[Libro] Ethan Frome

Literatura

En algún momento había leído ya algunas cosas de la norteamericana Edith Wharton. Escritora poco conocida en nuestro país, desarrolló su actividad como escritora principalmente en las primeras décadas del siglo XX, y tuvo un repunte en su popularidad entre nosotros por la adaptación de una de sus más conocidas novelas, The Age of Innocence, que fue llevada a la pantalla grande por Martin Scorsese. No he leído esa novela. Muchas veces he comentado que Scorsese es una de estos autores que me cae muy bien, pero sus películas, por bien hechas que estén, no siempre me interesan. De la misma forma que hay otros autores que, aun sintiendo antipatía por la persona, no puedo dejar de admirar su obra. El caso es que eso condicionó mi acceso a la obra de la escritora.

No obstante, eventualmente alguno de sus escritos aparece como oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos. Y ya ha habido alguno que me ha gustado bastante, como su crónica de lo que vivió en la Primera Guerra Mundial, por lo que me decidí a coger esta novela no excesivamente larga.

Frente a la austeridad y frialdad que nos transmite la novela de Wharton, hoy prefiero ilustrar la entrada con los signos de la primavera, tan adelantada, que nos rodean por todos los lados. Incluso en el frío entorno laboral.

Es un drama rural localizado en la Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX. Si la novela fue escrita en 1911, pero la historia principal se narra basándose en los recuerdos de juventud de su protagonista principal 20 o 25 años atrás… pues ya os podéis imaginar. Si en la actualidad, los estados de Nueva Inglaterra son de los más prósperos de los Estados Unidos, la sociedad que nos describe Wharton es la de pequeñas comunidades rurales, granjeros que sacan a duras penas adelante sus pequeñas explotaciones, una época en la que todavía es mucha la gente que coge el montante y emigra hacia el oeste recién abierto para buscar fortuna. Gentes con una vida dura, esforzada, marcados por una moral estricta, por la austeridad de las distintas denominaciones cristianas protestantes que saltaron el Atlántico en un momento dado para afianzarse en el Nuevo Mundo. Allí, el joven Ethan Frome, preso en un matrimonio de conveniencia con una mujer unos años mayor que él y que representa toda esta austeridad y estricta moral, acaba enamorado de la joven prima de esta, pobre, pero alegre, pizpireta,… y guapa. Así se gestará un drama que se cocerá a fuego lento hasta cocinar la tragedia que acabará por arruinar la vida de todos los involucrados.

Una novela no muy extensa, que se lee rápido, pero que quizá tenga un interés relativo, por mostrar un medio y un ambiente humano que quizá nos resulte demasiado extraño. Aunque quizá ayude a entender los orígenes de algunos de los fenómenos de la sociedad norteamericana actual. Bien escrita, puede ser razonablemente recomendable, si te van este tipo de dramas.

[Cine] Mirai no Mirai [未来のミライ] (2018)

Cine

Mirai no Mirai [未来のミライ] ( 2018; 18/20190317)

Nueva película de animación japonesa que nos llega después de casi un año desde su estreno en su país de origen. Aunque cada vez llegan con más frecuencia, les cuesta encontrar camino en la distribución a películas que no son inferiores en su conjunto a los productos occidentales, especialmente a los norteamericanos, aunque su estilo sea muy distinto. En este caso, tenía ganas de enfrentarme a esta nueva película Mamoru Hosoda, del que me habían llamado la atención tres películas suyas anteriores, vistas a través de las plataformas de vídeo bajo demanda o en vuelos intercontinentales. Dos de ellas me parecen excelentes, como son Toki o kakeru shōjo [時をかける少女] (La chica que saltaba a través del tiempo, vista en Netflix) y Ookami kodomo no Ame to Yuki [おおかみこどもの雨と雪] (Wolf Children, vista en Amazon Prime Video). En general, Hosoda abraza con frecuencia la confluencia de una sociedad similar a la contemporánea con elementos fantásticos o de la ciencia ficción. Y los temas que trata tienen que ver con la familia y el lugar de los jóvenes en el mundo.

Revisitando los santuarios de Nikko, Kamakura o Tokio, donde siempre podemos detectar la presencia de la escasa pero bulliciosa infancia japonesa. Graves problemas de baja natalidad en el País del Sol Naciente.

En esta ocasión, nos lleva al mundo de la infancia. Un niño de 4 años, Kun-chan, vive feliz con sus padres, un matrimonio joven que va construyendo poco a poco su familia y su hogar, y que tienen bebe, una niña, a la que llamarán Mirai. Que va a trastocar por completo el mundo del pequeño. Y a partir de aquí, a partir del síndrome del príncipe destronado, realiza una disección de los valores familiares y de la infancia.

