[Cine] Sesión doble: Billboards y Wonderstrucks (2017)

Cine

Estamos ya en plena temporada de películas con opciones a premios diversos. Y cada vez las distribuidoras y los exhibidores comprimen más la programación de estas películas en menos semanas. Después de un otoño y principio de invierno con la cartelera bastante floja, ahora se acumulan las películas interesantes. Tengo serias dudas de que esto sea beneficioso para la industria del cine,… pero bueno… hace tiempo que opino que no es una distribuidores y exhibidores tienen intereses incomprensibles las más de las veces. El caso es que hoy vamos con una sesión doble, de las dos películas vistas en la última semana. Para no aburrir, iré más rápido y escueto, aunque eso no quiere decir que las películas sean menos interesantes.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017; 03/20180114)

Una de las películas favoritas para ganar el Oscar, o varios oscars, es esta dirigida por Martin McDonagh, director irlandés que se prodiga poco, pero de la que recordamos con cariño una comedia ácida de hace unos años. Casi diez años.

En esta ocasión nos lleva a una ciudad pequeña del medio oeste norteamericano, donde una madre (Frances McDormand) contrata unos grandes anuncios en una carretera secundaria denunciando que la oficina del jefe de policía (Woody Harrelson) no ha resuelto el caso de la violación y asesinato de su hija tras meses desde que sucedió. Y esto producirá un gran revuelo y conflicto en esa ciudad, en el que pocos quedarán indemnes.

_9300363.jpg

Los dioramas del Museo Americano de Historia Natural tienen un papel importante en la película. Así que os dejo algunos como ilustración de esta entrada.

Se dice de esta película que es una peculiar mezcla de géneros. Desde el principio y con frecuencia flirtea con el drama y la tragedia, pero con frecuencia tenemos la sensación de asistir a una comedia negra. McDonagh parte de lo particular y circunstancial para hacer un retrato de la América de Trump, con todos sus defectos y con algunas virtudes. También hay terreno para reflexiones sobre la naturaleza individual del ser humano; sentimientos de culpa, posibilidad de redención,… A pesar de que los mimbres dan para acabar con un sentimiento fatalista sobre el destino de la especia humana, el director opta por un mensaje final relativamente optimista.

Grandes interpretaciones. De los dos mencionados, pero también del resto del reparto, destacando especialmente a Sam Rockwell, y más discretamente el joven Caleb Landry Jones. Sin desmerecer a ninguno de los varios otros que salen.

Realmente buena, podríamos decir imprescindible. No sé si es la obra maestra que algunos pregonan, pero se le acerca bastante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

_9300367.jpg

Wonderstruck (2017; 04/20180115)

Hace dos años, a algunos nos maravilló una película de Todd Haynes que pensamos que fue muy injustamente ninguneada en los Oscars. Más prejuicio del que creen arrastras los pretendidamente “progresistas” académicos norteamericanos. Así que cuando anunciaron una nueva película del director, nos aprestamos a ir a verla.

En esta ocasión también se basa en una obra literaria, pero de Brian Selznick, que además es el guionista de la película. Así que suponemos que será fiel… Hace unos años, Scorsese también se basó en un libro suyo para una espectacular película. Y también en esta ocasión, los protagonistas son niños que han perdido a sus padres de una forma u otra. Y abandonan sus casas para ir en su busca. Aunque en dos épocas distintas. Rose (Millicent Simmonds) en los años 20 del siglo XX. Ben (Oakes Fegley), a principio de los 70. Pero en torno al Gabinete de las Maravillas del Museo Americano de Ciencias Naturales, sus destinos confluirán.

_9300368.jpg

Estamos ante un cuento de carácter amable y buenrollista, que analiza la naturaleza de la familia, justamente cuando esta desaparece o se desvanece o desestructura. Sus principales virtudes están en la espontaneidad de los críos que la protagonizan, y en la magnífica fotografía de Edward Lachman, que también se lucía en la anterior película del director. Particularmente, la ambientación de los años 70 te hace pensar constantemente en fotógrafos en color como Joel Meyerowitz, William Eggleston, Stephen Shore u otros. Destacada presencia de Julianne Moore, y pequeña presencia, poco más que un par de cameos, de Michelle Williams.

No llega al nivel de Carol, pero es una película muy visible y disfrutable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Despedimos Corea del Sur con un paseo de tres horas por Seúl

Viajes

Como en otros viajes, la última entrada de fotos del mismo no la envío por correo electrónico durante mi periplo sino que la escribo ya sentado ante el ordenador de sobremesa de casa, con las peripecias del último día o las últimas horas del viaje.

Nada voy a comentar del largo viaje que comenzó hoy mismo, cerca de la una de la madrugada, en el aeropuerto internacional de Incheon. Que no está en Incheon. Ni en Seúl, aunque también se diga de él que es el aeropuerto de la capital surcoreana. En estos momentos en el reloj del ordenador se anuncian las 17:45 horas de la tarde, pero para mí es como si llevase tres cuartos de hora del día siguiente. Ya han pasado más de 24 horas desde mi última medianoche, y aun queda un rato para meterme en esa cama que tanto anhelo.

Pero si mi último envío desde Corea eran fotografías de la relativamente infructuosa mañana de compras en las horas antes de tomar el tren que me llevaría de Busan a Seúl, estas de horas corresponden a las más interesantes tres horas que pasé en la capital surcoreana antes de dirigirme al aeropuerto que la sirve.

Y con el bullicioso grupo de colegiales del encabezado, que ignoraban supinamente al fotógrafo que intentaba inmortalizar su excursión por el Seoullo 7017, comencé mi recorrido por esta pasarela, antigua vía para el tráfico rodado elevada que ha sido reconvertida en jardín botánico. Y es que había que aprovechar la mejor luz de atardecer que he tenido en todo el viaje. Con vistas a los alrededores de la estacicón central de Seúl.

Desde aquí, me dirigí a la zona de la puerta Namdaemun, con sus tiendas de fotografía con abundante material de segunda mano y ocasión, su antigua puerta y su mercadillo. Había que dar una tercera oportunidad…

No sé cómo se me quedó pegada en la mano esta “cosa” de la que os hablaré dentro de unos días, cuando la haya probado un poquito y tenga resultados.

20171011-_1080543.jpg

Ya con la noche caída, pero todavía con tiempo antes de ir a coger el tren expreso que une la estación central de Seúl con el aeropuerto de Incheon, cogí un metro y me bajé a dar un pequeño paseo por Dongdaemun Design Plaza, con el edificio obra del gabinete de arquitectos de Zaha Hadid, como el Pabellón Puente de Zaragoza, y hasta la puerta que da nombre al barrio.

Después de esto sí que cogí el metro para volver a la estación y comenzar el largo y tedioso viaje que me devolviese a casa. Hasta el próximo viaje.

