[Cine en casa] Más de Ghibli para combatir el aislamiento social

Cine

Comentaba hace unos días que Netflix está subiendo el catálogo de Studio Ghibli a su oferta cinematográfica. Película diversas, muy bellas algunas de ellas, que transmiten buenos valores humanos, técnicamente estupendas, que me parecen muy adecuadas para los tiempos de confinamiento domiciliario que vivimos. Especialmente si se está en familia y con niños y adolescentes. Abandonad las propuestas de Disney un rato… y si sois capaces de percibir el mensaje, veréis que estas películas de animación superan a la mayor parte de las propuestas del gigante americano en varias dimensiones. Si en el enlace que he puesto antes hacía referencia a las películas de Isao Takahata, hoy me centraré en tres películas que comparten dos cosas en común. Sólo las he visto previamente en una ocasión, y todas se inspiran o se basan en obras de la literatura occidental.

Siguiendo la estela de los seres diminutos de Ghibli, nos moveremos entre los parques de Tokio, como el Ueno (también en el encabezado),…

Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ, El castillo en el cielo] está dirigida por Hayao Miyazaki, el principal y más conocido director del estudio. La historia es original, pero toma prestado de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift uno de los reinos maravillosos que nos describió el irlandés. Se trata del reino de Laputa [lo siento, es así en el original, por mal que suene; en los primeros doblajes al español se le llamó Lapuntu, aunque ahora se respeta el nombre original], una isla flotante que domina a un amplio número de países. Aquí veremos cómo diversas facciones buscan adueñarse de las maravillas tecnológicas de la isla, ya abandonada, mientras que dos jóvenes adolescentes intentan evitar la catástrofe bélica que de ello derivaría. Un entretenido canto a la amistad y la solidaridad, con un claro tono antibelicista y lleno de máquinas voladoras, que tanto le gustan a Miyazaki. Nunca me ha parecido a la altura de sus obras maestras, pero es muy entretenida, especialmente para ver con niños.

Gedo Senki [ゲド戦記, Cuentos de Terramar] está dirigida por Gorō Miyazaki, hijo de Hayao. Está basada en algunas de las historias sobre el mundo de Terramar de Ursula K. Le Guin. El título original de la película se traduciría como Las crónicas de guerra de Ged. Es una de las películas menos valoradas de Studio Ghibli. Y ciertamente, ni su manufactura ni su guion están al mismo nivel que muchas otras. Pero no nos confundamos, eso no quiere decir que no sea una película apreciables y entretenida. También insiste sobre los valores de amistad y solidaridad, mientras critica la ambición de poder que entre los poderosos se da.

… Shinjuku,…

La siguiente, y última por hoy, es un película que me parece absolutamente encantadora. Relativamente reciente, de 2010, dirigida por Hiromasa Yonebayashi, Karigurashi no Arriety [借りぐらしのアリエッティ, Arrietty y el mundo de los diminutos] está basada en la novela The Borrowers de la británica Mary Norton. Nos habla de un familia de seres diminutos, padre, madre y Arrietty, una joven de 14 años que se inicia en el mundo de las incursiones al mundo de los humanos, que es parte de su forma de subsistencia. Esto coincide con la llegada a la mansión donde habitan de un niño, Shō, que está gravemente enfermo del corazón, cuya madre, divorciada tiene que viajar constantemente para trabajar, y acude a la mansión para recibir los cuidados de su abuela. En un descuido, el niño descubrirá a Arrietty, lo que dará nacimiento a una amistad, pero también a que la vida de la familia de seres diminutos se vea puesta en riesgo. Me parece una historia sencilla, delicada y bellamente expresada en esta película de animación, con aventuras muy entretenidas. El título original se podría traducir, más o menos, como Arrietty, la incursora.

Seguiré repasando las películas del estudio. Menos una,… que me siento incapaz de volver a ver. Demasiado triste. Aunque sea prácticamente una obra maestra.

… o Yoyogi.

[Cine en TV] Lost Girls

Cine

Lost Girls (2020; 17/20200322)

Bloqueados en casa, con los espectáculos públicos suspendidos, la única posibilidad que tengo para actualizar mi listado de películas de estrenos es lo que aparezca en las plataformas de vídeo bajo demanda. Y eso implica mucha precaución, porque hay mucho producto de mero entretenimiento, sin interés. En cualquier caso, me fije hace unos días en esta película dirigida por Liz Garbus, una cineasta que se ha movido más por el cine documental, y que presentaba una propuesta con un reparto interesante.

El paisaje del norte de Jutlandia, en Skagen (Dinamarca), nos servirá para imaginar que estaos en las playas de Long Island (EE.UU.)

La película trata de un caso real de asesinatos múltiples en el entorno de una urbanización privada pudiente en las playas de Long Island, en el que aparecieron muertas un número entre 10 y 16 mujeres, muchas de ellas relacionadas con la prostitución, que pudieron ser asesinadas por uno o quizá dos asesinos. Para acercarse al caso, la película sigue a la madre de una de las víctimas, Mari Gilbert (Amy Ryan) que junto con sus hijas Sherre (Thomasin McKenzie) y Sarra (Oona Laurence) se dedica a buscar a la hija mayor desaparecida. Y que con frecuencia se enfrenta con el policía al cargo del caso (Gabriel Byrne).