El título original es un juego de palabras de difícil traducción al castellano. Mirai [未来] es el nombre de la niña, pero también la palabra japonesa que significa futuro. Mientras que la versión doblada viene con el título de Mirai, mi hermana pequeña, el título original significa literalmente Mirai del futuro. No El futuro de Mirai, como he visto escrito en algún lugar. En los caracteres usados en el título original, distinguimos el nombre de la niña por estar escrito con kanas del katakana [ミライ] y no con kanjis [未来], los caracteres de origen chino. Durante la película, la versión adolescente de Mirai se aparece al niño en momentos críticos, para orientarle en la vida, y en la versión original se puede escuchar al niño llamar la joven mirai no Mirai-chan, siendo chan un tratamiento afectivo que se da a los niños pequeñitos y a las niñas, y chicas adolescentes y jóvenes, por parte de sus familiares y amistades próximas.

Sin embargo, no será la única que se aparezca al niño. También su abuela y su bisabuelo, que le completarán el cuadro de cómo se formó su familia, de dónde vienen, y de los valores compartidos.

La película está bastante bien y se ve con agrado. Pero no llama la atención tan notablemente como las dos que he mencionado al principio. No deja el mismo poso. Está bien, gusta, sales contento del cine, pero ya está. No le dedicas muchos más pensamientos a partir de ahí. Buen rollo y poco más. Es recomendable, no obstante.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Un libro de mártires americanos

Literatura

No es fácil comentar un libro con tantos temas como esta última novela de la ya octogenaria, pero extremadamente lúcida, Joyce Carol Oates. No hace muchos años que conocí a esta prolífica autora norteamericana, pero desde entonces he intentado ponerme, en la medida de lo posible, al día. Desde que en 2015 leí A Fair Maiden, he leído cuatro novelas y un interesantísimo libro de relatos de esta autora.

Aunque es un pequeña parte de una obra de sus casi 60 novelas, y un par de decenas de libros de relatos y otras obras, considero suficiente para hacerme una idea de cual es la línea de esta escritora. Progresista en sus ideas, situada en la izquierda del espectro político norteamericano, de por sí bastante escorado a la derecha comparado con el tradicional europeo, se puede considerar una escritora feminista, pero al mismo tiempo muy crítica y no complaciente. Señalando, poniendo el dedo en la llaga de los problemas derivados del sexismo, no deja de hablar en sus relatos de en qué medida las mujeres contribuyen también a mantener la ideología patriarcal tradicional.

Algunas de las partes del libro transcurre en Nueva York, y a esta ciudad nortemericana nos dirigimos fotográficamente, intentando poner algún tipo de escenario a la historia de “mártires” americano que comentamos hoy.

El libro que traigo hoy corre el riesgo de ser tratado superficialmente por su tema más llamativo, más noticiable, más controvertido. Pero lo cierto es que es un gran fresco sobre los problemas actuales de la sociedad norteamericana, especialmente los derivados de la progresiva radicalización de las ideologías y de las posturas políticas. Unos problemas que poco a poco van permeando también las sociedades de otros países, especialmente del llamado mundo occidental, por lo que es un fenómeno que debería preocuparnos a todos. Si una de las bases de la convivencia en las democracias es la tolerancia y el respeto hacia quienes no piensan como nosotros, siempre que no busquen destruir el propio sistema de convivencia, siempre que promuevan el odio, en la actualidad contemplamos cómo justamente es el odio hacia quien piensa distinto el argumento de muchos partidos político. Estamos en la época de la posverdad, eufemismo para los que usan con descaro la mentira, y de los populismos descarados.

La trama de la novela parte de un hecho brutal. Un fanático religioso, cristiano, asesina a sangre fría con su arma a un médico que dirige una clínica de planificación familiar y a su conductor y escolta. En la clínica se practican, entre otras actividades, interrupciones voluntarias del embarazo. A partir de ahí, hay un desarrollo sobre los tiempos anteriores a los asesinatos, centrado sobre los dos hombres. El del asesino, directamente sobre él. El del médico asesinado, a través de su familia. Y hay otro desarrollo sobre lo tiempos posteriores, enfocado en las familias de ambos hombres, especialmente en las dos hijas adolescentes, de la misma edad, y que van a llevar dos vidas muy diferentes, con valores personales contrapuestos, pero muy marcadas por el acontecimiento horrible que sucedió cuando tenían 13 años.

Aunque el estilo de escritura de Oates no es complejo, la densidad de los temas, los matices, la intensidad de los sentimientos desplegados, el análisis de consecuencias que va desgranando, es difícil. Exige cierta parsimonia en el desarrollo de la lectura para digerir adecuadamente lo que se nos expone. Y sobretodo, para no caer en un maniqueísmo fácil. Estos son buenos, estos son malos. Y recordemos que según quien lo lea, en estos tiempos de polarización ideológica, los buenos y los malos serán distintos. Tan peligroso sería que quien se sienta afín a los postulados de la autora, se posicionase de forma acrítica a favor o en contra de determinadas posiciones, como quien no sienta dicha afinidad muestre un rechazo exagerado. Oates intenta siempre en sus obras evitar la ausencia de sentido crítico por su parte y por parte del lector. Eso sí, teniendo en cuenta que la escritora es claramente progresista y defiende un claro sistema de valores.

