[Cine] Manbiki kazoku [万引き家族] (2018)

Cine

Manbiki kazoku [万引き家族] (2018; 64/20181224)

Los críticos de cine tienen una función muy clara. Guiar a los espectadores a la hora de elegir entre las diversas opciones que les ofrece la cartelera. En función de sus gustos, de su disponibilidad de tiempo, de su capacidad de gasto,… todos ellos elementos limitados, por lo que es necesario realizar un ejercicio de gestión de bienes finitos. Pero realmente, al menos en España en estos momentos, es difícil, al menos para mí encontrar un crítico de cabecera que te guíe. Porque no te vale cualquier crítico; tienes comprobar que manejas unos valores similares. Por ejemplo, ahora hay mucha gente escribiendo de cine en internet. Y son útiles para decidir sobre las películas de superhérores; pero si no te interesa el género, como a mí, lo que escribe toda esta gente es… ruido. Yo confiaba en la crítica de un determinado sitio… pero últimamente… Por ejemplo, para la película que comento hoy, del japonés Kore-eda Hirokazu (voy a respetar la convención nipona de poner el apellido en primer lugar), ofreció una crítica más bien tibia. Que contrasta con el hecho de haber ganado la Palma de Oro en Cannes, y que en los sitios agregadores de opiniones de críticos hay bastante unanimidad en sus bondades. En Rotten Tomatoes tiene un 99 % de aprobación sobre un total de 155 críticas… por ejemplo. Y además… siendo un director japonés, de los pocos, que llega habitualmente a nuestras pantallas, hasta sus películas más sencillitas, eso que se llaman “obras menores” me han gustado. Así que vamos con ella.

Escenas tokiotas para ilustrar esta película; que tengo la sensación de que no corresponde a la época actual, sino que puede ser más bien de hace un par de décadas, cuando la crisis de los mercados asiáticos en 1997, que golpeó duramente la economía japonesa.

En España se ha llamado a esta película con el anodino Un asunto de familia. En inglés es más explícito, Shoplifters. Parece que la traducción del título sería algo así como “Robando en familia“. Y es que nos encontramos con una peculiar familia japonesa, que malvive de empleos precarios, pobre como ratas, y que para “complementar” sus ingresos se dedica a afanar en las tiendas lo que puede, transmitiendo el “saber” de “padres” a “hijos”. En un momento dado, se encuentran con una niña de cinco o seis años (Sasaki Miyu), con trazas de maltrato, en la calle, con frío, y la acogen como propia. Pero poco a poco, irán apareciendo datos y pistas que nos dicen que esta familia formada por abuela (Kiki Kirin), “padre” (Lily Franky), “madre” (Andō Sakura), “hijo” (Kairi Jyo) y nieta (Matsuoka Mayu), no es lo que parece.

Kore-eda vuelve al tema de la familia. Hay quienes afirman que se apartó de él en su última película, aunque yo no estoy de acuerdo. Una película que no encuentro entre mis reseñas, aunque estoy convencido de haberla visto en el cine… Misterio. El caso es que en esta ocasión tira por una familia extremadamente poco convencional, donde constantemente estamos ante la duda de lo que es real y lo que no lo es. Y por supuesto, hasta que punto es importante que dos personas sean realmente familia, si se crean los lazos apropiados entre ellas. Se ha acusado a Kore-eda de buenismo, pero no creo que sea así en esta ocasión. De hecho, conforme se desvelan los secretos de esta peculiar familia de rateros, nos queda una cierta sensación de tristeza por los destinos de estas personas con las que hemos simpatizado, y mucho durante el metraje. Un metraje procedente de un rodaje complejo, metidos en una pequeña casa sin apenas espacio para evolucionar, donde conviven todos ellos. Y con escenas que van a caballo entre lo duro y lo esperanzador. El personaje de Aki, la nieta, quizá es el menos desarrollado, pero se podría hacer toda una película en torno a su historia. Por ejemplo.

Y lo que sobresale en la película son las magníficas interpretaciones. Conocía de películas anteriores, entre otras cosas por ser acompañantes habituales del director a Lily Franky y Kiki Kirin. Esta última veterana actriz rodó con esta su última película, ya que murió hace tres meses. Intérpretes sólidos, que no fallan. Pero la que da un recital de interpretación es Andō, una joven actriz de poco más de 30 años, que da muestras de una madurez tremenda, componiendo uno de los caracteres maternales más enternecedores y a la vez duros que yo haya podido apreciar. Merece la pena ver la película sólo por disfrutar de la interpretación de esta actriz.

Creo que mi opinión está clara. Es una película altamente recomendable. Que no creo que dure mucho tiempo en cartelera, y menos en versión original. Creo que es una de las que más me han gustado del director. Y el recuerdo de ella me lleva acompañando toda la semana. Desde el lunes que la vimos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Umi yori mo mada fukaku (海よりもまだ深く, 2016)

Cine

Umi yori mo mada fukaku [海よりもまだ深く] (2016; 592016-1411)

Tiene su coña esto de los títulos. Ya suelen ser demenciales los cambios entre los títulos de las peliculas en inglés con respecto a sus versiones en castellano. Pero si la película es japonesa… Porque a los japoneses a veces les gustan los títulos historiados, muy bonitos en ocasiones, pero historiados. Y en este caso Koreeda Hirokazu (voy a seguir la convención oriental de poner en primer lugar el apellido), ha elegido un título que según el traductor de Google significa “Aún más profundo que el mar”… y por eso en inglés la han titulado “After the Storm” que ha devenido literalmente en la cartelera española como “Después de la tormenta”.

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Ilustraremos la entrada con escenas cotidianas de la vida tokiota.

El caso es que no hay mucho mar en la película, aunque alguna referencia al mismo nos ofrece alguno de los papeles principales, y sí un tifón o tormenta tropical, también conocido en según que latitudes como ciclón tropical o huracán. Aunque Japón está por encima del trópico, sufre este fenómeno climatológico, potencialmente devastador, de vez en cuando. En este caso, la devastación, de producirse, lo hará en la familia de Shinoda Ryota (Abe Hiroshi). Ryota fue en su momento un prometedor escritor en su juventud. Pero tras un momentáneo éxito inicial, siempre ha estado a la espera de escribir su gran novela. Mientras, se gana la vida en una empresa de detectives privados, según él para “documentarse para la novela”. Muy ligado a su madre Yoshiko (Kiki Kirin), fracasó en su matrimonio con Kyoko (Maki Yôko), una atractiva mujer muy independiente con la que tuvo un hijo, Shingo (Yoshizawa Taiyô), y de la que está totalmente enamorado. Pero su mala cabeza y afición al juego hacen que no cumpla debidamente con sus deberes económicos con su padre, y corre el riesgo de perder de vista al niño. Una maniobra desesperada de Ryota hará que los cuatro coincidan durante un tifón en el pequeño apartamento en el que se crió y donde sigue viviendo la madre.

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Koreeda sigue insistiendo en el tema de la familia, en sus diversas versiones. Yo me maravillé con aquella pequeña joya que nos narraba los complots entre dos hermanos separados por sus padres también separados, muchos nos emocionamos con los sentimientos contrapuestos de un padre cuyo hijo resulta no ser su hijo, y no hace mucho que volvió a la cuestión fraternal, en este caso con un grupo de hermanas que conocen a otra medio hermana de padre a la que acogen como una más. Y además poco a poco nos vamos familiarizando con los intérpretes que van saliendo en las distintos filmes, y dando muestra de la importante solidez interpretativa de estos actores y actrices, sobrios y austeros como el carácter que se supone a los nipones, pero capaces de mostrar en pantalla importantes sentimientos con enorme convicción y pocas palabras.

La película venía calificada como comedia, en la que el protagonista supone la enésima versión del sinvergüenza simpático y adorable. El niño grande, poco responsable, pero que uno quiere. Incluso a su pesar. Mi impresión sin embargo es distinta, y condiciona mi valoración personal de la película. Que se divide en dos partes. Una inicial en la que conocemos la vida de Ryota y del resto de personajes, familiares, amigos y compañeros, de los que se rodea, y en la que, simplemente, no puedo empatizar con el personaje. El padre irresponsable que no es capaz de enderezar su vida para atender a sus deberes para con su hijo, por muy sinvergüenza simpático que me lo pinten, a estas alturas de mi vida no me cae nada simpático. Porque hay un exceso de padres irresponsables en este mundo… Y desde ese punto mis simpatías se van hacia el personaje de la exmujer, Kyoko, que es quizá el menos lucido de los protagonistas, por a la actriz le toca hacer el papel de “hasta aquí hemos llegado, y te arriesgas a salir de la vida de tu hijo”,… Desde mi punto de vista, un papel con muchos silencios, pero que dice mucho. Gran trabajo.

