[Fotos] Elegir “una sola foto” para exponer… ¡qué dilema!

Fotografía, naturaleza

Como todos los años, ya se está preparando la exposición anual de las fotos de los socios de la Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza ASAFONA. En esta exposición, que se suele celebrar en el mes de septiembre, coincidiendo con las jornadas de la asociación, los socios pueden remitir una de sus fotos para ser expuesta en compañía de las de otros compañeros. Ahora no recuerdo si es la tercera o la cuarta vez que participo. Por supuesto, el tema de la exposición es la naturaleza en sus diversas vertientes; paisaje, flora, fauna, etcétera.

El cometa C/2020 F3 (NEOWISE) era una opción muy representativa del año. Dejando aparte el coronavirus y otros accidentes.

Cuando me hice socio, en las dos primeras convocatorias en las que tuve ocasión, no participé. Vamos a ver… aunque soy socio de esta asociación, que me ha aportado cosas interesantes, aunque no sea uno de los miembros más activos ni mucho menos, no me considero fotógrafo de naturaleza. Lo cual no quiere decir que la naturaleza no esté representada en mis fotos. Pero no me considero especializado en esta modalidad, ni mucho menos. De hecho, en la página web de la asociación, los socios podemos tener nuestra galería de fotos. Y la mía es temática; hablo, con fotos, del impacto del ser humano en el paisaje con una perspectiva histórica. Y es que ese sí es un tema que me interesa, el paisaje alterado por el ser humano, generalmente para mal, aunque no siempre.

La cuestión es que, desde que participo en la exposición, el acto de escoger una fotografía para la exposición es una actividad que me estresa. Mira tú que tontería, se dirán algunos… ¡pues sí! Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. En primer lugar, pocas veces hago fotos pensando en la foto individual. Generalmente, hago fotos pensando en un conjunto. Para contemplar varias de ellas que me cuentan algo, o representan un lugar, o un fenómeno, por lo que las fotos aisladas nunca me satisfacen por completo. En segundo lugar, me siento inseguro sobre si lo que a mí más me apetece exponer es lo más apropiado. Y si lo que me gusta a mí, complacerá al público que lo observe… lo cual quizá hable de mis inseguridades y de mis dependencias que de mi actitud como aficionado a la fotografía. En tercer lugar, me cuesta decidirme por una. ¿Elegiré una composición más clásica? ¿Buscaré otra más arriesgada? ¿Naturaleza pura o alterada por el ser humano?

Finalmente, mi proceso consiste en repasar las fotos realizadas en el año anterior, desde la anterior convocatoria, seleccionar unas quince o veinte, y luego ir eliminando. Hasta que de alguna forma, me quedo con la que en ese momento me convence más. En esta entrada de hoy, os presento las candidatas. Proceden de los tres viajes que hice en 2020, con un predominio masivo del viaje a la isla de la Palma, porque fue el más orientado a la naturaleza, y alguna del cometa C/2020 F3 (NEOWISE), que nos alegró el cielo estival. Bueno, en realidad, del viaje a Portugal no hay nada, porque entre que fue un viaje muy urbano y que perdí la cámara digital… lo poco que tengo de la ría de Aveiro y playas adyacentes no dan la talla. No os digo cuál he elegido. Eso, lo tendréis que saber visitando la exposición. En septiembre, en la Agrupación Artística Aragonesa, en la calle de Mariano Lagasca 23 de Zaragoza.

[Fotos] Macrofotografía con una venerable japonesa

Fotografía

Cámara de 1960 y muchos. Objetivo fabricado en la misma época, con diseño de 1960. Nipones de pura cepa. Fabricados para el mercado interior del País del Sol Naciente 日本. Y les añadimos un tubo de extensión cedido por un buen compañero de la asociación fotográfica. Así pues, hoy toca un poco de macrofotografía. Y también de la otra.

Los detalles técnicos, como de costumbre, en otro sitio, para los interesados en esos detalles, Un tubo de aproximación para mi Nikomat. Para los demás, unas cuantas fotos.

