[Fotocomentario] ¿Cuándo se estropean las cámaras?

Fotografía

He redactado hoy la tercera entrada de mi repaso a mi primeras cámara digitales, o por lo menos a las que todavía funcionan,… más o menos. Por que mi primera réflex digital se estropeó pronto… debía haber sido muy usada por su primer dueño. Y la que la sustituyó, de la que hablo en “Clásicos” digitales (III) – Canon EOS 10D (febrero de 2003, adquirida en julio de 2007), se estropeó mientras hacía las fotografías para ese artículo. Y es que si mi EOS D60 se estropeó porque su dueño original la usó mucho, la EOS 10D se ha estropeado porque llevaba muchos años sin usarla. Así son las cosas. Nada dura para siempre.

[Fotocomentario] Ya parece invierno…

Fotografía

Síp. Llevamos unos días en los que cuesta venir a trabajar. Más de lo habitual. Además de que hay que salir de casa antes de las siete de la mañana, y de que mi entorno de trabajo no es para tirar cohetes de feria precisamente, hay que sumar que salimos de casa con temperaturas en torno al 0 ºC y a veces con viento. Desapacible, y poco apetecible. Y la temperatura no sube mucho durante el día.

Hoy, antes de escribir estas breves líneas, he estado comentando en Apuntar y disparar en un templado día de invierno – Olympus mju-II con Kodak Portra 400 sobre un las fotografías realizadas a mediados de diciembre. Algunas de las cuales os muestro aquí. Fueron días soleados, con temperaturas considerablemente altas para las fechas. Era muy agradable salir a pasear o hacer recados. Normalmente, en esas fechas, cuando el tiempo es estable, se acumulan nieblas y las temperaturas no suben mucho. Pero nada de eso subió. Y hasta hace unos pocos días bromeábamos con el hecho de que parecía que habíamos pasado directamente del otoño a la primavera, sin pasar por el invierno. Pero finalmente, el invierno está aquí. Ya parece invierno…

Reconozco que esto es lo normal. Que lo anómalo, año tras año, es lo otro. Pero que bien se está cuando la luz del sol ilumina sin ofender la vista y las temperaturas son fresquitas pero agradables. Cuánto apetece estar activo, hacer cosas, ir de un lado a otro… No como esta mañana, en la que tan destemplado me sentía, que de repente me he encontrado metido en un autobús urbano, cuando siempre vengo a trabajar caminando todo el trayecto. Es lo que había.

[Recomendaciones fotográficas] Un podcast y otras cosas

Fotografía

Esta mañana he redactado una entrada en El viaje fotográfico de Carlos, donde cuento mis experiencias como fotógrafo aficionado. Principalmente en fotografía con película tradicional. Pero no exclusivamente, porque de vez en cuando también dedico alguna entrada a la fotografía digital. Como la de esta mañana, La compleja cuestión de la compacta digital – Sony ZV1, donde discuto lo complicado que se ha vuelto llevar una cámara digital de bolsillo con buena calidad, en estos tiempos de móviles que hacen de todo, aunque no necesariamente bien, o todo lo bien que yo quisiera. Y cuando redacto una entrada en ese ámbito, siempre la reflejo en este Cuaderno de ruta, bien con un fotocomentario, o simplemente mostrando algunas fotos de las que iban en la entrada. Pero hoy coincide que es domingo, y usaré algunas de esas fotos para ilustrar unas recomendaciones fotográficas, que tradicionalmente traigo en este día de la semana.

Un blog que me gusta mucho y del que he traído muchas recomendaciones, aunque no últimamente, es Cartier-Bresson no es un reloj, realizado por Leire Etxazarra, periodista pero que también se preocupa por la cuestión fotográfica. El caso es que junto con la fotógrafa Inma Barrio (instagram) se ha montado un podcast. Que seguro que es muy interesante. Seguro. El problema es que a mí me cuesta mucho escuchar podcast que no sean de música. Esto de escuchar pasivamente algo a lo que hay que prestar atención no va conmigo. Porque yo veo activamente, leo activamente, pero la escucha… sin más interacción, me cuesta. Pero bueno… intentaré escucharlas de vez en cuando. De todos modos, mi plataforma para podcast es la de Apple… y allí no están todavía al parecer. También están los podcast, uno de momento, con vídeo en Youtube… pero una hora viendo cabezas parlantes… tampoco es mi cosa favorita.

