[TV] Cosas de series; humor y drama, receta para series con episodios cortos

Televisión

El paradigma por excelencia de las series con episodios cortitos son las comedias de situación. Que en general, son puramente comedias. Incluso de ciento a viento incluyen algún tema serio más dramático. Y que si descontamos los títulos de crédito, apenas sobrepasan los 20 minutos de acción real. Para contar algo digno de ser contado en tan corto espacio de tiempo se hace preciso un guion muy ágil y dinámico, con unos diálogos muy medidos y afilados. Pero con el tiempo ha surgido otro tipo de serie con episodios que no suelen sobrepasar los 30 minutos de duración, algo más largos que las anteriores. Y que incorporan elementos de comedia, pero también de drama; incluso este puede ser predominante en ocasiones, aunque no falte los momentos de relax cómico. Las tres series que traigo hoy, y que he ido viendo en la segunda mitad de este verano que astronómica se nos acaba.

La mejor serie de las que traigo hoy es ambiente puramente neoyorquino. Y en la sesión de hoy de ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza también hemos podido ver fotos de la Gran Manzana. Así que qué otra cosa podía traer para ilustrar la entrada de hoy.

Boo, bitch es el único estreno de este trío. Y la más floja con ventaja. Pero con 8 episodios sólo, decidí terminarla, aunque no terminó de engancharme en ningún momento. Es la típica serie de institutos en las que las dos protagonistas son unas pringadas, con pocos amigos, poco populares y que no se comen un rosco en tema de ligues. Y en estas estamos, haciéndose propósitos para cambiar esto antes del final del curso y del instituto, cuando un accidente hace que una de ellas muera, pero su fantasma siga en el mundo terrestre. Se supone que hasta que satisfaga sus propósitos. No digo más para no correr el riesgo de desvelar el recurso argumental que mueve la acción y… que uno puede imaginarse en un momento dado. Es muy poco original, no excesivamente bien interpretada, llena de situaciones tópicas y previsibles. Los puntos dramáticos casi ni se notan, aunque se supone que están. No especialmente recomendable.

Never have I ever estrenó este verano su tercera temporada. Es una serie, con algunas premisas similares a la anterior, salvo que no hay fantasmas. Los que mueren, muertos están. Y tiene mucho más fondo. Quizá empalaga mucho, como muchas series actuales, las enormes dosis de diálogos con mensaje políticamente correcto. Pero en estos momentos,… es lo que hay. Si no quieres ver documentales de animales, donde los leones no se han hecho veganos y no binarios… es lo que hay. La serie ha mejorado en interpretación, y se ha asentado como una buena comedia dramática de institutos, con situaciones graciosas y con personajes con los que empatizas o simpatizas. Aunque con más frecuencia entre los secundarios que entre los protagonistas. Creo que sólo le queda una última temporada. Una por año de instituto, supongo. Se deja ver sin problemas.

Y la mejor de las tres de hoy es Only murders in the building, donde, además de unos buenos guiones en lo que es la investigación de los crímenes reales que se producen en el Arconia, el edificio del título. La sintonía entre Steve Martin, Martin Short y Selena Gomez es absoluta. Me ha sorprendido mucho y gratamente el buen trabajo interpretativo que hace esta chica, que ya no es tan joven como parece. Pero ya mostró buen hacer en un papel secundario de una de las últimas películas de Woody Allen. Y además hay que sumar el excelente trabajo de los diversos secundarios de la serie, entre los que destacaremos en esta ocasión a Tina Fey. Y sólo levantaríamos las cejas un poco por lo poco convencidos nos deja el trabajo de Cara Delevingne. Que yo pensaba que podía dar más de sí. También es cierto que su papel es muy circunstancial. Es una serie de crímenes desde el punto de vista de la comedia, y con unos protagonistas que arrastran problemas serios que resuelven relacionándose con los vecinos más insospechados. Me lo paso muy bien, me parece muy recomendable, y estoy deseando que llegue una tercera temporada.

Por cierto… no habrá segunda temporada de Paper Girls, al menos en Prime Video. La serie ha recibido buenas críticas de los especialistas y del público que la ha visto. Pero este último no ha llegado a los niveles previstos. Aunque parece que hay posibles de que la salven en otras cadenas. Lo cierto es que aunque los derroteros que ha cogido son distintos de los del cómic original, me gustaría saber dónde van a parar. Quizá reflexione en algún momento porque «bueno» no es siempre sinónimo de «duradero» en televisión. ¿Recordáis Firefly?

[Libro] Corazón que ríe, corazón que llora – Maryse Condé

Sin categorizar

Sigo con mi tónica habitual. Cuando estoy en temporada laboral, no consigo concentrarme en la lectura ni por lo que se dijo, mientras que en el momento en que cojo vacaciones e inicio un viaje, empiezo a devorar libro. Según mis anotaciones en Goodreads, este libro de relatos de la antillana guadalupana Maryse Condé comencé a leerlo el 20 de junio de 2022. Y termino de leerlo un 11 de agosto siguiente, en el avión que me llevaba de Madrid a Múnich. Y eso que cuando lo empecé, enseguida empecé a apreciar la prosa de Condé. Y mucho.

A caballo el libro entre la isla de Guadeloupe y el París de posguerra, a falta de fotos de la isla antillana, tendremos que conformarnos con algunas fotos parisinas. Que tampoco vienen mal.

El libro nos lleva a la infancia y adolescencia de la escritora francesa, descendiente de esclavos africanos, y nacida en la isla de Guadaloupe. Breves relatos, brevísimos en ocasiones, pinceladas de lo que es la vida de una niña negra de familia acomodada en los barrios de la ciudad antillana. Y el complejo sistema de relaciones dentro de su numerosa familia, y con el vecindario y la multicolor sociedad de las islas. Relatos ligeros, humorísticos en ocasiones, en las primeras edades de la escritora, cuando es una niña, que se van volviendo más profundos y oscuros conforme va creciendo. Llegando a la adolescencia con los conflictos propios de la edad, y con una profundización cada vez mayor en los temas que preocupan a la escritora; el papel de las mujeres, el racismo, los conflictos entre razas, las desigualdades sociales… la sensación de que siendo negra nunca podrás llegar al mismo sitio que si fueras blanca.

