[Libro] Normas de cortesía

Literatura

Esta novela de Amor Towles me apareció un día entre las ofertas Flash del día en Amazon. La mayor parte de estas ofertas no valen un pimiento, como he podido comprobar con el tiempo. Pero en este caso me encontraba con una novela refrendada por la editorial Salamandra, una editorial que me merece bastante respeto. Investigué someramente, y decidí darle una oportunidad a esta primera novela del autor, que empezó tarde en esto de dedicarse a escribir, aunque parece que lo ha cogido a gusto.

De entrada, el prólogo sirvió para que me enganchase muy a gusto en el libro. En dicho prólogo, nos encontramos en 1966 y la protagonista y narradora del libro, Katey Kontent, una neoyorquina de origen ucraniano, está disfrutando con su marido de la inauguración de la exposición Subway, 1938-1941 de Walker Evans. En las fotografías, tomadas por Evans en el metro de Nueva York con una cámara oculta, inadvertida para los viajeros, reconoce a alguien. En dos de las fotografías, reconoce a la misma persona, con un aspecto muy distinto entre ellas. Esto nos llevará a un largo flashback en el que esta mujer nos recuerda lo que sucedió en su vida en aquellos años antes de la guerra mundial, especialmente en 1938.

Las fotos de hoy,… de Nueva York, claro.

Towles nos lleva a una época en la que Estados Unidos todavía se encuentra bajo los efectos de la Gran Depresión. En la Nochevieja de 1937, Katey y su compañera de habitación en la pensión en la que viven, salen a celebrar el evento, y conocen a un joven adinerado. Ambas se interesan por él, de forma amistosa, aunque este parece interesarse más por Katey. Pero unos días más tarde, un accidente en las calles heladas de Nueva York cambiará el destino de los tres.

Aunque planteada en sus compases iniciales como un triángulo amoroso, la novela en realidad trata del ascenso en la escala social de una mujer de veintitantos, acercándose a los treinta años, en ese final de la década de los treinta del siglo XX, una época en que esa edad es no ser ya demasiado “joven”. Una mezcla de fortuna, trabajo y carácter personal guiarán a la joven en su introducción en la alta sociedad neoyorquina, en un camino en el que tendrá notables aciertos, aunque también algún notable tropezón.

Y esa es la parte más interesante de la novela, la que narra el ascenso progresivo de la joven, de una forma que podemos calificar de honesta, trabajando cuando hay que trabajar, divirtiéndose cuando toca, y sin poner zancadillas por el camino. El problema de la novela es que el romance, con triángulo y sin triángulo entre la joven Katey y el apuesto galán de las fotos del metro es irregular. Y lastra la novela. Desde los primeros compases vemos que el autor lastra la historia y el desarrollo del personaje más interesante de su novela, en aras a generar una tensión romántica que no funciona siempre, y que genera en algún momento el punto más bajo del relato.

Por lo demás, la novela se lee bien y es muy entretenida. No siempre alcanza, no creo que haya capacidad, los niveles de la gran novela americana de principios de siglo que intenta emular, y copiar con más o menos éxito, que nos ha narrado en muchas otras ocasiones los avatares de la sociedad neoyorquina. Pero tampoco nadie se arrepentirá por darle una oportunidad a esta historia.

[Libro] Mi marido es de otra especie

Literatura

Si dejamos a un lado algunos nombres muy sonados de la literatura japonesa, que consiguen colarse en los catálogos de editoriales relativamente potentes, la mayor parte de las traducciones de los autores nipones suelen publicarse en pequeñas editoriales dedicadas a cubrir los nichos que las grandes dejan sin cubrir, porque no les merece la pena el esfuerzo. Sin embargo, me llamó la atención hace un par de meses el anuncio de que Alianza Editorial iba a incluir en su colección Alianza Literaturas una colección de relatos de la japonesa Yukiko Motoya. Así que me hice con ella en cuanto salió a la venta.

Gente en la tradicional Kioto, para ilustrar una colección de relatos que transcurre en el medio urbano japonés contemporáneo.

La novela corta que da título al libro, que consta de tres relatos cortos más, nos habla de una joven esposa que, tras la boda, sin hijos, y con un marido en buena situación, no trabaja. Y un día se da cuenta de que cada vez se parece más a su marido que a sí misma, y que este también está cambiando y transformarse.

Esta novela corta mereció el Premio Akutagawa correspondiente a la segunda mitad de 2015 [ 2015下 ; el premio se concede dos veces al año, el correspondiente a la primera mitad de ese años sería 2015上], uno de los más prestigiosos de la literatura japonesa, si no el más prestigioso. Lo que generó mucha atención en una autora que ya había recibido otros galardones y que, nacida en 1979, es todavía joven y con trayectoria.

En esta novela corta y en los otros tres relatos, el tema principal es la alienación de la persona en la sociedad actual. En este relato en concreto, cargando contra la institución del matrimonio. Todos los relatos del volumen presentan un elemento de fantasía, y pueden presentar finales abiertos, de apariencia inacabada.

Me ha parecido interesante, aunque no ha acabado de definirme sobre esta autora. Quizá necesite leer algo más de ella. En cualquier caso, por su extensión se lee con rapidez, aunque yo recomiendo una cierta calma y reflexión a la hora de afrontar su lectura.

