[Cine] The Beguiled (2017)

Cine

The Beguiled (2017; 342017-2508)

Dos son las adaptaciones al cine que conozco de la novela de Thomas Cullinan del mismo título. En España, las dos adaptaciones reciben títulos diferentes, que suenan muy similares, pero que no significan ni mucho menos lo mismo. El caso es que tampoco es exactamente el mismo que en inglés. “La seducción” o “el seductor” no es lo mismo que la traducción en “el seducido” o “las seducidas”. Desgraciadamente no sé cuál es exactamente la traducción adecuada, ya que el adjetivo es invariable en género y número en el idioma inglés. Quizá por ello, sea más adecuado el título en castellano de la nueva versión de Sofia Coppola, ya que nos deja la duda sobre quién seduce a quién en esta historia de la guerra civil americana.

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En la sierra de Alcubierre, en el frente de Aragón, también se sufrieron las consecuencias de otra guerra civil, y también los civiles sufrieron las consecuencias de una contienda tan incivil.

Ambientada en Virginia en 1964, estamos ante las fases finales de la guerra civil, con el ejército de la Unión avanzando por el estado sureño en dirección a la capital Richmond. En el internado para señoritas de Martha Fansworth (Nicole Kidman), quedan unas pocas pupilas y una profesora, Edwina (Kirsten Dunst). Entre las chicas, una adolescente, Alicia (Elle Fanning), destaca entre ellas por sus deseos de salir al mundo. Y en estas están cuando la inquieta Amy (Oona Laurence) encuentra a un soldado de la Unión (Colin Farrell) herido en el bosque mientras recolecta setas y lo lleva para recibir cuidados en el internado. Y esto va a revolucionar las hormonas y la convivencia en el internado.

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Sé que he visto en alguna ocasión la versión de 1971, dirigida por Don Siegel y protagonizada por Clint Eastwood y Geraldine Page, pero sinceramente, aunque sabía aproximadamente de qué iba la cosa, no la recuerdo con detalle. Nos dicen que Coppola ha trasladado el punto de vista de la acción del soldado irlandés hacia las mujeres virginianas. Esto es así. Pocas veces nos quedamos a solas con él. Las más de las veces conocemos de él por lo que perciben las mujeres y niñas del internado. Coppola se preocupa también por crear un ambiente. Para ello se apoya especialmente en una fotografía de planos comprimidos, brumosa, con la sensación del calor húmedo en el verano sureño. La guerra aparece como algo presente, pero distante (se podían haber estirado un poco más en los efectos digitales a la hora de crear los humos de las batallas e incendios, flojos). Y el ambiente en el interior de la casa aparece como opresivo. Aunque sin llegar a los extremos de Kubrick, el trabajo del director de fotografía Philippe Le Sourd con iluminaciones realistas, con la iluminación de las velas tal y como debe verse y no como se ve habitualmente en el cine, unido a la textura de la película cinematográfica en la que está rodada, nos hace sentir la atmósfera cargada entre los  prsonajes. En general, estamos ante una obra que muestra una capacidad profesional por parte de la directora y del equipo de la misma. Todo ello unido al buen hacer del reparto. No vamos a descubrir ahora las capacidades de los miembros del mismo, siendo tal vez el protagonista masculino el más flojo, y más discutible como elección para el mismo, aunque cumple con su misión.

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Sin embargo, en ningún momento sentimos que se aporte realmente nada sustancial a la historia. O a otras historias similares a esta. Dentro de la corrección general del filme, salimos de la sala de cine con el convencimiento de que pasado un tiempo nos olvidaremos de esta película, que no nos va a marcar ni positiva ni negativamente. Está bien mientras la ves, pero no deja poso. Quizá porque Coppola no acaba de dejar que estallen en toda su intensidad las emociones reprimidas que supones a las mujeres que constituyen este microcosmos opresivo, en el que entra el soldado como un cometa de luz y polvo dejando una estela que difícilmente podrá ser inocua. Eso, si no produce una destrucción cataclísmica. Pero al final… no sé. Sientes que es casi como si no hubiera pasado nada. No sé. Algo le falta a esta película.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] El fantasma de Anil

