[Libro] Normas de cortesía

Literatura

Esta novela de Amor Towles me apareció un día entre las ofertas Flash del día en Amazon. La mayor parte de estas ofertas no valen un pimiento, como he podido comprobar con el tiempo. Pero en este caso me encontraba con una novela refrendada por la editorial Salamandra, una editorial que me merece bastante respeto. Investigué someramente, y decidí darle una oportunidad a esta primera novela del autor, que empezó tarde en esto de dedicarse a escribir, aunque parece que lo ha cogido a gusto.

De entrada, el prólogo sirvió para que me enganchase muy a gusto en el libro. En dicho prólogo, nos encontramos en 1966 y la protagonista y narradora del libro, Katey Kontent, una neoyorquina de origen ucraniano, está disfrutando con su marido de la inauguración de la exposición Subway, 1938-1941 de Walker Evans. En las fotografías, tomadas por Evans en el metro de Nueva York con una cámara oculta, inadvertida para los viajeros, reconoce a alguien. En dos de las fotografías, reconoce a la misma persona, con un aspecto muy distinto entre ellas. Esto nos llevará a un largo flashback en el que esta mujer nos recuerda lo que sucedió en su vida en aquellos años antes de la guerra mundial, especialmente en 1938.

Las fotos de hoy,… de Nueva York, claro.

Towles nos lleva a una época en la que Estados Unidos todavía se encuentra bajo los efectos de la Gran Depresión. En la Nochevieja de 1937, Katey y su compañera de habitación en la pensión en la que viven, salen a celebrar el evento, y conocen a un joven adinerado. Ambas se interesan por él, de forma amistosa, aunque este parece interesarse más por Katey. Pero unos días más tarde, un accidente en las calles heladas de Nueva York cambiará el destino de los tres.

Aunque planteada en sus compases iniciales como un triángulo amoroso, la novela en realidad trata del ascenso en la escala social de una mujer de veintitantos, acercándose a los treinta años, en ese final de la década de los treinta del siglo XX, una época en que esa edad es no ser ya demasiado “joven”. Una mezcla de fortuna, trabajo y carácter personal guiarán a la joven en su introducción en la alta sociedad neoyorquina, en un camino en el que tendrá notables aciertos, aunque también algún notable tropezón.

Y esa es la parte más interesante de la novela, la que narra el ascenso progresivo de la joven, de una forma que podemos calificar de honesta, trabajando cuando hay que trabajar, divirtiéndose cuando toca, y sin poner zancadillas por el camino. El problema de la novela es que el romance, con triángulo y sin triángulo entre la joven Katey y el apuesto galán de las fotos del metro es irregular. Y lastra la novela. Desde los primeros compases vemos que el autor lastra la historia y el desarrollo del personaje más interesante de su novela, en aras a generar una tensión romántica que no funciona siempre, y que genera en algún momento el punto más bajo del relato.

Por lo demás, la novela se lee bien y es muy entretenida. No siempre alcanza, no creo que haya capacidad, los niveles de la gran novela americana de principios de siglo que intenta emular, y copiar con más o menos éxito, que nos ha narrado en muchas otras ocasiones los avatares de la sociedad neoyorquina. Pero tampoco nadie se arrepentirá por darle una oportunidad a esta historia.

[Libro] Seda

Literatura

Hace mucho que había oído hablar de este libro de Alessandro Baricco. Siempre en términos elogiosos. Pero uno, a estas alturas de mi vida, desconfía de los best-sellers. Especialmente si se acompañan de una adaptación cinematográfica con pretensiones, pero que acaba siendo pretenciosa y fallida. Y justo el día que volvíamos de viaje, de China, surgió en conversación cuando vimos un edición de esta novela corta en neerlandés en el aeropuerto de Ámsterdam. Así que allí mismo, aprovechando la wifi gratis y competente de Schiphol, me lo compré en edición electrónica. En castellano, claro. Para leer en cuanto terminase el que tímidamente acababa de comenzar muy poquito antes, durante el viaje.

Viajemos por lo tanto a Japón. Y si es necesario, pongámonos románticos.

Baricco nos traslada al sur de Francia a mediados del siglo XIX, al negocio de los gusanos de sede, amenazados en ese instante en Europa por diversas enfermedades infecciosas no bien conocidas. Unos productores provenzales envían a uno de sus conciudadanos a una arriesgada misión a buscar huevos sanos a Japón, país que todavía no se había abierto al negocio exterior. Una misión arriesgada. Pero este comerciante, casado y enamorado de su esposa, se arriesga y tiene éxito, ante uno de los señores locales de una provincia del País del Sol Naciente. Pero también se encuentra con la misteriosa mujer, que no tiene los ojos sesgados de oriente, que acompaña a este caudillo local, y que se convertirá en una obsesión, durante los años en que arriesgue cada año su vida y su dinero en la lejana expedición.

Novela corta. De pequeños capítulos, con un estilo de escritura peculiar, que nos transporta de forma fantasiosa a esos viajes imposibles, de miles de kilómetros atravesando Europa y Asia. De la misma forma que nos transporta a unos sentimientos y deseos basado en miradas, en breves encuentros, y más en las cosas que no se dicen ni se nos cuentan que en aquellas que se explicitan. En resumen, una historia de amor, cuyos protagonistas reales sólo al final serán descubiertos por el lector, en uno de los más bellos finales que he leído, en una de las más bellas de amor incondicional que he tenido entre las manos.

