[Cine en TV] Love Letter (1995); superar el duelo

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Nota: en esta entrada hay nombre de persona japoneses, en los que se ha respetado la forma en que ellos los expresan, primero el nombre de familia o apellido, después el nombre de pila de la persona.

Esta semana no hemos ido al cine. La cartelera no nos acababa de atraer. No nos decidía a salir de casa y afrontar las altas temperaturas antes de llegar a la sala de cine donde nos íbamos a quedar probablemente congelados por una mala regulación del aire acondicionado. A eso, hay que sumar el enfado que cualquier aficionado al cine tiene que manifestar. Años reclamando un IVA reducido para las entradas de cine, con el fin de fomentar la asistencia a las salas, para que cuando llega ese IVA reducido su repercusión en las entradas sea nula. Incluso algunas salas han incrementado el precio en alguna de sus sesiones. No… la suma de factores nos ha alejado de las salas de cine esta semana.

Pero a mí me gusta el cine. Y siempre tienes la opción de recuperar películas no vistas en su momento. Desde hace algún tiempo venía escuchando hablar de Love Letter (título original), película japonesa del año 1995, que tuvo mucho éxito en su país y notable repercusión en otros países asiáticos, pero que se estrenó en un momento en el que la distribución en occidente en general, y en España en particular, del cine nipón era excepcional. De entrada, decir que esta película dirigida por Iwai Shunji y protagonizada por una entrañable Nakayama Miho es probablemente bastante superior a la mayor parte del cine romántico norteamericano que sin empacho nos merendábamos con excesiva frecuencia en aquella década final del siglo XX. Es totalmente recomendable, sin dudar.

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Me gustaría visitar la isla de Hokkaido, pero de momento, no ha sido posible. Sí que pasé por Kobe en mis desplazamientos entre Kioto y Hiroshima, de donde saco las fotografías que ilustran la entrada de hoy.

Pero la película no es una narración de una historia de amor. Bueno. Sí. Lo es. De forma indirecta. El tema principal de la película es el duelo. La pérdida no superada. Nakayama hace un doble papel. Por un lado, es Watanabe Hiroko, una joven de Kobe que perdió a su prometido, Fujī Itsuki, en un accidente de montaña dos años antes. Y que aunque está rehaciendo su vida con otro joven, no ha acabado de superar la pérdida del joven introvertido, tímido con las mujeres, que a pesar de todo iba a casarse con ella. Por otro lado, es una joven cuyo nombre también es Fujī Itsuki, residente en una pequeña y fría ciudad de la isla de Hokkaido, la más norteña de las principales del archipiélago japonés, bibliotecaria. Que vive con su madre y su abuelo. Y que un día recibe una carta de Hiroko. Una carta que había sido remitida a una dirección presuntamente inexistente y dirigida al chico fallecido. Pero que le llega a la joven bibliotecaria. Y ahí comienza un intercambio epistolar, porque hay una historia común entre esta chica y el joven fallecido, que además del nombre, compartieron el aula durante un curso de la enseñanza secundaria.

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El duelo ha sido tratado con frecuencia en el cine. Pero si me obligo a recordar, no consigo evocar muchas películas que afecten a parejas jóvenes. Son relativamente los romances trágicos en los que uno de los amantes fallece tempranamente. Pero pocas veces nos cuentan lo que pasa a partir de ahí con el superviviente. Más frecuente son los duelos ante el hijo fallecido, como aquí y aquí, que nos ha dejado obras maestras. O esos hombres o mujeres maduros que han perdido al amor de su vida. Pero el duelo desde la perspectiva de una mujer joven de veintitantos años no es frecuente. Y el tema puede ser muy rico. Tal y como está planteada la película, estamos ante la situación en la que Hiroko necesita entrar en las fases de negociación y aceptación de la pérdida. Recordamos someramente las fases del duelo: negación, ira, depresión, negociación y aceptación. Recordamos también que no sólo se dan ante la muerte. Hay otras circunstancias que producen un duelo por el objeto perdido. La más frecuente la ruptura de una pareja, un divorcio o una separación. Pero podemos recordar un par de películas, de animación, donde el punto de partida es el duelo por la pérdida de un entorno de vida y el traslado a otra ciudad, norteamericana o japonesa. En la norteamericana aparecen más claramente definidas las emociones de las distintas fases del duelo. En cualquier caso, el duelo es una fase que todos los seres humanos hemos de pasar en un momento u otro de nuestra vida. La muerte de los padres, la ruptura de una pareja, la muerte de un cónyuge, la pérdida de un puesto laboral en un momento difícil de la vida,… Y por lo tanto, cualquier reflexión inteligente sobre el tema debe ser bienvenida, y nos puede ayudar a afrontar nuestras propias pérdidas.

