[Libros de fotografía] Novedades en mi biblioteca para las fiestas de fin de año

Fotografía

Pues sí. Entre las series de libros o cuadernos de fotografía que voy recibiendo periódicamente, más aquellos que decidí regalarme con motivo de las “fiestas” que nos acechan cada fin de año, tengo unas cuantas novedades acumuladas. Vamos con un comentario sobre ellas, aunque sea rápido.

Los contenido de hoy, al igual que una conversación reciente, me han recordado mi viaje a Escocia en 2013. Os dejo con fotos tomadas en Stirling y la ribera norte del Forth.

Como ya sabréis los habituales de estas entradas, estoy más o menos “abonado” a las novedades más interesantes de Another Place Press, esta editorial británica que se centra en las relaciones entre los humano y el paisaje, y que publica libros sencillos pero bien presentados de fotógrafos emergentes, a precios razonables. Y periódicamente nos ofrece sus Cuadernos de campo (Field notes), pequeñas revistas que presentan una serie o un trabajo de un fotógrafo de forma muy asequible. Recibí los números 16 al 18.

# 016, An Uncertain Winter de Marco Kesseler (Insta), un repaso en el año 2015 al paisaje de Bielorrusia frente a un proceso electoral sin garantías democráticas, en la denominada “última dictadura de Europa”. Aunque yo creo que queda alguna más. Paisajes de las ciudades bielorrusas y retratos de opositores democráticos. Originalmente, fue un encargo de Magnum Photos, y ahora se reedita de esta forma.

# 017, Sea Level de Mandy Williams (Insta), paisajes marinos de las playas en Worthing realizados a través de las imperfecciones de las ventanas de los refugios de estas playas cuando la marea sube. Curioso. Un paisaje conceptual con algunas buenas fotografías.

# 018, Hamara Ghar de Saleem Ahmed (Insta), paisajes y retratos realizados desde la nostalgia cuando el fotógrafo regresa a su hogar de la infancia a visitar a su familia. No nos líemos, aunque procedentes de algún lugar del subcontinente indio, el título del libro significa nuestro hogar en hindí, los lugares fotografiados están en Connecticut.

Fuera ya de esta colección de cuadernos de campo, recibo el libro Between Two Mysteries del británico Carl Bigmore (Insta), que recorre la región de la costa del Pacífico en el noroeste de los Estados Unidos, una región que me gustaría mucho visitar… aunque en estos momentos esté tan complicado todo el tema de viajes. Entre las montañas y el océano, una región con mucho paisaje salvaje todavía, lluvioso por los vientos húmedos del mar, colonizado y habitado por los europeos desde el siglo XIX, tiene todavía capacidad para despertar la imaginación y la sensación de lo inexplorado. Colección de paisajes naturales, urbanos y retratos que buscan reflejar la esencia de esta región. En un formato cuadrado, formato medio con película tradicional, que se presta muy bien a esta exploración tranquila, reflexiva, del medio y el entorno. Viene con una copia fotográfica firmada… la número 19 de 30. Me ha encantado.

Un libro concebido de forma muy similar al anterior, pero con un contenido muy distinto, es Inner Sound de Iain Stewart (Insta). También son paisajes, en esta ocasión de forma exclusiva. También viene con una copia fotográfica firmada… la número 6 de 30. Pero en esta ocasión nos vamos a la esencia del paisaje, supongo que el escocés, para un fotógrafo establecido en Edimburgo. El conflicto de los elementos que configuran el paisaje. Las tormentas, la lluvia, la nieve, los vientes. Jugando más con las impresiones, incluso con la abstracción, que con la definición precisa. Muy inspirador.

[Fotos] Las nieves de “Filomena” con película en blanco y negro

Fotografía

El sábado pasado me desperté de forma espontánea relativamente pronto. Y viendo cómo caía la nieve, eché al macuto algunas cámaras de fotos y algún rollo de película negativa en blanco y negro y estuve un par de horas buscando algo interesante que fotografiar. Los detalles técnicos en Día de nieves – Fujifilm GS645S Wide 60 + Bergger Pancro 400 @ 1600.

Lo cierto es que justo cuando está nevando no suele ser el mejor momento para hacer fotos a un paisaje nevado. Hay muy poca luz, es extraordinariamente difusa y apenas hay contraste sobre un paisaje que además está uniformemente cubierto de blanco. Pero bueno… buscando elementos que destacaran en el mismo… aun conseguí quedarme con algún recuerdo del acontecimiento meteorológico.

