[Cine en TV] I Am Mother (2019)

Cine

I Am Mother (2019; 31/20190609)

Normalmente, siguiento mi tendencia de los últimos tiempos, este comentario cinematográfico tendría que haber aparecido en algún momento entre el jueves y ayer sábado. Pero he estado liado. Y ayer estuve en Madrid. Comiendo y charrando con unos buenos amigos a quienes hacía tiempo que no veía, y aprovechando para ver exposiciones de PhotoEspaña 2019. Todavía estoy digiriéndolas. Las comentaré en pocos días, pero todavía no he decidido cómo. Porque da para un par de entradas. Pero bueno. Vamos a centrarnos en este estreno cinematográfico de Netflix, dirigido por Grant Sputore, de quien no sé gran cosa, es su primer largometraje, pero con un reparto que prometía. También había leido alguna crítica favorable en algunos medios; aunque los tenía cogidos con pinzas, porque cada vez me fío menos de los “críticos” en los blogs de internet. No sé si es que no saben, o es que pertenecemos a distintas generaciones y hemos crecido con distintos valores. Entre ellos, los cinematográficos.

Ya que vi esta película afectado todavía por el desfase horario del viaje a China, os dejaré algunas imagenes del viaje, de las bellas Montañas Amarillas, Huangshan.

Estamos ante una cinta de ciencia ficción, subgénero postapocalíptico, en la que un robot de femmnina voz, “Mother”, (Rose Byrne [voz]) está al cargo de un almacén con miles de embriones humanos con el fin de relanzar la especie tras un evento de extinción masiva cuya naturaleza desconocemos. Asistimos a la crianza de una niña que llega a su adolescencia, innominada, “Daughter”, (Clara Rugaard), que avanza por buen camino, y que es la precursora de otros por llegar. Pero la llegada al búnquer de una mujer herida en misteriosas circunstancias, “Woman” (Hilary Swank), romperá el equilibrio de la microsociedad del búnquer, sembrando dudas en la joven sobre lo que está pasando en el mundo en realidad.

El largometraje no carece de algunos valores y de un planteamiento interesante. Resulta obvio desde un primer momento, por la relación entre el robot y la adolescente que un misterio hay. Que a la chica se le oculta información. Que hay un desconocimiento absoluto sobre lo que pasa fuera. Que son extraños los exámenes a los que se ve sometida. Que hay algo extraño en la cuenta de los días desde el evento de extinción masiva. Pero la resolución del mismo se vuelve a ratos morosa y confusa. Tan simbólica pretende ser en algunos momentos que genera un cierto lío, aunque al final las cosas son cuatro conceptos que dejan claro lo que, más o menos, ha pasado. Lo cual no acaba de tener mucho sentido ni dejar claro cuál es el mensaje o la tesis del director. Por lo cual, no sabes si simplemente has visto un producto de entretenimiento con pretensiones, que no da más de sí porque no han puesto más de ellos.

Aunque correctamente interpretada, a mí me deja cierta sensación de descontento. No me acaba de convencer. Pero no quisiera desaconsejar formalmente la película. La ví dos días después de volver de mi viaje a China, afectado todavía por el desfase horario, que me causaba estar muerto de sueño a las siete de la tarde, mientras que a las cuatro de la mañana se me abrían ojos como platos, en los primeros días tras nuestro regreso. Así que igual tienen razón los que la defienden con cierta intensidad. A lo mejor. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro/Cine] Hacia China; The Wandering Earth // Yǐng [影; Shadow] (2018)

Cine, Literatura

Estoy de vacaciones. Dos semanas. Y estamos a punto de salir hacia Shanghái. Primer viaje a la China continental, después de haber visitado ya Hong Kong, Macao y Taiwán. Además de la popular ciudad china haremos algunas visitas a ciudades y algún parque nacional cercano. Esperamos visitar cuatro monumentos o áreas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En menos de dos semanas. Así que no nos vamos a aburrir.

Como me sucede en muchos viajes, en los previos al mismo me entran ganas de leer cosas relacionadas con el lugar de destino o ver películas también asociadas al país o la cultura a visitar. Y en las últimas semanas he leído unos relatos cortos de Liu Cixin, y este fin de semana vimos un película de Zhang Yimou. Que más podríamos esperar. El más prestigioso escritor de ciencia ficción y uno de los más prestigiosos directores de cine del gigante asiático.

Fotográficamente recorreremos algunos de los lugares de cultura china que he visitado hasta el momento. Como la isla de Lantau en Hong Kong.

The Wandering Earth

Comenté hace unas semanas el estreno en Netflix de la película del mismo título que el relato que da inicio y también da título a esta colección de relatos cortos de Liu Cixin. La mayor parte de ellos fueron escritos antes de que publicase sus novelas más famosas. Y como parece norma en él, se pueden adscribir a lo que se llama ciencia ficción dura, aunque altamente especulativo en las cuestiones científicas que acompañan a los relatos. Cuando compré el libro electrónico, todavía no estaba en su versión castellana, por lo que lo he leído en inglés. No parece que esta se haya publicado todavía, aunque he oído rumores que no tardará mucho.

