[TV] Cosas de series; desinfle mejicano mientras la tercera edad sigue “en forma”

Televisión

He entrado en una etapa en la que la mayor parte de las series que veo son comedias de situación o, en general, series con episodios de corta duración entre los 22 y los 35 minutos. Hoy os voy a comentar dos series que han entrado en sus segundas temporadas con distinta fortuna.

Cuando las relaciones y los amoríos involucran a personas de cierta edad, se suelen denominar romances, dramas o comedias “otoñales”,… pues dediquémosles algunos paisajes realmente otoñales.

Un hallazgo afortunado de hace un año fue la serie mejicana La casa de las flores. Los avatares y devenires de la familia de la Mora fueron una agradable sorpresa en la que se mezclaba el humor, el esperpento, cierto grado de denuncia social, una cuidada presentación visual, un guion ágil y divertido y unas interpretaciones en estado de gracia. Casi supo a poco. Y muchos esperábamos con ganas una segunda temporada. Sin embargo, llegada esta, no me ha sabido lo mismo, ni mucho menos. Con la pérdida de una de sus principales protagonistas, aun siendo un reparto coral, el peso ha caído en gran medida en Paulina (Cecilia Suárez), cuya interpretación del papel, en dosis razonables era un logro, pero en dosis excesivas puede hacerse canina. Por otra parte, la historia quizá no ha dado para mucho más, y lo que había que contar en esta segunda temporada no daba para los diez episodios que ha durado. Además, las tramas paralelas, especialmente la de los “pitufos” me han parecido pobres. Mi opinión es que la serie se ha desinflado bastante sobre las expectativas levantadas, una vez perdido el factor sorpresa y sin haber encontrado un motor para la acción con suficiente garra.

Sin embargo, The Kominsky Method, que llegó casi con un tono anecdótico, esta comedia de situación sobre dos cascarrabias ancianos del mundo del espectáculo, ha ido cogiendo momento, y ha alcanzado momentos estupendos en condición de comedia que puntualmente trata temas serios e incluso dramáticos. Si la anterior se hacía larga, esta se hacía corta. De hecho… da la sensación de que ha sido una temporada inacabada. Que su final no ha sido un cliffhanger sino que la han cortado cuando han llegado al capítulo que tocaba y que la continuidad argumental quedaba suspendida. Muy buenas interpretaciones, mucho ingenio en los diálogos y muchos guiños a la historia del cine y la televisión de sus intérpretes, hacen de ella una serie muy disfrutable.

[Cine] A rainy day in New York (2019)

Cine

A rainy day in New York (2019; 50/20191015)

Estamos ante la película anual de Woody Allen que debería haberse estrenado en 2018. Sin embargo, en medio de la vorágine del movimiento #metoo, movimiento que considero justificado en un gran número de casos y sobre el que creo que todavía hay situaciones reales de abuso contra las mujeres que no han salido todavía a la luz, alguien desempolvó cuestiones sobre el director de hace 25 años. Cuestiones que se trataron en su momento, incluso en el sistema judicial, pero que se desestimaron por los fiscales encargados de la investigación, decisión influida por la improbabilidad que señalaron los servicios sociales de que los presuntos abusos se produjeran. El hecho de que fueran cuestiones antiguas y desestimadas tras investigación, cosa que no se había producido con muchos de los casos que legítimamente denuncian en el movimiento #metoo, no impidió a Amazon, su distribuidora, aparcar la película por miedo a la mala prensa. Algunos intérpretes de la película también tuvieron miedo a ver manchada su reputación y empezaron a donar el salario cobrado por la película y acciones similares. Pero parecen más acciones derivadas de una presión colectiva que de una convicción sobre las acusaciones. A partir de aquí… sobre el caso,… yo no tengo una opinión clara, pero aunque no simpatice con todas las actuaciones personales de Allen, no creo que esté en la misma posición que otros acusados del movimiento #metoo. Demasiado embarradas las relaciones familiares de ese grupo como para desbrozar los intereses de cada cual.

La sección de Egipto del Met, el MoMA, Central Park o los garitos del Village o del SoHo son algunas de las localizaciones de la película, tan homenaje a Nueva York como muchas otras películas d

El caso es que finalmente Allen recuperó los derechos de distribución de la película que ha llegado a los cines como decía un año después de lo previsto. Y nos cuenta cómo dos universitarios, un niño pijo neoyorquino (Timothée Chalamet) y la hija de papá de un banquero del sur de los EE.UU. (Elle Fanning), que estudian en la misma universidad de Nueva Inglaterra, van a pasar un romántico día en Nueva York, que se tuerce de formas insospechadas. Aunque no necesariamente para mal. Especialmente cuando otras personas, atractivas, se crucen en el camino de él (Selena Gomez) o de ella (Liev Schreiber, Jude Law o Diego Luna).

Hace tiempo que venimos considerando que las película actuales de Allen son obras menores comparadas con los clásicos que podemos encontrar en su obra. En esta comedia romántica, incluso sus temas tradicionales aparecen mucho más moderados, apagados o casi ausentes. Estamos más ante el despiste vital de un joven de 21 años y la ambición todavía no correctamente encarrilada de su novia, en una relación más circunstancial que profunda, y cómo un día de lluvia y experiencias les puede llevar a cambiar su forma de entender las cosas. El caso es que la historia es simpática, muy entretenida. La película se mueve con ritmo.

Y las interpretaciones, sin ser de gran nivel, son suficientes para sacar adelante la misión encomendada. Ciertamente, Chalamet me parece que no está al nivel que muchos proclaman, que todavía tiene recorrido de mejora. Fanning está solvente aunque no a su máximo nivel. Y Selena Gómez es quizá la sorpresa, puesto que actúa con desparpajo, generando mucha empatía con su personaje. El resto del reparto tienen pequeños papeles que desempeñan con oficio.