[Libro] Viaje con Clara por Alemania

Literatura

Sin duda alguna, Fernando Aramburu es uno de los escritores de moda en España en estos momentos. Son muchos los que comentan el éxito de su último libro… y muchos los que me lo han recomendado. Pero en estos momentos, a punto de poner el blog en modo sólo fotos, leer algo sobre las consecuencias de las tontás identitarias que provocan unos u otros de todo tipo, signo y bandera, y no me refiero solo a los centrífugos, también a los centrípetos, me apetece tanto como que me den de patadas en el borde tibial anterior, o sea, en la espinilla. No obstante, curioso por leer algo del autor, di en encontrar este libro de viajes publicado en 2010, que se me prometía divertido por el sentido del humor que emanaba de sus páginas.

20110707-_1110179

No conozco todos los lugares visitados en el viaje por Alemania, pero algunos sí. Por ejemplo, Bremen, aunque era Brema cuando me contaban el cuento de los músicos cuando era pequeñito.

Este libro está narrado en primera persona por un individuo que supongo cuarentón o a punto de serlo, originario de un país innominado, pero que podemos suponer España, y casado con una alemana, profesora de lengua en un instituto de una pequeña ciudad costera del mar del Norte, en las regiones septentrionales del país germánico por excelencia. Parece que su dedicación habitual es cuidar de la casa y dar clases eventuales de su lengua materna. Cuando arrancan el relato, su esposa, Clara, el nombre del narrador no se menciona, “ratoncito” o “señor Ratón” son su apelativos más habitual, se ha pedido un permiso de sus deberes docentes con el fin de escribir un libro de viajes por el norte de Alemania, con referencias a los escritos por otros literatos alemanes en el pasado. Y ambos van a abandonar su casa durante unos meses. El libro es el relato de ese viaje desde el punto de vista del “señor Ratón” (¿Herr Maus?).

20110706-L1010422.jpg

Hamburgo, tanto paseando por la zona portuaria, en el encabezado, como por los barrios del pecado de Sankt Pauli.

Por supuesto, el libro no es un libro de viajes, exactamente. Más bien es un relato humorístico, a ratos sarcástico, a ratos irónico, a ratos paródico y a ratos tierno, de la convivencia matrimonial de esta singular pareja internacional sin hijos. Así como de sus relaciones con grupos  familiares o amistosos diversos, a cual más disfuncional y sin embargo típicos.

20110711-_1120345.jpg

La hanseática Lübeck, antaño conocida en español como Lubeca.

En un momento dado me planteé hasta qué punto el relato podría ser autobiográfico. Determinadas referencias del relato sitúan el viaje en 2003. Es conocido que el autor está casado con una alemana y vive en Alemania. Cotejé su biografía, y comprobé que hay diferencias notables. El protagonista del libro no terminó sus estudios, y conoció a Clara en una estancia de seis meses en Gotinga para aprender el alemán. El autor estudió filología hispánica en la Universidad de Zaragoza, ciudad donde conoció a la que sería su esposa. Así que, en principio, no. En el fondo, desconozco, puesto que no se narran en sus biografías, las peripecias de su devenir matrimonial.

20110713-L1020647.jpg

La coqueta Celle.

El narrador, o sea, la narración, tiene un punto borde. El marido es un cabroncete que aprovecha cada momento para darse la mejor vida que puede ofrecerse, teniendo un punto hedonista que básicamente se expresa por su afición a la comida, la bebida, determinadas partes de la anatomía femenina y el Werder Bremen. La esposa se nos presenta con un carácter seco y dominante, y un tanto neurótica e hipocondríaca, aquejada de fuertes jaquecas cada vez que sus planes se tuercen. No hace falta ser un lince para deducir que el autor está representando la adustez luterana germánica y el carácter irreverente y voluptuoso del catolicismo latino en sendos cónyuges, que entran con frecuencia en colisión, con la frecuencia victoria, al menos aparente, de lo germánico, pero con el latino viviendo a costa de lo anterior. Y a pesar de todo, no falta momentos de ternura, puesto que en realidad, aunque instalados en la rutina por dieciséis años de matrimonio, no pueden vivir separados, y se quieren.

20130816-L1070529.jpg

El macizo del Harz, aunque lo que yo conozco no coincide con lo recorrido en el libro.

No estamos ante un libro redondo; tiene algunos altibajos. Redactado con un estilo coloquial, como conviene al narrador principal, tiene momentos de notable hilaridad. Dada mi costumbre de leer en el autobús urbano durante mis desplazamientos por la ciudad, la cantidad de veces que he sido interpelado estos días por señoras de cierta edad que no podían contener la curiosidad por lo que me hacía reír, ha sido notable. Pero también tiene algún momento de bajo, y pasajes en los que el libro se estancaba en una situación determinada, sin un avance aparente. Dicho lo cual, me parece bastante recomendable, es divertido y se lee fácil. Hasta los más reticentes lectores deberían poder con él. Pero me la impresión de que no me prepara para el libro que todo el mundo me recomienda. Creo.

20130817-_8170743.jpg

Y terminan viaje en Berlín, aunque el “Monumento a los judíos de Europa asesinados” no debía de estar terminado en la época del viaje.

[Viajes] Resumen del viaje por Italia – ciudades umbras y toscanas

Viajes

Han sido seis días de viaje, para cinco de pleno aprovechamiento por el centro de Italia. Alojados en Perugia, en su casco histórico, en un hotel con sus habituaciones distribuidas por un edificio del siglo XIV, con lo de divertido y de incómodo que puede ser eso… Por decirlo de alguna manera, si estábamos en el planta segunda,… algunas habitaciones de esa planta estaban más o menos a esa altura, algunas casi en la tercera y otras casi en la primera… No sé si me explico.

Pero eso sí, con algunas salas estupendas, pintadas con frescos, unos más acertados y otros menos.

20160320-_2260788-Pano

Sala de lectura del “albergo”.

En los próximos días comenzaré a redactar mi diario de viaje en las páginas que tengo habilitadas a tal fin. Pero de momento dejaré aquí unas impresiones generales del viaje con unas cuantas fotografías para ilustrarlas.

En primer lugar, hemos recorrido algunas ciudades de las regiones italianas de la Umbria y Toscana, regiones vecinas que comparte elementos culturales en común. Varios cascos históricos de origen medieval muy bien conservados, desde la populosa Perugia hasta la tranquila Gubbio.

Vista de Perugia, Umbria, al anochecer.

Vista de Perugia, Umbria, al anochecer.

Murallas y castillo en Assisi, Umbria, o Asís, en castellano.

Murallas y castillo en Assisi, Umbria, o Asís, en castellano.

El casco histórico de Gubbio, Umbria, domina la llanura próxima.

El casco histórico de Gubbio, Umbria, domina la llanura próxima.

Una soleada y agradable mañana en Arezzo, Toscana.

Una soleada y agradable mañana en Arezzo, Toscana.

