[Cine] Kimi no suizō wo tabetai (2018)

Cine

Kimi no suizō wo tabetai [君の膵臓をたべたい] (2018; 23/20190412)

Esta historia me empezó a llamar la atención hace ya un tiempo. Y es que la traducción de su título al castellano llama la atención. Ese Quiero comerme tu páncreas, título en castellano de la película doblada, que parece que es una traducción razonablemente certera del título original, sorprende. Especialmente en el marco de un drama entre adolescentes. Porque más parece un título de película sobre zombis o similares, que la de una sobre la relación entre dos jóvenes de 15 o 16 años. Pero el caso es que, como soy aficionado a la animación nipona, empecé a oír hablar de la adaptación de esta “novela ligera” al cine hace ya un tiempo. No pensaba que fuese a llegar a las salas de cine de nuestro país. Pero desde hace un tiempo, la animación japonesa se está abriendo paso con más facilidad entre las distribuidoras. Tres llevamos ya este año en la cartelera zaragozana, contando el 25º aniversario de Totoro.

La película que nos ocupa hoy transcurre durante una primavera, y las primeras escenas están llenas de cerezos en flor. Y encima, la protagonista se llama Sakura, el nombre de la flor del cerezo en japonés. Así que hoy ilustramos la entrada… exacto, con flores de cerezo ornamental japones. Sakura.

Shin’ichirō Ushijima, el director de esta película de animación, es relativamente novato. Cuatro episodios de series de animación era todo su currículo como director hasta esta película. Y nos traslada a un género que nunca está del todo de moda, pero que periódicamente resurge en las carteleras. Chico/chica, joven/”jóvena”, hombre/mujer que se conocen y entablan una relación romántica/de amistad/mitad y mitad, hasta que se descubre que uno de los dos, generalmente ella, sufre una enfermedad incurable. Este género ha dejado algún escaso ejemplo de historia interesante, y una abundancia de pastelazos y abuso del “cine cebolla” destinado a estimular las glándulas lagrimales, y dormitar posteriormente en las profundidades del olvido, salvo en el de las mentes más cursis. Y con frecuencia, pese a lo que parezca, el interés no recae en la experiencia de la persona que ve recortada drásticamente su esperanza de vida sino en el impacto del que queda.

Tal cosa sucede en esta película, que atiende más a la evolución del introvertido y asocial muchacho protagonista que a la joven Sakura, quien va a morir debido a una enfermedad (desconocida) que provoca una insuficiencia funcional de su páncreas, que pone patas arriba su vida en una relación que constantemente navega en el equívoco entre la amistad y el romance. Digan lo que digan los que apuestan por una historia de amistad, el director nos deja abundantes pistas de que el muchacho piensa en Sakura de otra forma mucho más carnal. Obsérvese el fondo tras Sakura en una escena en la que ambos comen en un restaurante, y tendréis una pista.

La realización es de un tipo habitual en la animación japonesa. Detallados fondos y ambientes, con unos personajes esquemáticos aunque fácilmente reconocibles por algunos trazos o elementos que los individualizan. Mucho desenfoque de fondos, una par o tres escenas de lucimiento en el dibujo (abundancia de cerezos en flor, los fuegos artificiales que no falten,…) y el recurso a un cambio estilístico cuando nos movemos en el terreno de lo onírico o de los recuerdos. Y un problema que lastra constantemente la película. Esta llena de clichés. El chico serio y la chica pizpireta. La mejor amiga de la chica, algo arisca, que desconfía. El chavalote simpático que ofrece su amistad a todo el mundo. Los fuegos artificiales. Los cerezos en flor. Los viajes en tren. Todos estos elementos los hemos visto en otras película o series, mejor utilizados o con más sentido, más de una vez.

Al final, qué tenemos. Una película entretenida, que te deja con un buen sabor de boca, pero que poco a poco se va diluyendo en el recuerdo como un producto mucho más vacío y carente de originalidad de lo que parecen. Una sensación de déjà vu casi permanente, y un exceso de cine cebolla de recurso fácil. Tanto “azúcar” que al final necesitas más inyecciones de insulina que las que precisa la insuficiencia pancreática de la joven.

Como curiosidad, un año antes, la misma historia había sido llevada al cine pero en acción real, dirigida por Shō Tsukikawa y protagonizada por la pizpireta (aunque a ratos algo cargante) Minami Hamabe y el poco expresivo Takumi Kitamura. La busqué y la vi en casa el fin de semana. De alguna forma, siendo una película discreta y poco memorable, sin ser mala, y relatando la misma historia al 90 %, sin embargo transmite alguna e idea más interesante. Y sobretodo desde un punto de vista más adulto. Tengo la sensación que siendo más fiel a la novela original. Aunque eso sólo es una suposición, porque no he accedido a la misma.

