[Libro] El silencio de las estrellas

Literatura

Tengo un cierto atasco de temas para ir sacando en estas páginas. Pensaba que hoy iba a ir de fotografía, porque tengo un par de cosas nuevas, pero no están listas todavía. Así que voy con uno de los libros leídos recientemente. Ciencia ficción española. Una novela corta.

Esta obra de ciencia ficción, que podemos calificar como ópera espacial aunque tiene otros elementos, está escrita por Miguel Ángel Pérez Oca, y cuando me apareció recomendada en Amazon, venía con el aliciente de haber recibido algún premio que otro. Lo cierto es que no creáis que esto aumentó mis expectativas. Estoy un poquito quemado de los escritores “premiados” de ciencia ficción española, especialmente si son premios de carácter local… donde tengo la sensación de que hay mucho pasteleo entre autores y organización. Desconozco si es el caso, no obstante. Y como tengo ganas de encontrar algo de buena ciencia ficción nacional, parecía una ópera espacial, género que me gusta, le di una oportunidad. También se da la circunstancia de que el precio es barato.

Uno de los planetas visitados por los astronautas es agreste y feraz,… y quedará aquí representado por el Parque Nacional Taroko de Taiwán. Agreste y feraz.

La cosa va de una expedición a un sistema estelar situado a 700 años-luz de distancia, con su posición aparente en la constelación de Orión, en el que puede haber planetas potencialmente habitables. Allí, las dos parejas de astronautas entrarán en contacto con una civilización alienígena y empezarán a encontrar sospechas de cuál es el motivo de qué en una galaxia y en un universo tan grande, las estrellas estén en silencio, nadie se comunique con el ser humano. Pero claro, los más de 1400 años, tiempo terrestre, que lleva el viaje de ida y vuelta, también supone que no van a regresar al mismo planeta que abandonaron.

Vamos a ver. No me extenderé mucho. La novela es corta, pero no gracias a la concisión del autor, sino a que realiza un relato esquemático, de líneas gruesas y trazo rápido. Sin desarrollo de personajes ni de situaciones. Todo muy muy muy elemental. Coge unos cuantos conceptos científicos reales o posibles en un futuro y los engarza de una forma un poco apresurada, para componer una novela corta que se lee enseguida, pero que paradójicamente se hace larga… no ves el momento de terminarla, pero no por su disfrute sino por saber cómo diablos va a salir del embrollo. Y sale tirando de Deus ex Machina, en esta ocasión con una utilización de la frase latina casi literal, lo cual no me satisface mucho. Esto sin contar con la gran tontería del martianites, como nuevo hombre de Piltdown, absolutamente inverosímil, y la carencia de ética personal en los protagonistas y héroes de la novela. Lo cual… bueno,… estamos en España. Como comentaba ayer… lo de la ética no es nuestro fuerte.

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra “historieta”.

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados “provida”, que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos “provida”. Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Cine] 2001: A Space Odyssey (1968) 50º aniversario

Cine

2001: A Space Odyssey (1968; 31/20180603)

Esta mañana me he encontrado en mi agregador de noticias con una fotografía de Jápeto en la APOD (Astronomical Photography of the Day). Es la fotografía astronómica del día 3 de junio de 2018, y como es una fotografía de la NASA, entiendo que es de dominio público, por lo que me voy a permitir reproducirla aquí.

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Saturn’s Iapetus: Painted Moon 
Image Credit: NASAESAJPLSSICassini Imaging Team

Cuando en abril de 1968 se estrenó esta película, fue seguida un par de meses después de la novela escrita por Arthur C. Clarke, coguionista del largometraje. Tratando básicamente de lo mismo, son dos productos distintos. Si el largometraje nos presenta una punto de vista visualmente poético de una idea filosófica sobre la evolución del ser humano desde el simio antropomorfo hasta el ser estelar o universal, la novela es más un producto de ciencia ficción dura en la que se nos describe con el estilo propio de Clarke, preciso, no carente de poesía a veces, pero de otro tipo, el viaje de la Discovery… a Jápeto, la luna de Saturno. En la película se queda en Júpiter, en cuya órbita encontramos al tercer monolito, no sobre la superficie del blanco y helado satélite del padre de los dioses. Algo que conviene, puesto que nos dio a conocer algunos aspectos del viaje espacial, como el efecto de “tirachinas” gravitatorio aprovechando la inmensa masa del gigante Júpiter.

En cualquier caso, son 50 años de una de las películas más emblemáticas de la historia del cine. Obra de referencia visual y filosófica, gran exploración del concepto de inteligencia artificial y singularidad tecnológica, y gran apuesta de sus autores por un futuro de exploración científica y expansión de las fronteras del ser humano.

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Crepúsculo en los Monegros; encabezado, ocaso en la Sotonera.

Yo la vi por primera vez… no puedo precisar con exactitud, pero debía ser 1977. Durante toda mi infancia, había acudido regularmente a las sesiones del cine de barrio, el Rialto, para pasar la tarde de los domingos. En un movimiento curioso, con la apertura de la transición, el Rialto se convirtió en cine de arte y ensayo, y pasamos de ver peplumsspaghetti westerns y de más, a merendarnos algunas de las más interesantes obras cinematográficas. Les vacances de Mr Hulot, Solyaris, Dersu Uzala,… 2001: A Space Odyssey. He calculado la fecha a ojo, pero con cierta precisión, porque recuerdo que mi profesor de ciencias de octavo de EGB, el señor Ibarra, nos preguntó un día si alguien había visto la película. Fui el único. Me preguntó si me había gustado. Dije que sí. Me preguntó si sabía de qué iba. Y dije que no había entendido porqué los monos y el final. Nos contó su punto de vista. Que no he olvidado nunca. No voy a dedicarme aquí a explicar la película. Dejad de ser unos vagos, vedla y pensad.

Con posterioridad, pude verla en alguna otra ocasión en pantalla grande y en pantalla pequeña. Tengo el DVD por alguna parte. Es una película para verla en pantalla grande, sin lugar a dudas. En mi época universitaria, era una de las favoritas en los cineclubs de los colegios mayores. Y en algún otro aniversario volvió a haber algún reestreno que me llevó también a las salas de los cines. Ahora con el 50º aniversario, ha vuelto. Y hemos vuelto a alucinar con las imágenes, los sonidos, los silencios y las ideas que nos ofrece. Algunas cositas se han quedado desfasadas… los colorines del viaje final de Dave Bowman (Keir Dullea) a través de la puerta de las estrellas, están ampliamente superados por la tecnología. Pero en otros muchos aspectos sigue siendo más vanguardista y atrevida que la mayor parte del cine que se hace hoy en día.

