[Libros] De niños y adolescentes en una Europa en guerra

Literatura

Hoy voy en modo comparativo. En las últimas semanas he leído dos libros, una novela y una novela gráfica, que nos han llevado por las vivencias de dos niñas/adolescentes durante la Segunda Guerra Mundial. Su tono y consecuencias son muy diferentes, pero está bien comprobar las distintas visiones que se pueden plantear ante un mismo fenómeno. Tan diferentes como las vivencias de las personas que las sufren.

La ladrona de libros

Libro del australiano Markus Zusak, publicado originalmente en 2005 y que se convirtió en un éxito de ventas, que impulsó el estreno en 2013 de una película basada en él mismo. Que no he visto.

Múnich, culta, cosmopolita, católica, las esencias de Baviera, los Biergärten,… pero también la cuna del nazismo, o la de los parques en las colinas formadas por los escombros de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Lo ideal para ilustrar la entrada de hoy, una de cuyas historias transcurre a sus puertas.

Inspirada por las vivencias de sus padres durante el conflicto mundial, aunque entiendo que en modo alguno es biográfica, el libro nos cuenta los años de guerra de la joven Liesel Memminger, hija de un matrimonio de represaliados por motivos políticos en la Alemania nazi, y que es acogida por un matrimonio ya mayor en la población ficticia de Molching (hay un Olching en la zona, que cuadraría geográficamente con la ciudad ficticia), en las afueras de Múnich y cerca del infame campo de concentración de Dachau. No sólo es la historia de Liesel, sino también de todos aquellos que conviven con ella en el barrio pobre de la población. De sus padres adoptivos, de un refugiado judío, de sus mejores amigos,…

Uno de los aspectos más notables del libro es que está narrado por la Muerte. Un ente que hace su trabajo, que nos cuenta la historia como si la hubiera leído escrita por la propia Liesel, pero que no carece de sentimientos hacia las almas que se lleva. Por lo tanto, la Muerte no aparece como un ser deshumanizador. Este papel se lo llevan los fanáticos que llevan a su país y a Europa a la catástrofe. Y que están ahí presentes continuamente.

Los temas que trata el libro son diversos. Las consecuencias de los fascismo, por supuesto, tan importante ahora que se ve un repunte preocupante de estas ideologías. Aunque muchos de sus votantes crean, puede que sinceramente, que son otra cosa distinta. Grave error que pueden sufrir algún día. Pero también habla del poder de las palabras, especialmente las escritas. De los pequeños (o grandes) actos de solidaridad. Y de la tremenda realidad de que las guerras nunca son justas y que en muchas veces castigan con más dureza a los inocentes, a quienes no las quisieron, ni las buscaron, a quienes se supone hay que liberar de la tiranía. No hay ejércitos buenos y malos. Perversos son los alemanes nazis. Pero perversos son los bombarderos aliados que matan a decenas de miles de personas en un ataque aéreo, la cuarta parte de ellas niños, como sucedió en Hamburgo, o que sueltan sus bombas indiscriminadamente sobre los hogares de quienes más sufren.

Clasificado habitualmente como literatura juvenil, por la edad de su protagonista probablemente y algún otro factor. No es una historia complaciente, y es perfectamente válida sin reparos para la lectura por adultos de cualquier edad. Aunque tiene ciertas miras en sus formas de los típicos productos prefabricados anglosajones, lo cierto es que consigue trascender a esto y configurarse con personalidad propia, siendo bastante recomendable.

La guerra de Catherine

Catherine se llama Rachel. Y es una niña/adolescente judía que es recogida tras la caída de Francia en 1940 en la Maison d’enfants de Sèvres al perder a sus padres, cuyo paradero se desconoce. Vemos paralelismos con el libro anterior. Allí se integrará en el ambiente abierto y cordial de la casa, y aprenderá ha realizar y procesar fotografías. Pero las políticas antisemitas obligarán a la joven a ser desplazada por toda Francia, de un hogar-refugio a otro, bajo una identidad encubierta. Acompañada eventualmente por otros refugiados y, siempre, por la Rolleiflex, la cámara que “Pingüino”, uno de sus profesores en Sèvres le regala antes de irse.

