[Libros de fotografía] Desde Japón y desde “otro lugar”

Fotografía

Ayer por la tarde veía unas fotografías de la calles de Tokio tomadas ese mismo día en Takeshita-dori y otras calles de Harakuyu. Estaban vacías en un momento, entre la cinco y las seis de la tarde de un sábado, en las que no tendría que haber cabido ni un alfiler. Son los efectos del tifón Hagibis. Recordemos… huracán, tifón y ciclón son exactamente el mismo fenómeno. Huracán se suele usar para los que se forman en el Atlántico, tifón para los del Pacífico occidental y ciclón para los del Índica. Grosso modo, no pretendo ser exacto ni exhaustivo, sólo orientativo. Hay más nombres y otras regiones de los océanos.

Takeshita-dori el lunes de esta semana, cinco días antes del tifón del que os hablo.

El caso es que cuando planificamos el viaje a Japón que hemos realizado entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre de este 2019, la idea inicial era salir el 1 de octubre para volar de regreso el 15 de octubre. De haber seguido esa idea, y suponiendo que la planificación del viaje hubiese sido la misma, ayer 12 de octubre tendríamos que habernos desplazado desde Ise-shi a Tokio. En tren. E Ise-shi es una ciudad que es prácticamente costera. O sea, mal. No hubiera podido ser. No habríamos tenido tren, y hubiéramos tenido un roto en el viaje, quizá no demoledor pero sí importante. Seguiremos confiando en el futuro en nuestra suerte. El motivo por el que adelantamos una semana el viaje, a pesar de que eso suponía probablemente temperaturas más altas, es que había más de 100 euros de diferencia en los vuelos. En septiembre, los vuelos a Japón son algo más baratos que en octubre. Alguién nos dijo que porque en ese mes hay más riesgo de tifones. ¿Captaís la ironía?

Cerca de Ise-shi, visitamos las isla-museo de las perlas Mikimoto en Toba, donde presenciamos una exhibición de las “ama”, las mujeres del mar, que recolectan sus “frutos” desde tiempos ancestrales.

Pero vamos al tema de hoy. Y ya que he empezado con una foto de una “ama” en su exhibición en la isla-museo Mikimoto, dedicada a las perlas cultivadas, he de comentar que en Tokio dedicamos una parte del último día, el anterior al regreso, a hacer compras. Y yo me dirigí a Jimbocho, una serie de calles en la capital nipona donde abundan las librerías. Llevaba referencias para saber donde encontrar las dedicadas a los libros de arte y fotografía. No estaba por cargar con muchos libros. Por coste y por peso. Pero pensé en conseguir algunos, de autores japoneses por supuesto, que fueran ligeritos y no muy caros. Soñé por un momento en encontrar alguna copia del trabajo del fotógrafo Yoshiyuki Iwase que dedicó a la “ama”. Siguiendo las tradiciones de la especie humana más ancestral, cuando en origen éramos cazadores-recolectores, en muchas sociedades hubo una división del trabajo por sexos; los hombres se desempeñaban como cazadores y las mujeres como recolectoras. Desconozco hasta que punto esto es una verdad establecida rigurosamente. Pero en cualquier caso, en la zona de Ise-Shima, los hombres se dedicaban a la pesca y las mujeres a la recolección de los productos del fondo del mar. Podéis encontrar fotografías de Yoshiyuki en Los grandes fotógrafos, introduciendo una palabra clave con su nombre en Instagram (o así), o buscando vídeos en Youtube. Os dejo uno de ellos.

Sí que encontré un libro de Ishiuchi Miyako, Time textured in monochrome, que me atrajo en seguida. Ya tengo un libro de Ishiuchi dedicado a los objetos encontrados entre las ruinas de Hiroshima tras el criminal bombardeo nuclear. Y me gusta esta fotógrafa. En esta ocasión nos ofrece fotografías de varias series que comparte la importancia de las texturas tanto en la materia fotografiada como de la propia fotografía, y su relación con el paso del tiempo. Una primera serie de fotografías callejeras, en las que apreciamos las texturas de las casas, de las calles, del grano de la película, otra segunda serie de interiores en estado de decadencia, y una tercera serie, la que más me gusta en la que fija su objetivo sobre la textura de la piel en las personas, marcando el paso del tiempo. Desde la piel tersa de los niños y las personas jóvenes, a las cicatrices que van quedando con el tiempo, con especial atención a las cicatrices de operaciones cesáreas, relacionadas con el nacimiento, y hasta las arrugas que aparecen en nuestra cara y nuestros miembros con la edad. Que elegante, sobria y profunda es esta fotógrafa.

El segundo libro que me interesó fue un pequeño catálogo de una exposición retrospectiva dedicada a un fotógrafo que me era desconocido, Gochō Shigeo. Fallecido en 1983, joven, con sólo 37 años, es poco conocido en occidente. Con fotografías en blanco y negro, las más tempranas, y en color, las más tardías, hace un repaso a las gentes del Japón que ha salido ya de la posguerra y ha entrado en ese periodo de prosperidad que parecía interminable, pero lo hace fijándose en las personas. La mayor parte son retratos sencillos, de gente en su entorno, que casi parecen las fotografías familiares. También las populosas calles de las muy pobladas ciudades japonesas.

Las gentes en el populoso y famoso cruce de Shibuya en Tokio.

El tercer libro se titula Photography Now! y es uno de estos libros que se publican en distintos países para intentar dar una visión global de cuál es el estado de situación de la fotografía en el mundo. Pues este es el punto de vista de los japoneses, con un listado de trece fotógrafos, entre los que figuran nombres más o menos conocidos, dos japoneses, Nishino Sohei (instagram) y Daifu Motoyuki (instagram), que tal vez no aparecerían en libros similares de otros países… bueno, Nishino sí, que me lo he encontrado ya en muchas ocasiones, y una española,… sí, la de Middel (instagram), que suele aparecer en este tipo de libros. Es majete. Y estaba a buen precio.

El día que yo dediqué a la compra de libros, colectivamente también lo dedicamos por la tarde al arte contemporáneo con visitas al National Center of Art y el Mori Art Museum (en la foto), ambos en la zona de Roppongi Hills.

Por último, decir que durante mi estancia en Japón me llegaron dos libros que adquirí con antelación a su publicación en la editorial Another Place Press (instagram). Esta editorial se ha especializado en pequeños libros de tiradas limitadas para fotógrafos que empiezan en sus aventuras de dar a conocer sus obras. Con frecuencia los libros están asociados con el paisaje, muchas veces alterado por el ser humano, que es un tema que me interesa bastante. Son libros sencillos pero bien presentados y relativamente económicos. En esta ocasión recibí River’s Edge de Missy Prince (instagram), con el paisaje y las gentes del Pacífico nororiental, y The Tide Goes North de Terry A. Ratzlaff (instagram), con el paisaje y las gentes de la bahía de Nushagak en Alaska.

Cierro con una fotografía de los pescadores preparándose para zarpar a faenar al caer la tarde en Nachikatsuura. Una fotografía que podría estar en el estilo o en los temas de estas últimas recomendaciones bibliográficas, y que me está planteando hacer un librito dedicado a esta población, aparte del álbum de fotos del viaje a Japón.

