido a mi cuñada; es normal. Además ya la conoces y te cae bien.»
…..
«Pues ella quiere ir a ver la de los piratas. Creo que le gusta el protagonista.»
…..
«No, no se ha debido fijar en su mala salud dental; y en los cines no se nota el mal aliento.»
…..
«Venga, yo pago las palomitas.»
…..
«Pues si no te gustan las palomitas, lo que te apetezca tomar.»
…..
«Sí, claro, ya te gustaría a tí…»

No sigo reproduciendo la conversación, porque sigue por derroteros no aptos para menores. También he obviado mi parte de la conversación, por la densidad de palabras malsonantes en algunos momentos. Confío también en que la cuñada de mi amiga no lea nunca este blog; aunque supongo que ya sabe lo que opina de ella…

No entraré en muchos detalles. Al fin y al cabo, la interpretación es lo de menos en estas películas, aunque la presencia de Geoffrey Rush siempre es un aliciente. Depp está como de costumbre; histriónico, con algún momento de lucidez. Los demás, las mediocridades ya conocidas.

En cuanto a la historia… Bueno, siempre he sido partidario de que cierren cosas como la prisión militar ilegal de Guantánamo… pero quizá la debieran dejar abierta para encerrar a gente tan peligrosa como los guionistas de esta película. Hay un montón de metraje en esta película absoluta y totalmente prescindible, aburrido, que no aporta absolutamente nada a la resolución de la historia, con personajes que al final te preguntas y este que pinta allí,… un auténtico despropósito. Sólo hay algún momento aislado de cierto interés. El comienzo con los ahorcamientos y los presos cantando la canción de piratas, y algunos momentos de la balacera en Singapur o de la batalla final, que en sí tienen también momentos prescindible.

No faltan detalles vomitivos, como ver a un pirata español con una montera de torero. Serán gilipollas tontos.

En fin, la puntuaremos con un cuatro en la apreciación subjetiva, con un cinco en la dirección (que se salva por el manejo de las cualidades técnicas tecnológicas del filme) y otro a la interpretación (por Rush, claro).

No es la Perla Negra, creo que se llama Sigyn, y está atracado en Turku, Finlandia

Antonioni ha decidido acompañar a Begman

Cine

Se ha dicho en numerosas ocasiones que las gentes del cine no se mueren solos. Que siempre lo hacen de dos en dos; gustarán de ir acompañados en su último viaje. Trueba afirmó cuando recibió el óscar por Belle Epoque que Billy Wilder era Dios. Así que supongo que irán todos ellos a sentarse junto al genial berlinés en algún tipo de especial paraíso. Y supongo que se sentarán donde les venga en gana, no como mandan las religiones convencionales que siempren tienen una especial afinidad por sentarse a la derecha. Yo siempre ha tenido dudas sobre si afiliarme al billywilderismo o a otras religiones igualmente interesantes.

Si ayer recordábamos a Bergman, casi simultáneamente nos enterábamos del fallecimiento del italiano Michelangelo Antonioni. Mucho menos prolifíco que el sueco, especialmente desde los años setenta, he tenido oportunidad de apreciar mucho menos su cine. En estos momentos sólo recuerdo su película más celebrada Blow-up, y una que firmó en los años noventa junto con Wim Wenders, titulada Más allá de las nubes, que constaba de una sucesión de relatos cortos más o menos relacionados, en un entorno multinacional europeo, aunque fundamentalmente en Italia y Francia. La crítica no la puso muy allá. Sin embargo, es una película que a mí me llamó la atención por diversos motivos, y que tengo que revisitar. A ver dónde la encuentro. Además creo que es de las que hay que ver en versión original. Y que cada uno hable un su lengua, que todas juntas es la lengua europea.

En cualquier caso, acompañado del genial sueco, Antonioni marcha en buena compañía.

Un bonito pueblo en el Lago de Como, en la Italia de Antonioni (bueno… él era de Ferrara, pero…)

Jaque mate… Ingmar Begman

Cine

No recuerdo exactamente el año, pero sí la época en la que vi por primera vez El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Yo era un adolescente, tendría 16 ó 17 años. Eran tiempos de profundas transformaciones sociales y culturales en el solar ibérico. Y por una de esas causas o azares, heme aquí que de vez en cuando iba al cine a ver películas «raras».

