[Cine] Green Book (2018)

Cine

Green Book (2018; 09/201900204)

Película oscarizable, que venía precedida de excelentes críticas, algunas tan entusiastas como para considerarla una de la “tapadas” para recibir la famosa estatuilla. Candidata a mejor película, a mejor actor principal y de reparto, sorprendente que alguien considere que hay diferencia de importancia entre los dos en el argumento, al guion original y al montaje, ya comentaré mi impresión al respecto al final. Lo que más sorprende es esta película está dirigida por Peter Farrelly, uno de los hermanos que en su momento dirigieron algunas de las más infames comedias de los últimos decenios.

Los protagonistas de la película de hoy viven, salen y regresan a Nueva York en su viaje. Así que nos daremos un paseo fotográfico por la Gran Manzana. En concreto por la entretenida High Line, en el West Side de Manhattan.

Pero vamos a lo que importa, que es decir que nos cuenta una historieta basada, no sé si con precisión o más bien con relajo hacia la verdad, en la relación entre el pianista clásico y de jazz Don Shirley (Mahershala Ali) y el que fue su chófer y guardaspaldas, más tarde actor de reparto en distintas producciones de cine y televisión, curiosamente haciendo de mafioso, Tony “Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen). Hay que decir que la historia está basada en lo que ha escrito uno de los hijos de este último personaje. Pero básicamente es una reconstrucción de uno de los viajes que realizaron por el profundo sur de los Estados Unidos en una época de fuerte discriminación racial. Suponiendo que haya dejado de existir.

Con una realización muy académica, muy correcta en los aspectos técnicos y visuales, y un buen diseño de producción con una excelente ambientación de la época, el director confía el éxito de la función en un guion con unos muy buenos diálogos, y en la excelente química entre los dos protagonistas, también excelentes profesionales de la interpretación. El resto del reparto tiene escasa importancia. Aparece de vez en cuando por ahí, desaprovechada, Linda Cardellini. Una actriz poco reconocida, quizá por su trayectoria fundamentalmente televisiva. Pero que creo que tiene madera para haber hecho o hacer en un futuro mejores trabajos. Y que además es de las que, con la edad, cada vez resultan más atractivas.

Película amable, buenrollista, sobre dos personajes con mucha menos importancia histórica de la que se nos presenta (Shirley fue un pianista virtuoso técnicamente pero que tampoco aportó grandes cosas ni a la música clásica ni al jazz), y que se ve con mucho agrado. Yo no la he visto tan oscarizable. Y aunque se anuncia la estatuilla a Ali como actor de reparto, será injusto porque es claramente tan protagonista como Mortensen, y es en esa categoría donde tendría que estar compitiendo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Entrada “coche escoba”: Woody Allen, Mudbound y otros estrenos de Netflix

Cine

Mis tradiciones me indican que mañana 2 de enero tengo que hacer el resumen de mi año cinéfilo. Pero todavía no he revisado todas las películas que entran en el mismo, porque la última semana del año ha estado muy entretenida desde el punto de vista cinematográfico. No sólo por la visita de rigor a las salas de cine para ver la última de Woody Allen, sino porque este año entran también los estrenos directos en las plataformas de vídeo bajo demanda, y he visto en estos días de fiesta la friolera de tres. Vamos con ella. Acompaño la entrada con algunas fotografías procedentes de los últimos carretes en blanco y negro del años. La Yashica Mat 124G con un Lomography 100 Earl Grey que me quedaba suelto por ahí, las cuadradas, y la Agfa Billy con un Fujifilm Neopan 10 Acros, las rectangulares.

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Wonder Wheel (2017)

Wonder Wheel (2017; 542017-2712)

Las dosis anual de Woody Allen nos ha llegado con el final de año, cuando últimamente solía llegarnos a final del verano. Quizá tenían más esperanzas de que este año alcanzase más reconocimiento de cara a la temporada de premios.

Con un buen reparto, nos cuenta cómo, en los años 40, una joven Carolina (Juno Temple), huyendo de su marido mafioso a quien ha delatado al FBI, se refugia en Connie Island con su padre (Jim Belushi) y su madrastra (Kate Winslet). Todo irá bien, hasta que la presencia de un fornido y cultivado salvavidas playero (Justin Timberlake) inicie un peligroso triángulo con las dos mujeres.

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Película poco valorada por crítica y público, con sabor a tragedia griega, que cuenta una historia sencilla y previsible, pero desde mi punto de vista bien contada. Lejos de la originalidad de antiguas propuestas del director, está bien hecha, destacando especialmente la fotografía Vittorio Storaro, una banda sonora jazzistica, y unas excelentes interpretaciones. Muy buenos Belushi y Winslet, Temple nos sabe a poco, sabemos que se le puede sacar más partido, y Timberlake que cumple.

A mí me produjo un rato agradable, y es más recomendable de lo que parece.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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Mudbound (2017)

Mudbound (2017; 532017-2512)

Notable propuesta que nos llega de la mano de Netflix. Aunque se estrenó principalmente en vídeo bajo demanda, han realizado un estreno limitado en salas de cine en EE.UU. para poder optar a la temporada de premios.

Dirigida por Dee Rees, la directora insiste en recuperar la historia no contada de la discriminación de la raza negra en Estados Unidos, contando las historias paralelas de dos familias, una blanca y otra negra, que se ven obligadas a convivir en una región rural del delta del Misisipí, y que comparte que uno de sus miembros está en la guerra mundial en Europa. El blanco es un capitán que pilota bombarderos y el negro un sargento que comanda un carro de combate.

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Con un reparto también de bastante nivel, aunque el nombre más conocido sea el de Carey Mulligan, seguido de Jason Clarke, aunque no sean los personajes clave de la historia que hemos de situar en los personajes interpretados por Garrett Hedlund y Jason Mitchell, es una película dura con pocas concesiones al buenismo de los espectadores, aunque algunos aspectos del final introducen un tono de happy end que nos parece muy forzado.

Está muy bien en líneas generales, y me quedé con la sensación de que se vería mejor en en sala de cine en pantalla grande. También comprendí el interés de Netflix por promocionarla en la temporada de premios. Aunque tengo la sensación de que no se comerá una rosca. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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Bright (2017)

Bright (2017; 552017-2812)

Cuentan de esta película dirigida por David Ayer y realizada a mayor gloria de Will Smith que es el intento de Netflix por crear una de estas lucrativas franquicias donde se suceden las precuelas y las secuelas, y las productoras se hacen de oro vendiendo figuritas y otras mercaderías. Es un pastiche que toma elementos del Señor de los Anillos, de cualquier distopía con Los Ángeles como escenerario y del Quinto Elemento, para hacer un correveidile de peleas y balaceras con más bien poco sentido.

