[Cine] Tenki no ko [天気の子] (2019)

Cine

Tenki no ko [天気の子] (2019; 61/20191128)

Titulada en inglés con un Weathering with you, de difícil traducción simple al castellano, y en la versión doblada en castellano con un confuso El tiempo contigo, que genera la ambigüedad sobre cuál es el “tiempo” al que se refieren, el título japonés es mucho más sencillo y claro, ya que Tenki ni ko [天気の子] significa sencillamente La chica del tiempo o La chica del clima. Con esta película, el director Makoto Shinkai trata de mantener, quizá superar, la expectativas levantadas con su anterior largometraje. Una película que con el tiempo ha mejorado en mi consideración, especialmente tras haberla repasado con tranquilidad en Netflix. Pero mi apreciación por Shinkai viene de antes, así que… pues nos apuntamos al estreno adelantado en Zaragoza como unos otaku más. Extremo al que no llegamos a pesar de nuestra afición a la animación y a ciertos aspectos, no todos, de la cultura japonesa.

Hoy, los paisajes urbanos tokiotas vienen obligados por la propia naturaleza de la película que comento. Sean las calles, los jardines, las gentes, los santuarios, las estaciones de tren,…

Lo adelanto. Desde cierto punto de vista, esta película es casi una actualización del argumento de su película anterior, variando los elementos sobrenaturales o fantásticos de la misma. He oído referirse a Kimi no na wa como película de ciencia ficción, pero creo que eso es un despiste monumental; dejémoslo en cine fantástico. Aquí también tenemos una pareja de adolescentes, Hina (Nana Mori) y Hodaka (Kotaro Daigo), de orígenes muy distintos que acaban reunidos en Tokio en un verano en el que la estación de las lluvias se vuelve anómalamente intensa, larga y fría. Y pronto descubriremos dos cosas; que la chica tiene cierta capacidad de actuar sobre el tiempo atmosférico y que ambos… ¿se gustan?

En esta película hay un tercer protagonista, además de los dos mencionados, y al margen del interesante grupo de personajes secundarios. Y ese protagonista es Tokio. Si por algo destaca la película de forma sobresaliente es por los maravillosos paisajes animados de la capital japonesa que Shinkai y su equipo nos ha regalado. Un juego de luces y sombras, naturales y artificiales, unido al detalle y minuciosidad con el que son retratadas las calles y jardines de la ciudad. Buena parte de los escenarios corresponden a Shinjuku y Yoyogi, pero nos moveremos también por otros distritos tokiotas. Esto sólo, ya me basta para otorgar una muy buena nota a la dirección de esta película. Pero… la historia no tiene la misma fluidez que la anterior y celebrada película del director. Resulta, a ratos más anecdótica, a ratos menos cohesionada. Nos brinda momentos muy divertidos, aunque amenaza con abusar en otros del cine cebolla.

A eso hay que unir una interpretación que puede ser del gusto nipón, estos gritos al manifestar emociones y estos llantos sonoros no serán extraños a los aficionados al cine japonés que vean las película en versión original, pero que van en contra de mi preferencia por las interpretaciones contenidas. Hay que decir que en Japón, los seiyū, actores de voz en las películas de animación, son muy apreciados y pueden alcanzar niveles de popularidad similares a los actores convencionales. En fin… que es un punto que a mí me tiene un poco así así… especialmente con los masculinos. Muy gritones.

Dentro del anecdotario, anotaremos que el universo en el que transcurre la acción es el mismo que en sus películas anteriores. Si en Kimi no na wa (Tu nombre…) era la profesora Yukari Yukino, protagonista de Kotonoha no niwa (El jardín de las palabras), hacía un pequeño papel, en esta ocasión son la propia Mitsuha y el propio Taki, protagonistas de Kimi no na wa, los que hacen respectivamente un pequeño cameo y un breve papel. Ya adultos.

La película está bien. Es entretenida. Y es muy bonita de ver. Pero no estamos ante la obra maestra que esperábamos ver en un director en alza. Incluso cuando toma prestados de sus propias obras anteriores algunos elementos, como por ejemplo un viaje en tren con tiempo infernal, probablemente una de mis secuencias favoritas del cine de animación presente en Byōsoku go senchimētoru (5 centímetros por segundo), no alcanza ni de lejos el impacto y la emoción que nos dejaba entonces. Una película razonablemente interesante, pero que deja un regusto amargo porque las expectativas eran muy altas. Aunque la productora de la película se está poniendo las botas porque se está vendiendo un montón…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Hotel Iris

Literatura

Indudablemente Ogawa Yōko [intento respetar habitualmente los nombres asiáticos como son originalmente, con el apellido delante y el nombre propio en segundo lugar] es una de las escrituras más estimulantes que contemporáneas que he tenido la oportunidad de leer, no sólo de la literatura japonesa, sino de la literatura en general. Y uno de los principales motivos para ello es variedad en su propuestas. No se encasilla fácilmente a sí misma en ningún género.

Hace unas semanas leí una reseña, un comentario de la novela que traigo hoy, que me despertó el interés. No existe una traducción en formato electrónico de esta novela traducida al castellano. Editorial Funambulista tiene la ha publicado en tapa blanda, no de bolsillo, por algo más de 15 euros. La versión electrónica de la novela en su traducción al inglés se puede encontrar desde algo más de cinco euros. ¿De verdad que no lo pillan los editores españoles? Supongo que “confían” en la ignorancia para los idiomas de los españoles. Bueno… algunos podemos leer en inglés. Y en ambos casos es una traducción, ninguna de las dos es la obra original, que para mí es inaccesible por mi incapacidad para entender y leer el japonés. Así que me leí la traducción inglesa. He de decir, para los que aborrecen los libros electrónicos, que dichas diferencias de precio también existen en las ediciones en papel con respecto a las traducciones a otros idiomas, que pueden ser entre seis y ocho euros más económicas.