Por cierto… aprovechando mis conocimientos profesionales. Es posible vivir sin páncreas. Con una diabetes complicada de manejar, y con la necesidad de suplementos enzimáticos, pero es posible vivir sin páncreas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Y una rosa, para finalizar.

[Libro] La caza del carnero salvaje

Literatura

Sigo con mi propósito de ir leyendo toda la obra de ficción del japonés Haruki Murakami. Y hoy voy con una de sus obras más tempranas, ya que fue publicada en 1982. Me hace gracia siempre la cuestión de los títulos y de cómo se traducen. Es cierto que en las obras japonesas, tanto en literatura como en cine o televisión, los títulos muchas veces resultan peculiares. Está a punto de estrenarse en los cines en España un drama romántico entre adolescentes que tiene el improbable título de Quiero comerme tu páncreas, basado en un cómic. Por poner un ejemplo. El título original de esta novela de Murakami es relativamente simplón, sin embargo, Hitsuji o meguru bōken [羊をめぐる冒険], tiene una traducción tan prosaica como Una aventura sobre ovejas, o algo así. Quizá por eso en los países occidentales se le ha querido añadir un poco de tirón con eso del carnero salvaje.

Siempre a caballo entre la realidad y la fantasía, sin duda gracias a la rica mitología de la cultura nipona y su capacidad para antropomorfizar los más diversos seres.

Pero el caso es que sí que va de un carnero. No sé muy bien si salvaje o de qué tipo. Al parecer, el bovino no es un ganado popular en Japón. Sólo las necesidades bélicas de principios del siglo XX les llevó a un esfuerzo de crianza de ovejas para las necesidades alimentarias de sus ejércitos. Pero acabado tal, no formando parte de la dieta habitual de los japoneses, su cabaña ganadera para este tipo de res es escasa, y en gran medida restringida a la isla norte, a Hokkaidō. Y hasta allí llegará el protagonista de nuestra historia, copropietario de una modesta empresa de publicidad, para buscar al carnero del título, obligado por una serie de circunstancias que parten del uso de un paisaje bucólico de montañas con ovejas en uno de sus trabajos. Pero el carnero, cuyos antecedentes se remontan a Manchuria en los tiempos de desasosiego bélico que precedió a la Segunda guerra mundial, tendrá características especiales e insospechadas.

La novela es la tercera en la que aparece un innominado narrador y protagonista, un hombre en torno a los 30 años en esta ocasión, y su amigo El Ratón. En algunas ocasiones o en novelas previas, o en según que traducciones aparece como El Rata, parece que el original nezumi [], sería más bien roedor, indistintamente rata o ratón; parece… quién soy yo para imaginar nada sobre el complejo idioma nipón. En cualquier caso, el protagonista vuelve a ser uno de estos hombres que vagan despistados por la vida y que cargan encima con el abandono o la pérdida de una mujer, y que tanto abundan en las obras de Murakami. Pero ahí lo tenemos, peleando por su vida en compañía de una simpática joven de bellas orejas y gran desenfado en lo que se refiere a su vida sexual, recorriendo Japón en busca del carnero y de su amigo El Ratón.

Esta es una de esas obras que ganan con el reposo. Cuando terminas de leerla te das cuenta de dos cosas. Que te la has leído en un santiamén porque su trama es mucho más absorbente de lo que hubieras imaginado. Que no te acabas de percatar de qué quería contarte exactamente Murakami con ella. ¿Es la historia de una amistad, la del protagonista y El Ratón? ¿Es una historia de gángsteres? ¿Podemos considerar que hay un componente romántico en las aventuras del protagonista y su amiga? Mmmmm… Lo que sí que al final, tras una reflexión de conjunto, cuando la dejas reposar es que estamos ante una reflexión sobre el poder. Un poder casi omnímodo que representa ese carnero que se introduce y domina a las personas. Murakami introduce, como luego hará con frecuencia y mayor o menor intensidad a lo largo de su obra, un componente fantástico, que encaja sorprendentemente bien en la prosaica vida de los personajes de la novela.

Resulta difícil que Murakami me defraude. Unas veces me gustará más, otras menos. Pero siempre le encuentro miga. Y con el reposo, ya he dicho que esta historia ha ido creciendo en mi recuerdo. Tuvo dos antecedentes que ya leí en su momento. Creo que mi siguiente novela de Murakami será la cuarta en la que aparecen alguno de los personajes de la novela que nos ocupa hoy.

