[TV] Cosas de series; de San Francisco a Seul pasando por Manchester

Televisión

Retomo las entradas televisivas. Durante mi escapada berlinesa no se me han acumulado más series, porque no hubo ocasión de entretenerse demasiado con los episodios que llevaba cargados en el iPad. Alguno cayó en los viajes largos, pero poco más. Lo que traigo hoy aquí lo vi con anterioridad. Y nos lleva a a cruzar el globo a través de algunas ciudades características.

Con un tono fundamentalmente urbano en las series de hoy, nos desplazaremos a una de las ciudades “protagonistas”. La única que he visitado, Seul, concretamente en los alrededores de Dongdaemun y las riberas de Cheonggyecheon.

Del pasado nos llegan las secuelas de Tales of the city, cuyo original y secuela original ya comenté. Ambas se pueden encontrar junto con otras dos secuelas del original de 1998, More tales of the city, y de 2001, Further tales of the city, en Netflix. Estas dos últimas son las que vi recientemente. Son dos miniseries de dos y tres episodios respectivamente, de hora y media de duración cada uno, en la que se mantienen buena parte de los personajes de la serie original, y se desarrollan tramas más o menos conseguidas de sus amoríos, mezclados con intrigas más (o más bien menos) inverosímiles. Son entretenidas, pero ningúna me ha parecido que tenga tantas virtudes como para que hayan arrastrado la secuela moderna. Más allá de ciertas provocaciones, para la época y para la mentalidad norteamericana, en las costumbres sexuales de sus protagonistas no hay grandes cosas que destacar. Se mantiene la discrepancia entre las edades de los protagonistas en la secuela de 2019 y la de los mismos en aquellas producciones. La acción en aquellas se situaba en los años 70, lo que hace inverosímiles las edades de la secuela de los años 2019 situada en la actualidad.

En el recorrido por las ciudades del mundo nos pararemos en Manchester, donde encontramos a la familia Lyons, que inicia su andadura en una fiesta familiar en 2019 y a la que seguimos durante una década (y más) en el futuro próximo, en la que en Years and Years especulan con la evolución política, social y económica del Reino Unido a partir de las tendencias actuales. Fundamentalmente, una extrapolación de las consecuencias del populismo político y social y las nefastas consecuencias que puede conllevar en pérdida de derechos individuales, en desigualdades y en catástrofes de distinto tipo. Producida por la BBC pero emitida por HBO en el resto del mundo, está bastante bien, con muy notables interpretaciones. Te pone los pelos como escarpias por las consecuencias posibles, y plausibles, de lo que está pasando en el mundo de la posverdad y del populismo político, aunque al final dejan un final con un tono relativamente optimista. Y muy ingeniosamente abierto en cuanto al destino de una de las protagonistas. Me parece muy recomendable.

Y llegamos hasta Seul, donde hemos llegado al final de una de las producciones coreanas para Netflix, My First First Love, en su título internacional. Cheossarangeun Cheoeumiraseo [첫사랑은 처음이라서], es su título original, que vendría a significar algo así como “porque es mi primer amor” o “la primera vez de mi primer amor”. Así como la mayor parte de estas producciones se emiten durante ocho semanas en tandas de dos episodios de una hora de duración para cumplir los dieciséis típicos (en Corea se emiten en tandas de cuatro semanales, de media hora de duración hasta los 32), esta ha venido en dos tandas de ocho episodios que se pusieron simultáneamente a disposición de los abonados con unos meses de diferencia. Los episodios han sido algo más corto de lo habitual. 50 minutos en lugar de los 60-70 minutos de otras series. Lo cual se agradece. Es una serie de la que ya comenté en su primera tanda, básicamente buen rollista, donde se pone de relieve la importancia de la amistad y la fidelidad entre amigos, en la que con un tono básicamente de comedia, hay un punto de drama en el triángulo amoroso entre los protagonistas y algún culebrón familiar. Es entretenida, más ágil que otras comedias/dramas románticos coreanos por el estilo, con un nivel de interpretación algo por encima de lo que nos tienen acostumbrados. Y como siempre son todos chicos y chicas muy guapos y guapas.

[Fotos] Museos y calles veraniegas con película tradicional en color

Fotografía

Hace unas semana llevé para pasear por la ciudad un cámara de película tradicional. También me la llevé en una visita al museo Pablo Gargallo. El caso es que me ha servido para tener un punto de comparación con la película que probé hace poco. Los detalles técnicos están en Kodak Gold 200 con Canon EOS 650, tras observar los resultados de la Pro Image 100. Para los no interesados, os dejo unas fotos.

[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.