El problema es que la película resulta fría, y los conflictos internos de las personas que protagonizan en la película quedan trazados de forma muy grosera. Supongo que la directora, fiel a sus orígenes en el documental, busca también una aproximación fiel a los hechos, aunque se pronuncie tácitamente sobre sus principales sospechosos. Pero no te despierta emoción alguna. La presencia Byrne, Ryan y la joven McKenzie es lo que provocó el interés por la película. Y cumplen con oficio, pero sin destacar, quizá porque el material de partida no lo permite.

Sinceramente, no puedo recomendar esta película que, al fin y al cabo, queda a la altura, no importan sus pretensiones, del típico telefilme de sobremesa “basado en hechos reales”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en casa] Malos tiempos para el cine en salas,… recuperaremos películas en la TV

Cine

Si a los cierres que se anuncian por la enfermedad causada por cierto coronavirus, tengo que añadir que esta semana pasada no he tenido tiempo ni ocasión para acudir a las salas, tengo vacía mi reserva de comentarios cinematográficos. Pero siempre podemos tirar de la caja tonta, de las plataformas de vídeo bajo demanda y de otros recursos para ver cine. Especialmente para recuperar cine. Sobretodo el que tenemos menos ocasión de ver.

En los dos últimos meses, Netflix ha ido sumando a su catálogo el de películas de animación de Studio Ghibli. Lo cual es un puntazo, porque hasta las menos conocidas o aplaudidas son majas de ver. Yo creo que a estas alturas de mi vida he visto ya todas. Incluso la que no es del estudio, porque no se había contituido todavía. En cualquier caso, tienen los derechos sobre la valiente Naushika, que sigue siendo una de mis favoritas entre las heroínas del estudio. Pero hay algunas que sólo he visto una vez. Y es un buen momento para repetir. Salvo una. La película en tiempo bélicos de Isao Takahata es una belleza. Pero la enorme tristeza que genera evita que me anime a volver a verla.

No obstante, Takahata es el responsable de algunos de los títulos más personales del estudio, muy distintos a los de Hayao Miyazaki, pero tan interesantes como los del más conocido, y todavía vivo, director de animación de los títulos más recordados de Ghibli. En estos días me he merendado un par.

Ambiente tradicional nipón… siguiendo la estela del cuento de la Princesa Kaguya.

Hōhokekyo Tonari no Yamada-kun [ホーホケキョ となりの山田くん], conocida en español como Mis vecinos los Yamada es una de las más divertidas y aptas, por sus temas, para todos los públicos. Es más, será más disfrutada por los adultos que por los niños y adolescentes, en la medida en que se sientan reconocidos en los problemas cotidianos de esta peculiar familia. Tiene una estructura de tiras cómicas animadas, microhistorias en la vida cotidiana de los Yamada, salpicados de vez en cuando por bellos haikus de Bashō. No sé muy bien porque la había visto sólo en una ocasión.

Con un estilo visual muy similar a la anterior, y muy distinto del que usa Miyazaki, por ejemplo, y no digamos los directores de moda como Makoto Shinkai, tenemos la maravillosa y poética Kaguya-hime no Monogatari [かぐや姫の物語], conocida en castellano como El cuento de la princesa Kaguya. Es relativamente reciente. Su estreno en España se vio oscurecido porque se produjo casi simultáneamente a la que en su momento se anunció como la última película de Miyazaki, que se llevó la fama mediática. Pero la historia de Kaguya es claramente superior. Basada en una antigua leyenda japonesa, que se convirtió en uno de los textos literarios más antiguo del País del Sol Naciente, El cuento del cortador de bambú (Taketori monogatari [竹取物語]), nos cuenta la historia de la niña que un anciano cortador de bambú encontró en un brote de bambú y que se convirtió en una princesa de gran belleza, inteligencia, bondad y sensibilidad. Con unos dibujos absolutamente preciosos, y una maravillosa banda sonora a cargo de Joe Hisaishi, nunca me canso de escuchar la pentatónica (creo) combinación de Warabe uta [わらべ唄, canción infantil] y Tennyo no uta [天女の歌, canción de la mujer celestial], para mí entra a formar parte del grupo de las obras maestras de Studio Ghibli. Fue candidata al Oscar, perdiendo ante una película claramente inferior desde todos los puntos de vista, salvo los de la limitada visión de los votantes de la academia.

Y también he tenido oportunidad de rescatar por ahí una película que me llamó la atención por un par de razones. Se trata de la coreana Manchu [만추, finales de otoño], conocida fuera de la República de Corea como Late Autumn. Dirigida por Kim Tae-yong, me llamó la atención por estar protagonizada por un actor coreano que actualmente vemos con frecuencias en los dramas de este país en Netflix, Bin Hyun, en plan galán de acción, muy valiente y austero. En la película, ya ves tú, hace de gigolo. Pero es que la protagonista femenina es la china Tang Wei,… que a mí me enamora cada vez que la veo. Cómo me gusta esta mujer. Y aquí hace un papel de joven reclusa, en prisión por haber matado a su marido, que obtiene un permiso de poco más de 72 horas para el funeral de su madre. Una interpretación contenida, de escasas palabras, con unas miradas que desarman. Qué burros los chinos cuando la vetaron durante años por su papel en cierta película de época. Qué nefastas son las censuras. Recordemos que a Tang Wei la pudimos ver hace no mucho en un doble papel en otra excelente película. Cotilleo,… Tang Wei y el director Kim Tae-yong se hicieron pareja, y son felices padres de una niña que dicen que se llama Summer. Qué bonito es el cine…