[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Please Stand by (2017)

Cine

Please Stand by (2017; 15/20190306)

La semana pasada fue una semana complicada. Malas noticias en el entorno del grupo de amigos que acudimos al cine juntos habitualmente nos trasladó a un estado de animo particular que, cuando encontramos un momento para airearnos y distraernos, dificultó la elección de qué película nos apetecía ver. Nada demasiado sesudo, algo que nos transmitiese un poquito de optimismo. Y esta película, que llega con bastante retraso a nuestra cartelera, dirigida por Ben Lewin y con un reparto prometedor, parecía un posibilidad como cualquier otra. Decir que una vez más el titulador de películas en castellano ha dado muestras de sus múltiples trastornos de personalidad, y nos ofrece la versión doblada bajo el peregrino título de Larga vida y prosperidad, en lugar del apropiado título original.

Sinceramente, hoy no se me ocurría cómo ilustrar adecuadamente esta película, y me he limitado a poner algunos paisajes en blanco y negro de esa zona gris donde termina la ciudad y empieza eso que llamamos “el campo”.

Estamos ante una película por otro lado bastante típica y tópica, en la que predominan los buenos sentimientos y el buen rollismo. La prometedora Dakota Fanning encarna a Wendy, una joven de 21 años con un trastorno del espectro autista que vive en un centro de acogida para personas con esta condición, dirigido por Scottie (Toni Collette). Y aquí, con el nombre de este personaje, empiezan los guiños a la franquicia Star Trek. La joven tiene una hermana, Audrey (Alice Eve, ¿otro guiño a la franquicia?), casada y con un bebe, y mantienen una relación difícil. Básicamente, Audrey se siente incapaz de lidiar con las dificultades de relación de Wendy. El caso es que esta última tiene como afición escribir, y puestos a escribir, ha escrito un guion para una película de Star Trek, que presta especial atención al personaje del doctor Spock. Clara alusión a los problemas de expresar sus emociones y sus afectos a los demás. Y decide presentarlo a un concurso. Pero a partir de aquí… todo se complica, y entramos en una pequeña odisea (no olvidemos que odisea es el viaje de Odiseo de regreso a Ítaca y a su familia) para Wendy su núcleo más cercano de relación.

Película de autosuperación, tan del gusto del público yanqui, y que poco a poco se contagia al resto del mundo, aunque en muchas ocasiones estas historias se nos presenten inverosímiles en grado extremo. Y con efectos negativos porque cargan sobre la responsabilidad individual alcanzar logros que en la vida real sólo son posibles mediante mecanismos cooperativos y de soporte y apoyo mutuo o social. La película se queda pues un tanto coja en sus planteamientos, rozando la ñoñería en algún caso. Y la inverosimilitud casi absoluta de que un policía de Los Ángeles resuelva una compleja situación difícil hablando en klingon.

No obstante, en la valoración global logra un pase, por dos motivos. El buen que hacer de sus intérpretes, que no están a su mejor nivel, pero tienen oficio de sobra para sacar adelante la historia, y por los momentos de humor que alivian el ñoño drama que flota constantemente en el ambiente. Al final, consiguió su propósito. Distraernos durante un rato de ciertas duras realidades, y hacernos salir del cine con aire escépticamente optimista, pero optimista al fin y al cabo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Sputnik, mi amor

Literatura

Después de lo flojos que resultaron las dos novelas que he comentado en las últimas semanas, necesitaba refugiarme en algún valor seguro, alguien que me devolviera la fe en las capacidades de la narrativa contemporánea para contarnos historias que nos interesen y nos conmuevan. En su caso, que nos diviertan. Y como tengo varios títulos de Haruki Murakami pendientes, decidí optar por uno de ellos, de no excesiva extensión.

Sputnik, mi amor es una novela que tiene ya sus buenos 20 años, aunque yo la he sentido plenamente actual. Su título en japonés, スプートニクの恋人 [Supūtoniku no koibito], es uno de esos que no debe resultar fácil traducir. Koibito es una palabra japonesa relativamente popular en occidente, cuyos kanji son el de amor romántico [恋 – koi] y el de persona [人 – hito]. Habitualmente la encontramos traducida como el/la novio/a de alguien o como el/la amante de alguien. Pero, por lo que tengo entendido, no son pocas las trampas semánticas que tiene el japonés, donde el significado de las palabras depende mucho del contexto. Y ese koibito de Sputnik, puede ser tanto la persona a la que ama Sputnik, como la persona que está enamorada de Sputnik. Sin que necesariamente ambas sean la misma persona. Y sin que exista una correspondencia precisa en los sentimientos entre esas tres personas. No sé si la intención de Murakami con ese título habrá sido la de jugar con esa ambigüedad, pero a mí me parece que sí,… o que es un ambigüedad que vamos a encontrar a lo largo de la novela.

Pasearemos por distintos paisajes del archipiélago japonés para ilustrar esta historia, cuyos escenarios alternan Tokio con París, Italia, una ciudad suiza no mencionada, pero que parece Montreux (a orillas del Lemán y con un festival de jazz… dime tú), y las islas griegas del Egeo.

