[Cine] Anna (2019)

Cine

Anna (2019; 47/20190918)

Sinceramente, no voy a perder mucho tiempo comentando esta película de Luc Besson en la que nuevamente nos trae una protagonista femenina que nos recuerda demasiado a La femme Nikita,… pero que no tiene nada que ver ni en calidad, ni en sentimiento, ni en carisma,… ni en nada.

La típica película de chica que se mete en los servicios secretos de la KGB, podría ser cualquier otro servicio secreto, para convertirse en una asesina mortal, a las órdenes de unos desaprensivos. Y que tarde o temprano se replantea las cosas para salir de ese infierno. Nada original.

Estas películas de espías siempre tienen un montón de localizaciones por todo el mundo. Pero como Besson es gabacho, supongo que le saldrá a cuenta rodar una buena parte de la película en París. Que siempre queda mona en pantalla.

La realización es vulgar, con idas y venidas en el tiempo, que acaban cansando. Lo típico… vemos algo, y luego da marchar atrás para que entendamos que estábamos viendo otra cosa. Recurso manido, en esta ocasión… aburre.

Realizada a mayor gloria de la enésima top model que se pasa a la interpretación, en este caso la rusa Sasha Luss, que ya tenía un papelito en la relativamente fallida adaptación de las aventuras de Valerian y Laurelin. Pon algún rostro conocido o prestigioso, fundamentalmente Helen Mirren, y procura que todos los personajes masculinos hagan el gilipollas en alguna ocasión. Ninguna catástrofe en el lado de las interpretaciones, pero nada que destacar tampoco.

En resumen… salvo que seáis unos fanáticos de este tipo de películas… u os apetezca admirar el tipazo de la protagonista y alguna otra que pasa por ahí… mejor os buscáis otra cosa. Yo me arrepentí de haberme dejado convencer de ver esta película en los primeros cinco minutos del metraje…

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Estrenando un nuevo teleobjetivo de focal variable

Fotografía

Estos días atrás he estrenado un nuevo teleobjetivo de focal variable, con vocación viajera, relativamente compacto y llevadero, pero luminoso, sólido y competente. Me lo llevé tanto a un largo paseo de más de ocho kilómetros por los entrerríos de Zaragoza, y al descenso festivo-reivindicativo del Canal Imperial de Aragón. Va muy bien. Los detalles técnicos los tenéis en Nuevo teleobjetivo de focal variable para micro cuatro tercios. Para los no interesados, os dejo unas cuantas fotos.

[Fotos] Una vez más, las zonas verdes de Zaragoza con película negativa en color

Fotografía

A distintas horas del día, con distintas calidades de luz, pero con la misma película para negativos en color de Kodak. Os dejo unas cuantas fotografías. Quien esté interesado en los detalles técnicos puede acudir a Un nuevo carrete de Kodak Pro Image 100 con Canon EOS 650 en las zonas verdes de Zaragoza.

[TV] Cosas de series asiáticas; sobre el reflejo que ofrecen de las sociedades orientales

Televisión

Ya sabréis quienes sigáis estas páginas, que uno de mis vicios televisivos, de mis placeres culpables, es engancharme con cierta frecuencia a alguna serie procedente del Asia oriental, principalmente Corea del sur o Japón. Y no necesariamente son buenas series. De hecho, es más frecuente encontrar series muy defectuosas que genialidades. Que también hay alguna…

Seul es el escenario principal de la mayor parte de las teleseries surcoreanas. Cuando visité la capital coreana, tuve ocasión de comprar una cámara, una Leica Minilux, para pelicula fotográfica tradicional, que empecé a probar allí antes de ir al aeropuerto para el regreso. Sólo pude hacer ocho fotos… porque la noche se echó encima. Pero…

La semana pasada estuve unos días en modo reality. En Netflix nos ofrecieron los 12 primeros episodios de la nueva edición de Terrace House, que viene bajo el subtítulo de Tokyo 2019-2020. Como siempre, seis extraños, tres hombres y tres mujeres, jóvenes, guapos, que se dedican a cosas a priori atractivas (luego a veces es verdad, a veces no) conviven en una casa de ensueño mientras siguen haciendo su vida. El alto nivel de cortesía y de guardar las formas del país nipón hace que la forma de afrontar los conflictos sea muy distinta a lo que sucede en entornos más familiares. Las actitudes pasivo-agresivas son más frecuentes. Y lo que suele empezar con un tono “aquí no pasa nada”, acaba sorprendiendo al espectador que puede acabar enganchado. La nueva edición es más de lo mismo, con el grupo de comentaristas fijo más inspirados que de costumbre, y con la novedad de que hemos observado alguna enganchada entre dos participantes femeninas en el que se han olvidado del “pasivo” del pasivo-agresivo. Se han dicho de todo menos “bonita”. Episodio más largos, antes eran 30 minutos con alguno más largo, ahora todos rondan los 45 minutos como poco. Y esperando a las olimpiadas de Tokyo 2020, en la que esta edición del programa seguirá en activo.