Laberíntica y escarpada Crotona, Toscana.

Laberíntica y escarpada Crotona, Toscana.

Paseando por el casco viejo de Orvieto, Umbria.

Paseando por el casco viejo de Orvieto, Umbria.

Orvieto se encuentra sobre una meseta elevada sobre su entorno.

Orvieto se encuentra sobre una meseta elevada sobre su entorno.

Las ciudades italiana destacan sobre las españolas en que muchas veces la arquitectura civil puede ser tan vistosa como sus edificios religiosos. Pero desde luego sobre abundan las ermitas, iglesias, santuarios, monasterios, catedrales y demás,… indudablemente, se nota la cercanía de Roma y la influencia del papado sobre estas regiones.

20160321-L2270182

En un enclave natural privilegiado encontramos el eremitorio de las Cárceles (eremo delle Carceri), a unos cinco kilómetros de la basílica de San Francisco en Assisi. No hay transporte público salvo que te quieras pagar un taxi. La ida cuesta arriba, la vuelta cuesta abajo. Un buen paseo, que incluye atravesar el casco histórico de Assisi. O Asís.

20160321-L2270337

Contrasta la rica decoración de las dos plantas de la basílica de San Francesco en Assisi con la teórica pobreza de la que hacen gala los monjes de la orden que fundó el considerado santo por la Iglesia católica.

20160321-L2270383

No muy lejos, la iglesia del monasterio de la abadía de San Pietro muestra una austeridad que se ajusta más a lo que uno esperaba encontrar en la ciudad del austero monje.

20160323-L2270943

Perturbadoras las pequeñas pinturas de la basílica de San Pietro de Perugia, más propias de la ilustración de un libro del marqués de Sade que otra cosa, y que parece que corresponden, tras un poco de investigación, a las ocho torturas de Santa Cristina de Bolsena. Qué afición al gore tienen estos curas, oye.

20160325-L2280496

Más elegante, esbelta y estilosa la catedral de Orvieto… aunque también encontramos algunas escenas apocalípticas con diablos y condenados muy divertidas.

20160325-L2280688

Siempre he preferido los templos más sencillos, como la iglesia con planta de basílica de San Giovenale en Orvieto, de 1004, con frescos de los siglos XII y XIII.

Por supuesto, hemos dedicado algún tiempo a la riqueza artística, siempre tan amplia, de las regiones italianas, con visita a algún museo o algún lugar de especial significación artística. Más allá de lo mucho que hemos encontrado en los edificios mencionados.

20160323-L2270775

Nos preguntamos un buen rato si esta señora china sabría porque esta pintura del Perugino, una Anunciación, es realmente importante y merecía un lugar de honor en la Galleria Nazionale dell’Umbria, instalada en el Palazzo del Priori de Perugia. Un maravilla de pequeña pintura por otra parte.

20160323-L2270874

Dedicamos también un rato, en un día de lluvia por la mañana y viento frío el resto, a las exposiciones del festival de fotografía social y terapéutica que teníamos en el Museo Civico Palazzo della Penna, centro de cultura contemporánea de Perugia.

20160323-L2280015

Habiendo recorrido varias ciudades cuya historia se retrotrae hasta la civilización etrusca, todas las que se encuentran al oeste del Tíber, no podíamos dejar de visitar el Museo Nazionale d’Archeologia de Perugia, con abundantes ejemplos de lo que esta interesante cultura del primer milenio antes de la era común dejó para la posteridad. La fotografía no está al revés. El alfabeto etrusco está a caballo del griego y el latino en la evolución, pero escribían de derecha a izquiera, y las letras las escribían de forma especular a nuestros usos.

20160324-L2280099

Siempre me pregunto qué conseguirán registrar con sus inestables teléfonos móviles en las tenuemente iluminadas como las de la iglesia de Francesco en Arezzo. Regentada por los museos nacionales italianos, dispone tras el altar de un conjunto de frescos de Piero della Francesca de primer nivel.

Algunas curiosidades del viaje. Pues os las cuenta también ahora con algunas fotografías.

20160321-L2270072

Encantados con el minimetro de Perugia, un tendido ferroviario por el que circulan pequeñas cabinas automáticas con una frecuencia muy alta, nunca esperas más de un par de minutos, para salvar los grandes desniveles de la capital umbra.

20160322-L2270574

Salvo en Orvieto, tan apenas hemos encontrado follón turísticos. Aquí vemos algunos escolares franceses en Gubbio. Pero, por ejemplo, normalmente hay que reservar con antelación y con hora para ver los frescos de Piero della Francesca en Arezzo. Cosa que no hicimos y pudimos visitar sin ningún problema. Lo que es salirse de las rutas más convencionales.

20160322-L2270720

Hemos encontrado ciudades subterráneas. Perugia tiene un sistema de escaleras mecánicas para que sus ciudadanos salven los desniveles fuertes que tiene la ciudad. Y algunos de ellos pasan por las antiguas estructuras arquitectónicas de la ciudad como la Rocca Paolina, una antigua fortaleza sobre la que se encuentra construida la parte superior del casco histórico de la ciudad. Estratos sobre estratos de civilización.

20160325-L2280604

La ciudad subterránea de Orvieto es una atracción en sí misma, un sistema de galerías tras los edificios de la ciudad en los que encontramos pozos, prensas para el aceite, bodegas para el vino y otros víveres o columbarios (en el sentido de palomares, no de lugares para las cenizas de los muertos) donde vivían felices los pichones, hasta que el dueño del lugar los cogía para fomentar la rica gastronomía umbro-toscana.

20160324-L2280348

No es que Cortona necesite muchas excusas para ser visitada, siendo como es una ciudad muy bella. Pero esa pequeña “loggia” muestra orgullosa un cartel de haber servido de localización en exteriores para la película “Under the Tuscan Sun (Bajo el sol de la Toscana)”, película floja pero protagonizada por una guapa Diane Lane.

20160325-L2280425

Parece que los años pasados tras la Segunda Guerra Mundial en los cuales los italianos se dieron la vuelta y cambiaron de bando no han bastado para que queden todavía infames recordatorios al fascista e infame Eje Berlín-Roma… Bueno, los italianos cambiaban el orden de las capitales, claro…

Por último, sólo me queda decir que hubiera estado bien disfrutar en más momentos de los paisajes entre estas ciudades, tanto la celebrada campiña toscana como los suaves montes Apeninos centrales que ocupan una buena parte de la Umbria. Pero bueno, en los días que hemos estado, menos de una semana, ha dado para lo que ha dado, y algo de paisaje hemos disfrutado, con lo que me despido.

20160324-L2280324

En las faldas de los montes en los que se encuentra Cortona encontramos el típico paisaje toscano, con olivos, cipreses, pinos y otros árboles y plantas mediterráneas.

