[Cine] Knives Out (2019)

Cine

Knives Out (2019; 62/20191204)

Si algo hecho en falta en la época actual en el cine es la producción de película entretenidas y bien hechas, con cierta originalidad, aunque no sean extraordinariamente profundas ni pensadas para ganar premios. Hecho de menos el buen cine de entretenimiento. Porque el cine de entretenimiento de hoy en día está hecho de unos mimbres, sean comedias románticas o sean películas de acción, que no me suelen atraer. Productos prefabricados que basan más su tirón en su espectacularidad que en la calidad de sus argumentos y sus historias. Que una película sea un mero entretenimiento no quiere decir que tenga que asumir que sus espectadores sean tontos y no puedan apreciar un guion de calidad y una forma de contar las historias sutil y no como elefante por cacharrería.

Usualmente, las “whodunit” transcurrían, o bien en mansiones rurales de Inglaterra, o en escenarios exóticos, y no en el medio oeste americano. Pero bueno… nos iremos a la Inglaterra rural para celebrar el género. A Wells.

Y aquí entra Rian Johnson. Un director que ha realizado algunos productos notables, que se atrevió a darle un giro a la saga Star Wars, aunque buena parte del público, probablemente adocenado por la comida basura cinematográfica, no lo supiera valorar, y que creo que funciona mejor como guionista como director. No es que sea mal director… pero es más funcional que brillante. Lo cual no es necesariamente malo. Cuando próximamente hablemos de Scorsese, si me acuerdo de esta referencia comentaré lo contrario.

La película, en clave de comedia un tanto ácida, es una parodia de las whodunit que tanto se popularizaron en un momento dado en la novela y el cine, y que todavía atraen a muchos lectores o espectadores. Y al mismo tiempo contiene su propio misterio que, aunque aparentemente revelado a mitad de metraje, obviamente contiene otro misterio más que se ha de desvelar. El agujero dentro del donut que nos dice el Benoit Blanc (Daniel Craig), ese detective de acento sureño (imprescindible la versión original para apreciar esto, supongo), que nunca sabemos si es el más listo o el más tonto de la función, y que con su nombre de resonancias francesas no deja de ser un homenaje a los detectives privados belgas o franceses que pueblan algunas de las mencionadas whodunits.

Junto al detective, la chica. En este caso, la enfermera ecuatoriana, Marta Barrera (Ana de Armas), que cumple a la vez el papel de representar a la persona común, aunque no deje de tener su importante rol en la trama del crimen. En su presentación como protagonista en una película americana, ha hechos otras películas en Hollywood pero creo que este es su primer protagonista, introduce además una dimensión extra a la película, de carácter social, al ser el contraste al racismo y sentimiento de superioridad de la familia de origen anglosajón, los Thrombey y Drysdale, que son los “sospechosos” de la trama. Mezcla de falsos liberales, en el sentido americano de la palabra, y auténticos reaccionarios, la hipocresía es la característica que los define como familia. Con un coral reparto de lujo, eso sí; Jamie Lee Curtis, Michael Shannon, Don Johnson, Toni Collette, Christopher Plummer, Katherine Langford, Chris Evans, Riki Lindhome,… entre otros. Porque este es el gran activo de la película además de su excelente guion; su excelente reparto. Si a mí me iban a decir que un chica que era tan malísima actriz en sus orígenes como de Armas iba a sostener con naturalidad y competencia una comedia de este tipo, no me lo hubiera creído. Me alegro, por supuesto, de la evolución de la actriz.