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Puesta de sol desde el Alto de Alcubierre.

Stanley Kubrick fue un genio. Incomprendido muchas veces, como todos los genios. Adelantado a su época… Bueno, este es un tópico frecuente cuando se refiere uno a los genios. Yo creo que, como especie, todavía no hemos llegado al punto donde estaban Kubrick y Clarke cuando idearon esta historia. Aunque haya habido otros creadores que se hayan situado al mismo nivel o hayan desarrollado ideas nuevas. Pero como especie, puede que estemos incluso en retroceso. Yo lo que espero es seguir viviendo aniversarios de la película, y que en cada uno de ellos alguna sala de cine se atreva a reponer este majestuoso espectáculo visual y conceptual, esta magistral obra de arte cinematográfica.

Y luego está HAL 9000… pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

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Sol de medianoche en las islas Lofoten.

[Libro] El bosque oscuro

Literatura

Hace unas semanas escribía mi reseña sobre uno de los libros de ciencia ficción más comentados y leídos en los últimos tiempos, ese problema de los tres cuerpos del chino Liu Cixin (nombre siguiendo la convención asiática, con el apellido en primer lugar).

Encuadrada dentro de la ciencia ficción dura, es decir aquella que se basa en el conocimiento científico establecido o en especulaciones plausibles de desarrollos futuros o alternativos de la ciencia o la tecnología. Para aquellos menos acostumbrados a estos términos, pondré dos ejemplos populares.

Star Wars sería ciencia ficción blanda. = directamente fantasía, olvidándonos del término ciencia. Se pasa las leyes de la física por el forro de la entrepierna e introduce en su trama elementos místicos más propios del ámbito religioso que del científico. Ya sabéis May the force… etc etc etc.

Veinte mil leguas de viaje submarino sería ciencia ficción dura. Se basaba en especulaciones plausibles sobre el desarrollo de barcos con capacidad de sumergirse durante amplios periodos de tiempo y capaces de recorrer el mundo. Cosa que no sucedía cuando se escribió, pero que sucede hoy.

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Si con el volumen anterior visitábamos Hong Kong, con este será la otra ciudad china que conozco; Macao. Aunque no sean representativas del conjunto del país por su pasado reciente colonial.

Cuando la ciencia ficción, con mayor o menor grado de dureza, se trata con seriedad, es de buena calidad, suele reflexionar sobre aspectos importantes de la naturaleza del ser humano o de las sociedades humanas. Incluso si sus protagonistas son seres artificiales o alienígenas. Que quede claro. Si el cuento de Caperucita Roja y el Lobo feroz, no va de lobos realmente, pues las buenas historias de robots y de aliens no van de robots o aliens. Van de nosotros. La especie humana.

La predecesora de la novela que comento hoy, si bien tenía elementos argumentales muy interesantes, no dejaba clara cuál era su tesis de fondo. ¿Las nefastas consecuencias que un movimiento fanático como la revolución cultural pueden causar? ¿El problema del contacto con otras civilizaciones alienígenas? O si nos ponemos más pegados al suelo, ¿el problema del contacto entre civilizaciones con distino tipo de desarrollo social o tecnológico?

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Su continuación, el libro que nos ocupa hoy presenta algunas paradojas. Pierde la originalidad de algunos de sus planteamientos, pero es mucho más clara en las cuestiones sobre las que quiere reflexionar. Y si el desarrollo de su argumento, qué pasa después de que la humanidad es consciente de que dentro de 400 años va a tener que afrontar la invasión de una civilización más adelantada tecnológicamente, no tiene elementos globalmente tan originales, sí que tiene elementos muy inspirados. Y otros menos. La batalla contra la sonda me parece que tiene algún elemente en su planteamiento bastante ridículo. La batalla de la Oscuridad me parece uno de los pasajes más brillantes que he leído en las últimas décadas.

En cualquier caso, van surgiendo a lo largo de las páginas de la novela elementos como la capacidad/incapacidad de la especia humana para coordinarse como una unidad dejando de lado los egoísmos o los intereses particulares, las distintas visiones que se pueden tener sobre la trascendencia de la especie humana en el devenir del universo, las consecuencias de un derrumbe parcial de la civilización acompañado de un grave deterioro medioambiental, la supervivencia del más fuerte o más adaptado en situaciones de escasez de recursos, la necesidad de sacrificar a una parte para la supervivencia del conjunto. Y para los más avanzados, el problema del contacto con civilizaciones extraterrestres.

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Hoy nos hemos despertado con la noticia del fallecimiento del científico Stephen Hawkins, una de las figuras de la física más importantes de la segunda mitad del siglo XX, tanto por sus estudios como por su capacidad divulgativa. Y una de las tesis especulativas de Hawkins es que conviene no avisar al universo de que estamos aquí. Que mejor no hacernos notar. Que los choques entre civilizaciones suelen saldarse con la desaparición de la más primitiva. Y algo similar a esta idea permea la novela de hoy. Incluso es utilizada como elemento argumental. Al fin y al cabo, en nuestra experiencia histórica ha sido así en muchas ocasiones. Los choques entre civilizaciones suele significar malas noticias para una de ellas.

Estamos por lo tanto ante un libro que me ha costado más leer que su antecesor. Y que sin embargo me ha dejado más poso. Como la primera parte de esta trilogía, no me atrevería a recomendarlo con carácter general. Pero sí a los aficionados al género y a los temas. Y mañana sale la traducción de la tercera parte al mercado…

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[Libro] Cosmódromo

Literatura

Esta semana he recuperado el ímpetu lector… creo. Aunque abandonando el libro de Coetzee que ya mencioné hace unos días. He comenzado otro, difícil, pero que parece que avanza y progresa adecuadamente. Mientras, recordé que en uno de mis últimos viajes leí algo, ciencia ficción, que todavía no sé si calificar como un relato corto largo, como una novela corta.