[Cine] “As tears go by” o “Wonggok kaamun 旺角卡門” (1988)

Cine

As tears go by, también titulada, Wonggok kaamun 旺角卡門 (1988; 02/20210112)

Seguimos esta semana con el ciclo de películas de Wong Karwai, que empezó la semana pasada con In the mood for love. Aquella fue la primera película del ciclo porque es la más conocida, la que más personas arrastra a las salas, más si se proyecta en una víspera de festivo. A partir de esta semana, el resto de las películas del ciclo, creo que son seis, van en orden cronológico de su estreno. Y la que hoy nos ocupa, que nunca he visto, y que en IMDb no consta que se llegase a estrenar comercialmente en España, fue la primera película del realizador hongkonés. Película que ya de entrada fue presentada en la quincena de los realizadores de Cannes de 1988, con buen éxito de crítica.

La película se desarrolla principalmente en las calle de Mong Kok en Kowloon. Aunque también hay escenas, o un ir y venir de los protagonistas, entre Kowloon y la isla de Lantau, donde vive Ngor, el personaje femenino principal de la película.

Algunas aclaraciones sobre el título. En su distribución internacional, se conoce con el título en inglés de As tears go by. Pareciera que quisiera inspirarse en la conocida canción de Mike Jagger del mismo título, que estrenó Marianne Faithfull, aunque luego los Rolling Stones la incorporaron a su repertorio. Una canción melancólica por algo que se perdió. Pero desconozco si hay relación, y desde luego no aparece en la película. Pero el título original de la película, en cantonés es 旺角卡門, que se traduciría por Mong Kok Carmen. Siendo Mong Kok una conocida zona comercial de Hong Kong en la península de Kowloon, y reconocible para quien haya visitado la ciudad por las escenas rodadas en lo que parece el Ladies’ Market, y siendo Carmen una referencia al conocido carácter de la novela de Merimée. Algo no del todo bien entendido por los responsables de la película, porque el efecto del personaje femenino principal, Ngor (Maggie Cheung), sobre el protagonista masculino, Wah (Andy Lau), parecería el opuesto al de la gitana Carmen sobre don José. Pero esto es algo anecdótico. Porque en la primera colaboración de Wong con Cheung, la guapa actriz no deja de ser un personaje secundario, aunque importante.

En una de las paradas de metro de Mong Kok siempre animadas.

Son muchos los que han comparada esta película con Mean streets, una de las primeras películas de Scorsese, por sus analogías argumentales. El joven mafioso (Lau) que protege a su amigo/hermano poco inteligente y confundido, Fly (Jacky Cheung), en el mundo de los bajos fondos de la antigua colonia británica. Y en esas están cuando aparece la guapa primita que puede enderezar el rumbo del protagonista, si no fuera por que Fly va a meterlos en constantes embrollos con otros hampones.

La película está hecha con cuatro cuartos y se nota. Con una banda sonora electrónica de las que se llevaban en los años 80 y que en la actualidad chirría un tanto, se aprecia no obstante el talento del director, que saca adelante las limitaciones del filme con un rodaje atrevido, con encuadres y puesta en escena visual meritorios, y con un trabajo actoral que puede distar de lo que acostumbramos en occidente y en estos tiempos, pero que tiene también su mérito.

El ferry que lleva desde Kowloon, al fondo, hasta la isla de Lantau, hacen parada en los muelles de Central, en la isla de Hong Kong.

Esta primera película de Wong Karwai no es una obra maestra, pero teniendo en cuenta que es su debut en la dirección de largometrajes, no es de extrañar que se haya ganado el favor de la crítica de forma casi universal. Y fue la película más taquillera del director en su ciudad de origen hasta 2013 con The Grandmaster. La semana que viene… tendremos la primera de las tres apariciones del personaje Su Lizhen (interpretado por Maggie Cheung, mayormente, aunque no siempre) en las películas del director.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vista de los canales de Tai O en la isla de Lantau.

[Libro] Tokio – Taro Miura

Arte, Literatura

Poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros fabricados con árboles muertos, papel, para los que no se cosquen, con el fin de comprar algún regalo. Bueno… en concreto iba a buscar un encargo para mí, pero aproveché para comprar algún regalo en forma de libro ilustrado. Lo que no tenía planificado, pero acabó sucediendo, era que acabase comprando para mi mismo alguno de estos. Alguno por un interés profundo, otro por curiosidad. Este último caso es el del libro que nos ocupa hoy. En un comentario que no puede prolongarse mucho, porque la cosa es sencilla, que no simple.

Algunas fotos con película en blanco y negro en cámara desechable en mi último viaje, octubre de 2019, a la capital del País del Sol Naciente.

