[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.

[Cine] High Life (2018)

Cine

High Life (2018; 10/20190212)

Comentaba hace unos días la cantidad y variedad de space operas, aventuras espaciales en castellano, que salpican las plataformas de vídeo bajo demanda en forma de series. Unas más interesantes, otras menos. Y por sorprendente que parezca en mi caso, ya que es uno de mis géneros aventureros preferidos, alguna se ha caído de mi cartelera televisiva sin terminarla. Por lo menos de momento. Y aunque venga avalada por el señor de los tronos de hielo y fuego… Y de repente, sin hacer ruido, con muy poca publicidad previa, nos llega a la cartelera de cine otra aventura espacial, firmada por la francesa Claire Denis, de la que he de confesar he visto poco. Creo que alguna de sus películas la he visto en televisión, pero sin un recuerdo muy definido.

Toda odisea es por definición un viaje,… quizá todo viaje tiene su parte de odisea. Y algunas escenas de la película, muy probablemente rodadas en Polonia, me han recordado un viaje que ya tiene más de diez años en el recuerdo, por ese país eslavo de la Europa oriental.

Aquí nos lleva a una odisea espacial con un tono muy distinto de aquella que nos maravilló hace 50 años, pero con netas influencias de ella, al menos en el fondo, menos en la forma. También encontramos influencias de otras magníficas aventuras espaciales, como las hermosas cúpulas que nos mostraron el viaje por el espacio de otra forma a principio de los años 70. Aquí encontramos más parecidos tanto en el fondo como en la forma. En cualquier caso, una expedición científica de humanos, viajando a velocidades superlumínicas viaja entre las estrellas explorando agujeros negros. Con la peculiaridad de que sus tripulantes son convictos condenados a cadena perpetua o al corredor de la muerte, a los que se les ha dado la oportunidad de conmutar su pena por un viaje, probablemente sin retorno. Y en el que viaja una médica (Juliette Binoche) que conduce experimentos con los pasajeros sobre reproducción humana, hasta que nace la primera niña espacial, Willow (Scarlett Lindsey, bebé; Jessie Ross, adolescente), con un padre biológico (Robert Pattinson) y una madre biológica (Mia Goth) que nunca se prestaron a este experimento voluntariamente, nacimiento que traerá consecuencias imprevistas a la expedición.

Compleja producción europea, con predominio de un equipo de realización francés, un equipo artístico polaco, la colaboración de algún artista contemporaneo de prestigio en el diseño artístico como es el danés de origen islandés Olafur Eliasson [Wikipedia, instagram], y un reparto basado sobre intérpretes británicos y alguna presencia francesa. Pero frente a la simétrica, limpia, aséptica, brillante imagen que la odisea de Kubrick transmitía, aquí nos encontramos en un entorno sucio, deteriorado, cutre, desesperanzado. Una visión poco optimista de las relaciones humanas, un acercamiento a una sexualidad triste y deshumanizada, un análisis de la capacidad autodestructiva de las comunidades humanas, y una cierta esperanza en las generaciones futuras, aunque con mensajes ética o moralmente perturbadores.

Acompañada de interpretaciones ásperas, pero sólidas y convincentes, no me atrevería a decir que es una película para todos los públicos. Con un argumento que va dando saltos entre diversos intervalos intemporales, sin seguir unas reglas definidas, es una película exigente para el espectador que activamente debe dar con las claves de una película de tono filosófico, y en esto más próxima a los planteamientos del Solyaris de Andrei Tarkovsky que de las influencias mencionadas anteriormente. A mí me ha merecido la pena… pero muchos espectadores acostumbrados a aventuras espaciales simplonas y concebidas como entretenimiento de acción, les puede resultar difícil de digerir.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Ser feliz era esto

Literatura

Tengo bastantes cosas en reserva para comentar en los próximos días en este Cuaderno de ruta. Pero voy a empezar con algo de lectura, que siempre viene bien.

Hace unas cuantas semanas, apareció como oferta a un precio ridículo en Amazon Flash un libro del escritor argentino Eduardo Sacheri. El nombre me sonaba pero no terminaba de localizarlo, así que hice una búsqueda por internet. Sacheri publicó la novela La pregunta de sus ojos, la cual fue adaptada al cine por Juan José Campanella con gran éxito. Recibió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, lo que es más importante, muchos disfrutamos y nos emocionamos con ella. Ya han pasado más de nueve años de aquello… como pasa el tiempo. El caso es que con semejante antecedente, decidí dar una oportunidad al novelista y leer esta oferta que me llegaba en un entorno en el que es raro encontrar buenos libros. Quizá por eso muchas de estas ofertas lo son.