En alguna ocasión fue en el cine de arte y ensayo de toda la vida en Zaragoza, el Cinema Elíseos. Como curiosidad, allí vi un clásico del cine de terror como es La noche de los muertos vivientes. Curioso. Arte y ensayo.

O en el Arlequín, que previamente fue el Fuenclara, donde durante unos años hasta su cierre programaron bastante cine culto. Siempre le tendré cariño; en plena transición, no tendría yo más de 14 ó 15 años, me llevaron allí a ver El Gran Dictador de Charles Chaplin. Qué descubrimiento, oiga, qué descubrimiento para mi joven e inmadura cabeza.

O en ese movimiento sorprende que hizo que el Rialto, cine de barrio de toda la vida a dos minutos de mi casa en el que me chupé decenas de spaghetti-westerns y de peplums, se convirtiese también en cine de arte y ensayo, hasta que finalmente tras una breve etapa de retorno al cine comercial pasase a ser la sala X más longeva de Zaragoza. Allí vi cosas como Las vacaciones de Monsieur Hulot, Solaris, o Dersu Uzala, entre otras. Hace bien poco que desapareció como tal sala X; ahora es un supermercado.

Pues bien; en alguno de estos cines, no recuerdo en cual, vi El Séptimo Sello. Por supuesto, en versión original en sueco, subtitulada en español. Dudo mucho que entendiese gran cosa. Pero sí que tengo claro que el impacto de muchas de las imágenes del que acabaría convirtiéndose en un uno de mis filmes favoritos, fue tremendo en mi dura cabezota de adolescente. Esa gran y desesperada partida de ajedrez del caballero con la muerte, el rostro de la misma muerte, la tormenta final con la fila de condenados a morir, todo ello me impactó notablemente.

Bergman acaba de morir. El tampoco le ha podido ganar la partida de ajedrez a la muerte. Luego fueron más las películas del director sueco que me impactaron. Fresas salvajes, El manantial de la doncella, Un verano con Monika (yo también me enamoré de esa rotunda, carnal, caprichosa y proletaria Monika, en esa Suecia de costumbres liberadas a la vez que luterana y germánicamente austera), Sonata de Otoño, en la que rescataba a la otra Bergman, sueca ella también, ya otoñal pero magnífica,… Reconozco que no es cine para todos los públicos, especialmente cuando estamos educados en el disfrute del pim-pam-pum de los efectos especiales, de las películas de acción, en las que todo artificio vale para atraer la atención del espectador,… salvo buenos guiones, buenas historias o caracteres interesantes. Naderías.

El último trabajo que vi de él en la gran pantalla fue Infiel, una película de la que fue su pareja y musa cinematográfica, Liv Ullmann, aquí convertida en directora, y cuyo guion firmaba el propio Bergman. Tremenda y depresiva película, en la que la actriz y directora noruega hacía un homenaje al cine del director sueco.

El Séptimo Sello lo volví a ver muchas veces, y comencé a entender lo que se nos decía. Lo guardo en mi filmoteca particular, y en cuanto encuentre una tarde tranquila volveré a ponerlo para hacer mi particular homenaje al director sueco. Qué mayor homenaje para un cineasta que sus películas sean vistas y disfrutadas.

Un recoleto cementerio en Pargas/Parainen, ciudad finesa con mayoría de población de habla sueca, en el Archipiélago de Turku

Historia de un crimen (2006)

Cine

Historia de un crimen (Infamous, 2006), 24 de junio de 2007

En primer lugar, he decidido no comentar nada sobre ese infame criminal que pone los títulos de las películas en castellano. Para qué. Así que vamos a lo que vamos, que es comentar esta película, cuya historia nos es familiar si acudimos a ver la oscarizada Capote. Vamos; de hecho, no es que sea familiar. Es absolutamente la misma. El escritor norteamericano, Truman Capote (Toby Jones en esta versión), que se nos presenta dentro de su vida social frívola y exclusiva, se entera de los crímenes de Holcomb, Kansas, y allá que se va con su amiga Harper Lee (una sorprendentemente correcta, incluso haciendolo bastante bien, Sandra Bullock) para investigar, lo cual le llevó a escribir esa maravilla que es A sangre fría, y a mantener una particular relación con los asesinos.