Me han llamado la atención dos series coreanas que muestran diversas cuestiones que afectan a esta sociedad. Aunque Corea del sur me parece un país atractivo, y disfruté mucho con su visita, lo cierto es que excesivamente conservador, hasta un punto excesivo. En la nefasta Color of Woman (a veces The color of a woman), nefasta en cuanto a guiones y en cuanto a interpretación, los interpretes principales, masculinos y femeninos son horribles, y a pesar de todo uno se puede enganchar por mala que sea, se da una particular visión del mundo laboral y de la incorporación de la mujer al mundo laboral, con la doble versión de mujer inteligente menos atractiva y aspirante a desarrollar una carrera que es menos apreciada que la guapa secretaria sin más aspiraciones que pillar un buen marido y dedicarse a cuidar de la casa y los hijos.

Pero aun me ha dejado más impresionado otra que no he terminado de ver. Es posible que lo haga, pero a mi ritmo. No la comentaré más cuando termine. No es necesario. En Love & Marriage (también conocida como The Greatest Marriage), una serie de 2014, relativamente reciente, encontramos que una famosa presentadora de noticias en televisión, tras una serie de avatares en su relación con un periodista culinario de buena familia, queda embarazada y decide no casarse y ser madre soltera. Evidentemente, la serie tiene la intención de “educar” a la población para evitar la discriminación que estas mujeres sufren en un país tan conservador como es el surcoreano. Me he estado informando y parece que es terrible. Pero quiero pensar que las situaciones que plantean en la serie están muy exageradas, porque si se dan en la realidad, la impresión que te da es que los coreanos, hombres y mujeres, son unos trogloditas de mucho cuidado. Tremendo. Unos guiones muy flojos para unos intérpretes que creo que son capaces de más. Al contrario que la serie anterior que eran esencialmente malos.

Finalmente, en Love Alarm, se modernizan bastante. Encontramos un grupo de jóvenes, que se conocen en el instituto y se sigue su devenir hasta sus veintipocos, en un mundo en el que alguien ha desarrollado una aplicación para el teléfono móvil que te avisa si alguna persona en un radio de 10 metros está enamorado de tí. En una de las pocas series coreanas realmente originales de Netflix, la primera que encargaron (muchas “netflix originals” coreanas son realmente coproducciones o cesión de derechos de distribución internacional exclusivos), aunque no la primera que emitieron, juegan a introducirse en temas propios de Black Mirror, pero acompañado del tradicional triángulo amoroso que suele ser propio de los dramas/comedias románticos del país asiático. Está, en producción e interpretación, claramente por encima de las anteriores. La chica protagonista, aunque le falta para madurar como actriz, tiene encanto y es un acierto de reparto. Y frente a la temporada única de 16 – 20 episodios de una hora de duración de la mayor parte de las series coreanas, que en su país se convierte en 32 – 40 episodios de media hora, porque la norma establece que no las pueden interrumpir con publicidad, esta ha sido una primera temporada de 8 episodios de 40 minutos, que termina en un notable cliffhanger. Veremos como continúa este intento de producir de forma más similar a como lo hace en el resto del mundo.

Hay un par de series asiáticas más por ahí que llevo a medias, pero esas sí quiero que terminen antes de hablar de ellas, porque no son “placeres culpables”. Realmente creo que está relativamente bien.

[Fotos] El dolmen de Ibirque con película negativa en color

Cultura, Fotografía

Ya os había mostrado algunas fotos de una visita reciente, a finales de julio, al dolmen de Ibirque en las sierras adyacentes al Pirineo central. Hice un rollo de película negativa en color de formato medio aquel día, que he recibido revelado recientemente. Os dejo a continuación las fotos. Los detalles técnicos en Paisaje con película Fujicolor Pro 400H – El dolmen de Ibirque.

[Libro] Lección de alemán

Literatura

Durante mi reciente escapada a Berlín, tuvimos la ocasión de visitar la Hamburger Bahnhof. Esta instalación dedicada al arte moderno y contemporáneo, es una de las dependencias de la Nationalgalerie. En su programación incluye exposiciones con fondos propios, junto con exposiciones temáticas con fondos propios y ajenos. Entre las exposiciones que pudimos visitar en esos días estuvo la dedicada al pintor expresionista alemán Emil Nolde.

“Imperial Love” de Robert Indiana, variante de su más afamada obra, “Love”, que se encuentra en el patio delantero de la Hamburger Bahnhof. Esta como el resto de las fotografías, pertenecen a mi escapada berlinesa de este año, realizadas con la Pentax MX de los años setenta y unos cuantos carretes de película en blanco y negro.