[Libros de fotografía] Comprados en agosto en Berlín, pero pensando en Japón para septiembre-octubre

Fotografía, Literatura

Una de las más “graves” tentaciones que sufro cuando visito Berlín es la de comprar libros. De todo tipo, pero de fotografía en general. Cualquier museo de fotografía o de arte en general, muchas galerías de arte,… tienen tiendas o librerías de las que me llevaría a casa… todo. Pero además encuentras estupendas librerías donde la cantidad y la calidad de sus fondos a la venta son abrumadoras, especialmente si lo comparas con lo que habitualmente te encuentras en nuestro país.

Pero en esta última ocasión me había autoimpuesto contención en las compras. Por dos razones. Porque hay que tener bajo control las finanzas personales, y no hacer más gastos de los debidos, y porque opté por llevar un equipaje mínimo, y los libros ocupan espacio y pesan. Pesan mucho. No obstante, tentaciones llegaron y alguna debilidad me permití. Fundamentalmente en forma de dos libros que aúnan fotografía y textos. Y ambos tienen que ver con la motivación y la inspiración que nos produce el futuro viaje a Japón, previsto entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre. Un viaje que aún tenemos excesivamente verde en su planificación. Hemos de resolver eso cuanto antes.

Pronto tendré la posibilidad de aumentar y renovar mi fototeca de motivos japoneses. Ganas tengo aunque tengamos dudas todavía del recorrido que vamos a hacer por el país nipón.

El primer de los libros lo encontré en la librería del Museum für Fotografie – Helmut Newton Stiftung. Se trata de un libro en inglés que lleva el título Daido Moriyama: How I take Photographs. Voy a retrotraerme a otro fotógrafo para comentar este libro. Yo sigo habitualmente el canal de Youtube de Thomas Heaton, un fotógrafo de paisajes, cuyos vídeos son didácticos y entretenidos. Aunque quizá haya perdido cierta de la frescura de hace unos años, está bastante bien. Heaton hace con frecuencia diferencias entre realizar fotografías y tomar instantáneas (en el sentido de “snapshots” en inglés, no de fotografías tipo polaroid). Y claramente para él, las instantáneas son un tema menor. Cosa de llevarse un recuerdo o poco más. Me hizo gracia un vídeo suyo reciente en el que comentaba que para tomar sus “instantáneas” de un crucero por el Adriático se había llevado consigo una Hasselblad X-Pan que le habían prestado. La cosa no funcionó para él. Por algún motivo, el bueno de Heaton no supo adaptarse a las circunstancias. Y tengo la sensación de que más allá de la falta de familiaridad con la X-Pan, para mí la quisiera, también esta en la prevención hacia el tipo de fotografía que se hace en un viaje, muchas veces “instantáneas”, pero que tienen un fin claramente documental. El libro de Moriyama precisamente viene a reivindicar la instantánea, “snapshot”, con carácter documental, muchas veces realizada con cámaras muy sencillas, compactas, más o menos básicas o complejas, pero siempre discretas, que apunta hacia lo que encuentra por los barrio de Tokio, u otras ciudades japonesas, que se patea. Y que finalmente constituyen la base de la obra por la que es respetado y admirado. Este es un libro en el que tan importantes son las fotografías de Moriyama como sus textos, en los que nos guía en su forma de capturar imágenes de forma activa de lo que sucede a su alrededor. Y que indudablemente puede ser muy inspirador para ese viaje que ha de empeza dentro de poco más de un mes. No hay género fotográfico menor. La calidad de la fotografía está en otros aspectos. Un paisaje perfectamente planificado y ejecutado puede resultar en un aburrimiento, no los de Heaton, y una instantánea en las calles abarrotadas de una ciudad moderna puede resultar en una obra de museo… es la idea, la creatividad y el dominio del instrumento por parte del fotógrafo lo que definen la calidad de la obra.

Entre las librerías que pueblan las calles de Berlín, solemos dirigir nuestros pasos hacia la sucursal de la librería Walter König que encontramos frente al Museumsinsel y no lejos de la estación del S-Bahn en Hackescher Markt, en Burgstrasse 27. Dedicada a los libros y otras publicaciones de arte, esta librería cuya sede central está en Colonia, pero que se ha extendido por otras ciudades de Alemania y Europa, que muchas veces gestiona las librerías de prestigiosos museos, es para nosotros una atracción, una visita obligatoria más, en la capital alemana. Y allí adquirí un librito que aún literatura y fotografía. Se trata de Ikigai and Other Japanese Words to Live, con textos de Mari Fujimoto y fotografías de Michael Kenna (instagram) y aportaciones David Buchler (instagram). Kenna es uno de mis fotógrafos de paisaje favoritos, cuya obra está fundamentalmente realizada sobre cámaras Hasselblad de película tradicional, en formato cuadrado, blanco y negro, estilo minimalista en la composición y frecuentemente con largos tiempos de exposición. Kenna siempre se ha sentido atraído por Japón, son muy conocidas sus obras en los paisajes invernales de la isla de Hokkaidō, y otros países asiáticos. Pero las fotografías, mostradas en pequeño formato, el libro es muy ligero, son un parte más que acompaña a los textos, pequeños ensayos, poemas (haikus), reflexiones sobre palabras y sobre los conceptos que las acompañan. Es tanto un libro sobre esas palabras extraídas y escogidas del idioma japonés, como del estilo de vida que representan. Mari Fujimoto es una lingüista responsable de programas de enseñanza del japonés en el Queens College, en Nueva York. Buchler es un artista, coleccionista y experto sudafricano que vive en Tokio actualmente.

[Libros de fotografía] De aquí y de nuestras antípodas

Fotografía

Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión. Últimamente me atraen más lo libros pequeños sencillos, muchas veces autopublicados o publicados en pequeñas editoriales, que dan a conocer el trabajo o series de fotógrafos esforzados pero sin un nombre para atraer a las grandes editoriales especializadas en fotografía. Y son diversos los sitios en internet donde se pueden encontrar. Desde las pequeñas editoriales que publican ediciones limitadas de libros dignos pero modestos, a un precio razanables, a quienes hace un esfuerzo de autoedición de su librito, revista o publicación del tipo que sea. Este tipo de publicaciones me interesa.

El libro del neozelandés Paul C. Smith contiene muchos paisajes costeros. Playas de la isla norte de Nueva Zelanda. No me importaría haber visitado o visitar en un futuro aquel país. Al fin y al cabo, más lejos, imposible. Pero de momento no ha sido posible, así que nos conformaremos con unas playas galesas.

