[Fotos] Tarde fresca, pero soleada, y un rollo de película pasado de fecha

Fotografía

Con la película fotográfica, si la guardas convenientemente en nevera o congelador, que se pase la fecha de caducidad un tiempo no supone mayor problema. Como el rollo que usé en esta tarde de noviembre, soleada, aunque fresquita, por los caminos de Miraflores y de Enmedio, en las afueras de Zaragoza entre San José y Montemolín.

Los detalles técnicos en Una tarde de paseo con la Hasselblad 500CM y un rollo caducado de Ilford Delta 400.

[Libros de fotografía] Postales, cuadernos, libros

Fotografía

En las últimas semanas me han llegado varias publicaciones para añadir a mi biblioteca fotográfica, así que las recomendaciones fotográficas de esta semana tendrán forma de libros… o cuadernos… o postales. Ahora os cuento.

A través de la página Photography of China, conocí la actividad como coleccionista de fotografía de esa nacionalidad de Thomas Sauvin, con su colección Beijin Silvermine, que sufraga con la comercialización en forma de libro u otros productos de lo más granado de su colección. Son productos de calidad… y por lo tanto caros. Y en su mayor parte es fotografía de la que llaman ahora vernácula. Es decir, fotos tomadas de la vida cotidiana con un fin distintos del de los tradicionales fotógrafos documentales o artistas. Puede ser las fotos de una abuela a sus nietos, de un médico a sus pacientes, las fotos de la NASA al universo, o las que sistematizan los “logros” del Partido Comunista Chino… por poner algunos ejemplos. De los productos más asequibles que tiene, están los desplegables de postales de la serie SIX, de los que hay publicados tres números, de los que he adquirido ejemplares.

Recibí recientemente mi libro de fotos del viaje a Oporto en septiembre. Y ahora estoy trabajando en el de Andalucía de octubre. En el que entrarán algunas fotografías de una tarde entre el Parque de María Luisa y la isla de la Cartuja.

El Six 01 es How I felt in love with my phisioterapist, y son una serie de fotos documentales de una modelo en mallas de gimnasia rojo comunista, con su fisioterapeuta, demostrando distintas técnicas de trabajo sobre articulaciones. Resultan hipnóticas. Realizadas en Pekín en agosto de 1988.

El Six 02 es Soldiers, en la que la serie de postales, una vez desplegadas, constituyen una única imagen de una multitud de jóvenes de ambos sexos, aunque predominan los hombres, en uniforme, posando para una foto colectiva. Dentro de la aparente uniformidad y despersonalización de la situación, sorprende comprobar cómo cada individuo tiene una expresión propia, singular. Unos sonríen, otros están serios, otros… simplemente aburridos. Realizada abril de 1950, poco después del final de la guerra civil china, no dice dónde.

El Six 03 es Space Beauties Calendar, y es la más divertida. Especialmente, porque es muy kitsch. U hortera, que diríamos en estos lares. Un conjunto de postales con modelos femeninas con unos vestidos pretendidamente futuristas, delante de unos fondos con planetas, estrellas y naves espaciales, todo muy colorido y chillón. Heroínas espaciales, de clara inspiración en las películas de aventuras espaciales, pero con un estilo… indefinible. Fechadas en Pekín en 1992.

Me han llegado tres nuevos cuadernos de la serie Field Notes de Another Place Press, los números 13, 14 y 15.

El número 013, está firmado por Andy Feltham (instagram), con el título Picture of Health. En él, el autor recorre los pasillos y salas abandonados de un hospital del National Health Service NHS inglés. Otrora “joya” de la corona del estado del bienestar británico, hoy en dia decadente por las políticas liberales que comenzaron ya en los años ochenta con Thatcher, y que no han parado ningún gobierno de ningún signo desde entonces.

El número 014 lo firma Frances Scott (instagram), y lleva el austero título de A9. Con fotografías en blanco y negro, la autora recorre la carretera más larga de Escocia, desde las Tierras Bajas hasta la costa norte escocesa. Unen las raíces de su madre en el sur de Escocia con las de su padre en el norte. Sumado a que la fotógrafa se afincó en un momento dado en las Orcadas hasta que ya independiente y adulta volvió al sur.