La historia que se nos narra podría conducirnos a un sentimiento pesimista de la sociedad actual. Pero la autora intenta abrir resquicios a la esperanza. Tanto cuando surgen ocasiones para que quienes se siente solos o desamparados, encuentre relaciones que les abren nuevos horizontes o posibilidades. Como cuando sugiere la posible, aunque difícil, reconciliación de posturas actualmente muy radicalizadas. En cualquier caso, una lectura altamente recomendable.

[Cine] Please Stand by (2017)

Cine

Please Stand by (2017; 15/20190306)

La semana pasada fue una semana complicada. Malas noticias en el entorno del grupo de amigos que acudimos al cine juntos habitualmente nos trasladó a un estado de animo particular que, cuando encontramos un momento para airearnos y distraernos, dificultó la elección de qué película nos apetecía ver. Nada demasiado sesudo, algo que nos transmitiese un poquito de optimismo. Y esta película, que llega con bastante retraso a nuestra cartelera, dirigida por Ben Lewin y con un reparto prometedor, parecía un posibilidad como cualquier otra. Decir que una vez más el titulador de películas en castellano ha dado muestras de sus múltiples trastornos de personalidad, y nos ofrece la versión doblada bajo el peregrino título de Larga vida y prosperidad, en lugar del apropiado título original.

Sinceramente, hoy no se me ocurría cómo ilustrar adecuadamente esta película, y me he limitado a poner algunos paisajes en blanco y negro de esa zona gris donde termina la ciudad y empieza eso que llamamos “el campo”.

Estamos ante una película por otro lado bastante típica y tópica, en la que predominan los buenos sentimientos y el buen rollismo. La prometedora Dakota Fanning encarna a Wendy, una joven de 21 años con un trastorno del espectro autista que vive en un centro de acogida para personas con esta condición, dirigido por Scottie (Toni Collette). Y aquí, con el nombre de este personaje, empiezan los guiños a la franquicia Star Trek. La joven tiene una hermana, Audrey (Alice Eve, ¿otro guiño a la franquicia?), casada y con un bebe, y mantienen una relación difícil. Básicamente, Audrey se siente incapaz de lidiar con las dificultades de relación de Wendy. El caso es que esta última tiene como afición escribir, y puestos a escribir, ha escrito un guion para una película de Star Trek, que presta especial atención al personaje del doctor Spock. Clara alusión a los problemas de expresar sus emociones y sus afectos a los demás. Y decide presentarlo a un concurso. Pero a partir de aquí… todo se complica, y entramos en una pequeña odisea (no olvidemos que odisea es el viaje de Odiseo de regreso a Ítaca y a su familia) para Wendy su núcleo más cercano de relación.

Película de autosuperación, tan del gusto del público yanqui, y que poco a poco se contagia al resto del mundo, aunque en muchas ocasiones estas historias se nos presenten inverosímiles en grado extremo. Y con efectos negativos porque cargan sobre la responsabilidad individual alcanzar logros que en la vida real sólo son posibles mediante mecanismos cooperativos y de soporte y apoyo mutuo o social. La película se queda pues un tanto coja en sus planteamientos, rozando la ñoñería en algún caso. Y la inverosimilitud casi absoluta de que un policía de Los Ángeles resuelva una compleja situación difícil hablando en klingon.

No obstante, en la valoración global logra un pase, por dos motivos. El buen que hacer de sus intérpretes, que no están a su mejor nivel, pero tienen oficio de sobra para sacar adelante la historia, y por los momentos de humor que alivian el ñoño drama que flota constantemente en el ambiente. Al final, consiguió su propósito. Distraernos durante un rato de ciertas duras realidades, y hacernos salir del cine con aire escépticamente optimista, pero optimista al fin y al cabo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Juntos, nada más

Literatura

Hace tiempo que me hablaron ya, en buenos términos, de la escritora francesa Anna Gavalda. Pero no había encontrado momento, ocasión o excusa para enterarme un poquito más de su obra y saber si iba a leer algo o qué iba a leer. Amazon salió en mi ayuda hace unas semanas, en forma de oferta navideña, cuando apareció esta novela de la autora gala a un precio muy económico. Así que no lo dudé, la adquirí… y fue mi primera lectura de este año. A punto he estado de retrasar mi comentario sobre ella, porque mientras tanto terminé la segunda parte del “comendador” del que me apetece mucho hablar. Pero he decidido ser disciplinado, especialmente cuando casi se me olvidó reseñar el último relato gráfico que comenté.

La acción transcurre principalmente en París, aunque hacemos alguna excursión a provincias; un destino cada vez más probable para la próxima semana santa, el primer viaje de carácter familiar desde hace 15 años. En aquella ocasión, también fue París, y aquí os dejo algunas fotografía de aquel momento.

Me pasó una cosa cuando leí los primeros capítulos de este libro. Tenía la sensación de que esta historia ya la conocía. Desde luego no la había leído. Pero decidí comprobar si tenía versión cinematográfica. Y sí, la tiene. Pero no aparece en mi base de datos de las películas que he visto desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha. Puede haber olvidos… pero me extraña. Sólo he detectado olvidos en épocas en las que he frecuentado las salas de cine con mucha asiduidad, un par de veces a la semana, y tal cosa no sucedía en 2007 cuando se estrenó la película en España. Tal vez en algún momento apareciera en mi televisor… Quizá. El caso es que tampoco recordaba muchos de los detalles de la historia que eran nuevos para mí.