El Sputnik del título es Sumire, un joven veinteañera, que pretende ser escritora, de vida un tanto desastrada, que es amada sin ser correspondido más allá de una sincera amistad por el discreto K., otro joven algo mayor que ella. Pero Sumire, a su vez, se ve arrastrada sin remedio a una admiración y amor sin reservas hacia Myū, una mujer de mediana edad, cercana a los cuarenta años, muy atractiva (cada vez que pienso en el cabreo que se llevarían hoy en día, 20 años después, muchas personas de esa edad si les dijeran que son personas de mediana edad, en una época de adolescencia perpetua…). Pero tampoco queda claro que, más allá de ofrecerle un trabajo y una salida al mundo y una cierta amistad, que
Myū corresponda a la joven Sumire. Un viaje a Europa de ambas mujeres romperá el precario equilibrio entre los tres protagonistas de esta historia.

Leí un comentario en Goodreads de una lectora de este libro en el que venía a decir que le había parecido una narración excelente, pero se quejaba de que Murakami contaba siempre la misma historia, lo cual disminuía notablemente su valoración del libro. ¡Cuántas veces he oído o leído expresiones semejantes de otros autores! Ciertamente, los elementos habituales de las novelas del japonés está presentes. Un hombre despistado, afectado por la ausencia de una mujer o por no ser correspondido en su amor. Mujeres interesantes, atractivas, con un halo de misterio, aparentemente inalcanzables. La música, la comida, la bebida. Y un entorno fantástico que se confunde con la realidad que nos rodea, que se funde con ella. Todo está ahí. Lo bueno está en cómo lo cuenta y cómo va presentando variaciones sobre un mismo tema, de modo que a mí no me cansan.

Este libro me sumergió inmediatamente en su historia. Las historias personales de los protagonistas, la descripción de sensaciones y ambientes, la existencia de mundos paralelos, multiverso literario que en esta ocasión es llevado hasta sus últimas consecuencias. Metáforas del hecho de que en la sociedad actual todos, o muchos de nosotros, andamos desubicados, con la sensación de que en alguna parte hay un lugar para nosotros, pero no en este mundo en el que vivimos. Y algo inapelable; siento que Murakami es de los escritores que entiende mejor que muchos el interior del hombre (masculino) moderno, con sus/nuestras inseguridades, su/nuestra desubicación en un mundo que marca unos estándares difíciles de alcanzar, y que llevan a una soledad que no siempre es aparente.

Son muchos los aspectos que se podrían comentar de este relato. A mí me ha sabido a poco. Cuando terminé, tenía ganas de más. De saber más de Sumire, de Myū, de K., de la novia de K, de Zanahoria, el hijo de esta,… del hombre que aterrorizó a Myū… O quizá le corresponda a cada cual el rellenar la incompletitud de las historias de Murakami. Muy recomendable.

[Cine] Can You Ever Forgive Me? (2018)

Cine

Can You Ever Forgive Me? (2018; 13/20190227)

Nos fuimos esta semana, a una hora un tanto intempestiva para ser entre semana, a ver la versión original de la última película de Marielle Heller, directora poco conocida para mí, y que en versión doblada lleva el título ¿Podrás perdonarme algún día?. El principal atractivo de la película era las interpretaciones de sus protagonistas, que se habían comentado como muy notables.

La película nos cuenta un momento en la biografía de la escritora norteamericana Lee Israel (Melissa McCarthy), que durante un momento de bajón considerable en su vida y en su capacidad creativa, decide falsificar cartas de personajes famosos, gracias a su habilidad para imitar el estilo literario de los mismos, con la ayuda de un pícaro de la comunidad gay neoyorquina, Jack Hock (Richard E. Grant).

El Nueva York de principios de los noventa del siglo XX es el escenario de la acción, con su bibliotecas, sus librerías, y sus calles en general.

La película tiene algo más que unas buenas interpretaciones. Con una cadencia pausada, pero con si perder el ritmo, con una realización poco arriesgada, pero muy competente en los aspectos visuales, y con una banda sonora muy popular, pero con una selección de piezas de calidad, nos lleva por un drama muy consistente, en el que se exploran diversos temas como la amistad, la confianza, el bloqueo creativo y la ética del creativo. También hay una crítica clara al mundillo del coleccionismo.

Efectivamente, las interpretaciones son de primer nivel, tanto por parte de la protagonista y su socio en la pillería, como algunos de los secundarios que salpican la cinta. Hay algún momento interpretado por Dolly Wells que te deja el ánimo realmente tocado, cuando se enfrentan dos formas totalmente distintas de confiar y de, probablemente, querer.