Escrita por Julia Billet, basada en las vivencias de su madre, sin ser tampoco biográfica, es ficción, otra cosa en común con el libro anterior, e ilustrada por Claire Fauvel. Al contrario que en la anterior, aquí la propia protagonista es la narradora de la historia, y el enemigo aparece siempre como una amenaza que está cerca, pero pocas veces presente. Incluso cuando se materializa es para dar la visión optimista de que incluso entre los alemanes hay tipos decentes. El tono es en general más optimista, aunque no dejan de suceder pequeñas (o grandes) tragedias a lo largo de los años en los que se extiende el conflicto y la historia de Rachel/Catherine.

El tono es en general optimista, puesto que la historia resalta más la solidaridad de las gentes que van acogiendo y ayudando a Rachel/Catherine que las amenazas. Como ya he dicho, estas existen, sea bajo la forma de los propios alemanes, pero frecuentemente bajo la identidad de los propios colaboracionistas y fascistas antisemitas franceses, que delatan a los refugiados. Es tradición en la historiografía y en la ficción francesa el “vender” más su condición de resistentes, que la amplia colaboración de sectores de la población con el ocupante. Este es un debe de la cultura y la sociedad francesa, que se paga con el auge que también tienen en ese país las ideologías de extrema derecha xenófoba. Deberían hacer un poquito más de reflexión, reconocimiento de culpas y catarsis nacional, sobre el papel real de Francia a la hora de desencadenar las dos guerras mundiales y el papel dentro de las mismas.

En cualquier caso estamos ante una entretenida historieta, que se puede recomendar sin problemas. Especialmente a los que además sean amantes de la fotografía. Porque, ¿a quién no le gustaría tener la sensibilidad de Rachel/Catherine para encuadrar los importante con una Rolleiflex e época? ¿saber evaluar la luz sin necesidad de ayudas externas? ¿saber cuándo hacer la fotografía y cuando no? ¿saber cuáles son los motivo importantes cuáles los banales? Y la importancia de los reflejos y la luz reflejada.

[Libro] El orden del día

Literatura

Este volumen, poco voluminoso, sinceramente, del francés Éric Vuillard aparece clasificado en la mayor parte de los sitios como “narrativa de ficción”, “novela”, y también lo he visto descrito como “novela literaria” en la propia página de la Editorial Tusquets, que lo publica. Sin embargo, yo he tenido la sensación de estar leyendo más bien un ensayo “novelizado”.

Instantáneas vienesas para un libro que pivota sobre la desaparición de Austria como país independiente, fagocitado por la Alemania nazi.

En vísperas de las elecciones amañadas que acabaron por dar el poder al Partido Nazi en Alemania en 1933, los jerarcas del partido se reunieron con los principales nombres de la potente industria germana. Opel, Krupp, Siemens, IG Farben, Bayer, Telefunken, Agfa, Varta,… entre otros, estuvieron representados. Lo que se buscaba era dinero para sufragar los gastos de la campaña, que iban mucho más allá de lo habitual, puesto que se puso en marcha una serie de acciones de manipulación de la opinión pública, unidas a agresiones a diversos grupos políticos, más o menos permitidas o apoyadas por eso que algunos dan en llamar “derecha democrática”. El partido se comprometía a “agradecer” adecuadamente a esos empresarios en la “nueva Alemania” que estaba por llegar. A partir de ahí el libro relata la política de agresiones progresivas de Alemania a sus vecinos, representadas principalmente por el Anschluss con Austria. Todo ello ante la mirada hacia otro lado de los principales actores de la política europea del momento, y hasta el momento en que la agresión a Polonia hizo imparable el desencadenamiento de una guerra global.

Bien documentado, y con un estilo de escritura dinámico, realmente más propio de la literatura de ficción que del ensayo, y de ahí la “confusión” en la clasificación de este volumen, reconstruye de forma plausible algunos de los momentos claves del proceso, mientras va emitiendo críticas,… más bien dando palos a diestro y siniestro, para todos aquellos que por acción u omisión permitieron el ascenso y la agresión de la Alemania nazi.

