Cine – cuando las erupciones volcánicas desatan el amor y el desamor

Cine

Fotografias realizadas en Varsovia, Polonia. Publicación disponible también en Substack.

Erupcja (2026; 37/20260903)

Mientras en algún lugar de Italia una erupción volcánica trastoca los vuelos en avión por toda Europa, una pareja británica se queda estancada en Varsovia cuando se suspende el suyo. Es la ocasión que espera él (Will Madden), con intención de proponer en matrimonio a la chica (Charli XCX) en algún lugar romántico. Pero ella tiene vínculos pasados con Varsovia, y con alguna de sus habitantes (Lena Góra), especialmente cuando las erupciones amenazan el tráfico aéreo.

Pete Ohs se inspira, mucho, en la Nouvelle vague francesa, aunque ruede en color, para contarnos este drama de romance, amores y desamores entre un grupo de treintañeros de hoy en día, es decir, de esos que se comportan como los que somos de algunas generaciones anteriores hubiéramos considerado normal entre veinteañeros. Propuesta muy generacional, que quizá le cueste calar en entre otras cohortes de edad que no sean las de los que tienen entre 20 y 30 años.

La protagonista principal no es actriz. Yo no la tenía localizada, pero al parecer es una cantante popular en el Reino Unido que se mueve entre los estilos del pop electrónico y el disco-pop. Normal que no me haya llamado la atención. El caso es que, con ella al frente, el reparto hace lo que puede para ir tirando con esta propuesta, aunque quizá sus mejores valores interpretativos no estén en esta protoganista ni el mozo que la acompaña. La polaca Lena Góra apunta mejores maneras, y te quedas con las ganas de que la película hubiera contado su historia y no la de los viajero estancados.

No es ninguna catástrofe de película, ni mucho menos; se deja ver. Pero pretende ser más de lo que llega a ser. Y a mí, en un momento dado, empieza a darme igual lo que le pase a esta gente. Eso sí, tiene una virtud apreciable; con 71 minutos de duración tampoco cansa. A cierta crítica le ha gustado. El público ha dado una respuesta fría. Como la mía. Pero supongo que entre ese público puede haber un sector que le encuentre la gracia. Por otro lado, como dice el chico protagonista… todas las semanas hay algún volcán en erupción sobre la faz de la Tierra, así que las veleidades románticas de la protagonista, otra razón tendrán.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

Libro – Intimacies, Katie Kitamura

Literatura

Fotografías de La Haya, realizadas hace ya más de una década; en la Semana Santa de 2010, si mal no recuerdo. Publicación disponible también en Substack.

Leí en su momento un libro de Katie Kitamura, que me intrigó. Hace más o menos un año. Me dejó unas sensaciones, inicialmente contradictorias, pero poco a poco fue creciendo en mi memoria, y en esos momentos lo considero bastante bien. Norteamericana de padres de origen japonés, es una escritora de la que cada vez oigo hablar más, por lo menos en ámbito específicos. Escribe en inglés, claro esta, y este libro lo he leído en su idioma original.

Kitamura nos lleva en su novela a acompañar a una intérprete profesional, capaz de traducir varias lenguas, estadounidense, de origen mixto con uno de sus progenitores japonés, que acepta un trabajo en lo que tiene toda la pinta de ser la Corte Penal Internacional, aunque la menciona con otro nombre. Pero bueno… En La Haya, en Scheveninge, y tal y cual… pues eso, verde y con hojas. Tiene un contrato temporal y eso le causa cierta incertidumbre. Hace una amiga que un día presencia una agresión, y la protagonista conoce al agredido, y eso le causa cierta incertidumbre. Liga con un hombre que está en proceso de separación, con hijos, y no sabe qué sentimientos alberga este hombre hacia su ex, y eso le causa cierta incertidumbre. Y tiene que participar como intérprete en el proceso contra un peligroso señor de la guerra africano, muy violento, que le hace cuestionarse muchas cosas, y eso le causa cierta incertidumbre.

La novela trata de muchos temas. Sobre las relaciones, tanto las amistades como las románticas o las sociales en general. Sobre la violencia, a nivel micro, próximo, o a nivel macro, a gran escala en el mundo. En general, es una reflexión centrada en una persona de la que no sabemos cosas, yo la supongo en sus treinta y tantos, quizá cerca de los cuarenta, que vive su vida con incertidumbre. Con pocos valores sólidos.

Al igual que me paso con la primera novela de la autora, es un libro que crece con el tiempo. Aunque es muy distinto. En aquel había una pluralidad de universos que modificaban constantemente la naturaleza de las relaciones entre las personas. Y eso nos generaba incertidumbres. Aquí la incertidumbre surge de la propia naturaleza del mundo en el que vivimos. Y la forma en que los sucesos, desde los más pequeños hasta los más globales afectan a nuestra intimidad y a nuestro seguridad/inseguridad en el mundo en el que vivimos. Entiendo que sea una autora de la que cada vez oigo hablar más.

TV – Natural/sobrenatural en la Inglaterra victoriana

Televisión

Fotografías realizadas en Margate, Inglaterra en octubre de 2012. Que no está en Essex; está algo más al sur, en Kent,… pero es lo que tengo. También en versión en Substack.

Essex es un condado inglés, al este del país, a orillas del mar del Norte y al norte del estuario del Támesis. Y tiene abundancia de humedales en forma de marismas y marjales, precisamente por su naturaleza de provincia marítima con abundancia de estuarios y canales naturales. Y allí comienza la serie británica de seis episodios que podemos ver en Apple TV, The Essex serpent. Donde algo o alguien lleva a una joven a desaparecer en los humedales.