[Cine en TV] All the bright places (2020)

Cine

All the bright places (2020; 16/20200304)

Ha llegado marzo. Y con su llegada nos ha dejado la sensación de que el bajón de primavera en la calidad del cine que se proyecta en la cartelera ha llegado antes de tiempo. Generalmente son abril, mayo y junio los meses flojos,… pero es que no hemos sido capaces de encontrar una buena sesión a la que acudir a ver cine en pantalla grande. O las películas nos parecían carentes de interés o las versiones originales se limitaba a horarios en las que no nos venía bien. El caso es que durante el invierno, no era infrecuente que esos horarios cambiaran una o dos semanas después del estreno, abriendo oportunidades. Pero desde hace unas pocas semanas, simplemente desaparecen las versiones originales tras una semana en cartel. Promoción de la cultura que se llama. Así que esta semana me contentaré con un estreno reciente en una plataforma de vídeo bajo demanda a través de internet. Dirigida por Brett Haley, a priori y según lo leído en algún sitio, esta película quizá no fuese la octava maravilla del séptimo arte, pero parecía un producto digno. Así que le di una oportunidad. Por cierto, en España la han titulado “Violet y Finch”… así con toda la “originalidad” del mundo.

Hasta ahora, las fotos de nuestra escapada de hace una semana a la provincia de Teruel sólo las había tratado en blanco y negro, en la práctica. Hoy he optado por el color,… aunque no me salen “todo esos lugares brillantes”.

La película nos habla de la relación entre dos adolescentes, compañeros en el mismo instituto, aunque no se han tratado mutuamente hasta el momento. Ella, una chica muy pija, Violet (Elle Fanning), ha perdido a su hermana en un accidente de tráfico, pérdida por la que todavía se encuentra en duelo, con amenazas de que sea un duelo patológico. Él, un chico de clase trabajadora, Finch (Justice Smith), es el chico conflictivo del colegio, con algún eventual ataque de ira o ausencias del centro. Un trabajo de clase en el que tendrán que visitar juntos los lugares representativos del estado de Indiana, en el que viven, servirá para acercarlos e iniciar una peculiar relación.

Con una realización académica y funcional, los primeros compases de la película resultaron prometedores. La pareja de actores son razonablemente competentes, especialmente Fanning, como ya ha demostrado en otras películas, y sin resultar en absoluto una situación original, parece que nos está llevando a algún lugar interesante. Pero pronto la película empieza a torcerse, con un exceso de melodrama que va creciendo hasta un final supuestamente trágico, disfrazado de “venga va, todo está bien, porque todo el mundo es bueno”. La película resulta en definitiva no ser más que un publirreportaje de lo políticamente correcto en el mundo de la salud mental, en la que mezclamos en una coctelera gente con duelos patológicos, con abusos físicos en la infancia o con trastornos de la alimentación, tengan o no tengan que ver. Con ello, poco a poco, incluso las interpretaciones van decayendo, estando a punto de naufragar.

La película no es una catástrofe total, pero al final, llena de tópicos, y resultado de refrito de situaciones mil veces vista, no va más allá de lo que puede ofrecer un telefilm buenrrollista y de bajo presupuesto. Particularmente, no perdería mucho tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Monos (2019)

Cine

Monos (2019; 15/20200225)

Película colombiana dirigida por Alejandro Landes, que venía precedida de cierta expectación por su amplio y exitoso recorrido por un sinnúmero de festivales de cine. El tema que trata es duro, los niños de la guerra, y por lo tanto de difícil abordaje. A nivel personal, me llamó la atención la presencia de una actriz norteamericana, Julianne Nicholson, que siempre me ha parecido muy sólida e interesante, aunque se haya movido más por la televisión que por la gran pantalla. Aunque le recuerdo alguna interpretación fenomenal. Ahora la podemos ver también en una serie de HBO, no terminada todavía, aunque en un papel con menos presencia del que prometía al principio.

Carezco de imágenes de las selvas de las regiones ecuatoriales, así que usaré para ilustrar la entrada los bosques pluviosos subtropicales de la península de Kii en Japón, en el santuario y la cascada de Nachi.

La acción nos lleva a las sierras y a las selvas próximas a las regiones ecuatoriales de Colombia, durante el conflicto entre grupos guerrilleros y el ejército del país, aunque no se identifica ninguna organización guerrillera en especial. Siempre se menciona, simplemente, la “Organización”. Allí, un grupo de adolescentes y preadolescentes realizan su instrucción como guerrilleros mientras custodian a una “doctora”, aparentemente un ingeniera (Nicholson). Pero cuando son dejados sin supervisión aparece su naturaleza inmadura, en la que se mezclan sus complejas interrelaciones sociales, su hedonismo (el grupo es mixto, con chicos y chicas) y su inconsciencia a caballo entre la edad infantil y la adulta.

Rodada en un medio natural apabullante, con una primera parte en lo alto de las sierras, brumosas, cálidas y frías a un tiempo, abierto, con sensación de libertad, para pasar después a lo profundo de la selva, al denso bosque pluvioso, que otorga a la continuación de la acción de un ambiente opresivo, encerrado, mientras la débil sociedad adolescente se degrada. Todo ello filmado con indudable maestría, en la que hay que reconocer el inmenso trabajo del director de fotografía (Jasper Wolf).