Una de ellas traigo aquí. Desde hace un tiempo sigo en Youtube los vídeos del neozelandés Paul C. Smith. La fotografía de Smith está a caballo entre el paisaje y el reportaje. Suele utilizar equipos sencillos, que no económicos, pues suele tirar de Leica. Es decir, una o dos cámara, una digital y otra para película tradicional, cada una con un objetivo. Generalmente, algún objetivo estándar y algún angular moderado. De vez en cuando usa otras cámaras para película tradicional más diversas, formato medio incluido. Pero siempre, para cada sesión fotográfica, un equipo mínimo; cámara, objetivo, trípode si es necesario, el coche para acercarse al lugar y los pies para caminar. Tiene publicado un librito, poco más que un folleto, Stolen moments, fotografía en blanco y negro, que vende por 25 dólares neozelandeses. Unos 14 euros. Precio neto. Gastos de envío incluidos a todo el mundo. Es modesto. Pero agradable. Y nos da una idea de que la posibilidad de editar nuestros propios libros no es una empresa tan desdeñable, siempre que seamos conscientes de nuestros límites y tengamos un cuerpo de obra razonablemente coherente.

El otro libro que me ha llegado recientemente es la nueva edición, creo que es la tercera, del celebrado Afronautas de Cristina de Middel (instagram). Se puede adquirir en This book is true por 40 euros, de la tirada de mil ejemplares sin firmar por la autora. Existe otra tirada de 50 ejemplares firmados, que se denomina Special Edition, que se venden en el mismo sitio por 300 euros. ¡Jodo lo que vale el garabato de la de Middel! Seamos serios, me gusta el concepto del libro y de la obra que contiene, me gusta cómo está presentado, creo tiene un innegable interés, pero estoy muy lejos de ser un coleccionista o un mitómano. Creo que a los poseedores de la primera edición, estas nuevas ediciones les sientan como un tiro, porque no permiten que el valor de su copia suba tanto como les gustaría. Pero para los que pensamos que no hay que poner coto a la difusión del arte y la cultura, me parecen una buena noticia. No me importaría una nueva edición del Party, también de la de Middel.

[Recomendaciones fotográficas] Libros japoneses de fotografía, charlas sobre procesos antiguos… y alguna otra cosa

Fotografía

Empiezo por los libros. Después de pasar una parte del día del sábado de la semana pasada visitando algunas de las exposiciones de PhotoEspaña 2019, como ya os he contado esta semana aquí y aquí, tuve tiempo para pasar por la galería, tienda y librería de La Fábrica antes de coger el AVE de vuelta en Puerta de Atocha. Este año no encontré ningún libro o catálogo de las exposiciones que me llamara la atención. Pero como en un par de ocasiones anteriores me atrajo el estante de libros de fotografía japoneses de segunda mano. Y me traje dos volúmenes.

La expresividad de Martí Llorens ayuda mucho a sus aptitudes como comunicador; no hay momento para el aburrimiento. Pero es bueno dejar a sus obras que hablen por sí mismas.

El que más aprecio, la edición de 1991 que reunía el Sentimental Journey [Sentimentaru tabi; センチメンタルな旅] y el Winter Journey [Fuyu no tabi; 冬の旅], dos diarios fotográficos que Araki Nobuyoshi, el prolífico y controvertido fotógrafo japonés, dedicó a su esposa Yoko. Ya tengo algún libro sobre este tema, pero este me apetecía especialmente. Me parece un trabajo magnífico. Una historia maravillosa, una declaración de amor incondicional de Araki a su esposa, que pone en cuestión a todos aquellos que le acusan de misoginia o de objetificar a la mujer. Para los que no se cosquen, el Sentimental Journey fue el diario del viaje de novios, recién casados, en el que todas las miradas, fotográficas, de Araki se dirigieron a Yoko. El segundo, el Winter Journey fue el diario de la enfermedad que llevó a Yoko a fallecer prematuramente, hecho que marcó profundamenta al fotógrafo. Son dos trabajos con estilos y sentimientos muy distintos, pero que funcionan conjuntamente como un relojo. Como decía, una de las más bellas declaraciones de amor que he visto en forma de fotografías.

El segundo libro no me resultaba conocido. Ni el trabajo ni el fotógrafo. Se trata de Okuno hosomichi, 101 [奥の細道] de Tsuda Ichiro. El problema de estos libros es que están en japonés. Sobre el anterior, hay que tener en cuenta incluso que se abren y se leeen en sentido inverso a como estamos acostumbrados en occidente. Dado que ir intentando descifrar el contenido de los textos tirando de Google Translator, introducciendo pacientemente los kanji y diversos kanas, es largo y tediosos, me llevará tiempo destripar el contexto del libro. Porque apenas he encontrado referencias en internet. El caso es que el conjunto de fotografías en blanco y negro, muy diversas, desde paisajes hasta desnudos, con algunas llamativamente realizadas con lo que parece un teleobjetivo catadióptrico, me llamó la atención en la librería, era relativamente barato… y decidí cogerlo como curiosidad y darme un tiempo para desentrañar sus misterios. El caso es que tiene fotografías que me gustan mucho.

Charlas… o conferencias, o como os guste llamarlas. En el marco de la exposición de fotografía estenopeica, Zaragoza en línea recta, en la que participo con otros 13 compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y que está disponible para ser visitada en la Casa de los Morlanes de Zaragoza desde el 9 de mayo y hasta el próximo 7 de julio, se ha organizado un miniciclo de dos charlas sobre fotografía, relacionadas con el tema de la exposición. Tuvimos una primera en mayo, ambas han sido en el Museo Pablo Gargallo, en la que Beatriz Aísa, fotógrafa y geógrafa, “alma mater” de buena parte de los fotógrafos que exponemos porque aprendimos la técnica con sus talleres, nos habló de los orígenes de la fotografía estenopeica y de sus proyectos más recientes. Alguno de los cuales vimos el año pasado en BFoto, y son estupendos. Y ayer sábado disfrutamos de la participación del barcelonés Martí Llorens, ver también la Factoría heliográfica, que nos habló de sus proyectos más personales realizados con procesos antiguos. Papel salado, calotipos, negativos sobre papel encerado, estenopeica… pero, sobre todo, la calidad conceptual de sus proyectos muy enraizados en el terreno, en la ciudad, en la memoria y en las transformaciones urbanas. Me lo pasé de maravilla. Disfruté mucho.

Quien haya leído los artículos sobre PhotoEspaña 2019 que he subido esta semana, sabrá que disfruté de las fotografías de Donna Ferrato por partida doble. Recientemente, en el excelente blog de fotografía Cartier-Bresson no es un reloj, le dedicaron una entrada en la que se analizaba el contexto y circunstancias en las que se realizaron algunas de sus más conocidas fotografías de su trabajo sobre la violencia de género. Imprescindible.

Robert Frank es uno de los fotógrafos americanos más reconocido… salvo que es nacido en Suiza. Y cuando en su juventud llegó a Estados Unidos, su visión sobre el país y su sociedad era muy fresca y poco contaminada. Y ahí se explica buena parte del interés de sus reconocidos trabajos. En el canal de Youtube del SFMoMA (San Francisco Museum of Modern Art) nos han ofrecido un vídeo en el que nos hablan de los que Frank aprendió en su momento de la generación Beat, la del momento en que realizó muchos de sus trabajos más célebres. Os lo dejo puesto…

En la visita a las exposiciones del Jardín Botánico en PhotoEspaña 2019, esperabamos ver una instalación de la surcoreana Kimsooja… pero no la vimos. No la encontramos. Nos debimos despistar. El caso es que para ponerme un poco al tanto, he estado visitando su amplia página web, que os he enlazado antes. Siendo muy polifacética, y más orientada al audiovisual que a la foto fija… he encontrado cosas muy interesantes.