Nolde es un figura controvertida. Y la exposición que tuvimos ocasión de visitar tenía como finalidad poner al artista en su sitio. Antisemita convencido, militó en el Partido Nazionalsocialita Obrero Alemán de Adolf Hitler. Sin embargo, eso no impidió que su obra fuera incluida dentro del “arte generado” que en forma de exhibición ridiculizadora recorrió Alemania en 1937. La exposición tuvo mucho más éxito que las dedicadas al arte aprobado por los jerarcas nazis. Durante la guerra fue expulsado de la Cámara de Bellas Artes del Reich, lo cual supuso la prohibición absoluta de ejercer la profesión de pintor y de exponer o vender su obra. Lo cual le permitió presentarse tras la guerra como una víctima más del nazismo y adquirir cierto prestigio. Como decía, la exposición que visitamos puso las cosas en su sitio, y sus obras se han retirado de edificios oficiales, reservándose para los museos.

Una de las cosas que nos llamó la atención en la exposición es que la figura de este pintor inspiró al escritor Siegfried Lenz, prestigioso literato del siglo XX, uno de los que más contribuyeron a la reflexión y catarsis sobre el periodo de barbarie política que sufrió Alemania en la primera mitad del siglo. En la propia exposición conocimos de la existencia del libro que nos ocupa hoy, comprobando que en España está publicado por Impedimenta. Una editorial que cuida mucho sus publicaciones.

En esta lección de alemán, conocemos a un joven que a principios de los años 50 del siglo XX no ha alcanzado todavía la mayoría de edad y se encuentra internado en un centro de reforma en una isla del Elba cerca de Hamburgo. El joven, un niño durante la guerra, es castigado a realizar un trabajo de redacción sobre el tema Las alegrías del deber que no ha culminado en clase de lengua alemana. Será recluido hasta su finalización. El joven se embarcará en la redacción de sus memorias en tiempos de la guerra, en una pequeña población de Schleswig-Holtein costera con el mar del Norte y cercana a la frontera danesa, donde su padre es el agente encargado del puesto de policía local, y donde reside un afamado pintor que, al igual de Nolde, recibe la prohibición de no ejercer su profesión. Y el padre del niño, la orden de impedir que incumpla la prohibición. Esto generará unas presiones y unas tensiones en el niño en los últimos años de la guerra que tendrán consecuencias en su juventud.

Un libro duro por lo que se cuenta, en la que se pone en solfa el “sentido del deber” de la población alemana ante las demandas de sus líderes nazis, con consecuencias lamentables. Pero al mismo tiempo, presenta una narración y una descripción de los paisajes en los que transcurre la historia que no carece de valores poéticos, generando un ambiente muy especial. Es una novela que se ha de leer con calma, digiriendo lo que está pasando en la mente del protagonista, que es nuestra vía para conocer lo que pasa en la de los demás, con la visión deformada del niño que fue. Hay momentos cómicos, tiernos, dramáticos, humanos, terribles, inhumanos, absurdos…

He de decir que me costó cogerle el ritmo a la narración, pero cuando lo hice no la hubiera abandonado por nada del mundo. La escritura, si la traducción al castellano es un buen reflejo, es excelente. La historia llega a ser apasionante, humana. Y da qué pensar. Sobre ese “sentido del deber” que tan importante parece al director del reformatorio años después del final de la barbarie nazi… en la que también era tan importante el “sentido del deber”. Muy recomendable.

[Recomendaciones fotográficas] Más necrológicas en un mundo en cambio… no necesariamente para bien

Fotografía

El día no está transcurriendo como pensaba. Tampoco el día de ayer… ni para bien ni para mal. Pero hoy tenía pensado subir nada al Cuaderno de ruta. Esta mañana había una cita con otros compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Para seguir la tradicional Bajada del Canal Imperial de Aragón. Un acto festivo-reivindicativo que se celebra en la ciudad de Zaragoza todos los meses de septiembre desde hace… no sé. Muchos años. A esta fiesta pertenecen las fotografías que incluyo, tomadas con mi veterana Olympus OM-D E-M5 con el Lumix G 20/1,7 ASPH. Aunque el obturador de la cámara falla de vez en cuando y hace alguna tontada al medir la luz, motivo por el que no me fio de ella para llevármela de viaje, todavía sabe hacer fotos majetas. He hecho fotos con otra cámara pero de eso os hablo otro día.

Y luego íbamos a tener una “reunión” de planificación en mi casa para el próximo viaje a Japón,… que hemos tenido que suspender. Aunque no me he privado de encargar un poco de sashimi y algo de yakisoba para comer. En fin… que como consecuencia de esto último, sí que tengo ocasión de retomar mis periódicas recomendaciones fotográficas.