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He comentado que Miho Nakayama hace dos papeles. Y la sensación es que el papel protagonista es el primero que aparece, el de la doliente Hiroko. Pero nos engañemos. Conforme avanza la película es el personaje de Itsuki, tanto en la actualidad como en el pasado (Sakai Miki). Y descubriremos poco a poco otra historia con pérdidas. La pérdida del padre. Y la pérdida de un amor, que ni siquiera supo que estuvo ahí. Y hasta aquí puedo contar, porque tal vez el protagonista real de la historia sea otro.

No me resultó fácil encontrarla. Pero si tenéis ocasión de verla. No lo dudéis. Muy recomendable.

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[Cine] Haha to kuraseba [母と暮せば] (2015)

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Haha to kuraseba (母と暮せば, 2016; 252017 – 0706)

No entiendo a los distribuidores y exhibidores de cine españoles. De verdad que no. Desde luego, cualquier martingala que nos cuenten sobre lo que se preocupan de fomentar, difundir y defender el cine es una milonga. Su verdadera preocupación es vender toneladas de palomitas cargadas de sal y grasa y acompañadas de litros de azúcar líquida con burbujitas.

Parque de la Paz - Hiroshima

Cuando visitamos Japón, no pasamos por Nagasaki, situada al sur del país en la isla de Kyushu. Pero sí visitamos Hiroshima, la otra ciudad bárbaramente bombardeada por los norteamericanos con su engendro atómico. De ahí proceden las fotos que acompañan la entrada de hoy.

En las últimas semanas han llegado a las pantallas españolas, con distinta suerte, las dos últimas propuestas del director japonés Yôji Yamada. Una, la pudimos ver hace unas semanas y la comentamos en estas páginas. Curiosamente, con posterioridad, llegó la anterior película del director, una película de 2015, que por haber llegado a EE.UU. el año pasado, fue la propuesta de Japón para la última edición de los Oscar. Con poco éxito porque no llegó al corte final de cinco candidatas. Pero vamos, todo indicaba que era una película de mayor porte y calado que la comedia familiar comentada. Pues bien… si en algún momento se ha exhibido en Zaragoza… no nos enteramos. Aunque en algún sitio de España se ha debido estrenar porque en algunos medios mencionaron el hecho. Bajo el título en castellano de “Nagasaki; recuerdos de mi hijo”. Parece que a finales de mayo.

Por esas causas y azares, tuvimos la oportunidad de asistir a un pase privado. Y la aprovechamos.

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A muchos sorprendió la elección de Nagasaki, por sus fuertes vínculos tradicionales con occidente. Es la ciudad con mayor proporción de católicos en Japón, cosa que se pone de manifiesto en el filme. Los personajes principales lo son.

Yamada nos lleva al principio de la película a la mañana 9 de agosto de 1945 en Nagasaki. A la casa de la viuda Fukuhara (Sayuri Yoshinaga), comadrona del barrio, que vive con su hijo más joven, Koji (Kazunari Ninomiya), que estudia medicina en la facultad de esa ciudad, que se dirige a sus clases. El hijo mayor de la viuda ha muerto en la guerra, en las Filipinas. Conocemos también a la joven Machiko (Haru Kuroki), la novia de Koji. Pero por si alguien no se ha percatado, ese día, los norteamericanos dejaron caer la segunda bomba atómica sobre la ciudad japonesa. Muy cerca de donde estudia Koji. Tres años más tarde, encontramos a las dos mujeres viviendo con su mutuo apoyo y el de algunos vecinos, dolientes por la muerte de Koji, e incapaces de seguir adelante. Pero el espíritu de Koji empezará a aparecerse a su madre.

Yamada vuelve a copiar el estilo de su maestro Yasujirô Ozu, como ya ha hecho en otras películas. Con una fotografía que imita el color de los primeros tiempos del cine en color en el país del Sol Naciente, nos ofrece una serena reflexión sobre el duelo ante la ausencia del ser querido y sobre la necesidad de seguir adelante en la vida, cuando ello es posible. La presencia del espíritu de Koji no deja de ser un recurso argumental para simbolizar esa incapacidad en la amable viuda. Por otra parte, hace tiempo que aprendimos en el cine que cuando un espíritu se relaciona con un ser vivo, para que puedan reunirse y estar juntos, el final necesariamente debe ser triste.

