[Fotos] Hechas con Olympus… en tiempos de incertidumbre para Olympus

Fotografía

Recientemente terminé un rollo de película con mi pequeña y sumamente ligera y portable Olympus Pen EE3, una cámara de hace cincuenta años, que funciona perfectamente como bloc de notas fotográfico. Las fotos que aquí presento están realizadas en el entorno de mi lugar de trabajo. La cámara es esta.

Olympus es una marca de prestigio en el mundo de la fotografía, que lo está pasando mal en un momento en el que la venta de aparatos fotográficos lleva años de descensos continuados porque el consumidor corriente y moliente, sin especial afición por esta ciencia, técnica y arte, se conforma con la cámara de su teléfono móvil. Pero uno siente que algo bueno se pierde si lo que propone Olympus se pierde. En fin, los detalles de mi reflexión técnica están en Quo vadis, Olympus? – Olympus Pen EE3 + Ilford HP5 Plus 400. Aquí, simplemento os dejo algunas fotos.

[TV] Cosas de series; el amor, el tiempo y el bien contra el mal

Televisión

Esta semana voy con tres series en lugar de la dos habituales. Por un momento pensé en dedicarle una entrada exclusiva a la única española… pero creo que tampoco hay que darle tanta importancia. En el fondo, la única de animación que presento, con sus notables defectos, me parece mucho más interesante. Aunque probablemente, dada una muestra suficiente amplia de televidentes, me encontraría en abrumadura minoría. Pero es que soy así de raro.

Love life es un intento amable de hablar de forma realista de la vida de relación de una joven neoyorquina mediante una serie a caballo entre la comedia y el drama. Visible en HBO y realizada aparentemente para mayor gloria de su protagonista, Anna Kendrick, que también es productora ejecutiva, nos cuenta durante 10 episodios la vida de Darby, la joven a quien encarna, desde que está recién salida de la universidad hasta que es una profesional establecida en Nueva York. Durante este tiempo, mantendrá relaciones con una serie de hombres, al mismo tiempo que tendrá su relación con sus amistades. La temporada termina cuando encuentra al definitivo. Paradojicamente, es la relación contada con menos detalle. Sería como algo a caballo entre Girls y Sex and the city, pero sin las extravagancias o excesos de las protagonistas de estas dos últimas en unos u otros sentidos. La serie es amable, buen rollista, no hace sangre con nadie, políticamente correcta… y quizá por eso, aunque se deja ver bien, en episodios de 30 minutos, tampoco genera excesivos entusiasmos. Entiendo que seguirá en el futuro, pero con nuevas protagonistas en cada temporada. Kendrick lo hace razonablemente bien, pero siempre te queda la sensación de que te interesa más la vida de la gente que le rodea que la de su personaje. Se puede ver.

Uno de los temas más divertidos para mí del Ministerio del Tiempo es que tuviera una prisión en el castillo de Loarre… veamos unas vistas de tan bella construcción románica.

Cuando vimos la primera temporada del Ministerio del Tiempo, muchos tuvimos la sensación de que se abría una amplia oportunidad para el géneros cifi-fantástico en la televisión española, aunque también algunos reconocimos que no dejaba de arrastrar algunos de los lastres que afectan a la producciones nacionales en general. Algunos ejemplos. Interpretaciones no siempre a la altura de las circunstancias, donde valían más los secundarios que los protagonistas. Toques aquí y allá de la casposidad propia de la españolada, más propia de cierto landismo-ozorismo, más que de la más interesante escuela del dúo Berlanga-Azcona. Excesiva duración de los episodios; los malditos 70 minutos. No abrazar con suficiente interés los mecanismos del género del viaje en el tiempo, para pararse en una anecdótica y poco profunda visión de la historia de nuestro país. La consecuencia es que tuvimos una serie que durante tres temporadas daba constantemente alguna de cal y muchas de arena. La cuarta temporada ha mejorado algo. Ha abrazado mejor las consecuencias del género al que presuntamente pertenece; aunque demasiado tímidamente, ha buceado más en las paradojas y consecuencias del viaje en el tiempo. Ha disminuido algo la duración de los episodios, no mucho, pero mejorando la agilidad del relato. Y quizá el nivel interpretativo ha sido algo superior. Por lo menos a ratos. Todavía sobra anecdotario histórico que sigue siendo más superficial que las ínfulas que se dan sus creadores,… pero está ¿en el buen camino? Nunca se sabe. Cuatro temporadas son muchas para una serie de este tipo, y no creo que aguante muchas más. A lo que alcancen el tono,… terminará. Una serie sobrevalorada por muchos, que tiene buenas ideas y una ejecución francamente mejorable.