Que una vez más vienen marcadas por las necrológicas, que vaya raya llevamos en las últimas semanas. En esta ocasión, hemos de despedir al celebrado, querido y reverenciado Robert Frank (1924 – 2019), suizo de nacimiento, estadounidense de adopción, uno de los nombre más importantes de la historia de la fotografía. Y a Fred Herzog (1930 – 2019), alemán de nacimiento, canadiense de adopción, que como todos los precursores de la fotografía en color a nivel documental y artístico, es uno de mis favoritos.

Sobre Robert Frank es fácil encontrar en internet donde hablen de él o donde admirar su obra. Pero para el aquí y ahora, propondré algunos enlaces que pueden interesar. En Lensculture han vuelto a publicar una revisión de la nueva edición de 2008 que Steidl hizo de The Americans, la obra más notable y conocida del fotógrafo, en la que se recorrió 30 estados de los Estados Unidos, realizando miles de fotografías de las que el libro es una selección absolutamente imprescindible en la biblioteca de todo aficionado a la fotografía.

Curiosamente, yo me enteré de la muerte de Frank por la entrada en Instagram que publicó el actor Chris Lowell, un fotógrafo bastante competente él mismo. Como me ha gustado siempre la fotografía de la ascensorista. Pero más interesante será el documental que se puede encontrar en Youtube y que os dejo puesto a continuación, que en algo menos de 50 minutos os permite conocer bastante bien los puntos de vista del fotógrafo que es entrevistado en el mismo.

En cuanto a la vida y obra de Fred Herzog, creo que merece la pena echar un vistazo, por una vez en español, a lo que se publicó en Clavoardiendo, en un breve artículo de homenaje al fotógrafo. Pero sobre todo, al artículo de Cartier-Bresson no es un reloj, que como de costumbre, con rigor y de forma muy amena, demuestran su nivel de conocimiento y documentación que manejan y nos permiten abrir una puerta a la apasionante obra de este fotógrafo no tan conocido como otros. Junto con Saul Leiter, los auténticos pioneros de la fotografía en color de alto nivel. Muchos hay que dicen que el blanco y negro recoge las esencias de la fotografía mejor que el color. Pero yo creo que lo que pasa es que el color es una dimensión añadida, y muy compleja, que hace que son los muy buenos sean capaces de extraerle todo su potencial. Aunque cualquier decisión creativa es respetable.

En otro orden de cosas, hace ya unos días, semanas posiblemente, apareció en el canal de Youtube de Nowness un pequeño documental de poco más de cinco minutos en el que el fotógrafo británico David McCabe compartía sus recuerdos de trabajar con Andy Warhol y de fotografiarle durante un año de la vida de este irrepetible artista. Os lo dejo puesto.

Vamos con otros temas que tienen que ver con el mundo actual. Y que no necesariamente nos hablan de un futuro prometedor para la especie humana. En FK magazine nos muestran la obra de una fotógrafa rusa joven, Yana Bulgakova. Esta fotógrafa realizó retratos desnudos o parcialmente desnudos de 30 mujeres, que no son modelos, mujeres comunes en el buen sentido de la palabra. Y luego les pidió que señalaran aquellas partes de su cuerpo que no les gustaban, que les gustaría autocensurar, ocultar. A partir de ahí, Bulgakova completó su obra con hilo de lana roja. Una denuncia de la presión actual hacia la mujer y hacia la forma en que puede o no puede presentar su cuerpo. Que además se combina con las actitudes de los responsables de las principales redes sociales de ocultación de determinadas partes de la anatomía femenina, mientras no renuncian nunca a la hipersexualización de la mujer.

En Lensculture, nos hablan de una de las epidemias más graves que sufre Japón, la de los suicidios. Muchas veces de personas muy jóvenes, que cuando se hacen púbicos, y especialmente los de personas célebres, ejercen un efecto de contagio. Especialmente en una sociedad como la nipona, que arrastra lastres diversos derivados de su eterno conflicto cultural entre la tradición y la modernidad, que nunca se recuperó del todo del trauma de la derrota de 1945, de las crisis financieras de los años 90 de la que nunca se han recuperado del todo, y de las distintas catástrofes naturales, que cuando se mezclan con los desastres de la obra humana como es el seismo y tsunami de 2011, afectan profundamente a la sociedad. Para ello, han invitado al fotógrafo japonés Kenji Chiga para que con sus palabras y sus fotografías nos hable del tema.

Finalmentemente, el cambio climático preocupa en el SouthxSoutheast Magazine, que ha dedicado dos artículos a plasmar la obra de fotógrafos de sur de los Estados Unidos que nos hablan de las modificaciones que se dan en el paisaje de esa región del mundo derivados de esta catástrofe ambiental, que muchos de sus políticos más destacados niegan o ignoran. En el primero de los artículos nos hablan de los cambios en el paisaje reflejados por la fotógrafa Lynne Buchanan en el estado de Florida. En el segundo nos hablan de la exposición sobre el cambio climático que se celebra en el Southeast Museum of Photography en Daytona, Florida, con la participación de Benjamin Dimmit, Sharon Harper y Kirk Crippens.