El número 015 es del fotógrafo Emile Holba, que presenta su trabajo Arktisk Grenseland. Fascinado por la esa zona del Ártico que es conocida como mar de Barents, lugar de encuentro nórdico entre Occidente y Rusia. Finalmente, su trabajo se centró en la península de Varenger, en el norte noruego, lejos de las rutas turísticas, escasamente poblado, próximo a las fronteras con Finlandia y Rusia, y al mismo tiempo, extrañamente tranquilo, pacífico y equilibrado.

En otro orden de cosas, encontré una referencia reciente a una colaboración entre el alemán Jürgen Teller y el japonés Nobuyoshi Araki. Ambos fotógrafos son amigos y se admiran mutuamente. Esta colaboración desembocó en una exposición y un libro, Leben und Tod 死生, vida y muerte, publicado por Steidl. Las fotografías de Teller están realizadas en su hogar familiar en Alemania, durante un invierno en el que murió un tío suyo, ya anciano, con quien estuvo muy unido, y que también sirvió para volver a conectar con su madre. También incluye elementos de su viaje por Bután, donde se sorprendió por la imaginería asociada a los ciclos vitales. Araki, por su parte, le pidió que le prestase objetos de su infancia y vida familiar, y con ellos, y sumados a sus propios fetiches, construye unas peculiares naturalezas muertas, que se intercalan entre las fotos de Teller. Un trabajo muy intimista, muy simbólico, para degustar muy despacio si se le quiere coger el tranquillo.

Finalmente, la edición blanca, más económica, del libro publicado por Eyeshot, Shin Noguchi in color in Japan. Hace tiempo que soy seguidor en instagram del fotógrafo japonés Shin Noguchi. Radicado entre Kamakura y Tokio, Noguchi hace una fotografía documental en la calle llena de humanismo y buen humor, con una gran dominio del color más natural. Particularmente cercano y empático resulta cuando se acerca al mundo de los niños, a quienes sabe mirar como adulto que no ha perdido ciertas virtudes de la mirada infantil. Perfectamente presentado, con fotografías que dialogan entre sí en páginas enfrentadas, y con dobles páginas para aquellas con valores estéticos más potentes, es un libro para hojear una y otra vez. Y también para soñar que pronto podamos volver a viajar y a visitar aquellas tierras que tan buenos momentos nos han deparado a alguno.

[Nostalgia] Amistades juveniles a principios de los años 50

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En el baúl de los recuerdos familiar hay cartas. Sí. Esos textos que se escribían sobre cuartillas o folios, generalmente de papel no muy grueso para evitar un peso excesivo, se introducían en un sobre y se remitían por correos a una persona conocida para dar noticias de nuestras vidas y de las de los allegados comunes. Como las redes sociales de ahora, pero con días y días de espera para recibir los mensajes. Y que dieron lugar a un género literario propio, el género epistolar. Hoy. No se escriben cartas. Llamamos cartas a los sobres con recibos, facturas o extractos bancarios, también en desaparición por los trámites en línea, o comunicados más o menos comerciales de distintas organizaciones. Pero eso, realmente, no son cartas. Son otra cosa.

Reproducir aquí alguna de las cartas que hay en el baúl de los recuerdos… pues aunque no desvelen secretos, ni haya cotilleos malignos, ni escabrosidades de ningún tipo… no me parece del todo bien. Al fin y al cabo son comunicaciones interpersonales que, al cabo, interesaban a los dos corresponsales. Pero bueno. Seleccioné una. De febrero de 1951. Mi madre acababa de cumplir 22 años en enero. Y vivía en Barcelona. Y recibe una carta de un primo suyo. Que no sé quién es. La firma es ilegible. Que trabaja en un empresa de agua mineral. No se corta en usar el papel con membretes oficiales de la empresa para su correspondencia privada. Incluso presume en la postdata de haber recibido un aumento de sueldo. Y es un indicador de lo que podía ser la vida de la familia de mi madre antes de la guerra civil. Unos pijos. Montañero, esquiador (en aquella época), bien situado,… Lamentablemente, la guerra afectó mucho a las familias de mis padres. Para mal. Que es como afectan las guerras a la mayoría.

