[Cine] “Days of being wild” o “Afei zingzyun 阿飛正傳” (1990)

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Days of being wild, también titulada, Afei zingzyun 阿飛正傳 (1990; 04/20210119)

Y esta semana pude ver la tercera película del ciclo de películas de Wong Karwai. Y probablemente, esta es la que más ganas tenía de ver junto con Chunking Express, para la que tendremos que esperar al segundo martes de febrero, si todo va bien. En esta película, es la primera ocasión en la que aparece el personaje de Su Lizhen o Sou Laizan 蘇麗珍, según se transcriba aproximadamente del mandarín o del cantonés. Personaje principal en In the mood for love, donde es interpretado por Maggie Cheung, aquí fue un personaje importante, pero no protagonista, e interpretado por primera vez por la guapa hongkonesa. Volverá al final del ciclo con 2046… pero será más complicado.

Que Sou Laizan, el personaje interpretado por Maggie Cheung ( o Cheung Manyuk), diga que pas´ó su infancia en Macau me sirve de excusa para no poner fotos de Hong Kong solamente durante las películas de este ciclo.

Al igual que en muchas películas del director, el título original en cantonés no es significa la mismo que el título “internacional” en inglés. Siendo su traducción más aproximada la de “la verdadera historia de un vividor” o “camorrista”. Pero tal y como aparece el carácter en la película creo que le va más lo de “vividor” que lo de “camorrista”. “Mujeriego” también le iría bien.

Porque su protagonista es Yuddy, un joven que vive del cuento, (Leslie Cheung), que fue adoptado por una antigua prostituta que vive muy acomodada (Rebecca Pan), y que es un mujeriego con poco o ningún desea de comprometerse con ninguno de sus ligues, mientras piensa en encontrar a su auténtica madre. Conoceremos su relación con la modosita y guapa Sou Laizan (Cheung), y con la descarada cabaretera, y también muy guapa, Leung Fungying (Carina Lau). Las cuales atraerán a un joven policía (Andy Lau) y al mejor amigo de Yuddy (Jacky Cheung).

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La película fue la primera que rodó con Christopher Doyle como director de fotografía, y vaya si se nota. Esta película tiene ya un empaque visual en el que se aprecia notablemente la combinación entre la visión de autor del director, muy personal y distintiva, y la excelencia como iluminador y fotógrafo de Doyle. Es una adelanto de lo que ambos nos ofrecerán más adelante en su carrera.

No obstante, la película confía también mucho en el buen trabajo de sus intérpretes. El tema principal es la peligrosa mezcla del abandono y del miedo al compromiso. Yuddy fue abandonado por su madre y no es capaz de comprometerse ni con la formalita y fina Sou Laizan, ni con la descarada y más sensual Leung Fungying. Las cuales, rechazadas por el anterior, no encontrarán camino hacia los pretendientes que se les acercan.

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Con un tramo final, rodado en Filipinas, desaforado, intenso y trágico, se desvelan algunos secretos. Entre los cuales… cual de las mujeres es aquella a la que realmente amó. Y termina con una misteriosa escena protagonizada por Tony Leung, el otro protagonista de In the mood for love, que no tiene sentido si no te explican que iba a ser continuada por otra película que iba a tener a este por protagonista, pero que no se llegó a rodar. Se habla de esta película, junto con In the mood for love y 2046, como una trilogía. O trilogía informal. Las dos últimas están claramente relacionadas. Ahora bien… sobre si esta y la segunda lo están, sobre si la Sou Laizan de esta y la segunda es la misma mujer… se admiten opiniones opuestas. Y me da igual lo que hayan declarado en algún momento sus responsables. En cualquier caso, esta película no me ha defraudado; me gustó mucho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Pieces of a woman (2020)

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Pieces of a woman (2020; 03/20210117)

La actriz británica Vanessa Kirby está de moda. Una actriz que procede fundamentalmente del mundo de teatro, pero que en los últimos años se ha ido infiltrando en las producciones de televisión y para la gran pantalla. Tiene talento y tiene presencia. El papel que más vuelo le ha proporcionado es su princesa Margarita en The Crown, donde se convertía en una auténtica roba escenas, y que le llevó a ganar algún premio que otro. Ahora sólo necesita el papel que le dé el prestigio en la gran pantalla. Y creo que muchos han pensado que el que realiza en esta película dirigida por el húngaro Kornél Mundruczó, rodada en Canadá, aunque la acción se desarrolle teóricamente en Boston, es ese papel. Algunos hablan incluso de su candidatura al Oscar. Aunque todavía no está claro cuál va a ser la repercusión de una película estrenada en la mayor parte del mundo en la plataforma de Netflix, y sobre la que hay opiniones diversas.

La acción de la película transcurre en Boston, según nos dicen. Pero está rodada en Montreal. Y nos dicen que la “nacionalidad” de la película es canadiense. Bueno… cosas del cine. Y de los dineros. Como yo tampoco he estado en Boston, Montreal tendrá que ser la ciudad que ilustre esta entrada.

La película tiene un acto inicial de gran fuerza e impacto. Una joven pareja va a tener su primer hija. Él, Sean (Shia LaBeouf), es lo que en inglés se llama un blue collar, un empleado en una empresa de construcción, no bien aceptado por la madre de su compañera (Ellen Burstyn), superviviente del holocausto judío. Ella, Martha (Kirby), es una white collar, con mayor nivel cultural tiene un empleo de más nivel o mejor consideración social. Han decidido tener el parto en casa, pero la matrona en la que confiaban tiene otro parto al mismo tiempo y manda una sustituta, Eva (Molly Parker). Aunque la niña nace aparentemente bien, minutos después del parto, muere. El resto de la película nos narrará cómo el duelo afectará a cada uno de ellos y cómo afrontarán de forma muy diferente las consecuencias del mismo.

La película es muy académica en su concepción y su realización, confiando en el buen trabajo de los intérpretes, que están todos a gran nivel. Pero tiene un problema que vimos no hace mucho en otra película que también prometía mucho. Tiene un comienzo tan potente, que luego la historia pierde mucha fuerza y asistimos a una representación del duelo que, por bien interpretada que esté, nos parece rutinaria, y que no aporta nada realmente nuevo. No he podido dejar de compararla con otra película sobre el duelo, excelente desde muchos puntos de vista, que sabía llevarnos de la mano del duelo de su protagonista por su hijo muerto hasta un culmen importante que permite el principio de la cicatrización de la heridas que deja. Por lo tanto, esta película lo tenía complicado para funcionar como una gran película. Por otra parte, la otra línea dramática que queda en un segundo plano, aunque el tramo final de la película se centre en ella, la cuestión sobre la responsabilidad de la matrona, queda desdibujada y tratada con trazos muy esquemáticos.