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La segunda parte de la película, las horas que pasan los cuatro personajes principales en el pequeño apartamento de la madre de Ryota, son una verdadera delicia. Estupendas. Y aquí es donde el tono de presunta comedia de la película se desmonta, puesto que estamos ante el drama continuo de las familias. Una abuela que sufrió toda su vida a un marido irresponsable, que ama incondicionalmente a un hijo al que sabe demasiado parecido a ese marido ya muerto. El intento desesperado de Ryota por recuperar a Kyoko, pero sobretodo por no perder al hijo. La determinación de Kyoko de tomar las riendas de su vida, incluso y a pesar de los sentimientos que le unen a esa familia en la que se ve atrapada una noche más, durante el tifón. Esta segunda parte la que justifica sobradamente el ver la película, afrontándola como un drama. Si el final tiene algo de esperanzador o no… yo lo veo abierto. Igual que están las vidas de todos nosotros mientras son vidas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *** en su primera parte / **** en la segunda.

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[Cine] 海街diary (Umimachi Diary) (2015), ¿mujercitas en versión nipona?

Cine

海街diary (Umimachi Diary) (2015; 212016-0329)

Segunda entrada consecutiva que dedico al cine japonés en este Cuaderno de ruta. Si hace unos días comentaba las películas de animación que recientemente han llegado a nuestras carteleras, hoy toca hablar de la última película que estrenado Hirokazu Kore-eda, un director nipón del que en pocos años hemos podido ver algunas película interesantes. Generalmente sobre el tema de la familia, como una pequeña maravilla llena de una sana ingenuidad, o los dilemas que se presentan a dos familias muy distintas con los hijos equivocados.

Y en esta ocasión sigue con el tema de la familia al adaptar al cine con intérpretes de carne y hueso una serie de historietas con el mismo título, 海街diary – Umimachi Diary. El mismo título japonés, porque en la cartelera española la podemos encontrar con el título traducido de la versión en inglés, “Our Little Sister”, es decir, “Nuestra hermana pequeña”. Pero realmente, la película se entiende mejor, en su planteamiento y estructura, si tomamos el título original japonés, que traducido sería “Diario en una ciudad a la orilla del mar”.

La principal atracción de Kamakura, la ciudad donde transcurre la mayor parte de la acción de la película, es la gran estatua de bronce de Amida Butsu (o el buda Amitābha, en el original sánscrito). Pero no sale en el filme.

La principal atracción de Kamakura, la ciudad donde transcurre la mayor parte de la acción de la película, es la gran estatua de bronce de Amida Butsu (o el buda Amitābha, en el original sánscrito). Pero no sale en el filme.

Sachi (Haruka Ayase), Yoshino (Masami Nagasawa) y Chika (Kaho) Koda son tres hermanas que viven juntas en la vieja casa de su abuela en una ciudad costera. Tres jóvenes entre los 30 y los 20 años, con distintos caracteres, niveles de madurez y responsabilidad, pero solidarias entre ellas. No se menciona expresamente, pero la ciudad es Kamakura, bella ciudad que se encuentra no muy lejos de Tokio y que merece la pena ser visitada. Un día les llega la noticia de su padre, de quien se encontraban extrañadas desde hacía quince años, pese a lo cual se dirigen a un pueblo en las montañas para su funeral. Allí conocen a Suzu Asana (Suzu Hirose), una hermana suya, menor, de unos trece o catorce años, que al morir el padre, se ha quedado sola con su madrastra, la tercera mujer del padre. Las tres hermanas Koda deciden invitar a su hermanastra más joven a vivir con ellas. Y acepta.

Como decía, el título japonés me parece más adecuado. Porque no estamos ante una historia, un relato convencional, propiamente dichos. Sí que hay un desencadente, el que he contado en el párrafo anterior, que provoca un nuevo statu quo en la vida de las cuatro jóvenes. A partir de ahí, vamos haciendo un recorrido en sus vidas. Un recorrido a través de estaciones y de situaciones personales, las propias y las de las personas que les rodean, o del resto de su familia, que hacen que todas ellas se vean obligadas a ir madurando, a cambiar progresivamente sin perder la esencia de quienes son.

