[Recomendación fotográfica] Edward Steichen y “The Family of Man”

Fotografía

Sigo introduciendo cambios en mi Cuaderno de ruta. Desde hace ya unos pocos años, casi todos los domingos he dedicado una entrada en mi blog sobre fotografía a recomendar aquellas noticias que durante la semana había encontrado en internet sobre fotografía. Esta forma de hacer había dejado de convencerme hace un tiempo. Consume mucho tiempo del domingo, lo cual a veces estresa el tiempo libre de ese día. Y genera una enorme cantidad de información difícil de digerir. El blog de fotografía, a partir de ahora, lo dedicaré exclusivamente a artículos técnicos. Lo relacionado con la cultura, vendrá aquí, al Cuaderno de ruta. Y lo hará cada vez que haya algo que me llame la atención, no importa el día de la semana.

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El MoMA fue una institución pionera en el reconocimiento y la integración de la fotografía en el ámbito del arte moderno. Por ello, la mayor parte de las fotos que acompañan este artículo son de mi visita a este museo neoyorquino.

Y empezamos esta nueva etapa hablando de Edward Steichen. Steichen fue uno de los muchos inmigrantes europeos a Estados Unidos, luxemburgués de nacimiento, que acabó siendo una figura influyente en el mundo de la fotografía. Publicando con frecuencia al principio del siglo XX en la revista “Camera Work” de Alfred Stieglitz, fue uno de los miembros del grupo Photo-Secession, que impulsó la fotografía al campo de las bellas artes, llevándola más allá de ser un medio de reproducción documental de la realidad. No es que no hubiera habido previamente artistas de la fotografía, pero la actividad de este grupo fue fundamental para la aceptación artística de esta forma moderna de expresión. Nacidos en el pictorialismo, progresivamente fueron encontrando su camino hacia formas específicas de expresión fotográfica, independientes de las bellas artes tradicionales.

Pero hay un aspecto en el que Steichen fue también especialmente influyente en el arte de la fotografía. Tras la Segunda Guerra Mundial fue nombrado director del departamento de fotografía del Museum of Modern Arts (MoMA) de Nueva York, puesto en el que permaneció hasta 1962, momento en el que propone a John Szarkowski como sucesor. Su actividad fue notable y alcanza su punto culminante en la exposición “The Family of Man“, considerada como una de las más importantes exposiciones de fotografía en la historia de la fotografía.

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Yo dispongo de una copia del catálogo de la exposición, de una de sus reediciones más recientes.

Hace unos días, la revista letona de fotografía en línea FK Magazine publicaba un artículo de fondo titulado “The Family of Man: The Photography Exhibition that Everybody Loves to Hate”. Este artículo, en inglés, cuya lectura recomiendo, me ha inspirado esta entrada en el cuaderno.

La exposición se celebró en el MoMA entre enero y mayo de 1955, y viajó por todo el mundo. Reúne 503 fotografías de 273 fotógrafos de 68 países. En los años 90 del siglo XX se restauró y se volvió a exhibir en diversos lugares. Forma parte del programa Memoria del Mundo de la Unesco, que aspira a la conservación del patrimonio documental de la humanidad de cara a las generaciones venideras.

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Pero como señala el artículo de FK Magazine, la exposición no está exenta de críticas. La primera la señalamos en el título; la familia del “hombre”, no del ser humano. Incluso si en la misma también se pueden señalar la presencia de importantes fotógrafas, o cuando las mujeres son parte fundamental de esa familia humana que quiere ver Steichen como comisario de este monumental trabajo expositivo. Pero los años 50 estaban lejos todavía de los movimientos feminista, que reivindican la adecuada posición de la mujer en la sociedad humana.