Me llamó la atención un artículo en AnOther Magazine con fotografías de Benjamin Rasmussen, en un trabajo en el que pone de manifiesto que eso que llaman América, o sea Estado Unidos, es algo muchísimo menos uniforme y más diverso de lo que algunos quieren ver y algunos quieren pretender. Fotografías de objetos, de personas, de animales… Me llamó mucho la atención el retrato de una niña nativa norteamericana, descendiente de Tom White Shirt, uno de los supervivientes de la masacre de Sand Creek, un ataque contra población no guerrera, fundamentalmente mujeres y niños, por parte del ejército norteamericano. Parece ser que ese superviviente era un niño de cinco años, del cual descienden en la actualidad unas trescientas personas. El coronel que dirigió el ataque era clérigo o predicador de una religión cristiana. Claro.

También en AnOther Magazine apareció recientemente un artículo dedicado a Alex Prager (instagram). Es una habitual de las páginas de fotografía. Pero hacía mucho que no la mencionaba. Suele realizar fotografías escenificadas, a modo de fotogramas de una película o algo similar, en las que frecuentemente se encuentra la propia fotógrafa como un personaje más. Sus fotografías son reflexiones sobre el alineamiento del individuo en las sociedades actuales. O al menos eso me transmiten a mí. Y a pesar de su alegre colorido, me resultan tristes.

Hace tiempo que no hago cianotipias. Generalmente las hago a partir de negativos en acetatos transparentes procedentes de fotografías mías. Aunque también he positivado también algún negativo de los grandotes, de los de 6 x 9 cm. Pero es una técnica fotográfica que, cuando está bien planteada, me gusta mucho. Como el proyecto de Luis Carlos Tovar (instagram) que nos muestran en Lensculture, en recuerdo de su padre, que fue secuestrado por los guerrilleros colombianos. Un trabajo complejo, artísticamente realizado con técnicas mixtas entre las cuales la cianotipia, y que me ha llamado mucho la atención.

[Fotocomentario] La calidad, ¿se paga… o no se paga? ¿O se paga la marca?

Fotografía

Sobre el coste y el precio de la calidad, dos conceptos distintos si lo pensáis bien, se debate mucho. Están los partidarios de comprar cosas «de marca», porque aseguran que salen más caros, pero merece la pena porque son más fiables, y «quien compra barato, compra dos veces». Pero están aquellos que aseguran que «pagas la marca». Que seguro que en el mercado hay productos similares en calidad más baratos… pero que la gente no lleva «porque no son de marca». A partir de ahí… sean «youtubers» dando su «honesta opinión», sean «influencers», sean organizaciones de consumidores y usuarios, sea la prensa (especializada o no), sea lo que sea, si escuchas lo que cuentan o lees lo que escriben con un mínimo de sentido crítico,… sientes que no sabes de qué fiarte.

Por ello, muchas personas tendemos a ser prudentes, y analizar con cuidado los resultados de nuestras compras para ver cuales son los puntos débiles de los productos, y sacar enseñanzas para el futuro. Aunque no siempre podamos fiarnos de nuestra propia experiencia tampoco, porque a propósito de un caso o de unos poquitos casos, es difícil sacar conclusiones generales. Pero poco a poco encuentras patrones.