Entendámonos. No es una mala película. En absoluto. Podemos considerarla incluso como recomendable, especialmente para los abonados de la plataforma. Está bien hecha, muy bien interpretada… pero no es extraordinaria. Y quizá eso puede lastrar el recuerdo que la interpretación de Kirby, por donde empezaba este comentario, deje en nuestras memorias. Por cierto que el resto del reparto también está igualmente a buen nivel.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] “As tears go by” o “Wonggok kaamun 旺角卡門” (1988)

Cine

As tears go by, también titulada, Wonggok kaamun 旺角卡門 (1988; 02/20210112)

Seguimos esta semana con el ciclo de películas de Wong Karwai, que empezó la semana pasada con In the mood for love. Aquella fue la primera película del ciclo porque es la más conocida, la que más personas arrastra a las salas, más si se proyecta en una víspera de festivo. A partir de esta semana, el resto de las películas del ciclo, creo que son seis, van en orden cronológico de su estreno. Y la que hoy nos ocupa, que nunca he visto, y que en IMDb no consta que se llegase a estrenar comercialmente en España, fue la primera película del realizador hongkonés. Película que ya de entrada fue presentada en la quincena de los realizadores de Cannes de 1988, con buen éxito de crítica.

La película se desarrolla principalmente en las calle de Mong Kok en Kowloon. Aunque también hay escenas, o un ir y venir de los protagonistas, entre Kowloon y la isla de Lantau, donde vive Ngor, el personaje femenino principal de la película.

Algunas aclaraciones sobre el título. En su distribución internacional, se conoce con el título en inglés de As tears go by. Pareciera que quisiera inspirarse en la conocida canción de Mike Jagger del mismo título, que estrenó Marianne Faithfull, aunque luego los Rolling Stones la incorporaron a su repertorio. Una canción melancólica por algo que se perdió. Pero desconozco si hay relación, y desde luego no aparece en la película. Pero el título original de la película, en cantonés es 旺角卡門, que se traduciría por Mong Kok Carmen. Siendo Mong Kok una conocida zona comercial de Hong Kong en la península de Kowloon, y reconocible para quien haya visitado la ciudad por las escenas rodadas en lo que parece el Ladies’ Market, y siendo Carmen una referencia al conocido carácter de la novela de Merimée. Algo no del todo bien entendido por los responsables de la película, porque el efecto del personaje femenino principal, Ngor (Maggie Cheung), sobre el protagonista masculino, Wah (Andy Lau), parecería el opuesto al de la gitana Carmen sobre don José. Pero esto es algo anecdótico. Porque en la primera colaboración de Wong con Cheung, la guapa actriz no deja de ser un personaje secundario, aunque importante.

En una de las paradas de metro de Mong Kok siempre animadas.

Son muchos los que han comparada esta película con Mean streets, una de las primeras películas de Scorsese, por sus analogías argumentales. El joven mafioso (Lau) que protege a su amigo/hermano poco inteligente y confundido, Fly (Jacky Cheung), en el mundo de los bajos fondos de la antigua colonia británica. Y en esas están cuando aparece la guapa primita que puede enderezar el rumbo del protagonista, si no fuera por que Fly va a meterlos en constantes embrollos con otros hampones.

La película está hecha con cuatro cuartos y se nota. Con una banda sonora electrónica de las que se llevaban en los años 80 y que en la actualidad chirría un tanto, se aprecia no obstante el talento del director, que saca adelante las limitaciones del filme con un rodaje atrevido, con encuadres y puesta en escena visual meritorios, y con un trabajo actoral que puede distar de lo que acostumbramos en occidente y en estos tiempos, pero que tiene también su mérito.

El ferry que lleva desde Kowloon, al fondo, hasta la isla de Lantau, hacen parada en los muelles de Central, en la isla de Hong Kong.

Esta primera película de Wong Karwai no es una obra maestra, pero teniendo en cuenta que es su debut en la dirección de largometrajes, no es de extrañar que se haya ganado el favor de la crítica de forma casi universal. Y fue la película más taquillera del director en su ciudad de origen hasta 2013 con The Grandmaster. La semana que viene… tendremos la primera de las tres apariciones del personaje Su Lizhen (interpretado por Maggie Cheung, mayormente, aunque no siempre) en las películas del director.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vista de los canales de Tai O en la isla de Lantau.

[Cine] Hillbilly elegy (2020)

Cine

Hillbilly elegy (2021; 01/20210103)

No sabía que día iba a comentar esta película dirigida por el en otro tiempo respetado Ron Howard, a más gloria de las capacidades interpretativas de Glenn Close y Amy Adams, siete y seis veces candidatas al oscar, que se les resiste como gato panza arriba. Solución (aparente), ponerse viejas, o gordas y desastradas, un poco como hizo Charlize Theron en su momento, para haber si así hay suerte. Son grandes actrices. A mí me gustan… pero no sé yo si estas estrategias son las más… no sé. El caso es que me entraba un poco de pereza… hasta que las noticias relacionadas con el asalto al Capitolio de los Estados Unidos le han dado sentido de oportunidad a este comentario.

En estos días de frío y nieves en buena parte de la península, en Zaragoza de momento no ha caído ni un copo de nieve ni una gota de lluvia pese al frío, serán buenos para ilustrar esta entrada algunos paisajes nevados del medio rural.

Basada en un libro autobiográfico de un abogado (interpretado por Gabriel Basso) que se doctoró en leyes en Yale… en medio de una peripecia familiar relacionada con la “afición” a las drogas “recreativas” de su madre (Adams), recuerda en sucesivos flashbacks cómo transcurrió su infancia y adolescencia, criado a medias entre su inconstante madre y su abuela (Close). El título de la película, y del libro en el que se basa, viene del hecho de que pertenecen a ese grupo de población a los que en Estados Unidos se les llama hillbillies. A veces también rednecks, aunque no sé si las dos apelaciones coinciden exactamente o más bien tienen fuertes puntos de intersección. En las traducciones al español se les suele llamar paletos… pero es un poco simplista la cosa.