20160324-L2280378

Y me despido también desde Cortona, donde pudimos disfrutar de un frío pero hermoso ocaso,… sobre el sol de la Toscana.

[Viaje] Dos semanas en Japón, a modo de resumen

Viajes

Los fieles de este Cuaderno de ruta que hayan estado al tanto del blog en estas dos últimas semanas habrán notado que había poca palabra, y bastantes más imágenes. Fotografías de mis vacaciones en Japón. Tras un viaje agotador, que además se hizo especialmente pesado cuando los presuntamente serios y fiables alemanes consiguieron que el vuelo entre FráncfortBarcelona llegase con casi dos horas de retraso.

Porque lo malo de Japón, cuando vives a orillas del Ebro en la Península Ibérica, es que esta lejos,… pero lejos… Dos horas de avión de Barcelona Fráncfort y once de esta ciudad alemana hasta cualquiera de los dos aeropuertos principales de TokioNaritaHaneda. Suma los tiempos de las escalas, el rato que pierdes en los aeropuesto antes de embarcar, el tren de ZaragozaBarcelona y, a la ida, el desplazamiento hasta Kioto, y es un día, un par de horas arriba o abajo según la suerte que tengas, lo que dura el viaje.

El último sol antes de entrar en Asia

El sol se pone mientras el avión entre Fráncfort y Tokio Haneda se dirige a sobrevolar la inmensidad de la estepa norte siberiana.

Mi interés por viajar a Japón viene de muy antiguo. Cuando tenía yo unos siete años, compraron mis padres en el Círculo de Lectores un libro que se titulaba Maravillas del Mundo. Uno de los artículos que más me fascinaba era el del enorme Daibutsu (Buda gigante) de Kamakura. En aquella época, en aquella España de finales de los sesenta o principios de los setenta, a un niño como yo, de familia modesta, pensar en viajar a Japón resultaba tan utópico como viajar a Saturno para los niños de hoy en día. Pero mira, oye,… que ya he visto al señorón este en “vivo” y en directo. El mundo da muchas vueltas.

El libro del que os hablaba, abierto por la página del artículo que encandilaba mi imaginación infantil.

En el tiempo que ha pasado desde que anuncié mi intención de viajar al país del sol naciente (toma topicazo), me he encontrado a algunos “expertos” en el mismo que tras unas vacaciones como las mías de dos o tres semanas pontifican sobre la naturaleza y el carácter del país y de quienes lo habitan. Yo, si queréis que os diga la verdad, no sólo no me considero en la actualidad más sabio sobre esa nación sino que en realidad me entran todavía más dudas e incógnitas sobre la misma. Creo que es lo normal. Cuando no sabes nada o poco sobre algo te preguntas aun menos… cuando empiezas a conocer es cuanto te empiezas a hacer preguntas sobre lo que ves, oyes y sientes. Esa es la gracia de viajar. No la de obtener respuestas, sino la de aumentar la variedad y la calidad de las preguntas que te formulas.

En cualquier caso, durante dos semanas hemos entendido una cosa. La sociedad japonesa, el conjunto de los japoneses, son como el resto de las sociedades humanas. Se preocupan por la mismas cosas que en todas partes, son esencialmente contradictorios, y parecen manifestar una mezcla de timidez y desconfianza, pero casi siempre muy cortés, antes lo desconocido. Es decir, ante el extranjero. Especialmente dado que se les dan mal los idiomas, o por los menos el inglés. Veis ya nos parecemos en algo los españoles a los nipones.

Monorrail del aeropuerto de Haneda - Tokio

Monorrail que comunica el aeropuerto de Haneda con el centro de Tokio. No les acabo de ver yo las ventajas a estos cacharros respecto a los ferrocarriles tradicionales.

Las ciudades japonesas son fundamentalmente feas. Pasa un poco como en Alemania. Habiendo quedado arrasados por la guerra mundial, hubo una necesidad inmediata de dar vivienda a una población que enseguida recuperó sus niveles demográfico, con el baby-boom que caracterizó los años 50 y 60 en buena parte del mundo. Así, cuando te desplazas en los cómodos y rápidos Shinkansen, trenes de alta velocidad del grupo de empresas ferroviarias JR, te da la impresión de que desde Tokio hasta Osaka, o incluso hasta Hiroshima, todo es una gran connurbación donde, afortunadamente, los grandes edificios en altura sólo se dan en los centros comerciales de las ciudades más grandes, y lo que abundan son las casitas de dos pisos, más modestas o más puestas según el nivel socioeconómico de sus habitante. Pocos lugares en las ciudades han quedado con estructuras o construcciones tradicionales.

Torre de Kioto

Gran torre de comunicaciones en el mismo centro de Kioto, junto a la estación principal de ferrocarril.

Calle en Higashiyama - Kioto

Un paseo por una de las calles tradicionales que quedan en Higashiyama, Kioto.

Como consecuencia de lo anterior, y desde muy pronto en su historia de desarrollo moderno, el ferrocarril ha desarrollado y desarrolla un papel fundamental en la vida de los japoneses. Y no sólo los modernos Shinkansen de alta velocidad que se adelantaron entre 20 y 40 años a los países occidentales en su visión del transporte eficiente de personas, sino la multiplicidad de líneas, en su mayoría de vía estrecha (3 pies y 6 pulgadas, poco más de un metro) que serpentean por todo el país llegando a cada uno de sus rincones. Una recomendación clara para el viajero. Hay que llevarse el Japan Rail Pass. Da derecho a montar en la mayor parte de los trenes del grupo JR, además de algunas otras ventajas y otros medios e transporte vinculados a este grupo, y supone un ahorro. En España se pueden comprar en la web http://www.jtb.es/. Al menos teóricamente. La verdad es que a mí no me funcionó con ningún tipo de navegador en ningún tipo de sistema operativo. Y lo podía solicitar por correo electrónico, pero con una complejidad de trámite superior. Todo costaba un tiempo de dos a cuatro días, más la preparación de documentos que pedían. Yo opté por pedirlo en http://www.japan-rail-pass.es/. Esta gente está en Francia. Solicitarlo y hacer el pago por internet cuesta cinco a diez minutos, según la habilidad de cada uno. Y a mí me llegó por mensajería el talón que luego hay que canjear en Japón, en menos de 24 horas. Y luego hay quien se sorprende de que las empresas españolas no van bien… En Japón lo puedes intercambiar en las oficianas del grupo JR que hay incluso en los mismos aeropuerto de Narita y Haneda. Con lo que desde el primer momento puedes ir cogiendo trenes sin mayor problema.

Estación de Inari - Kioto

Una variada mezcla de turistas y habitantes locales esperan al cercanías de la línea Nara que comunica la estación de Inari con el centro de Kioto.

Estación de Inari - Kioto

Tren de tránsito local, para en todas o casi todas las estaciones, en la línea Nara entrando en la estación de Inari, Kioto.