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Aunque nunca he entendido en qué medida el hecho de que la población no fuese católica o cristiana la haría “más merecedora” de sufrir semejante aberración bélica. Suponiendo que hubiese algún tipo de hecho bélico o militar que no fuese aberrante por sí mismo.

La historia es mínima. Pero Yamada se toma su tiempo en contarlo, llevándolo hasta más de dos horas de duración, lo cual me parece excesivo, especialmente cuando poco a poco se va viendo que una vez establecidos los principales hechos que invitan a la reflexión, son habas contadas. Pero afortunadamente contamos con las excelentes y elegantes interpretaciones de los protagonistas y secundarios del filme. Lo cual nos permite llegar hasta ese dilatado final sin demasiados agobios.

La película se deja ver. Peca de unas fuertes dosis de conservadurismo moral, que puede ser o no apropiado, aunque sí concordante con la época y el lugar de los hecho. Y está correctamente hecha y resuelta. Aunque no alcance a emocionarnos tanto como otras películas con este cariz. Por cierto, el título original japonés significa “Vivir con mi madre”. Y la música es de Ryuichi Sakamoto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
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En cualquier caso, deseemos que nunca volvamos a ver semejante “espectáculo”. Aunque seguimos presenciando en las noticias constantes agresiones a las poblaciones civiles por parte de ejércitos de todo tipo. “Salvajes” o “civilizados”.

[Cine] Jackie (2016)

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Jackie (2016; 112017-2002)

No perderé mucho tiempo comentando esta película, que había que ver por las posibilidades de su protagonista de conseguir un oscar, pero cuyo tema no me atraía mucho.

Dirigida por el chileno Pablo Larraín, nos habla de las vivencias de Jacqueline Kennedy (Natalie Portman) días siguientes al asesinato en Dallas de su marido, el presidente John F. Kennedy (Caspar Phillipson). Al parecer, está basada en una entrevista que concedió a la revista Life unos días del ajetreo de los funerales de estado, y trata de poner sobre la mesa las características, aparentemente contradictorias, de una mujer que llegó a ser la primera dama de su país con sólo 30 años de edad, y que además de la traumática pérdida de su marido, a los treinta y tres años había sufrido también la pérdida de dos hijos y había estado sometida al escrutinio de la opinión pública de forma intensiva.

Buena parte de la acción de la película se rueda en un cementerio o en torno a un funeral; la muerte esta presente constantemente en este filme. Así que lo ilustraré con unas fotografías que tomé en el cementerio de Torrero en Zaragoza hace unas semanas, bajando de un velatorio.

Buena parte de la acción de la película se rueda en un cementerio o en torno a un funeral; la muerte esta presente constantemente en este filme. Así que lo ilustraré con unas fotografías que tomé con mi pequeña Olympus Pen EE3 en el cementerio de Torrero en Zaragoza hace unas semanas, bajando de un velatorio.

No obstante, la película, formalmente correcta, me resulta fría. No empatizo con nada ni con nadie. Conocía de forma general los hechos por los libros de historia, pero más allá de las erráticas decisiones de una mujer más o menos traumatizada, y un tanto histriónica tal y como la muestran, la película no siento que me aportara nada nuevo. Jackie Kennedy, la mujer florero por excelencia, no me parece un personaje especialmente atractivo, ni creo que aporte especiales valores a la humanidad. En el fondo, la impresión que tenemos mucho es que en realidad fracasó en muchas cosas, a pesar de haber sido una privilegiada. La apariencia idílica de su matrimonio con JFK ha sido puesto en solfa en muchas ocasiones, y su posterior aventura matrimonial griega tampoco fue un éxito que digamos. Aunque la considero digna de respeto como a cualquier otro ser humano.

