Cine – una de Koreeda que no es la que yo esperaba

Cine

Las fotografías del artículo están tomadas en los bosques del monte Kurama, no lejos de Kioto, lo cual tiene sentido dado el desarrollo final de la película. Y, como de costumbre, la entrada está disponible también en Substack.

Hako no naka no hitsuji 箱の中の羊 (2026; 45/20261019)

Desde hace unos meses estoy a la espera de lo último de Hirokazu Koreeda, director japonés que, en mi experiencia, alterna pequeñas o grandes joyas cinematográficas, con otras películas que pasan más desapercibidas. Pero esta película que llegó a las pantallas españolas sin publicidad y casi desapercibida no es. Pero es de Koreeda, así que buscamos un momento para acercarnos a las salas de cine y ver que nos ofrecía en esta ocasión el ya veterano director nipón. El título original japonés se traduce como la oveja en la caja, y en ingles ese el título ofrecido, Sheep in the box, pero en España la han presentado como Kakeru, el nombre del niño protagonista.

El tema principal que nos aparece en las películas de Koreeda es la familia. La convencional y la menos convencional, la (más o menos) funcional y la totalmente disfuncional, incluso francamente anómala. Y en esta ocasión nos lleva también a una familia. En un futuro que no sabemos si está muy cercano o muy lejano. Un matrimonio perdió a su hijo en circunstancias trágicas. Y ahora les presentan la posibilidad de crear un androide con el aspecto físico del niño, con su voz y con su personalidad, extraída de la información que pueda extraerse de los recuerdos familiares. Y aceptarán.

El tema y el planteamiento no es novedoso. Con tres temas fundamentales, el duelo no resuelto, las relaciones familiares y el concepto de lo que es ser persona, Koreeda desarrolla un drama amable, desde una mirada relativamente optimista. Quizá demasiado optimista para que resulte convincente. Las interpretaciones son correctas, aunque en alguna ocasión resultan un poquito rígidas, poco naturales.

Pero ni la crítica ni el público han tratado especialmente bien al filme. La crítica se ha considerado decepcionada, porque esperaba más del director, que nos ha malacostumbrado en los últimos años con algunas películas que, a algunos, nos extraña que no hayan alcanzado más repercusión por su brillantez. Yo creo que puede encuadrarse dentro del concepto ese que llaman “una obra menor” del director. No me parece mala en absoluto; me parece una película razonablemente digna. Pero es cierto que ni es novedosa, como ya he dicho, ni está del todo bien resuelta.

Mientras tanto esperaremos esa adaptación de un manga, que ya recibió una interesante adaptación en forma de animación, y que tanto éxito tuvo. Y que me apetece mucho ver. Se estrenó en Japón y otros países asiáticos entre septiembre y principios de octubre. Y por los países occidentales está recorriendo festivales. Supongo que habremos de esperar a la primera mitad del año que viene para verla. Como pronto.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

Viajes – Astorga y León en blanco y negro

Viajes

Fotografías realizadas con la cámara Olympus XA y un rollo de Kentmere Pan 200 en Astorga y León. La explicación técnica de las fotografías la encontraréis en Carlos en Plata.

Ya os hablé hace unos días de lo que llamamos la “escapada del cambio de hora”. En esta ocasión nos desplazamos en tren a León, desde donde hicimos una excursión en el día a Oviedo, y una excursión de una tarde a Astorga. Y por supuesto, me llevé también alguna cámara, muy compacta, bolsillera, con película fotográfica. En blanco y negro en esta ocasión.

En el enlace que he puesto al principio a mi blog técnico, Carlos en Plata, explico por qué he empezado por el final, por el último de los rollos que expuse, durante la última hora de la excursión a Astorga, y en la mañana del domingo, antes de coger el tren de vuelta a Zaragoza. Aquí, simplemente, os dejo unas fotos. Las tres primeras son de Astorga, el resto, de León.

Libro – Autobiography of Red: A novel in verse, de Anne Carson

Literatura

Fotografías del Etna, dadas las referencias de la obra de Carson. Entrada publicada también en Substack.

No conocía yo a Anne Carson, no había oído hablar de ella, la recientemente anunciada premio Nobel de literatura de este 2026. Escritora canadiense, aunque su biografía dice que también tiene la nacionalidad islandesa desde 2022, nacida en Toronto, es conocida por sus estudios y conocimientos en filología clásica, porque en España nos adelantamos al Nobel, ya que es premio Princesa de Asturias 2020, y porque escribe en verso. Y no sólo poesía. También novelas en verso, como la obra que hoy nos ocupa.

El año que me acuerdo, si no he leído nada del premiado, intento buscar alguna obra representativa de su obra y leerla. Este año utilicé una aplicación de las mal llamadas de “inteligencia artificial», a la que le pedí un itinerario de iniciación a la obra de Carson, y me propuso que empezase por esta novela en verso, que aparece como una de las más notables de la autora. Creo que fue la primera obra de ficción de la autora, escrita en 1998, cuando ya andaba por sus 48 años de edad.

En ella, reinterpreta de una forma muy sui generis uno de los trabajos de Heracles (o Hércules), el que lo enfrentó a Gerión, inspirándose en la fragmentaria obra del calabrés o siciliano poeta Estesícoro. Para los sicilianos, claramente fue un isleño, y como tal lo consideran. Una de las plazas más populares de Catania es la plaza Stesicoro. Pero en la novela en verso, Gerion es un joven nacido en una isla ficticia y Heracles es otro joven algo mayor al que se une en un amor adolescente, pero fallido, hasta reencontrarse unos años más tarde de viaje por el cono sur sudamericano.

Como experiencia es curiosa, pero me costó entrar en la novela y en la historia. No estoy acostumbrado al verso. No obstante, conforme avancé en la lectura, esta se fue haciendo más fluida, y la segunda mitad de la obra la leí con ganas. No voy a decir que me entusiasmara, pero realmente hubo momentos en que la disfruté. Es algo distinto. Y hay que abrirse a experiencias nuevas. Luego ya si gustan más o menos… eso es otro problema.

Cine – invitaciones a cenar y a… otras cosas con X

Cine

Fotografías realizadas en Nueva York en 2013. Disponible también en Substack.

The invite (2026; 44/20261018)

Tengo pendientes de comentario tres estrenos cinematográficos de antes de nuestra escapada leonesa. Y pensaba comentar algunos de ellos en pareja. Pero hay alguna cuestión que me ha hecho separar los comentarios individualmente. En concreto el de esta película, que no está mal, pero no me parece que este filme dirigido por Olivia Wildesea para tanto como dicen algunos.

La cuestión es que es una adaptación de una historia de Cesc Gay, que yo no he visto, y sobre la que dicen que hay algunas diferencias. Da igual. La cuestión es que estamos ante una película con sabor a adaptación teatral, aunque no lo sea, porque toda la acción transcurre en un mismo escenario. El piso de un matrimonio neoyorquino (o alguna ciudad similar) al que la esposa (la propia Wilde) ha invitado a unos vecinos a cenar… sin avisar al marido (Seth Rogen). Los vecinos (Penélope Cruz y Edward Norton) son nuevos, pero ya han dejado claro que no son nada discretos en lo que se refiere a los placeres del sexo. Mientras que el matrimonio neoyorquino… viven rutinas en las que ya se aprecia el quemazón del paso del tiempo. ¿Cómo quedará la invitación? ¿Éxito o ruina?

Película sobre las relaciones de pareja, específicamente sobre las matrimoniales, sobre el desgaste por el paso del tiempo, por la rutina y por la falta de comunicación, en tono de comedia, con unas interpretaciones con oficio, que se deja ver. Y ya está. Pero lo que me ha llamado la atención es que por ahí están hablando de Cruz como posible candidata al Oscar a la mejor actriz de reparto. E incluso con doblete, por su interpretación en La bola negra. Qué queréis que os diga. Penélope Cruz, a estas alturas de la historia, es una intérprete con oficio que sabe sacar adelante sus papeles. Pero, ¿son estos papeles para un premio? A mí me parece que no. Pero ciertamente, tampoco soy muy fino yo a la hora de pronosticar los resultados sobre los Oscar. Así que… quién sabe. Si la veis, está bien. Y si no, pues tampoco es una tragedia.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

Viajes – escapada del cambio de hora en León, Oviedo y Astorga

Viajes

Fotografias realizadas con una Canon EOS RP y varios objetivos de focal fija. Los detalles técnicos de las fotografías los encontraréis, como de costumbre, en Carlos en Plata.

Hemos estado unos días en León con escapadas a Oviedo y Astorga. Es lo que en el grupo de amigos llamamos la escapada del cambio de hora. Algo que empecé haciendo en el infausto 2020, en una escapada a Sevilla a casa de una amiga, y a lo que se han ido apuntando otros amigos hasta llegar a un grupito de ocho. Yo era partidario de ir al sur, por el riesgo del tiempo… Pero nada. Ha tocado pasar algo de frío. Pero bien.