En sentido estricto, un hillbilly es un sujeto cualquiera y anodino (de ahí el nombre habitual y común de Billy) de las colinas (hills), en general de los Apalaches o de las Ozarks, regiones montañosas con pocos recursos, o que en el mejor de los casos se dedicaron a una dura minería que ha ido a menos con los tiempos. Son personas de origen europeo, blancos, pero que ocupan estratos sociales bajos, y son mirados usualmente con desprecio por otros blancos. Durante el siglo XIX, antes de que se acuñase el término, fueron la carne de cañón de los confederados del sur en la guerra, y se solía hablar de ellos como white trash (basura blanca), frente a los propietarios de plantaciones o a los comerciantes de las ciudades. Son extraordinariamente conservadores, muy religiosos, lo que no les impide entrar en los circuitos de la delincuencia, generalmente a través de la producción y trapicheo de drogas ilegales. Y si los relaciono con lo sucedido en el Capitolio, es porque son parte importante de los apoyos electorales de los populistas conservadores como Donald Trump, a pesar de que suelen ser uno de los grupos más desfavorecidos por las políticas conservadoras. Muchos de ellos emigraron a los cinturones industriales del medio Oeste americano, caso de la familia protagonista de la película que fue de las montañas de Kentucky al cinturón industrial de Cincinnati. Buscando prosperidad. Cosa que no siempre se conseguía. De hecho, en los últimos 20 años, la posibilidad de ascenso social en Estados Unidos, en especial entre estos grupos, ha disminuido alarmantemente. Su acceso a la cultura y la educación es muy limitado, y el caso del protagonista de esta película se podría calificar de raro o excepcional. Y siempre pasando por el ejército y la guerra para conseguir entrar en los primeros grados de la universidad. De esta gente salen los energúmenos de las imágenes de estos días. Son gente que se sienten amenazados por otros grupos sociales desfavorecidos pero más dinamícos, como pueden ser los latinos, afroamericanos o asiáticos, con más capacidad de organización, más hambre de cultura y de ascenso social a pesar de los muchos problemas que tienen todavía, y eso hace que se aferren a sus religiones, racismos y conservadurismos extremos. No digo que todos lo sean, pero esta sociedad es el caldo de cultivo para estos fenómenos.

Explico todo esto porque me parece pertinente para entender mejor lo que pasa en los Estados Unidos y porque me sirve para valorar la películas. Y es que la situación de estos grupos sociales da para hacer muchas películas, con mucha profundidad y con intención. Y lo único que ha salido de esta elegía de los hillbillies es un dramón propio de telefilme de la hora de la siesta. Con buenas interpretaciones, pero nada más. Y con poco interés en general. Recuerdo aquella película hecha con cuatro perras, Winter’s Bone, dirigida por Debra Granik, y protagonizada e interpretada por una sobresaliente, mucho más interesante que las protagonistas de la película de hoy y de lo que ha hecho después, Jennifer Lawrence, que estremecía al mismo tiempo que exponía con claridad la dureza de la situación social.

Por lo tanto, sin ser una mala película, tiene un interés muy limitado, y me parece una oportunidad fallida a la hora de profundizar en el tema. De todos modos, si os interesa, está en Netflix. No empezamos bien el año. Aunque se compense con la siguiente película vista en la gran pantalla, pero que ya no computa para el balance de este año… computó en 2001.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] In the mood for love… again

Cine

Hoy, esta mañana del día de reyes, está siendo extraña. Los días laborables suelo levantarme a las seis y media de la mañana. Los días de fiesta duermes “hasta tarde”… es decir, me despierto espontáneamente en algún momento alrededor de las ocho de la mañana. A veces a las siete y media, a veces a las nueve menos cuarto. Pero es raro que sea más tarde. Pero hoy me han dado las diez en la cama. Y como el termostato de mi sistema de calefacción tiene una programación diferenciada para días laborables y festivos, un miércoles lo trata como laborable, y hacía fresquito en casa. Así que me he levantado lento, lento, lento… cual poiquilotermo en un mañana fresca fresca. Buscando el calor externo donde lo pudiera encontrar, hasta que la calefacción, tras manipular un poco el termostato, me ha llevado de nuevo a una temperatura razonable.

Por lo tanto es casi la una menos cuarto de la “mañana” y no he hecho todavía todo lo que un domingo cualquiera hubiera tenido listo hacia las diez. Así que cuando me he puesto a decidir cual de los temas pendientes planteaba en este Cuaderno de ruta,… he entrado en situación de franca confusión. Por ello, he ido a lo más simple. A lo que tengo más inmediato. A aquello sobre lo que mis sensaciones son más frescas y recientes.

En el paseo de la fama del cine de Hong Kong no es difícil encontrar la presencia de esta película. Como no podía ser de otro modo.

En 2020 fue el 20º aniversario de la más celebrada obra del director de cine Wong Kar-Wai, Fa yeung nin wah [花樣年華], más conocida internacionalmente como In the mood for love, o en España como Deseando amar. Creo que en los países hispanoparlantes del otro lado del charco tiene otro nombre… pero no sé cual es. Su título original se traduce como el año o años o la época de las flores, siendo esta una metáfora de la juventud. Con motivo del aniversario, la película ha sido restaurada digitalmente y restregada en las salas de cine. Lo cual es una alegría de por sí. En Zaragoza, además, llega acompañada de un ciclo de películas del director que durará hasta mediados de febrero, con una película a la semana. Intentaré verlas todas. Ayer, hubo un evento especial en el que la película se proyecto en 4K de resolución, quizá demasiado nítido y limpio para mi gusto, y en versión original. Y allí estaba yo, mientras a mi alrededor el mundo enloquecía haciendo larguísimas colas en las tiendas para comprar los últimos regalos de reyes, los cuales nos traen “carbón” por haber sido malos y no haber estado lo suficientemente asociales en estas navidades, en forma de repunte de la curva epidémica del covid-19.

No incorporo la película a mi base de datos de películas de estreno, puesto que se encuentra presente en ella desde el 21 de marzo de 2001. Y en estos 20 años la he visto de nuevo en varias ocasiones, sólo una de forma proyectada, situación agradable aunque un tanto amateur, por lo que el lujo de verla con gran calidad y en pantalla realmente grande… si no fuera porque las proyecciones actuales de la película están dobladas, volvía estos días a verla. Siempre encuentras detalles nuevos.