[Libros] Baila, baila, baila

Literatura

He comenzado mi recta final para leer lo que me queda, poco ya, de ficción escrita por Haruki Murakami. Además de esta, creo que sólo me queda una novela, y luego algunos relatos cortos.

Cuando leí la novela anterior, La caza del carnero salvaje, sabía que era la tercera parte de la trilogía que se denomina del Ratón, uno de los personajes comunes a esos tres libros. Son las dos primeras novelas del autor y la mencionada. Pero lo que no sabía, me enteré al terminar, que la novela que nos ocupa hoy, sin ser considerada de la trilogía del Ratón, es continuación del carnero salvaje.

Hoy saco las fotografías de mi colección de templos en Kioto, lugar de nacimiento del autor.

El protagonista principal, el innominado relator de las novelas anteriores, tras varios años llevando una vida anodina, siente que la chica con la que inició la aventura del carnero salvaje, reclama que vuelva al hotel Delfín de Sapporo, porque allí hay algún misterio todavía sin resolver. Y así empieza una extraña aventura que, como he leído en algún sitio, implica a un par o tres de prostitutas, una neurótica recepcionista de hotel, una adolescente de 13 años perdida en el mundo por culpa de unos padres que viven en sus propios mundos, estos padres, un actor popular aunque mediocre, un hombre carnero y algún otro personaje manco que por allí se cruza. Hay algunos asesinatos y un misterio profundo, en el ámbito de lo fantástico, como es propio en muchas de las obras del autor, que puede ser la clave de la resolución de la compleja y algo hermética trama.

Al principio es difícil ver hacia dónde se dirige la trama. Pero poco a poco, las interrelaciones del narrador, especialmente con los personajes de género femenino, van creándote una curiosidad por saber cuál es el misterio que envuelve a este innominado protagonista. En realidad, ese misterio no deja de ser el macguffin que mueve a los personajes y que permite a Murakami realizar una dura crítica hacia la sociedad capitalista del Japón de los años 80, y que puede ser perfectamente válida en la actualidad. Es claramente un libro que expone una parte del pensamiento social y político del autor, con frecuentes referencias a su juventud en los convulsos años 60, y su origen en los movimientos izquierdistas juveniles y universitarios que, como en otros sitios, agitaron a la conservadora sociedad nipona en la segunda mitad de los años 60 y principios de los 70.

No entrará entre mis libros favoritos del autor, pero me ha gustado. Siempre digo que siento una casi inmediata empatía por los protagonistas de las novelas de Murakami. En algunos momentos, o en algunos aspectos, incluso identificado. Y después de todo, sin ser de las más brillantes, no está nada mal. Aunque conviene leerla sin prejuicios.

[Cine] La chute de l’empire américain (2018)

Cine

La chute de l’empire américain ( 2018; 21/20190402)

Desde el Canadá francófono nos llega esta película del director Denys Arcand, quien goza de cierto prestigio aunque casi nadie recuerda haber visto u oído otra cosa de él que no sea su ganadora del Oscar de hace unos años. El caso es que el quebequés se caracteriza por su dramas con tintes de comedia en los que vierte incisivas críticas a la sociedad y a la política de su país y, en general, de las sociedades occidentales.

Para ilustrar la entrada cinematográfica de hoy, nos trasladaremos a Montreal, a algunos de sus barrios y mercadillos más agradables de esta cosmopolita ciudad quebequesa.

Con este filme, no pierde ocasión para seguir en la misma línea. Un simple conductor de una empresa de paquetería, Daoust (Alexandre Landry), que tras estudiar filosofía en la universidad vive en la convicción de que los únicos que tienen éxito en la sociedad actual son los mediocres, se ve envuelto en un tiroteo en el que mueren varios facinerosos, que dejan en el terreno dos enormes bolsones llenos de dinero de los que se apropia. Con la imprevisible ayuda de un expresidiario, Bigras (Rémy Girard), y una prostituta de lujo, Aspasie (Maripier Morin), y otras gentes, tratarán de burlar a las mafias, y a dos inquisitivos policía (Maxim Roy y Éric Bruneau).

En una trama de intriga que se mueve entre la picaresca, la comedia y el drama gangsteril, Arcand realiza una crítica de los mecanismos que permiten que los que más dinero tienen en las sociedades occidentales, parte del cual es de origen ilícito, burlen de forma legal los mecanismos de control y las obligaciones fiscales. Al mismo tiempo, expone las deficiencias crecientes en la defensa de las minorías y de las personas en situación de pobreza, y sin embargo consigue crear una trama que sin excesivas complicaciones es entretenida, con unos personajes con los que el espectador empatiza fácilmente, el “héroe” de la historia es un hombre común, y hace que los más de dos horas que dura el largometraje pasen con rapidez.

Con una realización solvente, en la que no faltan detalles reveladores o metatextuales, con una interpretación solvente, las dosis de ironía y, a veces, un cierto cinismo, nos llevan a una reflexión ética sobre las sociedades occidentales del siglo XXI que a nadie le debería sentar mal. O sí. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Un libro de mártires americanos

Literatura

No es fácil comentar un libro con tantos temas como esta última novela de la ya octogenaria, pero extremadamente lúcida, Joyce Carol Oates. No hace muchos años que conocí a esta prolífica autora norteamericana, pero desde entonces he intentado ponerme, en la medida de lo posible, al día. Desde que en 2015 leí A Fair Maiden, he leído cuatro novelas y un interesantísimo libro de relatos de esta autora.

Aunque es un pequeña parte de una obra de sus casi 60 novelas, y un par de decenas de libros de relatos y otras obras, considero suficiente para hacerme una idea de cual es la línea de esta escritora. Progresista en sus ideas, situada en la izquierda del espectro político norteamericano, de por sí bastante escorado a la derecha comparado con el tradicional europeo, se puede considerar una escritora feminista, pero al mismo tiempo muy crítica y no complaciente. Señalando, poniendo el dedo en la llaga de los problemas derivados del sexismo, no deja de hablar en sus relatos de en qué medida las mujeres contribuyen también a mantener la ideología patriarcal tradicional.

Algunas de las partes del libro transcurre en Nueva York, y a esta ciudad nortemericana nos dirigimos fotográficamente, intentando poner algún tipo de escenario a la historia de “mártires” americano que comentamos hoy.

El libro que traigo hoy corre el riesgo de ser tratado superficialmente por su tema más llamativo, más noticiable, más controvertido. Pero lo cierto es que es un gran fresco sobre los problemas actuales de la sociedad norteamericana, especialmente los derivados de la progresiva radicalización de las ideologías y de las posturas políticas. Unos problemas que poco a poco van permeando también las sociedades de otros países, especialmente del llamado mundo occidental, por lo que es un fenómeno que debería preocuparnos a todos. Si una de las bases de la convivencia en las democracias es la tolerancia y el respeto hacia quienes no piensan como nosotros, siempre que no busquen destruir el propio sistema de convivencia, siempre que promuevan el odio, en la actualidad contemplamos cómo justamente es el odio hacia quien piensa distinto el argumento de muchos partidos político. Estamos en la época de la posverdad, eufemismo para los que usan con descaro la mentira, y de los populismos descarados.

La trama de la novela parte de un hecho brutal. Un fanático religioso, cristiano, asesina a sangre fría con su arma a un médico que dirige una clínica de planificación familiar y a su conductor y escolta. En la clínica se practican, entre otras actividades, interrupciones voluntarias del embarazo. A partir de ahí, hay un desarrollo sobre los tiempos anteriores a los asesinatos, centrado sobre los dos hombres. El del asesino, directamente sobre él. El del médico asesinado, a través de su familia. Y hay otro desarrollo sobre lo tiempos posteriores, enfocado en las familias de ambos hombres, especialmente en las dos hijas adolescentes, de la misma edad, y que van a llevar dos vidas muy diferentes, con valores personales contrapuestos, pero muy marcadas por el acontecimiento horrible que sucedió cuando tenían 13 años.

Aunque el estilo de escritura de Oates no es complejo, la densidad de los temas, los matices, la intensidad de los sentimientos desplegados, el análisis de consecuencias que va desgranando, es difícil. Exige cierta parsimonia en el desarrollo de la lectura para digerir adecuadamente lo que se nos expone. Y sobretodo, para no caer en un maniqueísmo fácil. Estos son buenos, estos son malos. Y recordemos que según quien lo lea, en estos tiempos de polarización ideológica, los buenos y los malos serán distintos. Tan peligroso sería que quien se sienta afín a los postulados de la autora, se posicionase de forma acrítica a favor o en contra de determinadas posiciones, como quien no sienta dicha afinidad muestre un rechazo exagerado. Oates intenta siempre en sus obras evitar la ausencia de sentido crítico por su parte y por parte del lector. Eso sí, teniendo en cuenta que la escritora es claramente progresista y defiende un claro sistema de valores.

La historia que se nos narra podría conducirnos a un sentimiento pesimista de la sociedad actual. Pero la autora intenta abrir resquicios a la esperanza. Tanto cuando surgen ocasiones para que quienes se siente solos o desamparados, encuentre relaciones que les abren nuevos horizontes o posibilidades. Como cuando sugiere la posible, aunque difícil, reconciliación de posturas actualmente muy radicalizadas. En cualquier caso, una lectura altamente recomendable.

[Libro] De la estupidez a la locura

Literatura

Hoy estoy de fiesta, y me puede permitir el lujo de escribir mi entrada en este Cuaderno de ruta de forma tranquila. Aunque no me llevará mucho tiempo. Estoy de fiesta porque me quedaban días por disfrutar y se me habían acumulado tontamente. Tengo que organizarme mejor en años venideros. Porque aunque siempre viene bien tener unos días de descanso, es bueno tener un propósito claro para esos días. Es más divertido. Y provechoso. Intentaré encontrarlo. De momento, os cuento el último libro que he leído. De Umberto Eco. El filósofo y escritor italiano, piamontés, que para la mayoría de los mortales que ha oído hablar de él está ligado a su novela más conocida, Il nome della rosa. El nombre de la rosa. Aunque la mayor parte de la gente lo que conoce es la película. Que muchos alaban,… pero yo no. Siempre he pensado que su final traiciona buena parte del espíritu de la novela.

En cualquier caso, probablemente una de las obras que, por la edad y el momento vital por los que pasaba cuando la leí, más me ha impactado y marcado. Fue algo así como el principio de mi deriva definitiva ideológica que me sitúo en mi ser adulto frente a la confusión de mi adolescencia y primeros años de juventud. Pero no es que la novela fuera la que me indicara lo que iba a pensar en el futuro. No, lo que me indicó fue, en parte, cómo iba a pensar en el futuro. Así que a Eco le tengo cariño.

Si bien Eco fue nacido en el Piamonte, vivió buena parte de su vida y murió en Milán. De donde traeré algunas fotos, con uno de los temas sobre los que no le faltarían cosas que decir, la autoexposición mediática. Los selfis.

Recientemente apareció de oferta la versión electrónica de esta colección de pequeños ensayos periodísticos, columnas de opinión que tratan sobre temas de actualidad del momento, y que en conjunto podemos decir que nos trazan bastante bien el modo de pensar, abierto y tolerante, del filósofo. Se publicó póstumamente. El escritor lo entregó a la editorial poco antes de morir. Y abarca escritos que prácticamente van desde el 2000 hasta el 2014 o el 2015. No recuerdo ahora si hubo alguno anterior al 2000, ni si llegó a colar alguno del 2016, año en el que falleció el escritor. Política, internet, educación, ética, la sociedad en general,… son los variados temas del libro. Que vienen muy marcados por un penoso fenómeno político y social en Italia, con equivalentes claros en el resto de países europeos, España también, e incluso del mundo; el berlusconismo y la televisión como único espectáculo impúdico al mismo tiempo que única fuente de información para la mayor parte de los ciudadanos. Impúdico no por cuestiones del sexo, sino por la falta de vergüenza de los que allí salen.

Hace un tiempo leí que no tiene gracia leer a aquellos que piensan como nosotros. No nos aportan nada, y contribuyen a afianzarnos en unas ideas, que sin un crítico con quien contrastarlas, se hacen más sólidas, incluso si pueden estar equivocadas. Y sin embargo es lo que hace la inmensa mayoría de la gente. Realimentarse ideológica, filosóficamente, de quienes piensan como ellos. Sentirse seguros. No arriesgar. Y así me he sentido leyendo este libro de Eco. Me consuela pensar, que alguno de los artículo me ha hecho pensar un rato, con alguno he discrepado, y que hay enfoques prácticos que yo orientaría de otras formas. No coincidimos al 100 %. Digamos que al 85 %. Descontando las ideas primarias en las que coincidimos casi todos; el no matarás, no robarás, no mentirás, no… patatín patatán, que forma la base ideológica para una convivencia razonable. O sea un 85 % de coincidencia en las ideas que están por encima de esa línea basal y que son las que marcan las diferencias entre las personas.

Con 500 páginas, es un poco tocho. Más cuando algunas ideas se repiten mucho a lo largo de los textos. Pero bueno, sirva como homenaje, dos años y medio tras su fallecimiento, a un pensador que, no sé cómo sería en realidad, pero a mí me parecía un buen tipo. Y además, fue de los que me enseñó a pensar. Especialmente en la parte en la que es menos natural para mí. Yo soy un chico de ciencias. Y por ende, escéptico, muy escéptico con las propuestas indemostrables que nos llegan con frecuencia de las humanidades. Por lo tanto, que colaborase en mostrarme un camino para poder evaluar esas propuestas… pues está muy bien.

[Cine] Lazzaro felice (2018)

Cine

Lazzaro felice (2018; 52/20181114)

Rara avis dirigida por Alice Rohrwacher que nos llega desde Italia para salpimentar una cartelera cinematográfica que, aunque llena de estrenos que llegan en masa en los fines de semana de este mes de noviembre, esta mucho más vacía de interés de lo que parece. O por lo menos es la sensación que nos transmite a nuestro pequeño grupo de aficionados al séptimo arte.

La película de hoy está rodada en la región del Lazio, la de los latinos, pero como lo único que tengo de esa región es Roma y Ostia Antica, me ha parecido más apropiado ilustrar la entrada con algunas vistas en torno a Orvieto en la Umbria, la región de los etruscos.

Pero he aquí que Rohrwacher nos cuenta una nueva versión de la arquetipo del hombre bueno, que por serlo y comportarse de forma excéntrica al conjunto de la sociedad, es tomado por simple o por loco. Adriano Tardiolo personifica a este Lazzaro con resonancias franciscanas, pero que viene acompañado de una crítica muy actual a los sistemas de explotación y de deshumanización de las gentes a manos de los codiciosos. Y de una sociedad que, aunque con leyes para controlas esa explotación, poco hace en realidad por integrar a quienes son explotados. Una película que tiene un contenido muy social y político; pero sería una simpleza limitar el alcance de los temas que trata a estas dimensiones. Hay una potente reflexión humanista sobre la bondad y la ética personal, sobre las relaciones entre las personas, sobre la amistad y la familia, con sus cosas importantes, pero también con sus miseria.

Todo ello en una narración y una puesta en escena que bebe de las tradiciones del cine italiano de posguerra. A ratos con dosis de neorrealismo, a ratos guiños a Fellini, a ratos flirtea con el surrealismo, con claros elementos simbólicos de dobles significados. Y luego, pues ha recibido esa etiqueta que cada vez se usa más, aunque cada vez queda menos claro qué significa, la de estar encarnada en la tradición del realismo mágico. Etiqueta que lo mismo sirve para esta película, que para hablar de García Márquez, como de Murakami. A todos los cuales quizá les podríamos encontrar elementos comunes, pero también notables diferencias.

En resumen, una fábula contemporánea con temas de siempre que nos brinda una historia que da qué pensar, una impecable puesta en escena y unas interpretaciones más que notables. Así que de lo más completa.Y muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] 4 3 2 1

Literatura

Hace ya prácticamente mes y medio o más que terminé de leer este libro. Me impactó mucho. Me gustó mucho. Pero decidí que antes de comentarlo tenía que digerirlo un poco. Lo curioso es que eso me llevó a olvidarme de él, porque la vida sigue, porque otros libros le siguieron que acapararon mi atención. La verdad es que llevo un cierto retraso comentando libros leídos. No creo que tarde muchas semanas en ponerme al día, pero ahí estoy. En estos momentos, además del que hoy comento, tengo otros dos libros terminados, y uno que no tardaré mucho en acabarlo. Pero lo cierto es que de lo que he leído en los últimos tiempos, esta peculiar novela de Paul Auster es de los que más me ha marcado. Por diversos motivos.

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Visitaremos el río Hudson. Navegando entre Manhattan, Staten Island y la orilla de Nueva Jersey.

Auster es un autor con el que disfruto. Con el que me llevo bien. No es que me haya leído gran parte de su obra o cosa parecida. Es mucho lo que me faltaría de leer de este autor norteamericano, uno de los más importantes de la literatura en inglés actual. Pero lo que he leído me ha satisfecho. Tanto por los temas, como por la forma de escribir, siempre matizad por las traducciones, como por las historias que nos cuenta. Esta ocasión no es una excepción. Pero tiene un añadido; su estructura argumental es muy peculiar.

El libro nos cuenta la(s) vida(s) de Archie Ferguson. Nacido a finales de los años 40 en el seno de una familia judía de clase media que vive en la zona de Nueva Jersey/Nueva York, tras un capítulo previo que nos habla de los orígenes de su familia, de su padre y su madre, va desgranando los acontecimientos que van marcando su infancia, su adolescencia y su juventud. Y en paralelo, los principales acontecimientos que marcan la historia norteamericana de los años 50 y 60 del siglo XX; el baby boom y el desarrollismo, la guerra fría, el advenimiento de Kennedy, su asesinato, la lucha por los derechos civiles, la guerra del Vietnam, las crisis de finales de los años 60,… La cuestión es que no nos cuenta, como ya os habréis dado cuenta al principio de este párrafo, UNA vida de Ferguson. Sino varias. El autor especula con los acontecimientos que marcan la vida de su protagonista, cómo se forja su carácter, como se relaciona con su familia o sus amigos, cómo se desarrolla su sexualidad, o cuáles son sus intereses y su destino profesional y vital, en función de las variantes que surgen a lo largo de esa vida, estableciendo caminos vitales alternativos. Así, cada capítulo está dividido en cuatro partes (1.1, 1.2, 1.3, 1.4 o 3.1, 3.2, 3.3, 3.4), en los que vemos la evolución de los distintos Fergusons alternativos.

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La gran habilidad de Auster es que siempre sentimos que estamos ante la misma persona. Lo que cambian son los acontecimientos, las circunstancias, cosas que moldean nuestro carácter, que condicionan nuestro devenir, que abren distintos caminos hacia los que podemos frente a lo que queremos ser. La vida como un conjunto de bifurcaciones, algunas determinadas por nuestras elecciones, otras por las de los que nos rodean, o por las circunstancias históricas. Para mí, para quien el sentido de la historia, la consciencia de que venimos de algún lugar y en un tiempo que nos marcan, es casi la novela perfecta. Casi. Porque permite una exploración completa de la persona. La que es, la que pudo ser. Aunque tengo poca capacidad para el arrepentimiento sobre lo que pudo ser o no ser mi vida, no puedo dejar de reconocer que conforme cumplo años miro con frecuencia hacia atrás y reconozco algunas bifurcaciones en mi vida. Eso sí sólo reconozco aquellas que dependen de los momentos en los que tomé alguna decisión trascendente en mi vida. O algunas en las que alguien la tomó por mí, que también las ha habido. Imposible o muy difícil reconocer de circunstancias que ignoramos, pero han estado ahí y nos han influido. Por lo tanto, tengo que reconocer que ha sido un libro que ha impulsado mucho esa actitud introspectiva sobre ese pasado que tantas alternativas presentó. O quizá no. Quizá nuestra trayectoria vital esté más determinada de lo que creemos, y nuestras elecciones sean más aparentes que reales. Que nuestra vida sólo admitía un recorrido… un tema que ha pensadores de todas las épocas ha llevado a mal traer.

En cualquier caso, he disfrutado mucho con las peripecias de Ferguson. Le he cogido mucho cariño. Especialmente a alguna de sus variantes. Aunque os he decir un secreto. Al final, todo… No. Mejor lo descubrís vosotros. Porque es una lectura muy recomendable.

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[Fotos] 10 años de un evento que me dejó ni fu ni fa

Expo 2008

El domingo fuimos al cine por la tarde. De la película, lo último de Haneke, ya os hablaré un día de estos. Aun tengo otra, anterior, un buen trabajo interpretativo de la joven Elle Fanning, que no he comentado. Mientras esperábamos a entrar en la sala de cine, nos tomamos unos chismes y alguien saco a colación un hecho que me había pasado relativamente desapercibido hasta ahora. Hace 10 años en estas fechas, estaba en todo su apogeo la Exposición internacional de Zaragoza 2008. Un acontecimiento para la ciudad,… que a mí, me dejó un poquito frío. Estuvimos recordando, y he querido trasladar aquí, con algunas fotos, lo que nos evocó la conversación.

Para empezar, cuando uno habla del impacto que un evento le produce en su vida, hay que tener en cuenta los antecedentes personales y el contexto en el que se da el evento. De entrada, yo no era un novato en la cosa de las exposiciones internacionales. Visité, con entusiasmo, la Exposición universal de Sevilla 1992, y con algo menos de entusiasmos, la Exposición internacional de Lisboa 1998. Esta última era más parecida a la que celebramos en Zaragoza en 2008. Y os diré una cosa. En Lisboa, sacamos entrada para tres días, pero al segundo nos cansamos y desaprovechamos el tercero. Era mucho más interesante pasear por Lisboa que por un recinto artificial lleno de gente haciendo filas para ver lo que hubiese que ver. Una experiencia real frente a una experiencia artificial.

Por otro lado, el año 2008 fue un año revuelto a nivel personal. En algunas cosas para bien, en otras… menos bien. Y mi grado de confusión personal era considerable.

Hay un dato topográfico a considerar. Desde mi casa hasta el recinto de la Expo hay un buen rato de desplazamiento en transporte público. Mucha gente adquirió pases de temporada. Los que vivía cerca del recinto lo aprovecharon durante todo ese verano. Pero yo que trabajaba en Huesca, que no llegaba a Zaragoza después de trabajar antes de las cuatro de la tarde… plantearme luego ir hasta allí. Ni se me pasó por la cabeza. Aproveché un par o tres ocasiones para hacer unas visitas y punto.

Las realidades de quienes rememorábamos este domingo aquellos meses fueron diversas. Nos sorprendió en qué medida nuestra percepción sobre el acontecimiento era tan diferente.

Para muchos de mi conciudadanos, lo he percibido a lo largo del tiempo, aquellas exposición internacional fue un acontecimiento trascendente. Importante en sus vidas. De alguna forma, rompió cierta monotonía en sus rutinas vitales. Y me sirvió para recordar algo de lo que yo ya era consciente; comparado con muchos de ellos soy afortunado. Mi familia se preocupó de dotarme de una educación universitaria que procuré aprovechar, que me permitió alcanzar un nivel de vida que, sin ser pudiente, me libera de preocupaciones sobre aspectos básicos de la vida diaria que tengo cubiertos, y que me permite disfrutar de mi tiempo de ocio. Y en este ámbito, de los viajes.

Y ahí es cuando un evento de estas características, comparado con el hecho de descubrir por ti mismo in situ como son las cosas, no deja de ser un acontecimiento adulterado. Y propagandístico; los países y organizaciones presentan su cara más amable y esconden su problemas más oscuros e inconfesables. De hecho, si uno analiza la historia de las exposiciones internacionales y universales, surgieron en el siglo XIX tras el triunfo de la revolución industrial, y servían tanto para mostrar los logros de la técnica, como el poderío colonial de los países organizadores. Mostraban el exotismo de sus colonias y pertenencias, tecnológicamente infradesarrolladas, frente a las tecnologías de las metrópolis.

En este momento, no soy precisamente un fan de estos eventos. En lo personal, son argumento más para insistir en el hecho de que hay que dar a las personas, a los más jóvenes, el mayor nivel de educación y formación posible, con el fin de que consigan un buen nivel de vida, una cultura amplia y la capacidad de conocer de primera mano cómo es el mundo. Es necesario impulsar los intercambios internacionales, los viajes de los más jóvenes, estimular su curiosidad y su deseo de conocer el mundo. Y procurar que tengan los medios para hacerlo.

En lo social, muchos han argumentado las ventajas para la ciudad que supuso el acontecimiento. Especialmente en lo que se refiere a la obra civil; las vías rápidas de circunvalación, la reurbanización de amplias zonas de la ciudad, el adecentamiento de las riberas de los ríos,… cosas que eran necesarias. Y aquí viene el problema. La percepción es que se hicieron por la coyuntura del acontecimiento, que servía a la propaganda de un país, y no porque fueran necesarias. No hay correlación entre “necesidad” e inversión pública; hay correlación entre “coyuntura política” e inversión pública. De ahí, difícilmente surge una desarrollo armónico y una vertebración adecuada del territorio y de la sociedad.

La Expo’2008 se celebró al comienzo de la profunda crisis financiera y económica que hemos sufrido en la última década. Sus efectos se retrasaron en la ciudad de Zaragoza un año por el efecto del evento. Pero no dejaron de llegar y producir sus consecuencias. Y como ha sucedido en muchas ciudades con eventos notables, está el problema de rentabilizar y amortizar la inversión realizada y el legado dejado. Buena parte de las infraestructuras de la exposición están todavía sin utilizar diez años después, con algunos edificios emblemáticos convertido cascarones vacíos. Y muchas de las infraestructuras aprovechadas no han sido para la iniciativa privada como muchos aseguraron, lo cual daría rentabilidad al proyecto. Han sido las propias administraciones públicas las que se han tenido que comer con patatas esas infraestructuras. Igual les ha venido bien;… pero no era la idea.

Como ya he dejado claro desde el principio, fue un acontecimiento al que me sentí poco ligado. Ni siquiera las fotos que hice los dos días que fui de visita me gustan mucho. Abusaba demasiado del teleobjetivo en aquellos tiempos,… Pocas veces vuelvo a hojear el librito de fotos que hice de aquellos días. Aquí dejo algunas de las que hoy en día me dicen algo. Me hace reflexionar sobre el hecho de que pasa cuando se hace algo aparentemente bueno o correcto, pero por los motivos equivocados. Y algo de eso hubo. No estoy percibiendo grandes fastos para recordar el aniversario. Supongo que el distinto color político del municipio en esos momentos respecto al de hace diez años influye. Lo cual es volver a lo coyuntural y cortoplazista… no llegamos a percibir los proyectos como algo propio de toda una comunidad o sociedad,… ya sabemos además que los españoles parecemos muchas veces más descendientes de Caín que de cualquier otro personaje mítico de las leyendas antiguas.

En cualquier caso, es así como yo lo vi y lo viví. Como lo hablé en la conversación del domingo, mientras esperábamos a ver cómo un director alemán usa sus artes para dar candela a la burguesía moderna, y como lo contrasté con personas que nos conocemos desde hace muchos años, que lo vivimos de formas muy distintas, y que en pocas ocasiones habíamos hablado del tema. Que probablemente quedará olvidado durante otros diez años… o más.

[Libro] Nada se acaba

Literatura

La canadiense Margaret Atwood está de moda. El estreno hace un año de la serie basada en su novela del mismo título, The Handmaid’s Tale, puso a esta veterana escritoria en el candelero. Lo cual se vio reforzado con una nueva adaptación televisiva de otra de sus obras, Alias Grace. El éxito y el interés de estas propuestas televisivas me llevaron a leer alguna de ellas, y escogí la primera, que me gustó mucho. Tanto o más que la serie de televisión. Y eso que esta es de esas ocasiones en las que el producto audiovisual está al mismo nivel o superior que la obra literaria. Pero la obra de Atwood es amplia y variada. Para leer una nueva obra de la autora decidí que quería sentir cómo ver el mundo real. Ni novela histórica, ni distopía futurista. El mundo real tal y como lo percibe o lo siente.

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Si la imagen que Atwood transmite de Toronto y la sociedad canadiense de los años 70 es real, da la impresión de que la cosa a mejorado algo. O por lo menos, la imagen que el visitante actual se lleva de Toronto es bastante agradable. Con niebla a orillas de lago Ontario incluida.

El libro que aquí nos ocupa apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual y no lo dudé. Es una novela de 1979, ambientada en el Toronto de la época. Durante el espacio de aproximadamente dos años conoceremos las relaciones de una serie de personajes. Nate y Elizabeth forman un matrimonio con dos hijas, que hace tiempo que no funcionan como pareja, por lo que han abierto de forma tácita el mismo a otras relaciones. Ambos tienen amantes, pero Elizabeth está doliente del suicidio del suyo, por el que sentía algo más que una mera atracción física o la conveniencia de la periódica satisfacción sexual. Nate anda perdido en su vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Entra en escena Lesje, una paleontóloga del mismo museo donde trabaja Elizabet, que mantiene que vive con un hombre, pero sin mucho convencimiento sobre sus sentimientos. Además, descendiente de ucranianos cristianos y de judíos bálticos, se siente insegura en una sociedad aparentemente diversas, pero muy estratificada. Las relaciones entre ellos y con personajes secundarios pronto se complicaran.

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La novela funciona como una disección no sólo de las relaciones interpersonales o de pareja, encarnadas en los personajes principales de la novela, sino como un análisis de la sociedad canadiense de la época. Es un momento de tensiones en la sociedad canadiense por los movimientos separatistas del Quebec. Y a pesar de la creciente diversidad de la sociedad, que poco a poco deja de dividirse simplemente en “ingleses” y “franceses”, para dar paso a personas de otros orígenes, como decía está claramente estratificada, con dificultades de relación entre comunidades. Lesje es el personaje que mejor representa esa situación. Pero también el rancio abolengo de la familia de Elizabeth, “ingleses” de toda la vida sirve de referencia para el análisis de esta sociedad.

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No es una novela especialmente optimista. La sensación que transmite es la creencia de la autora de que las personas no pueden ser sinceras entre sí. Incluso si están enamoradas. O cuando ya hay poco que perder, y han dejado de estarlo. Hay sentimientos de posesión, de dominio, sentimientos de querer “ganar” en las mezquinas guerras interpersonales. Hay atisbos de que detrás de un tipo “simpático” se puede encontrar un egoista potencialmente maltratador. Todo en un ambiente muy lejos de la imagen del Canadá abierto, civilizado y tolerante. Porque al fin y al cabo, la gente es gente en todas partes.

No me ha resultado fácil de leer. A pesar de tener un extensión moderada, ni corta ni larga, unas trescientas páginas. Me costó más tiempo del previsto leerla. Tuve que hacer interrupciones para asimilar y volver a retomar. Y de hecho, terminé su lectura antes de leer la novela de ciencia ficción de la semana pasada, pero decidí retrasar su comentario para reposarla un poco. ¿Es recomendable? Yo creo que sí, pero con el estado de ánimo adecuado. Y exige una actitud muy activa por parte del lector. Más de lo que podría parecer en un principio.

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[Libro] Los Watson

Literatura

Jane Austen es una de las escritoras más adaptadas al cine. Esta inglesa que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX dejó una bibliografía a sus espaldas que si bien no es extraordinariamente extensa, hay que decir que murió con solo 41 años, ha sido y es muy leida en el mundo anglosajón.

Las seis novelas completas y terminadas por Austen han sido adaptadas al cine y a televisión, en forma de películas o series de ficción. Y varias de ellas en múltiples ocasiones. Lo cual da un idea de la popularidad continuada de esta escritora. La más popular, y la más adaptada, es Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio). También han recibido numerosas adaptaciones Emma y Sense and Sensibility (literalmente La razón y el sentimiento, pero se puede encontrar traducida Sentido y sensibilidad o Juicio y sentimiento). Pero el resto de las novelas también lo han sido aunque con menos frecuencia. Mi preferida, sin duda alguna, es la versión de Ang Lee de Sense and Sensibility.

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Bath es la ciudad “austeniana” por excelencia; ciudad en la que la autora vivió y en la que situó la acción de algunas de sus novelas.

Pero hasta ahora no había leído nunca nada de Austen. Lo cierto es que, independientemente de la calidad de las adaptaciones cinematográficas o televisivas de sus obras, el contenido de las mismas lo percibo como poco interesante desde mi perspectiva. Y además percibo a la autora como más conservadora de lo que nos quieren convencer algunos de sus apologetas. Ciertamente, se suele quejar de que la mujer de su época depende en exceso del varón. Pero su solución parece pasar siempre por el matrimonio y no por la rebeldía contra el statu quo. Al fin y al cabo, su extración social es la llamada burguesía agraria, un término que me resulta un poco contradictorio, pero que nos permite hacernos a la idea. Y es una extracción social conservadora.

Hace unos meses vi una oferta muy ventajosa de un ebook de esta obra que nos ocupa hoy. Se trata de los primeros capítulos de una novela que dejó inacabada, y que dada su limitada extensión, podía ser una oportunidad de comprobar el estilo de la escritora, sin atragantarme en caso de que no me convenciese.

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La idea se ha mostrado correcta. Las peripecias de la joven de diecinueve años Emma Watson, que ha tenido la desgracia de tener que volver a vivir con su familia venida a menos, tras el matrimonio de su tía viuda y adinerada con un terrateniente irlandés. Al pasar los bienes de la tía a su marido, la potencial heredera se ha quedado a dos velas, y tendrá que conseguir un medio de vida, es decir, un marido, en su pueblo natal.

Mi idea fue buena. Me hecho una idea del estilo de Austen, pero sin atragantarme. Algo que muy probablemente hubiera sucedido si hubiera existido la novela completa. Soy incapaz de empatizar e interesarme por las peripecias de estos caciquillos rurales, sean prósperos o venidos a menos. Y el estilo literario de Austen tampoco me fascina precisamente. Pero había que probarlo. Pues ya está. Misión cumplida.

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[Libro] Leviatán

Literatura

No sé muy bien porque no leo más a menudo a Paul Auster. He leído poco, algo, pero lo que he leído me ha gustado. Y estando recientemente de oferta esta, una de sus novelas más celebradas, decidí leerla. Y no me arrepiento nada en absoluto de tal decisión. Ya adelanto, me ha gustado mucho.

Auster empieza esta novela por el final. Una persona, mientras manipulabas explosivos junto a su coche en la cuneta de una carretera, ha muerto como consecuencia de una explosión. La policía, el FBI, no sabe quién es. Pero una nota encontrada entre sus pertenencias harán que se interesen por el escritor Peter Aaron, que deducirá que el fallecido es su mejor amigo, Benjamin Sachs. Esconde su relación de la policía y, aunque sabe que tarde o temprano deducirán quién es el muerto, decide narrar las circunstancias de la vida de Sachs que le llevaron a este final.

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Nueva York, con la estatua de la Libertad, Brooklyn o el mundo de las artes y la cultura, son algunos de los escenarios importantes de esta novela de Paul Auster.

Ambientada entre Nueva York y otros lugares de Nueva Inglaterra, con algún desvío por la soleada California, Auster nos presenta un fresco de personajes interrelacionados con la excusa de contarnos la historia de Benjamin Sachs. La novela está narrada en primera persona por Aaron, que no es más que un alter ego de ficción del propio Auster. Distintos elementos de la novela están tomados de la realidad. Y así la artista Maria Turner es obvio que está basada en la artista conceptual Sophie Calle, a poco que se conozca la obra de esta. No hace falta ser un lince tampoco para darse cuenta que la segunda mujer del narrador, Iris, una belleza nórdica, esta basada en Siri Hustvedt, la mujer real de Auster, de quien leí unos relatos hace ahora 6 años. En fin, que la historia de Sachs, aunque central, es una más del complejo relato de personas interrelacionadas que componen la novela. El escritor, su amigo, la mujer de su amigo, su amante artista, la amiga de esta, la primera mujer del escritor, la segunda, y el hijo mayor… principalmente. Todos funciona, con más o menos intensidad, como una red de interacciones.

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La novela se lee con soltura, con facilidad. Auster nos habla de un tiempo, de una época. Incluye reflexiones políticas, sociales, quizá filosóficas, pero tan bien integradas en el relato que no producirán el rechazo del más superficial de los lectores. Auster toma partido, como Sachs, en contra de la evolución de una sociedad cada vez menos crítica con un poder cada vez más omnímodo. La novela está escrita a principios de los años 90, tras la etapa Reagan, de la que el autor habla con pesimismo. Pero mantiene gran parte de su vigencia a la vista de los avatares políticos de este final de la segunda década del tercer milenio, casi treinta años después. No es banal que la estatua de la Libertad tenga un papel importante en toda esta historia, como icono maltratado.

En fin, una novela muy muy muy recomendable.

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