[Cine en TV] J'ai perdu mon corps

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J’ai perdu mon corps (2019; 04/20200118)

Hacía ya un par de semanas que le había echado el ojo a este título que apareció de pronto en el catálogo de Netflix, sin mucha alharaca previa. Animación procedente del país galo, con una premisa fantástica curiosa, pero para la que no había encontrado un momento. Y eso que no es muy larga, con poco más de 80 minutos de duración. Pero su presencia entre la lista de candidatos al Oscar al mejor largometraje de animación, terminó de animarme.

Pues eso. Inevitablemente París. En un ambiente invernal. Apropiado a la película. Aunque al final sientas cierto calorcito en el corazón.

Dirigida por Jérémy Clapin, su primer largometraje de animación tras haberse fogueado con cuatro o cinco cortos, nos presenta dos historias en paralelo. En una, que podríamos decir se mueve en el terreno de la fantasía, una mano guardada en el frigorífico de un laboratorio forense se “escapa” del mismo y comienza un azaroso viaje por las calles de París en busca de su cuerpo. En la otra, mucho más engarzada en la realidad cotidiana, un niño inmigrante huérfano de padres se convierte en un joven inseguro, sin un camino definido hacia el futuro, y que en una noche desastrosa desde el punto de vista laboral encontrará y se sentirá atraído por una joven parisina.

Clapin adapta una novela, Happy hand, de Guillaume Laurant, guionista habitual de las películas de Jean-Pierre Jeunot, entre ellas, la más famosa, no necesariamente la mejor, la dedicada a una joven que compartía nombre con mi madre. Y eso nos puede dar un poquito una idea del tono. Personajes solitarios, que sin ser marginados se mueven por los márgenes de una sociedad en la que no acaban de encajar, pero esencialmente buenos. La ciudad, tan mitificada en tantas ocasiones como la ciudad-luz, y otros epítetos rimbombantes, se nos presenta en esta ocasión oscura, llena de peligros, ayudados por la metáfora del viaje de la mano. Pero con puntos de luz que pueden ayudar a orientarse en un momento dado a la persona perdida. También funciona, sin ser agresiva, como comentario social a las dificultades de integración de personas que, pudiendo haber sido mucho, la desgracia y el desarraigo les lleva por callejones vitales sin salida. Por otro lado, también funciona como una bella película romántica, desprovista de empalago, pero sólidamente fundamentada.

La película crece con el tiempo. Si en el momento de verla sientes que simplemente te ha dejado buen sabor de boca, que han merecido la pena los 80 minutos de tu vida que le has dedicado, poco a poco vas tomando conciencia de los valores de la historia, de que tiene mucho más de lo que aparenta y que está muy bien. Muy alejada de la animación vistosa y chillona que nos llega de Hollywood, es más sutil, más cercana y más humana. Bien, oye.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] 1917 (2019)

Cine

1917 (2019; 02/20200110)

Tenía ganas de ver esta película por varios motivos. El primero, porque el periodo y los hechos históricos en los que se enmarca la acción de su argumento me interesan. Hubo quienes creyeron que la Primera Guerra Mundial era la guerra que iba a terminar con todas las guerras. Otros pensamos que es la madre de todas las que han venido después… incluso que, conceptualmente, no ha acabado y seguimos en ella. El segundo motivo, porque aunque Sam Mendes ha tenido una trayectoria con cierta irregularidad, tiene suficientes haberes en su cuenta como para que sea interesante lo que tiene que contar como director cinematográfico. Y el tercer motivo, porque al contrario de lo que sucede habitualmente, el avance de la película me resultó motivador. Habría que hacerse mirar este tema de los avances, los tráileres… qué poco me gusta esa palabra,… que engañan, destripan o desvirtúan la mayor parte de las películas, todo en nombre del dinero que quieren recaudar la industria. Y todo ello, tras unos meses en los que la mayor parte de las películas que compiten en las distintas convocatorias de premios cinematográficos que llegan entre el final del año y el principio del siguiente me han resultado más o menos decepcionantes. Hay mucho oficio en el cine actual, pero poca capacidad para contar historias. O pocas historias que me interesen.

Lieja, Namur, Dinant, Lovaina,… y tantas otras ciudades que sufrieron la rabia y la crueldad de un invasor alemán que perdió el norte en su deseo de llevar la “kultur” germánica a toda Europa, equivocando por completo los medios, y perdiendo las primeras batallas con sus primeros “éxitos” bélicos; la de la opinión pública histórica, y la entrada en guerra del Reino Unido, que cerró en gran medida, a pesar de sus derrotas, la posibilidad de una pinza con éxito, en las primeras semanas de conflicto.

Mendes nos traslada a la primavera de 1917, en un momento importante de la historia del conflicto. 1916 fue un año de batallas muy importante, que involucraron a una gran cantidad de hombres y recursos, con muchas bajas, pero escasos efectos aparentes sobre las posiciones en el frente de batalla. Pero sí que hubo efectos no aparentes en el conjunto. Verdun y el Somme dejaron ciertas ventajas del lado de la Entente. Pero sobretodo, fueron agotadoras para Alemania. Que seguía peleando en dos frentes. Y cuyos aliados, especialmente los austriacos, tenían un rendimiento que casi se podría calificar de deplorable. Económicamente, la situación de los germanos también era muy compleja. Sus recursos estaban muy limitados, y no podía soportar ni demográficamente ni industrialmente las necesidades de una guerra extenuante. Por ello decidieron hacer una retirada organizada entre el final del invierno y el principio de la primavera en los primeros meses de 1917, con el fin de reducir su línea del frente, de modo que pudiera ser más eficientemente sostenida con menos recursos. La operación, que conllevaba sus riesgos, especialmente si los anglofranceses explotaban el momento para lanzar una ofensiva, fue un éxito, y una demostración del genio alemán como planificadores e ingenieros. Una pena que no dedicaran este genio a temas más pacíficos. Cuando fue evidente que la retirada era un hecho, el desconcierto en las líneas de la Entente hizo que hubiera partidarios de la prudencia, mientras que otros interpretaran el hecho como una muestra de debilidad y de que había que actuar agresivamente, atacando a los alemanes. En ese momento no se conocían los detalles de la operación Alberich, que así se llamó la retirada a la línea Hindenburg de defensa.

En este entorno histórico, que es cierto y preciso, Mendes nos plantea una situación ficticia. Un batallón inglés va a atacar el frente alemán, bajo el supuesto de su supuesta debilidad. Pero al mando superior ha llegado información de que esta debilidad no es real, y probablemente van a ser aniquilados. Por lo que se encarga a dos cabos, Blake (Dean-Charles Chapman) y Schofield (George MacKay), la misión de llevar una orden escrita de un general (Colin Firth) al coronel al mando del batallón (Benedict Cumberbatch), para evitar el ataque y la masacre. A partir de ahí, comienza una misión contrarreloj en la que ambos cabos han de atravesar un territorio en el que no se sabe muy bien que pueden encontrar, con la angustia añadida de que el hermano de uno de ellos es oficial del batallón que va a lanzar el ataque en la madrugada del día siguiente.

