[Arte y cultura] Una mañana en el IAACC pablo Serrano

Arte, Fotografía

Dentro de mis “sesiones” probando el nuevo Tamron 35 mm para Canon EOS del que os hablé el otro día, el miércoles pasado salió un día con densas nieblas. El único que recuerdo este año. Antaño, nos pasábamos semanas enteras con estas nieblas cuando se instalaba el anticiclón… pero últimamente empiezan a ser raros. En cualquier caso, eso me hizo buscar un terreno de pruebas para el nuevo objetivo menos desapacible. Y como hacía tiempo que no me pasaba por el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea “Pablo Serrano” (IAACC Pablo Serrano), fui allí donde me dirigí. Además era un lugar idóneo para simular retratos con las esculturas del de Crivillén, así como para probar su estabilizador en situaciones de poca luz. Pero de eso ya os hablé; hoy hablaré de las exposiciones que visité.

Cortázar por Mordzinski.

Objetivo Mordzinski

Primero visité una exposición del fotógrafo argentino Daniel Mordzinski que lleva buena parte de su vida fotografiando escritores del ámbito de la lengua española, tanto en nuestro país como en toda Centro y Suramérica. Empezando con una bonita anécdota sobre Julio Cortázar en los años 70, durante su primera exposición en París.

En este retrato de Mordzinski a Juan José Saer, me parece ver la influencia de Cartier-Bresson cuando fotografiaba a gente como Sartre o de Beauvoir, aunque la composición de Mordzinski es más osada y dinámica.

Dos elementos interesarán en esta exposición, en la que también encontramos fotografías realizadas en nuestra ciudad, en Zaragoza. La calidad de las fotografías, tanto en blanco y negro como en color. Aunque soy aficionado que gusta más del color, en esta ocasión me atrajeron más las monocromas. Especialmente alguna en la que se apreciaba la influencia de maestros como Cartier-Bresson.

Fotografías realizadas en las calles de Zaragoza a escritores locales y nacionales.

En general, una exposición de fotografía muy entretenida, en la que por añadidura encontré sugerencias para conocer escritores de los que no había oído hablar, pero cuyos retratos me lo hicieron muy interesantes.

Pablo Serrano, retratista y retratado

Desde la última vez que estuve, ha habido una reorganización de los fondos propios especialmente de las obras del escultor Pablo Serrano. En la nueva orientación, se le da mucha importancia a su actividad como retratista, dedicando en este momento un amplio espacio a los retratos escultóricos que realizó de contemporáneos suyos.

Pero también se le dedica un espacio a las ocasiones en las que el propio Pablo Serrano fue retratado. Especialmente, mediante la fotografía. Por fotógrafos de tanto prestigio como Alberto Schommer entre otros. Una serie de retratos muy interesante, aunque no muy extensa en la que encontramos alguna obra notable, muy bien presentadas.

Victor Mira y Yann Leto

Como no hay tantas fotografías, pasaré más rápido por las exposiciones dedicadas a Víctor Mira y Yann Leto. Ambos pintores y escultores contemporáneos. El primero ya fallecido, hace unos años, falleció precozmente. Ambas son interesantes, y en alguna de ellas, especialmente en la de Yann Leto encontraremos alguna referencia más o menos divertida, o ácida, a realidades político-sociales. En fin… pasaos y vedlas vosotros mismos. Ambos son artistas muy vinculados a Zaragoza, independientemente de su lugar de nacimiento o incluso nacionalidad.

Oración de Víctor Mira a la “Madre Zaragoza”.
La obra de Yann Leto, entre la pintura y la escultura, para su exposición “Safari”.

Vicente García Plana – El objeto de la memoria

En su página web, Vicente García Plana se define como artista multidisciplinar. El artista de Huesca se ha dedicado a la escultura, la fotografía y… las colecciones. ¿Qué colecciona? Porque de colecciones va la exposición actual. Objetos cotidianos recopilados de forma masiva en los entornos domésticos habituales, en los hogares de la gente. Botellas. Pinceles y brochas. Hojas. Libros. Teléfonos. Botes. Corchos. Despertadores. Cubiertos. Pastillas de jabón. Picos. Lo que tenía su padre al morir. Lo que tenía su abuelo al morir. De todo. Y con ello construye sus instalaciones basadas en la repetición hasta la saciedad de las cosas que todos tenemos o hemos tenido en casa. Es curioso. Pero al mismo tiempo te despierta diferentes sensaciones; cotidianidad, nostalgia, diversión, extrañeza,… No sé. Yo me lo pasé muy bien, y le acabé dedicando mucho más tiempo del que pensaba. También había objetos fotográficos. También trabaja como interiorista; interiorismo de autor. Dice.

[Libro] El silencio de las estrellas

Literatura

Tengo un cierto atasco de temas para ir sacando en estas páginas. Pensaba que hoy iba a ir de fotografía, porque tengo un par de cosas nuevas, pero no están listas todavía. Así que voy con uno de los libros leídos recientemente. Ciencia ficción española. Una novela corta.

Esta obra de ciencia ficción, que podemos calificar como ópera espacial aunque tiene otros elementos, está escrita por Miguel Ángel Pérez Oca, y cuando me apareció recomendada en Amazon, venía con el aliciente de haber recibido algún premio que otro. Lo cierto es que no creáis que esto aumentó mis expectativas. Estoy un poquito quemado de los escritores “premiados” de ciencia ficción española, especialmente si son premios de carácter local… donde tengo la sensación de que hay mucho pasteleo entre autores y organización. Desconozco si es el caso, no obstante. Y como tengo ganas de encontrar algo de buena ciencia ficción nacional, parecía una ópera espacial, género que me gusta, le di una oportunidad. También se da la circunstancia de que el precio es barato.