No podemos asegurar nada sobre la veracidad de todo lo que se nos cuenta. Está basada en una autobiografía de la propia Israel, en la que quiso sincerarse sobre esa negra época de su vida. Pero aun así, nunca sabremos hasta que punto realmente se sinceró. Pero a mí la película me vale. Me gustó en el momento que salimos de la sala de cine, y la sensación de satisfacción ha aumentado con el paso del tiempo. Mejor que varias de las favoritas a los Oscar que había visto recientemente.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Green Book (2018)

Cine

Green Book (2018; 09/201900204)

Película oscarizable, que venía precedida de excelentes críticas, algunas tan entusiastas como para considerarla una de la “tapadas” para recibir la famosa estatuilla. Candidata a mejor película, a mejor actor principal y de reparto, sorprendente que alguien considere que hay diferencia de importancia entre los dos en el argumento, al guion original y al montaje, ya comentaré mi impresión al respecto al final. Lo que más sorprende es esta película está dirigida por Peter Farrelly, uno de los hermanos que en su momento dirigieron algunas de las más infames comedias de los últimos decenios.

Los protagonistas de la película de hoy viven, salen y regresan a Nueva York en su viaje. Así que nos daremos un paseo fotográfico por la Gran Manzana. En concreto por la entretenida High Line, en el West Side de Manhattan.

Pero vamos a lo que importa, que es decir que nos cuenta una historieta basada, no sé si con precisión o más bien con relajo hacia la verdad, en la relación entre el pianista clásico y de jazz Don Shirley (Mahershala Ali) y el que fue su chófer y guardaspaldas, más tarde actor de reparto en distintas producciones de cine y televisión, curiosamente haciendo de mafioso, Tony “Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen). Hay que decir que la historia está basada en lo que ha escrito uno de los hijos de este último personaje. Pero básicamente es una reconstrucción de uno de los viajes que realizaron por el profundo sur de los Estados Unidos en una época de fuerte discriminación racial. Suponiendo que haya dejado de existir.

Con una realización muy académica, muy correcta en los aspectos técnicos y visuales, y un buen diseño de producción con una excelente ambientación de la época, el director confía el éxito de la función en un guion con unos muy buenos diálogos, y en la excelente química entre los dos protagonistas, también excelentes profesionales de la interpretación. El resto del reparto tiene escasa importancia. Aparece de vez en cuando por ahí, desaprovechada, Linda Cardellini. Una actriz poco reconocida, quizá por su trayectoria fundamentalmente televisiva. Pero que creo que tiene madera para haber hecho o hacer en un futuro mejores trabajos. Y que además es de las que, con la edad, cada vez resultan más atractivas.

Película amable, buenrollista, sobre dos personajes con mucha menos importancia histórica de la que se nos presenta (Shirley fue un pianista virtuoso técnicamente pero que tampoco aportó grandes cosas ni a la música clásica ni al jazz), y que se ve con mucho agrado. Yo no la he visto tan oscarizable. Y aunque se anuncia la estatuilla a Ali como actor de reparto, será injusto porque es claramente tan protagonista como Mortensen, y es en esa categoría donde tendría que estar compitiendo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra “historieta”.

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados “provida”, que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos “provida”. Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Cine] Meari to majo no hana (2017)

Cine

Meari to majo no hana (2018; 43/20180914)

Hace ya un tiempo que me enteré de la realización de esta película de animación japonesa. Y tenía mucha curiosidad por ver que tal había quedado. Y como parecía que iba a ser estrenada en España, esperé pacientemente. Seguramente, a estas alturas no será difícil verla por otros medios en tu casa. Pero el viernes pasado, solito, porque nadie más se me animó a acompañarme en una versión original a las ocho y media de la tarde de un viernes, en el que además después tenía otra cosa que hacer.

Acueducto, Nanzen-ji - Kioto

Con lo rico que es el folklore y la mitología nipona, me llama la atención que también se sientan atraídos por los de la Europa occidental a la hora de crear sus películas, adaptando historias de otros países. Unas veces con más fidelidad, otras tirando de la rica imaginería propia. En cualquier caso, una excusa como otra cualquiera para pasear por algunos de los muchos templos tradicionales de Kioto.

Pero pongámonos en antecedentes. Mi estudio de producción de películas de animación favorito, Studio Ghibli, anunció en 2014 que cerraba sus puertas a la producción de nuevas películas; por diversos motivos en los que no voy a entrar. Se iban a centrar en la gestión de los derechos, las mercaderías y otros activos derivados de las películas producidas desde 1986, con Tenkū no Shiro Rapyuta (El castillo en el cielo), hasta 2017, cerrando con Omoide no Mānī (El recuerdo de Marnie). No, Nausicaä no fue la primera película del estudio. Sí, parece que hay un nuevo proyecto que implica que sí que van a volver a producir películas, con un hipotético estreno en 2020.

