[Libro de fotografía (y un premio] Paisajes con casita y premio nacional de fotografía

Fotografía

Antes de entrar en materia, las fotografías que ilustran la entrada proceden de uno de los rollos en color que hice en el mes de septiembre. Y que esta misma mañana he comentado en sus aspectos técnicos de forma mucho más amplia en En color de medio formato (que no formato medio) – Olympus Pen EE3 con Kodak Portra 400. Son fotografías urbanas realizadas con la pequeña Olympus Pen EE3, que nos ofrece más de 72 fotogramas en un rollo de los habituales de 35 mm biperforado de 36 exposiciones. Llevo un retraso notable a la hora de ir comentando los rollos de fotografía que voy haciendo, y se me hecha encima un viaje corto a Andalucía y la llegada del revelado de los rollos que hice en el viaje a Italia. Pero ya no doy más de mí.

Recientemente me llegó un librito que me ha gustado mucho. De la editorial Another Place Press. Ya he comentado en varias ocasiones que se trata de un pequeña editorial británica que se dedica a publicar el trabajo de fotógrafos que trabajan el paisaje con un componente humano y de una forma que se aleje por los senderos trillados de las redes sociales y lo «saturadamente» vistoso. El libro de esta ocasión se titula Black Dots y su autor es el fotógrafo inglés Nicholas J. R. White (instagram), de quien ya he comentado alguna cosa previamente. Me gustan sus paisajes.

En esta ocasión, durante tres años se pasea por remotos paisajes de Inglaterra en los que de vez en cuando se encuentran pequeños refugios de pastores, que en inglés se denominada bothies, generalmente en zonas de montaña, abiertos permanentemente para que cualquiera que por allí pase pueda refugiarse si lo necesita. Estos pequeños refugios son los puntos negros (black dots) a los que se refiere el título del libro, ya que muchas veces apenas se perciben en la inmensidad de los paisajes, especialmente en el norte de Inglaterra. Los paisajes son realmente bellos. Eventualmente presenta también fotografías de los interiores de estos refugios, así como retratos ambientales de personas asociados a los mismos. La verdad es que es un trabajo que me parece interesante e inspirador.

Además del libro mencionado, mencionaré también que se ha conocido la ganadora del Premio Nacional de Fotografía 2021. Me he percatado del asunto en una entrada en Instagram de Leire Etxazarra, la autora del estupendo blog Cartier-Bresson no es un reloj, donde supongo que en algún momento publicará algo sobre el tema, pero no de momento. En cualquier caso, luego he visto que otros medios dedicados a la fotografía en español también han comentado algo sobre el asunto.

La ganadora del premio de este año es Pilar Aymerich, fotoperiodista catalana, que ya cuenta con 78 años y se encuentra ya retirada, aunque tengo la sensación de que no inactiva. Su página web da la sensación de que hace mucho que no está actualizada. Tiene un diseño muy antiguo y no hay referencias a acontecimientos posteriores a 2013. En cualquier caso, es fácil que sus fotografías sean familiares para quienes tenemos unos años y tenemos la fotografía, en todos sus aspectos, como afición. No obstante, sin dudar en absoluto de sus merecimientos, ahora que he repasado su obra tiene fotos muy notables como fotoperiodista que trabajó desde el final de la dictadura, me parece que en esta ocasión es un premio muy tardío, y con un fuerte componente ideológico. Ya digo que eso no quiere decir que no sea merecido. Pero los premios, para que tengan el valor debido, hay que entregarlos a tiempo. Y no por la moda de rescatar del olvido a gente que en su momento se lo curró, pero adquirió poca relevancia entre el público general, quedando simplemente como profesionales de prestigio entre los medios y los pocos aficionados que nos intentamos enterar de lo que pasa en el mundo de la fotografía. Pero este país es así.

Bleda y Rosa, Premio Nacional de Fotografía 2008

Fotografía

Aunque la noticia me fue llegando por diversas fuentes, quien me lo contó antes que nadie fue el blog de Xatakafoto.

Los galardonados este año han sido María Bleda y José María Rosa, cuya principal aportación es la fotografía documental articulada a través de proyectos que dan lugar a series fotográficas coherentes en sí mismas. Así, podremos encontrar una serie dedicada a los campos de batalla en España, otra a las ciudades de la historia antigua o clásica, también a los campos de fútbol, no a los grandes estadios sino a los que encontramos en cualquier era o en cualquier campo de los pueblos o de los extrarradios de las ciudades. Por mi interés en el tema de la paleoantropología, me ha interesado la serie dedicada a los lugares donde se han hallado los restos humanos más antiguos, como Atapuerca, Gibraltar, el Valle de Neander o Cro-Magnon.

El estilo de fotografía que practican es muy austero, alejándose de la posibilidad de dotar de espectacularidad a los paisajes que fotografían, o de ir más allá de un descripción en líneas simples del lugar que observan. Esta austeridad parece que se ve compensada por el hecho de que las obras originales son de muy gran formato (más de un metro de lado cada imagen en algunos casos). Algo que no se aprecia en la página web de la pareja artística, donde podemos observar el trabajo.

He de decir, que por lo que he visto y leído por ahí, el fallo del premio ha sido bastante discutido. A veces por un crítica a la propia obra de la pareja, otras por los criterios utilizados por la organización del premio, el Ministerio de Cultura, para la concesión del mismo. En cualquier caso, siguiendo el anterior enlace, podréis juzgar vosotros mismos.

En la simplicidad de los paisajes fotografiados por la pareja que hoy nos ocupa, muchos de ellos por tierras de Castilla, traigo aquí algunas austeras formaciones en la provincia de Soria. Voy a hacer un esfuerzo por ir trayendo imágenes de hace años. De cuando tiraba con diapositivas y estas cosas, como la imagen de hoy.

A través del agujero

Cañón de Río Lobos, Soria, año 1994 - Canon EOS 100, probablemente con EF 70-210/3,5-4,5 USM, diapositiva en color