Lo adquirí en una de esas promociones que hay en Amazon… bueno en realidad se puede comprar en estos momentos por un céntimo menos de un euro. Ahora se promociona como el más vendido en ciencia ficción en español durante no sé cuantitas semanas. Con ese precio, francamente es un dato que dice muy poco sobre la aceptación real del libro entre el público. No lo he visto reseñado muy a menudo por ahí. En cualquier caso, su autor es Rubén Azorín, y su intención es introducirnos en la ciencia ficción dura, pero con una historia que a priori he de reconocer que es bastante original. Aunque más propia de un relato corto que de una novela. Lo digo por mis dudas en el primer párrafo. No importa su longitud real.

La cosa empieza cuando un cosmonauta, que es como llaman los rusos, anteriormente soviéticos, a los astronautas, regresa con una sonda espacial al cosmódromo desde el que partió en misión por el sistema solar en una cápsula (dale con traducir “pod” por “vaina”, incluso cuando no es una traducción porque está escrito en español), una sonda teledirigida en la que es único pasajero, que no tripulante, porque no interviene en su viaje. Además, va dormido. El caso es que cuando despierta se encuentra con que el cosmódromo está desierto. Y con órdenes expresas de no salir al exterior. Empieza ahí una odisea personal de soledad y paranoia, cuando empieza a notar que tal vez no está solo.

He de reconocer que la trama me pareció bastante interesante, que me leí esta obra corta de un tirón en un viaje en avión, y que lo único que siento es que quizá está un poco estirada de longitud para lo que cuenta, así como que el final puede resultar confuso si no se presta atención al detalle. No está mal. No sé todavía si le daré nuevas oportunidades al autor, pero no está mal.

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Paisajes de aspecto fantástico para la extraña historia de hoy. Después de la tarde haciendo pruebas con el filtro infrarrojo, hoy he estado haciendo paisajes de verdad. Cerquita de casa, en el soto de Cantalobos.

[Cine] Passengers (2016)

Cine

Passengers (2016; 672016-3012)

Antes de hablar de esta película, permitidme que os ponga un vídeo que recomendaron hace unos días en Microsiervos.

Para quien no se maneje bien con el inglés, en él, Lisa Yaszek, profesora de literatura en Georgia Tech, distingue tres tipos de obras en la ciencia ficción. Aunque es profesora de literatura, es evidente por el contenido del vídeo que se refiere a cualquier medio por el cual se cree una obra de ciencia ficción. Literario o audio visual.

SF o la ciencia ficción (Science Fiction) con mayúsculas; la seria, la que especula con el desarrollo de la ciencia pero dentro, más o menos de la plausibilidad, y que además reflexiona en profundidad sobre el ser humano y sus circunstancias.

Sci Fi o la ciencia ficción dedicada al entretenimiento sano. Se toma muchas más libertades con las leyes de la naturaleza y con los desarrollos científicos y tecnológicos, y su reflexión sobre el ser humano o las sociedades humanas es más superficial o elemental.

Skiffy o la ciencia ficción absurda. Donde todo es tomado a la ligera. Aunque pueda ser muy divertido.

La verdad es que la categorización, tal y como la explica Yaszek, me ha convencido. Me parece operativa. Más que la tradicional división entre ciencia ficción “dura” y “blanda”.

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Una de las escenas más bonitas de esta película me recuerda mucho a la versión literaria de “2001, una odisea del espacio”, en la que el destino de la “Discovery One” es Japeto, la luna de Saturno, y no Júpiter como en la película. Pero sí que utilizan Júpiter como una honda gravitatoria para impulsar el vuelo de la “Discovery One” hacia el planeta de los anillos. Como en esta película que nos ocupa hoy todo hay que hacerlo a lo grande, pues la enorme “Avalon” también usará una estrella, Arturo creo, para una maniobra similar… Pero de forma más inverosímil, bonita, pero inverosímil.

Con esto en mente, cuando me propusieron ir el viernes pasado a ver esta película del danés Morten Tyldum, un director que en los últimos años ha alcanzado cierto prestigio en el panorama internacional, y con un reparto breve pero de campanillas, teniendo en cuenta los avances que habíamos podido ver previamente, esperaba que en el peor de los casos estuviéramos ante una película de “Sci Fi”. Y si teníamos suerte, “SF”… Pues ya lo adelanto, nuestro gozo en un pozo… nos quedamos en la “Skiffy”. Eso sí, con un derroche visual y formal. Para un fondo… en el mejor de los casos “dudoso”.

La premisa de partida es interesante. Un viaje de colonización espacial. Nada de FTL, hiperespacio o “warp”. 120 años de travesía interestelar a velocidades casi relativísticas. ¿Mencionan un desplazamiento al 50% de la velocidad de la luz? Primer signo de alarma. No os podéis imaginar la cantidad de energía necesaria para acelerar semejante nave espacial hasta esas velocidades. Y la necesaria para frenarla sin pasarse de largo. Y cuando no están ni a mitad de camino, un incidente… y dos pasajeros, dos desconocidos entre sí, que se despiertan y se encuentran solos en la nave y en la inmensidad del espacio. Y tienen que aprender cómo vivir su vida en estas condiciones…

Empecemos con las cuestiones positivas. Tyldum consigue montar un espectáculo visualmente muy atractivo. El diseño de producción y el departamento de efectos visuales están de sobresaliente. Aunque se pasen las leyes de la física por el forro de la entrepierna. Disimulando eso sí. Pero se las pasan. Y tiene dos intérpretes de campanillas. Chris Pratt, a quien sólo recuerdo nítidamente de cierta gamberrada espacial, es un tipo que llena la pantalla, que tiene presencia, incluso cuando su posición es relativamente de antihéroe. Jennifer Lawrence es la actriz del momento. Para esta película se permitió conseguir un millonario contrato, superior ampliamente al de su “partenaire”, suele suceder al contrario, e incluso tener una sustancial parte en los beneficios. Esto… igual le sale rana. La película no está funcionando lo bien que pensaban en taquilla. Pero no se puede negar, dejando aparte lo guapa que es y que está, llena muchísimo la pantalla, tiene una presencia impresionante, y es capaz incluso de llevar con su compañero de reparto a este despropósito a un cierto nivel de visibilidad.

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Nosotros no tenemos a mano una gigante naranja como Arturo, y nos tenemos que conformar con una tipo espectral G en la secuencia principal que llamamos Sol, y que nos ha tenido abandonados en Zaragoza desde hace semanas.

