Por qué no voy a ir a ver la última de Tarantino… y una disgresión sobre Caperucita Roja

Cine

Tradicionalmente he sido de los que han proclamado que le gustan las películas de Tarantino. Y he ido a ver religiosamente todos sus largometrajes. Aun constatando que progresivamente han ido perdiendo en calidad cinematográfica. Creo que Reservoir Dogs, su primer filme, está muy por encima de la segunda parte de Kill Bill.

Aora está en cartelera su última película. Teóricamente es Death Proof. Pero el problema es que no es esta su última película. Su última película es Grindhouse, una película con dos episodios, que remeda los antiguos programas dobles de las películas de serie B o serie Z, uno de los cuales es el mencionado Death Proof dirigido por el amigo Quentin. Pero por alguna decisión tomada a un nivel que desconozco, fuera de los EE.UU. la película se ha desdoblado en dos, una por cada uno de los dos episodios. Y sospecho que este es un movimiento motivado por la avaricia. Por el deseo de duplicar los ingresos. Ya sabéis. A pasar dos veces por taquilla. Y esto me parece una tomadura de pelo.

Así que no pienso ir al cine a ver la película. Ya me la bajaré de internet en cumplida venganza. Y luego se quejan de que se piratea. ¿Dejarán alguna vez de tomarle el pelo al consumidor?

Para acompañar una entrada sobre Tarantino, que mejor que un poco de sordidez. Como la aportada por este alegre preservativo encarnado, abandonado en el Cabezo Cortado de Zaragoza. Algún día tendré que reflexionar sobre el hecho de que en pleno tardofranquismo, los curas del colegio me contaron el cuento de Caperucita Encarnada. Menos mal que en casa me contaron el de Caperucita Roja. Mira que eran gilipollas, ¿verdad? Tanto los curas como los fascistas.

Pentax *ist DS
SMC-M 200/4
ISO 200
Exposición: f/8 – 1/500 s.

La carta esférica (2007)

Cine

La carta esférica (2007), 10 de septiembre de 2007.

Llevo un verano que no aprendo. Sé, a priori, que las películas que voy a ver no me van a gustar. Pero sigo yendo. En esta se daban una serie de factores. La mayor parte de las adaptaciones de novelas de Pérez-Reverte son malas. Lo cual siempre me ha parecido una paradoja, porque siempre me ha parecido un material muy adaptable al cine. La novela en la que se basa la película la empecé a leer hace unos años y la colgué. En sus primeros capítulos perdí el interés por la historia que me estaba contando, y la dejé. Me quedaban dudas sobre la capacidad de la pareja protagonista para hacer funcionar la historia, especialmente por parte de la actriz, Aitana Sánchez-Gijón. La crítica la había calificado como floja.

Con estos antecedentes nos dirigimos al cine con una esperanza; las expectativas eran tan limitadas, que las posibilidades de una razonable satisfación al final de la proyección aumentaban. Uno siempre piensa además en aquella impresionante colaboración entre el director, Imanol Uribe, y el protagonista, Carmelo Gómez, que fue un filme tan valiente y tan espléndido como Días contados.

Pues nada. Que no hay forma. La película, que pretende tener cierta intriga y alguna dosis de acción, discurre plana, salpicada por tópicos diversos y sin que en ningún momento sintamos sobresalto alguno. Nada nos sorprende. Mucho es previsible. Los diálogos son flojísimos. Expresiones que situadas en un contexto literario, muy propias del novelista, tienen su sentido, aquí suenan como verdaderas chorradas. Los malos son inconsistentes y excesivamente estereotipados y apenas hay lugar para las sorpresas que pueda deparar la historia. Las elipsis son nefastas. No hay sentido del tiempo ni del ritmo; entre dos escenas lo mismo han pasado cinco minutos como dos semanas. No hay emoción en los descubrimientos. El final resulta absolutamente decepcionante, en parte por que a partir de determinado momento es muy previsible, en parte porque uno ha perdido cualquier capacidad de emocionarse con lo que les suceda a los personajes. Todo muy flojo.