Ya he comentado que una de las consecuencias de la guerra mundial es que las ciudades del país quedaron arrasadas. Por lo tanto, sólo aquellas que se libraron de alguna forma de la quema, literalmente en este caso, conservan un patrimonio original interesante. Algunas optaron por reconstruir fielmente lo arrasado. Pero sólo algún edificio determinado. Durante siglos, la materia prima principal para la construcción fue la madera que se obtenía de los estupendos bosques del país y el papel procedente de la celulosa del arroz. Esto hacía los edificios propensos a ser pasto de las llamas. Con guerra o sin ella. Así que es poca la arquitectura civil tradicional que queda en las ciudades. Lo que más se visitan, y los hay muy bonitos, son los templos budistas y los santuarios sintoístas. Religiones teóricamente predominantes en el país, que no son mutuamente excluyentes, por lo que los practicantes suelen serlo de una mezcla sincrética de budismo con elementos sintoístas.

Tori del santuario de Itsukushima - Isla de Miyajima

Magnífica la Tori, puerta ritual, del santuario sintoísta de Itsukushima en la isla de Mijajima, próxima a Hiroshima.

Fushimi Inari Taisha - Kioto

Cientos de toris (puertas rituales) cubren el camino que sube al monte Inari, en las afueras de Kioto, desde el santuario de Fushimi Inari Taisha.

El tema de la religión es uno de los que muestran los contrastes y contradicciones de esta sociedad. Por lo que hemos leído, en las encuestas demoscópicas la mayor parte de los japoneses dicen no ser religiosos. Sin embargo, en las visitas a los templos y santuarios, la inmensa mayoría realizaba reverencias antes determinados elementos de los mismos, y en los altares principales muchos de ello, de modo muy ritual, reverencia, dos palmadas, plegaria, palmada y una última reverencia, ejecutaba pequeñas plegarias o peticiones a los seres trascendentes de carácter sagrado que forman parte del imaginario colectivo de estas religiones. Y se dejan su dinero en leer las papeletas de la fortuna, o en colgar peticiones y ese tipo de cosas. La sensación es la de un pueblo supersticioso. Pero ya digo que, en dos semanas de viaje, cualquier conclusión que se extraiga es atrevida y ha de ser asumida con prudencia.

Fushimi Inari Taisha - Kioto

Haciendo sus peticiones los fieles del santuario de Fushimi Inari Taisha, en las afueras de Tokio. Los cordones de tela hacen sonar cascabeles que llaman la atención de los espíritus… supongo.

Kiyomizu-dera - Kioto

Rezando con devoción en el templo budista de Kiyomizu-Dera, en Kioto.

Intentar entrar ahora en todos los fenómenos urbanos que, especialmente en Tokio, se dan en Japón, especialmente, aunque no sólo, entre los más jóvenes, me resultaría difícil y complejo. Animes, pachinkos, lolitas, góticas, love hotels, señores con traje y corbata prendados de los tebeos de colegialas de enormes pechos, juegos electrónicos por doquier, parques de atracciones,… yo que sé… todo. Me resulta como digo muy complicado establecer la coherencia y los porqués de esta sociedad. Ya digo que este es una de los viajes que te suscita muchas más preguntas que respuestas te proporciona. Curiosamente, al mismo tiempo que se aprecia el enorme desarrollo tecnológico y la gran variedad de fenómenos urbanos, son frecuentes también los fenómenos de tradicionalismo y resistencia al cambio. Es llamativo cómo al llegar el fin de semana, muchas mujeres de todas las edades, también jovencitas, abandonan sus indumentarias habituales y se enfundan un kimono tradicional. Que ya hace falta tener ganas, porque sólo ver cómo tienen que caminar, asumes el incordio de la vestimenta en cuestión. Aunque es cierto que las hay que están muy guapas. Y no sólo ellas. En ocasiones, sus novios asumen también vestimentas tradicionales. Más difícil es ver varones solos, sin acompañante femenina, que se vistan con trajes tradicionales. Y si los hemos visto, han sido personas mayores. Como digo, contrastes y contradicciones. Si en un país en el que hasta los gatos llevan desde hace una década teléfonos inteligentes la mayor parte de los restaurantes y casas de comidas más sencillas, que son la mayoría, siguen sin admitir tarjeta de crédito…

Kiyomizu-dera - Kioto

Mujeres de dos generaciones con el tradicional kimono en el templo de Kiyomizu-Dera, en Kioto.

Presunta maiko - Kioto

En las calles de Kioto, esta joven lleva el atuendo de las maiko, aprendizas de geiko. O sea, de geisha femeninos. Nos entró dudas de que fuera una maiko real, y no un reclamo de los comerciantes de la zona.

Gente austera para unas cosas, y extravagante para otras. Trenes de alta velocidad cada cinco minutos en ambos sentidos en la línea Tokaido entre Tokio y Osaka, y bicicletas que te pueden pasar por encima en cualquier momento. Serios hombres de negocios impecablemente trajeados, y en no pocas ocasiones empapados en alcohol como cubas al terminar la jornada, y abuelas cuidando con infinita ternura de sus nietos. En realidad,… ahora que lo piensas,… igual no somos tan distintos a pesar de los nueve usos horarios que nos separan, aunque luego la diferencia horaria se quede en siete, por aquello de que nosotros llevamos la hora de verano de la Europa Central, a pesar de ni estamos ya en verano, ni estamos en la Europa Central.

Ciclista en Gion - Kioto

Las alegres e iluminadas calles del barrio de Gion, en Kioto, por la noche.

Pontocho - Kioto

Una abuela entretiene a su nieta con las máquinas expendedoras de bebidas, que hay a cientos en las calles de cualquier ciudad. En este caso estaban en Pontocho, Kioto.

Lo que sí que tengo claro es que para ser solamente dos semanas, el acúmulo de experiencias es mucho más masivo que en los viajes habituales por nuestro vecindario. Y cuando me refiero a nuestro vecindario me refiero a ese pequeño rincón del continente eurasiático que llamamos Europa. Y que desde luego llegar a conocer un país como Japón puede necesitar toda una vida. Una última reflexión me queda por hacer. El país nipón, hace menos de doscientos años vivía todavía en una sociedad feudal de carácter medieval. Hoy en día es una potencia industrial, tecnológica y económica. Entre medias, mantuvo un horrendo sueño imperialista, impulsado por una casta militar que lo empujó a una serie de guerras de expansión que ocasionaron un inmenso dolor y perjuicio a personas de muchas naciones y a su propio pueblo. Apenas hemos encontrado signos que rememoren aquellos hechos. Sabemos que los hay, pero no es como en otros países donde te los encuentras con facilidad. Y no tendría yo claro qué es lo que piensa el japonés medio sobre aquel periodo histórico. Sólo hay una excepción. Un lugar de los que visitamos en el que la razón de ser de su visita es el recordatorio de la inmensa capacidad de destrucción y miseria que es capaz de llevar consigo el ser humano. Y ese lugar es Hiroshima. El primer lugar del mundo en el que la escalada bélica de los años treinta y cuarenta, con toda la destrucción que conllevó, produjo que la fusión nuclear de menos de un kilo de uranio enriquecido acabara en pocos meses con la vida de 140.000 personas. Mucho que pensar. Lo llevo diciendo desde que he empezado. Un viaje que abre más dudas y preguntas que proporciona tranquilidad y respuestas.

