[Cine] Nouvelle vague (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. París en blanco y negro, claro; qué otras fotos podría poner .

Nouvelle vague (2025; 02/20260111)

Domingo tonto que nos vamos al cine a ver la segunda película de Richard Linklater que se estrena en la cartelera española en pocas semanas. Siendo un cineasta que habitualmente me resulta atractivo, la película que vimos de él recientemente nos dejo un poco fríos. En ella hacía homenaje a una de las figuras claves de la música popular estadounidense del siglo XX. En esta ocasión vamos con otro homenaje. A uno de los movimientos cinematográficos más influyentes también del siglo pasado. La nouvelle vague francesa, ese momento maravilloso a finales de los años cincuenta en el que los críticos y escritores de cine de Cahiers de Cinéma deciden que ya vale de hablar y se ponen a hacer. A hacer películas. Y empiezan a debutar creando algunas de las películas más influyentes y maravillosas de la historia del cine.

Y para ello, Linklater se va a Francia, y rueda en francés, en blanco y negro y en formato académico, y con los medios justos, con película en blanco y negro, Kodak Double-X e Ilford HP5 Plus. La película relata el rodaje de Á bout de souffle, primer largometraje de Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck), a partir de unos textos de Chabrol y Truffaut. Fue uno de los últimos de aquellos creadores en estrenar un largometraje, aunque había hecho ya algún corto previamente. En alguno había contado con un desconocido Jean-Paul Belmondo (Aubry Dullin), con el que vuelve a contar, lanzándolo al estrellato. De la misma forma que consigue contratar a la norteamericana Jean Seberg (Zoey Deutch), que ya se había hecho un nombre con Bonjour, Tristesse y Joan of Arc, ambas dirigidas por Otto Preminger. El rodaje, en 20 días, en modo de guerrilla, y sin apenas guion, se convertirá en una leyenda de la historia del cine. Como lo será la película, conocida en España como Al final de la escapada, o Sin aliento en otros países de habla hispana.

Los primeros compases de la película no invitan a concentrarse. Linklater quiere homenajear y recordar a mucha gente, y constantemente van saliendo en pantalla aquellos intérpretes que personifican a figuras claves de aquellos tiempos; directores, guionistas, productores, directores de fotografía, intérpretes, responsables de vestuario,… Y esto distrae en esos primeros momentos hasta que poco a poco se acerca el momento de empezar el rodaje. Y a partir de ese momento, la película es muy divertida. Es muy divertida, porque las cosas que pasaron en el rodaje fueron divertidas. Es divertida la incapacidad para entender las intenciones de Godard por parte de Seberg, que venía de saltar a la fama con un director tan preciso y controlador, tan germánico, como Preminger. Que conste que tiene cosas estupendas en su filmografía. Muy estupendas. Y que me cae bien, que fue uno de los primeros directores en ignorar las directrices de la «caza de brujas» en Hollywood. No llegó a ganar un Oscar, pero fue tres veces candidato. Es divertida la tensión entre el productor, que quiere las cosas claras, y el director que gusta del caos. Es divertido ver a Belmondo y al director de fotografía, Raoul Coutard (Matthieu Penchinat), aceptar las cosas como vienen, con una mezcla de pasotismo y estoicismo. Es divertida por un montón de detalles, y porque Linklater es un buen director y sabe reproducir un ambiente y un estilo que nos traslada a aquellos años 1959 y 1960 cuando se gestó la película.

Apoyada por una más que notables interpretaciones que hacen que realmente veas a los personajes y no a los actores, la película es un canto a la libertad creativa en el cine en particular y en el arte en general, que contrasta con las soluciones formulaicas que imperan en la creación actual, donde todo tiene un manual o una solución que seguramente está en algún video de Youtube donde te dicen cómo lo tienes que hacer para tener éxito… y para hacer exactamente lo mismo que hacen todos los demás. La historia de una película y de un movimiento de gran influencia en lo formal, pero que no tiene su reflejo en la influencia en cómo los creadores actuales afrontan su proceso creativo. Te das cuenta hasta qué punto, todas esas soluciones que se nos ofrecen en la red de redes no son más que una colección de recetas que limitan más que impulsan la creatividad personal… de todos esos que se denominan a sí mismo «creativos». Viva el cine… aunque difícilmente la industria del cine pueda en estos momentos dar paso a otra generación de oro como aquellos franceses que por encima de cualquier cosa amaban el cine.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Fotos] En blanco y negro un día de niebla

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Leica M6, Brightin Star 28 mm e Ilford FP4 Plus.

Tres fueron las ópticas fotográficas que me llegaron a casa a lo largo del mes de diciembre. Dos de ellas pensadas para ser usadas con cámaras digitales; algunas fotografías ya he ido poniendo por aquí. Y aquí. Y otra óptica, aunque se puede usar en digital, realmente la quería para usar con cámaras para película tradicional. Y aquí van algunas fotografías del primer rollo que hice con ella, en un día de niebla, pero con imágenes de las que no estoy descontento.

[TV] Cosas de series; asesino psicópata vasco, la gota que colma el vaso

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Hablando del País Vasco, hace algo más de tres año en la ría de Mundaka.

Echarle la culpa de que haya decidido cancelar mi suscripción a Netflix a una serie española protagonizada por Elena Anaya, Imanol Arias y Emma Suárez sería una estupidez por mi parte. Pero decir que ha sido la gota que colma el vaso,… o la que colma una bañera, no. Ayer por la noche, cuando ya estaba acostado, desde la aplicación de la tableta que me informaba que mi suscripción está activa desde marzo de 2016, es decir, desde 10 años menos dos meses, realicé las operaciones oportunas, que no son muy complejas para darme de baja. Es algo que llevaba pensando desde hace tiempo, y que al terminar de ver Innato, serie española sobre asesinos en serie psicópatas, decidí ejecutar.