[Recomendaciones fotográficas] Cosas que he visto en Alemania

Fotografía

Ya he hablado de mi reciente escapada berlinesa. No era nuevo en la ciudad, ni mucho menos. Es mi sexto viaje a la capital alemana, incluido alguno por motivos de trabajo. Por lo tanto, el interés por conocer los lugares más turísticos disminuye. Mucho. Pero en su lugar, aumenta el interés por la propuesta cultural, abundante, cada uno en lo que le interesa. Mi afición es la fotografía. Y en la medida en que la pude combinar con las de otros compañeros de viaje, tuve oportunidad de dedicarle mi tiempo. Vamos a hacer un repaso.

La Hamburger Bahnhof – Museum für Gegenwart – es como dice su nombre alemán una antigua estación de ferrocarril (bahnhof) y museo de arte moderno, próxima a la estación de tren Berlin Hauptbahnhof. Forma parte de las colecciones y sedes de la Nationalgalerie. Y es un lugar muy agradable, que en esta ocasión, a pesar de acudir pronto, a la hora de apertura, estaba bastante concurrido. Una de las exposiciones que visitamos en este museo, Mishchpoche de Andreas Mühe, examina el pasado aleman y el concepto de identidad alemana. Usando película tradicional, realiza retratos de personas o grupos familiares que tienen que ver con ese pasado y esa identidad. Pero también realiza reproducción tridimensionales en formas de esculturas de algunos de esos retratos, despojándolos de lo accesorio, que a su vez son fotografiados, provocando contrastes o dudas sobre la autentica realidad de esas identidades. La visitamos el último día que tal cosa era posible.

Andreas Mühe en la Hamburger Bahnhof.

En Berlín está desde hace años el denominado Museum für Fotografía – Helmut Newton Foundation, en un lateral de la estación de tren Zoologischer Garten. Y sí, dentro de los museos estatales berlineses es el dedicado al arte que nos ocupa; pero también es la sede de la Fundación Helmut Newton, por lo que siempre hay amplios espacios dedicados a este autor de forma permanente. Y entre sus exposiciones siempre hay alguna dedicada al autor o a otros fotógrafos con él relacionados. En esta ocasión, siendo el aniversario de su libro SUMO, un exceso en volumen y número de obras que yo tengo en versión “reducida” (aun así viene con un atril para mayor comodidad en su visualización), había una amplia exposición de las obras incluidas en este libro. También hay otra exposición dedicada a tres fotógrafos que trabajaron con Newton, Three Boys of Pasadena, Mark Arbeit, George Holz y Just Loomis. El estilo de fotografía de estos tres, aunque propio y característico, no se aleja en exceso del de su maestro, al menos en origen. Mucho retrato de celebridades.

Fotógrafos chinos y alemanes en el Museo de Fotografía de Berlín.

Pero sin salir de este museo, más interés nos produjeron las otras dos exposiciones que había, no relacionadas con el fotógrafo berlinés. Por un lado, en el ámbito del 100º aniversario de la Bauhaus, tenemos hasta el 25 de agosto la exposición Bauhaus and Photography – On Neues Sehen in Contemporary Art, en su título inglés. Es decir, la fotografía en la Bauhaus y la influencia de la “nueva visión” en el arte contemporáneo. No sólo obras originales o copias originales de los tiempos en los que la escuela estuvo abierta, sino también obra de fotógrafos o artistas que se valen de la fotografía contemporáneos e influidos por aquella estética y pensamiento. La lista de artista es muy amplia. La podéis encontrar en el enlace correspondiente a la exposición en la página oficial del museo. Y la segunda exposición de interés es Berlin Beijing Visual Exchange, también hasta el 25 de agosto, que celebra el 25º aniversario de una sociedad de intercambio cultural en la la Universidad de Arte de Berlín y la Academia Central China de Bellas Artes de Pekín. Artistas alemanes y chinos, con alguna japonesa como la interesante Rie Yamada, que ha desarrollado su actividad en China y cuyo listado podréis encontrar también en el correspondiente enlace de la página oficial.

Salas de exposición de C|O Berlín.

No lejos de este último museo se encuentra C|O Berlin en la Amerika Haus. Este centro cultural estaba a punto de ser inaugurado la última vez que visité Berlín, en agosto de 2013. Es una fundación privada sin ánimo de lucro y tiene el objetivo de realizar avances en la educación y adquisición de habilidades en el ámbito del arte y la cultura, específicamente en el campo de la fotografía. Y en la Amerika Haus, un edificio de importancia histórica durante la guerra fría, se ha visto renovada y revitalizada por esta fundacion, y tiene unos amplios espacios expositivos, que aprovechan muy bien. Dos exposiciones pudimos visitar. Una dedicada a la fotografía relacionada con la comida, Food for the Eyes – The Story of Food in Photography, con una amplia variedad de autores y situaciones, y que demuestra que la fotografía relacionada con la comida es mucho mucho más que las tontas fotos que se publican en Instagram. Como curiosidad, la foto del cartel publicitario de la exposición es de la española Bárbara Allende, también conocida como Ouka Leele. La otra exposición, Contradiction, está dedicada a la austriaca Elfie Semotan, una fotógrafa que empezó su carrera delante de la cámara, como modelo, pero que luego se pusó detrás de la cámara con una trayectoria principalmente en la fotografía de moda y publicitaria, no exenta de cierto tono provocador en ocasiones, lo que para mí da interés a su obra, ya que no es mi género favorito precisamente. Pero esta exposición realmente me gustó bastante.

