[Libro de fotografía] Kings Road – Mona Kuhn

Fotografía

Antes de pasar durante unos días al modo «solo fotografía» desde ya, quería dejar un comentario sobre el último e interesante libro que ha venido a engrosar mi biblioteca sobre fotografía. Las fotografías que ilustran la entrada son las realizadas para celebrar el Día mundial de la fotografía estenopeica, que se suele celebrar el último domingo de abril. Para saber más sobre ellas, podéis visitar Día mundial de la fotografía estenopeica 2022 – Ondu Pinhole 6 x 12 Multiformat con Fujifilm Neopan 100 Acros II.

Hará 13 o 14 años que conocí la obra de Mona Kuhn. Fue durante un visita a MadridFoto, una feria de arte fotográfico que se celebraba en Madrid, y que en lo que yo sé desapareció hace unos años. Visité varias ediciones. Era una experiencia interesante. Creo que fue en la de 2009 cuando vi algunos difuminados desnudos realizados por Kuhn en una colonia nudista en la costa atlántica del sur de Francia.

Después conocí nuevos trabajos de la fotógrafa brasileña de origen alemán, pero establecida en Los Ángeles desde hace un tiempo, y empecé a comprar sus libros de los que tenía cinco antes de la llegada de este último. Y me gustan mucho, y me gustan hojearlos de vez en cuando.

Cuando vi anunciado este último libro me interesó mucho. Y lo encargué. En aquel momento no estaba a la venta todavía. Me llegó a principios de esta semana. Me gustaría ser más exhaustivo en mi comentario, pero no he tenido mucho tiempo para hojearlo y leerlo con detenimiento. Decir que está dedicado a la Schindler House, obra del arquitecto norteamericano nacido en Austria Rudolf Schindler en 1922. Y combina las fotografías de los rincones y las luces del innovador edificio, producto de las vanguardias del momento, con retratos y desnudos realizados con la técnica de la solarización, que también apareció en aquellos momentos, fundamentalmente de la mano del estupendo Man Ray. He de decir que Mona Kuhn domina con maestría esta técnica, mucho más difícil de lo que aparenta.

El libro está publicado y excelentemente presentado por Steidl, la editora habitual de Mona Kuh. Y como tendré unos días libres a partir de principio del mes de junio, espero poder dedicarle el tiempo que merece. Muy recomendable.

[Cine] Sesión doble: Yaksha 야차 (2022); Red Rocket (2022)

Cine

A partir de mañana o pasado mañana voy a entrar en modo «solo fotos» durante unos días. Esta semana no nos ha dado la vida para ir al cine. Ni siquiera para tirar de estrenos en plataformas. Y sin embargo, aun me quedaban dos estrenos de semanas anteriores para comentar. Voy a ponerme al día, y dentro de unos díar volveremos con la actividad cinéfila. Espero.

Yaksha 야차 (2022; 29/20220508)

En estos días estoy terminando de ver una serie surcoreana, algo viejuna ya, sobre espías, servicios de (poca) inteligencia, y rivalidades norte-sur en la península coreana. Quizá por eso me animé a ver en Netflix este estreno con intrigas entre servicios secretos y espías de buena parte del Asia más oriental.

Una de las películas está rodada en una ciudad asiática (china en concreto) sin más datos que su industria y que aparecen muchas calles y coches. Así que mostraremos unos paisajes urbanos de Suwon, con calles y coches.

A un tipo que es fiscal, tras una cagada profesional, lo manda a controlar a los servicios secretos. Y la jefa de estos lo manda a ver que pasa con una célula de espías destacada en una ciudad china, fronteriza con Corea del Norte. Al final se verá metido en un lío de intereses extraño, y redes de espionaje dentro de las redes de espionaje, que afecta a servicios secretos de las dos Coreas, China y Japón.