Primero una comparación entre el relato y la película del mismo título. La base de ambas es la misma. Ante una previsible catástrofe ocasionada por el sol, la humanidad decide “motorizar” su planeta y lanzarlo al espacio profundo para buscar una nueva estrella en la que establecerse. Pero mientras la película se centra en las vicisitudes de la capulta gravitatoria prevista a su paso por la órbita de Júpiter, con un tono heroico en sus protagonistas, en el relato asistimos a las reflexiones de un hombre que comienza el viaje como niño, pero con un viaje a través del sistema solar mucho más riguroso y que dura décadas, vamos explorando las contingencias de un viaje semejante. Mucho más interesante, aunque difícil de llevar tal cual a la pantalla.

Las calles del viejo Macao.

Pero el caso es que la recopilación de relatos tiene otros muchos que son muy interesantes y con distintos tonos. Pare que a Liu le gusta destruir el planeta, de formas muy diversas; bien sea por fenómenos naturales extraplanetarios, por invasiones extraterrestres (hay algunos relatos en los que vemos el germen de la futura trilogía tricorpórea), o por la propia acción del ser humano. Hay catástrofes informáticas, viajes al centro de la tierra, viajes espaciales,… de todo. Y los tonos también varían. De los aventureros, a los dramáticos, alguno con cierto tono políticosocial, dentro de lo admisible en el República Popular China, y también alguno de tono irónico humorístico. Mentiría si no dijera que probablemente es el libro de Liu Cixin que más a gusto he leído.

Yǐng [影; Shadow] (2018)

Yǐng [影; Shadow] (2018; 30/20190526)

Conocí a Zhang Yimou a principios de los años 2000, cuando se pusieron de moda las películas chinas de periodo histórico más o menos remoto, con vistosas coreografía en las artes marciales. Pero realmente, lo más interesante de su cinematografía son sus primeras películas, de un tono muy distinto, y casi siempre con la presencia de la siempre atractiva e interesante Gong Li. Es cierto que la última película que ví de este director tenía un tono muy distinto, aunque contaba con la presencia de esta actriz. Que no aparece en la película que nos ocupa hoy.

La puesta de sol en Tamsui. O el museo nacional chino en Taipei en el encabezado.

Película que vuelve al género histórico. Pero con un aspecto visual muy distinto. Lejos quedan las coloridas imágenes de algunas de las películas que el dieron fama en occidente. Con la acción situada en un China inspirada en acontecimientos reales del siglo III, asistimos a una lucha entre facciones que se encuentran en una guerra apagada pero que se puede reactivar en cualquier momento. El comandante Ziyu (Deng Chao) se prepara para un combate singular con un lider militar adversario con el fin de reconquistar cierta ciudad para su rey, Peiliang (Ryan Zheng). Lo que no se sabe es que el auténtico Ziyu está gravemente enfermo, y quien da la cara es un sosias, Jingzhou, a quien ha prometido la libertad y el reencuentro con su madre, si todo sale bien. Dos fuertes mujeres, la hermana del rey, Qingping (Xiaotong Guan), y la mujer de Ziyu, Xiao Ai (Sun Li), tendrá también una fuerte influencia en la trama.

Como digo, la película se aleja del colorido de la películas históricas que dieron a conocer en occidente a Zhang. Rodada en tonos prácticamente mononcromos, muy grises, apenas los rostros de las personas aportan algo de color a la pantalla. En un ambiente de perpetuas lluvias y nublados, que acentuan la sensación de gravedad, opresión y de que nada es lo que parece, que muchas cosas se nos ocultan, en un drama que combina con habilidad las intrigas políticas y palaciegas con la acción bélica, todo en dosis muy razonables. Un drama, con algún tono de tragedia, que nos hace pensar en muchas ocasiones en los dramas o tragedias históricos de Shakespeare.

Está bastante bien hecha y bastante bien interpretada, y si no recibe de mi pare una valoración subjetiva superior es porque el género no es de los que más me atraen. Pero no es una mala película en absoluto y se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y los templos que bordean el estanque del Loto en el distrito de Zuoying de Kaohsiung

[Cine en TV] Liúlàng Dìqiú [流浪地球] 2019

Cine

Liúlàng Dìqiú [流浪地球] (2019; 26/20190501)

El estreno de hoy también viene de Netflix. Recientemente oímos hablar del gran éxito en su país de una de las primeras superproducciones en el ámbito de la aventura de ciencia ficción del cine chino, basado en una novela reciente de Liu Cixin. Novela que tengo pendiente de leer, en inglés porque no ha salido en castellano. En cualquier caso, tenía curiosidad. Liu se caracteriza por escribir ciencia ficción dura, aunque altamente especulativa, y la ciencia ficción dura no siempre es del gusto de las masas cuando se lleva al cine. Así que decidí ver la película antes de leer la novela, que es la siguiente que leeré cuando terminé con la de Murakami que llevo muy avanzada en este momento, siendo consciente que muy probablemente el tono de la obra literaria diferirá de la cinematográfica.