Uno de los planetas visitados por los astronautas es agreste y feraz,… y quedará aquí representado por el Parque Nacional Taroko de Taiwán. Agreste y feraz.

La cosa va de una expedición a un sistema estelar situado a 700 años-luz de distancia, con su posición aparente en la constelación de Orión, en el que puede haber planetas potencialmente habitables. Allí, las dos parejas de astronautas entrarán en contacto con una civilización alienígena y empezarán a encontrar sospechas de cuál es el motivo de qué en una galaxia y en un universo tan grande, las estrellas estén en silencio, nadie se comunique con el ser humano. Pero claro, los más de 1400 años, tiempo terrestre, que lleva el viaje de ida y vuelta, también supone que no van a regresar al mismo planeta que abandonaron.

Vamos a ver. No me extenderé mucho. La novela es corta, pero no gracias a la concisión del autor, sino a que realiza un relato esquemático, de líneas gruesas y trazo rápido. Sin desarrollo de personajes ni de situaciones. Todo muy muy muy elemental. Coge unos cuantos conceptos científicos reales o posibles en un futuro y los engarza de una forma un poco apresurada, para componer una novela corta que se lee enseguida, pero que paradójicamente se hace larga… no ves el momento de terminarla, pero no por su disfrute sino por saber cómo diablos va a salir del embrollo. Y sale tirando de Deus ex Machina, en esta ocasión con una utilización de la frase latina casi literal, lo cual no me satisface mucho. Esto sin contar con la gran tontería del martianites, como nuevo hombre de Piltdown, absolutamente inverosímil, y la carencia de ética personal en los protagonistas y héroes de la novela. Lo cual… bueno,… estamos en España. Como comentaba ayer… lo de la ética no es nuestro fuerte.

[Libro] De la estupidez a la locura

Literatura

Hoy estoy de fiesta, y me puede permitir el lujo de escribir mi entrada en este Cuaderno de ruta de forma tranquila. Aunque no me llevará mucho tiempo. Estoy de fiesta porque me quedaban días por disfrutar y se me habían acumulado tontamente. Tengo que organizarme mejor en años venideros. Porque aunque siempre viene bien tener unos días de descanso, es bueno tener un propósito claro para esos días. Es más divertido. Y provechoso. Intentaré encontrarlo. De momento, os cuento el último libro que he leído. De Umberto Eco. El filósofo y escritor italiano, piamontés, que para la mayoría de los mortales que ha oído hablar de él está ligado a su novela más conocida, Il nome della rosa. El nombre de la rosa. Aunque la mayor parte de la gente lo que conoce es la película. Que muchos alaban,… pero yo no. Siempre he pensado que su final traiciona buena parte del espíritu de la novela.

En cualquier caso, probablemente una de las obras que, por la edad y el momento vital por los que pasaba cuando la leí, más me ha impactado y marcado. Fue algo así como el principio de mi deriva definitiva ideológica que me sitúo en mi ser adulto frente a la confusión de mi adolescencia y primeros años de juventud. Pero no es que la novela fuera la que me indicara lo que iba a pensar en el futuro. No, lo que me indicó fue, en parte, cómo iba a pensar en el futuro. Así que a Eco le tengo cariño.

Si bien Eco fue nacido en el Piamonte, vivió buena parte de su vida y murió en Milán. De donde traeré algunas fotos, con uno de los temas sobre los que no le faltarían cosas que decir, la autoexposición mediática. Los selfis.

Recientemente apareció de oferta la versión electrónica de esta colección de pequeños ensayos periodísticos, columnas de opinión que tratan sobre temas de actualidad del momento, y que en conjunto podemos decir que nos trazan bastante bien el modo de pensar, abierto y tolerante, del filósofo. Se publicó póstumamente. El escritor lo entregó a la editorial poco antes de morir. Y abarca escritos que prácticamente van desde el 2000 hasta el 2014 o el 2015. No recuerdo ahora si hubo alguno anterior al 2000, ni si llegó a colar alguno del 2016, año en el que falleció el escritor. Política, internet, educación, ética, la sociedad en general,… son los variados temas del libro. Que vienen muy marcados por un penoso fenómeno político y social en Italia, con equivalentes claros en el resto de países europeos, España también, e incluso del mundo; el berlusconismo y la televisión como único espectáculo impúdico al mismo tiempo que única fuente de información para la mayor parte de los ciudadanos. Impúdico no por cuestiones del sexo, sino por la falta de vergüenza de los que allí salen.

Hace un tiempo leí que no tiene gracia leer a aquellos que piensan como nosotros. No nos aportan nada, y contribuyen a afianzarnos en unas ideas, que sin un crítico con quien contrastarlas, se hacen más sólidas, incluso si pueden estar equivocadas. Y sin embargo es lo que hace la inmensa mayoría de la gente. Realimentarse ideológica, filosóficamente, de quienes piensan como ellos. Sentirse seguros. No arriesgar. Y así me he sentido leyendo este libro de Eco. Me consuela pensar, que alguno de los artículo me ha hecho pensar un rato, con alguno he discrepado, y que hay enfoques prácticos que yo orientaría de otras formas. No coincidimos al 100 %. Digamos que al 85 %. Descontando las ideas primarias en las que coincidimos casi todos; el no matarás, no robarás, no mentirás, no… patatín patatán, que forma la base ideológica para una convivencia razonable. O sea un 85 % de coincidencia en las ideas que están por encima de esa línea basal y que son las que marcan las diferencias entre las personas.