El nucleo de población de Katsuura, en el municipio de Nachikatsuura, donde nos alojamos estas vacaciones pasadas, nos puede servir como escenario de la acción de esta novela. Aunque la misma transcurre durante un caluroso verano, y nosotros estuvimos durante un húmedo y todavía cálido principio de otoño.

Una vez echa la crítica al sistema editorial español, encerrado en el círculo vicioso de la gente no lee, entre otras cosas, porque es caro; como lee poca gente, pongo un precio alto por libro para compensar los costes globales de la edición, y la gente no lee, entre otras cosas, porque es muy caro… y así, ad nauseam, procedo a comentar la novela. Al principio tengo la sensación de estar ante una variante de la Lolita de Nabokov. La atracción que siente un hombre mayor, viudo, por una adolescente. Pero pronto encontraremos algunas diferencias. La adolescente de nuestra novela actual, Mari, tiene ya 17 años, se encuentra próxima a la adultez, y no vive en un entorno especialmente interesante. En algún momento de los años 80 o principios de los 90 del siglo XX, es la hija de la avara dueña de un hotel, más bien barato y poco interesante, en una localidad costera de lo que entendemos que es Japón. Pero por la naturaleza de la descripción del lugar, podría ser cualquier sitio. En el hotel se produce un escándalo entre una prostituta y su cliente, un traductor de folletos del ruso al japonés, que vive en una isla cercana. Y es la joven la que se fija en el hombre y la que provoca su encuentro, no al contrario. De ahí resultará una extraña relación, que ambos califican como “amor”, y que eventualmente nos lleva a descripciones, bastante explicítas, de la relaciones sexuales entre ambos, basadas en la dominación de la joven que es atada y obligada a situaciones humillantes. Al mismo tiempo que, cuando no están en la intimidad de la habitación, es la joven la que parece llevar la voz cantante de la relación, mostrándose el traductor como introvertido y poco decidido.

Aunque no me considero una persona mojigata, no negaré que el relato en algunos momentos me resulta incómodo. Nunca me he llevado bien con la violencia asociada al acto sexual, incluso si la misma es de alguna forma consentida, en la medida de lo que pueda valer el consentimiento de una joven de diecisiete años frente a las demandas de un hombre adulto cuya edad no es desvelada, pero que parece rondar los sesenta años. O algo menos, puesto que narrada desde el punto de vista de la chica, un hombre más joven puede parece muy mayor y viejo para una chica muy joven. De hecho, alguna referencia indirecta me hace suponer que no sobrepasa por mucho los 50 años. Y es que es algo importante que constantemente se nos cuenta la historia desde el punto de vista de la chica.

Y la chica no vive precisamente en un paraíso fuera de la relación con el traductor. La madre es absorbente. La utiliza como un recurso más. Controla su aspecto como si fuera un inventariable más del hotel que tiene que estar presentable. Es huérfana de un padre que era la única figura parental positiva de la que tiene recuerdo. Desescolarizada precozmente, con bajo nivel educativo. Es mona, aunque ella se siente fea. Lo que la lleva a sufrir eventualmente el abuso de algún cliente, con la tolerancia de la madre que no quiere que nada afecte al negocio… Como podemos ver, frente a quien pueda querer ver en la novela de Ogawa una mera narración erótica encuadrada en las relaciones sadomasoquistas, tenemos un entorno en el que Ogawa nos está hablando mucho más sobre las patológicas y tóxicas relaciones a las que está expuesta una mujer joven. Las cargas de profundidad contra determinadas actitudes sociales están dispuestas a lo largo de la novela bien disimuladas, pero explotando de forma efectiva cuando toca. Salvo que el lector sea un superficial que sólo se fija en “lo único”, que a lo mejor entonces no se cosca.

Con un relato cuyo devenir nos hace sentir que nos encaminamos siempre hacia la tragedia, lo cierto es que es una lectura que puede ser incómoda, pero que cuando la dejas reposar te ha merecido la pena. Y confirma la capacidad de Ogawa para adaptar su estilo y sus argumentos a los temas de forma magistral.

[Cine en TV] Earthquake Bird (2019)

Cine

Earthquake Bird (2019; 58/20191116)

Cuando llegó esta película recientemente al catálogo de Netflix me llevé dos impresiones; una positiva y otra negativa. La impresión positiva venía del hecho de que su director, Wash Westmoreland, nos hubiera ofrecido recientemente un par de películas que tuvieron su interés, aquí y aquí. No fueron dos películas perfectas, pero en ambas ofreció amplia posibilidad de disfrute de las interpretaciones del elenco, especialmente de sus protagonistas femeninas. Y los temas tenían su interés. También porque la protagonista femenina de la película que nos ocupa, y que podía coger el testigo de las anteriores, es la sueca Alicia Vikander, una actriz que ya nos ha ofrecido varias muestras de talento, tanto en su carrera inicial en los países escandinavos de donde procede, como cuando dio el salto a un cine más internacional en inglés.

Las fotografías acompañantes hoy, obviamente, corresponden a mi estancia reciente en Tokio. En lugares diversos… Ueno, Ginza, Shibuya, Roppongi,…

Pero estaba la impresión negativa. ¿Por qué llegaba esta película al catálogo de Netflix de forma tan callada y sin apenas repercusión previa en los medios, ni anuncios del canal de vídeo bajo demanda? La película se ha estrenado en salas, desconozco en que cuantía, en el Reino Unido y Estados Unidos, pero ha llegado directa al vídeo bajo demanda en España. Y nos cuenta una intriga psicológica en la que una traductora sueca Lucy Fly (Vikander) que vive plenamente integrada socialmente en Tokio es acusada del asesinato de su amiga Lily Bridges (Riley Keough, qué mayor se nos ha vuelto la nieta de Elvis), con quien parece haber tenido problemas relacionados con su novio nipón, Teiji Matsuda (Naoki Kobayashi), un fotógrafo aficionado que se pasea por la ciudad con una Olympus OM-1 y un Zuiko 50/1,4.