León – EF 40 mm
León – EF 40 mm

León

El destino principal del viaje era la capital leonesa. Estuve poco más que de pasada hace 25 o 26 años. Fotografiando un tren de vapor y poco más. La verdad es que me apetecía conocerla mejor, pero no necesariamente en esta época del año. Mejor en primavera. Pero no a estado mal. Salvo lo de amanecer con 3 ºC bajo cero cuando todavía estamos en octubre. Todo el mundo me pregunta si se come bien. Mi respuesta es que como en el País Vasco. A veces se come muy bien. Pero siempre, se come en exceso excesivo. Es lo que hay.

León – Zuiko 21 mm
León – Tamron 35 mm

Oviedo

La capital asturiana sí que la conocía. De varios congresos y jornadas científicas. Una ciudad agradable. Pero en el grupo había personas que no conocían las iglesias prerrománicas de las laderas del monte Naranco. Y eso es un sitio que merece la pena. No me importó volver. Más latoso el hecho de que coincidiéramos con el día de la entrega de los premios Princesa de Asturias. Pero tampoco nos afectó mucho al final.

Oviedo – Tamron 35 mm
Oviedo – Tamron 90 mm

Astorga

Le dedicamos una tarde. O más bien, una comida y una tarde. No da para más. Yo pensaba que era una ciudad más grande. Pero tiene poco más de 10000 habitantes. Y muy pueblo. Pero oye, que le dan al chocolate. Lo cual es siempre un punto a su favor.

Astorga – Zuiko 21 mm
Astorga – Tamron 90 mm

Poco más hay que contar. Era una escapada sin más pretensiones que pasarlo bien. Un grupo de personas muy variado, pero que se lleva bien, y que da igual dónde vayamos, siempre estamos a gusto, y todo el mundo está contento y positivo. Esperemos que esta costumbre de la escapada del cambio de hora dure muchos años.

León – EF 40 mm
León – EF 40 mm

Fotos – Despidiendo a una vieja compañera

Fotografía

Minox 35 GT-E con Fujicolor C200, Kodacolor 100 y Kentmere Pan 200. Por una vez, y por causa excepcional, homenaje a una vieja cámara que ya prácticamente no da ya de sí, replico completo el artículo redactado en Carlos en Plata.

Esta entrada no va a ser larga (mentira, ha resultado que sí). Pero quiero que de alguna forma sea una despedida, u homenaje, a una cámara que me ha acompañado a muchos sitios, que ha recorrido muchos países metida en el bolsillo de mi chaquetón o de mi pantalón. Que se ha desgastado mucho, y que en estos momentos ha dejado de ser fiable. Quienes leyeran mi reciente entrada sobre el viaje a Sicilia con película en blanco y negro sabrán que hablo de la Minox 35 GT-E.

Hoy no hablaré de sus características, en el enlace correspondiente las encontraréis revisadas, si no de su historia conmigo. Ahora que la cámara que la va a reemplazar ya ha llegado a casa. Mañana me voy unos días a León, hasta el domingo, y no he podido probarla. Es una Olympus XA en estado impecable, con el flash A11 acompañándola. Esperemos que todo vaya bien con ella.

He de decir que, cuando compré la GT-E, no fue amor a primera vista. Octubre de 2001. Hace 25 años. La compré en una tienda de la calle Pelayo de Barcelona. La vi en el escaparate. Ese mes de agosto había perdido una Minox 35 ML, a la que tenía mucho cariño, en un tren entre Lieja y Lovaina. Se salió del bolsillo del pantalón corto en un día de mucho calor. Y la empecé a probar allí mismo en Barcelona.

Pero por muy parecida que fuera a la ML, no era igual. Era… casi igual. Y la principal diferencia… Bueno no sé si la principal, pero sí la que más me enojaba, era que el botón de disparo no retenía la exposición cuando lo pulsabas a medio recorrido, para luego reencuadrar de forma adecuada. Es algo que suplía la falta de un dial de compensación de la exposición. Y un hábito que también tenía de la Canon EOS 100, que era la otra cámara que llevaba en mis viajes. Aunque esta también tenía compensación de exposición.

Pero con el tiempo, especialmente cuando en 2012 la rescaté de la inactividad, cuando decidí volver de lleno a la fotografía con película tradicional, pasado el sarampión digital, he hice un rollo de película en color en un paseo “analógico” con otros aficionados a la fotografía. Os dejo tres fotos de aquel sábado de enero.

