[Libro] Au prochaine arrêt – Hiro Arikawa

Literatura

Ya he decidido no desesperar. En mayo me empecé a bloquear en la lectura de forma muy intensa, como hace mucho tiempo. No consigo concentrarme. He leído alguna historieta… y he empezado cuatro libros, a priori muy interesantes, de los que no he conseguido pasar del primero o segundo capítulo. Yo, que he sido un lector constante, no intenso,… no de merendarme libros en un día o dos… más bien reposado, de dejar que se asimile lo que leo,… me he sentido, en cierto modo, desesperado. Pero bueno… me lo tomaré con calma y ya volverá mi capacidad de concentrarme en la lectura.

La estación principal de los ferrocarriles Hankyū se encuentra en el distrito de Umeda de Osaka, donde está también la estación “Osaka” de los JR (no la alta velocidad, que está en “Shin-Osaka”, ‘nueva Osaka’). No cogimos ningún tren de esta línea en nuestro último viaje a Japón. Aunque, por error, sí cogimos uno en 2014, en Kioto, cuando nos equivocamos de línea en la estación de Kyoto-Kawaramachi. Error que corregimos sin graves consecuencias.

Pero el año pasado, que ya me empezó a suceder este fenómeno, que achaqué a la epidemia, aunque ya no lo tengo claro, me desatasque en varias ocasiones gracias a novelitas no muy largas de autores japoneses. Especialmente en viajes. Así que para el reciente viaje que he hecho a Dinamarca, un viaje corto, pero que me ha sentado muy bien, pillé una recomendación que vi hace unas semanas en Pen ぺン Magazine. El libro, de la escritora Hiro Arikawa, se titula originalmente Hankyū Densa 阪急電車, haciendo referencia a los trenes de una de las líneas de la red de ferrocarriles privados Hankyū, que presta servicios en la connurbación Osaka-Kioto-Kobe, no ha sido traducida al castellano todavía, y la he leído en francés, donde recibe un título que se traduce como En la próxima parada.

La escritora parece ser conocida por escribir novelas ligeras, ranobe ラノベ, que sería una evolución del pulp propia del País del Sol Naciente. Pero no calificaría yo dentro de este género esta novela. Bajo el esquema de historia de vidas cruzadas, en las que distintos personajes se cruzan de forman más o menos casual en el espacio y en el tiempo, el relato sigue el viaje de un tren de la línea Imazu de los ferrocarriles Hankyū. Es una línea secundaria de la red, que une las estaciones de Imazu y Takarazuka. Pero está formada por dos tramos sin continuidad entre sí, uno entre Imazu y Nishinomiya-Kitaguchi, con sólo tres estaciones. Y en esta estación hay que cambiar al tramo entre Nishinomiya-Kitaguchi y Takarazuka. Si alguien ha leído la estupenda novela de Tanizaki, Las hermanas Makioka, totalmente recomendable, el hogar donde viven tres de las hermanas está en Ashiya, muy cerca de Nishinomiya y de esta línea ferroviaria, entre Osaka y Kobe.

Mejor dicho, no es la historia del viaje de un tren, sino de dos trenes. En la primer parte del libro, asistimos al trayecto del tramo norte entre Takarazuka y Nishinomiya-Kitaguchi (Nishi-Nord la llaman en el libro, arruinando parte de la gracia, porque tanto nishi 西 [oeste] como kita 北 [norte] son dos puntos cardinales), en época de buen tiempo; en la segunda parte, asistimos al trayecto inverso, unos seis meses después, tras el año nuevo. Y cada capítulo se titula con el nombre de la estación a la que llega el tren. Ocho estaciones. Y los personajes son los mismos, o muy similares, alguno nuevo hay en el trayecto de descenso, que no aparece en el de ascenso al principio del libro. Las historias individuales tienen un tono romántico. Parejas que se forman, parejas que se deshacen, adolescentes conformando su futuro, amas de casa que no tienen claro cómo y con quien relacionarse a sus cuarentaytantos. Una abuela, algo excéntrica, yendo y viniendo con su nieta, y repartiendo sabiduría práctica a los más jóvenes.

El libro lo leí en los dos trayectos de avión entre Madrid y Copenhague y regreso. Un poco mimetizando el espíritu del libro. Son tres horas cada trayecto de avión, para contar lo que pasa en los 7,7 km de recorrido del tren. El libro tiene buen rollo, es optimista y te pone de buen humor. Pero tras su apariencia ligera, no deja de tener suficiente profundidad como para estar lejos de esas “novelas ligeras” de las que hablaba antes; bastante más profundidad, expresando una cierta filosofía personal a la hora de afrontar la vida y sus problemas. Y el mismo tiempo, un libro de viajes que, por mucho que sea el de un tren de cercanías, tiene un calado que no envidia a los libros sobre el Transiberiano, el Orient-Express, u otros trenes míticos que en la literatura han sido. A mí me gustó muchos y me parece muy recomendable. Lo único… que hay que saber francés o japonés para leerlo. En castellano no está. En inglés, creo que tampoco. He visto que hay una película del año 2011 que adapta el libro al cine. Igual la busco.

[Música] Pon un instrumento, al menos, en tu vida

Música

En casa, durante mi infancia, había una armónica. Que se estropeó. No sé de donde vino. Mis padres no la usaron nunca. Quizá de mi abuelo materno. Era grandota. Hohner. Todas las armónicas eran Hohner en aquel entonces, o así me lo parecía. Era de las llamadas armónicas de trémolo, que eran las que más se veían en aquel entonces en mi entorno. El caso es que, siendo niño todavía, empecé a jugar con ella… y se estropeó. Luego, en la adolescencia, me compré otra armónica, Hohner, claro, modelo “Preciosa”, también de trémolo, con la que me entretenía “sacando” melodías. Aunque su limitación a la escala de Do Mayor y a tres escalas de las que sólo una, la central, estaba completa, hacía que se notarán más todavía mis propias y muchas limitaciones.

A los 10 años tuve mi primer instrumento musical. Una flauta dulce, soprano, afinada en Do. También Hohner, de plástico. Como todos los niños de la clase teníamos una para la clase de música, era una flauta de “clase media”. La clase alta eran las Hohner con embocadura de plástico y cuerpo de madera. La clase media eran las Hohner de plástico. La clase baja, eran unas armónicas baratuchas de plástico, de una marca que no recuerdo. Como no se me daba mal, yo era de los que tocaban las segundas voces en las canciones que aprendíamos. Pero una vez que terminó el curso, 5º de EGB, avancé poco más. Aunque durante muchos años la sacaba de vez en cuando e intentaba reproducir alguna melodía. Pero sin una guía adecuada que mejorara mi técnica, nunca pude avanzar mucho. Me costaba mucho hacer sonar de forma adecuada las notas de la segunda octava de las dos que permitía el instrumento.