El primer día que intenté verla me quedé dormido. En una segunda intención la vi entera, aunque me costó seguirle la pista. No por compleja, sino por complicada. Para mí tiene poco sentido. Se da por sentado una segunda película. Se da por sentado que no la escribirá el mismo guionista por que parece que está implicado en el enésimo caso de denuncias de abusos sexuales en el cine americano. A Ayer también se le acusa con frecuencia de machista. Pues vale. No es una catástrofe. Pero casi. Quedaros con lo que queráis.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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Megen no jūnin (2017)

Mugen no jūnin (2017; 562017-3012)

Samuráis, damas en apuros, muchas espadas y muchos desmembramientos con abundancia de salsa de tomate para esta película de espadachines japoneses que, habiéndose estrenado en cines originalmente en su Japón de origen, han decidido exhibir en el mundo entero a través de Netflix. Te tienen que gustar estas películas, y os puedo asegurar que no es Yōjinbō (Yojimbo también), o Sichinin no samurai (Los siete samuráis)… El machote, Takuya Kimura, pero la chica, muy mona y con las orejas desabrochadas, Hana Sugisaki, más bien no.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Detroit (2017)

Cine

Detroit (2017; 372017-1909)

No pensaba que esta entrada pudiese salir hasta el lunes o el martes de la semana que viene. Este sábado lo tenía/tengo con un programa muy apretado, en el que sorprendentemente ha surgido un hueco de aproximadamente sesenta minutos, que he decidido aprovechar.

Conocíamos de antemano el tema de esta película de Kathryn Bigelow, directora que tiene una cierta capacidad de hacer muy bien películas que me interesan regular. O sea, al estilo de Scorsese, aunque se parezcan como un huevo a una castaña, que es un director magistral de películas que me aburren. Y espero que esto no me merezca una condena a la hoguera por hereje. En el caso de ambos directores hay ejemplos de películas que me gustan mucho, por cierto. Siempre recordaré cierta película de la directora de ambiente un poco distópico que vi en los años noventa, que siempre me ha parecido que estaba un poco infravalorada. Pero bueno, vamos a la película actual, que he estoy desbarrando.

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No he visitado Detroit. De hecho, no parece que sea en estos momentos un destino turístico muy apetecido, tras la decadencia por los ajustes de la industria del automóvil. Así que tiraré de las calles de Nueva York para ilustrar la entrada, donde en la época también se produjeron disturbios raciales, y en la que durante años después el ambiente fue cargadito… por decir algo.

Decía que sabíamos el tema del film, habíamos visto el avance, y las críticas eran unánimes. Una película muy muy bien hecha, pero saliendo del cine con una sensación de cabreo supina. La acción se sitúa en los disturbios de Detroit en 1967, cuando los problemas de discriminación racial saltaron de los estados sureños y su falta de respeto por los derechos civiles de los afroamericanos, a la discriminación en las empresas y los barrios obreros en los estados industrializados del norte, a los que muchas familias habían emigrado en décadas anteriores con el fin de alcanzar un futuro mejor. Una buena parte del principio de la película no deja de ser un docudrama de cómo se gestaron estos disturbios y como se desarrollaron hasta que llegamos al plato fuerte. Este se centra sobre la muerte de tres personas de raza negra en el Motel Algiers en un episodio de violencia policial. A falta de un conocimiento preciso de lo acontecido en el mismo, ya que los hechos no quedaron claros en el juicio penal posterior que absolvió a los policías, el guion se ha confeccionado con los testimonios de aquella noche, y con el relleno de lagunas mediante deducciones o ficción plausible.

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Decir que esta película tiene un carácter histórico sería una simpleza absoluta. Ya sabemos que está contando cosas que sucedieron y que las cinco décadas que han transcurrido las dejan instaladas en el juicio histórico. Pero así como al principio de M*A*S*H se nos recordaba que “aquello era Corea”, aunque todo el mundo llevase en mente por la época y las circunstancias sociopolíticas que se estaba hablando de la sinrazón militar de Vietnam, en esta película que nos ocupa hoy se está aprovechando un hecho histórico para dar un repaso al presente de los Estados Unidos, donde todavía surgen brotes de violencia racial debida al acoso y arbitrariedad de los cuerpos policiales hacia los afroamericanos. Agravado por el hecho de que el gobierno actual del país tiene un carácter marcadamente racista. Por lo tanto, lejos de un recordatorio histórico, la película funciona como una denuncia de un problema crónico y enquistado en la presunta democracia más importante del mundo.

Hablar a estas alturas de las habilidades narrativas de Bigelow sería un ejercicio banal por conocidas y demostradas. Tiene mucho oficio y voz propia la ya veterana directora. Porque hay un estilo definido en su puesta en escena que tiene una continuidad y una evolución a lo largo de su carrera. Probablemente sea una de las candidatas más serias, tanto en la dirección como en la producción, en la temporada de premios, aunque tal vez su temprano estreno, casi veraniego, le puede restar oportunidades.

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El reparto está a buen nivel, siendo bastante coral. Es cierto que hay dos personajes que merecen algo más de atención que el resto, el bueno interpretado por John Boyega, y el malo a quien encarna de forma muy inquietante Will Poulter. Este último compone un personaje tremendamente inquietante en una interpretación que también merecerá probablemente figurar en las candidaturas de la temporada de premios. Si se dice que cualquier película con acción está siempre a la altura del malo del relato, hemos de decir que Poulter consigue que la producción quede a gran nivel.

Dicho todo lo cual, eran tales las expectativas que se habían generado sobre lo que íbamos a ver, que el resultado fue casi anticlimático. O con el tiempo te acostumbras a digerir sin necesidad de antiácidos las barbaridades que la historia te ofrece, por crudamente que te las narren. Salimos razonablemente impresionados, pero no shockados como nos habían vaticinado los críticos. Aun con la crudeza de lo narrado, Bigelow no se recrea en los aspectos potencialmente más gores, sin ahorrar detalles por eso. La película merece la pena su visionado. No creo que llegue a la categoría de obra maestra como en la han calificado en algún lugar, pero creo que está realmente muy interesante. Por fin parece que hemos salido de la inanidad del verano.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Loving / Hidden Figures (2016)

Cine

Sesión doble para esta entrada de hoy, porque me conviene, y porque podemos establecer una comparación (hasta los “mismísimos” de los que dicen una “comparativa”) entre ambas películas, muy de moda en esta temporada de premios. Con distinta y, probablemente, injusta suerte. Por orden en las que las vimos son

Loving (2016; 062017-2401)

Hidden Figures (2016; 072017-2601)

Ambas películas se apuntan a una moda actual, mitad denuncia, mitad homenaje, sobre la era de la reivindicación de los derechos civiles para los ciudadanos descendientes de africanos en Estados Unidos. También son dos películas que buscan, sin duda, aprovechar las polémicas de años pasados sobre la ausencia de candidatos racialmente diversos en la temporada de premios.

Ambas juegan con las palabras en sus títulos originales en inglés. En el hecho de amar y el apellido de la pareja protagonista la una, los Loving. Entre dos de los significados de la palabra “figure” in inglés, tanto como forma o aspecto del cuerpo humano, el cuerpo humano en sí mismo, y el hecho de que se puede traducir como “cifra”, dado que los personajes protagonistas son físicas, matemáticas o ingenieras. Este sentido se pierde con la traducción al castellano en la cartelera española como “figuras ocultas”.