Ya hace tiempo que nos ha llamado la atención el fenómeno. Si jóvenes de todo el mundo, especialmente chicas, están tremendamente enganchadas a su teléfono móvil y al selfi, los de las chinas es impresionante. El caso es que luego te encuentras en las redes sociales, en Instagram especialmente, rostros absolutamente imposibles, deformados. Selfis que han pasado por la trituradora de aplicaciones que sirven a estas chicas para presentar la imagen que creen que va a tener más éxito en internet… incluso si esa imagen no les gusta, y preferirían presentar la suya propia. Sobre este tema reflexiona Rankin en un trabajo reciente como nos cuentan en Feature Shoot. Y con esto me despido por hoy.

[Libros de fotografía] Desde París, Provoke y Leiter provocativo

Fotografía

Cuando visito París, me gusta mucho ir visitando determinados museos, salas de exposiciones y librerías relacionadas con la fotografía. Y siempre me traigo algunos libros para mi biblioteca fotográfica. La variedad de publicaciones, la posibilidad de verlas en directo, es infinitamente superior a lo que nos ofrecen cualquier librería en España, salvo alguna muy especializada en Madrid o Barcelona, y cada vez menos. No digamos ya lo que pueda encontrar yo en Zaragoza. Sin embargo, en esta ocasión, como el viaje a la capital francesa tenía un carácter familiar, no he podido practica estas interesantes actividades culturales, que si desarrollo cuando voy a mi aire.

Como digo en el texto, instantáneas del Museo de Arte Moderno de la Villa de París.

Afortunadamente, hubo un par de excepciones. Mientras mi hermana y mi sobrino se desesperaban con las multitudes que querían acceder a la torre Eiffel, un entorno absolutamente arruinado en estos momentos como experiencia para el viajero, yo me escapaba al Museo de Arte Moderno de la Villa de París. Situado en el Palacio de Tokio de una de las exposiciones internacionales celebradas en la ciudad, debe de estar en reformas porque no se entraba por la puerta habitual, el recorrido por sus salas está reducido, y no accedes a algunas de las obras más representativas. Tampoco accedes a su estupenda tienda, aunque había una pequeña dispuesta en la entrada, donde aproveché para hacer alguna compra. Las fotos de esta entrada proceden de esa visita.

Y donde sí pudimos disfrutar fue cuando entramos a la librería del Centro Pompidou. Pertenece a la cadena de librerías Flammarion. No hay que confundirla con la tienda del centro, que también está muy bien, pero es más de regalos. Me llevaría la mitad de la tienda, todos los géneros artísticos incluidos. Y de la sección de fotografía… pues prácticamente todo. De hecho, a lo que me había dado cuenta, había seleccionado cuatro libros que me apetecía comprar. Pero me eché atrás por dos motivos. Porque necesariamente hay que poner unos límites al gasto, y porque los libros pesan mucho en la maleta, para la vuelta a casa. Al final cogí dos.

El primero, curiosamente, está editado en España, aunque yo no he tenido oportunidad de verlo en ninguna librería. Se titula La mirada de las cosas – The Gaze of Things, y lleva el subtítulo de Fotografía japonesa en torno a Provoke – Japanese Photography in the Context of Provoke. Y está publicado por La Fabrica. Provoke [プロヴォーク] fue una revista de fotografía japonesa de muy corta vida, publicada entre 1967 y 1968. Llevaba como subtítulo Materiales provocativos para el pensamiento [Shisō no tame no chōhatsuteki shiryō 思想のための挑発的資料], y nació en el ambiente de los movimiento de protesta que se extendieron por todo el mundo a finales de los años 60, y también el País del Sol Naciente. Daido Moriyama, Nobuyoshi Araki, Shōmei Tōmatsu… son algunos de los nombre más destacados de aquel movimiento, pero hay otros muy interesantes, y con estilos más variados de lo que nos imaginamos al pensar en las fotografías sucias, hipercontrastadas, callejeras, de motivos transgresores que nos evocan algunos de estos autores. Una ruptura con las formas de la fotografía tradicional japonesa, que era más variada de lo que pensamos antes de este momento, y que todavía influye mucho hoy en día. No hay más que ver muchas de las fotografías de calle que pululan por Instagram hoy en día…

El otro libro que compré está publicado por Steidl, y es In my room de Saul Leiter. Leiter, que falleció recientemente en 2013, fue un fotógrafo que quedó olvidado durante décadas. Un tipo discreto e introvertido, afortunadamente su obra se ha recuperado y actualmente disfruta de un elevado prestigio. Principalmente se le considera uno de las precursores de la fotografía en color más importantes, con su fotos de la ciudad de Nueva York a partir de 1948. Debo reconocer que es uno de mis fotógrafos documentales favoritos, y me parece un maestro de referencia en su dominio del color. Pero este libro que traigo no tiene que ver con esto. Más bien son la antítesis de su trabajo más conocido. Frente a la vorágine de la ciudad en color, nos encontramos en la intimidad del estudio del fotógrafos, en el que durante 20 años y en blanco y negro retrató a un cierto número de amantes y amigas, de forma muy sensual, hay no pocos desnudos, en un trabajo que tiene no poco de introspección al mismo tiempo que es evidente la carga erótica de muchas de sus imágenes. En el ensayo introductorio, Carole Naggar se pregunta si la elección del blanco y negro, por parte de un fotógrafo que trabaja sobretodo, en color se deberá a una decisión de carácter creativo o fue una forma de evitar la exposición de las obras a miradas ajenas, al procesarlas el mismo en la intimidad de su cuarto oscuro. Intimidad, es la palabra clave que describe este trabajo, junto con sensualidad, belleza y homenaje a la mujer, agradecimiento quizás por lo que las mujeres nos ofrecen y a lo que ocasionalmente nos permiten acceder.

[Libros de fotografía] Exit, fotografía con película tradicional y Japón a los ojos de los europeos

Fotografía

Los volúmenes de la revista Exit, que va por su número 73, y parece que celebrando su vigésimo año, son verdaderos libros de fotografía sobre los distintos géneros que esta disciplina artística puede abarcar. En esta ocasión, en el número recientemente publicado, y que gentilmente me reservan cada tres meses en la Librería Cálamo de Zaragoza, el género es el Retrato de grupo/Group Portrait. Con una portada en la que vemos un peculiar retrato de grupo, un retrato de su familia, realizado por el japonés Masahisa Fukase, nos introducimos en un mundo que es mucho más rico de lo que podíamos llegar a imaginar. Desde el retrato con posado tradicional, que podemos encontrar como recuerdo familiar, en una reunión de amigos, en un lugar de trabajo, hasta grupos de personas que escenifican para nosotros un momento, una situación, o grupos espontáneos recogidos en las calles, en sus quehaceres. Otros nombres que encontraremos en este número son los Seydou Keita, Helen Levitt, Francesco Jodice, Rineke Dijkstra, Nicholas Nixon, o los españoles Germán Gómez y Carmen Calvo, esta última más artista conceptual que fotógrafa propiamente dicha, aunque se sirva de la fotografía. Y no soy exhaustivo. Sólo he mencionado a algunos que me han llamado la atención a primera vista. Lleva unas semanas sacarle jugo a todo un número de esta revista.