Teniendo en cuenta que esta novela tiene sólo algo más de 20 años, no parece un producto de nuestra época. Parece un producto atemporal, que de alguna forma se contagia de las formas literarias propias del país nipón imaginado, en las que tan importante es lo que se nos relata como lo que se nos oculta. Hasta tal punto disfruté que, en cuanto deje pasar un poquito de tiempo, que me sirva de reposo, la volveré a leer. Tentado estoy de buscar la versión original italiana. Absolutamente recomendable.

[Cine] Tell it to the bees (2018)

Cine

Tell it tho the bees (2018; 33/20190627)

Estamos en el mes/semana/día del Orgullo. No sé exactamente el intervalo temporal que abarca esta celebración, todos ellos se pueden leer en las noticias, que comenzó como revuelta allá por 1969, hace 50 años, en el Greenwich Village de Nueva York, ante el acoso policial hacia el coletivo gai y otros colectivos relacionados con la diversidad en la orientación sexual y en la identidad del género que es propia del género humano, pese a lo que piensen aquellos sectores más conservadores de la sociedad. Como consecuencia de la progresiva liberalización del pensamiento, de las legislaciones y de las costumbres, cada vez hay más oportunidades para contar las historias de estos colectivos. En plural. Porque la diversidad humana se da en cualquier grupo, y las etiquetas cerradas corren el riesgo de poner siempre nuevas barreras. Nuevamente, los colectivos más conservadores de la sociedad se quejan de que en la actualidad los temas sobre la diversidad en la orientación sexual y la identidad de género están sobrerrepresentados. Bueno, no nos olvidemos que cuando se nos cuenta una historia de ficción, en los libros, en la televisión, en el cine, en el teatro, esta implica siempre un conflicto que desencadena el movimiento de esa historia de ficción. Y los colectivos de los que hablamos hoy no han andado escasos de conflictos; por lo tanto, probablemente no, no están excesivamente representados en la ficción cinematográfica.

La coqueta población de Culross, en el estuario del Forth, nos servirá para representar a la Escocia rural en la que transcurre la historia de la película de hoy.

Y en estas estamos con esta película británica firmada por Annabel Jankel, directora poco prolífica de la que yo no tenía referencias. Pero el reparto parecía razonablemente prometedor. Con Anna Paquin en el papel de la doctora Jean Markham, que vuelve a su pueblo natal en Escocia tras la muerte de su padre, para hacerse caso de su casa y de su consulta, y Holliday Grainger encarnando a Lydia, una joven madre de la posguerra mundial, con un hijo a su cargo (Gregor Selkirk), cuyo marido los ha abandonado para irse con otra mujer, ocasionando dificultades en su mantenimiento económico, y un cierto rechazo del resto del pueblo que ven en Lydia una extraña, alguien que no es del pueblo. Ambas mujeres se acercarán en sus dificultades, y entre ellas surgirá una atracción que complicará más la situación en una sociedad cerrada, rural, muy conservadora, en esa posguerra británica tintada de un horrible color gris mediocre.

Con la buena mano que tienen los británicos para las películas de época, con el buen oficio que tienen los intérpretes británicos, a poco que el guion estuviera un poco esmerado la película tenía que funcionar razonablemente bien. Sin embargo, no es así. La película es previsible, los personajes son superficiales, las situaciones son tópicas, y todo está tan milimétricamente organizado en el desarrollo de la historia, que falta corazón o hígados, según lo que toque en cada momento. No basta que haya una historia de amor entre dos mujeres, tiene que haber algo más a la hora de contarla para que interese, que una sucesión de lugares comunes, que tiene al final algo de pastiche, cuando se mezcla con una tremenda secuencia de un aborto provocado, que siendo de lo más interesante del filme, también se siente como forzado y un tanto sensacionalista. Ahí podría haber otra historia interesante, la de la joven Annie (Lauren Lyle), que se debería de contar con esmero y cuidado y no como oportuno (u oportunista) recurso argumental para ajustar el discutible final de la película por el lado de la doctora Markham.

Así pues, aunque correctamente interpretada, esta película está dirigida con oficio pero sin alma, y la historia acaba discurriendo sin pena ni gloria, con alguna escena de carácter preternatural con el tema de las abejitas, que te deja incómodo, ya que actúa prácticamente como un deus ex-machina que acaba por sacarte de la historia. Una historia que merecía mejor tratamiento.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Dìqiú zuìhòu de yèwǎn [地球最後的夜晚] (Largo viaje hacia la noche) (2018)

Cine

Dìqiú zuìhòu de yèwǎn [地球最後的夜晚] (2018; 32/20190614)