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Otro punto de crítica es la visión parcial desde el punto de vista de la civilización occidental, y de los Estados Unidos en particular, a la hora de representar a la humanidad en imágenes. Como señala el artículo, la probabilidad de que un fotógrafo de las prestigiosas revistas ilustradas que tanto éxito tenían en la época en Norteamérica de ver su trabajo reconocido y representado eran incomparablemente superiores a las de cualquier fotógrafo, por bueno que fuera, de África o Asia. Y también los motivos representados varían. Mientras que en los países occidentales, encontramos una mezcla de preocupación social y optimismo, la visión de los países pobres es la de la calamidad y la miseria, incapaces de reconocer los valores o los momentos de alegría que también se dan, como parte de la naturaleza humana que se sobrepone hasta en los peores momentos. Por lo tanto, en la actualidad no son pocos los que ven esta exposición como un punto de vista paternalista, colonialista, cuando no racista, de las sociedades humanas. Algo de eso hay, aunque también hay que tener en cuenta que toda expresión artística es fruto de un lugar y un momento, elementos a considerar a la hora de juzgarla.

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Inspirada por el sentido crítico hacia “The Family of Man”, este año hay una iniciativa en Arles Cosmos 2018 bajo el título “The Family of No Man”. En ella hay un llamamiento a las mujeres fotógrafas y aquellas fotógrafas con género no definido, fluido o transgénero, con el fin de que aporten su visión fotográfica sobre la familia humana, buscando suplir las carencias en esta dimensión que la exposición original tenía.

“The Family of Man”, como cualquier empeño humano, no fue, no es, perfecta. Sufre las carencias propias de su tiempo y su lugar. Pero me parece un empeño encomiable. Una década después del final de esa catástrofe humana que fue la Segunda Guerra Mundial, y en medio de la Guerra Fría de la posguerra, buscó ofrecer una visión de comunidad, de parentesco, de valores compartidos entre todos los seres humanos. Y eso está bien. Podemos criticar sus carencias. Y en la actualidad, intentar suplirlas. Pero no podemos “odiar” la exposición como indica el artículo de FK Magazine. Debemos considerarla un primer paso en la dirección correcta. Aunque en ese momento insuficiente. Pero a veces los primeros pasos son los más complejos de impulsar. Y Steichen entró, había entrado ya, en el círculo de las figuras más influyentes en la historia de la fotografía.

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[Arte] Giorgio de Chirico en Caixaforum Zaragoza

Arte

A punto estoy de entrar en este Cuaderno de ruta en modo sólo fotos durante unos días. Pero antes quería dejar constancia de esta exposición que se inauguró recientemente en el Caixaforum de Zaragoza, dedicada al pintor y escultor italiano, de padres italianos, aunque nacido en Grecia, Giorgio de Chirico.

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En ocasiones había visto encuadrado a De Chirico entre los surrealistas. Especialmente por sus primeras etapas en la pintura, con sus interiores y sus plazas abandonados, con sus maniquíes despersonalizados, con el aspecto onírico de sus cuadros. Ahora sé que más bien deberíamos considerarlo un precursor, que influyó en los surrealistas, a partir de lo que se denominó el arte metafísico, que le otorgó un lugar entre los importantes de las vanguardias del siglo XX.

Con posterioridad, para decepción de muchos representantes de estas vanguardias, tornó su estilo hacia formas más clásicas, muy inspiradas en los periodos clásicos de las artes. Que conste que a mí también me han gustado las obras expuestas de estas etapas.

En fin, una exposición que me ha resultado muy interesante y recomendable. No descarto volver a verla con tranquilidad más adelante. Cuando fuimos, había un par de grupos de escolares adolescentes que armaban bastante follón ante los tibios intentos de sus profesores de mantener el orden y ante la desesperación de las guías de la sala de exposiciones que intentaban penetrar con poco éxito en sus duras molleras.20180321-_1004705.jpg

[Cine] The Danish Girl (2015)

Cine

The Danish Girl (2015; 062016-0124)

Segundo día seguido que me quedo en casa por enfermedad. Espero que hoy no vuelva a subir la fiebre por la tarde noche y mañana volver a la normalidad. Mientras, os traigo mis impresiones sobre esta película inglesa, de la que se oyeron hace unos meses muchas cosas buenas, especialmente de cara a la temporada de premios, y que se ha ido desinflando poco a poco. Hasta el punto que lo único que realmente se destaca como notable en estos momentos es el trabajo de sus protagonistas, Eddie Redmayne encarnando a Einar Wegener/Lili Elbe, y Alicia Vikander como su esposa Gerda Wegener. De su director, Tom Hooper, lo que más se dice es que vuelve a ser un realizador con un academicismo que se vuelve frío… y a ratos aburrido.