Exposición divulgativa temporal del Archivo de la Bauhaus.

Poco más en Berlín. El Museo-Archivo Bauhaus estaba cerrado por obras. Y aunque tiene un espacio provisional temporal, tiene más un objetivo divulgativo que expostivo. Y tienda, claro. Es cierto que tenía una amplia zona dedicada a las mujeres de la Bauhaus, profesoras y alumnas destacadas, no pocas de las cuales se dedicaron a la fotografía. Con Lucia Moholy como figura más destacada. Muchas de ellas son injustamente poco conocidas. También visitamos la Berlinische Galerie, un fundación pública, que rige un museo de arte moderno y contemporáneo, que cada vez está más animado. En relación con la fotografía, su exposición permanente, Art in Berlin 1880-1980, recorre el arte berlinés durante 100 años e incluye algunas obras fotográficas. Otra exposición muy curiosa, y aparatosa, Fazit por realities:united (Jan Edler y Tim Edler), recoge documentalmente, con vídeos y fotografías el curioso fenómeno de los anillos de Bernouilli que se forman en las grandes calderas de las centrales térmicas, sean alimentadas por combustibles fósiles o nucleares, que salpican el paisaje alemán, aunque existe ya un plan que lleva a su desaparición del paisaje por sus efectos o riesgos ambientales.

Sobre las centrales térmicas en la Berlinische Galerie.

En Weimar, lo único que podría disfrutar de fotografía sería lo que ofreciese el Bahaus Museum, recientemente abierto al público en su nueva sede, a punto para el centenario de la escuela. Lo cierto es que no le presta más atención que la del uso de la fotografía como forma de documentar las actividades de la escuela, algo que fue impulsado desde el principio por su director y fundador, Walter Gropius.

Fotografía y diseño en el Museo de la Bauhaus en Weimar.

Más interesante fue lo que encontramos en Brunswick (Braunschweig en alemán), donde nos desplazamos una tarde para visitar a los sobrinos, exiliados económicos/intelectuales, talento que ha de emigrar por haber nacido en un país que sólo parece necesitar albañiles y camareros para la especulación y el trabajo barato del sector turístico y no ingenieros y científicos de buen nivel. Allí, en este coqueta ciudad, que debió ser estupenda antes de que quedara arrasada por los bombardeos de la Segunda guerra mundial, encontramos un pequeño Museum für Photographie, cuya página web parece estar sólo en alemán, pero no es así, que desplazándonos por las páginas encontramos los textos en inglés. Por lo menos en algunas. Parecen ser una modesta pero muy activa fundación, yo los conocí por Instagram, que ocupan dos casitas históricas a la entrada de uno de los puentes de la ciudad. Todo muy pequeñito pero coqueto. La exposición actual, colectiva, con muchos autores muy distintos, Reiselust und Müßiggang (La pasión por los viajes y el ocio), plantea un tema muy actual, en un tiempo donde los desplazamientos por turismo y ocio han aumentado muchísimo y tienen mucha presencia en las redes sociales, pero con un recorrido que nos llevará desde los paisajes del Oeste norteamericano o de Egipto en el siglo XIX hasta ensayos sobre la realidad actual de la industria del turismo, pasando por los autocromos de principio de siglo de Käthe Bucher (sólo en alemán, lo siento), artista local y fotógrafa aficionada, que me encantaron. El museo tiene 175 de estas obras en sus fondos.

Y esto ha sido todo… muy intenso e interesante.

Las casitas a la entrada del puente que acogen el Museo de Fotografía de Brunswick.

[Fotos] Paseos veraniegos con un tipo de película que nunca había usado

Fotografía

Mientras espero a recibir reveladas las fotos realizadas con película tradicional del viaje a Berlín, me encuentro que en estos días me ha llegado al buzón de correo electrónico el enlace para descargar un par de carretes de negativos en color que expuse en mis paseos veraniegos para hacer algo de ejercicio durante julio y principios de agosto. Uno de ellos es de un tipo de película que nunca había usado. El comentario técnico lo podéis encontrar en Kodak Pro Image 100 con Canon EOS 650 – primera experiencia.