De del director chino Bi Gan (os recuerdo que en los nombre chinos el apellido va en primer lugar) habíamos oído hablar. Pero no habíamos tenido ocasión de ver su película de debut, algo que queremos resolver en cuanto podamos. En cualquier caso, teníamos nuestra discusión sobre esta película. Había miedo a que fuera “demasiado de arte y ensayo” por parte de un sector del pequeño grupito que visitamos juntos las salas del cine. Pero para mí había un pequeño detalle que hacía “obligatoria” la visualización del cine. En el papel femenino protagonista figuraba Tang Wei, actriz china que protagonizó en su momento una interesante película de Ang Lee, a mí me gustó mucho, en la que se incluían escenas de camas bastante subidas de tono, lo cual provocó la caída en desgracia y las represalias por parte del aparato político de la dictadura china. Da igual si las dictaduras son fascistas o comunistas; en este aspecto, y en casi todos los demás, son iguales o similares. Si la medida censora ya es injusta y estúpida por sí misma, el que se castigase un excelente trabajo como el que hizo esta actriz en un difícil papel en aquel film, todavía nos parecía más injusto. Por lo tanto, ahora que poco a poco ha ido recuperando en parte su lugar en el mundo del cine, parecía de justicia ir a ver una de sus películas. Doble expectativa, por lo tanto, ante este largometraje.

Obligatoriamente nos vamos a China,… y ya que estamos hablando de amoríos, que mejor que las novias que se hacen sus fotos en el Bund de Shanghai. Me encantan los vestidos rojos de las novias chinas.

Las historia que nos cuenta Bi Gan es la de un hombre, Luo Hongwu (Huang Jue), que vuelve a su ciudad natal, Kaili (también es la ciudad natal del director), donde busca a una mujer que tiempo atrás fue su gran amor. Sólo tiene un dato sobre ella para empezar a buscar; su nombre, Wan Qiwen (Tang Wei). Y que era la “novia” de un mafioso en aquel verano 20 años atrás.

Sin duda alguna, nos encontramos ante una de esas películas, hoy en día llamadas de cine de autor, que hace cuarenta años hubiesen entrado en el circuito de las salas de cine de arte y ensayo. Con dos partes diferenciadas, en la primera el director juega con el presente y el pasado, alternando secuencias sobre la búsqueda actual con otras sobre la relación entre el hombre y la mujer en el pasado. La segunda parte, con casi sesenta minutos de duración, es un espectacular plano secuencia, extremadamente complejo, que se mueve por una variedad de escenarios muy diversos, que yo pensé inicialmente que era un “falso” plano secuencia en el que los cortes estaban muy bien disimulados, como en cierta película reciente; pero que parece ser que no, que es real. Es un plano secuencia que exigió numerosos ensayos y hasta siete tomas para dar con la buena. Lo cual alucina más todavía.

No es una película fácil. Su argumento deja en el espectador numerosos interrogantes. Es una de esas películas en la que tienes que poner de tu parte para decidir qué historia estas viendo. Exige una participación activa del espectador. He visto cierta división de opiniones en los “críticos”. Quienes le dan una calificación tibia, hablan de virtuosismo técnico, pero de flojedad argumental. Y quienes la consideran una obra maestra. Sinceramente, mi opinión se acerca a estos últimos. Obviamente, a muchos críticos y comentaristas del cine actual que han crecido en un cine donde buena parte de las producciones están realizadas pensando en la taquilla, y orientadas a un público adolescente, tenga 14 o tenga 44 años, esta película no la pillarán. Es exigente, es conceptual, es rica en datos visuales, pero escasa en diálogos que te aclaren lo que pasa, lo que pasó o lo que pudo haber pasado.

En cuanto a las interpretaciones, son sobrias y al servicio de la obra cinematográfica, pero ricas en matices. Ambos protagonistas lo hacen muy bien. Y si nos paramos en Tang Wei, a quien queríamos de alguna forma “desagraviar” por lo mencionado por anterioridad, nos muestra sus capacidades con “dos papeles”. El de la joven Wan Qiwen, bella, elegante, atractiva, misteriosa… y el de la madura Kaizhen, más chabacana, no menos misteriosa, y no menos atractiva de alguna forma. Una demostración que a sus cuarenta años es una actriz mucho más madura profesionalmente.

La recomiendo. No con carácter general. Ya digo que para mí se acerca a lo que es una obra maestra. Pero este tipo de cine no forma parte de la cultura popular cinematográfica. Exige esfuerzo. Y conviene haber cultivado previamente el género, los modos y las formas. Si se dan esas circunstancias, totalmente recomendable. Si lo vuestro es atiborraros de palomitas mientras un tipo tuerto con un parche en el ojo os explica una película, que no tiene nada que entender, mientras habla a unos cuantos “superhéroes” vestidos con pijamas de colores… pues no. No es recomendable. O sí si estáis dispuestos a hacer un esfuerzo, saliendo de vuestra zona de confort.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libros] Baila, baila, baila

Literatura

He comenzado mi recta final para leer lo que me queda, poco ya, de ficción escrita por Haruki Murakami. Además de esta, creo que sólo me queda una novela, y luego algunos relatos cortos.

Cuando leí la novela anterior, La caza del carnero salvaje, sabía que era la tercera parte de la trilogía que se denomina del Ratón, uno de los personajes comunes a esos tres libros. Son las dos primeras novelas del autor y la mencionada. Pero lo que no sabía, me enteré al terminar, que la novela que nos ocupa hoy, sin ser considerada de la trilogía del Ratón, es continuación del carnero salvaje.

