[Cine] Grave (2016)

Cine

Grave (2016; 162017-2103)

Llegaba con buenas críticas esta película que venía con las etiquetas de cine de “terror” o “fantástico”, y que en la cartelera española se ha estrenado doblada al castellano con el crudo título de Crudo, valga la redundancia.

Opera prima, como largometraje, de la directora parisina Julia Ducournau, que también firma el inquietante guion, ha merecido la calificación R en Estados Unidos por mostrar “conductas aberrantes, imágenes sangrientas y espeluznantes, desnudos, lenguaje soez y conductas sexuales bastante explícitas, así como el uso de drogas habitual y festivo”. O sea, lo peor de lo peor. El caso es que siendo un poquito sangrienta en efecto, más que de terror o fantástica,… me ha parecido otra cosa. Metafórica, más bien. Y lo del folleteo, no es para tanto…

La película está rodada en algún lugar de Bélgica que desconozco… bueno, yo he elegido algunos rincones de Gante y Amberes, que son bellas ciudades de Flandes… en Bélgica, aunque no siempre les parece bien que se lo recuerdes.

La cosa va de una joven belga, Justine (Garance Marillier), perteneciente a una familia con estrictos hábitos alimenticios vegetarianos, que comienza, siguiendo la tradición familiar, su primer año de los estudios de veterinaria. Sus padres son veterinarios que se conocieron en la misma facultad donde va a estudiar, y su hermana mayor, Alexia (Ella Rumpf) estudia un curso superior de la misma. En los primeros días de curso, la facultad se ve sumida en las bestias “tradiciones” en las que los alumnos veteranos gastan novatadas constantemente a los recién llegados. Y en una de ellas, Justine se verá obligada a comer un pedazo de un víscera cruda de conejo. A partir de ahí, comenzará a sentir una compulsiva necesidad de comer carne. Cruda… Y no sólo de los animalitos al uso… Cosa que descubrirá cuando su hermana sufra un curioso accidente en unas no menos curiosas circunstancias.

No creo que se considere espoiler, porque ha sido comentado a los cuatro vientos, la película es un despertar de la joven al canibalismo. Un canibalismo que desde mi punto de vista, y dejando a un lado el grafismo de las imágenes que nos ofrece Ducournau, que rueda con sorprendente soltura para ser relativamente novata, es una metáfora del paso de la joven de un entorno seguro y protegido, a una sociedad bastante bruta y salvaje en líneas generales. Así como su iniciación a la sexualidad, aspecto de su vida que también estaba inexplorado, con la peculiar guía de la hermana.

Ambas protagonistas cargan con el peso de la pelicula, estableciendo un duelo interpretativo en paralelo al duelo fraterno que muestran. La mayor, bruta, desinhibida, a lo suyo. La menor, inicialmente reprimida, convencional, reprimida. Son de lo mejor del filme.

Como he dicho, no me parece una película de terror, salvo por el gore que acompaña su puesta en escena. En realidad, flirtea mucho más con el humor negro, negrísimo, que alcanza probablemente su mejor momento en la escena en la que Justine prueba por primera vez la carne humana. La película empieza muy fuerte y con las ideas claras, pero he de decir que en un momento dado da la impresión de que la historia se le va un poco de las manos a Ducornau… como si hubiese abierto un tarro de esencias que lo inundan todo y que no sabe cómo cerrar por las múltiples consecuencias que tiene. Por ello, el final nos dejó un poco más fríos.

No obstante, es una película que, a pesar de su aspecto de ser un producto de un nicho muy específico, que normalmente no es de mi gusto, tiene valores cinematográficos no desdeñables. No voy a decir que la recomiende a todo el mundo. Pero si no tenéis un estómago demasiado delicado, dadle una oportunidad. Y en cualquier caso, cuidado con los riesgos, insospechados, asociados a la depilación brasileña… que nunca sabes dónde te van a llevar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

1993, Viaje a los Países Bajos.
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[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 19 al 26 de marzo de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Fotográficamente, en lo personal, esta semana ha estado más animada por la llegada de resultados fotográficos que por las fotos que he hecho realmente. Recuerdo a todos que desde hace unas semanas, mi cuenta en Instagram, que estaba dormida, no tenía más sentido que poder acceder al trabajo de alguna gente, se ha convertido en mi repositorio de fotos realizadas con película instantánea. Básicamente, película Impossible Project expuesta con un par de veteranas cámaras Polaroid, una muy simple de la serie 600, y otra de mejor calidad de la serie Image System, o Spectra en los Estados Unidos.