Un lío entretenido, pero sin más trascendencia, y al que, además, se le ven venir las intenciones y quienes son los malos más malos y los «buenos». Razonablemente bien actuada, no es chapucera en su realización tampoco, como digo, entretenida sin más. Dirigida por un tal Na Hyeon, parece ser que yaksha, el apodo de uno de los agentes, es el nombre de unos espíritus del hinduismo y del budismo, extendidos por toda Asia, que sería benevolentes, pero traviesos y engañosos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Red Rocket (2022; 30/20220512)

Más interés a priori presentaba esta película norteamericana que vimos en salas de cines, la segunda en pocos días en las que uno o varios protagonistas figuran ser o haber sido «actores/actrices» del cine porno. Dirigida por Sean Baker, pudimos leer varias reseñas muy favorables en los días previos a verla. Así que íbamos muy animados.

Nos habla de Mikey (Simon Rex), un actor porno venido a menos, que habiendose quedado sin blanca y con poco trabajo se refugia en su población de Tejas natal, en casa de su mujer (Bree Elrod) y su suegra (Brenda Deiss), de las que llevaba un tiempo extrañado. Y mientras allí se encuentra, intenta ganarse la vida trapicheando con «maría», al mismo tiempo que inicia una relación con una adolescente que trabaja en una tienda de dónuts (Suzanna Son). Pero siempre con punto de falta de talento a cuestas.

En algún sitio leí que es una nueva visión a las gentes que pueblan la América de Donald Trump y similares. Lo que los sureños esclavistas llamaban los white trash, la basura blanca, personas de origen europeo sin oficio ni porvenir, y que a pesar de todo se muestra fiel al sistema que los arrincona en los márgenes de la sociedad. Rodada en tono de comedia, comedia negra o comedia amarga en muchos momentos, es un monumento a los desatinos en las ilusiones, los sueños y las decisiones.

Está muy bien rodada, haciendo bello un lugar anodino en la costa tejana, e interpretada con mucho oficio. Sorprende mucho en ocasiones la joven Suzanna Son, menos joven en la realidad de lo que se muestra en la película, y que mezcla ingenuidad y procacidad a partes iguales al componer su personaje de Strawberry. Puede haber para algunos en las relaciones, alguna situación incómoda dada las edades de los protagonistas. Pero las cosas son así… es verosímil a la hora de plantear una cierta realidad. Al final, me agarró menos de lo que esperaba a pesar de reconocer sus innegables virtudes cinematográficas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] La era de la supernova – Liu Cixin

Literatura

Durante la década pasada, la trilogía del Recuerdo del pasado de la Tierra, más conocida en España como la trilogía de Los tres cuerpos, por el título del primero de sus libros, se elevó a la categoría de fenómeno en el ámbito de la literatura de ciencia ficción. Leí en su momento los tres libros. Con cierto escepticismo el primero, pero con especial avidez el segundo, y con mucho interés el tercero. Con posterioridad leí algunas cosas más de Liu Cixin, el autor chino de esta trilogía; una novela y una colección de relatos cortos.

China es el principal escenario de la novela. Así que nos pasearemos por Shanghái. Que ha estado sometida recientemente a escenas de aspecto «postapocalíptico» por los confinamientos forzosos ante repuntes de la covid-19. ¿No decía el régimen chino que había tenido un gran éxito en su lucha contra la pandemia que no supieron detectar y controlar antes de que se convirtiera en tal? ¿O va a ser que no nos podemos fiar de las propagandas de países totalitarios? Igual va a ser esto último.

Como ya he comentado en alguna ocasión con antelación, desde el punto de vista de su calidad literaria, lo que más disfruté fueron los relatos cortos. Como novelista, el interés de sus libros dependen más de sus temas y tramas que de su capacidad de narrador. En un tris estuve de ignorar los libros segundo y tercero de su trilogía porque en algún momento me resultó pesada la redacción los tres cuerpos. Sin embargo, la trama que despliega en su conjunto a lo largo de los tres libros me parece muy muy notable. Con estos antecedentes, y comprado en oferta flash en Amazon, me dispuse durante mis vacaciones de Pascua a dar cuenta de la primera novela del escritor chino, escrita al parecer en 1999, aunque publicada en España en 2019, tras el éxito de los tres cuerpos.