Aparte de la interpretación de Nicholson, que está, como de costumbre, muy bien, los jóvenes protagonistas de la película, con nulo recorrido previo, realizan un interpretación muy libre, muy espontánea, que otorga credibilidad a la acción. Los referentes están claros. Especialmente porque en algún momento se realiza una clara referencia y homenaje a Lord of the Flies, obra literaria a la que debe mucho.

Película muy recomendable, aunque compleja en diversos planos y no fácil de contemplar en algunas de sus fases. Desasosiega, al principio, durante y al final de la acción.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[¿Cine?] El fin de la prensa libre; sobre ‘Cahiers du Cinéma’

Cine, Cultura, Política y sociedad

En primer lugar, no, no leo ‘Cahiers du Cinéma’. Alguna vez lo hice. En tiempos. Cuando los quioscos de prensa, algunos de ellos, merecían la pena… cosa que ya… Esto de internet se está cargando muchas cosas. Y los quioscos es una de ellas. Una actividad favorita mía, la de pasear entre los quioscos los domingos por la mañana… adiós. El otro día contemplé con tristeza uno de los más emblemáticos de Zaragoza, ya cerrado. Pues eso. Que no leo ‘Cahiers du Cinéma’. Que se ponen muy exquisitos con frecuencia. Pero era bueno saber que estaba ahí. Que representaba el periodismo del cine considerado como una de las bellas artes, frente a la mayoría del resto de las publicaciones que lo ven más como un entretenimiento.

También suponía algo importante. La libertad de expresión, aunque fuese en algo tan sencillo como algo que, efectivamente, para la mayor parte de la población es un entretenimiento. Pero es que los entretenimientos no son banales. Suelen conllevar ideología. Y las que arrastran los entretenimientos de masas, no son precisamente los que arrastran las ideologías más positivas. Véase el fútbol, que suele acompañarse de manifestaciones de odios entre comunidades, de racismo, de sexismo, de xenofobias diversas. Alguien no habituado a los medios que tratan el deporte, y eso en buena parte de Occidente significa casi exclusivamente ‘fútbol’, se asoma a la prensa ‘especializada’, y a poco que cultive un mínimo de buen gusto queda horrorizado por la vulgaridad, por lo chabacano, por el mal gusto y por los valores tremendamente negativos que acompaña al deporte del pelotón. El cine también tiene ideología. Mucha más de la que nos creemos. También las producciones más taquilleras y aparentemente más orientadas al entretenimiento. Y generalmente también con valores muy cuestionables para las sociedades democráticas. Así que saber que existen algunos medio independientes y críticos, no sólo con los valores puramente cinematográficos sino con los contenidos de fondo, alivia.

Pero nos dicen que los redactores de ‘Cahiers du Cinéma’ han dimitido en masa. La revista es comprada por un grupo empresarial detrás del cual hay un buen número de productores ¡¡¡DE CINE!!!, los que ponen el dinero, que quieren hacer de ella una revista más comprensible y amable. Supongo que debemos entender que escasamente crítica, amable con las películas que esta gente produce. El problema es que esto no sólo pasa con una revista de cine que lee una ínfima proporción de la población. El problema es que eso ha venido sucediendo en las últimas décadas, especialmente en los últimos 20 años, con la mayor parte de los medios de comunicación, adquiridos por grupos empresariales con intereses muy distintos del de la libre información insesgada y objetiva a la población para que pueda ejercer con conocimiento de causa sus decisiones como miembros de una sociedad democrática. Uno de los principales reguladores de los tres poderes del estado de derecho moderno deja de actuar como tal. Y las partitocracias, y plutocracias que hay detrás, dejan de estar sometidas a críticas. El ciudadano deja de poder confiar en los medios. O simplemente es engañado por ellos. La regresión democrática es un hecho. No sólo por esto. Fíjense en el auge de los fascismos y otros populismos… Y la gente tan contenta. Al fin y al cabo, esto de ‘Cahiers du Cinéma’ es solo para pedantes que ven películas con subtítulos que hablan de temas oscuros y de nacionalidades rarísimas, ¿no? Como ‘Parásitos‘…

[Cine] Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004)

Cine

Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004; 14/20200220)

Seguimos acudiendo una vez al mes a las sesiones únicas del ciclo de animación japonesa que unos conocidos multicines de Zaragoza llevan programando desde hace un tiempo. Y tras la película de enero dedicada al cine de Kon Satoshi, volvemos al Studio Ghibli y a Miyazaki Hayao y sus maravillas con la película que en castellano recibió como título El castillo ambulante.

Las poblaciones típicas alsacianas, a caballo entre la cultura francesa y la germánica, como Colmar y Rikewir, y que sufrieron las consecuencias de las guerras entre Francia y Alemania, fueron la inspiración para el reino en guerra en el que transcurre la acción de la película de hoy.