Sobre la serie… no hay mucho que decir. Un asesino en serie (Arias), un psicópata como es calificado, sale de la cárcel tras veinticinco años cumpliendo condena. Antiguo bombero, asesinó a tres personas incinerándolas. Su hija (Anaya), una adolescente (Celia Lopera; Joana Vilapuig en sus veintitantos) en aquellos tiempos, cambió de identidad, estudio psicología y tiene una vida y una familia normalizadas, y no quiere saber de su padre. Mientras, coincidiendo con la excarcelación, se produce un crimen con las mismas características. Y con un detalle. El muerto fue un policía implicado en la detención del asesino. Es el principal sospechoso. Pero no hay pruebas. Al frente de la investigación una policía (Suárez), que ya estuvo implicada en los crímenes 25 años antes (Aura Garrido).

Elena Anaya se dio a conocer en un par de película estrenadas en 1996, hace 30 años. Las dos bien, pero muy especialmente aquella adolescente llena de desparpajo que aparecía en la ópera prima como director de largometrajes de León de Aranoa. Una película que para mí sigue siendo lo mejor del director. En aquellos momentos, Emma Suárez e Imanol Arias eran ya intérpretes conocidos y respetados. Muchas veces, suficiente reclamo para ir a ver una película. Si a final de 1996 me dicen que si quiero ver una película o una serie protagonizada por los tres, hubiese sido el primero en acudir a verla. Así de claro. Nunca hubiera pensado que pudiera acabar una serie en la que salen los tres y que acabara diciendo que lo que menos que me ha convencido ha sido la interpretación. No son los únicos culpables. Y creo que hay un problema fundamental en la serie de planteamiento y dirección. Los guiones son manifiestamente mejorables. Y algunos de los intérpretes de soporte, incluso alguno con peso en la trama como el hijo/nieto de dos de los protagonistas, me ha parecido especialmente flojo en algunos momentos. Pero creo que la serie en su conjunto pincha en muchos aspectos. Si he cargado la tinta en los intérpretes es porque fueron los que me arrastraron a ver la serie.

No insistiré más en ella. Pero durante su visualización llegué a una conclusión. La oferta actual de Netflix me da más «disgustos» y aburrimientos que otra cosa. Su especialización en el «terror», «fantástico», «sobrenatural» ya es algo que me tira para atrás. Sus constantes estrenos cinematográficos suelen ser producciones de escasa calidad. Meros consumos pasivos en sus mejores condiciones, con sólo un par de producciones al año con cierto prestigio. Llegó un momento en que las principales recomendaciones que me ofrece la plataforma son los dramas coreanos o japoneses, que en estos diez años he visto con una mezcla de curiosidad y placer culpable, pero que ya me producido un profundo cansancio, y alguna que otra animación japonesa. Pero, ¿cuántas veces voy a volver las películas de Studio Ghibli? En el último mes y medio he empezado seis o siete y los he abandonado todos. Y otros estrenos que voy buscando no me llaman la atención. Es una plataforma con una personalidad y una oferta muy distinta que la que me suscribí. Y llevaba mucho tiempo planteándome si merecía la pena seguir suscrito. Y la serie que hoy comento, sin ser especialmente más catastrófica que otras, aunque francamente mediocre ha sido la que ha desencadenado la decisión. Punto final.

En los últimos tiempos veo menos televisión que ese máximo que se produjo en los años entorno a la pandemia. Tengo otras cosas que hacer. Y tengo otras dos suscripciones que me compensan más. Amazon Prime Video viene con la suscripción a los envíos gratis del gigante de la venta a distancia por internet. Y aunque su catálogo no es mucho mejor,… pues está ahí. Para rellenar horas de entretenimiento. Es un gasto que ya tengo hecho. No me supone mayor problema. Y luego está Apple TV+, que con el conjunto de servicios que tengo de la marca de la manzana (almacenamiento en la nube, música, etc), tampoco me supone un importante gasto mensual. Y aunque la oferta de esta plataforma es bastante más reducida, su calidad promedio es bastante más alta. Especialmente en series. Si calculo el coste aplicable a estos servicios, la suma de ambos es menor que la suscripción a Netflix. Y tengo oferta suficiente para entretenerme. Son habas contadas. El valor añadido a mi vida por la suscripción a Netflix es ridículo en relación al coste. Fuera. Adiós. ¡Sayonara, baby!

[Libro] 2001: A Space Odyssey – Arthur C. Clarke (relectura)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un acontecimiento astronómico familiar, pero siempre bello, la puesta de Sol .

Cuando hace unos días comentaba Le Petit Prince y decía que estaba considerando como muy probable que siguiese releyendo libros que son «clásicos» para mí, independientemente de si lo son para otras personas o para los «eruditos», realmente no pensaba que hoy estaría ya comentando otra de esas relecturas. De hecho, ya comenté que me quedaban algunos libros por comentar de los que leí en el 2025. Y después se añadió el primero de los 2026. Pero el segundo del 2026 es una de esas relecturas. Y tras terminarla hace un par de día, decidí que tenía que comentarla ya. Ahora me explico.