Taro Miura es un ilustrador japonés que ha trabajado especialmente, por lo que he podido averiguar, para libros infantiles. En este caso, ante el nacimiento de su hija, Mito, nos cuenta la historia con muchas ilustraciones y pocas palabras de una niña que va a viajar a Tokio por primera vez. Y emocionada, pregunta a una serie de animales, que se supone tienen relación con la capital japonesa, cómo es la ciudad para prepararse. Luego, escribirá una serie de postales a sus amigos en las que dará su visión sobre lo que le contaron los animales.

El libro, que es simpático de hojear y leer, juega con el tópico, pero también con el conocimiento que tiene el autor de la ciudad. Una ciudad sobre la que ciertamente mucha gente cae en los lugares comunes, pero que por su historia, tamaño, dinamismo y diversidad es mucho más compleja de lo que parece. En cualquier caso es una visión distinta y, como digo, simpática de la capital nipona. Para mí ha sido más que nada una curiosidad para distraerme un rato en los últimos días del año. Pero que bien, oye… que no hay que ponerse trascendentes continuamente.

[Fotos]Paisaje urbano en blanco y negro durante diciembre de 2021

Fotografía

Los rollos tradicionales de 36 exposiciones cunden mucho cuando los usas con las Olympus Pen, que ofrecen el doble de negativos a la mitad de tamaño. Así que durante buena parte del mes de diciembre, muy agradable en luz y tiempo en general, salvo algunos días, he llevado encima una de estas cámaras. Los detalles técnicos los encontraréis en Olympus Pen F y Fujifilm Neopan 100 Acros – una combinación a considerar.

A continuación os dejo algunas fotos.

[TV] Cosas de series; hasta el espacio y más allá

Televisión

Después de los días de las fiestas de fin de año, después de las nevadas de estos días, después de cierta atonía en la visualización de series, lo cual no quiere que tenga unas cuantas por comentar, toca hacer un repaso a uno de mis géneros favoritos. Quizá por eso también es uno de los que más decepciones me produce… pero bueno. Esta vez no estamos hablando de eso. Vamos con las aventuras espaciales.

Como nunca faltan los planetas helados en las sagas galácticas, seguiremos disfrutando fotográficamente de la nevada de estos días.

Primero, el especial de navidad de Doctor Who. Desde que se retomaron regularmente las aventuras espaciales del Doctor en 2005 de forma regular, la serie ha tenido momentos muy buenos, algunos realmente estupendos, en los que uno tenía ganas, incluso cierta ansiedad, por que llegasen nuevos episodios y aventuras. Mis momentos favoritos están en aquellos episodios en los que coincidían en pantalla Amy Pond (Karen Gillan), River Song (Alex Kingston) y quizá algún que otro ángel lloroso. Aunque mi episodio favorito sigue siendo uno en lo que no salía ninguna de ellas… y el Doctor tenía un papel secundario. Pero salían ángeles llorosos. Y la estupenda y adorable Sally Sparrow (Carey Mulligan). Aquella época pasó. Y aunque la serie me sigue entreteniendo, ya no me despierta la misma expectación. Demasiado devorada por lo políticamente correcto, se les ha olvidado que para que funcione bien tiene que haber una buena combinación de Doctor y compañero/a. Y la época de Jodie Whittaker, que me gusta como doctora, no tiene el mismo lustre,… porque los compañeros me parecen sosos. Sinceramente. El compañero es importante, como lo es Watson para Holmes, o Sam para Frodo, o Sancho para Don Quijote, o Dororo para Hyakkumaru, o Han Solo para Luke Skywalker… por poner ejemplos de los géneros más diversos. Porque representa a la persona común en el viaje del héroe. Nos representa a nosotros, los espectadores, que somos personas comunes. Pero tiene que haber química, tiene que haber salero en la interacción, tiene que servir de puente. En el especial de Navidad de este año… pues ha habido una cosa buena, y otra mala. La buena es que han recuperado a Jack Harness (John Barrowman), que siempre anima el cotarro. La mala es que han recuperado a los Daleks como villanos… que me aburren soberanamente. Las votaciones de los usuarios de IMDb nunca me parecen especialmente fiables… pero si comparamos las puntuaciones de 8 y mucho y hasta 9 en los tiempos de Amy Pond con el 6,1 de este especial… quizá os hagáis a la idea.

