[Recomendaciones fotográficas] La última exposición de PhotoEspaña en Zaragoza y más cosas interesantes

Fotografía

Esta semana se inauguró en Zaragoza la última de las exposiciones fotográficas de este verano que integran la sección oficial de PhotoEspaña 2019 – Otras ciudades. Es la segunda que tiene su sede expositiva en el Centro de Historias de la ciudad. Se titula Los últimos – retratos y testimonios de la guerra civil 2015-2017, y es obra del fotógrafo Luis Areñas. Fotógrafo que actualmente reside en Zaragoza, se marcó hace unos años el proyecto de encontrar a los últimos supervivientes de entre los combatientes en la guerra civil española. Todavía queda bastante gente viva que vivió la contienda, pero muchos eran niños en aquel momento. Los combatientes más jóvenes son gente que en estos momento han cumplido o están prontos a cumplir los cien años. Y por lo tanto… pocos quedan. Fotográficamente, estamos ante una serie de retratos en los que se permite a la persona fotografiada, ancianos y ancianas con el rastro del tiempo claramente marcado en sus rostros, expresarse con libertad, mientras que un fondo blanco lo aísla, a lo Richard Avedon, de su entorno. Un estricto blanco y negro contribuye a desechar toda información que no venga asociada a la propia expresión de la persona. Personas que combatieron vinculadas a ambos lados de la contienda, Areñas trata de no establecer divisiones, sino hablar del sufrimientos y sinsentido colectivo.

Las fotografías de hoy están tomadas en la visita a la exposición de Luis Areñas, incluidos algunos textos acompañantes que me parecieron especialmente significativos.

Loable deseo… si no fuera porque el resurgimiento de los fascismos, disfrazados de “derechas populistas” nos debe hacer recordar que la guerra fue desencadenada por el ejército, en el que había una abundancia de fascistas, y que agredió a una estado constitucional y de derecho, aunque sometido a las tensiones de la época. Y eso, convendría que no se olvidase.

Triste juego de palabras de Bertrand Russell, que se pierde en su traducción al castellano, aunque su significado permanece plenamente vigente. Aunque los sectores más cerriles de la sociedad española no lo crean, no lo sepan o no lo quieran reconocer.

Pero vamos a otras cosas. La semana pasada hablaba de otra exposición asociada a PhotoEspaña 2019, que reflexionaba sobre la realidad y la identidad de la mujer en Taiwan. En esta ocasión saltamos el estrecho de Taiwán y nos llegamos a la China continental, donde una fotógrafa joven retrata a su propia generación de mujeres jóvenes, algunas adolescentes, que buscan definir su propia identidad alejándose de los estándares tradicionales de la sociedad china. Se trata de la fotógrafa Luo Yang (instagram), que fue mencionada en su momento por Ai Weiwei como una de las fotógrafas más prometedoras de su país, y a cuyo trabajo Girls han dedicado un vídeo esta semana en Nowness. Un vídeo que os dejo aquí.

Su trabajo exige una relación muy íntima con las jóvenes a las que fotografía. Usa un Contax de medio formato, probablemente una de las cámaras para película a la que se podían añadir algunos de los objetivos Carl Zeiss más destacados por su calidad.

Sin salir de China, el fotógrafo Cian Oba-Smith (instagram) ha explorado el fenómeno de la arquitectura que imita los estilos y los edificios europeos en las ciudades chinas, concretamente en Shanzhai. Barrios residenciales que se constituyen como una auténtica versión kitsch de los originales parisinos, venecianos u holandeses. Barrios que inicialmente tuvieron poco interés, convertidos en ciudades fantasma, poco a poco la presión demográfica en el gigante asiático han hecho que se fueran llenando de unos habitantes, pertenecientes a una nueva clase media, para quienes, este tipo de arquitectura, significa poco o nada. En algunos casos, ni siquiera son conscientes de que viven en una imitación de un lugar célebre. Nos lo han contado en las páginas en línea del British Journal of Photography.

Otro caso de choque cultural entre continentes. Las fotografías de Stuart Franklin realizadas en los hoteles africanos contemporáneos, lugares pensados para los negocios, generalmente desde el punto de vista, los gustos y los intereses occidentales. Además de representar las consecuencias de la colonización y la descolonización. O formas profundamente sesgadas de lo que supone la globalización. Nos lo mostraron en Magnum Photos.

Terminar con una serie curiosa, e interesante, que se pudo ver en Lenscratch. Las vanitas son un género específico de bodegones o naturalezas muertas que que se popularizaron en la pintura barroca de los Países Bajos. Procedente su denominación de la expresión latina extraída del Eclesiastés, Vanitas vanitatum omnia vanitas (Vanidad de vanidades, todo es vanidad), representaban objetos que simbolizaban la fragilidad y la brevedad de la vida, la muerte. La fotógrafa Jeanette May ha adaptado el concepto de lo perecedero, de lo caduco, a la obsolescencia, muchas veces programada, de los objetos cotidianos tecnológicos de hoy en día, en naturalezas muertas con elementos cotidianos y reminiscencias de las vanitas de la escuela flamenca del siglo XVII. Da que pensar.

Volvimos a visitar las exposiciones que ya vimos hace unos días. Entre ellas la curiosa “Estuvieron aquí” en el Espacio Tránsito del Centro de Historias.

[Recomendación fotográfica] La mujer en Taiwan, las no-verdades, cómo se hace la película y eso que llaman fotografía “vernácula”

Fotografía

Ha sido una semana rara, y no he podido fijarme mucho en artículos que pudiese traer hoy y ahora en forma de recomendaciones fotográficas. Pero algo hay.