Literatura

Durante los días de las navidades poco antes de fin de año, hubo una tarde, un viernes, en la que íbamos a ir al cine, fuimos, pero previamente tenía que recoger un paquete,… que no pude recoger, porque el comercio donde se recogía, con un horario de apertura hasta las 20:00 horas, consideró que no se estaba comiendo un rosco comercialmente hablando, que se aburría y que cerraban. Cuando yo pasé, a las 19:25… estaban cerrados, y de nada me sirvió el salir con adelanto de casa, con respecto a lo hora en la que empezaba la película. Así, en una tarde de niebla y frío tuve que hacer tiempo hasta la hora a la que habíamos quedado. O me metía en un bar a tomar algo, que no me apetecía mucho, o visitaba algún otro comercio. Entre un momento en Cálamo, donde tenían el último número de Exit… y luego descubrí en el Paseo Fernando el Católico una librería de segunda mano. Todos los precios al mismo precio, tratasen de lo que tratasen. Del volumen que tuviesen. 1 libro, 3 euros. 2 libros, 5 euros. 5 libros, 10 euros.

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No he tenido ocasión de viajar a Sri Lanka,… pero sí a Ginebra, y estar ante la sede europea de las Naciones Unidas, desde donde envían a la protagonista del libro a hacer su trabajo.

Tras pasear un buen rato por las extanterías comprendí dos cuestiones. La mayor parte de los libros son best-sellers o de colecciones muy populares, pero realmente poco interesantes en general. Y no siempre adecuadamente clasificados en el estante adecuado. Además… me he acostumbrado a leer la ficción en el lector de libros electrónica. Pero aun así decidí coger cinco libros por 10 euros. Porque entre tanto libro, alguno te tiene que interesar. Tres de ficción. Dos de arte. De estos, uno dedicado a Georgia O’Keefe y otro a los fauvistas. Y vamos a empezar a comentar el primero de los de ficción.

Se trata de una edición en libro de bolsillo de una novela de Michael Ondaatje. Ondaatje es un escritor canadiense nacido en Sri Lanka, de etnica cingalesa, que se hizo bastante conocido con motivo del éxito de su novela The English Patient (El paciente inglés), que fue adaptada al cine con gran éxito, siendo desde mi punto de vista una de las películas más interesantes de la década de los noventa, aunque el personal no la recuerda mucho. Y que me llevó a leer la novela en que se basaba. Que me gustó, al igual que la película. Siempre me quedé con las ganas de leer más de este autor. Pero supongo que sus libros no llegaban con facilidad a nuestro país cuando me interesé,… y ya lo olvidé.

Cuando vi este libro en ocasión recordé todo ello. Y tras las vacaciones, decidí afrontar con calma la lectura del mismo, aunque al final me costó mucho menos de lo que esperaba, porque como se dice coloquialmente, “me enganchó”.

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Anil es una antropóloga forense que dedica una buena parte de su vida profesional a identificar y descubrir las causas de la muerte de cadáveres de desaparecidos en zonas de conflicto. Cingalesa que lleva desde la niñez viviendo en Occidente, es enviada por las Naciones Unidas a Sri Lanka que sufre desde hace casi veinte años las consecuencias de una guerra civil, a la que se unen otras facciones con diversos intereses, y en la que se producen frecuente abusos contra la población civil, con asesinatos indiscriminados y desapariciones. Anil, junto con un arqueólogo puesto por el gobierno srilankés irá pasando por distintos escenarios del conflicto, conocerá distintas personas con distintas visiones del mismo, e incluso sufrirá ella misma el miedo, ante la actitud obstruccionista de ambas partes, especialmente del gobierno.

La novela, al igual que lo era The English Patient no deja de ser un alegato contra la violencia, la intolerancia étnica y el desprecio por el valor de la vida humana. Un alegato que no es nervioso y exaltado, sino tranquilo, reflexivo. En algunos pasajes del libro incluso poético. Muy enraizado con las tradiciones culturales del país. A mí me ha gustado bastante. Y por dos euros… ¿quién puede pedir más?

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Y dónde encontramos también “La Silla Rota”, un monumento en homenaje a las víctimas de las minas antipersona.