[Fotos] #ZGZFlorece – Festival floral en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Cuando he ido a mirar qué recomendaciones fotográficas tenía recogidas de esta última semana, me he encontrado con que sólo había una. Tres enlaces, pero todos relacionados con el mismo fotógrafo. Y es que esta semana he estado centrado en otros aspectos de mi tiempo libre de los que espero contaros algo en las próximas semanas. Quizá en los próximos días. No sé. Igual me estoy embarcando en algo que no lleva a ninguna parte. Salvo gastar algo de dinero. Nada exagerado,… y además uno de los objetos implicados es en la práctica un regalo… pero bueno. Ya os contaré.

Así que para no dejar en blanco el domingo en mi Cuaderno de ruta, os pondré unas cuantas fotografías realizadas ayer en el Parque Grande de Zaragoza. En realidad, salí a pasear con un objetivo principal que tenía que ver con mi Leica M6 y un rollo de película de un tipo que no he usado nunca. Pero por si acaso, eché también una cámara digital a la mochila. Y cuando me encontré con el evento Zaragoza Florece en el Parque Grande, dejé la Leica, que no era conveniente por ir en blanco y negro, para fotografiar el colorido del evento floral, y saqué la cámara digital que iba con un objetivo de focal variable bastante competente.

El evento me pareció un poco… no sé… caótico. Como planificado con cierta premura en torno a la avenida de San Sebastián, el quiosco de la música y la escalinata del Batallador. Puede que haya influido el problema de la pandemia. Pero se me antoja que al concentrar instalaciones en poco terreno, acumulan más a la gente que si estas estuvieran dispersas por todo el parque. No sé. Es lo que se me ha ocurrido. Porque gente había bastante. Y la que llegaba cuando me fui. Porque yo soy relativamente “madrugador”. En fin, lo dicho. Os dejo con las fotos. Por cierto, estaría bien que hubiese puesto cartelitos de interpretación sobre qué tipos de flores contemplábamos en cada momento. Y el busto de Goya, no hice foto, me pareció un horror.

[Recomendaciones fotográficas] Clark vs Avedon, y unos cuantos más

Fotografía

En primer lugar, las fotos de la entrada de hoy son de un rinconcito de los pinares de Venecia de Zaragoza en el que crecen unas varas de una orquídea de larga lengua, Himantoglossum hircinum u orquídea lagarto, que tiene florecen en largas espigas que constituyen un conjunto estéticamente atractivo, pero no tan fácil de fotografiar como podría parece, porque el conjunto queda relativamente abigarrado. Me chivó el lugar una compañera de trabajo, el viernes fui a explorar, el lugar está a unos 30 minutos caminando desde mi casa, e hice algunas fotos a mano alzada con la Panasonic Lumix G100 y el Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH OIS.

Ayer sábado fui con un equipo más completo, ya que me fui con la Lumix G9, algún objetivo añadido, el trípode, algún filtro y lente de aproximación, etcétera. Lo malo es que se levantó una tormenta, con pocas consecuencias en términos de agua caída, pero que me robó luz y tiempo, y me añadió algunas ráfagas ligeras de viento, suficientes como para que tuviera que subir el ISO de la cámara para compensar con un aumento de la velocidad de obturación el movimiento del sujeto. Resultado, unas fotos no tan nítidas como me hubiera gustado.

Ambos días pude encontrar en una de las varas de orquídeas una arañita, Synema globosum o araña Napoleón, tímida, pero no huidiza. Y con un abdomen de un vistoso color rojo.

Pero vamos con las recomendaciones fotográficas de hoy. En primer lugar, algo que me encontré en el Instagram de Leire Etxazarra y que luego amplié en su estupendo blog sobre fotografía, Cartier Bresson no es un reloj. Richard Avedon fue un fotógrafo, uno de los más reconocidos del siglo XX y de la historia de la fotografía, que desde Nueva York trabajó fundamentalmente en el ámbito de la moda y el retrato del famoseo. Retratos estupendos… pero que siempre son más reconocidos por el gran público si en ellos sale gente guapa y famosa. Es lo que es. El caso es que en un momento dado, coge el montante, una cámara de gran formato de 8 x 10 pulgadas y un fondo blanco, y se va al oeste de los Estados Unidos a fotografiar a la clase trabajadora. Y le sale un trabajo que técnicamente se basa en sus retratos del famoseo de toda la vida, pero cuyo contenido tiene más que ver con los retratos de gente “rara” de Diane Arbus. Hoy en día está reconocida como una obra fundamental. Pero en su momento recibió muchas críticas por la forma en que mostraba a la clase trabajadora, o por la imagen que transmitía del oeste americano. Y entre los más crítico, Larry Clark, que dedicó mucho tiempo a bregar con los menos afortunados, intentando comprenderlos y humanizarlos. Leire lo explica mejor. Me ha parecido un artículo muy interesante.