Y en cuanto a las fotografías que acompañan las recomendaciones de esta semana, proceden de un carrete en color que he expuesto a lo largo de unas semanas con la Olympus μ(mju:)-1 que rescaté hace unos meses.

Y por supuesto, el enlace a mis recomendaciones fotográficas semanales.

Origen: Recomendaciones semanales – del 19 al 26 de marzo de 2017 – Fotografía y otras artes visuales.

[Fotos] Paisaje con Rollei Digibase CN 200 Pro (y Kodak Portra 400) – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Las cuestiones técnicas las encontraréis en el enlace que pongo a continuación… pero para quienes no estéis interesados, hoy os pongo unos paisajes de una de las choperas de plantación que se pueden encontrar a lo largo del valle del Ebro. Esta está en Alagón.

Origen: Paisaje con Rollei Digibase CN 200 Pro (y Kodak Portra 400) – Fotografía y otras artes visuales.

[Televisión] Cosas de series; un nuevo paseo por extremo oriente

Televisión

Uno de los aspectos más interesantes que encontré en una plataforma global de vídeo bajo demanda como Netflix era la posibilidad de acceder a programas o series de televisión, o películas, de una diversidad de nacionalidades. Y cuanto más exóticas mejor. Luego, en la práctica, las opciones son bastante más limitadas de lo que parece. Y menos exóticas de los que parece.

La excepción aparente son las producciones de extremo oriente, especialmente Japón, China y Corea del Sur. De estos países hay más títulos disponibles, y son relativamente exóticos. Luego también las cosas se quedan reducidas a menos opciones reales. Porque parece que cada uno de estos países se ha  especializado en algo concreto.

Acompaño la entrada de instantáneas tomadas en Tokio y de camino a Kamakura. En esta ocasión en ese blanco y negro muy contrastado que tanto gusta por allí a ciertos fotógrafos.

De China no llegan series; fundamentalmente largometrajes. Y con un interés limitado.

De Corea del Sur llegan muchas series. Con temas aparentemente variados. En general, copiando los géneros de éxito de las series americanas. Algún drama médico, tienen algo de aventuras y terror, y muuuuuuuuchos dramas románticos cuyo público objetivo son adolescentes o chicas jóvenes. He ido picoteando algo por aquí y por allá, y en general son productos insatisfactorios con alguna excepción que ya comenté. Hoy traigo otra… que más que satisfactoria,… ha sido corta y curiosa.

De Japón, mucha animación para adolescentes, masculinos o femeninos. Que por cierto, de la divertida Nanatsu no taizai (七つの大罪, Los siete pecados capitales) , de la que ya os hablé hace un par de meses, ha habido un adelanto de lo que sea una próxima segunda temporada. Tampoco me agarran mucho… no es fácil encontrar títulos apetecibles para un adulto. Y mucho menos en series con personas reales, la mayor parte dominado por los “doramas” (pronunciación japonesa de “drama”) o las comedias románticas. También fijándose con preferencia en el público juvenil… femenino.

Pero dentro de este panorama de poco interés he visto algunas cosas completas que voy a comentar. Alguna de ellas bastante interesante.

Me animé con un drama romántico coreano, que en castellano han titulado con el largo y complicade título de El día después de la ruptura (He-eo-jin Da-eum-nal), que venía bien valorado por el público (en Neflix, regulín en IMDb) y que sólo dura 8 episodios de unos 30 minutos. Poco cuesta el esfuerzo de verla. Veamos… es básicamente una versión coreana del día de la Marmota (Groundhog Day (Atrapado en el tiempo)), en el que un tipo se despierta todos los días siendo el 4 de octubre. Y es el único que recuerda qué ha pasado en los ciclos anteriores. En general, cada día la caga, todo va mal. Especialmente en lo relacionado en la que ha sido su novia en los últimos siete años. La serie va en ciclos de dos episodios. Es más bien como una serie de cuatro episodios de una hora. Y el interés va en ascenso, desde un inicio flojo, hasta el ciclo de dos episodios en el que nos cuentan la historia desde el punto de vista de la chica, proporcionándonos todas las claves para entender lo que pasa. La protagonista femenina es mucho mejor intérprete y el personaje se hace más interesante que el masculino. El caso es que a esas alturas han liado mucho la trama, y no saben como salir del follón en el que se han metido con el guion, desembocando en una conclusión poco brillante. Fallida después de todo, aunque un “original de Netflix”.