Recientemente, con el rollo de película fotográfica del que salieron las fotos de esta entrada, y sobre las que podéis saber más en Sensibilidad alta como todoterreno para el formato medio – Fujifilm GS645S Wide 60 con Lomography Color Negative 800. En la práctica, sólo hay dos opciones para fotografiar con cámaras de medio formato con sensibilidades altas de película; o compras la película que viene bajo la marca Kodak, que es muy cara, o compras película fabricada por Kodak, pero que viene presentada o envasada por otros, y que, eventualmente, no siempre, es más barata. Pero con la cámara que usé, por lo arcaico de los rollos de película tipo 120, hay que cuidar cómo se carga la película y cómo se avanza tras cada foto. Si no se hace correctamente, corres el riesgo de que se enrolle defectuosamente y tengas filtraciones de luz que estropeen tus preciados negativos. Ya os lo avanzo. Con la película fabricada, envasada y bajo la marca Kodak, es un problema que sólo te pasa si eres muy descuidado y torpe. O desconoces el problema y no tomas precauciones. Pero con la fabricada por Kodak, pero bajo otras marcas… incluso si tienes cuidado, es más probable que tengas problemas… ¡Qué dilema! Pero es lo que hay. Que cada adopte los riesgos y las ventajas que prefiera.

[Fotocomentario] Entonces… ahora…

Fotografía

Entre 1990 y 2004, la fotografía, para mí, y para casi todo el mundo, no era digital. Se basaba en las tradicionales tecnologías físicoquímicas, por las que una emulsión fotosensible de haluros de plata en gelatina, con o sin pigmentos de color, era la soporte para generar las imágenes que nos permitían conservar recuerdos, documentar cosas o momentos, o crear arte. Y en mi caso particular, cuando se trataba de fotografía en color, hablamos en un 90 % de las ocasiones de película diapositiva.

Los motivos eran variados, pero esencialmente los siguientes. Estaba el precio; por una cantidad inferior tenías un positivo directo que proyectabas de forma muy vistosa en las reuniones de amigos y familias a los que castigabas con un pase de las fotografías que considerabas mejores y más representativas. Por una cantidad superior, con los negativos en color tenías unas pequeñas fotos de 10 x 15 cm, que no hacían justicia la mayor de las veces a lo visto o vivido. Hay esté el segundo motivo, los laboratorios para fotografía de consumo que hacían el revelado y las copias en 1 hora/24 horas, según lo que quisieses pagar, estaban automatizados, y lo que te entregaban muchas veces no se correspondía con lo que querías obtener. Con la diapositiva, el resultado dependía exclusivamente de tus habilidades. Y luego estaba la «tontá» del prestigio; parecía que lo del negativo era para los no aficionados, para las abuelas y los adolescentes que tiraban sus fotos con cámaras compactas. El «enterado», el «conocedor», quien buscaba la calidad… diapositiva. Pero ya digo, esto es una «tontá». Por otra parte los «artistas» sólo juraban por el blanco y negro. Y aunque había diapositivas en blanco y negro, lo suyo era el negativo y el laboratorio del centro cívico del ayuntamiento o de la escuela de fotografía de la que eras socio. Unos privilegiados con espacio y algo de dinero para la ampliadora,… laboratorio en casa.

Hoy en día, la diapositiva ha desaparecido. No del todo, como se muestra en estas fotos de las que hablo en Diapositivas en 2022/2023 – Canon EOS 3 con Kodak Ektachrome 100. Es posible hacer fotos diapositivas, pero hay muy poquita oferta. Y hoy es en día es más cara que las fotografía con negativos en color. Ya nadie proyecta, ni se venden apenas proyectores. Las fotos se digitalizan. Y todo es más sencillo con la película para negativos en color. Los tiempos cambias. Entonces… ahora… Y realmente, el medio tiene una importancia… relativa. No necesariamente escasa, pero sí relativa. Lo importante en lo absoluto es cómo mires y cómo seas capaz de reflejar esa mirada en tus fotografías.

[Fotos] Sólo fotos, con una cámara digital «retro»

Fotografía

Este domingo no tengo material para hacer una entrada de recomendaciones fotográficas. La semana no me ha dado la vida. Así que en su lugar, en mi blog de técnica fotográfica (hasta marzo de 2021) he subido una entrada de la serie que abrí hace unos días de cámaras digitales «clásicas», cámaras que salieron al mercado en 2005 o antes. Después de una cámara compacta automática hace unos días, ha sido el turno de un compacta avanzada, que fue el segundo escalón en mi entrada al mundo de la cámara digital. Aunque la compacta que elegí hace unos días la adquirí pocos meses después de esta, porque la primera no funcionaba bien.

