[Fotos] Románico mozárabe para mis recomendaciones fotográficas de esta semana

Fotografía

Hace casi tres semanas realizamos una excursión por el valle de Tena y el Serrablo. De las fotos que hice sobre película en blanco y negro ya os mostré algunas. Hoy os traigo parte de las que hice en color, para ilustrar mis recomendaciones fotográficas de esta semana. En concreto, en las iglesias románicas mozárabes del Serrablo.

Las recomendaciones en el siguiente enlace: Recomendaciones semanales – del 11 al 18 de febrero de 2018.

[Fotos] Paisaje pirenaico invernal en blanco y negro con película fotográfica

Fotografía, Viajes

El día 30 de enero me cogí fiesta. Algo que hice también el año pasado, y que intentaré hacer en un futuro con frecuencia. Aproveché para dar uso a mi más prestigioso equipo fotográfico para pelícual tradicional en el ámbito del paisaje en blanco y negro. Los detalles técnicos los encontraréis en el artículo “Paisajes en blanco y negro con Ilford Delta 100 en los Pirineos aragoneses“.

Para quienes las cuestiones técnicas no tengan interés, os dejo como de costumbre las fotos. O algunas fotos.

[Fotos] Un paseo por el bosque de Moesgaard para mis recomendaciones fotográficas de este domingo

Fotografía, Viajes

Pues sí. Ayer estuve cenando y tomando unos chismes con unos amigos. Nada de carnavales. Tranquilamente, a nuestro rollo. Y descubrimos que algunos, cada uno por su cuenta y a su aire, habíamos visitado Aarhus, ciudad danesa de la península de Jutlandia que el año pasado fue capital europea de la cultura, en algún momento del 2017. Así que os dejo unas cuantas fotografías del paseo por el bosque y la playa de Moesgaard, que he usado para ilustrar mis recomendaciones fotográficas de esta semana: Recomendaciones semanales – del 4 al 11 de febrero de 2018.

[Fotos] Un día de asueto mirando al norte

Fotografía, Viajes

Hoy nos hemos cogido fiesta algunos. Como hace un año. Hemos cogido el coche, unas cámaras, hemos apuntado al norte… y hasta que hemos llegado a la frontera. Hemos disfrutado del sol y la nieve. Hemos hecho un poco de cultura. Y nos hemos vuelto. Casi todo lo he fotografiado con cámaras de película tradicional. Pero he hecho algunas fotos con el móvil. Os las dejo aquí.

[Fotos] El 2017 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Hemos llegado a los tres últimos días del año 2017. Y eso quiere decir que ha llegado el momento del balance. Balance que yo hago siempre desde un punto de vista fotográfico. Tradicionalmente, en los últimos años, se dividía en tres sección. Enlazo las correspondientes a 2016 para que os hagáis una idea.

  1. De viaje con la cámara al hombro: Recuerdos de mis viajes del año.
  2. De película: Reflejo de mi especial afición a la película tradicional fotoquímica.
  3. 12 meses + 12 fotos: Selección de una fotografía digital por mes, representativo o no, escogida por un motivo que personalmente signifique algo para mí.

En este año 2017, respetaré hasta cierto punto la división en tres. Pero la segunda no va a ser “de película”. Es cierto que fuera de los viajes, la fotografía con película tradicional ha sido mi actividad fotográfica más importante, por encima de la digital. En los viajes, no; es al contrario, por cuestiones de eficiencia y conveniencia. Por lo tanto, esa segunda entrada será dedicada a actividades con gente. Aviso que a veces es difícil diferenciar entre algunas de las actividades del 1 y el 2, pero lo haré a mi mejor entender. Con respecto al número 3, la selección de fotos se realizará sin importar con qué tipo de cámara están hechas las fotos.

Vamos pues con la actividad viajera, que este 2017 no ha estado nada mal.

Comencé el año mal en el ambiente laboral, algo que no empezó a enmendarse hasta que estuvo bastante avanzado, y que me costó mis esfuerzos. Pero para para olvidarme de lo mal que estaba yendo el entorno laboral, hice una escapada con unas amigas el día de mi cumpleaños al valle de Tena y el Serrablo. Estuvo muy bien.