Y una cuestión curiosa en los tiempos que corren. Escribiéndole en febrero, habla de la gente que ha estado enferma entre los conocidos en fechas recientes. Están en plena temporada anual de gripe. Y habla de la “coreana”. En 1950-51 no consta ninguna pandemia de gripe. Hasta 1957 no llegaría la pandemia de “gripe asiática” (H2N2). Pero en aquel momento estaba en todo su apogeo la guerra de Corea, que había comenzado unos meses antes. Pocas semanas antes se había estabilizado, más o menos, el frente no muy lejos de dónde está la frontera actual entre las dos Coreas. Así que no sería de extrañar que los medios atribuyeran la gripe de aquel año al martirizado país asiático, tristemente de moda en aquel momento. Aunque he encontrado un artículo brasileño que habla de “gripe coreana” en 1951.

Unos años más tarde, mi madre volvería a Zaragoza. Y hasta que se casó, trabajó de dependienta en una zapatería en la calle Hernán Cortés, esquina con la calle del Carmen. Ya no existe. Ni el edificio en cuyos bajos se encontraba. Hay un edificio nuevo. De niño me llevaba a saludar de vez en cuando a la señora Adela. ¿O Adelina? No recuerdo. No sé si era la propietaria o la encargada. Pero era una visita agradable. Se tenían afecto. Os dejo una foto dentro de la foto.

[Fotos] Paseando la ciudad con los “interminables” rollos de medio fotograma

Fotografía

Aquellas Olympus, las hay también de otras marcas, pero menos populares, de las que obtenías 72 fotos de un carrete de 36. No hay milagros. Simplemente, cada negativo era la mitad de los “normales”. Pero siendo cámara de tamaño muy contenido y con tantas fotos por rollo, las puedes llevar durante días en la mochila, mientras deambulas por la ciudad en todo tipo de situaciones, antes de terminar el rollo.

Os dejo aquí una muestras, una sexta parte aproximadamente, de las fotos de mi último rollo expuesto en estas condiciones. Los detalles técnicos los podéis leer, si os interesan, en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Olympus Pen F.

[Recomendaciones fotográficas] Strand, el collage y otras cosas interesantes

Fotografía

Hoy puedo tomarme con tranquilidad la escritura de estas recomendaciones fotográficas. Estoy a la espera de un paquete, que llegará hoy, pero no sé a qué hora. Supongo que en algún momento antes de la hora de la comida o del café. Así que hoy saldré por la tarde, y dedicaré la mañana a asuntos más domésticos. O que se puedan hacer ante el ordenador. Por ejemplo, empezar en serio mi álbum de fotografías de Andalucía.

Voy a aprovechar para recordar que constantemente, cada tres días, actualizo mi Instagram viajero, revisando mi fototeca de viajes de 1989 a 2020, de más moderno a más antiguo. Tras terminar hace unas semanas mi primera vuelta, volví a empezar y ahora estoy revisando las fotos del otoño de 2018, que irán apareciendo en mi mural en los próximos días; Taiwán y los Pirineos aragoneses.

Pero antes de empezar me sorprende un dato que ya me estaba persiguiendo desde hace unas semanas. El momento en que más visitas recibió este Cuaderno de ruta fue entre los años 2011 y 2013, con su máximo en 2012. Nunca muchas puesto que sus pretensiones son muy limitadas. Estoy hablando de unos pocos cientos al día. Nada que ver con los blogs comerciales y sus miles o incluso millones de visitas diarias. Pero a partir de 2013, el auge de las redes sociales llevó el languidecimiento de muchos blogs. Y enlazar los blogs en las redes sociales tampoco ha servido nunca para atraer visitas. Ya digo que no es que me importe mucho. No es la pretensión de estas páginas ser popular. Siempre ha sido la de dedicar un tiempo a parar dentro de la vorágine cotidiana, hablar de otra cosa distinta de las preocupaciones de ese vida diaria y estimular mi capacidad de escribir y de tomar fotografías. Dos actividades que si no se entrenan, se oxidan. Pues bien… Después de languidecer hasta un punto en que raro era el día en los últimos años que mis páginas recibían las 100 visitas diarias, en las últimas semanas, desde mediados de octubre, he regresado a los niveles de 2013. Y no tengo ni idea de porqué. Ale. Vamos con la fotografía.