The Mandalorian… ah… la segunda temporada de esta serie de la franquicia Star Wars ha confirmado las sensaciones que ya teníamos en la primera temporada. Se han recuperado los valores más importantes de la saga original. Aventuras, humor de dosis razonables y adecuadas, personajes que generan empatía en el espectador, una buena banda sonora, nuevos mundos y aventuras donde realmente te importa la peripecia de los protagonistas. En algún momento hemos llegado a comentar incluso que, aunque con medios técnicos más sencillos que la mayoría de las películas de la saga, es lo mejor que hemos visto de la misma desde “El imperio…”. Normalmente diría… ¡qué ganas de ver más! El problema es que ha resultado como si sólo hubiesen pensado en dos temporadas, y que no les daría la historia para más. Porque el final de la temporada, que nos es ni mucho menos el mejor episodio de la serie hasta el momento, ha sido perfecto como el final de la serie. Y nos deja muchas dudas sobre la evolución de la misma dentro de un año. Ojalá vuelva con el mismo interés que nos ha despertado en su dos primeras entregas… ya veremos. Mientras, anuncian una cascada de nuevas series. ¿Pasará, lamentablemente, como con las películas para la gran pantalla? En lugar de centrarse en unos pocas pero bien hechas, Disney comenzó a ordeñar la vaca constantemente, saturando a los aficionados y bajando la calidad de los guiones y las producciones. Disney da miedo. Mucho miedo. Más que Palpatine.

Si descontamos mi gusto infantil por los primeros episodios de las primeras series de la franquicia hace… muchos años,… Star Trek: Discovery ha sido la serie de Star Trek que más me ha gustado. O casi cabría que decir… la única que me ha gustado. Las series de Star Trek siempre han tenido un algo cutre que me ha echado tradicionalmente para atrás. Y esa filosofía de concordia y buen rollo de la que han presumido siempre sus seguidores, siempre me ha parecido una filosofía un poco de baratillo y no siempre realmente coherente con lo que presenciaba en pantalla. De hecho, siempre me ha parecido que la mejor serie de Star Trek, y más coherente, desde un punto de vista filosófico, es una parodia suya, de la que todavía estamos esperando su tercera temporada. Pero con Michael Burnham (Sonequa Martin-Green), las distintas versiones de Philippa Georgiou (Michelle Yeoh), y las distintas versiones de Lorca (Jason Isaacs)… lo cierto es que me encontré con un estilo totalmente distinto, mucho menos cutre, mucho mucho mucho menos cutre, y con tonos más matizados, menos ingenuos cuando no puramente maniqueos. No perfecta, pero mucho más digerible para mis gustos. Curiosamente, aquellas características de la serie que la hacían más interesante para mí… producían un cierto rechazo en los fans tradicionales. Por lo que la serie ha ido regresando al redil. Ciertamente con un nivel de producción muy superior al tradicional de las series de la franquicia, pero con unas tramas y con unos personajes que me cuesta tomarme en serio. La tercera temporada empezó bien, pero no tardo en divagar en una serie de situaciones que empezaron a disminuir alarmantemente el interés que tenía en la misma. Afortunadamente los últimos episodios, los dos últimos, y a pesar de una “mala” (Janet Kidder) absolutamente ridícula en muchos aspectos, han sido bastante entretenidos y no han dejado mal sabor de boca. También tengo la sensación de que han cerrado un ciclo y que no tengo ni idea de dónde irán a parar sus futuras aventuras. En fin… ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego. Por cierto… odio a la alferez Tilly (Mary Wiseman). De verdad. No la soporto. ¿Por qué la han hecho tan mema?

[Libros] El año 2020 en libros

Literatura

Me dicen desde hace ya unos cuantos días, que ya tengo mi resumen de mis lecturas durante 2020. Me dicen en GoodReads que son 45 libros, ocho menos que el año pasado. No he alcanzado el promedio de uno semanal. Y un total de 10.148 páginas, frente a las 14.855 de 2019. 225 páginas por libro frente a las 280 páginas del año anterior.

Mis 5 estrellas… La edad de oro de Wang Xiaobo, Noches blancas de Fiódor Dostoievski, Los años de espera de Fumiko Enchi, y La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa. Mis principales decepciones… un par de libros norteamericano del último cuarto del siglo XX que se me hicieron intrascentes, y están sin acabar, y la ficción nacional contemporánea autoeditada. Por defectos que tenga el proceso editorial actual, creo que alguien tiene que indicar a los autores, de la mejor forma posible, si un libro tiene calidad o no. Y no nos engañemos, que determinadas estadísticas hablen de estos libros con números de descargas y potenciales lectores elevados, es engañoso. Son tan baratos que la tentación de comprarlos es alta.

El tema del fin de semana son las intensas nevadas sobre la Península ibérica. Incluso en Zaragoza donde incluso en los peores temporales apenas nieva. Os dejo con algunas fotos para dar fe que en esta ocasión hemos participado del fenómeno meteorológico con interés.