¿Es recomendable? Pues sí, si quieres pasar un rato entretenido y no le has cogido, como muchos, manía al director. Dura muy poco más de hora y media y te arrancará más de un sonrisa. Sin más pretensiones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en el aire] Películas japonesas en vuelo

Cine

Ya lo he hecho en otras ocasiones en mis viajes al Asia oriental; aprovechar estos largos vuelos para ver películas asiáticas, que pueden estar bien, pero que difícilmente van a llegar a las carteleras españolas. Y teniendo en cuenta que los billetes de nuestro reciente viaje a Japón los compramos a ANA (All Nippon Airlines),… pues teníamos que hacer repaso a película japonesas. Los compramos a ANA… pero lo cierto es que de los cuatro vuelos, los dos de ida los hicimos con Lufthansa, y de los de vuelta, solo uno lo hicimos con ANA, el otro fue con Brussels Airlines.

Lo habitual es que en vuelos nocturnos veamos como mucho una película. Intentamos dormir todo lo que podemos para minimizar los efectos del desfase horario. Pero en los vuelos diurnos podemos llegar a ver tres películas; en estos, evitamos dormir también para combatir los efectos desagradables del llamado por muchos jet lag. Aunque en las más de once horas que dura el viaje de Tokio a Bruselas había tiempo para más largometrajes… tres es el tope que puede soportar mi capacidad de atención. Paso a comentar lo que vi… aunque adelante que fue bastante menos interesante que en otras ocasiones.

Un largo viaje hasta Japón, en el que hay que atravesar nueve usos horarios, aunque la diferencia horaria sea “sólo” de siete horas, por las modificaciones introducidas en nuestros horarios. Ellos llevan hacen coincidir la hora solar con la hora oficial.

En el viaje de ida, Lufthansa nos ofreció un menú más limitado en número de películas asiáticas. Pero como fue vuelo nocturno, con una que nos sirviera para dejar que la oscuridad nos alcanzase, o nosotros alcanzásemos a la oscuridad, era suficiente. Elegí Kugatsu no koi to deau made [九月の恋と出会うまで], que podría traducirse como Hasta que encuentre el amor en septiembre. Es una película romántica en la que una joven recibe mensajes del futuro cuando se traslada a un nuevo y agradable apartamento. Al mismo tiempo conoce a un inquilino vecino, con el que comienza una relación de amistad, algo más en el caso del chico, y al que confía el tema de los mensajes. Es una película “de buen rollo” y buenos sentimientos, bastante previsible, pero que maneja muy bien en su guion las posibles paradojas del viaje o la comunicación en el tiempo, con una resolución satisfactoria a todos los niveles. Está dirigida por Yamamoto Toru, y protagonizada por Kawaguchi Haruna y Takahashi Issei.

En el vuelo de vuelta, ANA tenía un menú un poquito más amplio de películas japonesas. Muy recientes. La primera que vi fue Diner, así, con el título en inglés. Una joven solitaria y desarraigada se ve obligada a trabajar para una organización criminal en un restaurante, cuyo chef es también un asesino profesional, y los clientes,… pues algo parecido. La esperanza de vida de las camareras en el restaurante es más bien,… escasa. Película de aspecto visual muy abigarrado, no especialmente gótico, porque tiene una estética más de neones y cyberpunk, aunque no pueda adscribirse a este género. Un exceso de esos que a veces se dan en el cine japonés y que a mí se me atragantan un poco. O bastante. Está dirigida por Ninagawa Mika, y protagonizada por Tamashiro Tina y Fujiwara Tatsuya.

Hace unos años, Yamada Yōji osó hacer una nueva versión de Tōkyō monogatari de Ozu Yasujiro, obra maestra del cine nipón en los años cincuenta del siglo XX. La vi. No estaba mal, pero me pareció innecesaria, no aportaba nada a la obra original. Pero no sólo fue eso,… hizo rodó una secuela, que también llegó a la cartelera española y que también vi. Y que se dejaba ver… pero realmente era como si ya no tuviese que ver con la película de Ozu… y casi tampoco con la primera de la serie de Yamada. Y me encuentro con que hay una tercera película, Tsuma yo bara no yō ni: Kazoku wa tsuraiyo III [妻よ薔薇のように: 家族はつらいよIII], que en inglés han traducido como What a wonderful family; my wife, my life. O sea, qué maravillosa familia; mi esposa, mi vida. Nuevamente una película costumbrista, que si no fuera porque es japonesa y actual, me sonaría a alguna de las películas españolas de hace un tiempo. Llevadera, sin más. Con un reparto coral, la protagonista, por decirlo de alguna manera, es Natsukawa Yui. Una actriz que creo que puede dar mucho más de lo que puede dar en una película de estas características.

Y la última película que vimos fue The Fable, así con el título en inglés, una película en la que a un asesino a sueldo infalible se le ordena que se tome una “excedencia” de un año en Osaka, en la que no debe matar a nadie. Pero, por supuesto, las cosas se complicarán y acabará metido en complicaciones. Película de acción en tono de humor, que se deja ver, pero que flojea por varias costuras, y también es bastante previsible. Dirigida por Eguchi Kan, está protagonizada por Okada Junichi y Yamamoto Mizuki, muy sosita esta chica, con una divertida Kimura Fumino, en un papel secundario pero que es la que mejor la hace y la que nos sabe a poco.

No ha sido una gran cosecha. Qué se le va a hacer. Pero ayudó a hacer el viaje más llevadero. ¡Por Amaterasu y los ocho millones de kami, qué larga es Siberia!