En Cartier-Bresson nos es un reloj nos hablan de una carta, escrita por un profesor de fotografía a sus alumnos en 1923, que pone las bases de la práctica moderna de la fotografía. Profesional o como afición. Y que es totalmente pertinente casi 100 años después. Quizá por la enorme cantidad de fotografías que se realizan cotidianamente en la actualidad. Que se olvidan a los minutos o a las horas de haber cumplido su misión de decir “estoy aquí, muérete de envidia” o “mira que guapo/a estoy, ¿a que tú no?” Por que básicamente estos son los mensajes de muchísimas fotos de las redes sociales. Quien escribió la carta fue Paul Strand, que revolucionó la fotografía, rechazando el pictorialismo, buscó la personalidad propia del medio frente a las de otras artes e inició un camino de exploración del medio, sus límites y sus reglas. Uno de los grandes de la historia de la fotografía.

Alessandra Sanguinetti es una muy respetada fotógrafa argentina que se dio a conocer con su trabajo sobre dos adolescentes de las áreas rurales de su país. Las conoció cuando tenían 9 años, y su trabajo trató de su paso a la y por la adolescencia. En Magnum Photos nos cuentan que tras el trabajo original publicado en 2010, con aquellas niñas ya en la juventud, ha seguido adelante con el proyecto y ahora ya nos presenta la visión de aquellas mujeres en las que se han convertido. Impresionante proyecto que lleva ya más de 20 años en marcha. Por poner las cosas en perspectiva. En 1999, la fotógrafa tenía 28 años. En 2020, las chicas, las mujeres, tiene 30 años.

Bertrand Cavalier es un fotógrafo francés que se interroga por la interrelación entre las personas y su entorno. Y en American Suburb X nos hablan de uno de sus trabajo en los que dedica su mirada al impacto que los grandes conflictos bélicos en las ciudades europeas. En las que todavía es posible encontrar cicatrices de aquellas terribles guerras que asolaron el continente, pero también en las que encontramos construcciones y estilos arquitectónicos derivados o consecuencia de aquella, con el cemento como gran protagonista. Me ha parecido una reflexión interesante.

Más de una vez lo he dicho. Me encantaría tener habilidad para crear collages significativos. Pero cuando lo he intentado, nunca he quedado satisfecho. Pero me gusta el medio. Por lo menos, como espectador. Esta semana Lenscratch ha dedicado varios artículos a artistas que practican el collage fotográfico. Así nos han presentado los trabajos de Tya Alisa Anthony (web de la autora, Instagram), que investiga sobre el devenir de las comunidades negras en Estados Unidos tras la guerra civil; Daria Birang (web de la autora, Instagram), con temas tan variados como la lucha por los derechos civiles en EE.UU., el mundo de la moda o las revoluciones árabes; y Autumn Elizabeth Clark (web de la autora, Instagram), que utiliza sus collages para reflexionar sobre los condicionantes de género y el erotismo, revisando la imaginería de la públicaciones con desnudos femeninos, entre otras cosas. Necesariamente, además de mostrar la potencia del collage como forma de expresión, también suponen una reflexión sobre el apropiacionismo en el arte.

Desde hace unos días voy siguiendo una revista en línea Landscape Stories, aunque su último número data de diciembre de 2019. Pero tienen en sus páginas muchos trabajos de muchos fotógrafos interesantes, y publican cotidianamente recomendaciones, muchas de libros, en su Tumblr. Y publican interesantes fotografías de distintos autores en Instagram.

Y pasamos a temas más breves.

En Old Skull me han encantado las fotografías de ballenas en blanco y negro de Jem Creswell. Una maravilla.

En el panel de Instagram de la Maison Européenne de la Photographie, han mostrado el trabajo de la japonesa Mari Katayama, que ya me había llamado la atención con anterioridad. Con nueve años, una enfermedad rara forzó que le fueran amputadas parcialmente sus extremidades inferiores. Y su trabajo, en el que ella es sujeto y objeto, reflexiona sobre su relación con su cuerpo.