Curiosamente, mi puntuación promedio en estrellitas de GoodReads es la misma que en 2019… 3,7 estrellas. Lo que indica que en general selecciono adecuadamente los libros que leo.

Más datos:

  • Libro más corto: 48 páginas, una historieta de Astérix.
  • Libro más largo: las 936 páginas de Blonde de Joyce Carol Oates. Con lo que me gusta esta autora… se quedó en 4 estrellas…
  • Libro más popular: El extranjero de Albert Camus, un total de 1.266.689 lo han considerado en GoodReads.
  • Libro menos popular: El libro ilustrado Tokio de Taro Miura. Es el último que leí, y no lo he comentado aún en estas páginas. Sólo lo han considerado 15 personas en GoodReads.

El libro mejor considerado en GoodReads de los que he leído es La edad de oro de Wang Xiaobo. Ciertamente, es absolutamente delicioso. Una de las grandes sorpresas de este año junto con Los años de espera de Enchi.

Este año me he visto atrapado en varios bloqueos de lectura. Momentos en los que durante días no encontraba las ganas para leer, y leía poco o nada. Me ha resultado agobiante. Curiosamente, son los libros de origen asiático, principalmente de autores japoneses, los que más me han ayudado a romper estas situaciones de bloqueo. Por algún motivo que no tengo claro del todo, porque no depende de la calidad intrínseca del libro, las historias que me cuentan estos autores me llegan más. Ciertamente tienen mucha más calidad de lo que la gente supone. Y ha habido en ese campo otras sorpresas, agradables, inesperadas como todas las sorpresas, que realimentan mis ganas por esta literatura.

En fin… a ver si mi cabeza se normaliza un poquito, y en 2021 me entran más ganas de leer.

[Fotos] Objetivo perdido, objetivo “recuperado”

Fotografía

Cuando perdí la cámara en Aveiro en septiembre, con ella se fue una de mis ópticas más queridas, el pequeño PanaLeica 15 mm f/1.7. Bueno… pues ya he repuesto esta pérdida. Imprescindible para las micro cuatro tercios.

Los detalles técnicos los podéis encontrar en El 15 mm de Panasonic Leica vuelve a mí… un nuevo ejemplar, claro.

Aquí os dejo algunas fotos de los paseos comprobando que el nuevo ejemplar funciona correctamente. Que sí lo hace. Incluso bajo la nieve.

[Cine] Hillbilly elegy (2020)

Cine

Hillbilly elegy (2021; 01/20210103)

No sabía que día iba a comentar esta película dirigida por el en otro tiempo respetado Ron Howard, a más gloria de las capacidades interpretativas de Glenn Close y Amy Adams, siete y seis veces candidatas al oscar, que se les resiste como gato panza arriba. Solución (aparente), ponerse viejas, o gordas y desastradas, un poco como hizo Charlize Theron en su momento, para haber si así hay suerte. Son grandes actrices. A mí me gustan… pero no sé yo si estas estrategias son las más… no sé. El caso es que me entraba un poco de pereza… hasta que las noticias relacionadas con el asalto al Capitolio de los Estados Unidos le han dado sentido de oportunidad a este comentario.

En estos días de frío y nieves en buena parte de la península, en Zaragoza de momento no ha caído ni un copo de nieve ni una gota de lluvia pese al frío, serán buenos para ilustrar esta entrada algunos paisajes nevados del medio rural.

Basada en un libro autobiográfico de un abogado (interpretado por Gabriel Basso) que se doctoró en leyes en Yale… en medio de una peripecia familiar relacionada con la “afición” a las drogas “recreativas” de su madre (Adams), recuerda en sucesivos flashbacks cómo transcurrió su infancia y adolescencia, criado a medias entre su inconstante madre y su abuela (Close). El título de la película, y del libro en el que se basa, viene del hecho de que pertenecen a ese grupo de población a los que en Estados Unidos se les llama hillbillies. A veces también rednecks, aunque no sé si las dos apelaciones coinciden exactamente o más bien tienen fuertes puntos de intersección. En las traducciones al español se les suele llamar paletos… pero es un poco simplista la cosa.