Otra recomendación que surge de Instagram, del de Photography of China, y que luego completo en la pagina web, es la del trabajo de Hua Weicheng (instagram). Sus fotografías son el resultado de caminar, errando, un poco al azar, dando la espalda a la gran ciudad, y tomando nota fotográfica de los hallazgos que se encuentran allí donde la ciudad termina o ha quedado atrás, pero la huella del ser humano está presente. Paisajes sencillos, pero con un mensaje claro sobre el desarrollo, las más de las veces desordenado, de las ciudades. Y más en un país como China, de impresionantes niveles de crecimiento en las últimas décadas. Por algunas de mis costumbres fotográficas, esta serie ha resonado mucho en mi interior, al mismo tiempo que me ha dado mucha envidia.

Es difícil que en Pen Magazine ペン no haya un par o tres recomendaciones a la semana relacionadas con la fotografía, u otros ámbitos culturales, que no atraigan mi atención. Por ejemplo, esta semana me ha parecido muy interesante la visión sobre la catástrofe de Fukushima, como reflejo del conjunto de la sociedad japonesa, que nos muestra el fotógrafo Shin Yahiro (instagram).

En otro orden de cosas, la fotógrafa Fumiko Imano (instagram) se inventa en sus fotografías una hermana gemela, para lidiar con el concepto de identidad y con la soledad. Fotografías realizadas con corta y pega, pero que dan una dimensión curiosa al vagar de una persona por el mundo.

Los trastornos mentales graves son muy perros. Especialmente en sus formas intensas. Que como sucedió con Christine Gössler, una joven austriaca casada con un fotógrafo japonés, puede conducir al suicidio. Su viudo, el fotógrafo japonés radicado en el país centroeuropeo Seiichi Furuya intenta convivir con el duelo y la ausencia, incluso décadas después, reproduciendo a su modo las fotografías que tiene de Christine.

[Fotos] Las flores del Parque Grande con película negativa en color

Fotografía

Después de un año, el 2020, en el que por el confinamiento domiciliario de la población debido a la pandemia de covid-19 los parques de la ciudad quedaron totalmente clausurados, este año están llenos de gente. Con restricciones en los viajes, la hostelería, los establecimientos de diversión… cuando hace buen tiempo, visitar los parques de la ciudad se ha convertido en una actividad apetecible por una proporción de la población superior a la habitual. Especialmente si las flores de primavera han hecho su aparición y podemos disfrutar de su belleza y colorido.

Ya en ocasiones anteriores había visitado los cerezos ornamentales de lo que pretende ser un jardín japonés en el Parque Grande de Zaragoza, que florecen entre finales de marzo y principios de abril. También, a partir de finales de abril y durante unos meses, paseo por la rosaleda del mismo parque, buscando tanto las rosas en flor, como los frecuentes insectos, minúsculos, que se refugian entre sus pétalos. Todo ello, en el 90 % de las ocasiones, con fotografía digital. Pero este año se han puesto de muy de moda, han ido muchos espectadores a contemplarlos, las bulbosas de la acequia de las Abdulas, que recorre paralela al paseo de los Bearneses, un paseo entre plátanos muy agradable para los paseantes en el principal parque de la ciudad.