Terminamos con una serie de animación japonesa. En esa búsqueda de animación recomendable para preadolescentes y adolescentes de la que ya os he hablado, me encuentro con una serie con un tono realmente adulto. Muy adulto. Con algún episodio que resulta incluso estremecedor por la violencia real e implícita y por los conceptos que maneja. Se puede ver en Amazon Prime Video y se trata de Babylon [バビロン]. Adaptación de tres novelas de un autor japonés llamado Mado Nozaki, nos lleva a un Tokio alternativo a cuyo costado crece una nueva ciudad que sirve para experimentar novedades legislativas y organizativas de la sociedad japonesa. Y en ese entorno, un fiscal, de nombre Seisaki Zen [正崎善] empieza a investigar unos asesinatos en el entorno de una industria farmacéutica, en una trama que irá creciendo hasta convertirse en una reflexión sobre el suicidio y sobre la naturaleza del bien y del mal. El nombre del fiscal, Zen [善], se escribe con el carácter que significa bondad. La serie dista mucho de ser perfecta. De hecho tiene ciertos problemas de ritmo. Los tres libros están muy marcados en los 12 episodios, episodios 1-3, episodios 4-7, episodios 8-12. El arco central es el más notable y culmina con un episodio, el séptimo que es antológico y estremecedor. Desgraciadamente, la continuación es morosa y un poco desentonada. Así como en occidente hay problemas para interpretar y representar correctamente las sociedades orientales, en la viceversa sucede lo mismo. Y eso hace que la trama de esa tercera parte chirríe hasta llegar a sus dos últimos episodios, donde se entona para tener un final realmente brillante. Los conceptos filosóficos y éticos que maneja y cómo los maneja son discutibles, desconozco el material original literario, pero confunde el suicidio en general, con los distintos tipos de suicidio y los marcos legales en los que se manejan. Pero en general, tiene momentos suficientemente buenos, incluso alguno brillante, como para que merezca la pena. Te quedas con ganas de ver más y saber más de la principal antagonista del héroe, Magase Ai (曲世愛), que representa la maldad por excelencia. Paradójicamente, su nombre, Ai [愛], significa amor. Pero reconozco que responde a necesidades del relato la dosificación de sus apariciones.

[Recomendaciones fotográficas] Entre la falta de sueño y el desconcierto personal

Fotografía

He dormido muy poco esta semana. La noche del viernes al sábado, me recuperé algo, pero el resto… Ahora mismo, me cuesta concentrarme. He metido la pata ya una vez, y es la segunda vez que comienzo a redactar esta entrada. Y si el resto de las noche, la falta de sueño parecía ser debida a una tendinitis en fase aguda en mi codo izquierdo, la de esta noche no tengo claro que se deba a tal cosa. Últimamente siento mucho desconcierto cuando asisto a conversaciones de lo que se supone grupos de amigos. La gente dice cosas que me descoloca mucho… empiezo a retraerme de bastantes conversaciones, y a veces me pregunto qué hago yo allí. Y creo que eso no es bueno. Así que no sé tengo la cabeza para ordenar correctamente las recomendaciones fotográficas de esta semana.

En el Instagram del festival Revela-T nos hablan y muestran fotos del último trabajo de Castro Prieto y Rafael Trapiello (es su cuenta en Twitter, su página web lleva a… un chica china), sobre un no demasiado remoto archipiélago al norte de la Rusia europea. Lo que he visto me ha gustado. Quisiera ver más. Quiero enterarme si hay un libro. A ver… Parece que sí.

Creo que no tenía trabajadas estas fotos tomadas al paso de una tormenta un sábado por la tarde en Zaragoza.

Se hace noticia en distintos medios, yo me entero en Clavoardiendo, que una tercera fotógrafa española entre de una forma u otra en Magnum Photos. De momento en su periodo de prueba. Se trata de Lúa Ribera. Pues muy bien. Me llama la atención que los miembros españoles sean sólo mujeres… Lo cual, en estos momentos me siento incapaz de decir si es bueno o malo. Sólo, que es. Indudablemente una gran fotógrafa. Aunque yo prefiero dedicar mi tiempo a otros estilos de fotografía.

Corría el año 2005 cuando conocí el trabajo del fotógrafo chino Li Zhensheng en la sala de exposiciones de la Casa de los Morlanes de Zaragoza. Fue tema en una de las más tempranas entradas de este Cuaderno de ruta. Su visión de la Revolución cultural china en su provincia de residencia me pareció impresionante. Nunca lo he olvidado. En Photography of China nos cuentan que ha fallecido. Rondaba los 80 años.