Aquí os dejo unas fotos realizados con ella recientemente. Hoy no tengo la cabeza para fotocomentarios, como suelo hacer últimamente. Sólo las fotos.

[Fotocomentario] Cosas con «carácter»

Fotografía, Política y sociedad

El contenido de este fotocomentario ha surgido de forma natural cuando redactaba mi última entrada sobre técnica fotográfica, Dando vida a los días grises de otoño – Leica M6 con Adox Color Mission. En el mundo de la fotografía, y sospecho que es similar en otros mundos del consumo y la tecnología de consumo, abundan los «expertos» que hacen revisiones de productos, y que se muestran entusiasmados por productos, nuevos o de antaño, que denominan «con carácter». Que tienen «carácter».

¿Y que es esto del «carácter»? Pues a la conclusión que yo he llegado, estos productos con «carácter» son productos que presentan deficiencias, cuando no son simplemente malos. Los ejemplos que más se me ocurren son del mundo de la fotografía. Las cámaras Lomography tienen «carácter». Los objetivos fotográficos soviéticos de los años 50, 60, 70 y 80 tienen muchísimo «carácter». Algunas cámaras para película fotográfica de hace cincuenta o sesenta años tienen también bastante «carácter».

Que conste que el «carácter» en objetos o instrumentos de hace varias décadas no me parece mal. Si es producto de las limitaciones tecnológicas de la época o del hecho de que fueron diseñados para fines distintos de los actuales, pueden ser objetos o instrumentos que en su momento se consideraron de alta calidad, pero que han quedado obsoletos o superados por sus equivalentes actuales. Que se sigan usando con fines expresivos, o emulando su uso original, me parece estupendo, siempre que seamos conscientes de sus limitaciones. Pero que nos vendan objetos o instrumentos nuevos, con «mucho carácter», a precios elevados en ocasiones, como si ese «carácter» fuese una virtud intrínseca… me pone de mal humor. Pero bueno son cosas del capitalismo. Aunque buena parte de esos productos son made in China, una dictadura de partido único… un partido comunista. ¡Qué «carácter»! ¿Verdad?

[Recomendaciones fotográficas] Primeras recomendaciones

Fotografía

Después del relativo paréntesis de los días navideños y el fin de año, llego con mis primeras recomendaciones para este 2023. Sigo con la sensación de que tengo que reorientar esta casi fija sección semanal de mi Cuaderno de ruta, pero sigo sin ideas concretas. Así que de momento seguiré, más o menos, como estaba. Me lo voy a tomar hoy con cierto relajo. Aunque habrá cosas serias.

Hay concursos de todo tipo en esto de la fotografía. Y son frecuentes los dedicados a la naturaleza y la vida salvaje. Los animalitos dan mucho de sí. Pero lo más curioso, o uno de los más curiosos, es un premio dedicado a la vida salvaje en versión comedia. Cuando las fotografías de los animales nos hacen reír. Por el antropomorfismo de sus expresiones faciales. Por sus torpezas. Por el azar de una situación o de una perspectiva. El caso es que son graciosos, y en NPR, la web de la radio pública estadounidense, nos han hablado de ello y han publicado una galería de fotografías de estos premios. Simpáticas. Alguien me dijo el otro día que mejor silvestre que salvaje… mmmmm… etimológicamente silvestre se refiere a la vida en el bosque, salvaje serían lo animales no domesticados en general. Que cuando utilizamos el adjetivo salvaje aplicándolo a los seres humanos o sus acciones sea peyorativo es otro problema. Pero aunque sea una acepción admitida, salvaje no tiene porqué ser sinónimo 100 % de feroz.

En las últimas semanas se me han acumulado muchas experiencias de fotografía con película tradicional, pendientes de ser comentadas. Tres en color, tres en blanco y negro, una en película instantánea, y tres más en color y una en blanco y negro pendientes de ser reveladas esta semana que viene. No sé cómo ni cuando voy a sacar tiempo para ellas.