Es un libro corto. No es un análisis en profundidad, ni un relato pormenorizado de los hechos. Más que un libro sobre la historia o sobre política, es un libro sobre la ética en la política y en los negocios. Y sobre la facilidad con la que se desvirtúa este concepto en estos ámbitos. Y la facilidad para que luego, aquellos que favorecieron y alimentaron a la bestia, acaben saliéndose de rositas. Muy recomendable esta obra que se hizo acreedora al Premio Goncourt en 2017.

[Cine] Der Hauptmann (2017)

Cine

Der Hauptmann (2018; 45/20180925)

Vuelvo a comentar películas de cine vistas en la gran pantalla, aunque esta corresponde a lo último que vi antes de salir de viaje, hace ya más de dos semanas. No me he fijado bien, pero es posible que ya ni esté en cartelera. Pero sin embargo es una película que de antemano aviso que todo el mundo tendría que ver. Y entender. Aunque no sea fácil ni agradable.

En un mundo en el que cada vez proliferan más los populismos ultraconservadores y ultranacionalistas, no está de más echar la vista atrás y contemplar lo que sucedió en el mundo cuando opciones ideológicamente similares, aunque estéticamente diferentes en aquellos momentos, triunfaron en buena parte de Europa y otras partes del mundo. Esta película del alemán Robert Schwentke está basada en personajes y hechos reales a pesar de la sensación de demencia colectiva que nos invade durante toda la película, fotografiada en un primoroso, adecuado e impactante blanco y negro por Florian Ballhaus.

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Aunque los acontecimientos de la película transcurren en el norte de Alemania, en la zona que en un futuro próximo ocuparon los británicos, me parece más apropiado traer aquí fotos de mi visita a Berlín en 2013, donde había elementos conmemorativos de víctimas del nazismo, cuando se recordaba el 80º aniversario de su ascenso al poder. Impulsado por muchos partidos políticos presuntamente moderados. Porque nunca obtuvo una mayoría suficiente para gobernar sin la ayuda de otros.

En abril de 1945, cuando Alemania estaba siendo invadida por sus dos grandes frentes de guerra, pero se empeñaba estúpidamente en resistir en una guerra perdida, un joven desertor del ejército, Willi Herold (Max Hubacher), intenta salir con bien de su deserción vistiendo con un uniforme de capitán encontrado en un coche abandonado. Y junto con una banda de otros desertores, inicia una huída adelante que le lleva a impulsar matanzas colectivas de otros prisioneros y otras gentes, dentro del caos de la Alemania derrotada de facto. Con un lenguaje populista, plagada de eslóganes, de una naturaleza similar a los que sus compatriotas llevan escuchando durante más de una década, nadie discute su falsa autoridad ni sus acciones.

No hace falta mucha imaginación para comprender que Schwentke crea un microcosmos entorno a Herold que repite una vez más los errores que han llevado a Alemania a la catástrofe. Herold es un pequeño “führer”, que con sus discursos vacuos consigue que los que le rodeen actúen, demencialmente, sin criterio y sin crítica. Exactamente lo que consiguió el auténtico Führer con toda Alemania. E igual que están consiguiendo en la actualidad muchos líderes populistas de extrema derecha, que se disfrazan de modernidad para defender unas ideas excesivamente similares a las de los fascismos de los años 20 y 30 del siglo XX. Y Schwentke lo sabe, y sabe muy bien porqué hace esta película hoy en día. Que luego no digan que no nos avisaron. Otra cosa es que nos queramos enterar.

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Con una producción impecable, un relato que se atasca ligeramente en algún momento, y muy buenas interpretaciones, estamos ante una película incómoda pero necesaria. Aunque muchos querrán interpretar que aquello fue el pasado y que no va con el presente. Y se equivocan. O no se equivocan; simplemente, mienten.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] Los pacientes del doctor García

Literatura

Almudena Grandes es una de esas autoras, o autores, aquí nada tiene que ver el sexo o género del autor, que lo mismo me da que sea mujer u hombre, que cayéndome bien, no siempre conecto con su obra. Por ejemplo, en cine me pasa con Scorsese. Me gusta el tipo, he leído cosas suyas muy interesantes, es un excelente director, pero no pocas de sus películas, incluso algunas de las más afamadas, no me engancha. Con Grandes me pasa algo parecido. Misterios de la vida.