El autorretrato, olvidémonos por el momento del concepto de selfi, es un tema fundamental en el arte en general y en la fotografía en particular. Me ha interesado el trabajo de la japonesa Yurie Nagashima (instagram) al respecto tal y como nos lo han contando en Conscientious Phography Magazine. No sé muy bien porqué he enlazado su instagram… no tiene nada que ver con lo que me ha interesado de ella como fotógrafa…

No sé en que momento fue cuando vi la fotografía de Nastassja Kinski con la serpiente realizada por Richard Avedon. El motivo luego fue repetido en diversas variantes por otra modela y otros fotógrafos,… pero nunca resultaba lo mismo. Hasta Sonja Kinski emuló a su madre de la mano de Michel Comte en una portada de la revista PHOTO muy espectacular. Una de las versiones más ordinarias, desde mi punto de vista vino de la mano de Jennifer Lawrence y Patrick Demarchelier. Las pintas de guapa ordinaria de Lawrence tenían gracia con 20 años, y cuando actuaba estupendamente. Ahora que está vendida al dólar y tiene más años… es eso. Un ordinaria muy guapa. Cartier Bresson no es un reloj nos cuenta mucho mejor que yo todo esto. Bueno. Lo de la ordinariez de la Lawrence es cosa mía.

[Cine] Da 5 bloods

Cine

Da 5 bloods (2020; 32/202000701)

La película de hoy es una de las que más ha llamado la atención entre los últimos estrenos de Netflix, en estos tiempos en los que no es posible acudir a las salas de cine a ver estrenos más o menos dignos. Dirigida por Spike Lee y con un reparto que sin ser primeras filas se trata de gente muy sólida interpretativamente. Así que busqué un momento para verla con calma… y todavía no tengo claro qué pretendía Lee con esta película. A lo peor es que pretendía demasiadas cosas y se acabó liando.

No he tenido todavía la oportunidad de visitar Vietnam, y difícil está ahora. Pero simularemos sus paisajes con los de las montañas Huangshan en China.

La película nos habla de cuatro hombres afroamericanos que lucharon juntos en la guerra del Vietnam, y ahora e vuelven a reunir en el país asiático en el presunto objetivo de recuperar los restos mortales de un quinto compañero de armas. Lo de “bloods” parece que es una mezcla de “bros” (hermanos en el argot afromericano) y “blood” (sangre), o sea “hermanos de sangre”. Pero pronto descubriremos que hay otra intención oculta en el viaje. Y que poco a poco, en la aventura se va a mezclar todo tipo de gente.

La película tiene varios problemas que le quitan cohesión, tono y confunden el tono final. Por un lado los mensajes que periódicamente salen en el filme informando de los datos que hacen que aquella guerra fuera injusta para los afroamericanos. Ciertamente. Y para mucha gente más. Una guerra prácticamente nunca es justa. Por otro lado, le cuesta decidirse sobre si estamos ante una comedia, un drama o una tragedia. Que de todo hay. Y salpicado por toda la historia. Aunque es previsible… porque Lee va advirtiendo; mira que cara de malo trae Jean Reno, fijate tú en los chicos sin piernas y en los franceses que desactivan minas, y así varias cosas… El caso es que en este descoloque de géneros e intenciones, a mí me acaba pareciendo más una nueva versión de cierto western tardío y trasnochado, que tampoco fue especialmente brillante aunque tuviera un destacado reparto. Con final solidario y bien intencionado absolutamente forzado y poco creíble.

Podemos hablar en esta película de que la intención es buena,… pero la ejecución mediocre. Se salva. Quizá por los pelos, alcanza el aprobado. Pero está muy lejos del mejor Spike Lee en sus mejores momentos. Hay tantas buenas películas sobre el conflicto del sudeste asiático… casi tantas con malísimas. Y esta se queda en un querer y no poder.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Paseo en el infrarrojo bajo el sol del verano

Fotografía

El verano, las horas centrales del día, es un buen momento para la fotografía en el espectro del infrarrojo. Los cielos profundos, los paisajes de vegetación con un blanco casi níveo. Imágenes contrastadas. Y que se pueden hacer a las horas en las que habitualmente se desaconseja hacer fotografías, por la dureza y la mala calidad de la luz. Esto es lo que hice hace un par de domingos.

Los detalles técnicos en Retomando la fotografía infrarroja – Fujifilm GS645S + Hoya IR72 + Ilford SFX 200.