El problema es que no me creo nada de esta película. Basada en la narración en retrospectiva, sobre los recuerdos y el relato de los hechos de la protagonista a la policía que la interroga, en seguida nos damos cuenta que es un testigo no fiable, que no podemos asegurar nunca qué elementos del relato son ciertos y falsos. Pero la cuestión está en que la fría realización de la película y la desgana de los intérpretes de los que sólo Keough parece que le pone un poco de ganas, hace que todo nos dé igual. Y que los traumas que se van descubriendo en todos los personajes lleguen a ser extremos, ridículos o simplemente absurdos… o te dan igual.

Suma a esto una ambientación mejorable. Se supone que estamos en el Tokio de finales de los 80. Pero yo acabo de volver de Tokio hace apenas mes y medio, y lo que veo en pantalla se diferencia poco de la ciudad que acabo de visitar. Sólo los peinados y el autuendo de Riley Keough me parecen propios de la época. Y encima, hay momentos que parece que estamos ante un reportaje publicitario turístico, como en el fin de semana que pasan los protagonistas en la isla de Sado. No sé… algo se rompe por todas las costuras de esta película que hace que te desligues fácilmente de ella y te cueste llegar al final, importándote un rábano lo que haya pasado.

No me parece especialmente recomendable. Especialmente, por que con los antecedentes, tenía unas ciertas expectativas que no se han cumplido. Una pena.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Máquinas como yo

Literatura

Hace ya algún tiempo que Ian McEwan es un habitual de mis ratos de lectura. Amsterdam fue la primera novela que leí de este escritor británico, y tras el impulso al conocimiento de su obra que obtuvo de la adaptación de su novela Expiación, he ido poniéndome al día del conjunto de sus novelas. Especialmente las escritas en lo que llevamos de siglo. Y me gusta. Generalmente, me suelo quejar de una cosa con respecto a estas novelas. En varias de ellas he encontrado traducciones al castellano que no me resultan satisfactorias. Pero no voy a profundizar en este tema ahora. Realmente, lo que me tengo que plantear es leer sus obras en el inglés original.

Una diversidad de escenas en la Inglaterra “real” frente a la “alternativa” de la novela. No sé muy bien cual prefiero… aunque la de la novela es tan atribulada o más que la real.

En su última novela, la que os traigo aquí y ahora, McEwan se pasa al género de la ucronía con toques de ciencia ficción. O a la ciencia ficción en el ámbito de una ucronía. Recuerdo a la audiencia que una ucronía es una historia alternativa basada en hechos que no sucedieron pero que pudieron haber sucedido. Ambientada en los años 80 del siglo XX, estamos en el Reino Unido, un Reino Unido en el que Alan Turing no murió dos años después de ser condenado en 1952 por las leyes homófobas británicas, arruinando su carrera. Pesó mucho más la homofobia que el agradecimiento por los importantes servicios prestados a su “patria” durante la guerra mundial. Es lo que tienen las “madres patrias”,… que suelen comportar como madrastras, peores que las de los cuentos. Que en la vida real hay muchas madrastras que son muy buena gente.

Así que encontramos al protagonista de la novela, un tipo inteligente pero holgazán e inconstante, de unos treinta años, con tendencia a dilapidar el dinero que consigue especulando el bolsa, que está enamorado de su vecina de 22 años, y que gasta una ingente cantidad de dinero en comprar uno de los 25 primeros adanes y evas, los primeros robots androides, casi indistinguibles de un ser humano y con una programación basada en la inteligencia artificial y en el aprendizaje. Todo ello mientras el cuerpo expedicionario británico se dirige a las Malvinas recién invadidas por el dictatorial ejército argentino, a una guerra con unas consecuencias muy distintas de las de nuestra línea temporal. Y mientras se configura un extraño triángulo de relaciones, de verdades y mentiras, de secretos e historias personales atribuladas, que cambiará por completo la vida de los protagonistas.

Esta nueva novela de McEwan entra en un tema que a mí siempre me ha parecido muy interesante; la reflexión sobre lo que es ser humano, o más bien, ser persona. Un ser inteligente con capacidad para la reflexión, con deseos y voluntades, y con autonomía para tomar decisiones sobre su vida. Unas cualidades que hasta el momento sólo hemos encontrado desarrolladas en forma apreciable en la especie Homo sapiens. Pero cuya posible aparición en las máquinas creadas por el ser humano en un futuro cuya cercanía no podemos valorar con precisión, crearía una situación de singularidad tecnológica, en la que la relación del ser humano con las máquinas cambiaría por completo. Habitualmente, este tema suele ser utilizado por los autores no tanto para la reflexión sobre estos avances tecnológicos, sino como una reflexión sobre aquellas cualidades de hombres y mujeres que nos hacen humanos, con todas sus consecuencias.

Sin embargo, McEwan va más allá. Puesto que hay una cuestión que no podemos olvidar, humano sólo puede ser aquel ser perteneciente a una especie animal del género Homo con las características mencionadas. Actualmente sólo hay una. No debemos descartar que otras especies extinguidas del mismo género hayan merecido también la misma denominación, humanas, especialmente cuando ya sabemos positivamente que de ellas hemos heredado un cierto porcentaje de nuestro genoma. Que nuestra especie y aquella especie eran capaces de procrear y, en este proceso, generar individuos viables capaces de tener descendencia. Lo cual hasta hace un tiempo prácticamente suponía adjudicar a todos los involucrados a la misma especie. Ahora se manejan otros criterios. Pero, ¿un ser electrónico? ¿una máquina? Quizá pueda ser capaz de reflexionar y razonar, tener deseos y voluntades; pero quizá eso no la haga necesariamente humana. Quizá esas características conviertan a las máquinas en personas, pero no en humanos. Quizá sus valores sean distintos. Quizá sean más integros. O quizá no comprendan las sutilezas de la ética humana. Quizá no tenga la capacidad para aceptar las contradicciones del comportamiento de los seres humanos. Quizá carezcan de empatía. O quizá puedan ser un espejo que nos devuelva de forma más nítida esas contradicciones éticas de los seres humanos. Y ahí es donde se adentra la reflexión de McEwan en este libro.