Recientemente me prestaron este libro. Así a la antigua. No sé si esto ahora se considera piratería, es una duda que me entra. Hace treinta años te prestaban un libro y era de lo más normal. Ahora igual te denuncian por violar vete tú a saber qué derechos… Bueno. Me lo prestaron y lo leí, terminándolo justo antes de irme de vacaciones. Hace ya dos semanas por lo tanto que lo terminé. Es larguillo… Con 768 páginas es un poco demasiado para mí, que me prefiero las obras que son capaces de contar más con menos. Siempre, en todo tipo de artes, me ha gustado la capacidad de síntesis, la economía de recursos, el menos es más. Pero bueno… hay excepciones o situaciones en las que el volumen del volumen está justificado. Ya veremos.

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Aunque la mayor parte de la novela transcurre en Madrid, no es el único escenario; un breve episodio de la misma transcurre en Ginebra, en los tiempos en que era sede de la fracasada Sociedad de Naciones. Pues vayamos a Ginebra, aprovechando que tengo fotos recientes de la ciudad helvética.

Encuadrado en su serie “Episodios de una guerra interminable”, Grandes se inspira en los Episodios Nacionales de Galdós, para presentarnos las vicisitudes de la historia española en el contexto del desgraciado conflicto (in)civil que asoló la convivencia durante décadas, y cuyas consecuencias todavía padecemos. Al igual que en los episodios del escritor canario, se mezclan personajes ficticios con personajes de la historia real, narrándonos sus peripecias, pero sin que se convierta en una ucronía. Es decir, manteniendo la fidelidad a los hechos históricos que permanecen invariables. En esta ocasión partimos de la historia ficticia de un médico en el Madrid republicano de la guerra, que se ve obligado a vivir con identidad ficticia para evitar represalias en el Madrid fascista de la posguerra. A esto hay que añadir otros personajes ficticios, como un diplomático metido a espía, un par de divisionarios en Rusia, una pija falangista refugiada en el Madrid de la guerra, y algunos otros. La parte histórica del episodio corresponde a algunos lances de la guerra en Madrid, o de la guerra mundial en Rusia y Berlín, pero sobretodo a la colaboración del gobierno fascista de Franco con los nazis que buscaron refugio, primero en España, después en Sudamérica, buscados por los aliados por los crímenes de guerra. Y así, aparecen personajes más o menos infames como la falangista Clara Stauffer, o el paramilitar nazi austriaco especializado en operaciones especiales Otto Skorzeny. Paramilitar porque perteneció al ejército paralelo de las Waffen-SS y no al ejército regular alemán. Pero precisamente por ello, este cuerpo armando, más proclive a los desmanes criminales de la Alemania nazi, en los que participaron con especial entusiasmo y fanatismo.

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De indudable interés histórico, con un notable esfuerzo de documentación de la autora que se agradece, y con alegrías en la mezcla de lo real y lo ficticio que quedan bien encajadas, sin que nada rechine, la novela es a pesar de todo, como me temía larga en exceso para lo que en realidad a de contar. Entendámonos. Está bastante bien. Me parece una lectura recomendable, que te da un baño en el ambiente y en la sociedad de la época, que te ayuda a entender. Pero mientras que los capítulos dedicados a la guerra civil se leen con agilidad e interés, con una mezcla de drama, algo de acción y a ratos un conveniente humor, después, cuando tiene que afrontar la posguerra, se contagia un poquito de la grisura de la época, resultando en un relato prolijo, más sabiendo donde van a parar los esfuerzos de los protagonistas. Pues como he comentado al principio, fiel al espíritu de los episodios nacionales, la historia es la que es, y no se puede cambiar.

Pero bueno, más allá de esta crítica, el balance global me parece positivo. He disfrutado razonablemente de la novela, y alabo el propósito de la autora de aportar su grano de arena a la memoria histórica del país, aceptando su subjetividad y preferencias, pero sin perder rigor en los hechos. Obviamente, habrá quien rechace la obra por motivos ideológicos… pero allá ellos. La historia es la que es.