La premisa de la novela es la siguiente. A corta distancia del sol existe una estrella que ha pasado incógnita a los astrónomos por ocultarse tras una nube de polvo estelar. Y la susodicha estrella, a menos de 10 años-luz de distancia se convierte en supernova, bañando la Tierra en abundante radiación. Como consecuencia, todos los adultos y jóvenes mayores de 13 años mueren en el plazo de unos meses, dejando como únicos habitantes humanos del planeta Tierra a los niños de 13 años o menores. Que son formados por los adultos en ese plazo de tiempo para tomar las riendas de sus sociedades. Y a partir de ahí, los millones de niños que conforman la población mundial convierten el planeta en una especie de isla del señor de las moscas ha escala global, pero con una cantidad de medios increíble; a jugar, marranear chucherías, cachondeo, juegos de guerra con armas de verdad,… y bueno…

Sinceramente, la comparación con el libro de William Golding la he traído de otras fuentes. Pero sólo me convence a medias. Para empezar, el mundo que crea Liu me resulta muy inverosímil. Empezando por la posibilidad de que el barrido de radiación de una supernova a tan corta distancia no esterilizase casi por completo o por completo el planeta,… bueno… Matt O’Dowd de PBS Space-Time explica las consecuencias de una explosión de una supernova en las cercanías, .

El caso es que cualquiera que sean las consecuencias en la atmósfera terrestre, o directas sobre los genomas de los seres vivos, que sólo afecten a los humanos de más 13 años… pues sólo puede considerarse un recurso argumental alejado de la ciencia ficción dura para adentrarse en una especulación sociológica que… bueno… es eso, pura especulación. Que a mí, no me ha convencido. En el mejor de los casos, como crítica a los instintos más primarios del ser humano, que el avance de la tecnología y la cultura no ha conseguido apaciguar, como podemos ver en las noticias con la actividad bélica desarrollada por los criminales políticos y militares rusos. Y de otros lugares, que están pasando desapercibidos por no interesar a los medios de comunicación.

El libro es menos maduro literariamente hablando que las obras siguientes de Liu Cixin. Es decir… las demás. No se lee mal, pero tiene un valor circunstancial. A mí, finalmente, me dejó un tanto frío. Y además, ya me acostumbré en su momento a la afición de Liu a destruir total o parcialmente el mundo. En eso es muy creativo. Tan creativo, que lo de esta novela resulta un poquito soso en comparación con otras ideas suyas. No me arrepiento de haber leído esta novela, pero tampoco me atrevería a recomendarla necesariamente. O por lo menos a recomendarla con un mínimo de entusiasmo. Y además hay algo que me molesta de Liu… su aparente entusiasmo hacia el gobierno de su país, no especialmente un modelo de democracia.

[TV] Cosas de series; aparte de universos virtuales y alternativos… la decepción de un flojo final para una gran serie

Televisión

Es curioso que, debido al cambio de mis hábitos cotidianos progresivamente desde hace un año, cada vez tengo menos contenidos de determinadas cosas, como de televisión, y más de otras, como de las fotografías que hago. Sin embargo, a pesar de eso, de vez en cuando se me acumulan. Y en pocas semanas se me han acumulado los televisivos y los fotográficos. Quería dedicar un espacio exclusivo a una de las mejores series de los últimos años,… pero por no acumular demasiado retraso en los comentarios la incluiré con otras.

Dos de las series de hoy transcurren en Nueva York, en su mayor parte. Y en una de ellas, sus sistema de ferrocarril metropolitano tiene un especial protagonismo. Así que ya podéis suponer de donde proceden las fotos.

He de decir que hoy traigo tres series muy interesantes. Empezaremos por la de apariencia más sencillita, Upload, serie de Amazon Prime Video con pintas de comedia de situación, pero que es bastante más. Las aventuras del «fallecido» Nathan (Robbie Amell), cuya psique es «subida» a una nube y a un mundo virtual por su novia, Ingrid (Allegra Edwards) y que acaba enamorándose de su encargada en la empresa de gestión del mundo virtual, Nora (Andy Allo). Pero detrás de la fachada de comedia romántica, hay una dura crítica al mundo de las empresas de servicios en internet, a las desigualdades sociales y a todas las hipocresías que se esconden detrás, incluidas las de los grupos que se oponen de forma militante a ellas. Y todo lo hace esta serie bastante bien. Aunque, sin duda, el gran activo de la serie es el carismas y la empatía que nos provocan los protagonistas de la serie. Bastante recomendable.