En su momento, os hablé de la experiencia de volver la película de Kubrick, 2001: A Space Odyssey. Realmente, esa experiencia me marcó mucho más de lo que esperaba. Yo nunca he «sufrido» eso que se da en llamar síndrome de Stendhal, conjunto de síntomas vasovagales y cognitivoemocionales que se dan cuando se siente una fuente impresión ante una obra de arte u otros conceptos sublimes del saber humano. Algunos psiquiatras lo han estudiado y lo han descrito, pero en estos momentos no está oficialmente incluido en las clasificaciones de enfermedades más reconocidas y utilizadas en medicina. Pero sus síntomas se asocian con frecuencia a los trastornos de ansiedad o de pánico, y estaría ahí incluido. En cualquier caso… a mí no se me ha dado. Pero reconozco que la contemplación de determinadas obras de arte, lugares del mundo, o conocimientos del saber humano, no sólo en las artes y las humanidades, también en las ciencias, me han impresionado y han modificado mi forma de entender algunas cosas. Pero sin síntomas vasovagales. Y esta visualización de la película de Kubrick me afectó. Positivamente. Me hizo recuperar las motivaciones por las que soy aficionado irredento al arte cinematográfico desde mi infancia, incluso si Hollywood y las plataformas de contenidos se empeñan con denuedo en evitarlo. Y una de las derivadas de esa sensación es que decidí volver a leer el libro, la novela, que Arthur C. Clarke publicó unos meses después del estreno de la película. A finales de 1968. Meses antes de que el ser humano pisase por primera vez la Luna. Pero en plena carrera espacial entre los imperios dominantes de la época, el USAmericano y el Soviético.

La historia que cuenta Clarke en el libro es muy similar a la que cuenta Kubrick en su película, de la que Clarke, al fin y al cabo, fue coguionista. Se dice con frecuencia que la película está basada en la novela de Clarke. Y no es así. La película es un proyecto original conjunto de Kubrick y Clarke, según creo a iniciativa del primero, aunque sería el segundo el que propondría inspirarse en uno de sus relatos cortos. Clarke trabajó simultáneamente en ambos proyectos, pero la película se estrenó antes de la publicación de la novela. Varios meses antes. Y presenta diferencias. Algunas más importantes que otras.

Algunas de las diferencias son cosméticas y no entraré en ellas. Entre las esenciales, considero que la película es una obra más filosófica. Aunque se da por hecho la existencia de una civilización extraterrestre que interviene en la evolución de la especie humana, no hay un debate sobre esta civilización. Simplemente es el macguffin que permite plantear la naturaleza y las consecuencias de esta evolución. Inicialmente biológica, como la de cualquier otra especie, pero después también cultural, por la capacidad del ser humano de comunicar conceptos complejos y de conservar memoria del pasado, así como ser capaz de prever el futuro, hasta cierto punto. Si la película empieza con el salto del simio a los primeros eslabones de la humanidad, el final simboliza el nacimiento de una nueva especia, un Homo stellaris, como tantos autores han especulado. Un concepto muy en auge en los años 60 como consecuencia de la carrera espacial que he mencionado. Cuando el salto del ser humano al espacio exterior se percibía como inmediato. El libro especula menos sobre el concepto de evolución, aunque esté ahí, y se enfoca más sobre la existencia de especies inteligentes de ámbito galáctico, consecuencia de diversos saltos evolutivos. Y el punto en el que el ser humano se encuentra en una disyuntiva que puede llevar, o no, a seguir avanzando en ese camino, dentro de un experimento de ámbito también galáctico.

Un tema común y que, más allá de algunas diferencias argumentales, se trata de forma similar es el de la inteligencia artificial representada por HAL 9000. Inteligencia que entra en conflicto ético entre las instrucciones recibidas, el objetivo de la misión y su relación con seres humanos ignorantes del alcance de la misma. Y que siendo incapaz de hipocresía como el ser humano, sin mecanismo de defensa del yo como los adquiridos por la inteligencia biológica a lo largo de milenios y milenios, acaba entrando en una espiral de errores intencionados o no que llevan a la crisis argumental de la novela. He de decir que tanto me gusta la variante argumental de la película como la del libro. Y desconozco que aspectos prácticos de la realización de la película llevaron a que fuese diferente. Aunque como ya he dicho, equivalente en la práctica.

Y luego está la cuestión de que la Discovery-1 viaja a Júpiter en la película, mientras que en el libro llega hasta Saturno y hasta quedar aparcada en órbita de Jápeto, la luna del gigante anillado, con extraña órbita y fuertes diferencias de albedo entre uno y otro hemisferio, que son ingeniosamente aprovechadas por Clarke para dotar de simbolismo al cuerpo celeste. Como curiosidad, la parte sur del hemisferio más brillante se denomina Saragossa Terra (tierra de Zaragoza, mi ciudad), ya que estos accidentes geológicos del satélite tienen una nomenclatura extraída del Cantar de Roldan, en la que Zaragoza tiene un cierto papel de importancia en la trama. La verdad es que siempre me ha gusto mucho esta variante del argumento. Junto con las que le acompañan. El encuentro con el asteroide, el impulso usando la asistencia gravitatoria de Júpiter para alcanzar la órbita de Saturno, la maniobra de frenado usando la asistencia gravitatoria de este último, y el encuentro con Japeto… qué bella anticipación a lo que con posterioridad ha venido sucediendo con las diversas sondas que se han enviado a los diversos confines del Sistema Solar y más allá. Pero también entiendo que en la película se simplificase la historia… que se podría haber hecho eterna, sin aportar nada esencial a la historia. Es la diferencia entre las formas narrativas en cine y en literatura.