Con 500 páginas, es un poco tocho. Más cuando algunas ideas se repiten mucho a lo largo de los textos. Pero bueno, sirva como homenaje, dos años y medio tras su fallecimiento, a un pensador que, no sé cómo sería en realidad, pero a mí me parecía un buen tipo. Y además, fue de los que me enseñó a pensar. Especialmente en la parte en la que es menos natural para mí. Yo soy un chico de ciencias. Y por ende, escéptico, muy escéptico con las propuestas indemostrables que nos llegan con frecuencia de las humanidades. Por lo tanto, que colaborase en mostrarme un camino para poder evaluar esas propuestas… pues está muy bien.

[Arte] Mañana de domingo en el museo

Arte, Fotografía

Como la previsión es que la mañana del domingo, tras un principio lluvioso, quedase despejada y agradable a partir del mediodía, como así fue, quedé con unas amistades para ir al Museo de Zaragoza y luego a tomar un aperitivo y charrar un rato. El motivo de ir al museo es porque les hablé de la exposición Goya+Buñuel que comenté hace unos días. aunque luego nos dimos una vuelta más amplia por las exposiciones temporales de estos días.

En el patio del museo, escultura, una retrospectiva con 17 obras de Santiago Gimeno realizadas entre 1992 y 2018.

En una de las salas de la planta baja, teníamos el 94º Salón Internacional de Otoño de fotografía organizado por la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza. La verdad es que vimos esta exposición por los pelos. Era el día de la clausura. Ya no se puede ver más. Una amplia variedad de obras, muy diversas, de autores internacionales. He de decir que siento todas ellas muy correctas e incluso brillantes desde un punto de vista técnico, encontré pocas que me interesaran por su contenido, y mucha copia más o menos descarada de obras ya conocidas de autores con más o menos prestigio. Desde quien emula a pintores como Matisse o Vermeer, a quien se fija en la piscinera Maria Svarbova, a quien sigue a rajatabla las recomendaciones uniformantes de sitios como 500px y similares.

Ya finalmente, subimos a la exposición Goya+Buñuel, que como ya comenté está repartida en dos sedes. La sección contenida en el Museo de Zaragoza me parece más interesante que la del Museo Goya (antes Camón Aznar), por lo que fue a este al que acudimos. Con menos gente que el sábado de la semana anterior, pude dedicar más tiempo a las obras, y especialmente a los audiovisuales. La disfruté más.

También visitamos alguna de las nuevas incorporaciones a la colección permanente sobre Goya y relacionados. Nos había llamado la atención en la prensa la denominación de una de ellas como “borrón”, que debe tener sentido en el ambiente técnico de la pintura artística, pero que no deja de ser graciosa. Tras ello, salimos hacia la plaza de los Sitios y buscamos un sitio donde tomar algo.

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra “historieta”.

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados “provida”, que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos “provida”. Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Arte] Exposición: Goya+Buñuel, los sueños de la razón

Arte, Cine

Este sábado pasado, arrastrando una faringitis que luego me tuvo todo el domingo en casa, tuve la oportunidad de visitar la exposición “Goya+Buñuel: Los sueños de la razón”, que actualmente se celebra en una doble sede; el Museo de Zaragoza, del Gobierno de Aragón, y el Museo Goya de Zaragoza, de Fundación Ibercaja. La exposición se puede visitar hasta el 30 de diciembre. Y probablemente volveré a pasarme por ella, para terminar de absorber todo aquello que ofrece.

Lo especial de la visita es que fue organizada desde la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, con el objetivo de ofrecer la posibilidad de incrementar la cultura visual de los socios, más allá de la fotografía, y que tuvimos la suerte de que estuviera guiada por Amparo Martínez, profesora titular del Departamento de Historia del arte en la Universidad de Zaragoza, y una de los dos comisarios, junto con José Ignacio Calvo. Si este último sería el especialista en Francisco de Goya, Amparo Martínez tiene el cine y Luis Buñuel como área de especialización, lo que inevitablemente marcó un cierto sesgo durante la visita hacia este último. Lo cual, a mí, no me importó ni me molestó en absoluto.

Como ya he dicho, la exposición se encuentra repartida en dos sedes. Sobre esto, mi opinión más adelante. La primera que visitamos fue la del Museo de Zaragoza, en la plaza de los Sitios de la ciudad. En ella se analizan una serie de dimensiones en los dos artistas, tanto de carácter personal como artístico. Uno de los objetivos confesos de la exposición es superar las coincidencias más superficiales entre ambos artistas; ser aragoneses, tener una discapacidad auditiva y haber tenido que salir exiliados hacia Francia. Ambos fueron innovadores en sus tiempos y en sus artes, mantuvieron una actitud curiosa y de búsqueda del aprendizaje, no tuvieron inconveniente en incomodar activamente sus coetáneos señalando los desajustes de la sociedad y sus principales estamentos, ejercieron su libertad hasta la subversión, y practicaron ejercicios de introspección personal. Esto es lo que se ve fundamentalmente en esta primera sede. Primera por el orden de visita, no porque haya un orden establecido entre las dos.