Londres es una gran metrópoli. Desde hace tiempo. El día de reyes fuimos al cine a ver una película en la que se reflejaba, con gran acierto, el Londres de los años 50. Muy triste, por aquello de la posguerra mundial, pero representado con bellos colores. Pero Londres está atravesado por un gran río. No muy largo, pero como en Inglaterra llueve mucho, lleva bastante caudal. El Támesis. Y hay gentes que se dedican a explorar lo que los sedimentos del Támesis dejan en las orillas de la metrópoli londinense. En Creative Boom nos han mostrado cómo Tom Harrison retrata a estas gentes y su curiosa forma de vida.

La fotografía y la ciencia siempre han estado íntimamente relacionadas. Hace unos días comentaba con unos amigos tomando unos chismes después de salir del cine que los astrónomos no descubren cosas en los telescopios a base de mirar durante horas por el ocular de los mismos. El ojo sirve para ver, pero no acumula muchos fotones ni mide ningún fenómeno. Básicamente, como instrumento científico, los telescopios son grandes cámaras fotográficas que acumulan luz e información de los objetos y paisajes celestes durante horas. Pero en Lenscratch se han empeñado en vincular dos de las facetas de la fotografía; la relacionada con la ciencia y la relacionada con el arte, durante los tiempos más difícil de la pandemia de covid-19. Como los retratos en diálogo mutuo de las fotógrafas Aline Smithson y Lydia Panas. Este tiene más de arte que de ciencia… que sólo tiene que ver con esta la coincidencia del trabajo con la pandemia. O cómo documentar a dos ancianos, muy ancianos, que tras toda una vida separados, vuelven a encontrarse en sus últimos años de vida. Y así lo ha hecho la fotógrafa Becky Wilkes.

Comenté hace unas semanas cómo había vuelto a reconectar con Fraction Magazine. Pues estas semanas atrás me he fijado en algunos de sus artículos. Como el dedicado a los paisajes del río Colorado, tan importante para tanta gente, por parte de Richard Boutwell (instagram). Siempre interesado en la fotografía de paisaje alterado por el ser humano, también me han interesado los del valle de Santa María en California, donde se acumulan grandes cantidades de desechos, realizado por Brett Kallusky. Y Eric Kunsman se fija en un elemento muy particular, las cabinas telefónicas, como indicador de nivel social de un entorno. Donde todavía persisten es que los niveles socioeconómicos son bajos. Y la fotos, película tradicional fotográfica en blanco y negro, son estupendas.

Finalmente, siempre viene bien recordar a la conceptual Laia Abril, y su serie Historia de la misoginia, que tal y como nos cuentan en 1000 Words, en su segundo y más reciente capítulo se ha dedicado a reflexionar fotográficamente sobre los que es violación y la cultura de la violación, o en general la violencia contra las mujeres, con los diversos elementos que encontramos presente en la historia y en el presente de nuestra cultura global.

[Fotocomentario] ¿Obsolescencia programada o imparables adelantos tecnológicos?

Fotografía, Sin categorizar

En una época en la que los desastres ambientales ocasionados por la acción del ser humano nos amenazan de forma grave, especialmente la crisis climática, pero no solamente esta, las estrategias de obsolescencia programada por parte de los fabricantes de aparatos eléctricos o electrónicos resultan de ¿dudosa? ética… Más bien, ética nefasta. Tienen como consecuencia el acúmulo de residuos, muchas veces asociados a metales muy contaminantes, además de otras sustancias.