En aquel 5º de EGB, como aquello de la música me llamaba la atención, en casa aceptaron comprarme una guitarra y apuntarme a la rondalla del colegio. Y así tuve mi guitarra, una clásica con cuerdas de nailon. Estuve en la rondalla hasta 8º de EGB. Y luego, la usé mucho tiempo durante mis tiempos de animador de tiempo libre para acompañar las canciones en las excursiones, las acampados, los campamentos de verano y esas cosas. A mí, cuando tenía 12 o 13 años, me hubiera gustado ira al conservatorio o a una academia para aprenderla de verdad. Pero nunca hubo posibilidades. Fundamentalmente económicas. Y me quedé con las ganas. No pasé de usarla como acompañamiento. Aprendí los principales acordes con cuerdas al aire, y también usé unos cuantos con cejilla de dedo, pero no fui más allá. La conservé durante tiempo y durante años tras aquella etapa la sacaba y trasteaba un rato. Pero nunca me puse en serio a progresar más. Tanto la guitarra como la flauta dulce ya están en posesión de mi sobrino. La armónica “Preciosa” de Hohner seguirá por casa. La caja lo está. Pero vacía. A saber en qué rincón de la casa estará. Algún día aparecerá. Donde menos me lo espere.

Hace unas semanas escuchaba a una buena amiga sus primeros y entusiastas intentos por obtener melodías de un piano. De los electrónicos. Pero un piano. Edad similar a la mía. Y ha comenzado recientemente. El caso es que llevaba un tiempo con un runrún en la cabeza… que se manifestaba en que con frecuencia veía, y veo, vídeos sobre música, diversos, en Youtube. Y por supuesto, no pocos de ellos, de guitarra. Pero también de otras cosas. El caso es que esto me dio un empujón y empecé a considerar la posibilidad de volver a tener un instrumento en casa, y dedicarle tiempo a hacerlo bien. O al menos, lo mejor posible.

Estoy vago para una serie de cosas. Y una guitarra, en sus tamaños habituales, clásica o acústica, no deja de ser un talabarte, que puede dar pereza cuando estás relajado en casa sacar, afinar y ponerte a practicar. Lo cierto es que hay empecé un proceso muy curioso. Empecé a mirar ukeleles. Al fin y al cabo,… dejando de lado que el sonido es distinto al de la guitarra por el pequeño tamaño de su caja, no deja de ser un guitarra requinto con solo cuatro cuerdas, de la prima a la cuarta. Pero he dicho “requinto”, que es el nombre que se suele dar a instrumentos similares a la guitarra, más pequeños, y con una afinación equivalente a si en la guitarra colocáramos una cejilla en el quinto traste. Así, la prima, en lugar de ser un Mi natural, es un La. Y la cuarta, en lugar de un Re, es un Sol. Hay algún otro detalle, que por ahora ignoraré. Las posiciones de los dedos para los acordes son similares, descontando que no hay que usar dedos para una quinta y una sexta cuerdas inexistentes. Con cuerdas de nailon… que siempre son menos dolorosas que las metálicas, la cosa no podía ser muy compleja. Y empecé a mirar. Por cierto, al ukelele se le atribuye un origen hawaiano. Pero a aquellas islas lo llevaron los portugueses. Porque en la península ibérica siempre ha habido instrumentos similares. En Aragón, sin ir más lejos, las rondallas de jota podían llevar, además de guitarras, laúdes y bandurrias, algún guitarrico, de cuatro o cinco cuerdas, que es algo muy muy muy semejante a un ukelele.

Ya casi estaba convencido en comprar un ukelele tenor, que son los más grandes con la afinación que he mencionado, cuando descubrí que había alguno fabricantes de guitarra que fabrican lo que llaman “guitaleles”. Y estas sí que no dejan de ser requintos de seis cuerdas con una caja del tamaño de un ukelele tenor o barítono. Con cuerdas de nailon. Y eso me convenció más. Supe que una tienda en Zaragoza las vendía y fui a ver si tenía algún ejemplar. Y tenían… y estuve un rato trasteando. A pesar de los años, me acordaba más de lo que pensaba, aunque no estuviera entrenado para pisar correctamente las cuerdas y sacar el mejor sonido. La gente de la tienda me recomendó que mirará en casa en su página web más opciones, y así lo hice. Y entonces descubrí que vendían una guitarra de viaje, la SX TG1, que con un cuerpo algo mayor que el “guitalele”, y con un mástil más largo, se afinaba y tocaba como una guitarra de toda la vida. Eso sí, acústica, con cuerdas de metal. A las que aún estoy menos acostumbrado. Pero con un precio razonable, más cara que las otras opciones que había contemplado, eso sí, parecía algo que me podría convenir. Comprobé por la red de redes que el instrumento era serio, y me decidí. Y ya me he puesto a “reaprender” a tocar la guitarra. Ya digo que me acuerdo más de lo que pensaba. Pero me cuesta usar las cuerdas de metal y un mástil más estrecho y con menos espacio para mis dedos que las guitarras clásicas. Pero poco a poco.

Y ya puestos, he vuelto a comprar una armónica, una Suzuki Hammond, muy majeta, una armónica de blues, afinada en Do como la que ya tenía, pero que al contrario que aquella permite forzar las notas y conseguir semitonos entre ella a pesar de no ser cromática sino diatónica. Eso sí… tendré que practicar también bastante para sacarle jugo. Poco a poco, como decía. He vuelto a introducir la música en mi hogar,… y espero disfrutar con ello. Por cierto que hay muchas ayudas en internet para un autoaprendizaje, como esta (de pago) y esta (gratis) para guitarra. Y otras para armónica, que todavía no he analizado.

[Arte y cultura] Exposiciones en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Lonja

Arte, Cultura

Hacía un tiempo que no quedábamos para ir de exposiciones. Supongo que ya es un tópico decir que hay cosas que han cambiado con la pandemia de covid-19. Rutinas que ya no son rutina. Gentes con las que ya no quedas con tanta frecuencia. Lugares a los que ir… ya no es lo mismo. Pero supongo que tenemos cierta “obligación” de ir retomando ciertas normalidades. De verdad, no como dicen los políticos.