Me hacen gracia algunas ideas que aparecen en la novela de Clarke basadas en los conocimientos científicos de la época. Aunque la novela ha aguantado muy muy bien el paso del tiempo. Mucho mejor que otras de los años 60. Hay varias, en las que no voy a entrar por no extenderme demasiado. Pero hay una que me ha hecho mucha gracia. Asegura Clarke en el texto que las muestras recogidas en la Luna confirmaron que el satélite terrestre no tiene el mismo origen que el planeta y que debió formarse en otra región del Sistema Solar, siendo capturado por la Tierra un tiempo después. Por el uso de esta idea en otras obras de los años 60 y de principios de los 70, esta hipótesis debía ser la más popular en aquel momento. Lo cierto es que el análisis de las muestras recogidas en la Luna por las misiones Apollo llevaron a la hipótesis contraria. Hoy en día se considera como más probable que la Luna sea el resultado del impacto de un cuerpo celeste del tamaño de Marte contra una proto-Tierra más pequeña que la actual, formados en la misma órbita alrededor del Sol y que colisionaron. El cuerpo pequeño alcanzó al mayor, formándose la Luna como resultado de los escombros que quedaron alrededor del planeta Tierra tras la colisión. La hipótesis se había planteado ya en 1946, pero no se hizo caso de ella, hasta que el análisis de las muestras lunares la puso de moda, se relanzo a mediados de los años 70 y la aupó como preferida en los años 80 del siglo XX. Pero cuando Clarke escribió la novela… pues no.

La novela de Clarke no es la mejor de las que le he leído. Probablemente, Cita con Rama sea mi preferida. Y hay otras como Cánticos de la lejana Tierra, que me resultan más emotivas. Pero está muy bien, y la considero muy recomendable. Me lo he pasado muy bien. Y me he dado cuenta que el conocimiento acumulado a lo largo de mi vida en diversas áreas de la ciencia y las humanidades me ha hecho disfrutar de la novela mucho más que cuando la leí en la adolescencia o en mi juventud temprana. Sin duda. Uno se da cuenta con el tiempo que la madurez tiene sus ventajas a la hora de leer obras de cierto calado. Y esta es una de estas.

[Fotos] Naturaleza muerta con película instantánea

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Hasselblad 500CM con respaldo NONS Instant Back y película Instax Square Monochrome.

El día de Reyes, festivo tradicional en España, día en el que se ofrecen regalos a los niños,… aunque ahora esto se ha desplazado mucho al día de Navidad,… además de comer el tradicional roscón, acompañado en nuestro caso de unas tazas de chocolate caliente, tenía pensado salir a hacer unas fotos por la tarde. En la confianza de que habría luz adecuada y no haría (demasiado) frío. Pero hizo demasiado (frío). Más que nada porque además el vendaval hacía que la sensación térmica fuera bastantes grados menos… y por debajo del nivel de congelación. Del agua… y de las manos de los fotógrafos incautos.

Pero yo tenía preparada ya una cámara de formato medio con el respaldo para fotografía instantánea y un cartucho de película monocroma instalado. Sinceramente, pensar en salir de casa, huir del agradable calor de la calefacción, me horrorizó. Por lo que deseché la idea, conformé otros planes… y pensé a ver qué hacía con el cartucho que había cargado ya en el respaldo. Una imprudencia haberlo cargado antes de salir y empezar a hacer las fotos.Entonces decidí que con este equipo se podrían hacer naturalezas muertas con más facilidad que con las cámaras propias de Fujifilm, imprecisas a la hora de encuadrar. Y aquí os dejo algunos ejemplos… bueno… las ocho fotos que salieron, dos se estropearon por una tontada que hice al colocar el respaldo.

[Cine] 100M (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Nos vamos a Japón, a Kamakura, para ilustrar la entrada de hoy.

100M (2025; 01/20260102)

No ha empezado fuerte cinematográficamente este año. Una mezcla de circunstancias, en las que no voy a entrar, me han mantenido alejado de las salas de cine. A ver si la cosa mejora con los estrenos de mañana viernes. De todos modos, con la llegada del nuevo año hubo un estreno de animación japonesa en Netflix que tenía marcado para ver. Una película que llegaba con buenas críticas y bien valorada por los espectadores de su país. En pocos otros países se había podido ver antes del estreno en la plataforma de contenidos. Dirigida por Kenji Iwaisawa, veamos lo que da de sí este drama de superación en el ámbito del deporte de competición.

La película está basada en una serie de manga, no demasiado extensa. Sólo cinco volúmenes (tankōbon) para recopilar todos sus capítulos, que fueron publicados entre 2018 y 2019. Poco en comparación con algunas de las series más conocidas del manga, que se van pubicando durante años. La historia se centra en una serie de atletas, especializados en las carreras de velocidad, específicamente en los 100 metros lisos, de donde viene el título del manga y de la película. Seguimos a dos de los protagonistas desde que son niños y empiezan a destacar en los deportes del colegio, y conforme avanzan en su vida, se van cruzando o encontrando otros atletas. La historia se sigue hasta que el protagonista principal, ya adulto, decide que va siendo hora de retirarse, pero antes tendrá que correr una última prueba con el que fue su amigo de la infancia y su principal rival durante años.

En lo positivo, hay que decir que es una animación de muy buen nivel, muy expresiva. Que se sale de las fórmulas trilladas de la animación japonesa, para mostrarnos unos personajes que evolucionan físicamente conforme avanzan en su edad. Con frecuencia, los personajes adolescentes y adultos jóvenes del anime tienen un aspecto demasiado aniñado, especialmente las chicas/mujeres. Y la representación del esfuerzo y de las tribulaciones de los personajes está muy bien representada.

Sin embargo, creo que la historia tiene un ritmo inconsistente. Creo que, por corta que sea la serie de manga, es complejo meter los 42 episodios o capítulos que recopilan los cinco volúmenes en los 106 minutos que oficialmente dura el largometraje. Resta los títulos de crédito y probablemente se queda en 100 minutos. Las primeras etapas de los personajes están bien hiladas, desde la niñez hasta el instituto. La parte relativa al club de atletismo del instituto, cuando interaccionan dos de los personajes con las dos chicas que formaban el club inicialmente, está bastante bien. Y da variedad y más riqueza a la narración. Y sin necesidad de romances forzados que, además, no vienen al caso. Mientras, el resto de las partes, más centradas en los chicos y en sus competiciones, me resultan menos atractivas, menos ricas en su descripción del entorno.