Hoy saco las fotografías de mi colección de templos en Kioto, lugar de nacimiento del autor.

El protagonista principal, el innominado relator de las novelas anteriores, tras varios años llevando una vida anodina, siente que la chica con la que inició la aventura del carnero salvaje, reclama que vuelva al hotel Delfín de Sapporo, porque allí hay algún misterio todavía sin resolver. Y así empieza una extraña aventura que, como he leído en algún sitio, implica a un par o tres de prostitutas, una neurótica recepcionista de hotel, una adolescente de 13 años perdida en el mundo por culpa de unos padres que viven en sus propios mundos, estos padres, un actor popular aunque mediocre, un hombre carnero y algún otro personaje manco que por allí se cruza. Hay algunos asesinatos y un misterio profundo, en el ámbito de lo fantástico, como es propio en muchas de las obras del autor, que puede ser la clave de la resolución de la compleja y algo hermética trama.

Al principio es difícil ver hacia dónde se dirige la trama. Pero poco a poco, las interrelaciones del narrador, especialmente con los personajes de género femenino, van creándote una curiosidad por saber cuál es el misterio que envuelve a este innominado protagonista. En realidad, ese misterio no deja de ser el macguffin que mueve a los personajes y que permite a Murakami realizar una dura crítica hacia la sociedad capitalista del Japón de los años 80, y que puede ser perfectamente válida en la actualidad. Es claramente un libro que expone una parte del pensamiento social y político del autor, con frecuentes referencias a su juventud en los convulsos años 60, y su origen en los movimientos izquierdistas juveniles y universitarios que, como en otros sitios, agitaron a la conservadora sociedad nipona en la segunda mitad de los años 60 y principios de los 70.

No entrará entre mis libros favoritos del autor, pero me ha gustado. Siempre digo que siento una casi inmediata empatía por los protagonistas de las novelas de Murakami. En algunos momentos, o en algunos aspectos, incluso identificado. Y después de todo, sin ser de las más brillantes, no está nada mal. Aunque conviene leerla sin prejuicios.

[Cine] Gloria Bell (2018)

Cine

Gloria Bell (2018; 27/20190506)

El director chileno Sebastián Lelio adquirió reconocimiento internacional por una película suya, en español, que llegó a los Oscars con cierto ímpetu, pero que no llegó a pasar el corte de las cinco finalistas. Recientemente, el propio Lelio dirigió una adaptación en inglés para el público norteamericano, protagonizada por Julianne Moore, que es el principal atractivo de la película.

He tenido una semana atareada, en la que apenas tuvimos ocasión de acercarnos al cine el lunes. Entre trabajo, la exposición de fotografía estenopeica y la llegada de las fotos reveladas de los carretes en blanco y negro de París,… no me dado tiempo de mucho más.

Gloria (Moore) es una mujer madura, divorciada hace tiempo, aunque en buenas relaciones con su marido, cuyos hijos son ya mayores y ya no la necesitan, hacen su propia vida, y a la que gusta salir a bailar, especialmente los éxitos setenteros y ochenteros del pop. En un momento dado, conocerá a un hombre recién divorciado, Arnold (John Turturro), cuya relación parecerá prometedora. Pero es difícil tirar para adelante cuando las mochilas personales pesan demasiado.

Como decía, el principal atractivo a priori de esta película era su protagonista, una de las mejores actrices del momento, contando además con un reparto interesante en el que además de Turturro encontramos nombres como Jeanne Tripplehorn, Michael Cera, Alanna Ubach o Brad Garrett. Pero… algo funciona al ralentí en esta película. No he visto el original en español, pero siento que constantemente le falta algo que impide que me meta en la historia o que empatice lo suficiente con los personajes, que quizá me resultan demasiado alejados, ajenos. La dirección de Lelio, está bien, es funcional, pero tampoco sorprende ni me dice nada especial.

En fin, una película que no está mal, que se deja ver, en la que podemos ver un buen trabajo actoral, pero que no me ha dejado un poso especial.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Unicorn Store (2017)

Cine

Unicorn Store (2017; 25/20190417)

Estamos nuevamente en crisis cinematográfica. Nos cuesta encontrar películas a las que acudir… o los horarios que nos ponen últimamente los exhibidores para las versiones originales son malos para nosotros por diversos motivos. En cualquier caso, hoy voy a traer un estreno que hay directamente a Netflix.

Si comentaba el domingo que me estoy planteando el libro de fotos del reciente viaje a París en blanco y negro, lo cierto es que haré una excepción con el bloque Disneyland Paris, que irá en color. Probablemente. Puedo cambiar de idea.

El 25º estreno que he visto este año corresponde a la primera película de Brie Larson como directora que, en un absoluto “juanpalomo”, ejerce también de productora, es decir en lugar de cobrar un fijo cobrará según beneficios, y de protagonista de la película. Los pronósticos sobre la película eran ominosas. Rodada en 2017, tuvo una fría acogida en los festivales de cine independiente, y no había encontrado todavía distribuidor. Pero bueno, dada la repercursión mediática que ha tenido recientemente la pareja Larson – Samuel L. Jackson, que también tiene un papel en este largometraje cortito, en cierta película superheroica, Netflix la rescató del olvido.

