[Libros] Baila, baila, baila

Literatura

He comenzado mi recta final para leer lo que me queda, poco ya, de ficción escrita por Haruki Murakami. Además de esta, creo que sólo me queda una novela, y luego algunos relatos cortos.

Cuando leí la novela anterior, La caza del carnero salvaje, sabía que era la tercera parte de la trilogía que se denomina del Ratón, uno de los personajes comunes a esos tres libros. Son las dos primeras novelas del autor y la mencionada. Pero lo que no sabía, me enteré al terminar, que la novela que nos ocupa hoy, sin ser considerada de la trilogía del Ratón, es continuación del carnero salvaje.

Hoy saco las fotografías de mi colección de templos en Kioto, lugar de nacimiento del autor.

El protagonista principal, el innominado relator de las novelas anteriores, tras varios años llevando una vida anodina, siente que la chica con la que inició la aventura del carnero salvaje, reclama que vuelva al hotel Delfín de Sapporo, porque allí hay algún misterio todavía sin resolver. Y así empieza una extraña aventura que, como he leído en algún sitio, implica a un par o tres de prostitutas, una neurótica recepcionista de hotel, una adolescente de 13 años perdida en el mundo por culpa de unos padres que viven en sus propios mundos, estos padres, un actor popular aunque mediocre, un hombre carnero y algún otro personaje manco que por allí se cruza. Hay algunos asesinatos y un misterio profundo, en el ámbito de lo fantástico, como es propio en muchas de las obras del autor, que puede ser la clave de la resolución de la compleja y algo hermética trama.

Al principio es difícil ver hacia dónde se dirige la trama. Pero poco a poco, las interrelaciones del narrador, especialmente con los personajes de género femenino, van creándote una curiosidad por saber cuál es el misterio que envuelve a este innominado protagonista. En realidad, ese misterio no deja de ser el macguffin que mueve a los personajes y que permite a Murakami realizar una dura crítica hacia la sociedad capitalista del Japón de los años 80, y que puede ser perfectamente válida en la actualidad. Es claramente un libro que expone una parte del pensamiento social y político del autor, con frecuentes referencias a su juventud en los convulsos años 60, y su origen en los movimientos izquierdistas juveniles y universitarios que, como en otros sitios, agitaron a la conservadora sociedad nipona en la segunda mitad de los años 60 y principios de los 70.

No entrará entre mis libros favoritos del autor, pero me ha gustado. Siempre digo que siento una casi inmediata empatía por los protagonistas de las novelas de Murakami. En algunos momentos, o en algunos aspectos, incluso identificado. Y después de todo, sin ser de las más brillantes, no está nada mal. Aunque conviene leerla sin prejuicios.

[Cine] Gloria Bell (2018)

Cine

Gloria Bell (2018; 27/20190506)

El director chileno Sebastián Lelio adquirió reconocimiento internacional por una película suya, en español, que llegó a los Oscars con cierto ímpetu, pero que no llegó a pasar el corte de las cinco finalistas. Recientemente, el propio Lelio dirigió una adaptación en inglés para el público norteamericano, protagonizada por Julianne Moore, que es el principal atractivo de la película.

He tenido una semana atareada, en la que apenas tuvimos ocasión de acercarnos al cine el lunes. Entre trabajo, la exposición de fotografía estenopeica y la llegada de las fotos reveladas de los carretes en blanco y negro de París,… no me dado tiempo de mucho más.

Gloria (Moore) es una mujer madura, divorciada hace tiempo, aunque en buenas relaciones con su marido, cuyos hijos son ya mayores y ya no la necesitan, hacen su propia vida, y a la que gusta salir a bailar, especialmente los éxitos setenteros y ochenteros del pop. En un momento dado, conocerá a un hombre recién divorciado, Arnold (John Turturro), cuya relación parecerá prometedora. Pero es difícil tirar para adelante cuando las mochilas personales pesan demasiado.

Como decía, el principal atractivo a priori de esta película era su protagonista, una de las mejores actrices del momento, contando además con un reparto interesante en el que además de Turturro encontramos nombres como Jeanne Tripplehorn, Michael Cera, Alanna Ubach o Brad Garrett. Pero… algo funciona al ralentí en esta película. No he visto el original en español, pero siento que constantemente le falta algo que impide que me meta en la historia o que empatice lo suficiente con los personajes, que quizá me resultan demasiado alejados, ajenos. La dirección de Lelio, está bien, es funcional, pero tampoco sorprende ni me dice nada especial.

En fin, una película que no está mal, que se deja ver, en la que podemos ver un buen trabajo actoral, pero que no me ha dejado un poso especial.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Unicorn Store (2017)

Cine

Unicorn Store (2017; 25/20190417)

Estamos nuevamente en crisis cinematográfica. Nos cuesta encontrar películas a las que acudir… o los horarios que nos ponen últimamente los exhibidores para las versiones originales son malos para nosotros por diversos motivos. En cualquier caso, hoy voy a traer un estreno que hay directamente a Netflix.

Si comentaba el domingo que me estoy planteando el libro de fotos del reciente viaje a París en blanco y negro, lo cierto es que haré una excepción con el bloque Disneyland Paris, que irá en color. Probablemente. Puedo cambiar de idea.

