[Desconciertos] Luna, Japón, monos y megapíxeles

Ciencia, Fotografía, Viajes

Llevamos semanas, y especialmente esta, con la murga del 50º aniversario del alunizaje de dos astronautas de la misión Apollo 11 de la NASA. El primer alunizaje de la historia. Esto me tiene conflictuado en dos aspectos.

El primero es que sigue siendo visto como un tema más de orgullo patriotero que un logro científico que arrastró muchos otros, y más que podrían ser si no fuera por la tendencia de los políticos de todo signo a despreciar la ciencia. Especialmente grave en nuestro país, donde cuando hay una crisis, los gobernantes de turno, demostrando que no están capacitados en absoluto para su trabajo, recortan en investigación y desarrollo, que es justamente donde habría que dedicar más dinero para cambiar la estructura económica y productiva de este país, tan frágil ante los vaivenes de las finanzas. Turismo y construcción nos dejan constantemente con el culo al aire; educación, ciencia y tecnología nos garantizarían un colchón ante los vaivenes económicos. Seguimos optando por ser camareros y albañiles en lugar de físicos o ingenieros. Somos gilipollas. Y eso me desconcierta mucho.

Santuario Tōshō-gū de Nikko.

El segundo es que mis recuerdos sobre el tema son muy confusos. Siempre he tenido la sensación de que durante aquellas vacaciones de julio de 1969 en Benicarló, presencié aquellos acontecimientos en la televisión. Pero también sé que no es posible. No teníamos televisión en el apartamento. Y a la hora en que sucedió… yo, con mis seis añitos, estaba durmiendo. No podemos fiarnos de nuestros recuerdos. Tengo más ejemplos al respecto. Sobre otros acontecimientos. ¿Quién dijo qué? ¿Quién vio qué? ¿Quién oyó qué? Propios y ajenos. Gente convencida de que algo pasó y lo presenció, y no fue así. Sesgos de recuerdo, muchas veces que nos afectan de forma colectiva. Y eso me desconcierta mucho.

Cuando volvimos de viaje de Japón en octubre de 2014, estábamos encantados. Pero si nos preguntaban entonces, contestábamos que con una vez era suficiente, que había mucho que ver. Sin embargo, esa impresión cambió. Y desde hace dos años llevamos diciendo que teníamos que volver. Por un momento pareció que iríamos esta primavera pasada, pero acabó siendo China. Luego, di por descontado que sería en la primavera de 2020. Pues tampoco. Ya tenemos billetes. Saldremos el 24 de septiembre y volveremos el 8 de octubre. Pero no tengo ni idea de qué vamos a hacer allí. Hacía tiempo que no montábamos unas vacaciones de forma tan caótica. Y eso me desconcierta mucho.

En el primer viaje a Japón visitamos Nikko. Y aquel conjunto de templos y santuarios entre los bosques nos gustó mucho. Las fotografías que adjunto en la entrada son de allí. En un momento dado, me llamaron la atención unas tallas en el santuario sintoísta Tōshō-gū, es decir, dedicado al shogún Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato que dominó el período Edo en Japón, entre 1603 y 1868. Las tallas, que podéis ver en el encabezado de esta entrada, representan a los tres famosos monos sabios orientales que se tapan los oídos, la boca y los ojos. Hice varias fotos. Siempre pensé que era una más de las representaciones de estos monos. Pero recientemente me enteré que no. Que son las originales. Aunque el concepto de los tres principios, no escuches el mal, no mires el mal, no hables el mal, estaban presentes desde la época de Confucio, la representación artística con monos que ha llegado a nuestros días tiene origen en esas tallas. Lo cual dota de más valor a la visita.

Pero también he comprobado que en occidente se malinterpreta con frecuencia el significado de los monos. Y en muchas ocasiones viene a ser interpretado como que hay que ser discreto, y no ver, oír o hablar más allá de la cuenta. Actitud que nos lleva a ser aliados de ese mal al que originalmente renunciaron los monos, cuando preferimos no ver, no oír o no hablar de las cosas que funcionan mal en el mundo. Esta deformación de un principio moral razonable, me parece terrible. Y eso me desconcierta mucho.

Quien sigue este Cuaderno de ruta, sabe que soy un fuerte aficionado a la fotografía. Pero cada vez me aburre más hablar de aparatos fotográficos que no tengan como mínimo 30 o 35 años, a ser posible más. Hace unos años, cuando se afianzaron los captores digitales de 36 megapíxeles o incluso más, se empezó a hablar de que la carrera de los megapíxeles se había acabado. Que a partir de ese momento serían otros los adelantos que marcarían la innovación en el sector. Bien… ya vamos por 60 megapíxeles en los sensores de 24 x 36 mm, 100 megapíxeles en los de 33 x 44 mm, y creo que por 150 megapíxeles en los de 41 x 54 mm. Y se ha generado una fuerte presión en los consumidores por parte de la industria, los medios y los influencers, para convencer al personal de que lo chachi son cámaras de más de 2000 euro, cuando no 3000 o 4000 euros, con muchos megapíxeles, y con unos objetivos carísimos y enormes. Mientras, el mercado de las cámaras fotográficas se hunde progresivamente. Y yo sigo pensando que con 20-24 megapíxeles es suficiente para la inmensa mayoría de los mortales, que rara vez sacan copias en tamaño DIN-A2 (42 x 60 cm) que es lo que permiten estos ahora modestos sensores. Y que no es necesario llevar armatostes enormes, que los formatos pequeños y ligeros son más que suficientes para la inmensa mayoría de los mortales. Pero la gente no se mueve por la razón, sino por la presión del grupo. Y mientras los precios aumentan. Y los sistemas peligran. Y las ventas caen. Y por lo tanto, las marcas y los sistemas peligran más todavía. Y eso me desconcierta mucho.

Como veis. Últimamente, todo me desconcierta mucho. Y eso que nunca, o sólo muy tangencialmente, hablo de política. Porque eso, me desconcierta mucho.