Lo que diferencia a las dos películas son el planteamiento de la relación del escritor con los asesinos, especialmente con Perry Smith, interpretado en esta ocasión por el cercerosietizado Daniel Craig. La tesis de una atracción de índole sexual entre Capote y Smith centra el devenir de la segunda parte del filme, la que narra lo que ocurre una vez detenidos y conocidos los asesinos. La otra gran cuestión es ver la diferencia en la interpretación entre los protagonistas de ambas películas, y en mi opinión, Jones hace un trabajo superior al ya notable de Philip Seymour Hoffman. De hecho, en su conjunto, aunque con poco diferencia, esta versión me parece algo superior a la primera. Sin embargo, ha llegado de forma muy poco publicitada, pasando algo desapercibida. Será verdad lo que dice el refrán; el que da primero, da dos veces.

La interpretación del conjunto de actores buena. Aunque todavía tengo dudas sobre si Craig era la persona adecuada para interpretar a Perry Smith. Su presencia física es tan notable, que en ningún momento percibimos las debilidades que el personaje tiene. Creo que la interpretación de Clifton Collins Jr fue superior. Por lo demás, salen un montón de celebridades de la interpretación, en papeles que en algún caso apenan deberían recibir la califinación de cameo. No lo detallaremos, ya que poco aportan al valor del conjunto.

En conjunto la nota es la misma que para la anterior versión. Un ocho en la interpretación, y un siete en la dirección y en la valoración subjetiva. La película me parece algo superior, pero tampoco lo suficiente para destacarla notablemente.

La primavera trajo al Paseo de la Independencia de Zaragoza actividades de promoción de la lectura, y ¿por qué no leer a Truman Capote?

Bajo las estrellas (2007)

Cine

Bajo las estrellas (2007), 18 de junio de 2007

Se suponía que ayer había un cierre patronal, que no huelga, que es muy distinto, de las salas de cine de toda España. Dicen que el seguimiento ha sido del 98%. La realidad es que en Zaragoza estaban cerradas las situadas en grandes centros comerciales, y permanecieron abiertas las salas del cine del centro de la ciudad. Así que mitad por mitad. Y aprovechando esta última circunstancia, nos acercamos a ver una película española, que hacía mucho que tenía abandonado al cine patrio.

Hubo una época hace unos años en las que hubo una explosión de películas interesantes, hacia la mitad de la década de los 90, en los que muchos nos sentimos entusiasmados con el devenir de la cinematografía española. Sin embargo, en los últimos años, salvo honrosas excepciones, la cosa no ha pintado tan bien. Por una lado, se ha producido un fenómeno que yo denomino el «landismo» del siglo XXI. Cine de comedia más o menos gruesa, de personajes estereotipados, con actores que han cogido fama en la televisión, y que aporta más bien poquito. Por otro lado, una serie de directores siguen con su cine social, pero que cada vez es menos fresco, cada vez es más de lo mismo y que sin novedad en sus aportaciones termina por cansar. Algunas incursiones en otros géneros como el cine de misterio o de miedo, a imitación del cine norteamericano, que se han saldado con filmes de baja calidad.

En estas circunstancias, nos encontramos conque el cine patrio no sale mejor parado que la cinematografía dominante, la yanqui, cada vez menos interesante, aunque por motivos diversos.

Nos acercamos aquí a una película de un director joven, Félix Viscarret, debutante en el largometraje, que nos acerca a un película de regresos y reencuentros, en la que Estella, importante población navarra, se convierte en un opresivo ambiente para las desventuras de los protagonistas. Alberto Sanjuan nos interpreta a un músico fracasado, que regresa a su pueblo con motivo de la enfermedad y la muerte de su padre. Allí se encuentra a los problemas de su hermano, interpretado por Julián Villagrán, a un amor de juventud que no fue, Emma Suárez, y a la introvertida y casi abandonada hija de esta, la niña Violeta Rodríguez. Todos los personajes están tarados por su historia personal, y la acción nos llevará a la resolución de algunos dramas, con final más o menos feliz, aunque con un tono optimista final.

En conjunto, la película se deja ver. Tiene un aire como de western crepúscular, acentuado por algunos párrafos de la banda sonora del filme. Pero todo ello en Navarra; en una Navarra profunda. No todas las situaciones dramáticas están bien hiladas, ni todos los devenires en las relaciones entre los personajes son suficientemente convincentes. Quizá el más claro, el que sostiene mejor la película es la peculiar relación que se establece entre el músico y la niña. Sin ella, quizá la historia hubiese naufragado.