La riqueza en templos budistas y santuarios sintoístas de la ciudad nos hace imaginar que estamos ante un lugar lleno de tradiciones. En la fotografía, parece día de fiesta en el santuario de Tsurugaoka Hachiman-gū.

La riqueza en templos budistas y santuarios sintoístas de la ciudad nos hace imaginar que estamos ante un lugar lleno de tradiciones. En la fotografía, parece día de fiesta en el santuario de Tsurugaoka Hachiman-gū.

Kore-Eda no creo que llegue al mismo nivel de profundidad que en las anteriores películas, y los 128 minutos de duración provoca a que poco a poco tengamos la sensación de que las situaciones son un poco repetitivas. Que el avance es más escaso de lo que aparenta. Al fin y al cabo, contando el paso de las estaciones, el director se centra en lo que acontece en un año desde que la joven Suzu se muda a vivir con sus hermanas. Eso sí todo ello contado con sencillez cinematográfica, pero al mismo tiempo con gran elegancia. Lo único que de lo que se podría acusar en un momento dado es que la película tiene un par de momentos, más o menos lacrimógenos, en que roza la sensiblería excesiva.

Uno de los grandes atractivos de la película son sus cuatro protagonistas. Resultan muy convincentes en sus papeles, y te enamoras de ellas, en el buen sentido de la palabra, de inmediato. Quizá los personajes está un pelín estereotipados; la mayor responsable, la mediana guapa y ligona, la otra mediana extravagante, y la pequeña… que es prácticamente perfecta, todo lo hace bien… y se supone que es el motor del cambio para el conjunto.

Y así queda reflejado en la película donde la cuatro chicas viven a caballo entre la modernidad y el respeto por la tradición, reflejada en la vieja casa tradicional de su abuela, donde viven, o en el altar donde todos los días se inclinan con sus plegarias.

Y así queda reflejado en la película donde la cuatro chicas viven a caballo entre la modernidad y el respeto por la tradición, reflejada en la vieja casa tradicional de su abuela, donde viven, o en el altar donde todos los días se inclinan con sus plegarias.

No es una película redonda, pero es una película agradable de ver. Antes de verla ya suponíamos que estábamos ante un producto amable, lleno de buenas intenciones, con abundancia de buen rollo. Una de esas películas en las que no hay malos. Incluso aquellos que han tenido sus tropiezos en la vida tienen ocasión para redimirse y mostrar que son buena gente. Así que ya sabéis lo que os podéis encontrar. Como digo, una película muy agradable.

Las historietas en las que se basa comenzaron a publicarse en Japón en 2007 y recientemente, en enero de 2016, se ha publicado el séptimo volumen, por lo que siguen vivas. Ya digo que no es un historia con un fin determinado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

En cualquier caso, un lugar que como digo merece la pena visitarse. Aunque a nosotros no nos dio tiempo a acercarnos a las playas de la ciudad y al mar.

En cualquier caso, un lugar que como digo merece la pena visitarse. Aunque a nosotros no nos dio tiempo a acercarnos a las playas de la ciudad y al mar.

[Cine] De tal padre, tal hijo (2013)

Cine

De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013), 30 de noviembre de 2013.

Vaya dos semanas dedicadas a cómo ven los directores de cine las relaciones familiares. Si hace una semana veíamos Tôkyô kazoku (Una familia de Tokio), nueva versión de Tôkyô monogatari (Cuentos de Tokio), en los días siguientes por gentileza de una cadena por satélite volvía a ver la original, que se confirma como muy superior, tanto en la forma como en los elementos de la historia, por iguales que parezcan en este aspecto, esta semana nos hemos ido a ver esta última película de Hirokazu Koreeda, muy premiada y reconocida en festivales de cine. Además, después del buenísimo sabor de boca que nos dejó Kiseki (Milagro), del mismo director, parecía obligatorio ir a verla. La lastima es que no ha llegado a Zaragoza en versión original.

Huertos del Parque de la Memoria

Frente al entorno urbano, de grandes rascacielos considerados como grandes logros, el ambiente semirural, sencillo, los huertos y los parques.