Porque una vez consideradas estas partes positivas, si analizásemos en detalle el planteamiento del filme, que no vamos a hacer para no destripar el argumento, veríamos que está lleno de despropósitos. Uno asume la famosa “suspensión temporal de la incredulidad“, necesaria para disfrutar de una obra de ficción. Más cuando hablamos de ciencia ficción, y más todavía en el terreno de la creación fantástica. Pero lo que el cerebro educado no admite son las estupideces. La suma de elementos que tienen que añadir los creadores del evento para que pueda resultar la trama que resulta.

Y a esto hay que añadir las cuestiones relacionadas con la ética que hay detrás de la película. Porque todo este decorado interestelar está al servicio de una trama que no deja de ser la vulgar y manida trama de tantos y tantas dramas y comedias románticas. Chico conoce chica, chico y chica se enamoran, chico mete la pata, chico y chica se distancian… y luego ya depende. En los dramas puede que vuelvan o puede que no, en las comedias suelen volver. Especialmente si media un comportamiento heroico del chico metepatas… No revelaré cuales son los derroteros de este filme. Pero es que “la metedura de pata” del chico y las consecuencias finales de la película me parecen que es como tratar a las mujeres de idiotas. Si yo fuese mujer, me sentiría muy indignada… Hay cuestiones que descalifican a una película, como cuestión de planteamiento.

La película en sí misma es entretenida, y como digo, visualmente atractiva. Pero globalmente, y cuatro días después de haberla visto, hay elementos que me parecen una tomadura de pelo. Y el problema es que gente como Jennifer Lawrence pueden empezar a perder el crédito. Da igual lo buena que seas (o estés, o ambas) si lo que vendes es lamentable. Y desde mi punto de vista lleva ya dos avisos. Soy buena persona y le perdono la tontería de los superhéroes o el hacerse pasar por una chica de 16 años con la presencia que tiene. Ni SF, ni SciFi,… Skiffy… y de la que no hace gracia.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

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Pero eso sí, nos proporciona muy bellos amaneceres y ocasos, cuando el tiempo es propicio.

[Libro] The Art of Space Travel

Literatura

En los tiempos que corren son diversos, muchos, demasiados quizá, los sitios en internet dónde podemos leer obras de escritores que normalmente no tendrían fácil o posible el publicar a través de los canales tradicionales de edición y publicación literaria. Siempre he sido un poco escéptico ante esa visión de que con internet todos lo tenemos más fácil para hacer llegar nuestra creatividad. Hay varias “malas noticias” al respecto.

La primera es la más políticamente incorrecta. Lo siento, pero no todo el mundo está cualificado para escribir y tener éxito. Hay mucha gente que escribe con ilusión, que incluso genera su cla de amigos y familiares, pero que escribe cosas infumables. Suponiendo un funcionamiento “perfecto” del mundo editorial, existen filtros que hacen que lo que no tiene calidad no llega al público. Pero los críticos dirán que las editoriales son empresas y que sus intereses están en hacer dinero y no en valorar calidad; publican lo que vende, aunque sea malo. Y cierta razón tiene. Hay superventas absulutamente nefastos… y son superventas. Pero eso no quiere decir que todos los damnificados del negocio editorial que no consiguen publicar sean buenos. De hecho, probablemente la mayor parte de ellos sean malos.

Nos vamos a Londres... porque Heathrow es uno de los principales aeropuertos de la capital británica... no precisamente al lado de la abadía de Westminster, aunque sobre la misma se ven pasar los vuelos con ese destino.

Nos vamos a Londres… porque Heathrow es uno de los principales aeropuertos de la capital británica… no precisamente al lado de la abadía de Westminster, aunque sobre la misma se ven pasar los vuelos con ese destino.

La segunda es que en la red de redes hay mucho “ruido” de fondo. Quizá lo que tienes que decir y cómo lo dices es muy interesante y muy bueno. Pero, ¿cómo llamar la atención ante la avalancha de información que llega a las redes? Puede ser más fácil publicar, pero eso no quiere decir que sea más fácil que te lean. Y mucho menos que te ganes la vida con dicha actividad. Comparemos el mundo editorial con otros maltratados por la sobreabundancia. El periodismo, la fotografía, la música,… todo el mundo puede dar su opinión, colgar y exhibir sus fotos, poner sus composiciones… Cada vez hay más periodistas en paro, la mayor parte de los fotógrafos profesionales lo pasan mal para llegar a final de mes… y los músicos… acaban yéndose con la música a otra parte.

No obstante, puede haber cosas interesantes por ahí… y a mí me llegó la noticia de esta novela corta en el campo de la ciencia ficción que he leido recientemente. Os lo cuento.

The Art of Space Travel
Nina Allan
http://www.tor.com/2016/07/27/the-art-of-space-travel
Último acceso: 22 de agosto de 2016

Solo en dos viajes en pasado por ese aeropuerto, un viaje a Londres en 2004... donde nos aburrimos de esperar la salida, y una escala camino de Escocia en 2013.

Solo en dos viajes en pasado por ese aeropuerto, un viaje a Londres en 2004… donde nos aburrimos de esperar la salida, y una escala camino de Escocia en 2013.

Emily tiene veintitantos años y trabaja en un hotel cerca del aeropuerto de Heathrow. En un futuro. No excesivamente distante. Su madre es científica. Y madre soltera. Está perdiendo la memoria y su intelecto se deteriora. Tiempo atrás, dentro de su campo de conocimiento, actúo como perito en un grave accidente aéreo con sustancias tóxicas. Quizá su enfermedad sea consecuencia de aquel incidente. En el hotel van a acoger a los miembros de una expedición a Marte. La segunda. La primera fracasó. Murieron todos los astronautas en Marte. La madre también trabajó con ellos en su juventud. Y uno de ellos puede ser el padre de Emily. O alguien del equipo que trabajó en aquel proyecto. Todo el movimento actual a su alrededor despiertan en Emily las inquietudes sobre quién es realmente.