[Cine] Free State of Jones (2016)

Cine

Free State of Jones (2016; 482016-1909)

En estos momentos, que Matthew McConaughey aparezca en el reparto de una película es casi un indicativo fijo de que hay que ir a verla. Menos entusiasmo nos producía que el director fuese Gary Ross, pero como la crítica internacional se había mostrado interesada en esta película desde hace tiempo, nos acercamos el pasado lunes a la versión en idioma original subtitulada en castellano. La película también se puede encontrar en versión doblada en la cartelera española con el título no del todo fiel al original de “Los hombres libres de Jones”.

La película está basada en hechos ciertos pero mal documentados. Es decir, es conocido que en el condado de Jones en el sur del estado de Misisipi hubo una revuelta encontra del régimen secesionista del estado y de los Estados Confederados de América durante la guerra civil norteamericana. Y que pareció estar liderada por Newton Knight (Matthew McConaughey), un hombre de ese estado, de fuertes convicciones religiosas, contrario a la esclavitud y a la discriminación por cuestión de raza. A partir de ahí, tenemos que considerar que en la película de Ross hay elementos de verdad histórica, elementos de especulación histórica y elementos de ficción histórica. Aunque desconozco en qué proporciones.

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Los “hombres libres de Jones”, si fueron como nos lo cuentan en la película, fueron una guerrilla. Poco partidarios del campo abierto a la hora de entablar combate. Bosques, pantanos y ciénagas,… ese era el ambiente en que se movían. A falta de los bosques originales del sur del estado de Misisipi, vagaremos fotográficamente por los bosques de Alsacia en los Vosgos.

La cinta comienza con nuestro protagonista en 1862, alistado forzosamente en el ejército rebelde, del que deserta como consecuencia de la percepción de una serie de injusticias en la política confederada y en las formas en que se lleva la economía de guerra. Convertido en lider de un grupo de desertores y esclavos fugados en los pantanos del sur del estado de Misisipi, y tras conseguir algún éxito parcial en su oposición al ejército secesionista, termina la guerra y conforme la autoridades del norte van devolviendo el poder a los sureños, conforma una comunidad multirracial en la que no faltarán las tensiones con los supremacistas blancos de la zona. También llega al final de la guerra separado de su primer mujer, Serena (Keri Russell) y unido a la que sería su segunda mujer, una esclava liberada, Rachel (Gugu Mbatha-Raw) constituyendo una unión multirracial, prohibidas por los estados del sur de los EE.UU.

En paralelo a esta historia, la película nos ofrece flashes de un juicio que ochenta años más tarde se está celebrando en ese estado de Misisipi, en el que se juzga a un descendiente de Newton Knight, Davis (Brian Lee Franklin), al que se supone también descendiente de Rachel, y por lo tanto con un octavo de ascendencia de color, lo cual lo califica legalmente como un ciudadano de color. Al casarse con una mujer blanca, habría cometido un delito. Este juicio fue real, fue declarado culpable, pero no cumplió sentencia porque temiendo una apelación a tribunales federales, el tribunal superior del estado temió que la ley que prohibía los matrimonios mixtos fuese declarada ilegal y lo exoneró de todo delito.

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La película tiene muchos temas. Y muchos tonos. Empieza como alegato antibelicista, para luego adentrarse en la película de aventuras y acción con los rifirrafes entre los “hombres libres del condado de Jones” y el ejército y las autoridades secesionistas. Después vuelve al modo de denuncia, en este caso sobre las leyes de discriminación racial y las acciones de los supremacistas blancos, con un incipinte Ku-Klux-Klan. El problema es que no acaba de encontrar el tono, que como digo va dando bandazos sin centrarse en profundizar en ninguno de los temas, y dando brochazos más o menos groseros sobre cada uno de ellos.

Desde antiguo, el cine tiene una tradición de “no hacer sangre” con el conflicto bélico que enfrentó a los estados del norte de la Unión, partidarios de un estado federal, con los del sur, más proclives a una confederación donde cada estado tuviera preponderancia sobre la política global. De fondo, dos modelos económicos distintos, uno industrializado y otro agrario, este último soportado por la vergonzosa institución de la esclavitud. De hecho, películas emblemáticas de la historia del cine, entre ellas como máximo exponente Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó), donde se muestra una visión del sur de damas bellas y galantes, hombres apuestos, valientes y caballerescos, y una visión de los esclavos como de niños que no podrían subsistir por sí mismos sin la guía del hombre blanco. Pura propaganda para sustentar un regimen de appartheid y discriminación racial en buena parte de los Estados Unidos hasta muy avanzado el siglo XX, que aun hoy en día muestra que todavía tiene temas sin resolver. Hace unos años, pudimos ver una película, Cold Mountain, que no entraba en el tema de la esclavitud, pero que al menos rompía con la idea de guerra entre caballeros y con la visión idealizada del ejército rebelde y esclavista. Curiosamente, no tuvo un gran éxito, aunque desde mi punto de vista era una película más apreciable de lo que la crítica nos contó. Pero lo hizo en momentos donde soplaban vientos de guerra en Irak y Afganistán, y no se veían bien las obras antibelicistas.

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Puestos a escarbar en la historia del cine. Durante años he intentado saber cuál era el título de una película que vi en la televisión en algún momento en la transición de mi infancia a la adolescencia, y que hablaba de un “estado libre de Lebanon” como un reducto de oposición a la guerra de secesión. Con motivo de esta película me he enterado que se inspiraba, aunque se alejaba muchísimo de los hechos reales, en lo acontecido en el condado de Jones. Su título fue Tap Roots (Raíces de pasión), y a pesar de que a mí me causase cierta impresión, no está excesivamente bien considerada.

Volviendo a la película que nos ocupa hoy, su indudable punto fuerte está en la interpretación de McConaughey, que sigue en estado de gracia, que llena la pantalla con su presencia. También eso conlleva a que su personaje se come a otros que podrían haber tenido más presencia, más potencia y no poco interés. Salimos del cine con la sensación de que las dos mujeres con mayor presencia en el filme están desaprovechadas. Tanto Keri Russell como la británica Gugu Mbatha-Raw son actrices capaces. Incluso muy capaces. Y de la propia interacción entre ellas en lo que en la práctica fue un matrimonio bígamo hubiera dado para una película, aunque fuera de ficción, que podría ser notable.

Terminemos, que me está saliendo un comentario muy largo. Las intenciones de la película son buenas, los medios utilizados para desarrollarlas están también bien, las interpretaciones de primer nivel,… y sin embargo la película, siendo razonablemente recomendable, no acaba de dar de sí todo lo que podría. En algún momento se desinfla, llevándonos incluso a un final anticlimático que nos deja un poco en la duda de adónde exactamente nos quería llevar el director. No obstante, se deja ver bien, y puede ser una opción a considerar en la cartelera de estos días de principios del otoño.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

 

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La sirena de la plaza del Carbón (oficialmente conocida como de Salamero)

Política y sociedad

El domingo fuimos al cine. En Zaragoza. Al Cervantes. Tres personas. Una de ellas sólo podía ir a primera hora de la tarde, así que a las seis estábamos en la calle. Un domingo. Como si hubiera mucho que hacer. Así que nos fuimos a pasear. Y decidimos ir hacia el casco viejo para luego visitar el ambientillo en la plaza del Pilar. Por la cosa de los chicos de la acampada. Previendo la situación, yo había echado una cámara a la bolsa. La Pentax K-x con un tele corto. Que es un equipo que abulta poco y es muy socorrido.

Y salimos por la calle Azoque a la plaza del Carbón, de nombre oficial plaza de Salamero. E hice una primera foto. Les he dado un aire antiguo, que queda más propio para el tema al que voy.

Plaza del Carbón (de Salamero)

Línea del cielo de la plaza de Salamero en Zaragoza cuando se llega por la calle Azoque - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

Mientras enfocaba y encuadraba, mi acompañante se quedó mirando a un punto de la plaza y dijo… “Oye, Carlos, el chisme aquel encima del edificio de la derecha, ¿es una sirena de las de los bombardeos de las películas”.

Me quedé mirando, y dije, “no sé si es de los bombardeos, pero sí que es una sirena”. Continué, “y estoy pensando que la he visto varias veces, que he pensado tengo que investigar a ver que pinta, pero que se me olvida siempre”.

Tomó otra foto más de cerca. Para que al revelarlas no se me olvidase el tema.