En esta ocasión nos presenta a Ryota Nonomiya (Masaharu Fukuyama), un arquitecto de éxito, para quien el trabajo y el éxito lo es todo después de venir de una familia y un ambiente difíciles, que además tiene lo que parece una familia prácticamente ideal. Una esposa, Midori (Machiko Ono), guapa, cariñosa y dedicada, con un hijo en quien proyectar sus anhelos de futuro. De repente, cuando el niño cumple 6 años, les llaman de la clínica donde nació anunciándoles que hubo un error en el nacimiento. Y hubo un intercambio de niños. Su hijo biológico ha sido criado por los Saiki, una familia de clase trabajadora, con tres niños, que salen adelante con una tienda de reparaciones electrónicas. La madre, Yukari (Yôko Maki), es cariñosa y atenta, pero enérgica y nada sobreprotectora. El padre es una aparente catástrofe de hombre, Yudai (Rirî Furankî a veces escrito Lily Franky), pero todo corazón. El dilema viene sobre qué hacer. Intercambiar o no a los niños. Quedarse con el que cada familia a cuidado durante seis años, u optar por el tirón de la sangre.

Frente al dinamismo y alegría que nos trasmitía la película antes comentada del mismo director, aunque no faltasen los problemas, en esta ocasión estamos ante un filme más introspectivo, más reflexivo. Estamos ante una serie de personas que se ven enfrentadas ante un fuerte dilema, que tiene que trastocar mucho sus vidas. ¿Quién es su hijo? ¿Ese niño que han estado queriendo, cuidando y educando durante seis años, y que en ningún momento han visto de otra forma que no fuese como un hijo propio? ¿O es ese niño totalmente desconocido, de costumbres extrañas, pero que lleva tus mismos genes, tu misma “sangre”? La familia protagonista son los Nonomiya; una familia privilegiada, pero insatisfecha. Vemos una madre cariñosa y preocupada, pero dañada por las circunstancias y consecuencias de su maternidad. Vemos un padre que nunca estará satisfecho, porque más que querer aspirar a ser algo, está luchando por escapar de algo. Y un niño cogido en medio, condenado a sufrir unas expectativas que no sabemos, que no sabe, si puede llegar a satisfacer. Hay muchos detalles que son significativos. Y alguno demoledor. Tremendo el certamen de piano. La cantidad de cosas que es capaz de decir el director en escenas en las que no se dice una sola palabra. Qué capacidad para el lenguaje cinematográfico. Qué drama el del padre atrapado en su propia trampa moral. No me estoy olvidando de los Saiki. Son fundamentales en la película. Pero no son los protagonistas. Son los antagonistas. Son personas satisfechas con lo que se les ha dado. Que viven la vida con mucha más sencillez. Pero no nos están contando sus dilemas, sus problemas, sus conflictos. No caigamos en la trampa. Están ahí para que los rasgos de Nonomiya aparezcan más acusados. En el borde de la distorsión. Tremenda exposición de conflictos éticos.

Todo ello con colaboración necesaria de unos intérpretes muy contenidos, pero muy eficaces en sus trabajos, que encarnan perfectamente a los personajes. Probablemente, el hecho de que no sean para nosotros intérpretes conocidos, los hacen más creíbles, los vemos con menos prejuicios en sus respectivos papeles. La lastima es el doblaje. Que hace que nos perdamos muchos matices que están ahí.

Una película recomendable. No para los tontos ruidosos e impacientes que no hicieron más que molestar, probablemente porque no tenían ni idea de qué película iban a ver. Si lo que te va es empapuzarte de palomitas mientras ves a ruidosos y verborreicos personajes evolucionar sin sentido, pero con muchas explosiones, y a veces vestidos con pijamas de colores, esta película probablemente no sea para ti. Si te interesa una interesante reflexión sobre la paternidad, la familia, los modelos de convivencia, con drama, pero con alguna ocasión para el (buen) humor.

Valoración

  • Dirección: **** Me parece impresionante su capacidad para contar una historia con diálogos contenidos.
  • Interpretación: *** Gran credibilidad en interpretaciones también muy contenidas.
  • Valoración subjetiva: ****  Una película que mejora con el recuerdo de la misma.

Esta película va a quedar incluida en mi colección de películas sobre Cine y Fotografía. Ficha de la película.

Parque de la Memoria

Y un momento de inflexión en el protagonista de la película al pasear entre árboles, y tomar conciencia de lo que tarda la naturaleza en construir sobre lo que el ser humano destruye.