Realizadas con Fujicolor C200, son las únicas “históricas”. El resto, en color con Kodacolor 100 o en blanco y negro con Kentmere Pan 200, corresponden a los dos últimos rollos que hice. El de color cuando todo iba bien todavía, a mediados de septiembre, y el de blanco y negro cuando algunas cosas habían empezado a ir mal y no sabía si debía o no llevármela a Sicilia, como al final hice.

El caso es que en aquel día de enero de 2012, agradable, en el que hice unas fotos que, sin ser nada del otro mundo, resultaban muy agradables, lejos de la presunta perfección de la fotografía digital, me reconcilié con la cámara, que empezó a ser una de mis favoritas, y regresé con ganas a la película fotográfica. Un día importante en mi historia fotográfica.

Después, fundamentalmente, ha sido cámara de viajar por el mundo. Mientras funcionó correctamente la Olympus mju-II, las alternaba en los viajes según el ambiente en destino. La mju-1 tenía sellado contra la lluvia y el polvo, por lo que se adaptaba mejor a viajes con naturaleza. La GT-E a los viajes más urbanos. Cuando la mju-II falló, dejó de rebobinar el rollo, fue la principal.

Sólo en los dos últimos años se ha visto algo relegada por la Pentax 17. No porque esta me guste más, sino porque es la cámara colectiva en la que hacemos las fotos de grupo y más desenfadadas. Y no siempre me apetece llevar dos cámaras compactas. A veces lo he hecho. Pero, por ejemplo, a León ya he dicho que no voy a usar la Pentax 17, que quiero centrarme en la XA. Viajará a León, pero no en mi bolsillo.

He decir que la cámara sigue haciendo fotos. Como las hace la mju-II. Pero ha dejado de ser fiable. No sé si la volveré a usar. Tal vez algún día por capricho. Pero no sé si tiene ya sentido. Hay una cosa que si me hace pensar. La GT-E la compré nueva en 2001. Y ha acabado muy gastada. La XA que he adquirido se fabricaría entre 1979 y 1985… y está como nueva. Siendo entre 16 y 22 años más vieja. ¿Por qué comprará la gente estupendas cámaras de fotos si no las van a usar? Por lo menos que caigan peleando por el desgaste y los kilómetros hechos.

Cine – romances trágicos y duelos eternos… con poco donde rascar

Cine

Fotografías realizadas en Lisboa hace ya 18 años. Muchos años sin volver a la capital portuguesa. También en versión Substack, como de costumbre.

Love of your life (2026; 43/20261015)

Después de todas las vacaciones y algo más sin estrenos de cine, este final de semana pasado, desde el jueves, a estado plagado de ellos. Aunque con fortuna desigual, si queréis que os diga la verdad. Y empiezo por un estreno muy reciente en Amazon Prime Video, directo a plataforma, dirigido por Rachel Morrison, de quien solo he visto trabajos para televisión, donde el director pinta mucho menos que en el cine.

Protagonizada por Margaret Qualley, una actriz que se está poniendo de moda, hija de Andy MacDowell, esta hace de una enfermera que vive centrada en su trabajo y con pocos amigos, hasta que conoce a Charlie (Gabriel Basso) se enamoran, viven un romántico romance, se casan… y Charlie casca en la epidemia de covid. Y luego llega un laaaargo proceso de duelo que va desde los 26 años de la protagonista, cuando pasa todo lo anterior, hasta los 34 en los que se supone que se va aclarando.

Vamos a ver… de momento en mi valoración está aprobada. Pero a ratos me dan ganas de no aprobarla. La película es un poco inane. Tira de topicazos. Y la directora se preocupa de hacerlo todo muy bonito y muy romántico, mientras nos va mostrando en pantalla postales de Boston, Lisboa, el Algarve, Londres y Nueva Orleans. No sé si me dejo algo. Todo tan bonito y aséptico, que falla en transmitir emociones. Y sobretodo, me cuesta un algo creerme a la protagonista y las cosas que le pasan. Que no digo que no pasen… es que me cuesta creérmelo en la película.

Los interpretes hacen lo que pueden en los márgenes que les da la directora. Más preocupada la mayor parte de tiempo en lo formal que en el fondo de la cuestión. Y sí, Qualley es guapa. Quizá no tanto como su madre en su momento, pero eso no es lo que hacía falta en esta película. Alguien más de carne y hueso, y despeinada, hubiese venido mejor. Lo dicho aprobado por los pelos.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***