La serie pronto nos lleva a Londres donde una mujer acomodada (Claire Danes) se queda viuda con un hijo por la muerte de un marido abusivo y maltratador. Pretendida por el médico (Frank Dillane) de su difunto marido, con quien mantiene amistad, pronto se sentirá inquieta deseando aprovechar la oportunidad que le da la vida. Por lo que decidirá investigar la desaparición, atribuida a una serpiente gigantesca. Imbuida por la novedad de las teorías de la evolución de Darwin. Cree que puede tratarse de un plesiosauro o algo parecido no extinguido. Se trasladará al lugar donde conocerá al clérigo local (Tom Hiddleston) y a su esposa (Clémence Poésy). Y ahí empezarán las complicaciones. Por la naturaleza supersticiosa de la inculta población local. Y por que lo que surge con el clérigo es algo más que amistad.

Sinceramente, empecé a ver esta serie de 2022 por dos motivos; el reparto resultaba atractivo, y sólo eran seis episodios de apenas 50 minutos. En un momento en que me cuesta engancharme a las series que se están estrenando. Todas muy prometedoras… pero que les falta yo que sé qué sé yo.

El problema es que esta serie promete más de lo que da. De típica factura británica y, por lo tanto, bien realizada y bien interpretada, al reparto le sobra oficio, sin embargo falla a la hora de generar una empatía con los personajes. Y con el misterio. Y con el romance, a priori prohibido de los dos protagonistas. Y también resuelve regular las tramas colaterales, las del médico pionero en técnicas quirúrgicas, o la de la dama de compañía y amiga de la protagonista (Hayley Squires) (y algo más que le gustaría ser) con inquietudes sociales,… y socialista. Se deja ver,… pero no deja huella. Y, probablemente, con el tiempo, tampoco un especial recuerdo.

Libro – El proyecto esposa – Graeme Simsion

Literatura

No he visitado Australia. Aunque no es por falta de ganas. Pero bueno,… quizá algún día. En un momento dado, los protagonistas visitan Nueva York. Así que las fotos… ya sabéis. También disponible en Substack.

Sinceramente, sé que este libro de Graeme Simsion lo encontré recomendado en algún lugar, vívidamente recomendado, pero no recuerdo dónde. Da lo mismo. Me quedé con el título y con que tenía una continuación… y no hice nada más. Hasta que apareció de oferta en un momento dado en mi tienda de libros electrónicos y lo compré. Decían que iba a ser divertido. Así que…

Nos situamos en Australia, si no me he despistado durante la lectura. En una ciudad universitaria donde vive y trabaja el protagonista del libro. El tipo sabio neurodivergente con una torpeza en las relaciones sociales que es la base de la comicidad del libro. Y cómo su compañero de trabajo y amigo le convence de que tiene que encontrar alguien con quien casarse. Y como buen científico que es, genetista, comienza un búsqueda sistemática con encuestas y requisitos “objetivos”. Que en un momento dado se desbaratará cuando su amigo le envíe a una cita a Rosie, una chica que no cumple absolutamente ninguno de los requisitos, pero que pondrá patas abajo la vida de nuestro protagonista.

Sip. Ya sé lo que vais a decir. Todos estáis pensando en Sheldon Cooper. O en las diversas variantes de sabios neurodivergentes que en las dos últimas décadas han poblado la ficción audiovisual y, por qué no, la ficción literaria. El libro es previsible. Una serie de encuentros improbables, una serie de equívocos más o menos divertidos, una aventura en común, encontrar el padre de la chica, y una final… A ver si lo adivináis.

El libro es entretenido. Pero sin más. Tiene la ventaja de estar razonablemente escrito y planteado, tiene el inconveniente de ser absolutamente previsible. Así que si lo quieres lo coges y si no lo dejas. Como las lentejas. Lo que ya no sé es por qué despertó tanto entusiasmo en aquel que fuera que lo recomendó en algún lugar de cuyo nombre no puedo acordarme. Por cierto. En el original inglés, el título es más claro de lo que va la cosa, The Rosie Project.

Cine; Wuthering Heights (2026)

Cine

Fotografias de Durham y alrededores, en la región de Inglaterra próxima a las localizaciones de la novela/película de hoy… pero en una época nada borrascosa y tétrica. También en versión Substack.

Wuthering Heights (2026; 13/20260315)

Durante varias semanas me estuve resistiendo a ver esta película dirigida por Emerald Fennell y protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi. La nueva adaptación de la única novela que escribió Emily Brontë no pintaba bien. Una diversidad de críticos y sabelotodos cinematográficos lo venían anunciando. Y, sobre todo, se ha comentado muchas ocasiones que no se hacen versiones fieles al texto literario de esta compleja novela.

Como de costumbre en las adaptaciones de esta novela, la película se centra en el tortuoso y tormentoso romance entre Cathy (Robbie) y Heathcliff (Elordi), un romance que siempre se presenta como tóxico y con connotaciones cuasiincestuosas, por su relación como hermanos entre ambos desde la infancia, aunque no sea auténticos hermanos de sangre. Romance con final trágico como casi todo el mundo que lleva un tiempo sobre la faz de la Tierra cinematográfica y literaria sabe.