Otra serie breve, que no aparece como “original de Netflix” pero está en esa línea, es una comedia romántica adolescente con tonos dramáticos, basada en una historieta. O manga para los japonofilos puristas. Se trata de Minami Kun no Koibito (Mi pequeño amor). Un niño y una niña, vecinos desde la infancia, crecieron siendo amigos inseparables. Pero al llegar a la adolescencia, los avatares familiares, especialmente los de él, los han separado, aunque ella se siente atraida por el chaval. Entrando en el terreno de la fantasía, tras una tormenta, la chica queda reducida al tamaño de una muñeca de 15 centímetros. Y será Minami quien la tendrá que cuidar y guardar el secreto hasta que encuentren una solución. Dentro de que es un producto para jovencitos, y sobretodo jovencitas, está hecho e interpretado con dignidad, con algún elemento argumental que tiene su interés, aunque no hay una explotación integral de la situación, que da mucho de sí. De hecho, la historieta en la que se basa debe ser mucho más rica en conceptos. Tomémoslo como una curiosidad, que nos permite conocer aspectos de la vida cotidiana de los nipones. Está muy valorada por el público, tanto en Netflix como en IMDb.

Entrando ya en el terreno de los adultos, me ha gustado bastante Hibana – Spark. La serie, en 10 episodios de entre 45 y 60 minutos, sigue la peripecia durante 10 años de un duo de manzai. Estos son duos cómicos, en los que uno de los participantes es el “serio” y el otro es el “destalentado”. Los conocemos jovencitos e inexpertos y los acompañamos en su carrera. En paralelo, uno de ellos entabla amistad con un excéntrico cómico de otro duo de manzai, que le inspira, entablándose una peculiar relación. Aunque me costó entrar en la serie, puesto que las referencias culturales no eran muy asequibles, pronto empiezas a entender el lenguaje universal de la serie, que va planteando muchos temas sobre las relaciones humanas, sobre la despersonalización de la vida moderna, sobre el mundo de los cómicos, sobre la amistad, sobre la creatividad, sobre ser artista aunque modesto,… Los dos episodios finales llegan a tener diversos momentos emotivos, mezclando la comedia y el drama. Es curioso pero el público votante en Netflix la califica bajo mientras que en IMDb está muy bien considerada. Yo creo que es bastante buena. Recomendable, aunque no de fácil digestión, especialmente al principio.

Y terminaré con una serie simpática, Samurai Gourmet, también basada en una historieta, en la que acompañamos en 12 cortos episodios de unos 18 minutos a un señor japonés de 60 años, que tras toda una vida dedicada al trabajo en una empresa, donde ha llegado a ejecutivo, ahora se encuentra jubilado y sin saber muy bien qué hacer o como adaptarse a su vida. Casado con una simpática señora que tiene su vida absolutamente organizada y plena siendo ama de casa pero muy activa, tendrá que salir a conocer al mundo. Y lo hace… comiendo. Comiendo en distintos ambientes y lugares. Y como es un señor tímido y prudente, surge en sus fantasías un samurái que le da el valor para afrontar las dificultades… que normalmente se resuelven por sí mismas. Es muy simpática, como decía, y nos permite conocer las costumbres y el pensamiento de la sociedad japonesa, con sencillez y sin alaracas. Yo me lo he pasado muy bien con ella.

Como veis, algo se puede rascar. Por lo menos para intentar conocer otras culturas y otros mundos. Y salirnos de los caminos mil veces trillados.

[Fotografía] Cinestill 800T 120 – Una película “de cine” para las cámaras de medio formato – Fotografía y otras artes visuales

Arte, Fotografía

Aprovechando una visita al Museo Pablo Gargallo de Zaragoza para probar las bondades, y los posibles defectos si los tiene, de una nueva película negativo en color para cámaras de formato medio, basada en las emulsiones utilizadas en cinematografía.

Origen: Cinestill 800T 120 – Una película “de cine” para las cámaras de medio formato – Fotografía y otras artes visuales.