En Petapixel nos han hablado de un fotógrafo japonés, que responde en redes sociales bajo el identificador @wagoimages, que forzado por la recesión debida a la covid-19 a vender su cámara de gran formato, se ha construido una con piezas de LEGO. Y funciona razonablemente bien, al parecer. Como me gustaría ser hábil con las manos. No os perdáis su Instagram, en el que no sólo nos muestra las fotografías; también su proceso de toma de fotografías.

[Fotos] Paisajes suburbanos entre la niebla y el sol brumoso

Fotografía

En una serie de rollos de película que llevo haciendo desde el mes pasado, probando nuevas soluciones fotográficas con película tradicional, el domingo pasado mis paso me llevaron por ese lugar donde la ciudad deja de ser la ciudad y pasa a ser lo que llamamos “el campo”. Un lugar impreciso, a veces extraño, que no sabe qué quiere ser. Más si la mañana no se decide si quiere ser tristona y gris bajo la niebla, o radiante y luminosa bajo el sol. Los detalles técnicos en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Fujifilm GS645S Wide60.

[Nostalgia] La fuente de la Caña y el abuelo Agustín

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Desde julio no he publicado ninguna entrada basada en la serie de fotografías que realicé con la Hasselblad 500CM durante el periodo de confinamiento en Semana Santa de algunos objetos y documentos del “baúl de los recuerdos” familiar y que con tanto cariño cuidaba mi madre. Ocho de estos artículos publiqué entre abril y julio. Pero tengo material para cuatro más.

Hoy volveré a mi abuelo Agustín de quien ya os hablé. De todos mis abuelos y abuelas, fue al único al que conocí. Y lo recuerdo con cariño. Aunque la vida familiar no siempre fuera fácil en relación con él. Pero de eso no hablaré. Vivimos en el barrio de Torrero hasta pocos días de mi quinto cumpleaños; mis padres, mi abuelo y yo. En la calle López Landa, número 4. ¿Sabéis que no recuerdo haber vuelto a pasar por esa calle desde que nos mudamos? Cosas que pasan. Y no es porque no haya pasado cientos de veces por las proximidades.

De lo que recuerdo de aquella época, es que mi abuelo Agustín me llevaba a pasear por los pinares de Venecia con cierta frecuencia. Y mi recuerdo de aquellos paseos era bueno. Que mi abuelo me quería es algo que nunca he puesto en duda. Falleció con ochenta años cuando yo tenía diez. Como yo era muy pequeño en aquellos paseos, no era frecuente que llegásemos muy lejos. Pero en mi memoria se grabaron lugares “míticos” como la fuente de la Junquera y la fuente de la Caña. Surgimientos de agua en las proximidades del río Huerva, cuando este entra en la ciudad de Zaragoza, y que eran lugares frecuentes para ir a merendar o para que los jubilados se juntaran en su “mentideros”. Según mis entendederas, la fuente de la Caña, más próxima al Parque Grande y al que en aquellos años era el casco urbano de Zaragoza, ya no es un paraje como tal. La fuente de la Junquera, más alejada, sí. Aunque está totalmente urbanizada a su alrededor.

Una cosa que le gustaba a mi madre era coleccionar recortes de prensa en los que por algún motivo apareciéramos alguien de la familia. Ahora sólo conservo uno de aquellos recortes. Porque el resto no los guardaba en el “baúl de los recuerdos” y no se dónde fueron a parar. El que conservo mencionaba a mi abuelo Agustín. El artículo, publicado por el Heraldo de Aragón, es muy gracioso de leer… por el provincianismo y el papanatismo propio de la mediocre España de la dictadura franquista. Un agua, la de la fuente de la Caña, “muy buena y recomendable para lavar ‘nylon'”, según “una americana”… subtitulaba el articulista. Y es que mi abuelo Agustín, junto con otros seis jubilados, se dedicaron a adecentar altruistamente el entorno de aquella fuente, para el mejor disfrute de los zaragozanos que allí iban a merendar o a pasear.

[Fotos] Paseo con la cámara de fotos instantáneas

Fotografía

Este domingo fue un día interesante para caminar con alguna(s) cámara(s) de fotos. Amaneció con niebla. Llorona, de la que empapa el entorno. Pero a partir de las once y media de la mañana, fue levantándose, dejando algún banco aislado aquí y allá, generando un día agradable de sol, pero también una luz difusa o mezclada, que siempre es mejor para hacer fotos que el gris absoluto de la niebla sin detalle o que el sol radiante absoluto.