Es adaptación de una novela de la británica Diana Wynne Jones del mismo título, pero en inglés, Howl’s moving castle (1986), aunque adaptación libre. Han sido varias las ocasiones en las que Ghibli ha encontrado inspiración en la literatura europea, aunque siempre con adaptaciones en las que han introducido cambios argumentales e incluso enfoques, pero sin desvirtuar nunca, como Disney, el original. Quizá el principal cambio entre la versión literaria y la cinematográfica es que esta última es vista como una película antibélica, estrenada en el marco de las convulsas relaciones internacionales con las aspiraciones guerreras de determinados líderes occidentales con el presidente norteamericano a la cabeza, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El ambiente es un reino imaginario en el que se combina el realismo, un poco steampunk, con la fantasía de convivir con hechiceros y brujas. Un reino en guerra, estilo guerra del 14-18, en el que Sophie, una modesta sombrerera de 17 años sufre una maldición que la convierte en una anciana de 90 años, y que habrá de aliarse con el misterioso, atractivo e inconsistente hechicero Howl para romper los hechizos que los atrapan a ambos y, quizá, detener la guerra sin sentido que se cierne sobre los reinos vecinos.

Miyazaki vuelve a presentarnos una vez más una heroína extraída de entre la gente común que, ante la adversidad, toma las riendas de su propio destino, y decide que hay que adaptarse a las circunstancias y luchar contra ese destino. Pero siempre sin perder la compasión, incluso hacia los responsables de su propia desgracia, cuando estos también caen.

Un radical no a la guerra y a la violencia, la autonomía de la persona ante su propia vida, la compasión y la solidaridad hacia los demás, unidos a un argumento con pocos peros que ponerle y un animación sin florituras pero ejemplar, hace de esta película un clásico más en la filmografía de Miyazaki. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Öndög (El huevo del dinosaurio) (2019)

Sin categorizar

Öndög (2019; 13/20200218)

En idioma mongol, uno de esos idiomas o familia de idiomas que nos parece remoto, y desde luego totalmente inescrutable, pero que luego resulta que hablan un buen puñado de gente, muchos más de los que creemos, öndög significa huevo. Sin dinosaurio. Lo del lagarto terrible es un añadido de la distribuidora porque los del huevo no les parecería comercial. Que conste que sale un huevo de dinosaurio. Fósil. Claro.

No he visitado Mongolia. Me gustaría. Tal vez saliendo desde Moscú, primero en el Transiberiano, hasta “poco” después de Irkutsk, y luego en el Transmongoliano hasta Ulán Bator, o quizá algo más allá. En fin… tierras elevadas, escasamente pobladas, frías en invierno y cálientes en verano, esteparias en ocasiones, y con dinosaurios… visite Teruel.

Hace unos meses, me dio por comentar aquí y allá, entre la familia, entre las compañeras de trabajo, entre diversos grupos de amigos, que había visto una película surcoreana en el cine que estaba muy bien. No la obra maestra que algunos dicen ahora ver, pero que realmente estaba muy bien. Se me quedaba la cara de haba viendo las caras de pena con las que me miraban pensando algo así como “pobre chico, no tendrá mejores cosas que hacer que ver una película coreana…” Ahora, muchos de esos, se han hecho expertos en cine coreano después de ver aquella película, porque en Hollywood le han dado un premio. Y me siguen mirando con cara de pena cuando les digo, lo que decía hace unos meses, que está muy bien, pero no que no me parece una obra maestra. Que en algunos puntos se le ven las costuras. Claro que es “una obra maestra”. Si la han visto todos, en un alarde de intelectualismo cinematográfico… siendo coreana,… cómo no va a ser “una obra maestra”. Entonces a mí se me ocurre decir que un año antes se pudo ver una película japonesa que discutía las consecuencias de la sociedad capitalista en determinados sectores de la sociedad a la vez que reflexionaba sobre el significado del concepto de familia, que estaba mejor. Y entonces, sus miradas de pena se dirigen hacia el teléfono, tentados de llamar a las urgencias de salud mental. Pero qué dice este… qué habla de una película japonesa. Si la buena es coreana.

Pues ahora imagino si cuento en voz alta que me he ido a ver, sin que nadie me obligue, una película mongola, dirigida por el chino Wang Quanan. Ya partimos de un hecho. En castellano, “mongol” suele ser usado más como insulto que como gentilicio. Aunque curiosamente, es el único gentilicio que recuerdo que rima con “español”. Cosas extrañas de nuestro idioma. Luego viene el tema de los “listos”. Y si son de internet, más “listos” todavía, que se entusiasman diciendo que es el “fargo” mongol. Sí, Fargo, como la de los hermanos Coen. Es que sale una pradera inabarcable, hace frío y hay un crimen. Hasta ahí, el parecido. No hay nieve. La protagonista no es policía. El crimen no supone ningún misterio ni importa un rábano. Lo que realmente es… pues es una película de amor y desamor, de crecimiento personal, y de mujeres… lo siento, voy a decir la palabra,… empoderadas. Aunque no bajo los cánones y los clichés del mundo occidental.