Sirena

La sirena sobre el edificio del antiguo Banco Central - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

La explicación más completa la encontré en la dirección antigua del Blog de Inde. Parece que efectivamente se utilizó durante la guerra civil para avisar de los bombardeos. Pero que previamente se utilizaba cotidianamente para señalar a los zaragozanos el mediodía. Una forma de que los que tenía reloj lo pusieran en hora, y los que no, se orientasen. Como las señales horarias de los boletines informativos de las radios.

Pues ya está. Satisfecha nuestra curiosidad. Lo único que hay que esperar es que quede como un recuerdo histórico, y nunca sea preciso volver a utilizarla como aviso de los peligros de una guerra.

Seguimos paseando y llegamos a la plaza del Pilar, donde se acumulaba mucha gente, entre los acampados, los turistas y los curiosos. Y allí, escuchamos y vimos bailar tangos.

Música recomendada

El otro día escuche un tango de Carlos Gardel que me encantó. Me pareció que tenía una letra estupenda, con dobles sentidos, entre la agonía del jugador y el enamorado. Se trata de Por una cabeza. Muy recomendable.

Curioseando

Curiosas, o turistas, o turistas curiosas, observan el ambiente de la plaza del Pilar este domingo pasado - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

[Libro] Las serpientes ciegas

Literatura

Es curioso. La primera vez que hoy hablar de esta historieta fue hace un año aproximadamente cuando se le concedió el Premio Nacional del Cómic. Por aquel entonces, a mí me había empezado a picar el gusanillo de ponerme al día con el género, y salí a mis librerías habituales a buscarlo. Y no lo encontré en ninguna. Es cierto que no hice más esfuerzos. Ni hablé con los libreros para encargarlo, ni lo busqué por internet ni nada de eso. Tenía otras cosas que leer. Pero me llamó la atención, que un libro premiado no estuviera en las estanterías a la vista del público. Curiosamente, hace un par de semanas lo vi. Casi me había olvidado de él, pero me llamó la atención la portada y me di cuenta que era el mismo libro. Así que lo cogí, y aquí va lo que me he encontrado.

Las serpientes ciegas
Bartolomé Segui (dibujo) y Felipe Hernández Cava (guion)
BD Banda; Pontevedra, 2008
ISBN: 9788461249787

La acción comienza en el verano de 1939. Un individuo de extraño aspecto, pelirrojo y que viste de rojo, llega a Nueva York buscando a alguien. Alguien que tiene cuentas pendientes con su pasado; Ben Koch. Para ello se dirige a una pensión, cuyo dueño conoce a Koch. Y esperará pacientemente a que aparezca. Mientras, en una serie de flashbacks que no siguen un orden aparente, y que nos permiten conocer el conjunto de la historia poco a poco, sabremos que Koch llegó huyendo de un siniestro pasado en Detroit a Nueva York, donde se unió a organizaciones relacionadas con los partidos de inspiración comunista, que se desenvuelven entre la necesidad de la acción y la persecución policial. Allí conocerá a Curtis Ruciano, que le acabará arrastrando a marchar a Europa, donde acabará alistándose como brigadista en la guerra civil española. A partir de ahí, asistiremos a una historia de traiciones, venganzas y ajustes de cuentas, fuertemente incardinado en el estilo del género negro. Una historia que nos sorprenderá al final del penúltimo capítulo, en los montes que flanquean el Ebro a su paso por Cataluña, y que dará un giro sorprendentemente en el capítulo final que nos proporcionará la comprensión final de la historia.

He de decir que la historia me ha sorprendido por lo bien narrada que está. Con una separación por capítulos que tienen una cohesión interna y narrativa excelente, y que a lo vez nos van transportando en esos saltos en el tiempo y en el espacio, adelante y atrás, en Nueva York o en la España en guerra, de forma aparentemente caótica pero que en realidad están muy bien pensados para dar la información oportuna en cada momento para el desarrollo de la historia. Como ya he dicho, la narración es heredera del género negro, pero también tiene tonos de la historieta fantástica, sabiamente dosificados.