En la interpretación, se conforman mis temores respecto a la protagonista. Siempre la he considerado una actriz más floja de lo que nos han querido hacer creer. Para mí, su mejor momento fue Boca a boca, una película divertida y simpática, en la que además de cuerpo fue capaz de poner cierta credibilidad al personaje; poco más hay donde rascar, aun en una filmografía donde hay más películas que me agradaron. Pero es que el actor protagonista, por momentos es casi un caricatura de lo que ha representado en muchas películas que han marcado la historia del cine español. La cosa no funciona.

En resumen, que mejor que con el dinero del cine os compréis algún librillo de bolsillo o invitéis a algún amigo a tomar una cervecica. Mucho mejor aprovechado el tiempo. No le daré más de un cuatro a todo, valoración subjetiva, dirección e interpretación.

Como no podía ser de otra forma, la fotografía de hoy tiene ambiente marinero, con este hermoso velero que se encuentra atracado en el estuario del rio Aura en Turku, Finlandia.

Panasonic Lumix LX2
Focal: 8 mm
ISO: 100
Apertura: f/8
Obturación: 1/400 s.

El ultimatum de Bourne (2007)

Cine

El ultimatum de Bourne (The Bourne Ultimatum, 2007), 28 de agosto de 2007.

Tercera de la serie. Teóricamente la última. Pero ya veremos. A Hollywood le cuesta mucho matar las gallinas de los huevos de oro. En cualquier caso, parece que hay una culminación razonable de la historia del asesino de la C.I.A. interpretado por Matt Damon y dirigida por Paul Greengrass en sus dos últimas entregas.

Partamos del hecho de que, salvo casos excepcionales, las películas de espías pocas veces me emocionan. Pero reconozco que pueden ser ideales como entretenimiento y que también tienen derecho a la oportunidad de encerrar una buena historia y unos buenos personajes. Como cualquier otro género. La primera de la serie me entretuvo, y además contaba con la presencia de Franka Potente, que siempre me parece un aliciente. La segunda, en su momento, me gustó menos; me debió pillar en mal día, y además me llevé el disgusto de ver como apiolaban a la Potente a la primera de cambio. Sin embargo, recientemente la volví a ver en vídeo y me entretuvo bastante. Incluso le vi más profundidad que a la primera.

Así que con cierto optimismo me dirigí a ver esta última entrega, y la verdad que es lo pasé bastante bien. No nos engañemos. Es más de lo mismo en un 75%. Peleas entre asesinos habilidosos y fortachones, una damisela en apuros de vez en cuando, un desaprensivo directivo de la «agencia», y unas cuantas persecuciones por las estrechas calles de diversas ciudades, que muestran la eterna incompetencia de las policías de todo el mundo cuando se mezclan con las cosas de los espías. Por supuesto, un macguffin que tiene una importancia relativa, pero necesario para que el «héroe» mueva su culo del sillonbol y se dedique a recorrer el mundo entre balaceras, mamporros y otras peripecias.

Sin embargo, reconozco que la historia está muy bien planteada. Me gusta mucho que el final de la segunda película tenga una importancia trascendental en este filme, rompiendo de paso la linealidad de la historia, y ofreciendo una nueva perspectiva del conjunto de la historia. O al menos, de las dos últimas películas, que forman un conjunto coherente entre sí. Bienvenido sea el hecho de que aparte del oficio ya demostrado en filmar efectos especiales, más o menos emocionantes, alguien haya decidido dejar alguna neurona en pensar un poco en la historia que quería contar.

En cuanto a la interpretación, siempre podremos dudar si Damon lo hace bien porque es así de soso e inexpresivo, lo cual le va al personaje, o bien realmente tiene un considerable mérito en su composición del personaje. En cualquier caso, el resto de los personajes acompañan con dignidad la historia.

En resumen, de lo mejor del verano. Así que le pondremos un siete a todas sus dimensiones, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

En la foto de hoy, unos reflejos tomados en la villa y corte hace 3 años, en una excursión para presenciar un espectáculo del Circo del Sol. Una parte de la acción del filme de hoy transcurre en la capital; ya se encargan los responsables del filme de recordar en qué país está con un plano de la Monumental de Las Ventas… ¡y olé! Qué tristeza esto de los toros, qué tristeza. Y yo sin una montera en mi guardarropa… una vergüenza de español es lo que soy…

Canon Poweshot G6, focal 140mm (eq. 35 mm)
ISO 50, f/5,6, 1/400 seg.

Caótica Ana (2007)

Cine

Caótica Ana (2007), 26 de agosto de 2007.