Argumento buenrollista de aspirante a artista (Larson), que se vuelve a su casa con el rabo entre las piernas ante el rechazo de su profesor de arte favorito a su obra. Y aquí tendrá que lidiar con su familia y con la decisión de que hacer en la vida. A lo que le ayudarán un noviete que se acabará echando (Mamoudou Athie ) y un ser fantástico (Samuel L. Jackson ) que vende unicornios.

No os voy a someter a la tortura de un comentario prolongado. La película es bastante mala. No es indigerible, pero carece de ritmo, es totalmente previsible, e interesa más bien poco. Larson, que ha demostrado ser una excelente actriz, se nos presenta como una extremadamente mediocre cineasta, sin la menor idea original, y encima se dirige a sí misma de forma fatal, en el peor papel que le he visto a esta chica como intérprete. No ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] País de nieve

Literatura

Acabo de llegar de las vacaciones de primavera. He estado en París, con familia. Ya sabéis… esa famosa pregunta,… “Las vacaciones, ¿que tal? ¿bien… o en familia?” En este caso las dos. Bien y en familia. Pero ya os contaré un poco más mañana. Que llegué de viaje a las once y cuarto de la noche, y prácticamente no he tenido ocasión de ver las fotos. Porque además, en esta ocasión, sin necesidad de informar a la familia de qué tal me iba por el mundo, porque venía conmigo, mi hermana y mi sobrino, he decidido desconectarme y no he publicado absolutamente nada desde la capital francesa. Pero para aquellos más ansioso,… Notre-Dame… no tan mal como parecía.

El caso es que después de estos días tenía pendientes por comentar tres lecturas, siete series (o temporadas) de televisión y una película. Mientras preparo para mañana un resumen del viaje, voy a ir quitándome lista de espera con una de las lecturas que terminé unos días antes de salir de viaje. Y nos iremos con un autor, Kawabata Yasunari (escrito al estilo oriental, con el apellido delante), uno de los escritores más importantes de Japón, el primero de este país en recibir el premio Nobel en 1968.

Dejada de lado la introducción con las fotografías de Notre-Dame, nos trasladamos a Japón para ilustrar el libro de hoy.

Yukiguni [雪国], país nevado, fue la primera novela de Kawabata. En ella, el protagonista
visita en varias ocasiones la región montañosa del centro del país. Es un acomodado diletante de Tokio, prácticamente desocupado, que vive de rentas; excéntrico, se dice experto en ballet clásico occidental y escribe sobre él, pero nunca ha visto una representación. El lugar se ve afectado en invierno por los vientos fríos y húmedos que llegan desde Siberia atravesando el mar de Japón, sufre copiosas y persistentes nevadas, cubriéndolo de nieve. En estos viajes conoce a Komako, una geisha de montaña, de apenas 20 años, una mezcla de profesional del entretenimiento que parece incluir servicios más personales, prostitución, entre sus actividades. Komako se enamora del protagonista, mientras que este mantiene una relación más distante, aunque no puede evitar seguir viéndola. Una tercera persona, la joven Yoko, se convierte en una presencia constante, obsesiva para el protagonista, en estas visitas a la montaña.

He de reconocer que es una de las novelas japonesas que más me ha costado leer y comprender. No porque el lenguaje sea complejo, sino porque no siempre tienes claro, por falta de referencias culturales, cuál es la naturaleza de las relaciones entre los personajes. Ya he comentado que la geisha de montaña parece ser un figura a caballo entre la mujer que entretiene las fiestas con delicadeza y elegancia en la ciudad, la geisha tradicional, y una prostituta de cierto nivel, dispuesta a pasar la noche con el cliente. Pero también las relaciones entre los distintos personajes son confusas. Quién está enamorado de quién, quién está obsesionado con quien, quién odia a quién… una trama de relaciones más complejas de lo que parece.

Y todo ello aderezado con un lenguaje calmado, no exento de poesía en muchos de sus párrafos. Una descripción de un modo de vida, de un entorno, que como lector de principios del siglo veinte sabemos desaparecido. La acción transcurre en los años treinta del siglo XX, y uno sabe que ese ambiente no va a durar.

Dicho todo lo cual, considero que es una lectura que merece la pena. Con la que hay que hacer algún esfuerzo cuando la afrontas desde la separación en el espacio y en el tiempo, pero que te transporta a sensaciones, formas de ser y relaciones que resultan de alguna forma “inéditas” para ti mismo.

[Cine] Kimi no suizō wo tabetai (2018)

Cine

Kimi no suizō wo tabetai [君の膵臓をたべたい] (2018; 23/20190412)

Esta historia me empezó a llamar la atención hace ya un tiempo. Y es que la traducción de su título al castellano llama la atención. Ese Quiero comerme tu páncreas, título en castellano de la película doblada, que parece que es una traducción razonablemente certera del título original, sorprende. Especialmente en el marco de un drama entre adolescentes. Porque más parece un título de película sobre zombis o similares, que la de una sobre la relación entre dos jóvenes de 15 o 16 años. Pero el caso es que, como soy aficionado a la animación nipona, empecé a oír hablar de la adaptación de esta “novela ligera” al cine hace ya un tiempo. No pensaba que fuese a llegar a las salas de cine de nuestro país. Pero desde hace un tiempo, la animación japonesa se está abriendo paso con más facilidad entre las distribuidoras. Tres llevamos ya este año en la cartelera zaragozana, contando el 25º aniversario de Totoro.