Fotografías no complejas, en vertical y en color, de un paisaje físico y humano… remedando a mi estilo las formas de Jitka Hanzlová.

Desde hace unos años, sigo el canal de Youtube del chileno (si no me equivoco) Eduardo Pávez Goye (instagram). Cuando yo conocí este canal lo hice atraído por su especial dedicación a la fotografía con película tradicional. Fundamentalmente, fotografía documental de calle. Y en sus vídeos nos muestra fundamentalmente cómo afronta esta tarea, con distintos modelos de cámara y distintos materiales sensibles. Lo conocí en 2016, cuando esta en medio de un proyecto personal, 30 rolls in 30 days, que desarrolló durante el mes de agosto de ese año. Su canal está fundamentalmente en inglés, aunque subtitula al castellano. Durante la mayor parte de este tiempo lo he conocido residiendo en Inglaterra, aunque ahora se ha mudado a Nueva York. Os dejo como muestra uno de sus pocos vídeos en castellano.

El caso es que ha publicado un par de pequeños libros, prácticamente revistillas. Una de ellas, A Parade of Strangers, contiene una selección de fotos de ese proyecto de exponer 30 rollos fotográficos en 30 días. El otro, Several Hours Ahead, es una selección de los 23 carretes de película que expuso durante una estancia de dos semanas en Tokio. Sus fotos me gustan. Aunque en principio quizá no tanto como para comprar estos dos libros. Pero hace unos días anunció que iba a hacer una liquidación de su tienda en Etsy radicada en el Reino Unido, debido a su traslado a EE. UU., y que por lo tanto hacía un importante descuento en ambos libros. Y me pareció interesante, porque además me ayuda a tomar ideas para mis futuros libros de fotografía. Aunque sean para mi uso personal.

Finalmente, hace un par de semanas me llegaron noticias de un libro de la fotógrafa checa Jitka Hanzlová. Conocí la obra de esta fotógrafa por su exposición en la sala de exposiciones Azca de la Fundación Mapfre en Madrid, hoy en día cerrada en favor de la situada en la calle Bárbara de Braganza. Y la verdad es que me gustó mucho; compré el catálogo de aquella exposición. Pues bien, el libro que me llamó la atención es Cotton Rose, y tiene ya sus años, puesto que se publicó en 2009 en un original en francés. Forma parte de una iniciativa, un proyecto llamado European Eyes on Japan/Japan Today. En este proyecto se va invitando a una serie de fotógrafos para que capten con sus cámaras lo que entienden que es la esencia de las distintas prefecturas en las que se divide el país nipón. Gifu es la prefectura en la que, en estancias en los años 2004 y 2006, la fotógrafa checa desarrolló su trabajo. El libro que he comprado es una edición actualizada en 2017 de la editorial Steidl con textos en inglés y en alemán. Fotografía en color, preferentemente en formato vertical, que incluye paisajes, tanto naturales como urbanos, como retratos de las personas que los habitan. Fotografías poco llamativas, pero que en su conjunto nos hablan de un paisaje natural y humano.

[Libros de fotografía] Dos de Lena C. Emery

Fotografía

Quizá no haya mucho que comentar hoy. Hacia mediados de noviembre hice un comentario sobre el trabajo de la fotógrafa alemana Lena C. Emery, aunque establecida en Londres, a propósito de la publicación, en el número de diciembre de 2018 del British Journal of Photography, de un artículo sobre su último libro. Y desde luego, parece que es una favorita de la veteranísima revista británica de fotografía, porque ya fue portada de la misma en el número de enero de 2017.

El caso es que me gustó bastante lo que vi de ambos trabajos. Distintos, aunque evidentemente relacionados. Así que decidí comprarlos, y hago un comentario sobre ambos libros.

Las fotografías acompañantes de hoy están tomadas en el entorno del Monte Fuji. E intentan recoger los aspectos formales y los contenidos que se pueden ver en uno de los libros que nos ocupan hoy.

Ambos los encargué a través de internet más o menos en la misma fecha, alrededor de los 18 o 19 de noviembre. Rie 理絵 fue el primero de los libros. Lleva como título el nombre de Nakajima Rie, una de las mujeres jóvenes que posaron para la fotógrafa en su trabajo, y creo que es la joven de la fotografía de portada. El libro se encarga a la propia autora a través de su página web, y es una serie limitada de 750 ejemplares, numerados y firmados por la propia autora. A mí me llegó el 740/750… es decir, uno de los últimos. Y lo hizo con rapidez. En unos días lo tenía en casa, sin mayores problemas. No recuerdo, lo que tardó con precisión, pero creo que fue entre 7 y 10 días desde que lo encargué.

Como ya comenté en su momento, es un estudio de la femineidad a través de una serie de retratos de mujeres jóvenes japonesas en el interior de típicos domicilios del País del Sol Naciente. De esta forma, conjuga o contrasta la suavidad de las formas del cuerpo de la modelos, algunos de los retratos son desnudos, con las líneas rectas y la ortogonalidad de formas propias del interior de las casas japonesas. Consiguiendo, eso sí, una coherencia en los colores cálidos que ofrecen tanto el cuerpo de las modelos como los interiores en los que se fotografían. Las jóvenes no son al uso, de formas o proporciones ajustadas a los cánones de la moda. No son chicas altas, delgadas, con las facciones de muñeca, o exóticas según toque, de las modelos profesionales. Son mujeres jóvenes como las que podemos encontrar en nuestra vida cotidiana. Y sin embargo, posan con gracia, y no pocas de las fotografías desprenden dosis de sensualidad muy apreciables.

El segundo libro es Yuka & The Forest, y el segundo título de lo que va a ser una trilogía, cuyo tercer libro supongo que saldrá a la venta a lo largo de 2019, aunque las indicaciones en la página web de la autora me resultan confusas. La portada del libro también es un retrato de una joven japonesa. Supongo que la Yuka del título.

Pero las características del trabajo es distinto. En primer lugar, Emery abandona el color por un blanco y negro de suaves contrastes, ligeramente virado en tonos cálidos. En las fotografías con las que acompaño esta entrada, he intentado reproducir el aspecto, con mayor o menor fortuna. Y aunque el contenido aparece salpicado por varios retrato de la joven Yuka, el cuerpo de la obra son paisajes. Paisajes alterados por el hombre, quizá en la tradición de Robert Adams y otros fotógrafos de la New Topographics, pero con la forma y las sensaciones que transmite determinado tipo de fotografía japonesa del siglo XX, que todavía es cultivada por fotógrafas actuales de aquel país. Realizadas en Nakanojō, en la región montañosa de la isla de Honsu, la principal del archipiélago nipón, nos muestra un entorno natural de suaves montañas y abundante bosque. Pero a la vez, las intervenciones que sobre el terreno realiza el ser humano, las cicatrices que deja en la tierra. O los árboles que son modelados y esculpidos para ornamentar los jardines y las calles de las poblaciones. Es un libro con una clara sensibilidad medioambiental, que viene a reivindicar la necesidad de una convivencia armónica entre el ser humano y el medio natural.