Una lectura amena, dinámica, entretenida, pero que, como indica el título, tiene corazón. Para lo bueno y lo malo. La infancia, el paso de la infancia a la edad adulta, la toma de decisiones, cuando te das cuenta de quién te falta realmente y quién no. Unos escritos que salen muy desde dentro, y sobre los cuales, cualquier persona podrá darse por aludido, si no por las situaciones concretas, por los temas de fondo. Muy recomendable.

[TV] Cosas de series; abracemos lo sobrenatural de una forma u otra

Televisión

Dos series muy distintas, con una cosa, sólo una, en común. Que en un momento dado u otro… abrazan el ámbito de lo sobrenatural en su trama. Veamos de que van.

Con una nueva reencarnación de la sensual Irma Vep en el menú televisivo de hoy, París, no podía ser de otra forma.

Hace unos meses comentaba una serie surcoreana, una comedia romántica, en la que la protagonista, una pizpireta estudiante, acababa conviviendo con un tipo muy rico y apuesto que en realidad era un gumiho, una criatura sobrenatural con el aspecto de un zorro propia del folclore fantástico de Asia Oriental en distintas formas, como el kitsune japonés, que en Corea adopta la forma de un zorro con nuevo colas. Exactamente lo que significa la palabra gumiho. Aquella serie tuvo una precursora. Y con los cambios en el idioma en mi configuración de Netflix, resulta que está disponible. Lo que no tiene es doblaje al español, ni subtítulos en español. Su título es Nae Yeojachinguneun Gumiho [내 여자친구는 구미호], literalmente en inglés My girlfriend is a gumiho, mi novia es un zorro de nueve colas. Es de 2010 y parece que tuvo mucho éxito. Pero con los papeles invertidos. El estudiante es un mozo, menos pizpireto, y la gumiho es una guapa chica, que ha estado presa en un dibujo de un monasterio durante 500 años, hasta que el mozo la ha liberado. La producción de la serie es más cutre que la moderna en general, aunque parece ser que en su momento, en su país tuvo mucho éxito. La protagonista, Shin Min-a, ha aparecido en un par de series que he visto en los últimos tiempos, la odontóloga protagonista de este pueblo (¿se me olvidó comentarla?) y en este drama coral uno de los personajes más trágicos, pero con final feliz; es muy elegante, muy guapa. En 2010 parece que sus capacidades interpretativas eran más justas, pero con lo mona que estaba con veintitantos años y su carácter alegre… pues supongo que encandilaría al personal. Al final… una serie anecdótica a estas alturas.

Más interés, mucho más, ha tenido la nueva Irma Vep de Oliver Assayas. Muchos la han calificado como una nueva versión de la película del mismo título y el mismo director de 1996… y sí, pero no. Están íntimamente relacionadas; espiritualmente es otra cosa. Ahora lo explico. La película, del mismo título, la vi en Mubi hace ya un tiempo, durante los tiempos en que no se podía ir con facilidad al cine por las restricciones de la pandemia, y había que tirar de plataformas en línea para disfrutar del cine. No le dediqué un comentario, aunque la mencioné en una entrada de este Cuaderno de ruta. Me interesó poco después del ciclo dedicado a Wong Kar-wai a principios de 2021, por la presencia de Maggie Cheung en ella haciendo de sí misma. En 1996, Cheung era ya una estrella del cine de Hong-Kong y empezaba a ser notada en los circuitos festivaleros occidentales. En la película, llegaba a París para interpretar el personaje de Irma Vep en una nueva versión del clásico pionero del cine Les Vampires de Louis Feuillade, interpretado en 1915 por Musidora. Pero mientras ruedan la película, es testigo de los egos, mezquindades y líos de las gentes del cine durante la producción. La película era una satírica crítica de Assayas al relativamente pedante ambiente del cine francés, heredero de los tiempos gloriosos de la Nouvelle vague. En la realidad, Assayas y Cheung ligaron y estuvieron casados durante un breve lapso de tiempo.

La serie actual, más que una nueva versión, es una secuela de aquella película. En la que el mismo personaje del director, el ficticio René Vidal (Vincent Macaigne), alter ego de Assayas, va a rodar 25 años después una nueva versión de Les Vampires, pero adaptada como serie de televisión en lugar de película de cine. Y para el papel de Irma Vep contrata a una actriz de moda, especialmente en las superproducciones tipo superhéroes y demás, Mira, interpretada por Alicia Vikander. Lo que sucede es que el tema vuelve a ser el mismo; Mira es testigo de un caótico rodaje, en el que se va poniendo en solfa todo lo que es criticable en el cine actual. No voy a entrar en todos los detalles. los propios personajes también han de espantar su propios demonios. Mira ha sufrido una fea ruptura con su novia, mientras que su antiguo novio espera un hijo con otra mujer. Vidal sigue colgado de la protagonista de su película de hace 25 años, que aquí recibe el nombre de Jade Lee, no de Maggie Cheung… y de los fantasmas que dejó su breve y tormentoso matrimonio. Y cada vez que Mira se enfunda el icónico y sensual traje ajustado negro de Irma Vep es capaz de deambular por los tejados de París, atravesar las paredes y contemplar las vidas del resto de los participante en este drama/sátira. Sátira con ternura, puesto que Assayas podrá criticar el mundo del cine, pero no deja de estar enamorado de él. Difícil de comentar todos los detalles interesantes y divertidos de esta serie que va claramente de menos a más. A mucho más, y deja un regusto excelente, el de haber visto una serie de televisión excéntrica, nada parecida a lo que se hace habitualmente, que probablemente muchos no apreciarán, pero que es muy muy notable. A mi me ha encantado.