[Libro] La brigada de Anne Capestan – Sophie Hénaff

Literatura

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Mantengo una difícil relación con el género policíaco o el género negro. Que a veces coinciden en un mismo relato, y otras no. Por ejemplo, la novela que traigo hoy me parece una novela de policías,… pero no con los elementos más propios del género negro. En la novela policíaca, lo importante es la resolución de los casos. En la novela negra, lo importante es la vivencia de los personajes que viven en un entorno donde el crimen o los crímenes se dan. Es mi apreciación, en grandes trazos, de la diferencia entre ambos géneros, que no obstante, en ocasiones se mezclan. El caso es que cuando alguna novela de estos géneros me gusta, me suele gustar mucho. Pero mucho mucho. Por contra, es algo que sucede en muy pocas ocasiones. La mayor parte de las novelas que leo con estos temas me dejan… muy frío. Claro. No las leo de seguido… sería masoquista. Pero de vez en cuando intento encontrar esa que me va a gustar… mucho mucho.

En los últimos tiempos he mantenido buenas relaciones con el policíaco/negro francés. El polar, que llaman ellos. Especialmente con determinadas novelas de Pierre Lemaitre, aquí y aquí. Y quizás aquí. Quizá por eso, cuando vi de oferta la primera novela policíaca de la francesa Sophie Hénaff, y leí algunas críticas alabándola, me animé con ella. La escritora sólo lleva en su haber tres novelas, las tres policíacas, y las tres con la misma protagonista, la comisaria caída en desgracia Anne Capestan, y su brigada de marginados de la policía. Una cosa me llamó la atención… el título original de la novela es Poulets grillés, pollos a la parrilla. Y creo que hubiera estado bien conservarlo en la traducción… pero bueno,… los editores piensan que los lectores son tontos y que hay que darles todo mascadito para que se enteren.

Como ya he dicho, los protagonistas son policías marginados por uno u otro motivo de la división de policía judicial de la policía nacional francesa en París (mi “nomenclatura” no pretende ser precisa, sólo orientativa; la organización de la policía francesa, teóricamente similar a la española y a otras de países occidentales, no deja de ser liosa en ocasiones). Son reunidos bajo el mando de Capestan, suspendida recientemente de funciones por haber matado a un delincuente a tiros, y se les encomiendan casos no resueltos y prácticamente abandonados. Pero dos de ellos llaman la atención de Capestan, resultarán relacionados, y constituyen la base del misterio a resolver. Así como el del porqué de la creación de esta peculiar brigada de policía.

La novela pretende tener un tono más bien humorístico y desenfadado. No profundiza en exceso en los dramas personales de los protagonistas, por lo que se convierte más bien en una whodunit policial, sin grandes rastros de lo que sería el género negro. Sin embargo, en mi caso por lo menos, fracasa muy pronto en tres grandes aspectos. Uno, no siento una especial empatía sobre esta banda de policías marginados, ni siquiera sobre su personaje principal, Anne Capestan. Dos, el caso sobre el que trabajan no despierta ningún interés intelectual por mi parte y me resulta rutinario. Tres, el humor que se supone que destila la novela no me alcanza,… y no añade ningún aliciente que haga que se sobreponga a los dos anteriores hándicaps. Por lo tanto… me he tenido que obligar a terminarla, porque he estado a punto de abandonarla varias veces. Y una novela que no me debería haber durado más que una semana o semana y media como mucho, se ha prolongado durante tres semanas, arruinándome el promedio que debería llevar para mis objetivos de lectura anual.

En Goodreads me propuse leer al menos 40 libros este año, siempre soy modesto en mis pretensiones, aunque en 2019 alcancé los 53; 46 en 2018. Hemos llegado a la mitad de 2020, y sólo llevo 19. Uno bajo par. Con 329 páginas por libro en 2018, 280 páginas por libro en 2019 y 219 páginas por libro en lo que va de 2020. No llevo un año muy brillante en la cosa lectora, no. Con varios bloqueos, algún abandono y algunas novelas que me han defraudado.

[Arte y fotografía] Revista “Exit” y exposición en la Lonja

Arte, Fotografía

Poco a poco se van normalizando las actividades cotidianas. También las culturales. Dentro de eso que llaman “nueva normalidad”, que es bastante anormal, pero bueno… menos da una piedra.

Las fotos acompañantes están tomadas en la Lonja de Zaragoza y corresponden a las obras de Paloma Navares, allí expuestas.

En la vísperas del establecimiento del estado de alarma en todo el país, me llegó el mensaje de Librería Cálamo de que tenían disponible el número 77 de la revista Exit. Una revista que considero imprescindible para todos los amantes de la fotografía. Sus números son bilingües, español e inglés, son temáticos y suelen contener una cuidada selección de fotografías y autores. Clásicos y contemporáneos. Para mí es un acontecimiento necesario cada tres meses. Si llego a retrasarme un par de días a la hora de ir a recogerlo,… hubiera tardado un par de meses o algo más en poder hacerlo. Con el número 77, la revista estrenó un nuevo diseño, aunque su organización general no ha variado mucho. Es algo más ligera, más sobria de aspcto, lo que no me parece mal, pero su forma de presentar los contenidos es muy similar. Ese número 77 se dedicaba a las minorías en las comunidades. Minorías de todo tipo en comunidades de todo tipo. También incluye la sección Portfolio, destinada a exponer el trabajo de fotógrafos emergentes, aunque su trabajo no esté relacionado con el tema del número.

El destino ha querido que poco después de llegada la “nueva normalidad”, es decir, tres meses después, me haya llegado un nuevo mensaje de Cálamo informándome de la disponibilidad del número 78, con el sugestivo tema Exploradores, aventureros y náufragos. Con este número se ha despertado el niño/adolescente que leía los libros de Verne, Salgari, Defoe o Stevenson, entre otros. Y cada día desde que la fui a buscar dedico un rato a repasar las fotografías que me llevan a todo tipo de lugares y aventuras, aunque con una mirada, obviamente, más adulta. Se está convirtiendo en poco tiempo en uno de mis números favoritos. Por cierto… mi obra favorita de Stevenson no es La isla del tesoro, que es la que todos conocen y suponen. Mi favorita es El diablo de la botella, un maravilloso cuento con viajes y aventuras y… mucho más. Y la que más me gustaba de jovencito, porque tuvo también una versión en forma de teleserie, La flecha negra.

Y este sábado nos hemos acercado a visitar una exposición. A la Lonja de Zaragoza. Donde nos tomaron la temperatura, medida que hace tiempo que se reveló inútil para controlar la difusión de enfermedades infecciosas. Anda que desde hace años no hay cantidad de gente que un ratito antes del aterrizaje en un aeropuerto asiático se toman su dosis de ibuprofeno o paracetamol, para evitar ser pillados en el control de temperatura en el aeropuerto. Yo lo he visto hacer en Tokio, Hong Kong, Seúl y Shanghái. En cualquier caso, pasamos, con nuestras mascarillas puestas y tomándonos un chupito de ginebra transdérmica gracias al correspondiente gel hidroalcohólico. En la actualidad hay una exposición retrospectiva de Paloma Navares bajo el título El vuelo 1978-2018. Es una colaboración con el Museo de Arte contemporáneo de Castilla y León. La programación de la Lonja suele pecar de ser un tanto clásica en sus contenidos, asomándose tímidamente de vez en cuando a la modernidad más contemporánea. Como en esta ocasión. El objeto de estudio artístico de Navares es la mujer, con un abordaje multidimensional y muldisciplinar. A mí me ha gustado. Y no me hubiera importado echarle otro vistazo si no fuera porque creo que este domingo pasado era el último en el que la exposición estaba abierta.

[TV] Cosas de series; amables médicos coreanos y “absurdos” militares espaciales

Televisión

A pesar de que el viernes me tomé un día de fiesta, que me tendría que haber permitido esponjar mi tiempo el fin de semana, pudiendo hacer más cosas en estos tres días, lo cierto es que he estado tan liado que ni el sábado ni el domingo he escrito nada en este Cuaderno de ruta, a pesar de que tenía temas para ello. Bueno. Hoy tampoco ando sobrado de tiempo, así que voy a lo fácil, como la mayor parte de los lunes. Televisión.

Hoy también nos vamos a Corea del Sur, fotográficamente hablando, a Dondaemun y sus modernos edificios dedicados al mundo del diseño.

En no muchos días me merendé la que parece ser primera temporada de Hospital Playlist [Seulgiroun Euisasaenghal, 슬기로운 의사생활]. Nada que ver el título “internacional”, o sea, en inglés, con el título original en coreano que vendría a significar algo así como vida de doctor/es sabio/s. Frente a lo que es costumbre en la series coreanas que llevan el sello Netflix, no tiene 16 episodio sino 12. Y todo indica que es una primera temporada a la que seguirán otras. La mayor parte de las ocasiones, las series surcoreanas de Netflix son dramas en una única temporada. La serie es amable y simpática, y tiene un reparto en el que no falta gente que interpreta con razonable solvencia. Los guiones son simplones, pero no chirriantes, y salvo el exceso de histrionismo de los pacientes y sus familiares cuando se les comunica una grave enfermedad o se les dice que ya están curados,… la verdad es que tenemos el típico drama médica con toques de comedia, pero con muy buenos sentimientos. La historia gira en torno a cinco cirujanos de distintas especialidades que trabajan en un mismo hospital y que son amigos desde los tiempos de universidad. Y que además los domingos quedan a tocar música (hay tenemos la excusa para lo de la “playlist”). Cuatro mozos y una moza, en sus treintaymuchos casi cuarenta. Parecería sexista, lo cual no es raro en el conservadurismo habitual de las series coreanas, pero lo cierto es que los personajes femeninos suelen estar un paso por delante en madurez y resolutividad de sus compañeros masculinos. Tanto para la protagonista (Jeon Mi Do) como algunos de los secundarios (la residente interpretada por Shin Hyon Bin). Una serie que arrastra algunos de los problemas habituales de las series coreanas, pero que supera la media de la mayor parte de ellas y se deja ver con agrado. Y además es capaz de reírse de sí misma. Por ejemplo, Jeon Mi Do ha realizado la mayor parte de su carrera como cantante de musicales, y con muy buena voz, mientras que dentro del grupo de amigos, cuando se juntan hacer música,… canta de pena. Convencido estoy de que seguiré viéndola cuando lleguen temporadas futuras. Eso sí,… si en House M.D. siempre sospechaban del lupus, aunque nunca fuera, creo que no ha habido ningún episodio en esta serie en la que no haya habido un caso de hepatocarcinoma. Estos surcoreanos van a tener que vigilar su afición al soju.