Las películas de Julio Médem siempre han sido especiales. El hecho de que sus las dos últimas cosecharan un cierto éxito comercial ha hecho que un mayor número de espectadores esperen la llegada de sus largometrajes. Pero como decía, son especiales. Siempre han tenido cierto componente sobrenatural u onírico… y en cualquier caso, siempre han estado cargadas de metáforas en sus significados y han acarreado un componente poético no desdeñable. A mí siempre me han gustado. He visto todas sus obras de ficción y las he disfrutado.

Por otro lado, la película no ha cosechado buenas críticas en sus primeros días, por lo que me acerqué ha verla con sentimientos contrapuestos. Por un lado las espectativas que me producen los filmes del director, por otro, la precaución inducida por las opiniones ajenas.

El filme se mueve constantemente de nuevo entre un lenguaje cinematográfico poético, vuelve a jugar con los episodios oníricos, en esta ocasión inducidos hipnóticamente. El personaje principal se convierte en metáfora de una feminidad creadora de vida, en la representante de todo lo positivo que puede contener la condición de mujer, y enfrentada a la masculinidad guerrera y destructora. A priori, el filme tiene muchos condicionantes para resultar una obra interesante, tanto visualmente como en sus significados… pero…

Pero la verdad es que me da la impresión de que la cosa se lía mucho. Se mezclan muchos conceptos. Se pasa con demasiada alegría de la relaciones interpersonales, íntimas, al estereotipo de las causas políticas perdidas (saharauis, guerra de Irak, …), causando una confusión en el espectador. Creo que se podría aplicar el viejo refrán de que quien mucho abarca poco aprieta.

Tampoco ayuda mucho desde mi punto de vista la chica protagonista, Manuela Vellés. La chica pone mucha voluntad, tiene un físico apropiado, pero creo que todavía tiene bastantes carencias interpretativas. Y el problema es que todo el peso de la película cae sobre ella. Sale siempre, y por lo tanto, sus deficiencias lastran la película. Puede que en unos años sea una actriz excelente, especialmente si va adquiriendo una personalidad propia. A mí a ratos me recordaba a Emma Suárez de joven, actriz que ha protagonizado o actuado en cuatro de las películas del director, o a veces a la grunge Silke, quien también ha trabajo en alguna de las más hermosas películas de Médem; en cualquier caso, no la he visto con su propia personalidad. El resto de los actores tampoco me parecen especialmente convincentes.

En general, me ha gustado más que lo que esperaba según los críticos, pero me ha dejado bastante más frío que los largometrajes anteriores. Le pondré un seis a la dirección, ya que hay una serie de elementos estéticos que me gustan y que sólo aparecen en las películas de este director, pero la interpretación y la valoración subjetiva se me quedan en un cinco.

El cine está de rebajas, como la pobre Marilyn en un comercio del Barrio de San José de Zaragoza

El glamour de Penélope y sus pandilleros

Cine, Televisión

Ahora que lo veo, tal vez unir en una misma frase como la del título de esta anotación las palabras «Penélope» y «glamour» puede hacer pensar a más de uno que voy a tratar sobre cierta actriz española que ocasionalmente lo hace bastante bien, pero que con frecuencia es un poco pedorra. Pues no.

Hoy ha sido un día regular. Creo que soy un poco optimista en mi apreciación, pero dejémoslo ahí. Como decía, en un día regular como el de hoy, decido quedarme en casa, trastear algunas fotos y navegar un poquito por la red de redes de forma errática. Y he aquí que en un momento dado me encuentro con una referencia a una tal Penelope Pitstop. Analizo el contexto… y efectivamente… no puede ser otra… se trata de la denominación en inglés de uno de los personajes de dibujos animados que más querido me resulta desde mi infancia. No es otra que la elegante, la sensual, la deportiva, la inigualable Penélope Glamour.

Una de las participantes originales de aquella serie tan divertida que fueron Los autos locos (Wacky Races), y en la que su apellido en inglés tiene todo su sentido automovilístico, mereció un spin off que se denominó en España. Los peligros de Penélope (The perils of Penelope Pitstop). En esta serie aparecía acompañada de Mafio y sus pandilleros (The Ant Hill Mob) que también aparecían en la teleserie original. Siendo siete gánsteres pequeñitos, resultaba una original versión de Blancanieves y los Siete Enanitos. Eso sí, sin la presencia del malvado Pierre Nodoyuna (Dick Dastardly), sustituido en el spinoff por el también malvado Garra Siniestra (The Hooded Claw), deseoso siempre de echar mano a la sustanciosa fortuna de la rica heredera.