En primer lugar… no confiéis nunca en que una película de cine, incluso si se trata de biografías de personas conocidas y relativamente recientes, va a ser fiel a la realidad. En el cine parece que funciona como en la prensa aquello de que no dejes que la verdad te arruine una buena historia. Aunque en este caso la historia final que nos cuentan deja que desear. Pero por ponernos en situación, la película empieza con el matrimonio Wegener todavía joven tras seis años de casados, y lo suponemos en algún momento de la segunda o como mucho la tercera década del siglo XX. En poco tiempo, en varios meses o pocos años, se desarrolla la historia hasta el desenlace último… Mmmmmm… El matrimonio se casó en 1904, con Gerda siendo una adolescente o poco más y Einar/Lili en sus veintipocos. Las operaciones de cambio de sexo de Einar/Lili fueron en 1930, con 48 años y Gerda estaba ya en sus 40 probablemente, o cerca. Hay discrepancias sobre el año de nacimiento de esta. Difícil de contar con ritmo una historia que abarca casi 30 años de duración.

La película de hoy nos lleva por distintos puntos de Europa. Desde luego el Nyhavn de Copenhague, lugar de rodaje de buena parte de los exteriores en la capital danesa.

La película de hoy nos lleva por distintos puntos de Europa. Desde luego el Nyhavn de Copenhague, lugar de rodaje de buena parte de los exteriores en la capital danesa.

El tema clave de la película, por si no os habíais coscado es la transexualidad. El filme pretende hacer un homenaje al primer hombre reconocido al nacer como tal, que se sometió a intervenciones de cambio de sexo, y quiso ser reconocido abiertamente como mujer a todos los efectos. No voy a entrar en las circunstancias clínicas del caso, que no están del todo clara, pero que parecen ir más allá y ser más complejas de la persona nacida hombre pero que desea ser mujer. También incide en la posición de la esposa. Esposa comprensiva, esposa sufridora, esposa que apoya. Durante muchos minutos de la película tenemos la sensación que realmente se nos quiere contar más la experiencia de Gerda que la de Einar/Lili. Lo cual hace incomprensible que Vikander haya sido lanzada a la carrera de los óscar como actriz de reparto y no cómo actriz protagonista. Quiero dejar clara mi postura. Creo que Vikander hace un excelente papel, y es de lo que más vale de la película. Pero creo que ir como candidata a actriz de reparto es un fraude, y no debería ganarlo. Tendría que estar peleándose con otras protagonistas de las películas de este año pasado.

Como ya digo, el trabajo de Vikander, y también el de Redamayne, por supuesto, que tal vez aspire un segundo premio consecutivo como actor protagonista, difícil lo tiene, son lo que más vale de la película. Hay algún secundario con buenas maneras como el belga Matthias Schoenaerts, pero los dos protagonistas chupan mucha cámara. Sin embargo, como ya he ido comentando la historia va naufragando. Empieza con interés. Los primeros momentos de ese matrimonio joven y las tendencias de Einar hacia la identidad femenina prometen tensión dramática y ética así como posibilidades de lucimiento estético. Sin embargo, la película se va desinflando, no encuentra su camino para desarrollar una historia, a pesar de esa compresión temporal que no se dio en la realidad. El insistir en algún momento en el posible rechazo social, muy tópico, roba totalmente la posibilidad de entender porqué dos artistas modernos en las tres primeras décadas del siglo XX, y moviéndose en los círculos intelectuales de la época, pudieron ser una punta de lanza en la reivindicación de la transexualidad.