En las próximas semanas, desarrollaré de alguna forma mi cuaderno de viaje y mi libro de fotografías. Ya os iré comentando como va. De momento aquí quedan mis impresiones inmediatas todavía con las consecuencias del desfase horario a cuestas. Así que perdonarme la extensión, y si en algún momento se me ha ido el tarro.

Bóveda de la bomba atómica - Hiroshima

La cúpula de la bomba atómica en Hiroshima. Edificio de la cámara de comercia de la ciudad que permaneció en pie gracias a su estructura de hormigón armado, a pesar de encontrarse a sólo 160 metros de la vertical del epicentro de la explosión de la bomba, que fue a 600 metros de altura sobre el suelo. Había que “optimizar” su capacidad destructora.

[Fotos / viaje] Unas jornadas científicas en Oviedo en 1997

Viajes

Me he puesto ha rescatar viejos negativos. Y han aparecido dos carretes en blanco y negro, uno de Ilford Delta 400 y otro de Ilford HP5 Plus, con toda seguridad expuestos con la Olympus mju-II (por las veces que se me coló el dedo medio de la mano izquierda delante del objetivo), durante mi estancia en Oviedo en septiembre de 1997 con motivo de la reunión científica de la Sociedad Española de Epidemiología. No va a haber ciencia en estas fotos. Ya que vas hasta allí, aprovechas los momentos menos interesantes del programa de las jornadas para hacer un poco de turismo con los colegas y amigos. Y esto os quiero dejar aquí hoy, porque son días que recuerdo con cariño.

Catedral de Oviedo

Pórtico de la catedral de Oviedo.

Catedral de Oviedo

Claustro de la catedral de Oviedo.

Catedral de Oviedo

Protestas por los despedidos de Duro Felguera en la catedral del Salvador.

"Selfie" en el Hotel Reconquista

“Selfie” en el Hotel Reconquista, donde se celebraban las jornadas científicas.

Santa María del Naranco

Santa María del Naranco, que bello puede ser el románico más primitivo en su simplicidad.

"Selfie" con amigos en Santa María del Naranco

“Selfie” con unos amigos en Santa María del Naranco.

San Miguel de Lillo

Otra belleza prerrománica, San Miguel de Lillo.

Bailes regionales en la plaza Trascorrales

“Tortura” regionalista asturiana en la plaza Trascorrales a cuenta del programa social de las jornadas.

Iglesia de San Isidoro

Escapando de la “tortura” anterior bajo la torre de la iglesia de San Isidoro.

[Viaje / Fotografía] En Lérida, pasando la mañana con unos amigos y viendo fotos de Wim Wenders

Fotografía, Viajes

Este sábado pasado quedé con unos amigos de Barcelona para vernos a medio camino. En Lérida. Debía ser un día de poca ocupación ferroviaria, y había numerosas ofertas para ir por un módico precio a esta ciudad catalana por la línea de alta velocidad. A parte de pasear, charrar, tomar el vermú y comer algo antes de volver, cada uno a su lugar de origen, a primeras horas de la tarde, nos fuimos a ver la exposición de Wim Wenders en la Fundación Sorigué.

La visita a esta última nos gustó y nos decepcionó al mismo tiempo. Nos gustó por la excelente exposición de obras de gran formato del director de cine alemán. Tomadas con cámaras de formato medio, muchas de ellas con la Fuji GX617 que nos da negativos de formato panorámico con una relación 3:1. Bien sean sus paisajes en los desiertos de Norteamérica, en Galilea, en Australia,… o las obras de desescombro del World Trade Center dos meses después de los atentados, son obras de impecable factura técnica, que nos provocan una inmersión en el ambiente que reflejó el fotógrafo, al mismo tiempo que nos provocan la reflexión sobre lugares y situaciones.

Nos decepcionó porque habíamos oído hablar de la colección de arte contemporáneo de la Fundación Sorigué, pero resulta que no está abierta al público salvo para grupos que concierte anticipadamente su visita. Un pena.

Por lo demás, un paseo y un encuentro con los amigos. Os lo cuento todo con fotos. Tomadas tanto con cámara digital como con una Nikon FM2 que tengo prestada por José Manuel Abanses “Pepo” (pepojus39), y negativo en blanco y negro Agfaphoto APX 100.

Zaragoza - Delicias

Tren Alvia en Zaragoza-Delicias con el que viajé a Lérida a las 10 de la mañana.

Exposición Wim Wenders - Fundación Sorigué

Una de las espectaculares fotografías tomadas durante el desescombro de la Zona Cero (Ground Zero) de Nueva York, dos meses tras los atentados al World Trade Center.

Exposición Wim Wenders - Fundación Sorigué

También había algunas tomas realizadas en vertical, en un uso creativo del formato 3:1 muy interesante.

Exposición Wim Wenders - Fundación Sorigué

Muy curioso el resultado de los negativos deteriorados por la radiación en Fukushima; aparece una curiosa onda sinusoidal.

La Seu Vella

Disfrutando del buen día en el Turó de la Seu Vella, sobre la ciudad de Lérida.

La Seu Vella - autorretrato

Autorretrato empuñando la bonita y divertida Nikon FM2 en la catedral vieja (Seu Vella) ilerdense.

[Libro] Going Interstellar

Literatura

De jovencito, adquirí el gusto por la ciencia ficción. Como tantos. Y como tantos, con el tiempo fue dejando pasarla. Desconozco los motivos de los demás, pero en mi caso, en un momento dado me costaba dar con historias realmente inteligentes o realmente entretenidas. En la mayor parte de los casos, me daba la impresión de que estaban escritas para el típico friqui que se merienda cualquier cosa del género, disfraza de transcendencia aunque estuviese vacío de contenido y fomentase su aislamiento social. A mí me interesaba el tema, pero desde otro punto de vista. He dicho realmente inteligentes o realmente entretenidas. Es decir, me vale también como divertimento, siempre que no me tomen por idiota. Y eventualmente, he ido buscando y encontrando cositas que han permitido que el género no se haya alejado de mi biblioteca.