Hay tres motivos por los que esta película me encanta:

  1. Es una obra maestra del cine. Pero de las gordas. Si las películas se clasifican en malas, regulares, normales, buenas y peliculones… esta están en la categoría “peliculón de la leche y del copón de la baraja”. Si me obligaran, a punta de pistola tendría que ser, a hacer una lista de las diez mejores películas que he visto, esta estaría allí, y no de las últimas. La combinación de excelencia en la dirección, en la interpretación, en el guion, en la dirección de fotografía, en la banda sonora, en el diseño de producción… la convierte en una película excelente por excelencia… valga la redundancia. Incluso si es relativamente desconocida para el gran público, y sólo reconocida como obra maestra por los cinéfilos recalcitrantes. Allá el gran público. Hace tiempo que digo que en cuestión de valoración de la creación artística, la democracia es un burruño.
  2. Es una obra maestra de lo romántico. Aunque sea de forma extremadamente triste y dolorosa, mientras se acompaña de los notas del violín y de los acordes del vals triste que Umebayashi Shigeru compuso… para otra película. ¡Pero que música, por lo que más queráis! Como nos transporta a unos sentimientos absolutamente maravillosos a la vez que insoportables. Por mi situación personal cuando la vi por primera vez en aquel marzo de 2000, me generó una profunda melancolía, que hizo que durante años me costase mucho volver a verla. O verla de vez en cuando. Tengo el combinado de DVDs en el que venía esta película y su secuela 2046. Y sin embargo, durante mucho tiempo tan apenas los usaba. Esto ya se me pasó. Aunque con posterioridad me agencié versiones de mejor calidad que el formato DVD para disfrutar de ambas películas.
  3. Porque esta película confirmó que estaba profundamente enamorado de Maggie Cheung. La elegancia con la que compone el personaje de Su Li-zhen, una mujer inteligente, sensible, simpática,… y encima guapísima… te derrite. Vestida con alguno de los alrededor de 40 qipao que luce en la película, con una mirada melancólica incluso cuando apunta una moderada sonrisa… te desarma.

Esta película es la que hizo que cuando hace unos años me preguntarán si me apuntaba a una agotadora, pero estupenda, escapada de una semana a Hong Kong dijera sí de inmediato, aunque el Hong Kong de 2016 tuviera poco que ver con el de 1962. Un Hong Kong en estos momentos muy baquetazo en sus libertades por el autoritarismos del gobierno chino… ante la mirada hacia otro lado de los gobiernos y prensa de occidente que no quiere incomodar al gigante chino. Poderoso caballero es don dinero.

En fin… si podéis. Ved la película. Y esforzaos un poco en ella, leche. Que merece la pena.

[Cine] El cine que he visto en 2020

Cine

Es irónico que, un año tan marcado por la pandemia producida por el nuevo coronavirus que se detectó en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019, aunque no nos enterásemos hasta enero de 2020, una de las películas que han entrado en mi lista de las películas que más me han gustado este año fue rodada en Wuhan. Una película que vi pocos días después de que llegaran las primeras noticias de la epidemia que se había declarado en esta ciudad y dos días antes de que la OMS declarara la enfermedad como una emergencia que amenazaba la salud mundial. Coincidencias.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. También se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo o cine bajo demanda. Bueno, con el cierre durante meses de las salas de cine y con el bajo nivel de actividad y de estrenos destacados en estas, lo cierto es que sólo un 42 % de las películas que he incluido este año en mi base de datos cinematográfica fueron vistas en las salas de cine. Una base de datos que inicie el 28 de diciembre de 1997 y en la que en estos momentos hay 1349 películas. Antes estaba disponible para su consulta, pero ahora la he renovado dentro de la plataforma iCloud, y no la he compartido públicamente. Por lo menos, de momento.

No es la primera vez que opto por el “brumoso” Summicron 50/2 de los años 50 para salir a hacer las primeras fotos del año. “Carácter” debido a los depósitos de vapores de los adhesivos o cementos de las lentes del objetivo en las superficies de las mimas con el tiempo.

Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración subjetiva, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración.

Durante 2019 he visto un total de 69 de películas, largometrajes y algún cortometraje que he visto en las salas de cine en sesión no compartida con un largometraje, y que he incluido en la lista. Lo que convierte al año en el cuarto más prolífico desde que mantengo la base de datos, tras el inaugural, 1998, y los años 2013 y 2019. Pero hay que tener en cuenta una cuestión… me queda la duda de que todas las 40 de esas películas están vistas en casa en plataformas de cine o vídeo bajo demanda me hubiesen llevado a una sala de cine pagando la entrada. Si se hubieran estrenado en cine, algunas las hubiera ido a ver, pero otras no. U otras no hubieran llegado nunca a nuestras salas de cine, caso de no existir estas plataformas. Pero tampoco sabemos qué hubiera pasado si las salas de cine hubieran funcionado normalmente.

La valoración media ha sido de 3,18 puntos; un quinto puesto en los 23 años de seguimiento. Con una variabilidad en las puntuaciones es algo más alta que en años anteriores, aunque todavía por debajo de la variabilidad media de las 1820. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. Aunque alguna cae… y no me gusta.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
HBO14,174,00
Sala de cine293,533,28
Filmin53,103,00
Apple TV23,083,00
Amazon43,002,75
Netflix252,942,76
Sala virtual de cine12,172,00
Disney+21,751,50
Totales693,182,97

Parece que hay más calidad habitualmente, o por lo menos desde mi punto de vista, en las salas de cines. La puntuación “media” de HBO es más alta, pero sólo es una película. Muy seleccionada. En general, en las plataformas hay mucho producto comercial con virtudes cinematográficas justitas, que condicionan la baja puntuación. El caso más descarado es Disney+, con un catálogo abominable, y cuyos dos estrenos que aparecen en esta lista, los únicos que me he atrevido a ver… son horribles.

A continuación, las diez películas que más he valorado. Que no son diez, por los múltiples empates en la puntuación de 4. Y otra cosa… he excluido las que he visto en sesiones únicas de películas de antaño que nunca había visto en cine… porque dos de ellas se situaban muy arriba y deformaban la realidad del año; Perfect Blue de Satoshi Con y Howl no ugoku shiro [El castillo ambulante] de Hayao Miyazaki, son clásicos, cuando no obras maestras, de la historia del cine de animación y del cine en general, y por lo tanto… pues están arriba del todo.