Sin madrugar en exceso, pero sin perezas, para encontrar las salas de exposición tranquilas, ayer domingo nos fuimos a visitar tres exposiciones. Dos de ellas en el Centro de Historias de Zaragoza CHZ y otra en la Lonja. Vamos con ellas.

Enmarcada en la II Muestra Internacional de Arte Contemporáneo realizado por mujeres, organizada entre la Plataforma de Mujeres en el Arte Contemporáneo PMAC y el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, tenemos la exposición Tierra Sujero Político en el CHZ. Es una exposición colectiva de autoras contemporáneas comprometidas con la tierra, el paisaje y el medio ambiente. Es una exposición sencilla, aunque bien estructurada, en la que se echa de menos una mayor profundización en los conceptos que quieren transmitir las artistas, uno de los problemas que tienen las exposiciones colectivas, con muestras limitadas de las obras de cada autor, autoras en este caso. Pero tiene algunas obras con conceptos interesantes.

Más popular de cada al gran público es la exposición (in)VISIBLE, en la que se utiliza la evolución de la ropa interior femenina desde el siglo XIX hasta nuestros días como metáfora del camino que ha tenido que recorrer, y sigue recorriendo, la mujer hacia la visibilidad social. Está bien, es una exposición más “tactil”, más material, y sobre un sujeto al alcance de la mayoría del público. También por ello corre el riesgo de caer en la anécdota o en lo superficial. A pesar de que tiene cierta extensión, creo que hay dimensiones del tema que no se tratan con la suficiente profundidad. Pero es muy entretenida.

Cambiando de centro de exposiciones, nos vamos del CHZ en la plaza de San Agustín (que nadie intente entrar desde el parque Bruil, no se puede), y callejeando por el casco histórico de la ciudad nos llegamos a la Lonja en la plaza del Pilar para visitar la exposición retrospectiva dedicada a Ricardo Calero, Espacios del sentir. El veterano artista nacido en algún lugar de la provincia de Jaén, pero que lleva buena parte de su vida en Zaragoza, es definido en algunos lugares como escultor. Sin embargo es un artista que no duda en utilizar una variada panoplia de técnicas, en las que podemos incluir también dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y vídeos para reflexionar sobre el mundo y el lugar del ser humano en el mundo. Los temas, en una retrospectiva, amplia en el tiempo, son variados, pero hay espacio para situarlos. Eso sí, si queremos empaparnos mejor de las obras, no bastará la visita que hicimos nosotros, relativamente limitada en el tiempo, y eso que no nos apresuramos mucho, sino que convendrá dedicar tiempo. E incluso hacer varias visitas; al cabo, la visita es gratuita.

[Libro] Las célticas – Hugo Pratt

Literatura

Tardé en entrar en las historias, el estilo y los personajes de las aventuras de Corto Maltés, uno de los más celebrados personajes del mundo de la historieta, creado por el italiano Hugo Pratt. Pero cuando por fin lo hice, fue con todas sus consecuencias, a fondo. Un aventurero cuya visión de la vida está basada en el escepticismo hacia las afirmaciones de nacionalidad, ideología y religión, promoviendo la tolerancia hacia las personas, no importa cual sea su pasado o su probable o improbable futuro, cada vez resuena más y mejor en mi cabeza, especialmente con la deriva que lleva el mundo. Una deriva al final de la cual lo único que veo son peligrosas escolleras. Permitidme las metáforas marineras en honor al intrépido marinero.

Aunque muy anterior a la llegada de la cultura celta a las islas Británicas, Stonehenge se ha asociado con frecuencia al mundo mágico y mitologías de la Britania celta. Y una de las aventuras de Corto Maltés en “Las célticas” comienza entre los menhires del famoso monumento megalítico.

Aun así, voy leyendo las aventuras del hijo de un marinero de Cornualles y una gitana sevillana, aunque por su apelativo La niña de Gibraltar haya quien la naturalice en la colonia británica, con cierta parsimonia. Una al año o cada dos años. Con este volumen es el quinto de los libros del marinero que leo. Tengo algún otro pendiente… no sé cuando. El caso es que a pesar de tener ese otro pendiente, caminaba hace pocos días entre las estanterías de una librería, que no es mi habitual, y vi el volumen y lo compré. Y me alegro… porque ha entrado directamente entre mis preferidos de los que he leído hasta ahora (para saber los anteriores ver 1, 2, 3, y 4).

Este volumen son seis historias cortas que transcurren entre 1917 y 1918, con Europa asolada por los estragos de la Gran Guerra, contra la sinrazón de la cual el volumen es un potente alegato pacifista. Dos de ellas transcurren en la laguna de Venecia o en sus proximidades, lo cual ya basta para que me predispongan a su favor, y son escaramuzas aventureras, tras la batalla de Caporetto. Otra, que transcurre en el Dublín de la represión posterior al levantamiento de Pascua del 1916, es la más dramática, en la que Corto se pone de parte de los rebeldes del Sinn Fein. La cuarta es un delicioso sueño con personajes extraídos de las sagas artúricas y de la noche de verano de Shakespeare, en la cual se hace un paralelismo entre las invasiones sajonas de la britania celtorromana con las agresiones del Imperio alemán a la Gran Bretaña. La quinta nos lleva a conocer las últimas horas de Von Richthoffen, el barón Rojo, antes de ser abatido por una bala cuyo origen sigue en disputa, aunque Pratt nos ofrece una explicación. La sexta nos lleva a las tierras del Flandes marítimo francés, en las fases finales de la Gran Guerra, Corto resuelve el misterioso intento de asesinato de un oficial de un oficial francés por un oficial de la RAF británica, siendo los dos hombres de honor.

Así pues, mezcla de aventura, reflexión antibélica, ensueño fantástico y repaso de historia, es un libro que debería hacer las absolutas delicias de cualquier aficionado al género, y que deberían también probar los menos aficionados a la historieta, pero amantes de la buena ficción. Totalmente recomendable.

[Libro] Mi madre – Inoue Yasushi

Literatura

Me hubiera gustado escribir esta entrada el viernes, aunque sabía que iba a ser difícil encontrar el momento. Pero tenía la sensación de que el sábado iba a ser más difícil todavía. Y efectivamente, así ha sido. Por lo tanto, ha llegado el domingo… y la casa sin barrer. El caso es que en este primer domingo de mayo, en España se celebra el día de la madre. La mía murió hace ya muchos años, así que es una celebración con poca presencia en mi vida. Pero la cuestión es que, como ya se puede ver por el título, el tema de este libro de Inoue Yasushi (apellido, Inoue) viene al pelo. Es de lo más apropiado.