Por supuesto, París. Lugar donde bullían los artistas contemporáneos de las primeras décadas del siglo XX.

Por supuesto, París. Lugar donde bullían los artistas contemporáneos de las primeras décadas del siglo XX.

Gerda Wegener fue siempre la artista de más éxito en la pareja. Y lejos de esta imagen inicial de artista indecisa que encuentra su inspiración en su propia pareja posando como mujer, fue una ilustradora osada y decidida, cuyas pinturas y dibujos, muchos de ellos de carácter abiertamente sexual e incluso pornográfico, avanzaban las reivindicaciones de libertad sexual de algunos “ismos” de principios del siglo XX. En ese entorno, mal explicado, tiene sentido mucho de lo que pasa. Y que no queda bien explicado, languideciendo en un argumento conservador, poco atrevido, convencional. Una pena. Me cuesta recomendar esta película.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **
Y finalmente, Dresde en Alemania, donde según se nos cuenta se intentaron las primeras intervenciones quirúrgicas de cambio de sexo.

Y finalmente, Dresde en Alemania, donde según se nos cuenta se intentaron las primeras intervenciones quirúrgicas de cambio de sexo.

[Libro/arte] ¿Qué estás mirando?

Arte

Hoy es jueves y tocaría entrada televisiva. Pero no hay mucho de lo que hablar esta semana de lo que no haya hablado en las pasadas, así que dedicaremos el tiempo al tema del arte.

Comentaba hace unas semanas en mis páginas dedicadas a la fotografía y otras artes visuales que había comprado un libro sobre arte contemporáneo. Junto con otros dedicados a la fotografía, durante una visita a la tienda del Caixaforum de Zaragoza con el fin de encontrar algún regalo en las fechas prenavideñas, vi el libro, del que ya había oído hablar y lo compré. Y lo he estado leyendo. Poco a poco. Sin excesivas prisas. Dejando que calen los conceptos. Y he de decir que he disfrutado bastante de él. El libro…

¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos
Will Gompertz; traducción de 
Editorial Taurus, Febrero de 2013
Edición de árboles muertos, aunque también se puede comprar en edición electrónica por la mitad de precio.

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Louisiana Museo de Arte Moderno –Humlebæk (También la imagen de cabecera)

El libro de Gompertz (Twitter, BBC) es un libro de historia del arte moderno y contemporáneo tal y como sugiere el subtítulo. Pero adopta esta forma por ser una forma racional de relacionar los distintos movimientos, escuelas o fases del arte desde el impresionismo hasta nuestros días, mostrando las influencias mutuas o cómo unos estilos artísticos derivan de otros. El fin último del libro no es que el lector sepa mucho de arte moderno, ni que adquiera el gusto por el arte moderno, ni que sea capaz de comprender todas las obras de arte moderno, entre otros posibles objetivos que se nos puedan ocurrir. El objetivo del libro es comprender el fenómeno del arte moderno y contemporáneo. Porque surge, y porque es importante en nuestras sociedades.

Gompertz es básicamente un comunicador. Actualmente responsable de la sección de arte de la BBC, ha trabajado en otros medios de comunicación, y fue director de medios de comunicación de la Tate, institución británica de carácter público dedicada al arte, y que tiene uno de los principales museos de arte moderno y contemporáneo del mundo, la Tate Modern, ubicada en la antigua central eléctrica de Bankside, en la renovada y agradable orilla sur del Támesis londinense. Es de hecho el museo nacional británico de arte moderno. Se le considera uno de los comunicadores más influyentes en el mundo del arte.

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Centro George Pompidou – Museo Nacional de Arte Moderno – París (Francia)

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Museo de Arte Moderno de París (Francia)

A la hora de escribir el libro, Gompertz parte de varias premisas. En primer lugar, que la mayor parte de la gente encuentra dificultades en comprender el arte moderno y contemporáneo. El arte, en el último siglo y medio se ha ido alejando de la figuración y de la representación de la realidad. Para el común de los mortales, la contemplación de un cuadro anterior a los impresionistas es algo sencillo, incluso si no entiende de arte. Le puede resultar estéticamente agradable o placentero. Reconoce los elementos que allí se representan, le resultan familiares. Y es consecuencia de una larga tradición que ha ido moldeando los gustos de las personas.