Lo primero y más importante, especialmente para aquellos que vivan en Zaragoza o se acerquen a la ciudad en los próximos meses, es que ya tenemos la segunda exposición de PhotoEspaña 2019 abierta en la ciudad. Está en el Centro de Historias, y se trata de una exposición de la fotógrafa taiwanesa Hou I-Ting, que reflexiona sobre las características de la identidad de los habitantes de la isla a través de la fotografía. La sociedad de Taiwán, país que no es un país oficialmente reconocido, está formada por una mezcla de influencias. Sobre una potente base de chinos de la etnia han tenemos sustratos indígenas, los propios de las primeras migraciones de las poblaciones costeras de la China meridional, la influencia de Japón y otras entidades colonizadoras y la compleja relación con el mundo que deriva del final de la guerra civil china. Hou plantea tres escenarios en la exposición; sus autorretratos bordados, realizados en los mercadillos callejeros de Taipéi, la recuperación de viejas fotografías del periodo colonial japonés, especialmente de niñas que accedieron masivamente a un cierto tipo de educación, sobre las que también interviene, y las fotografías de paquetes de bento, otra influencia nipona, las fiambreras con comida para llevar en el tren, y que todavía hoy en día puedes disfrutar. Porque están buenas. Me pareció una exposición muy interesante. Y creo que me pasaré algún otro día a visitarla.

Las fotografías de hoy están tomadas en el Centro de Historias de Zaragoza, mientras visitábamos las exposiciones mencionadas.

Secundariamente, en el Espacio Tránsito del Centro de Historias hay una curiosa miniexposición, Estuvieron aquí, por si no lo sabías, en la que repasan la estancia de personas famosas en Zaragoza. Muy curioso.

Nos encontramos en tiempos de falta de ética y profunda hipocresía. Después de la postmodernidad ha llegado la época de la postverdad. O en palabras llanas y directas, hemos cambiado las verdades a medias o del todo vale por la época de la mentira. Políticos, medios de comunicación, la gente en las redes sociales, todas cuentan “su verdad” que suele ser mentira. Una ficción para obtener un beneficio personal. Poco importa ya el bien común, la sociedad en la que todos vivimos y nos apoyamos. Desde el presidente de los Estados Unidos o de cualquier otro país hasta la estúpida instagrammer que se hace un selfi en un estanque contaminado porque parece que está en las Maldivas. Esté en Siberia o en Galicia. Y enferman… pero les merece la pena, parece. En este ambiente, la fotógrafa Alison Jackson le dio la vuelta al asunto. Y hace tiempo que comenzó a fotografiar a falsas celebridades como si fueran las auténticas para poner evidencia todo el sistema de valores de la celebridad personal y de las apariencias. En el canal de Youtube de Fotografiska podemos escucharle hablar de sus fotografías y del tema.

De un tiempo a esta parte se ha empezado a oír hablar de la fotografía “vernácula”. En los diccionarios de lengua castellana/española, el adjetivo vernáculo/a hace referencia a lo que es propio del propio país o de la propia casa de uno, y se suele aplicar a las lenguas o idiomas. Para mí, el castellano es mi lengua vernácula.

En inglés, el adjetivo vernacular tendría un significado parecido; pero parece que también hace referencia a las cosas ordinarias, comunes, cotidianas, del día a día. Y por ahí ha llegado el concepto de vernacular photography, como aquellas fotografías realizadas cotidianamente, sin intención de servir a ninguna de las dos nobles utilidades de la fotografía, la estética/artística y la documental/informativa. El caso es que para mí, eso que llaman fotografía “vernácula” no deja de entrar dentro de la categoría de lo documental/informativo. Aunque lo que se documenta sólo importe a la abuela que quiere enseñar lo guapos que son sus nietos, o lo que se informe es que Fulanita Instagrammer se está envenenando a sí misma mientras se hace un bonito selfi en un estanque color azul turquesa, envenenado con wolframio y otros metales pesados. En un curso del MoMA incluyen la fotografía científica dentro de los usos “vernáculos” de la fotografía… como si fotografiar un agujero negro fuese un asunto ordinario y cotidiano. Me parece discutible el concepto, por ser de límites imprecisos, así como el adjetivo usado. Al menos en castellano. Pero casi nadie de los que lo usan se van a parar a pensar en ello… probablemente aspiran a ser influyentes en los medios y las redes sociales, y para ello, cuanto más se copie del inglés, evitando ser original, mejor. El caso es que conocer y analizar esa fotografía cotidiana, de lo corriente, de la gente ordinaria (en el buen sentido de la palabra), es interesante. Antes he mencionado que la fotógrafa Huo I-Ting rescata fotografías cotidianas del periodo colonial nipón en Taiwán para intervenir sobre ellas y reflexionar sobre la identidad de la mujer taiwanesa.

En Lens Culture nos hablan de The Anonymous Project, en el que usan fotografías familiares o cotidianas para decorar una casa, realizadas en los años 50, en color, y que dan un nuevo significado a la casa, así como las propias fotografía reciben nuevas lecturas al ser vistas fuera del entorno para el que fueron tomadas.

Por último, me ha parecido interesante el último vídeo que ha publicado Ilford Photo en su canal de Youtube, en el que hace un repaso al proceso de fabricación de sus películas fotográficas en Mobberley, Inglaterra. Lo que me preocupa es la avanzada edad de sus trabajadores. Espero que haya gente joven incorporándose y aprendiendo la ciencia y la técnica detrás de la fabricación de película y papel fotográficos. Y que dure muchos años. Últimamente soy muy fiel a las películas Ilford. Por su calidad, por su consistencia,… por la apuesta de la empresa con la fotografía con película tradicional frente a la actitud de otros, japoneses o americanos. Os dejo el vídeo.

Y por hoy, lo dejo. Que para tener pocas cosas de las que hablar, me ha salido una entrada más larga de lo que pensaba.