El libro se compra a través de Art Paper Editions, desde Bélgica. Y es una edición limitada de 500 ejemplares, que vienen acompañados por una lámina de una de las fotografías de la autora, a elegir entre tres, pero en color. No en blanco y negro. Mi copia es la 390/500, y elegí un paisaje cerrado de un bosque vestido con sus colores de otoño. Lo solicité al mismo tiempo que el otro y me llegó,… antes de ayer. Un mes y tres semanas después. Atentamente, desde la editorial me advirtieron que el servicio de correos belga estaba con una huelga de una semana… pero es que el retraso ha sido muy superior. El cartero que me lo trajo a casa me dijo que llevaban un retraso de dos o tres días en el reparto. Tres día, más una semana de huelga, más una semana de tardanza habitual… aunque me queda un mes en el que el libro ha estado pululando en el agujero negro de los lamentables servicios de correo actuales.

Oye,… pues aún me he extendido en esta entrada más de lo que pensaba…

[Libros de fotografía] China según Magnum y los “ismos” de la fotografía

Fotografía

Tengo pendiente de reclamar un par de libros de fotografía que me deberían haber llegado y no lo han hecho. Los servicios de correos son una lástima y una catástrofe en el mes de diciembre. Pero mientras tanto, vamos con un par de libros que he adquirido esta semana para regalarme por reyes. Empezaré por el más pequeñito.

A todos los efectos, para el libro de Magnum sobre China, Taiwán forma parte de la historia china del siglo XX. Así que nos daremos una vuelta por la capital de la isla Formosa, Taipéi, y sus alrededores.

… ismos para entender la fotografía

Publicado por Turner Libros y con la autoría de Emma Lewis, una de las conservadoras de la Tate Modern en Londres, este librito pretende ser un resumen organizado de las distintas tendencias que han surgido en la historia de la fotografía. Los “ismos” es un término que apareció en la historia del arte con las vanguardias de los siglos XIX y XX; véase impresionismo, expresionismo, cubismo, conceptualismo, surrealismo,… Y si bien nos hemos acostumbrado a su uso en otras disciplinas artísticas, no siempre han estado claros o correctamente usados en el mundo de la fotografía, especialmente por los diferentes usos de la misma, desde la llamada fotografía vernácula por los anglosajones, la de todos los días, la cotidiana, hasta la fotografía considerada como una de las bellas artes, pasando por su uso documental o testimonial. Usos no presentes en otras disciplinas artísticas y que han motivado el eterno debate sobre si la fotografía es o no una de las bellas artes.

Disponiendo como dispongo de una amplia biblioteca de libros sobre fotografía, no me aporta realmente conocimientos nuevos este libro. Pero sí me permite tener un librito de consulta rápida, que me puede venir bien para la redacción de textos u preparación de otras cuestiones. Y sí que será de gran utilidad para quien quiera iniciarse en la historia de la fotografía y quiera tener un texto por el que navegar por la misma con cierta facilidad.

Magnum China

Editorial Blume publica en castellano el nuevo tocho, porque es grandote y pesadote, que la agencia Magnum Photos ha comercializado sobre el trabajo de sus fotógrafos en China, a lo largo de toda la historia de la agencia e incluso antes, pues como indica el subtítulo Nueve décadas de su historia, las fotografías abarcan toda la época republicana del gigante asiático, que se remonta a 1912, aunque empieza con fotografías relacionadas con la Segunda Guerra Sinojaponesa, a partir de 1937 o 1938. Lo cierto es que eso son más bien ocho décadas… tendré que revisar bien el libro para ver si hay fotografías anteriores.

Los editores del libros son el fotógrafo británico Colin Pantall (instagram) y el editor chino Zheng Ziyu. Y el enfoque es cronológico. La nómina de fotógrafos cuyas imágenes forman parte del libro, demasiado extensa para relatarla aquí, aunque hay muchos ilustres de la agencia.

El libro da para muchas horas de contemplación y lectura, tanto de los textos como de las fotografías, por lo que apenas he empezado a escarbar. Indudablemente será una amplia fuente de conocimientos sobre fotografía y sobre la historia reciente de China, ayudándonos a comprender tan complejo país. Y sobretodo, levantará curiosidad e inquietudes para aprender en otros sitios las carencias que un libro orientado a la fotografía tenga.

Es muy recomendable, aunque es fácil comprender el principal debe de un libro de estas características. La visión será fundamentalmente occidental. Los fotógrafos chinos no han sido frecuentes en la agencia hasta recientemente. Y hubo fotógrafos que hicieron un trabajo importante hasta en los tiempos más difíciles de la Revolución Cultural. Siempre recordaré lo que me impresión allá por el 2005 la exposición que vimos en Zaragoza, en la Casa de los Morlanes, del fotógrafo Li Zhensheng. Y que pude volver a ver en Londres en 2012.

Es muy recomendable, aunque es fácil comprender el principal debe de un libro de estas características. La visión será fundamentalmente occidental. Los fotógrafos chinos no han sido frecuentes en la agencia hasta recientemente. Y hubo fotógrafos que hicieron un trabajo importante hasta en los tiempos más difíciles de la Revolución Cultural. Siempre recordaré lo que me impresión allá por el 2005 la exposición que vimos en Zaragoza, en la Casa de los Morlanes, del fotógrafo Li Zhensheng. Y que pude volver a ver en Londres en 2012.

[Libro/revista de fotografía] Mona Kuhn / La masculinidad hoy (según las fotógrafas)

Fotografía

En los últimos tiempos he recibido alguna publicación de fotografía. Y quizá en este sábado prenavideño, en el que estoy con pocas ganas de zarandearme porque estoy cansado del ajetreo que he llevado las dos últimas semanas, es un buen momento para comentarlas. Y quizá, casi seguro, recomendarlas.

El domingo antes de viajar a Granada, aproveché a disfrutar de las aptitudes para el reportaje de mi nuevo 35 mm para montura Canon EF de cuadro completo. Y lo hice en el ambiente prenavideño de la plaza del Pilar de Zaragoza. Pensando en blanco y negro.

Mona Kuhn – She Disappeared into Complete Silence

Este libro tiene su historia. Hace dos años, la fotógrafa Mona Kuhn, una de mis favoritas de las contemporáneas, de la que tenía ya cinco libros publicados por editorial Steidl, exponía en una diversidad de lugares un trabajo bajo el título Ácido dorado. Y, simultáneamente, en Amazon nos anunciaba la próxima publicación de un libro bajo el mismo título. Lo encargué. Esto era el otoño de 2016. Desde entonces, puntualmente, cada dos-tres meses recibía un mensaje de Amazon anunciando que la publicación del libro se había retrasado. Como no cobraban nada hasta que lo mandasen, no anulé el pedido, a pesar de que resultaba ridícula la continua cadena de mensajes con el mismo texto y una nueva fecha prevista de publicación. Así hasta que en noviembre recibí un nuevo mensaje de estos en el que curiosamente no retrasaba la fecha dos o tres meses sino sólo dos o tres semanas. Y a los días… sorpresa. Lo enviaban. Pero con un título totalmente distinto. ¡¡¡??? Decidí aceptar el envío.