En lo que se refiere a la ilustración, me ha gustado bastante, y creo que lo más destacable es el buen uso del color, que nos va dando constantemente pistas de los ambientes, situaciones y orígenes de los distintos personajes. Aunque no lo sepamos hasta el final. Creo que hay una excelente correlación entre dibujos y guion. No lo sé expresar mejor. Que sólo hace poco más de un año que me tomé en serio lo de leer alguna que otra historieta de vez en cuando.

Finalmente, considerar los temas de la obra. Es posible que haya mucha gente que al oír hablar de la guerra civil se pongan en guardia y les entren reticencias. Es un tema demasiado sobrexplotado en la ficción española de cualquier género. Sin embargo, no es el tema principal de esta obra. Aquí estamos ante otros temas. Unos más generales, como la forma en que los totalitarismos en cualquier forma que se presenten son necesariamente perniciosos para las personas. Otros más personales, como el concepto de venganza, o el ajuste de cuentas, bien entre personas o con nosotros mismos y con nuestro pasado.

En resumen, una obra muy interesante, que he leído con calma pero intensidad en este largo fin de semana que acabamos de pasar, y que recomiendo a cualquiera que quiera acercarse al género literario, la historieta, que tratamos hoy.

Camino de Santiago

No faltan los personajes solitarios en esta historia, no; el caminante de la fotografía recorre un tramo del camino de Santiago entre Villanúa y Castiello de Jaca, Huesca - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Jean Dieuzaide y Marín Chivite, fotógrafos, en el Palacio de Sástago

Fotografía

Mi pereza veraniega a la hora de leer las noticias y la agenda de acontecimientos ciudadanos, hace que últimamente se me pasen por alto inauguración de exposiciones interesantes. En cualquier caso, el viernes, mientras visitaba a mi padre, me comentó que había hablado en la televisión o en la radio de la inauguración de una exposición de fotografías relacionadas con la guerra civil. No se acordaba ni de dónde, ni quién era el fotógrafo, ni nada por el estilo. Pues vale.

El caso es que el domingo por la mañana recordé la conversación, y me puse a buscar. Y efectivamente, la Diputación Provincial de Zaragoza ofrece una exposición en la Casa Palacio de los Condes de Sástago, dedicada a los archivos de los Talleres Mercier, empresa suministradora de municiones durante la guerra para el ejército fascista sublevado.

Escalera

Escalera de acceso al segundo piso en el Palacio de Sástago de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

El caso es que cuando me llegué a esta bonita sala de exposiciones, me encontré conque en la planta baja había una interesante exposición de Jean Dieuzaide, interesante fotógrafo del Mediodía francés, que en su momento se interesó vivamente por la tierras y las gentes de España, y no dejó de venir a Aragón, tierras vecinas de se Gascuña natal, para recorrerlo y reflejarlo en sus imágenes. No es el tipo de imágenes que más me gustan de este fotógrafo francés que tiene cosas muy interesantes en el campo del retrato y también de la naturaleza muerta. Pero salvo alguna imagen un poco postalera, el conjunto tiene indudable interés. Mucho visitante curioso por ver cómo era nuestra tierra hace 50 años.

Patio

En torno al patio del palacio, en la planta baja la exposición de Dieuzaide, y en la superior la de los Talleres Mercier - Panasonic Lumix LX3

Después, ya en la planta superior del palacio, encontramos la exposición de los archivos fotográficos de los Talleres Mercier. Cuando veo fotografías de la conflagración civil que padecieron nuestros abuelos y padres, siempre me acerco con un poco de reluctancia. Nunca sabes lo que te vas a encontrar. Si más de lo mismo, si propaganda, si… no sabes. Pero he aquí que conforme voy viendo imágenes, en general del interior de los talleres de la fábrica requisada y militarizada por los fascistas, éstas me van impactando. Son imágenes herederas claramente de la llamada Nueva Objetividad, un movimiento artístico que se desarrolló en la República de Weimar, y que fue desmembrado por la llegada de los nazis al poder en Alemania. No obstante, este movimiento influyó notablemente en muchos otros artistas. Conforme voy mirando las fotografías, busco quién las ha tomado. No aparece en ninguno de los pies de foto. Finalmente, en un cartel aparece el nombre del autor. Se trata del fotógrafo riojano afincado en Zaragoza, Marín Chivite. ¡Siete años me pegué trabajando en frente a una tienda con ese nombre y nunca supe que se debía a un fotógrafo tan notable!