[Cine] Tenéis que venir a verla (2022)

Cine

Tenéis que venir a verla (2022; 34/20220622)

Esta película de Jonás Trueba dura sólo 64 minutos. Te cobran lo mismo que si durase 150 minutos. Pero a mí, intuitivamente, me sale decir que es un mediometraje, no un largometraje. Me entra la duda y me intento informar. Parece que la Academia de las artes y las ciencias cinematográficas, en España, no tiene una definición oficial de lo que es un corto-, medio- o largometraje. El diccionario de la RAE nos dice que un largometraje tiene «una duración generalmente superior a los 60 minutos». Dentro de la habitual ambigüedad académica, que cada cual interprete ese adverbio infiltrado en la definición, y que elimina cualquier precisión de la misma. Porque… ¿cuando 60 minutos sería largometraje y cuando no? O quizá la cosa vaya por debajo,… ¿en ocasiones 55 minutos contaría como largometraje aunque «generalmente» no?.

Lo más próximo que tengo a mano sobre la periferia madrileña son las fotos que hice en la etapa prólogo de mis recientes vacaciones a Italia y Austria, que transcurrió en Alcalá de Henares. Con las cercanías de Madrid… en dirección opuesta a Alpedrete,… donde se pierden los urbanitas protagonistas de la película de hoy.

Los franceses del Centre national de la cinématographie son más claros. No existen los mediometrajes. Cortometraje cuando durante entre 1 y 59 minutos, largometraje a partir de 60 minutos. Parece ser, no obstante, según nos dice la Wikipedia en francés, que François Truffaut, una autoridad muy respetable, sí que consideraría el mediometraje, entre los 30 y 65 minutos. Por razones de tradición histórica en el medio. Me gusta esta visión… supongo que porque se adapta a mi percepción absolutamente subjetiva de que esta película es un mediometraje.

No obstante, el mundo anglosajón, considera que los largometrajes (feature film) son cuando la duración de la película llega a los 40 minutos. O más. Claro. En fin… que esta película es cortita y se ve pronto. Y por supuesto, con ese título, es evidente que está haciendo un juego de palabras. Entre lo que sucede en el relato, en el que el pronombre la hace referencia a la casa de una pareja de protagonistas, y la invitación de los responsables de esta películita a verla.

Así que, peliculita de tono y ambiente postpandémico. Dos parejas jóvenes, pero no tanto, en sus treintaitantos. Clase media culta, con estudios universitarios, relacionados con el mundo de la cultura y el arte. Unos conservan todavía un punto de bohemia en su vida diaria, mientras que los otros anuncian que en el mundo pandémico se han instalado en una casa en la periferia madrileña, y van a tener un bebé. E invitan a su amigos a visitar su casa en esa periferia madrileña, cercana a las sierras. Lo cual hacen tras una minúscula odisea con las cercanías ferroviarias.

Trueba nos ofrece en esos 64 minutos una visión relativamente pesimista de unos tramos de edad en los que se supone que la persona tiene que estar en su plenitud personal, laboral o profesional. O por lo menos acercándose a ella. Aunque estamos en una sociedad en la que los tiempos se han ralentizado, y las personas «maduran» más tarde. Dos parejas de amigos. Una, que tiende a lo convencional. Casita en la periferia, que es más grande. Tener un bebé. Una vida tranquila, familiar. Pero, ¿lo hacen por convicción o porque toca? ¿O por resignación? La otra pareja, aferrándose a su estilo de vida urbanita, algo bohemio. Enganchados a sus artes y a sus lecturas… filosóficas, más o menos pretenciosas. La película se mueve, en lo que yo entiendo, entre la descripción de una realidad, más bien deprimente, y la parodia de esa realidad. Como en la lectura de ese tocho de Peter Sloterdijk, mal digerido por los protagonistas. Incluso por la entusiasta del texto, que se mueve entre las buenas intenciones y la más absoluta pedantería.

O eso me parece a mí, porque empieza a costarme entender las intenciones de algunos autores/directores. Nunca me he considerado el más listo de la clase, pero tampoco corto de entendederas. Pero empiezo a notar la distancia generacional. Y me cuesta comprender a los «jóvenes» maduros de esta película. Cuando dejé atrás mis años de universitario y de formación especializada, con 29 años y un trabajo estable, sentía la necesidad de reivindicar mi iniciativa, mi capacidad de aportar. Me sentía maduro y seguro. Incluso si me faltaba experiencia, me sentía seguro de mi formación. Y muchos de mis amigos y conocidos tenían ilusiones similares. Pero ahora siento que la gente de esas edades siente la necesidad de mantenerse en un estado de perpetua «juventud» irresponsable. Y soy consciente que me puedo estar equivocando. Pero obras como esta reafirman esta sensación.

La película se deja ver, por eso, pero no entusiasma. En los días entre su estreno en viernes y el miércoles cuando la vi, escuché muchos comentarios favorables, alguno incluso entusiasta, en diversos medios. Cada vez desconfío más de estos comentarios. Me da la sensación de que hay un intento de llevar al cine a la gente a ver la película que han hecho sus amigos, sobrevalorando producciones de cine nacional que no son malas, pero tampoco se elevan en exceso sobre la medianía. Y esto a la larga penaliza al cine español… porque dejas de confiar en él. Pocas cosas destacables en esta película, salvo algún parrafito puntual.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Bubble (2022)

Cine

The Bubble (2022; 33/20220615)

No voy a perder mucho tiempo con esta película. Es una de las mayores calamidades que he visto en los últimos tiempos. Como ya vengo comentando en otras semanas, la cartelera en salas no está muy activa o atractiva. Se estrena mucho, llama la atención poco. Así que no quedamos para ir al cine la semana pasada, y decidí darle una oportunidad a los estrenos directos en plataforma en línea. Y esta película tenía un director con nombre en el ámbito de la comedia, Judd Apatow, y algunos nombres más o menos de moda en el reparto como Karen Gillan, David Duchovny, Pedro Pascal, Rob Delaney entre otros, muchos británicos, en un reparto muy coral y con abundantes cameos.

Algunas escenas tomadas en Inglaterra, donde parece que se hace el rodaje de la película, aunque según IMDb esta tenga nacionalidad nortamericana.