[Fotos] Fotografías “lo-fi” en el Museo Pablo Gargallo

Arte, Fotografía

Las cámara de plástico chinas de la marca Holga permiten hacer fotografías. Pero que nadie espere gran calidad. Es lo que muchos llaman fotografía “lo-fi”, de baja fidelidad. Pero pueden quedar resultonas. Decidí probar en el museo Pablo Gargallo en un domingo de puertas abiertas, entrada libre, como son los primeros domingos de mes. Y alguna cosa salió. No todo lo bien que pensaba, porque cometí algún errar en la estimación de la exposición, y me quedaron fotos demasiado oscuras.

Los detalles técnicos los podéis encontrar en A veces salen cosas decentes cuando metes la pata… o no – Holga 120N + Ilford Delta 3200.

Para los demás, os dejo unas fotos de esa mañana.

[Recomendación fotográfica] La mujer en Taiwan, las no-verdades, cómo se hace la película y eso que llaman fotografía “vernácula”

Fotografía

Ha sido una semana rara, y no he podido fijarme mucho en artículos que pudiese traer hoy y ahora en forma de recomendaciones fotográficas. Pero algo hay.

Lo primero y más importante, especialmente para aquellos que vivan en Zaragoza o se acerquen a la ciudad en los próximos meses, es que ya tenemos la segunda exposición de PhotoEspaña 2019 abierta en la ciudad. Está en el Centro de Historias, y se trata de una exposición de la fotógrafa taiwanesa Hou I-Ting, que reflexiona sobre las características de la identidad de los habitantes de la isla a través de la fotografía. La sociedad de Taiwán, país que no es un país oficialmente reconocido, está formada por una mezcla de influencias. Sobre una potente base de chinos de la etnia han tenemos sustratos indígenas, los propios de las primeras migraciones de las poblaciones costeras de la China meridional, la influencia de Japón y otras entidades colonizadoras y la compleja relación con el mundo que deriva del final de la guerra civil china. Hou plantea tres escenarios en la exposición; sus autorretratos bordados, realizados en los mercadillos callejeros de Taipéi, la recuperación de viejas fotografías del periodo colonial japonés, especialmente de niñas que accedieron masivamente a un cierto tipo de educación, sobre las que también interviene, y las fotografías de paquetes de bento, otra influencia nipona, las fiambreras con comida para llevar en el tren, y que todavía hoy en día puedes disfrutar. Porque están buenas. Me pareció una exposición muy interesante. Y creo que me pasaré algún otro día a visitarla.

Las fotografías de hoy están tomadas en el Centro de Historias de Zaragoza, mientras visitábamos las exposiciones mencionadas.

Secundariamente, en el Espacio Tránsito del Centro de Historias hay una curiosa miniexposición, Estuvieron aquí, por si no lo sabías, en la que repasan la estancia de personas famosas en Zaragoza. Muy curioso.

Nos encontramos en tiempos de falta de ética y profunda hipocresía. Después de la postmodernidad ha llegado la época de la postverdad. O en palabras llanas y directas, hemos cambiado las verdades a medias o del todo vale por la época de la mentira. Políticos, medios de comunicación, la gente en las redes sociales, todas cuentan “su verdad” que suele ser mentira. Una ficción para obtener un beneficio personal. Poco importa ya el bien común, la sociedad en la que todos vivimos y nos apoyamos. Desde el presidente de los Estados Unidos o de cualquier otro país hasta la estúpida instagrammer que se hace un selfi en un estanque contaminado porque parece que está en las Maldivas. Esté en Siberia o en Galicia. Y enferman… pero les merece la pena, parece. En este ambiente, la fotógrafa Alison Jackson le dio la vuelta al asunto. Y hace tiempo que comenzó a fotografiar a falsas celebridades como si fueran las auténticas para poner evidencia todo el sistema de valores de la celebridad personal y de las apariencias. En el canal de Youtube de Fotografiska podemos escucharle hablar de sus fotografías y del tema.

De un tiempo a esta parte se ha empezado a oír hablar de la fotografía “vernácula”. En los diccionarios de lengua castellana/española, el adjetivo vernáculo/a hace referencia a lo que es propio del propio país o de la propia casa de uno, y se suele aplicar a las lenguas o idiomas. Para mí, el castellano es mi lengua vernácula.

En inglés, el adjetivo vernacular tendría un significado parecido; pero parece que también hace referencia a las cosas ordinarias, comunes, cotidianas, del día a día. Y por ahí ha llegado el concepto de vernacular photography, como aquellas fotografías realizadas cotidianamente, sin intención de servir a ninguna de las dos nobles utilidades de la fotografía, la estética/artística y la documental/informativa. El caso es que para mí, eso que llaman fotografía “vernácula” no deja de entrar dentro de la categoría de lo documental/informativo. Aunque lo que se documenta sólo importe a la abuela que quiere enseñar lo guapos que son sus nietos, o lo que se informe es que Fulanita Instagrammer se está envenenando a sí misma mientras se hace un bonito selfi en un estanque color azul turquesa, envenenado con wolframio y otros metales pesados. En un curso del MoMA incluyen la fotografía científica dentro de los usos “vernáculos” de la fotografía… como si fotografiar un agujero negro fuese un asunto ordinario y cotidiano. Me parece discutible el concepto, por ser de límites imprecisos, así como el adjetivo usado. Al menos en castellano. Pero casi nadie de los que lo usan se van a parar a pensar en ello… probablemente aspiran a ser influyentes en los medios y las redes sociales, y para ello, cuanto más se copie del inglés, evitando ser original, mejor. El caso es que conocer y analizar esa fotografía cotidiana, de lo corriente, de la gente ordinaria (en el buen sentido de la palabra), es interesante. Antes he mencionado que la fotógrafa Huo I-Ting rescata fotografías cotidianas del periodo colonial nipón en Taiwán para intervenir sobre ellas y reflexionar sobre la identidad de la mujer taiwanesa.

En Lens Culture nos hablan de The Anonymous Project, en el que usan fotografías familiares o cotidianas para decorar una casa, realizadas en los años 50, en color, y que dan un nuevo significado a la casa, así como las propias fotografía reciben nuevas lecturas al ser vistas fuera del entorno para el que fueron tomadas.