Space force es una comedia de situación con Steve CarellJohn Malkovich al frente del reparto, que busca hacer mofa y befa de la pretensión del innombrable presidente actual de los Estados Unidos. Y lo consigue. Carell es el general al mando de la recién creado fuerza espacial, y Malkovich el jefe científico civil. Carell representa el absurdo continuo del pensamiento militar, aunque por sí mismo, o ayudado por Malkovich y otros personajes, con frecuencia acaba tomando la decisión correcta. O la menos incorrecta. Malkovich es la voz de la razón frente a la sinrazón de la lógica militar, aunque a veces se vea arrastrado por la misma. La serie empieza floja. De hecho, en los primeros episodios pensé en abandonar. He decir que Steve Carell nunca ha sido santo de mi devoción. Pero va mejorando y eventualmente nos brinda algún momento estupendo e incluso brillante. Tendremos que ver cómo evoluciona. Yo estoy dispuesto a darle una segunda oportunidad. Por supuesto, no habla sólo de la guerra en el espacio o del absurdo de la guerra en general. También nos habla de amistad, relaciones, paternidad, y otros muchos temás “menores” (esto es irónico claro), frente a las tontadas de los militaristas.

[Cine] Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ]

Cine

Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ] (2020; 31/202000620)

Cuando viajas por Japón, especialmente en el entorno de los santuarios sintoístas, no es frecuente ver a la venta máscaras, caretas de animales, más o menos coloridas. Que algunos llevan, sobretodo chicas jóvenes, en la parte de atrás o en un lateral de la cabeza. Al principio me parecía gatos, pero las más frecuentes son kitsune y representan zorros. Pero hay de una diversidad de tipos, también gatos.

En Fushimi Inari Taisha, conocido santuario en Kioto, es el zorro el animal protagonista. Lo que sí es cierto es que a las nueve y media de la mañana menudeaban mucho más las chicas que los chicos visitando el lugar.

La película que traigo hoy, animación japonesa, debería haberse estrenado en salas de cine. Pero por los epidémicos motivos que ya nos son familiares, acabó siendo vendida para su distribución por Netflix a través de su plataforma de vídeo bajo demanda. Antes de que apareciera como estreno en la plataforma, desde hace algunos meses, había oído hablar de la película, dirigida por Jun’ichi SatōTomotaka Shibayama. Incluso había oído la pegadiza canción principal de su banda sonora. Y parecía que podía ser una película interesante. Vamos a ver qué tal.

La historia no resulta especialmente original dentro de la animación japonesa. Dos adolescentes chico y chica, la chica más alocada, más pizpireta, aunque problemas de integración en su familia, con padres divorciados, y con su padre que se ha vuelto a casar. El chico centrado, tranquilo, con ganas de seguir el camino de su abuelo, como alfarero. La chica se cuela por el chico, este no le responde, abrumado por los modos de ella. Y ella acaba haciendo un pacto con un gato tramposo que le ofrece una máscara con la que convertirse en gata y acercarse al chico y conocer sus secretos. Pero la cosa tiene su trampa, y las cosas se van a liar.

Lo cierto es que es una película que se queda en medio de la nada. No destaca ni por ser demasiado buena ni demasiado mala. Su guion no es brillante, pero es funcional y razonable. Su animación está dentro de lo competente en la animación japonesa. Y su planteamiento y resolución, previsibles, pero aceptables. Puede valer para pasar un rato si te gusta la animación nipona. Más dirigido a las jovencitas. Pero tampoco dejará un recuerdo especial en tu memoria. Pues eso. Aceptable, simpática,… y poco más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] La edad de oro – Wang Xiaob

Literatura

Cuando adquirí el entretenido libro de Ricarda Huch cuando estaba de oferta, me apareció entre las recomendaciones otro, que no estaba de oferta, del autor chino Wang Xiaob, cuya premisa de partida me llamó la atención. Vi que no era muy extenso, y decidí comprarle y darle una oportunidad. No me he arrepentido, como veréis.