El caso es que, al investigar si existía una versión cinematográfica, cometí un error. En ningún momento se me había ocurrido asignar a Camille, la protagonista de la película, el físico de Audrey Tautou. Y al quedar asociadas, ha habido momentos que no me cuadraba la lectura. Es bueno dejar que tu imaginación construya el físico y los escenarios de la historia a partir de la información que te da la novela. El caso es que Camille es una pintora y dibujante de 27 años que, por motivos que desconocemos al principio de la novela, ha tocado fondo en su vida y está absolutamente perdida. Como lo están Philibert, un joven aristócrata patológicamente tímido, y Frank, un cocinero con ganas de convertirse en chef de cocina, pero que carga con dosis de violencia y autodestrucción. Los tres proceden de entornos familiares muy conflictivos y disfuncionales, y los tres, a pesar de sus caracteres opuestos, contradictorios casi, acaban viviendo juntos.

La novela tiene cosas buenas y cosas “menos buenas”. Las cosas buenas es que se lee con agilidad y con interés, que está bastante bien escrita, o al menos la traducción al castellano está bastante bien, y que empatizas razonablemente bien con los personajes, llegas con facilidad a preocuparte por sus destinos. Como cosas menos buenas… la película deriva a un romanticismo simplón, rosa, menos profundo de lo que parece, hasta llegar a un final “peliculero”, en un sentido poco positivo del término. Quizá la autora pensaba ya en una lucrativa adaptación al cine, que al final se hizo. Aunque no parece haber concitado muchos entusiasmos. Es una novela que va de más a menos. Sin llegar a una situación catastrófica. Que plantea conflictos personales profundos, complejos, pero que se va haciendo muy previsible y cada vez más complaciente. Por lo tanto, acaba dejándote con una sensación insatisfecha, que quizá no hace justicia a algunos de los mejores capítulos del libro, especialmente en la primera mitad del libro, que me parecen bastante inspirados. Para colmo se complace en un epílogo absolutamente superfluo que todavía te machaca más la coherencia de un drama con un final de comedia romántica del montón. Pero bueno, es entretenida de leer.

[Cine] Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988)

Cine

Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988; 02/20190906)

Reestreno con motivo del 30º aniversario de la película de uno de los largometrajes de animación más emblemáticos del director Hayao Miyazaki, del Studio Ghibli, del cine de animación japonés, y probablemente de la historia del cine de animación.

En esta ocasión no tiene especial gracia hacer el comentario. Es ir sobre seguro. Pero la incluyo aquí, entre las películas de estreno en pantalla grande, como hago habitualmente con estos reestrenos conmemorativos y porque, además, yo no llegué a ver nunca la película en pantalla grande. Sí que la había visto en varias ocasiones en mi televisor, pero no en pantalla grande. Y a pesar de que hubo que hacer un esfuerzo, porque el horario en que la proyectaban no era quizá el más apropiado, pues se hizo.

La naturaleza primordial, el mundo de las tradiciones mitológicas japonesas, jóvenes decididas y autónomas y los vaivenes de la vida contemporánea son ingredientes habituales en las películas de Studio Ghibli.

La historia es sencilla. De hecho, la película en sí misma apenas llega a la hora y media de duración. Un padre con dos hijas, una en educación primaria pero ya mayorcita, y otra de cuatro años, se traslada a una casa en el campo para estar más cerca del hospital donde está convaleciente la madre de una madre que se supone ha sido grave. Y todos los cambios son llevados a cabo con un optimismo vital notable que atrae incluso a los espíritus del bosque, los totoro de distinto tamaño que viven en un alcanforero cercano a la casa, y que se convierten en aliados de las niñas en sus inquietudes cotidianas.

Como en otras películas del Studio, Miyazaki combina los problemas de una realidad cotidiana con la fantasía y las leyendas que se extraen de la rica mitología nipona. Los totoro, son tres aunque el título siempre se ha traducido en singular y todo el mundo atribuye el nombre al grandote y más proactivo, son espíritus del bosque benevolentes. Y la actitud de las niñas, de cariño y respeto hacia los árboles y el bosque, cataliza la alianza entre ambos. Y marcan algunas de las constantes del cine del director; las niñas o jóvenes empoderadas y proactivas, heroínas de lo cotidiano, y el canto a la naturaleza, el mensaje ecologista que siempre destilan sus películas.

Película de buenos sentimientos, viene además salpicada de otros personajes entrañables, como puede ser la abuela entre los humanos, o los susuwatari, pelusas de polvo y hollín con vida propia, y el Nekobasu [ネコバス ] (Gatobús), el espíritu de un gran gato multípodo que toma la forma de un autobús y que se alía también para ayudar a las niñas.