Pero en algunos sectores, y entre ellos la fotografía, que es de mi gusto, se justifican porque los adelantos tecnológicos son importantes e imparables, con mejoras considerables constantes tanto en la calidad de la imagen como en la facilidad para adquirirla. Y el argumento no deja de tener su punto de verdad, aunque no justifica del todo la velocidad de recambio de los modelos, muchas veces con cambios más cosméticos que reales. No obstante, como compruebo en “Clásicos” digitales (I) – Fujifilm Finepix F10 (febrero de 2005), la calidad que ofrecen con respecto a la actualidad es muy muy muy diferente. No pasa lo mismo con las cámara con película tradicional. Para un mismo tipo de película, mi Pentax MX, totalmente mecánica de los años 70 o principios de los 80, con los objetivos de la época, sigue ofreciendo la misma calidad, que muchas cámaras electrónicas de los años 90, que cuando se estropean contaminan mucho más. Cosas que pasan. Para un aficionado a la fotografía con película tradicional, una cámara mecánica de los años 60 o 70 puede estar menos obsoleta que muchas de las cámaras electrónicas de los años 90… ¿irónico no?

Que conste que una persona que sólo use sus fotos para las redes sociales y esas cosas, con una cámara de hace quince años le bastaría sin muchos problemas. Aunque claro, ese es el motivo por el que estas cámaras compactas han desaparecido y han sido desplazadas por las cámaras incorporadas en los teléfonos móviles.

[Fotos] El 2022 en fotos: 12 meses + 12 fotos

Fotografía

Ya es el 16º día de Nochevieja en el que presento mis 12 fotos para los 12 meses del año que se va. Más mi saludo personal en el encabezado.

Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Este año, son todas digitales. Porque he vuelto a usar más este medio fotográfico cuando no estoy de viaje. Pero realmente, eso es algo que importa poco. Y en la entrada de ayer se pudo ver el equivalente a esta entrada, pero basada en la fotografía con película tradicional.

Y aquí van. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. En esta ocasión, sólo una por mes.

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre

[Fotos] El 2022 en fotos: de película

Fotografía

Un año más, quitando los viajes en los que me centro en la fotografía digital, aunque lleve la pequeña compacta con película fotográfica, lo que más me atrae habitualmente es la fotografía con película tradicional. En blanco y negro o en color. El blanco y negro lo proceso yo en casa. Procesado mixto, con revelado químico, como no podría ser de otra forma, y ajuste de la imagen, tras ser digitalizada, en el software de tratamiento de imágenes. Me gustaría hacer copias en laboratorio, con la ampliadora. Pero las opciones que tengo a mi disposición no me atraen o me permiten la flexibilidad necesaria. Quizá dentro de unos años, cuando tenga más ocio. En cualquier caso…

Vamos por meses… 12 meses, 23 fotos… más los autorretratos que sirven para identificarme al principio de la entrada. Y en los que dejo constancia que también he usado la película instantánea este año. Tanto Instax de Fuji, como las Polaroid. Para ver más sobre ello, visitad mi cuenta en Instagram dedicada a este tipo de fotografía.

Enero – Día de año nuevo bajo la niebla, con película Fujifilm Instax Square Monochrome.
Febrero – La siempre fiable Kodak Portra 400 en la Hasselblad 500cm calzada con el Sonnar 150 mm f4.
Marzo – Con la llegada de la primavera, los tulipanes y las flores de los cerezos ornamentales japoneses. Nuevamente Kodak Portra 400, esta vez en Canon EOS 3 con el EF 200 mm f2,8L
Abril – A finales de este mes se celebra el día mundial de la fotografía estenopeica, y lo celebré con la Ondulatorios Pinhole 6×12 y película Fujifilm Neopan 100 Acros II.
Mayo – Una reunión lúdicofestiva con amigos fue la excusa perfecta para retratar con la Polaroid SuperColor 635 y un cartucho de Polaroid 600 Blanco y Negro. Las copias se las quedaron ellos; yo las registré con la cámara digital.
Junio – A lo largo del año se ha ido confirmando que la película Lomography Potsdam Kino 100, originalmente ORWO UN54, es una de mis favoritas. En esta ocasión en formato medio, con Fujifilm GS645S Wide 60.
Julio – Aprovechando la luz del verano rica en radiación infrarroja, hice unas panorámicas montando varios negativos de Ilford SFX 200 realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 y un filtro HOYA IR72.
Agosto – La mejor luz para hacer paisajes con fotografía instantánea la encontré en las madrugadas de agosto; aquí una Polaroid 600 Color Round Frame con la Polaroid SuperColor 635.
Septiembre – Unos amigos se equivocaron a la hora de comprar unos rollos de película, y adquirieron unos cartuchos de Lomography CN Tiger 200, de formato 110. Como no les valía ni los podían devolver me los dieron, y los usé en un paseo fotográfico con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza con la Kodak Pocket A-1.
Octubre – Una de las cámaras más agradables de usar es la Leica M6, que se ha puesto de moda porque la marca alemana vuelve a tener un catálogo una cámara con esta denominación. Aquí la usé con un rollo de Kodak ColorPlus 200.
Noviembre – Nuevamente la Leica M6, pero con una de las novedades en negativos en color del año, aunque sea pasajera. Las limitadas existencias de Adox Color Mission, como la han llamado, servirán para financiar una nueva película en color que se espera para dentro de unos años. Ya veremos.
Diciembre – Todo parece indicar que la película Lomography CN 800 es en realidad Kodak UltraMax 800, que ya no se vende como tal. También parece ser la película que llevan las cámaras sumergibles de un solo uso de Fujifilm. Yo la use en versión Lomography formato medio con la Fujifilm GS645S Wide 60, y he de reconocer que es una película que me gusta bastante.