Pretende se una crítica o parodia de los rodajes de blockbusters de franquicias de acción, centrándose en concreto en los dinosaurios, pero en tiempos de pandemia. La «burbuja» del título hace referencia a la medida de contención en la transmisión de un patógeno, aislando entre sí a grupos de personas, cada uno de ellos una «burbuja», de otros grupos, permitiendo la realización de una actividad colectiva o productiva. La «burbuja» en este caso es el equipo de rodaje de la película ficticia Cliff Beasts 6 (Bestias del acantilado 6), con dinosaurios voladores… pero que no tienen nada que ver con los pterodactilos, sino como T. rex con alas. Pero en el rodaje todo va mal, todo está mal organizado, y lo que iba a ser una estancia en un hotel-mansión británico apartado del mundo durante unas pocas semanas se eterniza durante muuuuuuchas semanas.

El problema es que no sólo van las cosas mal en la película de ficción. El problema es que el guion de la película está lleno de lugares comunes, muy vulgares, muy manidos, con poco enlace entre sí y que hacen poca gracia y van cansando cada vez más durante la larga duración del largometraje. Y encima… los intérpretes no están a la altura. Recibiendo mucho peso en la película, muy coral por lo demás, Karen Gillan, quien, por buenos recuerdos que nos traiga por su Amelia Pond, no ha mostrado después una especial buena progresión como actriz, quedando en el grupo de las mediocridades capaces de destacar algo si hay un director que es capaz de exprimir sus limitadas capacidades.

Película que empieza con buenas premisas pero que acaba haciéndose larga, casi insoportable, estando a punto de apagar el televisor en varias ocasiones. Yo no la recomendaría ni a los abonados a Netflix insomnes.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

[Cine] Sesión doble: Yaksha 야차 (2022); Red Rocket (2022)

Cine

A partir de mañana o pasado mañana voy a entrar en modo «solo fotos» durante unos días. Esta semana no nos ha dado la vida para ir al cine. Ni siquiera para tirar de estrenos en plataformas. Y sin embargo, aun me quedaban dos estrenos de semanas anteriores para comentar. Voy a ponerme al día, y dentro de unos díar volveremos con la actividad cinéfila. Espero.

Yaksha 야차 (2022; 29/20220508)

En estos días estoy terminando de ver una serie surcoreana, algo viejuna ya, sobre espías, servicios de (poca) inteligencia, y rivalidades norte-sur en la península coreana. Quizá por eso me animé a ver en Netflix este estreno con intrigas entre servicios secretos y espías de buena parte del Asia más oriental.

Una de las películas está rodada en una ciudad asiática (china en concreto) sin más datos que su industria y que aparecen muchas calles y coches. Así que mostraremos unos paisajes urbanos de Suwon, con calles y coches.

A un tipo que es fiscal, tras una cagada profesional, lo manda a controlar a los servicios secretos. Y la jefa de estos lo manda a ver que pasa con una célula de espías destacada en una ciudad china, fronteriza con Corea del Norte. Al final se verá metido en un lío de intereses extraño, y redes de espionaje dentro de las redes de espionaje, que afecta a servicios secretos de las dos Coreas, China y Japón.

Un lío entretenido, pero sin más trascendencia, y al que, además, se le ven venir las intenciones y quienes son los malos más malos y los «buenos». Razonablemente bien actuada, no es chapucera en su realización tampoco, como digo, entretenida sin más. Dirigida por un tal Na Hyeon, parece ser que yaksha, el apodo de uno de los agentes, es el nombre de unos espíritus del hinduismo y del budismo, extendidos por toda Asia, que sería benevolentes, pero traviesos y engañosos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Red Rocket (2022; 30/20220512)

Más interés a priori presentaba esta película norteamericana que vimos en salas de cines, la segunda en pocos días en las que uno o varios protagonistas figuran ser o haber sido «actores/actrices» del cine porno. Dirigida por Sean Baker, pudimos leer varias reseñas muy favorables en los días previos a verla. Así que íbamos muy animados.

Nos habla de Mikey (Simon Rex), un actor porno venido a menos, que habiendose quedado sin blanca y con poco trabajo se refugia en su población de Tejas natal, en casa de su mujer (Bree Elrod) y su suegra (Brenda Deiss), de las que llevaba un tiempo extrañado. Y mientras allí se encuentra, intenta ganarse la vida trapicheando con «maría», al mismo tiempo que inicia una relación con una adolescente que trabaja en una tienda de dónuts (Suzanna Son). Pero siempre con punto de falta de talento a cuestas.

En algún sitio leí que es una nueva visión a las gentes que pueblan la América de Donald Trump y similares. Lo que los sureños esclavistas llamaban los white trash, la basura blanca, personas de origen europeo sin oficio ni porvenir, y que a pesar de todo se muestra fiel al sistema que los arrincona en los márgenes de la sociedad. Rodada en tono de comedia, comedia negra o comedia amarga en muchos momentos, es un monumento a los desatinos en las ilusiones, los sueños y las decisiones.

Está muy bien rodada, haciendo bello un lugar anodino en la costa tejana, e interpretada con mucho oficio. Sorprende mucho en ocasiones la joven Suzanna Son, menos joven en la realidad de lo que se muestra en la película, y que mezcla ingenuidad y procacidad a partes iguales al componer su personaje de Strawberry. Puede haber para algunos en las relaciones, alguna situación incómoda dada las edades de los protagonistas. Pero las cosas son así… es verosímil a la hora de plantear una cierta realidad. Al final, me agarró menos de lo que esperaba a pesar de reconocer sus innegables virtudes cinematográficas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; aparte de universos virtuales y alternativos… la decepción de un flojo final para una gran serie

Televisión

Es curioso que, debido al cambio de mis hábitos cotidianos progresivamente desde hace un año, cada vez tengo menos contenidos de determinadas cosas, como de televisión, y más de otras, como de las fotografías que hago. Sin embargo, a pesar de eso, de vez en cuando se me acumulan. Y en pocas semanas se me han acumulado los televisivos y los fotográficos. Quería dedicar un espacio exclusivo a una de las mejores series de los últimos años,… pero por no acumular demasiado retraso en los comentarios la incluiré con otras.