[Cine] Set to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001)

Cine

Sen to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001; 46/20190912)

Bueno. La de hoy, es conocido, es una obra maestra de la animación. De lo mejor. Y probablemente, la que yo considero mejor película de animación de la historia. Y de las mejores películas que he visto en mi vida, animación o no. Esto de entrada.

No es una película nueva. Es de 2001. Y una de las pocas ocasiones en la que los norteamericanos han dejado de mirarse al ombligo y han concedido un premio de la academia, un Oscar, a una película de animación procedente de otro país, o la única más bien, y hablada en un idioma distinto del inglés. Y de verdad que ha habido ocasiones para que esto haya sucedido en más de una ocasión.

Nos adentraremos en el rico mundo de la fantasía y la mitología japonesa durante un visita al santuario Tokugawa de Nikko [Nikkō Tōshō-gū].

Dirigida por el maestro Miyazaki, probablemente es el momento de mayor inspiración dentro del Studio Ghibli, aunque podemos considerar que dentro del estudio tiene que competir con otros largometrajes de altísimo nivel, que simplemente no han tenido la repercusión internacional de Chihiro. Mononoke, libélulas, Ponyo, Kiki,… incluso Naushika en la época preghibli. No es un fenómeno aislado, no es flor de un día, no es una casualidad. Es el fruto de un trabajo coherente, persistente y concienzudo.

La hemos visto dentro del ciclo que una empresa de exhibición cinematográfica de Zaragoza viene haciendo, en el que todos los jueves a las 20:00 horas ofrecen un pase único de una película trascendente en la cultura popular. Para diciembre tienen previsto volver al Studio Ghibli con un pase de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Son películas que he visto todas en vídeo, pero muy pocas en la gran pantalla. Y el disfrute es impresionante.

Como es habitual en las películas de Miyazaki y Ghibli, tenemos una protagonista femenina, que debe superarse así misma, con la colaboración de otros, pero bajo su propio impulso y motivaciones, tratando la película de forma directa o indirecta las preocupaciones del director sobre los problemas del mundo actual, especialmente los medioambientales, y engarzando con las tradiciones y mitos del Japón clásico o tradicional. Se ha comparado a Chihiro con la Alicia de Lewis Carroll. Ambas comparte un viaje por lo extraordinario detrás del cuál podemos intuir la metáfora del cambio de la edad infantil al camino hacia la madurez. Pero también tenemos diferencias marcadas. Chihiro permanece tal cual la concibió Miyazaki, es mucho más reciente, mientras que es difícil conocer la auténtica naturaleza de Alicia, tantas veces reimaginada y reinterpretada en los más de 150 años de vida del personaje. Por otro lado, Alicia es una niña de clase acomodada que entra en un mundo que sale de la imaginación de Carroll, mientras que Chihiro es una niña común, sin aspectos destacables, delgaducha, desgarbada, no especialmente habilidosa que se mueve de repente en el mundo de los ocho millones de kami de la tradición mitológica nipona. Cualquier niña japonesa podría identificarse con ella sin problemas. Y también tenemos más claras cuales son las circunstancias por las que Chihiro da sus primeros pasos hacia la madurez. Es una niña doliente, ha perdido el entorno vital que le es familiar, su colegio, sus amigos, su casa,… tiene que rehacer su vida y está triste e insegura. Un punto de partida que la enlaza con Riley, otra niña del mundo del cine animación que también nos ofrece su peculiar país de las maravillas.

No voy a entrar ahora en un comentario en profundidad, ni en comentar su argumento. Creo que cada cual debe verla y valorarla en función de su bagage cultural y sus valores propios. Eso variará mucho en las personas. Pero la riqueza visual que nos va invadir durante las poco más de dos horas de duración de la película y la emoción de los hechos que acontecen ante nuestras ojos pocas veces los encontramos. Y además es una película que podemos ver cuantas veces queramos. Siempre encontraremos novedades o matices no percibidos hasta ese momento.

Por supuesto, deberíamos verla en versión original, aunque no entendamos ni papa de japonés. Los actores de voz japoneses son una categoría tan respetada como cualquier otra categoría actoral. Y no me refiero a actores de doblaje; actores de voz que trabajan en animación y otros productos en los que no prestan su propio físico. Hīragi Rumi es la actriz de voz que pone voz a Ogino Chihiro / Sen en el largometraje.