Una de las consecuencias del cerrojazo, presunto, a la producción de nuevas películas, fue que algunos de los creativos más dinámicos y jóvenes del estudio se quedaron con ganas de sacar adelante sus proyectos. Y esto llevó al director de la película que nos ocupa hoy, Hiromasa Yonebayashi, junto con otros antiguos animadores de Ghibli, a fundar el Studio Ponoc, cuyo primer largometraje tenemos hoy aquí.

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Yonebayashi dirigió dos películas para Ghibli, ambas, de acuerdo a la costumbre del estudio, con interesantes protagonistas femeninas, Arriety y Marnie. Y ambas tenían otra cosa en común. Estaban basadas en obras de autoras británicas de libros infantiles. Las dos películas tenían buenas cualidades. A mí, Arriety me parece un encanto de película, muy adecuada para el público infantil. Pero, quizá por no ser obras de Miyazaki o Takahata, los directores más emblemáticos del estudio, no tuvieron la repercusión fuera de Japón que merecían.

La nueva heroína, esta vez de Studio Ponoc, también procede, como sus antecesoras, de la literatura infantil británica, ya que es adaptación de The Little Broomstick de Mary Stewart. Y si tenemos en cuenta que la traducción del título japonés nos da literalmente el título en castellano, Mary y la flor de la bruja, ya nos podemos percatar de va la cosa. Sí, aventuras de una jovencita preadolescente que de repente se convierte en bruja.

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La película para mí tiene una serie de problemas. Antes de nada, decir que es una aventura de animación perfectamente razonable para un público infantil, correctamente realizada y suficientemente entretenida. Pero… Primero, si vienes de Studio Ghibli y haces una película de una joven bruja, va a ser inevitable comparar a Mary con Kiki (Nicky en la versión castellana, porque les parecía un nombre con connotaciones obscenas). Y Kiki es una absoluta delicia de película, mucho más original, mucho más profunda conceptual y muy muy muy entretenida.

Por otro lado, en los últimos tiempos, la ausencia de Ghibli no se ha notado excesivamente en Occidente. A nosotros nos llega una fracción de lo que se hace en Japón en el campo de la animación. Hay abundancia de producciones de calidad, que no traspasan sus fronteras. Pero últimamente nos han llegado algunas que nos han satisfecho bastante a la hora de recoger el testigo de Ghibli de presentar personajes con los que empatizamos inmediatamente, muchas veces chicas, heroínas de los cotidiano que nos han encandilado. Sea con la espectacularidad y el romance de la huérfana Mitsuha, sea con la sencillez, el sufrimiento y la honestidad de la recién casada Suzu. Por poner algunos ejemplos. Ambos están muy por encima de la película que hoy nos ocupa. Yo me quedo especialmente con la segunda, aunque sea la primera la que ha recibido más atención mediática y del público.

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Sinceramente, espero que este nuevo Studio Ponoc (“medianoche” en serbocroata) vaya creciendo y progresando. Siempre son venidas las producciones de animación que nos sacan de ciertos caminos trillados de la animación occidental. Ya se nos anuncia que se viene una nueva producción de este joven estudio, con una antología de tres historias cortas, que ya se debería haber estrenado en Japón, aunque no sé si en salas comerciales. Pues veremos,… espero.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro – historieta] Barrio lejano

Literatura

No es la primera vez que traigo a estas páginas un relato gráfico de Jirō Taniguchi. Este autor japonés falleció hace algo más de un año. Ya había leído en su momento un relato con toques fantásticos, que me pareció interesante. Con motivo de su fallecimiento me acerqué a otro de sus relatos, uno reciente. Que tampoco estuvo mal. Pero tenía la sensación de que tenía que acometer la lectura de alguno de sus relatos más representativos. Más conocidos. Y por eso, un día que hojeaba posibles compras entre las estanterías de una librería, vi este volumen y me decidí por él.

Santuario en el Monte Tenjo - Kawaguchiko

Los aspectos sobrenaturales del relato, y algunas cuestiones espirituales que parecen aparecer siempre en las obras de Taniguchi, me han hecho pensar en el Monte Fuji y en el Monte Tenjo, desde donde contemplamos al anterior, ambos considerados santuarios por los sintoístas.

La literatura en torno a las segundas oportunidades está presente en todas las culturas, de una forma u otra. La persona que arrastra un pesar vital y que desearía volver al momento en el que algo se torció en su vida y cambiarlo. Para el protagonista de este relato gráfico, ese momento, cuando tenía 14 años de edad fue el abandono de su padre de su familia. Eso abocó a dificultades en la madre para sacar a sus hijos adelante. Y una amargura vital en el protagonista, que a sus 48 años le está empujando hacia el alcohol y le está alejando de su familia. Con el riesgo de repetir las acciones de su padre. Una visita al viejo barrio donde pasó su infancia antes de volver a su casa tras un viaje de negocios desencadenará un acto inesperado por el que su ser adulto se transportará al cuerpo de su ser adolescente, unas semanas antes del abandono del padre a finales de aquel verano.