[Cine] Once upon a time… in Hollywood (2019

Cine

Once upon a time… in Hollywood (2019; 42/20190819)

El comentario de esta película tendría que haber sido el sábado,… pero estuve muy liado. Y ayer me olvidé y me fui a las recomendaciones fotográficas. Así que va hoy, lunes. Pero había empezado ya a prepararla. Voy a adelantar algo. En mi comentario a la película que la precedió en este Cuaderno de ruta, sucedía que aunque aquella película nipona tenía un nivel de interpretación y realización normalitos, el conjunto era más que la suma de estas partes, y me parecía muy notable. En esta ocasión, con la última producción de Quentin Tarantino, me ha pasado totalmente al revés. Aunque es innegable la elevada calidad del realizador y de los intérpretes que participan en esta película, el conjunto me resulta… normalito. Nada que me lleve a recordarlo como esa obra maestra que algunos críticos y comentaristas nos habían anunciado. De verdad, que me resulta difícil pensar que la mayor parte de los críticos y comentaristas de cine profesionales, los que se ganan la vida con ello, no estén untados por las distribuidoras.

No sabía muy bien con qué fotos acompañar. Pero estos días estoy ultimando y afinando mi galería dentro de la página web de ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), y he optado por adelantar algunas de las fotografías que contendrán, con escenarios muy cinematográficos por motivos muy diversos. Aunque no sea ese el motivo por el que las he elegido para la galería. Cuando la haga pública, ya os cuento.

Se supone que esta comedia más o menos disparatada, esta propuesta de historia alternativa al Hollywood del verano de 1969, es el homenaje definitivo de Tarantino al cine y a la capital del cine. Siguiendo las andanzas de un actor mediocre pero popular, venido a menos, (Leonardo DiCaprio) y su doble especialista en las escenas de riesgo, reconvertido en ayudante para todo (Brad Pitt), vamos recorriendo el ambiente de Hollywood al final de los años 60, con un punto de anclaje histórico como referencia principal, el asesinato de Sharon Tate (Margot Robbie) y otros de sus amigos a manos de Charles Manson (Damon Herriman) y su banda.

Construye Tarantino sobre esta base un retablo animado en el que los distintos cuadros son distintas situaciones que hacen referencia a aquella época y que andan plagadas de nombres ilustres de la interpretación en pequeños papeles, algunos prácticamente cameos. Es como si Tarantino hubiera llamado a todos sus amigos para echar unas risas y pasar un buen rato. Algunos de esos cuadros tienen más enjundia y otros menos, mezclando personajes y situaciones históricas con otras ficticias. Pero todos tienen en comun la presencia de los tres personajes en torno a los que pivota la acción, el actor, el especialista y Sharon Tate. Todo ello, hasta desembocar en un notable final, muy tarantinesco, que reconozco que ayuda a salvar la nota general de una película, que iba dando bandazos entre los interesante y lo inane, con un metraje que en un momento dado empieza a parecer claramente excesivo.

Las interpretaciones recaen sobre todo en los tres mencionados papeles principales, de los que DiCaprio y Robbie hacen interpretaciones suficientes y adecuadas pero no memorables, actuando Brad Pitt como auténtico robaescenas. Muy superior a su compañero de fatigas. Margot Robbie vale más de lo que muestra en esta película, que es de las que lastran su talento “por culpa” de su vistoso físico, que es lo que la película resalta. Entre todos los demás,… son papeles pequeñitos que apenas afectan al conjunto, quizá con la excepción de Margaret Qualley, una de las varias hijas de alguien famoso que participan en la película y que, puesto que le dan más minutos que a otros en la pantalla, los aprovecha apuntando muy buenas maneras. Esta chica es la hija de Andie MacDowell, quizá no tan guapa, pero mucho más expresiva e interesante como actriz.

En su conjunto, resulta entretenida, y se puede ver sin problema como un entretenimiento veraniego más que razonable. Pero todo el talento puesto en esta producción no suma ni produce las sinergias suficientes para producir esa película memorable, presunta obra maestra, que desde mi punto de vista no está por ahí ni por asomo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] El cuento de las comadrejas (2019)

Cine

El cuento de las comadrejas (2019; 37/20190715)

Juan José Campanella tiene en su haber una serie de largometrajes, no muchos, la verdad sea dicha, que concitan habitualmente la unanimidad de público y crítica, con valoraciones muy favorables. Con gran capacidad para tocar la fibra sensible de los espectadores, cualquier estreno que lleve su nombre merece nuestra atención. Bien es verdad que también lleva en su haber un montón de televisión gringa, y de otros países, que una vez es mejor y otras “no tan mejor”. Pero bueno… creo que su más oscarizada película forma parte de forma inherente e imborrable de la historia personal de muchos de nosotros. Incluso si nos despierta una profunda melancolía por motivos concurrentes aunque ajenos a la propia película. Cosas.

En cualquier caso, el anuncio del estreno de una nueva película del argentino genera expectativas. Elevadas expectativas. En esta ocasión, con un reparto muy notable (no, no sale Darín, os pongáis como os pongáis; de hecho se rumorea que son muchas la películas argentinas en las que nunca ha trabajado Darín, aunque España entera no se lo crea), se plantea una nueva versión de una película de los años 70, que tuvo la mala fortuna de ser estrenada coincidiendo con el golpe militar que llevó a la dictadura de triste recuerdo. Una película de terror que nunca debió ser estrenada como tantas dirigidas por los militares del mundo entero.

No he tenido ocasión de viajar al Cono Sur todavía… y no por falta de ganas. Así que ilustro la entrada con unas fotos de hace unos meses, realizadas con película tradicional, por Zaragoza. Probablemente el lugar del mundo en el que el idioma castellano o español tiene una entonación más diferencia, más distinta, que el de Buenos Aires y argentina en general.