[Recomendaciones fotográficas] Libros japoneses de fotografía, charlas sobre procesos antiguos… y alguna otra cosa

Fotografía

Empiezo por los libros. Después de pasar una parte del día del sábado de la semana pasada visitando algunas de las exposiciones de PhotoEspaña 2019, como ya os he contado esta semana aquí y aquí, tuve tiempo para pasar por la galería, tienda y librería de La Fábrica antes de coger el AVE de vuelta en Puerta de Atocha. Este año no encontré ningún libro o catálogo de las exposiciones que me llamara la atención. Pero como en un par de ocasiones anteriores me atrajo el estante de libros de fotografía japoneses de segunda mano. Y me traje dos volúmenes.

La expresividad de Martí Llorens ayuda mucho a sus aptitudes como comunicador; no hay momento para el aburrimiento. Pero es bueno dejar a sus obras que hablen por sí mismas.

El que más aprecio, la edición de 1991 que reunía el Sentimental Journey [Sentimentaru tabi; センチメンタルな旅] y el Winter Journey [Fuyu no tabi; 冬の旅], dos diarios fotográficos que Araki Nobuyoshi, el prolífico y controvertido fotógrafo japonés, dedicó a su esposa Yoko. Ya tengo algún libro sobre este tema, pero este me apetecía especialmente. Me parece un trabajo magnífico. Una historia maravillosa, una declaración de amor incondicional de Araki a su esposa, que pone en cuestión a todos aquellos que le acusan de misoginia o de objetificar a la mujer. Para los que no se cosquen, el Sentimental Journey fue el diario del viaje de novios, recién casados, en el que todas las miradas, fotográficas, de Araki se dirigieron a Yoko. El segundo, el Winter Journey fue el diario de la enfermedad que llevó a Yoko a fallecer prematuramente, hecho que marcó profundamenta al fotógrafo. Son dos trabajos con estilos y sentimientos muy distintos, pero que funcionan conjuntamente como un relojo. Como decía, una de las más bellas declaraciones de amor que he visto en forma de fotografías.

El segundo libro no me resultaba conocido. Ni el trabajo ni el fotógrafo. Se trata de Okuno hosomichi, 101 [奥の細道] de Tsuda Ichiro. El problema de estos libros es que están en japonés. Sobre el anterior, hay que tener en cuenta incluso que se abren y se leeen en sentido inverso a como estamos acostumbrados en occidente. Dado que ir intentando descifrar el contenido de los textos tirando de Google Translator, introducciendo pacientemente los kanji y diversos kanas, es largo y tediosos, me llevará tiempo destripar el contexto del libro. Porque apenas he encontrado referencias en internet. El caso es que el conjunto de fotografías en blanco y negro, muy diversas, desde paisajes hasta desnudos, con algunas llamativamente realizadas con lo que parece un teleobjetivo catadióptrico, me llamó la atención en la librería, era relativamente barato… y decidí cogerlo como curiosidad y darme un tiempo para desentrañar sus misterios. El caso es que tiene fotografías que me gustan mucho.

Charlas… o conferencias, o como os guste llamarlas. En el marco de la exposición de fotografía estenopeica, Zaragoza en línea recta, en la que participo con otros 13 compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y que está disponible para ser visitada en la Casa de los Morlanes de Zaragoza desde el 9 de mayo y hasta el próximo 7 de julio, se ha organizado un miniciclo de dos charlas sobre fotografía, relacionadas con el tema de la exposición. Tuvimos una primera en mayo, ambas han sido en el Museo Pablo Gargallo, en la que Beatriz Aísa, fotógrafa y geógrafa, “alma mater” de buena parte de los fotógrafos que exponemos porque aprendimos la técnica con sus talleres, nos habló de los orígenes de la fotografía estenopeica y de sus proyectos más recientes. Alguno de los cuales vimos el año pasado en BFoto, y son estupendos. Y ayer sábado disfrutamos de la participación del barcelonés Martí Llorens, ver también la Factoría heliográfica, que nos habló de sus proyectos más personales realizados con procesos antiguos. Papel salado, calotipos, negativos sobre papel encerado, estenopeica… pero, sobre todo, la calidad conceptual de sus proyectos muy enraizados en el terreno, en la ciudad, en la memoria y en las transformaciones urbanas. Me lo pasé de maravilla. Disfruté mucho.

Quien haya leído los artículos sobre PhotoEspaña 2019 que he subido esta semana, sabrá que disfruté de las fotografías de Donna Ferrato por partida doble. Recientemente, en el excelente blog de fotografía Cartier-Bresson no es un reloj, le dedicaron una entrada en la que se analizaba el contexto y circunstancias en las que se realizaron algunas de sus más conocidas fotografías de su trabajo sobre la violencia de género. Imprescindible.

Robert Frank es uno de los fotógrafos americanos más reconocido… salvo que es nacido en Suiza. Y cuando en su juventud llegó a Estados Unidos, su visión sobre el país y su sociedad era muy fresca y poco contaminada. Y ahí se explica buena parte del interés de sus reconocidos trabajos. En el canal de Youtube del SFMoMA (San Francisco Museum of Modern Art) nos han ofrecido un vídeo en el que nos hablan de los que Frank aprendió en su momento de la generación Beat, la del momento en que realizó muchos de sus trabajos más célebres. Os lo dejo puesto…

En la visita a las exposiciones del Jardín Botánico en PhotoEspaña 2019, esperabamos ver una instalación de la surcoreana Kimsooja… pero no la vimos. No la encontramos. Nos debimos despistar. El caso es que para ponerme un poco al tanto, he estado visitando su amplia página web, que os he enlazado antes. Siendo muy polifacética, y más orientada al audiovisual que a la foto fija… he encontrado cosas muy interesantes.

Ya hace tiempo que nos ha llamado la atención el fenómeno. Si jóvenes de todo el mundo, especialmente chicas, están tremendamente enganchadas a su teléfono móvil y al selfi, los de las chinas es impresionante. El caso es que luego te encuentras en las redes sociales, en Instagram especialmente, rostros absolutamente imposibles, deformados. Selfis que han pasado por la trituradora de aplicaciones que sirven a estas chicas para presentar la imagen que creen que va a tener más éxito en internet… incluso si esa imagen no les gusta, y preferirían presentar la suya propia. Sobre este tema reflexiona Rankin en un trabajo reciente como nos cuentan en Feature Shoot. Y con esto me despido por hoy.

