[Cine] Tenet (2020)

Cine

Tenet (2020; 41/20200829)

Tercera película que vemos en las salas de cine tras la reapertura de los mismos tras los cierres por la epidemia de covid-19. Y probablemente una de las más esperadas, si no la más esperada. Bueno… está la cuestión de Disney con sus estrenos en plataforma digital a casi 22 aurelios, más las suscripción. Ahí me parece que hay un puntito de tomadura de pelo… Sobretodo porque hasta ahora todas sus adaptaciones a acción real de películas de animación han estado por debajo en calidad con respecto a sus versiones animadas. Y el tratamiento que dieron en su película de animación a la joven china de leyenda, siempre me ha parecido bastante cutre en su resolución. Pero vamos a centrarnos en la nueva película de Christopher Nolan, que es lo que interesa.

Nolan ha mantenido algunas constantes de su carrera que han aparecido en sus películas, para mí, más interesantes. Y es su tratamiento del tiempo. De atrás hacia delante, historias paralelas que transcurren a distinta velocidad, especulaciones sobre el espacio-tiempo,… También sobre la realidad percibida, las apariencias, frente a la realidad intrínseca. Son juegos o reflexiones complejas de sacar adelante en un medio narrativo como el cine, pero que cuando se consigue, a mí me gustan mucho. Y aquí, en esta película, aborda sin tapujos la cuestión del viaje en el tiempo. De una forma original, pero en la que se mete en algún jardín raro un poco tontamente.

Nolan rueda bien. Planifica bien. Mira bien. Con un buen director de fotografía con el que ya ha contado en otras ocasiones como Hoyte Van Hoytema, ofrece un espectáculo visual atractivo. Y todos estos elementos están en la película. También suele contar con buenos intérpretes a los que dirige bien. Cierto es que en esta ocasión, no profundiza realmente en ellos, ni siquiera cuando tiene oportunidades para establecer interacciones muy interesantes. Ya hablaré de la que más me parecía interesante y que resulta un poco decepcionante… quizá por la limitación de las dos horas y media de duración de la película. Larga en sí misma, corta para algunas cosas.

La película no cuenta tantas cosas, ni tan interesantes. No deja de tener el esquema tradicional de una película de James Bond, con un protagonista que no sería más que una variante de un “James Bond”. Los paralelismos son tremendo. Incluso la prescindible secuencia del protagonista, John David Washington, con una desaprovechada y prescindible Clémence Poésy, recuerda a la obligatoria secuencia de 007 con Q, el individuo que le provee de chismes raros para sus misiones. Cuanta con su acto de presentación, de acción trepidente, como las de 007, planteamiento del problema, los vaivenes tradicionales de la aventura y la resolución, también con abundante artificio. La “chica Bond” aquí está representada por el papel de Elizabeth Debicki, y, por supuesto, hay un malo malísimo, casi una parodia de malo ruso, interpretado, muy bien, por Kenneth Branagh. El ingrediente que la diferencia, que le da originalidad y que habría de ser fundamental es el tratamiento del viaje en el tiempo y sus potenciales paradojas.

Este tratamiento del viaje en el tiempo está bastante bien planteado. Aunque Nolan, que ejerce también de guionista, cae en la trampa de intentar dar “explicaciones” “científicas/seudocientíficas” sobre lo que está pasando. Que si la entropía, que si otras mandangas. Explicaciones, diálogos, que son absolutamente prescindibles, para empezar porque desde el punto de vista científico no tienen ni pies ni revés, esto no es especulación científica como en alguna otra de sus películas, y porque alargan innecesariamente la película. Recordemos que Hitchcock nos decía que la naturaleza del macguffin es indiferente. Que la presencia del mismo sólo sirve para mover a los personajes y la acción. En Notorious (Encadenados), el macguffin es un polvo negro en botellas de vino cuya naturaleza nunca es explicada, ni falta que hace, para que la película sea una maravilla, una de mis favoritas. Pues aquí igual. Vale, se viaja en el tiempo. Qué más da cómo y porqué, lo que importa son las paradojas, la tensión en los personajes y la resolución de las tramas en las que se ven inmersos, economizando en secuencias de cháchara seudocientífica, tan habituales en las películas actuales de fantaciencia ficción, y que no hacen más que aburrir.

Me falta empatía con los personajes. El protagonista es razonablemente interesante. Y además lo hace bien. La chica,… meh. El malo es divertido, pero paródico en algunos momentos. Y la gran pérdida de la película, la relación que podía haber dado un interés más humano es la relación el personaje que interpreta Robert Pattinson. No desvelaré detalles, pero me recuerda a la relación del Doctor y River Song en la serie Doctor Who, una relación que animó y dio brillantez a muchos capítulos de esa serie mientras duró y tuvo sentido. Aquí… apenas asoma nimiamente el interés que puede tener. He oído alguna opinión de que la película podría tener secuelas donde esta relación podría explotarse. Pues haber, porque le hace falta ese tipo de elementos a esta historia.

Y tengo algunos problemas con la pirotecnia final. Aunque creo que la seguimos razonablemente bien, no deja de bordear constantemente la confusión. Y hay cosas que chirrían. Un grupo de unas decenas de militares o paramilitares avanzando bajo un fuego intenso de los malos y que no le den a casi ninguno… ¿Es que los malos son stormtroopers de una galaxia muy muy lejana? Detalles. Pero que me parecen impropios de una producción con ambiciones.

Durante la película me entretuve mucho. Me divirtió. Las dos horas y media de película se me pasaron en un vuelo. Pero luego, cuando sales y empiezas a pensar… ves que la película hace aguas, tontamente, por donde muchas películas de acción actuales. Y te quedas con eso. Es entretenida. Curiosa en su tratamiento de los viajes en el tiempo, pero una película más de 007 con una mayor atención a los aspectos visuales y sonoros, que son excelentes. Y ya está.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Under the skin (2013)

Cine

Under the skin (2013; 39/20200808)

Primera película en versión original que se puede ver en sala de cine, en la gran pantalla, en Zaragoza, desde que dio comienzo el confinamiento de la población y cierre de los espectáculos por la epidemia de covid-19 haya por marzo de este año. Parece que haya pasado tanto tiempo ya. Esta película ya había sido anunciada para su estreno en primavera. Pero la peculiar mezcla de terror y ciencia ficción que nos ofrece Jonathan Glazer no ha llegado hasta el verano. Eso sí… el retraso en el estreno es mucho mayor, porque fue presentada en 2013. Y estrenada en el Reino Unido en 2014. Curioso, para una película que tiene unas críticas extremadamente positivas. Aunque no parece que haya gozado del favor del publico.

Hoy, fotográficamente, Edimburgo. Inevitablemente.

Tras un incidente de un motorista en la carretera, este rescata a una mujer y la lleva a una furgoneta. De ella saldrá completamente recuperada y circulando por las calles de Edimburgo con el inconfundible aspecto de Scarlett Johansson. A partir de ahí la veremos recorrer Escocia, seleccionando de vez en cuando hombres a los que lleva a una misteriosa casa donde desaparecen en un… mejor que lo veáis vosotros.

Es difícil definir el género de la película. Como ya he dicho oscila entre el terror y, ¿la ciencia ficción, quizá? Muchos dirían que sí, asumiendo la condición de alienígena de la mujer sin nombre. Un ser que parece más movido por la curiosidad o por un impulso que no soy capaz de definir que por el impulso sexual que sí parece mover a los que podríamos definir sus víctimas. Pero tal vez no sea una alienígena, tal vez sea otro tipo de monstruo. O ser. O los monstruos somos los hombres que la hemos creado de alguna forma. La película está abierta a interpretaciones. Y quizá ese sea el motivo del limitado éxito entre el público. Un público demasiado acostumbrado a que le de resueltos los misterios.

Pero esto no va a suceder en una película con un final que aclara pocas cosas. Sólo que la mujer, el ser interpretado por Johansson cambia, sus motivaciones evolucionan, lo cual puede no bastar para salvarla de sí misma o de su entorno. Película muy atractiva visual y sonoramente, con una Johansson a su mejor nivel, que no veíamos desde que se lanzó a ganar dinero a espuertas en el cine de acción más o menos superheroico. La película tiene muchos y buenos valores cinematográficos. Pero su intención y su mensaje resulta demasiado críptico y deja un cierto desconcierto. Así que, bueno, vosotros veréis. A mí, me mereció la pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Last and First Men (2017)

Cine

Last and First Men (2017; 38/20200802)

Ayer viernes se abrieron al público después de casi ocho meses los cines más céntricos de Zaragoza. Con una cartelera un poco de circunstancias, pero que ahí está. Y con una película, sólo una, de estreno… o algo así. Si la vamos a ver ya os cuento. De momento, tiro de estreno en el catálogo de Filmin, de los debidos al Atlantida Film Festival. Un película que estará disponible en la plataforma durante unos días.

La película fue dirigida por el islandés Jóhann Jóhannsson, habitualmente compositor, cuya música ha estado presente en diversos títulos de éxito en la última década. Y sobre cuya carrera como director poco más podremos decir, puesto que murió incluso antes de que estuviese totalmente terminada. Una película de carácter más bien experimental, muy poco usual. Está basada en la novela del mismo título del británico Olaf Stapledon. La novela narraba la historia del género humano a lo largo de 18 especies que abarcan dos mil millones de años. Homo sapiens sería la primera. Cuando se publicó, en 1930, no se concebía todavía que las especies precursoras, como los neandertales, fueran humanas. Hoy habrá que incluirlas en el listado. En cualquier caso, la película está narrada desde el futuro remoto, cuando una persona de la última de estas especies, con la voz de Tilda Swinton, envía un mensaje al pasado con la esperanza de que sirva para salvar de la extinción a esta última especie y, por lo tanto, al género humano.

Salvo la narración de Swinton, no aparecen más personas en la metraje. Un signo quizá de que el mensaje fue lanzado en vano. Mientras escuchamos la narración, acompañadas de la música del propio Jóhannsson y de Yair Elazar Glotman, vemos una serie de imágenes rodadas en blanco y negro, con película de 16 mm, lo que les da un aspecto granuloso orgánico, el director de fotografía es Sturla Brandth Grøvlen, que se centran principalmente en antiguos monumentos de la antigua República de Yugoslavia, del tipo brutalista, hormigón puro y duro, que tanto gustaban a los antiguos regímenes comunistas. Aunque hay cierta variedad. En cualquier caso, nos sirven para representar esas civilizaciones desaparecidas en la historia del género humano, imaginada por Stapledon.

No es una película comercial. Es puro arte y ensayo. Ciencia ficción, claramente, pero también reflexión filosófica sobre la naturaleza del ser humano. Y sobre un hipotético destino. Optimista a pesar de su ominoso futuro en la narración, puesto que en estos momentos, nadie en sus cabales imagina 2.000 millones de evolución humana. Ya veremos (no quienes escribimos/leemos esto) si salimos vivos de los siglos inmediatos como civilización y de los próximos milenios como especie. A mí, la propuesta me ha convencido. Pero sólo la recomiendo a quienes quiera adquirir riesgos en la experiencia cinematográfica, con la mente muy abierta a lo que es o puede ser el cine. Quien se sienta incapaz de imaginar una narración que no sea bajo el esquema tradicional occidental de “planteamiento, nudo y desenlace”, que ni se lo plantee. Tiene una extraña belleza, la cinematografía del noruego Grøvlen es todo un tratado de fotografía en blanco y negro, la música cautiva y la narración de Swinton estremece.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; segunda ronda de aventuras espaciales,… o así

Televisión

Es irónico que en esta época donde pasamos más tiempo en casa que nunca, mi actividad en este Cuaderno de ruta haya bajado tanto. Cuando habitualmente escribo 6 o 7 entradas por semana, la pasada me quedé en tres. Pero claro… aunque tenemos el cine en las plataformas de vídeo bajo demanda, hace semanas que no vamos a un estreno en salas comme il faut. Y si ya, antes de las medidas de emergencia estaba en crisis lectora,… ahora no me concentro en la lectura ni por lo que se dijo. Si sumas que en estos días dedico más tiempo a refrescar mis conocimientos como especialista en medicina preventiva y salud pública en materia de epidemias, que a leer sobre mi afición a la fotografía, ahí se pierden varias oportunidades para escribir en estas páginas. Y no, no me siento tentado a escribir sobre LA epidemia. Aunque creo que mis palabras serían mesuradas y correctas en función de la ciencia conocida, a efectos prácticos lo único que sucedería es aumentar el ruido de fondo que ya existe sobre el tema. Conclusión, desde el viernes no he escrito nada.