Como he dicho al principio, una obra maestra. Im-pres-cin-di-ble.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Fotos] Exposiciones largas en la ciudad

Fotografía

El pasado fin de semana estuve “entrenándome” con un nuevo sistema de filtros para exposiciones largas, con el fin de mejorar futuras fotografías de paisaje. Las fotos no son nada del otro mundo, algunas digitales, otras realizadas con película tradicional, pero es lo que hay. No estoy acostumbrado a estos filtros y cometí algunos errores que se notan.

Los detalles técnicos en Preparándome para mejorar mis paisajes – Filtros Lee y otras cosas.

[TV] Cosas de series; muertos y muertas en vida, adios a Liv Moore

Televisión

Dos series comento esta semana. Una miniserie en HBO (que no es lo mismo que “de HBO”) y las temporadas finales de una serie que siempre me resultó simpática y que… ya veremos.

En HBO se puede ver Lambs of God, una miniserie australiana de sólo cuatro episodios de aproximadamente una hora de duración cada uno. El planteamiento inicial, curioso. Un sacerdote llega a un convento situado en un isla próxima a una escarpada costa, que sólo un paso que se a veces queda liberado por la marea, comunica con esta. Espera encontrar un antiguo monasterio deshabitado y en ruinas. Pero se encuentra con tres extrañas monjas que viven aisladas, en pobreza y con extrañas creencias y ritos. La cosa se complicará cuando las monjas empiecen a desconfiar del sacerdote y sus motivos para visitar el lugar. Un misterio que juega al despiste en sus compases iniciales sobre la época y el lugar en el que se desarrollan los hechos se convierte en un drama de crítica a la iglesia católica con poca sustancia. Relativamente decepcionante a pesar de que formalmente es correcta y bien interpretada. Pero solo son cuatro episodios y la vi entera.

No he estado nunca en Seattle, donde se supone que transcurre la acción de una de las series de hoy, ni en Vancouver, donde realmente está rodada. Pero estos paisajes periurbanos de Zaragoza me han parecido apropiados para el tema de los zombis.

Me he visto de un tirón las temporadas cuarta y quinta, con la que se da cierre a la serie, de iZombie. Recordamos que este es un procedimental policiaco en el que la peculiaridad es que el ayudante experto del policía es una joven médico que tras un fiestorro en el que es arañada por un tipo, se convierte en zombi. Pasa a ser ayudante del forense, y su utilidad es que cuando se alimenta del cerebro de los asesinados, tiene visiones de su vida, y ayuda a desentrañar los casos. Todo eso, hasta la temporada tercera, en el que se mezcla el procedimental policíaco con las tramas personales de los protagonistas encabezadas por la zombi buena Liv Moore (Rose McIver), con tonos de comedia y buen rollo. Amoríos, amistades, simpáticos canallas,… Todo ello hasta que en el final de la temporada tercera hay un cambio completo del paradigma, en el que poco a poco se profundizan en las siguientes temporadas.

Lo cierto es que para mí, no hay unanimidad en las redes al respecto, ese final de la tercera temporada supone lo que los norteamericanos llaman el “salto del tiburón” de la serie. El caso es que para mi el “salto del tiburón” de una serie suele ser negativo. Se da cuando las series no saben por donde tirar argumentalmente, probablemente porque han agotado las posibilidades que ofrece su premisa inicial, y generan un cambio que no les suele sentar nada bien. Y esto es lo que me ha pasado con las dos últimas temporadas de la serie. Que el cambio de tono no me ha atraido. Y si hubieran condensado la trama en una sola temporada de 10 o 12 episodios, dinámicos,… ahí que te va. Pero arrastrarse durante 26 episodios para estirar los réditos que tenía buena prensa y buena aceptación… me parece excesivo. En fin. Recordaremos las cosas positivas de la serie, como su simpática protagonista y algunos de sus amigos, o la versión canalla pero no radicalmente perversa de alguno de los villanos, y nos olvidaremos de las tontadas de las últimas temporadas.

La semana que viene, última entrada antes de coger vacaciones, la dedicaremos a las cosas que nos vienen de extremo oriente, para bien o para mal.

[Recomendaciones fotográficas] f/64 y película de cine en blanco y negro

Fotografía

Lo cierto es que para hoy, o quizá mañana, tenía previsto una entrada de fotos, con entrada técnica en carloscarreter.es. Pero para ello tendría que haber ido bien una toma de fotos que hice este domingo. Y sólo ha ido regular. Todo llegará. Pero mientras me he encontrado un par de cosas que pueden dar para unas breves recomendaciones fotográficas.

Hace un par de domingos hicimos un paseo entre los puentes sobre el río Ebro en Zaragoza, y había una luz particularmente adecuada para el blanco y negro.