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[Libro] La violeta del prater

Literatura

Hoy escribo esto un poco mohíno. Ayer este Cuaderno de Ruta multiplicó por cinco sus visitas; pero fue por la triste noticia del accidente de aviación en los Alpes, que provocó un gran número de visitas a una entrada que publiqué hace años sobre la probabilidad de morir en accidente aéreo. Lo escribí tras el accidente de un avión en Barajas en agosto de 2008, un accidente de similar magnitud por el número de víctimas al que se produjo ayer. Mi intención en aquel momento era poner un poco de mesura en el tema. Cuando se produce un accidente de estos, hay una gran cobertura mediática, los políticos se movilizan para salir en la foto y la gente se asusta. Pero hay tantos motivos de muerte accidental que son mucho más probables, cuya prevención se descuida tanto por parte de políticos, medios y la gente general, y cuyas víctimas nunca reciben homenajes ni minutos de silencio… Especialmente se me abren las carnes con los accidentes laborales… O las muertes en las rutas de la migración de los países pobres a los ricos… Lamento tanto como el que más cualquier muerte accidental; pero hay omisiones e hipocresías que me molestan mucho.

Pero pasemos a lo que tocaba hoy, que es hablar de libros. De uno escrito por Christopher Isherwood, quien parece que no es conocido por mucha gente. Al menos en España. Sin embargo, ¡cuánta gente recuerda a Lizza Minelli encarnando a Sally Bowles en Cabaret! Algunos menos recuerdan al protagonista masculino de la película, un joven inglés homosexual en el Berlín de algún momento de finales de los felices 20 o principios de los no tan felices 30, un tal Brian Roberts interpretado por Michael York. Pues bien,… ese es el alter ego de Christopher Isherwood, quien escribió en 1939 Adiós a Berlín, novela autobiográfica, que fue la base para distintas adaptaciones tanto teatrales, como musicales, como cinematográficas,… entre ellas la inolvidable cinta interpretada por Minelli. La novela que os traigo también está basada en un episodio autobiográfico de Isherwood.

La violeta del Prater
Christopher Isherwood; traducción de Jesús Pardo de Santayana
Editorial VeintisieteLetras, 2010

El Prater es sin duda el más célebre parque de la capital austriaca, e incluye un animado parque de atracciónes.

El Prater es sin duda el más célebre parque de la capital austriaca, e incluye un animado parque de atracciónes.

“La violeta del Prater” es una película que se va a rodar en Londres, en unos grandes estudios de cine, a mitad de la década de los años 30 del siglo XX. Su director va a ser un director austriaco que ha adquirido fama. Es un hombre brillante, creativo, expansivo, pero también emocionalmente voluble, lábil, que además está muy preocupado por la violenta situación política en su país, en Viena la capital, donde avanza el fascismo, que el ve como un preludio a la anexión por Hitler. Y además es allí donde tiene a su familia. Y Chris es un joven escritor, que domina el alemán por haber vivido durante unos años en Berlín, y a quien los estudios contratan para que ayude al director a escribir el guion. A partir de ahí, surgirá la amistad entre los dos hombres, y surgirá también el caos en la producción y el rodaje de “La violeta del Prater”.

Cuando yo era un joven médico residente de medicina preventiva y salud pública, una de las habilidades en la que nos teníamos que formar era en planificación de los servicios de salud. Y de algún sitio surgió una versión irónica de las fases de la planificación. Algo así como

1. inicio del proyecto

2. desorientación generalizada

3. cachondeo incontrolado

4. búsqueda de un culpable

5. castigo de un inocente

6. culminación inexplicable del proyecto

7. honores y premios para quienes nunca participaron

Probablemente la atracción más famosa del Prater es su noria, que es escenario de un magnífico diálogo cinematográfico en "El tercer hombre"... el de Suiza y los reloj de cuco,...

Probablemente la atracción más famosa del Prater es su noria, que es escenario de un magnífico diálogo cinematográfico en “El tercer hombre”… el de Suiza y los reloj de cuco,…

Pues parece ser que el rodaje de una película sigue las mismas fases. Por lo menos en la Inglaterra de la primera mitad del siglo XX. Básicamente esa es la historia que Isherwood nos cuenta con su “violeta del Prater”. Sin embargo, esto solo es la excusa. Esto no es lo importante de la corta novela que, ya adelanto, os recomiendo vivamente. Isherwood nos hace un foto. De un momento de su vida. Pero también de un momento de la historia del mundo. Isherwood conoció el nazismo antes de volver a Inglaterra desde Berlín. De hecho, volvió a Inglaterra por la llegada del nazismo. Y lo conocía bien. La novela está publicada en 1945. Desconozco el ritmo de escritura de Isherwood, pero a mí me parece que pudo ser escrita hacia el final de la guerra mundial. O al menos durante la guerra. A mí me da la impresión de que Isherwood está levantando su dedo acusador al mundo por haber estado ciego ante la potencial barbarie que Alemania podía desatar sobre sus poblaciones y sobre el mundo en general. Todo ello en un tono de comedia, con apuntes de drama aquí y allá.