Los grupos de florales de bulbosas son realmente llamativos, aunque no son tan abundantes como podrían ser. Y los cerezos ornamentales todavía son muy jovencitos. En invierno parecen estacas. Todavía faltan años para que supongan un espectáculo completo. Además de que vendrían bien otros arreglos paisajísticos para que realmente a esa zona se le pueda llamar “jardín japonés”. Pero bueno… poco a poco… y si los presupuestos municipales lo permiten,… quizá alguna vez podamos disfrutar de un Parque Grande que, además de “grande”, sea también un orgullo para la ciudad. Desde mi punto de vista, tiene posibilidades, pero todavía le falta. Reconozco que la naturaleza árida del clima de Zaragoza hace que los esfuerzos que hay que invertir en unos jardines vistosos sean mucho más costosos e ímprobos que en otros climas más húmedos.

Aquí os dejo algunas fotos realizadas con película tradicional, negativos en color, con detalles técnicos que podéis encontrar en Las flores del Parque Grande – Canon EOS 100 y Kodak Ektar 100.

[Fotos] Un poco de fotografía de aproximación en un agradable domingo otoñal

Fotografía

Se nos acaban los días agradables para pasear. Salvo que volvamos a tener un otoño “anómalo” como los últimos años. Cosas del cambio climático, supongo. Pero en Zaragoza, cuando llegaba el mes de noviembre, las opciones eran claras. Si venían las bajas presiones, algo de lluvia y bastante viento. Y si llegaban las altas presiones, mientras el resto de España lucía el sol, aunque las temperaturas nocturnas fueran bajas, con días agradables, nosotros sufríamos las nieblas persistentes. Durante días y días.

Desde ayer… nieblas. No hemos visto el sol. De momento con temperaturas moderadas. Sólo si entra nubosidad y algo de vientecillo nos libraremos de ellas. Como si lo intuyésemos, el domingo que fue un día de sol y temperaturas agradables tras las intensas lluvias del sábado por la mañana, la gente se echó a la calle. Y como lo de tomar el vermú con los amigos está complicado. Pues a pasear por las zonas verdes. Parques, jardines, riberas del Ebro y del Canal Imperial. A tope de gente.

Yo aproveché para hacer algunas pruebas con algunos objetivos y una cámara digital en fotografía de aproximación. No me atrevo a llamarla macrofotografía. Pero cerca. Nada extraordinario. Os dejo algunos ejemplos. Si alguien está interesado en datos técnicos… en Macrofotografía con la Canon EOS RP y EF 85/1,8 USM más tubos de extensión y multiplicadores de focal.

[Cine] Sesion doble: Mononoke-hime [もののけ姫] (1997) / Chīsana Eiyū [ちいさな英雄] (2018)

Cine

Hoy traigo una sesión doble de animación japonesa muy especial. Intentaré hacerlo ágil para que no se eternice.

Mononoke-hime [もののけ姫] (1997; 63/20191205)

Este jueves pasado, una de las principales cadenas de cine de Zaragoza exhibió en sesión única y en versión original subtitulada en español una de las obras maestras de Studio Ghibli y del director Hayao Miyazaki. Conocida en español popularmente como La princesa Mononoke, nunca habíamos tenido oportunidad de verla en la pantalla grande. Sí en vídeo.

Mononoke no es el nombre de ninguna princesa. El apelativo es aplicado por uno de los personajes principales, Eboshi-sama (la dama Eboshi), a la joven San, hija adoptiva de un espíritu del bosque en forma de gran loba. Es su tercer hijo o hija, y de ahí el nombre; San, tres en japonés o en otros idiomas asiáticos. La película se retrotrae a un momento histórico en el que la cultura de los yamato, los japoneses étnicos, está desplazando a los primitivos habitantes de Japón, de los cuales Ashitaka, uno de los héroes de la película, junto con San es un joven príncipe. Y, globalmente, el conflicto entre la ciudad del hierro y el emperador con el bosque es una metáfora de las contradicciones entre la modernidad y la industrialización descontrolada frente a la naturaleza, representada por ese bosque y por los espíritus de las bestias del bosque (mononoke). Así, San, es la princesa de los mononoke.

Bosques… en Japón tienen la suerte de haberse dado cuenta a tiempo de la riqueza que supone mantener los bosques, y los hay. Muchos y muy bellos. Los de hoy los encontramos en Nachi y Shingū.