En sentido estricto, un hillbilly es un sujeto cualquiera y anodino (de ahí el nombre habitual y común de Billy) de las colinas (hills), en general de los Apalaches o de las Ozarks, regiones montañosas con pocos recursos, o que en el mejor de los casos se dedicaron a una dura minería que ha ido a menos con los tiempos. Son personas de origen europeo, blancos, pero que ocupan estratos sociales bajos, y son mirados usualmente con desprecio por otros blancos. Durante el siglo XIX, antes de que se acuñase el término, fueron la carne de cañón de los confederados del sur en la guerra, y se solía hablar de ellos como white trash (basura blanca), frente a los propietarios de plantaciones o a los comerciantes de las ciudades. Son extraordinariamente conservadores, muy religiosos, lo que no les impide entrar en los circuitos de la delincuencia, generalmente a través de la producción y trapicheo de drogas ilegales. Y si los relaciono con lo sucedido en el Capitolio, es porque son parte importante de los apoyos electorales de los populistas conservadores como Donald Trump, a pesar de que suelen ser uno de los grupos más desfavorecidos por las políticas conservadoras. Muchos de ellos emigraron a los cinturones industriales del medio Oeste americano, caso de la familia protagonista de la película que fue de las montañas de Kentucky al cinturón industrial de Cincinnati. Buscando prosperidad. Cosa que no siempre se conseguía. De hecho, en los últimos 20 años, la posibilidad de ascenso social en Estados Unidos, en especial entre estos grupos, ha disminuido alarmantemente. Su acceso a la cultura y la educación es muy limitado, y el caso del protagonista de esta película se podría calificar de raro o excepcional. Y siempre pasando por el ejército y la guerra para conseguir entrar en los primeros grados de la universidad. De esta gente salen los energúmenos de las imágenes de estos días. Son gente que se sienten amenazados por otros grupos sociales desfavorecidos pero más dinamícos, como pueden ser los latinos, afroamericanos o asiáticos, con más capacidad de organización, más hambre de cultura y de ascenso social a pesar de los muchos problemas que tienen todavía, y eso hace que se aferren a sus religiones, racismos y conservadurismos extremos. No digo que todos lo sean, pero esta sociedad es el caldo de cultivo para estos fenómenos.

Explico todo esto porque me parece pertinente para entender mejor lo que pasa en los Estados Unidos y porque me sirve para valorar la películas. Y es que la situación de estos grupos sociales da para hacer muchas películas, con mucha profundidad y con intención. Y lo único que ha salido de esta elegía de los hillbillies es un dramón propio de telefilme de la hora de la siesta. Con buenas interpretaciones, pero nada más. Y con poco interés en general. Recuerdo aquella película hecha con cuatro perras, Winter’s Bone, dirigida por Debra Granik, y protagonizada e interpretada por una sobresaliente, mucho más interesante que las protagonistas de la película de hoy y de lo que ha hecho después, Jennifer Lawrence, que estremecía al mismo tiempo que exponía con claridad la dureza de la situación social.

Por lo tanto, sin ser una mala película, tiene un interés muy limitado, y me parece una oportunidad fallida a la hora de profundizar en el tema. De todos modos, si os interesa, está en Netflix. No empezamos bien el año. Aunque se compense con la siguiente película vista en la gran pantalla, pero que ya no computa para el balance de este año… computó en 2001.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Paisaje urbanos monocromos instantáneos un domingo soleado

Fotografía

Sigo familiarizándome con mi cámara de película instantánea. Tiene sus secretillos que hay que encontrar, conocer y dominar. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Mejorando mis resultados con Fujifilm Instax Square Monochrome. Pero mientras tanto, voy mejorando mis resultados. Especialmente con la película monocroma, que me parece más polivalente que la película en color. Aunque puede ser cuestión de gustos.

[Cine] In the mood for love… again

Cine

Hoy, esta mañana del día de reyes, está siendo extraña. Los días laborables suelo levantarme a las seis y media de la mañana. Los días de fiesta duermes “hasta tarde”… es decir, me despierto espontáneamente en algún momento alrededor de las ocho de la mañana. A veces a las siete y media, a veces a las nueve menos cuarto. Pero es raro que sea más tarde. Pero hoy me han dado las diez en la cama. Y como el termostato de mi sistema de calefacción tiene una programación diferenciada para días laborables y festivos, un miércoles lo trata como laborable, y hacía fresquito en casa. Así que me he levantado lento, lento, lento… cual poiquilotermo en un mañana fresca fresca. Buscando el calor externo donde lo pudiera encontrar, hasta que la calefacción, tras manipular un poco el termostato, me ha llevado de nuevo a una temperatura razonable.

Por lo tanto es casi la una menos cuarto de la “mañana” y no he hecho todavía todo lo que un domingo cualquiera hubiera tenido listo hacia las diez. Así que cuando me he puesto a decidir cual de los temas pendientes planteaba en este Cuaderno de ruta,… he entrado en situación de franca confusión. Por ello, he ido a lo más simple. A lo que tengo más inmediato. A aquello sobre lo que mis sensaciones son más frescas y recientes.

En el paseo de la fama del cine de Hong Kong no es difícil encontrar la presencia de esta película. Como no podía ser de otro modo.