El 25º estreno que he visto este año corresponde a la primera película de Brie Larson como directora que, en un absoluto “juanpalomo”, ejerce también de productora, es decir en lugar de cobrar un fijo cobrará según beneficios, y de protagonista de la película. Los pronósticos sobre la película eran ominosas. Rodada en 2017, tuvo una fría acogida en los festivales de cine independiente, y no había encontrado todavía distribuidor. Pero bueno, dada la repercursión mediática que ha tenido recientemente la pareja Larson – Samuel L. Jackson, que también tiene un papel en este largometraje cortito, en cierta película superheroica, Netflix la rescató del olvido.

Argumento buenrollista de aspirante a artista (Larson), que se vuelve a su casa con el rabo entre las piernas ante el rechazo de su profesor de arte favorito a su obra. Y aquí tendrá que lidiar con su familia y con la decisión de que hacer en la vida. A lo que le ayudarán un noviete que se acabará echando (Mamoudou Athie ) y un ser fantástico (Samuel L. Jackson ) que vende unicornios.

No os voy a someter a la tortura de un comentario prolongado. La película es bastante mala. No es indigerible, pero carece de ritmo, es totalmente previsible, e interesa más bien poco. Larson, que ha demostrado ser una excelente actriz, se nos presenta como una extremadamente mediocre cineasta, sin la menor idea original, y encima se dirige a sí misma de forma fatal, en el peor papel que le he visto a esta chica como intérprete. No ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] País de nieve

Literatura

Acabo de llegar de las vacaciones de primavera. He estado en París, con familia. Ya sabéis… esa famosa pregunta,… “Las vacaciones, ¿que tal? ¿bien… o en familia?” En este caso las dos. Bien y en familia. Pero ya os contaré un poco más mañana. Que llegué de viaje a las once y cuarto de la noche, y prácticamente no he tenido ocasión de ver las fotos. Porque además, en esta ocasión, sin necesidad de informar a la familia de qué tal me iba por el mundo, porque venía conmigo, mi hermana y mi sobrino, he decidido desconectarme y no he publicado absolutamente nada desde la capital francesa. Pero para aquellos más ansioso,… Notre-Dame… no tan mal como parecía.

El caso es que después de estos días tenía pendientes por comentar tres lecturas, siete series (o temporadas) de televisión y una película. Mientras preparo para mañana un resumen del viaje, voy a ir quitándome lista de espera con una de las lecturas que terminé unos días antes de salir de viaje. Y nos iremos con un autor, Kawabata Yasunari (escrito al estilo oriental, con el apellido delante), uno de los escritores más importantes de Japón, el primero de este país en recibir el premio Nobel en 1968.

Dejada de lado la introducción con las fotografías de Notre-Dame, nos trasladamos a Japón para ilustrar el libro de hoy.

Yukiguni [雪国], país nevado, fue la primera novela de Kawabata. En ella, el protagonista
visita en varias ocasiones la región montañosa del centro del país. Es un acomodado diletante de Tokio, prácticamente desocupado, que vive de rentas; excéntrico, se dice experto en ballet clásico occidental y escribe sobre él, pero nunca ha visto una representación. El lugar se ve afectado en invierno por los vientos fríos y húmedos que llegan desde Siberia atravesando el mar de Japón, sufre copiosas y persistentes nevadas, cubriéndolo de nieve. En estos viajes conoce a Komako, una geisha de montaña, de apenas 20 años, una mezcla de profesional del entretenimiento que parece incluir servicios más personales, prostitución, entre sus actividades. Komako se enamora del protagonista, mientras que este mantiene una relación más distante, aunque no puede evitar seguir viéndola. Una tercera persona, la joven Yoko, se convierte en una presencia constante, obsesiva para el protagonista, en estas visitas a la montaña.

He de reconocer que es una de las novelas japonesas que más me ha costado leer y comprender. No porque el lenguaje sea complejo, sino porque no siempre tienes claro, por falta de referencias culturales, cuál es la naturaleza de las relaciones entre los personajes. Ya he comentado que la geisha de montaña parece ser un figura a caballo entre la mujer que entretiene las fiestas con delicadeza y elegancia en la ciudad, la geisha tradicional, y una prostituta de cierto nivel, dispuesta a pasar la noche con el cliente. Pero también las relaciones entre los distintos personajes son confusas. Quién está enamorado de quién, quién está obsesionado con quien, quién odia a quién… una trama de relaciones más complejas de lo que parece.

Y todo ello aderezado con un lenguaje calmado, no exento de poesía en muchos de sus párrafos. Una descripción de un modo de vida, de un entorno, que como lector de principios del siglo veinte sabemos desaparecido. La acción transcurre en los años treinta del siglo XX, y uno sabe que ese ambiente no va a durar.

Dicho todo lo cual, considero que es una lectura que merece la pena. Con la que hay que hacer algún esfuerzo cuando la afrontas desde la separación en el espacio y en el tiempo, pero que te transporta a sensaciones, formas de ser y relaciones que resultan de alguna forma “inéditas” para ti mismo.

[Cine] Kimi no suizō wo tabetai (2018)

Cine

Kimi no suizō wo tabetai [君の膵臓をたべたい] (2018; 23/20190412)

Esta historia me empezó a llamar la atención hace ya un tiempo. Y es que la traducción de su título al castellano llama la atención. Ese Quiero comerme tu páncreas, título en castellano de la película doblada, que parece que es una traducción razonablemente certera del título original, sorprende. Especialmente en el marco de un drama entre adolescentes. Porque más parece un título de película sobre zombis o similares, que la de una sobre la relación entre dos jóvenes de 15 o 16 años. Pero el caso es que, como soy aficionado a la animación nipona, empecé a oír hablar de la adaptación de esta “novela ligera” al cine hace ya un tiempo. No pensaba que fuese a llegar a las salas de cine de nuestro país. Pero desde hace un tiempo, la animación japonesa se está abriendo paso con más facilidad entre las distribuidoras. Tres llevamos ya este año en la cartelera zaragozana, contando el 25º aniversario de Totoro.