No os voy a resumir el argumento. Si os queréis enterar, os vais a verla. Que merece la pena. Que nadie se acordará del nombre de sus intérpretes, pero lo hacen también como los que sirven para vender entradas de cine o ropa del Corte Inglés. O mejor. Y está bellamente rodada. Aunque lo tengo que reconocer, el conjunto… me dejó un poco frío al final. Aun así, me parece muy recomendable. Eso sí, si no queréis que os miren con cara de pena, luego no contéis que la habéis visto. Salvo que le den un premio en forma de eunuco dorado. Entonces sí. Ya pasaréis a ser respetables.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Kimi to, nami ni noretara [きみと、波にのれたら] (2019)

Cine

Kimi to, nami ni noretara [きみと、波にのれたら] (2019; 12/20200216)

Sinceramente, en las semanas anteriores a su estreno, tuvimos ocasión de ver el avance de esta película de animación japonesa dirigida por Yuasa Masaaki en un par de ocasiones. Y no nos entusiasmó precisamente. Estrenada en la víspera del 14 de febrero, con un empalagoso título en castellano como El amor está en el agua, que no tiene que ver con lo que podría ser una traducción del título original del tipo Si te montas en la (tu) ola o Cuando te montes en la (tu) ola, en el ámbito de la práctica del surf, amenazaba con ser un pastelón romántico para adolescentes, así que en principio… no. Pero cuando llegó el momento del estreno, aparecieron no pocas reseñas positivas, así que cuando me propusieron acompañar a un pequeño pero animado grupo de gente intergeneracional para verla, me apunté.

No tengo muchas fotos, ni muy interesantes, de playas japonesas. Aunque sí de otros paisajes marinos. Así que a ellos voy. En Kii-Katsuura.

La historia tiene dos partes. En la primera, una joven universitaria y aficionada al surf conoce a un joven bombero, empiezan a salir y se enamoran. Bien. Vale. Pero el bombero… ya sabéis, llega la tragedia. Así que nos encontramos con una segunda parte acompañando a la joven Hinako en su duelo.

Con un argumento de ese tipo, mil veces visto, se puede hacer de todo. Maravillas y pesadillas. Todo es cuestión de enfoque. También dependen del público al que se destine la ficción. Pero si la primera mitad me pareció aceptable, aunque empalagosa, con dos protagonistas y un par de secundarios que quienes un público juvenil adolescente puede empatizar, el toque de fantasía de la segunda mitad me sacó por completo de la película. Ni aun admitiendo y siendo comprensivo, que creo que lo soy, con las diferencias culturales y generacionales, soy capaz de no ver cierto ridículo en el planteamiento. No pude con ella. Por motivos distintos a los que imaginé al ver los avances. Y acabé, y creo que no fui el único, de la “cancioncilla”… hasta “allí”.

La película es correcta, los japoneses tienen mucho oficio, en los apartados técnicos e interpretativos, pero creo que ni mis más idiotas versiones de mi yo adolescente hubieran digerido esa segunda parte de la película.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Cine] A Hidden Life (2019)

Cine

A Hidden Life (2019; 11/20200209)

Hacía años que no teníamos una película del inclasificable Terrence Malick, aunque hace unos años se dio prisa por rodar dos películas en relativa rápida sucesión. Pero habitualmente se lo piensa entre película y película. Nunca tanto como entre Days of Heaven y The Thin Red Line. Pero bueno… Sus últimas apuestas en 2012 y 2011 fueron realmente crípticas y muy incomprendidas por muchos. En algún momento… por mí mismo.

El lugar de origen de los protagonistas de esta historia no está muy lejos de la católica Salzburgo, gobernada hasta principios del siglo XIX por príncipes arzobispos.

En esta ocasión, contamos con una línea argumental mucho más convencional, pero inserta en su personal forma de entender el cine. Nos habla de la historia real del campesino austriaco Franz Jägerstätter (August Diehl) y su esposa Fani (Valerie Pachner). Franz era un hombre ya en sus treinta y tantos cuando empezó la Segunda guerra mundial. Estaba y casado y tenía tres niñas. En diversas ocasiones fue llamado a ejercicios de instrucción militar. Pero cuando fue llamado a filas, recordemos que en ese momento Austria formaba parte del reich alemán, se negó a prestar el obligatorio juramento de lealtad a Adolf Hitler. Fue hecho preso, fue llevado ante un tribunal militar (última aparición en la gran pantalla del gran Bruno Ganz) y fue guillotinado en Berlín en 1943.

No voy a entrar demasiado en los aspectos ideologicos. Se ha dicho que Jägerstätter adoptó esta posición por su profunda religiosidad católica. Pero también da la sensación, tal y como se puede leer en algunos textos, que tenía profundos sentimientos nacionalistas austriacos, no simpatizaba con Hitler y el partido nazi en absoluto, y esto tuvo también su influencia. La iglesia católica del momento no le apoyó, aunque recientemente fue beatificado. Pero esto no significa nada. La iglesia católica beatifica con la misma facilidad a antifascistas que a profascistas. Y tiene poca consideración con los mártires antifascistas cuando estos no son católicos, y beatifica en ocasiones a fascistas católicos. Lo que es cierto es que la tesis fundamental de Malick, donde se recrea en abundancia, es en la idílica vida, sencilla y familiar, de los campesinos austriacos en los Alpes, como paraíso ante la locura politicobélica en la que se sume Europa en esos momentos. Cierto es que para la familia del represaliado, la vida no fue fácil cuando este es apresado. Ni siquiera después de la guerra. No tan paradisiacos los conservadores pueblecitos alpinos.