Me llevé un par de cámaras. Hoy os traigo las fotos que hice con la cámara instantánea. Explorando sus límites en la gestión de la luz. Los datos técnicos, no excesivos, en Explorando las capacidades de la Fujifilm Instax SQ6 – cuidado con quemar las luces. Para los demás, os dejo algunas fotos.

[Recomendaciones fotográficas] Obituarios, premios y otras cosas

Fotografía

Llevan todo el fin de semana anunciando buen tiempo, pero las nieblas se empeñan en impedirnos ver el sol en Zaragoza. Si por lo menos fueran lo suficientemente densas para tener interés fotográfico… En fin. Quizá ese tono gris mediocre que inunda el ambiente sea el que más esté de acuerdo con los tiempos. Vamos con algunas cosas de interés en el mundo de la fotografía de esta semana.

Desde Magnum Photos nos anuncian el fallecimiento del franco-suizo Bruno Barbey (1941 – 2020) a los 79 años. Uno de esos fotógrafos bregados, literalmente, en decenas de batallas. Recorriendo los conflictos que han salpicado el mundo en la segunda mitad del siglo XX. En el siglo XXI buscó otros temas, que reflejan los cambios en las sociedades modernas. Casi todo el mundo ha visto en algún momento una fotografía de Barbey, aunque pocos sabrían identificar su autor.

Por fin estoy terminando mi libro de fotografías de Oporto y alrededores, que me está costando más de lo habitual. Principalmente, sobre la base de ls fotografías en blanco y negro realizadas con película negativa tradicional, “gracias” al extravío de mi cámara digital.

Varios medios nacionales, como Clavoardiendo, se han hecho eco del fallecimiento de Miguel Oriola (1943 – 2020). Uno de los fotógrafos que indujo cambios en la fotografía española durante y tras la transición política. Tanto formales como de fondo, aunque no ha sido tan mediático y conocido por el gran público como otros. Quizá, como otros fotógrafos de la época, trabajó tanto y en tal variedad de ámbitos, que es difícil localizarlo con precisión. Pero merece la pena recorrer su obra.

También a través de Clavoardiendo me entero de que este año de actos virtuales se ha concedido el Premio Nacional de Fotografía 2020 a Ana Teresa Ortega. Y aquí me pilláis en un renuncio, por que no estoy al tanto de la obra de esta fotógrafa. Así que ya tengo que hacer en cuanto tenga un rato. Aunque lo poco que he visto me muestra una fotógrafa que supedita la forma al contenido, al concepto.

El domingo me fui a hacer algo de fotografía de aproximación y macrofotografía. Nada especial; probar cosas. Y poco después, en las vistosas galerías de In Focus de The Atlantic nos traen a los ganadores de la competición Close-Up Photographer of the Year (Fotógrafo de aproximación del año). Verdaderas maravillas que combinan ciencia, estética y habilidad técnica.

En los últimos años se ha hecho muy popular la fotografía de la serie Satellites del noruego Jonas Bendiksen. Una extraña escena en la que se mezclan unos chatarreros de basura espacial, un paisaje primaveral y una “nevada” de cientos de miles de mariposas blancas. Realmente, es una escena fascinante. En Cartier-Bresson no es un reloj han dedicado un interesante artículo a la fotografía de Bendiksen y a su trabajo en general. Por cierto, la serie se denomina así, satélites, no por los chismes espaciales sino por el recorrido del fotógrafo por los países o pseudopaíses que surgieron en la órbita rusa tras la caída de la Unión Soviética.

En otro orden de cosas, tres trabajos que me han llamado la atención:

En American Suburb X, el de Mimi Plumb, The White Sky, repasando el terreno social y piscológico del paisaje californiano, especialmente el más desértico, en los años 70 del siglo XX.

En LensCulture, el regreso de la fotógrafa Wang Lu (instagram) a su ciudad natal en China, ahora reside en Tokyo, registrando los muchos cambios que la ciudad ha sufrido, al igual que sucede en buena parte del gigante asiático.