La película contiene mucho de los elementos que hicieron famosas las películas de Ghibli y de Miyazaki en particular. La preocupación medio ambiental, el choque entre la tradición y la modernidad, un personaje femenino decidido y noble, que puede tener a su lado un compañero, pero nunca un salvador, no es la típica “damisela en apuros”, un entorno fantástico que nos habla del mundo real, una excelente animación basada en entornos detallados con personajes esquemáticos pero muy reconocibles y con personalidad, y una excelente banda sonora a cargo de Joe Hisaishi.

Con un tono y un mensaje éticos claros y orientados, la película huye de maniqueísmos absurdos e impropios. Como ya he dicho es una obra maestra de la animación. Y es total y absolutamente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Chīsana Eiyū [ちいさな英雄] (2018; 65/20191208)

Cuando el Studio Ghibli anunció que cesaba su actividad como productora, aunque se ha anunciado su regreso a esta actividad con una nueva película de Miyazaki, algunos de sus directores y animadores se embarcaron en la empresa de abrir un nuevo estudio, Studio Ponoc, para seguir con la trayectoria emprendida, tal vez con algunos cambios debidos a la personalidad distinta de sus impulsores. Ya tuvimos la oportunidad de ver su primer largometraje, una película que se dejaba ver, aunque lejos de los mejores logros de su productora de origen.

Ahora, en Netflix, se puede ver una pequeña antología de tres historias cortas dirigidas por Yoshiyuki Momose, Akihiko Yamashita y Hiromasa Yonebayashi. Tres historias que tienen en común la valentía y decisión ante las dificultades de personas comunes, niños o adultos, con planteamientos y estilos diferentes que van desde la total fantasía en una aventura de dos niños diminutos que viven en un torrente de montaña con su padres, las desventuras de un asalariado que es un hombre invisible y las amenazas cotidianas de un niño alérgico al huevo y su preocupada madre.

Suena más a selección de obras y estilos para atraer gente interesada a invertir en el estudio que a otra cosa. Aunque se anuncia una segunda antología similar. Un fenómeno similar a los samplers que publicaban en tiempo las discográficas. El producto es simpático y se ve con comodidad, ya que en total no llega más que a 53 minutos de duración, aunque en su país natal se estrenó en salas de cine, motivo por el que lo he incluido en el apartado de cine más que en el de televisión. Si sois abonados a Netflix, echadle un vistazo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988)

Cine

Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988; 02/20190906)

Reestreno con motivo del 30º aniversario de la película de uno de los largometrajes de animación más emblemáticos del director Hayao Miyazaki, del Studio Ghibli, del cine de animación japonés, y probablemente de la historia del cine de animación.

En esta ocasión no tiene especial gracia hacer el comentario. Es ir sobre seguro. Pero la incluyo aquí, entre las películas de estreno en pantalla grande, como hago habitualmente con estos reestrenos conmemorativos y porque, además, yo no llegué a ver nunca la película en pantalla grande. Sí que la había visto en varias ocasiones en mi televisor, pero no en pantalla grande. Y a pesar de que hubo que hacer un esfuerzo, porque el horario en que la proyectaban no era quizá el más apropiado, pues se hizo.

La naturaleza primordial, el mundo de las tradiciones mitológicas japonesas, jóvenes decididas y autónomas y los vaivenes de la vida contemporánea son ingredientes habituales en las películas de Studio Ghibli.

La historia es sencilla. De hecho, la película en sí misma apenas llega a la hora y media de duración. Un padre con dos hijas, una en educación primaria pero ya mayorcita, y otra de cuatro años, se traslada a una casa en el campo para estar más cerca del hospital donde está convaleciente la madre de una madre que se supone ha sido grave. Y todos los cambios son llevados a cabo con un optimismo vital notable que atrae incluso a los espíritus del bosque, los totoro de distinto tamaño que viven en un alcanforero cercano a la casa, y que se convierten en aliados de las niñas en sus inquietudes cotidianas.

Como en otras películas del Studio, Miyazaki combina los problemas de una realidad cotidiana con la fantasía y las leyendas que se extraen de la rica mitología nipona. Los totoro, son tres aunque el título siempre se ha traducido en singular y todo el mundo atribuye el nombre al grandote y más proactivo, son espíritus del bosque benevolentes. Y la actitud de las niñas, de cariño y respeto hacia los árboles y el bosque, cataliza la alianza entre ambos. Y marcan algunas de las constantes del cine del director; las niñas o jóvenes empoderadas y proactivas, heroínas de lo cotidiano, y el canto a la naturaleza, el mensaje ecologista que siempre destilan sus películas.