Dos de las series de hoy transcurren en Nueva York, en su mayor parte. Y en una de ellas, sus sistema de ferrocarril metropolitano tiene un especial protagonismo. Así que ya podéis suponer de donde proceden las fotos.

He de decir que hoy traigo tres series muy interesantes. Empezaremos por la de apariencia más sencillita, Upload, serie de Amazon Prime Video con pintas de comedia de situación, pero que es bastante más. Las aventuras del «fallecido» Nathan (Robbie Amell), cuya psique es «subida» a una nube y a un mundo virtual por su novia, Ingrid (Allegra Edwards) y que acaba enamorándose de su encargada en la empresa de gestión del mundo virtual, Nora (Andy Allo). Pero detrás de la fachada de comedia romántica, hay una dura crítica al mundo de las empresas de servicios en internet, a las desigualdades sociales y a todas las hipocresías que se esconden detrás, incluidas las de los grupos que se oponen de forma militante a ellas. Y todo lo hace esta serie bastante bien. Aunque, sin duda, el gran activo de la serie es el carismas y la empatía que nos provocan los protagonistas de la serie. Bastante recomendable.

Por otro lado, Russian doll, comedia dramática de Netflix, con el magnífico trabajo de Natasha Lyonne en su papel protagonista, Nadia, nos sorprendió en su primera temporada con su inteligente visión de una trama tipo «día de la marmota», es decir un bucle temporal aparentemente infinito, que nunca es igual, pero que conlleva el mismo resultado final (es curioso que en la sección de Wikipedia en español sobre películas sobre bucles temporales no esté Groundhog Day [Atrapado en el tiempo] aunque en la misma sección en inglés sí lo está). Su muerte. Un tiempo después, Nadia vuelve ha encontrarse enredada en una nueva forma de viaje en el tiempo, cuando una línea de metro le lleva al pasado, bien a la época en que nació, ocupando el cuerpo de su madre (Chloë Sevigny), bien a la Hungría de la época fascista y antisemita, ocupando el cuerpo de su joven abuela (Ilona McCrea de joven, Irén Bordán de mayor). Y esta nueva trama todavía me ha gustado más. Está muy bien llevada, lo cual es difícil con los viajes en el tiempo. Y sobre todo, tiene alma, y te enganchas a los sentimientos, preocupaciones y sufrimientos de los personajes principales. Muy recomendable. De lo mejor de Netflix en estos momentos.

Inciso… hay nueva serie de viajes en el tiempo. Adaptación de una novela que ya recibió una primera adaptación cinematográfica en 2009, que vi en la televisión, y que me gustó bastante. Sobre la serie… sólo he visto el primer episodio, me gusta el reparto [«You know nothing, Jon Snow»], pero sobre el conjunto, el jurado todavía no se pronuncia.

Y hemos llegado al final de Killing Eve en HBO. Y realmente… al final, no me voy a extender. Casi todo lo que tenía que decir de la serie lo dije con antelación. Excelente reparto y trabajo interpretativo, gran química entre las protagonistas, con excelentes secundarios, tramas muy apasionantes, su punto de incorrección política… todo quedaba preparado para un buen final, que se ha cocido a fuego lento en sus ocho episodios finales. No han sido tan valorados como los de las series anteriores por los espectadores y algunos críticos. Pero yo creo que hay que entender la temporada en su conjunto para valorarlos. Y hasta la mitad del episodio 8 y último de esta última temporada, me parece que todo iba muy bien… para entrar en un final extremadamente convencional, poco imaginativo, en el que no han sabido dar al mundo el total y absoluto corte de mangas que se merece, y que ha decepcionado a todo quisque. Una pena, porque Eve (Sandra Oh) y, sobretodo, Villanelle (Jodie Comer, perdidamente enamorado de ella/Villanelle) merecían más. Mucho más.

[Cine] Sarinui chueok 살인의 추억 (2003)

Cine

Sarinui chueok 살인의 추억 (2003; 24/20220421)

Y llegamos a la última película del ciclo de cine surcoreano que se ha desarrollado entre marzo y abril en los más céntricos cines de Zaragoza. Un ciclo de cine absolutamente excelente, de gran nivel, variado, y del que quizá me quedé una entrada más para comentar la nueva versión de una de las películas más emblemáticas del cine de esa nacionalidad y mis impresiones globales del ciclo. Pero antes vamos con estos recuerdos de un asesino en serie, el título más conocido de la película en inglés es Memories of murder, y en castellano se ha conocido también como Crónica de un asesino en serie, dirigida por Bong Joon Ho, director de la citada célebre y oscarizada película, por la que él mismo recibió también estatuillas como mejor director y mejor guion.

Opto por unas cuantas fotografías de la aldea cultural de Gamcheon, antigua población de pescadores anexa a Busan, hoy incluida en uno de los distritos de esta populosa ciudad al sur de la península de Corea.

Esta película que nos ocupa hoy, y que tiene casi 20 años, está inspirada por un caso de asesinatos en serie, entre 1986 y 1991, que no se resolvió del todo hasta mucho tiempo después de los hechos, cuando el asesino, en prisión, confesó los hechos. En una población rural, en algún lugar de Corea del Sur, durante los años 80 del siglo XX, comienzan a aparecer cadáveres de mujeres violadas y asesinadas, siendo los dos inspectores de policía locales encargados del caso (Song Kang-ho y Kim Roe-ha) incapaces de resolver el misterio, por lo que reciben el refuerzo de un inspector procedente de Seúl (Kim Sang-kyung). Y ahí comienza una investigación que va dando bandazos, pasando de un sospechoso a otro, con poco éxito.

La película tiene una realización absolutamente impecable, magistral. Y muestra que el director, en 2003, ya manejaba con maestría los mimbres que le dieron la fama internacional dieciséis años más tarde. Desde varios puntos de vista, la película de los parásitos, en ambas actúa también Song Kang-ho de forma destacada, es heredera de la que nos ocupa hoy. Y al mismo tiempo, como opinión personal, casi diría que la de 2003 me ha impactado más, me ha gustado más. Con una mezcla de comedia, los policías al cargo casi parecen una versión coreana de Mortadelo y Filemón cruzados con Torrente, y no pocas dosis de drama y tragedia, la película no se limita ha seguir el hilo de la investigación, sino que además es un repaso y crítica social a unos tiempos convulsos que anunciaban el final de las dictaduras del siglo XX en el sur de la península coreana, dando paso a una democracia que se ha ido consolidando hasta ser una de las más saneadas de la actualidad (calificada como democracia plena en el puesto 16º de los países del mundo, varios puestos por encima de España, que ocupa el puesto 24º, calificada como democracia deficiente). Nos encontramos con unos cuerpos de policía incultos, poco preparados, más dedicados a la represión, torturas incluidas, que a la investigación seria de los delitos, mientras la sociedad les da la espalda y les recrimina constantemente lo que no son capaces de hacer.

Con unas interpretaciones que también podemos calificar de primer nivel, la película es un más que digno colofón a un ciclo de cine que ha hecho felices a los más cinéfilos, pero con películas que deberían ser interesante para cualquier aficionado al séptimo arte. Totalmente recomendable, cine de primer nivel, difícil de encontrar hoy en día en la mayor parte de las producciones de las cinematografías más prestigiosas del planeta. Si la pilláis en alguna plataforma digital de contenidos audiovisuales, no dudéis en dedicarle un poco más de dos horitas a verla.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022)

Cine

Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022; 15/20220302)

Hemos entrado en una época complicada para ir al cine. Por cuestión de tiempo, oportunidad, y por los horarios de las películas en versión original. Empezamos a negarnos ya de forma casi absoluta al cine adulterado con doblajes. Si te acostumbras a lo auténtico, es difícil volver al sucedáneo. Como me gusta seguir viendo estrenos, y aunque prefiero las películas en salas de cine, los estrenos en plataformas en línea también me valen desde hace unos años. Y como el cine surcoreano está, hasta cierto punto de moda, el estreno de una película de aventuras en Netflix, de piratas en concreto, dirigida por Kim Jeong-hoon, me atrajo. Al fin y al cabo, una de aventuras espaciales les quedó muy bien y muy entretenida.

Como la cosa va de «tesoros reales» nos daremos una vuelta por los palacios reales de Seúl.

En un largo de acción en el que van apareciendo uno tras otro todos los tropos del género piratesco, y con clara «inspiración» en las películas de piratas de Disney, nos trasladamos a las peripecias en los mares entre la península de Corea y Japón, donde una serie de gentes de mal vivir van todos tras el tesoro que perteneció a los reyes de la antigua dinastía Goryeo o Koryo (la que origina el nombre que se da en Europa y sus derivados al país) cuando fue sustituida por la dinastía Joseon o Choson (la que origina el nombre que se da en muchas partes de Asia al país) en algún momento del siglo XIV. Los piratas «buenos» capitaneados por la capitana Hae-Rang (Han Hyo-joo) se alían con los ladrones «sinvergüenzas» liderados por el caradura Wu Mu-chi (Kang Ha-neul), en una carrera contra los malos de la película para conseguir el tesoro en una peligrosa isla perdida rodeada de tormentas, volcanes y otras calamidades. Y con pingüinos. Sí… no sé cómo narices llegaron los pingüinos a esa latitud del hemisferio norte.

Al parecer, la película es una secuela «espiritual» de otra película muy similar, pero con diferentes protagonistas y personajes, aunque con un esquema muy similar, que tuvo mucho éxito en el país asiático. Entendámonos, la película tiene demasiados defectos para darle el aprobado. Desde efectos visuales de segunda división, a situaciones que desafían por completo la suspensión temporal de la incredulidad del espectador, pasando por copiar descaradamente de otras películas del género. Pero lo cierto es que está pensada como un divertimento palomitero y no pretende engañar a nadie al respecto. Y tiene una virtud esencial que la hace visible y entretenida; el reparto lo hace muy bien, es divertido, tiene carisma y, desde mi punto de vista, salva la función.

Película que se disfruta más desde la perspectiva del placer culpable inconfesable que desde la afición cinéfila. Pero, aunque sus diseño de producción sea netamente inferior en los efectos visuales a las más afamadas películas del género que ha hecho Disney desde 2003 hasta esta parte, he de decir que me lo pasé mejor con esta «tontá» que con los histrionismos de Depp y la sosez de Knightley en la que vi en las salas de cines en aquel «lejano» año de principios de siglo, hace casi 20 años. Mucho más simpático el caradura surcoreano, y mucho más guapa y divertida la chica, convertida en capitana y no en florero, de la versión asiática.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Licorice Pizza (2021)

Cine

Licorice Pizza (2021; 07/20220127)

Siempre he tenido unas sensaciones ambivalentes con el cine de Paul Thomas Anderson. Considero que es un excelente director de cine, con una visión muy personal, muy expresiva… pero las cosas que cuenta, la mayor parte de las veces… no me interesan. Y mira que no ha hecho muchas cosas. En el ámbito del largometraje, digo. Y creo que las he visto, de una forma u otra, todas. Pero en alguna de sus películas, tan alabadas por la crítica y por el público más cinéfilo… pues me he aburrido. Así que cuando empecé a oír hablar de esta película me quedé frío. A la expectativa. Cierto es que pronto empezaron a lloverle las alabanzas. Y premios. Pero claro, ya he dicho que sus anteriores películas… No obstante parece que era «obligatorio» ir a verla.

Si no hubiese llegado la pandemia, es probable que a estas alturas ya tuviese fotos de California para ilustrar esta entrada. Pero no ha podido ser. Así que como Nueva York también está en la película, Central Park de la Gran Manzana tendrá que valer.