La película que nos ocupa hoy transcurre durante una primavera, y las primeras escenas están llenas de cerezos en flor. Y encima, la protagonista se llama Sakura, el nombre de la flor del cerezo en japonés. Así que hoy ilustramos la entrada… exacto, con flores de cerezo ornamental japones. Sakura.

Shin’ichirō Ushijima, el director de esta película de animación, es relativamente novato. Cuatro episodios de series de animación era todo su currículo como director hasta esta película. Y nos traslada a un género que nunca está del todo de moda, pero que periódicamente resurge en las carteleras. Chico/chica, joven/”jóvena”, hombre/mujer que se conocen y entablan una relación romántica/de amistad/mitad y mitad, hasta que se descubre que uno de los dos, generalmente ella, sufre una enfermedad incurable. Este género ha dejado algún escaso ejemplo de historia interesante, y una abundancia de pastelazos y abuso del “cine cebolla” destinado a estimular las glándulas lagrimales, y dormitar posteriormente en las profundidades del olvido, salvo en el de las mentes más cursis. Y con frecuencia, pese a lo que parezca, el interés no recae en la experiencia de la persona que ve recortada drásticamente su esperanza de vida sino en el impacto del que queda.

Tal cosa sucede en esta película, que atiende más a la evolución del introvertido y asocial muchacho protagonista que a la joven Sakura, quien va a morir debido a una enfermedad (desconocida) que provoca una insuficiencia funcional de su páncreas, que pone patas arriba su vida en una relación que constantemente navega en el equívoco entre la amistad y el romance. Digan lo que digan los que apuestan por una historia de amistad, el director nos deja abundantes pistas de que el muchacho piensa en Sakura de otra forma mucho más carnal. Obsérvese el fondo tras Sakura en una escena en la que ambos comen en un restaurante, y tendréis una pista.

La realización es de un tipo habitual en la animación japonesa. Detallados fondos y ambientes, con unos personajes esquemáticos aunque fácilmente reconocibles por algunos trazos o elementos que los individualizan. Mucho desenfoque de fondos, una par o tres escenas de lucimiento en el dibujo (abundancia de cerezos en flor, los fuegos artificiales que no falten,…) y el recurso a un cambio estilístico cuando nos movemos en el terreno de lo onírico o de los recuerdos. Y un problema que lastra constantemente la película. Esta llena de clichés. El chico serio y la chica pizpireta. La mejor amiga de la chica, algo arisca, que desconfía. El chavalote simpático que ofrece su amistad a todo el mundo. Los fuegos artificiales. Los cerezos en flor. Los viajes en tren. Todos estos elementos los hemos visto en otras película o series, mejor utilizados o con más sentido, más de una vez.

Al final, qué tenemos. Una película entretenida, que te deja con un buen sabor de boca, pero que poco a poco se va diluyendo en el recuerdo como un producto mucho más vacío y carente de originalidad de lo que parecen. Una sensación de déjà vu casi permanente, y un exceso de cine cebolla de recurso fácil. Tanto “azúcar” que al final necesitas más inyecciones de insulina que las que precisa la insuficiencia pancreática de la joven.

Como curiosidad, un año antes, la misma historia había sido llevada al cine pero en acción real, dirigida por Shō Tsukikawa y protagonizada por la pizpireta (aunque a ratos algo cargante) Minami Hamabe y el poco expresivo Takumi Kitamura. La busqué y la vi en casa el fin de semana. De alguna forma, siendo una película discreta y poco memorable, sin ser mala, y relatando la misma historia al 90 %, sin embargo transmite alguna e idea más interesante. Y sobretodo desde un punto de vista más adulto. Tengo la sensación que siendo más fiel a la novela original. Aunque eso sólo es una suposición, porque no he accedido a la misma.

Por cierto… aprovechando mis conocimientos profesionales. Es posible vivir sin páncreas. Con una diabetes complicada de manejar, y con la necesidad de suplementos enzimáticos, pero es posible vivir sin páncreas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Y una rosa, para finalizar.

[Libro] Ethan Frome

Literatura

En algún momento había leído ya algunas cosas de la norteamericana Edith Wharton. Escritora poco conocida en nuestro país, desarrolló su actividad como escritora principalmente en las primeras décadas del siglo XX, y tuvo un repunte en su popularidad entre nosotros por la adaptación de una de sus más conocidas novelas, The Age of Innocence, que fue llevada a la pantalla grande por Martin Scorsese. No he leído esa novela. Muchas veces he comentado que Scorsese es una de estos autores que me cae muy bien, pero sus películas, por bien hechas que estén, no siempre me interesan. De la misma forma que hay otros autores que, aun sintiendo antipatía por la persona, no puedo dejar de admirar su obra. El caso es que eso condicionó mi acceso a la obra de la escritora.

No obstante, eventualmente alguno de sus escritos aparece como oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos. Y ya ha habido alguno que me ha gustado bastante, como su crónica de lo que vivió en la Primera Guerra Mundial, por lo que me decidí a coger esta novela no excesivamente larga.