Hoy exploro visualmente las edades de la vida mientras recorremos o nos movemos entre los templos y santuarios de la antigua ciudad de Kioto.

No había leído nada de Inoue hasta ahora. Escritor y periodista, muy respetado en su país, considerado uno de los mejores escritores japoneses del siglo XX, quizá el hecho de que muriera en 1991, antes de que la literatura nipona fuese encontrando un número importante de adeptos en nuestro país ha hecho que de su abundante obra, no haya mucha disponible hoy en día. Y la mitad no está en formato electrónico.

La novela que traigo hoy no es una novela al uso. Es más bien una colección de tres relatos autobiográficos, que debemos situar en los años 60 y principios de los 70 del siglo XX, en los que el escritor narra las circunstancias que rodean la ancianidad de su madre, una mujer enérgica que a la muerte de su esposo, con 75 años, empieza a manifestar síntomas de deterioro cognitivo, que desembocarán en una demencia. Por lo tanto, los cuatro hijos de la mujer deberán intervenir en sus cuidados. Unas más, otros menos, pero todos intervienen. En Tokio, en el pueblo de Izu de donde es originaria la familia, en la casa de vacaciones en las montañas… La mujer, que tenía un buen estado de salud de base, vivió con su demencia durante 15 años.

En estos tres relatos, Inoue nos traslada su capacidad de observación y reflexión ante lo que le va sucediendo a su madre, dirigiendo la mirada del lector especialmente hacia el proceso de olvido que acontece a su madre, desde lo más reciente a lo más antiguo en su vida. De cómo los distintos miembros de su familia, empezando por el marido fallecido, hasta sus hijos, van desapareciendo de su memoria y quedando como extraños, mientras se agarran a su mente recuerdos profundos de su infancia y su adolescencia. En una vida azarosa, de una joven destinada a una vida confortable, que se casa con un médico que opta por servir en el ejército, lo que lleva a la familia de un lugar a otro de Japón en una época de conflictos históricos, para quedar sumidos en una relativa pobreza tras la guerra mundial.

Sinceramente, es uno de los relatos sobre la vejez y sobre el olvido, como una de las partes esenciales de la demencia, que más me han impresionado y conmovido. Veo condicionada mi visión de la enfermedad degenerativa por mi propia profesión, médico, lo que me dota de una estructura mental que me permite racionalizar, quizá en exceso, el proceso de la enfermedad. Introducirme en la visión de alguien, culto y observador, pero lego en materias médicas, me permite comprender mejor la visión de la mayor parte de las personas ante estos largos, y con frecuencia penosos, finales de la vida de una persona. Muy muy muy recomendable.

[Libro de fotografía/Recomendaciones fotográficas] Ogawa Yasuhiro y algo más

Arte, Fotografía

Al igual que las semana pasadas, la entrada de hoy era para comentar mi última llegada a mi biblioteca de libros de fotografía. Pero incluiré también algunas recomendaciones que me parecen apropiadas.

También he de decir que las fotografías acompañantes son de mi participación en la #fp4party de este año, a la que he dedicado una segunda entrada, “fiesta” de la fotografía con película negativa en blanco y negro, cuya naturaleza ya os expliqué hace unos días. Los aspectos técnicos de las fotos de hoy los podéis encontrar en # FP4Party Edición 2021 – Leica M6.

Ya hice un breve comentario el domingo pasado del fotógrafo japonés Yasuhiro Ogawa, fotógrafo viajero que ha recorrido amplias regiones de Asia y otras partes del mundo. Tanto me gustaron las fotografías que vi de él en Photography of China, que decidí encargar el libro The Dreaming. Como el mismo explica, la idea le vino cuando cumplió los 50 años, y decidió revisar su colección de negativos en blanco y negro de sus viajes. Fundamentalmente, Asia oriental, Sudeste asiático y alguna otra parte del mundo como Centroamérica o Sudamérica. El resultado es un libro no muy extenso, ligero, muy manejable, agradable de hojear, que como su título indica nos traslada al viaje como un concepto de ensoñación. Etéreo. Apenas material. Paisajes y personas de los lugares que visita o con quienes se encuentra, despojados de los elementos que los perturban. Sobrios. Muchas veces jugando con las sombras, como le hubiera gustado a Tanizaki. O con las inclemencias del tiempo. Lo cierto es que desde que lo recibí a principio de semana, todos los días lo hojeo una ratito, y cada vez me gusta más. Y despierta, todavía más, en mí, el deseo de viajar. ¿Cuándo lo podremos satisfacer?

Como también lo ha hecho el artículo de Pen Magazine, en el que vemos algunas de las fotografías que la fotógrafa Nora Rupp realizó en su peregrinaje por los 88 templos budistas de las isla de Shikoku, la más pequeña y menos conocida de las cuatro principales del archipiélago japonés. Aunque para quienes hemos leído el Kafka en la orilla de Murakami no será familiar. Son fotografías directas. Tomadas sobre la marcha, sin buscar necesariamente el momento adecuado, la luz adecuada,… donde encuentra lo interesante, especialmente a los peregrinos, fácilmente distinguibles por su atuendo, ahí hace la foto. Lo que resulta en una fotografía sin tapujos, directa. Y por ello, nos aparece más sincera. Y a pesar de todo, bella. Hizo un librito de la peregrinación, Henro, pero no lo encuentro. Previamente hizo algo similar, aunque no me resuena lo mismo, con el Camino de Santiago.

Finalmente, Elizabeth Avedon dedica una de sus entradas a las fotografías de Tokio de Sean Perry. Tokio es una ciudad que me atrae constantemente, aunque luego, en los dos viajes en los que he parado allí unos días, no me resulte especialmente acogedora. Me abruma un tanto. Sólo algunos rincones de la ciudad me resultan realmente acogedores. Las fotografías de Perry, aunque bellas, no dejan de representar esa ciudad enorme, poco acogedora, de edificios enormes y casi amenazantes. Y sin embargo, lo que daría en estos momentos por volver a Tokio una tercera vez. Con el tiempo.