Inevitablemente, al leer en una reseña que los protagonistas de esta novela eran jóvenes enviados a provincias remotas de la República Popular de China para su “reeducación” durante la época de la Revolución Cultural, no pude evitar recordar aquella delicia de novela, también llevada con acierto al cine que fue Balzac y la joven costurera china. Probablemente, las semejanzas no vayan mucho más allá, pero sirvió para desencadenar el interés. Bueno. Sí que van más allá, puesto que hay una historia de amor en cada uno de estos libros. Aunque… ¡tan distintas!

Los dos protagonistas de la novela son un joven de 21 años que es enviado a una provincia del sur de China para su reeducación, y una joven médica de 23 años, casada, pero que está separada de su marido por similares razones. Ambos inician en un momento dado relaciones sexuales, en las que los sentimientos ocupan un lugar… complejo. Incluso llegan a escaparse y a vivir aislados en una cabaña de montaña. Son descubiertos y son sometidos a sesiones de autoacusación pública y también a humillaciones y maltratos. Veinte años después se reencuentran. Quizá para descubrir, demasiado tarde, lo que era demasiado obvio para la época en que vivieron.

La novela está inspirada por las propias vivencias de su autor, que sufrió la “reeducación” en la provincia de Yunnan, donde transcurre buena parte de la novela, aunque no es autobiográfica. El escritor se malogró a una edad relativamente joven, falleció con 44 años por un ataque al corazón, y buena parte de su obra, entre ella las mejores piezas, no se conocieron hasta años después de su muerte. La novela corta que traigo aquí forma parte de un ciclo de novela, cada una centrada en una de las edades de la persona. Siendo la “edad de oro” la juventud. El momento de los impulsos, de los sentimientos poderosos, sin frenos, aunque también aquella en la que falta perspectiva y referentes. Especialmente en un entorno potencialmente hostil.

El tono de la novela es desenfadado. A veces casi frívolo. Pero cualquier lector mínimamente avezado no se engañará por el hecho. Detrás de los encuentros, a veces cómicos entre los dos jóvenes, otras veces tristes o dramáticos, está el hecho incuestionable de que de forma casi inevitable, a pesar de sus diferencias, de sus orígenes diversos, de su papel distinto en esa extraña sociedad, se enamoran uno del otro. Tampoco cuesta vez que detrás de la humorística forma que en ocasiones presenta las humillaciones a las que se ven sometidos, el desenfado con el que parecen afrontarlas, estas humillaciones son reales, son dolorosas. Cómo son consecuencia de un régimen totalitario y por definición corrupto, en el que las motivaciones de quien tiene el poder pueden tener más que ver con sus bajezas y rencores que con otra casa. Y que busca la deshumanización. De quien es represaliado, por intentar ser diferente, no digamos ya si intenta destacar. Y de la masa que participa en esas humillaciones, que por miedo a sufrir unas consecuencias similares se suma y se deshumaniza a sí misma. El gran peligro de los totalitarismos, de cualquier signo, el aislamiento y la deshumanización del individuo.

Una novela muy interesante, que estoy encantado de haber leído. Muy distinto a la que me motivó a hacerlo, aunque no dejan de ser distintas visiones de un mismo fenómeno, de un mismo clima social, de un mismo problema. Una lectura conveniente, en una época donde resurgen las ideologías deshumanizantes, por no hablar de las que nunca se fueron, y algunos quieren presentar como “exitosas” a pesar de que son una catástrofe humana más de las que pueblan la faz de la Tierra.

[Fotos] Paseando un domingo por la mañana con una japonesa nacida en Inglaterra

Fotografía

No me refiero a una chica o una mujer japonesa, sino a una película fotográfica. Una “desaparecida” en combate, que ha resurgido de sus cenizas en una fábrica británica. Lo explico someramente en El regreso de la Fujifilm Neopan 100 Acros… II.

Las fotos pueden tener algún defecto, porque cometí alguna torpeza durante el revelado y se velaron parcialmente. No era mi tarde.