Las historias de la teleserie eran todas prácticamente iguales. De una forma u otra, Penélope, que era una gran deportista, agil, rápida y fuerte, acaba viéndose atrapada en tremendos pelígros de los que sólo sabe salir gritando «socorro, socorro». Es una versión cómica del arquetipo de la dama en apuros y, hasta cierto punto, también homenajea a un serial del cine mudo, The perils of Pauline.

El personaje estaba basado en el que interpretaba la guapa Natalie Wood en La carrera del siglo, lo cual todavía me motiva más ya que siempre me pareció una de las actrices más guapas que se han asomado a la gran pantalla. En fin. Que la cuestión me ha ayudado a reconciliarme con el mundo. Terminaré la tarea yéndome a ver la tele; me acabo de enterar que en Canal Hollywood echan El Jovencito Frankenstein. Toca hacer unas risas.

Mi «auto-loco» espera impaciente el regreso después de haber fotografíado unos paisajes en los alrededores de Alcorisa, Teruel

2 días en Paris (2007)

arte música y literatura, Cine

2 días en París (2 Days in Paris, 2007), 12 de agosto de 2007.

Nos enfrentamos a una comedia, opera prima de Julie Delpy como directora, que trata una vez más el choque cultural y cómo afecta a las relaciones interpersonales entre norteamericanos y franceses. Esta cuestión siempre me ha parecido que obsesiona en exceso a los yanquis. Hay numerosas películas, principalmente comedias románticas, que explotan esta cuestión. Con frecuencia, el punto de vista de los americanos es que los franceses o son unos gilipollas o son tremendamente románticos y abren los ojos a las norteamericanas desengañadas y solitarias. En general, estas películas son una completa acumulación de tópicos más o menos manidos, que pocas veces presentan un verdadero interés.

Esto no sólo se da en el cine. Reciéntemente he leído una novela de Tracy Chevalier, El azul de la Virgen, de quien me gustó con anterioridad bastante La joven de la perla. En esta novela que me ha gustado bastante poco, también encontramos protagonista yanqui que no se adapta a convivir con los franceses, que le tratan de forma horrible, aunque al final liga con uno de ellos. Está llena de tópicos, muchos de ellos falsos en mi opinión. Chungo.

Bien; pues la película de Delpy, que también coprotagoniza el filme, tiene un planteamiento distinto. La película maneja los desencuentros culturales y los tópicos no para reforzarlos o para hacer de ellos el tema del largometraje, sino para presentar los problemas más íntimos de la pareja cuya otra pata está protagonizada por Adam Goldberg. Hay momentos realmente divertidos y casi hilarantes. Algunas escenas con los padres de la protagonista, también sus padres en la vida real, son realmente muy buenas. No obstante, el filme va decayendo en su coherencia interna y al final se resuelve de una forma un tanto apresurada. Esto no hace que el filme desmerezca por ello.

La interpretación en general está muy bien, con muy buen trabajo de los múltiples secundarios, todos ellos actores franceses, poco conocidos.

En general, la película deja muy buen sabor de boca, y la impresión subjetiva merece un siete. La dirección también se lleva un siete, con un ocho para la interpretación.

El canal San Martin proporciona con frecuencia agradables exteriores a las películas rodadas en París, como es el caso de la que hoy nos ocupa

El guía del desfiladero (2007)

Cine

El guía del desfiladero (Pathfinder, 2007), 8 de agosto de 2007.

Pues nada. A la gran seca, la gran remojada. Después de un mes sin cine, dos «pelis» en una semana. Y bueno… la verdad es que la cartelera está tan floja como parece. Esta es un remake de una película noruega de 1987, que en España se tituló igual que la actual. Aquella tuvo la originalidad de estar rodada en sami, que es el nombre adecuado para lo que por aquí llamamos lapón (en algunos países nórdicos, la palabra «lappi (lapón)» se considera despectivo).