Vamos con la lista de diez, que en realidad son quince:

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
1917Reino Unido5555,00
DrukDinamarca4554,67
A hidden lifeAlemania5444,33
Nanfang chezhan de juhui [南方车站的聚会] (El lago del ganso salvaje)China4544,17
Bad EducationEE.UU.4544,17
The human voiceEspaña4544,17
Ma Rainey’ Black BottomEE.UU.4544,17
J’AccuseFrancia4444,00
J’ai perdu mon corpsFrancia4444,00
MonosColombia4444,00
Netemo Sametemo [寝ても覚めても]
(Asako I & II)
Japón4444,00
Las niñasEspaña4444,00
I’m thinking of ending thingsEE.UU.4444,00
The Trial of Chicago 7EE.UU.4444,00
MankEE.UU.4444,00

Ahí tenemos a la película rodada en Wuhan en cuarto lugar. Grandes ironías del destino. Y entre las empatadas con ella en el cuarto puesto… el estupendo cortometraje que Pedro Almodóvar rodó con Tilda Swinton, una de las dos películas de nacionalidad española que han entrado en la lista, junto con la única rodada en mi ciudad natal y de residencia… Por supuesto, este año sí que hay películas emitidas en plataformas de cine bajo demanda. Vemos también que, como sucede habitualmente en los últimos años, las películas de nacionalidad norteamericana no copan los primeros puestos.

Este año no hay ninguna procedente de las plataformas de cine bajo demanda entre las primeras. Están destacadas en color naranja; la mejor valorada es de HBO, las dos siguientes de Netflix, la japonesa de Filmin y las tres últimas de Netflix. Es decir, si la puntuación media de las películas de Netflix no destaca es porque por su accesibilidad, veo como entretenimiento películas que probablemente no vería en el cine si hubiera de desplazarme y pagar la entrada. Pero también tiene buenas o muy buenas propuestas.

Como la distribución estacional de las películas se ha visto muy alterada por la pandemia, este año no haré el repaso por meses. En cualquier caso, pese a las circunstancias, ha habido películas interesantes este. Tengo la sensación de que, por culpa en el caos en la distribución de las películas, me he perdido otras muy interesantes. Pero, qué se le va a hacer. A ver si el 2021 viene más “normal”… aunque tardará todavía en llegar esa “normalidad”.

[Cine] Flojo cine de entretenimiento: Wonder Woman 1984 (2020) – Los Croods: Una nueva era (2020)

Cine

Otra de las cosas que suele ser habitual en este Cuaderno de ruta en estos días del año es que el día 1 de enero lo dedico a comentar la últimas o las últimas películas vistas en el año anterior, para poder hacer el día siguiente el resumen del año. Y así sucederá este año también. La lástima es que las dos últimas películas del año han sido, para mí… suspensos claros.

Wonder Woman 1984 (2020; 68/20201226)

No me suele gustar el cine de superhéroes. Además de que me parece estar viendo siempre la misma película, suele tener diálogos abominables y situaciones risibles,… cuando no pretenden en absoluto generar la risa del espectador. Pero he de reconocer que cuando vi la primera película dedicada a Wonder Woman hace unos años, encontré paliativos claros. Fundamentalmente por el buen hacer de los intérpretes, que mostraban buena química entre ellos, y por el buen ritmo de la película, aunque hubiera también situaciones y diálogos absurdos en la misma. Así que acepté ver la segunda parte de la historia de la superheroína procedente de la mitología griega… más o menos. Como la película anterior está dirigida por Patty Jenkins.

Ya que algunos personajes de una de las películas de hoy trabajan en un museo… os dejo algunas fotos de una de mis últimas visitas al Museo Pablo Gargallo de Zaragoza.

Desde 1918 hemos saltado a 1984, donde encontramos a una Diana Prince (Gal Gadot) algo aburrida, dedicándose a proteger a los inocentes casi por rutina y con un trabajo en el Smithsonian como tapadera, donde coincide con una compañera, que al contrario que ella no es guapísima, no es estilosísima, no es simpatiquísima y no tiene superpoderes, una tal Barbara Minerva (Kristen Wiig) [notablemente estúpida y oximorónica combinación de nombre y apellido para este personaje. Y luego… pues va por ahí el que obviamente va a ser el villano principal, un tal Maxwell Lord (el “mangurriano” Pedro Pascal). A propósito del descubrimiento de unas misteriosas preciosas, toda la tranquilidad se va a ir al garete, aunque servirá de excusa para sacar de entre los muertos a Steve Trevor (Chris Pine) a quien Diana no ha podido olvidar.

Confirmado por mi sobrino de 11 años, se supone que estos niños se tragan todo, la película es de un aburrimiento supino. Con magras y escasamente originales o espectaculares o diferenciadles escenas de acción, se prolonga durante dos horas y media en una cháchara sin sentido. Y lo que es peor. Los dos protagonistas, que resultaban simpáticos y con buena química en la primera entrega, se presentan encorsetados, acartonados, poco convincentes en su átona relación postmortem… por lo que la película no funciona ni como película de acción ni como drama romántico. Y parece confirmar que Gadot es una actriz muy guapa, guapísima, pero mediocre, mientras que Pine parece no tener muy claro para que le han llamado a esta película. Wiig podría dar más de sí, pero no le dejan, y a Pascal… le toca hacer de gilipollas… ¡qué puede hacer el hombre!

Salvo que seas un fanático de los superhéroes, una película a evitar, que no funciona ni como entretenimiento familiar navideño. Aburrida por de más.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

Los Croods: Una nueva era [The Croods: A new age] (2020; 69/20201228)

Este sábado me quedé con mi sobrino, que ya he dicho que tiene 11 años, mientras mi hermana iba a trabajar. Y decidí invitarle al cine, a lo que me dijera. Guardaban buen recuerdo, tanto él como mi hermana que lo llevó, de una película de animación de hace siete años, de la que esta sería su segunda parte. Aunque me entraron mis dudas de que los años que han pasado, y con la evolución del niño, la propuesta siguiese siendo válida, acepté. Claro está. Así que fuimos a ver este entretenimiento familiar firmado por Joel Crawford.