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Llegada la primavera, por primera vez en muchos años el destino en semana santa no fue Italia. Por motivos que no vienen al caso y que fueron contrarios a mi voluntad, decidí aceptar un invitación para visitar algunas ciudades y parajes de la península de Jutlandia en Dinamarca. Más allá de que pasamos más frío del que pensamos, lo pasamos realmente muy bien.

 

Durante los meses de mayo y junio cogí un permiso especial sin sueldo, que me permitió hacer un par de interesantes viajes.

El primero de ellos compensaba mi ausencia en semana santa de tierras italianas. Me fui a Milán desde donde visité los lagos de Orta e Iseo, que no conocía de entre los llamados Grandes Lagos. También me desplacé los últimos días a la ciudad alemana de Constanza, en la frontera de Suiza, donde recorrí el lago de Constanza (Bedensee) y el Rin, así como visitamos el museo de fotografía de Winterthur.

 

En junio realizamos el viaje que teníamos marcado como viaje importante del año. Hace tiempo que nos apatecía conocer el paisaje de las islas Lofoten en Noruega, especialmente después de la buena experiencia el año pasado en Islandia. Aunque no fue exactamente lo que esperábamos. Pero estuvo muy bien. Quiza… demasiada borrachera de paisaje.

 

Suele ser una tradición desde hace años visitar las exposiciones de PhotoEspaña en Madrid durante el verano. Ya podían ser en una época menos calurosa… Este año la novedad fue que en ver de ir solo, encontrándome allí con gente amiga, fue con un pequeño grupo de gente de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y creo que mereció mucho la pena. Lo pasamos bien, y hubo ocasión para intercambiar pareceres.

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Durante la segunda mitad del verano tuve visita del extranjero. Unas personas que no conocía, viven en Suiza aunque tienen antecedentes españoles, aragoneses, y que además de por trabajo, quería conocer un poco la tierra de sus antepasados. Unos amigos comunes me los confiaron para que les guiase y, si nos podíamos apañar, les acompañase. Fue muy agradable.

 

En mis vacaciones de septiembre y octubre me encontré colgado. Ninguno de mis acompañantes viajeros habituales estaban disponibles. Así que me busqué un destino razonable. Pensaba que sería en algún lugar cercano de la vieja Europa como el sur de Portugal o la Provenza francesa. Pero una oferta interesante en vuelos intercontinentales me llevó a Corea del Sur. Y se convirtió, insospechadamente, en el viaje que más me ha marcado este año. Definitivamente me interesa más cuando viajo el paisaje humano que el natural.

 

Terminaré esta entrada viajera con un par de excursiones en sábado por las tierras de Aragón, no lejos de la capital, pero que nos proporcionaron momentos muy agradables y de gran tranquilidad. El pantano de la Sotonera y la sierra de Alcubierre.

 

Habrá que comenzar a planificar futuros viajes para 2018.

Fotografiando el patrimonio de la humanidad – Corea del Sur – Fotografía y otras artes visuales

Viajes

Replico el artículo de mi blog técnico de fotografía, pero sin los datos más técnicos de la toma fotográfica. El artículo completo en el siguiente enlace.

Origen: Fotografiando el patrimonio de la humanidad – Corea del Sur – Fotografía y otras artes visuales.

Entre el día 2 y el 11 de octubre he estado recorriendo una parte de la República de Corea, país más popularmente conocido como Corea del Sur, para distinguirlo con su precisión de su incómodo vecino la República Democrática Popular de Corea o Corea del Norte. El día 1 salí de España y me lo pasé viajando, y el 12 hice el recorrido en sentido inverso, en ambas ocasiones vía Amsterdam, usando vuelos de KLM y Korean Air. El avión de esta última, un Airbus 3algo0 entre Schiphol e Incheon, uno de los más cómodos y agradables que jamás haya volado. Tomo nota.

El país no es muy grande. Toda la península de Corea tiene el tamaño aproximadamente de la isla de Gran Bretaña. Pero tiene casi 50 millones de habitantes, así que está muy poblado. Y tiene una historia y una cultura muy rica aunque muy desconocidas en comparación con las potencias locales, china y japonesa. Esta última, además, ha puesto bastante empeño en diversos momentos de la historia, el más reciente en la primera mitad del siglo XX, en destruir y reducir a la nada a la cultura coreana, con una actitud que tiene un tufo racista considerable. Los nipones son muy cultos, honorables y educados… salvo cuando no lo son.