La película está rodada como una falso largo plano secuencia, que supone una maravilla de planificación y técnica cinematográfica con Mendes como director y Roger Deakins como director de fotografía como principales artífices, aunque con el evidente mérito de todo el equipo de la película. Con catorce candidaturas a los Oscar para Deakins, pero sólo una estatuilla, reciente… en lo que a mí se refiere creo que es el trabajo con más mérito en el año 2019 de los que he visto. Así como lo es el de Mendes en lo que se refiere al suyo. Tanto a nivel conceptual, como a nivel de su realización técnica, estamos en la práctica ante una auténtica obra maestra, en el que claramente la peripecia de los cabos es el macguffin que nos permite tener un sobrecogedor panorama de la realidad de la guerra en esos momento del conflicto. Si algo se le puede reprochar a la película, al director en concreto, es su visión lógicamente probritánica, que quizá no plantee con la suficiente crudeza los errores que se cometieron por el lado británico. Como sucedía en otra película bélica reciente, el enemigo alemán aparece poco, muchas veces difuminado o como una presencia casi invisible, pero amenazadora. Solamente una escena presenta un rostro alemán relativamente iluminado y no enmascarado.

Otra cuestión es la interpretación. Es difícil valorar las interpretaciones de una cinta en la que, salvo el personaje principal interpretado por MacKay, es muy coral. Salen muchos, con pequeños o minúsculos papeles. Difícil valorar el trabajo de Firth o de Cumberbatch; dan muchas ganas de saber más del capitán Smith, interpretado por Mark Strong, en quien creemos entrever el punto medio entre el soldado, con poca información y sobre el que se carga gran parte del sufrimiento humano del conflicto, y los coroneles y generales, más alejados de la realidad y con intereses que van desde el estricto cumplimiento del deber al deseo de brillar sin importar el coste humano. Los oficiales intermedios siempre resultan un punto medio de interés entre ambos extremos, tuvieron más información, solían tener mejor formación y cualificación que la tropa, pero estuvieron también muy expuestos a ser bajas. De hecho, muchos de los mejores oficiales del tipo teniente o capitán fueron baja en ambos bandos. Pero MacKay, de 28 años, que ya me causó muy buena impresión en cierta simpática película con canciones, carga con valentía con un papel intenso emocionalmente y físicamente exigente. Y va a ser injustamente ninguneado en la temporada de premios.

Película que hay que ver. Si eres aficionado al cine, la tienes que ver. Necesariamente. Y si sólo vas al cine como divertimento,… pues también. Porque aúna en un mismo acto cine de alto nivel con entretenimiento… que no diversión. Porque el tema es serio. Y necesario. Un películón. Quizá no llegue al grado de “películón que te cagas”, pero un películón.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****
2001. Viaje a Bélgica y París, París (Francia). carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

[Cine en TV] The Aeronauts (2019)

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The Aeronauts (2019; 02/20200106)

Cuando incluyo alguna película en mi base de datos cuyo estreno he visto en el aparato de televisión suele ser de Netflix. Esta plataforma limita muchísimo sus estrenos en pantalla grande. Lo justo para entrar en competición de distintos premios. Pero no es la única plataforma que produce largometrajes. Amazon también lo hace, aunque es más fácil encontrarlos en la pantalla grande. Motivo por el cual, hasta ahora no han aparecido en mi base de datos. Pero hoy se abren paso con una película firmada por Tom Harper, a la que dediqué la sobremesa del día de Reyes.

Harper, un director con muy buenos resultados en el ámbito de las series de television, nos ofrece una entretenida visión de un viaje en globo aerostático del precursor de la meteorología como ciencia James Glaisher (Eddie Redmayne). La película esta basada en un viaje real, pero contiene abundantes elementos de ficción. El fundamental, que la aeronauta responsable de pilotar el viaje, Amelia Wren (Felicity Jones), es ficticia; el original fue Henry Tracey Coxwell, que le acompañó en varios viajes. La trama de la película está inspirada por el viaje que hicieron Glaisher y Coxwell el 5 de septiembre de 1862, en el que pudieron alcanzar una altitud de entre 10.700 y 11.300 metros, un impresionante record para la época. Es una estimación, porque la última altitud registrada fue de 8.800 metros. Todo esto sin oxígeno y sin conocer muy bien las condiciones de la atmosfera a esas altitudes.

Las fotografías de hoy, de diciembre de 1994, en Greenwich, el distrito de Londres dedicado a la ciencia y el progreso. Por lo menos, antaño.

Y aquí viene el principal punto negativo de una película que por lo demas es bastante entretenida. La aventura tal y como fue históricamente, aunque se ficcionalice lo que sucedio en ella, era suficientemente interesante. Pero supongo que por lo “políticamente correcto”, se sustituye un personaje histórico real de gran mérito, por una aeronauta femenina.

Básicamente, estoy de acuerdo por completo en la necesidad de que el mundo del cine y la ficción en general cambie su visión de los papeles femeninos. Por el bien de las mujeres, pero también de los hombres. Es necesario, como el comer, generar modelos positivos de comportamientos femeninos, en los que se puedan fijar tanto chicas como chicos, alejados de los que convencionalmente se han atribuido a las mujeres, pero también alejados de los más nocivos comportamientos de muchos hombre, que algunas mujeres tienden a copiar. Un delicado equilibrio que no siempre funciona.

Obsérvese la última trilogía de Star Wars, donde han promocionado una nueva heroína femenina, así como otros personajes femeninos de mérito, pero que no han funcionado bien. En las tiendas Disney no se encuentran muchas mercaderías dedicadas a la protagonista. Obviamente, no se venden. Esta visto que los fans de Star Wars son más machistas de lo que creen. Las chicas, en ese entorno no venden. Incluso son atacadas. Véase lo sucedido con el personaje de Rose Tico (Kelly Marie Tran) en el episodio VIII, a pesar de que cumplía el muy necesario rol de ser conciencia moral de su compañero masculino, entusiasta, orientado a la accion, pero sin consideraciones éticas claras. Lo mismo que sucedía con la almirante Holdo (Laura Dern) respecto al destalentado Poe Dameron (Oscar Isaac). Los dos personajes femeninos fueron muy rechazados por los fans a los que tanto se han preocupado de contentar en el episodio IX. Con lo cual, los que no hemos quedado preocupados por el machismo de Disney somos otros, por mucho que lo disfracen.

Está claro. Son necesarios los roles femeninos en la ficción que proponga valores y modelos a los más jóvenes. Pero lo que no es necesario es darle de patadas a la historia, por mucho que sea una costumbre establecida en el mundo del cine. Oiga… invéntense una historia totalmente nueva, ponga el personaje femenino con el mensaje que quiera transmitir y hágalo bien. Pero no ningunee a un personaje histórico, hombre o mujer, que lo hizo bien. Y que efectivamente, es probable que con su pericia salvase la vida del científico, que así pudo vivir dedicado a la ciencia y al progreso durante casi 100 años.

La película es entretenida y de manufactura correcta. Aunque intrascendente. Para una sobremesa de un día de Reyes, perfecta.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] J'accuse (2019)

Cine

J’accuse (2019; 01/20200102)

Con el segundo del año llegó la primera película de 2020… que obviamente es un estreno del recientemente terminado año anterior. Aunque creo que el día del estreno en nuestro país fue el día de Año Nuevo. Estamos ante la última película del francopolaco Roman Polanski, un director al que suelo seguir, aunque me salté su última película… que no quise que me estropease la sensación que me dejó el libro en el que se basaba y ya había leído. Tampoco estuvo muy bien considerada.