En la segunda sede, el Museo Goya, que todavía muchos conocen como Museo Camón Aznar aunque hace unos años que cambió de nombre, se hace una comparativa de las obras de ambos artistas, buscando aquellos aspectos formales y de fondo que los unen. Aunque no necesariamente se pueda establecer una influencia directa de uno, Goya, en el más reciente, Buñuel.

Globalmente, la exposición nos dejó un buen sabor de boca. A mí por lo menos. El buen planteamiento de Amparo Martínez al guiar la visita, pero dejando libertad a los miembros del grupo para explorar lo que más les interesase, fue un acierto. Por lo menos para mí, que soy poco adepto a las visitas guiadas, en las que me siento muchas veces parte de un rebaño. No en esta ocasión. Sin embargo, tiene algunos “peros”, que no atribuyo a sus comisarios, que me parece que han hecho un buen trabajo.

La exposición está bien, pero en mi opinión no tiene volumen como para que sea necesario que se reparta en dos sedes. Obviamente, esto se debe a cuestiones “políticas”. Las dos entidades promotoras quieren tener su “protagonismo”… cuando los protagonista tendrían que ser los artistas y los visitantes y el mejor interés para estos últimos. Pero es el mundo, o el país, en el que vivimos. Siempre he sido crítico con la forma en que se trata la obra de Goya en Zaragoza. La hay, con piezas muy interesantes, y creo que debería exponerse de forma unificada y lo más didáctica posible, en lugar de dispersa en varias sedes. Es el problema de base. En lugar de colaborar y sumar… cada uno a lo suyo. Por mucho que se creen fundaciones y comisiones de coordinación y estas cosas…

También es un poquito una pena lo escueta que es la información en internet sobre la exposición. La encontramos en tres sitios relacionados, 1, 2 y 3. Pero en los tres es tremendamente escueta, sin que haya apreciado la existencia de documentación complementaria que el visitante virtual se pueda descargar.

Por lo demás, como decía, una actividad muy satisfactoria.

[Libro] Ser feliz era esto

Literatura

Tengo bastantes cosas en reserva para comentar en los próximos días en este Cuaderno de ruta. Pero voy a empezar con algo de lectura, que siempre viene bien.

Hace unas cuantas semanas, apareció como oferta a un precio ridículo en Amazon Flash un libro del escritor argentino Eduardo Sacheri. El nombre me sonaba pero no terminaba de localizarlo, así que hice una búsqueda por internet. Sacheri publicó la novela La pregunta de sus ojos, la cual fue adaptada al cine por Juan José Campanella con gran éxito. Recibió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, lo que es más importante, muchos disfrutamos y nos emocionamos con ella. Ya han pasado más de nueve años de aquello… como pasa el tiempo. El caso es que con semejante antecedente, decidí dar una oportunidad al novelista y leer esta oferta que me llegaba en un entorno en el que es raro encontrar buenos libros. Quizá por eso muchas de estas ofertas lo son.

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Por una de esas causas y azares, Lucas es escritor, aunque sólo ha publicado una novela, que fue un éxito y que le permite vivir sin prácticamente trabajar. Pero su sueño es tener un vivero y trabajar con plantas. Incluso sin tener ni idea sobre el tema. Así que ilustraremos la entrada con algunas de las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

La novela nos presenta a Sofía, una adolescente de catorce años, menuda, reflexiva, que viaja sola en un autobús camino de Buenos Aires desde su ciudad natal, Villa Gesell, una ciudad turística de las de sol y playa a casi 400 kilómetros al sur de la capital argentina. Su madre ha muerto. Y le ha dejado una carta en la que le informa de quién es su padre, Lucas, y dónde vive. Un dato que recalcitrantemente le había ocultado hasta ese momento. Tampoco Lucas sabía que tenía una hija. A partir del inesperado encuentro entre padre e hija, dos desconocidos entre sí, les acompañaremos en su proceso de acercamiento, con las dificultades que surgen por el camino, con las dudas y miedos de ambos.

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La novela no se ceba en el drama/melodrama. Al contrario, abunda en humor tranquilo e inteligente. Narrada en tercera persona, el punto de vista del relato es siempre el de Sofía. Son sus pensamientos, sus miedos y su interpretación de lo que sucede alrededor lo que conocemos. Sabemos de lo que hace y dice Lucas, pero difícilmente sabemos a ciencia cierta lo que realmente piensa, puesto que esta matizado por los juicios y prejuicios de Sofía que es la que escucha por nosotros, los lectores. En la novela abundan los diálogos ágiles, adecuadamente coloquiales. Y el lenguaje utilizado con frecuencia también se corresponde con el de los pensamientos de una chica de catorce años, inteligente pero llena de miedos, a encajar, a su desarrollo como mujer, a la pérdida,… Lo de cualquier adolescente, pero amplificado por la muerte de la madre. De quien conocemos poco. Incluso las circunstancias de su muerte no quedan claras hasta el final de la novela.

A mí me ha encantado. La devoré. Incluso si te obliga a consultar el diccionario más de lo habitual para no imaginar lo que significan algunos de los argentismos que, naturalmente, pueblan la obra y que no siempre debemos dar por hecho que sabemos lo que significan por el contexto. La obra es buenrollista, y pone en valor el hecho de ser diferente, de no ser convencional. Pero con naturalidad, sin estridencias. Muy recomendable. Especialmente si te cuesta menos de un euro. En ese caso, un chollo. Una agradable excepción a la tendencia que tienen las ofertas de Amazon a ser unos pestiños.

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[Historia en cine] 100 años desde el final de la Gran Guerra… o no.