Disfrazada de relato de ciencia ficción, nos encontramos ante un drama sobre las relaciones humanas. Sobre la familia, sobre la identidad personal, sobre dónde podemos encontrar la relación que nos colme… sobre muchas pequeñas cosas cotidianas que muchos damos por dadas, pero que añoraríamos notablemente si carecieramos de ellas. Todo ello planteado por la autora, Nina Allan, como una reflexión en primera persona de la protagonista del relato, que hace que sintamos empatía, que nos importe lo que piensa y lo que siente. Escrito con un estilo sencillo, que no simple, estamos ante un relato realmente agradable de leer. Y que casi nos sabe a poco.

Veis. También en este tipo de forma de publicar es posible encontrar cosas majas. Lo que pasa es que es más difícil.

Tampoco soy un entusiasta de hacer fotos en los aeropuertos... pero a veces las hago al aterrizar, o como en este caso al despegar, sobrevolando el Támesis.

Tampoco soy un entusiasta de hacer fotos en los aeropuertos… pero a veces las hago al aterrizar, o como en este caso al despegar, sobrevolando el Támesis.

[Libro] La mirada de las furias

Literatura

Este es uno de esos libros que lees porque en algún sitio lees una entusiasta recomendación, ves que a priori es una space opera, o lo parece, género que me encanta desde jovencito, y que también me produce con frecuencia unas decepciones tremendas, y caes en la trampa esa de que nunca damos oportunidades a los autores patrios en la cosa de la ciencia ficción y que hay que portarse mejor con nuestro maltratado idioma y los que se expresan en él. Entonces, ya que estos libros son baratos en edición electrónica piensas que por qué no… y te pones a ello. En cualquier caso, va sobre la exploración espacial, y ya que hoy estamos con lo de la llegada de la sonda New Horizons a Plutón, pues me parece apropiado para la entrada de hoy del Cuaderno de Ruta.

La mirada de las furias
Javier Negrete
Edición electrónica en Amazon Kindle, 2012

Personalmente, el único planeta que he tenido ocasión de explorar es la Tierra; ni Plutón, ni el inhóspito lugar donde transcurre la acción de la novela.

Personalmente, el único planeta que he tenido ocasión de explorar es la Tierra; ni Plutón, ni el inhóspito lugar donde transcurre la acción de la novela.

Eremus es un geneto. Un ser humano de diseño, producido en un laboratorio. Fue diseñado para ser un asesino al servicio de una gran empresa, y tras un tiempo de actividad, retirado y congelado por una legislación contra este tipo de seres que obligaba su destrucción. Pero ahora ha surgido una crisis. La exploración espacial es posible, pero bajo las condiciones que impone una raza alienígena que tiene las claves para el viaje interestelar rompiendo las limitaciones de la velocidad de la luz. Una nave de esta raza alienígena se ha estrellado en un planeta colonizado por humanos, un planeta con una incipiente civilización, originalmente un planeta prisión, donde todavía impera hasta cierto punto la ley del más fuerte. Y nadie ha devuelto los restos de la nave. Los alienígenas amenazan con exterminar a la raza humana. Y tantos los poderes fácticos como los oficiales quieren el secreto que esconde la nave. Eremus será descongelado y enviado al planeta. Tiene 11 días antes de que se cumpla el ultimátum alienígena para desentrañar el misterio de la nave.

En principio, el planeta Tierra es bastante acogedor dentro de lo que cabe; y no le falta belleza como en estas vistas de la sierra de Algairén, Aragón (España).

En principio, el planeta Tierra es bastante acogedor dentro de lo que cabe; y no le falta belleza como en estas vistas de la sierra de Algairén, Aragón (España).

Estamos ante un producto de ciencia ficción bien intencionado, con una serie de elementos de partida que dan para una historia interesante. Y de hecho, la lectura de la novela se hace con facilidad, concediéndole la capacidad de entretener. Pero desgraciadamente, poco a poco se convierte en un entretenimiento un tanto vacío. Las relaciones de poder, que podría ser un tema de reflexión, se tratan desde un punto de vista muy tópico, lleno de lugares comunes y previsibles. La cuestión de la humanidad del ser creado y diseñado, el geneto, y por extensión la definición de qué nos hace humanos, tampoco aporta nada realmente novedoso, ni siquiera tenemos claro que al final sea una cuestión que importe mucho. Hay una historia “de amor” metida con calzador y que desde mi punto de vista, aunque pretende que actúe como un motor para las acciones del protagonista, podría ser perfectamente prescindible, nos ahorraría unas cuantas páginas, sin que la historia se resintiese. La aparición en escena de una “supervillana” otorga a la novela la banalidad propia del género de los superhéroes, plaga actual que nos obliga a soportar constantemente argumentos idénticos y prefabricados en cine y literatura, tanto escrita como gráfica, y de la que se contagia esta novela. Al final, te quedas con la sensación de que el autor ha cogido elementos de aquí y de allá para montar una historia de “serie B” y consumo fácil, con pretensiones, fallidas, de cierta trascendencia.

Bueno. No me atrevería a recomendar demasiado estas miradas furiosas, aunque me sirvieran para hacer llevadero algunos desplazamientos en tren por Canadá en las últimas vacaciones. Sigo sin encontrar un autor de ciencia ficción español que realmente me convenza con sus propuestas…

Desgraciadamente, sufre una plaga de pequeños organismos insignificantes llamados seres humanos, que lo están dejando echo unos zorros, y que amenazan con extenderse por el sistema solar... De momento mandas chismes con cámaras de fotos hasta los sitios más fríos... y eso que allí no hay nadie para hacerse un selfi.

Desgraciadamente, sufre una plaga de pequeños organismos insignificantes llamados seres humanos, que lo están dejando echo unos zorros, y que amenazan con extenderse por el sistema solar… De momento mandas chismes con cámaras de fotos hasta los sitios más fríos… y eso que allí no hay nadie para hacerse un selfi.

[Cine] Interstellar (2014)

Cine

Interstellar (2014)

Últimamente da un poquito de miedo ir a ver una película de ciencia ficción que venga con intenciones serias. Las de fantasía que se venden como “ciencia ficción” ya sabes un poco a que atenerte. Pero las que aparentemente vienen con un hala de ser ciencia ficción propiamente dicha, aunque se tomen sus licencias,… últimamente nos dejan insatisfechos por uno u otro motivos. Con la película que hoy traigo a estas páginas me pasaba un poco eso. Miedo a la decepción. Porque además tiene más alicientes. Un director, Christopher Nolan, que empieza a estar considerado como uno de los mejores de su generación. Bien es verdad que a mí no todo lo que ha hecho me ha resultado atrayente, independientemente de su oficio, que lo tiene y mucho. También nos ofrece unos protagonistas que como veremos están entre los intérpretes que más alabanzas han atraído en los últimos tiempos. Así que muchas expectativas,… más probabilidad de salir defraudado. Veremos lo que ha dado de sí, en una película de un género que siempre me ha atraído, la “space opera“.