Ya tenemos ganas de ir a China. Recorreremos Shanghái y otras localidades cercanas. Cuatro patrimonios de la humanidad hemos contado. De momento, recordaremos nuestra visita a la isla de Hong Kong, en concreto a la localidad de Stanley, playa al sur de dicha isla.

En esta película dirigida por Frant Gwo (nombre por el que ha optado para presentarse ante las sociedades occidentales) nos encontramos ante una epopeya catastrófica que no deja de recordarnos a productos norteamericanos de hace 20 años. En medio de un frenesí constante, nos encontramos con que la humanidad se las ha apañado para, ante la amenaza de un expansión en gigante roja del sol, cosa que en realidad no sucederá hasta dentro de cuatro mil o cinco mil millones de años, motorizar el planeta para escapar del sistema solar y desplazarse a un sistema estelar más estable a 4,3 años-luz de distancia. O sea, Alfa Centauri, aunque no se nombre en ningún momento. Pero está previsto ayudarse de la gravedad de Júpiter para imprimir mayor aceleración al planeta, en el típico efecto tirachinas gravitatorio que se usa habitualmente con las sondas espaciales. Pero los cálculos han fallado, y la Tierra lleva rumbo de colisión con el gigante gaseoso de nuestro sistema solar.

Ya he dicho que Liu Cixin, hasta la fecha, escribe ciencia ficción dura con unos toques de alta especulación científica, que a mí no me desagrada. Pero esta película pone a prueba constantemente y duramente la suspensión temporal de la incredulidad que se da por descontada cuando te asomas a una obra de ficción. Tanto la gestión de los tiempos internos de la acción, como la inverosimilitud de determinadas maniobras, como determinados planteados, entre los que se encuentra la mayor… la capacidad de acelerar la Tierra fuera del sistema solar y el modo en que plantean separarse de la fatal atracción gravitatoria de Júpiter… me producen cierta vergüenza ajena.

A esto hay que sumar una realización vistosa, pero que realmente recuerda demasiado al cine de hace 20 años, y que detrás de la acción están las teorías sociales y morales de la dictadura china. No hay más que ver que la pareja protagonista de chico y chica, adolescentes, y que das por hecho al principio que van a ser novietes… pues son hermanos. Aunque sea adoptivos. Y viva la familia. No gran diferencia ideológica del cine más comprometidamente franquista. Porque todas las dictaduras, no importa el partido que gobierne, son más parecidas que diferentes

Sin embargo, con cierta benevolencia, le concederé el aprobado, muy justito, en todas las valoraciones. Porque la película entretiene. A pesar de que son más de dos horas de sillón, se te pasan rápido. Hay un esfuerzo notable de producción, aunque no siempre esté acertado, y los intérpretes hacen lo que pueden, con honestidad, con los guiones que les han puesto encima de la mesa. Ale pues… que hoy estoy de buen humor. Además, me llegó a principio de semana el visado para visitar China como turista a partir del 28 de mayo… así que… seamos buenos por una vez con la RPC.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] La esfera luminosa

Literatura

En marzo de 2018, hace poco más de un año, terminé de leer la trilogía del Recuerdo del pasado de la Tierra, aunque es más popularmente conocida como trilogía del Problema de los tres cuerpos, por el título de la primera de las novelas. Escrita por el chino Liu Cixin, la primera de las novelas no estaba mal, pero tampoco me atrajo tanto y a punto estuve de abandonar la lectura del conjunto. Sin embargo, seguí y mereció la pena. Tanto el segundo de los libros como la conclusión nos ofrecen una visión particular del universo, una teoría de porqué no encontramos vida inteligente aparte de la que ha surgido en la Tierra, y suponiendo que podamos calificar el comportamiento humano como “inteligente”. Su teoría del bosque oscuro, un universo en el que las distintas civilizaciones se esconden unas de otras por miedo a las agresoras y por la competición por los recursos, aparentemente ilimitados, pero que no lo serían si hubiese un suficiente número de civilizaciones en el mismo. Reconozco que en su conjunto, disfruté mucho con su lectura.

Todavía no os puedo mostrar fotografías de la China continental. Sí de Taiwán, Macao o, como en el caso de hoy, Hong Kong. Pero estamos trabajando para resolver esta carencia. Hoy tengo que mandar la solicitud de visado para visitar Shanghái y otras ciudades a su alrededor dentro de mes y medio.