Cine, Historia, Literatura

Oficialmente, hace 100 años terminó la I Guerra Mundial o Gran Guerra. Más bien, es el aniversario del comienzo del armisticio, el 11 del 11 a las 11:00 horas. En realidad, el armisticio marca el final de las hostilidades, pero no es el final de la guerra. Formalmente, el final oficial de la guerra vino con la firma del Tratado de paz de Versalles en 1919; final del estado de guerra entre los aliados occidentales y Alemania. Y en realidad, no entró en vigor hasta enero de 1920.

Pero mientras tanto, siguieron las hostilidades en distintos puntos del globo. La Rusia soviética y Polonia siguieron enzarzadas, entre febrero de 1919 y marzo de 1921. El Tratado de Versalles reconocía la independencia de Polonia y definía sus fronteras con el Reich alemán, pero nada decía de lo que pasaba por el lado de sus revolucionarios vecinos eslavos. Que oficialmente habían perdido la guerra contra Alemania en 1917, pero que estaban en plena guerra civil, enfrascados a tiros en Manchuria, y donde hiciera falta.

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Los monumentos a los caídos por la patria son una de las coñas que una de las películas que comento hoy lleva al derrotero en su ácidamente cómico argumento. Pero en Estrasburgo, este monumento es distinto, porque los avatares de la historia hicieron que los alsacianos murieran indistintamente por diversas patrias según tocase.

También siguieron enzarzados a tiros la República de Grecia, que se quería merendar buena parte del antiguo Imperio Otomano, con los militares revolucionarios turcos, que no estaban por la labor. Y entre 1919 y 1922, resultando que si bien el Imperio Otomano fue perdedor en la Gran Guerra, los turcos fueron vencedores en esta pequeña, pero sangrienta, guerra. Cosas que pasan.

Dos ejemplos… No voy a hablar de la inestabilidad que quedó en Extremo Oriente, el ascenso de los totalitarios fascistas, comunistas, nacionalistas, militaristas,… y todos los “istas” que se os quieran ocurrir que sacudieron los años 20 y 30, y que acabaron desembocando en el follón de la II Guerra Mundial. Hoy se conmemora, por lo tanto, el 100 aniversario de una soberana chapuza, una de las peores perpetradas por el mundo occidental,… y eso es mucho decir.

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Leía ayer que Trump y Macron eran de la opinión de que Europa tenía que incrementar su gasto militar. Este par de imbéciles, tarugos iletrados, que no se han enterado de nada, son la plena demostración de que no hemos aprendido nada. La Gran Guerra fue precedida de una carrera armamentística como no se había conocido hasta ese momento, y que, desde luego, no sirvió para prevenir la guerra. El liberalismo económico que preconizan desembocó después de la guerra en la Gran Depresión, que favoreció el auge de todos los totalitarismos que hemos comentado antes. Pues eso.

Para conmemorar la fecha de forma reflexiva, propongo ver cuatro películas. En algún caso, también leer los libros en los que se basan.

Paths of Glory (Senderos de gloria)

En toda guerra, hay dos ejércitos; los malos y los peores. Y los que se encargan de que sean malos o peores suelen llevar estrellas y galones en el uniforme. Y suelen hablar de honor con mucha frecuencia. Pero no saben lo que es el honor, ni lo conocen, ni lo han conocido, ni lo conocerán. Y Stanley Kubrick, con la ayuda de un superior Kirk Douglas interpretando a la excepción que confirma la regla, nos lo explican muy bien.

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All quiet in the western front (Sin novedad en el frente)

Con frecuencia, tras una guerra, el perdedor pierde también el derecho a contar su versión y sus sentimientos. Pero gracias a Erich Maria Remarque y su bella novela, que hay que leer, sin duda, podemos saber que los soldados alemanes eran también sufridos peones como sus equivalentes de la entente, con sus miedos, sus amores, sus esperanzas y sus tristezas. La película original, de 1930 fue rodada en EE.UU. y la dirigió Lewis Milestone. Hay una versión más moderna de 1979. Pero no la he visto.

La grande illusion (La gran ilusión)

Dejemos el drama y la tragedia y pasemos a la comedia de la mano de uno de los grandes del cine universal, Jean Renoir. Aunque viene bien contar con uno de los grandes de la interpretación, Jean Gabin, para llevar la empresa a buen término. El análisis de esta obra maestra es muy complejo para llevarlo a cabo en unas pocas líneas. Pero digamos que es una obra mucho más profunda que una mera declaración antibélicista y antimilitarista. Otro imprescindible.

Au revoir là-haut (Nos vemos allá arriba)

Reciente adaptación de la magnífica novela del mismo título de Pierre Lemaitre, también de obligada lectura, en la que no sólo se ponen de manifiesto los horrores de la guerra, a pesar de que esta sólo abarca los primeros minutos/las primeras páginas de la película/el libro. Por que aquí vamos a una acidísima crítica de la desvergüenza de políticos, empresarios y otros engendros de la sociedad civil a la hora de explotar el fenómeno bélico para su propio beneficio, y sin que quienes sufrieron crudamente las consecuencias del conflicto vean compensado su sacrificio. Dirigida por Albert Dupontel, la película está bastante bien, aunque la novela es muy muy superior.