A pesar de estos avatares, Corea tiene una serie de lugares reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultura de la Humanidad, algunos de los cuales he visitado en todo o en parte, y os traigo aquí.

Palacio de Changdeokgung en Seúl

En Seúl hay varios palacios, cinco creo, de la época Joseon (pronúnciese algo así como “choson”), de los cuales he visitado cuatro. De ellos, el más vistoso es el de Changdeokgung, que además incluye un jardín que probablemente motiva la inclusión del palacio en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. He de decir que la visita al palacio por sí mismo merece la pena. Parece mentira en un momento dado, que recorriendo sus estancias entre arboledas y jardines, estés en medio de una de las mayores metrópolis asiáticas, que es lo mismo que decir del mundo.

Desgraciadamente, coincidió la visita con la víspera de una fiesta nacional coreana, y en unos días en los que los monumentos nacionales eran gratuitos para todos los visitantes. Por lo tanto, aunque pocos turistas, había muchos coreanos disfrutando de sus fiestas en familia. Y la visita a los jardines es en números reducidos. Ante la avalancha de visitantes, me quedé sin poder acceder. Pero como digo, la visita en sí mismo, está muy bien.

Y a cambio, pude observar a la diversidad de gentes del país, así como ver numerosos ejemplos de personas vestidas con el tradicional hanbok, especialmente chicas y mujeres.

Santuario de Jongmyo en Seúl

Situado no lejos del palacio del Changdeokgung, este santuario es el más antiguo de los santuarios confucianos reales del reino de Joseon. En el se llevaban a cabo las más importante ceremonias de estado. Grande pero austero, tiene gran valor cultural. Y está situado en un gran parque, también en medio de la ciudad de Seúl.

Fortaleza Hwaseong en Suwon

Suwon está cerca de Seúl. A 30 km en tren o poco más. 30 minutos de recorrido, que se deben más a las paradas que a lo que está en movimiento el convoy. Pero visitar la fortaleza de Hwaseong en Suwon, así como otros lugares de interés en la ciudad lleva su rato. No es una pequeña ciudad periférica ni nada de eso. Es una capital de provincia con un millón de habitantes largos. De hecho, prácticamente hay una continuidad urbana entre la capital y Suwon. Pero la orografía de la península de Corea es compleja, y por todos lados surgen colinas y pequeñas montañas, que motean de verde la geografía urbana. Pequeños o grandes parques naturales que hace que los más urbanitas de los coreanos puedan vestir sus galas montañeras los días de fiesta y dedicarse a hacer senderismo desplazándose hasta el punto de partida en el metro o en el autobús urbano.

Por las colinas que rodean parte del núcleo urbano de Suwon se extienden las fortificaciones de Hwaseong, convirtiéndose en un recorrido sobre la muralla de casi seis kilómetros de longitud. En la muralla van a aparecer puertas, torres de vigilancia, puestos de arqueros, puertas secretas y pabellones. Hay que ir bien calzado y bien hidratado para hacer el recorrido completo, que puede llevar buena parte del día. Y que luego se puede complementar con una visita al palacio real de Hwaseong Haengung, en el interior de la zona fortificada. Muy nutrido también en el día de fiesta nacional.

Gruta de Seokguram y templo de Bulguksa

Situados en la laderas de unos montes a unos 15 o 20 kilómetros al sur de Gyeongju, antigua capital del reino de Silla, son dos de los monumentos más notables del arte y arquitectura religiosa de Corea, especialmente del budismo, religión abrazada por la clase dominante durante siglos en los reinos que se sucedieron en esta península del extremo oriente, hasta que el confucianismo procedente de China fue tomando fuerza en los mismos. No es que el budismo carezca de influencia, siendo como es una de las religiones con mayor poder político del mundo, aunque formalmente prediquen su desapego a las cuestiones terrenas.

En la gruta de Seokguram hubo que lidiar con la sorprendente incoherencia que observo en los templos budistas. En teoría el budismo es una religión no vinculada a dios de ningún tipo. Sin embargo, observo que los fieles y guardianes de estos templos observan una notable idolatría hacia las imágenes de sus budas y boddishattvas, que suele llevar implícita la prohibición de fotografiar, con más intensidad en unos casos que en otros. En la mencionada gruta, la vigilancia era estrecha, pero conseguí llevarme alguna imagen para ilustrar el lugar.