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Portman hace un esfuerzo por mimetizarse con el personaje real, pero yo a lo largo de la película no llegué a acostumbrarme o a aceptar el tono impostado de voz que supongo viene dado por la intención de imitar la de la mujer real. El caso es que no veo a Jackie Kennedy por ningún lado, y no me engancha al personaje. De la misma forma, el otro posible personaje atractivo del sarao, el hermano del fallecido, Robert F. Kennedy (Peter Sarsgaard), no acaba de tener la trascendencia que podría haber tenido. Ni ninguno de los otros personajes reales, aunque me hace gracia ver a Greta Gerwig en un país muy distinto de los que nos tiene acostumbrados, y podemos destacar también la presencia de John Hurt en uno de sus últimos papeles antes de su fallecimiento hace unas semanas.

Por lo tanto, esta película no ha logrado despertar mi interés. Y me resulta difícil aconsejarla a nadie. Y no, no le daría el oscar a Natalie Portman. Ni de coña.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] A Monster Calls (2016)

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A Monster Calls (2016; 532016-1810)

Acudimos hace ya casi una semana al último estreno de J. A. Bayona, uno de los directores más pujantes y más de moda del cine español, con sólo tres largometrajes en su haber, de los que los dos anteriores ninguno supo llamar mi atención especialmente. Aquí repite la experiencia de rodar en inglés, con un reparto formado por intérpretes británicos y estadounidenses. Evidentemente, los amos del dinero parecen confiar en la capacidad de Bayona para llevar gente a las salas y recuperar la inversión.

Hablar de esta película como de una película “española” es algo que me deja un poco incómodo. No es que me importe gran cosa, pero siento que las tradiciones que rodean a la historia, sus planteamientos y su producción están más próximos del cine anglosajón, más allá de que ya hemos dicho que su versión original, la que vemos, está en inglés. En la cartelera española se puede encontrar la versión doblada al castellano con el título “Un monstruo viene a verme”. De hecho está basada en una novela para niños y jóvenes del escritor británico-estadounidense Patrick Ness.

La película de hoy transcurre en Inglaterra y la ilustro con vistas de Londres y Canterbury.

La película de hoy transcurre en Inglaterra y la ilustro con vistas de Londres y Canterbury.

La historia nos lleva a algún lugar de Inglaterra donde un niño, Conor (Lewis MacDougall), vive en conflicto permanente por la grave enfermedad de su madre (una Felicity Jones que nos llega antes de convertirse este invierno en rebelde galáctica), por la separación de sus padres que incluye un padre ausente viviendo en los Estados Unidos, por los abusos que sufre por parte de sus compañeros de colegio, y porque la persona que tal vez tendría que estar paliando estos problemas, su abuela (Sigourney Weaver), no es la abuela cariñosa y empática que todos imaginaríamos, que vive entre su propia austeridad y el dolor de ver sufrir a su hija con la enfermedad. La única forma que tiene Conor de evadirse es vivir en un mundo imaginario, en el que un gigantesco hombre-arbol, un tejo centenario que se transforma por las noches siempre a las 12:07, y que le cuenta una serie de historias con la voz de Liam Neeson.

Carlos Carreter

He tardado casi una semana en escribir este comentario, porque mis sensaciones conforme ha pasado el tiempo han ido variando respecto a las que sentíamos en el momento de terminar el filme. La película es emotiva, profundamente emotiva. Ante una enfermedad terminal, ante el fallecimiento próximo de un familiar próximo, querido, un padre o una madre, que lleva tiempo sufriendo por la enfermedad y que ocasiona también no poco sufrimiento en quienes rodean al enfermo. La ansiedad, el deseo que todo se acabe, colisiona con el miedo a perder al ser querido, e incluso nos hace sentir mal. Lo digo en primera persona porque es algo que he sentido y no me importa reconocerlo. La película es hábil en tocar esa fibra sensible en el espectador. Si a eso le unes un diseño de producción de gran calidad y unas interpretaciones absolutamente impecables, empezando por su jovencísimo protagonista, bien arropado por sus prestigiosos compañeros de reparto, te quedas con la idea de que has visto una película notable.