Como reclamo para la película, aparecieron muchas “críticas” anunciando el enfoque hacia lo sexual que Fennell había dado a esta nueva versión, hasta el punto que para muchos la expectativa era de una novela fuertemente erótica, cuasi pornográfica. Lo cual, dada la trayectoria de Robbie… me extrañaba. No estaba equivocado, hay mucho de gancho publicitario en esos comentarios “críticos”; el contenido auténticamente erótico de la película es mucho menor de lo que pareciera. Salvo que consideremos que haya en Hollywood una deriva conservadora que recoloque nuestra consideración sobre estos conceptos. Algo que no es de desdeñar. La industria se pone del lado del poderoso, y el poderoso actualmente es un señor sin escrúpulos sexuales, pero que vende una moralina conservadora muy hipócrita.

El texto literario va mucho más allá de este atormentado romance. Es un comentario social con muchas vertientes y matices. Que se suelen perder casi siempre en las adaptaciones cinematográficas, centradas en lo que se centran. Incluso la última versión cinematográfica que había visto, estrenada allá por 2011, filmada de forma sobria e interesante, con película cinematográfica y en formato académico, y protagonizada por la entonces jovencita e interesante Kaya Scodelario, se centraba en el romance. No fue muy apreciada por el público, pero a pesar de ello era desde muchos puntos de vista más interesante y fiel que la actual.

La película de Fennell, con unas interpretaciones que cumplen, pero que no tienen mayor interés, creo que es el peor papel que le he visto a Robbie, una actriz habitualmente interesante, en esta película, anodina, está en realidad sumamente vacía de contenido. Unas pasiones desatadas que surgen casi porque sí. Unos malos retorcidos, y en algún caso gratuitamente racializada, que son de opereta. Y un final excesivamente melodramático que te pilla ya ahíto de excesos dramáticos o trágicos. 

Sinceramente, la peor adaptación de la novela, y eso que la de Juliette Binoche tampoco era para tirar cohetes. ¿Algún día harán una versión que merezca la pena de esta interesante historia? Tal vez como serie de televisión, que también ha habido alguna, pero que no he visto… por la historia da para mucho.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

Libro – A love story from the end of the world – Juhea Kim

Literatura

Fotos realizadas en Gamcheon Culture Village, Busán (Corea del Sur). Versión Substack de la entrada.

Me motivó a leer este libro una reseña que encontré en alguna parte por la red de redes. No guardé el marcador,… creo. Un momento… nop… no lo encuentro. El caso es aquella reseña me llevó a localizar el libro, en su versión original en inglés, creo que no está traducida al castellano. En inglés, a pesar del claro nombre coreano de su autora, Juhea Kim (Instagram), que efectivamente nació en Corea del Sur, pero se educó en Estados Unidos y escribe, mayormente, en inglés.

Una colección de relatos cortos, de temas diversos pero relacionados. El título del libro se corresponde con uno de los relatos, pero de alguna forma resume esos temas relacionados. En todos ellos hay alguna historia de amor, o de desamor, no necesariamente de amor romántico. También hay relaciones familiares y relaciones de amistad. Y todos ellos tienen lugar en distintos lugares del planeta Tierra, en algún futuro más o menos próximo, más o menos lejano, según los casos y el relato, en el que la crisis del clima y otras crisis medioambientales están afectando considerablemente al planeta. Algunos tienen escenarios prácticamente apocalípticos, otros se parece más a nuestro tiempo actual, pero un poco más desesperadamente sin vuelta atrás en el futuro.

Generalmente, además de esos dos temas principales, hay otros secundarios, como pueden ser las injusticias sociales, la avaricia de las grandes multinacionales, la irresponsabilidad de los políticos, o la ineptitud de los líderes que deberían conducir los cambios… a ser posible a mejor.

El libro me ha parecido… aceptable. De alguna forma, la calidad y el interés de los relatos es variable. En su conjunto no está mal. Pero en algunos casos las situaciones son muy tópicas, los personajes estereotipados, las conclusiones previsibles. Quizá aquellos con un tono más apocalíptico están mejor. Esa arca navegando por el estrecho de Gibraltar sobre aguas de color rojo, la península de Corea desértica con ciudades sobreviviendo en bajo cúpulas translúcidas, estos relatos y algún otro por el estilo son los que más han despertado mi atención.

En su conjunto, ¿es recomendable? Si te van mucho los temas medioambientales igual te parece bien todo lo que se escribe sobre ello, y te entusiasma. Pero en general es normalito. No llego a comprender del todo por qué aquella reseña era tan positiva. No es ninguna catástrofe literaria, al contrario, es correcto, no es ninguna pérdida de tiempo, pero tampoco es una maravilla que se te vaya a quedar guardada en la memoria.

[Libro] Comerás flores – Lucía Solla Sobral

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado Vigo o Pontevedra que creo que son algunas de las ciudades gallegas que menciona la novela, así que nos tendremos que conformar con Santiago.

Libro recomendado por librería Cálamo, finalista de los premios que cada año otorgan por votación de sus clientes, si no recuerdo mal el proceso. Finalista en el momento en el que lo adquirí y lo comencé a leer. Porque, próximamente, su autora Lucía Solla Sobral, vendrá por Zaragoza (supongo) para recoger el premio correspondiente, ya que es la ganadora de este año. Me daba un poco de miedo cogerlo. El premiado del año pasado se me atascó y no lo llegué a terminar, y lo tengo abandonado por completo. Es la primera novela de la autora, y parece que ha tenido mucha repercusión mediática, porque la he visto mencionar en distintos medias, con cierta frecuencia.