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Por una de esas causas y azares, Lucas es escritor, aunque sólo ha publicado una novela, que fue un éxito y que le permite vivir sin prácticamente trabajar. Pero su sueño es tener un vivero y trabajar con plantas. Incluso sin tener ni idea sobre el tema. Así que ilustraremos la entrada con algunas de las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

La novela nos presenta a Sofía, una adolescente de catorce años, menuda, reflexiva, que viaja sola en un autobús camino de Buenos Aires desde su ciudad natal, Villa Gesell, una ciudad turística de las de sol y playa a casi 400 kilómetros al sur de la capital argentina. Su madre ha muerto. Y le ha dejado una carta en la que le informa de quién es su padre, Lucas, y dónde vive. Un dato que recalcitrantemente le había ocultado hasta ese momento. Tampoco Lucas sabía que tenía una hija. A partir del inesperado encuentro entre padre e hija, dos desconocidos entre sí, les acompañaremos en su proceso de acercamiento, con las dificultades que surgen por el camino, con las dudas y miedos de ambos.

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La novela no se ceba en el drama/melodrama. Al contrario, abunda en humor tranquilo e inteligente. Narrada en tercera persona, el punto de vista del relato es siempre el de Sofía. Son sus pensamientos, sus miedos y su interpretación de lo que sucede alrededor lo que conocemos. Sabemos de lo que hace y dice Lucas, pero difícilmente sabemos a ciencia cierta lo que realmente piensa, puesto que esta matizado por los juicios y prejuicios de Sofía que es la que escucha por nosotros, los lectores. En la novela abundan los diálogos ágiles, adecuadamente coloquiales. Y el lenguaje utilizado con frecuencia también se corresponde con el de los pensamientos de una chica de catorce años, inteligente pero llena de miedos, a encajar, a su desarrollo como mujer, a la pérdida,… Lo de cualquier adolescente, pero amplificado por la muerte de la madre. De quien conocemos poco. Incluso las circunstancias de su muerte no quedan claras hasta el final de la novela.

A mí me ha encantado. La devoré. Incluso si te obliga a consultar el diccionario más de lo habitual para no imaginar lo que significan algunos de los argentismos que, naturalmente, pueblan la obra y que no siempre debemos dar por hecho que sabemos lo que significan por el contexto. La obra es buenrollista, y pone en valor el hecho de ser diferente, de no ser convencional. Pero con naturalidad, sin estridencias. Muy recomendable. Especialmente si te cuesta menos de un euro. En ese caso, un chollo. Una agradable excepción a la tendencia que tienen las ofertas de Amazon a ser unos pestiños.

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[Cine] Lion (2016)

Cine

Lion (2016; 092017-1002)

No voy a perder mucho tiempo en ver esta película que, pese a lo bien valorada que ha estado por la crítica y por el a veces incomprensible público votante en IMDb, ya adelanto que nos decepcionó bastante. Y encima cuando habíamos quedado para ir un grupo relativamente numeroso al cine, difícil de conseguir quedar todos a la vez.

Dirigida por el australiano Garth Davis, que habíamos encontrado a los mandos de algunos de los capítulos de la interesante serie Top of the Lake, la película cuenta con un interesante reparto a priori.

No tengo fotos ni de Australia ni de India, donde transcurre la acción... da igual, las montañas de los Pirineos en el Alto Aragón valdrán esta vez.

No tengo fotos ni de Australia ni de India, donde transcurre la acción… da igual, las montañas de los Pirineos en el Alto Aragón valdrán esta vez.