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[Libro] Kepler 22B: un planeta, dos mundos

Literatura

Una serie de circunstancias se aunaron para que acabase leyendo este libro A. M. Vozmediano. Un escritor que se define como “escritor, padre y profesor”, y que parece que ha dedicado buena parte de su actividad literaria a escribir libros técnicos sobre programación en distintos lenguajes informáticos al mismo tiempo que se aventuró en el ámbito de la ciencia ficción. No sé muy bien por qué, pero sus distintos ámbitos en las redes sociales en estos momentos no existen o no son accesibles, así que no os puedo proporcionar ningún enlace. Pero la circunstancia básica es que hace unos meses Amazon anunció que para sus clientes Premium, los que venimos pagando una cantidad anual para que los envíos sean sin coste, o más bien una tarifa plana para el coste de esos envíos, ponía en marcha un nuevo servicio denominado Prime Reading. Libros electrónicos que podías leer sin coste adicional. Ellos consideran que no lo compras, que te lo “prestan”. Habría que darle un pensamiento en si poseer o no aquellos libros electrónicos que compras, que tienen sistemas de protección contra copia, y en que se quedarán el día que Amazon desaparezca.

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Yo sigo poniendo fotografías del único planeta de tipo terrestre en el que nos consta que existe vida,… de momento. Y que además es muy bello.

En fin, que decidí probar, y empecé a revisar la oferta de este nuevo servicio. Sinceramente, me resultó difícil encontrar un título que me sedujese. Y al final decidí darle una oportunidad a la ciencia ficción nacional.

Kepler-22b es un objeto astronómico que está de moda. Descubierto gracias a las observaciones del telescopio espacial Kepler, cuya misión ha terminado recientemente al agotar su combustible, dejando una ingente cantidad de datos que aumentarán el número de descubrimientos en los próximos años, este planeta tiene la peculiaridad de que, según los astrónomos, está en la zona habitable de su estrella. Y su tamaño es mayor que el de la Tierra, pero no de forma desmesurada, por lo que se especula con su naturaleza terrestre. O quizá como un núcleo rocoso rodeado de un océano líquido. En cualquier caso, un lugar para buscar indicios de vida extraterrestre.

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Vozmediano imagina que es un planeta de tipo terrestre con una rica ecología, en la que los humanos establecen una colonia… para encontrar que ya existen seres humanos allí. Pero en un estado tecnológico equivalente a una edad media más bien cutre. Para los menos enterados. Existen fenómenos de evolución convergente, en los que a problemas comunes se ofrecen soluciones similares, motivo por el que los delfines, que comparten antepasados con las vacas, se parecen sin embargo más a los peces que a los bovinos. Pero de ahí a que una especie surja en dos puntos distintos del universo sin relación alguna… eso sólo pasa en Star Trek y otros similares. Vozmediano, por supuesto, dará una solución distinta a este enigma.

He de decir que la novela es una aventureta floja, que en alguna ocasión tira de alguna trampa argumental para resolver el pequeño lío que monta desde el principio. Los personajes son un poco planos, aunque pretende dotarlos de cierta profundidad a base de misteriosos pasados. Y al final, no sabes si estas en una aventura espacial, en una novela de vampiros o de zombis.

Nadie regala nada. Supongo que los títulos que Amazon va a ofrecer por el morro a sus suscriptores, salvo alguno que sirva de reclamo, no van a ser gran cosa. Es lo que hay. Y desde luego, la ciencia ficción nacional es capaz de más y mejor. Espero.

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[Libro] La muerte del comendador (Libro 1)

Literatura

Ya lo avisé ayer. Esta semana, Haruki Murakami va a tener mucha presencia en este Cuaderno de ruta. Murakami es uno de esos eternos candidatos al Nobel de literatura y, quizá por eso, nunca lo gana. Bien es cierto que también es un premio en cierta decadencia. Y no lo digo por los méritos de los que lo ganan, entre los que hay realmente escritores o escritoras excelentes, muchas veces de literaturas minoritarias, a cuyas obras no accederíamos si no fuera por este premio. También es notorio el número de grandes escritores que no lo han ganado, por cierto.

No. El problema es que la institución que lo otorga, la Svenska Akademien (Academia Sueca), organización similar a la Real Academia Española (nunca “Real Academia de la Lengua Española”, como dicen algunos), ambas copias de la Académie Française (Academia Francesa), se vio sumida en una serie de escándalos, acompañados de dimisiones, que impidieron que pudiese asumir la tarea de debatir y otorgar el premio en este 2018. Se ha constituido una “academia provisional” que ha otorgado un premio alternativo este año, sustituto del oficial, a la francesa guadalupeña Maryse Condé. Murakami también ha sido candidato al “nobel alternativo”. Y tampoco lo ha ganado.

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Inevitablemente, nos vamos a las calles y los montes de Japón para ilustrar la entrada. Incluidas las calles de Kioto, de donde es originario el escritor.

 

En cualquier caso, la publicación de un nuevo de libro de Murakami es un acontecimiento editorial a nivel mundial. Con el agravante de que desde que se publican en Japón los originales, hasta que van llegando las traducciones a los distintos países occidentales puede pasar un desesperante año o más, en el cual se van generando expectativas por los artículos y comentarios de la prensa especializada. Y en esta ocasión, viene otro agravante… la obra está dividida en dos libros que no se han publicado simultáneamente. Si en España pudimos disfrutar del primer libro desde el 9 de octubre, yo lo compré con antelación para que bajar al Kindle en cuanto estuviera disponible, hasta enero de 2019, si toda va como está previsto, Tusquets no pondrá a nuestra disposición el segundo libro. Un rollo. No me gusta. Pero me tengo que aguantar.