La película no obstante tiene un rodaje magistral y unas interpretaciones conmovedoras. Que mezclan el inglés y el alemán de formas, aparentemente arbitrarias, todos los personajes y actores son germanoparlantes, aunque menos arbitraria conforme vas comprobando en qué ocasiones se usa uno u otro idioma. Y eso sí… la película dura casi tres horas para una historia que se puede contar en la mitad de tiempo. Pero Malick se recrea en sensaciones visuales y auditivas, y aquí, esto es marca de la casa, o lo compras o lo dejas. Yo en esta ocasión, lo compró. En otras, no.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine/cine en TV] Inclasificables tras la resaca de los Oscar

Cine

Hubo unos años en los que dedicaba un tiempo considerable al tema de los Oscar aquí en el Cuaderno de ruta. Hacíamos notables esfuerzos por ver todas las películas posibles de las candidatas antes de la ceremonia, hacíamos nuestras apuestas y comentaba, tras la ceremonia de los premios, mis siempre notables divergencias con el criterio de los académicos de Hollywood. Pero se me fue pasando. Cuantos más años pasaban, mis divergencias eran mayores. Mis criterios y prioridades se modificaban. Cada vez me apetecía menos ver algunas de las películas candidatas, este años hay varias que ni he visto ni pienso ver. Y sobre todo, cada vez soy más consciente que hay grandes películas que no merecen la consideración de la academia angelina, mientras que para mí pueden marcar un año de cine. No sé porque no aparece en ningún lado joyas como un viaje sentimental a las orígenes personales, o maravillas visuales que llegan también de Asia como la ganadora del premio gordo, y no menos profundas. Mucho del mejor cine que veo últimamente vine de Asia, así que no debería sorprendernos el triunfo de esos “parásitos” a los que tanto cariño cogimos en su momento. Miedo da que los yanquis quieran hacer ahora una nueva versión hablada en inglés… un sinsentido, vaya.

Una serie de fotografías tomadas en distintos puntos de la geografía sueca y a lo largo de los años, me sirven para ilustrar el largometraje sueco que comento más abajo.

Quizá por todo ello, la entrada del día después a los Oscar la dedique a los inclasificables. O más bien a un par de inclasificables que he visto recientemente.

What did Jack do? – cortometraje en Netflix

En una estación de tren, bloqueada por la policía, se ha cometido un crimen. Y un policía (David Lynch) interroga a uno de los principales sospechosos, Jack, un mono. Parece un crimen pasional, y ese es uno de los principales motivos que inducen a pensar en Jack como el causante del crimen.

Este cortometraje dirigido por Lynch, de 17 minutos de duración, aparece en IMDb fechado en 2017. Pero ha sido recientemente cuando Netflix lo puesto a disposición del mundo entero en su plataforma de vídeo bajo demanda. Inclasificable es, como buena parte del cine y televisión que ha filmado hasta la fecha el excéntrico director norteamericano. Con una ambientación propia del cine negro americano, presenciamos un interrogatorio que tiene un carácter que muchos caracterizarían de surrealistas, pero que yo me atrevo, y es una osadía por mi parte, que nos soy tan listo sobre el tema, a incluirlo entre las obras puramente dadás. Con unos planteamientos inconoclastas sobre los tópicos del cine negro, el diálogo parece por momentos estar basado en una serie de frases hechas que le dan un sentido más aparente que real.

Como he dicho, inclasificable. Encantará a los partidarios y aficionados de Lynch, y dejará perplejos a muchos de los que no lo son. Bueno,… son 17 minutos. Tampoco cuesta tanto probar a ver que tal. No está incluido en mi base de datos cinéfila, que sólo incluye largometrajes.

Om det oändliga (2019; 10/20200205)

Un carácter muy diferente tiene el corto largometraje del sueco Roy Andersson, una película cuyo título en castellano es Sobre lo infinito. Parece que ese oändliga es una palabra cognada con la inglesa, endless, sin final, que no es exactamente infinito, pero se puede acercar al concepto. Se discutió un buen rato sobre los infinitos que no tienen ni principio ni final, y los que tienen un principio pero no un final. Si matemáticamente ambos son infinitos, filosóficamente había dudas… Yo, que soy más de ciencias, permanecí relativamente al margen de la discusión, sorprendido sobretodo por que se estuviese produciendo.

Pero nada de esto tiene que ver con la película, que no tiene una unidad argumental. En una muy limitada duración, para hablar de lo infinito, de sólo 78 minutos, Andersson nos plantea una serie de escenas que son más bien una serie de tableaux vivants, con la cámara muy estática, totalmente estática, con movimientos muy limitados y bien definidos en los actores, casi coreografiados, y breves diálogos con carices que van desde lo filosóficamente profundo o aparentemente profundo, hasta las más sutiles ironías o parodias de situaciones cotidianas o aparentemente cotidianas. Con personajes que van desde el tipo rencoroso por el compañero de clase al que despreciaba en su infancia ha tenido éxito, mientras que el vive una vida mediocre, hasta Hitler en sus últimos días en su búnker berlinés. Desde un matrimonio discutiendo en la cola de la verdulería, a la fila de soldados alemanes presos del ejército soviético camino de Siberia por la estepa helada.

Y es que en lo infinito, hay sitio para lo extremadamente banal y para lo extremadamente trascendental. Desde lo cotidiano a lo extraordinario. Desde lo material y terreno a lo fantástico y a la fábula. Leí en algún sitio antes de ver la película que esta estaba inspirada por los cuentos de las Mil y una noches. Especialmente en lo que se refiere a que hace un recorrido por las distintas etapas de la vida del ser humano y a los temas que le preocupan, no importa el lugar o las circunstancias de su nacimiento. Pues vale… me lo creo. Pero que nadie espere ver una versión nórdica de los cuentos de las Mil y una noches.