En la que nos ocupa, los héroes samis se han convertido en nativos norteamericanos, y los invasores chudes (probablemente de origen estonio) se han convertido en feroces vikingos, de los que se supone que llegaron a las costas de Norteamerica hacia el año 1000 (eran islandeses de origen noruego más bien). Lo que pasa es que todo está sacado de quicio. Los vikingos son grandísimos y ferocísimos con grandes cascos con cuernos, y los indios muy valientes,… pero un poco tontos y menos mal que tienen a un niño de origen vikingo adoptado que por lo tanto es listo y les saca las castañas del fuego… A estas alturas, más paternalismo «európido» (neologismo que me acabo de inventar, que lo mismo puede significar «al estilo europeo» como ser una contracción de «europeo estúpido»; a elegir). Y eso que la película es norteamericana; pero es que parece que allí lo de ser de origen europeo todavía es más importante que en la propia Europa

Técnicamente está bien hecha. La historia está muy trillada. La interpretación es poco importante, y por lo tanto es plana y poco destacable.

En resumen, una película de verano destinada más a promocionar el consumo de palomitas que a promover el arte cinematográfico. Como nos entretuvimos le pondremos un cinco (a la valoración subjetiva, a la dirección y a la interpretación). Pero vamos, ni me voy a molestar en recordar quien sale o quien la dirige.

He estado aprendiendo a crear miniplanetas fotográficos, como este en basado en la catedral luterana de Helsinki, Finlandia.

Piratas del Caribe: en el fin del mundo (2007)

Cine

Piratas del Caribe: en el fin del mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End, 2007), 7 de agosto de 2007.

Más de un mes hacía que no acudía a una sala de cine. La cartelera está siendo lamentable en este largo y cálido verano. Veo que hay salas que cierran, espero que provisionalmente. No será la primera vez que cierran salas en verano «por reformas» o «por descanso» y no vuelven a ser abiertas. Las que quedan abiertas repiten los taquillazos del verano, en general películas de baja calidad, de fácil digestión, del gusto de los escolares y adolescentes en vacaciones. Parecía que me iba a librar de la que nos ocupa. En principio… si has visto las dos primeras, pues habrá que ver la tercera. Pero las críticas y los comentarios que he ido recibiendo, han sido todos muy negativos… Además, alguna gente con la que podía ir o pasa o ya la ha visto. Pues nada; a pasar del Capitán Sparrow.

Pero de repente, en un movimiento inusual, una llamada inesperada…

«¿Oye… me acompañas al cine?»
…..
«Sí, ya sé que no me gusta el cine, pero es que tengo en casa a mi sobrina unos días, antes de irnos a la playa.»
…..
«No, la de mi hermano. El de Madrid.»
…..
«No, no ha salido a mi cuñada; es normal. Además ya la conoces y te cae bien.»
…..
«Pues ella quiere ir a ver la de los piratas. Creo que le gusta el protagonista.»
…..
«No, no se ha debido fijar en su mala salud dental; y en los cines no se nota el mal aliento.»
…..
«Venga, yo pago las palomitas.»
…..
«Pues si no te gustan las palomitas, lo que te apetezca tomar.»
…..
«Sí, claro, ya te gustaría a tí…»

No sigo reproduciendo la conversación, porque sigue por derroteros no aptos para menores. También he obviado mi parte de la conversación, por la densidad de palabras malsonantes en algunos momentos. Confío también en que la cuñada de mi amiga no lea nunca este blog; aunque supongo que ya sabe lo que opina de ella…

No entraré en muchos detalles. Al fin y al cabo, la interpretación es lo de menos en estas películas, aunque la presencia de Geoffrey Rush siempre es un aliciente. Depp está como de costumbre; histriónico, con algún momento de lucidez. Los demás, las mediocridades ya conocidas.

En cuanto a la historia… Bueno, siempre he sido partidario de que cierren cosas como la prisión militar ilegal de Guantánamo… pero quizá la debieran dejar abierta para encerrar a gente tan peligrosa como los guionistas de esta película. Hay un montón de metraje en esta película absoluta y totalmente prescindible, aburrido, que no aporta absolutamente nada a la resolución de la historia, con personajes que al final te preguntas y este que pinta allí,… un auténtico despropósito. Sólo hay algún momento aislado de cierto interés. El comienzo con los ahorcamientos y los presos cantando la canción de piratas, y algunos momentos de la balacera en Singapur o de la batalla final, que en sí tienen también momentos prescindible.