El caso es que para este mes de marzo pasado se anunció la publicación en español de una nueva novela de Liu. “Nueva” es un decir. “Nueva” en cuanto a su publicación en nuestro idioma. Pero en realidad Liu la escribió y la publicó con antelación de la trilogía mencionada. Incluso por algunos detalles de la novela, y un comentario al final de la misma, podemos decir que transcurre en el mismo universo de ficción que la trilogía, y que incluso se puede considerar una especie de precuela. Odio esta palabreja. Pero si la buscas en el diccionario de la RAE, ya aparece. Sin notas sobre su uso, tal cual.

El punto de partida es la traumática experiencia de un joven de 14 años que ve cómo sus padres mueren fulminados por una esfera luminosa que se introduce en su casa el día de su cumpleaños. A partir de ahí, vivirá obsesionado por descubrir los secretos de estos misteriosos fenómenos atmosféricos, que le llevará a relacionarse con una joven oficial del ejército chino, un excéntrico físico del mismo país y un proyecto para la utilización de estos fenómenos como armas.

La novela es entretenida de leer, aunque tarda mucho en dar a conocer por dónde va a ir el misterio de las esferas, un misterio que va a estar relacionado con una nueva forma de ver la física de las partículas elementales, a un nivel muy ingenioso. Ingenioso, pero en estos momentos carezco de conocimientos para si calificarlo como fantasía o como ciencia ficción altamente especulativa. En cualquier caso, en paralelo desarrolla en paralelo una historia de obsesiones personales en la que los personajes actuales, a sus treinta años, viven sus vidas condicionados por lo que aconteció a la generación actual. La obsesión del protagonista por el fenómeno debido a la muerte de sus padres, compartida por otros personajes que aparecen. La obsesión de la protagonista femenina por las armas debida a la muerte de su madre. El tema de profundidad más notable es el uso de la ciencia y la tecnología más novedosas y experimentales como armas, cuando no se conoce el alcance exacto de sus efectos, y todas las derivaciones éticas que arrastran.

Como decía, novela entretenida de leer aunque irregular en su planteamiento. En mi opinión, hay muchos elementos superfluos en la historia. Dan la sensación de pertenecer a un narrador con ideas, pero con unos recursos limitados para su desarrollo, y que acaba por ser prolijo en el desarrollo de estas ideas. Se agradecería una cierta economía de recursos, crítica que también se puede aplicar en alguna de las novelas de su famosa trilogía. Como tal, seguro que interesará a los mayores aficionados de la ciencia ficción dura o especulativa, pero quizá descoloque a un lector más generalista. Yo me lo he pasado bien, pero sin entusiasmos.

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del “montaje del director”, como diciendo “aquí hay calidad y la vais a ver toda”. La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del “montaje del director” sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo “gran robo del siglo” cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Libro] Folding Beijing

Literatura

No sé muy bien cómo se clasifica este relato. En algunos lugares lo he visto calificado como relato o cuento, incluido en alguna antología de estos, en otros aparece como novela corta. Ciértamente, no es largo este relato de la escritora china Hao Jingfang (respetamos el orden de los nombres en los países asiáticos, primero el apellido, luego el nombre de pila). Hao estudió física, pero luego se pasó a la economía, materia en la que se doctoró. Y en un momento dado decidió exponer en forma de relato de ficción algunas de sus reflexiones sobre las desigualdades sociales, que se observan en todas partes en la economía actual, basada en el capitalismo, incluso en un país gobernado por un partido comunista, y especialmente en las grandes ciudades y conurbaciones de aquella parte del mundo.

Hasta que no visitemos Shangái dentro de un par de meses y medio, Hong Kong y Macao son mis únicos referentes en lo que podemos considerar la China continental, aunque sean regiones autónomas especiales de la República Popular China. A partir de Junio, tendré más referencias fotográficas, si todo va bien.

Con estos antecedentes, hace mucho que me sentí interesado por el relato. En aquellos momentos, además de su idioma original, el mandarín, se podía encontrar en formato electrónico en inglés, traducido por Ken Liu, escritor chinoestadounidense que, además de sus propios relatos, también tradujo la obra más famosa de un escritor chino en el ámbito de la ciencia ficción y de la que hablábamos hace aproximadamente un año. Creo que ya es posible encontrar el relato que nos ocupa hoy traducido al castellano, incluido en alguna antología de relatos, con el título Entre los pliegues de Pekín.

Porque Hao Jianfang imagina un mundo en que la solución a muchos de los problemas derivados del incremento de la población, de las megaurbes y de la crisis del empleo por la automatización de los procesos productivos es construir un ciudad, Pekín, que se pliega sobre sí mismo. Y estratificando la población en tres capas, la superior que disfruta de un día entero de actividad, mientras permanece dormida otro día a continuación, en el que los otros dos estratos sociales, el intermedio y el inferior, se reparten el día, con 16 y 8 horas de actividad respectivamente. Una trama en la que un individuo del tercer estrato tiene que llevar un mensaje de un tipo del segundo estrato a un joven del primero, nos permite observar cómo funciona esta ciudad plegable y los motivos que se aducen para su existencia.