[Cine] Kiseki (2011)

Cine

Kiseki (2011), 27 de mayo de 2013.

Sigo aprovechando la disponibilidad de tiempo tranquilo de estos días para ver algo más de cine de lo habitual. Y en este caso, cine que probablemente se me hubiera escapado. A cualquiera, porque llega con dos años de retraso a la cartelera española. Y afortunadamente, no ha sido así, como veréis.  En este caso, cine japonés en versión original, en la cartelera aparece como Kiseki – Milagro, del director Hirokazu Koreeda, director bastante celebrado, aunque yo no había tenido la oportunidad de ver ninguna de sus películas. A veces su apellido aparece como Kore-eda.

Esto va de la historia de dos hermanos que viven separados tras el divorcio de sus padres. El mayor, de unos doce años, Koichi (Koki Maeda), vive con su madre y sus abuelos en Kagoshima, a la vista del Sakura-jima, volcán en erupción, y comparte su pesar por la situación familiar con dos de sus amigos del colegio. El menor, de unos diez años, Ryunosuke (Ohshirô Maeda), vive con su padre, músico de rock, en Fukuoka, a casi trescientos kilómetros. Echa de menos también a su hermano, pero está más adaptado a la situación. También se divierte con algun amigo y amigas del colegio. Van a inaugurar la línea Shinkasen que unirá ambas ciudades, y según uno de los amigos de Koichi, si coincides en el lugar donde se cruzan los trenes a medio camino entre sus recorridos y pides un deseo, este se cumplirá. Ambos grupos de niños buscarán la forma de financiarse el viaje hasta Kumamoto, donde se cruzan los trenes. Todos quieren que se cumplan sus deseos. Ser actriz, dibujar bien, que no se muera su mascota, casarse con la simpática bibliotecaria del colegio (o en su defecto con la enfermera, también muy simpática y guapa), correr más,… que la familia se reuna de nuevo para estar los cuatro juntos.

Estamos ante una historia de buen rollo, que te pone de buen humor, optimista, aunque realista. Disfrutas con las aventuras de los niños, aprendes a conocer algo mejor el Japón cotidiano, lo que pasa en el día a día de la gente corriente, de sus problemas, de sus inquietudes, pero siempre dentro de lo posible. Los “milagros” a los que a la larga se refiere el título de la película no son tanto los milagros espectaculares que esperamos a veces en la vida, sino lo que son resultado del esfuerzo, las relaciones y la actitud positiva. En general, es una película entrañable y muy divertida, aunque peca quizá de un metraje algo largo, para una historia que tampoco tiene mucho más de lo que he contado en el resumen argumental del párrafo anterior. Pero tampoco se hace incómoda, ni mucho menos.

Las interpretaciones están muy bien. Por supuesto, la gracia está en los niños, que son muy espontáneos y muy salados. Pero los papeles secundarios de los adultos aportan estos tonos de pequeños o grandes dramas que nos enlazan con la realidad cotidiana. Los problemas de pareja, la jubilación, las dificultades en la enseñanza, la dificultad de convertir los sueños de la juventud en realidades,… Y todos lo hacen bien. No menciono los nombres de los intérpretes porque son muchos, y difícilmente recordables con sus nombres japoneses, pero en IMDb los encontramos todos. En cualquier caso, mención especial para los dos niños protagonistas, hermanos en la vida real, que saben transmitir sus auténticas personalidades, reflexiva y preocupada del mayor, vital, alegre, despreocupada pero muy afectiva del menor.

Una película muy recomendable, que nos enlaza con otras culturas, otros países y otras formas de hacer, pero con personas que tienen inquietudes equiparables o similares a las de las de nuestro medios. Familias que son como las de aquí, independientemente de como se expresen en función de sus caracteres culturales. Historia universal de optimismo aferrado a la realidad, que te pondrá un sonrisa en la boca a la salida del cine. Evidentemente, queda incluida por su temática y contenido en mi colección de cine con tema ferroviario.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

"Sensei" de la cosa floral

El chaval pequeño tiene sus formas de mantener el vínculo con su otra parte de la familia; y la jardinería y su huerto, plantar habas, es una forma de hacerlo. Una jardinería no tan pichi como la de estos talleres que se celebraron hace unas semanas en el aula de naturaleza del Parque Grande de Zaragoza, pero…