Por otro lado, Russian doll, comedia dramática de Netflix, con el magnífico trabajo de Natasha Lyonne en su papel protagonista, Nadia, nos sorprendió en su primera temporada con su inteligente visión de una trama tipo «día de la marmota», es decir un bucle temporal aparentemente infinito, que nunca es igual, pero que conlleva el mismo resultado final (es curioso que en la sección de Wikipedia en español sobre películas sobre bucles temporales no esté Groundhog Day [Atrapado en el tiempo] aunque en la misma sección en inglés sí lo está). Su muerte. Un tiempo después, Nadia vuelve ha encontrarse enredada en una nueva forma de viaje en el tiempo, cuando una línea de metro le lleva al pasado, bien a la época en que nació, ocupando el cuerpo de su madre (Chloë Sevigny), bien a la Hungría de la época fascista y antisemita, ocupando el cuerpo de su joven abuela (Ilona McCrea de joven, Irén Bordán de mayor). Y esta nueva trama todavía me ha gustado más. Está muy bien llevada, lo cual es difícil con los viajes en el tiempo. Y sobre todo, tiene alma, y te enganchas a los sentimientos, preocupaciones y sufrimientos de los personajes principales. Muy recomendable. De lo mejor de Netflix en estos momentos.

Inciso… hay nueva serie de viajes en el tiempo. Adaptación de una novela que ya recibió una primera adaptación cinematográfica en 2009, que vi en la televisión, y que me gustó bastante. Sobre la serie… sólo he visto el primer episodio, me gusta el reparto [«You know nothing, Jon Snow»], pero sobre el conjunto, el jurado todavía no se pronuncia.

Y hemos llegado al final de Killing Eve en HBO. Y realmente… al final, no me voy a extender. Casi todo lo que tenía que decir de la serie lo dije con antelación. Excelente reparto y trabajo interpretativo, gran química entre las protagonistas, con excelentes secundarios, tramas muy apasionantes, su punto de incorrección política… todo quedaba preparado para un buen final, que se ha cocido a fuego lento en sus ocho episodios finales. No han sido tan valorados como los de las series anteriores por los espectadores y algunos críticos. Pero yo creo que hay que entender la temporada en su conjunto para valorarlos. Y hasta la mitad del episodio 8 y último de esta última temporada, me parece que todo iba muy bien… para entrar en un final extremadamente convencional, poco imaginativo, en el que no han sabido dar al mundo el total y absoluto corte de mangas que se merece, y que ha decepcionado a todo quisque. Una pena, porque Eve (Sandra Oh) y, sobretodo, Villanelle (Jodie Comer, perdidamente enamorado de ella/Villanelle) merecían más. Mucho más.

[Fotos] Nuevamente en blanco y negro, incluso los coloridos tulipanes del Parque Grande

Fotografía

Un amplio paseo al finalizar mi jornada de trabajo, a finales de marzo con un tiempo agradable, me permitió comprobar los resultados de una combinación de película fotográfica y revelador que no había utilizado nunca. Y los resultados, tanto paseando entre los edificios y las calles de la ciudad como entre el arbolado y los tulipanes del Parque Grande de Zaragoza, no me disgustaron nada en aboluto.

Como es habitual en mis entradas fotográficas, el detalle técnico está en otro lugar, siguiendo el enlace Tulipanes y paisaje urbano en blanco y negro – Fujifilm GS645S Wide 60 con Ilford FP4 Plus en SPUR Acurol-N 1+70. Este Cuaderno de ruta tiene una vocación menos especializada, más genérica, así que simplemente os dejo las fotos.

[Cine] X (2022)

Cine

X (2022; 28/20220505)

Si no recuerdo mal, la última vez que acudí a una sala de cine a ver un slasher fue el 19 de enero de 1998. No es que mi memoria tenga tal capacidad de recuerdo. Es que el 28 de diciembre de 1997 comencé a registrar las películas que veo en una hoja de cálculo, unas pocas semanas antes de ese día, y tengo registrada la fecha en que vi la película. No recuerdo haber ido de nuevo al cine a ver una película de este tipo… hasta ahora. Hace unos días me invitaron a ver la última película estrenada de Ti West… no tenía nada mejor que hacer… y fui.