[Libro] Invierno (Cuarteto estacional 2) – Ali Smith

Literatura

En el día del libro, lo lógico parece comentar un libro. Uno de los últimos que he leído. Porque en esta semana he acumulado tres. No es que mi ritmo de lectura se haya incrementado mucho… ha sido una curiosa confluencia de circunstancias. El caso es que este que traigo hoy a estas páginas es la segunda entrega de la autora británica Ali Smith, en lo que se denomina su Cuarteto estacional. El primero libro de este cuarteto lo leí no hace mucho y me gustó mucho, así que no dudé en apuntarme a leer el segundo. En el original inglés ya se han publicado las cuatro estaciones. He visto que en catalán ya han publicado la primavera. Pero en castellano parece que todavía tendremos que esperar para los dos siguientes.

Lógiamente, Cornualles, lugar que visité ya hace quince años, así… a lo tonto modorro.

Al igual que el primer libro, la historia está configurada alrededor de las peripecias de una familia de hoy en día, en el Reino Unido de hoy en día, con los problemas que en la televisión salen todos los días de fondo. Art es un joven, escritor/periodista/naturalista, que tiene problemas de relación con su novia, con la que está a punto de cortar, si es que eso es algo que no ha sucedido ya. Por ello, contrata por mil libras a una chica, Lux, para que se haga pasar por Charlotte y le acompañe a pasar las navidades a casa de su madre en una población de Cornualles. Aunque Lux es una chica, canadiense, muy especial, que va por libre, y que hará de las vacaciones algo inesperado. Especialmente, cuando aparezca Iris, la hermana rebelde de la madre de Art. Si su madre es conservadora, dedicada profesionalmente al mundo de los negocios, Iris es progresista y ha dedicado su vida a las causas más diversas, como la antinuclear, la antifascista, la ecologista, etcétera. Y luego están los secretos familiares que también habrán de aflorar, catalizados por la presencia de Lux.

Aunque por causas que no vienen al caso, no le he podido dedicar la misma continuidad y atención en la lectura que a la primera novela del cuarteto, las virtudes presentes en el aquel están también en este. Quizá el personaje central de aquel, una joven en lugar de un joven, tenía más carisma y presencia que el muermote de Art… pero ahí está el personaje de Lux, para apropiadamente arrojar luz sobre esta familia de personas que viven relativamente extrañadas entre sí, pero que se quieren a pesar de todo. Con los fríos del invierno incluidos, la novela transmite la calidez de los sentimientos y una cierta mirada de esperanza a pesar de que en la sociedad que nos rodea parece que muchas cosas y valores se derrumban. Confiemos.

[Libro de fotografía/Recomendaciones fotográficas] Richard Misrach y algo más

Arte, Fotografía

Básicamente, la entrada de hoy era para comentar mi última llegada a mi biblioteca de libros de fotografía. Pero incluiré también algunas recomendaciones que me parecen apropiadas.

El libro On Landscape and Meaning del fotógrafo californiano Richard Misrach es el sexto de la serie The Photography Workshop de la editorial Aperture. Tengo los seis libros, y son de mis favoritos. En el mundo de la fotografía o cualquier otro mundo del saber y de las artes. Porque aúnan dos grandes propiedades; son una oportunidad para contemplar grandísimas fotografías y por que son una oportunidad para aprender de los grandes fotógrafos que las han realizado. Y que las más de las veces lo hacen con sinceridad, humildad y calma. Y el libro de Misrach se ha convertido casi de inmediato en mi favorito, quizá disputándose el título con el de Todd Hido. Probablemente porque hablan del paisaje. Pero no el paisaje de moda, llamativo, saturado, espectacular y al mismo tiempo repetitivo, que se puede ver en las redes sociales más diversas. Sino el del paisaje auténtico. Con significado como dice el título del libro. A veces bello. A veces no. A veces bello en su ausencia de belleza. Alterado por el ser humano las más de las veces. Y que no huye del entorno urbano, que también es paisaje. Un libro de fotografía que es un gozo, no sólo para ver, sino también para leer.

Mi particular visión del paisaje… en parte inspirada por fotógrafos como Misrach. De este rollo de película negativa en color, ya os hablaré dentro de unos días. Que no me da la vida para ir tan deprisa.

Quienes lean de vez en cuando estas entradas sobre libros o recomendaciones fotográficas, observaran que poco a poco sitios en internet dedicados a la fotografía y culturas asiáticas se abren paso con frecuencia en ellas. Entre ellas Photography of China, sobre la fotografía en China, aunque todo indica que el sitio se edita y publica desde Francia. Con autores chinos y de otros lugares del mundo que se interesan por la actualidad y cultura chinas. Sospecho que un sitio así no siempre tendría el beneplácito de las autoridades chinas… por aquello de la censura y tal que tienen como costumbre las dictaduras.

Y así, en los últimos días me he fijado en un artículo sobre el fotógrafo Luo Dan que usa la antigua técnica del colodión húmedo para retratar a los miembros de minorías en la inmensidad china, otorgando a sus imágenes un aire atemporal. Y también en otro artículo, esta vez sobre el fotógrafo japonés Yasuhiro Ogawa, fotógrafo viajero que ha recorrido amplias regiones de Asia y otras partes del mundo, cuya obra se exhibe actualmente en Hong Kong. Tanto me interesó el contenido de sus fotografías que he encargado el libro. Cuando llegue os cuento.

Mucho más reciente es mi adicción a Pen Magazine, una revista con su versión en línea que nos llega desde Tokio, y que abarca muchos más ámbitos culturales y artísticos además de la fotografía. Estos días atrás me han interesado dos artículos sobre fotógrafos. El primero, dedicado a Momo Okabe, que refleja las identidades sexuales alternativas a la visión binaria tradicional, con una colorida y potente puesta en escena, para una artista que se define a sí misma como asexual, al mismo tiempo que madre. El segundo, dedicada a Masaki Yamamoto, que ha documentado la vida de una familia de siete miembros que durante 18 años ha vivido en un minúsculo apartamento de una sola habitación.

Este sitio también me inspiró la compra de un libro, aunque no de fotografía. Hubiera preferido que estuviera en papel, pero sólo se puede comprar como libro electrónico, y es Harunobu Suzuki’s 100 Beauties, escena de la vida cotidiana, especialmente femenina, en el Japón del siglo XVIII, grabadas según la técnica, que tanto me gusta, del ukiyo-e. Como el título del libro indica, del pintor Harunobu Suzuki, claro. Para contemplar y hojear en el iPad o en el ordenador de sobremesa.

Como veis… al final todo acaba en los libros.