En el terreno del entretenimiento, siempre he tenido debilidad por las space operas. Supongo que es un sesgo que me viene de mi afición cinematográfica. Si sumas tres obras tan distintas como 2001, a space odissey (2001: Una odisea del espacio)Solyaris (Solaris) y Star Wars (La guerra de las galaxias), vistas en un intervalo corto de tiempo en la época de la vida en la que se gestan gustos y preferencias, imaginar que algún día podríamos salir de este pedrusco que llamamos hogar y visitar el vasto universo… Pero no es la space opera el subgénero donde más fácil es discriminar. Hay basura en abundancia en los catálogos de las editoriales. En cualquier caso, me puse hace unas semanas a buscar algo en el género que pudiera merecer la pena. Y encontré el libro que os comento ahora.

Going Interstellar
Varios autores con Les Johnson y Jack McDevitt como editores
Baen Publishing Enterprises; Riverdale, NY, 2012.
Versión electrónica

Nos encontramos ante un volumen que comprenden una serie de relatos cortos, además de algunos ensayos sobre la factibilidad de distintas formas de propulsión para el viaje interestelar. El conjunto de relatos de ficción tienen como eje común el viaje por el espacio profundo, entre sistemas estelares, pero desde el punto de vista de la ciencia ficción pura. O sea, nada de saltos espaciales, hipervelocidad, o hiperespacios. Viajes sometidos a la tiranía de la velocidad de la luz como ese constante que limita fuertemente nuestra capacidad para viajar por el espacio, arrastrándonos más bien lentamente por él, dada la inmensidad del mismo. Desde ese punto de vista los distintos autores ofrecen distintos dilemas científicos, sociales, psicológicos, éticos o políticos que se podrían presentar si el viaje interestelar fuese posible. Estamos hablando de viajes que con las estrellas vecinas durarían decenas de años en el caso en que se alcanzasen velocidades que fueran una fracción apreciable de la velocidad de la luz. Centenas o miles de años con las velocidades de los vehículos espaciales actuales. Y no hablemos de los problemas para sustentar durante este tiempo a las personas pioneras. Casi todos se han puesto de acuerdo en aceptar algún modo de suspensión de las funciones vitales mediante el frío para permitir a los viajeros llegar a su destino.

Siendo una compilación de relatos de distintos autores y temas, también hay una variedad de calidad e interés. Pero en líneas generales es una lectura agradable para quien esté interesado por el tema. No tiene la agilidad de las space operas de ciencia ficción blanda, donde la velocidad de la luz no es un factor insalvable y las naves se mueven con rapidez y, aparentemente, con escaso gasto energético por toda la galaxia, pero no pocos de los autores han encontrado la forma de dar agilidad e intriga a los relatos presentados.

Desde luego no lo recomendaré más que a los aficionados al género. Pero para estos puede ser una lectura interesante. Con una advertencia. Está en inglés. Y por ello, me ha costa un poco más de lo habitual terminarlo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

[Viajes – Suecia] Skansen, museo etnológico y zoológico a partes iguales

Viajes

Tras comer en el Nationalmuseum,… Sí, la verdad es que por Europa, las cafeterías de los museos suelen ser un sitio estupendo para comer por un precio razonable, y muchas veces no es necesario pagar la entrada para acceder a ellas. Como decía, después de comer, me cojo el tranvía de la línea 7 para ir Djurgärden, donde me han recomendado vivamente que visite Skansen. Este es un parque temático, en parte museo etnológico y en parte museo zoológico de la fauna típica sueca. El caso es que está bastante bien y la visita es agradable.

Eso sí me queda una cosa de fondo. Yo ya había visitado un pueblo típico sueco similar a lo que me enseñan en este parque. Pero fue en Finlandia, hace cuatro años. En Porvoo, Borga para los suecos. Y allí no había zoológico, pero sí un museo del ferrocarril. Creo que prefiero aquel.

Tranvía de época

Algunos de los tranvías que llevan a Skansen son de época; no son especialmente bonitos, pero hace ilusión.

Casa tradicional (Skansen)

Una de las construcciones típica suecas, con el color ojo característico, y el tejado con plantas.

Bisontes europeos (Skansen)

Viendo comer a los bisontes europeos.

Osos pardos (Skansen)

Dos perezosos osos pardos.

Ardilla (Skansen)

Una avispada ardilla roja baja a que la alimenten los turistas.

Alces (Skansen)

Un cachorro de alce con su madre se toman la tarde con tranquilidad.

Foca (Skansen)

Dos niños esperan a ver si la foca hace algo; pero lo único que hace es tomar el sol.

Cabañas samis (Skansen)

Cabañas típicas de los samis; antes se les conocía como lapones, pero hoy en día se considera ofensivo.

Renos (Skansen)

Y en Laponia, o Sápmi, lo típico son los renos, que están un poco escondidos.

Fronda en el parque (Skansen)

Abandono el parque por una puerta secundaria, entre la fronda de los árboes y los helechos; qué agradable.

Menos frío del que pensaba, algo de sol y chubascos dispersos

Viajes

Pues eso, que hace mucho menos frío de lo que pensaba. Y que si no fuera por algunos chubascos dispersos, hubiese sido un día casi perfecto, en el que incluso ha habido ratos de sol.

Como el día pintaba bien, he decidido postergar para otro día la visita de algunas exposiciones que tengo pendientes y me he dedicado a pasear. Empezando por la colina de Montmartre, que no visité el año pasado. Además estaba muy tranquila, muy lejos de las muchedumbres que la visitan en verano y que hacen de este típico destino un lugar absolutamente agobiante.

_1000667

Que cara de mala leche tienen los caballitos de Montmartre

_1000677

La foto de siempre,... pero habiendo salido el sol, cualquiera se resiste...

_1000711

Nunca vi con tan poca gente la Place du Tertre

_1000736

Au Lapin Agile... inevitable del Cerro de Montmartre...

Como hacia el mediodía parecía que se cubría, he cogido un metro en dirección a Montparnasse, con la posibilidad de visitar la Fundación Cartier-Bresson. Pero al salir del Metro, se ha ido despejando y he optado por meterme en el cementerio de Montparnasse donde he rendido visita a algunas glorias de la fotografía como Brassaï y Man Ray.

_1000761

La torre de Montparnasse es mucho más omnipresente que la Torre Eiffel

_1000804

Visita obligada a la tumba de Man Ray en el cementerio de Montparnasse

_1000817

Un angelote de esos que tanto gustan en los cementerios

Visto que seguía el día bueno, me he comido un bocata para no perder las buenas horas, y escasas, de luz y me he dirigido hacia los jardines del Luxemburgo. Pero me he llevado la sorpresa al asomarme del RER, que se había cubierto y ha comenzado a llover. A partir de ese momento, breves chubascos dispersos con periodos de calma e incluso algún rayo de sol.

_1000849

Lluviosos y sombríos los jardines del Luxemburgo

_1000857

Sileno, con cara de sátiro, en el Luxemburgo

Bajando hacia Saint-Germain-des-Prés, he visitado un par de librerías. Una de ellas, La chambre claire, me ha gustado mucho. También he visitado la Galería de la Agencia Magnum, donde me han ofrecido algunas fotografías para comprar “a precios muy asequibles”. Después he visitado la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, que no conocía.