Casa extrañas, parajes poco transitados, el margen de la sociedad,… lugares adecuados para que jovencitas «ligeras de cascos» y «ligeras de ropa» caigan víctimas de los «ciudadanos de orden y valores tradicionales» con sierras, martillos, clavos, cuchillos, tenazas, escopetas y otros instrumentos igual de «simpáticos». En realidad todo esto es bastante machista ¿no?

Sobre el argumento… nada que no podamos suponer o imaginar. Un grupo de gente, relativamente joven, con chicas guapas, va a algún sitio olvidado del universo donde vive gente rara, en este caso pueblerinos integristas cristianos de los Estados Unidos, y se ponen a hacer cosas «moralmente reprobables», que les llevan a ser perseguidos para morir de formas grotescas y sangrientas. Lo «moralmente reprobable» en este caso es una película pornográfica. Nunca hubiera imaginado que una gente que vive en California necesitase irse al culo del mundo en Tejas para rodar una película pornográfica. Como veis la premisa de partida ya es totalmente absurda.

Lo mejor de la película es que, ambientada en los años 70, está muy bien hecha. Realmente hay mucho oficio cinematográfico en este largometraje. Incluso se disfruta. Lo malo de la película… pues casi todo lo demás. Es un caso típico de exploitation multidimensional. Sexploitation… porque salen chicas guapas, en pelotas, rodando pornografía. Blaxploitation… porque uno de los protagonistas es negro y, por no salirnos del tópico, tiene un pene muy largo. No se ve. Sólo se intuye. Teensploitation… porque una de las chicas es jovencita, y sólo iba de ayudante, hasta que hay una excusa para ponerse a la tarea «interpretativa» también. Gore… no mucho, pero algo hay, claro. Monster movie… porque hay una laguna con un enorme caimán dispuesto a merendarse a alguna incauta en pelotas que se deje caer por ahí. Y por supuesto, hicksploitation… porque los principales antagonistas son unos paletos del profundo sur norteamericano. Y seguro que me dejo algo. Vamos, que la intención era hacer algo que no sé si definir como «homenaje» o «parodia»… aunque bien hecho.

No me voy a molestar mucho en hablar de la interpretación… porque de alguna forma se busca que esta se adecúe a los tópicos del género. Que tradicionalmente implicaban interpretaciones muy flojas. Pero si se esfuerzan en hacerlo así intencionalmente, y puede ser que sí, no hay que desdeñar el oficio de los intérpretes. Pero bueno. No puedo negar que, yendo en grupo, lo pasamos bien. Pero nunca se me ocurriría a mí ir a ver una película de este tipo porque sí. Y no… por mucho de que haya oficio en su realización… no aporta absolutamente nada nuevo ni interesante al asunto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Una ronda más de la floración en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Como ya he comentado en ocasiones anteriores, durante el mes de marzo realicé frecuentes visitas a la floración de las bulbosas (tulipanes, narcisos y algún iris) y de los cerezos japoneses ornamentales en el Parque Grande de Zaragoza. Quería explorar el rendimiento de distintos medios de adquisición de la imagen, digital y película fotográfica tradicional con estos motivos florales.

Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis encontrar en Sakura y tulipanes – Canon EOS 3 y Kodak Portra 400. Y son de las mejores que han resultado en rendimiento del color y de los tonos. Aunque prefiero otras. En fin, os dejo unas cuantas fotos para que valoréis.

[Viajes] Excursión ferroviaria en el día a Canfranc Estación

Viajes

Habría que recordar que el nombre del entorno donde se sitúa la estación de Canfranc es Los Arañones, que el pueblo de Canfranc está cuatro kilómetros al sur, más abajo en el valle, pero que que la mayor parte de la gente llama Canfranc a Los Arañones o, aquellos más enterados, Canfranc Estación. Un lugar por donde yo paraba con cierta frecuencia hace 20 años o más, pero que no había visitado por lo menos en ese tiempo.

La estación internacional de Canfranc y su entorno en agosto de 2000, las últimas fotos que tengo registradas del lugar hasta el día de ayer.