La novela nos habla de una joven de unos 25 o 26 años que, todavía en duelo por la muerte de su padre, y después de volver a su ciudad gallega natal tras una relación con un chico en Andalucía, inicia una relación con un hombre 20 años mayor, divorciado, con una hija un poco más joven que ella, pero que la deslumbra con su conocimiento de la sociedad, con su prodigalidad, con sus numerosas y aparentemente importantes relaciones. Y con quien se irá a vivir. Para entrar en una espiral de dependencia, y de agresión verbal y psicológica, que la irá anulando, hasta que consiga encontrar el modo y manera de desenamorarse y salir de la pesadilla.

Soy consciente que no soy el público al que está dirigido esta novela. Sí… he leído que es conveniente para todo el mundo, que todos han de concienciarse de que las relaciones tóxicas no tienen porque adoptar siempre la forma de la violencia física, que hay otras formas de violencia que pasa desapercibidas… Lo cierto que ya era consciente. Las he visto. Y alguna más grave incluso de lo que en la novela se narra. Pero el caso es que no ha llegado a calarme. Probablemente porque no es la historia que me esperaba. Entendámonos, hay una historia interesante en el libro de Solla. Muy interesante. Pero es la última parte del libro, la que curiosamente me habían «vendido» a mí muchos de los comentaristas de la obra, pero que se resuelve de una formas más escueta y rápida de lo que esperaba.

Que las personas, con más frecuencia de lo que pensamos, nos enamoramos de la persona equivocada, es de lo que ya era consciente. Ciertamente, no siempre tiene las consecuencias nefastas de un maltrato, que maltrato es incluso si no es físico. Aunque la eventualidad de un maltrato físico siempre está presente, aunque no se materialice. Y la forma en que comienzan esas relaciones desafortunadas pueden parecer diversas, pero quizá no lo sean tanto. Una buena amiga mía, que sufrió una historia incluso peor que la de la protagonista de la novela dijo una vez tomando unos chismes a al salida del cine algo así como, «Nos enamoramos mirándonos al culo, y nos odiamos y nos separamos porque no soportamos mirarnos a la cara (o a los ojos, no recuerdo exactamente como lo dijo)». Se ha dicho en muchas ocasiones, nos enganchamos a otras personas muchas veces de forma muy rápida y por motivos muy superficiales. No voy a intentar psicoanalizar a la protagonista de la novela, incluso si la autora nos lo pone a tiro. Nop. Ya está. De vez en cuando la cagamos. O la hemos cagado. Yo también… aunque sin consecuencias tan graves, ni de lejos. Lo que quizá no se ha contado con detalle y con suficiente profundidad, y es lo que esperaba encontrar, es el difícil viaje de regreso. Cómo recuperar tu vida y volver a ser tú mismo/tú misma. Y por lo que había leído de la novela a priori, eso es lo que esperaba, y no es lo que he encontrado realmente.

Dicho lo cual, y dejando de lado que la satisfacción es un cociente entre las expectativas satisfechas y las expectativas depositadas, y por lo tanto no puede ser igual para todo el mundo, la novela tiene su punto. Se lee bien. Es la historia de una chica normal. Quizá el que no es normal es el «chico». Ahí sí que no tengo experiencia. En mi entorno, no hay hombres como este. Y los fracasos de las relaciones en mi entorno, o las propias, se han debido a factores distintos. El caso es que la narración está bien. Es fluida. Expone con claridad. Quizá avance más despacio de lo que quisiera; pero probablemente, como he dicho, porque esperaba que me contase otra cosa. A mí me ha parecido bien, pero me ha dejado un poco más frío de lo que pensaba. Pero sin duda satisfará a muchos lectores. Y sobretodo, porque creo que está demográficamente dirigida, a muchas lectoras. Por cierto… que pena que a la chica se le muriera el padre. Porque el resto de la familia son un poco superficiales, incluso tirando a bordes en algún caso. Y eso que salen poco.

La verdad es que he ido con prisa a la hora de redactar esto… y no sé si he expresado claramente lo que piensa. Que en esto siempre sale algún amigo de la escritora y te manda algún mensaje incendiario por no entender correctamente las cosas. Que me ha pasado con otros. Es el riesgo de leer novelas o ver películas… españolas y comentarlas. En fin, es lo que hay.

[Libro] El sentido de un final – Julian Barnes

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La novela transcurre en ciudades no especificadas de Inglaterra; he elegido un día lluvioso en Bath para representarlas.

Libro electrónico que compré aprovechando una oferta de mi tienda de libros electrónicos habitual. Había oído hablar o leído sobre el escritor británico Julian Barnes en diversas ocasiones, generalmente de forma favorable. Hay varios escritores británicos que sigo habitualmente, por lo que hasta cierto punto atraía mi curiosidad y eso, sumado a la oferta, decidió la compra. Aunque no sea una novela corta, propiamente dicha, tampoco es muy extensa, 192 páginas en su versión de «árboles muertos», así que la pude encajar enseguida en mi actividad lectora, en las primeras semanas de este 2026.

Libro escrito en primera persona, con dos partes bien diferenciadas. En la primera, un jubilado nos habla de sus años de juventud, de su grupo de amigos y, especialmente de su relación, extraña desde el punto de vista de los años actuales, en los años 60 con una chica, una relación que finalmente fracasó, y que le dejó un sabor agrio en el recuerdo. Se cierra esa primera parte con un rápido repaso a lo que fue el resto de su vida hasta el momento; se casó, tuvo un hija, se divorció, mantiene una relación amistosa con su ex, se jubiló y, en general, ha llevado una vida anodina. En la segunda parte, recibe una herencia. O parte de una herencia. La madre de su antigua novia le deja un dinero y una carta de uno de sus antiguos amigos que se suicidó mientras mantenía una relación con aquella antigua novia. Pero la carta está en posesión de aquella y no parece dispuesta a cedérsela. Tendrán que volver a entrar en contacto, y eso supondrá desenterrar viejos recuerdos y revivir antiguos fantasmas, porque quizá el recuerdo de aquellos años no es precisamente fiable.