[Cine] Kong: La Isla Calavera (2017)

Cine

Kong: La Isla Calavera (Kong: Skull Island, 2017; 152017-1403)

No pensaba yo ir a ver esta película. Es cierto que en un momento dado bromeé con la posibilidad de ir, dado que su protagonista femenina, la oscarizada Brie Larson, aparecía “armada” con un interesante “outfit” fotográfico, una Leica M3 con un Summicron 35/2 con “gafas”, y Leicameter acoplado. De lo más sexy. Pero sinceramente, y tras haber visto algún avance del largometraje, el interés por un “blockbuster” de este tipo, dirigido por un tal Jordan Vogt-Roberts era más bien escaso. Y que conste que me he enterado que este director ha participado en una serie que me gusta, You’re the Worst, es lo único que conozco de él a priori… pero que no tiene nada nada nada que ver con lo que aquí comentamos.

El caso que quedar a tomar un algo a media tarde con una amiga acabó convirtiéndose en ir al cine con su hija de ventipocos, una amiga de esta, y un par de sobrinos adolescentes. Algo de diversión hubo… pero no necesariamente gracias a la película. O gracias a ella, pero en el sentido que supongo que pretendían sus responsables.

Acompaño la entrada con unos cuantos “kingkones” del Parque Botánico y Zoológico de Hong Kong, que todo termina en Kong.

No vamos a entrar en explicar mucho de qué va una película de King Kong. Unos que van a una isla perdida y misteriosa, se encuentran con muchos monstruos, mueren unos cuantos… y bueno,… algunas variaciones sobre el final habitual de la historia, y ambientación al final de la guerra del Vietnam como “originalidades” de la película actual.

Como suele suceder con este tipo de taquillazos, gran despliegue de pirotecnia, efectos especiales y efectos visuales, al servicio de un reparto de campanillas haciendo un trabajo de circunstancias, y en algún caso mediocre, y de un guion penoso, con momentos absolutamente de vergüenza ajena. Que en el mejor de los casos provocan la hilaridad, pero no la hilaridad sana de las comedias, sino la irónica que acompaña a los productos malos o ridículos.

Quizá lo que más duele es ver a intérpretes excelentes en otras ocasiones como la ya mencionada Larson, o Tom Hiddleston, o incluso Samuel L. Jackson, más irregular a lo largo de su carrera, engordando sus cuentas corrientes con productos muy rentables, pero que sólo aportan eso a su prestigio actoral. Dinero. Esto afecta gravemente a las mujeres. Se habla a veces de la maldición de los Óscar, por los que una actriz galardonada y con trayectoria ascendente, acaba sumiéndose en la mediocridad tras pasar por algún filme de este tipo. Espero que no le pase esto a Brie Larson, que me gusta desde su época de adolescente desorientada en United States of Tara. Aunque los presagios no son buenos, creo que la han fichado para el universo de superhéroes de la Marvel… mal rollo.

Indudablemente, esta película es como las hamburguesas de los macdonalds o los burgerkings, que todo el mundo llama comida basura, pero que muchos engullen con pasión. De fácil consumo para el espectador palomitero, poco exigente, puede llegar a horrorizar al más exigente. Pero son los primeros los que dominan y los que dejan pingües beneficios en taquilla. Taquillazo, será. Avisados quedáis.

No. Que imite en ocasiones los planos o el aspcto de películas como Apocalypse Now o Full Metal Jacket (La chaqueta metálica), no hace que sea mejor.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos]Una tarde en los sotos de Utebo – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

El enlace a continuación nos llevará a los detalles técnicos de la tarde fotográfica del último domingo en la ribera del Ebro, en los sotos de Utebo. Un soto es el nombre que se da en Aragón a los bosques de ribera. Para quienes no estén interesado en lo técnico, os dejo algunas fotos realizadas esa tarde.

Origen: Una tarde en los sotos de Utebo con la Leica ME – Fotografía y otras artes visuales.

[Libro] La trilogía de las Tierras

Literatura

Hace aproximadamente treinta y algún años leí un libro de ciencia ficción de un autor español. En aquellos momentos, aquello parecía una rareza. En las diversas colecciones de libros de ciencia ficción había muy poquitos autores españoles. Pero allá por 1983, en SM, una editorial que se ha centrado en el libro educativo, de texto y en literatura juvenil aparecía un libro de Jordi Sierra i Fabra que me regalaron, y que se titulaba …en un lugar llamado Tierra.

Como no se me ocurría ninguna serie de fotografías específica para esta entrada, pondré unas cuantas de un lugar llamado Tierra, en un rincón que en Zaragoza llamamos Huerta de las Fuentes, y que tomé hace ya un tiempo con mi pequeña Olympus EE3, camarita compacta automática de medio formato (que no de formato medio).