La ocasión surgió un par de semanas antes de su estreno, cuando anunciaron una sesión especial, con proyección de la película sobre película de 70 mm, a lo grande. En una de las pantallas de proyección más grandes de Zaragoza; la sala 4 de los Palafox. O sea, el Palafox de toda la vida, de cuando era niño, cuando no había multicines, y el paseo de la Independencia estaba salpicado de salas de cines o teatros que sólo hacían teatro en contadas ocasiones, la mayor parte de las ocasiones proyectaban películas de cine. Por supuesto, está rodada sobre película tradicional, no sobre digital… pero no está rodada sobre película de 65 mm, sino sobre películas Kodak Vision3, de distintas sensibilidades a la luz y al color, de 35 mm. Supongo que el copiar el fotograma de 35 mm sobre el de 70 mm para la proyección, sirve para aumentar también el tamaño del grano, que hace que la película tenga el aspecto de una película de principios de los años 70, época en la que se localiza la acción. Dentro de unas semanas volvemos a otro evento similar, con una película de la que temo me arrepentiré, que sí que está rodada con 65 mm (Sí, el formato «medio» del cine es película de 65 mm para rodar, y 70 mm para proyectar. El formato «pequeño» es de 35 mm para ambas acciones. Uso nomenclatura propia de la fotografía para denominar los formatos. Habría también formatos «subminiatura» de 16 mm, como en esta excelente película, o de 8 mm, de uso por aficionados, estudiantes y principiantes).

Transcurre en la película en los años 70, a principios, en torno a 1973, la crisis del petróleo de ese año que influye en el argumento de la película nos sitúa, en uno de los valles que conforman el área metropolitana de Los Ángeles, donde el día de la foto escolar un alumno de instituto de 15 años, Gary (Alana Haim), se enamora a primera vista y empieza a tirarle los tejos a Alana(Cooper Hoffman), una de las asistentes del fotógrafo, de 23 años. Y ahí empieza una peculiar historia de amor, improbable e incluso imposible si tenemos en cuenta las edades de los protagonistas. Él es además actor infantil, y los reencuentros frecuentes comienza cuando Alana es contratada como carabina para cuidar de los actores y actrices infantiles que van a participar en un programa de televisión en Nueva York. Y así, en una serie de episodios encadenados, más que en una historia única y lineal, van produciéndose los reencuentros de los protagonistas, con altibajos en la naturaleza de su relación.

La película, como decía, está rodada para que mantenga un aspecto en la luz y la estructura de la imagen similar a las películas de aquella época. Anderson es codirector de fotografía junto con Michael Bauman, en una trabajo realmente meritorio, muy notable. Es el primer trabajo en un largometraje como director de fotografía de Bauman, aunque ha trabajado en numerosas producciones dentro del equipo de iluminación como jefe de iluminación o electricistas. El tono es luminoso, muy angelino, muy californiano, y acompaña perfectamente una historia formada por una serie de historias pequeñas que mantienen un tono de comedia, realmente muy divertido. Yo me reí varias veces. El conjunto está perfectamente enlazado y se siente como una unidad a pesar de la naturaleza episódica del argumento. Hay una progresión en la relación.

Pero es que además la película está salpicada con la presencia de conocidos actores y actrices, mucho más famosos que los protagonistas, que interpretan a personajes reales, aunque con los nombres algo cambiados, pero muy reconocibles. Así Christine Ebersole es Lucy Doolittle, alter ego de Lucille Ball; Sean Penn interpreta a Jack Holden, protagonista de «Los puentes de Toko-san», alter ego de William Holden que protagonizó Los puentes de Toko-ri (The bridges at Toko-ri); Tom Waits, interpreta a Rex Blau, un director de cine basado en Mark Robson… que rodó entre muchos títulos conocidos lo mencionados «puentes»; Bradley Cooper es Jon Peters, sin el nombre cambiado, peluquero, o estilista capilar si lo preferís, y productor que mantuvo una cierta relación con Barbra Streissand. Por poner unos ejemplos. El reparto es muy coral, aunque dominado por los dos personajes protagonistas, y podemos decir que el trabajo del conjunto está a un alto nivel. De los dos protagonistas, me quedo con el trabajo de Alana Haim, que también se lo curra en el mundo de la música. Toda su familia sale en mayor o medida en la película. Anderson ha dirigido vídeos musicales para el grupo que forma con sus hermanas mayores. Su trabajo es más consistente… pero también es más madura en edad que su compañero de reparto, que también lo hace muy bien. Pero si se confirma que es una contendiente para los Oscars, lo tendrá merecido.

Resumiendo, estamos ante una película con la que lo pasamos muy bien. Una comedia romántica que rompe con todos los esquemas habituales del género, que da un repaso a una época ya en la historia y a su cultura popular, y que escondidos entre lo cómico y lo romántico, no deja de hablarnos de otros valores importantes, relacionados con la tolerancia, la amistad o la familia. Por poco convencionales que puedan ser en un momento dado. Muy recomendable. De lo mejor del último año.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] È stata la mano de Dio (2021)

Cine

È stata la mano de Dio (2021; 02/20220110)

El título de la película, bien sea en su original italiano o en su fiel traducción al castellano, Fue la mano de Dios, nos traslada con facilidad a los años 80 del siglo XX, cuando el marrullero Diego Armando Maradona consiguió un gol contra la odiada Inglaterra con la mano, dándose por válido por el árbitro del encuentro, o sea, injusto, pero que representó el desagravio por la derrota militar argentina en las Falkland/Malvinas ante el ejército y la navy británica. Impresionante cúmulo de despropósitos, todos en una misma oración gramatical ¿verdad? Pues allí nos traslada el excelente director italiano Paolo Sorrentino en un cine autorreferente, si no autobiográfico, a los años ochenta en Nápoles, cuando el astro futbolístico argentino fichó por el equipo local.

Me viene muy a mano mi visita a Nápoles en el mes de octubre del pasado 2021. Todas las localizaciones de las fotos, Quartieri Spagnoli, galerías Umberto I, castillo del Ovo o los paseos marítimos de la ciudad son, de una forma u otra, localizaciones de la película de hoy, también.