[Viajes] Escapada alemana del verano de 2019 – resumen

Viajes

Pues volví ayer de mi tradicional escapada veraniega de pocos días a mitad de agosto, para hacer más llevadero el verano entre mis dos mitades de las vacaciones reglamentarias. Y en esta ocasión ha sido Berlín… y algo más en Alemania. La preferencia inicial no era esta. Pero las malas combinaciones de avión al destino imaginado originalmente, encarecían y alargaban notablemente el viaje, para las cinco noches que iba a pasar fuera. Así que me sumé a una “expedición”, que es lo que es para mí un desplazamiento de ocho personas, cuando estoy acostumbrado a viajes de dos o tres. Cuatro como sumo cuando fui a Hong Kong.

La “excusa” es que era el 100º aniversario de la Bauhaus. Y como estuvimos allí algunos de nosotros hace diez años, cuando se celebró una notable exposición en la capital alemana sobre esta celebrada institución educativa dedicada al diseño, las artes aplicadas y la arquitectura, que duró lo que duró la república de Weimar. Pero ya digo que era una excusa más que algo planificado.

En Berlín, nos dedicamos sobretodo a actividades culturales y a visitar algún museo. Por ejemplo, no habíamos visitado a Nefertiti en su emplazamiento definitivo en el Neues Museum, aunque no nos dejaron fotografiarla. Pero salvo este museo arqueológico, sobretodo visitamos arte moderno y contemporáneo y fotografía.

Sobre la Bauhaus, solo encontramos una exposición en el Museo de Fotografía, Fundación Helmut Newton, y… bueno, el museo-archivo de la Bauhaus, que estaba cerrado en 2009 porque había cedido obras a la exposición que se celebró entonces, estaba cerrado por obras. Tenían un local habilitado a modo divulgativo, pero no gran cosa.

Por supuesto, de camino de una a otra exposición o museo, fuimos repasando los lugares más característicos de la ciudad, que de hecho ya conocíamos de viajes anteriores. Es el sexto viaje, si no cuento mal, que hago a la capital alemana; noviembre de 2000, septiembre de 2002, octubre de 2007, agosto de 2009, agosto de 2013 y este último de agosto de 2019. Sí. Nos gusta Berlín. Aunque alguno de esos fue por trabajo.

Pero no sólo hemos visitado Berlín. Viajamos un día a Weimar. Esta es una ciudad muy bonita, muchos de sus edificios y lugares son patrimonio de la humanidad según la Unesco, y llena de resonancias culturales. Schiller, Goethe, Liszt… son algunos de los nombres que resuenan de las letras y la música.

Y fue el lugar que acogió en su primera etapa a la Bauhaus, que luego se desplazó a Dessau y, finalmente, a Berlín, donde los nazis la cerraron. No vaya a ser que alguien aprendiese a pensar libremente. Y así como en 2009, el museo de la Bauhaus de Weimar estaba cerrado… sí, por la exposición en Berlín,… en esta ocasión pudimos visitar el museo nuevo, inaugurado en abril, además de ir a ver la Haus am Horn, diseño de uno de los profesores de la escuela.

Y finalmente, el último día, además de unas compras fallidas, porque las tiendas chulas abren tarde en Berlín, fuimos a Brunswick, Braunschweig en alemán, donde una de las compañeras de viaje tenía unos sobrino exiliados. Y donde además hay un minúsculo museo de fotografía muy coqueto, que también visitamos. De lo que visité en cuestiones fotográficas, comentaré otro día. En la ciudad, que debió ser muy bonita, sólo quedan recuerdos de lo que fue. Como muchas ciudades alemanas, quedó destruida en la Segunda guerra mundial. Pero es agradable para pasear.

[Fotos] Caminando por Zaragoza en julio y agosto

Fotografía

Tradicionalmente, en Zaragoza hace calor en verano. En ocasiones, mucho calor. Y este verano, el número de días de mucho calor está empezando a ser excesivo. Pero aun así hay que forzarse a hacer ejercicio. A no atocinarse en el salón de casa con el aire acondicionado. Por eso hay que caminar. Y yo siempre llevo una cámara encima. He estado “mejorar” mi relación con la compacta digital que ya usé en mi viaje a China como complemento a mi cámara principal. Y de ahí vienen las fotos que os muestro. Porque en breves salgo a pasar unos poquitos días a la capital alemana, Berlín. Pero todavía no nos acabamos de llevar del todo bien esta cámara y yo. Los detalles técnicos en Decididamente, la Fujifilm XF10 es una cámara fallida, hasta cierto punto. Y aquí, os dejo unas fotos.