Ya se puede deducir desde el principio. Recomendable, no. Yo diría que obligatoria. Por lo menos para todos aquellos que se digan amantes del séptimo arte. Y la figura y la silueta del gran Totoro se han convertido ya en un icono popular, no sólo del Studio, sino del mundo actual en general. Fijaos, incluso hay un asteroide que lleva oficialmente el nombre de Totoro

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] El embarazo de mi hermana

Literatura

Hace no mucho tiempo vi en casa la película japonesa Hakase no aishi ta sūshiki [博士の愛した数式 ], cuyo título en castellano es La fórmula preferida del profesor, bastante fiel al original. La encontré en Youtube en versión original subtitulada en inglés, aunque ahora no la localizo para enlazarla. Tal vez tuviera algún problema de derechos de exhibición y la han retirado. En cualquier caso, la película dirigida por
Koizumi Takashi me gustó. Es una película de buenos sentimientos, con una historia sencilla, pero no simple, que te acaba dejando con buen rollo. Supe en ese momento que se basaba en una novela de Ogawa Yōko, una escritora de cierto prestigio en el País del Sol Naciente. Y pensé que igual sería buena idea leer algo de esta escritora, varias veces premiada en su país.

¿Qué puede haber más ilusionante que la llegada de un bebé a una familia? Mmmmm… parece que Ogawa piensa que en las circunstancias actuales, la alienación que las rutinas cotidianas que en las mujeres jóvenes produce la sociedad actual, la cosa puede ser otra cosa distinta de los “ilusionante”…

Pero no opté por leer la versión literaria de la historia del película; decidí leer algo distinto. Una pequeña novela en forma de diario. De hecho, el título original de esta novelita es Ninshin karendaa [妊娠 カレンダー], que se traduciría más bien como el diario de un embarazo o el calendario de un embarazo. En él, una mujer joven, que vive con su hermana mayor y su cuñado, va recogiendo los sentimientos y las reflexiones que surgen con motivo del embarazo de su hermana, pasando por las distintas fases del mismo. Los miedos iniciales, la mala época de las náuseas y los vómitos, el momento de comer y engordar, y los momentos finales… en los que la cosa termina…

Por lo que he leído, el título original de la novela indujo a muchas mujeres gestantes japonesas a leerlo… con ilusión. El problema es que, lejos del buen rollo y los buenos sentimientos que desprende la historia que he comentado al principio, en la narración de la protagonista hay una ausencia total de empatía hacia su hermana. Hermana que tampoco es precisamente un ejemplo de gestante “radiante” y feliz.

Los sentimientos positivos que rodean a una gestación están completamente ausentes, y estamos ante una actitud absolutamente cínica, e incluso nihilista, ante el hecho. Hay momentos en que la situación alcanza situaciones grotescas, como cuando empieza a nutrir a su hermana gestante a base de confitura de pomelo americano… que “según dicen” está contaminado con agentes potencialmente teratógenos. Es decir, aun en un ambiente de completa normalidad cotidiana, llega a haber un punto de terror y psicopatía mezcladas en las conductas de las protagonistas de esta historia.

Con un final abierto, y muy inquietante, o es difícil ver en esta historia de aparente banalidad cotidiana en su planteamiento, una crítica a la alienación de las mujeres jóvenes, con trabajos escasamente interesantes, poco estimulantes, con poco tiempo para la relación social, viviendo con la familia, la cual tampoco anda sobrada de alegrías reales, produciendo esa ausencia de sentimientos y ese nihilismo vital, que es tanto más llamativo cuanto más ilusionante es a priori las circunstancias que lo rodean. A mi me dejó relativamente impactado, porque no me lo esperaba así. Pero reconozco que me gustó, y me parece muy recomendable. Aunque no apto para gestantes ilusionadas y sus familias.

[Cine] Manbiki kazoku [万引き家族] (2018)

Cine

Manbiki kazoku [万引き家族] (2018; 64/20181224)

Los críticos de cine tienen una función muy clara. Guiar a los espectadores a la hora de elegir entre las diversas opciones que les ofrece la cartelera. En función de sus gustos, de su disponibilidad de tiempo, de su capacidad de gasto,… todos ellos elementos limitados, por lo que es necesario realizar un ejercicio de gestión de bienes finitos. Pero realmente, al menos en España en estos momentos, es difícil, al menos para mí encontrar un crítico de cabecera que te guíe. Porque no te vale cualquier crítico; tienes comprobar que manejas unos valores similares. Por ejemplo, ahora hay mucha gente escribiendo de cine en internet. Y son útiles para decidir sobre las películas de superhérores; pero si no te interesa el género, como a mí, lo que escribe toda esta gente es… ruido. Yo confiaba en la crítica de un determinado sitio… pero últimamente… Por ejemplo, para la película que comento hoy, del japonés Kore-eda Hirokazu (voy a respetar la convención nipona de poner el apellido en primer lugar), ofreció una crítica más bien tibia. Que contrasta con el hecho de haber ganado la Palma de Oro en Cannes, y que en los sitios agregadores de opiniones de críticos hay bastante unanimidad en sus bondades. En Rotten Tomatoes tiene un 99 % de aprobación sobre un total de 155 críticas… por ejemplo. Y además… siendo un director japonés, de los pocos, que llega habitualmente a nuestras pantallas, hasta sus películas más sencillitas, eso que se llaman “obras menores” me han gustado. Así que vamos con ella.