Sorrentino nos cuenta la historia de Fabio (Filippo Scotti), su alter ego adolescente, que crece en una familia de clase media, su madre ama de casa (Teresa Saponangelo), su padre empleado de banca (Toni Servillo), donde vive feliz y con pocas preocupaciones. En una primera parte costumbrista, el director napolitano, claramente inspirado por Fellini, nos pinta un cuadro humorístico y aparentemente despreocupado del entorno familiar y social de Fabio. Quien va descubriendo el mundo, la sensualidad, la diversidad social, los problemas familiares, a través del pintoresco colectivo que le rodea en las interacciones sociales de la familia. Hasta que una tragedia se abate sobre esta, lo que obligará al muchacho a madurar a marchas forzadas, y a tomar decisiones sobre su futuro.

Dejando de lado si las películas de Sorrentino son del gusto o no de eso que se llama el «gran público», este director es una de las grandes firmas del cine actual. Más que digno heredero de los grandes directores del cine italiano, a tres de los cuales, Fellini, Zeffirelli y Capuano, homenajea la película en mayor o menor medida, con más seriedad o con más ironía, en tono de comedia o en reflexión dramática. Una gran puesta en escena, un rodaje impecable, para un gran contador de historias y de la historia. Se habla de que La grande bellezza estaría inspirada por la Dolce vita, Youth – La Giovinezza por Otto e mezzo y esta última película por Amarcord. Pero introduciendo su propia visión, su propias historias y su propio lenguaje.

A lo antes mencionado hay que añadir una impecable labor actoral en la que el director cuida de sus intérpretes, que miman a los personajes que encarnan, dotándoles de una vida propia, que el espectador entiende que puede existir de forma verosímil más allá de los límites del largometraje.

La película tuvo una pequeña presencia en las salas de cine, con un efímero paso por ellas, para inmediatamente pasar a engrosar la lista de películas de prestigio de Netflix. No parece que en estos momentos vaya a optar a mucho en la temporada de premios, pero quizá porque cada vez son más las cinematografías que ofrecen producciones bien hechas e interesante, mientras los norteamericanos se dedican a explotar franquicias y realizar secuelas y segundas versiones de lo de siempre. Bueno… mientras quede inteligencia y ganas en algún lugar del mundo, el cine seguirá vivo.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Las últimas del año: Don’t look up (2021) – Being the Ricardos (2021) – Red Notice (2021)

Cine

Ya viene siendo habitual es que el día 1 de enero lo dedico a comentar la última o las últimas películas vistas en el año anterior, para poder hacer el resumen del año el 2 de enero. Y así sucederá este año también. En esta ocasión, son tres estrenos cuasidirectos en plataforma, dos en Netflix y uno en Amazon Primer Video, a los que tenía ganas. Y que aprovechando que esta semana he tenido fiesta, he podido acostarme más tarde y tener más tiempo para estar dos horas o más seguidas delante del televisor. Para no hacer esto demasiado largo, les dedicaré lo justito.

Para ilustrar la entrada, una de las localizaciones más majas de la peor de las tres películas de hoy.

Don’t look up (2021; 79/20211225)

Fue película para el día de Navidad. Una película de Adam McKay, con un reparto encabezado por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, con la participación de nombres como Meryl Streep, Cate Blanchett y Timothée Chalamet entre otros. Menciono los de más relumbrón o más de moda. Y que ha dividido a la crítica. Entre quienes la adoran y entre quienes la consideran mediocre. Y quizá los dos grupos tengan razón.

La historia de dos científicos que anuncian el apocalipsis con toda certeza salvo que se actúe pronto, pero nadie les hace caso, o lo hacen tarde, no sólo no es una mala idea, ya ha habido ideas similares, sino que además, en esta tercera década del siglo XXI, necesaria. Hay una diversidad de momentos buenos en la película, y el reparto no lo hace mal. Pero el conjunto es irregular, con bajones notables en la narración. Ha despertado comentarios críticos por las diferencias salariales entre protagonistas masculinos y femeninos. No basta para animar a la gente a suscribirse a Netflix, por los ya suscritos, pueden darle una oportunidad y quedarse con lo positivo. Creo que todavía se puede ver en pantalla grande.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Being the Ricardos (2021; 80/20211228)

Las vidas y trabajos de Lucille Ball (Nicole Kidman) y Desi Arnaz (Javier Bardem), protagonistas de esta película de Aaron Sorkin, resuenan mucho en la cultura popular norteamericana, pero muy poco en la española. Sin embargo, las buenas críticas a un reparto de cierto prestigio al que podríamos sumar, entre otros, a J.K. Simmons como secundario de lujo, me llevaron a ver esta película sobre una semana crítica para uno de los programas de televisión más famosos en EE.UU., por cuestiones políticas y por la vida personal del matrimonio entre ambos personajes.

La película está bien hecha, pero el tema resulta sólo mínimamente interesante, visto desde este lado del charco. Pero el buen trabajo del reparto, están realmente muy bien, hace que sea una buena opción para los suscriptores de Amazon Prime Video.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Red Notice (2021; 81/20211231)

Netflix anunció a principios de 2021 que iba a estrenar un mínimo de un largometraje de producción propia a la semana, aunque el promedio sería mayor. Y así ha sido. Pero la mayor parte de ellos han sido sin interés, o totalmente prescindibles. Igual que lo que sucede en los estrenos en la pantalla grande. Cuando se estrenó esta película de ladrones de guante blanco (no tan blanco, hay sus buenas dosis de violencia) dirigida por Rawson Marshall Thurber, la crítica se puso de acuerdo en masacrarla. O sea… del montón prescindible. Pero la audiencia le dio un nota alta, siendo de las películas más vistas en la plataforma.

Y es comprensible… porque es el guilty pleasure perfecto. Con un reparto razonablemente carismático gracias a Dwayne Johnson, pero sobre todo a Ryan Reynolds, y especialmente a Gal Gadot, la película es calamitosa en un tantas cosas que no voy a ponerme a ello en el breve espacio que le dedico. Pero al mismo tiempo te diviertes. La asumes como una parodia del género, que no sé si era la intención, y pasas las dos horas sin problemas y sin que se te haga larga. Aunque ya aviso, dice y hace tonterías tremendas. Las tres estrellas son por el factor diversión… en realidad sería más apropiado no pasar de las dos estrellas en mi valoración subjetiva.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***