Tras un libro más bien breve, una historia “sencilla”, en su novela anterior, vuelve a una historia relativamente compleja, en el ámbito del realismo mágico, género al que se atribuyen muchas de sus obras de ficción. Nunca he estado totalmente seguro de esta atribución de género literario. Es cierto que en muchas de sus obras se mezclan elementos de fantasía en una cotidianidad muy similar a la realidad del mundo actual… pero no acabo de verle el encuadre junto a otras obras de este género, como son las de muchos escritores latinoamericanos del siglo XX.

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Ciervo sika en la calles de Itsukusima, isla famosa por sus santuarios y su bosque primigenio.

En cualquier caso, también tenemos un misterio de carácter preternatural en la historia del pintor retratista que de repente entra en crisis por la ruptura de su matrimonio y se aisla del mundo, sin un propósito muy definido. Hasta que encuentra un misterioso cuadro desconocido de un pintor prestigioso de estilo japonés, “La muerte del comendador”, conoce a una especie de “Gatsby” nipón que le propone que le haga un retrato, y empiezan a suceder esos fenómenos de carácter preternatural que irán configurando un misterio alrededor de la figura del pintor que ocupó la casa con antelación, con el “Gatsby”, con un “comendador” en miniatura que se le aparece, y con una tímida adolescente que entra en escena cuando el primer libro, el que he leído hasta el momento, llegaba a sus capítulos finales.

Como nos tiene acostumbrados, el personaje central de la narración es un hombre en crisis. Despistado. Desconcertado. Como sucedía en uno de sus libros de relatos cortos, marcado por la ausencia de un mujer; una mujer, su esposa, que tras una apariencia normal, encierra un halo de misterio. O al menos sus acciones. Constantes de la narrativa de Murakami.

En cualquier caso, este comentario es un adelanto sobre lo que llegaré a decir cuando termine la novela dentro de unos meses. He de decir que la he leído con notable interés. Que de momento me ha gustado mucho. Que me he sentido como “en casa”, en terreno conocido, pero con elementos nuevos. Y que tengo muchas ganas de saber por dónde va a tirar en el segundo libro. Continuará.

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Bosque primigenio de Itsukushima.

[Cine/relato] Burning (2018) / Quemar graneros

Cine, Literatura

Burning (2018; 48/20181023)

La relativa insatisfacción que nos dejó la última película que comenté, y el hecho de que llevábamos un cierto “retraso” en las películas que queríamos ver de las recientemente estrenadas hizo que dos días después nos acercáramos a ver esta adaptación del director coreano Lee Chang-dong de un relato corto del japonés Haruki Murakami. Este principio de semana va a estar muy relacionado con este escritor nipón, porque tengo intención de comentar también el primer libro de su última novela, cuya traducción al castellano se puso a la venta recientemente y ya he leído.

De hecho, no había leído el relato corto adaptado, Quemar graneros, y es algo que he solventado estos días, por lo que de alguna forma el comentario será compartido para la obra literaria original y para la adaptación cinematográfica. La película, en versión original, se ha estrenado con el título internacional de Burning. Si en algún momento veis que en coreano se titula Beoning, es lo mismo. Viene de 버닝, que es la transcripción fonética al coreano de burning, pero que en la transcripción al alfabeto latino según las normas revisadas actuales resulta en beoning. Resultado de dos transcripciones fonéticas de ida y vuelta

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Por supuesto, nos damos una vuelta por Corea del Sur para ilustrar la entrada de hoy.

 

El relato de Murakami tiene ya unas cuantas décadas, ya que es de la primera mitad de los años 80 del siglo XX. Pero contiene muchos de los elementos de la ficción del escritor. No entra en los elementos más fantásticos o mágicos de algunas de sus novelas, pero si que nos plantea una situación que te deja con una sensación de misterio, y unas implicaciones en la trama que quedan en el aire. Un escritor de poco más de 30 años que conoce a una joven de 20, una especie de espíritu libre, pero también solitario, con la que mantiene relaciones esporádicas, y que en un momento se relaciona con un joven de 25 o 26 años, acomodado e… inquietante por decirlo de alguna forma. Que confiesa tener una curiosa “afición”; quemar graneros abandonados. Cuesta poco leerlo. Y os he dejado un enlace más arriba donde podéis hacerlo.

Lee toma ese relato y lo adapta a su Corea natal con algunos cambios. El escritor se convierte en un desorientado e introvertido aspirante a escritor de veintipocos, Jongsu (Yoo Ah-In). La joven, Haemi (Jeon Jong-seo) se convierte en una conocida suya de la infancia con la que coincide y de la que se enamora. Las características de la chica coinciden con el relato de Murakami, por lo demás. Y el joven acomodado, Ben (Steven Yeun) es algo mayor que los anteriores, pero también mantiene las características esenciales del personaje del japonés. Bueno… en Corea deben ser más frecuentes los invernaderos que los graneros,… y eso es lo que dice quemar por afición.

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Con un ritmo pausado, pero constante, acompañado de un música sobria pero que apunta muy bien los momentos, y por una fotografía de alto nivel que matiza muy bien la historia y alcanza brillantez en no pocos momentos, el director va relatando los avatares de este peculiar trío. Va introduciendo diversas variantes. A veces parecen tontorronas, pero no da puntada sin hilo. Que en un momento clave del relato, que sus protagonistas en lugar de escuchar el Airegin de Miles Davis, como sucede en el relato, escuchen el Générique de la banda sonora de Ascenseur pour l’échafaud, también de Davis, no me parece banal.