Uno de los temas fundamentales de esta novela es algo a lo que he dado vueltas personalmente en los últimos tiempos. No es que en mi vida haya tenido vivencias como las del protagonista de la novela. Pero sí que he comprendido que el tiempo y la distancia, y sobretodo las nuevas vivencias modifica el sentido de los acontecimientos del pasado. Lo que recordamos, o creemos recordar, no son necesariamente los hechos como fueron. Y especialmente, pueden no tener nada que ver a cómo los vivieron las personas que estaban allí con nosotros. Reinterpretamos el significado de las situaciones, los sentimientos, las relaciones que mantuvimos con otras personas. Y eso, en determinadas circunstancias, puede resultar perturbador.

Libro escrito en primera persona, he mencionado antes. Y como ya he comentado en numerosas ocasiones, en literatura, las más de las veces implica un relator que no es de fiar. Bien sea porque directamente miente, bien sea porque quiere presentar las cosas desde una luz favorable a sí mismo, bien sea porque no entendió lo que le estaba pasando, bien sea porque los recuerdos se debilitan y se tergiversan. Sea de buena o mala fe, tenemos que cuestionar si lo que pasó es lo que pasó. O más frecuentemente, si lo que pasó significó lo que paso. El protagonista de la novela va descubriendo poco a poco que su vida no ha sido como la ha vivido. Que se está quedando sólo. Que la visión que los demás tienen de él no se corresponde con la que tiene de sí mismo. Y que ya está mayor para rectificar los errores del pasado. Por lo tanto, en una persona que está llegando a la recta final de su vida, incluso si son 20 o 30 años, porque hablamos de alguien al principio de sus sesenta, las consecuencias pueden ser terribles.

Un libro notable, realmente bien escrito con un relato bien montado, de descubrimiento progresivo de la historia, que crece en la memoria después de finalizar su lectura. De lo que ya hace un mes. Y que al mismo tiempo te deja con una sensación de desasosiego. Aunque no sea más que porque uno está en edades similares, y va comprendiendo también, como antes decía, que las cosas del pasado, que vivimos de una determinada forma, quizá no fueron como fueron. Para bien, o para mal. La novela fue adaptada al cine hace unos años, con un reparto interesante. Pero no recuerdo haberla visto, ni la tengo registrada. No sé si me animaré a rescatarla. La recepción del público fue fría, la de la crítica, tibia.

[TV] Cosas de series; mi última serie surcoreana en Netflix,… con una de mis actrices favoritas de ese país

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. De mis localizaciones fuera de Corea en la serie de hoy, mi favorita es Kamakura, y allí nos vamos fotográficamente hablando.

Si cuando escribía mi anterior entrada televisiva en estas páginas comentaba que estaba en mis últimos días de suscripción a Netflix, en estos momentos ya hace una semana que vivo sin acceso a la mencionada plataforma de contenidos, y sin que la haya echado de menos en absoluto. Ni lo más mínimo. Pero es justo hacer un último recordatorio por uno de los fenómenos más curiosos que he vivido con ella. Se trata de las series surcoreanas. Esas series que empezaron siendo fundamentalmente guilty pleasures, placeres inconfesables, con argumentos y guiones bastante flojos, con interpretaciones irregulares, con personajes estereotipados, repletas de publicidad mediante emplazamiento de producto hasta resultar absolutamente ridículas y risibles, y que a pesar de todo me resultaban tremendamente divertidas, a ratos adictivas, especialmente para no pensar en nada y relajarme los fines de semana.

En honor a la verdad, ha habido algunas series que han merecido ser vistas por méritos propios. Que estaban bien hechas, bien interpretadas y con historias interesantes. He podido apreciar que, cuando se les da la oportunidad, muchos de esos actores y actrices pueden ser excelentes intérpretes, que los argumentos y los guiones no siempre se lo han permitido. Y además, la calidad de las series ha aumentado mucho desde que empecé a verlas en 2016, hasta la fecha. Pero también ha sucedido otra cosa. Y es que poco a poco me han ido cansando, y con frecuencia en el último año he visto algún episodio y luego las he abandonado por el déjà vu constante. Son cansinos a la hora de repetir argumentos, caracteres, situaciones, haciendo de estas series producciones muy predecibles. Uno de los motivos por los que al final tampoco han ayudado para mantener la suscripción. Especialmente, porque en otras plataformas han empezado a emitirse series similares que no están mal.

Pero aún hubo una última serie surcoreana que he podido ver. Una serie de 12 episodios que se estrenó el 16 de enero, y que me ha dado tiempo a ver completa antes de la finalización de la suscripción. Una serie que, podríamos decir, incluso me apetecía ver desde que la anunciaron, por su actriz protagonista, una de las que ha resultado ser de mis favoritas de las de esa nacionalidad. Quizá no sea la mejor, o la que tiene más oficio. Pero tiene su encanto propio. La serie es I sarang tongyeok doenayo? [이 사랑 통역 되나요?] frase en coreano que significa más o menos lo mismo que el título de la serie en inglés/castellano, Can this love be translated?/¿Cómo se traduce este amor?. Una serie con ciertas pretensiones, con rodaje en varios países fuera de Corea del Sur, como Canadá e Italia.