Las historia se desarrolla con parsimonia, a pesar de no ser una novela muy extensa, se va a unas 360 páginas, lo cual la pone muy claramente por encima de las novelas cortas, pero no la lleva a ser una novela larga. De acuerdo al ajedrez y otros juegos de mesa mencionados en el libro, se toma su tiempo en disponer las piezas sobre el tablero, por limitado que sea su número, para desembocar en un tercio final donde condensa dos cosas. La liberación de la tensión argumental, potente, que ha ido acumulando, y el planteamiento con todas sus consecuencias de las diferencias entre el ser humano y la máquina inteligente y autónoma.

Es una historia y una narración que crecen en el recuerdo, y que encuentro muy recomendables, aunque no vaya a ser mi favorita del autor. Pero, indudablemente, tiene cualidades muy apreciables. Especialmente a la hora de hacer notar que nuestra humanidad no está en nuestra inteligencia y en nuestras más brillantes potencialidades, sino en nuestros defectos, en nuestras contradicciones. La novela tiene más dimensiones; la política, la social, la tecnológica,… que no tienen desperdicio. Y también es una bella, aunque poco convencional, historia de amor.

[Libro] El quinteto de Nagasaki

Literatura

Me hablaron de este libro de Aki Shimazaki hace ya un tiempo. Y en principio me planteé leerlo en versión original. No, no me he puesto a estudiar japonés ni nada por el estilo… creo que en estos momento es un idioma fuera de mi alcance. La versión original de este libro está en francés. Porque Shimazaki, japonesa de nacimiento, vive desde hace casi 40 años en Canadá, donde está naturalizada y vive en Montreal. Y a pesar de que aprendió el idioma francés siendo ya adulta, es el que escogió para desarrollar su carrera literaria.

Pero surgió un problema que me dejó un poco atónito. En castellano, el libro se vende en un volumen único, con un precio de entre nueve y diez euros. Pero en su idioma original, son cinco novelas cortas que se venden independientemente, con un precio global de entre 30 y 35 euros… ¡¡?? Me pensé un poco el asunto, quizá esperando una nueva edición francesa al estilo de la castellana… pero nada. Os explico el asunto.

Unas cuantas vistas recientes de Tokio… donde todo empieza, aunque sólo nos enteremos bastante avanzada la historia.

Este quinteto de relatos relacionados entre sí que publica Lumen en un solo volumen, fueron originalmente publicados en su idioma original como cinco novelas cortas. Que se pueden leer de forma independiente. Aunque después de haberlas leído todas, es algo que para mí no tiene mucho sentido, ya que para comprender la historia en toda su extensión y profundidad hay que leer los cinco relatos. Su pudo publicar originalmente por entregas, pero recomiendo que se lean como un todo.

Antes de esbozar el argumento de la historia, he de decir que me gusta más el nombre que se le da en francés al conjunto, Le poids des secrets (El peso de los secretos), que lo del “quinteto de Nagasaki”, más oportunista, y supongo que más comercial, que le ha dado su editor en castellano. Cierto es que una parte de la historia, importante, transcurre en la ciudad mártir de la Segunda guerra mundial, la segunda y última, hasta la fecha, donde salvaje y perversamente se ha arrojado una bomba atómica. Y concretamente, la autora sitúa en aquel nueve de agosto de 1945 algunos acontecimientos importantes dentro de las vidas de los protagonistas de esta compleja saga familiar que nos hará recorrer el siglo XX desde la década de 1920 hasta el último cuarto del siglo XX.

Pero el recorrido es mucho más amplio. Porque si un momento clave se produce en las historia que se nos cuenta, es el momento en que una de las protagonistas queda huérfana tras el gran terremoto de Kantō al mediodía del 1 de septiembre 1923. Y queda huérfana no por el terremoto, sino por la consecuencias posteriores, en una de las narraciones más estremecedoras que he leído jamás sobre la perversidad humana, en este caso no de los militares norteamericanos como fue lo de Nagasaki, sino de los militares y políticos japoneses. Esa orfandad tendrá consecuencias inimaginables en una joven, cuyo pasado ya estaba revestido de misterio, y que acabará afectando profundamente a los miembros de dos familias japonesas. Pero no voy a desvelar mucho más, porque es preferible que lo descubra el lector.

Shimazaki no desaprovecha la ocasión. No se limita a narrar los amores y los odios que entre sí desarrollan los personajes principales de la acción, la compleja trama de relaciones que complica las vidas de personas en principio honestas y fieles a sus familias y amistades, salvo excepciones. Shimazaki desarrolla su punto de vista sobre algunos graves acontecimientos de las historia japonesa del punto de vista; la política colonial en otros puntos de Asia, el racismo hacia las personas de otras nacionalidades u orígenes étnicos, la corrupción de la sociedad en el régimen militarista que llevó al país a la guerra y la catástrofe, la complejidad de la vida en los años de guerra, el convencimiento razonado de que los bombardeos atómicos tuvieron más de experimento que de necesidad bélica, y que habían venido precedidos de bombardeos convencionales de intenciones igualmente perversas por cebarse especialmente sobre la población civil y más desprotegida. Todo ello contado por una japonesa de origen, que no olvidemos vive en Canadá, que no aprendió el francés hasta 1995, cuando ya contaba 40 años de edad, y que empezó su carrera literaria en ese idioma a partir de 1999, después de haberse dedicado fundamentalmente a la enseñanza.