Por último, me ha parecido interesante el último vídeo que ha publicado Ilford Photo en su canal de Youtube, en el que hace un repaso al proceso de fabricación de sus películas fotográficas en Mobberley, Inglaterra. Lo que me preocupa es la avanzada edad de sus trabajadores. Espero que haya gente joven incorporándose y aprendiendo la ciencia y la técnica detrás de la fabricación de película y papel fotográficos. Y que dure muchos años. Últimamente soy muy fiel a las películas Ilford. Por su calidad, por su consistencia,… por la apuesta de la empresa con la fotografía con película tradicional frente a la actitud de otros, japoneses o americanos. Os dejo el vídeo.

Y por hoy, lo dejo. Que para tener pocas cosas de las que hablar, me ha salido una entrada más larga de lo que pensaba.

[Fotos] Paseando con cámara para película tradicional cuando el calor lo permite

Fotografía

Es un hecho que cuando vuelvo de un viaje, especialmente si es un viaje visualmente muy intenso y estimulante, durante una semanas permanezco en una especie de parálisis fotográfica. No veo nada, fotográficamente hablando. No se me ocurre nada. Es como si mi cerebro hubiese alcanzado un estado de saturación visual. Así que el fin de semana pasado cargué un par de carretes en sendas cámaras, uno de blanco y negro en la Pentax MX y otro de color en la Canon EOS 650 y me obligué a salir con ellas al mundo. Cuando el calor, muy intenso en los últimos días en Zaragoza lo permite. De momento con la MX… la otra todavía no se ha movido de casa.

Los detalles técnicos de la toma y el procesado de las fotos los encontraréis en el siguiente enlace: Un nueva mesa de luz, un carrete de HP5 Plus y la Pentax MX. Para los demás, para quienes no estéis interesado en la técnica, os dejo las fotos.

[Recomendaciones fotográficas] Una diversidad de recomendaciones, relativamente centradas, en fotógrafas

Fotografía

Comentaba recientemente la admisión como socia de Cristina de Middel en Magnum Photos. Pero no nos olvidemos que hace años que hay otra “Cristina” como socia de pleno derecho en la prestigiosa agencia. Recuerdo cuando hace ya sus buenos… ¿10 años?, sip… diez años,… me pasé por la galería que la agencia tiene, o tenía, cerca de Saint-Germain-des-Prés en París y tenían alguna copia de las fotografías de Cristina García Rodero a la venta. Mmmmm… no me decidía a comprar ninguna porque “no llevaba suelto en el bolsillo”. En cualquier caso, en Hünter Art Magazine nos han recordado esta semana a esta excelente fotógrafa española, de mirada antropológica, que cualquier aficionado a la fotografía debe conocer y analizar.

Sigo explorando las posibilidades del blanco y negro en mis fotografías digitales de mi reciente viaje a China. En esta ocasión en las montañas de Huangshan.

En Feature Shoot han publicado un interesante ensayo sobre el impacto que unas fotografías publicitaria de moda tuvo en su momento, en los años sesenta. 1964 por ser precisos. William Claxton fotografió a la modelo, y su esposa, Peggy Moffit luciendo una de las recientes creaciones del diseñador Rudi Gernreich, el monokini. Un bañador de una pieza que dejaba los pechos al descubierto. No. No se parece a un bikini que se lleva sin la parte superior. Se parece más a un traje de baño tradicional de una pieza, pero que no cubría adecuadamente los pechos de la mujer. Causo sensación y escándalo. L’Osservatore Romano, periódico del Vaticano, a Izvestia, uno de los periódicos de mayor difusión en la Unión Soviética, el uno invocando a Cristo y el otro a Marx, enemigos naturales entre sí, se pusieron de acuerdo para condenar la pieza, la fotografía y a sus protagonistas. Sin embargo, esta impactó y es una de las referencias a la hora de establecer los cambios en la moda y en la percepción de las mujeres, de su libertad sexual, en los convulsos sesenta. No obstante, hoy en día siguen fuertes aquellos que odian los pezones de las mujeres. O simplemente a las mujeres. Con Zuckerberg y sus redes sociales a la cabeza… por ejemplo.

Photolari es un proyecto de un par de periodistas que tratan de salir adelante informando sobre fotografía. Son majetes, pero limitados en medios… y a veces, en visión. Pero bueno. No es de ellos de quienes quiero hablar. El caso es que esta semana publicaban un artículo con una anécdota bastante graciosa sobre cuando Diane Arbus fotografió a una ya septuagenaria Mae West… y a esta no le gustaron las fotos. Arbus tenía la manía de hacer unos retratos muy directos, que mostraban de forma a veces cruda la realidad física y psicológica del retratado. No voy a repetir la anécdota aquí, leedla en las páginas de Photolari. Me llamó la atención porque el estilo de la entrada no es el habitual en esas páginas. Luego vi al pie de la misma que es Leire Etxazarra, la redactora de Cartier-Bresson no es un reloj, un blog que no me cansaré nunca de recomendar. Son buenos; están documentados y escriben bien.

En Plataforma de Arte Contemporáneo nos hablaron esta semana de la artista china Cui Xiuwen. Una artista que comenzó como pintora, pero que acabó utilizando principalmente la fotografía y el vídeo como elementos de expresión. Yo recordaba de ella su obra Sanjie, una representación de la última cena de Da Vinci, una composición de fotografías de una adolescente china vestida con el uniforme de los pioneros. Sus obras son conceptuales, muy simbólicas, sobre la situación de la mujer y de la sociedad china. Y estoy de acuerdo con quienes opinan que fue una artista muy valiente. No olvidemos, parece que a muchos sectores de la sociedad, incluidos los políticos de todo signo, que China es una férrea dictadura, carente de libertades, cosa que parecen olvidar los representantes de las “democracias” a la hora de hacer negocios con el gobierno chino. Como veréis, he utilizado la forma verbal “fue”, preterito perfecto simple, porque Cui Xiuwen falleció el año pasado. Una pena. Aun no había cumplido los cincuenta años, y podría haber aportado mucho más. Os dejo un vídeo muy interesante de la Schoeni Art Gallery (sí… la galería ha suspendido “temporalmente sus operaciones, físicamente se encuentra en Hong Kong, pero en la página web sigue habiendo contenidos), que nos ayudará a entender mejor a la artista.