La película que nos ocupa hoy llega en versión doblada con el título de El oficial y el espía, pero en esta ocasión no se puede acusar a la distribuidora del desmán de no respetar el título original basado en un célebre titular y artículo de Emilo Zola en L’Aurore. La película está basada en una novela del británico Robert Harris titulada An Officer and a Spy. Así que nada… aceptamos pulpo como animal de compañía. En cualquier caso, para cualquiera que esté un poco al loro del asunto, ya imaginará que la trama tiene que ver con el famoso “asunto Dreyfuss“. Un asunto que puso de manifiesto que el militarismo absolutista, escasamente democrático y corrupto, y antisemita surgió con fuerza finalmente en Alemania, pero que estaba latente en cualquier país de Europa, incluso en la Francia republicana. Antisemitismo que infiltraba toda la sociedad, como se comprobó entonces, y de modo más dramático en la colaboración, mucho mayor de lo que reconocen los franceses, que hubo en el derrotado país galo con la Alemania nazi para deportar judíos al exterminio. La película se centra sobretodo en la investigación del teniente coronel Picquart (Jean Dujardin), que trabajó con honestidad para desentrañar la realidad cuando se hizo cargo de una sección de los servicios de inteligencia militar franceses. En la práctica, este asunto arruinó la carrera militar de Picquart, aunque con el tiempo la recuperó y lanzó su carrera política en la que llegó a ocupar una cartera, la de la Guerra, en el gobierno francés.

Inevitablemente, París… que de la isla del Diablo, donde deportaron a Dreyfus, no tengo fotos.

La película está rodada por Polanski con toda la perfección académica que puede poner el experimentado director, y goza de unas interpretaciones de muy alto nivel, especialmente por parte de Dujardin, que carga con buena parte del peso de la película, aunque debemos aplaudir también el notable trabajo que hacen muchos de los secundarios del largometraje.

La cuestión es que la película se ha visto afectada por la polémica cuando como resultas de algunas preguntas en rueda de prensa, el directo estableció de una forma tácita una comparación entre la persecución a Dreyfus y las persecuciones que ha sufrido él mismo, incluida la orden de detención internacional en curso en la Interpol por el asunto de sus relaciones sexuales con una menor en Estados Unidos en 1977, caso por el que fue inculpado y que se resolvió tras una declaración de culpabilidad negociada sobre alguno de los cargos, pero que llevó al director a huir de aquel país por la decisión del juez de revisar, no el veredicto, ya establecido por la propia admisión del director, sino la sentencia de prisión tras haber cumplido la establecida en un primer momento. No tengo capacidad ni conocimientos para comentar la situación, pero me parece una maraña muy extraña, en la que hay muchos culpables. Y en la que obviamente considero que la acciones del director fueron totalmente censurables y condenables, aunque desgraciadamente no aisladas en el ambiente de la época. Y de hecho hubo un veredicto y una sentencia. Pero hubo otros aspectos del caso que nunca he entendido y que me llevan a dejar a otros con más conocimiento jurídico sobre las circunstancias de aquella salida de los Estados Unidos.

El caso es que la película tiene otras lecturas que son muy actuales y que no podemos obviar. Estamos hablando de la degradación de los valores democráticos, en la Francia del siglo XIX se les hubiera denominado “valores republicanos” ya que se identificaba un régimen republicano con un régimen democrático, mientras que en el resto de las potencias continentales de la época, salvo el Reino Unido, las monarquías tendían al autoritarismo (véase Alemania, Austria-Hungría o Rusia) o al parlamentarismo muy defectuoso (véase España o Italia entre otras). Hoy en día estamos también en una vía de degradación de los valores democráticos, “republicanos”, con la aparición partidos populistas de extrema derecha que también buscan chivos expiatorios en otros grupos étnicos de las desventuras de las que deberían autoexaminarse las propias poblaciones. Varias escenas del largometraje mimetizan el antisemitismo de la época en Francia con el antisemitismo alemán de los años 30. Ya he comentado que desde mi punto de vista, lo que pasó en Alemania pudo suceder en cualquier lugar de Europa. Fue cuestión de circunstancias, oportunidad y potencia económica y demográfica.

Por lo tanto, independientemente de la opinión que podamos tener de Polanski como persona, la obra es notable, induce a reflexión y tiene amplios valores, tanto sociológicos como cinematográficos, que la hacen recomendable. Sobre Polanski… mi censura absoluta sobre sus acciones en 1977.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Animación navideña y papas a pares

Cine

Las últimas película que alcanzaron mi base de datos de estreno, y que fueron contabilizadas para mi artículo resumen, aunque sin presencia destacable en el mismo, fueron algunos de los últimos estrenos con pretensiones en Netflix. Vamos con ellos.

The Two Popes (2019; 71/20191227)

El brasileño Fernando Mireilles es considerado y respetado como director que combina un indudable buen hacer cinematográfico con una conciencia social de primer orden. Así que, aunque a priori las posibles conversaciones entre Jorge Bergoglio y Joseph Ratzinger en vísperas de la “renuncia” (o lo que sea que fuera) de este último a la sede papal me importase más bien poco, decidí dar una oportunidad a esta producción de Netflix.

Viajaremos, acompañando a una de las películas de hoy, a la Santa Sede, una de las monarquías absolutas que quedan todavía hoy sobre la faz de la Tierra.

Especialmente porque al frente del reparto encontramos dos excelentes intérpretes, Anthony Hopkins como Ratzinger y Jonathan Pryce como Bergoglio, que de por sí pueden ser un aliciente suficiente para ver la película. Y de hecho SON el aliciente para ver la película. Que por lo demás, es una especie de fan service para los católicos que todavía ven el papado como una institución que va más allá de una estructura de poder más de las que pululan sobre la faz de la Tierra. Película amable con ambas películas. Se menciona, pero no profundiza, en el escándalo permanente que supone la ocultación y protección de los sacerdotes pederastas por parte de la jerarquía eclesiástica, que sería uno de los motivos de fondo de la renuncia de Ratzinger. Y da una visión de la actitud de Bergoglio durante la dictadura militar argentina que a mí me despierta más preguntas que me resuelve cuestiones. Al fin y al cabo, como tantas dictaduras militares de corte fascista, fue más bendecida que criticada por la jerarquía católica.

Pero efectivamente, el trabajo de ambos actores es sobresaliente y justifica el dedicar un par de horas a esta película. Que por lo demás, con una realización funcional y eficaz, desde mi punto de vista no tiene más recorrido.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Klaus (2019; 72/20191231)

Última película del año, en la sobremesa previa a Nochevieja, una película de animación en Netflix, de producción teóricamente española, en la que el animador español Sergio Pablos firma por fin como director una película tras ser considerado creador, pero no director, de algunas de las películas de animación de más éxito que nos ha enviado Hollywood en los últimos años. En la ficha técnica, aparece como codirector Carlos Martínez López, con un currículum más modesto.

Parece ser que en algún lugar del mundo tuvo un estreno en la gran pantalla. Supongo que para poder entrar en opciones de la temporada de premios. ¿Con la segunda parte de la reina congelada en competición? Poco que hacer. Pero en general es una película para Netflix, que sigue buscando el reconocimiento y el prestigio ante un modelo de exhibición que molesta a algunos sectores de la industria cinematrográfica.