En una edad de piedra que parece salida de la imaginación de un yonki en medio de un delirio pastelero o ácido, llena de colores hipersaturados, y en la que debieran advertir del riesgo de provocar convulsiones epilépticas, encontramos las aventuras, absurdas, de dos grupos de humanos prehistóricos. Unos más prehistóricos… que hasta caminan apoyando los nudillos en el suelo… cosa que los antecesores de los humanos dejaron de hacer hace entre 4 y 6 millones de años, ninguna especie Homo ha caminado así, puesto que lo que las define es el andar erguido y el uso de herramientas, se encuentra con otros más evolucionados. Pero sólo en el sentido de que parecen una familia media estadounidense de estas que viven en casitas con jardín y muchas habitaciones. Que no es mucha evolución que digamos. A partir de ahí unas situaciones absurdas que vendrían a demostrar que los seres humanos NO son animales racionales o inteligentes, y que nos llevan a un final feliz porque sí, porque toca.

Soy muy tolerante con los productos destinados a los niños… aunque no tanto como el público en general. Si ya me parece mal que las productoras traten a los espectadores en las películas de acción, me parece mucho peor que lo hagan con los niños, salvo que realmente se trate de educar a espectadores aborregados. Claro, luego se quejan de que opten por quedarse en casa viendo el cine en plataformas por internet o pirateando las entradas. No se les educa el gusto, pero no necesariamente son tan tontos como para seguir pagando por seguro que tonterías. Por cierto, mi sobrino, en un momento dado, empezó a revolverse en la butaca, indicativo claro de que se estaba aburriendo.

Están ustedes avisados. Salvo que odien a sus niños… no los lleven a ver esta película. Y quizá el cine en salas camina a su extinción no por culpa de una pandemia, sino de la idocia general de la humanidad..

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Nueva sesión doble: Druk (2020) – Ma Rainey’s Black Bottom (2020)

Cine

Nueva entrada con doble sesión de cine… para dejar pendiente lo menos posible de comentar para el año que viene. Aunque no me va a dar para todo en este 2020. Especialmente porque, a partir de mañana, comienzo con los artículos nostálgicos del 2020 en fotos. En fin. Que si la sesión doble del otro día era de circunstancias, esta es seria. De películas buenas. Incluso muy muy muy buenas.

Druk (2020; 65/20201217)

Sinceramente. Si de repente me llega un mensaje de la empresa de salas de cine más céntricas de Zaragoza y me dice que hace un pase especial, cuatro o cinco meses antes de su estreno oficial, de la última película firmada por Thomas Vinterberg, y con Mads Mikkelsen como protagonista… lo que hago de inmediato es investigar si alguien me quiere o me puede acompañar y sacar las entradas. Así de claro. Vinterberg me gusta y Mikkelsen es uno de los grandes de la interpretación.

Vintenberg se asoma a las consecuencias del alcoholismo de una forma muy peculiar. Mikkelsen interpreta a Martin, un profesor de instituto, que vive una vida aburrida en la que todo empieza a hacer aguas de forma muy notable. En una celebración con tres de sus compañeros de trabajo, el profesor de psicología del instituto sale con una peculiar teoría. El cuerpo y la mente humana, según algunas observaciones, está preparado para funcionar mejor con una ligera concentración de alcohol en la sangre. Lo suficiente para no caer en el alcoholismo, dice. Y así deciden comenzar un peculiar experimento en carne propia. Con consecuencias… en fin… Por si alguien no lo tiene claro. El alcohol etílico es un tóxico a cualquier dosis.

Nos vamos a algunas de las localizaciones identificables en el film de Vintenberg en Copenhague.

A partir de ahí, Vintenberg, Mikkelsen y los otros tres compañeros de “experimento (Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe) nos llevan en su camino hacia la excelencia narrativa e interpretativa cinematográficas, en una profunda exploración de un problema social y de salud pública que cuesta vidas y problemas sociales profundos en nuestras complacientes sociedades con el consumo de ciertos tóxicos, pero con un sorprendente y absolutamente genial final, que cada cual interpretará como mejor entienda, pero que eleva a Mikkelsen y a Vintenberg al Olimpo de la cinefilia.

Quizá no sea perfecta del todo, pero casi. Y en cualquier caso, qué importa, si tiene la virtud de dejarnos pegados a nuestras butacas y sin saber qué decir al final de la sesión. El mejor dinero pagado en una entrada de cine desde principios de año. Sólo lo proyectaron un jueves. Ahora, para verla de nuevo en la gran pantalla, creo que hay que esperar a abril de 2021. Busquen la fecha y apúntenla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Ma Rainey’s Black Bottom (2020; 66/20201220)

Una de las apuestas de Netflix para la extraña temporada de premios de este año. Y es que en estos momentos la presencia de Viola Davis en el reparto es garantía de que algo importante va a pasar en la pantalla. Y si además se ve acompañada del fallecido y muy querido Chadwick Boseman, en la triste oportunidad de llevarse un Oscar póstumo, mejor. Todo ello bajo la dirección de un George C. Wolfe, que no tiene una filmografía muy amplia ni llamativa, pero que por lo menos ha demostrado tener oficio.

Aunque nadie nos lo dijera, es obvio que la película se basa en una obra teatral. Los diálogos, los limitados escenarios, la dinámica del relato, su clara división en actos… Así pues, basada en la obra del mismo título de August Wilson, nos encontramos ante lo que acontece en la grabación de un disco de una de las grandes del blues de principios del siglo XX, Ma Rainey (Davis). Pero aunque se nos presente a Rainey como protagonista, lo cual es dudoso, aunque sea un personaje trascendente en la historia, los auténticos protagonistas son los cuatro músicos de acompañamiento que dialogan en la claustrofóbica sala de ensayos de la discográfica, interpretados por Boseman, Colman Domingo, Glynn Turman y Michael Potts (sublime este último también).

Wilson fue un autor teatral y poeta plenamente comprometido con la causa con la discriminación de las personas afroamericanas en los Estados Unidos. Y obviamente los temas relacionados con esta discriminación permean y dan consistencia y coherencia a toda la película. No siempre la estructura teatral sienta bien a las películas, y más como en ocasiones como esta en las que hay una gran fidelidad a la misma. Es complejo filmar en localizaciones fijas y tan claustrofóbicas como las de esta película durante buena parte del metraje. Pero la cosa funciona, gracias en especial al excelente trabajo actoral. Además, con acierto, la película va creciendo lentamente, va acumulando carga intelectual y emocional para llevarnos a un final trágico y relativamente desesperanzador.