Hoy en día los impresionistas, que es el punto de partida de Gompertz, gustan mucho, nos hemos acostumbrados a ellos, a su estética, a sus colores. Pero en su momento fueron tan rechazados o incomprendidos como muchos de los movimientos que han circulado en el siglo XX, y que han dado lugar a observaciones del tipo, “esto son garabatos”, “cualquier niño puede hacer eso”, “esto no tiene ni pies ni revés”.

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Tate Modern – Londres (Reino Unido)

Otra de las premisas de Gompertz es que quienes deberían hacer asequible el arte de las exposiciones o de los museos a quienes los visitan, los comisarios y conservadores, se empeñan en escribir en un lenguaje complejo, abigarrado e incomprensible. Denuncia una competencia entre estos profesionales para ver quien suena más erudito, léase pedante, u original, léase incomprensible.

Con las dos premisas anteriores, se van marcando los propósitos del autor. Explicar porque esas obras que no entendemos y que no corresponden al gusto popular adquirido durante siglos son arte, como evolucionan en el tiempo, y hacerlo con un lenguaje que sea asequible a una mayoría de potenciales lectores. Y desde mi punto de vista lo consigue.

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MoMA – Museo de Arte Moderno – Nueva York (EE.UU.)

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MAC – Museo de Arte Contemporáneo – Montreal (Canadá)

Luego están las consideraciones sociales, políticas y económicas del asunto. Aunque no lo menciona expresamente que yo recuerde, Gompertz escribe bajo la premisa de que los ciudadanos tienen que estar informados sobre todos los asuntos que tengan una cierta importancia en la vida social y política de sus comunidades. Especialmente en las democracias, en las que están llamados periódicamente a elegir a sus representantes políticos, de los cuales salen los ejecutivos que gobiernan y toman decisiones que afectan a la economía y a la cultura. El arte moderno y contemporáneo mueve mucho dinero. Dinero en cantidades que en ocasiones parecen obscenas en comparación con los apuros que pasa un porcentaje notable de la población.

Se puede hablar de los ricos plutócratas que invierten cantidades desorbitadas en obras artísticas, incentivados además por las políticas fiscales presuntamente favorecedoras del mecenazgo, de la inversión en arte y cultura. Pero también se puede hablar de decisiones políticas, que implican inversiones millonarias, relacionadas con el mundo del arte moderno. Si no, véase como están surgiendo como hongos en todo el mundo en las dos últimas décadas edificios más o menos vistosos destinados a albergar museos o colecciones de arte moderno. Por todo el mundo. Quizá el caso más paradigmático está en España, el Museo Guggenheim de Bilbao. Alrededor de estas inversiones, se planifican importantes actuaciones urbanísticas que movilizan grandes cantidades de dinero público. La propuesta de Gompertz es clara. Señor/a ciudadano/a, si usted quiere tomar decisiones como sujeto político a la hora de depositar su voto, tiene que informarse. Y por lo tanto también tendrá que entender de arte moderno o contemporáneo. O por lo menos, tendrá que entender el fenómeno del arte moderno y contemporáneo.

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Museo Centro de Arte Reina Sofía – Madrid (España)

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Museo Guggenheim Bilbao – Bilbao (España)

Finalmente, el libro sirve como una entretenida introducción al arte moderno. Se aprende también de arte moderno. Quizá se hecha en falta que esté más profusamente ilustrado. Algunas de las obras citadas aparecen en ilustraciones en blanco y negro dispersas por el texto, y otras aparecen agrupadas en láminas en color. Pero de otras muchas se habla, pero no se ven. Es cierto que hoy en día esto se puede suplir tirando de ordenador, tableta o teléfono móvil conectados a internet. No es difícil hacer búsquedas de las obras citadas en los buscadores de imágenes de la red de redes. Y a cambio, es posible ajustar el precio de la obra, que en caso contrario subiría considerablemente de precio, alejándose del poder adquisitivo de potenciales lectores. Y Gompertz quiere llegar a cuantos más lectores mejor.