La cosa no tiene mucho misterio. De lo que va es de explicar un posible origen alternativo, que nada tiene que ver con las tradiciones habituales, a la figura de Papá Noel, Santa Claus o como lo queráis llamar. Si habitualmente se considera una transformación de la figura de San Nicolás de Bari, en esta ocasión generan una historia situada en alguna fría isla perdida en algún lugar del norte remoto de Europa, convirtiendo a Klaus en un leñador que fabrica juguetes y que guarda luto por su mujer fallecida años ha, y a un curioso cartero en el catalizador para la conversión en el conocido personaje.

La historia se deja ver. Está realizada con competencia, tanto en la animación, como en el guion, como en la dirección, pero sin destacar sobre otros productos en ninguno de estos aspectos. Es previsible, pero contentará a un público familiar, especialmente infantil. Convencional hasta el hastío, se deja ver no obstante con agrado, siempre que te vayan este tipo de películas. Incluso si no tuvieran que competir contra otros reinos congelados, seguro que en el 2019 ha habido otras películas de animación con más miga que estas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] El cine que he visto en 2019

Cine

Comienzo la entrada con una introducción totalmente similar a la de años anteriores en la que intento explicar mi proceso para comentar y puntuar mis películas.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. También se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo o cine bajo demanda. Este tipo de películas van a ir tomando fuerza con los años, como iremos viendo. Aunque su inclusión o exclusión de estas listas es compleja. Se mezclan las películas que tradicionalmente se han considerado pensadas y realizadas con miras a una difusión televisiva, con otras que no se diferencian de las que se estrenan en la gran pantalla en su planteamiento, pero que no se estrenan en gran pantalla. Serán estas últimas las que encuentren hueco en mi Cuaderno de ruta. Lo que no incluiré es una película pensada y estrenada en la gran pantalla, que luego con el tiempo vea en televisión. Todas las películas están recogidas en mi base de datos cinematográfica que inicie el 28 de diciembre de 1997, en la que en estos momentos hay 1820 películas de cine. Antes estaba disponible para su consulta, pero ahora la he renovado dentro de la plataforma iCloud, y no la he compartido públicamente. Por lo menos, de momento.

Poco antes de terminar el año, rescaté del olvido mi modesta Pentax K-S1 y el peculiar objetivo “soft focus” 85/2,2 también de Pentax… y me di un amplio paseo con ellos.

Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración subjetiva, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración. Aunque este año no ha afectado mucho a las películas que ocupan los primeros puestos.

Durante 2019 he visto un total de 72 largometrajes, entre las salas de cine y los estrenos directos en las plataformas de vídeo bajo demanda. Lo que convierte al año en el tercero más prolífico desde que mantengo la base de datos, tras el inaugural, 1998, y el año 2013. Pero hay que tener en cuenta una cuestión… 21 de esas películas están vistas en casa en plataformas de cine o vídeo bajo demanda. Si se hubieran estrenado en cine, algunas las hubiera ido a ver, pero otras no. U otras no hubieran llegado nunca a nuestras salas de cine, caso de no existir estas plataformas.

La valoración media ha sido de 3,29 puntos; es la puntuación media más alta en 22 años de seguimiento. Aunque la variabilidad en las puntuaciones es algo más alta que en años anteriores, aunque por debajo de la variabilidad media de las 1820. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan.

Pero sí que podemos decir algo sobre el tema de las que se estrenan en plataformas de cine o vídeo bajo demanda. De las 19 películas que tienen una puntuación global menor de 3, que sería mi aprobado general, 12 pertenecen a estas plataformas. Por lo tanto, si selecciono mejor lo que vea en estas, mejorarán los datos, menos el de número de película total vistas.

A continuación, las diez películas que más he valorado. Este año me he ceñido a 10. Aunque había un múltiple empate en la puntuación de 4, he modificado la de una de ellas, que ha quedado mucho mejor situada, y he ajustado con décimas, las de algunas de ellas, para que sólo entren estas 10. Y otra cosa… he excluido las que he visto en sesiones únicas de películas de antaño que nunca había visto en cine… porque tres de ellas se situaban arriba del todo y deformaban la realidad del año; Mononoke hime (もののけ姫), Sen to Chihiro kamikakushi (千と千尋の神隠し) o Tonari no Totoro ( となりのトトロ ), son clásicos, cuando no obras maestras, de la historia del cine de animación y del cine en general, y por lo tanto… pues están arriba del todo.

Vamos con la lista de diez:

  1. The farewell – EE.UU. – 4,50
  2. The favourite – Irlanda – 4,50
  3. Dìqiú zuìhòu de yèwǎn [地球最后的夜晚] (Largo viaje hacia la noche) – China – 4,33
  4. Gisaengchung [기생충] (Parásitos) – República de Corea – 4,17
  5. The Third Wife – Vietnam – 4,17
  6. Di jiu tian chang [地久天长] (Hasta siempre, hijo mío) – China – 4,17
  7. The Sisters brothers – Francia – 4,00
  8. Portrait de la jeune fille en feu – Francia – 4,00
  9. Napszállta (Atardecer) – Hungría – 4,00
  10. High Life – Francia – 4,00

Como he dicho, cuando hay empates, utilizo sistemas de desempate para ordenarlas, cosa que no hacía antes. O bien pongo delante la que mayor puntuación subjetiva tiene, o simplemente decido cual de las que tienen la misma puntuación me gustó algo más. Sólo la primera ha cambiado la puntuación desde que la vi. Es una película que crece mucho en el recuerdo.

Este año no hay ninguna procedente de las plataformas de cine bajo demanda entre las primeras. Pero la otra cuestión notable es que sólo hay una película cuya nacionalidad principal, en ocasiones hay productores de varias nacionalidades para una misma película, es estadounidense. Y curiosamente está rodada en inglés y mandarín con la inmensa mayoría de sus intérpretes principales chinos o de origen chino. Menos una chica japonesa, si no recuerdo mal. Este año las películas norteamericanas, y también podríamos decir lo mismo de las españolas que he visto, se caracterizan por algo en común. Independientemente de la calidad de su factura, que puede ser muy buena, hay muchas que me han interesado poco en lo que me han contado. Y en el momento en que mi valoración subjetiva está en el 3… es difícil que lleguen arriba.

China está empujando fuerte en el mundo del cine. No sólo llegan películas muy potentes de aquel país, sino que cada vez se ve con más frecuencia en los créditos la participación de productoras chinas en películas norteamericanas y europeas. Lo que dadas las circunstancias políticas del gigante asiático… es un poquito preocupante.

Veamos cómo ha ido la cosa por meses, para hacernos una idea de cómo ha ido el año estacionalmente.

Enero The Favourite, la hipnotizante y bellísima propuesta vietnamita de The Third Wife y la absorbente Napszállta, las tres entre las diez primeras, se pudieron ver en este primer mes del año, pasando por encima de muchas candidatas a premios.

Febrero – La compleja propuesta de ciencia ficción que es High Life se hizo con la posición dominante en este mes. Una película que no es para grandes públicos, pero con grandes virtudes en todas sus dimensiones.

Marzo – Bajón habitual en este mes, donde ninguna entra entre las diez primeras, ni siquiera el regreso de Pedro Almodóvar, que no está mal, pero que no me acabó de enganchar plenamente. Una película japonesa en Netflix, un curioso y duro drama adolescente ha estado cerca de entrar en la lista de honor; Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (River’s Edge).