Un divertimento de primera categoría, quizá con una duración un pelo más larga de lo que debería, cosa que tampoco importa mucho en este caso. Muy recomendable. Y que, para quienes cometan el error de ver las películas dobladas, se puede encontrar en la cartelera española como Puñales en la espalda.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Libro: Los hombres que no amaban a las mujeres

Literatura

Está de moda. Nada como que se muera el autor, en este caso el sueco Stieg Larsson, en vísperas de la publicación de una novela para que ésta y las dos que le siguen y que ya estaban escritas y en manos del editor se conviertan en un fenómeno literario mundial. Los herederos se lo deben pasar pipa. También he leído que la herencia ha tenido sus más y sus menos… En fin, a lo que íbamos; a los aspectos literarios del asunto. La novela que comento hoy es:

Los hombres que no amaban a las mujeres.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4044-6

El relato es una whodunit, aunque no necesariamente clásico. Para los perezosos a la hora de pinchar los enlaces a la Wikipedia, una whodunit (contracción de Who done it?, o sea ¿Quién lo hizo?) es una historia detectivesca en la que el personaje protagonista tiene que descubrir quién perpetró un crimen o varios relacionados, mientras que al lector, durante el desarrollo de la trama, se le entregan elementos que teóricamente le servirían para desenmascarar al criminal, aunque se espera que al final el escritor nos dé la sorpresa, siempre dentro de la lógica de la historia. ¿Por qué he dicho lo de “no necesariamente clásico”? Veamos:

  1. El protagonista no es un detective con su ayudante. Se trata de un periodista de investigación económica que las está pasando canutas y a quien un magnate de la industria sueca le ofrece la oportunidad de darse un descanso y ganarse una pasta investigando un crimen.
  2. La ayudante del detective es una fisgona profesional que, según fue reconocido públicamente por el autor, es una como si Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) se pasase al lado oscuro. Apartada de las convenciones sociales, insinuando un posible caso de síndrome de Asperger, a pesar de no ser oficialmente la protagonista del relato, lo es de hecho.
  3. El crimen no es un crimen actual. Es un crimen que se cometió 40 años antes en el ámbito de una disfuncional familia de ricos industriales suecos. Aunque todo es más complejo de lo que parece.
  4. La historia tiene varios finales, ya que a lo largo de la misma se van abriendo distintas tramas, unas más importantes que otras, pero a las que el autor decide dar un final. Salvo alguna por ahí suelta.
  5. Todo es una excusa para desarrollar unos personajes por un lado y, por otro, para hacer una crítica al sistema económico y político sueco desde un punto de vista claramente izquierdista.
  6. Todo es una excusa para criticar el machismo latente en la sociedad. Casi todos los personajes masculinos tienen que ver con el título de la novela, Män som hatar kvinnor, que se traduce literlamente como Los hombres que odian a las mujeres. Que me parece mucho más adecuado que el que le han puesto en la edición en castellano. ¿Por qué habrán cambiado el odian por el no amaban? Para mí es incomprensible. Tanto el cambio del odiar por el no amar, como el cambio del tiempo verbal, del presente por el preterito imperfecto.

Lo cierto es que, para ser un libro tipo best-seller, está bastante bien. Se lee a gusto y consigue su objetivo de que te sientas implicado con los personajes, que te importe lo que les pasa. En cierto modo, hereda algo del concepto de suspense de Hitchcock por el cual la trama importa poco y lo importante es lo que sienten los personajes, especialmente aquellas situaciones en las que el peligro real o imaginario se cierne sobre ellos. En el caso del libro, peligro real. Hay sus dosis de violencia, de sexo, del normal y del patológico, de sentimientos confundidos, de conflictos de intereses,… De todo.

No es perfecto. La resolución de los crímenes es una de las opciones que el lector prevé a poco que sea un poco espabilado. El personaje que al final resulta ser el malo, es uno de los que sospechas. También se excede en la extensión final para cerrar otras tramas relacionadas con los personajes principales. Pero bueno, puede tener su sentido si piensas que los personajes son más importantes que la trama.

En resumen, una lectura muy entretenida, estupenda para las próxima época veraniega, y que satisfará sin complicaciones a un amplio abanico de lectores. Ahora, ya puedo ir a que me decepcione la película. Quizá dentro de un rato. Si eso, mañana o pasado os lo cuento.

Y os dejo con una imagen de lo poco que tengo de Suecia.

Bicicletas en Lund

Bicicletas en la universitaria ciudad de Lund, Suecia - Canon EOS 100, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM