[Cine] Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988)

Cine

Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988; 02/20190906)

Reestreno con motivo del 30º aniversario de la película de uno de los largometrajes de animación más emblemáticos del director Hayao Miyazaki, del Studio Ghibli, del cine de animación japonés, y probablemente de la historia del cine de animación.

En esta ocasión no tiene especial gracia hacer el comentario. Es ir sobre seguro. Pero la incluyo aquí, entre las películas de estreno en pantalla grande, como hago habitualmente con estos reestrenos conmemorativos y porque, además, yo no llegué a ver nunca la película en pantalla grande. Sí que la había visto en varias ocasiones en mi televisor, pero no en pantalla grande. Y a pesar de que hubo que hacer un esfuerzo, porque el horario en que la proyectaban no era quizá el más apropiado, pues se hizo.

La naturaleza primordial, el mundo de las tradiciones mitológicas japonesas, jóvenes decididas y autónomas y los vaivenes de la vida contemporánea son ingredientes habituales en las películas de Studio Ghibli.

La historia es sencilla. De hecho, la película en sí misma apenas llega a la hora y media de duración. Un padre con dos hijas, una en educación primaria pero ya mayorcita, y otra de cuatro años, se traslada a una casa en el campo para estar más cerca del hospital donde está convaleciente la madre de una madre que se supone ha sido grave. Y todos los cambios son llevados a cabo con un optimismo vital notable que atrae incluso a los espíritus del bosque, los totoro de distinto tamaño que viven en un alcanforero cercano a la casa, y que se convierten en aliados de las niñas en sus inquietudes cotidianas.

Como en otras películas del Studio, Miyazaki combina los problemas de una realidad cotidiana con la fantasía y las leyendas que se extraen de la rica mitología nipona. Los totoro, son tres aunque el título siempre se ha traducido en singular y todo el mundo atribuye el nombre al grandote y más proactivo, son espíritus del bosque benevolentes. Y la actitud de las niñas, de cariño y respeto hacia los árboles y el bosque, cataliza la alianza entre ambos. Y marcan algunas de las constantes del cine del director; las niñas o jóvenes empoderadas y proactivas, heroínas de lo cotidiano, y el canto a la naturaleza, el mensaje ecologista que siempre destilan sus películas.

Película de buenos sentimientos, viene además salpicada de otros personajes entrañables, como puede ser la abuela entre los humanos, o los susuwatari, pelusas de polvo y hollín con vida propia, y el Nekobasu [ネコバス ] (Gatobús), el espíritu de un gran gato multípodo que toma la forma de un autobús y que se alía también para ayudar a las niñas.

Ya se puede deducir desde el principio. Recomendable, no. Yo diría que obligatoria. Por lo menos para todos aquellos que se digan amantes del séptimo arte. Y la figura y la silueta del gran Totoro se han convertido ya en un icono popular, no sólo del Studio, sino del mundo actual en general. Fijaos, incluso hay un asteroide que lleva oficialmente el nombre de Totoro

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Revista de fotografía] BJP Dec. 2018 – Nature

Fotografía

Desde que el British Journal of Photography BJP sacó al mercado su edición electrónica estoy suscrito a la revista de fotografía más veterana del mundo, en publicación desde 1854. En la tableta electrónica se lee y hojea bastante bien, aunque tiene algunas rigideces en la gestión de la lectura que podrían mejorarse. Pero globalmente está bien. Aunque no sea la suscripción anual más barata del mundo precisamente. Pero bueno, los contenidos son de primera clase. A pesar de que su veteranía y tradición nos pudieran hacer pensar en una revista anclada en el pasado, como lo está el Reino Unido en muchas de sus cosas, lo cierto es que es una revista moderna, que presta especial atención a los fotógrafos contemporáneos, conocidos o emergentes.

Ya que hablamos de los bosques en Japón en el texto, nos desplazmos a los bosques del bosques del monte Tenjo, en Kawaguchiko, desde donde además tendremos privilegiadas vistas del monte Fuji.

Todos los números tienen un tema. Lo cual quiere decir que varios de los artículos de ese número, no necesariamente todos, están relacionados entre sí por el tema elegido. Y para el reciente número de diciembre de 2018 el tema elegido es “Naturaleza”. Aunque quien piense que va a ver paisajes o fotos de animales al estilo de lo que se ve habitualmente en Instagram, en 500px o en los concursos habituales de fotografía de naturaleza, está muy equivocado. Aquí estamos con fotógrafos con proyectos muy personales, con visiones muy particulares, que se alejan de los estándares que marcan las modas del momento. Tres son los fotógrafos elegidos.

Todd Hido es uno de mis fotógrafos preferidos, y tengo mucho cariño al libro de la colección The Photography Workshop Series que dedicaron a este fotógrafo. Me parece que, además de mostrarnos lo más esencial de la obra del fotógrafo, tiene un alto valor educativo. Es una pena que Aperture, después de cuatro volúmenes en esta serie, tengo los cuatro, haya interrumpido su publicación o haya limitado la serie a estos cuatro libros. En el artículo de BJP, vemos como Hido se ha desplazado de su entorno habitual, los suburbios de las ciudades norteamericanas, para ir a los atribulados paisajes, oscuros, inciertos, de algunas regiones de la Europa del Norte. En una reflexión sobre los cambios, probablemente a peor, que el cambio climático va a traer sobre estar regiones, y sobre el mundo en general. Fiel a su estilo, fotografía en color, tonos oscuros, con un cierto tono depresivo, pesimista, sus fotografías no carecen de belleza, de todos modos. No falta en la serie algún retrato o la presencia de personas de esas regiones. Hido siempre vincula el paisaje a la acción o la presencia del ser humano.

La serie HDR_NATURE de Yoshinori Mizutani procede de un error en el procesamiento de una fotografía al disparar con su cámara a mano alzada en un modo HDR (de High Dynamic Range). Mizutani ya había llamado la atención con sus series, convertidas en libros, Tokyo Parrots y Colors. La sobreabundancia de los periquitos, cotorras y loros en las calles de Tokio y su colorista reflexión sobre lo cotidiano, lo banal, sobre los objetos más aburridos de todos los días, no habían pasado desapercibidos. Ahora nos presenta una visión de la naturaleza profundamente alterada, con altas luces quemadas, con colores sobresaturados, en ocasiones casi abstracta. Lejos de buscar adaptar los contrastes lumínicos de la naturaleza que la cámara no puede absorber, Mizutani altera y modifica esa naturaleza, generando una reflexión sobre la misma y sobre cómo la percibimos. Sin duda, el trabajo más conceptual de los tres que comento hoy.

Finalmente, la última serie nos llega de la mano de la fotógrafa alemana Lena C Emery. Alemana por nacimiento, aunque ha vivido y se ha movido por una diversidad de países, una ciudadana del mundo antes de establecerse en Londres. Y Emery también es una más de quienes se han sentido atraídos por Japón. Ya fue portada de un número de BJP por su trabajo convertido en libro, Rie. Un trabajo sobre la feminidad a través de una serie de fotografías, no carentes de sensualidad, de mujeres jóvenes que no responden de todos modos a los cánones establecidos para las modelos habituales. Un trabajo que ya me llamó la atención en su momento. En esta ocasión, como segundo libro de una serie de libros vinculados entre sí, llega Yuka & the Forest, en el que se siente atraída por los abundantes bosques del País del Sol Naciente, y la fuerte identificación de los japoneses con estos. Aunque nuevamente ancla su reflexión fotográfica, en un blanco y negro virado que recuerda a cierto fotógrafos japoneses de los dos primeros tercios del siglo XX, a un mujer joven, una mujer extraída del mundo rural nipón. La verdad es que me gustan mucho los trabajos de esta fotógrafa, y he encargado estos dos primeros libros, que se completaran con un tercero que se espera para 2019. Lo único que conozco del mismo es el título, The Tree.

[Libro de fotografía] Imaginando mundos

Fotografía

Cuando hace unos meses Uge Fuertes anunció que iniciaba una campaña de financiación colectiva para publicar su primer libro de fotografía, supo de inmediato que me iba a sumar a la campaña. Sin duda. Pero… no lo hice de inmediato. Cuando leí la información y vi el vídeo acompañante de la campaña de financiación, supe dos cosas, que se han confirmado ahora que tengo el libro entre mis manos desde el jueves por la tarde, y he dispuesto de varios ratos para ir hojeándolo y leyendo algunas de sus páginas:

Primera. Estaba seguro de que iba a ser un libro excelente, con buenas fotografías y excelentes reflexiones sobre la fotografía de naturaleza y la fotografía de paisaje en particular.

Segunda. No es el libro que hubiera preferido yo de los posibles firmados por Uge.

Me explicaré.

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Ayer por la tarde me di un amplio paseo por la huerta de las Fuentes y el soto de Cantalobos, porque había estado casi todo el día encerrado en casa; pero ni la tarde ni yo estuvimos muy inspirados… Alguna foto me traje, de todos modos.

Antes de nada, quién es Uge Fuertes Sanz. Lo conocí hace pocos años. Si va para tres años los que hace que soy socio de ASAFONA (Asociación de Fotógrafos de Naturaleza de Aragón),… pues algo menos. Lo conocí más directamente la primera vez que acompañé a un grupo de compañeros aficionados a la fotografía a fotografiar la flor del azafrán a Monreal del Campo en la provincia de Teruel. Nos hizo de guía y anfitrión, con una generosidad que pronto descubres es innata en la persona. Él está radicado en este pueblo de la zona mesetaria del sur de Aragón, una comarca de austera belleza, pero bella sin duda. Y allí ejerce como agente de protección de la naturaleza y fotógrafo. Como fotógrafo, ha recibido ya algún que otro galardón en importantes concursos de naturaleza de nivel internacional.

En mi opinión, su estilo es más diverso de lo que el reconoce en sus intervenciones. Sus fotografías se orientan sobre todo hacia la estética y la poesía que nos ofrece la naturaleza, más que a la precisión en la representación de la misma, que en ocasiones se encuentra en otros fotógrafos de naturaleza. Muchas de sus obras tienen una cualidad pictórica. Pero según el sujeto que se le presente, puede ser minimalista, puede recordarnos a los impresionistas, o puede mostrarse más expresionista, integrando con habilidad abigarradas composiciones con colores bien marcados. Yo lo prefiero cuando opta por la economía de medios en sus composiciones. Y me gusta especialmente el diálogo que mantiene con bosques y árboles. Véase un ejemplo. O dos.

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Vayamos al libro. El libro es un libro para fotógrafos. Además de una abundancia de imágenes fotográficas, creo que en la presentación mencionó una cifra que rondaba, arriba o abajo, las 250, no recuerdo exactamente, hay también una abundancia de textos en los que alterna sus pensamientos y filosofía sobre la fotografía con explicaciones técnicas útiles al fotógrafo de naturaleza. Las fotografía incluyen los datos técnicos de la toma. Por lo tanto, como digo, el libro tiene un público objetivo que es… otros fotógrafos. Principalmente de naturaleza.

Sin embargo, la obra de Uge tiene otras posibilidades, que son las que me gustaría tener. Quizá con menos número de imágenes, con mucho menos texto, y más centrado en conocer los porqués y los sentimientos de su trabajo fotográfico, podríamos estar ante un libro que no desmerecería en absoluto entre una colección de libros de fotografía considerada como una de las bellas artes. Un libro que, además, no interesaría sólo al fotógrafo, sino al aficionado a la naturaleza en general, al aficionado a la fotografía y las artes, e incluso a una cierta parte del público general con sensibilidad estética.

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Por ejemplo, la introducción de los datos técnicos de las tomas, que parece que hizo a petición de algunos de sus conocidos o amigos, me parece superflua. La fotografía de naturaleza no es compleja técnicamente; cualquiera que se haya preocupado de aprender las bases de la fotografía lo puede deducir. El gran mérito es estar allí, en el momento adecuado, sufriendo las inclemencias del tiempo, y encima tener la visión y la mirada para captar el instante decisivo de ese lugar. Eso es lo realmente difícil y meritorio. Y en eso Uge hace méritos para dar y vender. Y luego, entre todas las fotos que hay, se me ocurren varias historias que se pueden contar visualmente. La evolución del fotógrafo como tal; los cambios a lo largo de las estaciones, que a su vez habla de la unión entre la persona y la naturaleza; las distintas relaciones establecidas con los distintos elementos, árboles, animales, paisaje global,…

En fin,… que estamos ante un libro excelente, pero yo, que soy un rarito lo hubiera preferido de otra forma. Qué le vamos a hacer, soy así…

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[Fotos] Descubriendo el soto de Ranillas con AFZ

Fotografía

El domingo pasado se organizó por parte de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) un paseo de descubierta del soto de Ranillas y algunas otras zonas verdes del Parque del Agua de Zaragoza. Fue una mañana veraniega, de calor; aunque dentro de los bosques de ribera, esa es la definición de la palabra “soto”, también se les conoce como bosques de galería, la temperatura era más llevadera.

En este paseo, pudimos fotografiar animales. Algunos muy móviles y difíciles de pillar, que precisaban el uso de un teleobjetivo, y otros más tranquilos, más fáciles de “cazar”.

También las flores y plantas tuvieron su momento, dando buen uso del macroobjetivo.

Por supuesto, uno de los objetivos principales era familiarizarse con el soto. Con su estructura interna, siempre algo caótica, con árboles caídos aquí y allá, y con las balconadas que permiten de vez en cuando asomarse al río.

Allí tuvimos la ocasión de conocer algunas plantas y hongos del bosque, como el laurel y los hongos xilófagos y hongos yesqueros… y hablando de yescas, cuidado con el fuego cuando se pasea por un bosque.

Finalmente, nos refrescamos con unas cervezas y allí nos alcanzó el bueno de José Miguel, alias “Masjota”,… y ese domingo por la tarde orgulloso “Vive la France!!!” por la cosa futbolística, que me prestó su 100-400 mm para probarlo con mi Lumix G9, y poder comprobar que a una distancia focal de 400 mm, el equivalente a un 800 mm en el llamado “formato completo”, es posible sacar una foto nítida a 1/15 segundo sin necesidad de trípode.

[Fotos] Macrofotografía para una mañana de domingo

Fotografía

Qué difíciles son de cazar estos bichillos que, o se mueven como demonios en cuanto el día se calienta, o tiene un tamaño de apenas uno o dos milímetros y difícil es ampliarlos y enfocarlos. En fin… las fotos de hoy ilustran mis recomendaciones fotográficas de este domingo: Recomendaciones semanales – del 13 al 20 de mayo de 2018. Pero las dejo aquí para quienes no esté interesado en ellas.

[Fotos] Aves en la Expo y el Parque del Agua

Fotografía, naturaleza

Ya hace casi dos semanas de esta actividad fotográfica, un paseo por la antigua Expo 2008 y Parque del Agua de Zaragoza, para observar aves, convocada a través de distintos grupos de fotografías de Zaragoza en las redes sociales. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Desempolvando el teleobjetivo para fotografiar aves – Canon EF 200/2,8L USM con duplicador.

Aquí os dejo algunas de las fotografías de esa mañana de domingo, muy agradable para pasear, aunque con una luz un poquito dura para fotografiar.

[Fotos] Domingo de otoño en la desembocadura del río Gállego

Fotografía

Hace unos meses hicimos un fotopaseo con unos colegas aficionados a la fotografía por la desembocadura del río Gállego, cuando se aboca al Ebro en Zaragoza. A las fotos con película tradicional de aquel paseo aún les hice caso, pero había olvidado en la tarjeta las que hice con el teleobjetivo y la cámara digital. Os las traigo aquí ahora, porque han servido para acompañar mis recomendaciones fotográficas de este domingo: Recomendaciones semanales – del 15 al 22 de abril de 2018.

 

[Cine] ¡Madre! (2017)

Cine

¡Madre! (Mother!, 2017; 402017-1610)

Hace ya más de una semana que vimos esta película. No era mi intención tardar tanto en comentarla… pero no viene mal. Es una película que conviene reposar. También he de decir que hay una serie de factores “ambientales” que han hecho que no hayamos podido disfrutar de forma adecuada de esta película. Mencionaré los cuatro principales:

El avance de la película, el trailer que se dice habitualmente, es una auténtica catástrofe. A efectos prácticos te están vendiendo una película de terror con muchos sustos. Y la cosa no tiene nada que ver con eso. Cada vez es más frecuente que los avances de las películas a) te destripen los momentos más interesantes de la misma, o incluso te la cuenten, o b) te engañen sobre la auténtica naturaleza del film.

Sólo pudimos optar por la versión doblada,… y esto roza la catástrofe. No ya porque las versiones dobladas sean versiones adulteradas del original, que los son. Sino porque muchas veces el doblaje conlleva una traducción inexacta del original, o sencillamente no busca una fórmula para trasladar el auténtico sentido del original. Ejemplo en esta película. Las primera y última palabras de la misma es la misma. Con la traducción de la versión doblada se pierde completamente el sentido. Y es importante.

Ha habido muchos comentarios de la crítica y de los medios previos a su estreno en España, unas semanas después de su estreno en EE.UU. y otros países, a los que ha sido imposible sustraerse y que condicionan su visionado.

La vimos en plena “fiesta del cine”, con mucha afluencia de espectadores para un lunes, muchos de ellos que no sabían o imaginaban lo que iban a ver, y que generaban mucho ruido y distracción.

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La casa donde transcurre la acción de la película está rodeada de bosques. La ficha técnica de la misma nos dice que está rodada en Montreal, Canadá. Pues nos iremos a pasear por los bosques del Mont Royal en la ciudad canadiense.

La película, dirigida por Darren Aronofsky, nos traslada al domicilio de un poeta (Javier Bardem) y su esposa (Jennifer Lawrence), una vieja casa
fuera de los núcleos de población, en el campo, donde se han recluido de cara a la concentración en el trabajo creativo de él, mientras ella se dedica a reformar y cuidar la casa. Un día reciben la visita de un admirador del poeta (Ed Harris), gravemente enfermo. Tras él llegará su esposa (Michelle Pfeiffer). Y a partir de ese momento la vida de la esposa del poeta empezará a entrar en una espiral de cambios.

Como ya he dicho, uno de los problemas con los que puede encontrarse el espectador, especialmente si ha visto el avance de la película, es sobre qué tipo de película se va a encontrar. Pero la película no pertenece al género de terror, aunque pueda ser tremendamente angustiosa en alguno de sus tramos. Si el espectador tiene unas referencias culturales suficientes, apreciará que estamos ante una película metáfora de los mitos religiosos de las religiones cristianas. La creación y el génesis, así como otros episodios del viejo y el nuevo testamento. También hay resonancias claras a la crisis medioambiental que estamos afrontando en estos momentos a nivel global. Es por lo tanto una película que tiene un carácter filosófico, que probablemente encajaría mejor en los antiguos cines de arte y ensayo que en las salas más comerciales. Por mucho que al frente del reparto esté la actriz mejor pagada del momento. Es una película con una realización técnicamente compleja, cámara en mano, de complejas coreografías en el movimiento de los actores, con un seguimiento continuo del personaje interpretado por Lawrence, que contribuye a la angustia que trasmite el metraje.

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En cuanto a las interpretaciones, es obligatorio destacar en primer lugar el trabajo de Jennifer Lawrence que soporta el peso de llevar siempre la cámara pegada, en un trabajo muy exigente tanto física como emocionalmente. La actriz tiene una calidad innegable a pesar de que su frecuente presencia en producciones extremadamente comerciales y de calidad real discutible pueda estar encasillándola como actriz también muy comercial, que está ahí por su cara bonita. Pero ya hemos visto en varias ocasiones que es realmente muy capaz, y aquí lo demuestra también. Bardem hace un papel antipático y no se luce, mientras que Harris y Pfeiffer tienen sus momentos.

Como resumen, película que no es apta para todos los públicos, ya que es compleja, muy simbólica y alejada del cine más comercial. Mi valoración global es en general positiva, aunque me surgen algunas dudas sobre algunos de los planteamientos del director. Pero es indudablemente una película osada y diferente de lo que estamos acostumbrados a ver. Pero no se la recomendaría a quienes buscan en el cine una mera distracción y una excusa para atracarse de palomitas. Y desde luego, no la recomiendo a los que buscan una película de terror y sustos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***/****

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[Cine] La tortue rouge (2016)

Cine

La tortue rouge (2016; 032017-1301)

Me tomaban el pelo el sábado unos amigos mientras dialogábamos a través del iPad/ordenador, estando yo malito con fiebre el sábado. La película de este fin de semana era un esperadísimo musical del que os hablaré pronto porque ya está visto, pero el viernes, que no había plan para juntarse el grupo de ir al cine, tomé la decisión de irme yo solito a ver la película de animación que nos ocupa hoy. Me tomaban el pelo porque yo les explicaba que había visto la versión original, pero no subtitulada,… porque es una película sin palabras. Que no muda, como he leído en algún sitio. Tiene sonido propio, los personajes emiten sonidos propios, y suponemos que entre ellos conversan. Pero no emiten durante la película palabra alguna en idioma alguno. Entonces sobran los subtítulos. Saben que el título que otorgo a las entradas sobre cine dependen de si la versión que hemos visto es la doblada o la original. Y por eso me decía que qué iba a hacer. Pues como no es versión doblada, sino original, conservar el título original. En castellano se ha presentado con el título literalmente traducido de La tortuga roja (a partir de hoy voy a intentar ceñirme lo más posible a la ortotipografía de títulos de publicaciones recomendada formalmente, que siempre he siso un poco caótico con las curisvas y las comillas,… o nada).

La isala

La isla donde transcurre la acción de la película se caracteriza por su frondoso bosque de bambú. Así que os traigo fotos del más notable que conozco en persona, el de Arashiyama en Kioto.

Lo cierto es que sabía que era difícil que nadie me acompañase a ver esta película de animación, a pesar de que representa un hecho importante. El regreso del Studio Ghibli a la producción de largometrajes de animación a pesar de su retirada anunciada hace unos años. Y de verdad que considero que esto es una gran noticia. Ghibli es la productora responsable de algunas de mis películas de animación favorita, de haberme ayudado a abrirme a otra cultura como es la nipona, lo que no siempre es fácil a pesar de la mucha información de la que disponemos hoy en días, y de haber defendido un estilo de animación diferente al de la todopoderosa Disney. Preocupación por la ecología, preferencia por personajes femeninos protagonistas, fuertes e independientes, respeto por las historias que adapta, manteniendo sus esencias, respeto por las culturas de las que proceden, incluso si sufren cierto tipo de japonización, opción por la elegancia y la sencillez en el dibujo, aunque vengan dotadas sus películas de gran riqueza visual, admisión de propuestas alternativas a las dominantes,… Como digo, un referente en este tipo de cine y en el cine en general. Y su regreso viene con un añadido. Por primera vez, coproduce un película de origen occidental. Director holandés, Michael Dudok de Wit, fuerte participación francesa, títulos de créditos con nombre y apellidos de todo el mundo, especialmente de la diversa Europa.

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Todo al servicio de lo que cada vez estoy más convencido de que es una sencilla pero destacable obra de arte de 80 minutos de duración. Una historia sencilla, pero llena de metáforas, con la aventura entre un náufrago e una isla perdida del Pacífico, y una tortuga marina roja, que se transformará en … el tema de la transformación de los seres marinos en otro tipo de seres es lago no vemos por  primera vez  en Ghibli, y que también aparece en la leyendas de todo el mundo. Pero todo ello, contribuye a un canto de integración en la naturaleza, en sus ciclos de vida y muerte, en lo que tiene de bello y de aterrador.

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Dibujos de trazo sencillo, muy limpio, muy claros, pero muy elegantes. Fiel hasta el extremo de que en el cine, si lo puedes contar con imágenes, sobra la verborrea. Obliga al espectador a mantener una conducta activa, expectante, no tanto porque sea compleja de entender la historia base, sino porque la comprensión total de la misma viene de los pequeños detalles. Del reconocimiento de los paisajes, del comportamiento de los seres vivos, de los ciclos de la luna… Una integración absoluta de la naturaleza como un personaje protagonista más de la acción. Absolutamente recomendable, aunque supongo que iremos cuatro gatos a verla. La gente se mueve con muchos prejuicios y todavía hay una mayoría que asocia animación con productos o subproductos infantiles. Desgraciadamente. Una forma como otra de desaprovechar un estilo de expresión artística y narrativa tan válido como cualquier otro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: No aplicable
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] La montaña mágica

Literatura

Para mí, los “manga” siempre han sido historietas como otras cualquiera, pero dibujadas y redactadas por japoneses. Ciertamente siguiendo las normas de escritura de su idioma que hacen que se lean de derecha a izquierda, y con los libros “del revés”. Pero por otra parte, no dejan de ser en esencia lo mismo. Una historia narrada mediante viñetas con dibujos, ayudada en mayor o menos medida con unos textos que suelen ser los diálogos entre los personajes o comentarios del narrador que complementan las escenas visuales. Siempre he supuesto que, lo mismo que sucede en el cine, estos comentarios, equivalentes a la “voz en off”, deberían ser los mínimos o motivados por circunstancias especiales… la narración debería ser clara con los dibujos y los diálogos.

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Naturaleza, tradición, niños… de todo encontramos en nuestra visita a Itsukushima, también conocida como Miyajima, en el mar interior de Seto no lejos de Hiroshima.

Sin embargo, he oído hablar también en ocasiones a gente que argumentan que una cosa es una historieta, que otra cosa es un cómic y que otra cosa es un “manga”… aunque nunca he conseguido escuchar un argumento convincente.

Lo que si es cierto es que cada cultura tiene sus formas y sus tradiciones. Las grandes tradiciones europeas, como la francobelga, tiene formas distintas de las norteamericanas. La española, a mí personalmente, me da la impresión de que ha ido en la estela de la francobelga en su mayor parte, aunque también hay influencias yanquis. Derivados de lo que se hacía hace unas décadas durante el franquismo, encuentro poco. Pero no me considero experto, así que probablemente aceptaré cualquier corrección razonada que se me haga. Y la japonesa se corresponde con sus propias tradiciones en materia estética, en pintura y dibujo. Pero todo son historietas, que es la palabra tradicional en español para designar esta forma de expresión.

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¿Y a qué viene toda estar argumentación? Pues a que esta historieta del japonés Jiro Taniguchi, publicada por Ponent Mon, aunque temáticamente está totalmente inserta en la tradición nipona, formalmente está resuelta con el estilo de la historieta europea, más próxima a la “bande desinée” francobelga que otra cosa.

La historia de dos jóvenes hermanos, huérfanos de padre, que quedan al cuidado de sus abuelos en un pueblo junto a un imponente monte lleno de leyendas, durante un angustioso mes en el que su madre va a ser operada por una enfermedad grave en la ciudad, tiene muchos de los elementos de realismo mezclado con la tradición mágica de las creencias populares japonesas. También recupera el motivo universal de que los niños tienen la capacidad de ver y oír lo que los adultos no son capaces. Conservan esa inocencia original que los mantiene más cercanos a la naturaleza y al mundo mágico. Son capaces de ver con los ojos del corazón, de los sentimientos, y no sólo con los de la razón, la visión del cerebro. U oír. Como muchos autores nipones, en su obra desarrolla un mensaje de respeto por la naturaleza.

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Sin embargo, el dibujo en color y el formato del libro, así como la línea argumental tiene más que ver con las formas europeas. Una mezcla que a mí me parece acertada. Quizá porque aunque las formas son importantes en el terreno de las artes, todavía lo son más los conceptos y los temas que transmiten y que pueden ser más independientes de la forma de lo que nos creemos.

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Es una historieta que se lee bien y rápida, y que puede ser razonablemente recomendable. Tiene “voz en off”… que he criticado al principio, porque está narrada en primera persona por el protagonista, que “rememora” los hecho. Entrecomillo lo de rememorar, puesto que aunque las localizaciones y la época en que transcurre la acción, a principios de los años sesenta del siglo XX, se corresponden con los de la infancia del autor, este reconoce que no hay contenido autobiográfico en la historia. Simplemente la decisión de situarla en un lugar que recuerda bien, aunque ya hayan pasado década…

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[Viajes] Los invernaderos del Jardín Botánico de Madrid

Viajes

Ayer estuve en Madrid. De los motivos principales de mi visita, por lo menos aquellos que considero en la esfera pública, os hablaré próximamente. Pero ya os adelanto. Además de ver algunas exposiciones más de PHotoEspaña 2016, estuvimos visitando la exposición temporal del Museo del Prado dedicada al Bosco. Desde hace más de 25 años, uno de mis favoritos. Pero ya digo, de eso hablaré más despacio un día de estos.

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Este señor, que tiene un puesto de honor en la fachada principal del Museo del Prado, es comúnmente conocido más por su condición de “funcionario” del “Ministerio del Tiempo” que por sus habilidades y capacidades como pintor. Tiene el mismo nombre que un plaza de Zaragoza cerca del colegio donde asistí a clase durante trece años… Diego Velazquez.

El caso es que, como suelo hacer cuando visito exposiciones de PHotoEspaña, entré un rato en el Real Jardín Botánico de la capital. Por dos motivos. El primero y principal, porque como habitualmente había un par de exposiciones de fotografía del festival que me interesaba ver. El segundo fue que, dada la hora, nos sirvió para entretener un poco el tiempo hasta el momento de entrar a la exposición del Prado, que se encuentra adjunto al Botánico, a las seis y cuarto de la tarde.

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Y en estas estábamos cuando nos encontramos con los invernaderos visitables del Jardín Botánico. Entré por primera vez en este Botánico en 1990. En aquellos momentos no había invernaderos que se pudieres visitar… y he estado convencido de que eso seguía así durante 26 años… porque como en este país hay tan pocas cosas que cambien sustancialmente, no se me había ocurrido que podrían haber puesto. Es que están en un rincón. No me los había encontrado en ocasiones anteriores. Y yo disfruto mucho con estas instalaciones. Son un agobio, porque hace calor, y como haya plantas tropicales o ecuatoriales, también mucha humedad. Pero son tan fotogénicos. Así que estuvimos un ratito hasta que se nos hizo la hora de acudir a la exposición. Os dejo con algunas fotografías tomadas en su interior.

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Una vez que salimos de los invernaderos, tan apenas nos quedó tiempo más que para salir del jardín, haciendo alguna foto muy de pasada… Pero bueno, otra vez habrá más tiempo… Y quedamos para dentro unos días para contaros la parte del arte de la excursión a Madrid.

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