Ingeniosa distopía que nos hace pensar en las dificultades de sostenimiento de una sociedad capitalista en permenente crecimiento, con una población muy superior a la se pueda mantener o emplear con los criterios actuales, y la creciente automatización de los procesos productivos, en la que sólo los procesos creativos e intelectuales puedan necesitar la intervención humana. Una visión perturbadora de las decisiones necesarias para mantener el (ilusorio) pleno empleo de la población. Una reflexión inteligente e interesante que me parece realmente muy recomendable. Y se lee en poco tiempo.

[Cine] Alita: Ángel de combate (2019)

Cine

Alita: Ángel de combate (Alita: Battle Angel, 2019; 11/20190217)

Esta semana he dispuesto de muy poco tiempo libre, comparada con la mayoría. Lo de ir al cine se había puesto complicado, pero el domingo pasado me encontré a las once y media de la mañana con la mañana resuelta y cerca de unos multicines con sesiones matinales. Vista la cartelera, opté por meterme en esta película, que adapta los primeros volúmenes de una conocida historieta japonesa, y que coincide en líneas generales en su historia con dos vídeos que se lanzaron directamente al mercado de vídeo hace 25 años y de los que os hablé hace poco.

La versión actual la definen como de “acción real” que es el término usado para diferenciar las películas con actores de carne y hueso de las de animación. Pero el límite es muy impreciso. La mayor parte de lo que vemos en pantalla, dirigido por Robert Rodriguez, son gráficos generados por ordenador. E incluso para el personaje principal, Alita (Rosa Salazar), Gally o Garyi en el original japonés, es cuestionable su parecido real con la actriz que la interpreta.

En el ciberpunk es frecuente que los ambientes predominantes sean nocturnos e inspirados en las grandes urbes de extremo oriente. Pues aunque el ambiente no sea comparable, porque es mucho más apacible y pacífico, pasearemos por Kioto en la noche.

Historia claramente dentro del género ciberpunk, género distópico o postapocalíptico que combina tecnologías avanzadas con vidas muy arrastradas, nos cuenta la historia de una “joven” cyborg, de aspecto adolescente, que es rescatada por el “doctor” Dyson Ido (Christoph Waltz) de un vertedero, y que se irá desarrollando como paladina de la libertad entre los desfavorecidos en un mundo desequilibrado y lleno de desigualdades.

Aunque iba con los antecedentes de una serie de comentarios muy positivos en las semanas anteriores a su estreno, también iba con la prevención de que cuando se produjo el estreno, empezó a haber alguno no tan positivo e incluso bastante negativo. El reparto prometía ya que, además de los mencionados, encontramos nombres como Jennifer Connelly o Mahershala Ali. Pero ni esto, ni el extraordinario esfuerzo en efectos visuales de primer nivel sirven para sacar adelante una historia que es mucho ruido y pocas nueces.

Producto estándar de consumo rápido, comida basura como el género superheroico y otros similares, que es deglutido por numerosos espectadores, pero que no aporta nada e incluso tiene algún momento vergonzoso por sus planteamientos puerilmente maniqueos. Lo que en 1993, en dos vídeos de 25 minutos de bajo presupuesto tenia sentido, e incluso se presentaba con cierto estilo, aquí resulta absurdo. El guion, que es firmado entre otros por James Cameron, que también produce, es bastante bastante malo. Y con dos horas y dos minutos de duración, aburdamente largo, ya que la que es básicamente la misma historia, fue contada mediante animación en 54 minutos.

Lamentable decepción, de una historia que merecía un tratamiento con más profundidad y reflexión y menos preocupación por estúpidas carreras que no dejan de ser la eterna variación de las de Ben Hur, pero sin aportar un ápice de emoción e interés, así como otros artificios de escaso valor. No recomendable, en absoluto.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Estados Unidos de Japón

Literatura

Había visto recomendado este libro de Peter Tieryas en varios sitios. Inspirado, según dicen, por The Man in the High Castle de Philip K. Dick, y con la excelente serie que estamos viendo a partir de dicho libro, no dejaban de entrarme ganas de ver cómo este norteamericano de origen asiático, coreano según parece, orientaba la ucronía en la que los aliados perdían la guerra y el Eje la ganaba. A principios de enero, el libro apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual,… y por un precio de 1,42 euros me pareció que merecía la pena el riesgo.