La serie es creación de dos hermanas, Hong Jeong-eun y Hong Mi-ran, que fueron también las responsables de otras tres series que pude ver en Netflix. Una de ellas, A korean odyssey, es una mera anécdota en lo que se refiere a mi apreciación. Entretenida, pero sin más. Uno de los muchos placeres culpables que he mencionado. Pero las otras dos me gustaron bastante y las disfruté, ambas con un tono sobrenatural, pero muy distintas. Una fue la romántica Hotel del Luna. A estas hermanas nadie les explicó que la Luna en español, portugués o italiano, posibles procedencias del título, tiene género gramatical femenino, y debería haberse titulado Hotel de la Luna. En catalán, además, es parecido, pero Luna es Lluna. Una de esas cutredades que están en todas las series surcoreanas y que forman parte de su «encanto»,… por llamarlo de alguna forma. Por lo demás, muy entretenida. Y otra fue la épica, y también romántica Alchemy of souls. Una de las más divertidas series surcoreanas que he visto. Y en cuya segunda temporada era protagonista femenina, en la primera sólo era un personaje recurrente, Go Youn-jung, que también es protagonista de la serie que traigo hoy aquí, y que fue el motivo por el que me apeteció verla.

Go Youn-jung fue también la protagonistas de Resident Playbook, la divertida dramedia médica, sobre cuatro residentes de primer año de obstetricia y ginecología, secuela de Hospital Playlist, series que estan entre mis favoritas de las producidas en el país asiático, y que he visto dos veces. Y me pareció que lo hacía muy bien, y que era una de las salsas de la serie, con la colaboración de los buenos guiones y el resto del reparto. El caso es que está al frente del reparto de la serie actual, en la que es una actriz con escasa fortuna en su trabajo y en las relaciones románticas, y que salta al estrellato cuando tiene un accidente que la deja en coma al final del rodaje de una película de zombis, película que tiene un gran éxito y que la catapulta a la fama cuando sale del coma. Esto la llevará a ser protagonista de un programa de telerrealidad con viajes y posibles romances con un actor japonés (Sôta Fukushi), mientras comienza una titubeante y compleja relación con el traductor de la serie (Kim Seon-ho), el otro protagonista de la serie.

Sinceramente, no es una serie tan redonda como las que he mencionado con anterioridad salvo la tontá de la odisea coreana, que me pareció floja. Pero no está mal. Y sobretodo, tiene una virtud, y es que va de menos a más. Dijéramos que a los personajes les cuesta encontrar el tono y la química entre ellos. O a los creadores de la serie les costó encontrar el punto entre comedia, drama y romance adecuados para que la serie funcionara. Que conste que está muy bien valorada por los votantes de IMDb. En cualquier caso, una buena despedida para las series coreanas de Netflix, y una razonable recomendación para quienes sigan suscritos a la plataforma. Y hasta aquí os podía contar. Ya no tengo más series de Netflix que comentar. Al menos, por un tiempo que presumo laaaaaaargo.

[TV] Cosas de series; caos de asesinatos y detectives en Georgia

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. No he estado en ninguna ciudad pequeña en Georgia. Y con lo antipáticos que se están poniendo los USAmericanos, no me apetece viajar a ese país. Pero estuve en Sausalito. Una ciudad pequeña en California. Tendrá que valer para ilustrar esta entrada.

Hoy, o quizá mañana, es mi último día con acceso a Netflix. Curiosamente, en este último mes en el que ya había tomado la decisión de suspender mi suscripción de casi 10 años de duración a la plataforma de contenidos más exitosa, me he sentido interesado por algunas series… pero no han sido bastantes ni lo suficientemente interesantes para hacerme reconsiderar mi decisión. Pero más allá de eso, los seis episodios de la serie que os traigo hoy aquí, seis episodios que duran entre los 39 y los 47 minutos, muy asequibles, muy dinámica, reconozco que me divirtieron bastante. Fue una recomendación de una compañera de trabajo que fundamentalmente apreció su sorprendente final. Yo diría sin embargo que el final me parece lo de menos, aunque sí que es una sorpresa, sino que el ambiente y el recorrido, un tanto descacharrados, fueron lo que más me divirtió.

His & hers es una policiaca que se mueve entre la acción, el romance y la comedia negra. Nos traslada a una ciudad pequeña del estado de Georgia, donde la oficina del sheriff del condado descubre el cadáver de una mujer en el bosque. El caso lo llevará el detective más veterano de ese departamento policial (Jon Bernthal), junto con una detective novata más joven (Sunita Mani). Y para una cadena televisión de Atlanta cubrirá el caso su mujer (Tessa Thompson), desparecida durante un año tras la muerte de su hija. Pero la resolución del caso no será fácil. El detective y la periodista tienen muchas cuentas pendientes. La mujer asesinada formaba parte de las amigas de la periodista en el instituto. Un grupito de amigas con secretos que no han salido a la luz. Y en el que seguirán apareciendo víctimas, perpetradas por lo que parece un asesino en serie.