Aquel libro planteaba una situación interesante, aunque no excesivamente novedosa, porque había predecentes parecidos. Tras una situación de carácter apocalíptico, la civilización humana se ha repuesto pero ayudada en por las máquinas, seres de carácter robótico con inteligencia y voluntad. Personas de carácter electromecánico. El mundo en que viven es casi utópico. No hay guerras, no hay necesidades, y con la ayuda de las máquinas, el ser humano vive una vida controlada dedicada principalmente al ocio o a trabajos que no son penosos y pueden ser interesantes. Pero detrás se esconde, como en la mayor parte de las utopías de la ciencia ficción, una distopía. Tras el mundo aparentemente igualitario, así lo define incluso su constitución, entre máquinas y seres humanos, se oculta una dictadura de carácter benevolente, pero dictadura, en la que las máquinas tienen el control. Un suceso inesperado hará que el sistema se tambalee. Una máquina, un piloto interestelar, aparece “muerta” al regresar de una misión espacial. Y el único sospechoso de que tal cosa pueda haber pasado es su copiloto o ayudante. Porque las máquinas dirigentes no pueden admitir que se haya “suicidado”. Un científico aceptará defender al hombre en un juicio. Que ocupa la mayor parte del libro.

En su momento me pareció bastante interesante, desarrollaba ideas que a mí me parecían novedosas, aunque ahora sé que había numerosos antecedentes que habían influido sin duda en el autor, y el final abierto sobre el futuro de tal sistema social era muy sugerente.

Evidentemente, sugería la posibilidad de una continuación. Unos años más tarde esta llegó. Pero el hecho de que apareciese en colecciones más destinadas al público adolescente que otra cosa, así como el que para ese momento yo tuviera muchos otros intereses lectores, hizo que nunca llegase a enterarme de cómo seguía la historia. Hasta ahora.

Hace unas semanas me dio por buscarla en Amazon Kindle, y encontré que no sólo había una continuación, sino que era una trilogía, como no. Y decidí comprarla y leerla entera. El que ya había leído y los dos nuevos.

En ellos, Sierra i Fabra sigue los pasos de Asimov, una influencia muy evidente, y pone a las máquinas, robots para el norteamericano de origen ruso, como protagonistas. En Regreso a un lugar llamado Tierra, nos encontramos con que doscientos años más tarde los humanos se han rebelado y están ganando la guerra. Y una máquina ya algo vetusta tendrá que conseguir el alto de las hostilidades y una paz duradera. En El testamento de un lugar llamado Tierra, ambas poblaciones inteligentes viven separadas, pero la sociedad y el mundo de las máquinas se está derrumbando, y unas máquinas científicas tomarán un rumbo para reencontrarse con el ser humano.

La experiencia no ha carecido de interés,… pero no ha resultado plenamente satisfactoria. Las dos continuaciones son claramente inferiores en planteamiento y desarrollo, e incluyen además algunas premisas que me han resultado casi ridículas.¿De verdad es creíble que en una sociedad robotizada avanzada no se han desarrollado máquinas resistentes, incluso más que un ser humano, a las inclemencias del tiempo, y el agua que las oxida es un arma contra ellas? Es por poner un ejemplo.

Bueno. He satisfecho mi curiosidad. Dejo ahí que la primera novela de la trilogía es recomendable. Las otras dos, no. Y que desde luego, aunque una historia sugiera una continuación, a lo mejor es más oportuno dejarla estar y dejar esta a la imaginación del lector.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 11 al 19 de marzo de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Además de mis recomendaciones semanales que encontraréis a través del enlace que hay más adelante, las primeras fotografías macro de esta primavera usando mi fiel Pentax SMC-A 100/4 Macro, y un Pentax SMC-A 35/2,8 con un anillo inversor. No estoy descontento.

Origen: Recomendaciones semanales – del 11 al 19 de marzo de 2017 – Fotografía y otras artes visuales.

[Cine] La fille inconnue (2016)

Cine

La fille Inconnue (2016; 142017-1003)

Hace ya una semana que vi esta película. Pero como en lo que llevamos de esta no he tenido tiempo para publicar nada dos de ellos, se me ha retrasado un poco la cosa cinematográfica. Bueno… incluso he acumulado otra película que no pensaba ver. Ya hablaremos de eso. El caso es que sí me atraía el ver la última película de los hermanos Dardenne, Jean-Pierre y Luc.