Por lo tanto, aunque bien hecho, mi valoración final de este aime no es tan positiva. Es una película de animación correcta, que se puede ver sin ningún problema, salvo que el tema no te interese especialmente. Pero creo que hubiese hecho falta un esfuerzo más importante en el guion a la hora de adaptar la historia, dejarse de tantas carreras, y entrar más en la psicología y en las interacciones de los personajes. O haber hecho una serie de animación, en lugar de condensar la historia en esos 100 minutos. Pero, como ya he dicho, se deja ver.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Un paseo con película fotográfica que parece que da problemas

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Leica M6 y 8Hundred Film.

Este rollo de película que expuse a principios del mes de diciembre fue una consecuencia de los resultados obtenidos con uno de los rollos de película en el viaje a Andalucía de finales de octubre. En los negativos de ese rollo, expuesto el 25 de octubre entre Málaga y Álora, aparecían lo que con el tiempo he decidido considerar como filtraciones de luz. Que no entiendo muy bien por qué están ahí. Así que decidí salir a pasear un día de diciembre con la misma combinación de cámara, objetivo, filtro fotográfico y película fotográfica para ver qué pasaba.

[Libros] El año 2025 en libros

Literatura

Desde que abrí mi cuenta en Goodreads, a final de año realizo un resumen de mis lecturas durante la ronda solar que termina. Y lo suelo hacer el día de Reyes,… porque es un día tranquilo para escribir este tipo de entradas. Para el año 2025, me dicen en GoodReads que son 62 los libros que he leído. Que son 8 menos que el año pasado. ero… como decía en el resumen del año 2023, todo es matizable. Pero sí que he mejorado con respecto a estos últimos años en los que me ha costado concentrarme mucho en la lectura. Normalmente ilustraba esta entrada con las primeras fotos del año… pero son todas realizadas con película fotográfica y están sin revelar. Por eso me voy a la Biblioteca Pública de Nueva York, que me parece un motivo adecuado a la entrada.

En 2025, 62 libros frente a los 70 de 2024 que acaba de terminar. ¿Muy similar o poco similar? Pero si este año han supuesto un total de 13094 páginas, 224 páginas por libro de promedio, en 2024 fueron un total de 17063 páginas, con un promedio de 243 páginas por libro. Sí… he leído menos. Un 88 % de volúmenes, un 77 % de las páginas. Sigo con mi tendencia a leer libros no excesivamente largos. Siempre he sido partidario de cierta economía de medios a la hora de contar historias.

De los libros que he leído, 17 son cómics, frente a 25 en 2023. Por lo tanto, o sea que los libros que he leído que no son cómics son los mismos en ambos años. De alguna forma, mi ritmo de lectura ha sido más o menos el mismo, porque cuando leo relato gráfico lo hago de forma distinta a las novelas u otros relatos. Todos los años leo varios relatos gráficos. Pero este año he abandonado la lectura de los volúmenes de Dandadan de Yukinobo Tatsu, curiosamente coincidiendo con la adaptación en serie de animación de estas aventuras. Sólo a principio de año leí una serie larga, de doce volúmenes, de manga. Todo lo demás ha sido la dosis periódica de Astérix, de Saga, y los dos primeros volúmenes, más potentes que los tankobon del manga japonés, de la coreana Yudori escribiendo en francés. Tengo pendiente comentar un relato gráfico que me interesó por su adaptación cinematográfica en animación.

A lo anterior hay que añadir otros extremos. El libro más corto, las 48 páginas de las aventuras de los irreductibles galos en tierras lusitanas. Hay, como todos los años, varios libros que son relatos cortos largos o novelas cortas. Por ejemplo, la primera entrega del nuevo quinteto de Aki Shimazaki. Aunque es un concepto cuya definición es algo imprecisa. El libro más largo que he leído en 2025 tiene 612 páginas, un ensayo histórico sobre la batalla de Midway poniendo el énfasis en lo que sucedió en el lado japonés.

Mis puntuaciones con cinco estrellas han ido a parar a la japonesa Kiyoko Murata, a la coreana Han Kang, a la austriaca de madre japonesa Milena Michiko Flašar, y a un muy desconocido francés Hubert Mingarelli, por un libro que parece que solo he leído yo entre los suscritos a Goodreads. Aunque a mí me estremeció contundentemente si novela corta sobre un fotógrafo en el final de la guerra mundial. La Segunda. Mi puntuación media de lo leído es de 3.8/5. Suelo informarme lo más posible sobre las posibilidades de lo que leo, aunque en un 30 % de los libros me dejo llevar por la intuición.

Más datos:

  • Libro más popular en Goodreads: una relectura de la obra más famosa de George Orwell. Es una novedad de este final de año, releer «clásicos», siendo «clásicos» desde mi perspectiva personal.
  • Libro menos popular: el citado de Mingarelli. A pesar de lo mucho que me impresionó, Goodreads me dice que soy el único en la plataforma que lo ha escogido y leído. Curiosamente, al ser el único en leerlo, y ponerle cinco estrellas, es el más valorado de los que he leído en la plataforma. Los sesgos estadísticos debidos a los números pequeños.

En cualquier caso, he conseguido sobrepasar el reto de 40 libros que me había propuesto de forma muy sobrada. Como el año pasado los periodos vacacionales han sido fundamentales para dar un empuje a mi actividad lectora, ya que son momentos en los que me relajo y me animo con las lecturas. Que además me cunden mucho en los desplazamientos viajeros, si no me enredo a hablar demasiado con mis compañeros de viaje.. Para 2026… me he propuesto la misma meta, 40 libros. Aunque espero sobrepasarla. Pero quien sabe lo que puede pasar a lo largo del año. No pongo más. No vaya a ser que caigan menos aventuras cortas y cómics en mis manos este año que viene. En cualquier caso, en estos momentos estoy en los percentiles más elevado en Goodreads en cuanto a libros leídos al año. Y es que la gente lee poco…

[TV] Cosas de series; turno de día en las urgencias de Pittsburg

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Un paseo por el campus de la facultad de medicina y hospital de la Charité en Berlín. Bastante más agradable que el «hoyo» donde trabajan los protagonistas de la serie de hoy.