Picard se asocia a su origen francés y a sus viñedos. Pues nada, viñedos en Alsacia, para ilustrar la entrada de hoy.

Hoy me dedicaré a la televisión, que eso no falla. Ya dije hace dos semanas que había visto unas cuantas series con aventuras espaciales, de las que ya adelante mi comentario sobre un par de ellas. Vamos ahora con las otras dos.

La primera de ella es la segunda temporada en Netflix de Altered Carbon. Ese futuro interestelar y distópico en el que es difícil morir si puedes trasladar tu conciencia y tu ser de un cuerpo a otro. Ha seguido en la línea de su primera temporada. Mucho protagonista musculado, bastante violencia, protagonistas conflictuados frente a los malvados tradicionales de este género de series. Tengo cierto límite de tolerancia hacia este tipo de productos, y creo que he llegado al mío. La serie no está mal, pero te tiene que gustar este tipo de series de ciencia ficción, más basadas en los excesos de testosterona que en tramas sutiles o en reflexiones sociopolíticas. No puedo asegurar si veré más temporadas, pero en estos momentos no me supondría ningún problema si desapareciera del futuro televisivo.

Una serie que me despertó cierta expectación, aunque un interés moderado, fue Star Trek: Picard, la última de la veterana franquicia de aventuras espaciales buenrollistas, que se puede ver en Amazon Prime Video. Nunca he sido un trekkie. Guardo un recuerdo cariñoso de los episodios que veía de la serie original en mi infancia, pero las película que empezaron a hacer a partir de 1979 y las series posteriores me han parecido siempre un tanto… cutres. Lo aceptable en los años 60 no me convenció tanto con posterioridad. Pero la penúltima serie de la franquicia sí que me gusto, especialmente en su primera temporada, gracias a una trama bastante interesante y a personajes más interesantes que los habituales, con más conflicto e imprecisión ética que el buenrollismo habitual de la serie. Y eso elevó mis expectativas por evoluciones futuras. Pero con un interés moderado, he dicho, puesto que Picard (Patrick Stewart) es un personaje que me cae… mal. Y especialmente, las películas que protagonizó en los años noventa eran malas de narices. La serie… con ese conflicto entre humanos (y otros alienígenas) y las inteligencias artificiales con aspecto antropomórfico… mucho mejor como producción que muchas series de la franquicia anteriores, pero con un interés limitado. A estas alturas, el tema de los androides con inteligencia artificial y aspecto humano se ha tratado un montón de veces mucho mejor que en esta ocasión. Las aventuretas son pasables. Y Picard,… sigue siendo un personaje que no me cae especialmente bien.

Y vale por hoy. Aunque según como evolucione la cosa, igual aumento el número de comentarios televisivos para que no se me acumulen las series interesantes que estoy viendo.

[TV] Cosas de series: aventuras y desventuras en el espacio-tiempo

Televisión

No lo he hecho a propósito pero me acabo de dar cuenta que en los últimos tiempos he terminado muchas temporadas de series que se mueven en el ámbito de la ciencia ficción, en la aventura espacial, con o sin viajes en el tiempo. Vamos con dos de ellas.

Decimosegunda temporada ya para la nueva época de Doctor Who que dio comienzo en 2005, y que nos trajo hace ya un tiempo su primera reencarnación femenina de la mano de Jodie Whittaker. Aunque ya podríamos decir que ya ha tenido dos versiones femeninas, suponiendo que se cuenten las reencarnaciones de universos alternativos. Creo. Siempre ha sido una serie que ha oscilado entre la aventura espacial cienciaficcionesca y el terror fantástico extraterrestre. Prefiero lo primero, aunque me he quedado con la sensación de que en esta temporada ha predominado lo segundo. Si bien los últimos episodios han sido más espaciales. No está mal, sigue siendo entretenido, me gusta el toque que le da Whittaker, pero… hecho de menos los tiempos en los que se acompañaba de algún compañero, casi siempre compañera, carismática. Ahora tiene un grupo de ellos, tan políticamente correctos, que parecen un anuncio de Benetton pero con los bebés ya talluditos. En fin… la verdad es que me gusta cuando vuelve, ahora, la Doctora, pero ya no me entusiasma como antaño.

Ale… aventuras espaciales para todos los gustos. En Disneyland Paris.

Y hemos tenido en HBO la primera temporada de una parodia espacial protagonizada por Hugh Laurie, en el papel de “capitán” de la Avenue 5, que también es el nombre de la serie, una nave que por un “accidente”, se sale de trayectoria y ve convertido su viaje espacial de unas semanas en uno de varios años. Empeorando la situación cada vez que intentan arreglarlo. Humor absurdo, humor negro, humor escatológico, humor políticamente incorrecto, aunque no demasiado, que tardó un poco en entrarme, pero que al final me ha divertido. Mejorable, francamente, pero visible.

[Libro] Luna Apogeo

Literatura

Sinceramente, supongo que el éxito de ventas que se nos dice que tiene este libro entre los libros electrónicos de Amazon se debe a que suele estar a precios muy baratos. Típico producto de la autopublicación, la de los autores que se quejan de que las editoriales no los aceptan, y no les dan oportunidades. Desconozco cuál es la realidad de la relación del autor del libro Rubén Azorín. El comentario anterior tiene un carácter generalista. Pero si he aprendido algo en los últimos tiempos, después de varias experiencias con los libros autopublicados, es que la existencia de un editor es un cribado importante para garantizar la calidad de los libros que llegan al lector. Otro problema es los criterios que imponen las empresas editoriales, que pueden sesgar sus decisiones, dejar en la cuneta obras interesantes y publicar algún pestiño que otro. El tema es complejo. Pero cada vez estoy más convencido de que tiene que haber alguien, con criterio, que sirva de puente entre el entusiasmo del escritor, que ha dedicado tiempo y esfuerzo a su obra, y que comprensiblemente quiere que se lea, y el lector… que debe tener ciertas garantías de que lo que se pone a la venta tiene alguna cualidad que hace que eso merezca la pena.