Quizá lo más extraordinario, en lo que la película brilla más es en su puesta en escena visual. Con una muy cuidada selección de localizaciones, con un trabajo de fotografía y coherencia visual notable. Aunque es difícil hablar del trabajo actoral por el gran número y variedad de intérpretes en los distintos cuadros que constituyen la película, también estamos ante un trabajo notable.

Y sin embargo, no me acaba de enganchar lo suficiente como para que tenga una apreciación incondicional de la película. Reconociendo sus virtudes, al final, las conclusiones que sacas… pues no las compras. No soy especialmente optimista hacia la naturaleza del ser humano, pero el escepticismo que yo profeso, en esta película va más allá, pudiendo hablar de cierto grado de cinismo, e incluso de nihilismo. La opción última sería más bien,… para esto, más valdría que la especie humano no existiese o se extinguiese. O he cogido mal el mensaje. No obstante, no descarto que mi apreciación por esta película no mejore con el tiempo. ¿La recomiendo? Como he dicho al principio, una inclasificable; allá cada cual.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine/cine en tv] Joe Hisaishi vuelve a las bandas sonoras de películas de animación

Cine

Joe Hisaishi es un compositor que ha trabajado en abundancia para el cine. Muchas y grandes bandas sonoras del cine japonés se deben a él. Mientras escribo esta entrada, escucho una lista de reproducción dedicada a las colaboraciones, maravillosas, que hizo con el Studio Ghibli. En concreto, suena una animada pieza de Sen to Chihiro no Kamikakushi [千と千尋の神隠し] (El viaje de Chihiro). La última banda sonora que había compuesto para una película de animación, hasta recientemente, fue Kaguya-hime no Monogatari [かぐや姫の物語] (El cuento de la princesa Kaguya). Pues bien, en las últimas semanas se han estrenado dos películas de animación japonesas que nos vuelven a traer la música de Hisaishi. Paso a comentarlas.

Dado el tema de una de las películas de hoy, nos daremos un paseo por las costas de Japón, en la península de Kii.

Ni no Kuni [二ノ国] (2019; 08/20200129)

Dirigida por Yoshiyuki Momose, esta película se ha estrenado internacionalmente en Netflix sin pasar por las pantallas de los cines, al contrario de lo que sucedió en su país de origen.

Está basada en un videojuego, cuya banda sonora también está compuesta por Hisaishi. Y nos presenta una situación de fantasía en la que existen dos mundos, uno de ellos que podemos considerar el nuestro, y el otro un mundo de fantasía mágica medieval. Unos adolescentes tienen la capacidad para viajar entre ambos, y deben encontrar un equilibrio entre lo que pasa en ambos mundos, puesto que lo que sucede en uno puede tener consecuencias negativas en el otro.

Es un entretenimiento muy simplón para niños y adolescentes, que no supone un especial valor añadido para un adulto. No destaca por nada en especial, pero tampoco es especialmente malo en nada. Un argumento predicible y los tradicionales elementos de las historias de fantasía de este tipo; una película de animación de manual, sin riesgo de ningún tipo, para explotar como mercadería derivada del videojuego. No merece la pena más comentario.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Kaijū no Kodomo [海獣の子供] (2019; 09/20200203)

Presentada en occidente como Children of the sea o Niños del mar, el título original de esta película de Ayumu Watanabe significaría más bien algo así como los niños mamíferos marinos. Por aclararnos, son niños de aspecto humano u originalmente humanos, criados por dugongos, que se han adaptado a la vida en el mar.

La película, adaptada de una serie de historietas del mismo título, nos habla de la alianza entre dos chicos con estas características que viven en un acuario con una joven adolescente con problemas de encaje en el mundo, tras la separación de sus padres, que trabajan o trabajaban (no tengo claro lo que sucede con la madre), en dicho acuario. En un momento dado, fenómenos extraños, tras la caída al océano de un meteorito, empiezan a suceder que parecen tener a estos tres jóvenes como centro de interés.

Es difícil valorar esta película. Lo que empieza como una película de aventuras entre adolescentes, entre los que no sabes nunca si puede surgir o no un interés romántico, con el trasfondo de los conflictos de la chica en su vida cotidiana, va evolucionando hacia una película de fantasía (hay quien diría ciencia ficción, pero yo me quedo con el concepto de fantasía), teóricamente llena de simbolismo, aunque algunos de estos símbolos a mí se me escapan, que culmina en un tramo final visualmente abrumador, a medio camino entre la genialidad y el delirio pastillero.

Aunque esos aspectos visuales, acompañados por la música de Hisaishi, son realmente muy interesantes y de primer nivel, lo cierto es que la evolución argumental de la película me expulsó de la película en varias ocasiones, al no existir una gran coherencia en el desarrollo de la misma. Queda más como una suma de ideas, pegadas entre sí de modo forzado, al servicio de la filigrana técnica, que como una historia armada y bien construida con un mensaje claro, especialmente dado el público juvenil al que parecería que va destinado.

¿Es recomendable o no? Pues es difícil de decir. Para los fans del género probablemente sí, pero para quienes no esté hechos a la animación japonesa, casi es mejor que se inicien con otras películas. A mí, al final, no me disgustó, pero tampoco me entusiasmó el resultado. Y me despido mientras suena un tema de Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Niki, aprendiz de bruja… en realidad se llama Kiki… pero bueno).

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***