[PHOTOESPAÑA 2019] Klein, Abbott, Ferrato, Meyerowitz, Vallhonrat y los demás

Fotografía

Hace unos días os comentaba una primera parte de mis visitas a PhotoEspaña 2019 el sábado pasado, aprovechando que tenía prevista una comida con un grupo de amigos. Si las exposiciones que comentaba entonces tenían una relación y una coherencia conjunta, el resto… pues va cada una a su aire. Así que me limitaré a ir indicando lo que había, con un breve comentario sobre lo que me parecieron.

Contactos de William Klein en Fundación Telefónica; encabezamiento, libros de Hervé Guibert en galería Loewe.

Imprescindible hablar de la exposición de William Klein en Fundación Telefónica. Aquí fui un poco empanado. En 2012, tuve ocasión de visitar una exposición dedicada al neoyorquino en Londres, la Tate Modern. Y tenía la sensación de que sería más o menos lo mismo. Pues no. Había olvidado que aquella fue una exposición en la que se contrastaban y comparaban las obras de Klein y del japonés Daido Moriyama. Así que aquí estamos ante una retrospectiva de toda la obra de Klein. De por sí, eso ya la hace recomendable, puesto que Klein es uno de los grandes, uno de los referentes de la fotografía en el siglo XX. Simplemente, si vais por Madrid y os gusta la fotografía, no os la podéis perder. Y está muy bien comisariada. Aunque las voces de los que llevaban las visitas guiadas fueran un poco chirriantes, y un poco simplones en sus explicaciones. Una tarra.

La Fundación Mapfre, en sus salas de Recoletos o Bárbara de Braganza, están muy cerquita una de otra, es frecuente que programe exposiciones de fotógrafos muy destacados en la historia del medio. Pero no siempre se incluyen, aunque coincidan, en el programa de PhotoEspaña. En esta ocasión sí. Y la fotógrafa de turno es nada menos que Berenice Abbott, otro nombre que sencillamente no te puedes perder. Muy recordada por sus paisajes urbanos neoyorquinos, lo cierto es que sus retrato me suelen interesar mucho más. No sabía, y disfruté, de su vertiente como fotógrafa científica. Como digo, otra imprescindible. En esta ocasión, la fotografía esta en la sala de Recoletos. Últimamente este medio artístico lo suelen en exponer en Bárbara de Braganza.

Darío Villalba en la sala Alcalá 31.

Donna Ferrato saltó ya hace tiempo a la primera fila de la palestra fotográfica por sus reportajes sobre las mujeres que sufren la violencia de género, el maltrato de sus parejas. Fotografías difíciles, duras, comprometidas, de una autora que ha hecho de la lucha contra el maltrato un eje central en su vida. Pequeña exposición en una pequeña sala del Círculo de Bellas Artes, pero también imprescindible. La exposición grande en el Círculo era sobre las vanguardias y la propaganda en la Unión Soviética entre la revolución y la guerra mundial, en la que se mezcla la fotografía, con el diseño, con la tipografía y con las políticas editoriales y propagandísticas del régimen soviético.

Joel Meyerowitz es uno de mis fotógrafos favoritos. Especialmente cuando trabaja con gran formato, en paisajes semiurbanos maravillosos. Pero en general en cualquiera de sus series. Quedé encantado con su obra cuando visité una retrospectiva de su obra en Viena en 2013. En la Casa de América, en cuyo restaurante comimos, presenta una exposición más modesta. Las fotografías que tomó en una estancia en Málaga y alrededores en los años 60. Fotografías con mucha sorna, llenas de humor, pero sin acritudes, que nos muestran una España, la del tardofranquismo, que por mucho que nos arranque una sonrisa nostálgica, no dejan de ser las de un país que había perdido el tren de la historia. Una pena. En la Casa de América también podemos ver un montaje de vídeo sobre la historia de la fotografía en Cuba, abarcando más de 100 años de historia, y un trabajo de Diana Markosian sobre la fiesta de la Quinceañera, también en Cuba.

Actividad editorial y diseño en la Unión Soviética de anteguerra en el Círculo de Bellas Artes.

Las exposiciones del Real Jardín Botánico, cada vez más caras de visitar, están patrocinadas por la Fundación Enaire. Y además de una dedicada a los trabajos reconocidos y premiados por los premios que otorga esta fundación, la exposición más interesante es la de Javier Vallhonrat y su trabajo alrededor del glaciar de la Madaleta en el Pirineo Central, en el cual transformó una pequeña tienda de campaña en una cámara oscura y cámara fotográfica. Un trabajo profundo, complejo y muy esforzado. Conceptualmente muy interesante desde mi punto de vista, aunque, por lo que pude ver, poco comprendido por otros visitantes. Me gustan las reflexiones fotográficas que Vallhonrat hace sobre el paisaje y el medio ambiente.

También en el programa oficial, nos encontramos con la amplia exposición que la Fundación ICO propone sobre las misiones fotográficas europeas, una serie de proyectos realizados en distintos países del viejo continente en los que distintas instituciones reúnen a fotógrafos para reflejar los cambios en el ambiente y en el paisaje, casi siempre derivados del desarrollo, controlado o incontrolado, los fenómenos de neourbanización e industrialización y los contrastes en los paisajes de un territorio o un país. Son un tipo de trabajo que parece menos lucido desde el punto de vista artístico, aunque se veían fotografías muy notables, pero que me parece que tiene gran trascendencia e importancia y un género por el que siempre me he sentido atraído.