Podemos considerar la novela con un tono autobiográfico, ya que Isherwood colaboró como guionista en la película Little Friend de 1934, dirigida por el austriaco Berthold Viertel. Se lee en un plis plas. No tiene desperdicio, es una demostración de que no hace falta escribir muchas páginas para contar muchas cosas. Y como ya he dicho, me parece altamente recomendable.

En cualquier caso, el ambiente del Prater en la época en la que presuntamente se sitúa "La violeta del Prater", en tiempos del Imperio austrohúngaro, debía ser muy distinto.

En cualquier caso, el ambiente del Prater en la época en la que presuntamente se sitúa “La violeta del Prater”, en tiempos del Imperio austrohúngaro, debía ser muy distinto.

Vuelven las rutinas, pero no el buen cine; a cambio, algo de buena televisión: Conspiracy (La solución final)

Cine, Televisión

Hasta cierto punto vuelve las rutinas. Es la primera semana de octubre. Definitivamente estamos en otoño, aunque hoy disfrutemos a las seis de la tarde de unos envidiables 24ºC. No es que hablemos de rutinas plenas. Al fin y al cabo, estoy de vacaciones. Me quedaban dos semanas. Y el jueves saldré de viaje por una semana. Ya os cuento mañana. Pero, poco a poco, las cosas de siempre están aquí de nuevo.

Por ejemplo, hoy es el primer martes de octubre. Eso quiere decir que vuelvo a jugar al tenis dos días a la semana. Si es que mi tendón de Aquiles lo permite; que lleva ya varios meses dándome la tabarra. Veremos. En cualquier caso, hoy me acercaré, dentro de un ratito, saludaré, diré aquí estoy, y si las cosas van bien jugaré un rato.

Otra de las rutinas semanales es ir al cine en lunes. Y el martes, en estas páginas comentar la película. No es que en verano no lo haga. Pero el día de la semana oscila más. Puede ser un martes, un jueves, rara vez un miércoles para evitar el relativo bullicio del día del espectador. Pero lo cierto es que, si se supone que con el otoño llega una temporada de estrenos, potencialmente interesantes, de momento estos brillan por su ausencia. Ayer, nos pegamos media hora mirando como idiotas la cartelera, para decidir que nos tomábamos unas cervezas charrábamos un rato y nos íbamos a casa. Un erial el cine actual.

Así que llegué por la tarde a casa relativamente pronto. Y me puse a ver algo que tenía por ahí grabado. Y os lo voy a contar. Como si fuese la película de todas la semanas. Aunque no sea lo mismo que ir a la oscuridad y a la gran pantalla de las salas de cine. No obstante, no es un largometraje realizado para la gran pantalla. Fue realizado para la televisión. Veamos.

Conspiracy (La solución final, 2001)

Uno de los episodios más horribles de la historia de la Segunda Guerra Mundial, y de la historia en general, fue el exterminio de judios, gitanos y otras minorías por parte de los nazis. Sin embargo, aunque el atropello que estas gentes sufrieron comenzó en los años 30, la decisión de aplicar toda la eficiencia de la ingeniería alemana a la tarea de exterminio fue algo que tardó en madurar, y la decisión y la planificación no se hizo realidad plenamente hasta 1942, cuando se convocó la Conferencia de Wannsee. Y esta coproducción británico-norteamericana de la BBC y la HBO, dirigida por Frank Pierson, nos cuenta precisamente esto. Lo que sucedió en aquella malhadada conferencia en uno de los lugares más bellos de Berlín.