Cuando yo era niño, los médicos de las películas eran perfectos. Vestidos y peinados de forma impecable, ya fuera Marcus Welby, como médico de familia al estilo antiguo de toda la vida, o el doctor Joe Gannon, como infalible cirujano en un gran hospital, eran perfectos en todos los aspectos de su vida. Sí… había algunos conflictos, diversas formas de hacer que generaban el conflicto de la serie, pero todos los médicos eran gente dedicada, pulcra, de apariencia impecable. Y las enfermeras… eficientes. Ese es el adjetivo más habitual de la enfermera de aquellas series. Siempre estrictamente a las órdenes del médico perfecto, ejecutaba el tratamiento y cuidaba de los pacientes con una alto grado de precisión y eficiencia. Al fin y al cabo, los asesores médicos de aquellas seres se solicitaban a la muy poderosa A. M. A. (American Medical Association). Y si los productores no dejaban a los médicos en buen lugar, acordes al prestigio de la profesión, no colaboraban y ejercían presión en contra. Las cosas eran así. Y como la mayoría de las asociaciones profesionales médicas, véanse los colegios oficiales en España, es considerablemente conservadora y, en algunas cuestiones, retrógrada.

Pero poco a poco, en la ficción televisiva comenzaron a aparecer discrepancias sobre el modelo «oficial» tradicional. No he visto muchas series médicas. Quizá más de las que era mi intención, pero durante muchos años las evitaba… porque bastante tenía ya sobre el tema con mi entorno laboral. Pero algunas fueron obligadas. ¿Se puede afirmar que las aventuras de Joel Fleischman en un lejano pueblo de Alaska es una serie médica? Quizá no. Quizá sí. Pero no era convencional. Y quizá la primera ruptura, al menos en parte, con el paradigma fue ER, que si bien mantenía al médico como protagonista «heroico» de un servicio de urgencias razonablemente realista, hablaba también de los problemas inherentes a este tipo de servicios, al estrés, a los conflictos, a la falta de recursos… y otras cuestiones. Claro… también llegó el modelo de serie médica en el que lo que pasa en el centro hospitalario se diferencia poco de lo que pasa en un instituto de bachillerato mixto, entre dimes y diretes, amoríos, rencores… y alguna que otra catástrofe en cada temporada, durante más de veinte. O una versión cómica y paródica, pero inteligente, de lo que es un médico residente. Entre otras cosas. No mencionaré las versiones españolas de estas series porque me da un sonrojo, una vergüenza ajena, casi insoportable por los engendros que se han producido, tuvieran o no éxito.

Tengo mis criterios propios para juzgar estas series, distintos del telespectador general. Soy del gremio. Y aunque no con una actividad profesional convencional para lo que se entiende en un médico, con suficiente conocimiento de causa. Y en estas estábamos cuando en una reunión de trabajo, muy seria, con temas de fondo, alguien habló y recomendó algunos episodios de una serie reciente, que yo no había visto por no estar suscrito a la plataforma de turno… y porque ya he dicho que, salvo excepciones, no suelo seguir las series médicas. Se trata de The Pitt, una serie muy premiada en los Emmy, más otros premios y candidaturas más o menos prestigiosos. Y tal me la pusieron que, durante mis recientes festivos por Navidad y Año Nuevo, me hice una especie de maratón y me vi los quince episodios que constituyen la primera temporada. Como dato, la segunda temporada vuelve el próximo jueves 8 de enero. Y de entrada me hizo gracia una cosa. El protagonista es Noah Wyle, que apareció en 254 de los 331 episodios de ER, el que más presencia tuvo en la serie. Desde que era un estudiante, hasta convertirse en un médico hecho y derecho y experimentado.

La estructura de la serie es original. Generalmente, en este tipo de series, se tiende a una trama continua que abarca días o semanas o meses, o bien cada episodio es un turno de trabajo o unos pocos en el que pasan cosas con una trama central y otras secundarias en paralelo. Vamos a las peculiaridades de esta serie que transcurre en el servicio de urgencias de un hospital de Pittsburg, lo que participa en el juego de palabras del título de la serie, que es homófono con la palabra pit, fosa o mina, o, coloquialmente, el servicio de urgencias de una hospital. Los quince episodios abarcan el turno de día en estas urgencias hospitalarias, empezando a las 7:00 de la mañana. Cada episodio es lo que sucede durante una hora. No rodado en tiempo real, exactamente, pero casi. Aunque el turno dura 12 horas, por motivos que no desvelaré se prolonga… y llegamos a los quince episodios. También se da la circunstancia de que es el primer día de trabajo para nuevos médicos residentes de primer (les llaman internos en EE. UU.) y segundo años y para un par de estudiantes de los últimos años de sus estudios médicos

Evidentemente, en un periodo de tiempo según la cronología interna de la serie tan corto, las tramas de cada episodio no son autoconclusivas. Algunas, especialmente las que afectan a las relaciones entre los profesionales, se extienden durante toda la serie. La referidas a los pacientes se extienden en varios episodios más o menos según el caso. Y existen tramas secundarias que suceden puntualmente en el desarrollo de un episodio. Pero van surgiendo temas. Además de la tensión dramática que impulsa la acción, con varios macguffins para el coral reparto, hay situaciones en los que la serie hace pedagogía; la voluntades o directrices anticipadas del paciente, la donación de órganos, la importancia de la vacunación, los modelos de gestión de los centros sanitarios y sus consecuencias, el abuso de sustancias en pacientes y profesionales, diversos dilemas éticos, las formas de llevar a cabo la comunicación médico-paciente, el equilibrio en urgencias entre dedicación al paciente y la necesidad de cerrar casos para atender a nuevos paciente,… una diversidad de ellos. En general, el tono de la serie es «progresista»,… desde el punto de vista de los Estados Unidos, que en estos momentos están en un retroceso social, político y ético de décadas. ¿O no veis la prensa y las noticias?