Paisaje en los llanos de la Violada

La hipótesis de que la humanidad se vaya al garete no como consecuencia de un cataclismo global sino por una mezcla de factores ecológicos y económicos, especialmente por el agotamiento de recursos. Esto conllevaría hambrunas y retorno a tecnologías más atrasadas.

Estamos en la Tierra, en un futuro no excesivamente lejano. Ha habido guerras y la ecología está hecha unos zorros. Estamos en una situación no postapocalíptica como gustan en otras producciones, sino preapocalíptica. El final de la especie humana puede encontrarse a muy pocas generaciones en el futuro. Una especie humana que se dedica sobretodo a producir los alimentos que puede, habiendo perdido mucho conocimiento científico y tecnológico. Ahí está Cooper (Matthew McConaughey), un antiguo ingeniero y piloto de la NASA, reconvertido en granjero. Viudo, con dos hijos, de los cuales la chica, Murph (Mackenzie Foy/Jessica Chastain/Ellen Burstyn) es inteligente e inquisitiva. Y dice que tiene un “fantasma” en la habitación. Intentando desentrañar el misterio del “fantasma”, descubrirán que la NASA no ha desaparecido, que tiene unas instalaciones clandestinas dirigidas por el profesor Brand (Michael Caine) y en la que participa también su hija Amelia (Anne Hathaway). Su proyecto es el de llevar a la especie humana a las estrellas. Y cuentan con Cooper. Aunque este tendrá que abandonar a su familia. Y no sabe cuándo y cómo los volverá a ver. Porque el viaje se verá afectado por los efectos relativísticos sobre el tiempo.

Paisaje en los llanos de la Violada

Estas flores de Almendro que fotografíe en estos paisajes cerca de Almudévar, en Aragón, ya no se pueden ver; esos árboles desaparecieron. En los 11 años que estuve yendo y viniendo a Huesca a trabajar, pude comprobar un deterioro progresivo del paisaje por la mano del hombre.

Muchas cosas se me ocurren. Y por eso he tardado cinco días en ordenar un poco mis ideas.

La película es una delicia desde el punto de vista visual. Desde el polvoriento paisaje terrestre a las visiones planetarias o estelares, hay un cuidado esmerado en buscar la verosimilitud. Que no es lo mismo que la veracidad. Quizá, hablando de ficción, más importante.

Es ciencia ficción casi dura. Por supuesto que hay concesiones al interés dramático de la trama; nadie espera otra cosa. Pero por fin vemos algo más que ciencia ficción basada en Newton con toques de fantasía. Estamos en un universo donde reina la física del siglo XX/XXI. Con algún toque de fantasía. Es casi inevitable. Otros se han dedicado a comentar lo que es buena ciencia y lo que es mala ciencia en el filme. A mí globalmente, me vale. Mucho mejor que prácticamente cualquier otra cosa hecha recientemente.

Tiene momentos de debilidad. Ese momento en que Hathaway como Amelia Brand suelta un monólogo en el que dan ganas de irte a preguntar al CERN si están buscando la partícula que media en ese campo de fuerzas que impregna el universo y que se llama “amor”, me parece una tontada. Pero claro, es para preparar alguna otra cosita del final…

Se nota demasiado que hay un deseo de homenajear, quizá ponerse a la altura del 2001 de Kubrick. Acoplamientos espaciales dando vueltas. Algo o alguien que se vuelve loco lejos de la Tierra. Una estructura clara en tres parte; en la Tierra, el viaje espacial, y el retorno más o menos psicodélico… Y los robots, con forma de monolito cuando están en reposo… Pero no es lo mismo… Nop. Lo tomaremos como un homenaje; en ese caso resulta simpático. Si es un pretensión de ponerse a la altura de Stanley…, entonces es pretencioso. Claro. Estoy de buenas. Me resulta simpático.

La cosa dura casi tres horas. Pero no me cansé ni un pelo. Y reconozco que en algún momento me resultó emotiva. Así que, incluso en sus salidas de tonillo, la cosa aguanta. Yo me lo pasé muy, muy, muy bien.

Paisaje en los llanos de la Violada

Son diversos los autores que en los últimos tiempos observan fenómenos que podrían llevar a lo que llaman “una nueva Edad Media”. Una caída global de la civilización, con paralelismos con la civilización mediterránea constituida por Roma, que llevaría no a una situación apocalíptica, sino a un empobrecimiento, una mayor morbilidad y mortalidad, una profunda caída demográfica, incluso a caída de las comunicaciones a larga distancia en la especie humana. Por ejemplo, para los componentes de ordenadores son necesarios elementos químicos muy raros en la superficie terrestre, que se extraen de zonas de conflicto. Si se acaban o se vuelven inaccesibles… poneros a imaginar.

Si ya hemos dicho que técnicamente hablando la fábrica de la película es de muy buena hechura, la cosa funciona especialmente porque efectivamente sus intérpretes están también en estado de gracia. McConaughey sigue en racha, y es un héroe con el que simpatizamos. Tanto la jovencita Foy como la excelente Chastain colaboran para que el personaje de Murph robe todos lo planos en que aparece. Un personaje femenino interesante contra el que no puede el que le toca en suerte a Hathaway, que no obstante está también a un muy buen nivel. Pero es que además hay una rueda de secundarios a su alrededor, CaineJohn LithgowMatt Damon, brevemente Ellen Burstyn, y otros que funcionan muy bien.

No es una película definitiva. No ocupará en nuestro corazoncito un lugar similar a HAL 9000Bowman, a Robby y al doctor Morbius, a KlaatuGort, al coronel TaylorZira, a los replicantes, a Ripley y la Nostromo,… y a alguno más que me dejo. Pero será una película de ciencia ficción recordada con agrado, y que no me importaría volver a ver otra vez. O de vez en cuando.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Paisaje en los llanos de la Violada

La pobreza, el abandono de las ciudades, la pérdida del conocimiento científico y tecnológico podrían llevar a mayor fanatismo religioso, a la desaparición de los estados de derecho y otras estructuras sociales, si no en todo sí en buena parte del globo. Estaríamos ante un ocaso de la humanidad. En ese caso ¿quedaría alguien con tecnología y recursos suficientes para llevarnos a las estrellas como en el filme de hoy? Lo dudo.