Escenas tokiotas para ilustrar esta película; que tengo la sensación de que no corresponde a la época actual, sino que puede ser más bien de hace un par de décadas, cuando la crisis de los mercados asiáticos en 1997, que golpeó duramente la economía japonesa.

En España se ha llamado a esta película con el anodino Un asunto de familia. En inglés es más explícito, Shoplifters. Parece que la traducción del título sería algo así como “Robando en familia“. Y es que nos encontramos con una peculiar familia japonesa, que malvive de empleos precarios, pobre como ratas, y que para “complementar” sus ingresos se dedica a afanar en las tiendas lo que puede, transmitiendo el “saber” de “padres” a “hijos”. En un momento dado, se encuentran con una niña de cinco o seis años (Sasaki Miyu), con trazas de maltrato, en la calle, con frío, y la acogen como propia. Pero poco a poco, irán apareciendo datos y pistas que nos dicen que esta familia formada por abuela (Kiki Kirin), “padre” (Lily Franky), “madre” (Andō Sakura), “hijo” (Kairi Jyo) y nieta (Matsuoka Mayu), no es lo que parece.

Kore-eda vuelve al tema de la familia. Hay quienes afirman que se apartó de él en su última película, aunque yo no estoy de acuerdo. Una película que no encuentro entre mis reseñas, aunque estoy convencido de haberla visto en el cine… Misterio. El caso es que en esta ocasión tira por una familia extremadamente poco convencional, donde constantemente estamos ante la duda de lo que es real y lo que no lo es. Y por supuesto, hasta que punto es importante que dos personas sean realmente familia, si se crean los lazos apropiados entre ellas. Se ha acusado a Kore-eda de buenismo, pero no creo que sea así en esta ocasión. De hecho, conforme se desvelan los secretos de esta peculiar familia de rateros, nos queda una cierta sensación de tristeza por los destinos de estas personas con las que hemos simpatizado, y mucho durante el metraje. Un metraje procedente de un rodaje complejo, metidos en una pequeña casa sin apenas espacio para evolucionar, donde conviven todos ellos. Y con escenas que van a caballo entre lo duro y lo esperanzador. El personaje de Aki, la nieta, quizá es el menos desarrollado, pero se podría hacer toda una película en torno a su historia. Por ejemplo.

Y lo que sobresale en la película son las magníficas interpretaciones. Conocía de películas anteriores, entre otras cosas por ser acompañantes habituales del director a Lily Franky y Kiki Kirin. Esta última veterana actriz rodó con esta su última película, ya que murió hace tres meses. Intérpretes sólidos, que no fallan. Pero la que da un recital de interpretación es Andō, una joven actriz de poco más de 30 años, que da muestras de una madurez tremenda, componiendo uno de los caracteres maternales más enternecedores y a la vez duros que yo haya podido apreciar. Merece la pena ver la película sólo por disfrutar de la interpretación de esta actriz.

Creo que mi opinión está clara. Es una película altamente recomendable. Que no creo que dure mucho tiempo en cartelera, y menos en versión original. Creo que es una de las que más me han gustado del director. Y el recuerdo de ella me lleva acompañando toda la semana. Desde el lunes que la vimos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Repesca de estrenos aprovechando las fiestas

Cine

Cuando el viernes salieron las novedades de la cartelera, pudimos comprobar que todavía permanecían en la misma algunas películas de estreno que nos habían llamado la atención en su momento, pero para las que no habíamos encontrado tiempo para acudir a verlas. Y nos propusimos un fin de semana con puente cinematográfico. Cinco días, cuatro películas. Una de ellas nos fue por los pelos, porque no aguantó más allá del fin de semana. A otra le dedicaré una entrada en exclusiva. Es el estreno real de la semana, y tiene más empaque. Vamos con las otras.

Si las fotos de ayer iban de la EOS 40D con el nuevo 35 mm de Tamron, en blanco y negro, hoy también pero en color. Porque como no hemos tenido realmente frío todavía en Zaragoza, la ciudad tiene todavía aspecto otoñal.

Bad Times at the El Royale (2018; 60/20181221)

Desde mediados de noviembre llevaba esta película de Drew Goddard, una película que había suscitado diversas alabanzas, “acusada” de ser bastante “tarantiniana” en su planteamiento, pero muy entretenida y bien interpretada. Algo de verdad hay en ello. En todo ello. Con un reparto llamativo (Jeff Bridges, Dakota Johnson, Jon Hamm, Chris Hemsworth,… entre otros) cumple con su misión de ser una película de “cine negro” colorido, inspirada por los lunáticos tipo “Charles Manson” y otros elementos propios de los años 70. Lo pasamos bien, aunque acusa un exceso de metraje para la sustancia real del film.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald (2018; 61/20181223)