La película que nos ocupa hoy transcurre durante una primavera, y las primeras escenas están llenas de cerezos en flor. Y encima, la protagonista se llama Sakura, el nombre de la flor del cerezo en japonés. Así que hoy ilustramos la entrada… exacto, con flores de cerezo ornamental japones. Sakura.

Shin’ichirō Ushijima, el director de esta película de animación, es relativamente novato. Cuatro episodios de series de animación era todo su currículo como director hasta esta película. Y nos traslada a un género que nunca está del todo de moda, pero que periódicamente resurge en las carteleras. Chico/chica, joven/”jóvena”, hombre/mujer que se conocen y entablan una relación romántica/de amistad/mitad y mitad, hasta que se descubre que uno de los dos, generalmente ella, sufre una enfermedad incurable. Este género ha dejado algún escaso ejemplo de historia interesante, y una abundancia de pastelazos y abuso del “cine cebolla” destinado a estimular las glándulas lagrimales, y dormitar posteriormente en las profundidades del olvido, salvo en el de las mentes más cursis. Y con frecuencia, pese a lo que parezca, el interés no recae en la experiencia de la persona que ve recortada drásticamente su esperanza de vida sino en el impacto del que queda.

Tal cosa sucede en esta película, que atiende más a la evolución del introvertido y asocial muchacho protagonista que a la joven Sakura, quien va a morir debido a una enfermedad (desconocida) que provoca una insuficiencia funcional de su páncreas, que pone patas arriba su vida en una relación que constantemente navega en el equívoco entre la amistad y el romance. Digan lo que digan los que apuestan por una historia de amistad, el director nos deja abundantes pistas de que el muchacho piensa en Sakura de otra forma mucho más carnal. Obsérvese el fondo tras Sakura en una escena en la que ambos comen en un restaurante, y tendréis una pista.

La realización es de un tipo habitual en la animación japonesa. Detallados fondos y ambientes, con unos personajes esquemáticos aunque fácilmente reconocibles por algunos trazos o elementos que los individualizan. Mucho desenfoque de fondos, una par o tres escenas de lucimiento en el dibujo (abundancia de cerezos en flor, los fuegos artificiales que no falten,…) y el recurso a un cambio estilístico cuando nos movemos en el terreno de lo onírico o de los recuerdos. Y un problema que lastra constantemente la película. Esta llena de clichés. El chico serio y la chica pizpireta. La mejor amiga de la chica, algo arisca, que desconfía. El chavalote simpático que ofrece su amistad a todo el mundo. Los fuegos artificiales. Los cerezos en flor. Los viajes en tren. Todos estos elementos los hemos visto en otras película o series, mejor utilizados o con más sentido, más de una vez.

Al final, qué tenemos. Una película entretenida, que te deja con un buen sabor de boca, pero que poco a poco se va diluyendo en el recuerdo como un producto mucho más vacío y carente de originalidad de lo que parecen. Una sensación de déjà vu casi permanente, y un exceso de cine cebolla de recurso fácil. Tanto “azúcar” que al final necesitas más inyecciones de insulina que las que precisa la insuficiencia pancreática de la joven.

Como curiosidad, un año antes, la misma historia había sido llevada al cine pero en acción real, dirigida por Shō Tsukikawa y protagonizada por la pizpireta (aunque a ratos algo cargante) Minami Hamabe y el poco expresivo Takumi Kitamura. La busqué y la vi en casa el fin de semana. De alguna forma, siendo una película discreta y poco memorable, sin ser mala, y relatando la misma historia al 90 %, sin embargo transmite alguna e idea más interesante. Y sobretodo desde un punto de vista más adulto. Tengo la sensación que siendo más fiel a la novela original. Aunque eso sólo es una suposición, porque no he accedido a la misma.

Por cierto… aprovechando mis conocimientos profesionales. Es posible vivir sin páncreas. Con una diabetes complicada de manejar, y con la necesidad de suplementos enzimáticos, pero es posible vivir sin páncreas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Y una rosa, para finalizar.

[Libro] Ethan Frome

Literatura

En algún momento había leído ya algunas cosas de la norteamericana Edith Wharton. Escritora poco conocida en nuestro país, desarrolló su actividad como escritora principalmente en las primeras décadas del siglo XX, y tuvo un repunte en su popularidad entre nosotros por la adaptación de una de sus más conocidas novelas, The Age of Innocence, que fue llevada a la pantalla grande por Martin Scorsese. No he leído esa novela. Muchas veces he comentado que Scorsese es una de estos autores que me cae muy bien, pero sus películas, por bien hechas que estén, no siempre me interesan. De la misma forma que hay otros autores que, aun sintiendo antipatía por la persona, no puedo dejar de admirar su obra. El caso es que eso condicionó mi acceso a la obra de la escritora.

No obstante, eventualmente alguno de sus escritos aparece como oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos. Y ya ha habido alguno que me ha gustado bastante, como su crónica de lo que vivió en la Primera Guerra Mundial, por lo que me decidí a coger esta novela no excesivamente larga.

Frente a la austeridad y frialdad que nos transmite la novela de Wharton, hoy prefiero ilustrar la entrada con los signos de la primavera, tan adelantada, que nos rodean por todos los lados. Incluso en el frío entorno laboral.