Frente a la austeridad y frialdad que nos transmite la novela de Wharton, hoy prefiero ilustrar la entrada con los signos de la primavera, tan adelantada, que nos rodean por todos los lados. Incluso en el frío entorno laboral.

Es un drama rural localizado en la Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX. Si la novela fue escrita en 1911, pero la historia principal se narra basándose en los recuerdos de juventud de su protagonista principal 20 o 25 años atrás… pues ya os podéis imaginar. Si en la actualidad, los estados de Nueva Inglaterra son de los más prósperos de los Estados Unidos, la sociedad que nos describe Wharton es la de pequeñas comunidades rurales, granjeros que sacan a duras penas adelante sus pequeñas explotaciones, una época en la que todavía es mucha la gente que coge el montante y emigra hacia el oeste recién abierto para buscar fortuna. Gentes con una vida dura, esforzada, marcados por una moral estricta, por la austeridad de las distintas denominaciones cristianas protestantes que saltaron el Atlántico en un momento dado para afianzarse en el Nuevo Mundo. Allí, el joven Ethan Frome, preso en un matrimonio de conveniencia con una mujer unos años mayor que él y que representa toda esta austeridad y estricta moral, acaba enamorado de la joven prima de esta, pobre, pero alegre, pizpireta,… y guapa. Así se gestará un drama que se cocerá a fuego lento hasta cocinar la tragedia que acabará por arruinar la vida de todos los involucrados.

Una novela no muy extensa, que se lee rápido, pero que quizá tenga un interés relativo, por mostrar un medio y un ambiente humano que quizá nos resulte demasiado extraño. Aunque quizá ayude a entender los orígenes de algunos de los fenómenos de la sociedad norteamericana actual. Bien escrita, puede ser razonablemente recomendable, si te van este tipo de dramas.

[Libro] Sputnik, mi amor

Literatura

Después de lo flojos que resultaron las dos novelas que he comentado en las últimas semanas, necesitaba refugiarme en algún valor seguro, alguien que me devolviera la fe en las capacidades de la narrativa contemporánea para contarnos historias que nos interesen y nos conmuevan. En su caso, que nos diviertan. Y como tengo varios títulos de Haruki Murakami pendientes, decidí optar por uno de ellos, de no excesiva extensión.

Sputnik, mi amor es una novela que tiene ya sus buenos 20 años, aunque yo la he sentido plenamente actual. Su título en japonés, スプートニクの恋人 [Supūtoniku no koibito], es uno de esos que no debe resultar fácil traducir. Koibito es una palabra japonesa relativamente popular en occidente, cuyos kanji son el de amor romántico [恋 – koi] y el de persona [人 – hito]. Habitualmente la encontramos traducida como el/la novio/a de alguien o como el/la amante de alguien. Pero, por lo que tengo entendido, no son pocas las trampas semánticas que tiene el japonés, donde el significado de las palabras depende mucho del contexto. Y ese koibito de Sputnik, puede ser tanto la persona a la que ama Sputnik, como la persona que está enamorada de Sputnik. Sin que necesariamente ambas sean la misma persona. Y sin que exista una correspondencia precisa en los sentimientos entre esas tres personas. No sé si la intención de Murakami con ese título habrá sido la de jugar con esa ambigüedad, pero a mí me parece que sí,… o que es un ambigüedad que vamos a encontrar a lo largo de la novela.

Pasearemos por distintos paisajes del archipiélago japonés para ilustrar esta historia, cuyos escenarios alternan Tokio con París, Italia, una ciudad suiza no mencionada, pero que parece Montreux (a orillas del Lemán y con un festival de jazz… dime tú), y las islas griegas del Egeo.

El Sputnik del título es Sumire, un joven veinteañera, que pretende ser escritora, de vida un tanto desastrada, que es amada sin ser correspondido más allá de una sincera amistad por el discreto K., otro joven algo mayor que ella. Pero Sumire, a su vez, se ve arrastrada sin remedio a una admiración y amor sin reservas hacia Myū, una mujer de mediana edad, cercana a los cuarenta años, muy atractiva (cada vez que pienso en el cabreo que se llevarían hoy en día, 20 años después, muchas personas de esa edad si les dijeran que son personas de mediana edad, en una época de adolescencia perpetua…). Pero tampoco queda claro que, más allá de ofrecerle un trabajo y una salida al mundo y una cierta amistad, que
Myū corresponda a la joven Sumire. Un viaje a Europa de ambas mujeres romperá el precario equilibrio entre los tres protagonistas de esta historia.

Leí un comentario en Goodreads de una lectora de este libro en el que venía a decir que le había parecido una narración excelente, pero se quejaba de que Murakami contaba siempre la misma historia, lo cual disminuía notablemente su valoración del libro. ¡Cuántas veces he oído o leído expresiones semejantes de otros autores! Ciertamente, los elementos habituales de las novelas del japonés está presentes. Un hombre despistado, afectado por la ausencia de una mujer o por no ser correspondido en su amor. Mujeres interesantes, atractivas, con un halo de misterio, aparentemente inalcanzables. La música, la comida, la bebida. Y un entorno fantástico que se confunde con la realidad que nos rodea, que se funde con ella. Todo está ahí. Lo bueno está en cómo lo cuenta y cómo va presentando variaciones sobre un mismo tema, de modo que a mí no me cansan.