Ayer hicimos un viaje en el día con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. En tren. En el «canfranero». Que es una experiencia en sí misma. Un viaje que en coche dura menos de dos horas, exactamente cuanto depende de lo que uno corra por los abundantes tramos de autovía con dos carriles por sentido que hay, en tren dura, en la situación más optimista, desde la estación de Miraflores, la última de las cuatro que recorre el tren por Zaragoza antes de salir de la ciudad, tres horas y cuarenta y cinco minutos. Cuatro horas si sales desde su inicio de trayecto en Zaragoza-Delicias. Más de dos horas más que en coche. Eso sí, recorriendo unos paisajes estupendos, que desde el tren son difíciles de fotografiar. Especialmente en fin de semana cuando va muy lleno.

Vistas desde el tren durante el viaje.

El entorno de la estación de Canfranc ha cambiado mucho en la última década. No tanto el núcleo de población que surgió a su costado, aunque ahora está más cuidado que hace un tiempo. Todo está todavía en obras, y ha perdido el sabor nostálgico de hace dos décadas. Esperemos que sea para bien. Hay mucho optimismo por parte de mucho respecto a la apertura de la línea ferroviaria internacional con Francia… que a mí me cuesta mucho asumir. No lo tengo nada claro. Especialmente con dos anchos de vía distintos. Incluso si se centrase, como parece más razonable, al tráfico de mercancías, eliminando tránsito de camiones por los Pirineos. Algo que sería muy deseable ambientalmente.

Restos ferroviarios que todavía se pueden ver en el entorno de la nueva estación, estando muy avanzadas las obras de la vieja para reconvertirla en lo que los políticos llaman «un hotel de alto standing». Muy papanatas los políticos de esta comunidad autónoma.

Ayer recorrimos por la mañana los lugares más emblemáticos del lugar desde el punto de vista ferroviario. Los edificios, los restos ferroviarios, la entrada del túnel internacional, convertido en la actualidad en laboratorio que estudia determinados aspectos de la física de partículas, como los neutrinos o la naturaleza, incógnita todavía, de la denominada materia oscura.

Asistimos también a la llegada a la estación de un tren especial con material ferroviario histórico puesto en la vía por la asociación de amigos del ferrocarril de Madrid con la colaboración y material ferroviario añadido de la asociación zaragozana equivalente.

Después de comer, realizamos una visita guiada por el entorno de la estación en la que se explicó con detalle la historia del lugar, los avatares de su historia, más rica de lo que muchos piensan, y las perspectivas de futuro. Esas sobre las que yo ya he dado a entender que no me siento tan optimista.

Después de esta visita guiada, poco margen quedó ya para hacer nada. Se acercaba la hora de afrontar las tres horas y cuarto de regreso, y además el tren tenía una ocupación alta, por lo que si queríamos tener un espacio en el mismo en el que los compañeros de la asociación estuviésemos reunidos, más valía montar cuanto antes. Dentro de unos días, semanas más bien, espero tener más fotos realizadas con película fotográfica tradicional.

[TV] Cosas de series; británicos y tal

Televisión

No estoy muy seguro de que se pueda calificar la serie Bridgerton como británica, no importa que se ambiente en una ucrónica Inglaterra georgiana de principios del siglo XIX. No deja ser un producto de la factoría de Shonda Rhimes, para Netflix, más conocida por su afición a los culebronazos de todo tipo, y a no poco amarillismo en sus ficciones que a otra cosa. Y es muy norteamericana. Pero bueno… al fin y al cabo se han ido al Reino Unido a rodarla, y el reparto está repleto de intérpretes británicos e irlandeses, con el fin de que le pongan los característicos acentos que los norteamericanos consideran oportunos para estos menesteres. Con estas tramas de casamenteras al estilo de Jane Austen, pero que no tienen que ver en realidad con el fondo de lo que hablaba la célebre autora inglesa salvo en las apariencias, esta serie no deja de ser un guilty pleasure tanto como cualquier drama coreano, por mucho que tenga apariencia de superproducción. Y tiene tantos o más defectos, indudablemente disfrutables por muchos, como las series del país asiático. Lo que me sorprende es que esta segunda temporada haya tenido tanto tirón, cuando en mi opinión ha estado claramente por debajo de la primera, tanto en su historia como en el carisma de sus protagonistas, tan importante en los placeres inconfesables televisivos. Vistosa, pero regular, en mi opinión. La trama no daba, ni de lejos, para los ocho episodios de una hora, y constantemente se producían situaciones repetidas, especialmente entre los dos decepcionantes personajes protagonistas de la temporada. En realidad, la trama con más posibilidades era la de Lady Whistledown… pero estando en segundo plano, y relativamente maltratada por el guion… pues tampoco.