En 2020 fue el 20º aniversario de la más celebrada obra del director de cine Wong Kar-Wai, Fa yeung nin wah [花樣年華], más conocida internacionalmente como In the mood for love, o en España como Deseando amar. Creo que en los países hispanoparlantes del otro lado del charco tiene otro nombre… pero no sé cual es. Su título original se traduce como el año o años o la época de las flores, siendo esta una metáfora de la juventud. Con motivo del aniversario, la película ha sido restaurada digitalmente y restregada en las salas de cine. Lo cual es una alegría de por sí. En Zaragoza, además, llega acompañada de un ciclo de películas del director que durará hasta mediados de febrero, con una película a la semana. Intentaré verlas todas. Ayer, hubo un evento especial en el que la película se proyecto en 4K de resolución, quizá demasiado nítido y limpio para mi gusto, y en versión original. Y allí estaba yo, mientras a mi alrededor el mundo enloquecía haciendo larguísimas colas en las tiendas para comprar los últimos regalos de reyes, los cuales nos traen “carbón” por haber sido malos y no haber estado lo suficientemente asociales en estas navidades, en forma de repunte de la curva epidémica del covid-19.

No incorporo la película a mi base de datos de películas de estreno, puesto que se encuentra presente en ella desde el 21 de marzo de 2001. Y en estos 20 años la he visto de nuevo en varias ocasiones, sólo una de forma proyectada, situación agradable aunque un tanto amateur, por lo que el lujo de verla con gran calidad y en pantalla realmente grande… si no fuera porque las proyecciones actuales de la película están dobladas, volvía estos días a verla. Siempre encuentras detalles nuevos.

Hay tres motivos por los que esta película me encanta:

  1. Es una obra maestra del cine. Pero de las gordas. Si las películas se clasifican en malas, regulares, normales, buenas y peliculones… esta están en la categoría “peliculón de la leche y del copón de la baraja”. Si me obligaran, a punta de pistola tendría que ser, a hacer una lista de las diez mejores películas que he visto, esta estaría allí, y no de las últimas. La combinación de excelencia en la dirección, en la interpretación, en el guion, en la dirección de fotografía, en la banda sonora, en el diseño de producción… la convierte en una película excelente por excelencia… valga la redundancia. Incluso si es relativamente desconocida para el gran público, y sólo reconocida como obra maestra por los cinéfilos recalcitrantes. Allá el gran público. Hace tiempo que digo que en cuestión de valoración de la creación artística, la democracia es un burruño.
  2. Es una obra maestra de lo romántico. Aunque sea de forma extremadamente triste y dolorosa, mientras se acompaña de los notas del violín y de los acordes del vals triste que Umebayashi Shigeru compuso… para otra película. ¡Pero que música, por lo que más queráis! Como nos transporta a unos sentimientos absolutamente maravillosos a la vez que insoportables. Por mi situación personal cuando la vi por primera vez en aquel marzo de 2000, me generó una profunda melancolía, que hizo que durante años me costase mucho volver a verla. O verla de vez en cuando. Tengo el combinado de DVDs en el que venía esta película y su secuela 2046. Y sin embargo, durante mucho tiempo tan apenas los usaba. Esto ya se me pasó. Aunque con posterioridad me agencié versiones de mejor calidad que el formato DVD para disfrutar de ambas películas.
  3. Porque esta película confirmó que estaba profundamente enamorado de Maggie Cheung. La elegancia con la que compone el personaje de Su Li-zhen, una mujer inteligente, sensible, simpática,… y encima guapísima… te derrite. Vestida con alguno de los alrededor de 40 qipao que luce en la película, con una mirada melancólica incluso cuando apunta una moderada sonrisa… te desarma.

Esta película es la que hizo que cuando hace unos años me preguntarán si me apuntaba a una agotadora, pero estupenda, escapada de una semana a Hong Kong dijera sí de inmediato, aunque el Hong Kong de 2016 tuviera poco que ver con el de 1962. Un Hong Kong en estos momentos muy baquetazo en sus libertades por el autoritarismos del gobierno chino… ante la mirada hacia otro lado de los gobiernos y prensa de occidente que no quiere incomodar al gigante chino. Poderoso caballero es don dinero.

En fin… si podéis. Ved la película. Y esforzaos un poco en ella, leche. Que merece la pena.

[TV] Cosas de series; primero fue el manga…

Televisión

He observado ciertas tendencias en la producción audiovisual japonesa. Hay muchas, muchas series, con frecuencia de animación, que son adaptaciones de una historieta, manga, previa. Y en ciertas ocasiones, con posterioridad, pasan a convertirse en serie de acción real. También sucede con algunos largometrajes. Hoy vamos a ver tres series japonesas que terminé de ver en las últimas semanas, y cómo se comportan dentro de esa tradición.