Y me despido con el homenaje que aparece en Booooooom del fotógrafo Frédéric Tougas (instagram) a las 100 vistas de Edo de Hiroshige, pero en visión moderna y fotográfica. Porque a estas alturas todavía no hemos decidido las vacaciones de otoño. Y aunque Japón, y Tokio, actual nombre de Edo, parecía descartado, vuelve a estar entre las posibilidades.

[Recomendaciones fotográfica] Exposiciones en la Lonja, españolas en Magnum y otras cosas

Fotografía

Este jueves pasado, día 27 de junio, cuando ya asomaba la sofocante ola de calor que nos atenaza estos días, se inauguraba en la Lonja de Zaragoza la exposición Creadores de conciencia DKV, en la que la fundación destinada a gestionar las actividades de responsabilidad social de esta aseguradora, nos muestra una amplia selección de fotografías de sus fondos, dedicadas a los fotoperiodistas españoles, o que desarrollan su actividad en relación con nuestro país. Cuarenta fotógrafos y fotógrafas distintos, tres fotografías cada uno,… iba a decir aquellos de “una diversidad de estilos”, pero la verdad es que aunque la hay, menos de lo que esperaba. Parece que para unos tiempos determinados los fotoperiodistas hace fotografías relativamente parecidas unos de otros, y ese es quizá el único pero de esta exposición, que por lo demás está muy bien. Por lo menos que sirva para concienciarnos de la necesidad de que alguien haga este trabajo. Y que no basta con que haya alguien por donde está sucediendo la noticia, con un móvil en la mano, que haga y mande un foto más o menos churrutera al medio de comunicación de turno, que se quiere ahorrar con la excusa los justos emolumentos del fotógrafo. Es triste ver cómo muchos de estos fotoperiodistas tienen que irse al extranjero para poder vender sus trabajos.

Hablando de fotógrafos españoles a los que les va bien en el extranjero. Diversos medios nos cuentan que Cristina de Middel ha subido un escalón den el escalafón de Magnum Photos. Por ejemplo, lo han contado en Clavoardiendo Magazine. Tras dos años como candidata, en la última reunión de socios de la agencia, tras presentar 65 imágenes realizadas en los dos últimos años, ha pasado a ser fotógrafa asociada. Dentro de dos años, podrá optar a ser miembro de pleno derecho. En la mayor parte de los países del mundo, sus compatriotas lo habrían celebrado de forma relativamente unánime. Pero Iberia la Vieja se ha caracterizado tradicionalmente por sus actitudes caínitas. Y los comentarios han sido para todos los gustos. Un cierto número son comentarios mesurados sobre los pros y los contras del trabajo de “la de Middel”, como se llama así misma en su página web. Pero hay un número no desdeñable que abarcan desde “un nuevo triunfo para las mujeres española en la semana de la sentencia de la Manada” ¡¡¡qué tendrá que ver el tocino con la velociada???, hasta el crítico que tras desacalificar por completo el trabajo de la fotógrafa, critica hasta el dominio de su página web,… lademiddel.com. No le gustarán estas confianzas que se toman algunos con la peña… supongo. En fin, que un mesurado, “te podrá gustar más o menos su trabajo, pero alegrémonos de los éxitos de nuestros profesionales de la fotografía”, parece lo menos frecuente. Y es donde estoy yo.

El San Francisco Museun of Modern Art (SFMoMA), un museo que tal vez visite en un futuro, más pronto de lo que imaginaba, ha subido a su canal de Youtube dos vídeos esta semana dedicado a Araki Nobuyoshi. Y digo yo… que podría haberse adelantado un poco, y hubieran encajado estupendamente en las recomendaciones de este jueves pasado, donde hablaba de fotografía japonesa o relacionada con Japón en general… por ejemplo este vídeo…

Por cierto que, no voy a visitar Japón de nuevo como pronto hasta la primavera que viene. Definitivamente, no este otoño. Pero también me hubieran venido bien estos vídeos para las recomendaciones del domingo pasado, en el que hablaba del libro que reúne dos de sus más célebres e interesantes trabajos, Sentimental Journey y Winter Journey. Como hace también este otro vídeo en el que el propio Araki nos habla de esos “viajes” con Yoko, su tempranamente fallecida esposa.

En Plataforma de Arte Contemporáneo dedicaron hace pocos días una entrada a Margaret Bourke-White, a la que definen como primera mujer correponsal de guerra, primera mujer fotógrafa que trabajo para la revista Life, primera mujer occidental a la que se permitió fotografiar la industria soviética… En fin, una mujer de récord. Y una excelente fotógrafa, que conviene conocer, como una de las figuras que es de la historia de la fotografía universal.

Por último, una historia que leí en Cartier-Bresson no es un reloj. Nos hablaron hace unos dáis del libro Alex & Me, un fotolibro de James Pfaff de un viaje por carretera que el fotógrafo realizó con la mujer de la que estaba enamorado, Alex, durante dos semanas, por Estados Unidos, poco después de conocerse. Pero el viaje terminó mal, se separaron en malos términos. Por lo tanto es una historia de amor y desamor, bajo la forma de cuaderno de apuntes de un viaje más que otra cosa. Me ha entrado ganas de tenerlo. Ya veremos. Nuevo está agotado, y de segunda mano no es barato. Este tipo de proyectos sencillos y muy personales me atraen más últimamente que los libracos dedicados a la obra de los autores consagrados, o simplemente presuntuosos. De alguna forma, veo paralelismos (y notables diferencias) con el Sentimental Journey de Araki.

[Recomendaciones fotográficas] Chernobyl y fotografía japonesa

Fotografía

Normalmente suelo reservar mis recomendaciones fotográficas para la tranquilidad de los domingos por la mañana. Y de hecho, tengo algunos marcadores guardados que, tal vez, si no surge otra cuestión más interesante, sirvan para hablar de otras recomendaciones fotográficas al final de la semana. Pero un par de cuestiones me han impulsado a escribir las de hoy.

Terminada la maquetación de los libros de fotografía de mi reciente viaje a China, he empezado a investigar el rendimiento de algunas de las fotografías digitales reveladas en blanco y negro. Y lo cierto es que me parece un camino interesante para algunas de ellas.

Aunque no ha llegado todavía el momento de hablar sobre ella, estoy bastante impactado por la serie de HBO Chernobyl. Una serie superlativa. Una obra maestra del medio televisivo. Y al mismo tiempo, una obra maestra del medio cinematográfico, aunque este reservada a la pequeña pantalla. En las series televisivas, la autoría se la suele llevar un señor que no es el director de la serie, al contrario de lo que sucede en el cine. Es el creador de la serie, un señor que luego aparecerá en los créditos como productor ejecutivo o entre los guionistas, aunque cada vez con más frecuencia aparece bajo ese epígrafe de creador. Entre los angloparlantes es frecuente oír hablar de él como showrunner. El director de una serie suele ser múltiple; cada episodio puede tener un director distinto. Y es una labor más artesana que en las producciones para la gran pantalla. No se le reconoce la autoría de la producción. Aunque conforme aumenta la complejidad de las series de televisión, su papel se vuelve más importante. Los cinco episodios de esta serie han sido dirigidos por el mismo director, Johan Renck, un sueco que ha desarrollado su carrera en la televisión, los vídeos musicales y la publicidad. Pero Renck también es fotógrafo. Y recientemente, con motivo del lanzamiento al mercado de los nuevos productos de Hasselblad, esta marca ha publicado un artículo con fotografías de rodaje de Renck de la serie Chernobyl. Y están muy bien, y recogen perfectamente el ambiente de la serie, cuyo director de fotografía es Jakob Ihre. Otro sueco. En la página web de Renck encontramos más ejemplos de su trabajo fotográfico, que principalmente se desarrolla en el ámbito de la fotografía comercial de publicidad y moda. No soy muy dado a publicar recomendaciones procedentes de las páginas comerciales de las marcas de equipos, pero en esta ocasión… me parece oportuna la excepción.

Llevamos unos días debatiendo el segundo turno de vacaciones que disfrutaré a primeros de octubre. Hace tiempo que llevamos hablando de volver a Japón. Pero no lo tenía yo previsto para este año. Ya hemos viajado a Asia, a China. No tenemos una idea clara, al menos todavía, de qué haríamos, aunque por motivo que puedo comentar tendríamos que pasar algunos días en Osaka. Y también está la cuestión de que me desequilibra un poco el presupuesto personal destinado a viajes. China es bastante más barato que Japón. Pero el tema está encima de la mesa. Lo cual ha coincidido con el acceso a varios enlaces en los que se relaciona la fotografía y el país nipón, como para tentarme. Voy a comentar algunos.

En Feature Shoot nos hablan de la fotógrafa Michiko Chiyoda, tanto sus serenas series en blanco y negro, que aportan notables dosis de nostalgia hacia el Japón más tradicional, vemos fotografías en color, en una serie dedicada a la caligrafía tradicional. En cualquier caso, me parecen fotografías bellas, poéticas y una autora a seguir con atención.

Otra fotógrafa, que me llamó la atención en una entrada de Phases Magazine. Se trata de Mayumi Suzuki. Es hija y nieta de fotógrafos que mantuvieron durante décadas su estudio fotográfico en Onagawa, su ciudad natal. El tsunami de 2011 destruyó la ciudad y sus padres desaparecieron. Su fotografía, con cámara de campo de gran formato, está muy ligada al territorio y a las relaciones familiares.

Cuando fotografía y literatura se funden en una misma obra, generalmente, aunque no necesariamente, un libro, suelen salir trabajos muy interesante. Elizabeth Avedon nos habla en una entrada reciente de su blog de Kwaidan, en la que se combinan las historias fantasmales de los primeros años del siglo XX de Lafcadio Hearn con las fotografías del fotógrafo actual pero de estilo tradicional Hiroshi Watanabe. Un libro que no me importaría tener.

Masahisa Fukase fue un fotógrafo japonés conocido por su tendencia a la obsesión. Se obsesionó por los gatos. Se obsesionó por su segunda mujer, Yoko Wanibe (también aquí y aquí), que acabó abandonándolo harta de esa obsesión. Y como consecuencia del duelo por el abandono, se obsesionó por los cuervos, fotografías que constituyen su trabajo más celebre. Aunque también el que le llevó a un final trágico. De todo ello nos hablan, y lo explican muy bien, en Cartier-Bresson es un reloj.

Por último, me ha llamado el artículo que en Old Skull han dedicado a las fotografías que del viaje a Tokio hicieron Damjan Cvetkov Dimitrov y Nina Geometrieva. Alojados en un hotel cápsula, dedicaron su viaje al Tokio más futurista, a la arquitectura más moderna. Quizá también la más deshumanizada. País de contrastes se suele denominar a Japón (y a tantos otros). Pero esos contrastes quizá sean más notables en la capital.

[Álbum de fotos] Probando a maquetar un álbum de fotos con Canva

Fotografía, Viajes

Hace unas semanas, hice con Asafona (Asociación de fotógrafos de naturaleza de Aragón) un taller para diseñar con Canva, una aplicación web fácil pero razonablemente potente para un aficionado. Ya tengo maquetado un álbum con fotos de los tres carretes de blanco y negro que expuse con mi Minox GT-E en China.

Y os dejo aquí unas cuantas fotos de las que aparecen el libro, realizadas en Hangzhou.

[Recomendaciones fotográficas] Libros japoneses de fotografía, charlas sobre procesos antiguos… y alguna otra cosa

Fotografía

Empiezo por los libros. Después de pasar una parte del día del sábado de la semana pasada visitando algunas de las exposiciones de PhotoEspaña 2019, como ya os he contado esta semana aquí y aquí, tuve tiempo para pasar por la galería, tienda y librería de La Fábrica antes de coger el AVE de vuelta en Puerta de Atocha. Este año no encontré ningún libro o catálogo de las exposiciones que me llamara la atención. Pero como en un par de ocasiones anteriores me atrajo el estante de libros de fotografía japoneses de segunda mano. Y me traje dos volúmenes.

La expresividad de Martí Llorens ayuda mucho a sus aptitudes como comunicador; no hay momento para el aburrimiento. Pero es bueno dejar a sus obras que hablen por sí mismas.