Sinopsis

Adolf Eichmann (Stanley Tucci), el equivalente a un coronel de las SS, es el encargado de preparar una reunión de representantes de la administración civil, policial y militar de la Alemania nazi. Quince de ellos se van a reunir a orillas del lago de Wannsee en la capital alemana. Presenciamos cómo todo es detalladamente supervisado de forma precisa y perfecta. Pronto van llegando los distinto componentes de la reunión. El último de ellos, quien la presidirá, uno de los principales jerarcas de las SS, Reinhard Heydrich (Kenneth Branagh). Durante dos horas, se producirán las discusiones que llevarán a decidir no sólo qué se va a hacer con los judíos, algo que en realidad ya estaba decidido. Sino a quién se va a aplicar y el método.

Dirección y producción

En primer lugar hay que decir que la ambientación y la producción es absolutamente admirable. Esta es una de esas producciones donde se ve la mano y el estilo tanto de la BBC como de la HBO. Siempre cuidadas, pensadas hasta el último detalle. La realización es ligera, y presenta en algo más de hora y media con un gran ritmo y al mismo tiempo con rigor, lo que pudo ser la reunión. De las actas de la misma se conservó una copia a pesar de que había orden de destruirlas. Pero a pesar de ese conocimiento, también hay conciencia que no todo lo que se habló se reflejó en las mismas. Y ahí viene un esfuerzo dramatizador sobre cómo pudieron ser las discusiones que está meritoriamente conseguido, fuese como fuese la realidad.

Interpretación

Un grupo de actores británicos y norteamericanos, más o menos conocidos, pero todos ellos muy solventes dan vida a una serie de caracteres en los que están representados los principales vicios del régimen nazi. El fanatismo, el antisemitismo, por supuesto, la lucha por el poder, los celos interdepartamentales, la burocracia, el militarismo,… A los dos intérpretes mencionados se podrían mencionar todos los demás que se pueden ver en el enlace en IMDb que he puesto anteriormente. Quizá mencionar entre los más conocidos a Colin Firth (Wilhelm Stuckart) o a David Threlfall (Wilhelm Kritzinger). Pero en conjunto, el elenco es excelente.

Conclusiones

Aunque un producto obviamente realizado para televisión, se puede calificar como de cine de muy buena calidad. Interesará especialmente al amante del cine histórico, pero debería gustar a cualquiera que aprecie una buena dramatización y una buena interpretación. Tiene algo de teatro; tiene más de obra teatral adaptada al cine o televisión que otra cosa. Es ese tipo de producción. A mí me ha gustado. En principio no la voy a puntuar, porque no es una película habitual al uso de las que reseño por aquí. Pero supongo que si lo hiciera andaría cerca de las cuatro estrellas.

Memorial del Holocausto

Un joven se abre a la tarde sobre la estelas del Memorial del Holocausto en Berlín - Canon Digital IXUS 860IS

Libro: Violetas de Marzo

Literatura

Tras unas cuantas lecturas más o menos trascendentes en su contenido, aunque razonables para los calores veraniegos, me voy a algo que es típico de los meses de verano. La novela negra. Los detectives privados metidos en eternos líos.  Hace tiempo que había visto esta serie de novelas en las estanterías de las librerías, pero hasta ahora no me había decidido a probar. Así que nada. A por ella. La primera novela de la serie Berlin noir de Philip Kerr. Y esto es lo que me ha parecido.

Violetas de marzo
Philip Kerr
RBA bolsillo; Barcelona, 2007
ISBN: 9788479013516

En esta novela, que como he dicho anteriormente es la primera de una serie, nos trasladamos al Berlín de 1936, en vísperas de las Olimpiadas, y se nos presenta a Bernie Gunther, un antiguo miembro de la Kripo, reconvertido en detective privado por su mala adaptación a los nuevos tiempos políticos dentro de los cuerpos de policía alemanes tras la llegada de Hitler al poder. Han asesinado a la hija de un empresario del acero del Ruhr y a su marido, miembro de las SS. Los cuerpos han aparecido carbonizados por un incendio, y también ha aparecido abierta la caja fuerte. Ha desaparecido un collar de diamantes, que el empresario piede a Gunther que busque. Pero han desaparecido más cosas, y eso hará que el detective se vea involucrado en las miserias políticas del régimen. Lo cual no es bueno para la integridad física de nadie en la Alemania nazi.