[Libro] Puerto estelar – George R. R. Martin, Raya Golden

Literatura

Hacía ya un tiempo que no leía una historieta. O novela gráfica, que me parece que es así como viene denominada la de hoy. El caso es que estos días atrás estaba atascado en mi lectura… han pasado muchas cosas y mi cabeza no me da para centrarme. Así que el jueves, que entré un momento a comprar un par de rollos de película en un comercio de la ciudad, vi este libro y me llamó la atención. En un principio, no iba a comprar. Pero mientras recorría el comercio, le iba dando vueltas al asunto, volví a pasar por el expositor… y cogí un ejemplar.

Esta novela gráfica está basada en el guion para un piloto de una serie que nunca se llegó a grabar, escrito por el “tronado” George R. R. Martin y adaptado e ilustrado por Raya Golden. Escrito en 1994, nada más y nada menos. En algún lugar lo han definido como una mezcla de Law & Order y Men in Black. No sé. Puede que tenga semejanzas con las dos. Nunca he visto la primera… hay tantas series de policías, que… La novela gráfica homenajea al mismo que satiriza una de ellas, muy popular. Y la verdad es que la segunda, mientras la leía, no me ha venido a la mente. En MIB, la base de la historia es que la presencia de alienígenas en la Tierra, así como la existencia de los MIB, es secreta. Pero en la historia que nos ocupa hoy, la esencia es que la llegada de los extraterrestres a la Tierra es un hecho público y manifiesto, y circulan entre nosotros. Al menos en las ciudades con las tres puertos estelares que hay en el planeta.

En algún momento de nuestra historia, no muy lejano en el tiempo, los extraterrestres, que nos llevan estudiando durante décadas, aterrizan en tres lugares distintos del mundo. La primera nave, en Singapur, durante la final del Campeonato de Fútbol de la ASEAN. La segunda, en Copenhague, durante el derbi futbolero entre el FC København y el Brøndby IF. La tercera, en Chicago, durante la Super Bowl. Y admitieron a los humanos como la especie 315 de la Armonía de los Mundos (notar estas ¿irónicas, paródicas, homenajeadas? referencias, 1 y 2). De inmediato se construyeron los puertos estelares de Singapur y Copenhague. Pero el de Chicago se retrasó… y las cosas no han sido tan sencillas como se esperaba. Estas son las aventuras de la comisaría de policía del distrito donde se encuentra el puerto estelar… y son muy muy divertidas.

Sinceramente, me lo he pasado pipa. Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con algo así. En realidad, a mí me parece una space opera, una aventura espacial, pero en la que no salimos de Chicago. Como si una película de Star Wars transcurriese toda ella en una desmadrada Mos Eisley. Incluida la taberna y su espaciopuerto. La aventura tiene ritmo, tiene argumento, tiene unos personajes con lo que empatizas, que te caen simpáticos y te importan, y está bien escrita y dibujada. Te da pena si tienes que dejar de leer, te ríes con frecuencia, y cuando terminas te preguntas cuándo vas a saber qué pasa después. No tengo ni idea si va a haber un después. Pero si lo hay, me apunto.

[Libro] Hija única – Seo Mi-ae

Literatura

Encontré una referencia a este policiaco, o thriller, psicológico, sin duda, porque la protagonista es una psicóloga criminal, en una página que me merece bastante respecto, dentro de lo que es internet, donde es difícil encontrar buenas páginas de referencia que te orienten a la hora de escoger tus próximas lecturas o visitas a la sala de cine. El caso es que la reseña era bastante positiva para esta novela de Seo Mi-ae, que si mis referencias no me fallan es escritora. El problema de los nombres asiáticos… es que me cuesta mucho identificar el sexo de sus poseedores para redactar correctamente. Dichosos los idiomas que no flexan por género y número.

Un paseo por el palacio de Deoksugung en Seúl, para ilustrar la entrada de hoy.

He leído muy poquita ficción de origen surcoreano. No llega con facilidad a nuestros lares. No se traducen muchos libros de este origen. Así como los autores japoneses ya empiezan a menudear en las librerías, con los coreanos no sucede lo mismo. Pero lo que conocía hasta ahora, hizo que me despertara la curiosidad. Al fin y al cabo, hay diferencias culturales en el modo en que se plantea la estructura de un relato de ficción. Así que, aunque el llamado thriller psicológico no es mi género favorito ni de lejos, decidí darle una oportunidad.

La novela nos cuenta las vicisitudes de una psicóloga, profesora de psicología criminal, en la que simultáneamente se producen dos acontecimientos en su vida importantes. Por un lado, se le abre la posibilidad de entrevistar a un célebre asesino en serie que se encuentra en prisión, quien, resistiendo a todo interrogatorio sobre la auténtica naturaleza de todos sus crímenes conocidos o desconocidos, acepta dejarse entrevistar por esta psicóloga. Por otro lado, conoce a la hija de un anterior matrimonio de su marido, que vivía con sus abuelos, que mueren en un incendio. Y de repente le surge la responsabilidad de convertirse en madre. O madrastra. Poco a poco, ambos acontecimientos confluirán de alguna forma.

He de decir que la novela me ha decepcionado. Lejos de existir esa marcada diferencia que de alguna forma esperaba con las novelas occidentales similares, la autora se adhiere bastante a los clichés del género, salvo en algún detalle por aquí o por allá. Al final resulta en una historia bastante previsible. La lectura es entretenida y avanza rápidamente. No olvidemos que este tipo de novelas con frecuencia están pensadas para ser lecturas fáciles. Desde mi punto de vista carece rigor científico en lo que se refiere al personaje principal, como psicóloga, y te deja con una sensación de que para este viaje no hacía falta tantas alforjas. Los aficionados al género quizá lo disfruten. Por lo demás, apenas recomendable.

[Libro] Delatora – Joyce Carol Oates

Literatura

Última novela publicada en castellano de la prolífica escritora estadounidense Joyce Carol Oates, una autora que entró en su momento con firmeza en mi lista de autores preferidos, y de momento no me arrepiento en absoluto. Aunque es mucho lo que se puede leer de la escritora nacida en el norte del estado de Nueva York, que ha entrado ya en los ochenta y tantos, pero que parece bastante en forma. Insistiendo en sus temas habituales. Escritora claramente feminista, crítica con la sociedad patriarcal, no descarga sin embargo de responsabilidad a las mujeres que protagonizan sus obras de su propio destino. La cuestión de la identidad personal también está presente. No obstante, eso no impide que sus obras sean diversas en estilo, en extensión y en contenidos. No le importan entrar en temas escabrosos. Y no es infrecuente que durante las lecturas de sus obras tengas que detenerte un tiempo para asimilar lo leído, puesto que hay momentos duros o intensos de los que pueden conmocionar.