Básicamente es lo que se llama una historia de “interés humano”, basada en una historia real, con alguna ración de presunto “cine cebolla”. Un niño de cinco años que vive en el interior de la India, Saroo (Sunny Pawar/Dev Patel) se introduce en un tren que arranca y lo lleva por el país durante dos días sin poder bajar y quedando perdido completamente de su familia. Tras pasar por una serie de peripecias, es recogido en un orfanato donde consiguen que sea adoptado por una pareja australiana formada por Sue (Nicole Kidman) y John Brierley (David Wenham). Ya adulto, estudiando para dirigir empresas hosteleras y con una novia guapa y comprensiva, el florero Lucy (malempleado el talento de Rooney Mara), le entrarán las ganas de conocer su origen e iniciará la búsqueda de sus raíces. Lo cual pondrá en peligro su vida familiar actual.

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Desconozco cómo sería la historia real del personaje en que se basa la película, que a priori me merece todos mis respetos. Pero el personaje que encarna Dev Patel,… me parece un memo. Creo que fuerzan un drama y una incertidumbre que no veo sentido que tengan que existir. Unos presuntos conflictos familiares que me parecen artificiosos o que, si existen, están mal planteados o mal contados. La cuestión es que la forma en que toda la parte dedicada al Saroo adulto nos sacó de la película en seguida, dejamos de sentir empatía con los personajes, y las casi dos horas de metraje se nos hicieron eternos.

Interpretaciones apañadas, con razonable oficio, para una película que tiene mucha menos chicha de la que nos han intentado vender. No especialmente recomendable, salvo para fanáticos del “a propósito de una historia real”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Umi yori mo mada fukaku (海よりもまだ深く, 2016)

Cine

Umi yori mo mada fukaku [海よりもまだ深く] (2016; 592016-1411)

Tiene su coña esto de los títulos. Ya suelen ser demenciales los cambios entre los títulos de las peliculas en inglés con respecto a sus versiones en castellano. Pero si la película es japonesa… Porque a los japoneses a veces les gustan los títulos historiados, muy bonitos en ocasiones, pero historiados. Y en este caso Koreeda Hirokazu (voy a seguir la convención oriental de poner en primer lugar el apellido), ha elegido un título que según el traductor de Google significa “Aún más profundo que el mar”… y por eso en inglés la han titulado “After the Storm” que ha devenido literalmente en la cartelera española como “Después de la tormenta”.

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Ilustraremos la entrada con escenas cotidianas de la vida tokiota.

El caso es que no hay mucho mar en la película, aunque alguna referencia al mismo nos ofrece alguno de los papeles principales, y sí un tifón o tormenta tropical, también conocido en según que latitudes como ciclón tropical o huracán. Aunque Japón está por encima del trópico, sufre este fenómeno climatológico, potencialmente devastador, de vez en cuando. En este caso, la devastación, de producirse, lo hará en la familia de Shinoda Ryota (Abe Hiroshi). Ryota fue en su momento un prometedor escritor en su juventud. Pero tras un momentáneo éxito inicial, siempre ha estado a la espera de escribir su gran novela. Mientras, se gana la vida en una empresa de detectives privados, según él para “documentarse para la novela”. Muy ligado a su madre Yoshiko (Kiki Kirin), fracasó en su matrimonio con Kyoko (Maki Yôko), una atractiva mujer muy independiente con la que tuvo un hijo, Shingo (Yoshizawa Taiyô), y de la que está totalmente enamorado. Pero su mala cabeza y afición al juego hacen que no cumpla debidamente con sus deberes económicos con su padre, y corre el riesgo de perder de vista al niño. Una maniobra desesperada de Ryota hará que los cuatro coincidan durante un tifón en el pequeño apartamento en el que se crió y donde sigue viviendo la madre.

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Koreeda sigue insistiendo en el tema de la familia, en sus diversas versiones. Yo me maravillé con aquella pequeña joya que nos narraba los complots entre dos hermanos separados por sus padres también separados, muchos nos emocionamos con los sentimientos contrapuestos de un padre cuyo hijo resulta no ser su hijo, y no hace mucho que volvió a la cuestión fraternal, en este caso con un grupo de hermanas que conocen a otra medio hermana de padre a la que acogen como una más. Y además poco a poco nos vamos familiarizando con los intérpretes que van saliendo en las distintos filmes, y dando muestra de la importante solidez interpretativa de estos actores y actrices, sobrios y austeros como el carácter que se supone a los nipones, pero capaces de mostrar en pantalla importantes sentimientos con enorme convicción y pocas palabras.