En otro estilo, la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, ausente del programa en los últimos años, nos propone una interesante exposición del artista ya fallecido Darío Villalba (1939 – 2018), una retrospectiva que incluye obras de gran formato en las que se mezcla la fotografía con otras técnicas. Partiendo de las formas propias del pop art, los temas que desarrolla son mucho más introspectivos sobre la naturaleza y la soledad del ser humano.

Las “quinceañeras” de Diana Markosian en la Casa de América, minutos antes de afrontar un estupendo plato de pulpo a la brasa en el restaurante del lugar.

Fuera de la selección oficial, en la sala Loewe pude visitar las obras de Hervé Guibert, un fotógrafo muy comprometido contra la intolerancia, especialmente hacia la identidad y orientación sexual de las personas. Y en la sala de exposiciones de La Fábrica, donde compré algún libro de los que ya hablaré otro día, había algunos paisaje neoyorquinos de Donna Ferrato, la misma autora que hemos comentado antes, pero que cambia de tercio y nos muestra los cambios y el ambiente de TriBeCa en la Gran Manzana.

Y después de todo… me dejé,… imposible… no daba tiempo ni posibilidades,… otras exposiciones muy interesantes. Tal vez, si me puedo escapar durante el verano otro día a Madrid… El 10 de agosto tengo que coger un avión por la tarde a Berlín. Quizá me dé tiempo a ver por la mañana alguna exposición más. Ya veremos.

Con Javier Vallhonrat en el Real Jardín Botánico.

[PhotoEspaña 2019] Susan Bright como comisaria invitada

Fotografía

Como ya comenté el domingo, el sábado estuve en Madrid. El motivo del viaje fue una pequeña reunión de amigos, que nos juntamos a comer y celebrar que una de nosotros, tras un período de crisis, había salido con bien de la misma. Sin más detalles. Un tema complejo. Yo aproveché para ir desde principio de la mañana y aprovechar la misma viendo exposiciones de PhotoEspaña 2019. E incluso por la tarde me dio tiempo a ver alguna más y pasarme por La Fabrica para ver algunos libros de fotografía. Os voy a contar la jornada en dos entradas.

Tradicionalmente, el festival de fotografía más importante del país tenía un tema que ligaba con cierta coherencia las principales exposiciones, al menos del programa oficial. Pero en los últimos años, han optado por tener un comisario invitado, que propone y comisaría algunas de las exposiciones bajo un determinado punto de vista, quedando el resto de las exposiciones como algo con cierta variedad y con cierta libertad de la sala de exposiciones para ajustarla a su estilo y línea de trabajo. Este año la comisaria invitada es Susan Bright, con una serie de exposiciones bajo el lema ¿Déjà Vu?. Estas son las que van a constituir mi primera entrada sobre mi visita a PhotoEspaña 2019.

Laura Letinsky en el Museo del Romanticismo.

Aunque en algún lugar he leído que hablan de Susan Bright como fotógrafa, lo cierto es que son otro tipo de actividades profesionales en el ámbito de la fotografía las que la han dado a conocer y le han otorgado prestigio en el medio. Trabaja como comisaria de exposiciones en algunas de los museos y galerías más prestigiosas, y ha escrito y publicado un cierto número de libros y ensayos sobre fotografía contemporánea. Yo tengo alguno de ellos, en concreto, la versión en castellano de Art Photography Now, publicado en 2005. Yo sigo habitualmente su actividad; por ejemplo a través de su cuenta en Instagram.

De las cinco exposiciones que comisaría en PhotoEspaña 2019, visité cuatro de ellas. Una, sobre la reinterpretación del concepto de bodegón o naturaleza muerta en la fotografía contemporánea a cargo de las fotógrafas Sharon Core y Laura Letinsky. Una pequeña pero interesante exposición en el Museo del Romanticismo, en la que la obra de Core juega con la translación del bodegón clásico en pintura al medio fotográfico, especialmente en sus arreglos florales. Por otro lado, Letinsky trabaja sobre recortes de libros y revistas para construir sus naturalezas muertas, en las que la fotografía adquiere una doble dimensión, como medio de transmisión, pero también como parte del contenido del mensaje. Por cierto, que alguna vez tengo que plantearme la visita del propio museo,… pero es que el período romántico no es de mis preferidos. De hecho,… le tengo un poquito de paquete. Pero eso lo explico otro día.

Elina Brotherus en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa.

En la plaza de Colón, en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa encontramos reunidas las otras tres exposiciones comisariadas por Bright que visité.

Délio Jasse, angoleño radicado en Milán, bucea en la fotografías de la época colonial portuguesa, para mostrar la actitud de los colonos blanco que trasladan su Europa y sus costumbres a África, dejando de lado e ignorando en la práctica a los auténticos africanos que viven allí. En otro de sus trabajos mostrados, muestra las transformaciones despersonalizadoras de las ciudades africanas.

La británica Clare Strand nos muestra los resultados de un experimento artístico que realizó con su marido para mostrar las consecuencias de la transmisión a distancia de la información fotográfica a través de distintos medios. Cogió una serie de fotografías en blanco y negra, y a través de una cuadrícula, una especia de “pixelación” grosera, asignó un valor numérico a los tonos de la imagen de 1 a 10, al estilo de las zonas de Ansel Adams, para luego dictarlos por teléfono a su marido, que los trasladaba a un lienzo con pintura en 10 tonos de grises entre el blanco y el negro. Si sumas al cambio de medio, los errores en la transmisión de la información, tienes una muestra palpable de que la información nunca se transmite de forma completamente fiable. Interesante reflexión.

Diapositivas recuperadas por Délio Jasse.