[Libro de fotografía] The land of promises – Youqine Lefèvre

Fotografía

Para este día de Navidad, en el que como de costumbre en estas fechas, estoy un poco perezoso, una entrada breve y sencilla, que servirá como recomendación fotográfica. Y además me apetece salir a la calle. Las temperaturas, y el tiempo meteorológico en general, son impropias de estas fechas. Aunque hoy no van a subir tanto como ayer, vamos a tener tiempo soleado, cuando la costumbre son las nieblas densas, y temperaturas de hasta 17 ºC según el pronóstico, ayer subieron más aún, cuando difícilmente suben de los 10 ºC habitualmente. O se quedan cercanas al 0 ºC cuando las nieblas son densas y persistentes. Vamos… que lo que apetece es salir a caminar, a ser posible con una cámara fotográfica. Pero vamos con Youqine Lefèvre y su profunda reflexión fotográfica de la política de hijo único de los capitostes del Partido Comunista Chino para la República Popular China.

Lo comenté hace unos días someramente, cuando incluí el trabajo de Lefèvre en mis recomendaciones fotográficas. La fotógrafa fue adoptada en julio de 1994 por un matrimonio belga, cuando tenía pocos meses de edad; aparentemente su fecha de nacimiento fue el 9 de diciembre de 1993. Su futuro padre se desplazó, junto con otras parejas o miembros de parejas belgas, con intención de adoptar a la pequeña Yue Qing (su nombre original, que le fue dado en el orfanato permaneció en su identidad final) a la ciudad de Yueyang. Y regresó a Bélgica con la pequeña, convertida en su hija de pocos meses. Años más tarde, en octubre de 2017, la fotógrafa realizó un viaje de unas semanas con el padre, a la ciudad y provincia donde nació. La primera vez que visitaba China desde su adopción. Con posterioridad, volvió sola, con estancias de algunos meses, con intención de documentar las consecuencias, terribles en muchas ocasiones, de la política de hijo único que aplicó el régimen totalitario chino.

El libro me ha impresionado, gratamente, mucho más de lo que me esperaba. Con grandes fotografías que ocupan dos páginas de buen tamaño cada una, hace un recorrido de personas y paisajes bastante notable, y que conmueve de vez en cuando. Se acompaña de algunos textos que conviene leer para situar el contexto y conocer mejor la historia de quienes allí aparecen. Hay una primera parte, introductoria, con fotografías que no están realizadas por ella ya que son del viaje del padre adoptivo en 1994, cuando fue a recogerla, pero que son totalmente pertinentes. Entre todas las historias que fotografía y narra, la suya es una más. Todavía no le he sacado el jugo que ofrece; poco a poco. Pero os puedo asegurar que es uno de los libros de fotografía que más me ha impresionado últimamente, por su autenticidad y significación más que por otras cosas. Y eso es importante.