La película venía calificada como comedia, en la que el protagonista supone la enésima versión del sinvergüenza simpático y adorable. El niño grande, poco responsable, pero que uno quiere. Incluso a su pesar. Mi impresión sin embargo es distinta, y condiciona mi valoración personal de la película. Que se divide en dos partes. Una inicial en la que conocemos la vida de Ryota y del resto de personajes, familiares, amigos y compañeros, de los que se rodea, y en la que, simplemente, no puedo empatizar con el personaje. El padre irresponsable que no es capaz de enderezar su vida para atender a sus deberes para con su hijo, por muy sinvergüenza simpático que me lo pinten, a estas alturas de mi vida no me cae nada simpático. Porque hay un exceso de padres irresponsables en este mundo… Y desde ese punto mis simpatías se van hacia el personaje de la exmujer, Kyoko, que es quizá el menos lucido de los protagonistas, por a la actriz le toca hacer el papel de “hasta aquí hemos llegado, y te arriesgas a salir de la vida de tu hijo”,… Desde mi punto de vista, un papel con muchos silencios, pero que dice mucho. Gran trabajo.

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La segunda parte de la película, las horas que pasan los cuatro personajes principales en el pequeño apartamento de la madre de Ryota, son una verdadera delicia. Estupendas. Y aquí es donde el tono de presunta comedia de la película se desmonta, puesto que estamos ante el drama continuo de las familias. Una abuela que sufrió toda su vida a un marido irresponsable, que ama incondicionalmente a un hijo al que sabe demasiado parecido a ese marido ya muerto. El intento desesperado de Ryota por recuperar a Kyoko, pero sobretodo por no perder al hijo. La determinación de Kyoko de tomar las riendas de su vida, incluso y a pesar de los sentimientos que le unen a esa familia en la que se ve atrapada una noche más, durante el tifón. Esta segunda parte la que justifica sobradamente el ver la película, afrontándola como un drama. Si el final tiene algo de esperanzador o no… yo lo veo abierto. Igual que están las vidas de todos nosotros mientras son vidas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *** en su primera parte / **** en la segunda.

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[Libro] The Art of Space Travel

Literatura

En los tiempos que corren son diversos, muchos, demasiados quizá, los sitios en internet dónde podemos leer obras de escritores que normalmente no tendrían fácil o posible el publicar a través de los canales tradicionales de edición y publicación literaria. Siempre he sido un poco escéptico ante esa visión de que con internet todos lo tenemos más fácil para hacer llegar nuestra creatividad. Hay varias “malas noticias” al respecto.

La primera es la más políticamente incorrecta. Lo siento, pero no todo el mundo está cualificado para escribir y tener éxito. Hay mucha gente que escribe con ilusión, que incluso genera su cla de amigos y familiares, pero que escribe cosas infumables. Suponiendo un funcionamiento “perfecto” del mundo editorial, existen filtros que hacen que lo que no tiene calidad no llega al público. Pero los críticos dirán que las editoriales son empresas y que sus intereses están en hacer dinero y no en valorar calidad; publican lo que vende, aunque sea malo. Y cierta razón tiene. Hay superventas absulutamente nefastos… y son superventas. Pero eso no quiere decir que todos los damnificados del negocio editorial que no consiguen publicar sean buenos. De hecho, probablemente la mayor parte de ellos sean malos.

Nos vamos a Londres... porque Heathrow es uno de los principales aeropuertos de la capital británica... no precisamente al lado de la abadía de Westminster, aunque sobre la misma se ven pasar los vuelos con ese destino.

Nos vamos a Londres… porque Heathrow es uno de los principales aeropuertos de la capital británica… no precisamente al lado de la abadía de Westminster, aunque sobre la misma se ven pasar los vuelos con ese destino.

La segunda es que en la red de redes hay mucho “ruido” de fondo. Quizá lo que tienes que decir y cómo lo dices es muy interesante y muy bueno. Pero, ¿cómo llamar la atención ante la avalancha de información que llega a las redes? Puede ser más fácil publicar, pero eso no quiere decir que sea más fácil que te lean. Y mucho menos que te ganes la vida con dicha actividad. Comparemos el mundo editorial con otros maltratados por la sobreabundancia. El periodismo, la fotografía, la música,… todo el mundo puede dar su opinión, colgar y exhibir sus fotos, poner sus composiciones… Cada vez hay más periodistas en paro, la mayor parte de los fotógrafos profesionales lo pasan mal para llegar a final de mes… y los músicos… acaban yéndose con la música a otra parte.