Totalmente recomendable. De verdad. Con una dirección funcional, pero con muy buenas maneras, nos encontramos ante un ejercicio de maravillosas interpretaciones, cargadas de emoción. Y de razón. Lo curioso es que Davis se llevó el Oscar a la mejor interpretación de reparto por una película en la que era claramente protagonista, y se puede llevar la estatuilla a la mejor interpretación protagonista por una película en la que se puede dudar de ese protagonismo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Al espacio con Netflix: Over the Moon (2020) – The Midnight Sky (2020)

Cine

Llevo un desmadre impresionante con los comentarios cinematográficos. Y además, ayer, el día se me hecho encima y no tuve ocasión de preparar una entrada para este Cuaderno de ruta. Tiene su guasa que eso suceda el año que hemos decidido que ante los riesgos, no merece la pena celebrar la Navidad. Al fin y al cabo, los que nos juntamos en esas cenas… nos queremos todo el año. Y precisamente por eso, mejor no celebrar nada estos días. En cualquier caso, como yo soy bastante descreído, puestos a felicitar… ¡Feliz solsticio de invierno!

El caso es que para ir avanzando voy a introducir hoy dos películas en mis comentarios. La que lleva más retraso y la que menos. Pero tienen algo en común… los viajes al espacio. Y ahí acaban, casi los parecidos. Bueno. Y que se pueden ver en Netflix.

Aunque a ratos dé la impresión de que en la realidad la humanidad también ha entrado en los inicio de algún tipo de apocalipsis, lo cierto es que la vida sigue. Y ayer, aprovechando que no tenía urgencias sobre compras navideñas, me di una vuelta amplia caminando por la mañana, con una mi cámara Instax, y también una de mis cámaras digitales más recientes, pero armada de un viejo objetivo de los años 50. Y había sensación de paz en las calles de Zaragoza. Hasta entré a visitar una exposición con muchas montañas. De Eduardo Marco Miranda.

Over the Moon (2020; 64/20201214)

Animación norteamericana realizada por los tránsfugas de Disney y Pixar Glen KeaneJohn Kahrs, en coproducción con China, cuyo plan para dominar el mundo incluye también hacerse con la industria del cine. Son más películas de las que os imagináis donde fluye el dinero chino. En algunas es a la chita callando, pero en esta es con todo el descaro. Al fin y al cabo la película transcurre en China,… y en la Luna, y está basada en la leyenda de la diosa Chang’e, unan diosa que vive en la Luna. También es el nombre del programa chino de exploración lunar, así que doble ración de propaganda para el dictatorial régimen del país más poblado del mundo.

La película va de un niña, Fei Fei, cuya madre muere de enfermedad, y que con catorce años y con su padre “amenazando” con casarse otra vez, de una señora muy simpática con la voz de Sandra Oh, decide irse a la luna a visitar a la diosa Chang’e. Como si fuese una película de Disney, hay canciones, animales que hablan y otros elementos de tono cómico. Y la diosa, en un momento dado, canta como una estrella del mandopop. Que es la copia china del K-pop. Eso sí, con la voz de la estrella de broadway Phillipa Soo. Como manda lo “políticamente correcto” todos los actores de voz son de origen asiático. Aunque no necesariamente chino. Mmmmm… no sé. Alguien protestará.

Por lo demás, es una copia del estilo de las películas “disney” con canciones, y con no demasiado fondo, aunque es entretenida. En algún lugar he leído albanzas a su estilo visual, pero a mí hay momento en que siento que me va a provocar un desprendimiento de retina por el exceso de colorido saturado y en constante movimiento. Cada vez que pienso en cierta película de Studio Ghibli basada en una leyenda sobre una princesa de la luna,… menos me convencen esas apreciaciones sobre el estilo visual de la película.

Pero no está mal. Es una película muy apta para una visualización en familia con los niños, tiene ritmo, unos personajes que caen simpáticos, y suficientemente intranscendente para que mientras la ve la familia, los adultos conversen sobre otras cosas sin perderse nada importante mientras retoman la historia. Dicho queda.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

The Midnight Sky (1988; 67/20201223)

Nueva película dirigida y protagonizada por George Clooney, que parece que le ha cogido cierto gustito a las aventuras espaciales. Aunque esta vez no es el quien se aventura en el espacio. La película está basada en una novela de Lily Brooks-Dalton, que ha alcanzado cierta popularidad en la literatura Ci-Fi.

Mientras una misión espacial vuelve de una luna joviana que nadie había visto todavía a pesar de ser grande y capaz de albergar vida, qué despistado este Galileo, y en la que viaja Sully (de su apellido Sullivan; su nombre de pila, astutamente se lo reservan hasta el final) (Felicity Jones), la otra protagonista de la película, un cataclismo radioactivo está acabando con la vida humana sobre la Tierra. Augustine (George Clooney) un astrofísico que trabaja en una base científica ártica, y que está enfermo terminal, trabaja contrarreloj para intentar avisar a la misión espacial de que no vuelvan y se refugio en el mundo recién descubierto.

No voy a entrar en otros detalles de la historia, entre otros los que tienen que ver con una niña llamada Iris (Caoilinn Springall) para no destripar la historia. Aunque esta… pronto se vuelve bastante predecible. Esta película la voy a aprobar, Justina, por las buenas intenciones, y su razonable buena realización desde el punto de vista técnico, junto con unas interpretaciones suficientemente solventes, al menos de los dos principales nombres del reparto. Pero su guion tiene agujeros enormes. Así como el trabajo de los asesores científicos o ingenieros espaciales, porque hay que ver las tonterías que hacen últimamente las tripulaciones espaciales de ficción. Decisiones absurdas, incomprensibles. Por otra parte, la película tiene dos historias. La del científico solitario en su lucha contra el reloj, y la de la tripulación que regresa y que incomprensiblemente no consigue contactar con los centros de control en Tierra. El caso es que como no se centra en ninguna… no conseguir enganchar con la angustia y el sufrimiento emocional de ninguno de los personajes. Por lo que queda en una historia relativamente pequeña, que a pesar de todo se prolonga por casi dos horas. Es ahí donde falla la historia. En un guion muy mal planteado.