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Estamos por lo tanto ante la segunda oportunidad, con la ventaja teórica de saber lo que pasó. El problema es que de qué puede servirte saber qué pasó si no sabes por qué sucedió. Muchas cosas cambian en esas semanas. Se acerca y comienza a salir a aquella chica que le gustó, pero a la que nunca habló. Conoce mejor a ese amigo incondicional, con una vida también problemática. Y sobretodo se interesa por saber por qué su padre, aparentemente feliz, en un matrimonio feliz, con unos hijos a los que quiere, va a abandonar a su familia. Y sobre todo, si podrá evitarlo.

El conjunto funciona como un ejercicio de introspección. Como un examen de conciencia para ese trabajador de mediana edad en una gran empresa que ha perdido el rumbo de su vida, si es que lo ha tenido claro en algún momento. ¿Se puede viajar al pasado para cambiarlo y reescribir el futuro? Si hacemos un repaso a lo que conocemos en la literatura o en otros géneros de ficción como el cinematográfico o el televisivo, la mayor parte de los autores oscilan entre dos posturas. O bien el tiempo, o algunos de sus acontecimientos claves, están fijados y no se pueden cambiar hagamos lo que hagamos, o la alteración de los acontecimientos del pasado acabarán por producir efectos colaterales inesperados. Y en muchas ocasiones, indeseados. Pero al fin y al cabo Taniguchi va por otro lado como digo. Lo importante para él es qué va a ser de Hiroshi en el futuro. En lo que está por escribir, en lo que no se puede predecir. Pero que va a estar profundamente influido por las decisiones que tome.

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Un libro para leer con calma. Uno tiene la tendencia a leer la historieta, el relato gráfico, como lo queráis llamar, con rapidez. Pero puede ser un error. En esta ocasión, aunque podría haberlo consumido en unas pocas tardes, extendí su lectura durante unas semanas. Y tiene sentido hacerlo así. De alguna forma, acompasas el tiempo de lectura al tiempo de la acción interna del libro. Y este te llega en sus contenidos de forma más profunda. Y lo he encontrado altamente recomendable. Dicho está. Aunque inevitable dejará uno espeso poso de melancolía en el ánimo del lector.

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[Cine] The Party (2017)

Cine

The Party (2017; 13/20180223)

Separo esta película de mi ritmo habitual de comentarios. Durante los dos últimos meses, la mayor parte de las películas que hemos visto estaban relacionadas con las candidaturas a los Oscars, que se entregarán el próximo domingo 4 de marzo. Será ya en la madrugada del 5 de marzo en España. Dado que en esta edición, las películas oscarizables se han estrenado muy próximas en el tiempo… ha sido un agobio.

Pero este viernes pasado decidimos escaparnos a ver una película que nada tiene que ver con esta vorágine. Dirigida por la poco habitual Sally Potter, la historia tiene un olor a drama teatral, pero en realidad es un guion escrito para la pantalla grande que se transforma en una ácida comedia negra.

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El parlamento británico y alrededores; no faltan puyas a la eficacia/ineficacia de la política parlamentaria, con Kristin Scott Thomas como defensora y Patricia Clarkson como cínica crítica.

Janet (Kristin Scott Thomas), casada con Bill (Timothy Spall), el hombre que la ha apoyado en su carrera política desde siempre, celebra su nombramiento como ministra de sanidad del gabinete en la sombra del principal partido de la oposición británico. Por ello, va a realizar una pequeña fiesta en casa con unos amigos. Estará su amiga April (Patricia Clarkson), con su último acompañante, un esotérico y redicho alemán llamado Gottfried (Bruno Ganz). También otra amiga, profesora universitaria de estudios sobre la mujer, Martha (Cherry Jones), que viene acompañada por su pareja, Jinny (Emily Mortimer). Y está invitada también Marianne, amiga y subordinada, que no aparece, aunque si lo hace su marido, un ejecutivo del mundo financiero, Tom (Cillian Murphy). Pero lo que se presumía una reunión amable y alegre, dará lugar a una serie de confesiones que pondrán patas abajo el mundo de los siete reunidos. Y de la octava ausente.