Me cuentan que hay una versión electrónica del libro, que tal vez podría haber aprovechado las posibilidades interactivas de la tecnología actual, y que no lo hace. Se limita a ser una traslación del libro de papel. Esto quizá sea más “imperdonable”. Yo sí que he hecho una cosa. He recopilado en un tablero en Pinterest las obras que aparecen en las ilustraciones del libro. Y os lo dejó aquí enlazado. Con el tiempo quiero hacer otro con las que aparecen citadas pero no ilustradas, lo que me obligará a darle un segundo repaso. Con el tiempo.

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A estas alturas creo que ha quedado claro que el libro no trata de convencer a nadie para que el arte moderno le guste. Si te gusta, te gusta, y si no, pues te gustarán otras cosas. Que lo importante es entender el fenómeno y sus repercursiones. Pero si te pica el gusanillo, si en algún momento te has sentido atraído obras de arte contemporáneo, con el bagage adquirido tras la lectura del libro, sólo queda un paso más. Empezar a disfrutar del arte moderno. Lo ideal sería poder visitar algunos de los grandes museos de esta época del arte, la ya mencionada Tate Modern, el MoMA de Nueva York, el Centro Pompidou de París,… Pero ya digo que si no se va a salir del país, de España me refiero en este caso, también aquí han surgido unos cuantos. Ya he mencionado al Guggenheim de Bilbao. No olvidemos al Museo Reina Sofia en Madrid, el MACBA en Barcelona, el IVAM en Valencia,… y otros que van surgiendo por toda la geografía arrastrados por la moda que he comentado antes.

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Museo Pablo Gargallo – Zaragoza (España)

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IAACC Pablo Serrano – Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos – Zaragoza (España)

[Cine] Big Eyes (2014)

Cine

Big Eyes (2014); vista el 28 de diciembre de 2014.

En esta ocasión, el título en inglés no se corresponde con mi preferencia de ver las películas en versión original. Desgraciadamente, la versión original de esta película se ha estado programando en horarios muy inconvenientes para nosotros, así que fuimos el domingo pasado a una sesión matinal en versión doblada. Una pena ya que algunos aspectos del doblaje, especialmente el del protagonista masculino, son bastante lamentables. Intentaré que esto no empañe demasiado mi valoración del filme.

Un filme por el que teníamos unas ciertas expectativas. Su director, Tim Burton, aunque da la sensación de que ya ha dado al mundo del cine lo mejor de sí mismo, siempre puedes esperar que te dé alguna agradable sorpresa. Por otra parte, la pareja protagonista parecía bastante atractiva, formada por dos de los intérpretes más en voga en los últimos años, que nos han ofrecido muy buenos trabajos. Veamos lo que dio de sí esta película. Ya advierto que me he estado pensando mucho sobre qué decir, y aclarando mis ideas sobre lo que me parece. Signo de controversia en mi propia consideración.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo "kitsch". Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo "kitsch" el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo “kitsch”. Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo “kitsch” el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Supuestamente, la película de Burton nos cuenta una historia real. La de Margaret Keane (Amy Adams), una mujer divorciada y con una hija, pintora aficionada, que a finales de los años 50 del siglo XX se casó con Walter Keane (Christoph Waltz), pintor también, temporalmente trabajando como agente inmobiliario. Margaret aparece como una mujer tímida y poco hábil en las relaciones públicas, mientras que Walter está dotado para hablar en público y para camelar a la gente. De este modo, Walter comenzó a vender las características obras de Margaret, pinturas de niños tristes con grandes ojos, como si fueran suyas, consiguiendo un gran éxito de ventas, y haciéndose muy populares, creando muchas mercaderías del tipo postales, pósters y otros del estilo que les suponían pingües beneficios. Hasta que este engaño acabó agotando a Margaret que dijo basta y destapó el pastel.