Había leído previamente un relato de Rubén Azorín. No sé si llamarlo novela corta o cuento largo. Y si no era redondo, apuntaba algunas maneras. Era un tanto confuso. Quizá con pretensiones un poco elevadas… pero bueno. No entusiasmaba, pero se dejaba leer. Y hacía tiempo que había ido viendo comentarios sobre estas novelas sobre la Luna del mismo autor. Pero determinadas experiencias relativamente recientes sobre libros autopublicados me hacían ser prudente. Hasta que apareció a la venta por el ridículo precio de 89 céntimos. Y dije… bueno… a partir de ahora lo único importante que puedo perder es el tiempo. Y decidí leerlo.

Pues eso… la luna. Fotografías de la luna o con la luna… que para eso estamos, para estar en la luna.

Y aquí vino la sorpresa negativa. El libro no es realmente ciencia ficción seria. Por muchos comentarios que veáis de gente que diga eso… pues no. Fijaros… una anédocta…

En resumen… 89 céntimos es un precio excesivo para este libro. Claro está, atraerá a muchos lectores que ante determinadas políticas demenciales de precios del libro en España y otros países de Europa, optan por libros baratos. Luego… bueno, en los aficionados a la fotografía es conocido el fenómeno que poca gente reconoce que se ha equivocado a al comprar su cámara fotográfica. Y se convierten en defensores de su trasto, aunque no les guste nada. Pues supongo que puede pasar algo así en el mundo editorial. Surgen muchos apóstoles de la autopublicación,… que luego no pueden volverse atrás cuando este sistema empieza a provocar una lluvia de mediocridades. Cuando no de bodrios. Quizá la autoedición, la autopublicación pueda tener sentido en determinados entornos… pero con un público educado y con criterio para discriminar. Si no… es preciso un proceso editorial. Quizá por eso me gustan las pequeñas editoriales que arriesgan donde los intereses comerciales de las grandes lo impiden. Pero un cierto proceso editorial, un cribado, una crítica constructiva a priori, ha de existir. Si no, vamos mal…

Se oye con frecuencia que el potencial del cerebro es impresionante y que sólo se usa el diez por ciento del mismo. Hay… un montón de obras de ficción, literarias o audiovisuales, sobre esta premisa. La realidad… el origen de esta creencia fue la entrevista de un periodista a un neurocientífico. Este lo que dijo en realidad es algo así como ‘no sabemos para qué sirve el diez por ciento del cerebro’, que no es lo mismo que ‘el diez por ciento no se utiliza’… pero el periodista transcribió como el vino bien. Es como cuando un periódico de mi ciudad, el Día Mundial del Sida, allá por mediados de los años 90, convirtió el dato ‘un 12 % de los infectados por el VIH lo han sido por transmisión heterosexual’ en un ‘un 12 % de los heterosexuales están infectados por el VIH’, lo cual hubiera sido en aquellos momentos una catástrofe monumental. Se quedaron tan anchos. Nunca hubo rectificaciones.

Volvamos al libro… empecé a ponerme mosca cuando el autor refleja en un momento dado la mandanga esta del cerebro sin usar. Claro que lo usamos… anda que no cuesta energía y problemas en el parto el tener un cerebro de este tamaño… como para no usarlo… Empecé a sospechar del bajo nivel científico del libro… y continuó… bueno. No es un libro de ciencia ficción. Es un libro que toma elementos de mitos urbanos diversos y teorías conspiranoicas diversas para montar una trama con hombrecitos verdes y la luna que se aleja, mezclado con las tradiciones más consolidadas de ese infame cine que es el de catástrofes naturales.

El libro se va desmoronando por completo. Los personajes están prefabricados, nunca sabes exactamente cuál es el principal… ni siquiera hay una convergencia real y clara de muchos ellos que dé sentido a las historias más o menos paralelas… no hay empatía real. Y todo desemboca en un tramo final confuso y sin resolución. Pero al mismo tiempo, tampoco sientes que allá un cliffhanger que te induzca a creer que va a haber una segunda parte, la hay, y que merezca la pena leerla. Que no creo. Y espero que nadie se enfade mucho porque no me haya gustado la novela… que luego recibo comentarios o mensajes de todo tipo. Algunos son educados, y se pueden ver. Pero otros son groseros… y esos no. Parece que no gusta en algunos autores, y con más frecuencia en sus amigos, que a algunos no nos gusten sus libros.

[Libro] Máquinas como yo

Literatura

Hace ya algún tiempo que Ian McEwan es un habitual de mis ratos de lectura. Amsterdam fue la primera novela que leí de este escritor británico, y tras el impulso al conocimiento de su obra que obtuvo de la adaptación de su novela Expiación, he ido poniéndome al día del conjunto de sus novelas. Especialmente las escritas en lo que llevamos de siglo. Y me gusta. Generalmente, me suelo quejar de una cosa con respecto a estas novelas. En varias de ellas he encontrado traducciones al castellano que no me resultan satisfactorias. Pero no voy a profundizar en este tema ahora. Realmente, lo que me tengo que plantear es leer sus obras en el inglés original.

Una diversidad de escenas en la Inglaterra “real” frente a la “alternativa” de la novela. No sé muy bien cual prefiero… aunque la de la novela es tan atribulada o más que la real.

En su última novela, la que os traigo aquí y ahora, McEwan se pasa al género de la ucronía con toques de ciencia ficción. O a la ciencia ficción en el ámbito de una ucronía. Recuerdo a la audiencia que una ucronía es una historia alternativa basada en hechos que no sucedieron pero que pudieron haber sucedido. Ambientada en los años 80 del siglo XX, estamos en el Reino Unido, un Reino Unido en el que Alan Turing no murió dos años después de ser condenado en 1952 por las leyes homófobas británicas, arruinando su carrera. Pesó mucho más la homofobia que el agradecimiento por los importantes servicios prestados a su “patria” durante la guerra mundial. Es lo que tienen las “madres patrias”,… que suelen comportar como madrastras, peores que las de los cuentos. Que en la vida real hay muchas madrastras que son muy buena gente.