No obstante, puede haber cosas interesantes por ahí… y a mí me llegó la noticia de esta novela corta en el campo de la ciencia ficción que he leido recientemente. Os lo cuento.

The Art of Space Travel
Nina Allan
http://www.tor.com/2016/07/27/the-art-of-space-travel
Último acceso: 22 de agosto de 2016

Solo en dos viajes en pasado por ese aeropuerto, un viaje a Londres en 2004... donde nos aburrimos de esperar la salida, y una escala camino de Escocia en 2013.

Solo en dos viajes en pasado por ese aeropuerto, un viaje a Londres en 2004… donde nos aburrimos de esperar la salida, y una escala camino de Escocia en 2013.

Emily tiene veintitantos años y trabaja en un hotel cerca del aeropuerto de Heathrow. En un futuro. No excesivamente distante. Su madre es científica. Y madre soltera. Está perdiendo la memoria y su intelecto se deteriora. Tiempo atrás, dentro de su campo de conocimiento, actúo como perito en un grave accidente aéreo con sustancias tóxicas. Quizá su enfermedad sea consecuencia de aquel incidente. En el hotel van a acoger a los miembros de una expedición a Marte. La segunda. La primera fracasó. Murieron todos los astronautas en Marte. La madre también trabajó con ellos en su juventud. Y uno de ellos puede ser el padre de Emily. O alguien del equipo que trabajó en aquel proyecto. Todo el movimento actual a su alrededor despiertan en Emily las inquietudes sobre quién es realmente.

Disfrazada de relato de ciencia ficción, nos encontramos ante un drama sobre las relaciones humanas. Sobre la familia, sobre la identidad personal, sobre dónde podemos encontrar la relación que nos colme… sobre muchas pequeñas cosas cotidianas que muchos damos por dadas, pero que añoraríamos notablemente si carecieramos de ellas. Todo ello planteado por la autora, Nina Allan, como una reflexión en primera persona de la protagonista del relato, que hace que sintamos empatía, que nos importe lo que piensa y lo que siente. Escrito con un estilo sencillo, que no simple, estamos ante un relato realmente agradable de leer. Y que casi nos sabe a poco.

Veis. También en este tipo de forma de publicar es posible encontrar cosas majas. Lo que pasa es que es más difícil.

Tampoco soy un entusiasta de hacer fotos en los aeropuertos... pero a veces las hago al aterrizar, o como en este caso al despegar, sobrevolando el Támesis.

Tampoco soy un entusiasta de hacer fotos en los aeropuertos… pero a veces las hago al aterrizar, o como en este caso al despegar, sobrevolando el Támesis.

[Libro] Nanas para un principito

Literatura

Conozco a AnaAnvica para algunos, de aventuras fotográficas. Siempre me da una “insana” envidia su X100. Pero también desde hace ya un par de años sigo Aventarte, un blog que dinamiza con una amiga, y que define muy bien la frase que acompaña al título; un lugar de cuentos, imágenes y sentimientos. En los últimos años, para la primavera han lanzado una iniciativa, un concurso, que titulan Apadrina un libro. La idea me pareció excelente desde el momento que la conocí. Pedir a la gente que recomendasen un libro que hubiesen leído con un comentario que permitiese a futuros lectores del mismo intuir qué podían encontrar. Por qué ese libro era interesante. Y a ser posible libros “alejados” de la corriente principal editorial, de los superventas, de los poderosos conglomerados editoriales. Autores poco conocidos, o noveles, o libros de pequeñas editoriales aventureras y arriesgadas. He participado dos años; en 2013 y en 2014. La única pena es que parece la iniciativa no recibe la respuesta que merece, y cada vez somos menos los que nos animamos a participar.

En cualquier caso, las animadas chicas de Aventarte decidieron premiarnos a los participantes con un libro y unos detallas. Y aquí estos para comentar el libro. Y dar las gracias a AnaAnabel, y a animarlas para el futuro.

Nanas para un principito
Manuel Cortés Blanco, textos; Raquel Ordóñez Lanza, ilustraciones
MAR Editor, 2014

El libro me llegó con dos detalles; una fotografía realizada por Ana y un simpático marcapáginas de ganchillo

El libro me llegó con dos detalles; una fotografía realizada por Ana y un simpático marcapáginas de ganchillo.