Los actores están suficientes. Sanjuán hace un papel que recuerda mucho a otros que hizo en el pasado Nancho Novo, y justamente en compañía de Emma Suárez. Pero creo que no lo hace también. La guapa actriz tiene un papel secundario aunque importante, y pasa con oficio. Y luego está la niña… ¿no fue Spencer Tracy quien dijo aquello de no rodar con niños y perros porque te robarán la película? Bueno. Quizá no sea para tanto. Pero no funciona mal.

En general, la película te deja buen sabor de boca, pero no llega a entusiasmar. Le pondremos un seis, con un siete a las ganas del director novel, y otro seis a la interpretación.

Una pinta así de pueblo y más o menos brutos como los navarros de la película, aunque este estaba en la Plaza del Pilar de Zaragoza

Entre mujeres (2007)

Cine

Entre mujeres (In the Land of Women, 2007), 7 de junio de 2007.

El hijo del afamado director y guionista Lawrence Kasdan, de nombre Jonathan Kasdan, se lía la manta a la cabeza y decide emular a su famoso padre. Se nos hace director de cine, y nos ofrece una película, la que aquí comento, sencilla, de poca acción, con muchos sentimientos, de correcta factura, aunque probablemente tampoco quede como una obra maestra del séptimo arte.

La historia es simple. Un joven escritor de 26 años, interpretado por Adam Brody, entra en crisis simultáneamente en su vertiente creativa y en su faceta romántica, al darle puerta su famosa y actriz novia, interpretada por la española Elena Anaya. Al mismo tiempo, recibe la noticia de que su abuela, encarnada por una estupenda y magnífica Olympia Dukakis, está de capa caida. Por ello, decide abandonar la cosmopolita Los Angeles para ir a pasar una temporada en un barrio residencial en algún sitio de Michigan, no muy lejos de Ann Arbor. En plena crisis, conoce a sus vecinas, una madre tipo maruja casera interpretada por Meg Ryan, que para variar no hace de lo de siempre, y sus dos hijas, una adolescente (Kristen Stewart) y otra más niña (Makenzie Vega). Todos caen en una profunda crisis, en las que las interrelaciones varían, y en las que nuestro «héroe» irá cayendo en las incertidumbres de madre e hija adolescente, sirviendo de catalizador para que todos cambien algo su vida.

Todo ello contado de forma correcta. Sin riesgos. Tranquilamente, de forma agradable. Las interpretaciones son todas de correctas a estupendas (esto en el caso de la Dukakis, como ya he dicho).

Mi valoración,… pues ante el solar intelectual que representa actualmente la taquilla, yo le pongo un benévolo siete. Con la misma nota para interpretación y dirección. En otras circunstancias podría haber sido un poco menos… pero me puso de buen humor en un día de tensión, y se lo agradezco. Ale.

Como todos los junios, vuelven los mercadillos medievales a Zaragoza, en los alrededores de la Plaza de San Bruno

El novio de mi madre (2007)

Cine

El novio de mi madre (I could never be your woman, 2007), 27 de mayo de 2007

Sí, sí. Es así. Para cualquiera que entienda un poquitín de inglés es evidente que ese peligro público, ese tremendo delincuente, que pone los títulos en castellano a las películas extranjeras ha vuelto a hacer de las suyas. En cualquier caso, el objetivo era claro. Entretenerse una tarde de domingo y pasar un rato con ese icono que para muchos representó Michelle Pfeiffer entre los años 80 y 90. No la llamo icono sexual, porque nunca se caracterizó por hacer filmes con fuerte contenido sensual o erótico, aunque desde luego, algunos siempre hemos considerado mucho más erotizante a la Pfeiffer cantando Makin’ Whoopie sobre la tapa de un piano de cola, que los vulgares cruzados y descruzados de piernas de alguna de sus colegas generacionales.

Dicho esto, y con las espectativas no excesivamente altas dado que se trata de una comedia romántica, con lo que esto significa en la actualidad, y habiendo visto alguna crítica positiva, nos encaminamos en una tarde electoral a ver este largometraje de metraje muy contenido, lo cual es de agradecer, firmado por Amy Heckerling. La intención es buena. Pretende simultanear dos críticas sociales en un entorno de mucho humor. Por un lado la crítica a los prejuicios hacia las mujeres por su edad, así como otros relacionados con los conceptos de belleza femenina. Por otro lado, el entorno de la realización de teleseries en los EE.UU. Quizá el contexto se nos quede algo alejado de la realidad de estos pagos. Pero como he dicho… la intención es buena. La lástima es que la película no tiene la suficiente mala baba. No es lo suficiente incisiva ni ácida como para trascender su estatus de comedia intrascendente. Lo cual es una pena porque había materia. Tiene algunos chistes divertidos, y otros que lo podrían haber sido si hubiesen echado un poco más de clorhídrico al asunto. No dándose las circunstancias mencionadas, el filme transcurre sin más efecto que el de arrancarnos alguna sonrisa de vez en cuando. Como no llega a los 100′ de duración, no nos llega a cansar, lo cual también es una virtud.