Así que encontramos al protagonista de la novela, un tipo inteligente pero holgazán e inconstante, de unos treinta años, con tendencia a dilapidar el dinero que consigue especulando el bolsa, que está enamorado de su vecina de 22 años, y que gasta una ingente cantidad de dinero en comprar uno de los 25 primeros adanes y evas, los primeros robots androides, casi indistinguibles de un ser humano y con una programación basada en la inteligencia artificial y en el aprendizaje. Todo ello mientras el cuerpo expedicionario británico se dirige a las Malvinas recién invadidas por el dictatorial ejército argentino, a una guerra con unas consecuencias muy distintas de las de nuestra línea temporal. Y mientras se configura un extraño triángulo de relaciones, de verdades y mentiras, de secretos e historias personales atribuladas, que cambiará por completo la vida de los protagonistas.

Esta nueva novela de McEwan entra en un tema que a mí siempre me ha parecido muy interesante; la reflexión sobre lo que es ser humano, o más bien, ser persona. Un ser inteligente con capacidad para la reflexión, con deseos y voluntades, y con autonomía para tomar decisiones sobre su vida. Unas cualidades que hasta el momento sólo hemos encontrado desarrolladas en forma apreciable en la especie Homo sapiens. Pero cuya posible aparición en las máquinas creadas por el ser humano en un futuro cuya cercanía no podemos valorar con precisión, crearía una situación de singularidad tecnológica, en la que la relación del ser humano con las máquinas cambiaría por completo. Habitualmente, este tema suele ser utilizado por los autores no tanto para la reflexión sobre estos avances tecnológicos, sino como una reflexión sobre aquellas cualidades de hombres y mujeres que nos hacen humanos, con todas sus consecuencias.

Sin embargo, McEwan va más allá. Puesto que hay una cuestión que no podemos olvidar, humano sólo puede ser aquel ser perteneciente a una especie animal del género Homo con las características mencionadas. Actualmente sólo hay una. No debemos descartar que otras especies extinguidas del mismo género hayan merecido también la misma denominación, humanas, especialmente cuando ya sabemos positivamente que de ellas hemos heredado un cierto porcentaje de nuestro genoma. Que nuestra especie y aquella especie eran capaces de procrear y, en este proceso, generar individuos viables capaces de tener descendencia. Lo cual hasta hace un tiempo prácticamente suponía adjudicar a todos los involucrados a la misma especie. Ahora se manejan otros criterios. Pero, ¿un ser electrónico? ¿una máquina? Quizá pueda ser capaz de reflexionar y razonar, tener deseos y voluntades; pero quizá eso no la haga necesariamente humana. Quizá esas características conviertan a las máquinas en personas, pero no en humanos. Quizá sus valores sean distintos. Quizá sean más integros. O quizá no comprendan las sutilezas de la ética humana. Quizá no tenga la capacidad para aceptar las contradicciones del comportamiento de los seres humanos. Quizá carezcan de empatía. O quizá puedan ser un espejo que nos devuelva de forma más nítida esas contradicciones éticas de los seres humanos. Y ahí es donde se adentra la reflexión de McEwan en este libro.

Las historia se desarrolla con parsimonia, a pesar de no ser una novela muy extensa, se va a unas 360 páginas, lo cual la pone muy claramente por encima de las novelas cortas, pero no la lleva a ser una novela larga. De acuerdo al ajedrez y otros juegos de mesa mencionados en el libro, se toma su tiempo en disponer las piezas sobre el tablero, por limitado que sea su número, para desembocar en un tercio final donde condensa dos cosas. La liberación de la tensión argumental, potente, que ha ido acumulando, y el planteamiento con todas sus consecuencias de las diferencias entre el ser humano y la máquina inteligente y autónoma.

Es una historia y una narración que crecen en el recuerdo, y que encuentro muy recomendables, aunque no vaya a ser mi favorita del autor. Pero, indudablemente, tiene cualidades muy apreciables. Especialmente a la hora de hacer notar que nuestra humanidad no está en nuestra inteligencia y en nuestras más brillantes potencialidades, sino en nuestros defectos, en nuestras contradicciones. La novela tiene más dimensiones; la política, la social, la tecnológica,… que no tienen desperdicio. Y también es una bella, aunque poco convencional, historia de amor.

[Cine] Ad astra (2019)

Cine

Ad astra (2019; 48/20191010)

Al regreso de las vacaciones, recibí una llamada del grupo de amigos de ir al cine, aquellos que no habían venido con nosotros a Japón, proponiéndome salir el jueves a ver una película y tomar unos chismes para contarles el viaje. Me dijeron que la cartelera se había renovado, que parecía haber cosas interesantes y… que eligiera yo mismo. Grave responsabilidad. Porque ciertamente la cartelera se había renovado, había una serie películas que parecen de calidad… pero cuyos temas o planteamientos a priori no me resultaban nada motivadores. Reconozco que llevo una temporada en la que el tema de las películas me influye mucho para decidir qué quiero ver y qué no. Por buenas que sea las críticas de un largometraje, si de lo que habla no me interesa… pues me entra la desgana.

No sabía muy bien cómo ilustrar la entrada de hoy, hasta que he recordado los cosmonautas de madera que encontramos este verano cerca de la Berlinische Galerie… así que he tirado de fotografías de aquel viaje por Alemania.

Finalmente, opté, y se me aceptó, por las aventuras espaciales de Brad Pitt, dirigido por James Gray, reconvertido gracias a la magia del cine en un astronauta altamente motivado y competente, al que se le presenta la misión de recorrer el sistema solar con el fin de salvar a los mundos habitados de una catástrofe de dimensiones incalculables. Y con su padre, Tommy Lee Jones, del cual se encuentra separado desde hace décadas, antes incluso de que abandonase la Tierra en una misión a la búsqueda de vida extraterrestre, involucrado en el tema.

Realizaré la valoración de mis impresiones sobre esta película en dos partes.

En primer lugar, la inmediata tras la salida del cine. Nos resultó una película entretenida. En la moda de otras películas de ciencia ficción de los últimos tiempos que tratan de proponer una puesta en escena lo más realista posible, sin alegrías más propias de la fantasía que de la anticipación científica, se convierten en películas sobrias. Hay mucho homenaje a 2001, eso sí, incluso con cierto ironía sobre el contraste entre lo imaginado por Kubrick/Clarke y lo que probablemente deparará la realidad. Y cierta pretensión de película trascendente. La película, con dos horas de duración, se toma su tiempo para ir desarrollando toda la trama, pero tiene ritmo. Las interpretaciones son correctas, y a Brad Pitt, que no deja de ser un actor relativamente limitado que depende mucho del papel que se le otorgue y del trabajo del director, se amolda bien al que le ha tocado en suerte. Como digo, impresiones del primer momento.

Pero la película soporta regular, casi tirando a mal, una reflexión posterior. Existen una serie de secuencias que no voy a desvelar que me chirrían. Cuya eliminación con pequeñas correcciones en el guion haría funcionar la película igual de bien o mejor. Cierta persecución, cierto abordaje a cierta nave, el propio McGuffin de la película, esa amenaza terrible a la humanidad,… o son superfluas, o ponen en grave riesgo la suspensión de la incredulidad del espectador, especialmente cuando se aspira a moverse en el terreno de la ciencia ficción dura, o ambas cosas. La película tiene cierta aspiración a la trascendencia, a hablar de temas importantes… y al final,… igual se queda en una aventureta más o menos conseguida pero con deficiencias. Demasiadas pretensiones para un mensaje final menos lúcido de lo que se nos quiere hacer creer. Las actrices participantes, prácticamente de floreros. Especialmente, Liv Tyler. La presencia de la interesante Ruth Negga sabe a poco.

Película por lo tanto con sabor agridulce, y que no sé muy bien como valorar. Ya la crítica se había mostrado dividida. Su paso por festivales había transmitido cierto descontento, aunque luego un número apreciable de críticos más o menos profesionales la hayan considerado bien, con alguna disidencia. Probablemente se le pueda dar un aprobado. Aunque los pocos fallos que le vi, me parecieron demasiado chirriantes. En fin, cada cual verá.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Cine en TV] I Am Mother (2019)

Cine

I Am Mother (2019; 31/20190609)

Normalmente, siguiento mi tendencia de los últimos tiempos, este comentario cinematográfico tendría que haber aparecido en algún momento entre el jueves y ayer sábado. Pero he estado liado. Y ayer estuve en Madrid. Comiendo y charrando con unos buenos amigos a quienes hacía tiempo que no veía, y aprovechando para ver exposiciones de PhotoEspaña 2019. Todavía estoy digiriéndolas. Las comentaré en pocos días, pero todavía no he decidido cómo. Porque da para un par de entradas. Pero bueno. Vamos a centrarnos en este estreno cinematográfico de Netflix, dirigido por Grant Sputore, de quien no sé gran cosa, es su primer largometraje, pero con un reparto que prometía. También había leido alguna crítica favorable en algunos medios; aunque los tenía cogidos con pinzas, porque cada vez me fío menos de los “críticos” en los blogs de internet. No sé si es que no saben, o es que pertenecemos a distintas generaciones y hemos crecido con distintos valores. Entre ellos, los cinematográficos.

Ya que vi esta película afectado todavía por el desfase horario del viaje a China, os dejaré algunas imagenes del viaje, de las bellas Montañas Amarillas, Huangshan.

Estamos ante una cinta de ciencia ficción, subgénero postapocalíptico, en la que un robot de femmnina voz, “Mother”, (Rose Byrne [voz]) está al cargo de un almacén con miles de embriones humanos con el fin de relanzar la especie tras un evento de extinción masiva cuya naturaleza desconocemos. Asistimos a la crianza de una niña que llega a su adolescencia, innominada, “Daughter”, (Clara Rugaard), que avanza por buen camino, y que es la precursora de otros por llegar. Pero la llegada al búnquer de una mujer herida en misteriosas circunstancias, “Woman” (Hilary Swank), romperá el equilibrio de la microsociedad del búnquer, sembrando dudas en la joven sobre lo que está pasando en el mundo en realidad.

El largometraje no carece de algunos valores y de un planteamiento interesante. Resulta obvio desde un primer momento, por la relación entre el robot y la adolescente que un misterio hay. Que a la chica se le oculta información. Que hay un desconocimiento absoluto sobre lo que pasa fuera. Que son extraños los exámenes a los que se ve sometida. Que hay algo extraño en la cuenta de los días desde el evento de extinción masiva. Pero la resolución del mismo se vuelve a ratos morosa y confusa. Tan simbólica pretende ser en algunos momentos que genera un cierto lío, aunque al final las cosas son cuatro conceptos que dejan claro lo que, más o menos, ha pasado. Lo cual no acaba de tener mucho sentido ni dejar claro cuál es el mensaje o la tesis del director. Por lo cual, no sabes si simplemente has visto un producto de entretenimiento con pretensiones, que no da más de sí porque no han puesto más de ellos.

Aunque correctamente interpretada, a mí me deja cierta sensación de descontento. No me acaba de convencer. Pero no quisiera desaconsejar formalmente la película. La ví dos días después de volver de mi viaje a China, afectado todavía por el desfase horario, que me causaba estar muerto de sueño a las siete de la tarde, mientras que a las cuatro de la mañana se me abrían ojos como platos, en los primeros días tras nuestro regreso. Así que igual tienen razón los que la defienden con cierta intensidad. A lo mejor. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro/Cine] Hacia China; The Wandering Earth // Yǐng [影; Shadow] (2018)

Cine, Literatura

Estoy de vacaciones. Dos semanas. Y estamos a punto de salir hacia Shanghái. Primer viaje a la China continental, después de haber visitado ya Hong Kong, Macao y Taiwán. Además de la popular ciudad china haremos algunas visitas a ciudades y algún parque nacional cercano. Esperamos visitar cuatro monumentos o áreas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En menos de dos semanas. Así que no nos vamos a aburrir.

Como me sucede en muchos viajes, en los previos al mismo me entran ganas de leer cosas relacionadas con el lugar de destino o ver películas también asociadas al país o la cultura a visitar. Y en las últimas semanas he leído unos relatos cortos de Liu Cixin, y este fin de semana vimos un película de Zhang Yimou. Que más podríamos esperar. El más prestigioso escritor de ciencia ficción y uno de los más prestigiosos directores de cine del gigante asiático.

Fotográficamente recorreremos algunos de los lugares de cultura china que he visitado hasta el momento. Como la isla de Lantau en Hong Kong.

The Wandering Earth

Comenté hace unas semanas el estreno en Netflix de la película del mismo título que el relato que da inicio y también da título a esta colección de relatos cortos de Liu Cixin. La mayor parte de ellos fueron escritos antes de que publicase sus novelas más famosas. Y como parece norma en él, se pueden adscribir a lo que se llama ciencia ficción dura, aunque altamente especulativo en las cuestiones científicas que acompañan a los relatos. Cuando compré el libro electrónico, todavía no estaba en su versión castellana, por lo que lo he leído en inglés. No parece que esta se haya publicado todavía, aunque he oído rumores que no tardará mucho.

Primero una comparación entre el relato y la película del mismo título. La base de ambas es la misma. Ante una previsible catástrofe ocasionada por el sol, la humanidad decide “motorizar” su planeta y lanzarlo al espacio profundo para buscar una nueva estrella en la que establecerse. Pero mientras la película se centra en las vicisitudes de la capulta gravitatoria prevista a su paso por la órbita de Júpiter, con un tono heroico en sus protagonistas, en el relato asistimos a las reflexiones de un hombre que comienza el viaje como niño, pero con un viaje a través del sistema solar mucho más riguroso y que dura décadas, vamos explorando las contingencias de un viaje semejante. Mucho más interesante, aunque difícil de llevar tal cual a la pantalla.

Las calles del viejo Macao.

Pero el caso es que la recopilación de relatos tiene otros muchos que son muy interesantes y con distintos tonos. Pare que a Liu le gusta destruir el planeta, de formas muy diversas; bien sea por fenómenos naturales extraplanetarios, por invasiones extraterrestres (hay algunos relatos en los que vemos el germen de la futura trilogía tricorpórea), o por la propia acción del ser humano. Hay catástrofes informáticas, viajes al centro de la tierra, viajes espaciales,… de todo. Y los tonos también varían. De los aventureros, a los dramáticos, alguno con cierto tono políticosocial, dentro de lo admisible en el República Popular China, y también alguno de tono irónico humorístico. Mentiría si no dijera que probablemente es el libro de Liu Cixin que más a gusto he leído.

Yǐng [影; Shadow] (2018)

Yǐng [影; Shadow] (2018; 30/20190526)

Conocí a Zhang Yimou a principios de los años 2000, cuando se pusieron de moda las películas chinas de periodo histórico más o menos remoto, con vistosas coreografía en las artes marciales. Pero realmente, lo más interesante de su cinematografía son sus primeras películas, de un tono muy distinto, y casi siempre con la presencia de la siempre atractiva e interesante Gong Li. Es cierto que la última película que ví de este director tenía un tono muy distinto, aunque contaba con la presencia de esta actriz. Que no aparece en la película que nos ocupa hoy.

La puesta de sol en Tamsui. O el museo nacional chino en Taipei en el encabezado.

Película que vuelve al género histórico. Pero con un aspecto visual muy distinto. Lejos quedan las coloridas imágenes de algunas de las películas que el dieron fama en occidente. Con la acción situada en un China inspirada en acontecimientos reales del siglo III, asistimos a una lucha entre facciones que se encuentran en una guerra apagada pero que se puede reactivar en cualquier momento. El comandante Ziyu (Deng Chao) se prepara para un combate singular con un lider militar adversario con el fin de reconquistar cierta ciudad para su rey, Peiliang (Ryan Zheng). Lo que no se sabe es que el auténtico Ziyu está gravemente enfermo, y quien da la cara es un sosias, Jingzhou, a quien ha prometido la libertad y el reencuentro con su madre, si todo sale bien. Dos fuertes mujeres, la hermana del rey, Qingping (Xiaotong Guan), y la mujer de Ziyu, Xiao Ai (Sun Li), tendrá también una fuerte influencia en la trama.

Como digo, la película se aleja del colorido de la películas históricas que dieron a conocer en occidente a Zhang. Rodada en tonos prácticamente mononcromos, muy grises, apenas los rostros de las personas aportan algo de color a la pantalla. En un ambiente de perpetuas lluvias y nublados, que acentuan la sensación de gravedad, opresión y de que nada es lo que parece, que muchas cosas se nos ocultan, en un drama que combina con habilidad las intrigas políticas y palaciegas con la acción bélica, todo en dosis muy razonables. Un drama, con algún tono de tragedia, que nos hace pensar en muchas ocasiones en los dramas o tragedias históricos de Shakespeare.

Está bastante bien hecha y bastante bien interpretada, y si no recibe de mi pare una valoración subjetiva superior es porque el género no es de los que más me atraen. Pero no es una mala película en absoluto y se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y los templos que bordean el estanque del Loto en el distrito de Zuoying de Kaohsiung

[Cine en TV] Liúlàng Dìqiú [流浪地球] 2019

Cine

Liúlàng Dìqiú [流浪地球] (2019; 26/20190501)

El estreno de hoy también viene de Netflix. Recientemente oímos hablar del gran éxito en su país de una de las primeras superproducciones en el ámbito de la aventura de ciencia ficción del cine chino, basado en una novela reciente de Liu Cixin. Novela que tengo pendiente de leer, en inglés porque no ha salido en castellano. En cualquier caso, tenía curiosidad. Liu se caracteriza por escribir ciencia ficción dura, aunque altamente especulativa, y la ciencia ficción dura no siempre es del gusto de las masas cuando se lleva al cine. Así que decidí ver la película antes de leer la novela, que es la siguiente que leeré cuando terminé con la de Murakami que llevo muy avanzada en este momento, siendo consciente que muy probablemente el tono de la obra literaria diferirá de la cinematográfica.

Ya tenemos ganas de ir a China. Recorreremos Shanghái y otras localidades cercanas. Cuatro patrimonios de la humanidad hemos contado. De momento, recordaremos nuestra visita a la isla de Hong Kong, en concreto a la localidad de Stanley, playa al sur de dicha isla.