[TV] Cosas de series; diccionarios y jazz

Televisión

Tenía mis dudas de qué contenido incluir en la entrada televisiva de esta semana. Podía hablar de dos series occidentales, dejando para la semana que viene otras dos orientales, o viceversa. Podía separar en dramas y comedias, independientemente de su origen. También estaba la posibilidad de diferenciar entre con música o sin música. O entre series de episodios cortitos y episodios largos. Al final… me voy al orden en el que terminé de verlas. Primero las que hace más tiempo que terminé de ver. Aunque todas, menos una de las cuatro, fueron en pocos días.

Un poco de animación japonesa. Me he dado en esta temporada pasada en la que hemos revisado series de anime para los retoños de nuestros amigos, que el catálogo de Amazon Prime Video tiene algunas series más dirigidas para el público adulto que Netflix. Y en ello estoy. Aunque no sé muy bien cómo definir el público diana de la de hoy. Quizá para todos los públicos. Fune wo amu [舟を編む, tejer un barco], presentada con el título “internacional”, o sea, en inglés, The great passage, es una curiosa serie de 11 episodios basada en un novela en la que se narra el proceso de elaboración de un diccionario. En principio, parece una premisa poco glamurosa, poco intensa. Durante décadas, todos hemos tenido nuestro diccionario en casa, también en el trabajo, sin contar con los que usábamos para traducciones entre idiomas. Y el de latín para el bachillerato. Pero hoy en día, incluso en las fechas en las que se estrenó esta serie, 2016, ya no usamos el diccionario en papel. Tenemos herramientas en internet que nos permiten la consulta de términos de forma muy diversa. Diccionarios de acceso inmediato y de actualización continua, sean de forma más oficial, como el de la RAE, o más colaborativa, como el Wikcionario.

En París, donde transcurre “The Eddy”… aunque las fotos sean del París de hace 30 años.

El título original de esta serie y el título en inglés están relacionados. La metáfora presente en la serie es la de un diccionario como un barco que permite navegar con seguridad en el océano de las palabras. El nombre que le dan al diccionario, daitokai [大渡海], se traduciría como la gran travesía marítima, insistiendo en la metáfora. Pero al mismo tiempo vamos fijándonos en cómo transcurren las vidas de los profesionales de la editorial que trabajan en el diccionario, como se enamoran, como tienen hijos, como les da la vida alguna bofetada… de alguna forma, presenciamos lo que es la gran travesía vital de estas gentes. Y ahí es donde se queda un poco floja la serie. Es un serie simpática, agradable de ver, muy buen rollista, pero se queda corta a la hora de profundizar un poco más en las vidas de estas personas, que al fin y al cabo es lo que humaniza y da interés a una historia que no es una historia, sino seguir durante una década o más las vidas de gentes corrientes, pero muy humanas.

Hace unas semanas, un montón de medios nos hablaban de que lo nuevo de Damien Chazelle para Netflix, recordándonos todos su oscar por Lalaland, y su candidatura al mismo por Whiplash, película que también se llevó tres oscar en otras categorías. Y por supuesto, nos avisaron de que la cosa iba de jazz. The Eddy es el título de la serie, el nombre del local de jazz en París donde transcurre una buena parte de la acción y el nombre de la banda de jazz residente en el mismo, y que lidera Elliot Udo (André Holland), pianista de éxito venido a menos, con problemas familiares, que intenta sacar la empresa adelante. Lo cierto es que Chazelle no es el creador de la serie. Dirige los dos primeros episodios de esta miniserie de ocho, de aproximadamente una hora de duración cada uno. Y Netflix, muy exigente con la calidad formal de sus producciones, tienen que verse bien, le permite incluso rodarlas con película fotoquímica en 16 mm. Lo cual les da un tono muy especial. No permitieron más. La serie tiene un gran atractivo en su reparto, en el que destacan varios nombres del cine europeo, como la polaca Joanna Kulig, o la joven promesa nortemericana Amandla Stenberg. Hay otros intérpretes menos conocidos, que trabajan a buen nivel. Y parte del reparto son músicos profesionales, que no desentonan actoralemente. Otro atractivo, si te gusta ese tipo de música, es el jazz. Para mí, es un atractivo. Pero fracasa en centrarse en algo. Quiere abarcar muchos campos sin desarrollar ninguno del todo bien. ¿Es un drama familiar? ¿Es un drama musical? ¿Es un drama policiaco? ¿Es un drama sobre mafias criminales? ¡¡Todo ello en ocho episodios?? Se deja ver, y tiene momentos muy buenos, pero sientes que se queda cojo por muchas patas. Finalmente resulta más un ejercicio de estilo que una historia del todo trabajada. Esta presentada como miniserie, es decir, producto cerrado. Pero el final es muy abierto. Muy abierto. Quizá se quisieron curar en salud por lo atípico de la propuesta, pero ¿quizá estén dispuestos a seguir si funciona bien en la plataforma? Ni idea.