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Sátira mucho más mordaz de lo que parece a simple vista de una burguesía progresista, que arrastra una serie de pecados derivados de la hipocresía con la que se mueven en sus relaciones. El feminismo, lo políticamente correcto, los roles en la pareja, la infidelidad, la acción política,… todos estos conceptos serán puestos en solfa por una película que en sí mismo es claramente más progresista que mucho de los que presumen de esta cualidad personal o política. Rodada en un austero pero eficaz blanco y negro, este breve largometraje de poco más de 70 minutos de duración, descansa en su buenísimo reparto, un conjunto de intérpretes británicos con alguna incorporación norteamericana, irlandesa y alemana, que aporta una solidez tremenda. Intérpretes que además muestran una versatilidad tremenda. Si todos ellos están fenomenales, las carcajadas más notables las arranca un inspirado Bruno Ganz encarnando al posmoderno místico más vacío que podamos encontrar. Quien puede pensar que lo mismo ha interpretado a un ángel que al mismísimo Adolf Hitler a lo largo de su carrera.

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Película que se ha colado de rondón por la cartelera, que no ha contado en ninguna quiniela para premios al uso, que no tiene candidaturas de ningún tipo, y que sin embargo probablemente es de lo más interesante, si no lo más interesante, que se pueda ver en estos momentos en las pantallas grandes española. Cosas que pasan.

Por cierto, ¿será consciente cierto director español de que su cena de amigos es una memez en plantemiento, desarrollo y resolución comparada con esta?

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Perfectos desconocidos (2017)

Cine

Perfectos desconocidos (2017; 522017-2012)

No es la primera vez que de una película reciente italiana se realizan distintas versiones para el mercado español y para otros países. En general, se trataba de adaptaciones de novelas románticas, sumamente indigestas salvo que seas una adolescente un poco lela a quien le guste llenar los puentes europeos de candaditos. Pero aquí tenemos a Álex de la Iglesia sumándose al carro de esta moda, trasladando a España uno de las grandes éxitos del cine italiano de los últimos años, que no me consta que se haya estrenado en nuestro país.

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El escenario de la película parece un ático con una esplendida terraza, probablemente sobre las calles de Madrid. Bueno… nos bastará con un atardecer desde la terraza del Círculo de Bellas Artes de la capital para ambientarnos.

Un grupo de amigos, tres parejas y uno que viene solo, se reúnen a cenar. Se conocen de hace tiempo, y resulta evidente que las parejas más veteranas arrastran ya el cansancio de los años de vida en común. Al comenzar la cena, tras una discusión sobre los secretos que se tienen o no se tienen, alguien propone que dejen los teléfonos móviles en el centro de la mesa, y que todos los mensajes que se reciban sean compartidos con todos. Lo que claramente augura la catástrofe colectiva. Mientras. En el exterior, la luna se eclipsa…

Hace tiempo que de la Iglesia dejó de interesarme. Realmente, películas suyas que realmente me gusten apenas hay dos. Las demás están entre el pasable y el no me gustan. Aquí se embarca en la tarea de adaptar la película de otros… y creo que no le sale bien. Las situaciones resultan  predecibles, muy muy muy predecibles, y el giro final… pues la verdad que qué queréis que os diga. No lo cuento por no destripar la película a posibles espectadores. Pero me parece resuelto de una forma un poco cutre. Hay gente que dice que se ha reído con esta comedia presuntamente ácida. A nosotros, alguna sonrisa se nos formo en algún momento puntual, pero nada más.

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Y a todo esto, un reparto que no he mencionado, pero que no ayuda. La pareja formada por Belén Rueda y Eduard Fernández son lo mejor de la película; mi acompañante a ver la película comentó que este último está bien hasta cuando está mal. Juana Acosta tiene que bregar con un ingrato papel de histérica… lo que es una pena porque en otras ocasiones la hemos visto con buen tono. Eduardo Noriega y Pepón Nieto siempre hacen el mismo papel… no han cambiado en 20 años. A Ernesto Alterio no le he visto nunca un buen trabajo. Y Dafne Fernández… pues esta muy maciza, pero no vale gran cosa como actriz. Vamos que el reparto tampoca ayuda.

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Desconozco como estará resuelta la versión italiana; tal vez hayan resuelto con más gracia esta situación que no resulta a estas alturas tan original como parece. Es muy posible que esta película sea un forma de sacar más rentabilidad a la idea original, de la que sus creadores italianos se llevarán un tajo. Es más fácil que el público español vaya a las salas de cine si lo firma de la Iglesia con un reparto popular, que si el director y el elenco son italianos, por lo que la maniobra comercial es clara. Pero me huelo a que lo mejor, para quienes nos gusta el cine, es que nos hubieran permitido valorar el original. En cualquier caso, sigo sin encontrar películas patrias que me convenzan en exceso. Tengo la sensación que este año he tenido particular mala suerte con mis elecciones. Veremos que dicen las estadísticas de final de año. Dentro de una semana lo veremos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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