Más relajado era el ambiente en el armonioso templo de Bulguksa, donde todo era más tranquilo y amable. Lo cual se agradece. Sobretodo porque me había quitado de encima las aglomeraciones de gente de los días anteriores. Para los coreanos era día de labor, y los turistas extranjeros son pocos en estas fechas. A pesar de que por temperatura y escasez de lluvias hacen de ellas una época ideal.

Zonas históricas de Gyeongju

Como ya he dicho, Gyeongju fue la capital del reino de Silla, un reino que unificó políticamente la península de Corea durante buena parte del primer milenio de nuestra era y los tres siglos iniciales del segundo. Dicen que en su momento de mayor esplendor llegó a tener un millón de habitantes. Buena parte del patrimonio cultural se perdió en la invasión japonesa del siglo XVI que causó estragos en la península. Pero todavía se conservan restos interesantes. Planificar la visita a esta zona es complejo. Todavía no sé si como lo hice estuvo bien o mal. Además de Bulguksa y Seokguram, visité en el núcleo urbano de Gyeongju los túmulos funerarios de la antigua Silla y la pagoda de Bunhwangsa. Haber visto más cosas hubiera obligado a dedicar más días, y perder otras experiencias. En los viajes hay que tener claro el coste de oportunidad de tu tiempo. En fin. No estoy descontento, aunque hubiera otras formas de planificar el viaje que también hubiesen tenido sus ventajas… e inconvenientes.

Despedimos Corea del Sur con un paseo de tres horas por Seúl

Viajes

Como en otros viajes, la última entrada de fotos del mismo no la envío por correo electrónico durante mi periplo sino que la escribo ya sentado ante el ordenador de sobremesa de casa, con las peripecias del último día o las últimas horas del viaje.

Nada voy a comentar del largo viaje que comenzó hoy mismo, cerca de la una de la madrugada, en el aeropuerto internacional de Incheon. Que no está en Incheon. Ni en Seúl, aunque también se diga de él que es el aeropuerto de la capital surcoreana. En estos momentos en el reloj del ordenador se anuncian las 17:45 horas de la tarde, pero para mí es como si llevase tres cuartos de hora del día siguiente. Ya han pasado más de 24 horas desde mi última medianoche, y aun queda un rato para meterme en esa cama que tanto anhelo.

Pero si mi último envío desde Corea eran fotografías de la relativamente infructuosa mañana de compras en las horas antes de tomar el tren que me llevaría de Busan a Seúl, estas de horas corresponden a las más interesantes tres horas que pasé en la capital surcoreana antes de dirigirme al aeropuerto que la sirve.

Y con el bullicioso grupo de colegiales del encabezado, que ignoraban supinamente al fotógrafo que intentaba inmortalizar su excursión por el Seoullo 7017, comencé mi recorrido por esta pasarela, antigua vía para el tráfico rodado elevada que ha sido reconvertida en jardín botánico. Y es que había que aprovechar la mejor luz de atardecer que he tenido en todo el viaje. Con vistas a los alrededores de la estacicón central de Seúl.

Desde aquí, me dirigí a la zona de la puerta Namdaemun, con sus tiendas de fotografía con abundante material de segunda mano y ocasión, su antigua puerta y su mercadillo. Había que dar una tercera oportunidad…

No sé cómo se me quedó pegada en la mano esta “cosa” de la que os hablaré dentro de unos días, cuando la haya probado un poquito y tenga resultados.

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Ya con la noche caída, pero todavía con tiempo antes de ir a coger el tren expreso que une la estación central de Seúl con el aeropuerto de Incheon, cogí un metro y me bajé a dar un pequeño paseo por Dongdaemun Design Plaza, con el edificio obra del gabinete de arquitectos de Zaha Hadid, como el Pabellón Puente de Zaragoza, y hasta la puerta que da nombre al barrio.

Después de esto sí que cogí el metro para volver a la estación y comenzar el largo y tedioso viaje que me devolviese a casa. Hasta el próximo viaje.

[Fotos] Viajando con Impossible Project – En Madrid – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía, Viajes

Ya lo he comentado en alguna ocasión. Mi cuenta en Instagram está dedicada exclusivamente a la fotografía instantánea. La realizada con cualquiera de mis dos polaroids con película del Impossible Project, o la realizada con la Fujifilm Instax Mini 8 de mi sobrino Diego. Tengo pendiente de recibir mi compensación por participar en un proyecto de financiación colectiva que implica el uso de película Fujifilm Instax Mini… cuando llegue, ya veremos cómo funciona.

A continuación, las que realicé en Madrid hace unas semanas. Los detalles técnicos, como siempre, en el enlace.

Origen: Viajando con Impossible Project – En Madrid – Fotografía y otras artes visuales.

 

[Viajes] De paso por Oslo

Viajes

Después de una semana de viaje por las islas Lofoten en el norte de Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico, aunque dudosamente el clima que hemos tenido tenga que ver con nada “ártico”, el viaje de vuelta nos dejó con un intervalo de siete horas, que acabaron siendo nueve, entre un vuelo y otro en Oslo, la capital del país.

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Lluvia y fresquito al salir del aeropuerto de Evenes (Hardstad/Narvik); una rareza en este viaje.

Así que nos cogimos el tren y nos plantamos en un momento en la estación central de esta agradable, aunque no demasiado llamativa, ciudad nórdica.

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Fiero tigre ante la estación central de Oslo.

Como ambos habíamos estado previamente en Oslo, nos lo tomamos con calma. Básicamente el plan era ir paseando tranquilamente por Karl Johans Gate… Breve inciso. Siempre me hace gracia esta calle dedicada al rey Carlos XIV Juan de Suecia, y que también lo fue de Noruega, nacido Jean-Baptiste Bernadotte, aquí al lado, en Pau, al otro lado de los Pirineos, que pasó de ser general de la Francia republicana, a ser uno de los mariscales del imperio napoleónico, para terminar siendo rey de dos países nórdicos, durante bastante tiempo. Al morir, se le encontró un tatuaje que decía “Mort aux rois” (Muerte a los reyes). Muy propio. Curiosamente, Hollywood hizo más famosa a su mujer, Desirée Clary, hija de un comerciante que acabó en madre de la actual dinastía sueca, por su noviazgo con el tirano Bonaparte, que acabó prefiriendo a la criolla Josefina de Beauharnais.

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Pues bien, a un francés de los Pirineos está dedicada la más populosa calle de Oslo.

En fin, basta de anécdotas. Decir que fuimos por esta calle hasta llegar al Teatro Nacional, desde nos dirigimos al barrio de Aker Brygge, donde se concentra la modernez de la capital noruega, donde nos encontramos con un nuevo museo de arte moderno, que no visitamos, y donde pasamos una hora bebiéndonos una cerveza viendo pasar al personal. Bueno… os dejo las fotos.

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Subiendo en… cosa con ruedas las cuestas de la Ópera de Oslo.

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Mmmmm, no…. estas no son vikingas de la zona.

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Muy cuca esta zona porticada de tienditas y barecitos. Barecitos que se pasan un montón. Hasta aquí han llegado los “Aperol Spritz” del norte de Italia. Pero no cuestan los 2,50 o 3 euritos de su lugar de origen, sino 130 coronas noruegas, unos 13 “aurelios” comunitatios. Como se pasan.

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Mercado de flores y señor que parece un mosquetero tipo “D’Artagnan”.

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Vimos varios de estos, de distintos colores, que no sabemos qué representan. Será como lo de los osos de Berlín o las vacas de Madrid de hace unos años.

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En estos países nórdicos, en cuanto hay un poco de sol, se ponen a recargar baterías en plan placa solar como locos. Y más si es un sitio agradable y animado como Aker Brygge.

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No entramos en el nuevo Astrup Fearnley Museet, en construcción creo cuando estuve en 2012, dedicado al arte moderno. Pero contemplamos los “Ojos” de Louise Bougeois mientras tomábamos unas cervezas. Ojos, sí, ¿que os habíais pensado?

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Aquí sí que podéis ser mal pensados. Esta escultura en las calles de Aker Brygge está enseñando el potorro.

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Lo que parecen dos políticos ante el parlamento noruego partiéndose el pecho después de grabar algo. Prefiero no pensar mal… Lo curioso es que luego coincidimos en el tren que nos llevó de vuelta al aeropuerto de Oslo.

[Viajes] Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin

Viajes

Versión resumida, sin la discusión sobre técnica fotográfica que encontraréis en el siguiente enlace, de mi último viaje por el norte de Italia y la frontera germano suiza: Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin – De vuelta a una cámara réflex para un viaje – Fotografía y otras artes visuales.

En una primera parte del viaje, en Milán y alrededores, donde he estado visitando a unos amigos.

Estación Central de Milán.

Desde allí hice una excursión a Bérgamo, ciudad cuyo aeropuerto conocía, pero nada más. Pasee durante una mañana y una tarde, durante las horas laborales de estos amigos, antes de volver por la tarde a Milán para pasar con ellos la velada.

Entre el Duomo y la basílica de Santa María Maggiore en Bérgamo.

Orto Botánico de Bérgamo.

Funicular de San Virgilio.

Al día siguiente, paseé por Milán, que ya conocía. Llena de gente, la propia fauna humana que habita las calles de la ciudad “meneghina” se convierte en el principal motivo de interés.

La copa del Giro de Italia en la galería Vittorio Emanuele II.

En las terrazas del Duomo de Milán.

Arte contemporáneo en el Museo del Novecento.

Basílica de San Eustorgio.

“Muro delle Bambole” en memoria de las víctimas de la violencia de género.

Columnata de San Lorenzo.

Ambiente en los “navigli” (canales) de Milán.

De vuelta a casa en un veterano pero inmaculado tranvía de madera.

El sábado, como unos milaneses más, y aprovechando el buen tiempo, salimos a pasar el día a los lagos. En concreto al lago de Orta, a la coqueta localidad que da nombre al lago, Orta-San Giulio.

Iglesia de Santa Maria Assunta en Orta-San Giulio.

El lago de Orta desde la isla de San Giulio.

Enlazando con el tren que nos llevará a Milán en la estación de Novara.

Conociendo ya los cuatro grandes lagos de mayor tamaño, Maggiore, Lugano, Como y Garda, de entre los grandes lagos del norte de Italia, el domingo me llevaron a conocer otro de los “pequeños”, el coqueto lago Iseo, y su Monte Isola, grandota isla que domina el centro del lago.

La isla San Paolo desde Monte Isola en el lago Iseo.

Rodeando Monte Isola por la ribera del lago Iseo.

Esperando al tren en la estación de Sulzano-Monte Isola.

Tras estos días en el norte de Italia, en lo que más importante que hacer turismo, que se hizo, era estar con la gente a la que echas de menos por la distancia, cogí un par de trenes, y atravesé por mi cuenta Suiza para llegar a Constanza, a orilla de lago del mismo nombre o Bodensee, en el sur de Alemania. Esta es una ciudad fronteriza, coqueta y tranquila, bonita, famosa por el concilio con el que se dio por terminado el Gran Cisma de Occidente de la Iglesia Católica a principios del siglo XV.

Mural en Constanza que habla de una batalla contra “los españoles” en 1548; más bien, contra las tropas católicas del emperador del Sacro Imperio Carlos V… también I de España.

Un tren de los ferrocarriles alemanes se dirige a la estación fronteriza de Constanza, con la torre de la catedral al fondo.

Salones del Concilio de Constanza.

Aparte de pasear un par de ratos por la coqueta ciudad alemana, el primer día completo de estancia en la región utilicé los servicios de transporte público en barco por el Bodensee o lago de Constanza para visitar un par de punto de interés. Por una lado, la pequeña pero bonita localidad de Meersburg en la orilla opuesta del lago. Por otro, la visita imprescindible de la zona, el gran parque botánico de la isla Mainau, un lugar donde disfrutar de todo tipo de plantas y vegetación… y de las mariposas.

Castillo de Meersburg.

“Schmetterlingshaus”, casa de las mariposas, de Mainau.

Isla de Mainau.

Me queda decir que el último día antes del de regreso, por la mañana me lo tomé con calma y me embarqué en una travesía de casi cuatro horas de duración hasta Schaffhausen en Suiza, donde se encuentran la famosa Rheinfall, las cataratas del Rin.

Puente de Diessenhofen sobre el Rin.

Cataratas del Rin en Neuhausen am Rheinfall.

Esa misma tarde, un tren de cercanías me llevó a Winterthur, donde tenía ganas de conocer el Fotostiftung Schweiz, museo de fotografía del que os hablaré dentro de un par de días, así como de las exposiciones que tuve ocasión de disfrutar.

Espero que os haya gustado el resumen fotográfico del viaje.

Uno de los dos edificios del Fotostiftung Schweiz, fundación para la fotografía suiza, en Winterthur.

Unterer Graben, Winterthur.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 9 al 23 de abril de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Hace dos semanas que no presentaba mis recomendaciones semanales de fotografía. Cosas de irse de viaje casi una semana.

Por otra parte, se me están acumulando temas para traer a mis páginas de fotografía y otras artes visuales, pero como en su mayor parte son de fotografía argéntica,… pues se tarda un poco en tener el resultado final. En cualquier caso, y en ese tono, la entrada de hoy la ilustraré con fotografías que he tomado durante el viaje a Dinamarca con la pequeña Olympus Pen EE-3. Negativos en blanco y negro, que se aprestan bien al ambiente melancólico de la lluvia en primavera. Una primavera muy fría la de aquellas latitudes. Las que os presento hoy aquí están tomadas todas en Aalborg.

Pero vamos a las recomendaciones de esta semana.

Origen: Recomendaciones semanales – del 9 al 23 de abril de 2017 – Fotografía y otras artes visuales.

[Viajes] Última jornada del viaje al norte de Jutlandia, Dinamarca

Viajes

Estos días atrás, este Cuaderno de Ruta, más literalmente en ruta que habitualmente, ha estado en modo “sólo fotos”. Es decir, actualizado con las fotografías que eventualmente iba mandando por correo electrónico desde mis dispositivos móviles mientras viajaba por el norte de la península de Jutlandia, la parte continental de Dinamarca.

No la hemos recorrido toda, ni mucho menos. Aalborg, Aarhus y una escapada a la punta norte en Skagen. De ello, estos días atrás, habéis podido ser testigos si habéis pasado por aquí.

Normalmente, casi nunca puedo subir nada el último día de mis viajes. Aunque ayer no pude evitar subir una vista desde la ventana del hotel con los tejados nevados. Ha hecho frío estos días, más de lo que pensábamos.

Pero lo cierto es que la última mañana en Aalborg, a pesar de esa ligera nevada de madrugada, aunque fría, estuvo mayormente soleada. Y nos cundió. Primero, cruzando sobre las vías del ferrocarril, nos dirigimos hacia la tienda del Kunsten, el museo de arte moderno que habíamos visitado unos días antes para hacer alguna compra.

Pasamos para ello por el Almen Kirkegård (que parece que significa “cementerio general”; todavía no nos hemos aclarado cuando hay que poner en danés “å”, “aa”, o si es indistinto). Donde además de numerosas tumbas del siglo XIX o personas nacidas en ese siglo, encontramos contrastes como conejos corriendo entre las lápidas, los restos de la nieve que persistían en las zonas de umbría, y los arbustos floreciendo en las tumbas, como si realmente esto que tienen los daneses en abril se pudiese llamar “primavera”.

Bueno… sobre la especie de los animales tuvimos diferencias. De hecho, a mi me parecieron liebres más que conejos. Grandotas y con orejas muy largas… ¿Algún entendido leyendo esto?

En Kunsten, además de comprar en la tienda, pudimos pasear por el jardín de las esculturas, algo que no habíamos hecho tres días antes por la lluvia.

Claro que parques con esculturas no faltan en Aalborg, también escrito en ocasiones Ålborg, ya que pudimos ver varias de ellas como la siguiente representación de Adán y Eva en el Kildeparken.

Tras comprar un ligero refrigerio, especialmente líquido, tienen un excelente zumo de pomelo exprimido, en la tienda de conveniencia de la estación, atravesamos el centro de la ciudad, muy agradable para pasear, para llegar al Nordkraft, un centro de cultura y ocio que ocupa una antigua central eléctrica en el centro de la ciudad. Visitamos alguna exposición y curioseamos un poco, aunque estaba poco concurrido a las 12 del mediodía.

Al comprobar la hora, fuimos conscientes que teníamos que volver al hotel a recoger el equipaje para dirigirnos al aeropuerto. Eso sí, no fuimos por el camino más recto. Fuimos haciendo un recorrido que nos permitiera recordar mejor el agradable paisaje urbano de Aalborg.

Y ya, con copos de nieve cayendo sobre nuestras prendas impermeables, imprescindibles en estos días y en estas latitudes, tomamos el autobús en dirección al aeropuerto. Hasta la próxima.