El relato comienza bien, con un primer capítulo, en el que nos encontramos con un campo de concentración para ciudadanos norteamericanos de origen japonés que es liberado por el vencedor ejército imperial japonés. Pero pronto nos percatamos que estamos ante un pastiche que mezcla el cyberpunk, la novela negra, el gore y la novela bélica con alegre despreocupación. A eso le añadimos los habituales elementos de la cultura japonesa en cualquiera de estos géneros como los videojuegos, los mekas (por favor, traductores, aunque sea muy frecuente entre la gente y los medios especializados, evitad la forma mecha, que fonéticamente sólo tiene sentido en los países anglosajones), los seppuku y otros suicidios rituales, unas gotas de terror biológico y personajes, por supuesto, muy torturados.

Algunos elementos de la cultura popular japonesa para ilustrar esta entrada, aunque su acción transcurre en una costa oeste de los EE.UU. de América reconvertidos y niponizados en EE.UU. de Japón.

El resultado me parece altamente irregular, dejándome una sabor más bien agrio. Es decir, no me ha convencido. La alternancia de géneros hace parecer que el escritor no sabe dónde quiere ir. Y que quiere montar más un espectáculo que hacer una reflexión sobre las consecuencias de una línea temporal alternativa en la historia del siglo XX. Desde ese punto de vista aporta más bien poquito. Muy poquito. Tiene sus momentos la novela, aquí y allí, al igual que esas prometedoras primeras páginas, que pronto quedan en agua de borrajas. Y viene lastrado de continuo por unos personajes protagonistas con los que me resulta imposible empatizar y que me importe un rábano lo que les pueda pasar, lo cual es relativamente imprevisibles. Especialmente, por la tendencia de huir hacia adelante en sus excesos que tiene el escritor. Si a eso sumas varios, deus ex machina, recurso argumental que odio, podréis entender mejor que la novela no me ha gustado, que si la he terminado es porque no es muy larga, y por cierta esperanza de que corrigiera el rumbo, vana esperanza, y que no la recomiendo.

Nada que ver con las sutilezas de The Man in the High Castle, ni sus trabajados personajes. Especialmente en la serie de televisión.

[Cine] High Life (2018)

Cine

High Life (2018; 10/20190212)

Comentaba hace unos días la cantidad y variedad de space operas, aventuras espaciales en castellano, que salpican las plataformas de vídeo bajo demanda en forma de series. Unas más interesantes, otras menos. Y por sorprendente que parezca en mi caso, ya que es uno de mis géneros aventureros preferidos, alguna se ha caído de mi cartelera televisiva sin terminarla. Por lo menos de momento. Y aunque venga avalada por el señor de los tronos de hielo y fuego… Y de repente, sin hacer ruido, con muy poca publicidad previa, nos llega a la cartelera de cine otra aventura espacial, firmada por la francesa Claire Denis, de la que he de confesar he visto poco. Creo que alguna de sus películas la he visto en televisión, pero sin un recuerdo muy definido.

Toda odisea es por definición un viaje,… quizá todo viaje tiene su parte de odisea. Y algunas escenas de la película, muy probablemente rodadas en Polonia, me han recordado un viaje que ya tiene más de diez años en el recuerdo, por ese país eslavo de la Europa oriental.

Aquí nos lleva a una odisea espacial con un tono muy distinto de aquella que nos maravilló hace 50 años, pero con netas influencias de ella, al menos en el fondo, menos en la forma. También encontramos influencias de otras magníficas aventuras espaciales, como las hermosas cúpulas que nos mostraron el viaje por el espacio de otra forma a principio de los años 70. Aquí encontramos más parecidos tanto en el fondo como en la forma. En cualquier caso, una expedición científica de humanos, viajando a velocidades superlumínicas viaja entre las estrellas explorando agujeros negros. Con la peculiaridad de que sus tripulantes son convictos condenados a cadena perpetua o al corredor de la muerte, a los que se les ha dado la oportunidad de conmutar su pena por un viaje, probablemente sin retorno. Y en el que viaja una médica (Juliette Binoche) que conduce experimentos con los pasajeros sobre reproducción humana, hasta que nace la primera niña espacial, Willow (Scarlett Lindsey, bebé; Jessie Ross, adolescente), con un padre biológico (Robert Pattinson) y una madre biológica (Mia Goth) que nunca se prestaron a este experimento voluntariamente, nacimiento que traerá consecuencias imprevistas a la expedición.

Compleja producción europea, con predominio de un equipo de realización francés, un equipo artístico polaco, la colaboración de algún artista contemporaneo de prestigio en el diseño artístico como es el danés de origen islandés Olafur Eliasson [Wikipedia, instagram], y un reparto basado sobre intérpretes británicos y alguna presencia francesa. Pero frente a la simétrica, limpia, aséptica, brillante imagen que la odisea de Kubrick transmitía, aquí nos encontramos en un entorno sucio, deteriorado, cutre, desesperanzado. Una visión poco optimista de las relaciones humanas, un acercamiento a una sexualidad triste y deshumanizada, un análisis de la capacidad autodestructiva de las comunidades humanas, y una cierta esperanza en las generaciones futuras, aunque con mensajes ética o moralmente perturbadores.