Película de buenos sentimientos, viene además salpicada de otros personajes entrañables, como puede ser la abuela entre los humanos, o los susuwatari, pelusas de polvo y hollín con vida propia, y el Nekobasu [ネコバス ] (Gatobús), el espíritu de un gran gato multípodo que toma la forma de un autobús y que se alía también para ayudar a las niñas.

Ya se puede deducir desde el principio. Recomendable, no. Yo diría que obligatoria. Por lo menos para todos aquellos que se digan amantes del séptimo arte. Y la figura y la silueta del gran Totoro se han convertido ya en un icono popular, no sólo del Studio, sino del mundo actual en general. Fijaos, incluso hay un asteroide que lleva oficialmente el nombre de Totoro

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Revista de fotografía] BJP Dec. 2018 – Nature

Fotografía

Desde que el British Journal of Photography BJP sacó al mercado su edición electrónica estoy suscrito a la revista de fotografía más veterana del mundo, en publicación desde 1854. En la tableta electrónica se lee y hojea bastante bien, aunque tiene algunas rigideces en la gestión de la lectura que podrían mejorarse. Pero globalmente está bien. Aunque no sea la suscripción anual más barata del mundo precisamente. Pero bueno, los contenidos son de primera clase. A pesar de que su veteranía y tradición nos pudieran hacer pensar en una revista anclada en el pasado, como lo está el Reino Unido en muchas de sus cosas, lo cierto es que es una revista moderna, que presta especial atención a los fotógrafos contemporáneos, conocidos o emergentes.

Ya que hablamos de los bosques en Japón en el texto, nos desplazmos a los bosques del bosques del monte Tenjo, en Kawaguchiko, desde donde además tendremos privilegiadas vistas del monte Fuji.

Todos los números tienen un tema. Lo cual quiere decir que varios de los artículos de ese número, no necesariamente todos, están relacionados entre sí por el tema elegido. Y para el reciente número de diciembre de 2018 el tema elegido es “Naturaleza”. Aunque quien piense que va a ver paisajes o fotos de animales al estilo de lo que se ve habitualmente en Instagram, en 500px o en los concursos habituales de fotografía de naturaleza, está muy equivocado. Aquí estamos con fotógrafos con proyectos muy personales, con visiones muy particulares, que se alejan de los estándares que marcan las modas del momento. Tres son los fotógrafos elegidos.

Todd Hido es uno de mis fotógrafos preferidos, y tengo mucho cariño al libro de la colección The Photography Workshop Series que dedicaron a este fotógrafo. Me parece que, además de mostrarnos lo más esencial de la obra del fotógrafo, tiene un alto valor educativo. Es una pena que Aperture, después de cuatro volúmenes en esta serie, tengo los cuatro, haya interrumpido su publicación o haya limitado la serie a estos cuatro libros. En el artículo de BJP, vemos como Hido se ha desplazado de su entorno habitual, los suburbios de las ciudades norteamericanas, para ir a los atribulados paisajes, oscuros, inciertos, de algunas regiones de la Europa del Norte. En una reflexión sobre los cambios, probablemente a peor, que el cambio climático va a traer sobre estar regiones, y sobre el mundo en general. Fiel a su estilo, fotografía en color, tonos oscuros, con un cierto tono depresivo, pesimista, sus fotografías no carecen de belleza, de todos modos. No falta en la serie algún retrato o la presencia de personas de esas regiones. Hido siempre vincula el paisaje a la acción o la presencia del ser humano.

La serie HDR_NATURE de Yoshinori Mizutani procede de un error en el procesamiento de una fotografía al disparar con su cámara a mano alzada en un modo HDR (de High Dynamic Range). Mizutani ya había llamado la atención con sus series, convertidas en libros, Tokyo Parrots y Colors. La sobreabundancia de los periquitos, cotorras y loros en las calles de Tokio y su colorista reflexión sobre lo cotidiano, lo banal, sobre los objetos más aburridos de todos los días, no habían pasado desapercibidos. Ahora nos presenta una visión de la naturaleza profundamente alterada, con altas luces quemadas, con colores sobresaturados, en ocasiones casi abstracta. Lejos de buscar adaptar los contrastes lumínicos de la naturaleza que la cámara no puede absorber, Mizutani altera y modifica esa naturaleza, generando una reflexión sobre la misma y sobre cómo la percibimos. Sin duda, el trabajo más conceptual de los tres que comento hoy.

Finalmente, la última serie nos llega de la mano de la fotógrafa alemana Lena C Emery. Alemana por nacimiento, aunque ha vivido y se ha movido por una diversidad de países, una ciudadana del mundo antes de establecerse en Londres. Y Emery también es una más de quienes se han sentido atraídos por Japón. Ya fue portada de un número de BJP por su trabajo convertido en libro, Rie. Un trabajo sobre la feminidad a través de una serie de fotografías, no carentes de sensualidad, de mujeres jóvenes que no responden de todos modos a los cánones establecidos para las modelos habituales. Un trabajo que ya me llamó la atención en su momento. En esta ocasión, como segundo libro de una serie de libros vinculados entre sí, llega Yuka & the Forest, en el que se siente atraída por los abundantes bosques del País del Sol Naciente, y la fuerte identificación de los japoneses con estos. Aunque nuevamente ancla su reflexión fotográfica, en un blanco y negro virado que recuerda a cierto fotógrafos japoneses de los dos primeros tercios del siglo XX, a un mujer joven, una mujer extraída del mundo rural nipón. La verdad es que me gustan mucho los trabajos de esta fotógrafa, y he encargado estos dos primeros libros, que se completaran con un tercero que se espera para 2019. Lo único que conozco del mismo es el título, The Tree.

[Libro de fotografía] Imaginando mundos

Fotografía

Cuando hace unos meses Uge Fuertes anunció que iniciaba una campaña de financiación colectiva para publicar su primer libro de fotografía, supo de inmediato que me iba a sumar a la campaña. Sin duda. Pero… no lo hice de inmediato. Cuando leí la información y vi el vídeo acompañante de la campaña de financiación, supe dos cosas, que se han confirmado ahora que tengo el libro entre mis manos desde el jueves por la tarde, y he dispuesto de varios ratos para ir hojeándolo y leyendo algunas de sus páginas:

Primera. Estaba seguro de que iba a ser un libro excelente, con buenas fotografías y excelentes reflexiones sobre la fotografía de naturaleza y la fotografía de paisaje en particular.

Segunda. No es el libro que hubiera preferido yo de los posibles firmados por Uge.

Me explicaré.

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Ayer por la tarde me di un amplio paseo por la huerta de las Fuentes y el soto de Cantalobos, porque había estado casi todo el día encerrado en casa; pero ni la tarde ni yo estuvimos muy inspirados… Alguna foto me traje, de todos modos.

Antes de nada, quién es Uge Fuertes Sanz. Lo conocí hace pocos años. Si va para tres años los que hace que soy socio de ASAFONA (Asociación de Fotógrafos de Naturaleza de Aragón),… pues algo menos. Lo conocí más directamente la primera vez que acompañé a un grupo de compañeros aficionados a la fotografía a fotografiar la flor del azafrán a Monreal del Campo en la provincia de Teruel. Nos hizo de guía y anfitrión, con una generosidad que pronto descubres es innata en la persona. Él está radicado en este pueblo de la zona mesetaria del sur de Aragón, una comarca de austera belleza, pero bella sin duda. Y allí ejerce como agente de protección de la naturaleza y fotógrafo. Como fotógrafo, ha recibido ya algún que otro galardón en importantes concursos de naturaleza de nivel internacional.

En mi opinión, su estilo es más diverso de lo que el reconoce en sus intervenciones. Sus fotografías se orientan sobre todo hacia la estética y la poesía que nos ofrece la naturaleza, más que a la precisión en la representación de la misma, que en ocasiones se encuentra en otros fotógrafos de naturaleza. Muchas de sus obras tienen una cualidad pictórica. Pero según el sujeto que se le presente, puede ser minimalista, puede recordarnos a los impresionistas, o puede mostrarse más expresionista, integrando con habilidad abigarradas composiciones con colores bien marcados. Yo lo prefiero cuando opta por la economía de medios en sus composiciones. Y me gusta especialmente el diálogo que mantiene con bosques y árboles. Véase un ejemplo. O dos.

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Vayamos al libro. El libro es un libro para fotógrafos. Además de una abundancia de imágenes fotográficas, creo que en la presentación mencionó una cifra que rondaba, arriba o abajo, las 250, no recuerdo exactamente, hay también una abundancia de textos en los que alterna sus pensamientos y filosofía sobre la fotografía con explicaciones técnicas útiles al fotógrafo de naturaleza. Las fotografía incluyen los datos técnicos de la toma. Por lo tanto, como digo, el libro tiene un público objetivo que es… otros fotógrafos. Principalmente de naturaleza.

Sin embargo, la obra de Uge tiene otras posibilidades, que son las que me gustaría tener. Quizá con menos número de imágenes, con mucho menos texto, y más centrado en conocer los porqués y los sentimientos de su trabajo fotográfico, podríamos estar ante un libro que no desmerecería en absoluto entre una colección de libros de fotografía considerada como una de las bellas artes. Un libro que, además, no interesaría sólo al fotógrafo, sino al aficionado a la naturaleza en general, al aficionado a la fotografía y las artes, e incluso a una cierta parte del público general con sensibilidad estética.

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Por ejemplo, la introducción de los datos técnicos de las tomas, que parece que hizo a petición de algunos de sus conocidos o amigos, me parece superflua. La fotografía de naturaleza no es compleja técnicamente; cualquiera que se haya preocupado de aprender las bases de la fotografía lo puede deducir. El gran mérito es estar allí, en el momento adecuado, sufriendo las inclemencias del tiempo, y encima tener la visión y la mirada para captar el instante decisivo de ese lugar. Eso es lo realmente difícil y meritorio. Y en eso Uge hace méritos para dar y vender. Y luego, entre todas las fotos que hay, se me ocurren varias historias que se pueden contar visualmente. La evolución del fotógrafo como tal; los cambios a lo largo de las estaciones, que a su vez habla de la unión entre la persona y la naturaleza; las distintas relaciones establecidas con los distintos elementos, árboles, animales, paisaje global,…

En fin,… que estamos ante un libro excelente, pero yo, que soy un rarito lo hubiera preferido de otra forma. Qué le vamos a hacer, soy así…

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[Fotos] Descubriendo el soto de Ranillas con AFZ

Fotografía

El domingo pasado se organizó por parte de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) un paseo de descubierta del soto de Ranillas y algunas otras zonas verdes del Parque del Agua de Zaragoza. Fue una mañana veraniega, de calor; aunque dentro de los bosques de ribera, esa es la definición de la palabra “soto”, también se les conoce como bosques de galería, la temperatura era más llevadera.

En este paseo, pudimos fotografiar animales. Algunos muy móviles y difíciles de pillar, que precisaban el uso de un teleobjetivo, y otros más tranquilos, más fáciles de “cazar”.

También las flores y plantas tuvieron su momento, dando buen uso del macroobjetivo.

Por supuesto, uno de los objetivos principales era familiarizarse con el soto. Con su estructura interna, siempre algo caótica, con árboles caídos aquí y allá, y con las balconadas que permiten de vez en cuando asomarse al río.

Allí tuvimos la ocasión de conocer algunas plantas y hongos del bosque, como el laurel y los hongos xilófagos y hongos yesqueros… y hablando de yescas, cuidado con el fuego cuando se pasea por un bosque.

Finalmente, nos refrescamos con unas cervezas y allí nos alcanzó el bueno de José Miguel, alias “Masjota”,… y ese domingo por la tarde orgulloso “Vive la France!!!” por la cosa futbolística, que me prestó su 100-400 mm para probarlo con mi Lumix G9, y poder comprobar que a una distancia focal de 400 mm, el equivalente a un 800 mm en el llamado “formato completo”, es posible sacar una foto nítida a 1/15 segundo sin necesidad de trípode.