Ya lo tengo. Con un título distinto, eso sí, pero evidentemente, comparando lo que Google me enseña de las noticias de hace dos años con las fotografías del libro, se corresponden entre sí. La primera diferencia notable es que ha cambiado la encuadernación del libro y el tipo de papel. En una funda de cartón bien un libro encuadernado con un cosido artesanal. Un papel mate, que no da el brillo de los anteriores libros de la fotógrafa, y una evolución notable en las formas, aunque más moderada en el fondo. Sigue haciendo dialogar la forma humana, fundamentalmente femenina, habitualmente desnudos, con el paisaje. Pero cambia la forma en que los relaciona. Con frecuentes dobles exposiciones, alternando el color y el blanco y negro, imágenes menos precisas, pero igualmente sugerente, incluye un nuevo elemento; la abstracción. Bien sea procedente de esas dobles exposiciones, de reflejos, de los patrones de luz y materia de los objetos que fotografía, o de la deformación de una imagen originalmente figurativa. Y la dominancia de los tonos dorados, cálidos, cuando el color está presente. Instalada en California, ya no nos encontramos con los paisajes de su Brasil natal, o de las Landas francesas. Con frecuencia nos trasladamos a la aridez del desierto del sudoeste norteamericano, contrastando con la suavidad y delicadeza con la que suele tratar la figura femenina.

Una obra interesante, que exigirá varias pasadas hasta aprovecharla plenamente.

Exit 72 – Masculinidad/Masculinity

Estamos en una época que resulta confusa para muchas personas en lo que se refiere al discurso sobre el género y el sexo en la época que corre. La tradicional división binaria entre hombre y mujer, lo masculino y lo femenino, sobre los comportamientos y actitudes que se suponen a cada mitad de la especie humana se ha visto sacudida por el ímpetu con el que en las últimas décadas han surgido una diversidad de preferencias en la relación sexual e interpersonal, pero también en la diferencia entre el sexo biológico y el sexo sentido por la persona, la identidad de género y otros aspectos de la identidad personal, que han provocado que empecemos a tener consciencia de la fluidez en los conceptos de género y sexo, y el continuo que existe entre los dos extremos de la mentalidad tradicional.

También es cierto que la mayor parte de los discursos y trabajos artísticos relacionados con estas cuestiones giran más alrededor de los atributos tradicionalmente considerados femeninos o como mucho en relación a formas e identidades de carácter más andrógino. Y falta una reflexión más profunda sobre la evolución del concepto de masculinidad. Los sectores más conservadores de las sociedades se aferran al concepto y valores de la masculinidad tradicional, como también lo hacen las derechas populistas y diversos autoritarismos y totalitarismos de todo signo. No hay tanta diferencia entre lo que propugnan las ultraderechas occidentales de lo que promueve el Partido Comunista Chino, que cada vez parecen dos caras de una misma cosa. Pero en otros sectores de la sociedad, se buscan nuevas formas para los hombres de manifestarse y de participar. No siempre con las ideas claras.

En este número de Exit se promueve una reflexión al respecto, apoyándonos en la fotografía. Con una peculiaridad; los autores seleccionados son en su mayoría, no en su totalidad, mujeres. Fotógrafas. A partir de ahí, tenemos un número que se fundamenta en el retrato de carácter psicológico, con una diversidad de enfoques y formas. También es un volumen denso, que exigirá varias pasadas para extraer todo su jugo.

[Libro de fotografía] Imaginando mundos

Fotografía

Cuando hace unos meses Uge Fuertes anunció que iniciaba una campaña de financiación colectiva para publicar su primer libro de fotografía, supo de inmediato que me iba a sumar a la campaña. Sin duda. Pero… no lo hice de inmediato. Cuando leí la información y vi el vídeo acompañante de la campaña de financiación, supe dos cosas, que se han confirmado ahora que tengo el libro entre mis manos desde el jueves por la tarde, y he dispuesto de varios ratos para ir hojeándolo y leyendo algunas de sus páginas:

Primera. Estaba seguro de que iba a ser un libro excelente, con buenas fotografías y excelentes reflexiones sobre la fotografía de naturaleza y la fotografía de paisaje en particular.

Segunda. No es el libro que hubiera preferido yo de los posibles firmados por Uge.

Me explicaré.

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Ayer por la tarde me di un amplio paseo por la huerta de las Fuentes y el soto de Cantalobos, porque había estado casi todo el día encerrado en casa; pero ni la tarde ni yo estuvimos muy inspirados… Alguna foto me traje, de todos modos.

Antes de nada, quién es Uge Fuertes Sanz. Lo conocí hace pocos años. Si va para tres años los que hace que soy socio de ASAFONA (Asociación de Fotógrafos de Naturaleza de Aragón),… pues algo menos. Lo conocí más directamente la primera vez que acompañé a un grupo de compañeros aficionados a la fotografía a fotografiar la flor del azafrán a Monreal del Campo en la provincia de Teruel. Nos hizo de guía y anfitrión, con una generosidad que pronto descubres es innata en la persona. Él está radicado en este pueblo de la zona mesetaria del sur de Aragón, una comarca de austera belleza, pero bella sin duda. Y allí ejerce como agente de protección de la naturaleza y fotógrafo. Como fotógrafo, ha recibido ya algún que otro galardón en importantes concursos de naturaleza de nivel internacional.

En mi opinión, su estilo es más diverso de lo que el reconoce en sus intervenciones. Sus fotografías se orientan sobre todo hacia la estética y la poesía que nos ofrece la naturaleza, más que a la precisión en la representación de la misma, que en ocasiones se encuentra en otros fotógrafos de naturaleza. Muchas de sus obras tienen una cualidad pictórica. Pero según el sujeto que se le presente, puede ser minimalista, puede recordarnos a los impresionistas, o puede mostrarse más expresionista, integrando con habilidad abigarradas composiciones con colores bien marcados. Yo lo prefiero cuando opta por la economía de medios en sus composiciones. Y me gusta especialmente el diálogo que mantiene con bosques y árboles. Véase un ejemplo. O dos.

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Vayamos al libro. El libro es un libro para fotógrafos. Además de una abundancia de imágenes fotográficas, creo que en la presentación mencionó una cifra que rondaba, arriba o abajo, las 250, no recuerdo exactamente, hay también una abundancia de textos en los que alterna sus pensamientos y filosofía sobre la fotografía con explicaciones técnicas útiles al fotógrafo de naturaleza. Las fotografía incluyen los datos técnicos de la toma. Por lo tanto, como digo, el libro tiene un público objetivo que es… otros fotógrafos. Principalmente de naturaleza.