La Pfeiffer sale guapa, simpática y hace su papel, que hemos de suponer como fundamentalmente alimenticio. Tiene su coña que durante la película se quite años respecto a los de su personaje que a su vez se quita unos cuantos años con respecto a su edad real… porque Michelle no tiene ya los cuarenta, ¿eh? Pero bueno, yo, a mi mujer gato favorita se lo perdono casi todo. El chico, Paul Rudd, tiene su gracia, no lo hace mal, pero tampoco es que sea para tirar cohetes la cosa. Por cierto, que este tampoco tiene los 29. Vamos que a los dos les han quitado 10 añitos en sus personajes. Y luego hay una serie de caracteres, con niña incluida, que ponen su gracia o sus chistes con mayor o menor fortuna.

En resumen, película palomitera de la que nos olvidaremos pronto, pero que tampoco molesta mucho en una tarde tontorrona de domingo. Le pondremos un seis a todo (interpretación, dirección, valoración subjetiva).

Un paseo por el «caracol» del Paseo de la Independencia de Zaragoza, en un día de lluvia

Zodiac (2006)

Cine

Zodiac (2006), 20 de mayo de 2007

Cuando te enteras de que estrenan una película de David Fincher, y además te dicen que va de asesinos en serie, no queda más remedio que recordar aquella cosa tan estupenda que fue
Se7en. Bien es cierto que yo no he llegado a apreciar particularmente otros productos del director, pero he de reconocer que aquella película me pareción estupenda, dentro de un género al que yo no soy particularmente aficionado. Soy de los que opinan que me parece un referente más importante para el género del serial killer que la siempre alabada El silencio de los corderos. Pero para gustos, los colores. Como curiosidad en el user rating de IMDb.com,
esta última puntua 8,6 mientras que la de los pecados capitales «se queda» en 8,5. Suponiendo que los votantes de IMDb.com sean serios, claro.

Por lo tanto, las espectativas con las que nos acercamos a la sala de cine son razonablemente altas. Esperamos emoción, intriga, una historia bien compuesta y buen hacer cinematográfico en general. Vayamos desmenuzando en orden inverso estos elementos.

Indudablemente, hay muy buen hacer cinematográfico en el filme. Esto tampoco es una sorpresa. Los norteamericanos tienen tradición y oficio, y hay que ser muy zaborras para que la cagan a poco que tengan los medios. La película, rápidamente nos introduce en la época gracias a los acordes de Easy to be hard, canción del musical Hair, en pleno auge en la época de la acción principal; finales de los 60s y principio de los 70s. Directamente, presenciamos el primer asesinato de un asesino en serie, Zodiac. Pocos más presenciaremos, y siempre tratados con cuidado. El espectador no se horroriza por la aspectos más sangrientos de los actos; lo hace por la implicación psicológica del acto. A partir de aquí, la historia va fundamentalmente de aquellos que investigaron los asesinatos. El periodista del San Francisco Chronicle que más se implicó (interpretado por Robert Downey Jr.), la pareja de policías del Departamento de Policía de San Francisco que tuvieron asignados el caso (interpretados por Mark Ruffalo y Anthony Edwards), y finalmente, por el investigador aficionado y dibujante del Chronicle, que finalmente escribió un best-seller sobre el caso (a quien da vida Jack Gyllenhall). Todo ello bien presentado, con rigor, y dando lugar a un desfile de personas implicadas, o potenciales sospechosos, manejado con ritmo y habilidad.

En cuanto a la historia, es difícil mantener la tensión cuando los sucesos abarcan en lo esencial casi una década de tiempo histórico y en global más de dos décadas. Las elipsis temporales son frecuentes, y generalmente vienen ayudadas por indicaciones en pantalla. Supongo que el realizador no confía en que las modificación de ambiente o de entorno basten para orientar al espectador del transcurso del tiempo. Y sin embargo, es un aspecto muy cuidado del filme. La duración es larga; más de dos horas y media. No obstante, se ve sin que uno sienta mucha necesidad de revolverse en el asiento.