Este libro me sumergió inmediatamente en su historia. Las historias personales de los protagonistas, la descripción de sensaciones y ambientes, la existencia de mundos paralelos, multiverso literario que en esta ocasión es llevado hasta sus últimas consecuencias. Metáforas del hecho de que en la sociedad actual todos, o muchos de nosotros, andamos desubicados, con la sensación de que en alguna parte hay un lugar para nosotros, pero no en este mundo en el que vivimos. Y algo inapelable; siento que Murakami es de los escritores que entiende mejor que muchos el interior del hombre (masculino) moderno, con sus/nuestras inseguridades, su/nuestra desubicación en un mundo que marca unos estándares difíciles de alcanzar, y que llevan a una soledad que no siempre es aparente.

Son muchos los aspectos que se podrían comentar de este relato. A mí me ha sabido a poco. Cuando terminé, tenía ganas de más. De saber más de Sumire, de Myū, de K., de la novia de K, de Zanahoria, el hijo de esta,… del hombre que aterrorizó a Myū… O quizá le corresponda a cada cual el rellenar la incompletitud de las historias de Murakami. Muy recomendable.

[Libro] Juntos, nada más

Literatura

Hace tiempo que me hablaron ya, en buenos términos, de la escritora francesa Anna Gavalda. Pero no había encontrado momento, ocasión o excusa para enterarme un poquito más de su obra y saber si iba a leer algo o qué iba a leer. Amazon salió en mi ayuda hace unas semanas, en forma de oferta navideña, cuando apareció esta novela de la autora gala a un precio muy económico. Así que no lo dudé, la adquirí… y fue mi primera lectura de este año. A punto he estado de retrasar mi comentario sobre ella, porque mientras tanto terminé la segunda parte del “comendador” del que me apetece mucho hablar. Pero he decidido ser disciplinado, especialmente cuando casi se me olvidó reseñar el último relato gráfico que comenté.

La acción transcurre principalmente en París, aunque hacemos alguna excursión a provincias; un destino cada vez más probable para la próxima semana santa, el primer viaje de carácter familiar desde hace 15 años. En aquella ocasión, también fue París, y aquí os dejo algunas fotografía de aquel momento.

Me pasó una cosa cuando leí los primeros capítulos de este libro. Tenía la sensación de que esta historia ya la conocía. Desde luego no la había leído. Pero decidí comprobar si tenía versión cinematográfica. Y sí, la tiene. Pero no aparece en mi base de datos de las películas que he visto desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha. Puede haber olvidos… pero me extraña. Sólo he detectado olvidos en épocas en las que he frecuentado las salas de cine con mucha asiduidad, un par de veces a la semana, y tal cosa no sucedía en 2007 cuando se estrenó la película en España. Tal vez en algún momento apareciera en mi televisor… Quizá. El caso es que tampoco recordaba muchos de los detalles de la historia que eran nuevos para mí.

El caso es que, al investigar si existía una versión cinematográfica, cometí un error. En ningún momento se me había ocurrido asignar a Camille, la protagonista de la película, el físico de Audrey Tautou. Y al quedar asociadas, ha habido momentos que no me cuadraba la lectura. Es bueno dejar que tu imaginación construya el físico y los escenarios de la historia a partir de la información que te da la novela. El caso es que Camille es una pintora y dibujante de 27 años que, por motivos que desconocemos al principio de la novela, ha tocado fondo en su vida y está absolutamente perdida. Como lo están Philibert, un joven aristócrata patológicamente tímido, y Frank, un cocinero con ganas de convertirse en chef de cocina, pero que carga con dosis de violencia y autodestrucción. Los tres proceden de entornos familiares muy conflictivos y disfuncionales, y los tres, a pesar de sus caracteres opuestos, contradictorios casi, acaban viviendo juntos.

La novela tiene cosas buenas y cosas “menos buenas”. Las cosas buenas es que se lee con agilidad y con interés, que está bastante bien escrita, o al menos la traducción al castellano está bastante bien, y que empatizas razonablemente bien con los personajes, llegas con facilidad a preocuparte por sus destinos. Como cosas menos buenas… la película deriva a un romanticismo simplón, rosa, menos profundo de lo que parece, hasta llegar a un final “peliculero”, en un sentido poco positivo del término. Quizá la autora pensaba ya en una lucrativa adaptación al cine, que al final se hizo. Aunque no parece haber concitado muchos entusiasmos. Es una novela que va de más a menos. Sin llegar a una situación catastrófica. Que plantea conflictos personales profundos, complejos, pero que se va haciendo muy previsible y cada vez más complaciente. Por lo tanto, acaba dejándote con una sensación insatisfecha, que quizá no hace justicia a algunos de los mejores capítulos del libro, especialmente en la primera mitad del libro, que me parecen bastante inspirados. Para colmo se complace en un epílogo absolutamente superfluo que todavía te machaca más la coherencia de un drama con un final de comedia romántica del montón. Pero bueno, es entretenida de leer.