Ya que de las tres series, la que más me ha gustado es la que nos lleva a un viaje de autorrealización del héroe, un camino muy del gusto budista, nos pasearemos por los templos y camposantos de Koyasan. Donde encontraremos algún modelo en grande de Kannon, similar al más pequeño que veneraba la madre del personaje protagonista.

Alice in borderland es un manga publicado entre 2010 y 2015. En realidad, su título original, 今際の国のアリス [Imawa no kuni no Arisu], debería traducirse como Arisu del país del ahora. El apellido japonés Arisu, sería homófono al nombre femenino inglés Alice, más o menos. La cuestión es que el Arisu del manga es un tío de 20 años y no una niña de 10. Pero es innegable la inspiración en la obra de Lewis Carrol. Al menos, transcurre en un mundo extraño, hay naipes, y un sombrerero loco. El manga se convirtió hace unos años en serie de animación, de la que sólo sé que existe, y en este pasado 2020 en una serie de acción real emitida por Netflix. Tres jóvenes sin oficio ni beneficio, en el borde de la delincuencia, se ven transportados a una realidad alternativa donde están obligados a participar en una serie de juegos para no perder la vida. Cosa que también puede suceder dentro de los juegos. La premisa general de la serie, protagonizada por Yamazaki Kento como Arisu Ryohei y Tsuchiya Tao como Usagi Yuzuha, la habilidosa chica que acabará acompañándole en la peligrosa aventura, está bastante bien. Pero su realización presenta altibajos. Con momentos inspirados y otros que chirrían más. Lo que me pregunto es cómo han conseguido filmar en un Tokio absolutamente vacío. Manifiestamente mejorable, aunque me apuntaré a la segunda temporada cuando llegue.

Stein’s gate comenzó siendo una “novela visual”… es decir, un juego para ordenador o máquina recreativa interactivo, de 2009, que inmediatamente se adaptó al manga, el mismo año, y una serie de animación en 2011. De la misma se derivaron otras series y largometrajes. Lo que he visto en Netflix es una nueva serie, Steins:Gate 0, que es una secuela de la historia original estrenada en 2018. Me interesó porque incluía viajes en el tiempo y la gestión de las paradojas acompañantes… pero me ha costado mucho terminarla porque es un pastiche de estilos y géneros visuales que a veces se me hacía indigesto. Está muy bien valorada en IMDb, pero a mi me costaría recomendarla a alguien que no sea un auténtico otaku. Pero igual soy muy ingenuo al respecto sobre el nivel real de los otaku nipones.

Dororo [どろろ] es, originalmente, un manga muy antiguo. Publicado entre 1967 y 1969, ya tuvo una adaptación a la animación en aquel 1969. Posteriormente una versión en forma de largometraje de acción real en 2007, y ahora, pudiéndose ver en Amazon Prime Video, llega una actualización en forma de animación, estrenada en 2019. Hay que considerar que la animación de 1969 fue… en blanco y negro. La historia engrana muy bien con cierta tradición asiática, budista, cuyo referente principal es el clásico Viaje al Oeste. La historia es el relato de un viaje por el Japón del período Sengoku, en el que durante 100 años Japón estuvo en un estado de guerra civil constante con gran sufrimiento de la población civil. Un señor samurai, Daigo, hace un pacto con los demonios de un templo budista para la prosperidad de su territorio en medio de la inestabilidad global. Como consecuencia, su esposa da a luz a un niño sin órganos, que inexplicablemente vive, probablemente por la mediación de la “diosa de la Misericordia” a la que ruega la esposa [la imagen de la diosa tiene toda la pinta de ser la bodhisattva Kannon, muy venerado en Japón]. Evitada su muerte por la comadrona, es recogido y cuidado, y se le suministran prótesis que unida a su visión espiritual interior que le permite detectar a los demonios, se lanza en busca de estos para recuperar sus órganos y su humanidad. Y en estas se encontrar con “un niño”, Dororo, que le acompañará y le ayudará en el viaje (en la película parece que es “un joven”). Está muy bien. La historia es muy interesante, la animación de buen nivel, y empatizas fácilmente con los personajes. Tras Cowboy Bebop y Samurai Champloo,… auténticos clásicos, uno de mis animes serializados favoritos. Muy recomendable. Muy al estilo “Don Quijote”, Hyakkimaru sería el héroe en su búsqueda épica, y Dororo, sería el representante de las personas comunes, como Sancho, dentro de la aventura. Una fórmula clásica, que suele dar resultado.