A lo largo de unos 20 capítulo, tal vez alguno más, el autor pone en boca de su hijo recién nacido, después un bebé, y durante los dos primeros años de vida del niño, sus observaciones sobre el mundo, la sociedad, la familia, la paternidad y la creatividad. El autor de los textos, Manuel Cortés Blanco, además de médico, colaborador con alguna que otra organización no gubernamental que le llevan a pasar temporadas lejos de casa en causas humanitarias, escribe y es narrador de historias. Cuentacuentos. Por lo que cada capítulo, que va reflejando las experiencias del niño y las reflexiones del padre, se complementa con un pequeño relato, un cuento al estilo de los de antaño, de países de “erase una vez que se era”.

Este es un libro que yo he leído intentando ser fiel de alguna manera a su espíritu. Mientras durante el día afrontaba las lecturas de Murakami, ya comentado, y Modiano, quizá la semana que viene, casi todas las noches en las últimas tres o cuatro semanas he leído un capítulo del libro, por consiguiente, me he acostado a dormir con la lectura de un cuento. Capítulos y cuentos que intentan transmitir unos valores. Los que el autor propone para la educación de su hijo, pero que al hacerlos públicos, lleva implícita la propuesta para el conjunto de sus lectores. Valores de tolerancia y compromiso social, con unas gotitas de conservadurismo moderado en su visión de la familia y del medio urbano y rural. Por lo menos, así los he percibido yo.

La lectura del libro me ha retrotraído en el tiempo a la época de mis 12 o 13 años, cuando leí Corazón (Cuore) de Edmundo de Amicis. Un libro que también nos contaba la cotidianidad de un niño, con una exaltación de una serie de valores sociales y familiares, salpicado de cuentos y relatos cortos, algunos más famosos que el propio libro que los contiene.

León es la ciudad en la que transcurren la mayor parte de las "aventuras" de este "principito" moderno; lugar en la que estuve hace ya catorce años, admirando un fenomenal locomotora de vapor, de las de antaño.

León es la ciudad en la que transcurren la mayor parte de las “aventuras” de este “principito” moderno; lugar en la que estuve hace ya catorce años, admirando un fenomenal locomotora de vapor, de las de antaño.

El libro, desde su título, hace constantes referencias a Le Petit Prince de Saint-Exupéry, que no está mal, aunque es un texto realmente notable, pero sobre el que considero que sufre una sobreexposición social y mediática que hace que se cite en todo momento y circunstancia, incluso cuando no viene al caso o no hay correlación entre la idea expuesta y lo que en la novela corta del piloto francés se refleja. No digo que pase esto con el libro de Manuel Cortés; pero si reconozco que genera en mí una desconfianza contra la que tengo que luchar con el fin de ser… si no objetivo, al menos ecuánime. Al igual que aquel “principito” este también es un libro ilustrado, con las estimables ilustraciones de Raquel Ordóñez Lanza.

Dado el potencial público de un libro de estas características, en conjunto me parece una propuesta adecuada y equilibrada. Sin muchos riesgos. Lo normal es que las experiencias de trabajo del autor en determinados entornos como consecuencia de su trabajo en las organizaciones no gubernamentales podrían dar lugar a reflexiones más complejas, más duras, quizá no tan esperanzadas con el género humano, si tengo que basarme en mis conversaciones con otras personas que han participado en proyectos similares. Pero aquí se centra en unos valores básicos de compromiso social y familiar que no vienen mal. Aunque reconozco que en el mundo en que nos toca vivir, un reconocimiento a las realidades familiares diversas y no basadas en la familia tradicional que aquí se nos presenta, podría llegar a más público. O estar más comprometido con la realidad social. Ya digo que me ha parecido percibir un toque de conservadurismo. Moderado. Pero que ahí está.

En cualquier caso mi agradecimiento a los autores y a Aventarte por permitirme asomarme a esta venta de historias y cuentos, que nunca viene mal.

Pero también mantienen relaciones con Zaragoza, y ahora no tengo el libro a mano mientras escribo esto pero el niño ¿fue bautizado si no recuerdo mal en la Seo? Mira tú.