Abril – Otro mes de bajón, con una película canadiense, La chute de l’empire américain, interesante. No llegó a parecerme especial, pero me cayó en gracia.

Mayo – Un western francés, rodado en inglés y filmado entre Francia y España, me pareció una de las películas del oeste más notables que recuerdo, The Sisters brothers, abriéndose paso hasta las 10 primeras.

Junio – El Largo viaje hacia la noche del chino Bi Gan está muy próximo muy próximo a merecer la calificación de obra maestra por mi parte. Y así así le ha ido… todavía me lo estoy pensando. Igual la tengo que volver a ver. Maravilloso plano secuencia final. Maravilloso.

Julio – Flojísimo mes de verano donde solo la argentina El cuento de las comadrejas y la francesa Un amour imposible se levantan ligeramente por encima del aprobado raso. Las dos están bien,… pero les falta algo para destacar algo más.

Agosto – En el mes en que Tarantino me dejó algo frío, no entendí el entusiasmo de muchos, una modesta película japonesa me pareció muy curiosa y original; Boku wa Iesu-sama ga kirai [僕はイエス様が嫌い]. Pero la mejor puntuada, que casi entra en las diez primeras es la coreana Gangbyeon hotel [강변호텔] (El hotel a orillas del río), una vez más una película que no está pensada para el gran público.

Septiembre – El mes más pobre cinematográficamente hablando… realmente sólo destaca que nos fuimos a ver en pantalla grande las maravillosas aventuras de Chihiro al otro lado del tunel.

Octubre – Potente llegó este mes. Mucho “trabajo” tras las vacaciones. Tres de las presentes en la lista de diez principales, la ausencia del hijo de un matrimonio chino en Di jiu tian chang [地久天长] (Hasta siempre, hijo mío), la delicada Portrait de la jeune fille en feu, y los parásitos que nos llegaron de Corea del sur, otra película a la que le falta poco para convertirse en obra maestra. Poco. Ese último cuarto de película que no está del todo logrado.

Noviembre – Ese impresionante retrato familiar que es The farewell, que ya he dicho que crece constantemente en el recuerdo, domina el panorama del otoño avanzado. Con una curiosidad, el reestreno de The Juniper Tree, con una jovencita e interesante Björk, que poco le falta para entrar entre las diez primeras.

Diciembre – Muchas muchas películas en el último mes del año. Pero también muchas decepciones. Aparte de revivir la aventuras de la princesa de las bestias, lo más destacado fue, casi cuando el año se nos agotaba la interesante película rusa sobre la inmediata posguerra, que poco le ha faltado para entrar también entre las diez mejores, Dylda [Дылда] (Una gran mujer). Muy poco. También de las que me lo estoy pensando.

Ha habido películas muy interesantes este año. Y se confirma lo que ya decía en otras ocasiones. Pese a la potencia de la industria cinematográfica de los Estados Unidos, no es el país que proporcionalmente haga propuestas más interesantes. Y que las producciones asiáticas han estado a muy buen nivel. Seguiremos al tanto.

[Cine] Mujercitas yanquis y mujeronas francesas para finalizar el año

Cine

En estos últimos días, entre los de fiesta y los estrenos en Netflix, he acumulado varias películas que han ido a parar a mi lista de películas vistas este año. Que en total suman 72. Pero de las estadísticas cinéfilas de este año os hablaré, probablemente, mañana. Como me quedan cuatro película por comentar de 2019, hoy irá con dos, las dos últimas que he visto en sala de cine, y otro día de esta semana iré con las otras dos, los dos últimos estrenos que he visto en plataformas de vídeo o cine bajo demanda.

Little Women (2019; 69/20191226)

Dice que esta versión de Greta Gerwig es la cuarta adaptación de la más famosa novela de Louisa May Alcott. Estoy casi seguro que he visto las cuatro. Aunque las que tengo más en mente son la versión de Mervyn LeRoy, de la que lo que más recuerdo siempre es lo insoportable que resultaba la adolescente Elizabeth Taylor como Amy, y la de los años 90 dirigida por Gillian Armstrong que recuerdo por que me resultó fácilmente olvidable. No aportaba absolutamente nada nuevo. Aparte, telefilmes y series de televisión…

Como de costumbre, estamos ante la historia de las hermanas March (Emma Watson, Saoirse Ronan, Florence Pugh y Eliza Scanlen), hijas de unos convencidos abolicionistas de Massachussets, que con su madre al frente (Laura Dern) han puesto su fortuna al servicio de los pobres, para cabreo de su tía paterna (Meryl Streep), mientras el padre, piadosamente, se dedica a matar rebeldes durante el conflicto civil norteamericano (Bob Odenkirk). Por otro lado, está los pegajosos vecinos, abuelito (Chris Cooper), adolescente mal criado (Timothée Chalamet) y preceptor más bien sosito (James Norton). Y el extranjero de Nueva York (Louis Garrel), claro Vamos, lo de siempre.

Las dos películas de hoy tienen en común, entre otras cosas, que transcurren en todo o en parte en la capital francesa. Así que allá nos vamos.

Lo que nos preguntábamos cuando entrábamos en la sala de cine es si la enésima musa del cine “indie” norteamericano, reconvertida en directora, y con un presupuesto (una nadería comparado con las producciones superheroicas o starwarianas) y un reparto que muestra su deseo de pasar a la primera división, iba o no a aportar algo distinto, modernidad, actualización del mensaje, punto de vista de los mileniales, a una historia tantas veces contada.

Lo más destacable de entrada es la ruptura de la linealidad temporal en el guion de la película, que también firma Gerwig. En un ejercicio hipertextual, el guion de la pelicula, mediente alternancias entre un momento actual y flashbacks al pasado, va narrando al mismo tiempo la gestación y el argumento de la novela original. Con algunos detalles que podrían haber dado un nivel superior a la película con cierto beso final, que podría tener un lectura irónica en ese ejercicio hipertextual… pero que se ve arruinado por el “síndrome de Spielberg”, el no saber cerrar a tiempo la película y añadir unos minutos de metraje que, o no añaden nada, o se cargan, como es el caso, lo que podría haber sido la sal y la pimienta de la película. Que de repente, lejos de mostrar innovación notable con respecto a las versiones anteriores, adquiere una convencionalidad excesivamente almibarada. Unos minutos de más… y se carga el esfuerzo de dos horas. No digo más, para no desvelar, y que cada espectador saque sus consecuencias.

La película está muy bien hecha y muy bien interpretada, por lo demás, aunque me falta algo de entusiasmo por parte de alguna de las actrices que tienen mucho oficio a pesar de su juventud, las que son jóvenes, y que quizá tenga su máxima revelación, no en su protagonista, Ronan, que estando bien ha estado mejor en el pasado, sino en la habitualmente repelete Amy (Pugh) que consigue que su papel adquiera una dimensión más profunda e interesante de lo que otras versiones nos tienen acostumbrados. Bien por la joven británica, que ya me gustó anteriormente en alguna otra película.

Trabajo mucho más convencional y academicista de lo que esperábamos de Gerwig, que está bien hecho, pero no nos satisface en la medida de nuestras expectativas. Carente de riesgo. Mucho miedo a remover la historia y darle nuevas lecturas. Debe ser de los fans de Star Wars que se horrorizó con el episodio VIII.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

La vérité (2019; 70/20191227)

Nos sorprende el japonés Koreeda Hirokazu con una película realizada en Francia, en francés, con alguna parrafada en inglés, y con dos grandes de la interpretación gala, en una confrontación que da a priori mucho interés a la película.