Sin embargo, la obra de Uge tiene otras posibilidades, que son las que me gustaría tener. Quizá con menos número de imágenes, con mucho menos texto, y más centrado en conocer los porqués y los sentimientos de su trabajo fotográfico, podríamos estar ante un libro que no desmerecería en absoluto entre una colección de libros de fotografía considerada como una de las bellas artes. Un libro que, además, no interesaría sólo al fotógrafo, sino al aficionado a la naturaleza en general, al aficionado a la fotografía y las artes, e incluso a una cierta parte del público general con sensibilidad estética.

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Por ejemplo, la introducción de los datos técnicos de las tomas, que parece que hizo a petición de algunos de sus conocidos o amigos, me parece superflua. La fotografía de naturaleza no es compleja técnicamente; cualquiera que se haya preocupado de aprender las bases de la fotografía lo puede deducir. El gran mérito es estar allí, en el momento adecuado, sufriendo las inclemencias del tiempo, y encima tener la visión y la mirada para captar el instante decisivo de ese lugar. Eso es lo realmente difícil y meritorio. Y en eso Uge hace méritos para dar y vender. Y luego, entre todas las fotos que hay, se me ocurren varias historias que se pueden contar visualmente. La evolución del fotógrafo como tal; los cambios a lo largo de las estaciones, que a su vez habla de la unión entre la persona y la naturaleza; las distintas relaciones establecidas con los distintos elementos, árboles, animales, paisaje global,…

En fin,… que estamos ante un libro excelente, pero yo, que soy un rarito lo hubiera preferido de otra forma. Qué le vamos a hacer, soy así…

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[Recomendación fotográfica] Araki, una historia de amor

Fotografía

Ayer estuvimos en Madrid. En plural, además de mí mismo, doce compañeros o apegados de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, que viajamos más o menos juntos para pasar el día visitando algunas de las exposiciones de la edición de este año de PhotoEspaña. Un éxito comparado. El año pasado éramos seis aficionados, este año trece. Imaginaba que hoy iba a estar escribiendo mis impresiones sobre lo que visitamos y contemplamos. Pero no tengo las ideas claras todavía. Las exposiciones que hemos visitado este año precisa un cierto tiempo de digestión. Por lo menos algunas. Cosas de dejar “carta blanca” a una fotógrafa de las que se pueden denominar conceptuales para comisariar o impulsar unas cuantas de las exposiciones de la sección oficial.

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Las fotos acompañantes forman parte de los momentos del día de ayer durante nuestras visitas a las exposiciones de PhotoEspaña.

El caso es que la última etapa del día para algunos, para quienes volvimos en el tren de las 20:30 de la tarde, fue una visita a la tienda, librería, galería y cafetería de La Fábrica. Que además es una de los organizadores e impulsores del festival. Pero es un sitio peligroso, muy peligroso. Porque te lo comprarías todo. Especialmente, los libros.

Y en estas estábamos, hojeando los libros de fotografía en el sótano del establecimiento, cuando ante mí apareció el estante dedicado a fotolibros nipones. Advertía que eran libros raros, algunos nuevos, algunos usados, potencialmente con algún desperfecto, en japonés muchos de ellos, potencialmente encuadernados para ser hojeados en sentido inverso al que estamos acostumbrados. Eso los hacía todavía más atractivos. Después de echar un vistazo a algunos, encontré uno acomodado discretamente en una de las estanterías. No muy grande, de tapas oscuras, allí estaba el Yoko, My Love (Waga ai, Yoko [わが愛、陽子]) de Nobuyoshi Araki (荒木 経惟), también conocido simplemente como Arākī (アラーキー).

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Como le faltan las guardas, por eso estaba tan discreto, costaba una fracción de lo que se puede ver por ahí en la web. Pero aun así una cantidad que me obligó a pensarmelo un rato. Pero al final se vino conmigo a Zaragoza. Pero vamos a ver por qué me interesó enseguida este libro.

Con su aspecto de diablillo, el septuagenario fotógrafo tokiota es uno de los fotógrafos más conocidos y reconocidos del País del Sol Naciente. Su obra es muy extensa y es excepcionalmente prolífico. Se afirma que ha publicado más de 500 libros. Sus temas circulan con frecuencia alrededor de la vida, el sexo y la muerte. Su libros sobre la vida sexual del Tokio más underground, así como sus frecuentes desnudos, algunos muy explícitos, el shibari y otros elementos eróticos, e incluso pornográficos, han provocado el rechazo y las protestas de grupos feministas que lo acusan de explotación del cuerpo de la mujer y de sus modelos. Por lo tanto, desde hace unos años su obra se ha visto envuelta en la polémica, aunque no han faltado destacadas voces femeninas que le han defendido y se han puesto de su lado.

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Para mí, su obra, tan extensa, tiene de todo, cosas positivas y otras menos. Tengo varios libros con su obra, de los cuales, uno publicado en 2005, Self, Life, Death, por Phaidon considero que es uno de los más representativos de lo mejor de su obra y de sus temas. Pero las obras que siempre me han llamado la atención son aquellas que están dedicadas a su mujer, la ensayista Yōko Aoki (青木陽子), a quien conoció en 1968 y con quien contrajo matrimonio en 1971. Una de sus obras más conocidas fue la que publicó poco después de esta fecha, Sentimental Journey (Senchimentaru na Tabi [センチメンタルな旅]), donde reflejaba las vivencias de la luna de miel. Tengo una versión electrónica de esta obra… aunque no es lo mismo que poder disponer de una en papel, difíciles y caras de conseguir. En 1974, publicó el Yoko, My Love que me compré el sábado en Madrid.

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En 1990, Yōko Aoki moría como consecuencia de un cáncer de ovario. La enfermedad y muerte de su esposa marcaron notablemente al fotógrafo y a su obra. La consecuencia más inmediata fue la publicación de una continuación, terminación, de las dos obras anteriores, con un Winter Journey que incluía fotografías tomadas durante el período de la enfermedad y el duelo de su esposa. Una obra muy potente, de referencia en lo que es la expresión de un artista sobre el amor y el duelo hacia su esposa. A mí, este conjunto de obras me impresiona mucho, y por eso lo he traído como recomendación a estas páginas. Y por eso me gasté un cierto dinero en un libro de segunda mano, que ni siquiera está completo. Pero no lo he comprado como inversión. Lo he comprado porque me gustan las historias de amor. Las de verdad.

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[Fotos] Álbum de fotografías de la Semana Santa en Roma

Fotografía, Viajes

Este sábado por la tarde pensaba dedicarlo a publicar algo relacionado con la técnica fotográfica en mis páginas dedicadas a la fotografía y otras artes visuales. Pero se me está echando la hora de salir de casa encima y no he tenido tiempo de prepararla conveniente. Así que simplemente deciros que he recibido esta mañana mi libro, álbum de fotografías, del viaje. Nada de especial. Un recuerdo. Aunque creo que está curioso. Incluso si no me acaban de convencer del todo algunas decisiones que tomé en la presentación de las fotos. En fin, lo he subido a Issuu, y os lo dejó puesto aquí.

Os dejo también las panorámicas formadas por varios archivos que he incluido. No muchas…

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Claustro de San Paolo fuori le Mura

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Visitantes de la basílica de Santa Maria in Cosmedin

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Puente Vittorio Emanuele II desde el puente Sant’Angelo