El que más aprecio, la edición de 1991 que reunía el Sentimental Journey [Sentimentaru tabi; センチメンタルな旅] y el Winter Journey [Fuyu no tabi; 冬の旅], dos diarios fotográficos que Araki Nobuyoshi, el prolífico y controvertido fotógrafo japonés, dedicó a su esposa Yoko. Ya tengo algún libro sobre este tema, pero este me apetecía especialmente. Me parece un trabajo magnífico. Una historia maravillosa, una declaración de amor incondicional de Araki a su esposa, que pone en cuestión a todos aquellos que le acusan de misoginia o de objetificar a la mujer. Para los que no se cosquen, el Sentimental Journey fue el diario del viaje de novios, recién casados, en el que todas las miradas, fotográficas, de Araki se dirigieron a Yoko. El segundo, el Winter Journey fue el diario de la enfermedad que llevó a Yoko a fallecer prematuramente, hecho que marcó profundamenta al fotógrafo. Son dos trabajos con estilos y sentimientos muy distintos, pero que funcionan conjuntamente como un relojo. Como decía, una de las más bellas declaraciones de amor que he visto en forma de fotografías.

El segundo libro no me resultaba conocido. Ni el trabajo ni el fotógrafo. Se trata de Okuno hosomichi, 101 [奥の細道] de Tsuda Ichiro. El problema de estos libros es que están en japonés. Sobre el anterior, hay que tener en cuenta incluso que se abren y se leeen en sentido inverso a como estamos acostumbrados en occidente. Dado que ir intentando descifrar el contenido de los textos tirando de Google Translator, introducciendo pacientemente los kanji y diversos kanas, es largo y tediosos, me llevará tiempo destripar el contexto del libro. Porque apenas he encontrado referencias en internet. El caso es que el conjunto de fotografías en blanco y negro, muy diversas, desde paisajes hasta desnudos, con algunas llamativamente realizadas con lo que parece un teleobjetivo catadióptrico, me llamó la atención en la librería, era relativamente barato… y decidí cogerlo como curiosidad y darme un tiempo para desentrañar sus misterios. El caso es que tiene fotografías que me gustan mucho.

Charlas… o conferencias, o como os guste llamarlas. En el marco de la exposición de fotografía estenopeica, Zaragoza en línea recta, en la que participo con otros 13 compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y que está disponible para ser visitada en la Casa de los Morlanes de Zaragoza desde el 9 de mayo y hasta el próximo 7 de julio, se ha organizado un miniciclo de dos charlas sobre fotografía, relacionadas con el tema de la exposición. Tuvimos una primera en mayo, ambas han sido en el Museo Pablo Gargallo, en la que Beatriz Aísa, fotógrafa y geógrafa, “alma mater” de buena parte de los fotógrafos que exponemos porque aprendimos la técnica con sus talleres, nos habló de los orígenes de la fotografía estenopeica y de sus proyectos más recientes. Alguno de los cuales vimos el año pasado en BFoto, y son estupendos. Y ayer sábado disfrutamos de la participación del barcelonés Martí Llorens, ver también la Factoría heliográfica, que nos habló de sus proyectos más personales realizados con procesos antiguos. Papel salado, calotipos, negativos sobre papel encerado, estenopeica… pero, sobre todo, la calidad conceptual de sus proyectos muy enraizados en el terreno, en la ciudad, en la memoria y en las transformaciones urbanas. Me lo pasé de maravilla. Disfruté mucho.

Quien haya leído los artículos sobre PhotoEspaña 2019 que he subido esta semana, sabrá que disfruté de las fotografías de Donna Ferrato por partida doble. Recientemente, en el excelente blog de fotografía Cartier-Bresson no es un reloj, le dedicaron una entrada en la que se analizaba el contexto y circunstancias en las que se realizaron algunas de sus más conocidas fotografías de su trabajo sobre la violencia de género. Imprescindible.

Robert Frank es uno de los fotógrafos americanos más reconocido… salvo que es nacido en Suiza. Y cuando en su juventud llegó a Estados Unidos, su visión sobre el país y su sociedad era muy fresca y poco contaminada. Y ahí se explica buena parte del interés de sus reconocidos trabajos. En el canal de Youtube del SFMoMA (San Francisco Museum of Modern Art) nos han ofrecido un vídeo en el que nos hablan de los que Frank aprendió en su momento de la generación Beat, la del momento en que realizó muchos de sus trabajos más célebres. Os lo dejo puesto…

En la visita a las exposiciones del Jardín Botánico en PhotoEspaña 2019, esperabamos ver una instalación de la surcoreana Kimsooja… pero no la vimos. No la encontramos. Nos debimos despistar. El caso es que para ponerme un poco al tanto, he estado visitando su amplia página web, que os he enlazado antes. Siendo muy polifacética, y más orientada al audiovisual que a la foto fija… he encontrado cosas muy interesantes.

Ya hace tiempo que nos ha llamado la atención el fenómeno. Si jóvenes de todo el mundo, especialmente chicas, están tremendamente enganchadas a su teléfono móvil y al selfi, los de las chinas es impresionante. El caso es que luego te encuentras en las redes sociales, en Instagram especialmente, rostros absolutamente imposibles, deformados. Selfis que han pasado por la trituradora de aplicaciones que sirven a estas chicas para presentar la imagen que creen que va a tener más éxito en internet… incluso si esa imagen no les gusta, y preferirían presentar la suya propia. Sobre este tema reflexiona Rankin en un trabajo reciente como nos cuentan en Feature Shoot. Y con esto me despido por hoy.

[PHOTOESPAÑA 2019] Klein, Abbott, Ferrato, Meyerowitz, Vallhonrat y los demás

Fotografía

Hace unos días os comentaba una primera parte de mis visitas a PhotoEspaña 2019 el sábado pasado, aprovechando que tenía prevista una comida con un grupo de amigos. Si las exposiciones que comentaba entonces tenían una relación y una coherencia conjunta, el resto… pues va cada una a su aire. Así que me limitaré a ir indicando lo que había, con un breve comentario sobre lo que me parecieron.

Contactos de William Klein en Fundación Telefónica; encabezamiento, libros de Hervé Guibert en galería Loewe.