Mara Ordaz (Graciela Borges) es una anciana actriz, recluida en un caserón con su discapacitado marido, Pedro (Luis Brandoni), uno de los directores de cine que la dirigió en su época gloriosa (Oscar Martínez) y el guionista de aquellas películas (Marcos Mundstock). Viven amándose/odiándose con una mezcla de nostalgia/rencor, alejados del mundo. Hasta que llega un tiburón inmobiliario (Nicolás Francella), acompañada de una bella escribana (Clara Lago), léase notaria para los castellanoparlantes de la orilla oriental del Atlántico, que pondrá patas arriba el delicado equilibrio de esta comunidad.

El tono de la película, desde los primeros instantes nos indica dos cosas. Por una lado, que es un ejercicio de autorreferencia hacia el mundo del cine y del artisteo, la típica historia de amor/odio entre directores/escritores hacia/contra los intérpretes de sus obras. Por otro lado, estamos ante una comedia que fácilmente va a derivar al humor negro… como así sucede, acercándose hacia aquella que considero la más inspirada de las comedias de Frank Capra. En los inicios del filme, asistimos a una serie de diálogos en donde las puyas verbales son constantes e ingeniosas, son diálogos que transcurren con rapidez, y establecen los antagonismos entre los personajes con facilidad. Pero llega un segundo acto, con un tono más dramático, en el que la película pierde fuelle, especialmente después del vivaz comienzo. La película irá recobrando pulso, aunque sin llegar a los niveles iniciales, especialmente porque se hace previsible. Termina dejando buen sabor de boca, pero con la sensación de que podría haber sido mucho mejor.

Por donde brilla es en el lado de la interpretación. Los seis personajes principales están muy bien interpretados. Incluso Lago, una actriz que con el tiempo ha resultado más del montón de lo que parecía que podía ser, está a un buen nivel. Y parece que es capaz de interpretar con más soltura y desparpajo hablando en porteño que en castellano.

Como conclusión, lo ya dicho. Deja muy buenas interpretaciones, buen sabor de boca y algún momento inspirado en el plano de la comedia. Pero falla un poco justo donde Campanella es más esperado, en el lado del drama de sentimientos que te dejen el alma tocada. No obstante, es una película recomendable, más si tenemos en cuenta la relativamente triste situación de la cartelera veraniega.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The dead don’t die (2019)

Cine

The dead don’t die (2019; 36/20190709)

Como viene sucediendo en los últimos años, nos está costando encontrar motivación para ir a las salas de cine durante el verano. Una programación pobre, un maltrato a las versiones originales en cuanto a disponibilidad horaria y permanencia en cartelera, y cierto escepticismo que se ha ido desarrollando hacia cierto tipo de producciones, hace que nos cueste, o por lo menos a mí, tomar la decisión de afrontar el calor de este tórrido verano para ir a las únicas salas de cine donde se exhiben versiones originales. Cada vez soporto menos los (horribles) doblajes de las películas, frente al orgullo sobre los mismos que muestran en ocasiones diversos componentes de la industria en España, más preocupados por el dinero que por la cultura o el respeto a la obra.

Había que buscar un cementerio… y porqué no el de Malmo, que sirve también de parque. Pero de dónde van a salir los “no muertos” si no es de un cementerio.

Y en estas estamos cuando recibo la propuesta de ir a ver la última de Jim Jarmusch, director de quien he visto cosas estupendas, pero también pestiños pedantes y pretenciosos que no me han convencido, me cuenten lo que me cuenten algunos críticos. Se tuvieron que emplear a fondo para convencerme en ir a ver una, la enésima, de zombis.

Afortunadamente. A mí esta película me suena a divertimento entre amigos. Lo bueno es que a mí me divirtió con carácter general. Una pequeña población del medio oeste americano en la que se enfrentan, como en el resto del mundo, aunque eso no lo vemos, a un apocalipsis zombi. Con el jefe de policía (Bill Murray) y sus ayudantes (Adam Driver y Chloë Sevigny) al frente. Y la peculiar dueña de una funeraria (Tilda Swinton). Todo ello visto a través de los ojos del automarginado del pueblo (Tom Waits) y con una serie de rupturas indirectas de la cuarta pared o autorreferencias a la propia película y a otras películas, tanto del propio Jarmusch como de otros directores habituales del género. O de otros géneros.

Como digo, tiene toda la apariencia de un divertimento. Jarmusch y varios de los actores que han aparecido en sus anteriores películas, más una serie de actores y actrices que hace pequeños papeles, cameos en algún caso, irreconocibles si se esconden tras las pintas de un zombi, se han juntado y se han divertido haciendo una película que, a pesar de estas circunstancias no es banal. Puesto que en diversos detalles a los que se suma la declaración final de Hermit Bob (Waits), comprobamos que es una nueva crítica hacia esa América profunda adocenada, pasiva políticamente o votante de monstruos como quien les gobierna en estos momentos, como crítica es ante los desmanes medioambientales del capitalismo y las mentiras gubernamentales descaradas sobre los mismo, ante todo lo cual esta película de Jarmusch es una declaración de que mejor todos muertos a seguir como estamos.

Tampoco creo que pase a la historia del cine de forma especial. Pero si acudes con el estado de ánimo adecuado, y prestas atención a las distintas referencias del filme, te lo pasas bastante bien. Lo mejor de todas formas,… Tilda Swinton, que va a lo suyo, con acento escocés, y una salida de escena propia de los mejores tiempos de los Monty Python.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Unicorn Store (2017)

Cine

Unicorn Store (2017; 25/20190417)

Estamos nuevamente en crisis cinematográfica. Nos cuesta encontrar películas a las que acudir… o los horarios que nos ponen últimamente los exhibidores para las versiones originales son malos para nosotros por diversos motivos. En cualquier caso, hoy voy a traer un estreno que hay directamente a Netflix.