Acompañada de interpretaciones ásperas, pero sólidas y convincentes, no me atrevería a decir que es una película para todos los públicos. Con un argumento que va dando saltos entre diversos intervalos intemporales, sin seguir unas reglas definidas, es una película exigente para el espectador que activamente debe dar con las claves de una película de tono filosófico, y en esto más próxima a los planteamientos del Solyaris de Andrei Tarkovsky que de las influencias mencionadas anteriormente. A mí me ha merecido la pena… pero muchos espectadores acostumbrados a aventuras espaciales simplonas y concebidas como entretenimiento de acción, les puede resultar difícil de digerir.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] El silencio de las estrellas

Literatura

Tengo un cierto atasco de temas para ir sacando en estas páginas. Pensaba que hoy iba a ir de fotografía, porque tengo un par de cosas nuevas, pero no están listas todavía. Así que voy con uno de los libros leídos recientemente. Ciencia ficción española. Una novela corta.

Esta obra de ciencia ficción, que podemos calificar como ópera espacial aunque tiene otros elementos, está escrita por Miguel Ángel Pérez Oca, y cuando me apareció recomendada en Amazon, venía con el aliciente de haber recibido algún premio que otro. Lo cierto es que no creáis que esto aumentó mis expectativas. Estoy un poquito quemado de los escritores “premiados” de ciencia ficción española, especialmente si son premios de carácter local… donde tengo la sensación de que hay mucho pasteleo entre autores y organización. Desconozco si es el caso, no obstante. Y como tengo ganas de encontrar algo de buena ciencia ficción nacional, parecía una ópera espacial, género que me gusta, le di una oportunidad. También se da la circunstancia de que el precio es barato.

Uno de los planetas visitados por los astronautas es agreste y feraz,… y quedará aquí representado por el Parque Nacional Taroko de Taiwán. Agreste y feraz.

La cosa va de una expedición a un sistema estelar situado a 700 años-luz de distancia, con su posición aparente en la constelación de Orión, en el que puede haber planetas potencialmente habitables. Allí, las dos parejas de astronautas entrarán en contacto con una civilización alienígena y empezarán a encontrar sospechas de cuál es el motivo de qué en una galaxia y en un universo tan grande, las estrellas estén en silencio, nadie se comunique con el ser humano. Pero claro, los más de 1400 años, tiempo terrestre, que lleva el viaje de ida y vuelta, también supone que no van a regresar al mismo planeta que abandonaron.

Vamos a ver. No me extenderé mucho. La novela es corta, pero no gracias a la concisión del autor, sino a que realiza un relato esquemático, de líneas gruesas y trazo rápido. Sin desarrollo de personajes ni de situaciones. Todo muy muy muy elemental. Coge unos cuantos conceptos científicos reales o posibles en un futuro y los engarza de una forma un poco apresurada, para componer una novela corta que se lee enseguida, pero que paradójicamente se hace larga… no ves el momento de terminarla, pero no por su disfrute sino por saber cómo diablos va a salir del embrollo. Y sale tirando de Deus ex Machina, en esta ocasión con una utilización de la frase latina casi literal, lo cual no me satisface mucho. Esto sin contar con la gran tontería del martianites, como nuevo hombre de Piltdown, absolutamente inverosímil, y la carencia de ética personal en los protagonistas y héroes de la novela. Lo cual… bueno,… estamos en España. Como comentaba ayer… lo de la ética no es nuestro fuerte.

[TV] The Man in the High Castle

Televisión

¿Mi serie favorita de las que están en activo en este momento? Es muy probable. Sí. Incluso por encima de Game of Thrones. La ucronía de Amazon Prime Video basada en la novela de novel de Philip K. Dick me tiene totalmente atrapado. La historia alternativa del siglo XX en el caso de que los fascismos del Eje hubiesen ganado la guerra, el reparto del mundo entre Japón y Alemania, nos está llevando por unos derroteros de lo más interesantes. Y acaba de terminar su tercera temporada,… y ya lamento no estar viendo la cuarta.

The Man in the High Castle es una serie excelente. Tal vez no perfecta… pero casi. Excelente ambientación, interpretaciones sólidas y contenidas, episodios antológicos que merecen la pena por sí mismos, profundos dilemas éticos, giros argumentales sorprendentes pero nunca anómalos ni forzados. La serie funciona en distintas dimensiones.

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Nos vamos a Berlín, la “capital” del “Reich”… hoy día una capital culturalmente diversa y cosmopolita; pero también lo fue en los años 20 del siglo XX y acabó cayendo en las garras del fascismo.

Es una serie para la reflexión política. Para pensar en lo que significan los fascismos. O como se les llama ahora por parte de unos medios de comunicación asquerosamente políticamente correctos, las “derechas populistas”. Llamémosles por su nombre, sino queremos convertir el mundo en una distopía de pesadilla a base de los votos de una masa desinformada.