[Libro] Revelation Space

Literatura

Cuando hace aproximadamente un año inicié un ciclo de lecturas con el hilo conductor común de pertenecer al género de las llamadas Space Operas, una de las novelas que más me interesó fue Casa de soles de Alastair Reynolds. Durante un tiempo abandoné el género, para descansar, pero hace un par de meses decidí que tenía que dar una oportunidad a la obra más representativa del autor, la primera novela de la serie situada en el universo llamado Revelation Space, y que lleva el mismo título. Dada la escandalosa diferencia de precio, opté por el libro electrónico en inglés. No es una lectura de las más fáciles, así que me ha costado bastante, pero en los reciente largos desplazamientos hacia y desde Japón la he terminado. Os cuento mis impresiones.

Revelation Space
Alastair Reynolds
Ace Books, 2002
Versión electrónica

Torii de Itsukushima - Miyajima

Juega la novela en algún caso con el origen extraterrestre o de civilizaciones extinguidas de los mitos de las civilizaciones actuales; la mitología japonesa, especialmente la sintoista, esta llena de deidades y espíritus diversos, que no pocos autores de ficción de aquellas latitudes han manejado para obras fantásticas muy variadas. Gran Torii del santuario sintoísta de Itsukushima, en la isla de Miyajima.

Tres personajes distintos comienzan tres historias distintas, que acabarán convergiendo. Estamos en un universo en el que la humanidad se ha extendido por la galaxia, pero al mismo tiempo se perciben señales de decadencia. Dan Sylveste es un arqueólogo al mando de una avanza en el hostil planeta Resurgam, que cree haber dado con un importante hallazgo sobre una antigua civilización extinguida en el planeta en un hecho catastrófico. Ana Khouri es una asesina a sueldo, antigua soldado de un planeta permanentemente en guerra, que es contratada por una tal Mademoiselle en el planeta Yellostone para matar a SylvesteIlia Volyova es la oficial de armamento del Nostalgia for Infinity, una nave de ultras, humanos tecnológicamente modificados para su supervivencia en los largos viajes espaciales, y forma parte del triunvirato que gobierna la gigantesca y poderosa nave, mientras se dirigen en busca de Sylveste, para salvar de un plaga de nanovirus que ha afectado a su capitán y a parte de la nave. Aun viajando a velocidades relativísticas, pasarán años antes de que todos confluyan en el sistema solar de Epsilon Eridani, al que pertenece Resurgam, y descubran un tremendo secreto que supone un gran peligro para toda la humanidad.

Santuarios del Monte Misen - Miyajima

Así, los japoneses, que con frecuencia no confiesan pertenecer a una religión determinada, ruegan o hacen ofrendas a este peculiar panteón de carácter animista y muy tradicional.

Reynolds hace ciencia ficción dura. Trata de no violar ninguna ley de la física conocida, aunque especule con los futuros descubrimientos tecnológicos de la humanidad. Por lo tanto, tiene la difícil tarea de dar dinamismo a una acción que transcurre a lo largo de años y años, que es lo que les lleva a las naves espaciales el cruzar las distancias interestelares. Aquí no hay hiperespacios, ni cosas de esas. Aceleración pura hasta alcanzar velocidades relativísticas, con todas las consecuencias espacio-temporales que ello conlleva.

Los mimbres de la historia son buenos. Muy buenos. La idea es fenomenal. Pero el desarrollo de la misma es un poco moroso. Se extiende mucho en explicaciones y líneas argumentales colaterales. Es cierto que al final hay una buena confluencia de todas ellas. El final tampoco es del todo satisfactorio. Desde mi punto de vista, Reynolds tira casi literalmente del recurso del deus ex machina, algo que personalmente no me acaba de convencer. Y fuerza un “final feliz” no del todo coherente desde mi punto de vista con el tono general de la historia. Pero estos defectos no hacen que esta novela deje de tener interés, ni mucho menos. Un poco de economía en la extensión del libro, unos personajes con los que empatizar con más facilidad, y alguna concesión menos a ese “final feliz”, y con una idea tan excelente de conjunto, hubiera supuesto un libro excelente. De todos modos, muy recomendable para los aficionados a la ciencia ficción.

Santuarios del Monte Misen - Miyajima

En incluso en lugares tan asilvestrados como los bosques primordiales de las faldas del monte Misen en la isla Miyajima, encontramos pequeños templos y representaciones de estos seres sobrenaturales.

[Libros] El legado de Prometeo

Literatura

Tengo un par de libros que comentar. Iré en orden cronológico a como los he ido terminando de leer. Aunque ya aviso que el más interesante con mucho es el siguiente de la lista. Este de ahora lo comencé algunos días de salir de vacaciones, y lo terminé a poco de empezar el viaje de ida hacia Italia. Algunos sabréis que desde hace unos meses he ido sacando adelante una lista de space operas, libros de ciencia ficción basados en el viaje espacial, que pensaba había dejado ya atrás. Pero justo hace unas semanas oí hablar de un libro de un autor español, Miguel Santander, que también entraba en el tema. Y decidí contemplar el ciclo con algo de producción nacional. Aunque nunca he acabado de estar convencido del todo de las habilidades patrias en este género.

El legado de Prometeo
Miguel Santander
Libralia – Letras apócrifas; 2012
Versión electrónica

En el planeta Tierra a finales del siglo XXI, la situación es mala. Tras una serie de conflictos bélicos a mitad de siglo, el avance del calentamiento global producido por el cambio climático producido por la actividad humana, especialmente la emisión de gases con efecto invernadero y la destrucción de recursos naturales, la civilización se encuentra en un precario equilibrio, sometida a racionamientos energéticos y de otros tipos, con un poder político que guarda secretos de todo tipo, y un poder económico en las grandes corporaciones, especialmente Atlas, que puede socavar el equilibrio mundial. Ante esta situación se reconvierte una gigantesca estación espacial en una gran nave espacial con quinientos tripulantes que se dirigirá hacia un agujero negro recién descubierto a 2 años luz de la Tierra. En un viaje de ida y vuelta que durará cuarenta años, viajando de promedio a un décimo de la velocidad de la luz, la misión tratará de encontrar un forma de aprovechar la energía del objeto astronómico como fuente inagotable para el moribundo planeta. Pero muchas cosas pueden pasar entre tanto, tanto en la nave espacial, la Exodo, como en el proyecto en sí mismo, el proyecto Prometeo, como entre los que se quedan en la Tierra.