En esta película dirigida por Frant Gwo (nombre por el que ha optado para presentarse ante las sociedades occidentales) nos encontramos ante una epopeya catastrófica que no deja de recordarnos a productos norteamericanos de hace 20 años. En medio de un frenesí constante, nos encontramos con que la humanidad se las ha apañado para, ante la amenaza de un expansión en gigante roja del sol, cosa que en realidad no sucederá hasta dentro de cuatro mil o cinco mil millones de años, motorizar el planeta para escapar del sistema solar y desplazarse a un sistema estelar más estable a 4,3 años-luz de distancia. O sea, Alfa Centauri, aunque no se nombre en ningún momento. Pero está previsto ayudarse de la gravedad de Júpiter para imprimir mayor aceleración al planeta, en el típico efecto tirachinas gravitatorio que se usa habitualmente con las sondas espaciales. Pero los cálculos han fallado, y la Tierra lleva rumbo de colisión con el gigante gaseoso de nuestro sistema solar.

Ya he dicho que Liu Cixin, hasta la fecha, escribe ciencia ficción dura con unos toques de alta especulación científica, que a mí no me desagrada. Pero esta película pone a prueba constantemente y duramente la suspensión temporal de la incredulidad que se da por descontada cuando te asomas a una obra de ficción. Tanto la gestión de los tiempos internos de la acción, como la inverosimilitud de determinadas maniobras, como determinados planteados, entre los que se encuentra la mayor… la capacidad de acelerar la Tierra fuera del sistema solar y el modo en que plantean separarse de la fatal atracción gravitatoria de Júpiter… me producen cierta vergüenza ajena.

A esto hay que sumar una realización vistosa, pero que realmente recuerda demasiado al cine de hace 20 años, y que detrás de la acción están las teorías sociales y morales de la dictadura china. No hay más que ver que la pareja protagonista de chico y chica, adolescentes, y que das por hecho al principio que van a ser novietes… pues son hermanos. Aunque sea adoptivos. Y viva la familia. No gran diferencia ideológica del cine más comprometidamente franquista. Porque todas las dictaduras, no importa el partido que gobierne, son más parecidas que diferentes

Sin embargo, con cierta benevolencia, le concederé el aprobado, muy justito, en todas las valoraciones. Porque la película entretiene. A pesar de que son más de dos horas de sillón, se te pasan rápido. Hay un esfuerzo notable de producción, aunque no siempre esté acertado, y los intérpretes hacen lo que pueden, con honestidad, con los guiones que les han puesto encima de la mesa. Ale pues… que hoy estoy de buen humor. Además, me llegó a principio de semana el visado para visitar China como turista a partir del 28 de mayo… así que… seamos buenos por una vez con la RPC.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] La esfera luminosa

Literatura

En marzo de 2018, hace poco más de un año, terminé de leer la trilogía del Recuerdo del pasado de la Tierra, aunque es más popularmente conocida como trilogía del Problema de los tres cuerpos, por el título de la primera de las novelas. Escrita por el chino Liu Cixin, la primera de las novelas no estaba mal, pero tampoco me atrajo tanto y a punto estuve de abandonar la lectura del conjunto. Sin embargo, seguí y mereció la pena. Tanto el segundo de los libros como la conclusión nos ofrecen una visión particular del universo, una teoría de porqué no encontramos vida inteligente aparte de la que ha surgido en la Tierra, y suponiendo que podamos calificar el comportamiento humano como “inteligente”. Su teoría del bosque oscuro, un universo en el que las distintas civilizaciones se esconden unas de otras por miedo a las agresoras y por la competición por los recursos, aparentemente ilimitados, pero que no lo serían si hubiese un suficiente número de civilizaciones en el mismo. Reconozco que en su conjunto, disfruté mucho con su lectura.

Todavía no os puedo mostrar fotografías de la China continental. Sí de Taiwán, Macao o, como en el caso de hoy, Hong Kong. Pero estamos trabajando para resolver esta carencia. Hoy tengo que mandar la solicitud de visado para visitar Shanghái y otras ciudades a su alrededor dentro de mes y medio.

El caso es que para este mes de marzo pasado se anunció la publicación en español de una nueva novela de Liu. “Nueva” es un decir. “Nueva” en cuanto a su publicación en nuestro idioma. Pero en realidad Liu la escribió y la publicó con antelación de la trilogía mencionada. Incluso por algunos detalles de la novela, y un comentario al final de la misma, podemos decir que transcurre en el mismo universo de ficción que la trilogía, y que incluso se puede considerar una especie de precuela. Odio esta palabreja. Pero si la buscas en el diccionario de la RAE, ya aparece. Sin notas sobre su uso, tal cual.

El punto de partida es la traumática experiencia de un joven de 14 años que ve cómo sus padres mueren fulminados por una esfera luminosa que se introduce en su casa el día de su cumpleaños. A partir de ahí, vivirá obsesionado por descubrir los secretos de estos misteriosos fenómenos atmosféricos, que le llevará a relacionarse con una joven oficial del ejército chino, un excéntrico físico del mismo país y un proyecto para la utilización de estos fenómenos como armas.

La novela es entretenida de leer, aunque tarda mucho en dar a conocer por dónde va a ir el misterio de las esferas, un misterio que va a estar relacionado con una nueva forma de ver la física de las partículas elementales, a un nivel muy ingenioso. Ingenioso, pero en estos momentos carezco de conocimientos para si calificarlo como fantasía o como ciencia ficción altamente especulativa. En cualquier caso, en paralelo desarrolla en paralelo una historia de obsesiones personales en la que los personajes actuales, a sus treinta años, viven sus vidas condicionados por lo que aconteció a la generación actual. La obsesión del protagonista por el fenómeno debido a la muerte de sus padres, compartida por otros personajes que aparecen. La obsesión de la protagonista femenina por las armas debida a la muerte de su madre. El tema de profundidad más notable es el uso de la ciencia y la tecnología más novedosas y experimentales como armas, cuando no se conoce el alcance exacto de sus efectos, y todas las derivaciones éticas que arrastran.

Como decía, novela entretenida de leer aunque irregular en su planteamiento. En mi opinión, hay muchos elementos superfluos en la historia. Dan la sensación de pertenecer a un narrador con ideas, pero con unos recursos limitados para su desarrollo, y que acaba por ser prolijo en el desarrollo de estas ideas. Se agradecería una cierta economía de recursos, crítica que también se puede aplicar en alguna de las novelas de su famosa trilogía. Como tal, seguro que interesará a los mayores aficionados de la ciencia ficción dura o especulativa, pero quizá descoloque a un lector más generalista. Yo me lo he pasado bien, pero sin entusiasmos.