Una grande de la interpretación francesa, Fabienne Dangeville (Catherine Deneuve), recibe la visita en París de su hija, Lumir (Juliette Binoche), guionista de cine y televisión, establecida y casada en Nueva York (con un irónico Ethan Hawke, si uno compara con las trilogías de Linklater, donde también se casa con francesitas), y con una niña jovencita. Está un tanto alarmada por la publicación de las memorias escritas por su madre, en las que encuentra carencias, por no decir, puntos de vista muy sesgados sobre determinados hechos. Se quedará durante el rodaje de la última película de Fabienne, en la cual, además, se verá confrontada con una actriz joven (Manon Clavel) en una película de ciencia ficción que provocará reflexiones sobre su propia vida.

Después de la magistral película que nos ofreció hace un año, Koreeda sigue con su tema favorito y preferencial en su filmografía, la familia y los asuntos de familia. Y en este caso, las difíciles relaciones entre dos mujeres, madre e hija, en la que la fuerte personalidad de la primera han marcado la vida de la segunda. Pero con la necesidad, a veces amarga, de reconocer que la vida de una está llegando a sus últimos capítulos, que las cosas para ella, ni para nadie, volverán a ser lo que fueron. Que por fin está siendo desplazada, de la misma forma que ella desplazó a su principal rival de antaño, la misteriosa Sarah [¿hay referencias a una posible rivalidad entre la Deneuve y su malograda hermana Françoise Dorléac? No son infrecuentes las referencias indirectas al pasado de Deneuve, como ese cartel de una ficticia “La belle de Paris”, quiza trasunto de Belle de jour]

No obstante, la película, digna, no llega a los niveles y profundidad de las mejores películas del japonés. Es cierto que el duelo interpretativo entre las dos protagonistas, duelo cordial, es interesante, con una Deneuve especialmente en estado de inspirada ironía. En su conjunto, quedamos satisfechos con lo ofrecido, aun siendo conscientes que es una película con aspiraciones menores.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine) Dylda [Дылда] (2019)

Cine

Dylda [Дылда] (2019; 68/20191223)

Nos queda la duda de si en castellano han titulado esta película del ruso Kantemir Balagov Una gran mujer por las características morales de su presunta protagonista o por su elevada estatura. En cualquier caso eso no es lo importante,… y me queda muchas dudas de cómo repartir los protagonismos de este filme, mucho más notable de lo que esperábamos, aunque llevábamos muy buenas referencias. Una rareza en unas fechas donde la tendencia de distribuidores y exhibidores es a llenar la cartelera de películas muy comerciales y poco arriesgadas.

No he tenido ocasión de visitar Rusia, ni San Petersburgo claro, aunque hicimos un intento de hacerlo en 2007, cuando visitamos Helsinki y otras ciudades finesas, y Tallín en Estonia. Pero la burocracia y los malos transportes en tren lo impidió. Usaremos esta última ciudad para ambientar la entrada de hoy, como sustituta de la no muy alejada en la que transcurre la acción.

Estamos en Leningrado, actual San Petersburgo, inmediatamente tras el final de la Segunda guerra mundial. Una joven enfermera con un niño de tres años se afana en los hospitales militares de una ciudad destruida en gran medida y donde hay necesidad de mucho bienes de primera necesidad. La joven, Iya (Viktoria Miroshnichenko), sufre de ausencias, consecuencia de una conmoción que sufrió mientras estaba en el frente, en la artillería antiaérea. Y una de estas ausencia ocasionará una triste desgracia. Momento en el que reaparecerá en su vida una antigua compañera del frente, que siguió la guerra hasta Berlín, a pesar de sus heridas, Masha (Vasilisa Perelygina).

Estamos ante una cinta de una factura casi impecable. Muy potente en su aspecto visual, con esa paleta de colores muy contrastada entre los tonos rojizos y los verdes, representando estos últimos los pocos momentos de esperanza que se abren ante las protagonistas de la película. Unas mujeres con una vida difícil ante sí. Leí hace algo más de tres años un libro de la premio nóbel Svetlana Alexiévich que homenajeaba a estas mujeres, que sufrieron durante la guerra como los hombres, y más, puesto que fueron injustamente tratadas en el frente por sus compañeros, y después en la posguerra fueron vistas por el resto de la sociedad como las prostitutas de los soldados. A lo que hay que unir los problemas internos, físicos y psíquicos, que les quedaron de la guerra. Y sus problemas de relación entre ellas y sus compañeros.

Impresionantemente interpretada, pese a que la publicidad y los medios insisten en el protagonismo de Miroshnichenko, que lo hace muy bien, con momentos muy inspirados, a mí la que me estremece con más fuerza, la que me roba la respiración y la que me emociona más es la dura pero vulnerable interpretación de Perelygina, un personaje que desde mi punto de vista ofrece más ángulos y perspectivas y que nos ofrece algunos de los momentos más potentes.

Película poco complaciente. Que no es fácil de ver. Pero que me parece casi imprescindible. No creo que dure mucho en cartelera. Pero aprovechad mientras podáis.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019)

Cine

Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019; 67/20191219)

Tuve clara la opinión que tenía sobre esta película desde el momento en que salí del cine. No es de las que necesite un tiempo de reflexión o reposo para digerir lo que he visto. Esto estaba claro y diáfano, desde el momento en que salen los créditos y a la actriz protagonista de la película, Rey (Daisy Ridley), la relegan a la cuarta posición en el orden del reparto, de está película firmada por el extrañamente sobrevalorado J.J. Abrams.

He esperado a comentarla al día de Navidad, confiando en el extraño espíritu de concordia y solidaridad postiza que aparece en estos días, y que brilla por su ausencia el resto del año, evite que algún fan-talibán de la saga me crucifique en algún mensaje por correo electrónico como en la película de hace dos años. El tono era tan sumamente desagradable que hasta al energúmeno o energúmena en cuestión, no había una identificación clara, debió considerar inapropiado mandar el texto como un comentario público al pie de la entrada. Y eso que en aquella ocasión alababa algunas decisiones del director, pero no por eso dejaba de quejarme de otras debilidades de la película. Que si me hubiera gustado sin condiciones supongo que a estas alturas no me contaría entre el número de los vivos… lo cual me hubiera ahorrado el presenciar algunas de las probablemente más vergonzantes escenas de la saga, firmadas por Abrams… un señor, que es tiene oficio a la hora de rodar escenas de acción, pero que por más que buceo en su filmografía creo que nunca ha tenido muchas cosas interesantes que contar. No os engañéis con aquella serie de televisión; creo que le salió de casualidad, y ni siquiera él sabía de qué iba en realidad. Tal vez en aquella otra

Creo que una de las producciones más divertidas y con mejor guion que conozco de la saga Star Wars es la atracción de Disneyland París, “Star Wars: la aventura continua”. Desde luego, quien la haya creado está muy por encima del nivel que ha demostrado J.J.