Es una serie de intriga. De “suspense”. Sufrimos con las aventuras y desventuras de sus protagonistas, que según Hitchcock era lo que marcaba el género. Hay complots, aventuras, alianzas imposibles, traiciones impensables o simplemente involuntarias. Romance, el justito… casi desapareciendo; que no distraiga de lo esencial. Aquí las mujeres son importantes y fuertes por sí mismas, no porque sean la novia de nadie.

Es una serie para la reflexión ética. No hay blancos o negros morales. El personaje que ayer nos parecía deleznable, hoy podemos desea que se salga con la suya. Para que a continuación realice una acción que nos recuerde que no es el héroe, que es un fascista. Y ya lo dijo Porco Rosso, “Prefiero ser un cerdo que un fascista”. La gama es amplia en posturas éticas. Desde la bondad extrema, casi excesivamente ingenua, hasta la maldad absoluta. Pero pasando por una gama muy interesante. Dilemas.

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Y es una serie de ciencia ficción y aventuras. El multiverso, la acción de los que se oponen a la perversión. Un mundo mejor es posible, no dejemos que los perversos de aquí estropeen los presentes y los futuros de allá. Luchamos por unos valores, no por una materialidad concreta.

Y todo ello, además, excelentemente interpretado. Con ese cuarteto constituido por Alexa DavalosJoel de la Fuente (sí, el duro inspector Kido tiene ascendencia filipina, malaya, china, portuguesa y española; japonesa, no), Cary-Hiroyuki Tagawa y un impresionante Rufus Sewell. Sin despreciar absolutamente a ninguno del resto de intérpretes del amplio reparto, muy bien coordinado y compactado.

Deseando ver la cuarta temporada. Aunque imagino que no habrá muchas más. Las tramas se están empezando a cerrar.

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[Libro] All Systems Red

Literatura

Recomendación que apareció hace unas semanas en la cuenta de Twitter de LiteraturaFantástica, esta novela corta de Martha Wells, ha recibido múltiples galardones, entre los que destacan el Premio Nebulla 2017 “Best Novella”, y el Premio Hugo 2018 en la misma categoría. Quiero resaltar que la palabra inglesa novella no se traduce al castellano como “novela” sino como “novela corta”. En la página de Wikipedia dedicada a los premios Nébula, aparecen definidos las distintas categorías para relatos en prosa según su longitud. Para los premios Hugo son similares. Sinceramente, a mí, algunas de estas distinciones me parecen hilar excesivamente fino. Con dos categorías me bastaría; una para el cuento o relato corto y otra para la novela o el relato con más desarrollo. El que en esta segunda categoría el autor sea capaz de contar su historia con más o menos extensión me parece una cuestión que forma parte de la valoración. El cuento o relato corto, sin embargo, tiene algunas reglas propias, no necesariamente escritas o explícitas, que sí lo sitúan en otra categoría. Pero esto es una percepción personal. Allá los eruditos y los académicos con sus disquisiciones, o la manía de las organizaciones de premios de multiplicar las categorías para contentar a todo el mundo.

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Un habitual de la ciencia ficción en exploraciones planetarias. El mayor riesgo aparente parece la fauna del lugar. Pero luego el mayor riesgo real siempre son unos malos mucho más humanos de lo que pensábamos.

En esta ocasión, en esta novela, corta o no, lo cierto es que tiene un comienzo más de relato corto. Estamos metidos en harina. Un pequeño grupo de científicos explorando la superficie de un planeta con la protección de un ser biocibernético, o cyborg, como fuerza de seguridad. Y metidos en en problemas también, cuando descubran que hay alguien que no les desea ningún bien.

El relato funciona con agilidad. Las informaciones sobre el trasfondo del cyborg protagonista así como de la misión en la que participa se van suministrando conforme avanza la trama, en una muestra de buena economía de medios a la hora de desarrollar la narración, sin que esta se vea perjudicada. El tema, como suele ser cuando tratamos con este tipo de seres, es la definición de persona, independientemente de la naturaleza de ser nacido o fabricado del individuo. Así como los miedos de los seres nacidos hacia los seres fabricados inteligentes. Aquí no se aporta nada nuevo.

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Por lo tanto, podemos decir que es una novelita muy entretenida, bien planteada y desarrollada, que gustará al aficionado al género. Y que parece que es el primer volumen de una saga que ya ha debido ver algunas secuelas. Poco riesgo el de los escritores de hoy en día en el campo de la ficción de anticipación, en la que se dedican a explotar ad nauseam un personaje o universo concreto, siempre que sea vendible, sin esforzarse en impulsar su creatividad con otros que tal vez no tengan tanta suerte comercial.

Leído en inglés, porque la reciente edición en castellano parece que cuesta o va a costar más del doble. Y es un inglés no excesivamente complejo, para una obra no excesivamente larga.

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