Reconozcámoslo. Aunque reconozco que el universo mágico de J. K. Rowling tiene algunos logros interesantes, no soy especialmente fan de su obra. Sus libros me parecen en exceso extensos, prolijos, para la sustancia real que destilan sus obras. Y las adaptaciones de sus obras al cine son muy diversas. Desde cosas muy conseguidas como la dirigida por Cuarón, hasta pestiños absolutamente insoportables. Cuando empezó la nueva serie de películas sobre su obra,… la de los animales fantásticos, ni me plantee en ir al cine a verla. Pero cuando la vi en la pequeña pantalla me llevé la sorpresa de encontrarme con una película de aventuras, con sus dosis de humor y una trama muy entretenida. Además de algún logro en su reparto llamativo (Katherine Waterston, entre otros, sin duda; su protagonista, Eddie Redmayne, solo me pareció razonable). Y por ello, nos pareció también razonable ir a la gran pantalla para ver su secuela, también dirigida por David Yates.

Estrenada también a mediados de noviembre, pues… bien… llegamos a la irregularidad mencionada. A mí me pareció bastante pestiño. No me enganchó. No sentí empatía por los personajes, y la parafernalia mágica de las varitas me pareció más de lo mismo. No volveré a caer en el error. Con probar a ver la tele de casa, ya me basta con este universo mágico.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

The Escape (2018; 62/20181225)

Para el día de Navidad, una película mucho más reciente respecto a su estreno, ya que es del fin de semana anterior. Reconozco que el principal atractivo de esta película Dominic Savage era comprobar la evolución como actriz de su guapa protagonista, Gemma Arterton. La atractiva y escultural británica hace tiempo que apunta maneras como actriz más allá de su cara bonita. Pero la competencia en su país y en el cine internacional es dura, y no ha tenido la oportunidad de la película que la lance a primera fila de una vez por todas. El problema es que esta película sobre el aburrimiento y la crisis de un ama de casa treintañera es una recopilación de tópicos, lugares comunes mil veces trillados, con la enésima escapada a París o Francia para reencontrarse a sí misma. La película es tirando a aburrida. Y a ratos con ganas. Y aunque es cierto que Arterton le pone oficio, siendo el rostro que se lleva casi todo el porcentaje del tiempo de cámara en el film, no basta para sacarla adelante. Una oportunidad perdida.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

En fin… Irregular ha resultado nuestra repesca de títulos presuntamente interesantes. Pero ya digo que he dejado para otro día lo realmente interesante.

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra “historieta”.

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados “provida”, que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos “provida”. Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Libro] Ser feliz era esto

Literatura

Tengo bastantes cosas en reserva para comentar en los próximos días en este Cuaderno de ruta. Pero voy a empezar con algo de lectura, que siempre viene bien.

Hace unas cuantas semanas, apareció como oferta a un precio ridículo en Amazon Flash un libro del escritor argentino Eduardo Sacheri. El nombre me sonaba pero no terminaba de localizarlo, así que hice una búsqueda por internet. Sacheri publicó la novela La pregunta de sus ojos, la cual fue adaptada al cine por Juan José Campanella con gran éxito. Recibió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, lo que es más importante, muchos disfrutamos y nos emocionamos con ella. Ya han pasado más de nueve años de aquello… como pasa el tiempo. El caso es que con semejante antecedente, decidí dar una oportunidad al novelista y leer esta oferta que me llegaba en un entorno en el que es raro encontrar buenos libros. Quizá por eso muchas de estas ofertas lo son.

20181012-9930323.jpg

Por una de esas causas y azares, Lucas es escritor, aunque sólo ha publicado una novela, que fue un éxito y que le permite vivir sin prácticamente trabajar. Pero su sueño es tener un vivero y trabajar con plantas. Incluso sin tener ni idea sobre el tema. Así que ilustraremos la entrada con algunas de las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

La novela nos presenta a Sofía, una adolescente de catorce años, menuda, reflexiva, que viaja sola en un autobús camino de Buenos Aires desde su ciudad natal, Villa Gesell, una ciudad turística de las de sol y playa a casi 400 kilómetros al sur de la capital argentina. Su madre ha muerto. Y le ha dejado una carta en la que le informa de quién es su padre, Lucas, y dónde vive. Un dato que recalcitrantemente le había ocultado hasta ese momento. Tampoco Lucas sabía que tenía una hija. A partir del inesperado encuentro entre padre e hija, dos desconocidos entre sí, les acompañaremos en su proceso de acercamiento, con las dificultades que surgen por el camino, con las dudas y miedos de ambos.

20181012-9930330.jpg

La novela no se ceba en el drama/melodrama. Al contrario, abunda en humor tranquilo e inteligente. Narrada en tercera persona, el punto de vista del relato es siempre el de Sofía. Son sus pensamientos, sus miedos y su interpretación de lo que sucede alrededor lo que conocemos. Sabemos de lo que hace y dice Lucas, pero difícilmente sabemos a ciencia cierta lo que realmente piensa, puesto que esta matizado por los juicios y prejuicios de Sofía que es la que escucha por nosotros, los lectores. En la novela abundan los diálogos ágiles, adecuadamente coloquiales. Y el lenguaje utilizado con frecuencia también se corresponde con el de los pensamientos de una chica de catorce años, inteligente pero llena de miedos, a encajar, a su desarrollo como mujer, a la pérdida,… Lo de cualquier adolescente, pero amplificado por la muerte de la madre. De quien conocemos poco. Incluso las circunstancias de su muerte no quedan claras hasta el final de la novela.