Es un drama rural localizado en la Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX. Si la novela fue escrita en 1911, pero la historia principal se narra basándose en los recuerdos de juventud de su protagonista principal 20 o 25 años atrás… pues ya os podéis imaginar. Si en la actualidad, los estados de Nueva Inglaterra son de los más prósperos de los Estados Unidos, la sociedad que nos describe Wharton es la de pequeñas comunidades rurales, granjeros que sacan a duras penas adelante sus pequeñas explotaciones, una época en la que todavía es mucha la gente que coge el montante y emigra hacia el oeste recién abierto para buscar fortuna. Gentes con una vida dura, esforzada, marcados por una moral estricta, por la austeridad de las distintas denominaciones cristianas protestantes que saltaron el Atlántico en un momento dado para afianzarse en el Nuevo Mundo. Allí, el joven Ethan Frome, preso en un matrimonio de conveniencia con una mujer unos años mayor que él y que representa toda esta austeridad y estricta moral, acaba enamorado de la joven prima de esta, pobre, pero alegre, pizpireta,… y guapa. Así se gestará un drama que se cocerá a fuego lento hasta cocinar la tragedia que acabará por arruinar la vida de todos los involucrados.

Una novela no muy extensa, que se lee rápido, pero que quizá tenga un interés relativo, por mostrar un medio y un ambiente humano que quizá nos resulte demasiado extraño. Aunque quizá ayude a entender los orígenes de algunos de los fenómenos de la sociedad norteamericana actual. Bien escrita, puede ser razonablemente recomendable, si te van este tipo de dramas.

[Libro] Sputnik, mi amor

Literatura

Después de lo flojos que resultaron las dos novelas que he comentado en las últimas semanas, necesitaba refugiarme en algún valor seguro, alguien que me devolviera la fe en las capacidades de la narrativa contemporánea para contarnos historias que nos interesen y nos conmuevan. En su caso, que nos diviertan. Y como tengo varios títulos de Haruki Murakami pendientes, decidí optar por uno de ellos, de no excesiva extensión.

Sputnik, mi amor es una novela que tiene ya sus buenos 20 años, aunque yo la he sentido plenamente actual. Su título en japonés, スプートニクの恋人 [Supūtoniku no koibito], es uno de esos que no debe resultar fácil traducir. Koibito es una palabra japonesa relativamente popular en occidente, cuyos kanji son el de amor romántico [恋 – koi] y el de persona [人 – hito]. Habitualmente la encontramos traducida como el/la novio/a de alguien o como el/la amante de alguien. Pero, por lo que tengo entendido, no son pocas las trampas semánticas que tiene el japonés, donde el significado de las palabras depende mucho del contexto. Y ese koibito de Sputnik, puede ser tanto la persona a la que ama Sputnik, como la persona que está enamorada de Sputnik. Sin que necesariamente ambas sean la misma persona. Y sin que exista una correspondencia precisa en los sentimientos entre esas tres personas. No sé si la intención de Murakami con ese título habrá sido la de jugar con esa ambigüedad, pero a mí me parece que sí,… o que es un ambigüedad que vamos a encontrar a lo largo de la novela.

Pasearemos por distintos paisajes del archipiélago japonés para ilustrar esta historia, cuyos escenarios alternan Tokio con París, Italia, una ciudad suiza no mencionada, pero que parece Montreux (a orillas del Lemán y con un festival de jazz… dime tú), y las islas griegas del Egeo.

El Sputnik del título es Sumire, un joven veinteañera, que pretende ser escritora, de vida un tanto desastrada, que es amada sin ser correspondido más allá de una sincera amistad por el discreto K., otro joven algo mayor que ella. Pero Sumire, a su vez, se ve arrastrada sin remedio a una admiración y amor sin reservas hacia Myū, una mujer de mediana edad, cercana a los cuarenta años, muy atractiva (cada vez que pienso en el cabreo que se llevarían hoy en día, 20 años después, muchas personas de esa edad si les dijeran que son personas de mediana edad, en una época de adolescencia perpetua…). Pero tampoco queda claro que, más allá de ofrecerle un trabajo y una salida al mundo y una cierta amistad, que
Myū corresponda a la joven Sumire. Un viaje a Europa de ambas mujeres romperá el precario equilibrio entre los tres protagonistas de esta historia.

Leí un comentario en Goodreads de una lectora de este libro en el que venía a decir que le había parecido una narración excelente, pero se quejaba de que Murakami contaba siempre la misma historia, lo cual disminuía notablemente su valoración del libro. ¡Cuántas veces he oído o leído expresiones semejantes de otros autores! Ciertamente, los elementos habituales de las novelas del japonés está presentes. Un hombre despistado, afectado por la ausencia de una mujer o por no ser correspondido en su amor. Mujeres interesantes, atractivas, con un halo de misterio, aparentemente inalcanzables. La música, la comida, la bebida. Y un entorno fantástico que se confunde con la realidad que nos rodea, que se funde con ella. Todo está ahí. Lo bueno está en cómo lo cuenta y cómo va presentando variaciones sobre un mismo tema, de modo que a mí no me cansan.

Este libro me sumergió inmediatamente en su historia. Las historias personales de los protagonistas, la descripción de sensaciones y ambientes, la existencia de mundos paralelos, multiverso literario que en esta ocasión es llevado hasta sus últimas consecuencias. Metáforas del hecho de que en la sociedad actual todos, o muchos de nosotros, andamos desubicados, con la sensación de que en alguna parte hay un lugar para nosotros, pero no en este mundo en el que vivimos. Y algo inapelable; siento que Murakami es de los escritores que entiende mejor que muchos el interior del hombre (masculino) moderno, con sus/nuestras inseguridades, su/nuestra desubicación en un mundo que marca unos estándares difíciles de alcanzar, y que llevan a una soledad que no siempre es aparente.