Lo cierto es que durante buena parte del libro, te da la impresión de que estás leyendo un sucedáneo de novela negra americana. Bernie Gunther puede ser lo mismo un trasunto del Philip Marlowe de Raymond Chandler, o el Sam Spade de Dashiell Hammet, o muchos otros. La policía corrupta lo mismo puede ser la Gestapo que cualquier cuerpo policial de San Francisco o Los Angeles; los políticos corruptos lo mismo pueden ser lo jerarcas nazis que cualquier alcalde o gobernador americano típico de la novela negra de ese país. Y desde este punto creo que la novela está mal aprovechada al no tener en cuenta las especificidades del lugar y del momento histórico. Sólo en el último tramo nos encontramos con una experiencia en el campo de concentración de Dachau que salva un poco esta carencia.

Resumiendo, una novela que si bien es entretenida, no acaba de convencer del todo, quizá por la sensación de déjà vu que mantiene a lo largo de casi todo su recorrido. Puede valer para una lectura veraniega, y quizá si eres un fanático de la novela negra a cualquier precio. En caso contrario, más vale dedicarse a los productos originales que hemos mencionado antes. Aunque no tengo nada en su contra de forma grave, dudo que siga leyendo otros volúmenes de la serie.

Berliner Mauer

Un lienzo del antiguo muro que dividió Berlín lo encontramos en la Niederkirchnerstrasse; que fue en la época nazi la Prinz-Albert-Strasse, donde se encontraba la sede de lindezas tales como la Gestapo y las SS, lugares por donde discurren algunas aventuras de nuestro protagonista de hoy - Panasonic Lumix LX3

Aritmética emocional (2007)

Cine

Aritmética emocional (Emotional Arithmetic, 2007), 23 de junio de 2008.

Esta película me tenía mosca desde hace varias semanas. Por un lado, el reparto es de campanillas, con actores muy soventes. Susan Sarandon, Gabriel Byrne, Max von Sydow, Christopher Plummer,… Por otro lado, este filme canadiense ha sido recibido de forma muy fría tanto por la crítica como por el público. Así que… Bueno, ayer, ante el bajón de la cartelera, que empieza a tomar los tristes tintes veraniegos en cuanto a interés y calidad, nos animamos a verla.

La historia narra el reencuentro de Melanie, personaje interpretado por la Sarandon, con sus dos compañeros en el centro de detención de Drancy, durante la Segunda Guerra Mundial; centro de tránsito antes de ir a parar a los campos de exterminio nazis. De entrada, el espectador tiene una información limitada; poco a poco va conociendo que la vida para los tres ha sido difícil por diversos motivos. Lo que pretende la historia es llegar a una catarsis en la que las cuestiones pendientes queden aclaradas, y tal vez eso dé algo de paz a los personajes.

Y digo que es lo que pretende, porque creo que no lo consigue. Creo que hay dos problemas básicos. Por un lado, que el espectador no consigue meterse en la piel de los protagonistas, que aparecen siempre muy lejanos. Se genera poca empatía. El sufrimiento queda muy lejos de esos idílicos paisajes de la campiña canadiense. Por otro, las imágenes del pasado, en un blanco y negro muy difuminado, con una estética un poco orwelliana, te dan la impresión de que estás viendo algo más de fantasía que de realidad. Las motivaciones quedan poco claras, y no siempre encuentras que los actos de los personajes sean la consecuencia de lo que te están contando. Creo que al director, Paolo Barzman, se le ha ido de las manos una historia interesante pero difícil de contar. Se ha quedado en el esteticismo, y se ha olvidado de dar alma a la historia.

Los intérpretes son buenos, como todos sabíamos a priori. Pero aunque ponen todo de su parte para lidiar con el filme, no consiguen salvar algo que tiene una base muy endeble. Christopher Plummer, que está bastante bien, tiene que lidiar con un personaje que está especialmente mal definido en algunos momentos.

En resumen, película fallida, que sólo es recomendable para apreciar los destellos de calidad interpretativa, pero que ni aun por esas sirven para realizar una recomendación franca de esta película. Un siete a la interpretación, pero un cinco a la dirección y a la valoración subjetiva global del filme.

Siendo los paisajes lo más destacado de la película, os dejo uno desde el Alto de Alcubierre.

Paisaje al atardecer

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)