El conjunto me ha parecido una lectura muy interesante. Y en algunos de los cinco relatos, apasionante, estremecedora y conmovedora. El conocimiento de esos secretos cuyo peso pesan sobre los protagonistas y que se va desvelando muy poco a poco, me obligó en algunos momentos a parar la lectura y reflexionar sobre lo sucedido. No tanto sobre lo que sucede a los personajes de ficción, sino sobre lo que padecieron las personajes reales en la época. Los cinco relatos no tienen la misma intensidad, aunque sí que parecen disfrutar una calidad literaria similar. Sigo con la curiosidad por haber leído el original en francés. Especialmente por las circunstancias vitales de la propia autora. Pero en cualquier caso, me parece, en cualquier idioma, muy recomendable.

[Cine] Portrait de la jeune fille en feu (2019)

Cine

Portrait de la jeune fille en feu (2019; 51/20191025)

Parece que el otoño cinematográfico se anima un poco. Y en tres días he acumulado tres posibles reseñas, creo que haré las tres, ya explicaré porqué tenía dudas con una, relacionadas con recientes estrenos. Y lo mejor del caso es que son propuestas interesantes, independientemente del grado en que hayan resultado mejor o peor. En general, bien. Y empezaré por esta película francesa firmada por Céline Sciamma, que me interesó desde el momento en que la vi anunciada en la cartelera. Así que este viernes pasado, me fui yo solico al cine, a las cuatro y cuarto de la tarde, para poder disfrutar de la versión original de este largometraje.

Bretaña es una tierra hermosa a la que, de vez en cuando, pienso que debería volver.

Había oído hablar del cien de Sciamma, pero no había tenido oportunidad de ver ninguna de sus películas. Y aquí nos presenta una película de época, ambientada en una isla bretona a finales del siglo XVIII, cuando la ilustración ya ha calado profundamente en las vidas de las gentes en Francia, al menos de las más cultivadas. Héloïse (Adèle Haenel) es una joven inquieta por la cultura y con una actitud relativamente introspectiva de la vida, que vivía a gusto en un convento disfrutando de la lectura y la vida intelectual. Pero su madre, la condesa (Valeria Golino), la ha sacado del convento para casarla con un buen partido milanés, tras la muerte de su otra hija. Marianne (Noémie Merlant) es una joven pintora, que ha seguido la profesión de su padre y maestro con aprovechamiento, aunque por su condición de mujer se ve obligada a restringir los temas que puede pintar, o pintar los temas prohibidos con la firma de su padre. Recibe el encargo de la condesa para pintar a su hija, que se niega a posar, sabiendo que el destino del retrato es servir de escaparate para decidir su “compra” como esposa por parte de su prometido. Marianne lo hará de memoria, pero se verá obligada a convivir intensamente con Héloïse durante unos días. Y esa convivencia traerá consecuencias inesperadas para todas.

La propuesta de Sciamma entra plenamente dentro del cine de mujeres y claramente feminista. Maneja tres temas principales de forma simultánea, y muy bien imbricados unos con otros. El deseo de independencia y de realización personal de las mujeres ilustradas; la sororidad, la solidaridad entre mujeres, puestas de manifiesto en la actitud de las dos jóvenes hacia la joven criada que las atiende y que tiene un embarazo no deseado; y la libertad, o su carencia, para elegir el amor en la persona que cada cual desee, sea cual sea su sexo. El caso es que todo esto lo hace de forma clara, sin ambigüedades, pero sin estridencias. Con mucha elegancia, con una puesta en escena bella y sobria al mismo tiempo, y centrándose en los gestos y las reacciones de las mujeres protagonistas.

Ni qué decir tiene que las interpretaciones son de primer nivel. Ya había visto en un par de películas a Haenel, y ya me constaba su solidez interpretativa. Pero Merlant, que lleva el peso de la narración, ya que el relato se presenta fundamentalmente desde su punto de vista, hace también un papel excelente.

Película muy recomendable, bella de ver, y que sólo debería retraer a los más cerriles miembros de nuestra sociedad del siglo XXI. El problemas es que todavía quedan muchos cerriles miembros en nuestra sociedad.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] A rainy day in New York (2019)

Cine

A rainy day in New York (2019; 50/20191015)

Estamos ante la película anual de Woody Allen que debería haberse estrenado en 2018. Sin embargo, en medio de la vorágine del movimiento #metoo, movimiento que considero justificado en un gran número de casos y sobre el que creo que todavía hay situaciones reales de abuso contra las mujeres que no han salido todavía a la luz, alguien desempolvó cuestiones sobre el director de hace 25 años. Cuestiones que se trataron en su momento, incluso en el sistema judicial, pero que se desestimaron por los fiscales encargados de la investigación, decisión influida por la improbabilidad que señalaron los servicios sociales de que los presuntos abusos se produjeran. El hecho de que fueran cuestiones antiguas y desestimadas tras investigación, cosa que no se había producido con muchos de los casos que legítimamente denuncian en el movimiento #metoo, no impidió a Amazon, su distribuidora, aparcar la película por miedo a la mala prensa. Algunos intérpretes de la película también tuvieron miedo a ver manchada su reputación y empezaron a donar el salario cobrado por la película y acciones similares. Pero parecen más acciones derivadas de una presión colectiva que de una convicción sobre las acusaciones. A partir de aquí… sobre el caso,… yo no tengo una opinión clara, pero aunque no simpatice con todas las actuaciones personales de Allen, no creo que esté en la misma posición que otros acusados del movimiento #metoo. Demasiado embarradas las relaciones familiares de ese grupo como para desbrozar los intereses de cada cual.

La sección de Egipto del Met, el MoMA, Central Park o los garitos del Village o del SoHo son algunas de las localizaciones de la película, tan homenaje a Nueva York como muchas otras películas d

El caso es que finalmente Allen recuperó los derechos de distribución de la película que ha llegado a los cines como decía un año después de lo previsto. Y nos cuenta cómo dos universitarios, un niño pijo neoyorquino (Timothée Chalamet) y la hija de papá de un banquero del sur de los EE.UU. (Elle Fanning), que estudian en la misma universidad de Nueva Inglaterra, van a pasar un romántico día en Nueva York, que se tuerce de formas insospechadas. Aunque no necesariamente para mal. Especialmente cuando otras personas, atractivas, se crucen en el camino de él (Selena Gomez) o de ella (Liev Schreiber, Jude Law o Diego Luna).