Pero probablemente la exposición estrella de las comisariadas por Bright, y una de las más importantes de esta edición de PhotoEspaña, sea la dedicada a la finesa Elina Brotherus. Estoy al tanto de la obra de Brotherus desde hace muchos años. No es que sea especialmente aficionado a la obra de estos fotógrafos nórdicos que en ocasiones me resultan especialmente fríos y analíticos. Pero he de reconocer que los introspectivos autorretratos de esta fotógrafa me han llamado siempre la atención, tanto cuando los realiza en interiores, en un versión moderna de la recientemente redescubierta Francesca Woodman, desconozco en qué medida influyó el trabajo de esta en la finesa, o sí son líneas de evolución paralelas, como si están integrados en el paisaje. En la exposición que presenta Susan Bright, asistimos a la reinterpretación de obras fotográficas, videográficas o performances propuestas por otros artistas conceptuales, a la forma propia y personal de concebir la fotografía y la obra videográfica por parte de Brotherus. Una exposición en la que me hubiera pasado mucho más tiempo del que disponía. Si la tuviera a mano en mi ciudad, sin duda iría varias veces a visitarla para ir extrayendo todo el abundante jugo que contiene.

Como se puede ver, en su ¿Déjà Vu?, Susan Bright propone una reflexión sobre el medio fotográfico del que es teórica, a través de la obra de los propios fotógrafos que trabajan en obras hipercontextuales con el medio. La fotografía es el tema principal de estas exposiciones fotográficas, su uso y representaciones contemporáneas. Interesante, ¿no?

Los diez tonos de gris para la transcripción de las fotografías de Clare Strand.

[Recomendación fotográfica] En PhotoEspaña, lo que no es Carta Blanca

Fotografía

Como comentaba el domingo, el sábado estuve en Madrid, visitando exposiciones de PhotoEspaña 2018, con un grupo de colegas de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Como sucede en otras ocasiones en las que sólo dispongo/disponemos de un día para visitar exposiciones, lo habitual es centrarse en las que se celebran en los ejes Alcalá-Gran Vía y Recoletos-Paseo del Prado, que permiten desplazarse caminando de una a otra sin perder mucho tiempo. Casi todas pertenecen a la sección oficial, alguna no. Y algunas de ellas pertenece a la sección Carta Blanca, en la que se permite a un fotógrafo de prestigio proponer o comisariar algunas de las propuestas expositivas del festival. Este año, la invitada es Cristina de Middel; pero de la sección Carta Blanca comentaré otro día. Y luego está la exposición que no era de PhotoEspaña.

No mencionaré todas las exposiciones, sólo las que más me llamaron la atención.

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En el Círculo de Bellas Artes hubo dos que atrajeron mi atención. La más llamativa es El siglo soviético, una selección de los fondos de fotografía soviética entre 1917 y 1972 del Archivo Lafuente, en el que podemos seguir con bastante precisión la evolución y las tendencias en la fotografía de la Unión Soviética durante este período de tiempo. Desde el interesantísimo constructivismo ruso representado por Aleksandr Ródchenko, hasta la fotografía claramente propagandística del estalinismo o de la posguerra mundial. Sin embargo, las fotografías que más llamaron la atención por su calidad y por su contenido fueron las del conflicto bélico con la Alemania nazi.  Conviene detenerse en el documental dedicado a Yevgueni Jaldéi, soldado fotógrafo soviético de origen judío a quien debemos algunas de las fotografías más icónicas del conflicto, incluyendo el izado de la bandera roja sobre el Reichstach en Berlín en 1945, pero que por su origen judío fue marginado en la posguerra, permaneciendo desconocido hasta la década de los ochenta del siglo XX.

También en el Círculo de Bellas Artes encontramos una exposición de fotografía africana con dos grupos de fotografías. Realizadas todas ellas en Senegal, por un lado grandes ampliaciones de un fotógrafo anónimo, retratando a personas de la sociedad senegalesa en Saint-Louis. Por otro lado, copias vintage del influyente estudio de Mama Casset. En todas ellas se pone de manifiesto que, lejos de la tendencia de los fotógrafos occidentales de fotografiar o el tipismo primitivista o la miseria de África, estos fotógrafos muestran gente alegre, bien vestida y educada. Rompiendo un poco los esquemas y los estereotipos.

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En el Instituto Cervantes encontramos Evolucionarios, muestras del trabajo de los finalistas y ganadores del premio de fotografía Fundación ENAIRE. Es una exposición colectiva, en la que se aprecia cierta tendencia a primar los temas medioambientales, pero a la que quizá falta profundidad. Encontré más interesante el catálogo que la propia exposición, y cómo sólo costaba 10 euros, lo compré. Aun tengo pendiente hojearlo detenidamente.

La galería de la tienda de Loewe en Gran Vía nos muestra los trabajos y colaboraciones de los fotógrafos y artistas contemporáneos Peter Hujar y David Wojnarowicz. Sorprende la descripción de la exposición que aparece en el sitio oficial de PhotoEspaña, que habla de retratos y de la transformación del paisaje urbano de Manhattan. Ambos artistas fueron militantes activistas del movimiento LGBT, y la exposición es claramente una declaración de principios en cuanto a los miembros destacados de esa comunidad, y de su aspiración a una libertad en su afectividad y en su sexualidad.

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Aparte de estas exposiciones, mencionar que en CentroCentro, el edificio del antiguo Palacio de Comunicaciones, visitamos una exposición de Lara Albuixech, no perteneciente a PhotoEspaña sino a la programación propia de este centro cultural del ayuntamiento madrileño, en la que da repaso a la memoria histórica de la triste y catastrófica descolonización del Sahara Occidental, y la deuda que con su pueblo contrajo y nunca pagó el estado español. Y lo hace desde la nostalgia de haber pertenecido a una familia que durante un tiempo, durante su infancia, vivió allí. Trabajo claro, directo, honesto, con excelentes retratos y fotografías de lugares evocados.

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[Recomendación fotográfica] Ars Combinatoria de Chema Madoz en la Lonja de Zaragoza

Fotografía

Como viene siendo habitual en los últimos años, y dentro del programa de PhotoEspaña 2018 en su programa oficial en otras ciudades fuera de Madrid, la exposición del verano en la Lonja de Zaragoza nos trae a un fotógrafo de renombre y prestigio. Y Chema Madoz reúne ambas cualidades. Y lo que es más, de forma más que merecida.