Lo mencionado antes. La resolución de la serie, que no del caso policial, es sorprendente; pero lo divertido es el camino. Porque en esta ciudad pequeña, que existe en realidad, al norte del estado de Georgia, todo el mundo parece una catástrofe. El detective está en conflicto de intereses constantemente por sus propios intereses, por su relación con su esposa, de la que lleva separado un año, pero todavía casado, por sus aventuras con algunas de las mujeres implicadas en el caso, por su relación con su hermana (Marin Ireland) y su suegra (Crystal Fox). Lo cual causará la desconfianza de su compañera, que empezará a investigar por su cuenta, generando de paso más caos. Y la compleja relación de la periodista con sus antiguas «amigas», y su rivalidad con la rubia «barbie» (Rebecca Rittenhouse) que la sustituyó en su ausencia y que se quedó su prestigioso puesto. Y cuyo marido, un mazas (Pablo Schreiber), será el cámara con el que la periodista se irá a cubrir la noticia, y la cama de la habitación del hotel.

Lo fundamental de la serie no es tanto la resolución del misterio, sino el caos que se irá generando como una bola de nieve conforme avanza el caso y se producen nuevas muertes. Queda claro que nada es lo que parece. Y lo bueno es que la serie se mueve con ritmo, y con un argumento y unos guiones que funcionan muy bien, aunque no pretendan nunca hacer de esta serie una obra de arte. Es divertimento puro y duro. Y bien interpretado. El reparto es muy coral, y su calidad es variable, pero los personajes fundamentales funcionan bien, hacen un buen trabajo. Fundamentalmente, a pesar de su discreta apariencia, me lo pasé muy bien con los mejores momentos de Sunita Mani, como esa detective joven e inexperta, pero muy inquisitiva y (quizá) rigurosa, frente al veterano superior, que se cree más importante porque una vez fue detective de homicidios en Atlanta, pero que no hace más que meter la pata constantemente. Yo me he divertido. Bastante. Probablemente, dentro de un tiempo me habré olvidado de la serie. Pero estuvo bien mientras duró. Y eso ya me vale.

[TV] Cosas de series; ninguna cultura está libre de estereotipos hacia las otras

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. Entre Londres y Japón, vuelvo a Londrés, por en la capital he estado y en Yokohama no.

Ya he comentado en alguna ocasión que estoy terminando mi suscripción a Netflix. Tengo pagado «el mes» hasta el 3 de febrero incluido. Luego, adiós a la primera plataforma a la que me suscribí, después de casi diez años. Y es que últimamente me costaba encontrar opciones. Es curioso que en este mes he encontrado algunas cosas majas que me han tenido muy entretenido. Y una de ellas ha sido el anime que comento hoy. Un anime que no entrará entre mis favoritos por diversos motivos. Algunos de los cuales los comprenderéis al leer esta entrada. La cosa es que el anime ha sido uno de los puntos fuertes de Netflix. Oye… que tiene todo el catálogo de Ghibli. En las fiestas de fin de año me vi varias de las películas del estudio. Las que no entran en el ámbito de la plataforma. Bueno, tres de ellas y Kiki… la brujita con su escoba y su gato.

Pero aquí y allí, Netflix ha querido jugar en la primera división de la liga de las series de animación japonesa, con producciones que a priori prometían mucho, a veces lo han conseguido y otras no, cuidadas en su realización, con una animación de buen nivel, sin cutredades, con buen desarrollo del diseño de caracteres, con cuidados fondos y ambientaciones, limitando las escenas estáticas, siempre más baratas de producir y que plagan otros productos menores. Vamos… que Netflix ha querido ir desde hace años a por lo bueno. Y estas cualidades las muestra también Prism Rondo [プリズム輪舞曲], conocida en inglés castellano como Love through a prism/El amor a través de un prisma. Las aventuras de una joven de veinte años japonesa, hija de una familia de comerciantes de Yokohama, que se va a Londres seis meses, quien sabe si prorrogables, a estudiar arte. Pintura al óleo. En una prestigiosa (y ficticia) academia de arte.

Que a los aficionados al anime les ha gustado está claro. Puntuación de 8.3/10 en IMDb, 8.56/10 en MyAnimeList, la tercera más alta de las series y temporadas que se estrenaron en enero. Y es que, como ya he dicho, la serie está muy bien hecha. Tiene bastante ritmo. Tiene personajes que gustarán a su demográfico objetivo, las chicas. Tiene sus emociones. Claro. Yo no pertenezco a su demográfico objetivo. Y tengo la mala costumbre de sacarle punta a todo. La acción se sitúa en los primeros años del siglo XX, según se nos dice en el primer episodio. Por el aspecto de algunas indumentarias dirías que no muy al principio. En la segunda década, probablemente. Aunque la mezcolanza de indumentarias en algunos momentos resulta mareante. En algunos momentos muy concretos parece que están en la corte de Luis XIV, y en otros en la época de Jane Austen. Pero no. El devenir de la historia nos situará en 1914. Aunque en un Londres que parece estar en una perpetua primavera. Si el final de los seis meses de la chica en Londres coincide con el asesinato del archiduque austriaco en Sarajevo, que sucedió a finales de junio, cuando llega a Londres tiene que ser diciembre de 1913… pero hace buen tiempo. Durante los seis meses. Qué cosas. Londres. Un Londres completamente industrializado, el del smog. Y las feas fábricas. En perpetua y colorida primavera.