Hace ya unos años que tuve la oportunidad de ver Le silence de Lorna (El silencio de Lorna), una película a la que no le faltaba interés, aunque tampoco acababa de ser una película redonda. Y posteriormente, en vídeo y en casa, porque nos perdimos su estreno en salas de cine, pude ver Deux jours, une nuit (Dos días, una noche) en la que destacaba su protagonista, Marion Cotillard, que fue justa candidata a los Óscar en su momento por este trabajo. Demostrando, una vez más, que es una de las mejores actrices del momento, y que a pesar de haber alcanzado la fama no deja de hacer películas más sencillas y comprometidas socialmente. Bien por la Cotillard. Si me acuerdo, volveré a esto en mi próxima reseña de cine.

Visité Lieja hace ya algo más de quince años, en un día de mucho calor, y de luz no especialmente favorecedora. No tengo muchas diapositivas digitalizadas de la ciudad… pero algunas hay.

En ambas películas, la cámara de los Dardenne enganchaba a un personaje femenino y lo acompañaba sin soltarlo durante todo el metraje de la película mientras exponían sus tesis sobre la inmigración, o sobre los problemas laborales y el riesgo de desempleo en cada una de ellas. En ambas ocasiones, las localizaciones se encontraban en Lieja y sus alrededores, y nuevamente han vuelto al mismo lugar para seguir las peripecias de otra mujere. En esta ocasión se trata de la doctora Jenny Davin (Adèle Haenel), una joven médica que está acabando de hacer una sustitución de un veterano profesional en un modesto consultorio en Seraing, ciudad industrial y obrera, literalmente junto a Lieja a orillas del Mosa, con perspectivas de incorporarse posteriormente a un consultorio más moderno y de nivel en la propia Lieja. Pero una tarde, tras acabar la consulta, mientras comenta con un alumno de medicina, Julien (Olivier Bonnaud), las incidencias del día, llaman al timbre y decide no abrir. Hace una hora del final de la consulta, no es un servicio de urgencia y tiene que enseñar a Julien los límites de su implicación personal/profesional. Al día siguiente, una joven subsahariana aparecerá muerta a orillas del Mosa. Y por una grabación de vídeo sabremos que es la persona que llamó al timbre. La vida de Jenny Davin cambiará completamente respecto a lo que tenía planeado.

Como decíamos, volvemos al mismo esquema. Una mujer, honesta por naturaleza y convinción, envuelta en un dilema moral de graves consecuencias, y que se embarca en una búsqueda. Una búsqueda tan sencilla como descubrir el nombre de la víctima y ponerle una lápida, pero que le llevará a encontrar una verdad mucho más importante. Con el tema de la prostitución de fondo y de la explotación de las mujeres, especialmente de aquellas más vulnerables en nuestro entorno, como son las inmigrantes irregulares, los Dardenne expondrán la tesis de que la muerte de la joven no tiene un sólo culpable, sino muchos.

Atención, riesgo de destripar la película… lo aviso por si no queréis seguir leyendo a partir de aquí, y saltar a después de la foto.






La hermana celosa, el chulo, los clientes, la policía para quienes hay casos más importantes, el adolescente que no quiere delatar a alguien…

Retomo la cuestión,

Todo ello desde la mirada de la joven Davin, que como digo es una mujer esencialmente honesta, y una profesional preocupada, que nos muestra una forma de afrontar la medicina general que quizá se está perdiendo. En unos lugares por la situación y actitud del médico funcionarizado, aun con las ventajas de un servicio público de salud, en otros por la presión para hacer dinero de la medicina privada,… y no se hace dinero donde viven los pobres, o donde el riesgo de enfermas es mayor.

Haenel hace razonablemente bien su papel, transmite con razonable convicción su situación de persona agobiada por una decisión personal con consecuencias graves. Pero sin que lleguemos a empatizar del todo. No acaba de hacernos sufrir con ella. La entendemos, pero nos situamos de forma externa. Cotillard, en su momento, sí que nos metía plenamente en su angustia. Pudimos ver a Haenel hace unos años, y creo que puede dar más de sí. Aunque quizá el problema no sea tanto la actriz como el planteamiento de los Dardenne. Estos, al igual que sucedía en Le silence de Lorna consiguen un producto honesto de cine social, pero no acaban de redondear la película, no acaban de darle la dimensión que podría tener. A pesar de todo, recomendable para todo aquel que entienda que el cine es algo más que un sitio donde se atiborra uno de palomitas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Televisión] Refugee; documental sobre cinco fotógrafos trabajando con refugiados

Televisión

El problema de los refugiados, personas desplazadas de sus hogares por motivos bélicos o políticos, también por causa de la pobreza o el hambre, ha sido una de las costantes de la historia del siglo XX y en estos principios del XXI, probablemente en escalas mucho más importantes que en otros tiempos de la historia, aunque los desplazamientos más o menos masivos de poblaciones se han registrado a lo largo de toda la historia.