Imprescindible hablar de la exposición de William Klein en Fundación Telefónica. Aquí fui un poco empanado. En 2012, tuve ocasión de visitar una exposición dedicada al neoyorquino en Londres, la Tate Modern. Y tenía la sensación de que sería más o menos lo mismo. Pues no. Había olvidado que aquella fue una exposición en la que se contrastaban y comparaban las obras de Klein y del japonés Daido Moriyama. Así que aquí estamos ante una retrospectiva de toda la obra de Klein. De por sí, eso ya la hace recomendable, puesto que Klein es uno de los grandes, uno de los referentes de la fotografía en el siglo XX. Simplemente, si vais por Madrid y os gusta la fotografía, no os la podéis perder. Y está muy bien comisariada. Aunque las voces de los que llevaban las visitas guiadas fueran un poco chirriantes, y un poco simplones en sus explicaciones. Una tarra.

La Fundación Mapfre, en sus salas de Recoletos o Bárbara de Braganza, están muy cerquita una de otra, es frecuente que programe exposiciones de fotógrafos muy destacados en la historia del medio. Pero no siempre se incluyen, aunque coincidan, en el programa de PhotoEspaña. En esta ocasión sí. Y la fotógrafa de turno es nada menos que Berenice Abbott, otro nombre que sencillamente no te puedes perder. Muy recordada por sus paisajes urbanos neoyorquinos, lo cierto es que sus retrato me suelen interesar mucho más. No sabía, y disfruté, de su vertiente como fotógrafa científica. Como digo, otra imprescindible. En esta ocasión, la fotografía esta en la sala de Recoletos. Últimamente este medio artístico lo suelen en exponer en Bárbara de Braganza.

Darío Villalba en la sala Alcalá 31.

Donna Ferrato saltó ya hace tiempo a la primera fila de la palestra fotográfica por sus reportajes sobre las mujeres que sufren la violencia de género, el maltrato de sus parejas. Fotografías difíciles, duras, comprometidas, de una autora que ha hecho de la lucha contra el maltrato un eje central en su vida. Pequeña exposición en una pequeña sala del Círculo de Bellas Artes, pero también imprescindible. La exposición grande en el Círculo era sobre las vanguardias y la propaganda en la Unión Soviética entre la revolución y la guerra mundial, en la que se mezcla la fotografía, con el diseño, con la tipografía y con las políticas editoriales y propagandísticas del régimen soviético.

Joel Meyerowitz es uno de mis fotógrafos favoritos. Especialmente cuando trabaja con gran formato, en paisajes semiurbanos maravillosos. Pero en general en cualquiera de sus series. Quedé encantado con su obra cuando visité una retrospectiva de su obra en Viena en 2013. En la Casa de América, en cuyo restaurante comimos, presenta una exposición más modesta. Las fotografías que tomó en una estancia en Málaga y alrededores en los años 60. Fotografías con mucha sorna, llenas de humor, pero sin acritudes, que nos muestran una España, la del tardofranquismo, que por mucho que nos arranque una sonrisa nostálgica, no dejan de ser las de un país que había perdido el tren de la historia. Una pena. En la Casa de América también podemos ver un montaje de vídeo sobre la historia de la fotografía en Cuba, abarcando más de 100 años de historia, y un trabajo de Diana Markosian sobre la fiesta de la Quinceañera, también en Cuba.

Actividad editorial y diseño en la Unión Soviética de anteguerra en el Círculo de Bellas Artes.

Las exposiciones del Real Jardín Botánico, cada vez más caras de visitar, están patrocinadas por la Fundación Enaire. Y además de una dedicada a los trabajos reconocidos y premiados por los premios que otorga esta fundación, la exposición más interesante es la de Javier Vallhonrat y su trabajo alrededor del glaciar de la Madaleta en el Pirineo Central, en el cual transformó una pequeña tienda de campaña en una cámara oscura y cámara fotográfica. Un trabajo profundo, complejo y muy esforzado. Conceptualmente muy interesante desde mi punto de vista, aunque, por lo que pude ver, poco comprendido por otros visitantes. Me gustan las reflexiones fotográficas que Vallhonrat hace sobre el paisaje y el medio ambiente.

También en el programa oficial, nos encontramos con la amplia exposición que la Fundación ICO propone sobre las misiones fotográficas europeas, una serie de proyectos realizados en distintos países del viejo continente en los que distintas instituciones reúnen a fotógrafos para reflejar los cambios en el ambiente y en el paisaje, casi siempre derivados del desarrollo, controlado o incontrolado, los fenómenos de neourbanización e industrialización y los contrastes en los paisajes de un territorio o un país. Son un tipo de trabajo que parece menos lucido desde el punto de vista artístico, aunque se veían fotografías muy notables, pero que me parece que tiene gran trascendencia e importancia y un género por el que siempre me he sentido atraído.

En otro estilo, la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, ausente del programa en los últimos años, nos propone una interesante exposición del artista ya fallecido Darío Villalba (1939 – 2018), una retrospectiva que incluye obras de gran formato en las que se mezcla la fotografía con otras técnicas. Partiendo de las formas propias del pop art, los temas que desarrolla son mucho más introspectivos sobre la naturaleza y la soledad del ser humano.

Las “quinceañeras” de Diana Markosian en la Casa de América, minutos antes de afrontar un estupendo plato de pulpo a la brasa en el restaurante del lugar.

Fuera de la selección oficial, en la sala Loewe pude visitar las obras de Hervé Guibert, un fotógrafo muy comprometido contra la intolerancia, especialmente hacia la identidad y orientación sexual de las personas. Y en la sala de exposiciones de La Fábrica, donde compré algún libro de los que ya hablaré otro día, había algunos paisaje neoyorquinos de Donna Ferrato, la misma autora que hemos comentado antes, pero que cambia de tercio y nos muestra los cambios y el ambiente de TriBeCa en la Gran Manzana.

Y después de todo… me dejé,… imposible… no daba tiempo ni posibilidades,… otras exposiciones muy interesantes. Tal vez, si me puedo escapar durante el verano otro día a Madrid… El 10 de agosto tengo que coger un avión por la tarde a Berlín. Quizá me dé tiempo a ver por la mañana alguna exposición más. Ya veremos.

Con Javier Vallhonrat en el Real Jardín Botánico.