No faltan detalles vomitivos, como ver a un pirata español con una montera de torero. Serán gilipollas tontos.

En fin, la puntuaremos con un cuatro en la apreciación subjetiva, con un cinco en la dirección (que se salva por el manejo de las cualidades técnicas tecnológicas del filme) y otro a la interpretación (por Rush, claro).

No es la Perla Negra, creo que se llama Sigyn, y está atracado en Turku, Finlandia

Antonioni ha decidido acompañar a Begman

Cine

Se ha dicho en numerosas ocasiones que las gentes del cine no se mueren solos. Que siempre lo hacen de dos en dos; gustarán de ir acompañados en su último viaje. Trueba afirmó cuando recibió el óscar por Belle Epoque que Billy Wilder era Dios. Así que supongo que irán todos ellos a sentarse junto al genial berlinés en algún tipo de especial paraíso. Y supongo que se sentarán donde les venga en gana, no como mandan las religiones convencionales que siempren tienen una especial afinidad por sentarse a la derecha. Yo siempre ha tenido dudas sobre si afiliarme al billywilderismo o a otras religiones igualmente interesantes.

Si ayer recordábamos a Bergman, casi simultáneamente nos enterábamos del fallecimiento del italiano Michelangelo Antonioni. Mucho menos prolifíco que el sueco, especialmente desde los años setenta, he tenido oportunidad de apreciar mucho menos su cine. En estos momentos sólo recuerdo su película más celebrada Blow-up, y una que firmó en los años noventa junto con Wim Wenders, titulada Más allá de las nubes, que constaba de una sucesión de relatos cortos más o menos relacionados, en un entorno multinacional europeo, aunque fundamentalmente en Italia y Francia. La crítica no la puso muy allá. Sin embargo, es una película que a mí me llamó la atención por diversos motivos, y que tengo que revisitar. A ver dónde la encuentro. Además creo que es de las que hay que ver en versión original. Y que cada uno hable un su lengua, que todas juntas es la lengua europea.

En cualquier caso, acompañado del genial sueco, Antonioni marcha en buena compañía.

Un bonito pueblo en el Lago de Como, en la Italia de Antonioni (bueno… él era de Ferrara, pero…)

Jaque mate… Ingmar Begman

Cine

No recuerdo exactamente el año, pero sí la época en la que vi por primera vez El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Yo era un adolescente, tendría 16 ó 17 años. Eran tiempos de profundas transformaciones sociales y culturales en el solar ibérico. Y por una de esas causas o azares, heme aquí que de vez en cuando iba al cine a ver películas «raras».

En alguna ocasión fue en el cine de arte y ensayo de toda la vida en Zaragoza, el Cinema Elíseos. Como curiosidad, allí vi un clásico del cine de terror como es La noche de los muertos vivientes. Curioso. Arte y ensayo.

O en el Arlequín, que previamente fue el Fuenclara, donde durante unos años hasta su cierre programaron bastante cine culto. Siempre le tendré cariño; en plena transición, no tendría yo más de 14 ó 15 años, me llevaron allí a ver El Gran Dictador de Charles Chaplin. Qué descubrimiento, oiga, qué descubrimiento para mi joven e inmadura cabeza.

O en ese movimiento sorprende que hizo que el Rialto, cine de barrio de toda la vida a dos minutos de mi casa en el que me chupé decenas de spaghetti-westerns y de peplums, se convirtiese también en cine de arte y ensayo, hasta que finalmente tras una breve etapa de retorno al cine comercial pasase a ser la sala X más longeva de Zaragoza. Allí vi cosas como Las vacaciones de Monsieur Hulot, Solaris, o Dersu Uzala, entre otras. Hace bien poco que desapareció como tal sala X; ahora es un supermercado.

Pues bien; en alguno de estos cines, no recuerdo en cual, vi El Séptimo Sello. Por supuesto, en versión original en sueco, subtitulada en español. Dudo mucho que entendiese gran cosa. Pero sí que tengo claro que el impacto de muchas de las imágenes del que acabaría convirtiéndose en un uno de mis filmes favoritos, fue tremendo en mi dura cabezota de adolescente. Esa gran y desesperada partida de ajedrez del caballero con la muerte, el rostro de la misma muerte, la tormenta final con la fila de condenados a morir, todo ello me impactó notablemente.