Sí. Ya podéis suponer que el rigor no es de rigor en esta producción. Porque lo que nos va a contar la serie es el romance de la joven burguesa japonesa con el hijo de un miembro de la alta aristocracia inglesa. El hijo joven y rebelde (pero no mucho), huérfano de madre desde la infancia, pero con un padre, un duque que, según la historia «hace honor a su rango poniéndose al servicio de su patria desde los más altos ideales como corresponde a la nobleza». Entrecomillo no porque sea una cita literal, sino porque me parece que es una estupidez como un piano de grande. Siempre se ha hablado de que la visión de los países del Asia oriental en Occidente está estereotipada y no se suele corresponder con la realidad, con visiones muy críticas en la actualidad por parte de muchos. Pero es que la visión de los nipones sobre determinados elementos de la cultura occidental no es menos estereotipada. Y a mí me ha estado chirriando constantemente, y hace que no pueda compartir esas magnas puntuaciones de los aficionados. Sí… un 8/10 en la realización… pero, ¿en el conjunto? ¿Un 6/10? Y sin embargo, tenía momentos en que me parecía muy entretenida. Simplemente conque hubiesen cuidado la verosimilitud de la historia, ya me merecería una valoración bastante alta. Otra cuestión. 1914. En Italia, los futuristas. En Alemania, los expresionistas. En Francia y en todas partes, los posimpresionistas hacen ya furor. Y estos aspirantes a artistas del momento, ¿pintando paisajitos, retratitos y bodegoncitos como si estuvieran en pleno neoclasicismo o principios del romanticismo? Inverosímil también.

Terminaré comentando una cuestión. Las historia, aunque original, no adapta ningún material previo, es de la creadora de una de las series de manga más conocidas de Japón, que ha sido adaptada en su país y a varios otros países asiáticos en forma de animación y series de acción real, y de la que yo vi, en Netflix, su versión de acción real surcoreana. La serie me pareció tremenda. En el mal sentido. Una chica de clase media que va a un colegio de élite donde es maltratada por un grupo de machotes de familias adineradas, con la aquiescencia y la admiración del resto del colegio. Y a pesar de todo la chica y el cabecilla de estos matones tienen un romance. Desde muchos punto de vista, nauseabundo. Quizá la versión original japonesa tenga matices que la adecenten. Pero, sinceramente, no me he atrevido a comprobarlo. Así que no se podría pedir mucho rigor en la creadora de este tipo de productos. Es lo que hay. Excelente producción, con problemas, que los más jóvenes y desconocedores de la historia y la realidad tal vez desconozcan, y acaben adquiriendo un mensaje sesgado, no fiable, y peligroso.

[Libro] Un hombre cualquiera – Giovanni Arpino

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Vistas de Turín en torno al río Po a su paso por la ciudad.

Encuentro hace unas semanas de oferta esta novela de italiano Giovanni Arpino, periodista y escritor, que desarrolló su actividad entre los años 50 y 80 del siglo XX. Una novela corta de la que leo varios comentarios elogiosos en fuentes fiables. Y que me retrotrae de alguna forma a las vacaciones de hace pocos años por Turín y algunas localidades del Piamonte, donde transcurre la novela. Arpino, aunque nacido en la ciudad croata de Pola cuando pertenecía a Italia, vivió en Bra y Turín la mayor parte de su vida.

La novela se titula La suora giovane en italiano; La joven monja. Y nos traslada al Turín de posguerra, en la que el protagonista, un oficinista del departamento de contabilidad de una empresa de unos cuarenta años, que vive una vida anodina, con una novia con la que se lleva bien, pero con la que puede haber afecto pero no amor apasionado. Y muchas costumbre y rutina. Cuando empieza el relato, este hombre ya está obsesionado por una joven novicia, una chica de unos 20 años, con la que coincide en el tranvía a determinadas horas. Y por la que se siente profundamente atraído, y con la que establece conversación en un momento dado, abriéndose a la posibilidad de una relación, a pesar de las diferentes edades y circunstancias en las que se encuentran.

La primera frase del libro ya es una declaración de intenciones. El protagonista declara ser un cobarde. Lleva una vida anodina y aburrida sin capacidad para cambiar nada. La propia atracción que siente por la joven, una atracción que no se consumará en nada físico, pero que no deja de percibirse como anómala, como ilícita, lo mantiene al mismo tiempo inmóvil. El relato es en primera persona, en forma de diario. Por lo que al mismo tiempo podemos sospechar que nos encontramos con una relator no fiable. En qué medida es sincero en sus reflexiones, en su interpretación de los hechos, queda a cada cual. Tampoco comprendemos muy bien cuales son las intenciones de la joven. Probablemente, que la saquen del convento. Vivir otra vida. Pero deja que la proactividad recaiga en otras personas.

La escritura de Arpino es directa. Sin circunloquios. Oraciones claras, explícitas. Que van al grano. Al fin y al cabo, transcribe los pensamientos de un hombre del común. Lenguaje natural. Por un momento pensé en dejar la lectura de mi copia en castellano y buscar una copia en italiano. Soy capaz de leerlo, aunque no con la soltura de otros idiomas, así que al final lo dejé estar. Mientras tanto, Arpino dibuja con ese lenguaje sencillo un paisaje social muy preciso de la capital piamontesa en los años 50 del siglo XX, al mismo tiempo que realiza un estudio psicológico de dos personas muy distintas. Una, la que escribe, de la que nos hacemos una idea relativamente clara. La otra, de la que se escribe, que se nos escapa por los resquicios de la incomprensión del protagonista, más motivado por el deseo que por la persona real que hay detrás de la novicia, y por la propia falta de claridad de esta. Al final reconocemos que sí, que el protagonista es un cobarde. Pero que hemos conocido mucho más de él de lo que pretendía. Bastante recomendable. Bastante. Tengo que pensar en leer alguna otra cosa de este escritor italiano. Incluso tal vez me atreva a leerlo en su lengua vernácula.