Me he estado pensando mucho sobre como considerar esta película. Para empezar, es de las menos burtonianas de Tim Burton, con una manufactura clásica, sin los ambientes barrocos a los que nos acostumbra, sin las historias fantásticas que le han caracterizado. Realización correcta y académica para una película atípica del director.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,... su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,… su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Parece que Burton tiene amistad con la auténtica Margaret Keane, y decidió hacer una película reivindicando su figura. Pero aquí empieza mi confusión o empiezan las contradicciones de la película. Porque la Margaret que nos presenta Burton es una persona difícilmente reivindicable. Una mujer débil que no elige bien sus parejas, que es engañada como una boba por el charlatán de Keane, o que es demasiado cobarde para oponerse a sus mentiras y tejemanejes. De hecho, en algún momento parece mucho más encantador Walter como pícaro simpático que Margaret como artista engañada. Puede caer más simpático. El retrato de una Margaret como una mujer débil se completa viendo como tras la separación permanece desconcertada y sin saber que hacer, hasta que entra dentro de los círculos de un grupo religioso, que por lo que yo sé a veces bordea los comportamientos sectarios. Desde luego, no encuentro por ningún lado la reivindicación de la persona, o su presunta actuación como precursora del feminismo. Durante todo el siglo XX, anteriores a Margaret Keane, y desde luego contemporáneas, hubo artistas femeninas de reconocido prestigioso que actuaron de forma mucho más decidida y clara por la justa consideración de las mujeres al mismo nivel que los hombres en el mundo del arte. Sinceramente, no llego a alcanzar en qué modo Burton quiere presentarnos a la protagonista como una heroína.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, "La Masa", "The Hulk", para una representación del mundo de la música.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, “La Masa”, “The Hulk”, para una representación del mundo de la música.

No voy a entrar tampoco a juzgar el papel de la protagonista dentro del mundo del arte moderno y contemporáneo. A mí, los cuadros de los niños con ojos grandes me parecen que flirtean con el kitsch, si no lo son claramente, como nos sugiere durante la película el personaje de John Canaday (Terence Stamp). Personaje este que sin embargo es tratado como un antipático desagradable, reivindicando la simpatía y el encanto de Walter Keane. Pero no me considero tan entendido como para establecer opinión firme; puedo estar totalmente equivocado. También resulta demasiado superficial la posible crítica de la película a la acción de la prensa como creadora de fenómenos de la cultura pop, de ídolos con pies de barro. Entramos ahí en ese punto en que Burton toca diversos palos en el filme, sin desarrollar con claridad ninguno de ellos.

Una evolución lógica de la película hubiese sido la de utilizar el caso para analizar y criticar el funcionamiento de la institución matrimonial y familiar, pero también en este caso queda en una situación algo extrema de marido claramente caradura y mujer claramente dependiente, que difícilmente puede llevar a reflexiones más allá del tópico o la anécdota puntual.

Todo ello sostenido por una interpretaciones que me parecen correctas, a falta de una valoración más apropiada por las incorrecciones que introduce el doblaje. No podemos culpar a los protagonistas de la ambigüedad del largometraje, ya que supongo que se limitan a hacer bien lo que les mandan. A dibujar correctamente unos caracteres tal y como vienen en la concepción y en el guion del filme.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

Como digo, cierto desconcierto. Salvo que la intención de Burton haya sido la de coger el personaje de su presunta amiga pintora y utilizarla para dibujar lo que parece. El retrato cinematográfico de una mujer débil e influenciable que se refugia en su pintura para salvar sus dificultades para moverse por el mundo con auténtica independencia y asertividad. Si esa fuese la intención original, casi diría que la película es un éxito. Pero no es esto lo que nos venden ¿verdad? El caso es que mientras ves la película es bastante entretenida. De verdad. El problema es cuando te lo empiezas a pensar después; cuando intentas comprender lo que has visto. Pero si eres de los que prefieres no plantear nada y simplemente disfrutar del momento, es muy posible que salgas contento de la sala de cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva:***
Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía "armada" de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía “armada” de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