Este “ascenso de Skywalker”, extraño título, justificado con calzador en la última escena de la película, se puede resumir en un extraño correcalles de una punta a otra de la lejana galaxia, corriendo como pollos descabezados, en un espacio temporal que se supone que son “16 horas”, 16 inverosímiles horas sean cuales sean las extrañas leyes de la física en el universo que imaginó el tío Gilito de Hollywood. Para llegar a un final absolutamente previsible, puesto que se mantiene la idea de que cada película tiene que ser en parte un espejo con su referente de la trilogía original. Hay algún dato sorprendente… pero bueno, de alguna forma había que justificar el elegir una actriz británica con un fuerte acento de inglés británico al hablar. Sí,… son cosas de las que sólo te enteras si ves las películas en versión original. En la serie original, todos los imperiales más Obi Wan (Alec Guinness), tienen acento inglés británico, mientras que los rebeldes tienen acento inglés americano. Darth Vader Hace unos días me di cuenta que hay aficionados actuales de Star Wars que no tienen ni idea de quién es Alec Guinness… En fin. Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) estaba encarnado por un británico, pero la voz era de un norteamericano… pero como estaba distorsionada, igual da.

El tiempo… La gestión del tiempo interno y las elipsis nunca ha sido el fuerte de la saga. Pero ya, el desmán de Abrams al respecto en esta película nos lleva a situaciones absolutamente surrealistas. O más bien, dadá. Claro que como va acompañada de un guion que está situado como en la otra punta de la galaxia con respecto al que Leigh Brackett y Lawrence Kasdan para la incontestablemente mejor película de la saga… Quizá el momento más vergonzante llega al final de la película cuando tras un festival de muertes y resurrecciones más propio de Semana Santa que de las fechas navideñas, se produce el beso más fuera lugar de todos los universos del multiverso, y que salvo para alguna shipper incorregible, lleva al conato de la carcajada a cualquier espectador inteligente de la sala.

Abrams se dedica a destruir de forma sistemática y cuidadosa todo lo que de novedoso e interesante propuso Rian Johnson en el episodio VIII de la saga, haciendo de esta película un evento absolutamente prescindible de la misma, siendo que con sus defectos es una de las más interesantes, precisamente por su iconoclastia y por imaginar que en el universo Star Wars puede haber ideas que no sean banales maniqueísmos destinados a generar nuevos muñequitos para su venta en las tiendas Disney. Si no fuera una película de Star Wars, diría que es una película bastante entretenida, sin mucho sentido, simplemente el de hacer pasar un buen rato a niños y adolescentes. Pero claro… algunos llevamos en esto desde que teníamos 13 o 14 años en 1975… y no somos ni niños ni adolescentes, y hemos visto que es universo que admite tramas más serias y comprometidas sin comprometer la diversión.

Queda por el camino la sensación de derrota. De que el vencedor real es el imperio. El de los plutócratas, por su puesto. Muchos dijimos al enterarnos de la compra por Disney de los derechos de la franquicia aquello de “I have a bad feeling about this”. O como lo expresaron otros, de una forma mucho más calamariana, “It’s a trap”. Y así ha sido. A pesar de que las peores película de la saga siguen siendo los episodios I, II y III, que sin embargo contenían buenas ideas, que Lucas no fue capaz de llevar a la práctica con la brillantez exigida, la galaxia de Disney nos ha ofrecido tres películas entretenidas que, sin embargo, salvo la segunda, el episodio VIII, carecían por completo de ideas. Por el camino ha quedado el fracasado intento de llevar a la franquicia una protagonista femenina, la masa de aficionados a la saga ha demostrado ser una panda de machistas de mucho cuidado, aunque la propia Disney ha contribuido también ha ello, así como de introducir otros elementos de aire fresco al conjunto de la historia. Al final, no es que la historia sea cíclica y se repita. Es que la inteligencia y la imaginación están despareciendo en Hollywood y parece que lo único que se espera es repetir las mismas situaciones una y otra vez hasta el hartazgo. Es lo que les funciona con los superhéroes de Marvel, inanes como no puedan ser otros… y es lo que al final han acabado aplicando a nuestra querida y maltratada galaxia muy muy lejana.

Y sí,… J. J. Abrams pasa a ocupar uno de los puestos de cabeza de mis más odiados directores de cine.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Marriage story (2019)

Cine

Marriage Story (2019; 65/20191215)

Justo en la mañana de la resaca del final de la historia de los Skywalker, y puesto que normalmente voy comentando en orden de visualización las películas que veo, tengo que ponerme a comentar la segunda de las grandes apuestas de Netflix de cara a la temporada de premios de este año. Dirigida por Noah Baumbach, un director que nos ha presentado en el pasado historias muy interesantes y otras… no tanto, y protagonizada por Scarlett Johansson, que se toma un descanso del cine de acción en el que parece que se ha encasillado desde hace unos años, y Adam Driver, que hace doblete en este párrafo, ya que encarna también a uno de los últimos villanos del universo Star Wars.

Como la culpa del divorcio de la película de hoy parece que la tiene Broadway… viajaremos a septiembre de 2013, la primera tarde de nuestra visita a Nueva York, en la que básicamente recorrimos Broadway desde Chinatown hasta Times Square.

Al parecer inspirada por el propio divorcio del director de la actriz Jennifer Jason Leigh, aunque no es autobiográfica, eso sí nos dice que cuenta con el beneplácito de Leigh, nos cuenta la historia del divorció de la pareja que forman un director teatral de prestigio (Driver), y su mujer (Johansson), una actriz que abandonó su carrera televisiva en Hollywood, y que se ha cansado de ser segundona del prestigio de su marido. Tienen un niños y… el divorcio es contencioso. Porque si es de común acuerdo y civilizado no tiene ninguna gracia.

Por lo tanto, la primera cuestión es que no se nos cuenta la “historia del matrimonio” tal y como se nos anuncia en el título del largometraje. Esta la deduces de los rifirrafes del proceso de divorcio. Que es lo que realmente nos cuentan. Dejándonos con la duda de cual es la realidad de lo sucedido en el matrimonio, puesto que escuchamos las versiones de los implicados. Y ya dijo alguien que en una historia hay tres versiones, la de una parte, la de la otra y la verdad. Pero… Sí. Tengo un pero muy gordo. Y es que a pesar del razonable buen hacer de todos los implicados en la película, no consigo empatizar con los protagonistas. La película no consigue que me importe un rábano cual sea el desenlace de este divorcio.

Para empezar… son un par de pijos. Si van a un abogado y de entrada este les dice que tienen que adelantar entre 10 000 (Alan Alda, uno de los abogados de él) y 25 000 dólares (Laura Dern, la abogada de ella) para empezar a hablar… no se informa del coste total, estamos ante unos privilegiados, cuya realidad no tiene nada que ver con las miles de parejas que se separan como pueden, y que ni siquiera se van a repartir una cantidad cercana a esa, salvo la discusión sobre el piso. En segundo lugar, puedo entender que una pareja deje de quererse y se separe y divorcie. Los amores eternos duran… hasta que se acaban. Pero las presuntas justificaciones de uno y de otro para convertir el asunto en un contencioso, salvo lo relacionado con el hijo, tienen poco peso. Y al problema del hijo… tiene un peso un poco extraño.