_1000865

Paseando por la animada Rue du Seine

_1000878

En el escaparate de la Galeria Magnum nos contemplan Capa, Chim, Henri,...

_1000907

Cualquier medio parece bueno para tomar fotos, pero con la poca luz de Saint-Germain-des-Prés...

_1000927

No es un destrozo en la acera,... es arte en la calle... y resulta...

Como ya se ha ido haciendo de noche, he pensado en visitar también la librería del Centro Pompidou, y de paso recoger informaciones prácticas para visitar las exposiciones un día de estos. Pero me he levado un chasco; los trabajadores del centro están de huelga. Y parece que es indefinida. Esperemos que no afecte a otros centros. Mañana veremos.

_1000941

Huelga en el Beaubourg...

Mucho sol, algo de lluvia y montones de montañas

Viajes

En primer lugar, ayer cerré el blog antes de cenar. Y resulta que pasaron cosas. Justo antes de cenar, presencie una especie de duelo entre bandas de música suizas. En realidad, estaban a caballo entre lo que es una banda y lo que es una charanga. Pero en algún que otro momento no les faltaba calidad. Sobre todo a los de atuendo de colorines. Y llevaban mucha marcha.

P1040555

Estos coloridos mozos y mozas se arrancaron con un swing de lo más marchoso.

P1040546

Estos, más discretos, vestidos de oscuro, además de los metales llevaban un par de vibrafonistas.

P1040563

Estos dos japoneses bailaban el vals exactamente igual que si fuera un rock de los años cincuenta.

Hoy, el objetivo era recorrer las montañas en los alrededores del Cervino. O Matterhorn, si prefieres la voz alemana. Pero se ha mostrado esquivo a lo largo del día, siempre coronado por más o menos nubes. Incluso a primera hora de la mañana, cuando el cielo estaba casi totalmente despejado.

IMGP5615

El día sale totalmente despejado; pero los dioses del Cervino no permiten que le veamos la cara.

Después de ser sableado abundantemente en la corriente taquilla, y ya provisto de mi forfait, he empezado a coger telecabinas y teleféricos, para llegar a lo más alto en el Kleine Matterhorn, a 3.883 metros de altitud. Allí se mezclaban los turistas con los esquiadores de verano, que los había. También había muchos montañeros en dirección al Breithorn, también de más de 4.000 metros. No faltaban los correspondientes chiringuitos para sacar la pasta al incauto turista, así como una atracción, el palacio de hielo, para permitir que cualquiera se diera una fría vuelta por las entrañas de un glaciar.

IMGP5629

Un sistema de telecabinas y teleféricos nos lleva hasta el Kleine Matterhorn; el pico oscuro que se ve al fondo, allá arriba.

IMGP5644

Los glaciares con sus traicioneras grietas rodean los cuatro miles en la frontera con Italia.

IMGP5653

En primer plano el Breithorn y, al fondo, los glaciares que bajan del Monte Rosa.

IMGP5667

Hay fila para subir al Breithorn,... y para bajar.

P1040577

¡Qué frío hace en las entrañas de un glaciar!

Ya comenzando el regreso, el Cervino se mostraba igualmente esquivo, mientras que mirando en sentido opuesto el Monte Rosa aparecía absolutamente deslumbrante, aun a través de los cristales del teleférico. Por cierto, en uno de los telecabinas he hecho amistad con un estudiante chino de “telecos” que está estudiando dos meses en Austria. Majo. Ahí lo veréis en el Schwarzsee.

IMGP5701

Apenas nos enseña una arista el Cervino, cada vez más rodeado de nubes.

IMGP5719

El Monte Rosa de color rosado por culpa de los cristales del teleférico que nos lleva.

IMGP5735

He hecho una amigo chino, de Shanghai; aquí posa en Schwarzsee.

La bajada a Zermatt ha sido caminando desde uno de los cruces de telecabinas. Y ha estado muy bien aunque se ha puesto a llover. La campiña de montaña suiza es realmente bonita. Incluso con tiempo gris.

P1040656

Paisaje bucólico bajando hacia Zermatt.

P1040663

Y dos de las muchas flores que flanquean la senda.

Bueno. Hoy también cierro el blog antes de cenar. Veremos si mañana tengo que añadir algo.

Algo de Juegos Olímpicos y… ¡me voy de viaje!, escapadita por Alemania

Deporte, Política y sociedad, Viajes

Creo que voy a ver poco de los Juegos Olímpicos. Creo que salvo que uno esté de vacaciones y tenga mañanas para ver pruebas en directo, o se contente con retransmisiones en diferido, con los horarios chinos, no es cómodo dedicar el ocio a ver las retransmisiones.

En mi caso, esta próxima semana sí que voy a estar de fiesta, pero… me voy de escapada al sur de Alemania. Hotel en Munich y desde allí alguna excursión a Salzburgo o algún otro sitio dependiendo de la climatología. Nos gustaría acercarnos a Garmisch-Partenkirchen, donde los saltos de esquí de Año Nuevo, y coger el cremallera y los teleféricos al Zugspitze, pero no anuncian muy buen tiempo para esta semana, así que ya se verá. Como viene siendo habitual, si las brujas de internet y la infraestructura de los hoteles son favorables, iré subiendo entradas del viaje, con las fotos correspondientes. Aunque tampoco me voy a dar mal. Si no está muy favorable, las subiré “en diferido”. Con la fecha correspondiente, pero a la vuelta.

Así que esta semana, pocos Juegos voy a seguir. Y la semana siguiente volveré a currar… así que… pues nada. Ya hace tiempo que veo poco de estos acontecimientos. Aunque me gustan. Sobre todo porque uno puede ver algún deporte poco habitual.

Este fin de semana he visto alguna cosica. Por satélite están retransmitiendo hasta por tres cadenas. He de decir que el nivel de las retransmisiones es muy bajo. Ayer, vi el final de la prueba de ciclismo en carretera. En un momento dado, opté por seguir los comentarios por la radio ante el aburrimiento que producía RTVE y Eurosport. Pero la retransmisión de la SER tampoco era muy allí, y además con el problema de que iban adelantados con respecto a la imagen de la televisión. Un rollo. Alguna retransmisión desde las piscinas por Teledeporte ha resultado también otro rollo. Muchas interrupciones publicitarias, en momentos poco apropiados, y cortando el ritmo de la retransmisión. Además, anuncios muy cutres. No sé si se darán cuenta las empresas anunciadas que con esta estrategia se convierten en marcas odiosas. Vamo que causan rechazo por la molestia que producen. Dudo de que así se venda más; aunque para todo hay.

La fotografía de hoy corresponde a mi último viaje por Alemania, hace 10 meses. Dresde, en concreto.

Puente de Albert

(Pentax *ist DS; SMC-A 50/2)