Fotos realizadas en Canterbury, como podría haber elegido otras localizaciones en Inglaterra, para ilustrar una entrada televisiva tan «británica».

Anatomy of a scandal es algo más serio. Sobre la impunidad de las clases altas, e más hipócritas cuanto más conservadoras, ante determinados desmanes y delitos, específicamente, aunque no sólo, en lo que se refiere los delitos contra la libertad sexual… es decir, las violaciones. Lo que más me animó a verla fue su reparto. Con Rupert Friend a la cabeza, que interpretó en su momento a uno de los mejores personajes de la excelente Homeland, encarnando a un político conservador británico de éxito y atractivo, y acusado de violación por una de las analistas políticas de su gabinete, Naomi Scott, que había sido su amante, a pesar de su «modélico» matrimonio con una esposa florero, Sienna Miller, educada en Oxford, pero dedicada a la familia. Y en el lado contrario, la fiscal a cargo de la acusación, Michelle Dockery, que en un giro algo más que previsible, tiene un interés personal en el asunto. La serie va de más a menos. Basada en una novela, creo que no es valiente y se va por las más inverosímiles ramas, para «hacer justicia». No atreviéndose ni a condenar por la vía legal, ni a generar insatisfacción por la incapacidad del sistema para hacer justicia realmente. Pero realmente, como se presuponía, lo mejor son las interpretaciones.

Y se está despidiendo la decimotercera encarnación del Doctor (Jodie Whittaker), la primera femenina. Ya se ha anunciado que en la siguiente, la decimocuarta, volverá a ser hombre, pero negro nacido en África. Y parece que como sucedió con David Tennant, la despedida será a base de unos cuantos telefilmes aislados de una temporada en su conjunto. Y el más reciente fue en la semana de Pascua, el número 199 de la nueva época que comenzó en 2005. El siguiente será un especial bicentenario, parece. No sé cuando. En esta ocasión nos hemos ido con los piratas del mar de la China, rescatando, de una forma muy sui generis la figura de una mujer pirata y corsaria, amén de otros oficios menos románticos en el ámbito de las aventuras, como la prostitución, nació pobre, de lo que no se habla en el episodio, de principios del siglo XIX, Ching Shih [o sea la señora Ching] (Crystal Yu), conocida por varios otros nombres y alias. Con el añadido de algunas amenazas alienígenas, el episodio entretiene… pero se queda muy lejos de los mejores tiempos de la serie. Cuando pienso en alguno de los telefilmes de despedida de Tennant, todavía me resulta más decepcionante.

[Fotos] Deportes, naturaleza, macrofotográfía… todo con teleobjetivos más o menos largos

Deporte, Fotografía, naturaleza

En primavera hay más oportunidades para salir al aire libre para hacer fotos. Y eso lo podemos ver en las actividades de las últimas semanas. Como cuando salimos a fotografiar la maratón, de lo que ya os hablé, aunque también con película tradicional como os muestro ahora.

También con fotografía de naturaleza. Ambas, situaciones en las que es necesario usar teleobjetivos, que son más pesados y complejos de usar, desde un punto de vista físico, que los objetivos normales o los grandes angulares.

Por ello, he decidido invertir en un accesorio que me haga la vida más fácil, o eso es lo que espero, cuando realizo este tipo de fotografía. O determinadas situaciones en macrofotografía. De todo ello hablo con más detalle en De la maratón al monopié – Canon EOS 3 con Kodak Portra 800 y Canon EOS RP para macrofotografía.