Las comunidades estadounidenses de las orillas del Niágara sólo las he visto en la distancia, desde la orilla canadiense del río con sus famosas cataratas. Pero la ficticia ciudad de South Niagara no debe de andar muy lejos de la real Niagara Falls, y la ficticia Port Oriskany no debe ser muy distinta de la real Lockport, lugar de nacimiento de la autora de esta novela.

En cualquier caso, he leído 8 de sus libros, de los que uno es una colección de relatos cortos, dos son novelas cortas, una es una biografía muy sui generis, y el resto novelas de cierta extensión y profundidad. Incluyo entre estas últimas la última publicada en castellano y la última que he leído, que es la que traigo aquí hoy. Como otras de sus novelas, la acción transcurre en el estado de Nueva York, especialmente en el norte, en ciudades en la frontera con Canadá o próximas a ella. Es el lugar donde nació la autora. Entre las comunidades de origen irlandés católico, Violet Rue es la más hija más joven de una familia de siete hermanos. Aparentemente la preferida de su padre, y con una madre prematuramente avejentada y amargada, una serie de situaciones provocadas por sus dos hermanos mayores en los que muere un joven de diecisiete años, negro y brillante en los estudios y los deportes, de la población. Estos acabarán en la cárcel porque, tras un incidente violento con el más joven de los dos mayores, declarará en la enfermería de su colegio la participación de sus hermanos en la muerte del joven. Y eso hará que la niña de 12 años sea expulsada de la familia, enviada con otros parientes, por “rata” (el título original en inglés es My life as a rat), que es el apelativo que dan a los delatores, a los chivatos.

Nuevamente, Oates escribe una novela profundamente social, en la que hay un entorno sociofamiliar muy determinado, condicionado por unas tradiciones, por la incultura, por la religión, en la que una joven, una niña de 12 años al empezar la novela, una mujer joven de 26 al final de la misma, ha de pelear intensamente por encontrar su lugar en el mundo, una vez que se ve expulsada del entorno en el que a los 12 años alguien puede sentirse seguro, su propia familia. Se exploran diversos temas. La violencia intrafamiliar, el acoso o el abuso sexual a menores, las relaciones tóxicas con hombres aparentemente exitosos, la violación,… pero sobretodo, constantemente estamos ante la carencia de una identidad definida en una joven que ha perdido sus referentes, sin ser capaz de aferrarse a otros. Es característico, representativo, y condiciona mucho de lo que le pasa, que se ve a si misma como escasamente atractiva físicamente, cuando constantemente se ve sometida a los riesgos del deseo sexual que despierta en los hombres que la rodean. Por lo que estamos ante una joven con una visión deformada de sí misma, no sólo en lo físico, también en sus capacidades intelectuales o morales, por su condición de expulsada de su propia familia.

No es la novela que más me ha gustado de las que he leído de la autora, pero está muy bien escrita, y aunque bastante predecible en lo que se refiere a su resolución final, es razonablemente recomendable.

[Libro] La guerra de los mundos – H. G. Wells (ilustrado)

Literatura

Alguna vez he comentado lo que me gustan los relatos ilustrados de los Libros del Zorro Rojo, de los que tengo los que publicaron de Haruki Murakami, ilustrados por Ket Menschik. Aunque luego, los relatos ilustrado de Murakami cambiaron de editorial al menos en una ocasión. Relatos interesantes, ilustraciones de muy buen nivel, presentación del libro cuidada, moderna. El caso es que hace unas semanas leí que esta interesante editorial había publicado una versión de la famosa Guerra de los mundos de H. G. Wells, con las ilustraciones del brasileño Alvim Corrêa, de la edición en francés publicada en Bélgica en 1906, que probablemente fueron un hito de los más importantes en la ilustración de la ciencia ficción. El libro incluye enlaces en forma de códigos QR para las grabaciones originales de la adaptación radiofónica de Orson Welles, así como las transcripciones de esta. Vamos… todo un pequeño conjunto de pequeñas (o grandes maravillas) en torno a a la obra de Wells. Un autor mucho más importante de lo que a veces se piensa.

Pero vamos con la obra literaria. La novela de Wells fue publicada por primera vez en forma de serial de revista en Pearson’s Magazine en el Reino unido entre abril y diciembre de 1897. Y ese mismo año, se publicó también serializado, en Estados Unidos en Cosmopolitan. Sí… esa revista orientada a las mujeres, que he visto criticar tanto por las derechas cristianas, que consideran sus contenidos pecaminosos, como por feministas de izquierdas que consideran que “enseña” a las mujeres su lugar en la sociedad capitalista bajo un disfraz de liberal, en el sentido norteamericano de la palabra.

Por la zona donde “aterrizaron” los cilindros marcianos en los alrededores de Londres, doy por supuesto que Windsor y su castillo no sobrevivieron a la invasión. Pero en diciembre de 1994 se podían visitar con una agradable luz invernal.

Mi primer contacto con la obra fue en mi adolescencia. En 1978 apareció el albúm Jeff Wayne’s Musical Version of the War of the Worlds, una ópera rock a base de rock progresivo y rock sinfónico, que se hizo relativamente célebre en aquel momento y algunas de cuyas piezas sonaban en forma de sencillos en las radiofórmulas musicales. Supongo que para aprovechar esa celebridad, algún avispado distribuidor cinematográfico colocó en los cines la versión cinematográfica de 1953, donde los marcianos aterrizan en California, y que se aparta de diversas formas del original, convirtiéndose en una alegoría de una invasión soviética en la época de la guerra fría, con uso de bombas atómicas incluidas. Aunque creo que nunca se ha reconocido oficialmente este hecho. En cualquier caso, aprovechó en su estreno esa psicosis de invasión y guerra atómica de los años 50 en Estados Unidos. La película no se había estrenado previamente en España, según creo, y lo hizo en 1979 a rebufo del éxito discográfico. Fui con unos amigos a verla pensando que la banda sonora sería la música a la que nos habíamos acostumbrado… pero nos llevamos un chasco. Así que fui el único que salí relativamente satisfecho. Era el único realmente aficionado al cine y a la ciencia ficción, los otros dos compañeros de clase lo eran al rock.