Finalmente, en 35mmc, Sumaiya Tazin (instagram) nos trae las fotografías que reflejan su vida de adolescente y universitaria en un país complejo para las mujeres como es Bangladesh. Fotografías que no se tomaron para convertirse en un proyecto o en arte o en nada parecido, pero que en estos momentos constituyen un documento inapreciable sobre un tiempo, un lugar y unas personas. También ahora se encuentra residiendo en Japón… ¿Qué tendrá el país para el resto de los asiáticos, con el mal que les dio en un momento dado?

[Fotos] Un poco de fotografía de aproximación en un agradable domingo otoñal

Fotografía

Se nos acaban los días agradables para pasear. Salvo que volvamos a tener un otoño “anómalo” como los últimos años. Cosas del cambio climático, supongo. Pero en Zaragoza, cuando llegaba el mes de noviembre, las opciones eran claras. Si venían las bajas presiones, algo de lluvia y bastante viento. Y si llegaban las altas presiones, mientras el resto de España lucía el sol, aunque las temperaturas nocturnas fueran bajas, con días agradables, nosotros sufríamos las nieblas persistentes. Durante días y días.

Desde ayer… nieblas. No hemos visto el sol. De momento con temperaturas moderadas. Sólo si entra nubosidad y algo de vientecillo nos libraremos de ellas. Como si lo intuyésemos, el domingo que fue un día de sol y temperaturas agradables tras las intensas lluvias del sábado por la mañana, la gente se echó a la calle. Y como lo de tomar el vermú con los amigos está complicado. Pues a pasear por las zonas verdes. Parques, jardines, riberas del Ebro y del Canal Imperial. A tope de gente.

Yo aproveché para hacer algunas pruebas con algunos objetivos y una cámara digital en fotografía de aproximación. No me atrevo a llamarla macrofotografía. Pero cerca. Nada extraordinario. Os dejo algunos ejemplos. Si alguien está interesado en datos técnicos… en Macrofotografía con la Canon EOS RP y EF 85/1,8 USM más tubos de extensión y multiplicadores de focal.

[Fotos] Luz de otoño en la ciudad con película negativa en color

Fotografía

Frente al tópico de las fotografías otoñales llenas de hojas amarillas, ocres y rojizas, en mi ciudad, Zaragoza, las cosas no funcionan así. De hecho, salvo en algunas zonas de montaña, principalmente con hayedos y similares, no funcionan así en casi ningún lugar de la Europa templada. Los árboles verdes de hoja caduca, varían un poquito al amarillo y las hojas van cayendo en cuanto sopla el viento o cae la lluvia, sin esos famosos colores de otoño, más propios de otras latitudes u otros continentes.

Pero es cierto que la luz tiene otra calidad en cuanto llega el mes de octubre. Buena parte del verano, no vemos ni una nube en el cielo. La luz es dura, los atardeceres cortos. Malos tiempos para la fotografía en color. El mes de octubre en Zaragoza tiene la mejor calidad de luz. Últimamente, también noviembre, desde que las nieblas se han hecho muchísimo menos frecuentes que antaño.

Aquí os dejo algunas fotos realizadas en este último mes de octubre, mientras camino por la ciudad. Los detalles técnicos en Leica M2 + Zeiss Planar 50/2 ZM con Kodak Portra 160 para pasear en octubre.

[Recomendaciones fotográficas] De autorretratos a catarsis diversas

Fotografía

Llevo unas semanas sin recomendaciones fotográficas propiamente dichas. El domingo pasado fueron libros. Pero con el viaje a Andalucía de la semana anterior… se han ido acumulando mis marcadores sobre fotografías y fotógrafos interesantes. Así que he tenido que seleccionar algunos y desechar otros, haciendo borrón y cuenta nueva.

Los “selfis”. Omnipresentes. Todos iguales. Todos expresando la vanidad del “mira que guapa/o soy” o “mira en qué sitio tan interesante estoy (y tú no)”. Frente a ellos la nobleza del autorretrato como forma artística. En Lenscratch dedicaron una semana a fotógrafos que tienen como base de su trabajo artístico el autorretrato.