Son muchos los aspectos que se podrían comentar de este relato. A mí me ha sabido a poco. Cuando terminé, tenía ganas de más. De saber más de Sumire, de Myū, de K., de la novia de K, de Zanahoria, el hijo de esta,… del hombre que aterrorizó a Myū… O quizá le corresponda a cada cual el rellenar la incompletitud de las historias de Murakami. Muy recomendable.

[Libro] Juntos, nada más

Literatura

Hace tiempo que me hablaron ya, en buenos términos, de la escritora francesa Anna Gavalda. Pero no había encontrado momento, ocasión o excusa para enterarme un poquito más de su obra y saber si iba a leer algo o qué iba a leer. Amazon salió en mi ayuda hace unas semanas, en forma de oferta navideña, cuando apareció esta novela de la autora gala a un precio muy económico. Así que no lo dudé, la adquirí… y fue mi primera lectura de este año. A punto he estado de retrasar mi comentario sobre ella, porque mientras tanto terminé la segunda parte del “comendador” del que me apetece mucho hablar. Pero he decidido ser disciplinado, especialmente cuando casi se me olvidó reseñar el último relato gráfico que comenté.

La acción transcurre principalmente en París, aunque hacemos alguna excursión a provincias; un destino cada vez más probable para la próxima semana santa, el primer viaje de carácter familiar desde hace 15 años. En aquella ocasión, también fue París, y aquí os dejo algunas fotografía de aquel momento.

Me pasó una cosa cuando leí los primeros capítulos de este libro. Tenía la sensación de que esta historia ya la conocía. Desde luego no la había leído. Pero decidí comprobar si tenía versión cinematográfica. Y sí, la tiene. Pero no aparece en mi base de datos de las películas que he visto desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha. Puede haber olvidos… pero me extraña. Sólo he detectado olvidos en épocas en las que he frecuentado las salas de cine con mucha asiduidad, un par de veces a la semana, y tal cosa no sucedía en 2007 cuando se estrenó la película en España. Tal vez en algún momento apareciera en mi televisor… Quizá. El caso es que tampoco recordaba muchos de los detalles de la historia que eran nuevos para mí.

El caso es que, al investigar si existía una versión cinematográfica, cometí un error. En ningún momento se me había ocurrido asignar a Camille, la protagonista de la película, el físico de Audrey Tautou. Y al quedar asociadas, ha habido momentos que no me cuadraba la lectura. Es bueno dejar que tu imaginación construya el físico y los escenarios de la historia a partir de la información que te da la novela. El caso es que Camille es una pintora y dibujante de 27 años que, por motivos que desconocemos al principio de la novela, ha tocado fondo en su vida y está absolutamente perdida. Como lo están Philibert, un joven aristócrata patológicamente tímido, y Frank, un cocinero con ganas de convertirse en chef de cocina, pero que carga con dosis de violencia y autodestrucción. Los tres proceden de entornos familiares muy conflictivos y disfuncionales, y los tres, a pesar de sus caracteres opuestos, contradictorios casi, acaban viviendo juntos.

La novela tiene cosas buenas y cosas “menos buenas”. Las cosas buenas es que se lee con agilidad y con interés, que está bastante bien escrita, o al menos la traducción al castellano está bastante bien, y que empatizas razonablemente bien con los personajes, llegas con facilidad a preocuparte por sus destinos. Como cosas menos buenas… la película deriva a un romanticismo simplón, rosa, menos profundo de lo que parece, hasta llegar a un final “peliculero”, en un sentido poco positivo del término. Quizá la autora pensaba ya en una lucrativa adaptación al cine, que al final se hizo. Aunque no parece haber concitado muchos entusiasmos. Es una novela que va de más a menos. Sin llegar a una situación catastrófica. Que plantea conflictos personales profundos, complejos, pero que se va haciendo muy previsible y cada vez más complaciente. Por lo tanto, acaba dejándote con una sensación insatisfecha, que quizá no hace justicia a algunos de los mejores capítulos del libro, especialmente en la primera mitad del libro, que me parecen bastante inspirados. Para colmo se complace en un epílogo absolutamente superfluo que todavía te machaca más la coherencia de un drama con un final de comedia romántica del montón. Pero bueno, es entretenida de leer.

[Libro] Cuentos de amor

Literatura

Mmmmmmm… 🎼Noche de paz, noche de amor,… 🎹Es lo que toca hoy, ¿no? Pues entonces que mejor que comentar y recomendar un libro de cuentos “de amor”. ¿De amor? Puede. Indudablemente, en alguno de ellos hay amor. O algo.

Quien imagine estos relatos de Jun’ichirō Tanizaki en clave de historias románticas, pues no va exactamente por ahí. Y menos de las romanticonas, con exceso de azúcar, propensas a la diabetes emocional. Tanizaki, en su juventud, fue un calavera. Le gustaban las mujeres más que a un tonto un caramelo. Frecuentaba la compañía de geishas y otras mujeres de compañía, más o menos depravada esta compañía. La primera de sus tres esposas fue una geisha. Y creo que no le fue especialmente fiel. No recuerdo ahora los detalles. Tanizaki fue el típico joven moderno y desmadrado que en su madurez tendió a lo tradicional y a la seriedad… dentro de unos límites. Que cierto gusto por la ironía y la transgresión le acompañó durante su vida. En cualquier caso, su vida juvenil y tokiota fue muy “entretenida” y moderna, mientras que en su madurez, desplazado a Kioto, optó por las tradiciones niponas. Pero sin abandonar su afición a lo escabroso.