La intriga, la actitud del espectador sobre cómo ha sucedido todo, sobre quién es el asesino, se va diluyendo poco a poco. Conforme las vidas de los investigadores van tomando importancia sobre el asesino y su personalidad, cada vez más difuso hasta que se reorienta la investigación, se pierde esa tensión que en las películas de este género se espera. Y esto va acompañado por lo que yo creo que es la principal debilidad del filme. Desde mi punto de vista, el espectador no consigue emocionarse realmente con las cosas que le pasan a los personajes. Se situa en una distancia cómoda, que da a la película un carácter «relativamente» documental, perdiendo algunos de los beneficios que una buena obra de ficción lleva consigo.

La interpretación es correcta. Hay mucho oficio en el reparto de este filme, incluidos los numerosos secundarios de cierto prestigio que circulan por el largometraje. De entre ellos citaremos a John Carroll Lynch, que da vida al principal sospechoso, un personaje al que se le podría haber sacado un poco más de partido.

En resumen, una película correcta, con el mérito de no aburrir a pesar de su larga duración, bien construida y correctamente interpretada. La dirección probablemente merezca un ocho, con un siete alto en la interpretación. No obstante, la falta de emoción y de implicación hacia lo que está pasando me impide darle más de un siete.

Un camino se pierde entre los campos como la investigación se perdió entre las pruebas y los indiciones en la película que nos ocupa, Sierra de Luna, Zaragoza

No deberías hacerlo, no merece la pena; ni de coña iremos a verla

Cine

Normalmente, las entradas en este diario están pensadas para ser públicas, para que puedan ser aprovechadas por cualquier visitante. No obstante, por una vez y sin que sirva de precedente, el destinatario va a ser privado, ya que por determinados problemas no puedo comunicarme directamente. Para los demás, parte del artículo no tendrá sentido. Lo digo por si se lo quieren ahorrar.
____

Decididamente, no merece la pena; está comprobado. La respuesta correcta no es 42, al contrario de lo que opinabas el otro día y de lo que diga esa novela que te a tí te parece de culto de la que procede esa película tan floja cuyo único interés son los ojos de la chica. La respuesta correcta es 3-3-3 (no 333; al loro con los guiones).

Finalmente, no. No vamos a ir a ver la película del maldito y aburrido superhéroe. Y estamos todos de acuerdo. Y no me vale que tenga un papelito la hija mona del feo director de películas estúpidas, tramposas, o de vulgar propaganda yanqui. Sabes que he ido a ver películas sólo porque la chica me gusta, pero éste no va a ser el caso. Debes ser la única mujer de este país dispuesta a ver semejante engendro cinematográfico, por voluntad propia, y no porque se sienta obligada a acompañar a su novio friqui.

Y ábrete una cuenta en gmail, que es fácil. Y no se llenan los buzones.

Paisaje castellano, en los alrededores de Medinaceli, Soria

Retrato de un obsesión (2006)

Cine

Retrato de una obsesión (Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus, 2006), 13 de mayo de 2007

Había varios motivos para ir a ver este largometraje. Fundamentalmente, dos. Por un lado, la presencia de la siempre imponente Nicole Kidman, siempre atractiva, aunque a veces irregular como actriz. Por otro lado, para mí, aficionado a la fotografía, la representación que de la personalidad de la fotógrafa Diane Arbus nos ofreciese esta historia cinematográfica dirigida por Steven Shainberg, de quien tuve la ocasión de ver la curiosa Secretary.

Dos cuestiones previas. El título que le han puesto a la versión en castellano no tiene absolutamente nada que ver con el título original, lo cual me parece siempre mal, y además hace que podamos confundirla con otra película de temática muy distinta, y cuyo título en castellano tampoco tenía que ver con el título original. Alguna vez he dicho que quizá la pena de muerte fuese una opción para los traductores de títulos cinematográficos. O cuando menos el ostracismo a una isla desierta en el Caribe, sin palmeras y sin playas, claro.

Por otro lado, la historia que nos cuentan no es real. Aunque basada en un personaje real, es una invención de ficción. Y eso debe quedar claro.