Desde hace mucho tiempo estaba autoconvencido de que a final de mi adolescencia o en mis veintipocos leí la novela original de Wells. Que me dejaron el libro o lo saqué en préstamo de alguna biblioteca. Tenerlo, no lo tenía en casa con antelación a comprar la edición de los Libros del Zorro Rojo. Pero después de la lectura de esta, ya no lo tengo tan claro. Tengo la sensación ahora de que mis recuerdos de la obra proceden de sus adaptaciones cinematográficas y de alguna posible adaptación a historieta. Nada puedo asegurar. Me baila la memoria. Malditos falsos recuerdos, que todos sufrimos de una otra forma. En cualquier caso, adaptaciones cinematográficas sólo había visto una, hasta la de Spielberg de 2005. Que no me gustó gran cosa. En gran medida por uno de sus mayores defectos… su protagonista, Thomas C. Maphoter IV. Eso sí, tengo un recuerdo agradable de haber visto en televisión la película The night that panicked America, que ficcionaliza los terrores causados por la emisión radiofónica de Orson Welles. Fue una película realizada para su emisión directa en televisión, y ganó un Emmy de tres candidaturas que tenía.

Para quien no se haya enterado aún, la novela narra una invasión marciana. Marte se está convirtiendo en inhabitable, bajo la suposición de que Sol es cada vez más frío (es justo lo contrario), y sus habitantes deciden venirse a nuestro planeta, más cálido por estar más cerca de nuestra estrella. Y por ello lanzan, aparentemente a cañonazos, unos cilindros que contienen los pulposos marcianos y materiales para construir sus gigantescas y trípodes máquinas de guerra. Los primeros cilindros, que llegan a un ritmo de uno por día, caen en los alrededores de Londres, que al fin y al cabo, para la Inglaterra victoriana era la capital de la principal potencia y el principal imperio mundial. La novela está contada parcialmente en primera persona, por un innominado narrador, escritor interesado en diversos temas de actualidad tecnológica y científica, que nos cuenta su peripecia bajo la invasión, así como en tercera persona la de su hermano. Puesto que la narra desde un futuro tranquilo, desde el principio sabemos que la invasión marciana, de alguna forma, fracasará.

La novela es de una oportunidad tremenda, y demuestra que Wells tenía los pies bien puestos en la tierra y que era un observador de la actualidad. Muchas de las observaciones que realiza sobre los marcianos muestran que era un firme adepto de la teoría de la evolución. Obviamente, era uno de los que se había atraído por las especulaciones realizadas por Percival Lowell a partir de las observaciones realizadas en 1894, que a su ver fueron impulsadas por la descripción de los “canales” de Marte por Schiaparelli en 1877. También adelanta las consecuencias de las guerra que están por llegar. Y que en aquellos momentos, en plena Belle époque, parecen lejanas para tantos, aunque tras la muerte de la reina Victoria, escalarán rápidamente las tensiones de la Paz armada, periodo que ya había comenzado tras la derrota de Francia a manos de los prusianos en 1871, y que culminarán con la Primera guerra mundial en 1914. Las guerras previas, desde Crimea en los 1850 y tantos, pasando por las batallas de la unificación italiana o la Guerra civil americana, habían mostrado la cada vez más destructiva capacidad de las armas fruto de la revolución industrial y de que el paradigma de guerra llevado a su mayor exponente en las guerras napoleónicas estaba periclitado. Elementos como el atrincheramiento de tropas, las máquinas de guerra móviles con gran capacidad destructiva o la guerra química son adelantados en este libro. Y lanza previsiones sobre el uso futuro de máquinas voladoras. El fenómeno de los desplazados y los refugiados, el comportamiento rapaz de las poblaciones receptoras de los mismos, también está anticipado.

También lleva la historia implícito el mensaje de que las civilizaciones no son eternas. Y que los imperios se derrumban. Y hay quienes han señalado que Wells, que era un socialista no revolucionario, no marxista, critica a los imperios occidentales, superiores tecnológicamente, por usar esta mayor potencia tecnológica para subyugar a otras culturas del mundo. Si uno repasa bien, salvo las acciones del acorazado de guerra (ignorado en la mayor parte de las adaptaciones de la novela), no hay acciones heroicas. Hay acciones imprudentes de diversos personajes civiles y militares. Y el tono general de los personajes con los que se cruzan el protagonista y su hermano, es de egoísmo, cobardía y sálvese quien pueda. Por otro lado, hay que señalar que si la novela se publica en 1897, la acción se sitúa de forma imprecisa en los primeros años del siglo XX. En un futuro no muy lejano respecto al lector del momento.

Y además de todo lo anterior… es muy entretenida. La peripecia, no por conocida en sus diversas versiones, deja de ser adictiva, lo que hace que el libro se lee en un plis-plas. Lo que más chirría, no sé si para bien, para mal o para todo lo contrario, es la traducción del libro. La obra de Wells ha tenido distintas ediciones en español con diversos traductores. Pero el primer traductor de la obra fue Ramiro de Maeztu en 1902. No sé si este autor varió o realizó nuevas traducciones, o si sólo realizó aquella primera que ha sido utilizada en ediciones posteriores hasta la actualidad. El caso es que el castellano de 1902 es perfectamente comprensible por los lectores de 120 años más tarde, pero a veces es “raro”. Lo cual es interesante o curioso en algunas ocasiones, pero resulta rancio o casposo en otras. No todas las “rarezas” suenan o se valoran igual. Hay diversas teorías sobre la cuestión de las traducciones. Pero yo soy de la opinión de que las traducciones hay que actualizarlas periódicamente, porque el idioma evoluciona, aunque deben ser fieles al sentido de la obra original en su idioma original. No se debe perder la ingenuidad del autor inglés sobre determinados conocimientos científicos, sociales o políticos de su época, pero debe hacerse con un lenguaje apropiado al lector al que se le ofrece la traducción, sin caer en la vulgarización que he observado en alguna ocasión en el ámbito de la ciencia ficción. Pero no me considero, ni de lejos lejísimos, alguien con autoridad en este tema. Simplemente un lector habitual que ha generado una opinión con el tiempo. En cualquier caso, supongo que la traducción de de Maeztu habrá pasado al dominio público puesto que el fallecimiento de este autor se produjo, en las tristes circunstancias de tantas muertes violentas de aquellos tiempos, en las primeras semanas de la guerra civil española en 1936. Y creo que en 2021 pasan a dominio público las obras de los autores fallecidos en 1941. Así que si está en dominio público, es la más barata de usar. Estoy suponiendo; no tengo certeza. Porque si buscas en Proyecto Gutenberg… no hay versiones de La guerra de los mundos en español.

En cualquier caso, la lectura de esta obra de ciencia ficción es altamente recomendable. Y yo me lo he pasado muy bien.