Las estribaciones de los Alpes

Supongo que en la época en la que sucede la acción, ya no habrá nieve en las estribaciones de los Alpes que sobrevolamos hacia el aeropuerto de Turín. A estas alturas, ya había terminado el libro, y estaba empezando el que os comentaré dentro de unos días.

Un intento de desarrollar una historia con ciencia ficción dura o semidura, sin quebrar, o por lo menos no demasiado, las leyes de la física tal y como las conocemos, nos lleva a una historia que comienza de forma un poco morosa, aunque poco a poco se va animando conforme pasan las páginas, especialmente en la segunda mitad del libro. Sin embargo, es un libro flojo en el desarrollo de caracteres. Muchos personajes estereotipados, no excesivamente tridimensionales, que hace que sea muy difícil empatizar con ellos y que te importe lo que les pasa. Por otra parte, su estructura y desarrollo recuerda mucho a cierta ciencia ficción norteamericana que no se encuentra necesariamente entre mis favoritas. Demasiados tópicos utilizados en el desarrollo de la historia y los caracteres.

El libro se deja leer para los aficionados al género, y desde luego es loable el esfuerzo por no convertirse en una historia más fantástica que de anticipación. Sin embargo, es improbable que pueda interesar más allá. Creo que recientemente el autor ha publicado alguna otra cosa que está disponible en formato electrónico por poco dinero, y que ha recibido cierto reconocimiento en la convocatoria de algún premio. Quizá le dé alguna otra oportunidad, siempre que varíe el tema. Veremos. Y ya os contaré, si eso.

Corniglia - Cinque Terre

También supongo que con el desastre climático, desaparecerá la maravillosa costa de la Riviera de Levante, aquí en las proximidades de Corniglia, en las Cinque Terre.

[Libro] Cánticos de la lejana Tierra

Literatura

Esta es la segunda vez que reseño un libro que leo por segunda vez. Normalmente, reservo estas entradas para leos que he leído por primera vez, pero habiendo ya un antecedente, no he dudado en comentar un relato de ciencia ficción de Arthur C. Clarke, que en su momento, hace unos 20 años me conmovió, y al que he decidido dar una segunda oportunidad, una relectura, para comprobar que tenía los valores que efectivamente vi. Tentado he estado en hacerme con la nueva edición con una nueva traducción que ha salido recientemente al mercado. Pero como mis experiencias de nuevas traducciones de clásicos de la ciencia ficción no son buenas, bucée en mis estanterías para recuperar la vieja edición de bolsillo que leí por primera vez.

Cánticos de la lejana Tierra
Arthur C. Clarke
Los Jet de Plaza & Janés; Barcelona, 1989
ISBN: 8401491266

El argumento nos habla de la nave espacial Magallanes. La última y mayor de su clase, transporta los cuerpos hibernados de un millón de seres humanos, que han huido de la destrucción de la tierra por la conversión del sol en nova, y que tras una travesía de unos 50 años luz llegan a Thalassa. Un planeta cubierto de agua salvo en tres islas de origen volcánico, que fue colonizado 700 años antes, pero del que desde hace 400 años nada se sabe de él. Y la sorpresa es que hay una comunidad humana, pequeña, pero razonablemente próspera. Durante dos años, la Magallanes permanecerá en órbita para reconstruir su escudo de hielo que la protege del roce con el polvo espacial cuando se desplaza, gracias a su propulsión basada en la fluctuaciones cuánticas del vacio, a un quinto de la velocidad de la luz. Su destino es Sagan Dos, un planeta todavía inhóspito, pero que planean convertir en habitable en un tiempo razonable, y para el cual aún les falta un recorrido de 75 años luz. En los dos años, en los que permanecerá la nave en órbita, algo más de un centenar de sus tripulantes despetarán y se relacionarán con los thalassianos, generándose amistades, amores, rivalidades, pero sobre todo un sentido de solidaridad basado en el recuerdo de los sonidos y las imágenes del perdido planeta madre. También comenzarán a estudiar la vida local, descubriendo un incipiente atisbo de inteligencia a algunos seres marinos.

Aunque es capaz de escribir historias más oscuras, el carácter de Clarke al escribir ficción es el buenrollismo. No hay grandes dramas ni tragedias en sus historias más importantes, o estas son tratadas de forma matizadas. Prefiere encarar a los seres humanos con sus bondades innatas, y con algún que otro defectillo. Es también relativamente riguroso a la hora de tratar los aspectos científicos de sus libros de anticipación. Y si bien, en estos momentos sabemos que no hay riesgo que el sol estalle como una nova en tiempos próximos, sus conjeturas se adaptaban al conocimientos científico y a sus límites en el momento en que se escribió en los años 80.

Globalmente es una lectura amable, fácil, que agrada sin lugar a dudas a cualquier aficionado al género. Es cierto que alguno de los capítulos finales, me ha conmovido como lo hizo en su momento, cuando la leí por primera ocasión. Pero en esta segunda lectura me ha parecido mucho más ingenua; me resulta difícil de tragar, veinte años más tarde, tanto buen rollo por parte del personal. Pero bueno, no está mal.

Música recomendada

Más que una recomendación es un comentario musical relacionado. Mike Oldfield compuso un álbum en los años 90 con el mismo título, The Songs of Distant Earth, inspirada en el álbum. Ahora bien, si es recomendable o no… pues te tiene que gustar lo que hace Oldfield, que además de “campanas tubulares” pues son cosas… que suenan como las “campanas tubulares”… Pues eso. Pero si hasta hay un corte de este álbum que se titula Tubular World.

Barquero

Siendo Thalassa un planeta marino por excelencia, que mejor que ilustrar la entrada con los barqueros de Capri que, bajo los acantilados de la isla, te dan una vuelta por la Grotta Azzurra - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM