[Viajes] De regreso del Tirol y Venecia, un resumen fotográfico

Viajes

Después de algo más de una semana de viaje por el Tirol, tanto italiano como austriaco, con una breve estancia en Venecia para terminar, estoy ya de vuelta en casa. Aun tengo unos días de vacaciones hasta que vuelva a trabajar el lunes. A ver si aprovecho para procesar las fotografías del viaje. Las digitales. Los siete rollos de película en blanco y negro tardarán unos días. Así que voy con un resmen.

Pasaré por alto los aspectos negativos, que tienen que ver en general con el deficiente servicio de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles. Ya sé que dicen que ahora se llaman Renfe, y no lo anterior, pero determinadas formas de hacer y tratar con los viajeros son más propios de la franquista RENFE, no importa los prodigios técnicos que circulen por algunas vías ferroviarias en España.

El caso es que el viaje tuvo un etapa prólogo en Alcalá de Henares, en la que olvidé ponerle la batería a la cámara digital, por lo que tuve que hacer fotos con el teléfono móvil, además de las fotografías con película tradicional.

Tras volar a Venecia desde Madrid, nuestra primera etapa fue Bolzano, la capital del Tirol del Sur o Alto Adigio, según la perspectiva germánica o itálica. Esta región italiana sufrió las consecuencias de los conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX y es una anomalía. Una región de cultura y población original germánicas desde tiempo inmemorial de la que se apropiaron los italianos. Ahora, parece que hay un cierto porcentaje de población de origen más italiano, especialmente en las ciudades más grandes, probablemente como consecuencia de la emigración del sur pobre de Italia al norte más próspero. En cualquier caso, Bolzano es una ciudad muy agradable de pasear, con algunos contrastes curiosos.

En Bolzano establecimos base para visitar algunos valles alpinos, en los Alpes Dolomitas, dentro de esta provincia autónoma del Alto Adigio/Tirol del Sur. Val de Funes/Villnöss Tal, el lago di Carezza/Karersee, y el Seiser Alm/Alpe di Siusi fueron los lugares elegidos, por los cuales realizamos fáciles rutas de senderismo, con distancias entre los 14 y 18 kilómetros lineales y desniveles absolutos entre los 300 y los 1100 metros (los desniveles acumulados no los tengo calculados). Bellos parajes que nos dejaron ganas de más. Un problema con los permisos de conducción nos impidió alquilar un coche que nos llevase a otros valles y lagos interesantes de los Alpes Dolomitas, en la comarca de Cortina d’Ampezzo. Para otra vez.

Para suplir esa carencia o imposibilidad, optamos por desplazarnos a Innsbruck, en el Tirol austriaco. Todos los desplazamientos los hicimos en tren, una operación mucho más sencilla y sin problemas cuando la operadora no es RENFE, que se empeña en reinventar la rueda y complicar las cosas, cuando hay tantas cosas ya inventadas en el mundo del transporte ferroviario que funcionan sin problemas.

En Innsbruck, además de la ciudad, que tiene su interés, pero no da para mucho, visitamos el Nordkette, las sierras alpinas al norte de la ciudad. Aunque por la amenaza del tiempo nuboso y lluvioso, fue más breve de lo que teníamos pensado, y sin hacer rutas senderistas. Simplemente aprovechando los remontes en teleférico o telecabina que funcionan constantemente.

Como el mal tiempo nos dejó tiempo para otras actividades, visitamos también la fortaleza de Kufstein, antaño fronteriza entre el Tirol y Baviera, por lo que sufrió muchas visicitudes históricas y cambios de nacionalidad, y hoy cerca del límite entre el Tirol y la región de Salzburgo, dentro de Austria.

Como la mejor y más económica combinación para acercarnos a aquellos lugares fue volar a Venecia, en el regreso a la Serenissima Repubblica decidimos coger dos noches de hotel en Mestre con el fin de dar unos paseos por una ciudad que ya conocemos. Procuramos evitar los lugares más concurridos, lo que siempre es posible, aunque algunos no lo crean, manteniendo un entorno agradable. Incluimos una visita a las islas de Torcello y Burano, donde comimos rico pescado. Y terminamos tomándonos unos spritzs en el Campo de Santa Margheritta, en el Dorsoduro veneciano, lugar donde por primera vez tomé estos combinados, en el Margaret Duchamp, hace ya 14 años, cuando no estaban de moda. Curiosamente, en aquellos momentos me parecieron baratos, y hoy en día, aunque su precio en muchos lugares de Europa es demencial, allí… siguen siendo los más baratos. E igualmente ricos.

Y ahora,… a esperar el próximo viaje. Que no se retrase mucho. ¿En agosto quizá? ¿Una pequeña escapada a alguna ciudad de la Europa central? Ya veremos.

[Cine] A Hidden Life (2019)

Cine

A Hidden Life (2019; 11/20200209)

Hacía años que no teníamos una película del inclasificable Terrence Malick, aunque hace unos años se dio prisa por rodar dos películas en relativa rápida sucesión. Pero habitualmente se lo piensa entre película y película. Nunca tanto como entre Days of Heaven y The Thin Red Line. Pero bueno… Sus últimas apuestas en 2012 y 2011 fueron realmente crípticas y muy incomprendidas por muchos. En algún momento… por mí mismo.

El lugar de origen de los protagonistas de esta historia no está muy lejos de la católica Salzburgo, gobernada hasta principios del siglo XIX por príncipes arzobispos.

En esta ocasión, contamos con una línea argumental mucho más convencional, pero inserta en su personal forma de entender el cine. Nos habla de la historia real del campesino austriaco Franz Jägerstätter (August Diehl) y su esposa Fani (Valerie Pachner). Franz era un hombre ya en sus treinta y tantos cuando empezó la Segunda guerra mundial. Estaba y casado y tenía tres niñas. En diversas ocasiones fue llamado a ejercicios de instrucción militar. Pero cuando fue llamado a filas, recordemos que en ese momento Austria formaba parte del reich alemán, se negó a prestar el obligatorio juramento de lealtad a Adolf Hitler. Fue hecho preso, fue llevado ante un tribunal militar (última aparición en la gran pantalla del gran Bruno Ganz) y fue guillotinado en Berlín en 1943.

No voy a entrar demasiado en los aspectos ideologicos. Se ha dicho que Jägerstätter adoptó esta posición por su profunda religiosidad católica. Pero también da la sensación, tal y como se puede leer en algunos textos, que tenía profundos sentimientos nacionalistas austriacos, no simpatizaba con Hitler y el partido nazi en absoluto, y esto tuvo también su influencia. La iglesia católica del momento no le apoyó, aunque recientemente fue beatificado. Pero esto no significa nada. La iglesia católica beatifica con la misma facilidad a antifascistas que a profascistas. Y tiene poca consideración con los mártires antifascistas cuando estos no son católicos, y beatifica en ocasiones a fascistas católicos. Lo que es cierto es que la tesis fundamental de Malick, donde se recrea en abundancia, es en la idílica vida, sencilla y familiar, de los campesinos austriacos en los Alpes, como paraíso ante la locura politicobélica en la que se sume Europa en esos momentos. Cierto es que para la familia del represaliado, la vida no fue fácil cuando este es apresado. Ni siquiera después de la guerra. No tan paradisiacos los conservadores pueblecitos alpinos.

La película no obstante tiene un rodaje magistral y unas interpretaciones conmovedoras. Que mezclan el inglés y el alemán de formas, aparentemente arbitrarias, todos los personajes y actores son germanoparlantes, aunque menos arbitraria conforme vas comprobando en qué ocasiones se usa uno u otro idioma. Y eso sí… la película dura casi tres horas para una historia que se puede contar en la mitad de tiempo. Pero Malick se recrea en sensaciones visuales y auditivas, y aquí, esto es marca de la casa, o lo compras o lo dejas. Yo en esta ocasión, lo compró. En otras, no.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] El orden del día

Literatura

Este volumen, poco voluminoso, sinceramente, del francés Éric Vuillard aparece clasificado en la mayor parte de los sitios como «narrativa de ficción», «novela», y también lo he visto descrito como «novela literaria» en la propia página de la Editorial Tusquets, que lo publica. Sin embargo, yo he tenido la sensación de estar leyendo más bien un ensayo «novelizado».

Instantáneas vienesas para un libro que pivota sobre la desaparición de Austria como país independiente, fagocitado por la Alemania nazi.

En vísperas de las elecciones amañadas que acabaron por dar el poder al Partido Nazi en Alemania en 1933, los jerarcas del partido se reunieron con los principales nombres de la potente industria germana. Opel, Krupp, Siemens, IG Farben, Bayer, Telefunken, Agfa, Varta,… entre otros, estuvieron representados. Lo que se buscaba era dinero para sufragar los gastos de la campaña, que iban mucho más allá de lo habitual, puesto que se puso en marcha una serie de acciones de manipulación de la opinión pública, unidas a agresiones a diversos grupos políticos, más o menos permitidas o apoyadas por eso que algunos dan en llamar «derecha democrática». El partido se comprometía a «agradecer» adecuadamente a esos empresarios en la «nueva Alemania» que estaba por llegar. A partir de ahí el libro relata la política de agresiones progresivas de Alemania a sus vecinos, representadas principalmente por el Anschluss con Austria. Todo ello ante la mirada hacia otro lado de los principales actores de la política europea del momento, y hasta el momento en que la agresión a Polonia hizo imparable el desencadenamiento de una guerra global.

Bien documentado, y con un estilo de escritura dinámico, realmente más propio de la literatura de ficción que del ensayo, y de ahí la «confusión» en la clasificación de este volumen, reconstruye de forma plausible algunos de los momentos claves del proceso, mientras va emitiendo críticas,… más bien dando palos a diestro y siniestro, para todos aquellos que por acción u omisión permitieron el ascenso y la agresión de la Alemania nazi.

Es un libro corto. No es un análisis en profundidad, ni un relato pormenorizado de los hechos. Más que un libro sobre la historia o sobre política, es un libro sobre la ética en la política y en los negocios. Y sobre la facilidad con la que se desvirtúa este concepto en estos ámbitos. Y la facilidad para que luego, aquellos que favorecieron y alimentaron a la bestia, acaben saliéndose de rositas. Muy recomendable esta obra que se hizo acreedora al Premio Goncourt en 2017.

[Fotos] El 2015 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Fotografía personal, Viajes

El 2015 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro – Fotografía y otras artes visuales.

Duplico la entrada del enlace anterior.

Comienzo mi balance anual fotográfico. No me quejo de cómo ha ido el año. Después de las incertidumbres y vicisitudes del 2014, este año ha sido relativamente tranquilo en lo que se refiere a viajes. No exento de sobresaltos, pero bien. Como hitos principales, voy afianzando mis escapadas a Italia en Semana Santa, hemos realizado un viaje por Canadá, no el que pensábamos en principio, pero bien ha estado, y ha habido otras escapadas que no han estado mal. Quizá la ausencia más notable es que no me he escapado a Madrid en todo el año, lo cual es raro.

Como de costumbre os lo cuento en fotos. Comenzamos el año con algunas excursiones por los alrededores de Zaragoza, modestas pero no carentes de interés.

Sobre la presa romana de Muel con Fotógraf@s en Zaragoza.

También con Fotógraf@s en Zaragoza, en las grandes riadas de febrero en la Alfranca.

Paisaje de los Monegros cerca de Farlete.

El primer hito viajero importante fue a primeros de abril, en la escapada de Semana Santa a Italia. Instalados en Verona, recorrimos algunos de sus alrededores más interesantes.

La tradición de sobar la teta de Julieta en la presunta casa de los Capuletos.

Recorriendo el interesantísimo casco histórico de Mantua.

Navegando por el lago de Garda.

Antes de las vacaciones de verano, las más importantes por duración y ambición, tuve la oportunidad de desplazarme a Galicia por motivos de trabajo, y de hacer alguna otra escapada por los paisajes de Aragón.

El casco histórico de Santiago de Compostela.

Pequeña playa y Torre de Hércules en La Coruña.

El ocaso en la sierra de Algairén.

Y finalmente, en el mes de junio, llegó el esperado viaje a Canadá. Siguiendo el río San Lorenzo entre Niagara Falls y Tadoussac, con visita a las principales capitales canadienses.

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Montreal desde los miradores del Mont Royal.

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Toronto también tiene su «flatiron».

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Navegando entre las «Mil Islas» del San Lorenzo en Kingston.

Como no, el arco iris en las cataratas del Niágara.

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Malabaristas en la Terrasse Dufferin de Quebec.

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Paisaje de la entrada al fiordo de Saguenay en Tadoussac.

Entre agosto y octubre, tuve un par de escapadas a países centroeuropeos, caracterizadas por el tiempo lluvioso y frío… pero que fueron bien aprovechadas no obstante.

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Vistas desde lo alto del Monte Pilatus, cerca de Lucerna.

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Lago de Lucerna o de los Cuatro Cantones en Brunnen.

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La Staatsoper de Viena desde la terraza de Albertina.

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Entre los viñedos de Grinzing.

Ya encarando el final de año, sólo dos escapadas a destacar; el taller de fotografía con cámaras de gran formato en Barcelona, y una escapada al Parque Natural del Moncayo para ver el sol, en un mes de diciembre cargado de nieblas en Zaragoza.

Espero que el 2016 venga al menos tan propicio en viajes como el 2015. Si no mejor.

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Taller de fotografía con cámaras de gran formato en Vilassar de Dalt.

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De paseo por el Borne de Barcelona.

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Hayedos en el Parque Natural del Moncayo.

[Fotografía] Libros de fotografía – Cuatro interesantes volúmenes que me he traído de Viena – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía, Viajes

Cuando uno visita una ciudad como Viena, u otras de la Europa más próspera y culta, algo que envidia mucho es la oferta de librerías. Librerías amplias, bien organizadas, con libros en todos los idiomas… Librerías especializadas… En el siguiente enlace os cuento los libros que me traje de la capital austriaca.

Origen: Libros de fotografía – Cuatro interesantes volúmenes que me he traído de Viena – Fotografía y otras artes visuales

 

Viajes – lo que me he dejado de contar con fotos estos días… en Viena

Viajes

Cuando voy de viaje, voy mandando fotos a través de internet que se publican automáticamente en este Cuaderno de ruta. Este último viaje, escapada de cuatro días en Viena, lo cerré el viernes por la noche. Generalmente, cuando regreso, suelo hacer un resumen. Pero voy a cambiar mi costumbre. Y voy a publicar fotos representativas de lo que se quedó sin contar.

En primer lugar, la mañana del sábado. Hasta el mediodía en que tuvimos que ir al aeropuerto aun nos cundió. Especialmente dado que fue el único día que vimos es sol vienés. Con fotos.

Una visita al Flohmarkt, mercado de las pulgas o rastro vienés, que instalan los sábados a continuación del estable Naschmarkt. A mí me interesaron las cámaras de fotos, pero los dos o tres modelos que me atrajeron no estaban en buen estado. Mejor para mis finanzas.

Una visita al Flohmarkt, mercado de las pulgas o rastro vienés, que instalan los sábados a continuación del estable Naschmarkt. A mí me interesaron las cámaras de fotos, pero los dos o tres modelos que me atrajeron no estaban en buen estado. Mejor para mis finanzas.

Los chicos de la "lomografía" son vieneses, aunque fabriquen sus zarrios en Rusia. Al lado del Flohmarkt está su "Lomography Embassy Shop Vienna", ahí es nada el rimbonbante nombre. Pensábamos que sería espectacular... Una tienda casi tan zarriosa como sus aparatos de plástico. Ni merece la pena sacarla.

Los chicos de la «lomografía» son vieneses, aunque fabriquen sus zarrios en Rusia. Al lado del Flohmarkt está su «Lomography Embassy Shop Vienna», ahí es nada el rimbonbante nombre. Pensábamos que sería espectacular… Una tienda casi tan zarriosa como sus aparatos de plástico. Ni merece la pena sacarla.

Donde si gastamos fue en la sucursal de la librería Walter König que hay en la entrada del Museumsquartier... ya os contaré ya los libros tan interesantes que encontré.

Donde si gastamos fue en la sucursal de la librería Walter König que hay en la entrada del Museumsquartier… ya os contaré ya los libros tan interesantes que encontré.

De camino al tranvía para volver al hotel a por el equipaje, pasamos por Marie-Theresien Platz, con música de arpa incluída.

De camino al tranvía para volver al hotel a por el equipaje, pasamos por Marie-Theresien Platz, con música de arpa incluída.

Y junto al pretencioso Hofburg, antiguo palacio imperial y centro de gobierno del imperio austro-húngaro... que en este viaje no nos ha interesado absolutamente nada.

Y junto al pretencioso Hofburg, antiguo palacio imperial y centro de gobierno del imperio austro-húngaro… que en este viaje no nos ha interesado absolutamente nada.

Ya camino del aeropuerto, un último vistazo a la Iglesia Votiva que teníamos al lado del hotel antes de meternos en el metro...

Ya camino del aeropuerto, un último vistazo a la Iglesia Votiva que teníamos al lado del hotel antes de meternos en el metro…

Y desde el S-Bahn que cogimos en Praterstern en dirección al aeropuerto, un vistazo a la noria del Prater que nos sirve de adiós a Viena.

Y desde el S-Bahn que cogimos en Praterstern en dirección al aeropuerto, un vistazo a la noria del Prater que nos sirve de adiós a Viena.

Y aquí acabaría normalmente este resumen fotográfico, que será ampliado en un futuro cuaderno de viajero. Pero en estos días ha habido algunas carencias. Y es que el jueves por la tarde, mientras paseaba por los jardines de Schönbrunn, la cámara empezó a malfuncionar con la tarjeta que llevaba puesta. Los archivos no se grababan o lo hacían muy lentamente, y las últimas fotografías realizadas no se previsualizaban. En un momento dado no se previsualizaba nada. Y había prácticamente medio viaje en fotos. No sé el origen del problema. ¿La humedad o alguna gota de lluvia en un día desapacible.?

No sé. Cambie la tarjeta. La nueva, que tuve que comprar allí en Viena unas horas antes porque olvidé llevar repuesto, funcionó perfectamente. Hasta hoy no he podido comprobar que todas las fotografías se habían salvado. Incluidas las últimas que hice que no se pudieron previsualizar. Así puedo decir ahora que…

Tuve la ocasión de conocer la 21er Haus, un moderno museo de arte contemporáneo situado en el Jardín Suizo, a continuación de la parte superior de los jardines del Belvedere.

Tuve la ocasión de conocer la 21er Haus, un moderno museo de arte contemporáneo situado en el Jardín Suizo, a continuación de la parte superior de los jardines del Belvedere.

Después bajé por los jardines del Belvedere hasta el Untere Belvedere donde vi alguna exposición y comí en la cafetería antes de ir por la tarde a Schönbrunn, de donde sí que os puede mostrar alguna foto. Todo esto bajo una lluvia constante a la que achaco el mal funcionamiento momentáneo de la cámara. Espero que no sea más.

Después bajé por los jardines del Belvedere hasta el Untere Belvedere donde vi alguna exposición y comí en la cafetería antes de ir por la tarde a Schönbrunn, de donde sí que os puede mostrar alguna foto. Todo esto bajo una lluvia constante a la que achaco el mal funcionamiento momentáneo de la cámara. Espero que no sea más.

[Libro] Los excluidos

Literatura

Hacía tiempo que quería leer algo de Elfriede Jelinek, escritora austriaca ganadora del premio Nóbel hace unos años, y de la que había visto alguna adaptación de sus obras al cine. Y esta económica versión de este libro suyo de 1980 en versión electrónica ha sido una ocasión adecuada.

Los excluidos
Elfriede Jelinek; traducción de Carmen Vázquez de Castro
Literatura Mondadoi, 2010
Versión electrónica

U-Bahn

Los protagonistas se desplazan fundamentalmente andando o en tranvía; salvo Sophie, que lo hace en Porsche. Yo en Viena me desplazaba en metro también; en la foto, la estación de Gumpendorfer Strasse.

La escritora nos va a permitir seguir durante unos meses a un grupo de adolescentes en la Viena de la posguerra, en los años cincuenta del siglo veinte. Dos de ellos, Reiner y Hanna, hijos de antiguo oficial de las SS mutilado, que abusa de su mujer, están imbuidos del existencialismo, y viven con gran amargura. Van al instituto con Sophie, perteneciente a una familia acomodada vienesa, deportista y muy guapa. Otro, algo mayor, Hans, no estudia; es un obrero electricista, huérfano de padre, que murió en el campo de Mauthausen, y cuya madre es militante izquierdista. Salvo Sophie todos están profundamente insatisfechos y amargados. Los dos muchachos están enamorados de esta, pero sin atreverse a ir mucho más allá y sin que ella les dé pie. Eventualmente, Hans mantiene relaciones con Hanna que bordea la anorexia. En un momento dado se plantean la delincuencia como forma de expresión. Aunque del dicho al hecho va un trecho. De todas formas, nada pinta bien en el futuro de estos muchachos.

Catedral de San Esteban

Pocas instituciones austriacas quedan incólumes en la novela. Y la iglesia católica también recibe lo suyo. En la fotografía, la catedral de San Esteban.

Había oído que Jelinek es tan querida como odiada en su país. Una escritura directa, que va describiendo realidades y criticando estamentos y sociedades como quien va dando golpes directos al hígado. Sin complacencias con sus personajes, ninguno de los cuales se salva ni ética ni psicológicamente. Análisis de una sociedad en un momento muy lejano de la prosperidad actual. Una sociedad tan dependiente del exterior como egoista pueda ser ahora con los países menos favorecidos. Donde el fascismo que la acompañó en los años treinta está mal digerido, sin que las alternativas políticas democráticas sean mucho mejores. Una sociedad aparentemente sin salida para estos adolescentes.

No sé si es una lectura que recomendaría a todo el mundo. Bueno. Creo que sí. Salvo que la única cosa que te guste leer son los ordinarios best-sellers que tan bien se venden hoy en día, a pesar de que sean vacíos y con poca calidad literaria. En cualquier libro, un libro duro, con un último capítulo demoledor. Volveré a leer algo de esta escritora más adelante. Pero de momento, me paso un rato a una lectura menos trascendente.

Burggarten

Cuando se es pobre, un entretenimiento barato es pasear por parques y bosques públicos, que los hay en abundancia en Viena. En la foto, el Burggarten.

[Libro] El último encuentro

Literatura

Habiendo vuelto en las últimas semanas a una rutina más normal que la que tuve en el cambio de año, me cuesta más tiempo terminar mis lecturas. Pero recientemente he terminado el séptimo título perteneciente a la colección Xº Aniversario de la editorial Salamandra. Y en esta ocasión me he introducido en las reflexiones de un viejo aristócrata húngaro tal y como nos las presenta Sándor Márai.

El último encuentro
Sándor Márai
Salamandra; Barcelona, 2010
ISBN: 9788498383300

Estamos en los finales de los años 30 del siglo XX. La Segunda Guerra Mundial se echa encima de Europa, y en su mansión solariega, un anciano aristócrata húngaro, general del viejo imperio de los Habsburgo hasta su desaparición en la guerra anterior, recibe noticia que el que fue su mejor amigo hasta que abandonó el país 41 años antes, ha vuelto a la cercana ciudad. Este fue el hijo de un funcionario imperial en tierras de lo que hoy es Polonia, y cuya madre fue étnicamente polaca, sentimiento que heredará el hijo de una forma u otra. Se darán cita para cenar esa misma noche. Durante los preparativos de la cena, el aristócrata recordará los hechos claves de los años de su infancia, de su adolescencia y de su juventud, buena parte de ellos en la Viena imperial, en los que se forjó su carácter y su amistad con el hombre que ahora reaparece en su vida. Durante la cena, los antiguos amigos se contarán lo que fue su vida desde su separación, hasta que finalmente el general sacará a la luz los motivos de su profunda separación y los hechos que amargaron la vida de los dos hombres durante cuatro décadas largas. Todos ellos tienen que ver con la difunta esposa del general, que falleció 8 años tras la separación de los dos amigos.

Schönbrunn - Parque

Durante el relato, los recuerdos del viejo general nos llevan a sus paseos por los jardines de Schönbrunn cuando era un cadete en la Viena imperial - Panasonic Lumix LX3

El relato se estructura por lo tanto en dos partes diferenciadas. En primer lugar, los flashbacks en los que el general nos retrotrae al pasado y nos pone en antecedentes. En segundo lugar, el diálogo que progresivamente se transforma en monólogo durante la cena y su sobremesa en el que el general nos descubre lo que ha atormentado la vida de los dos hombres. Aunque algunas cuestiones son intuidas por el lector, no deja de haber sorpresas sobre lo que realmente atormenta al personaje principal.

Reconozco que la novela está muy bien estructurada y planteada, que te empuja hacia delante, te impulsa a leer más buscando conocer las motivaciones del aristócrata. Si bien nunca llegas a conocer la realidad total de lo que sucedió, ante los silencios de su interlocutor, convertido en oyente más que otra cosa. También es interesante el contexto de multietnicidad en el que se mueven los protagonistas de aquel curioso experimento que fue la monarquía dual austrohúngara, cuestiones históricas que siempre me atraen. Sin embargo, a mí me ha costado motivarme en algunos momentos, ya que me resulta difícil empatizar con un personaje como el del general. Un militar terrateniente trasnochado del todavía más trasnochado Imperio Austrohúngaro no es precisamente alguien me caiga simpático.

No obstante, no deja de ser una lectura de buen nivel, bien escrita y planteada como ya he dicho, que podrá interesar a más de uno.

Visegrad desde el cruce del Danubio

El Danubio fluye rodeando la fortaleza de Visegrad; unos bosques semejantes debieron rodear la casa solariega del protagonista de la novela de hoy, aunque en ningún momento se sitúa en el mapa el lugar donde se encontraba - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Exposiciones en Albertina

Arte, Viajes

En mi última escapada por Viena no hemos ido mucho de museos. De hecho las únicas visitas detalladas que hemos hecho a edificios singulares fueron la Stephansdom (catedral de San Esteban), la Karlskirche (iglesia de San Carlos Borromeo), Albertina y el Schlöss Schönbrunn. El resto fue fundamentalmente paseos, calles, jardines, parques, mercadillos, etc…

Pero el museo al que fuimos, Albertina (sitio web), nos pareció muy interesante. Sus fondos propios básicos son fundamentalmente dibujos, grabados y arte gráfico. Y son enorme. Vimos alguna cosa, un poco por encima, pero para quien guste de estas formas de arte, debería ser visita obligada. El edificio se encuentra próximo al Hofburg y a la Wiener Staatsoper.

Albertina

Accesos a Albertina - Panasonic Lumix LX3

Harriet Hartmann Court - Albertina

Harriet Hartmann Court, Albertina - Panasonic Lumix LX3

El interior del museo es pulcro y luminoso, muy cuidado en sus detalles; da gusto caminar por él e ir accediendo a las distintas dependencias.

Albertina

Acceso a las salas, Albertina - Panasonic Lumix LX3

Además de la exposición permanente, en el momento de la visita había varias exposiciones temporales de las cuales visitamos tres.

En primer lugar, accedimos a la exposición de La Era de Rembrandt, con obras de numerosos pintores de las Provincias Unidas de los Países Bajos del siglo XVII, contemporáneos del genial pintor holandés.

Hacia Rembrandt - Albertina

Acceso a la exposición sobre Rembrandt y su época, Albertina - Panasonic Lumix LX3

Después vimos una exposición llamada La fotografía y lo invisible, donde apreciamos numerosas imágenes fotográficas del siglo XIX cuyo objetivo era colaborar en el avance de la ciencia. En ese momento, se apreció que la novedosa técnica fotográfica iba a ayudar una avance más rápido de distintas disciplinas científicas, permitiendo experimentar o comprobar distintas teorías. Además de la fotografía convencional, incluía la utilización de la roentgengrafía, después comúnmente llamada radiografía, para usos mixtos entre los científico y lo artístico.

Fotografía y lo invisible - Albertina

La fotografía y lo invisible en Albertina - Panasonic Lumix LX3

Finalmente, asistimos a la retrospectiva de Gerhard Richter, un pintor alemán hasta ese momento desconocido para mí, que ha abordado una gran variedad de técnicas pictóricas tanto figurativas como abstractas, entre las que me llamaron mucho la atención aquellas basadas en una expresividad propia de la fotografía, tanto de grupos humanos en blanco y negro, quizá más correctamente en una escala de grises, como de paisajes o velas, estos últimos en color. Francamente, estas obras me gustaron mucho, y sólo el miedo a acarrear con peso extra mientras hacíamos turismo me disuadió de comprar el catálogo de la exposición o algún otro libro del pintor.

Gerhard Richter - Albertina

Exposición retrospectiva de Gerhard Richter, Albertina - Panasonic Lumix LX3

En resumen, una visita muy interesante, y que nos sirvió para ampliar un poquito más nuestro conocimientos artísticos, sin hacerse aburrido en ningún momento. Porque hay que reconocerlo, la visita generaliza a museos en los viajes, cuando no tienes un interés específico en un determinado tema, puede ser algo muy cansado si no se planifica y se dosifica bien.

Vuelta a la cruda realidad, sobre las nieves…

Viajes

Lo dicho ayer. Hoy no ha habido tiempo para nada más que volver, sin más. Nuevamente ha salido un día radiante en Viena. Y hemos sobrevolado unos hermosos paisajes de picos nevados. Lo sorprendente es que al cruzar los Pirineos, hemos sobrevolado más paisajes nevados, y no necesariamente montañosos. Hoy ha debido nevar por el norte de España. Lo que pasa es que estos me han pillado con la guardia cámara baja.

Pues nada… que hasta otro.

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Sobrevolando los Alpes, a caballo entre Austria y Suiza - Panasonic Lumix LX3