Para ilustrar la entrada de hoy, nos daremos un paseo por las salas del Museo Nacional de Tokio; donde encontramos bellos ejemplos del arte tradicional nipón.

Y estos cuentos de amor, algunos de ellos por lo menos, han sido calificados por algunos como perversos. Lector y admirador de Sade, en ellos son frecuentes los hombres que se pierden por sus pasiones o las mujeres fatales que arrastran a los hombres a dicha perdición. No faltan la filias sexuales y transgresiones más diversas. Y también hay lugar a alguna historia de amor, que van desde las fatales hasta las costumbristas y cómicas. Siendo todos los cuentos de buen nivel, con ciertos altibajos como es de imaginar en toda recopilación, hay algunos de ellos muy bellos. Quizá el más notable sea El segador de cañas, que a mí me ha maravillado y me supo a poco. Y en el que realmente hay una historia de amor profundo, aunque retorcido. El más famoso, no obstante, es Los pies de Fumiko, que yo ya había leído y comentado en estas páginas. Uno de los relatos fetichistas más celebrados de la literatura universal.

Si ayer comentaba que en la película Roma, del mejicano Cuarón, la narración no se avenía al esquema de la narración tradicional occidental, con su presentación, nudo y desenlace, aun más se marca esta tendencia en no pocos de los cuentos de Tanizaki, puesto que es algo que se da en la literatura de las culturas orientales. Entramos directamente en situación desde la primera línea y, cuando termina el relato, se nos queda la sensación de historia inacabada. Pero yo siempre he encontrado esta forma de relatar muy estimulante. Queda abierta a la imaginación del lector el antes y el después. Cada lector puede generar en su mente su propio relato y, por lo tanto, el relato no será el mismo para dos personas que lo lean.

Seguiré leyendo a Tanizaki en un futuro. Me gusta. Me divierte. Me enseña su cultura y sus referentes. Puede trasladarnos pasajes de gran belleza. Y no carece de sentido del humor. Muy recomendable.

[Cine] Roma (2018) y una apostilla [Too All Boys I’ve Loved Before (2018)]

Cine

Roma (2018; 59/20181221)

La última película del mejicano Alfonso Cuarón, un gran director, uno de los mejores de nuestros tiempos, eso ya no cabe duda, está en boca de todos. Por diversos motivos. He dicho, y lo digo convencido, uno de los mejores directores contemporáneos, incluso si no siempre me gustan sus películas. Pero así son las cosas. En esta ocasión había dos cuestiones a priori que condicionaban la visualización de esta película, en la que vuelve a sus raíces mejicanas. La crítica se ha rendido a la película de forma incondicional, con unos niveles de aplauso por aclamación casi desusados. Lo cual eleva mucho las expectativas del espectador. La segunda es la polémica de los estrenos directos en la plataformas de vídeo bajo demanda. En esta ocasión, hubo una disposición de los responsables de la película para estrenar en cines, pero con la negativa de Netflix de retrasar su estreno en su plataforma televisiva. La película ha conseguido un estreno limitado en salas, lo que le permitirá optar a determinados premios cinematográficos, pero en muchas ciudades no la hemos podido ver en pantalla grande.

Ante esto tengo que decir dos cosas. Los distribuidores y exhibidores de cine, al menos los españoles, hace tiempo que hacen cosas que no sé si realmente les permiten atraer espectadores al cine, pero que realmente molestan a los amantes del cine. Que no son los mismos que la mayoría de los espectadores. No voy a desgranar ahora esta cuestión… pero cada vez me molestan más las políticas de distribución y exhibición del cine en España, con numerosos atentados hacia el producto artístico, cuando merece este nombre. Pero parecen estar más interesados en atiborrar al público de palomitas grasientas y con toneladas de sal a precio de oro, que en fomentar el amor por el séptimo arte.

La segunda cosa es que es una pena no poder ver esta película en una sala con pantalla grande y en buenas condiciones. Es una película de cine, no de televisión. Su imagen, un blanco y negro de alto nivel iluminado por el propio Cuarón, y su sonido, son matizados, sutiles, y especialmente este último es más difícil de apreciarlo en el ambiente más ruidoso de un domicilio particular. Yo hubiera pagado, sin dudarlo, una entrada por ver esta película a pesar de disponer de ella gracias a la suscripción a Netflix.

En cuanto a la película… no apta para quienes consideran las películas de la Marvel el no va más del séptimo arte. Está en las antípodas. Estamos en una película del tipo, “un año en la vida de…”. Un corte en la realidad. No hay propiamente planteamiento, nudo y desenlace, el esquema tradicional del canon narrativo occidental, aunque cada vez encontramos más excepciones. Y la posibilidad de asomarnos a otras culturas para experimentar otras opciones. En esta ocasión, seguimos a una familia de clase media mejicana entre el verano de 1970 y el de 1971. Centrado el foco sobre una criada indígena, mixteca, de veintipocos años. Que lleva su drama particular cuando queda embaraza de un tipo que no quiere saber nada de ella ni del bebé. Pero de fondo tenemos también las vicisitudes de una familia “ideal” que quizá no sea tan ideal.