[Libro] Klara y el sol – Kazuo Ishiguro

Literatura

Es la tercera novela que leo de Kazuo Ishiguro. Las dos primeras, una sobre su Japón natal, la otra sobre una ucronía distópica, me gustaron mucho. Pero mucho. Y siempre me pregunto porqué no he avanzado más en la lectura de su obra, que tampoco es tan extensa. Aunque suficiente como para que haya sido reconocido como uno de los más importantes escritores contemporáneos de lengua inglesa, y con el premio Nobel en 2017. Sí. Lengua inglesa. Nacido en Nagasaki, reside desde los cinco años en el Reino Unido, y tiene esta nacionalidad.

Dos de sus novelas han sido adaptadas al cine. Una de ellas con éxito de crítica y público y unas excelentes interpretaciones, aunque luego no fue reconocida en la temporada de premios; muchas candidaturas pero sin resultados. La otra pasó más desapercibida en la cartelera, y no fue capaz de extraer todos los matices y toda la profundidad del texto literario. Y sin embargo también es una película muy recomendable, que a mí me impactó considerablemente, con unas interpretaciones estupendas, por parte de dos de sus tres protagonistas especialmente, los menos conocidos, chica y chico. Y que me llevó a iniciarme en la lectura de Ishiguro. La novela en la que se basaba todavía me gustó más. Si uno no acababa enamorado de Carey Mulligan y de la Kathy que componía, con toda la tristeza que acarreaba al final, es que no tenía sangre en las venas.

Aunque la novela está ambientada en Estados Unidos, fotográficamente he preferido irme al Reino Unido. Con paisajes a la orilla del mar con cierta melancolía, que creo que le convienen a la novela. Qué barbaridad. Ya tienen 10 años casi estas fotografías, que parece de antes de ayer.

Y lo cierto es que esta novela que nos ocupa hoy está claramente emparentada con aquellas. En un futuro próximo, menos distópico y quizá más probable de lo que imaginamos. En un mundo donde los niños y adolescentes, mejorado en su mayoría por ingeniería genética, para una mayor salud y capacidades intelectuales y académicas, pueden disfrutar de la compañía de su mejor amigo en forma de un robot de aspecto humano gobernado por una inteligencia artificial. Y uno de estos es Klara, una AF (artificial friend), cuya energía proviene del sol, que será adquirida para Josie, una chica de 14 años… que no está mejorada genéticamente, y que tiene una enfermedad que tal vez no tenga remedio.

La novela está escrita desde el punto de vista de Klara como narradora. Un punto de vista ingénuo, en la medida en que su visión del mundo y la forma en que establece relaciones de causa-efecto está limitada a una programación básica dirigida a empatizar con el niño o niña que la adquiere, y por sus propias observaciones. Pero esa ingenuidad al mismo tiempo es refrescante; y conforme adquiere experiencia y mejora sus «emociones», la hace más humana. No deja de ser, en cierta medida, y desde otros enfoques, una nueva versión de la Kathy de Nunca me abandones. Pero también está emparentada con Lo que queda del día, puesto que en lugar de dar voz al personaje principal, Josie, esta la lleva el sirviente, el personaje en las sombras, poco importante, Klara (en lugar del mayordomo de la ficción histórica de la anteguerra mundial en los años 30).

Hay algún optimismo y esperanza en la excelente narración de Ishiguro, pero también pesimismo. En Lo que queda del día, nos movíamos entre las clases altas británicas jugando a la alta política, ignorando la realidad del catastrófico rumbo al que se dirigía el mundo y que tantos muertos y sufrimientos iba a causar el flirteo mundial con los totalitarismos de todo signo. En la novela que nos ocupa, también nos movemos entre una clase media-alta, acomodada, burguesa, pero entrevemos las desigualdades sociales, y la degradación a la que va llegando cierto parte de la población, fruto de esas desigualdades, de la degradación del medio ambiente y de la desconfianza social. Una novela que tiene muchas capas.

Como muchas obras de ciencia ficción o anticipación, la novela reflexiona sobre qué significa ser humano. Tanto en el sentido individual, lo que nos hace personas, como en el sentido colectivo, lo que nos hace sociedades humanas. Y lo hace con la excelente prosa de Ishiguro. Quizá, si de algo me arrepiento es de no haber ido por la versión original de la novela. En cualquier caso, es muy recomendable. Sony adquirió los derecho para la adaptación a la gran pantalla, y ya aparece en IMDb como «en desarrollo», pero poco más se puede decir sobre el tema.