En Cartier-Bresson no es un reloj nos hablan de Amy Arbus. Y de alguna forma, seguimos hablando del autorretrato como forma de expresión personal, artística y, quizá, como actividad terapéutica. Amy Arbus es la segunda hija, la menor, de la conocida fotógrafa Diane Arbus. Y tenía 17 años cuando su madre se tomó una sobredosis de barbitúricos, y se cortó las venas en una bañera en 1971. Aunque se resistió, para evitar las inevitables comparaciones con su madre, habiendo nacido con inclinaciones artísticas, al final se convirtió en fotógrafas, y desde 1980 vivía de esta actividad. En 1992, con 38 años, fue aceptado en un taller con Richard Avedon, y en ese contexto realizó una serie de autorretratos, desnuda, muy expuesta, en el interior de una bañera. Una serie que ha interpretado como una catarsis de la forma en que se suicidió su madre. Por lo demás, sus fotografías, aunque no tenga el genio de su madre, tiene una gran nivel, y de un modo un otro se aprecia la influencia de Diane en las fotografías de Amy. Diane Arbus dejó un cierto número de retratos de su hija Amy de niña. Y tienen la mirada de una madre, genio de la fotografía, no la de la fotógrafa inquisitiva, que busca lo más extraño en el alma humana.

Han sido las elecciones en Estados Unidos. Y, afortunadamente, parece que han expulsado de la poltrona a uno de los nuevos fascistas que pululan por el mundo. Son incontables los fotógrafos que se han dedicado a documentar el proceso electoral, y más incontables todavía las fotografías tomadas. Pero me ha parecido interesante el artículo de The Picture Show de la radio pública norteamericana (NPR), en la que la fotógrafa Katie Hayes Luke ha retratado a los votantes de todo signo, intentando reflejar en esos retratos las motivaciones de los votantes a la hora de elegir su voto. Las fotografías se acompañan de un texto, una carta escrita y firmada por las personas retratadas, dirigida a Donald Trump.

Gregory Crewdson es un fotógrafo que habitualmente nos transporta a paisaje urbanos en gran formato, de gran perfección técnica e iluminación muy cuidada. En muchas ocasiones, el sistema de trabajo de Crewdson se asemeja más al del rodaje de una película que al de la realización de un fotografía. En uno de sus últimos trabajos, llevado a cabo entre 2018 y 2019, recorremos una serie de paisajes urbanos y suburbanos en localidades de Nueva Inglaterra, y que muestran una realidad muy alejada del sueño americano de prosperidad y libertad. Y donde la presencia del ser humano se ve tremendamente empequeñecida por el ambiente. Lo hemos visto en Creative Boom.

Finalmente, como todo el mundo sufre cada día en sus vidas por las consecuencias que trae, seguimos en un mundo con una pandemia activa. Y siguen apareciendo los resultados en forma de fotografías de proyectos que se han llevado a cabo en este año para reflejar o reflexionar sobre las consecuencias de la pandemia.

En Lensculture, me ha parecido interesante el trabajo de la británica Julia Fullerton-Batten, cuyo estilo recuerda a veces a Crewdson, en el que refleja la situación del confinamiento de sus conciudadanos a los que fotografía, no pocas veces con humor, desde la calle y a través de los cristales de sus ventanas, puertas o balcones. Magistral uso de la luz, jugando con el ambiente crepuscular de la caída de la tarde y la luz artificial que nos llega desde el interior de las viviendas. Las fotografía se acompañan de un pie de foto describiendo la peripecia de las personas que aparecen en sus viviendas.

Y, finalmente, en Feature Shoot, armándose de todo el humor del mundo, el fotógrafo y escritor Neil Kramer nos habla del conjunto de circunstancias que se dieron en el momento del confinamiento domiciliario de los habitantes de Queens en Nueva York. Pocos días antes del confinamiento, su madre, ya bastante anciana, se había mudado a vivir con él, que vivía solo. Y en vísperas de que se decretase el confinamiento, su exmujer, que vive habitualmente en Los Angeles se había mudado unos días al apartamento de Kremer, de dos habitaciones y un baño, temporalmente porque un problema en su casa, precisaba obras importantes… y todo quedo detenido, y los tres atrapados en el interior del pequeño apartamento de Queens. Mucho humor. Y mucha inteligencia en este trabajo.