Hace tiempo que venimos considerando que las película actuales de Allen son obras menores comparadas con los clásicos que podemos encontrar en su obra. En esta comedia romántica, incluso sus temas tradicionales aparecen mucho más moderados, apagados o casi ausentes. Estamos más ante el despiste vital de un joven de 21 años y la ambición todavía no correctamente encarrilada de su novia, en una relación más circunstancial que profunda, y cómo un día de lluvia y experiencias les puede llevar a cambiar su forma de entender las cosas. El caso es que la historia es simpática, muy entretenida. La película se mueve con ritmo.

Y las interpretaciones, sin ser de gran nivel, son suficientes para sacar adelante la misión encomendada. Ciertamente, Chalamet me parece que no está al nivel que muchos proclaman, que todavía tiene recorrido de mejora. Fanning está solvente aunque no a su máximo nivel. Y Selena Gómez es quizá la sorpresa, puesto que actúa con desparpajo, generando mucha empatía con su personaje. El resto del reparto tienen pequeños papeles que desempeñan con oficio.

¿Es recomendable? Pues sí, si quieres pasar un rato entretenido y no le has cogido, como muchos, manía al director. Dura muy poco más de hora y media y te arrancará más de un sonrisa. Sin más pretensiones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en el aire] Películas japonesas en vuelo

Cine

Ya lo he hecho en otras ocasiones en mis viajes al Asia oriental; aprovechar estos largos vuelos para ver películas asiáticas, que pueden estar bien, pero que difícilmente van a llegar a las carteleras españolas. Y teniendo en cuenta que los billetes de nuestro reciente viaje a Japón los compramos a ANA (All Nippon Airlines),… pues teníamos que hacer repaso a película japonesas. Los compramos a ANA… pero lo cierto es que de los cuatro vuelos, los dos de ida los hicimos con Lufthansa, y de los de vuelta, solo uno lo hicimos con ANA, el otro fue con Brussels Airlines.

Lo habitual es que en vuelos nocturnos veamos como mucho una película. Intentamos dormir todo lo que podemos para minimizar los efectos del desfase horario. Pero en los vuelos diurnos podemos llegar a ver tres películas; en estos, evitamos dormir también para combatir los efectos desagradables del llamado por muchos jet lag. Aunque en las más de once horas que dura el viaje de Tokio a Bruselas había tiempo para más largometrajes… tres es el tope que puede soportar mi capacidad de atención. Paso a comentar lo que vi… aunque adelante que fue bastante menos interesante que en otras ocasiones.

Un largo viaje hasta Japón, en el que hay que atravesar nueve usos horarios, aunque la diferencia horaria sea “sólo” de siete horas, por las modificaciones introducidas en nuestros horarios. Ellos llevan hacen coincidir la hora solar con la hora oficial.

En el viaje de ida, Lufthansa nos ofreció un menú más limitado en número de películas asiáticas. Pero como fue vuelo nocturno, con una que nos sirviera para dejar que la oscuridad nos alcanzase, o nosotros alcanzásemos a la oscuridad, era suficiente. Elegí Kugatsu no koi to deau made [九月の恋と出会うまで], que podría traducirse como Hasta que encuentre el amor en septiembre. Es una película romántica en la que una joven recibe mensajes del futuro cuando se traslada a un nuevo y agradable apartamento. Al mismo tiempo conoce a un inquilino vecino, con el que comienza una relación de amistad, algo más en el caso del chico, y al que confía el tema de los mensajes. Es una película “de buen rollo” y buenos sentimientos, bastante previsible, pero que maneja muy bien en su guion las posibles paradojas del viaje o la comunicación en el tiempo, con una resolución satisfactoria a todos los niveles. Está dirigida por Yamamoto Toru, y protagonizada por Kawaguchi Haruna y Takahashi Issei.

En el vuelo de vuelta, ANA tenía un menú un poquito más amplio de películas japonesas. Muy recientes. La primera que vi fue Diner, así, con el título en inglés. Una joven solitaria y desarraigada se ve obligada a trabajar para una organización criminal en un restaurante, cuyo chef es también un asesino profesional, y los clientes,… pues algo parecido. La esperanza de vida de las camareras en el restaurante es más bien,… escasa. Película de aspecto visual muy abigarrado, no especialmente gótico, porque tiene una estética más de neones y cyberpunk, aunque no pueda adscribirse a este género. Un exceso de esos que a veces se dan en el cine japonés y que a mí se me atragantan un poco. O bastante. Está dirigida por Ninagawa Mika, y protagonizada por Tamashiro Tina y Fujiwara Tatsuya.

Hace unos años, Yamada Yōji osó hacer una nueva versión de Tōkyō monogatari de Ozu Yasujiro, obra maestra del cine nipón en los años cincuenta del siglo XX. La vi. No estaba mal, pero me pareció innecesaria, no aportaba nada a la obra original. Pero no sólo fue eso,… hizo rodó una secuela, que también llegó a la cartelera española y que también vi. Y que se dejaba ver… pero realmente era como si ya no tuviese que ver con la película de Ozu… y casi tampoco con la primera de la serie de Yamada. Y me encuentro con que hay una tercera película, Tsuma yo bara no yō ni: Kazoku wa tsuraiyo III [妻よ薔薇のように: 家族はつらいよIII], que en inglés han traducido como What a wonderful family; my wife, my life. O sea, qué maravillosa familia; mi esposa, mi vida. Nuevamente una película costumbrista, que si no fuera porque es japonesa y actual, me sonaría a alguna de las películas españolas de hace un tiempo. Llevadera, sin más. Con un reparto coral, la protagonista, por decirlo de alguna manera, es Natsukawa Yui. Una actriz que creo que puede dar mucho más de lo que puede dar en una película de estas características.