Visitando a Robert Capa y Gerda Taro en el MNAC de Barcelona

Arte, Fotografía

No sé si lo he comentado en estas páginas, pero esta semana estoy de vacaciones. No tenía planes especiales, aunque los he ido construyendo poco a poco. El caso es que ayer cogí el AVE, sin madrugar, y me fui a Barcelona con dos objetivos. Por la mañana, casi al mediodía en realidad, y hasta la ahora de comer, visitar el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), cuya sede es el ostentoso Palacio Nacional de la Exposición Universal en Montjuic. Después, visitar algunas tiendas y librerías, antes de volver a Zaragoza a una hora prudente. Y a Barcelona llegué en un día gris y ligeramente lluvioso.

Av Reina María Cristina

La lluvia cae lentamente sobre la Avenida de la Reina María Cristina - Panasonic Lumix LX3

Cúpula

Cúpula del Palacio Nacional, sede del MNAC - Panasonic Lumix LX3

No había visitado todavía el MNAC, pero lo que me llevó hasta allí fueron la doble exposición ¡Esto es la guerra! de fotografías de Robert Capa y Gerda Taro, dedicada a su compañera, tristemente fallecida durante la Guerra Civil Española. Como yo ya había visto en varias ocasiones las imágenes de Capa de quien tengo también algún libro, me interesaba especialmente la parte dedicada a Taro. Una fotógrafa quizá menos desarrollada, con un estilo estético menos definido, pero con una visión muy intensa, y condicionada ideológica sin duda, sobre determinados colectivos como la mujer, los refugiados, los niños. Los que realmente sufren las guerras. Me interesó.

Gerda Taro

Un gran cartel con la foto de unas milicianas haciendo la instrucción en Barcelona ilustra el principio de la exposición de Gerda Taro - Panasonic Lumix LX3

¡Esto es la guerra! Robert Capa

La exposición dedicada a Robert Capa atrae mucho más interés, incluso con visitas guiadas - Panasonic Lumix LX3

Después de ver las exposiciones temporales de fotografía, decidí que tenía un rato para visitar el conjunto del museo pero no para visitarlo entero. Me había informado de la importante colección de fotografías que posee, así que busqué esta sección y visité las que estaban a su alrededor en la primera planta. Es decir, parte de la exposición permanente dedicada al Barroco y la exposición permanente dedicada al Arte Moderno. Tengo buenísimas referencia de la exposición dedicada al Románico, pero eso queda para otra ocasión.

La sección de fotografía me decepcionó. Por su limitada extensión. Y porque estoy seguro que tienen más cosas interesantes. Parece que la fotografía sigue siendo considerada un arte menor. Pero bueno. Es lo que ahí. La exposición dedicada al Arte Moderno realmente me gustó bastante a pesar de que fue bastante deprisa.

Fotografía

Coqueta aunque limitada sección de fotografía en el MNAC - Panasonic Lumix LX3

Durmiente

La muerte de Cleopatra de Damià Campeny - Panasonic Lumix LX3

Torso

Torso de Eva, de Enric Clarasó - Panasonic Lumix LX3

Vidriera

Detalle del vitral Pozo Azul de Joaquim Mir - Panasonic Lumix LX3

Después comí allí mismo en el museo, en el restaurante Oleum, muy mono y muy pijo, aunque el carpaccio de pescado que pedí no me acabó de convencer. Después, me fui de tiendas y librerías como ya he comentado. Y compré libros en una librería de caracter general y en otra especializada en fotografía. Que están muy bien.

Restaurante Oleum

Grandes espejos sobre lso comensales del Restaurante Oleum - Pansonic Lumix LX3

Y si todo va bien, mañana me voy a pasar unos pocos días, hasta el domingo, a Lisboa. Plan improvisado. Pero vi el domingo un vuelo barato desde Madrid… Y como hace 11 años que no visito una de mis ciudades favoritas… Que no me llueva mucho.