Si comentaba el domingo que me estoy planteando el libro de fotos del reciente viaje a París en blanco y negro, lo cierto es que haré una excepción con el bloque Disneyland Paris, que irá en color. Probablemente. Puedo cambiar de idea.

El 25º estreno que he visto este año corresponde a la primera película de Brie Larson como directora que, en un absoluto “juanpalomo”, ejerce también de productora, es decir en lugar de cobrar un fijo cobrará según beneficios, y de protagonista de la película. Los pronósticos sobre la película eran ominosas. Rodada en 2017, tuvo una fría acogida en los festivales de cine independiente, y no había encontrado todavía distribuidor. Pero bueno, dada la repercursión mediática que ha tenido recientemente la pareja Larson – Samuel L. Jackson, que también tiene un papel en este largometraje cortito, en cierta película superheroica, Netflix la rescató del olvido.

Argumento buenrollista de aspirante a artista (Larson), que se vuelve a su casa con el rabo entre las piernas ante el rechazo de su profesor de arte favorito a su obra. Y aquí tendrá que lidiar con su familia y con la decisión de que hacer en la vida. A lo que le ayudarán un noviete que se acabará echando (Mamoudou Athie ) y un ser fantástico (Samuel L. Jackson ) que vende unicornios.

No os voy a someter a la tortura de un comentario prolongado. La película es bastante mala. No es indigerible, pero carece de ritmo, es totalmente previsible, e interesa más bien poco. Larson, que ha demostrado ser una excelente actriz, se nos presenta como una extremadamente mediocre cineasta, sin la menor idea original, y encima se dirige a sí misma de forma fatal, en el peor papel que le he visto a esta chica como intérprete. No ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Green Book (2018)

Cine

Green Book (2018; 09/201900204)

Película oscarizable, que venía precedida de excelentes críticas, algunas tan entusiastas como para considerarla una de la “tapadas” para recibir la famosa estatuilla. Candidata a mejor película, a mejor actor principal y de reparto, sorprendente que alguien considere que hay diferencia de importancia entre los dos en el argumento, al guion original y al montaje, ya comentaré mi impresión al respecto al final. Lo que más sorprende es esta película está dirigida por Peter Farrelly, uno de los hermanos que en su momento dirigieron algunas de las más infames comedias de los últimos decenios.

Los protagonistas de la película de hoy viven, salen y regresan a Nueva York en su viaje. Así que nos daremos un paseo fotográfico por la Gran Manzana. En concreto por la entretenida High Line, en el West Side de Manhattan.

Pero vamos a lo que importa, que es decir que nos cuenta una historieta basada, no sé si con precisión o más bien con relajo hacia la verdad, en la relación entre el pianista clásico y de jazz Don Shirley (Mahershala Ali) y el que fue su chófer y guardaspaldas, más tarde actor de reparto en distintas producciones de cine y televisión, curiosamente haciendo de mafioso, Tony “Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen). Hay que decir que la historia está basada en lo que ha escrito uno de los hijos de este último personaje. Pero básicamente es una reconstrucción de uno de los viajes que realizaron por el profundo sur de los Estados Unidos en una época de fuerte discriminación racial. Suponiendo que haya dejado de existir.

Con una realización muy académica, muy correcta en los aspectos técnicos y visuales, y un buen diseño de producción con una excelente ambientación de la época, el director confía el éxito de la función en un guion con unos muy buenos diálogos, y en la excelente química entre los dos protagonistas, también excelentes profesionales de la interpretación. El resto del reparto tiene escasa importancia. Aparece de vez en cuando por ahí, desaprovechada, Linda Cardellini. Una actriz poco reconocida, quizá por su trayectoria fundamentalmente televisiva. Pero que creo que tiene madera para haber hecho o hacer en un futuro mejores trabajos. Y que además es de las que, con la edad, cada vez resultan más atractivas.

Película amable, buenrollista, sobre dos personajes con mucha menos importancia histórica de la que se nos presenta (Shirley fue un pianista virtuoso técnicamente pero que tampoco aportó grandes cosas ni a la música clásica ni al jazz), y que se ve con mucho agrado. Yo no la he visto tan oscarizable. Y aunque se anuncia la estatuilla a Ali como actor de reparto, será injusto porque es claramente tan protagonista como Mortensen, y es en esa categoría donde tendría que estar compitiendo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; de adolescentes va la cosa

Televisión

Dos series muy distintas, con adolescentes como protagonistas. Pero ya digo, con un tono y enfoque tremendamente dispar. Para todos los gustos.

En primer lugar tenemos la serie británica Derry Girls. Serie que llega a Netflix un año después de su emisión por una cadena televisión convencional en su país de origen. Y ha sido una de las más agradables sorpresas que nos ha deparado la televisión el año pasado. Para los que no se cosquen, Derry es una población en el Úlster, o Irlanda del Norte, puesto que hay condados del Úlster que pertenecen a la República de Irlanda, y que oficialmente recibe el nombre de Londonderry. Pero durante los años del conflicto armado entre el IRA y el gobierno británico, fue uno de los focos más duros del conflicto, donde los choques entre católicos republicanos y protestantes unionistas, y las fuerzas armadas británicas, fueron más duros. La ciudad es denominada Derry por católicos y por la República de Irlanda, que es el nombre tradicional de la ciudad, mientras que los protestantes y las autoridades británicas la denominan Londonderry.

Fotográficamente nos pasearemos por la República de Irlanda, que no tiene las mismas connotaciones que los condados irlandeses del Úlster, pero bueno… es que allí no he estado.

Y en este “paraíso” que fue en los primeros años 90, con el conflicto muy recrudecido, encontramos a un grupo de chicas adolescentes, de 16 años, católicas que asisten a un colegio de monjas, que además de convivir con este ambiente de conflicto, tienen que sacar adelante los conflictos propios de la adolescencia. A esto se une la presencia de un chaval de su misma edad, primo de una de ellas, que es matriculado en su colegio, único varón entre todas las chicas, porque por su condición de inglés, las autoridades escolares temen que salga mal parado si asiste a un colegio de chicos.