Película de reivindicación de las personas de raíces indígenas, pero también una película de reivindicación de las mujeres de toda clase social en el profundo y arraigado machismo de la sociedad mejicana. Todo ello aderezado por una realización primorosa, con planos y movimientos de cámara tranquilos pero de elevado contenido artístico y conceptual, y por la interpretación más que notable de la novata Yalitza Aparicio y en la que hay que destacar también el papel, secundario en teoría, pero fundamental, de Marina de Tavira como señora de la casa. Por la edad de Cuarón, funcionará también como ejercicio de nostalgia, ya que estaría en su niñez en la época en la que transcurren los hechos, con toda la agitación social y política del país en aquella época.

La recomendación es simple. Si tienes Netflix, no sé, no entiendo, no comprendo por qué no la has visto todavía. Y si no lo tienes, y no te interesa, cógete el mes de prueba gratis para verla. Y luego haz lo que te convenga con la suscripción. ¿Está claro?

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Apostilla: To All Boys I’ve Loved Before (2018)

To All Boys I’ve Loved Before (2018; 60/20180826)

Leo el otro día que esta película se ha convertido en uno de los grandes éxitos de Netflix. Es de las más vistas, y de las más revisionadas. Es decir, que además de ser vista por mucha gente, hay mucha de esta gente que la vuelve a ver. Hay que decir que yo la vi en agosto. Pero luego no encontré momento para comentarla. Es un producto claramente dirigido al público juvenil, relaizado por Susan Johnson, y protagonizado por una dinámica y simpática Lana Condor. Fue más noticia en su momento por el protagonismo de una chica norteamericana de origen asiático y no europeo, que por otras cualidades. Es una comedia romántica que se deja ver bastante bien. Pero esta sí que es un producto que se puede disfrutar tranquilamente en casa, no la hubiera visto en una sala de cine. No me hubiese molestado. Aunque ambas películas que comento hoy comparte su estreno en una plataforma de vídeo bajo demanda, son dos productos claramente distintos. No obstante, la voy a incluir entre mis estrenos del año para el resumen que haga dentro de unos días.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine/relato] Burning (2018) / Quemar graneros

Cine, Literatura

Burning (2018; 48/20181023)

La relativa insatisfacción que nos dejó la última película que comenté, y el hecho de que llevábamos un cierto “retraso” en las películas que queríamos ver de las recientemente estrenadas hizo que dos días después nos acercáramos a ver esta adaptación del director coreano Lee Chang-dong de un relato corto del japonés Haruki Murakami. Este principio de semana va a estar muy relacionado con este escritor nipón, porque tengo intención de comentar también el primer libro de su última novela, cuya traducción al castellano se puso a la venta recientemente y ya he leído.

De hecho, no había leído el relato corto adaptado, Quemar graneros, y es algo que he solventado estos días, por lo que de alguna forma el comentario será compartido para la obra literaria original y para la adaptación cinematográfica. La película, en versión original, se ha estrenado con el título internacional de Burning. Si en algún momento veis que en coreano se titula Beoning, es lo mismo. Viene de 버닝, que es la transcripción fonética al coreano de burning, pero que en la transcripción al alfabeto latino según las normas revisadas actuales resulta en beoning. Resultado de dos transcripciones fonéticas de ida y vuelta

tumblr_oxr3eoLto21r5mrsgo1_1280

Por supuesto, nos damos una vuelta por Corea del Sur para ilustrar la entrada de hoy.

 

El relato de Murakami tiene ya unas cuantas décadas, ya que es de la primera mitad de los años 80 del siglo XX. Pero contiene muchos de los elementos de la ficción del escritor. No entra en los elementos más fantásticos o mágicos de algunas de sus novelas, pero si que nos plantea una situación que te deja con una sensación de misterio, y unas implicaciones en la trama que quedan en el aire. Un escritor de poco más de 30 años que conoce a una joven de 20, una especie de espíritu libre, pero también solitario, con la que mantiene relaciones esporádicas, y que en un momento se relaciona con un joven de 25 o 26 años, acomodado e… inquietante por decirlo de alguna forma. Que confiesa tener una curiosa “afición”; quemar graneros abandonados. Cuesta poco leerlo. Y os he dejado un enlace más arriba donde podéis hacerlo.

Lee toma ese relato y lo adapta a su Corea natal con algunos cambios. El escritor se convierte en un desorientado e introvertido aspirante a escritor de veintipocos, Jongsu (Yoo Ah-In). La joven, Haemi (Jeon Jong-seo) se convierte en una conocida suya de la infancia con la que coincide y de la que se enamora. Las características de la chica coinciden con el relato de Murakami, por lo demás. Y el joven acomodado, Ben (Steven Yeun) es algo mayor que los anteriores, pero también mantiene las características esenciales del personaje del japonés. Bueno… en Corea deben ser más frecuentes los invernaderos que los graneros,… y eso es lo que dice quemar por afición.

tumblr_oxr350eT6x1r5mrsgo1_1280

Con un ritmo pausado, pero constante, acompañado de un música sobria pero que apunta muy bien los momentos, y por una fotografía de alto nivel que matiza muy bien la historia y alcanza brillantez en no pocos momentos, el director va relatando los avatares de este peculiar trío. Va introduciendo diversas variantes. A veces parecen tontorronas, pero no da puntada sin hilo. Que en un momento clave del relato, que sus protagonistas en lugar de escuchar el Airegin de Miles Davis, como sucede en el relato, escuchen el Générique de la banda sonora de Ascenseur pour l’échafaud, también de Davis, no me parece banal.