Pero a partir de ahí, las películas dirigidas por Jeff Nichols (Loving) y Theodore Melfi (Hidden Figures) divergen la una de la otra en planteamientos, estilo, y ambiciones. Dos directores blanquitos, por lo tanto, para unos filmes que tiran de “negritud” para reivindicarse. Vamos a ver qué otras cosas interesantes tienen que ofrecer.

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Para las poblaciones afroamericanas, una de sus constantes es la búsqueda y reivindicación de su raíces como personas y como colectivo. No sé siempre lo enfocan correctamente, pero es muy legítimo. En cualquier caso, de forma mucho más modesta, hace unos días me asomé a lo que son parte de las mías… en algún punto del Serrablo en Aragón.

 

En la primera, Loving, se plantea la situación de los Loving,  Mildred (Ruth Negga) y Richard (Joel Edgerton), una pareja interracial de clase baja, trabajadores y campesinos en una población del estado de Virginia, a medio camino entre la capital de este estado, Richmond, y la capital federal, Washington D. C. No estamos hablando por lo tanto del profundo sur. Estamos hablando del núcleo donde nació el país de los Estados Unidos, la región donde nacieron seis de sus diez primeros presidentes, entre los cuales padres de la nación como Washington o Jefferson, poseedores de esclavos ambos. A pesar de los cual, este estado no permitía en 1958 el matrimonio interracial, por lo que los Loving tuvieron que casarse en el Distrito de Columbia. Aun así, fueron detenidos por un chivatazo a la policía, y condenados con la opción entre pasar un tiempo en la cárcel, ella estaba embarazada, o ser exiliados del estado y sus familias durante 25 años. A partir de ahí devino la odisea de casi diez años para que el Tribunal Supremo de los EE.UU. dictaminara su matrimonio legal en todo el país, e inválidas por lo tanto las leyes que prohibían los matrimonios interraciales.

En la segunda, Hidden Figures, acompañamos a tres trabajadoras de la NASA en Langley (Virginia), Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), que tuvieron puestos relativamente destacados dentro del programa espacial de la agencia espacial norteamericana gracias a sus títulos universitarios en el campo de las ciencias o la ingeniería, aunque durante mucho tiempo por debajo de las posibilidades que sus compañeros y compañeras de origen europeo podían tener. Y estando Langley en el estado de Virginia, sufriendo las leyes segregacionistas, que como hemos visto en el párrafo anterior estaba vigentes en este estado de rancio abolengo, a pesar que Langley en la práctica está en los suburbios de Washington D.C.

Vistas las historias, analicemos los planteamientos. Nichols plantea una historia intimista. No busca la alharaca y el espectáculo de las películas de tribunales, ni tremendas luchas entre buenos y malos, nada de eso. Se limita a acompañar a la pareja protagonista en su viaje de casi diez años hasta que su matrimonio fue legal, con sus problemas, sus idas y venidas, sus dudas, sus miedos, sus fortalezas. Es una historia casi introspectiva, con muy pocas palabras, de gente muy sencilla, que a pesar de todo, y viviendo inevitablemente con miedo, aunque luchando para superarlo, llega a una gran victoria para ellos y para muchos otros. Historia que seguramente fue luchada en gran medida por otros en los grandes tribunales. Organizaciones, bufetes de abogados, grupos de interés,… pero que quedan en esta película, sabiamente, en un segundo plano.

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Melfi, sin embargo, opta por el espectáculo. Su película es la típica americanada. Historia de superación, con héroes y “villanos”, personajes sumamente estereotipados. Simpáticos, pero sin sutilezas, planos. Nada podemos decir realmente de cómo fueron los personajes reales, puesto que lo que Melfi nos presenta ante la pantalla son símbolos, héroes construidos a partir de retazos de realidad. Entendámonos. No es que lo que se denuncia no sucediese, que sí sucedió. Pero la historia esta acomodada al gusto del espectador, con momentos de triunfo prefabricados. De hecho, viendo la página Modern Figures de la NASA, conocemos las reales biografías de las protagonistas, y vemos que hay cosas que no cuadran cronnológicamente. Dorothy Vaughan llegó a supervisora de la NACA en 1949, y no de la NASA en 1962 tras el vuelo orbital de John Glenn. Como digo, una película con todas las virtudes y defectos de las película de época e históricas americanas, con un respeto “muy relativo” con la verdad. Lo cual no quita para que el homenaje o la denuncia sean justas.

Técnicamente, ambas películas están realizadas con oficio y excelencia, aunque desde mi punto de vista la película de Melfi es más convencional también desde el punto de vista de su realización y producción. Y donde ambas intentan competir a cara de perro es en la interpretación. Hidden Figures cuenta con un reparto muy carismático que de hecho ha conseguido realmente algunos premios notables como grupo. Lo hacen bien, es cierto. Bastante bien. Pero sinceramente, están a unos cuantos años luz de las impresionantes interpretaciones de Edgerton y Negga impersonando a los Loving. Ambos están sobresalientes, pero Ruth Negga está superlativa, con una capacidad de comunicar sin palabras que te deja clavado a la butaca. Desde ya, entre mis actrices actuales favoritas. Sin dudarlo. Y no se llevará el oscar, porque la lucha este año es despiadada, llevamos ya unos cuantos años de impresionantes interpretaciones femeninas, pero si se lo dieran a mí me parecería tan justo como si se lo llevan algunas otras de las candidatas o incluso alguno que no es candidata. ¿Cómo coño se han podido olvidar este año de Amy Adams? Estoy seguro que al menos está por delante de la “obligatoria”.

Resumiendo, que la entrada se está haciendo larga. Ambas son películas que se pueden ir a ver en cualquier momento, que van a gustar. Hidden Figures es muy entretenida. Sin duda. Totalmente recomendable. Pero desde mi punto de vista, no entiendo que esta película sea una de las candidatas al oscar a la mejor película y Loving, no. Esto es un ejemplo de que da igual lo que se reivindique. A Hollywood, que se puede disfrazar en cada momento de la causa que venga bien, lo que le importa es que un producto se venda bien. Y Hidden Figures sin duda puede vender más entradas de cine y más sacos de palomitas, pero es una película claramente inferior a Loving. Que salva el honor con la candidatura de Ruth Negga, más que merecida, pero que se me antoja escasa. Al menos su protagonista masculino merecía una mención también, y probablemente su director y guionistas.

Valoración

Para Loving

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Para Hidden Figures

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Free State of Jones (2016)

Cine

Free State of Jones (2016; 482016-1909)

En estos momentos, que Matthew McConaughey aparezca en el reparto de una película es casi un indicativo fijo de que hay que ir a verla. Menos entusiasmo nos producía que el director fuese Gary Ross, pero como la crítica internacional se había mostrado interesada en esta película desde hace tiempo, nos acercamos el pasado lunes a la versión en idioma original subtitulada en castellano. La película también se puede encontrar en versión doblada en la cartelera española con el título no del todo fiel al original de “Los hombres libres de Jones”.

La película está basada en hechos ciertos pero mal documentados. Es decir, es conocido que en el condado de Jones en el sur del estado de Misisipi hubo una revuelta encontra del régimen secesionista del estado y de los Estados Confederados de América durante la guerra civil norteamericana. Y que pareció estar liderada por Newton Knight (Matthew McConaughey), un hombre de ese estado, de fuertes convicciones religiosas, contrario a la esclavitud y a la discriminación por cuestión de raza. A partir de ahí, tenemos que considerar que en la película de Ross hay elementos de verdad histórica, elementos de especulación histórica y elementos de ficción histórica. Aunque desconozco en qué proporciones.

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Los “hombres libres de Jones”, si fueron como nos lo cuentan en la película, fueron una guerrilla. Poco partidarios del campo abierto a la hora de entablar combate. Bosques, pantanos y ciénagas,… ese era el ambiente en que se movían. A falta de los bosques originales del sur del estado de Misisipi, vagaremos fotográficamente por los bosques de Alsacia en los Vosgos.

La cinta comienza con nuestro protagonista en 1862, alistado forzosamente en el ejército rebelde, del que deserta como consecuencia de la percepción de una serie de injusticias en la política confederada y en las formas en que se lleva la economía de guerra. Convertido en lider de un grupo de desertores y esclavos fugados en los pantanos del sur del estado de Misisipi, y tras conseguir algún éxito parcial en su oposición al ejército secesionista, termina la guerra y conforme la autoridades del norte van devolviendo el poder a los sureños, conforma una comunidad multirracial en la que no faltarán las tensiones con los supremacistas blancos de la zona. También llega al final de la guerra separado de su primer mujer, Serena (Keri Russell) y unido a la que sería su segunda mujer, una esclava liberada, Rachel (Gugu Mbatha-Raw) constituyendo una unión multirracial, prohibidas por los estados del sur de los EE.UU.

En paralelo a esta historia, la película nos ofrece flashes de un juicio que ochenta años más tarde se está celebrando en ese estado de Misisipi, en el que se juzga a un descendiente de Newton Knight, Davis (Brian Lee Franklin), al que se supone también descendiente de Rachel, y por lo tanto con un octavo de ascendencia de color, lo cual lo califica legalmente como un ciudadano de color. Al casarse con una mujer blanca, habría cometido un delito. Este juicio fue real, fue declarado culpable, pero no cumplió sentencia porque temiendo una apelación a tribunales federales, el tribunal superior del estado temió que la ley que prohibía los matrimonios mixtos fuese declarada ilegal y lo exoneró de todo delito.

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La película tiene muchos temas. Y muchos tonos. Empieza como alegato antibelicista, para luego adentrarse en la película de aventuras y acción con los rifirrafes entre los “hombres libres del condado de Jones” y el ejército y las autoridades secesionistas. Después vuelve al modo de denuncia, en este caso sobre las leyes de discriminación racial y las acciones de los supremacistas blancos, con un incipinte Ku-Klux-Klan. El problema es que no acaba de encontrar el tono, que como digo va dando bandazos sin centrarse en profundizar en ninguno de los temas, y dando brochazos más o menos groseros sobre cada uno de ellos.

Desde antiguo, el cine tiene una tradición de “no hacer sangre” con el conflicto bélico que enfrentó a los estados del norte de la Unión, partidarios de un estado federal, con los del sur, más proclives a una confederación donde cada estado tuviera preponderancia sobre la política global. De fondo, dos modelos económicos distintos, uno industrializado y otro agrario, este último soportado por la vergonzosa institución de la esclavitud. De hecho, películas emblemáticas de la historia del cine, entre ellas como máximo exponente Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó), donde se muestra una visión del sur de damas bellas y galantes, hombres apuestos, valientes y caballerescos, y una visión de los esclavos como de niños que no podrían subsistir por sí mismos sin la guía del hombre blanco. Pura propaganda para sustentar un regimen de appartheid y discriminación racial en buena parte de los Estados Unidos hasta muy avanzado el siglo XX, que aun hoy en día muestra que todavía tiene temas sin resolver. Hace unos años, pudimos ver una película, Cold Mountain, que no entraba en el tema de la esclavitud, pero que al menos rompía con la idea de guerra entre caballeros y con la visión idealizada del ejército rebelde y esclavista. Curiosamente, no tuvo un gran éxito, aunque desde mi punto de vista era una película más apreciable de lo que la crítica nos contó. Pero lo hizo en momentos donde soplaban vientos de guerra en Irak y Afganistán, y no se veían bien las obras antibelicistas.

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Puestos a escarbar en la historia del cine. Durante años he intentado saber cuál era el título de una película que vi en la televisión en algún momento en la transición de mi infancia a la adolescencia, y que hablaba de un “estado libre de Lebanon” como un reducto de oposición a la guerra de secesión. Con motivo de esta película me he enterado que se inspiraba, aunque se alejaba muchísimo de los hechos reales, en lo acontecido en el condado de Jones. Su título fue Tap Roots (Raíces de pasión), y a pesar de que a mí me causase cierta impresión, no está excesivamente bien considerada.

Volviendo a la película que nos ocupa hoy, su indudable punto fuerte está en la interpretación de McConaughey, que sigue en estado de gracia, que llena la pantalla con su presencia. También eso conlleva a que su personaje se come a otros que podrían haber tenido más presencia, más potencia y no poco interés. Salimos del cine con la sensación de que las dos mujeres con mayor presencia en el filme están desaprovechadas. Tanto Keri Russell como la británica Gugu Mbatha-Raw son actrices capaces. Incluso muy capaces. Y de la propia interacción entre ellas en lo que en la práctica fue un matrimonio bígamo hubiera dado para una película, aunque fuera de ficción, que podría ser notable.

Terminemos, que me está saliendo un comentario muy largo. Las intenciones de la película son buenas, los medios utilizados para desarrollarlas están también bien, las interpretaciones de primer nivel,… y sin embargo la película, siendo razonablemente recomendable, no acaba de dar de sí todo lo que podría. En algún momento se desinfla, llevándonos incluso a un final anticlimático que nos deja un poco en la duda de adónde exactamente nos quería llevar el director. No obstante, se deja ver bien, y puede ser una opción a considerar en la cartelera de estos días de principios del otoño.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

 

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[Libro] El amante japonés

Literatura

Hacía varios lustros que no leía nada de Isabel Allende. Leí algunas de sus novelas iniciales, pero una de sus más significativas obras se me atrangantó en su momento, y desde entonces no había vuelto a leer nada de la escritora chilena. A principios de verano, me encontré una oferta sobre su última novela, la que hoy os comento, y decidí volver a reencontrarme con la escritora más leída en el mundo de habla hispana.

El amante japonés
Isabel Allende
Plaza & Janés, 2015
Edición electrónica

Viajaremos en esta ocasión a Polonia, origen de Alma. Donde quedan muchos menos judíos que hace 70 años, aunque algunos se ven en Cracovia (fotografía del encabezado), y donde las fronteras variaron, y ahora podemos pasear por el Stary Rinek de Poznań, que en aquella época era la alemana Posen.

En una progresista residencia de ancianos californiana convergen las vidas de una serie de personas. Está Irina, una joven inmigrante de los países del telón de acero, cuya vida incluye algunas tragedias que se irán desvelando poco a poco. Está Alma Belasco, perteneciente a una de las familias pudientes más significativas de California, donde llegó siendo niña cuando su familia, judíos polacos, poco antes de la guerra mundial, la puso a salvo con su familia radicada en Estados Unidos. Está Seth, el nieto de Alma, y principal enlace con su familia una vez que esta deja la residencia familiar para retirarse a la residencia. Hay un viejo amigo odontólogo del marido ya fallecido años ha de Alma, y está una vieja doctora, que además de residente en el lugar, colabora con los cuidados del resto de los ancianos más deteriorados. Entre todos ellos, poco a poco, y especialmente con la investigación activa de Irina y Seth, se irá descubriendo aspectos de la vida de Alma relacionados con su amistad con Ichimei, un niño de padres japoneses nacido en Estados unidos, y cuyo destino quedó ligado a los Belasco. Pero al tirar de la manta aparecerán otros secretos familiares y se descubrirá el auténtico carácter de Alma.

Allende, con esta novela, vuelve a las sagas familiares. A los liberales judíos californianos, los Belasco, con sus luces y sus sombras. Y al mismo tiempo va tocando algunos de los temas que han estado o están candentes a lo largo del siglo XX y principios del siglo XXI en las sociedades occidentales, y en la norteamericana en particular. Se habla de la injusticia cometida hacia las poblaciones americanas de origen nipón. De la intolerancia racial y sus límites. Se habla de la homosexualidad. Se habla de la fidelidad, y de los secretos familiares. Se habla de amistad. Se habla de trata de blancas. Se habla de abusos familiares y violencia de género. Incluso de pornografía infantil. Se habla de amores, especialmente de algunos imposibles, pero también alguno posible e incluso redentor. Se habla de la vejez. Y se habla de suicidio médicamente asistido, al final de la vida. Quizá uno de los problemas de la novela es que toca muchos palos y profundiza en pocos.

O también podemos acercarnos al Rynek Główny en Cracovia, con la catedral de Santa María al fondo en una tarde de verano.

Por lo demás, Allende nos ofrece un elenco de personajes con los que el lector empatiza fácilmente. Unido a una prosa que, como es característico en la autora, es fácil y desprovista de artificios y de amaneramientos, el lector se mete con facilidad en la novela y acepta la invitación a conocer algo más de las vidas de estos personajes, que puede ser o no ser representativos de una o unas épocas que nos resultan más o menos familiares por su proximidad.

Estamos ante una novela entretenida y agradable de leer. Pero por mucho que esté siendo un éxito de ventas, no es el novelón fundamental que los entusiastas de la escritora describen por la red de redes. Es una novela apañada, interesante, entretenida, con alguna carencia, con el recurso a algunos lugares comunes de más. Pero que se puede recomendar sin más problema.

O podremos recordar en los monumentos de Varsovia los levantamientos contra el invasor alemán que se produjeron… sin mucho éxito, ni coordinación, todo hay que decirlo.

[Libro] Ve y pon un centinela; la (no) secuela del “ruiseñor”

Literatura

Me llamó la atención cuando me enteré hace no mucho tiempo. Se iba a publicar una secuela de To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor)… Una de las novelas más emblemáticas de la literatura norteamericana y mundial. Única obra de ficción de su autora, Nelle Harper Lee, nom de plume simplemente Harper Lee, señorita sureña afincada durante un tiempo en Nueva York, buena amiga de Truman Capote. Ante la ausencia de más obra de ficción de Lee, ensayos se le conocen más, se llegó a rumorear que el auténtico autor de la emblemática novela pudo ser el propio Capote. Parece que no tal. No se le puede sacar más partido a una obra. Premio Pulitzer. Adaptación cinematográfica de prestigio con tres óscars más cinco candidaturas que no se materializaron en las codiciadas estatuillas. Uno de los óscars para Gregory Peck; nadie podemos imaginar a Atticus Finch, abogado en Alabama y padre de la niña protagonista y narradora, paradigma del hombre bueno, con un aspecto que no sea el de Gregory Peck. Y un alegato a favor de la tolerancia y en contra del racismo a principio de los años sesenta, cuando la cuestión de los derechos civiles alcanzó su máxima efervescencia. He leído dos veces To Kill a Mockingbird, una en castellano y otra en inglés. Cada vez que pienso en el capítulo 2, el primer día de colegio de Scout Finch,… una maravilla.Y la película la he visto… no sé. Bastantes veces.

Y de repente me entero que la autora, que no volvió a escribir ficción, pronta a cumplir los 90 años, cascadilla la mujer, ha accedido a publicar una secuela de esa historia ya universal, pero que la secuela la escribió cinco años antes… aunque se publique ahora. En fin. No me he podido aguantar y me la agencié y la he leído. Tenía tres lecturas más que comentar, pero no me aguanto las ganas de hablar de este “centinela” con el que nos ha sorprendido el mundo editorial.

Ve y pon un centinela
Harper Lee; traducción por Belmonte Traductores
HarperCollins Ibérica, 2015
Edición electrónica

Jean Louise Finch, conocida familiarmente como Scout, es una joven de 25 años de un condado de Alabama que lleva un par de años viviendo en Nueva York. Viaja a Maycomb, su lugar de origen, a visitar durante dos semanas a su familia. Su padre, Atticus Finch, es abogado en el lugar, conocido y respetado por su integridad y respeto de la ley. Es idolatrado por su hija, para quien es modelo de vida. También le espera Henry Clinton, un joven que la pretende con intenciones matrimoniales, aunque ella le da largas. Y su tíos, y más gente… Pero cuando llegue se encontrará con sorpresas. Recientemente, el Tribunal Supremo del país ha fallado en contra de la segregación escolar por razas. Y eso ha sacudido al viejo sur. Y también destapará las auténticas creencias de los vecinos de Maycomb.

Supongo que utilizar las calles de una población canadiense para ilustrar una entrada sobre el profundo sur de los Estados Unidos no tiene mucho sentido.

Supongo que utilizar las calles de una población canadiense para ilustrar una entrada sobre el profundo sur de los Estados Unidos no tiene mucho sentido.

Iré directo al grano. Por si alguien no se ha enterado todavía, la propaganda de la editorial es falaz. No estamos ante una secuela del “ruiseñor” escrita con anterioridad. Estamos ante el primer borrador de una historia que nunca llegó a publicarse. Pero que contiene en uno de sus capítulos, en un flashback de la protagonista, el germen de lo que años más tarde sería To Kill a Mockingbird. Por lo tanto, si no queréis salir decepcionados, afrontad la novela como una curiosidad literaria. Como un documento que puede reflejar la dinámica de creación literaria. A los aficionados a la fotografía que venimos de la época de la película tradicional, nos gustan los libros de hojas de contactos de obras maestras. Las hojas donde se copian a pequeño tamaño todos los negativos del rollo de película donde se encuentra el negativo de una foto emblemática. Porque nos permite conocer el proceso de creación de la fotografía. Saber cómo trabajaba el fotógrafo. Pues este “centinela” es como si hubiéramos hecho una ampliación de uno de los fotogramas del rollo en el que se encontraba el “ruiseñor”, un fotograma anterior, desechado, pero que sirvió a la autora de guía para lo que vino a ser esa novela que queremos y respetamos. En ese contexto, estoy encantado de haber leído Ve y pon un centinela.

Sin embargo, si la afrontas bajo las expectativas de la publicidad editorial, “la secuela de una de las mejores novelas del siglo XX”, “qué paso veinte años más tarde”… Pues es un bodrio. Primero porque muestra inconsistencias con la obra ya conocida. Segundo porque es un producto inmaduro. Empieza bien, dinámica, como momentos bastante buenos. Algunos pasajes muy divertidos. Pero cuando se plantea el conflicto personal de la protagonista, en cierta reunión ciudadana, y hasta el final, es un embrollo de diálogos y monólogos bastante abstrusos, a veces pedantes, en ocasiones enmarañados. Es un producto claramente inmaduro. Por supuesto, el carácter de los personajes no es el mismo que en la novela original. Atticus Finch no es la persona tolerante que conocíamos, Scout Finch es una mema a sus 25 años. En una época en la que a esta edad se te consideraba claramente un un adulto. En la que muchas mujeres de su edad eran ya madres de un par de churumbeles. No como hoy en día de “eterna juventud”. Pues a esta señorita, le entran las dudas sobre sí misma y su familia que le tendrían que haber entrado durante la adolescencia, diez años antes. Y el resto de los personajes… pues todavía estaba por ver qué o quién iban a ser.

A pesar del texto y el espíritu de la constitución de los Estados Unidos, el respeto por la persona y sus derechos ha sido tradicionalmente inferior en este país que en su vecino del norte mucho más orgulloso de su pasado colonial.

A pesar del texto y el espíritu de la constitución de los Estados Unidos, el respeto por la persona y sus derechos ha sido tradicionalmente inferior en este país que en su vecino del norte mucho más orgulloso de su pasado colonial.

Por lo tanto, que nadie se lleve las manos a la cabeza. Atticus Finch sigue siendo el que era. El que conocimos en To Kill a Mockingbird. Este otro es de un universo alternativo que “desapareció” y que sólo vaya usted a saber que codicia editorial ha llevado a resucitar. A mí no me parece mal que este material se haya publicado. Lo que me parece mal es que se haya publicado como se ha hecho. Si se hace advirtiendo al lector. Si se incluye una guía comentada con las diferencias argumentales. Con las diferencias y las similitudes de estilo de la autora entre las dos versiones de la obra. Si se publica en un entorno pedagógico y didáctico, hubiera aplaudido la iniciativa. Así sólo me queda decir que me alegro de haber tenido la experiencia, pero me parece penoso lo que el mundo editorial le está haciendo a la literatura. Por cierto, que HarperCollins prácticamente se estrena en España con este triste operación comercial después de haber comprado una editorial dedicada a la novela romántica. Sí, de estas de portadas cursis, que últimamente están difuminando sus límites con la novela erótica, pero siempre con fornidos highlanders o sofisticados millonarios como coprotagonistas… Uffff, ¡a que empiezo a enfadarme!

Nota: No existen ruiseñores en América, salvo que se hayan exportado; es un ave eurasiática. De hecho “mockingbird” no es un ruiseñor; es un sinsonte. Pero no hay sinsontes en Eurasia, es un ave americana. En España nos lo tradujeron así. En otros países europeos fueron más respetuosos. “Oisseau moqueur” en francés y no “rossignol”. Si hay alguien que me lee de la América de habla española, ¿allí también se tradujo como ruiseñor, aunque para un americano esto no tenga sentido? Finch, el apellido de los protagonistas también es un ave. Cardelino le hemos llamado tradicionalmente en Aragón. Jilguero los castellanos, a quienes gusta imponer sus variantes léxicas.

Pero es lo que más a mano tenía en cuestión de paisaje urbano norteamericano... claro que en Alabama hace un calorcito tremendo mientras que en Canadá hace un frío que pela... En fin... lo único en común, que están al norte del río Grande.

Pero es lo que más a mano tenía en cuestión de paisaje urbano norteamericano… claro que en Alabama hace un calorcito tremendo mientras que en Canadá hace un frío que pela… En fin… lo único en común, que están al norte del río Grande.

[Cine] The Help (2011)

Cine

The Help (2011), 1 de noviembre de 2011.

Esta semana, con el festivo en medio, ha tocado ir dos veces al cine. Dos películas en versión original. Así que advierto que esta que comentamos hoy puede ser vista en versión doblada al castellano con el título Criadas y señoras. Dicho lo cual, paso a comentar.

Los Estados Unidos de América son un país peculiar. Extraño. Altamente contradictorio. Se nos ha vendido como el garante de las libertades, el adalid de la democracia, un ejemplo por su constitución e instituciones consolidadas desde hace más de doscientos años. Pero a su vez, tiene la lacra de haber sido incapaz de respetar su propio principio de que cada persona importante, que cada persona tiene unos derechos inalienables, que cada persona es un elemento importante en esa democracia. Y fue una república que nació con esclavos. Que necesitó una muy cruenta guerra civil para eliminar esta institución, y 100 años más para movilizar suficientemente a la sociedad para que los descendientes de aquellos esclavos. El asunto del racismo, una cuestión que por las noticias que nos llegan periódicamente a través de los siempre parciales medios de comunicación está lejos de estar resuelta, ha sido un lastre enorme para que muchos de nosotros estemos convencidos de asumir el modelo de convivencia, social y político, norteamericano.

En proporción a la magnitud del problema, el cine ha sido muy tibio a la hora de tratarlo. Lo ha hecho de forma esporádica. Y de forma ambigua en ocasiones. Particularmente cuando ha llevado sus escenarios al profundo sur, un lugar que sistemáticamente buscó durante décadas, más de un siglo, empobrecer y coartar la libertad de muchos de sus ciudadanos, pero que al mismo tiempo ha sido presentado con un halo de romanticismo, como si los valores tradicionales que representa tuviesen realmente algún valor.

Y nos llega ahora otro intento para mostrarnos la dura realidad de la discriminación racial de la población de origen africano por parte de la de origen europeo. La película dirigida por Tate Taylor, basada en la novela del mismo título de la escritora Kathryn Stockett, nos traslada a Jackson, capital y principal ciudad del estado de Misisipi, el estado más pobre de los EE.UU. Allí, Skeeter (Emma Stone), una joven blanca de veintipocos, recién graduada en la universidad, y con la aspiración de ser escritora, vuelve a su ciudad natal para trabajar en el periódico de su ciudad natal. Vuelve a vivir con su familia, y a tomar contacto con sus amigas de toda la vida, la mayor parte de las cuales se encuentran casadas y bien situadas socialmente. Al observar el trato dispensado a dos criadas negras, Aibeleen (Viola Davis) y Minny (Octavia Spencer), decidirá empezar un proyecto como escritora que le permita dar el salto a las editoriales serias de Nueva York, al mismo tiempo que tendrá que pelear para mantener su integridad personal desde el punto de vista ético.

Lo primero que hay que decir es que está película es de las que están fuertemente basadas en la interpretación de sus intérpretes, mayoritariamente femeninas en este caso, ya que la presencia de los actores masculinos es menor, e incluso en alguna ocasión, la historia del novio de Skeeter, superflua. Con guion razonablemente dinámico para que las 2 horas y 20 minutos se pasen en un suspiro, y con una factura artesanalmente sin reproches, a lo que estamos es a los caracteres. Y a pesar del papel protagonista que se da a la joven periodista, lo cierto es que las dos grandes protagonistas son las dos criadas negras, que llevan a cuestas buena parte de los momentos más auténticos y dramáticos de una historia que no deja de tener momentos de humor. Por supuesto, no falta la presencia de una gran mala de la historia, en este caso la líder de las jóvenes amas de casa blanca, Hilly (cambio de registro para Bryce Dallas Howard, habitualmente en papeles de buena chica adorable), junto con su pléyade de seguidoras. Tampoco faltan personajes de extraña y naïve honradez, como la joven expulsada del círculo social Celia Foote (la últimamente omnipresente Jessica Chastain), o la lúcidamente demenciada madre de Hilly (siempre eficaz Sissy Spacek). O el personaje que tiene la difícil tarea de redimirse a sí mismo, en este caso la madre de Skeeter (Allison Janney). Todas ellas cumplen de sobras y con nota con la encomienda que se les ofrece.

La película, sin embargo, aunque te atrapa, y entretiene mucho, no te ofrece una reflexión especial que no hayamos obtenido previamente de producciones más duras y más comprometidas. Al fin y al cabo, salvo por el castigo al personaje de Hilly, y la cara de tontas que se les queda a sus amigas, tampoco busca hacer sangre, y por ello da un protagonismo excesivo a ciertos personajes blancos. El mensaje final queda un poco como “bueno,… si que hay algunos malos,… pero el conjunto es más como un malentendido entre las dos razas”. Y bueno. Pues no. No fue un mal entendido. No es un malentendido. Es un problema de duro racismo, con consecuencias graves. La película muestra su tibieza por ejemplo en como resuelve el conflicto entre Skeeter y su madre por la vieja criada negra que crio a aquella (Cicely Tyson). La madre se comportó como una auténtica perra, y que al final salga de rositas,… lo dicho, “todo fue un malentendido,… yo no quería…”, pues no oiga. Esta tibieza le va a quitar de mi valoración subjetiva la cuarta estrella a esta película.

En cualquier caso, es una película recomendable, que nos hará pasar buenos y “malos” ratos, y de la que hay que disfrutar de sus notables interpretaciones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Estación de Atocha

En España hemos presumido de no racistas. Pero también es cierto que hasta hace cuatro días, hemos sido una sociedad étnicamente muy homogénea. Hoy en día esto ha cambiado, y nada como las estaciones de tren para comprobarlo, y no faltan las demagogias y las actitudes sobre la llegada de extranjeros y otras razas y etnias a nuestro país (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[Libro] Niños en su cumpleaños

Literatura

Desde hace unas semanas estaba en un impasse lector. En vacaciones me llevé algún libro pero no leí mucho. Y no lo terminé. Ya veremos si lo retomo. No estaba mal. Pero me cuesta retomar los libros que no leo de seguido. Así que tenía que romper esta nefasta inercia de falta de lectura, y me fui a una de mis librerías favoritas. Para garantizar el éxito me compré un par de libros de pequeña extensión. Ya he terminado uno. De Truman Capote. Os lo cuento.

Niños en su cumpleaños
Truman Capote
Nørdica libros; Madrid, 2011
ISBN: 9788492683369

En alguna población rural de Alabama, se produce una revolución social entre la chiquillería del lugar. Un día, el autobús de las seis trae a Miss Bobbit, una niña de 10 años, que por sus formas y su sofisticación causa sensación entre el resto de los niños y preadolescentes de la población. Durante un año, asistiremos a cómo se desarrolla la vida en este pueblo, y cómo dos mejores amigos, de 12 o 13 años, enamorados de la niña, pelearán por ella y pondrán a prueba su amistad. Desgraciadamente, el autobús de las seis se la volverá a llevar un año después de su llegada, en circunstancias nefastas.

Cuando leí la contraportada del libro, pequeñito, estamos hablando de un relato corto, un cuento, y comprendí cual era el entorno en el que se desarrollaba la acción, no pude resistir la tentación de comprarlo. En lo primero que pensé fue en Matar a un ruiseñor, la novela que dio a su escritora, Harper Lee, el premio Pulitzer, aunque la escritora pocas cosas más nos ha ofrecido con posterioridad. Amiga de Truman Capote, se ha rumoreado en ocasiones que el auténtico autor de la deliciosa novela del profundo sur pudiese ser el propio Capote. O al menos, que el célebre escritor hubiese revisado y rehecho fuertemente el texto. Nunca se ha confirmado. Pero el morbo me hizo comprar el libro del autor.

Lo cierto es que el pequeño relato se justifica por sí mismo. Está escrito con una gracia y un frescura notables. Realmente nos lleva al mismo entorno social que la novela de Lee, ese sur profundo, muy conservador, muy racista, con niños que viven en las calles, con escasos recursos y expectativas, pero a pesar de todo con mucho humor. Así que realmente considero que este librito es una lectura muy refrescante para las tardes de verano.

Recomendación musical

Uno no diría que la música de la recién fallecida Amy Winehouse es adecuada como acompañante para esta lectura. Pero no olvidemos que el estilo de la cantante fue fundamentalmente el soul y el rithm & blues. Y que esta es fundamentalmente música de la minoría afroamericana, tan maltratada en el profundo sur en el que se desarrolla la acción. Así que sirva también de recuerdo para la malhadada artista.

El puerto de Copenhague desde Vor Frelsers Kirke

El puerto de Copenhague desde Vor Frelsers Kirke - Leica D-Lux 5

Desgracia (2008)

Cine

Desgracia (Disgrace, 2008), 5 de agosto de 2009.

No fui consciente de que había una adaptación de la novela de J.M. Coetzee hasta casi la víspera de su estreno. Fue una novela que leí hace unos años, la única que he leído del autor, y que me interesó mucho. Un relato difícil, sin concesiones, que difícilmente deja impasible al lector. De hecho, la inquietud que me generó fue tal, que a pesar de que me gustó, no he vuelto a leer (todavía) ninguna otra obra del autor. Pero obviamente, y más con John Malkovich a la cabeza del reparto, la película desde el primer momento me interesó.

Dirigida por Steve Jacobs, consecuentemente a la novela en la que se origina, narra el cúmulo de desgracias que van cayendo sobre un profesor universitario de éxito, mujeriego empedernido, que en un momento dado es denunciado por acoso sexual por una de sus estudiantes, mestiza. Todo sucede, y esto es un elemento importante, en la Sudáfrica tras el fin del apartheid, en la que se acumulan los cambios sociales. A partir de ese momento, perdido su empleo, va a vivir con su hija en una zona rural del interior del país. Sufren el asalto de tres hombres/jóvenes de raza negra, que los maltratan y violan a la hija. Todo se derrumba a su alrededor. En ningún momento parece ser capaz de controlar ya su destino o el rumbo de su vida.

Como se puede deducir del párrafo anterior, es una película dura. Aunque no se recrea en ningún tipo de escena escabrosa, la presión que sufren los personajes es notable. Tampoco es una película maniquea. Todos los personajes son capaces de cosas buenas y de cosas terribles. En el cine, durante mucho tiempo, las películas ambientadas en Sudáfrica han sido muy benevolentes o partidarias de las personas de raza negra; había que denunciar la sinrazón del régimen racista. Pero en esta historia, los roles de los distintos personajes son confusos y cambiantes. Quen es agredido en un momento, puede convertirse en agresor. Existe una desorientación. Y es muy duro el camino hasta conformar una nueva realidad estable. Y son muy duras las concesiones a realizar.

En su conjunto, la película refleja de forma relativamente fiel lo narrado en la novela. Sin embargo, a mí no me ha dejado la misma desazón, la misma inquietud que el relato escrito. Y de alguna forma eso es una debilidad. Porque es una historia pensada para crear ese desasosiego; para que la gente deje de estar acomodada en su status quo, y se plantee que todo puede cambiar, y mucho, a peor. La película no cumple del todo con esta misión. Si que consigue transmitir el ambiente físico de dureza de la tierra que se asocia al país y a sus pobladores.

La interpretación es correcta. No es el papel más brillante de Malkovich, pero es un actor solvente y cumple. Lo mismo se puede decir de Jessica Haines interpretando a la hija del protagonista. Y está muy bien Eriq Ebouaney interpretando al ambiguo Petrus, socio de raza negra de la hija.

En resumen, una película que sin cumplir del todo las expectativas, realiza una razonable adaptación de la novela. Se deja ver. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y otr0 en la dirección.

No tengo fotografías de Sudáfrica, así que pongo algo más reciente de por cerca de casa.

Azud

Azud en el río Ebro a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Gran Torino (2008)

Cine

Gran Torino (2008), 10 de marzo de 2009.

Indudablemente, Clint Eastwood es uno de los grandes directores. Es de los pocos que, aun en vida y en activo, se han convertido en un clásico. Lo peor de Eastwood suele ser equiparable a lo mejor de la mayoría. Y ya os puedo adelantar que esta película no es precisamente de lo peor del director californiano. Después de haber visto lo que he visto en las últimas semanas, todavía no entiendo cómo ha podido ser ninguneada de tal forma a la hora de las tradicionales entregas de premios diversos en los primeros meses del año. Pero bueno…

Eastwood, que también hace el papel protagonista principal, nos ofrece una historia con componentes que no son originales. Viejo trabajador, luchador en antiguas guerras que lo marcaron profundamente, gran patriota con origen en la inmigración, ve cómo su mundo se derrumba cuando su mujer muere, cuando su entorno es progresivamente ocupado por nuevos inmigrantes, asiáticos de la etnia Hmong, y también ve cómo su declive físico esta ahí y es imparable. Como vecinos una familia Hmong, honesta, que trata de sobrevivir sin caer en los peligros que acechan a la juventud inmigrante o de las minorías sin un futuro claro, a quienes rechaza inicialmente por su origen racial, pero con los que entrará en contacto a través de los miembros más jóvenes dos hermanos, adolescentes, chico y chica, ella es muy asertiva y decidida, él es tímido e inseguro. El chico entrará en un camino de iniciación y reafirmación de la mano del viejo gruñón de origen polaco, aunque el drama es inevitable.

Dicen de Clint que es conservador, que está afiliado al Partido Republicano, que… Lo que sabemos de él, lo que nos cuenta, lo que nos propone en estos momentos es que aboga por un mundo de tolerancia, por la resolución no violenta de los conflictos, por el respeto, y lo hace con arte. Filmando arte. Ha sido capaz de ponerse en el lugar del otro, para tener una nueva visión de la guerra. Nos ha hablado con gran ternura y sensibilidad de la eutanasia. Ha defendido la vida y la alegría de vivir, y la libertad para vivir, en las cálidas tierras del sur de los Estados Unidos. Es muy difícil creer que es un conservador. Un liberal, puede. Pero también para las buenas cosas de la vida, para todo aquello que implica respetar la libertad de los demás. Cosa que los conservadores no suelen hacer.

En la interpretación, encontramos al austero y parco Eastwood de siempre. Pero también encontramos a esos jóvenes asiáticos que le dan la réplica, especialmente a Ahney Her, que da vida a la joven decidida y resolutiva, pero también a Bee Vang, dando vida al “aton-Thao“. En la versión en español, tenemos que agradecer a Constantino Romero el excelente trabajo para dar vida al duro Clint; pero el doblaje de los actores más jóvenes me parece muy flojo, y habrá que conseguir un copia original para poder disfrutar más intensamente de la película.

Como es una película que me ha tocado muy dentro, mi valoración subjetiva es muy alta… pero para eso es subjetiva, y le pongo un nueve. A la dirección y a la interpretación les pongo un ocho. Y recomiendo a todo el mundo que la vaya a ver. Pero por favor, las palomitas,… que se las coman en casa.

A falta de imágenes propias de las orillas del Lago Michigan, donde sucede la acción, os dejo las orillas de la Laguna Veneta.

Burano

Coloridas casas en Burano - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

Ciencia que da risa en regímenes que dan miedo y ciencia que da miedo en sociedades que dan miedo

Ciencia, Política y sociedad

Hoy os pongo dos vídeos, que se deberían comentar por sí mismos.

El primero procede del viejo NODO, ese noticiario documental que los españolitos nos teníamos que tragar en tiempos del Tío Pachi, para que quedaramos enterados de los logros del régimen nacional-catolicista. Lo pongo:

Creo que se comenta a sí mismo. Bueno,… igual tenían razón… ellos veían en Marte arbolitos y animalitos, pero dos décadas más tardes se quedó seco y yermo… Cuántas mentiras más no nos contarían constantemente los impresentables del régimen.

El segundo vídeo me ha llenado de tristeza y de miedo. En él vemos a unos niños en un experimento sociológico, enfrentados a unos muñecos de juquete. Los niños son negros (o afroamericanos, para los amantes del lenguaje políticamente correcto). Los muñecos son blancos y negros. Las respuestas que dan los niños ante las preguntas que realizan los investigadores son devastadoras.

Me ha dejado triste esto último, así que me despido con una foto alegre del Mercado de los Sitios, que se celebró recientemente en el Barrio de San Gregorio de Zaragoza.

Anillo vegetal

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Vía: Pixel y Dixel – Cuando descubríamos vida en Marte.

Vía: Mujeres TIC – ¿Cuál es el muñeco más bonito?