Tradicionalmente, en Irlanda del Norte los católicos han ocupado los escalones más bajos de la escala social, uno de los motivos que han realimentado los conflictos, además de los políticos y religiosos, por lo que nos encontramos en barriadas obreras y con un nivel sociocultural bajo. Y en medio de todo esto, su creadora Lisa McGee nos ofrece una desternillante comedia que sabe a muy poco con sus seis episodios de apenas 25 minutos de duración, en la que afortunadamente abandona todo intento de “corrección política”, tan nefasta últimamente para la creatividad artística como los peores autoritarismos. Porque aunque el humor de esta serie se mete con todo y con todos, lo hace de forma inteligente, y manteniendo una constante empatía con las jóvenes adolescentes, y su primo, absolutamente inconsecuentes hasta la médula consigo mismas, como es propio de la edad, al mismo tiempo que pone en solfa la propia sociedad dividida de Irlanda del Norte. Muy destacable su actriz protagonista, Saoirse-Monica Jackson, que está muy bien acompañada por todo el reparto.

Por otro lado, desde Japón nos llega la enésima adaptación a una serie de acción real de una serie de historietas, Koi no tsuki [恋のツキ], difundido en Netflix con el título internacional de Love & Fortune. Esta es una de esas series japonesas que despistan. Por su planteamiento, y procedente del mundo del manga, dan la impresión de que van a estar dirigidas a un público adolescentes. Pero luego te encuentras con temas delicados, adultos y complejos.

En esta historia conocemos a Wako (Eri Tokunaga ), una mujer de 31 o 32 años, que lleva cinco o seis viviendo con su novio en un modesto apartamento, y que tiene un modesto empleo en un cine pequeño, dedicado a películas menos comerciales. Casi lo que antaño llamábamos un cine de arte y ensayo. A Wako le gusta mucho el cine. Pero por lo demás está sumida en rutinas que no la satisfacen, y está empezando a escuchar con fuerza el tic-tac de eso que en las mujeres treintañeras se suele llamar con frecuencia “el reloj biológico”. Y en estas está cuando conoce a un muchacho de 15 años, Yumeaki Iko (Fūju Kamio), también aficionado al cine y con el que conecta… demasiado. Hasta llegar a la intimidad física. Generando un lío fenomenal en su vida y en la de quienes la rodean. Que empeorará cuando el dueño del cine donde trabaja anuncie que cierra.

Delicado tema el de las relaciones entre adultos y adolescentes. Más cuando la diferencia de edad implica que la mujer adulta prácticamente doble la edad del joven. En los casos en los que la relación de sexos está invertida, casi siempre se convierte al hombre en un villano. En esta ocasión, fundamentalmente se juega con el monumental despiste vital que arrastra Wako, y que necesitará resolver antes de seguir adelante y poder salir del callejón sin salida emocional en el que se mete ella solita; especialmente porque un adolescente no puede aportar la madurez que a ella le falta. Ni la historia lo pretende. Como digo, la serie no se anda con chiquitas. Y si bien no hay escenas de desnudos, sí que hay escenas de relaciones sexuales, diversas, y con adolescente por el medio. Cuestiones que no pocos países estarían calificadas, más allá de las cuestiones éticas, como delito.

La serie funciona razonablemente bien, aunque quizá se extienda un poquito más de la cuenta. Pero está desequilibrada a nivel interpretativo. Si Tokunaga lo hace bastante bien, y algunos de los miembros del reparto más adultos acompañan con solvencia, los miembros más jóvenes del reparto van más flojos. El chico protagonistas cumple, sin más. Y hay una chiqueta,
Yui Imaizumi, que parece que ha salido rebotada de uno de esos horribles y multitudinarios de “idols” que cantan y bailan, y que va bastante justita de habilidades intepretativas. Parece que salía en aquel curioso invento de la clase de chicas adolescentes que encontraban una mañana muerto a su profesor y se ponían a resolver el misterio de su muerte. Pero no la recuerdo.

Una serie interesante, aunque no deja de ser extraña. Especialmente con elementos del argumento y un happy end de difícil digestión. Pero que se deja ver, especialmente si te acercas sin demasiados prejuicios.

[Cine] Happy End (2017)

Cine

Happy End (2017; 36/20180722)

Qué duro es el verano para el amante del cine. De vez en cuando surge algún mirlo blanco, alguna joya tapada, algún éxito de cinematografías extrañas que te sorprende,… pero que desierta suele estar la cartelera estival de ideas y ejecuciones cinematográficas mínimamente inteligentes. Hace un rato, sin ir más lejos, consultando las recomendaciones para esta semana, veíamos que la más repetida en distintos medios es la referida a determinada saga de películas de acción que hace muchos años que nos resulta consistentemente estomagante, tanto por sus precedibles argumentos como por su insoportable protagonista, tan pagado de sí mismo, tan consistentemente representando una y otra vez el mismo papel, el que ha construido alrededor de sí mismo. Ante este desierto, fácil es que las próximas recomendaciones cinéfilas que aparezcan en estas páginas no procedan de las salas de cine, sino de lo que uno con paciencia recupera y descubre ante la pantalla de su televisor. Ya tengo uno en espera para hablar de algo tan importante como es el duelo, cuando alguien nos falta y no lo superamos fácilmente.

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Aunque la película tiene sabor francés, con algún toque británico, fotográficamente me iré a Viena, en “honor” al director; porque en cuestión de hipocresía burguesa, creo que la capital austriaca es un referente europeo, a la chita callando.

Pero hasta ese momento, habíamos puesto ciertas esperanzas en el cineasta de nacionalidad austriaca Michael Haneke, que a lo largo de su parsimoniosa carrera nos ha ofrecido unas cuantas obras maestras. Muy inquietantes, muy desasosegantes, pero obras maestras. Recordemos, Funny Games (la original de 1997), La pianistaLa cinta blancaAmor,… Y encima, en el reparto vemos, entre otros, a una de sus actrices predilectas, y reina de la interpretación europea en estos momentos, Isabelle Huppert, y al veteranísimo Jean-Louis Trintignant. Pero ya lo adelanto, en esta película sobre las hipocresías de la burguesía Haneke ha perdido su toque, y está a años-luz de las obras maestras mencionadas. Llegándose a hacer pesado, repetitivo, meramente oportunista. Ni el entregado trabajo de sus intérpretes basta para sacar adelante esta crítica, que se supone ácida, a los valores burgueses.

A través de los ojos de una enfurruñada niña de trece años cuya madre se encuentra gravemente enferma por un envenenamiento, y que se ve obligada a ir a vivir con la familia de su padre, asistimos al repertorio de comportamientos egoístas e hipócritas que sus familiares muestran en su día a día, al mismo tiempo que la familia se descompone de forma aparentemente inadvertida para sus miembros. Sólo la joven preadolescente es capaz de ver a través del “ojo” de su teléfono móvil lo que está pasando.

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Todo ello aderezado con otros elementos coyunturales. Especialmente el de la integración de los franceses de origen extranjero en la sociedad francesa, o elementos relacionados con la crisis de los refugiados. No en vano decide el director y guionista situar la acción en Calais, uno de los puntos calientes de la inmigración clandestina y la afluencia de refugiados, por la esperanza de muchos ellos de cruzar el Canal de la Mancha hacia una todavía menos hospitalaria Gran Bretaña. Pero existen demasiados antecedentes brillantes en la historia del cine, especialmente del cine francés, de crítica hacia la burguesía como para que esta desganada producción al mando del austriaco pase de ser un bache en la carrera del ya veterano realizador, que los próximos que cumpla serán ya los 77 años.

Falta por lo tanto profundidad, falta coherencia, falta riesgo, y lo elementos que pretenden epatar al espectador, no lo consiguen por falta de novedad, o de auténtica provocación. A estas alturas de la representación, hemos visto ya de todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Game Night (2018)

Cine

Game Night (26/20180507)

Estamos un poco desmotivados cinematográficamente hablando. Reconozco que la temporada de premios, esos meses que van desde noviembre hasta febrero, en la que se estrenan la mayor parte de las películas que optan a premios en los Oscar y otros certámenes es importante. Si llegan películas de calidad razonable, la afición al séptimo arte se realimenta, te anima. Y así, el resto del año, estas motivado a ir buscando la película interesante, o incluso la perla escondida, que no tiene tirón de masas pero están ahí y merecen su sitio en el corazón del cinéfilo. Sin embargo, este año salimos de la temporada de premios, muy comprimidos los estrenos en la cartelera española entre enero y febrero, con una gran sensación de vacío. Con la que presento hoy, llevamos 26 películas en la tercera parte del año, que son muchas,… y llevamos varias en la que nos cuesta asomarnos a la cartelera.

Para colmo, últimamente, las únicas salas que programan versiones originales, no dobladas, lo hacen a horas inconvenientes. Y una vez que te acostumbras a la versión original, la versión doblada se asemeja mucho a la galería de los horrores.

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Un repaso a lo que aparece en mi fotoblog viajero, enlaces al final, en los últimos tiempos; que va desde la ciudad de Tampere (Finlandia) en el encabezado, a un paseo por la arena de Verona (Italia)…

Un clavo más sobre el ataúd de la motivación, la semana del cine. Una operación de mercadotecnia que nos venden como una forma de animar la afición al cine. Cosa que no parece conseguir. Sí. Dos veces al año, consiguen llenar las salas, y la reducción de los precios se compensa ampliamente por esa alta ocupación en días en los que normalmente las salas están prácticamente vacías. Y en temporadas del año donde la cartelera está muy floja. A cambio, la cartelera de esos días elimina versiones dobladas o películas interesantes en beneficio de los productos de consumo de masas; la semana del cine es el equivalente a los macdonalds en la gastronomía.

A pesar de todos, tras una semana, la anterior, en la que no nos acercamos a las salas de cine, percibimos que esta comedia que traigo hoy, dirigida por John Francis Daley y Jonathan Goldstein, podía tener su interés. De entrada, el reparto. Sin figuras de relumbrón, pero con intérpretes muy sólidos del ámbito de la comedia en cine y televisión.

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… o un  recuerdo de una fuerte nevada cuando trabajaba en Huesca,…

Lo de menos es el enredo. Esa noche de juegos entre amigos que socializan con frecuencia y que por la intervención de un agente externo acaba convirtiéndose en un thriller de acción lleno de comedia que entretiene sobremanera. Especialmente gracias al desparpajo de un reparto que, como decía, no es demasiado aparente, pero tiene oficio por arrobas; Jason BatemanRachel McAdamsKyle ChandlerSharon HorganMichael C. Hall,...

A mí me parece una comedia muy recomendable, aunque ha pasado muy desapercibida en los comentarios de los listos que todo lo saben en la cosa del cine, más interesados en los fuegos de artificio de la tododopoderosa Marvel/Disney, que consigue taquillazos memorables, pero que probablemente está matando el gusto por el cine con productos más o menos espectaculares, pero absolutamente previsibles, y las más de las veces con situaciones y argumentos repetitivos y risibles para quien no sea un ciego y acrítico fan del género superheroico. Un producto de los años 60 y la guerra fría, que podía tener sentido en aquel momento en los tebeos, y que sorprendentemente se ha enganchado al cine del siglo XXI como un chiclé al zapato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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… o una visita a la catedral de Sigüenza después de una mañana ferroviaria en Arganda del Rey.

De viaje con Carlos

Una foto al azar

[Cine] Entre Lady Bird y la Tonya (2017)

Cine

Leía el otro día que los Oscars no se deberían considerar los premios a las mejores películas del año anterior, sino los premios a la mejor película estrenada entre finales de octubre y finales de diciembre… lo que conlleva que en estos momentos en España recaiga en una película estrenada entre enero y febrero de 2018. Un agobio. Esta son las dos últimas que hemos visto con carácter previo a la ceremonia que se celebrará mañana domingo, hora del Pacífico. Es decir en la madrugada del lunes en España. Este año tengo fiesta el lunes, es fiesta local en Zaragoza… pero me parece que no aprovecharé para chuparme la susodicha ceremonia. Creo.

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Para respetar los deseos de Christine “Lady Bird” McPherson, nos iremos a Nueva York, a pasear por los alrededores de la NYU (New York University) y de Washington Square, que está allí al lado.

Lady Bird (2017; 14/20180225)

Estreno en la dirección de Greta Gerwig, una actriz que fundamentalmente se ha hecho un hueco en el corazón de muchos cinéfilos gracias a sus interpretaciones en una serie de largometrajes en el ámbito del cine independiente y de bajo presupuesto. A mí me cae muy bien. El caso es que esta película, tras un recorrido exitoso por el circuito de festivales de cine independiente, ha llegado colocada a la temporada de premios. Donde triunfó en los Globos de Oro, con premios a la mejor película y mejor actriz protagonista en la categoría de ¡¡¡película de comedia o musical!!!

Os lo juro… ES-UN-DRA-MA.

Nos cuenta las aventuras y desventuras de una adolescente, Christine “Lady Bird” McPherson (Saoirse Ronan), durante su último año de instituto en su ciudad de Sacramento. Ciudad que es presentada como la más aburrida de la historia de la humanidad. Y encima va a un instituto privado católico. Bueno, pues que la chica, además de los picores hormonales propios de la edad, tiene ganas de pirarse lo más lejos posible del lugar, es decir a Nueva York, para estudiar en la universidad. Pero en su familia no anda sobrados de pasta, y encima, su madre, Laurie (Laurie Metcalf), es más tiesa que un ajo.

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Volvemos al comentario recurrente en esta temporada de premios. Las expectativas creadas en torno a esta película eran tan elevadas… que defrauda un poco. Entendámonos, es una película realizada con honestidad y buen gusto, notable para una novata. Aunque es sorprende lo conservadores que resultan a veces los mensajes que encierran las películas de los realizadores progresistas de los Estados Unidos. En fin.

Gerwig no es tonta, y ha sabido contar con un buen reparto, muy sólido, que da mucha consistencia al film. Ronan es indudablemente una de las mejores actrices de su generación, y Metcalf, que aunque no sea reconocida por su nombre resultará familiar a muchos espectadores, es una secundaria muy muy sólida.

Mientras escribo esto, con la ficha de la película en pantalla, me sorprende comprobar en su país de origen tiene la calificación por edades “R”, que es relativamente restrictiva… No llega a la maldición del NC-17… pero… En fin, estamos en una época impregnada de moralina conservadora. La película es en general bastante recomendable, aunque no la hayamos apreciado como el peliculón oscarizable del que nos han hablado algunos críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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I, Tonya (2017; 15/20180301)

Y terminamos la ronda de oscarizables con la “Toña”. Esta película no opta a los premios más gordos del palmarés, pero se ha hablado mucho de sus interpretaciones femeninas, protagonista y de reparto, que sí optan a premios.

Craig Gillespie nos trae su versión de la vida y el escándalo que rodeó a la patinadora sobre hielo de alto nivel norteamericana Tonya Harding (Margot Robbie), que partiendo de un entorno pobretón, casi barrobajero, impulsada por su despiadada madre, LaVona (Allison Janney), y con la ayuda de su entrenadora, Diane Rawlinson (Julianne Nicholson), llegó a estar en la alta competición, juegos olímpicos incluidos. Pero el escándalo de la agresión inducida por su entorno hacia su rival Nancy Kerrigan, acabó con su carrera.

Lo mejor de esta película son dos cosas. Por un lado, el indudable buen trabajo del duo femenino protagonista, como sucede en la película que he comentado hoy en primer lugar. Por otro lado, el tono de la primera mitad del largometraje, algo excesivo. Empieza en tono de comedia con tonos negros. Es prácticamente una sátira de la típica película de autosuperación norteamericana. Ya sabéis, esa en la que el protagonista parte de una situación muy desfavorable para acabar siendo un héroe del gusto yanqui. Pero aquí, todo va mal. Y la cosa podría haber llevado a una película notable si hubieran sabido mejor cómo dar un cierre en este tono. Pero la película poco a poco se desinfla un poco. Y sin resultar mal en ningún momento, pierde en gran medida su mala leche, llevándonos a un tono neutro que no le sienta bien.

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Película en la que la propia Robbie ejerce de protagonista, ya que tiene un claro objetivo. Intentar demostrar que esta actriz es algo más que una cara bonita y un cuerpo escultural, y que es capaz de ofrecer algo más. Y creo que es cierto. Creo que es buena actriz. Otra cosa es que de aquí le lluevan los papeles de calado para impulsar su carrera desde el punto de vista artístico. Mientras, supongo que se llenará los bolsillos ejerciendo de supervillanaheroína vestida de coloricos. De todos modos,… no creo que gane el Oscar. Por cierto, esta actriz mide 12 o 13 cm que el personaje real y es mucho más mona… realmente no sé hasta que punto da “la talla” físicamente hablando. Y además es australiana, residente en Londres.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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