En primer lugar, en The Luminous Landscape han publicado un artículo en el que reflexionan con abundantes y significativos ejemplos fotográficos, sobre la importancia de la adecuada elección de la herramienta a la hora de ejecutar la obra artística. Fotografía en esta ocasión. Cómo determinadas fotografías no hubieran podido ser realizadas, o cómo determinados estilos de fotografía no hubieran sido posibles sin el desarrollo tecnológico que permitió disponer de la herramienta adecuada. The Luminous Landscape es un sitio en internet, muy vinculado a la fotografía de paisaje como se puede deducir de su nombre, que lleva mucho tiempo siendo un referente. Prácticamente de 1998. Aunque es una lástima que no sea fácil acceder a sus artículos más antiguos. Fueron los primeros en hablar del “derecheo del histograma” a la hora de exponer la fotografía digital. Compararon la “gran calidad y resolución” de los 6 megapíxeles de la Canon EOS D60 (no la 60D) con los negativos de medio formato escaneados. E introdujeron muchos debates y temas, que luego se podían ver en otros sitios, que no solían reconocer abiertamente quién había hablado inicialmente del tema.

Su fundador fue Michael Reichmann, autor que yo conocí en los años 90 del siglo XX cuando le leía sus artículos en la revista Photo Techniques, una pequeña revista de alto nivel técnico norteamericana que por esas causas y azares era posible comprar en un kiosco zaragoza aproximadamente un mes de que se publicase en Estados Unidos. En su momento, dicha revista publicó un artículo donde se pudo leer por primera vez sobre un concepto japonés sobre la calidad de lo que aparece desenfocado en una fotografía y que se denominaba “boke” o “bokeh” como lo transcriben los norteamericanos, para evitar que pronuncien “bouqui”.

Portada de la revista donde se popularizó el concepto de “boke”, primero en Estados Unidos, y de ahí al mundo, salvo Japón, donde ya lo conocían, que para eso es suya la palabreja. Yo tuve esa revista, comprada en el kiosco de la calle San Juan de la Cruz, cerca de Fernando el Católico, de Zaragoza. Y es posible que esté todavía en el altillo de un armario de mi casa, aunque me da pereza buscarla.

Como veréis en el enlace, el artículo está reproducido en The Luminous Landscape. Dos veces. Concepto hoy en día superpopular, pero que un porcentaje elevadísimo de quienes lo usan no tienen ni idea de lo que hablan. Sí, muchos de los que leéis esto y sois aficionados o incluso profesionales de la fotografía, también usáis más el término. Pero bueno…

Hoy en día, para acceder a todos los contenidos de la página hay que pagar una suscripción de 12 euros anuales, 1 eurito al mes. Yo lo hago. Es muy poco, para una página en la que he aprendido mucho. El artículo al que hago referencia hoy parece que está “abierto” a todos los visitantes, de todos modos. O por lo menos, de momento. Y una de las referencias a las que se alude es el Grupo f/64 o Grupo f.64, pues de las dos formas se ve escrito. Este grupo o asociación fotográfica estuvo impulsado y liderado por gente como Ansel AdamsEdward WestonImogen CunninghamWillard Van DykeHenry SwiftSonya Noskowiak, Preston HolderAlma LavensonConsuelo Kanaga y Brett Weston. A veces se incluye a Paul Strand dentro del grupo, pero en lo que yo entiendo Strand fue un inspirador, no miembro del grupo.

Formado en 1932 fue una clara consolidación de la reacción al pictorialismo que ya había comenzado años antes, buscando una fotografía más “objetiva”, más realista. Lo cual se expresaba con el nombre del grupo, que hace referencia a un valor de diafragma, necesario para alcanzar una amplia profundidad de campo y gran nitidez en la imagen con las cámaras de gran formato. En cualquier caso, las metas de este grupo de fotógrafos fueron posibles porque dispusieron de las herramientas adecuadas para conseguir las fotografías que ellos querían. Cosa que no sucedía en tiempo de los pictorialistas. A esto hay que sumar el desarrollo de técnicas de procesado de la imagen que permitían gran control sobre los tonos, como fue el sistema de zonas. Fue un grupo de gran influencia que todo aficionado a la fotografía debe de conocer. Aunque frecuentemente vinculado al paisaje, también fueron retratistas, fotografiaron bodegones, desnudos o fotografía urbana.

Además quiero dejar otra recomendación en forma de vídeo. Viene del canal de Youtube de CineStill, en el que para variar dedican uno de sus especiales a un fotógrafo que practica la fotografía en blanco y negro, utilizando las distintas variantes de la película Kodak Eastman Double-X (5222), que CineStill vende bajo la denominación CineStill BWXX. Esta película está pensada para el rodaje de imagen en movimiento, imagen cinematográfica, pero puede ser usada ventajosamente para la fotografía fija, como es el caso del fotógrafo Stephen Schaub (instagram), a quien está dedicado el vídeo.