La exposición Ars Combinatoria lleva ya unos años girando por las salas de exposiciones. Creo que fue en 2013 cuando se expuso por primera vez, en Barcelona, y se publicó el libro catálogo de la exposición. Lo estuve hojeando pero no lo compré. Estando en mi poder el Obras maestras publicado por La Fábrica, aunque hubiese alguna fotografía nueva, me parecía redundante en mi biblioteca, en la que de vez en cuando debo introducir un pensamiento selectivo pensando en el espacio disponible, en la economía de medios y otras consideraciones por el estilo. Aunque sería perfectamente recomendable para quien no tuviese ningún libro del autor y quisiese llevarse uno a casa. Cualquier de los dos, publicados por la misma editorial. Aunque el Ars Combinatoria parece que ya no figura en su catálogo. Pero no parece imposible encontrarlo en otras librerías.

La naturaleza de las obras de Madoz ha hecho que nos pocas veces se escuche el calificativo surrealista a su obra. Puede en algún momento tener algún componente de este tipo. Pero también es cierto que se abusa del término con frecuencia. Madoz es maestro en la metáfora visual. En jugar con los significados y las formas, con las analogía y similitudes. A veces con la contradicción. Su obra fundamental son sus instalaciones efímeras, en ocasiones verdaderas obras escultóricas a partir de los objetos cotidianos, que quedan inmortalizadas en sus cuidadas fotografías. Que no son complejas. Una luz homogénea, una cuidada composición, un uso juicioso de la cámara de medio formato, no para el lucimiento fotográfico sino al servicio del contenido. De ese juego a veces poético, a veces irónico, otras crítico, en el que los elementos de nuestra vida diaria cobran vida con nuevos significados. Como he dicho antes, la maestría absoluta en el uso de la metáfora visual. Recordemos el significado de la palabra metáfora, según la RAE, “traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita“. Cambiemos la palabra “voz” por “imagen”, y ya tenemos el significado de metáfora visual o gráfica.

Para quienes ya esté familiarizados con la obra de Madoz, quizá no encontrarán grandes novedades en esta exposición, retrospectiva de una obra que lleva ya varias décadas de admirable productividad. Pero servirá de agradable y agradecido reencuentro, pudiendo siempre admirar la fotografía en ampliaciones de buen nivel y calidad. Para quien se acerca por primera vez a la obra de Chema Madoz, será una experiencia de descubrimiento, que espero que sea tan inolvidable e impactante como las primeras veces que me acerqué yo a la obra de este artista madrileño, cuya significación trasciende el mundo de la fotografía y se extiende al conjunto del arte contemporáneo español. No hay que perdérsela. Yo ya fui el sábado pasado. Y volveré alguna que otra vez durante este verano. Sin duda.

[Fotos] Recomendaciones semanales – especial visita PHotoEspaña 2017 (22 de julio de 2017) – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

En el enlace encontraréis el detalle de los vimos y sentimos ayer en nuestra visita organizada por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) al festival PHotoEspaña 2017. Siempre recomendable. Aquí os dejo algunas fotos del día.

Origen: Recomendaciones semanales – especial visita PHotoEspaña 2017 (22 de julio de 2017) – Fotografía y otras artes visuales.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 19 al 25 de junio de 2017, PhotoEspaña en Zaragoza

Fotografía

Mis recomendaciones de esta semana tienen que ver con las tres exposiciones que PHotoEspaña 2017 ha programado en Zaragoza. Y las fotos que acompañan también. El enlace donde tenéis los detalles, a continuación.

Origen: Recomendaciones semanales – del 19 al 25 de junio de 2017, PhotoEspaña en Zaragoza – Fotografía y otras artes visuales.

[Arte/fotografía] El Bosco en el Prado y más PHotoEspaña – Fotografía y otras artes visuales

Arte, Fotografía

El mes pasado ya me escapé un sábado a Madrid. Hacía casi un par de años que no iba por la capital, y me había saltado las dos últimas ediciones de PHotoEspaña. También me hubiera gustado ver la exposición del Bosco en el Prado, pero no pudo ser. La semana pasada resolví esta omisión, además de visitar algunas exposiciones destacadas más del festival de fotografía.

A continuación, el enlace a la explicación detallada, y algunas fotos del día.

Origen: El Bosco en el Prado y más PHotoEspaña – Fotografía y otras artes visuales

[Fotografía] Reencuentro con PHotoEspaña – Interesante edición la de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

A la espera de tener la ocasión de ver las dos exposiciones que me faltan de visitar de las tres que ha programado el festival fotográfico PHotoEspaña 2016, recuerdo que la primera fue la de Chema Conesa en la Lonja de Zaragoza, este sábado pasado estuve viendo algunas de las más interesantes exposiciones del festival en Madrid. Aunque me quedé sin ver otras varias, también muy interesantes. Quizá un poquito más adelante. En el enlace la historia completa. Y algunas fotos.

Origen: Reencuentro con PHotoEspaña – Interesante edición la de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

[Fotografía] Exposiciones PhotoEspaña 2015 en Zaragoza

Fotografía

Esta entrada fue redactada originalmente para su inclusión en el blog de Fotógraf@s en Zaragoza, que os recomiendo visitar con frecuencia.

Como todos los veranos, se celebra en nuestro país el que probablemente será el certamen más importante de fotografía por su alcance, por su volumen, por su variedad y por la calidad que suelen tener sus exposiciones. Se trata de PhotoEspaña, festival que comenzó en 1998 y que lleva con la actual la friolera ya de 18 ediciones. En un principio estaba fundamentalmente concentrado en Madrid, pero poco a poco, tímidamente al principio, se ha ido descentralizando. En Zaragoza, durante este verano hemos tenido hasta cuatro exposiciones asociadas a este festival. Lamentablemente, cuando este artículo vea la luz alguna ya habrá terminado.