¿Cuál es mi impresión general de la serie? Positiva. Aunque quizá no tan entusiasta como otras opiniones. Puntúa 8.9 de promedio entre los votantes de IMDb, con abundancia de elogios entre la crítica especializada. Ciertamente la calidad de la producción, la realización y la interpretación de la serie es muy alta. Pero yo no me pondría en niveles de valoración tan elevados. Siendo muy recomendable, que lo es, tengo la intención de ver la segunda temporada de alguna forma, no es perfecta. Sus debates éticos son menos profundos de lo que parecen. Los conflictos entre profesionales traspasan el drama para situarse en varias ocasiones en el melodrama. Y en el exceso. El conjunto de lo que pasa en las quince horas es tan excesivo, que llega un momento que abotarga un poco la experiencia. Especialmente si ves los quince episodios en pocos días. Me cuentan que la intención inicial es que fuera una secuela directa de ER, que el personaje de Wyle fuera el mismo que en aquella serie. Pero las dudas sobre los derechos sobre la misma hizo que se optara por crear una secuela «espiritual». Creo que son dos series que, aunque tratan de lo mismo, son distintas. Yo me apunté a ER cuando ya habían pasado varias temporadas. hacia la séptima temporada o así. No recuerdo exactamente. pero en general, sigo prefiriendo aquella serie, ya que conseguí empatizar más con aquellos personajes que con los de la actual. Pero bueno… lo dicho. Recomendable. Juzgadla vosotros mismos.

[Fotos] El grafismo del paisaje urbano y la architectura con una cámara simple y antigua

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de arquitectura y paisaje urbano con Agfa Synchro Box e Ilford Ortho Plus.

Hace unas semanas os mostré fotos de la cámara de juguete que usa papel térmico para imprimir copias de las fotografías digitales que realiza. Aquellas fotos fueron del sábado 29 de noviembre. Y me dejaron un gusanillo en el cuerpo. Volver a pasear por algunos de los paisajes urbanos que recorrimos al día siguiente con una de las cámaras más simples que tengo para película fotográfica. Salió un día gris, nublado. Pero el blanco y negro, adecuadamente procesado permite salvar estos inconvenientes. Os dejo las fotos.

[Libro] Le Petit Prince – Antoine de Saint-Exupéry (relectura)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tanto Saint-Exupéry como su alter ego perdido en el desierto de esta novela corta fueron aviadores, y por eso os traigo imágenes de «Les ailes anciennes» de Toulouse.

Comentaba hace unas semanas, a propósito de la lectura de otro clásico del siglo XX, que en los últimos años no hago eso. Releer libros. Pero después de redactar esa entrada pensé que igual no era mala idea dedicar de vez en cuando un momento a releer uno de estos clásicos que ya nos marcó en su momento. Y que más clásico del siglo XX que la obra más conocida de Saint-Exupéry. En alguna estantería de la casa, o en algún armario, estará mi versión traducida al castellano, que fue la primera que leí hace… ni me acuerdo. Un tiempo después, rondaría yo los 26 años recién cumplidos puesto que fue uno o dos meses de empezar a trabajar como médico residente, me prestaron la versión original en francés. Y desde entonces.

Ya sabemos… El piloto perdido en el desierto, su encuentro con el Principito, la historia de este recorriendo la galaxia de planeta enano en planeta enano… ¿Sabría el bueno de Antoine que algún día Plutón sería «degradado» a esa categoría? Plutón fue descubierto sólo 13 años antes de la publicación del libro. Bueno… Quizá no fueran planetas enanos, sino asteroides redondeados. Como (1) Ceres,… que fue asteroide, pero que ahora es planeta enano también. ¡Vaya por Dios! Resulta que si son redondos no pueden ser asteroides tampoco. El (1) que lleva el nombre de Ceres es porque fue el primero de los cuerpos menores del sistema solar en ser descubierto, el 1 de enero de 1801, hace 225 años y dos días. Y casi 45 años antes que el último de los planetas… Neptuno. Último desde el punto de vista actual, porque cuando leí por primera y segunda vez este libro, era el penúltimo en ser descubierto.

No me extenderé mucho en el comentario. Se ha escrito demasiado sobre él para ser mínimamente original. Por supuesto, es muy recomendable. Que si parece un libro para niños, pero es un libro sobre los adultos, etc, etc, etc. Y si les da a ustedes el conocimiento del idioma de nuestros vecinos de allende los Pirineos, léanlo en su versión original en francés. Merece la pena. Por buena que sea la traducción al castellano, hay sutilezas que se aprecian mejor en el idioma de Molière. Y aquí lo dejo, que no me quería poner muy sesudo. Comentaré más despacio el día de Reyes si todo va bien. Pero aún me quedan tres libros más por comentar de los que leí antes de terminar el 2025. El último de ellos finalizado a las seis de la tarde aproximadamente del 31 de diciembre. Ya llevo muy avanzado el primer libro del 2026…

[Cine] El cine que he visto en 2025

Cine

En el año 2024 he registrada como vistas 60 películas de estreno a lo largo del año. La primera fue el 2 de enero y la última en el 29 de diciembre. De esas 60 películas, vi 44 en salas de cine, mientras que las restantes 14 fueron estrenos directos en plataformas en línea y un «estreno» a bordo de un avión intercontinental. Algunas de estas últimas tuvieron un estreno simbólico en salas de cines, de unos pocos días, generalmente una semana, con un número de sesiones limitado. Si es posible las veo en sala grande porque, sinceramente, aunque lo vaya a tener disponible en la televisión una o dos semanas más tarde, prefiero ver el cine en pantalla grande. Pero cada vez lo ponen más difícil. Como suele suceder, la inmensa mayoría de los estrenos que he visto en plataformas corresponden a Netflix, 12 películas, mientras que he visto una en Amazon Prime Video y dos en AppleTV+. Las fotografías acompañantes son las últimas que he hice en 2025… por lo menos con cámara digital.