A partir de ahí, la ficción va de cómo una maruja de clase media-alta neoyorquina, estilista en el negocio de fotografía de moda de su marido, encuentra la inspiración para convertirse en una fotógrafa actual, que revoluciona el sentido estético de este arte en la segunda mitad del siglo XX. Y todo ello a través de su amistad con una persona que presenta una enfermedad congénita, interpretada por Rober Downey Jr, cuyo trabajo no podemos juzgar por su extrema caracterización y por haber visto la película doblada al castellano. Tardamos en entrar en la historia, que empieza morosa y sin una dirección definida, pero que luego nos cuenta unas relaciones interpersonales que no dejan de tener interés.

No obstante, el personaje de Arbus no está del todo bien definido, y no siempre es comprensible lo que hace o sus motivaciones. También puede afectar el hecho de que tal Kidman vez no sea la actriz ideal para el papel. Demasiado mona, y demasiado sobreactuada, con muchos suspiritos y ruiditos para mostrar unos sentimientos para cuya interpretación quizá no está lo suficientemente dotada, sin necesidad de estos recursos. La sensación es que Downey está muy bien, pero no lo puedo asegurar por el doblaje.

En general, el filme se deja ver, pero no acaba de emocionar del todo, aunque técnicamente la realización es más que correcta. A la dirección le pondremos un siete, pero la interpretación y mi valoración subjetiva se quedarán en seis.

Por supuesto, la película, para un amante de la fotografía, alcanza unos niveles de erotismo casi pornográfico cuando desfilan ante su mirada las Rolleiflexes, Leicas, Hassels y otros animales eróticos similares. Pero esto es un perversión muy particular.

Imagen del Teatro Romano de Zaragoza tomada con mi Leica IIIf, modelo muy similar sino igual a algunos de los que aparecen en el filme

Dame 10 razones (2006)

Cine

Dame 10 razones (10 Items or Less, 2006), 8 de mayo de 2007.

Las historias mínimas no están de moda en el cine en general y en el cine que nos viene del Imperio en particular. Parece que si las tramas no son complejas, los personajes rebuscados y atormentados, o en ausencia de lo anterior, si no hay tremendos efectos especiales, nada vale. Por eso siempre resulta refrescante acercarse a situaciones sencillas, contadas asimismo con razonable sencillez, como es el filme que dirige Brad Silberling, director que no me es simpático por masacrar con su versión yanqui esa hermosa cursilada que es Cielo sobre Berlín (desde que vi por primera vez este filme, estoy enamorado de su protagonista femenina Solveig Dommartin, a quien no he vuelto a ver nunca en ninguna otra película; al realizar esta entrada, investigo en IMDb.com, y compruebo con pesar que la actriz falleció el pasado mes de enero con sólo 46 años de edad).

La historia tiene semejanzas obvias con la que se nos presentaba en Lost in translation. El azar reune a una mujer joven, interpretada por la española Paz Vega, desorientada en la vida, con algún fracaso a cuestas, y aun actor conocido, algo más que maduro, en este caso Morgan Freeman, interpretándose a sí mismo. De la interacción que se produce a lo largo de 12 horas de su vida, ambos personajes sacan algo nuevo, algo positivo. La película no va más allá, presenta algunos hecho sencillos, pero lo hace razonablemente bien. Con un presupuesto mínimo, la película ambientada probablemente en los suburbios de las conurbaciones del sur de California, o en otro lugar poco favorecido y con fuerte inmigración del sur de los EE.UU. (el actor realmente vive a caballo entre Charleston, Mississippi, y la ciudad de Nueva York). Se trata de una película de diálogos y sentimientos.

La interpretación de ambos es buena, siendo siempre estupendo disfrutar de un actor como Freeman, que obviamente se lo ha pasado muy bien en este filme. La de Paz Vega se ve penalizada por el hecho de que en este país sabemos cuál es su voz real, y nos extraña el doblaje de la misma. Pero mantiene el tipo con dignidad ante el peso pesado de la interpretación.

Puesto que las pretensiones del filme son modestas, tampoco irá mucho más allá en la historia del cine. Pero en poco más de 80 minutos, te cuenta algo que es probable que te interese más que muchas de las superproducciones que se estilan en el cine actual. Le ponemos un siete a todo; dirección, interpretación y valoración subjetiva.

Historias mínimas pero interesantes, como tal vez las de estos adolescentes de fiesta en Brihuega, Guadalajara