Y hay un momento en que la película diverge del relato. Más que divergir, Lee imagina más allá, decide romper la incertidumbre sobre lo que sucede tras la últimas líneas del relato de Murakami, y dejar claro porqué se habla en un momento de metáforas en su película, y cuál es la película. El tono de la narración cambia y pasa de ser un pequeño misterio en lo cotidiano que te deja con la mosca detrás de la oreja a un thriller con un final que no deja de impresionar. Si este “alargamiento” de la historia mejora o no el planteamiento de Murakami… está en discusión por parte de quienes vimos juntos la película y luego hemos leído el relato. Ese alargamiento, asociado al ritmo pausado que imprime el director, unido a alguna trama secundaria con escenas que aportan poco, causa una duración quizá un poquito excesiva de la película. Y en cualquier caso, tampoco resuelve del todo el misterio de la película. Sólo aporta lo que piensa uno de los personajes y las consecuencias de lo que concluye. Quemar invernaderos,…

tumblr_p25bfzL7DK1r5mrsgo1_1280.jpg

Uno de los méritos de la película es su reparto. Los tres protagonistas están bien o muy bien. El enigmático Ben está excelentemente encarnado por Steven Yeun, un actor popular en su país, pero que también se ha aventurado en el cine y la televisión occidental. El aprendiz de escritor cumple con un papel que no da especial brillantez por las características del personaje. Y para Haemi se opta por una novata en la interpretación que resulta un gran acierto. Jeon Jong-seo es una encarnación perfecta del personaje y sus numerosas contradicciones. Por ejemplo, es una chica muy mona, pero se aleja del aspecto de muñequita perfecta de muchas actrices jóvenes coreanas. El personaje afirma en un momento dado que se ha hecho la cirugía estética, habitualmente no tiene un duro, pero cuanto más la miras más te percatas de que siendo atractiva su rostro no parece precisamente afectado por una intervención de este tipo. Incluso tiene la nariz ligeramente desviada. En cualquier caso, lo hace muy bien.

Como resumen, lo que leí en algún sitio. Si es de Murakami y aparece un gato, da por echo que hay un misterio difícilmente resoluble. La película tiene mucho mérito, aunque desde mi punto de vista podría ser un poquito más concisa; ya he dicho que tiene escenas o secuencias que aportan poco a la historia general. Pero con buenas interpretaciones y una bella factura e interpretación, es un obra cinematográfica muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

22308745_10204187048994056_4136610762887508959_n.jpg

[Cine] Cold War (2018)

Cine

Cold War (2018; 46/20181011)

Cuando volví de viaje el miércoles de la semana pasada, al repasar algunas novedades y noticias del mundo del cine, caí en la cuenta de que se había producido el estreno de algunas películas altamente prometedoras. Es cierto que alguna, por bombo y platillo que se le esté dando, da un poco de pereza. Ver la “enésima” versión de una historia ya no-sé-cuántas veces contada, y encima a ritmo de música pop actual, no motiva en exceso. Aunque tarde o temprano habrá que ir a verla para certificar o criticar ese bombo y platillo. En cualquier caso, para el retorno a las salas de cine, elegimos una sesión tempranera, antes de que el paso de la tarde sufriera las consecuencias del jetlag, y volviendo al cine europeo en blanco y negro.

estacin-de-malbork_4734519243_o.jpg

Unas cuantas fotografías de los ferrocarriles polacos, en blanco y negro, claro, servirán para ilustrar la entrada. También los trenes tienen su protagonismo en la historia de hoy.

Pawel Pawlikowski sorprendió hace unos años con una película redonda ambientada en la Polonia de la posguerra mundial. Impresionó desde todos los puntos de vista. Y parece que vuelve con buena parte de los mismos ingredientes que aseguraron la calidad de aquella. Para empezar, primorosa cinematografía en blanco y negro firmada por el director de fotografía Lukasz Zal, volviendo al formato 1,37:1, con encuadres atrevidos y muy expresivos. Siguiendo por la época y el lugar, de nuevo la Polonia de la posguerra a caballo entre el recuerdo de los desastres de la guerra y los desastres del nuevo régimen comunista de posguerra. Y terminando por un personaje femenino complejo y potente, una joven que representa en sí misma muchas de las ambigüedades de un país, de una sociedad, de un continente.

Durante casi dos décadas seguimos la evolución en la relación entre el músico, Wiktor (Tomasz Kot), y la joven cantante y bailarina, Zula (Joanna Kulig). Una relación marcada por un atracción y un enamoramiento tan profundos como potencialmente destructivos, que les llevará a un vaivén de acercamientos y alejamientos por la Europa de la posguerra. Una relación de amor y odio que es una metáfora profunda de la propia Europa y sus gentes y su relación con los regímenes y los destinos que a sí mismos se buscan de forma infortunada en demasiadas ocasiones.

estacin-de-malbork_4734518961_o.jpg

La película no me resultó tan redonda como su predecesora. O el cansancio del viaje no me permitió apreciarla con todo merecimiento. Pero es una película para ver. Ambos protagonistas, y no pocos de los secundarios, están en absoluto estado de gracias. La “no tan joven” Kulig llena la pantalla con cada aparición siendo la representación por excelencia de una feminidad confusa y confundida. La contención de Kot viene que ni pintada para representar el conflicto del hombre que lucha entre su ansia de libertad y su amor por la mujer que es perfecta porque no lo es ni lo puede ser. Que más puedo decir, vayan y véanla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

paso-subterrneo_4734522903_o.jpg