Globalmente considerada, y a pesar del tufillo profascista de las imágenes, desconozco si por la filias del fotógrafo o por necesidades de supervivencia dadas las circunstancias, reconozco que hay fotografías muy interesantes, tanto técnica como estéticamente, que delatan un excelente conocimiento y manejo de la luz, de los patrones y de las formas. Merece la pena verse.

Carcasa de proyectil

Además de las fotografías, se exponen algunos objetos recogidos de la época, como esta carcasa de proyectil de artillería frabricado en los Talleres Mercier - Panasonic Lumix LX3

Diluvios y trincheras

Deporte, Fotografía personal, Historia

Ayer por la mañana me dispuse a hacer algo que no hacía desde hace bastante tiempo. Ver un Gran Premio de Formula 1, el de Malasia, completo. Pero los dioses del tiempo (atmosférico) no estaban por la labor, y en Sepang se desató montó la de dios es cristo, se rasgaron los cielos, se inundaron las tierras, y dejaron de correr poco más allá de la mitad de la prueba. Creo que no merece la pena ni comentar los resultados. Quizá dentro de un par de semanas… en China

Por la tarde, aprovechando el buen tiempo, decidí ir a hacer unas fotos por ahí. Me habían hablado de la restauración y conservación de las trincheras del frente de la Sierra de Alcubierre, un lugar particularmente activo y sangriento durante la Guerra Civil. Así que me acerqué por allí. Tomé algunas fotos. No particularmente bonitas, pero creo que documentalmente aptas. Para paisajes no estaba muy allá la luz, pero al final de la tarde, el ocaso estuvo bien.

Portillo hacia el puerto

Puesto de observación en las trincheras - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Ocaso

El ocaso desde la Sierra de Alcubierre - Canon EOS 40D, EF 70-210/3,5-4,5 USM

En busca del negativo perdido y los amores de Ingrid Bergman

Cine, Fotografía

Varios de los blogs sobre fotografía que sigo habitualmente, como T.O.P. y Foto36, se hacían eco de una noticia aparecida en The NY Times recientemente sobre el descubrimiento en Méjico de varios miles de negativos de Robert Capa tomados durante su seguimiento de la Guerra Civil española. No sólo hay negativos de Capa. También encontramos negativos de Chim y de Gerda Taro.

Parece ser que los negativos fueron dejados en París cuando el fotógrafo abandonó Europa ante el avance alemán en 1940. Creyó hasta su muerte que se habían perdido. Pero parece ser que tras numerosas peripecias, consiguieron salvarse, y muchos años más tarde, reaparecer en buen estado, tal y como parece que han confirmado los técnicos de Eastman Kodak.

Por un lado, este descubrimiento es una excelente noticia para la conservación del patrimonio histórico de la fotografía y también, dándole la vuelta a la cosa, para la conservación del patrimonio fotográfico de la historia. Pero por otro, nos puede hacer reflexionar sobre otra cosa. Los viejos negativos fotográficos han mostrado en numerosas ocasiones su capacidad para resistir todo tipo de peripecias y durar en el tiempo. Pero… ¿los archivos digitales resistirán igualmente? ¿Estamos condenados a perder la mayor parte del patrimonio fotográfico que actualmente se está generando por la volatidad de los datos electrónicos? Interesante cuestión.

Un poco de cotilleo. Mientras releo algunas de las cuestiones relacionadas con Capa, veo que fue amante de Ingrid Bergman, quien quiso llevarle al altar, cosa que no consiguió porque el permaneció fiel a la memoria de su compañera Gerda Taro, que murió en Brunete durante la contienda civil española. Por un lado, qué envidia, y por otro, qué romántico. También leo que esta pareja, la Bergman y Capa, sirvieron de inspiración a Hitchcock para la pareja protagonista de Rear Window, interpretada por Grace Kelly y James Stewart. Cómo me gusta; todo se interrelaciona. Todo tiene que ver. Todo es un todo.En la foto de hoy, una vista de las playas del desembarco de Normandía, donde también estuvo Robert Capa.

En las playas del desembarco
(Pentax P30N; Sigma 28-70/3,5-4,5)