Bergman acaba de morir. El tampoco le ha podido ganar la partida de ajedrez a la muerte. Luego fueron más las películas del director sueco que me impactaron. Fresas salvajes, El manantial de la doncella, Un verano con Monika (yo también me enamoré de esa rotunda, carnal, caprichosa y proletaria Monika, en esa Suecia de costumbres liberadas a la vez que luterana y germánicamente austera), Sonata de Otoño, en la que rescataba a la otra Bergman, sueca ella también, ya otoñal pero magnífica,… Reconozco que no es cine para todos los públicos, especialmente cuando estamos educados en el disfrute del pim-pam-pum de los efectos especiales, de las películas de acción, en las que todo artificio vale para atraer la atención del espectador,… salvo buenos guiones, buenas historias o caracteres interesantes. Naderías.

El último trabajo que vi de él en la gran pantalla fue Infiel, una película de la que fue su pareja y musa cinematográfica, Liv Ullmann, aquí convertida en directora, y cuyo guion firmaba el propio Bergman. Tremenda y depresiva película, en la que la actriz y directora noruega hacía un homenaje al cine del director sueco.

El Séptimo Sello lo volví a ver muchas veces, y comencé a entender lo que se nos decía. Lo guardo en mi filmoteca particular, y en cuanto encuentre una tarde tranquila volveré a ponerlo para hacer mi particular homenaje al director sueco. Qué mayor homenaje para un cineasta que sus películas sean vistas y disfrutadas.

Un recoleto cementerio en Pargas/Parainen, ciudad finesa con mayoría de población de habla sueca, en el Archipiélago de Turku

Historia de un crimen (2006)

Cine

Historia de un crimen (Infamous, 2006), 24 de junio de 2007

En primer lugar, he decidido no comentar nada sobre ese infame criminal que pone los títulos de las películas en castellano. Para qué. Así que vamos a lo que vamos, que es comentar esta película, cuya historia nos es familiar si acudimos a ver la oscarizada Capote. Vamos; de hecho, no es que sea familiar. Es absolutamente la misma. El escritor norteamericano, Truman Capote (Toby Jones en esta versión), que se nos presenta dentro de su vida social frívola y exclusiva, se entera de los crímenes de Holcomb, Kansas, y allá que se va con su amiga Harper Lee (una sorprendentemente correcta, incluso haciendolo bastante bien, Sandra Bullock) para investigar, lo cual le llevó a escribir esa maravilla que es A sangre fría, y a mantener una particular relación con los asesinos.

Lo que diferencia a las dos películas son el planteamiento de la relación del escritor con los asesinos, especialmente con Perry Smith, interpretado en esta ocasión por el cercerosietizado Daniel Craig. La tesis de una atracción de índole sexual entre Capote y Smith centra el devenir de la segunda parte del filme, la que narra lo que ocurre una vez detenidos y conocidos los asesinos. La otra gran cuestión es ver la diferencia en la interpretación entre los protagonistas de ambas películas, y en mi opinión, Jones hace un trabajo superior al ya notable de Philip Seymour Hoffman. De hecho, en su conjunto, aunque con poco diferencia, esta versión me parece algo superior a la primera. Sin embargo, ha llegado de forma muy poco publicitada, pasando algo desapercibida. Será verdad lo que dice el refrán; el que da primero, da dos veces.

La interpretación del conjunto de actores buena. Aunque todavía tengo dudas sobre si Craig era la persona adecuada para interpretar a Perry Smith. Su presencia física es tan notable, que en ningún momento percibimos las debilidades que el personaje tiene. Creo que la interpretación de Clifton Collins Jr fue superior. Por lo demás, salen un montón de celebridades de la interpretación, en papeles que en algún caso apenan deberían recibir la califinación de cameo. No lo detallaremos, ya que poco aportan al valor del conjunto.

En conjunto la nota es la misma que para la anterior versión. Un ocho en la interpretación, y un siete en la dirección y en la valoración subjetiva. La película me parece algo superior, pero tampoco lo suficiente para destacarla notablemente.

La primavera trajo al Paseo de la Independencia de Zaragoza actividades de promoción de la lectura, y ¿por qué no leer a Truman Capote?