Pero también mantienen relaciones con Zaragoza, y ahora no tengo el libro a mano mientras escribo esto pero el niño ¿fue bautizado si no recuerdo mal en la Seo? Mira tú.

[Cine] Nebraska (2013)

Cine

Nebraska (2013), 14 de febrero de 2014.

Después del interludio teatral francés de la semana pasada, volvemos a las películas oscarizables, afortunadamente en esta ocasión en versión original. Alexander Payne ha realizado en la última década pocas películas pero bastante interesantes, analizando sobretodo los problemas de los hombres de mediana edad, bien sea en sus relaciones con las mujeres o con sus familias. Aquí nos centraremos en una relación padre-hijo que no siempre ha ido bien.

Woody Grant (Bruce Dern) está mayor, muy mayor. Y lleva muchos años con problemas de bebida que ocasionan conflictos con su mujer, Kate (June Squibb), y sus hijos, David (Will Forte)Ross (Bob Odenkirk). Ahora se le ha metido en la cabeza que un folleto de marketing que ha recibido es realmente un aviso de que le ha tocado un millón de dólares en un sorteo. Por lo que constantemente se escapa de casa para ir de Billings en Montana hasta Lincoln en Nebraska. Finalmente, David se compromete a llevarlo para que comprueba la realidad. Pero un accidente les obligará a pasar un fin de semana en el pueblo natal de sus padres, donde se encontrarán con los viejos amigos y familiares de Woody, y donde el hijo empezará a conocer mejor quién es su padre.

Paisaje miraflores

Estos paisajes alterados por el hombre en los alrededores de Zaragoza le pegan al filme de hoy, aunque quizá los tendría que haber procesado en blanco y negro.

Un repaso a las relaciones familiares, especialmente padre-hijo, en la América más profunda de las grandes llanuras. Realizada con sobriedad, con un blanco y negro que despoja la cinta de cualquier elemento superfluo, es una película básicamente de caracteres, de diálogos y de situaciones. Planteada con gran honestidad, ni se recrea en los aspectos más dolorosos de la senilidad, ni pasa por alto por ellos, encontrando un equilibrio más que razonable. Lejos de tratar con condescendencia al anciano, nos cuenta su historia y sus motivaciones. Y poco a poco aprendemos qué cosas son importantes en las familias.

Película que evidentemente descansa en gran medida en el excelente trabajo actoral de un reparto que normalmente pasa desapercibido por no encontrar actores de campanillas ni de primera línea. Sin embargo, este elenco tiene poco que envidiar a otras producciones más prestigiosas con las que tiene que competir en esta temporada de premios.

Es difícil que una película con este sabor independiente y alejado del estilo de las grandes producciones pueda tener un gran éxito en la cada vez más cercana ceremonia de entrega de los eunucos dorados. Pero a mí personalmente me ha llegado bastante más, me ha parecido más trascendente que la mayoría de las favoritas. Yo la votaría para algún premio. Seguro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Paisaje miraflores

Pero me gusta ser fiel a la idea original que llevo en la cabeza cuando tomo las fotografías, y estaban pensadas para el color, y así las dejo.

[Cine] De tal padre, tal hijo (2013)

Cine

De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013), 30 de noviembre de 2013.

Vaya dos semanas dedicadas a cómo ven los directores de cine las relaciones familiares. Si hace una semana veíamos Tôkyô kazoku (Una familia de Tokio), nueva versión de Tôkyô monogatari (Cuentos de Tokio), en los días siguientes por gentileza de una cadena por satélite volvía a ver la original, que se confirma como muy superior, tanto en la forma como en los elementos de la historia, por iguales que parezcan en este aspecto, esta semana nos hemos ido a ver esta última película de Hirokazu Koreeda, muy premiada y reconocida en festivales de cine. Además, después del buenísimo sabor de boca que nos dejó Kiseki (Milagro), del mismo director, parecía obligatorio ir a verla. La lastima es que no ha llegado a Zaragoza en versión original.

Huertos del Parque de la Memoria

Frente al entorno urbano, de grandes rascacielos considerados como grandes logros, el ambiente semirural, sencillo, los huertos y los parques.