Han sido muchos los fotógrafos que han trabajado y documentado el tema, creando imágenes que en muchas ocasiones se han considerado un icono de una época, un conflicto o una situación. La actual situación de conflictos en el mundo, especialmente, aunque no sólo, en el mundo islámico, sumado al reforzamiento de las derechas populistas, generalmente racistas o xenófobas, la crisis financiera de 2007/2008 cuyas consecuencias todavía se arrastran y otros factores han hecho que en los últimos años las noticias sobre los problemas de los refugiados encabecen con frecencia los programas de noticias de los medios de comunicación.

Para ilustrar la entrada de hoy, algunos lugares de la Europa actual, que hoy se muestran reticentes a la solidaridad con los refugiados y cuyas poblaciones lo fueron en su momento. En el encabezado, el cementerio de judío de Praga. Aquí, Potsdamer Platz en Berlín.

Recientemente se estrenó en la cadena de vídeo bajo demanda Netflix un corto documental, Refugee, de 23 minutos de duración, que se realizó con motivo de una exposición colectiva en The Annenberg Space for Photography en la ciudad de Los Ángeles, que se celebró entre el 23 de abril y el 21 de agosto de 2016.

Traduzco a continuación libremente la nota de prensa que se publicó con motivo de la misma, y que servirá para comentar el contenido del documental. El cortometraje sigue las andanzas de cinco fotógrafos de fama internacional que fueron encargados por la Fundación Annenberg para realizar fotografías de personas desplazadas en los cinco continentes de cara a la exposición que hemos mencionado.

Trincheras de la guerra civil española en la sierra de Alcubierre.

Lynsey Addario, de quien os hablé hace unos días a propósito de su libro autobiográfico, cubre los problemas de los musulmanes rohinyá, minoría religiosa desplazada de sus hogares en Birmania, país de mayoría budista. ¿No habíamos quedado que los budistas eran buena gente y muy pacíficos y tolerantes? ¿No es eso lo que nos vende el dalai lama?

Omar Victor Diop, fotógrafo de moda senegalés, ha fotografiado retratos de mujeres de la República Centroafricana que han huido con sus bebés al vecino Camerún.

La mejicana Graciela Iturbide, una de las más destacadas continuadoras de la excelente tradición de fotógrafos documentalistas de ese país, con obra en muchos de los museos de arte moderno más conocidos en el continente americano, ha documentado las familias de desplaciados internos de colompia, que huyen de la violencia de los conflictos con las guerrillas y con los cárteles de la droga.

Martin Schoeller, conocido por sus intensos retratos en primer plano de destacados líderes políticos y otras figuras destacadas del mundo de la cultura y de las artes, retrata a los refugiados reasentados recientemente en los Estados Unidos.

Y el británico Tom Stoddart sigue los pasos de los refugiados de Oriente Medio que a través de Turquía llegan a Europa a través de las islas griegas del Egeo, pasan por el infierno de los Balcanes, donde quedan frecuentamente en tierra de nadie, para finalmente llegar a Berlín.

Estación de ferrocarril de Budapest Keleti.

Como narradora actúa la actriz australiana Cate Blanchett, que entre otras actividades filantrópicas, desde 2016 es embajadora de buena volunta de ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados.

El documental, como ya he dicho antes, tiene una duración de sólo 23 minutos, en los cuales poco se puede profundizar en el tema. Y evidentemente tiene un tono complementario a unas fotografías de las cuales aparecen algunos ejemplos, pero que como conjunto expositivo suponemos más ricas. Pero nos da una idea, aunque sea somera, de la forma de trabajar de estos fotógrafos. Es además dinámico, y con imágenes que no dejan indiferente, aunque la imaginería del problema de los refugiados y poblaciones desplazadas en general haya empezado a saturar las sensibilidad, por otra parte lábiles, de la población privilegiada del mundo occidental. Que tampoco hace tantas décadas que sufrieron en sus propias carnes las sensaciones de ser refugiados. Por lo tanto, es un documental recomendable, tanto para el aficionado a la fotografía como al que no. Que nunca sobran este tipo de producciones.