Y la última película que vimos fue The Fable, así con el título en inglés, una película en la que a un asesino a sueldo infalible se le ordena que se tome una “excedencia” de un año en Osaka, en la que no debe matar a nadie. Pero, por supuesto, las cosas se complicarán y acabará metido en complicaciones. Película de acción en tono de humor, que se deja ver, pero que flojea por varias costuras, y también es bastante previsible. Dirigida por Eguchi Kan, está protagonizada por Okada Junichi y Yamamoto Mizuki, muy sosita esta chica, con una divertida Kimura Fumino, en un papel secundario pero que es la que mejor la hace y la que nos sabe a poco.

No ha sido una gran cosecha. Qué se le va a hacer. Pero ayudó a hacer el viaje más llevadero. ¡Por Amaterasu y los ocho millones de kami, qué larga es Siberia!

[Libros] Varios y diversos en las últimas semanas

Literatura

En las últimas semanas, he acumulado la lectura de una diversidad de libro. Y ahora me voy dos semanas de vacaciones, en las que presumiblemente acumulare alguno más. Por ello, voy a hacer una entrada de resumen rápido de algunos de ellos. Alguno, de más calado, lo dejaré para la vuelta.

Al sur de la frontera, al oeste del sol.

Este es una relectura. La primera relectura voluntaria que hago en muchísimos años. Alguna relectura involuntaria he realizado recientemente; algún libro que no me acordaba haber leído. Pero este de hoy fue la primera novela que leí de Haruki Murakami. La leí en algún momento entre 2007 y 2009. Y recuerdo que me gustó mucho… por ello repetí y ya no pude abandonar el autor. Pero tenía un recuerdo muy vago de ella. Me alegro de haberla releído. Es una historia triste. Un romance triste. Relativamente desesperanzada, aunque habrá quien quiera ver una cierta luz a la vida del protagonista en las últimas páginas del libro. Un protagonista del estilo habitual de los de Murakami, aunque por una vez conozcamos su nombre, Hajime. Y la eterna sensación de pérdida. Generalmente, por una mujer. Muy recomendable.

Ya nos queda poco para replicar estas escenas de nuestra llegada a Japón hace cinco años. En esta ocasión, tras llegar al aeropuerto de Haneda en Tokio no cogeremos el Shinkansen hasta Kioto, sino hasta Osaka. Pero por lo demás, será muy similar. Eso esperamos.

El desorden de tu nombre.

Tengo una estantería en casa con libros abandonados. Libros que empecé a leer y abandoné por el motivo que sea. Algunos son libros muy conocidos, que cuando digo que no pude terminarlos, la gente se extraña. Últimamente me pasa menos, pero antes de aficionarme a leer en formato electrónico venían a suponer un 10 % de los libros que compraba, me prestaban o cogía de la biblioteca pública. Este de Juan José Millás lo intenté leer hace unos 20 años. En 1998 o 1999, no recuerdo con precisión. Y lo abandoné cuando llevaba algo menos de la mitad del libro; estaba marcada la última página. Esta vez lo he terminado, no es muy extenso. Pero he comprendido por qué lo abandoné. De este particular triángulo amoroso, compuesto de personas sumamente egoistas, no me interesa ninguno de sus componentes. Me da totalmente igual lo que les pase. Está bien escrita, pero me caen todos tan mal, que paso totalmente. Me dejan frío.

Saga, volumen 9.

Buenas y malas noticias. Tenemos un nuevo volumen de la que en estos momentos puede que sea mi aventura espacial preferida, todos los géneros creativos incluidos. Literatura, cine, televisión… historieta como es este caso. Por lo que nos dicen, la odisea familiar galáctica que nos traen Brian K. Vaughan a la escritura y Fiona Staples en la ilustración ha alcanzado su ecuador. Nos quedan otros nueve volúmenes. La mala noticia es que han anunciado que van a bajar el ritmo de creación. O sea que tenemos para más de nueve años en el futuro… Aaggggg. Y además nos han dejado con un cliffhanger digno de las mejores sagas de aventuras de todos los tiempos. En fin, tendremos paciente. Ni que decir tiene que la encuentro totalmente recomendable.

The Lady Astronaut of Mars.

La vi recomendada, muy vivamente recomendada, como una de las mejores novelas cortas de cienci ficción de los últimos tiempos. No es una novela corta. En inglés, “novel” es novela, “novella” es novela corta, pero “novelette” es un cuento. Un relato corto. Se lee en muy poquito tiempo. En su forma de papel, son 33 páginas. Escrito por Mary Robinette Kowal, mezcla la ciencia ficción de viajes espaciales con la ucronía, la historia alternativa. En algún momento de los años 50 del siglo XX, la caída de un asteroide sobre Washignton D.C. genera el impulso para colonizar el sistema solar como medida de salvaguarda para la especie humana. Y en el primer viaje colonizador, Elma York fue una de las astronautas que lideró el viaje a Marte. 30 años más tarde, con más de 60 años de edad, no la llaman para más misiones, vive en el planeta rojo, y además a de cuidar de su marido que padece una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. Hasta que la llaman para una última misión… con características muy especiales. En la historia se mezcla la especulación científica de los viajes espaciales, a un nivel poco profundo, con los temas relacionados con el deber hacia las personas a las que queremos y enferman de gravedad. Está bien. Los personajes generan empatía y está razonablemente escrita. Pero tampoco da mucho de sí en la extensión que tiene y es bastante previsible. Tira más manipular las emociones del lector que de la propia especulación científico-técnica. Hay productos derivados… pero de momento no me ha motivado a leerlos.