A mí me ha encantado. La devoré. Incluso si te obliga a consultar el diccionario más de lo habitual para no imaginar lo que significan algunos de los argentismos que, naturalmente, pueblan la obra y que no siempre debemos dar por hecho que sabemos lo que significan por el contexto. La obra es buenrollista, y pone en valor el hecho de ser diferente, de no ser convencional. Pero con naturalidad, sin estridencias. Muy recomendable. Especialmente si te cuesta menos de un euro. En ese caso, un chollo. Una agradable excepción a la tendencia que tienen las ofertas de Amazon a ser unos pestiños.

20181012-9930321.jpg

[TV] Atípicos, neurotípicos y estereotipados

Televisión

No voy a entrar a valorar seriamente una serie de animación japonesa, Jūshinki Pandōra [重神機パンドーラ], que Netflix presentó recientemente. Producción chinojaponesa, con un título occidental de lo más vulgar, Last Hope. Es la típica de monstruos que amenazan la humanidad, que los hace frente en un mundo postapocalípitico donde se mantienen algunas ciudades tecnológicamente avanzadas, usando robots tripulados más o menos grandes, más o menos armado, más o menos voladores. No tan tosco como Mazinger Z, pero descendiente conceptual. Cometen la banalidad de utilizar el “apellido” “cuántico” para cualquier cosa, lo que desde hace décadas es signo de mala escritura en ciencia ficción. Cuando quieres dar un aura misteriosa pero científica a algo, le llamas “cuántico/a”  y ya todo vale. Sólo cuando algún episodio se sale de su esquema habitual, con más sutileza argumental, la serie presenta algún interés.

20180916-1041473

No tengo fotos que se me ocurran especialmente adecuadas para la entra de hoy; pero algunas fotos del Festival Asalto 2018, que siempre se preocupa por la integración y la diversidad en la sociedad, nos valdrán. Si el domingo os enseñaba fotos tomadas con película en blanco y negro, hoy serán fotos digitales en color.

Así que vamos con lo realmente interesante de esta semana, la segunda temporada de Atypical, que ha pasado de 8 a 10 episodios, de media hora de duración, que ya adelanto me han sabido a poco. La primera temporada fue un poco de presentación y, aunque nos adelantaron algunos conflictos y algunas tramas interesantes, dejaba la sensación de no haberse metido a fondo en la historia. Sí que nos dejaron algunas claves, girando las tramas alrededor de Keir Gilchrist, su protagonista, que interpreta a un adolescente con un trastorno del espectro autista, pero altamente funcional, así como de su familia, la tesis es que estas personas no serían enfermos, sino variantes atípicas de la normalidad, que necesitarían la ayuda y la solidaridad de su entorno para poder funcionar en una sociedad pensada o diseñada por y para las personas denominadas neurotípicas.

20180916-1041492.jpg

Aunque por mi profesión pueda tener una opinión mejor informada que la población general sobre estas cuestiones, estando lejos de ser un especialista, lo cierto es que no me voy a meter en ese jardín y no entraré en valorar la plausibilidad científica de las situaciones presentadas. Asumiré mi ración de suspensión temporal de la incredulidad, como ante cualquier relato de ficción, y me centraré en el hecho de que en esta segunda temporada nos hemos encontrado con un intérpretes, de por sí de buen nivel, bien asentados, y una tramas más interesantes y mejor llevadas. Ambos padres, interpretados por Jennifer Jason Leigh y Michael Rapaport, son dos valores seguros, que cumplen bien. Se confirma que la chica que hace de hermana, Brigette Lundy-Paine, es una potente robaescenas, que ha rato me recuerda a Brie Larson en United States of Tara. Con una diferencia; Larson era realmente un adolescente interpretando a una adolescente, mientras que Lundy-Paine está a mitad de la década de los ventitantos interpretando a una chica que cumple 16 años.

20180916-1041483.jpg

Hay algún pero… Bueno, hay situaciones forzadas por culpa de lo “políticamente correcto”. Se fuerza la diversidad racial/étnica. El personaje de la psicóloga de origen asiático tenía importancia en la primera temporada, pero en la actual da la impresión de que está ahí para mantener la cuota. Lo mismo que la nueva amiga de las sesiones de terapia que es afroamericana. Y han forzado una salida del armario de uno de los personajes protagonistas, que tampoco sé si tiene mucho que ver con lo importante. Que además de que se veía venir, no sé si aporta mucho al tema central. En cualquier caso, la introducción de lo que últimamente vienen siendo nuevos estereotipos presentes en las series de televisión tampoco hace daño excesivamente a la serie en su conjunto. Serie que, como he dicho, me parece muy entretenida, y que me ha sabido a poco en esta temporada.

20180916-1041510.jpg