Las primera que se inauguró lo hizo en el Centro de Historias de Zaragoza, es la dedicada a Bonadies+Caula: Cartografías de un territorio compartido, y es un tipo de exposición que a mi me gusta mucho. Las exposiciones en las que dos autores dialogan a través de sus obras. Puede ser que con estilos distintos, o pertenecientes a época distintas, centre su atención en un mismo sujeto o tema. Puede ser que con estilos similares, nos muestren temas o sujetos muy distintos. Puede que sus temas, sus miradas, sus técnicas o sus momentos se complementen y la suma de las partes se potencien y creen una sinergia en el mensaje que nos ofrecen.

En esta ocasión, el diálogo se producen entre fotógrafos con un ámbito, Caracas, pero de generaciones distintas. La más joven, la fotógrafa venezolana Ángela Bonadies, ha realizado un proceso de investigación sobre la obra del más veterano, ya fallecido, el argentino establecido en la capital venezolana, Tito Caula. A partir de ahí, podemos analizar y comparar las visiones, las similitudes, las diferencias e incluso la evolución de la sociedad venezolana a través de las fotografías de ambos autores.

Centro de historias - Exposición Bonadíes+Caula

De Tito Caula.

Centro de historias - Exposición Bonadíes+Caula

De Ángela Bonadies.

Centro de historias - Exposición Bonadíes+Caula

Caula, arriba; Bonadies, abajo.

Centro de historias - Exposición Bonadíes+Caula

De Tito Caula.

Una semana más tarde se inauguraba también en el centro de historias una retrospectiva sobre Steve Schapiro, que en una primera instancia pudimos visitar en compañía varios FeZ. Estamos ante uno de los fotógrafos documentales norteamericanos más interesantes de la segunda mitad del siglo XX. Se le vincula mucho al mundo del cine, ya que fue el fotógrafo de plató de producciones emblemáticas del cine norteamericano, especialmente en los años 70 y 80, pero también por sus retratos de algunas de las gentes del cine, algunos de los cuales son fácilmente reconocibles por muchos, aunque desconozcan quien es el fotógrafo que los realizó.

Pero todavía más interesante me parece su actividad documental de los movimientos civiles y políticos de su país, especialmente en los años 60, en los que se implicó tanto en el ámbito de los derechos civiles y contra la segregación por el color de la piel, como en seguir a figuras políticas de gran relevancia en aquella intensa época. Desde luego la exposición también es de obligada visita, al igual que la anterior, tanto para los aficionados a la fotografía como para el público en general.

Centro de historias - Exposición Steve Schapiro

Aunque su actividad más intensa fue la documental, en la exposición podemos contemplar estupendos ejemplos de retratos de estudio, como este de una joven Jodie Foster.

Centro de historias - Exposición Steve Schapiro

Fotografías de plató o propagandísticas del rodaje de Taxi Driver… película emblemática, fotos no menos emblemática.

Centro de historias - Exposición Steve Schapiro

En esta fotografía de trabajadores del campo, siento a Schapiro como heredero de Dorothea Lange y otros fotógrafos que documentaron los movimientos migratorios y la vida de los recolectores durante la Gran Depresión.

Centro de historias - Exposición Steve Schapiro

Un documental muy interesante nos pondrá al día de su compromiso a través de la fotografía con los derechos civiles y la política de su país.

En la Lonja de Zaragoza, establecimiento hostil a los visitantes que acuden con su cámara de fotos, encontramos otra gran retrospectiva, un eslabón más de la cadena de exposiciones dedicadas a los mejores y más significativos fotógrafos documentales españoles de la segunda mitad del siglo XX y que ha venido trayendo en los últimos años. En esta ocasión está dedicada al fotógrafo húngaro afincado en España tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Nicolas Muller.

Muller, en su país de origen, comenzó realizando una fotografía muy comprometida socialmente, en concreto sobre el campesinado más pobre, que le atrajo las antipatías del gobierno filofascista del país y le obligó a exiliarse. Paradójicamente, encontró finalmente estabilidad en España, también con un gobierno de corte fascista en los años 40, pero en el que pudo desarrollar una actividad de fotografía documental, de carácter etnográfico, que no carece de la empatía por las gentes que mostró en sus primeros trabajos. También podemos comprobar como el estilo y la técnica del fotógrafo mantiene una evolución tranquila, pero con diferencias sutiles, que hacen muy disfrutable la exposición por que nos ayuda a comprender el proceso mental del fotógrafo cuando se acerca a sus sujetos con su cámara. Tampoco podemos dejar de destacar la serie de retratos a personajes ilustres, especialmente del mundo de la literatura. Otra que es obligatoria para los aficionados a la fotografía, y más que recomendable para el público general.

Lonja de Zaragoza - Nicolás Muller

Fotograma del documental que documenta la vida de Muller en la exposición de la Lonja.

Exterior Lonja - Plaza del Pilar

Exterior de la Lonja, monumento a Goya, en el atardecer del verano zaragozano.

Sólo me queda hacer un comentario a una exposición, de la que no tengo imágenes, que ha pasado más desapercibida, pero que no carecía de interés. Lamentablemente, ya ha terminado. Se trata de la que pudimos visitar en la Galería Carolina Rojo, en la calle Gascón de Gotor, en la contemplamos las Veintiséis gasolineras abandonadas de Iñaki Bergera. Esta obra de este fotógrafo vitoriano muy interesado en la fotografía de arquitectura, nos acerca considerablemente a la corriente de fotografía nortemericana denominada como New Topographics, muy preocupada por el concepto de paisaje alterado por el hombre. Fotografías cuidadosamente compuestas, con indudables valores estéticos, que tal vez hayan pasado más desapercibidas para los aficionados a la fotografía. Una pena.

Exterior Lonja - Plaza del Pilar

Me despido con una fotografía vespertina en el exterior de la Lonja. Hasta la próxima.