[Cine] Photograph (2019)

Cine

Photograph (2019; 45/201900904)

Esta semana pasada, contra todo pronóstico, porque la cartelera no nos parecía demasiado atractiva, hemos ido una segunda vez al cine tras el drama coreano que os conté hace un par de días. Curiosamente, la película que os traigo hoy es alemana… aunque los idiomas que se escuchan en ella sean el hindí, el guyaratí y el inglés. Porque está escrita dirigida por Ritesh Batra, un director indio que adquirió cierto impulso hace unos años por una película que no vi, en las calle de Bombay.

No he tenido oportunidad de visitar todavía la India,… y no hay planes de momento para ello. Así que de momento estamos con la planificación del próximo viaje, que sí que será a Asia, pero al extremo más oriental. Al que probablemente me llevaré también unos carretes de película en blanco y negro con alguna cámara compacta, como hice este mismo años en París,…

Nos cuenta una historia íntima, sencilla, de personas comunes, en la que la populosa ciudad india es un protagonista más. Un fotógrafo callejero que se dedica a realizar fotos de recuerdo a los turistas en los alrededores de la Puerta de la India, Rafi (Nawazuddin Siddiqui), toma un día una fotografía a una joven de clase media, Miloni (Sanya Malhotra), que está estudiando contabilidad al mismo tiempo que es presionada por su familia para hacer un buen matrimonio. A Rafi, su abuela, que lo crió en ausencia de sus padres, lo coacciona negándose a tomar su medicación para que se case también y forme una familia. Para acallar sus protestas, le manda la fotografía de Miloni diciendo que es su novia y que se llama Noori. Pero eso acabará complicando la vida de todos.

Estamos ante un drama tranquilo en el que Batra nos habla de un romance improbable, en una ciudad que se nos aparece llena de encanto, pero en la que subsisten profundas diferencias económicas, sociales, culturales, religiosas,… en las que esta relación puede o no prosperar. Realizada con buen oficio, el ritmo de la película se acomoda al carácter tranquilo, reservado, introvertido, de sus protagonistas, personajes excesivamente dependientes de sus familias durante su vida, y que ansía poder volar por sí mismos, aunque sea modestamente.

… en Shangái…

La principal baza de la película, además de los paseos por la ciudad, es precisamente la interpretación contenida de los protagonistas de la película, que rezuman credibilidad en lo que ya he definido como una relación improbable. Pocas palabras, muchas miradas, muchos gestos.

La película no producirá un impacto tremendo, y queda por debajo de las expectativas que nos había generado lo leído sobre la película que hizo célebre al director. Pero se deja ver con agrado, y te deja de relativo buen humor.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
… y con una cámara con más empaque, en Berlín.

[Libro] Arenas movedizas

Literatura

Durante mucho tiempo escuché palabras elogiosas de Jun’ichirō Tanizaki. Pero la primera obra que leí de él, El elogio de la sombra, me dejó un regusto agridulce. Nunca me he sentido a gusto con los nacionalismos de ningún tipo, y este ensayo, más allá de su profundidad en cuestiones de estética, destila un cierto nacionalismo japonés… que dados los antecedentes de las actuaciones del Imperio del Japón en las primeras décadas del siglo XX no despierta mis simpatías.

Pero todo cambió cuando empecé a obra de ficción, tanto su novela más afamada, como sus colecciones de relatos cortos, me situaron ante un escritor magnífico y muy interesante. Era cuestión de tiempo que volviese a él.

Más allá de algún transbordo de tren en la estación de Shin-Ōsaka, no he visitado aún la populosa ciudad de la región de Kansai donde transcurre la acción de la novela de hoy. Algo que quedará subsanado dentro de cuatro semanas y un día, si todo va bien.

Había visto recomendaciones muy entusiastas de la novela que nos ocupa hoy. En Osaka, en algún momento del período de entreguerras, la novela se publicó entre 1928 y 1930, la narradora, dirigiéndose a una tercera persona, aparentemente el escritor, nos va contando las vicisitudes de su relación con una joven soltera de su misma edad. En torno a los 22 años cuando comienza el relato. La narradora, Sonoko, está casada, y ha tenido ya algún incidente escandaloso en su vida. Acude a una escuela de arte, donde se difunde el rumor, falso, de que mantiene una relación lesbiana con otra alumna, la bella joven Mitsuko. Pero esto desencadena la amistad entre las dos, y los rumores acaban tomando cuerpo y siendo ciertos, comenzando una apasionada y tormentosa relación en la que pronto se verán involucrados el marido de Sonoko, y otro hombre, un caradura con el que se ha relacionado Mitsuko.

El relato claramente tiene un componente provocador de las costumbres tradicionales y del patriarcado de la sociedad nipona, al hablar abiertamente de la relación entre las dos jóvenes. Más todavía estando una de ellas casada. Pero también va poniendo en solfa muchas otras convenciones de la sociedad japonesa de la época, que ponen de manifiesto las hipocresías de la misma. Sin dejar de considerar que no deja de ser un enredo en el que, sencillamente, nadie es fiable. Nadie puede confiar plenamente ni en los sentimientos ni en las intenciones del otro o la otra. Las traiciones llegan a tal nivel que el propio final de la novela es la última traición hacia la narradora, de cuya naturaleza no voy a hablar aquí y dejo que la descubra el posible lector de la novela.

He de decir que de lo que he leído en ficción hasta ahora de Tanizaki, es lo que menos que me ha convencido. Quizá por las elevadas expectativas que me había formado, dadas las reseñas elogiosas que previamente había leído sobre la novela. Pero me ha costado mantener el interés, fundamentalmente porque a partir de un determinado momento deja de importarme lo que suceda con estos personajes. Y la novela, más allá de la trama, casi detectivesca, más propia de una novela negra, para descubrir la sucesión de traiciones que los cuatro personajes principales se dedican entre ellos, carece de profundidad y más me ha parecido un producto para el entretenimiento, bien escrito, que una novela de fondo como otras novelas y relatos cortos del escritor. Pero que cada cual saque sus propias conclusiones leyéndola. Que tampoco es tan extensa.

[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.