[PhotoEspaña 2019] Susan Bright como comisaria invitada

Fotografía

Como ya comenté el domingo, el sábado estuve en Madrid. El motivo del viaje fue una pequeña reunión de amigos, que nos juntamos a comer y celebrar que una de nosotros, tras un período de crisis, había salido con bien de la misma. Sin más detalles. Un tema complejo. Yo aproveché para ir desde principio de la mañana y aprovechar la misma viendo exposiciones de PhotoEspaña 2019. E incluso por la tarde me dio tiempo a ver alguna más y pasarme por La Fabrica para ver algunos libros de fotografía. Os voy a contar la jornada en dos entradas.

Tradicionalmente, el festival de fotografía más importante del país tenía un tema que ligaba con cierta coherencia las principales exposiciones, al menos del programa oficial. Pero en los últimos años, han optado por tener un comisario invitado, que propone y comisaría algunas de las exposiciones bajo un determinado punto de vista, quedando el resto de las exposiciones como algo con cierta variedad y con cierta libertad de la sala de exposiciones para ajustarla a su estilo y línea de trabajo. Este año la comisaria invitada es Susan Bright, con una serie de exposiciones bajo el lema ¿Déjà Vu?. Estas son las que van a constituir mi primera entrada sobre mi visita a PhotoEspaña 2019.

Laura Letinsky en el Museo del Romanticismo.

Aunque en algún lugar he leído que hablan de Susan Bright como fotógrafa, lo cierto es que son otro tipo de actividades profesionales en el ámbito de la fotografía las que la han dado a conocer y le han otorgado prestigio en el medio. Trabaja como comisaria de exposiciones en algunas de los museos y galerías más prestigiosas, y ha escrito y publicado un cierto número de libros y ensayos sobre fotografía contemporánea. Yo tengo alguno de ellos, en concreto, la versión en castellano de Art Photography Now, publicado en 2005. Yo sigo habitualmente su actividad; por ejemplo a través de su cuenta en Instagram.

De las cinco exposiciones que comisaría en PhotoEspaña 2019, visité cuatro de ellas. Una, sobre la reinterpretación del concepto de bodegón o naturaleza muerta en la fotografía contemporánea a cargo de las fotógrafas Sharon Core y Laura Letinsky. Una pequeña pero interesante exposición en el Museo del Romanticismo, en la que la obra de Core juega con la translación del bodegón clásico en pintura al medio fotográfico, especialmente en sus arreglos florales. Por otro lado, Letinsky trabaja sobre recortes de libros y revistas para construir sus naturalezas muertas, en las que la fotografía adquiere una doble dimensión, como medio de transmisión, pero también como parte del contenido del mensaje. Por cierto, que alguna vez tengo que plantearme la visita del propio museo,… pero es que el período romántico no es de mis preferidos. De hecho,… le tengo un poquito de paquete. Pero eso lo explico otro día.

Elina Brotherus en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa.

En la plaza de Colón, en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa encontramos reunidas las otras tres exposiciones comisariadas por Bright que visité.

Délio Jasse, angoleño radicado en Milán, bucea en la fotografías de la época colonial portuguesa, para mostrar la actitud de los colonos blanco que trasladan su Europa y sus costumbres a África, dejando de lado e ignorando en la práctica a los auténticos africanos que viven allí. En otro de sus trabajos mostrados, muestra las transformaciones despersonalizadoras de las ciudades africanas.

La británica Clare Strand nos muestra los resultados de un experimento artístico que realizó con su marido para mostrar las consecuencias de la transmisión a distancia de la información fotográfica a través de distintos medios. Cogió una serie de fotografías en blanco y negra, y a través de una cuadrícula, una especia de “pixelación” grosera, asignó un valor numérico a los tonos de la imagen de 1 a 10, al estilo de las zonas de Ansel Adams, para luego dictarlos por teléfono a su marido, que los trasladaba a un lienzo con pintura en 10 tonos de grises entre el blanco y el negro. Si sumas al cambio de medio, los errores en la transmisión de la información, tienes una muestra palpable de que la información nunca se transmite de forma completamente fiable. Interesante reflexión.

Diapositivas recuperadas por Délio Jasse.

Pero probablemente la exposición estrella de las comisariadas por Bright, y una de las más importantes de esta edición de PhotoEspaña, sea la dedicada a la finesa Elina Brotherus. Estoy al tanto de la obra de Brotherus desde hace muchos años. No es que sea especialmente aficionado a la obra de estos fotógrafos nórdicos que en ocasiones me resultan especialmente fríos y analíticos. Pero he de reconocer que los introspectivos autorretratos de esta fotógrafa me han llamado siempre la atención, tanto cuando los realiza en interiores, en un versión moderna de la recientemente redescubierta Francesca Woodman, desconozco en qué medida influyó el trabajo de esta en la finesa, o sí son líneas de evolución paralelas, como si están integrados en el paisaje. En la exposición que presenta Susan Bright, asistimos a la reinterpretación de obras fotográficas, videográficas o performances propuestas por otros artistas conceptuales, a la forma propia y personal de concebir la fotografía y la obra videográfica por parte de Brotherus. Una exposición en la que me hubiera pasado mucho más tiempo del que disponía. Si la tuviera a mano en mi ciudad, sin duda iría varias veces a visitarla para ir extrayendo todo el abundante jugo que contiene.

Como se puede ver, en su ¿Déjà Vu?, Susan Bright propone una reflexión sobre el medio fotográfico del que es teórica, a través de la obra de los propios fotógrafos que trabajan en obras hipercontextuales con el medio. La fotografía es el tema principal de estas exposiciones fotográficas, su uso y representaciones contemporáneas. Interesante, ¿no?

Los diez tonos de gris para la transcripción de las fotografías de Clare Strand.

[Fotos] En China con película negativa en blanco y negro

Fotografía, Viajes

Al reciente viaje que hemos hecho por China me llevé una pequeña cámara para película tradicional con unos carretes en blanco y negro. Para complementar el reportaje en color realizado con cámara digital. Aquí os dejo algunas fotos de ejemplos. Si queréis conocer los detalles técnicos podéis ir a China con la Minox GT-E + Ilford XP2 Super 400.