Vamos. Que no me ha convencido gran cosa, a pesar de las críticas que hablan de obra maestra. No está mal, se deja ver,… pero si los personajes te importan un rábano… es un tipo de película que no se puede permitir que el espectador se quede con esa actitud. No puedo evitar hacer comparaciones. Y hace unos añitos tuvimos la ocasión de vivir una historia, que sí era la historia completa de un matrimonio, que nos emocionó, nos convenció y por cuyos protagonistas si que sentimos compasión en el buen sentido de la palabra. Así que… no está mal, pero no me entusiasmó. Luego, allá cada cual.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] The Irishman (2019)

Cine

The Irishman (2019; 64/20191207)

Ya lo he comentado alguna vez. Martin Scorsese es un tipo que me cae muy bien, que sabe muchísimo de cine, que conoce su oficio como el que más o como el que mejor, que alguna cosa que le he leído me ha encantado… pero que muchas de sus películas, incluidas algunas de las más afamadas, no me enganchan… incluso me aburren. Por supuesto que entre su amplia cinamatografía hay películas que me encantan… pero…

No es Nueva York especialmente protagonista en esta ocasión, hay otras ciudades norteamericanas con importancia en la película de hoy. Pero no las he visitado, y no tengo fotos.

Netflix ha sido la encargada de impulsar su última película sobre la mafia. Algunos hablan de la “trilogía” de Scorsese sobre la mafia, desarrollada a lo largo de su carrera, pues esta de hoy fue precedida por Goodfellas (Uno de los nuestros) y Casino. Otros de “tetralogía”, incluyendo de The Departed (Infiltrados) [esta es de las que sí me gustaron mucho]. Habría que ver en qué genero entra Gangs of New York, por si hubiese que hablar de “pentalogía”… Pero bueno… lo podemos dejar en trilogía si hablamos del tándem formado por Scorsese como director y Robert De Niro como protagonista. En este caso interpretando a Frank Sheeran, un matón de origen irlandés al servicio de la mafia italiana, que, según algunos que citarían al propio Sheeran, fue quien asesinó e hizo desaparecer al poderoso y turbio sindicalista Jimmy Hoffa (Al Pacino).

La película está narrada desde el punto de vista de un Sheeran octogenario, viviendo en una residencia de ancianos, ignorado por una parte de su familia, y comprende el largo periodo que va desde que entra al servicio de Russell Buffalino (Joe Pesci) cuando sólo era un camionero afiliado al sindicato de Hoffa hasta sus últimos días en la residencia de ancianos. Y uno de los aspectos más polémicos de la película, que ha tenido un muy limitado estreno en la gran pantalla, por lo que ha habido que verla a través de Netflix, es el tratamiento digital de los actores que ha permitido que interpreten el mismo personaje con distintas edades y a través del tiempo.

Lo resumiré con pocas palabras, durante la primera hora del laaaaaaaaaaaargometraje, quedas maravillado de la capacidad como director de Scorsese y de las grandes bondades interpretativas del reparto de la película. A partir de ahí… constaté que me importaba un rábano la historia que me estaba contando. Y volvemos a mis problemas con las películas de Scorsese… me aburrí. Y son 3:29 horas de aburrimiento, 2:29 si descuentas esa primera hora en la que el interés se mantiene por las habilidades mencionadas. Obviamente es una buena película; pero que no es para mí. No sé si el verla en pantalla grande hubiese cambiado mucho o poco mi apreciación por la misma. Pero es lo que hay, es como nos la han vendido.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Sesion doble: Mononoke-hime [もののけ姫] (1997) / Chīsana Eiyū [ちいさな英雄] (2018)

Cine

Hoy traigo una sesión doble de animación japonesa muy especial. Intentaré hacerlo ágil para que no se eternice.

Mononoke-hime [もののけ姫] (1997; 63/20191205)

Este jueves pasado, una de las principales cadenas de cine de Zaragoza exhibió en sesión única y en versión original subtitulada en español una de las obras maestras de Studio Ghibli y del director Hayao Miyazaki. Conocida en español popularmente como La princesa Mononoke, nunca habíamos tenido oportunidad de verla en la pantalla grande. Sí en vídeo.

Mononoke no es el nombre de ninguna princesa. El apelativo es aplicado por uno de los personajes principales, Eboshi-sama (la dama Eboshi), a la joven San, hija adoptiva de un espíritu del bosque en forma de gran loba. Es su tercer hijo o hija, y de ahí el nombre; San, tres en japonés o en otros idiomas asiáticos. La película se retrotrae a un momento histórico en el que la cultura de los yamato, los japoneses étnicos, está desplazando a los primitivos habitantes de Japón, de los cuales Ashitaka, uno de los héroes de la película, junto con San es un joven príncipe. Y, globalmente, el conflicto entre la ciudad del hierro y el emperador con el bosque es una metáfora de las contradicciones entre la modernidad y la industrialización descontrolada frente a la naturaleza, representada por ese bosque y por los espíritus de las bestias del bosque (mononoke). Así, San, es la princesa de los mononoke.

Bosques… en Japón tienen la suerte de haberse dado cuenta a tiempo de la riqueza que supone mantener los bosques, y los hay. Muchos y muy bellos. Los de hoy los encontramos en Nachi y Shingū.

La película contiene mucho de los elementos que hicieron famosas las películas de Ghibli y de Miyazaki en particular. La preocupación medio ambiental, el choque entre la tradición y la modernidad, un personaje femenino decidido y noble, que puede tener a su lado un compañero, pero nunca un salvador, no es la típica “damisela en apuros”, un entorno fantástico que nos habla del mundo real, una excelente animación basada en entornos detallados con personajes esquemáticos pero muy reconocibles y con personalidad, y una excelente banda sonora a cargo de Joe Hisaishi.

Con un tono y un mensaje éticos claros y orientados, la película huye de maniqueísmos absurdos e impropios. Como ya he dicho es una obra maestra de la animación. Y es total y absolutamente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Chīsana Eiyū [ちいさな英雄] (2018; 65/20191208)

Cuando el Studio Ghibli anunció que cesaba su actividad como productora, aunque se ha anunciado su regreso a esta actividad con una nueva película de Miyazaki, algunos de sus directores y animadores se embarcaron en la empresa de abrir un nuevo estudio, Studio Ponoc, para seguir con la trayectoria emprendida, tal vez con algunos cambios debidos a la personalidad distinta de sus impulsores. Ya tuvimos la oportunidad de ver su primer largometraje, una película que se dejaba ver, aunque lejos de los mejores logros de su productora de origen.

Ahora, en Netflix, se puede ver una pequeña antología de tres historias cortas dirigidas por Yoshiyuki Momose, Akihiko Yamashita y Hiromasa Yonebayashi. Tres historias que tienen en común la valentía y decisión ante las dificultades de personas comunes, niños o adultos, con planteamientos y estilos diferentes que van desde la total fantasía en una aventura de dos niños diminutos que viven en un torrente de montaña con su padres, las desventuras de un asalariado que es un hombre invisible y las amenazas cotidianas de un niño alérgico al huevo y su preocupada madre.

Suena más a selección de obras y estilos para atraer gente interesada a invertir en el estudio que a otra cosa. Aunque se anuncia una segunda antología similar. Un fenómeno similar a los samplers que publicaban en tiempo las discográficas. El producto es simpático y se ve con comodidad, ya que en total no llega más que a 53 minutos de duración, aunque en su país natal se estrenó en salas de cine, motivo por el que lo he incluido en el apartado de cine más que en el de televisión. Si sois abonados a Netflix, echadle un vistazo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***