Carlos Carreter

La cuestión viene cuando dejas reposar la película, te sacudes la emotividad y piensas lo que te cuenta. Las historias del tejo monstruoso son comunes, no específicas y valen para esta película como para varias otras con diversas temas. Las situaciones escolares y familiares son tópicas, y no están bien explicadas. Por ejemplo, no entiendes muy bien por qué los compañeros de clase se ensañan con Conor. ¿Es todo una excusa para mostrar el momento de rabia e ira del pequeño? Poco a poco llegas a la sensación de que la película, aunque válida en su conjunto, está más vacía de lo que parece, y que fundamentalmente el interés está en la forma y el alarde técnico. Insisto… se ve bien… con un nudo en la garganta muy hondo en muchos momentos… pero el guión, la historia, los valores y las motivaciones de los personajes podrían haber sido más cuidados y tratados más en profundidad.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Carlos Carreter

[Libro] Casualmente

Literatura

Sigo progresando con los libros que he ido leyendo en el principio de año y cuyo comentario se me había ido acumulando. Y ahora nos vamos a pasar al terreno de la historieta; ya sabéis, cómic según los más modernos, novela gráfica para quienes quiere dar empaque al género porque no se siente seguros de que se defienda por sí mismo por su calidad. El año pasado debí dar mucho mal con mi viaje a Japón, porque este año para mi cumpleaños me han seguido regalando cosas relacionadas con este país. Y entre ellas, esta relato en forma de historieta, del japonés afincada en el Reino Unido Fumio Obata.

Casualmente
Textos y dibujo; Fumio Obata – Traducción; David D. Domínguez
ECC/Spaceman Books, 2015

Yumiko es una joven japonesa, que lleva años en Londres donde llegó para estudiar diseño y donde con el tiempo se ha asentado formando una pequeña empresa donde trabaja en un ambiente amigable y con un novio que se muestra atento y cariñoso con ella. Pero sigue teniendo dudas sobre a qué mundo pertenece. La muerte accidental de su padre mientras practicaba el montañismo la obligará a trasladarse a Japón para los funerales. Allí, en Tokio, deberá reencontrarse con sus hermanos, con las tradiciones, con los ritos y con lo que se espera de ella. También con su madre, que se divorció tiempo atrás de su padre, y vive en Kioto, como una mujer independiente, autónoma, que sabe lo que quiere para sí misma. Yumiko, por lo tanto, se verá obligada a decidir en qué mundo quiere vivir, y el estilo de vida que quiere llevar.

Al igual que Yumiko, nos vamos a Japón, y nos daremos un paseo por Yanaka en Tokio, donde abundan los templos con sus cementerios... acompañaremos a Yumiko en el duelo por su padre.

Al igual que Yumiko, nos vamos a Japón, y nos daremos un paseo por Yanaka en Tokio, donde abundan los templos con sus cementerios… acompañaremos a Yumiko en el duelo por su padre.

No tenía ni idea del tipo de historia que me iba a encontrar. Como ya digo, fue un regalo, y nada había oído hablar de ella. De hecho, estaba recién salida al mercado cuando me la reglaron. Y fue una agradable sorpresa. La historia está bien organizada, la presentación de los personajes es clara, concreta y concisa, así como de los dilemas a los que se enfrenta Yumiko. El dibujo es fácil de leer, pero está lleno de pequeños detalles que aportan información a las situaciones y a la historia. Es elegante, en su aparente sencillez. Pero sobre todo la fuerza del relato está en el estupendo desarrollo del carácter y de los dilemas a los que se enfrenta Yumiko. Con unos “fantasmas” en forma de personajes del teatro noh que sirven de eco a sus pensamientos y a su subconsciente, Yumiko tiene que resolver sus cuestiones con el padre fallecido, con quien ya no se puede comunicar, y tiene que entender a su madre, y hasta que punto esta luchó en su vida, incluso alejándose de su familia para dar libertad a sus hijos. De alguna forma, especialmente a Yumiko.

El relato lleva implícita algunas críticas a las tradiciones en Japón y especialmente a los rígidos papeles que se otorgan a las personas, sobretodo a las mujeres. A los escasos grados de libertad que se les permiten en su toma de decisiones sobre su vida. También a la vacuidad de los ritos.

A mí me ha parecido un relato excelente. Lo devoré y lo releí. Me pareció elegante. Osado y sereno al mismo tiempo. De lo mejor que he leído últimamente, todos los géneros incluidos. Lo recomiendo vivamente. Incluso para quienes no frecuentan la historieta, o no sea han planteado acercarse a esta forma de contar historias. Que tan interesante puede ser a veces. Una pequeña obra de arte.

Luego nos trasladaremos a Kioto, donde tal vez nos topemos con Yumiko y su madre mientras pasean por las innumerables torii de Fushimi Inari Taisha.

Luego nos trasladaremos a Kioto, donde tal vez nos topemos con Yumiko y su madre mientras pasean por las innumerables torii de Fushimi Inari Taisha.