En esta ocasión nos presenta a Ryota Nonomiya (Masaharu Fukuyama), un arquitecto de éxito, para quien el trabajo y el éxito lo es todo después de venir de una familia y un ambiente difíciles, que además tiene lo que parece una familia prácticamente ideal. Una esposa, Midori (Machiko Ono), guapa, cariñosa y dedicada, con un hijo en quien proyectar sus anhelos de futuro. De repente, cuando el niño cumple 6 años, les llaman de la clínica donde nació anunciándoles que hubo un error en el nacimiento. Y hubo un intercambio de niños. Su hijo biológico ha sido criado por los Saiki, una familia de clase trabajadora, con tres niños, que salen adelante con una tienda de reparaciones electrónicas. La madre, Yukari (Yôko Maki), es cariñosa y atenta, pero enérgica y nada sobreprotectora. El padre es una aparente catástrofe de hombre, Yudai (Rirî Furankî a veces escrito Lily Franky), pero todo corazón. El dilema viene sobre qué hacer. Intercambiar o no a los niños. Quedarse con el que cada familia a cuidado durante seis años, u optar por el tirón de la sangre.

Frente al dinamismo y alegría que nos trasmitía la película antes comentada del mismo director, aunque no faltasen los problemas, en esta ocasión estamos ante un filme más introspectivo, más reflexivo. Estamos ante una serie de personas que se ven enfrentadas ante un fuerte dilema, que tiene que trastocar mucho sus vidas. ¿Quién es su hijo? ¿Ese niño que han estado queriendo, cuidando y educando durante seis años, y que en ningún momento han visto de otra forma que no fuese como un hijo propio? ¿O es ese niño totalmente desconocido, de costumbres extrañas, pero que lleva tus mismos genes, tu misma “sangre”? La familia protagonista son los Nonomiya; una familia privilegiada, pero insatisfecha. Vemos una madre cariñosa y preocupada, pero dañada por las circunstancias y consecuencias de su maternidad. Vemos un padre que nunca estará satisfecho, porque más que querer aspirar a ser algo, está luchando por escapar de algo. Y un niño cogido en medio, condenado a sufrir unas expectativas que no sabemos, que no sabe, si puede llegar a satisfacer. Hay muchos detalles que son significativos. Y alguno demoledor. Tremendo el certamen de piano. La cantidad de cosas que es capaz de decir el director en escenas en las que no se dice una sola palabra. Qué capacidad para el lenguaje cinematográfico. Qué drama el del padre atrapado en su propia trampa moral. No me estoy olvidando de los Saiki. Son fundamentales en la película. Pero no son los protagonistas. Son los antagonistas. Son personas satisfechas con lo que se les ha dado. Que viven la vida con mucha más sencillez. Pero no nos están contando sus dilemas, sus problemas, sus conflictos. No caigamos en la trampa. Están ahí para que los rasgos de Nonomiya aparezcan más acusados. En el borde de la distorsión. Tremenda exposición de conflictos éticos.

Todo ello con colaboración necesaria de unos intérpretes muy contenidos, pero muy eficaces en sus trabajos, que encarnan perfectamente a los personajes. Probablemente, el hecho de que no sean para nosotros intérpretes conocidos, los hacen más creíbles, los vemos con menos prejuicios en sus respectivos papeles. La lastima es el doblaje. Que hace que nos perdamos muchos matices que están ahí.

Una película recomendable. No para los tontos ruidosos e impacientes que no hicieron más que molestar, probablemente porque no tenían ni idea de qué película iban a ver. Si lo que te va es empapuzarte de palomitas mientras ves a ruidosos y verborreicos personajes evolucionar sin sentido, pero con muchas explosiones, y a veces vestidos con pijamas de colores, esta película probablemente no sea para ti. Si te interesa una interesante reflexión sobre la paternidad, la familia, los modelos de convivencia, con drama, pero con alguna ocasión para el (buen) humor.

Valoración

  • Dirección: **** Me parece impresionante su capacidad para contar una historia con diálogos contenidos.
  • Interpretación: *** Gran credibilidad en interpretaciones también muy contenidas.
  • Valoración subjetiva: ****  Una película que mejora con el recuerdo de la misma.

Esta película va a quedar incluida en mi colección de películas sobre Cine y Fotografía. Ficha de la película.

Parque de la Memoria

Y un momento de inflexión en el protagonista de la película al pasear entre árboles, y tomar conciencia de lo que tarda la naturaleza en construir sobre lo que el ser humano destruye.