Y hay un momento en que la película diverge del relato. Más que divergir, Lee imagina más allá, decide romper la incertidumbre sobre lo que sucede tras la últimas líneas del relato de Murakami, y dejar claro porqué se habla en un momento de metáforas en su película, y cuál es la película. El tono de la narración cambia y pasa de ser un pequeño misterio en lo cotidiano que te deja con la mosca detrás de la oreja a un thriller con un final que no deja de impresionar. Si este “alargamiento” de la historia mejora o no el planteamiento de Murakami… está en discusión por parte de quienes vimos juntos la película y luego hemos leído el relato. Ese alargamiento, asociado al ritmo pausado que imprime el director, unido a alguna trama secundaria con escenas que aportan poco, causa una duración quizá un poquito excesiva de la película. Y en cualquier caso, tampoco resuelve del todo el misterio de la película. Sólo aporta lo que piensa uno de los personajes y las consecuencias de lo que concluye. Quemar invernaderos,…

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Uno de los méritos de la película es su reparto. Los tres protagonistas están bien o muy bien. El enigmático Ben está excelentemente encarnado por Steven Yeun, un actor popular en su país, pero que también se ha aventurado en el cine y la televisión occidental. El aprendiz de escritor cumple con un papel que no da especial brillantez por las características del personaje. Y para Haemi se opta por una novata en la interpretación que resulta un gran acierto. Jeon Jong-seo es una encarnación perfecta del personaje y sus numerosas contradicciones. Por ejemplo, es una chica muy mona, pero se aleja del aspecto de muñequita perfecta de muchas actrices jóvenes coreanas. El personaje afirma en un momento dado que se ha hecho la cirugía estética, habitualmente no tiene un duro, pero cuanto más la miras más te percatas de que siendo atractiva su rostro no parece precisamente afectado por una intervención de este tipo. Incluso tiene la nariz ligeramente desviada. En cualquier caso, lo hace muy bien.

Como resumen, lo que leí en algún sitio. Si es de Murakami y aparece un gato, da por echo que hay un misterio difícilmente resoluble. La película tiene mucho mérito, aunque desde mi punto de vista podría ser un poquito más concisa; ya he dicho que tiene escenas o secuencias que aportan poco a la historia general. Pero con buenas interpretaciones y una bella factura e interpretación, es un obra cinematográfica muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro de fotografía] Suite Venitienne

Arte, Fotografía

Hay quien considera a Sophie Calle como fotógrafa. A mí me cuesta más. Pero de lo que no me cabe duda es que es una artista conceptual que utiliza con ventaja el medio fotográfico para sus intervenciones sobre la realidad, para sus peculiares performances, para su personal forma de observar y modificar el mundo.

Entrenando la regata en el canal de Cannaregio - Venecia

Con el tiempo, Venecia ha supuesto para mí una ciudad que trasciende a su condición de icono turístico; he generado lazos más profundos emocionales con la ciudad. Por ello no me faltan fotografías para ilustrar esta entrada.

Creo que la primera vez que me enfrenté cara a cara con la obra de la artista francesa fue con su proyecto L’Hôtel, en una exposición colectiva en la que se mostraban algunas fotografías del proyecto. Durante un tiempo, Calle se empleó como trabajadora en un hotel de venecia, personal de limpieza y habitaciones, las personas que mientras el cliente está haciendo sus cosas en la ciudad se encargan de arreglar la habitación, hacer las campas, limpiar los baños y dejarla en orden para cuando vuelva a pasar la noche. Pero mientras hacía su trabajo, creo que con un nombre falso, habría los equipajes de los clientes los extendía y los fotografiaba. Recuerdo que me dejó una sensación de inquietud tremenda. Cuando uno viaja y se hospeda en un hotel o similar, lo hace bajo una asunción de confianza, que si no existiese haría imposible la actividad. Y Calle rompía por completo esta asunción. Incómoda.

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Luego fui conociendo otras obras de la artista. En las que siempre interacciona con una realidad, que luego plasma en fotografías o en filmaciones, una realidad sobre la que siente una curiosidad y sobre la que nos quiere mostrar algo. Pero esto es algo como en la física cuántica; el acto de realizar una observación, una medición, altera la realidad que estamos observando.

En su Suite Venitienne, que nos viene en un librito, una nueva edición publicada por Siglio Press, recogemos una experiencia que vivió en 1979 y que fue publicada por primera vez en 1983. En un momento dado, ve a una persona, un hombre, que le llama su atención en las calles de Paris. Le llama Henri B. Lo sigue durante un tiempo. Luego lo pierde. Esa misma noche se lo encuentra en una fiesta, son presentados y conversa con él. Allí se entera de que el hombre está a punto de partir hacia Venecia en un viaje. Ni corta ni perezosa, Calle se desplaza a Venecia, tras unos días buscando consigue encontrar el lugar donde se aloja Henri B., y comienza a acecharlo, a seguirlo, a fotografiarlo. Nuevamente, interviene en una realidad, aunque sea de forma inadvertida para el sujeto de la observación. Pero moviliza en su entorno a muchas personas que, de forma inadvertida en la mayor parte de las ocasiones, colaboran en el proyecto de acecho.

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El libro, que tiene la desventaja de resultar un poquito caro, nos presenta las fotografías del proyecto así como los textos con el diario y la minuta de la acción, en la que se nos describen las acciones de Calle, así como sus pensamientos.

La verdad es que estoy disfrutando con su lectura. Pero como ya he comentado, no deja de representar la materialización de algunos de los miedos que todos tenemos de invasión de nuestra intimidad.

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