Esta fotografía no es actual, es de la ciudad de Zagreb en 1993, en plena guerra de los Balcanes, donde las mujeres rezan en las capillas por sus hijos, hermanos o maridos en el frente o desaparecidos.

[Libro] Tomoji

Literatura

Hace unas semanas, se dio la noticia del fallecimiento de un historietista japonés, Jirō Taniguchi, altamente respetado por los aficionados al género, y cuyos libros ya me habían llamado la atención alguna vez en las estanterías de las librerías, de tal modo que hace pocos meses ya leí uno de sus libros, que me gustó..

Decidido a conocer algo más de este autor, me fui a una de esas librerías y me decidí no por una de sus más conocidas historias sino por una de las más recientes, escrita pocos años antes de su muerte. Taniguchi, además del dibujo, aporta el guion junto con la escritora Miwako Ogihara, traducidos por Victor Illera Kanaya.

Desconozco cuál es el grado de religiosidad o espiritualidad real del pueblo japonés, de las visitas a los templos y santuarios sales con la sensación de que tienen muchas supersticiones. En cualquier caso, naturaleza y superstición parece que van de la mano en el país. Hasta el monte Fuji está considerado un santuario. Sintoista, en este caso.

Tomoji, la protagonista del relato, es Tomoji Uchida, y esta fue un personaje histórico. Dato que yo no supe hasta llegar a las páginas finales del libro, donde se nos dice que tras casarse, se dedicó con su marido a llevar una vida piadosa inicialmente dentro de la religión budista, fundando una nueva rama del budismo considerada en Japón como una nueva religión. Es un tema en el que no voy a entrar. Porque no me interesa, por muy buenas relaciones públicas que gaste el dalai lama, me parece una religión tan obsoleta como todas las demás, y porque la historia que nos cuenta Taniguchi no va de eso.

Situada la historia en las primeras décadas del siglo XX, en un valle entre montañas de lo más rural de Japón, donde las innovaciones introducidas por la era Meiji en la que comienza la vida de la protagonista apenas han llegado. El arranque se produce con la visita de un joven de 18 años, Fumiaki Ito, con su cámara fotográfica para retratar a petición de su abuela a su tía abuela, que es abuela de Tomoji. Los jóvenes primos no se llegarán a encontrar, aunque ya nos advierten desde el principio de que están destinados a casarse con el tiempo. Pero esta es la excusa para irnos contanto la infancia y adolescencia de Tomoji, y de su familia. Para comprender los sacrificios y las dificultades de la vida en un entorno escasamente modernizado. Donde un niño o una niña tienen que caminar más de una hora de ida y otro tanto de vuelta para estar escolarizado. Donde una simple apendicitis acaba con la vida de un padre en unas horas. Donde una madre joven, viuda, debe abandonar a sus hijos porque otro hombre la reclama como esposa. Donde un hermano ha de sacrificarse trabajando para que otra pueda adquirir cierta educación. Y son cosas que Taniguchi observa con clara melancolía, puesto que también las identifica con valores tradicionales que se han ido perdiendo.

Aunque con los modos, el paisaje y las tradiciones japonesas, la historia es universal. No es difícil para mí pensar en el protagonista de cierta novela que leí recientemente, y su entorno, para establecer comparaciones más próximas de lo que pensamos. Aunque la novela tenga un tono tragicómico y aventurero, y la historieta sea más un drama calmado. Quizá no haya tantas diferencias en lo esencial entre un valle de la Cordillera Cantábrica de principios del siglo XX y un valle no lejos del monte Fuji en una época similar o ligeramente más precoz, aunque en lo aparente parezcan muchas.

Acompañada de un dibujo claro, de fácil lectura, la nostálgica história se lee con tranquilidad. Se podría leer en muy pocas horas. Pero es mejor darle cierto aire para respirar. Dedicar varias noches antes de dormir para leer un trocito, un pasaje de la vida de la niña o de la adolescente Tomoji. Y no deja de tener un tono similar, especialmente en lo que se refiere a los valores familiares que acompaña, a la anterior historieta que leí del autor. Está bien.

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