Para quienes estén interesados en esta película, no es necesario comprársela a CineStill. Como en origen no lleva la capa antihalo que llevan las películas cinematográficas en color, y puede revelarse en cualquier química convencional para revelar película en blanco y negro, hay más gente que envasa la Double-X en los chasis propios de la película para fotografía fija de formato 135. Y puede que a un coste más barato.

[Libro] La casa de las bellas durmientes

Literatura

Para mucha gente, cuando se habla de leer un libro de un autor japonés, se piensa en libros de naturaleza más o menos exótica, que se basan en tradiciones o creencias que a muchos fascinan pero que resultan inaprensibles por su carácter misteriosos o casi esotérico, y con una mentalidad extraña y ajena. Y por lo tanto, pocos se atreven a introducirse en la lectura de una literatura tan rica. Algunos problemas tiene, de los que hablaré un poquito más adelante… pero bueno. Poco a poco, eso va cambiando. Muchos fenómenos culturales llegan en estos momentos sin problemas a España desde Japón. Cada vez son más frecuentes los estrenos cinematográficos de esa nacionalidad, y no sólo reservados a las películas de animación. No es infrecuente ver grupos de jóvenes en la sección de “manga” de algunas librerías. Así como la existencia de aficionados, también entre los más jóvenes, al pop japones, j-pop como le suelen llamar, o disfrazarse de sus personajes de ficción favoritos, cosplay le dicen, del japinglés “kosupure [コスプレ]” que no es otra cosa que la contracción de “costume play”, actuación con disfraces. Por lo tanto, entre algunos de estos muchos jóvenes, la literatura japonesa también va entrando, lo cual se nota en la presencia de títulos de este origen en las librerías, reales o virtuales.

A poco más de dos semanas de volver a dirigir nuestros pasos y nuestras miradas hacia el País del Sol Naciente. Intentando buscar un mix del Japón más moderno y cosmopolita, y del más tradicional y espiritual. Veremos qué tal nos queda. Bien, supongo. Es difícil equivocarse con un país así.

Pero seamos claros, aunque existan diferencias formales, y teniendo en cuentas que hablan preferentemente de sus propios conflictos sociales, muchas de las novelas contemporáneas niponas no dejan de hablar de temas que son comunes a gentes de todo el mundo. De verdad, que el salto cultural no es tan grande, y ni mucho menos abordable por una inteligencia normal con ganas de conocer un poco de mundo. Pero tenemos excepciones. De lo que he leído de autores japoneses, y ya empiezo a tener un cierto bagage que me sitúa por encima de casi todos mis conciudadanos, los hay más complejos, más apegados a la cultura más ancestral y tradicional de aquel país. Y entre estos está Kawabata Yasunari, el primer Premio Nobel japonés de literatura, el segundo Premio Nobel asiático en esa disciplina tras Tagore.

La novela de hoy es una novela corta. La narración de la noches que el protagonista de la misma pasa en la casa de las bellas durmientes. Un lugar clandestino donde hombres ya ancianos, incapaces de consumar sus deseos sexuales, pasan la noche acostados junto a una joven profundamente dormida, sumida en un sueño inducido por potentes fármacos, a merced de un hombre que no la puede penetrar con su sexo, pero que sí puede hacer otras muchas cosas. Hay un cierto pacto entre los “caballeros” que pasan la noche con las jóvenes. Pero el protagonista del relato es mayor, mas no tan anciano o decrépito como para que no se sienta impulsado a consumar una relación física que se supone que no debe/puede hacer. Y con la narración de las noches, tenemos los recuerdos que surgen de sus relaciones con otras mujeres de su pasado. Incluidas su mujer y sus hijas. Y el sorprendente desenlace.

Es una novela corta, que se lee bien, pero que desconcierta. Que no se puede cometer el error de leer de una forma excesivamente rápida, porque te pierdes muchos matices. Y esta sí que es una de esas novelas que has de leer asumiendo que el “aquí y ahora” del relato, una persona de entre 65 y 70 años en 1961 en el Japón que apenas sale de la posguerra mundial, es muy distinto en valores y concepción, al “aquí y ahora” del lector occidental contemporáneo. En momentos horroriza lo que se nos cuenta, en momentos seduce, en momentos cautiva la poesía de determinados momentos,… en momentos sientes pena por ese hombre, que ve cerca la muerte, y que recorre con su mente su pasado.

Indudablemente, una de las noveles breves más bellas e interesantes que he leído en mucho tiempo, al mismo tiempo que una novela que difícilmente te deja acomodarte en su lectura, difícilmente deja que tu conciencia esté tranquila. Especialmente, para quienes pensamos que la prostitución es una lacra social, símbolo supremo de la cultura de la violación, sobre la que nunca culparemos a las mujeres, sino a quienes se benefician de la actividad de una forma u otra, y a no pocos clientes que colaboran a mantener un sistema abominable.