Las películas que tengo registradas en mi base de datos desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha son un total de 1695. Con un promedio de unas 60.5 películas de estreno vistas al año, incluyendo también estrenos de antaño que se reestrenan en pantalla grande, cuando nunca vi previamente esa película en salas de cine. Para todas las películas que veo incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración personal e intrasferible, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. Aunque este año sí lo son. La valoración personal de una película cambia con el tiempo. También puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar esa valoración.

La valoración media ha sido de 3.34 puntos; la cuarta más alta de estos 27 años completos, pero con pocas diferencias con lo que sucede en los últimos años. La variabilidad en las puntuaciones ha sido la más baja de los 27 años completos. Es decir, suelo tener relativa buena intuición a la hora de evitar malas películas, aunque de vez en cuando me coma alguna de la que esperaba algo más y, al final, me resulta estomagante. En general, los estrenos directos en plataforma tienen puntuaciones inferiores. Siempre digo que voy a ver menos de estos, pero siempre caigo en alguna tarde-noche de aburrimiento. Y he evitado determinados estrenos en plataformas, con lo que antes me arriesgaba. Lo cierto es que me cuesta ponerme a ver largometrajes en la televisión.

Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver. Y como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. Por supuesto, como viene siendo norma en los últimos años, todas las películas han sido visto en versión original. Aunque la salas no siempre nos lo ponen fácil, por los horarios, por el número reducido de sesiones en versión original, por el escaso número de días en cartelera, no concebimos ya una película doblada. Nos suena horrible. Y no hemos visto algunas películas interesantes porque se nos han escapado. Es lo que hay.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
Salas de cine443.493.20
Netflix122.942.92
Amazon Prime Video14.004.00
Apple TV+12.082.00
Totales60*3,343.13

(*) Sí, suman 59. Recuerdo que hay una que consideré «estreno», que vi en un desplazamiento en avión intercontinental. Y que valoré muy bien

Creo que las cosas están claras. Somos muy cuidadosos con lo que elegimos ir a ver al cine. Y suelen ser películas sobre las que nos hemos informado, y que garantizan un mínimo de calidad. Y a partir de ahí lo que sea. Mientras que lo que veo en plataforma, en muchas ocasiones son meros actos de divertimento en los que arriesgas más. Al fin y al cabo, la suscripción mensual la tienes pagadas. Pero hay que decir una cosa. Algunas de las mejores películas de las plataformas tienen un estreno limitado en cines, y si podemos vamos a verlas en pantalla grande, por lo que esos «puntos» extra que podía tener se quedan en las salas de cine.

Por cierto, no está incluida en la estadística, porque ya la habíamos visto en pantalla grande en varias ocasiones. Pero quizá uno de los momentos mejores y más emocionantes fue volver a ver en pantalla muy grande 2001, a space odyssey, proyectada a partir de una copia sobre película de 70 mm de época. Un verdadero síndrome de Stendhal cinematográfico en algunos momentos. Y mira por dónde, he localizado la vez anterior que vimos esta película en salas. Que no hace tanto como pensaba.

A continuación, las diez películas que más he valorado. He tenido que excluir la que lidera la clasificación, porque es un reestrenó de una película de 1992 de animación japonesa, una maravilla. No son 10. Son 12, porque hay puntuaciones repetidas. Este año sí que han entrado en la clasificación la tienen una puntuación global de 4.00, el mínimo para entrar en la lista.

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
A house of dynamiteEE.UU.4454.50
SinnersEE.UU.5444.33
One battle after anotherEE.UU.5444.33
Small things like theseIrlanda4544.17
Affeksjonsverdi (Valor sentimental)Noruega4544.17
WarfareEE.UU.4444.00
All we imagine as lightIndia4444.00
ArmandNoruega4444.00
Pigen me nålen (La chica de la aguja)Dinamarca4444.00
Blue Sun PalaceEE.UU.4444.00
The life of ChuckEE.UU.4444.00
Hikaru kawa [光る川] (La doncella del lago)Japón4444.00

Cosas que me llaman la atención. La primera es que hacía muchos años que no incluía tantas películas nortemericanas tan a gusto. En los últimos años me sentía despegado del cine que venía de Hollywood, e incluso del cine independiente norteamericano. Pero este año, las películas que hay en esta lista selecta son películas que realmente me llegaron muy adentro. Y llama la atención de que una de ellas sea una película de terror, pero que me encantó. me gustó mucho. Aunque está empatada en puntuación con la favorita de la temporada de premios, he de decir que la he colocado por delante intencionalmente. Llama la atención la inclusión de tres películas nórdicas. Y también son tres películas excelente. Y quizá llame la atención que este año no han llegado a la cartelera tantas propuestas desde Japón, que se solían colar en estos puestos altos. Pero ha sido por falta de oferta en la pantalla grande y no de calidad.

Y creo que con esto lo dejaré estar ya este año. Un saludo y mucho cine. Nos vemos en las salas de cine… suponiendo que el lamentable sistema de distribución y exhibición en salas no siga maltratando el cine de calidad y en versión original, como viene sucediendo últimamente.