Pero se deja ver. O quizá no. Definitivamente, creo que no le daré el aprobado. Pincha en falso a muchos niveles. Por cierto. Tan obvias son las referencias a otra película, On the beach, que hasta nos muestran una escena de aquella película de finales de los 50. Y que es más recomendable. Y que realmente angustia. Nada más angustioso que un riesgo de muerte invisible.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Akira (1988)

Cine

Akira (1988; 63/20201211)

El viernes pasado recibí una curiosa propuesta para ir al cine. Uno de los “estrenos” de la semana es la versión digitalizada en 4K de un clásico de la animación japonesa, basado en una historieta de éxito, Akira, también un clásico de ese medio. Acepté… por dos motivos. Me gusta la animación, aunque el cyberpunk no sea mi género preferido (habitualmente), y era una oportunidad de reencontrarme con alguna persona de la que la epidemia en curso me ha mantenido alejado. Así que allí nos presentamos en la sala, con el fin de visualizar la versión original de la película dirigida hace 30 años largos por Katsuhiro Ōtomo.

Tokio… claro

La historia transcurre en un futuro distópico postapocalíptico, en el año 2019 (futuro respecto a su época… es curioso, el mismo año en el que transcurre la acción de la Blade Runner original). Tokio fue destruido en una catástrofe, por una “singularidad”. Sobre sus ruinas se reconstruyó Neo-Tokio, donde reina la corrupción política, las mafias, las bandas callejeras,… y donde encontramos a dos pandilleros moteros, Kaneda y Tetsuo, en rivalidad con otras bandas. En una confrontación con una de ellas Tetsuo sufre un “accidente” que hace que se convierta en objeto de interés para el gobierno. Y empiece una transformación en algo que recuerda al origen de la catástrofe que destruyó la ciudad en el pasado.

Con estas películas japonesas de cierta época, en los años 80 y en los 90 del siglo XX, me pasa una cosa. Los temas que tratan no siempre me atraen. No por los temas en sí mismos, sino por los caldos mentales que se montan los japoneses, arrastrando siempre sus complejos derivados de los bombardeos nucleares de 1945 y otras catástrofes, que los llevan a un tratamiento que no siempre me apetece seguir. Pero indudablemente son películas de animación de alto nivel conceptual en lo que se refiere al diseño de producción, a la presentación visual, al notable expresionismo de sus propuestas. Y eso me gusta mucho.

La película se me hace un poco larga. En un momento dado, tengo la sensación de que da vueltas sobre sí misma, sin más fin que reiterar secuencias más o menos espectaculares, en un adelanto de lo que se ha convertido el cine de acción en la actualidad. Pero no se puede negar que está bien dirigida y que tiene calidad. Cualquier aficionado al género disfrutará con ella sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Mank (2020)

Cine

Mank (2020; 62/20201207)

El cine dentro del cine. Un tema que siempre ha dejado películas interesantes. Esta película del interesante David Fincher venía además con una campaña promocional curiosa. Todo el mundo hablaba de que se nos iba a desvelar cómo había sido realmente la concepción y realización de una de las grandes películas de todos los tiempos. Y además, en estos tiempos de pandemia, donde unos apuestan por las salas, mientras que otros lo hacen por las plataformas en internet,… en esta ocasión se apuesta por las dos de forma casi simultánea. Bueno… olvidémonos de la forma de exhibición y vamos al tema… que no es lo que nos habían vendido. Quizá,… paradójicamente,… más interesante.

Este año que termina tendría que haber sido el de mi segunda visita a los Estados Unidos, específicamente a California. San Francisco, seguro; Los Ángeles, con Hollywood, quizá. Pero no ha podido ser. Así que nos tendremos que contentar con Nueva York para ilustrar esta entrada.

De lo que va la película realmente es de las vivencias de Mankiewicz (Gary Oldman) en el Hollywood de los años 30. De su matrimonio con su fiel Sara (Tuppence Middleton), de su amistad con la actriz Marion Davis (Amanda Seyfried), su relación con el amante de esta William Randolph Hearst (Charles Dance, ¿elegido por las similitudes entre Hearst y Tywin Lannister?), y con muchos otros importantes personajes de la meca del cine en aquellos años. Todo ello, recordado en flashbacks mientras Mankiewicz escribe la primera versión de la película que inspiró Hearst y dirigió Orson Welles (Tom Burke), ayudado por su secretaria Rita Alexander (Lily Collins).

Filmada en blanco y negro (digital), cono sonido monoaural, para mayor acercamiento al ambiente y a las películas de la época, con un elegante y preciso diseño de producción, la película se basa en gran medida en las excelentes interpretaciones de su extenso reparto, con el mayor peso, por supuesto, para Oldman. Quizá demasiado mayor para interpretar a un hombre que en aquellos momentos rondaba los 42 años. Tal vez hayan querido reflejar de esa forma los estragos del alcohol en el Mankiewicz original… pero aun así.

Pero lo más interesante es la crítica sociopolítica que la película lleva consigo. Muchos críticos y prensa especializada se han centrado alrededor de la película en la polémica sobre si el guion fue obra exclusiva de Manckiewicz, si Welles intervino significativamente o, incluso, como muchos proponen, el guion final fue una adaptación de Welles al extenso escrito de Manckiewicz. Pero la película hay que leerla, y de ahí le viene buena parte de su interés, en función de los tiempos que corren, ya que expone las manipulaciones de los magnates de la industria del cine para influir en la política, manipulando la opinión pública y recurriendo a la mentira. O como dicen algunos ahora, con un estúpido oxímoron, a las falsas verdades.

He de confesar que me costó un poquito entrar en la película. Un poco confusa al principio. O quizá fuera mi estado de ánimo. Pero finalmente, la disfruté, y evidentemente es una de las propuestas más interesantes de este anómalo año cinematográfico. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Call [콜] (2020)

Cine

Call [콜] (2020; 61/20201128)

La semana pasada, después de ver Undine, entré en crisis cinematográfica. Quienes sigan este Cuaderno de ruta sabrán que me he quejado a lo largo del año de sufrir diversas crisis lectoras. Momentos que han durado entre días y semanas en los que no encontraba las ganas de abrir el libro y leer un rato. Pues cuando llegó el fin de semana pasado, daba igual que me fijase en la cartelera de estrenos de la pantalla grande como en la de las novedades de las plataformas de cine bajo demanda, no encontraba motivación para elegir una. Y no es que no haya algún título que pueda interesar. Es que no encuentro las ganas para verlas. Llevado por cierta desidia, repasé novedades en general sobre todo tipo de cosas, y me encontré esta película surcoreana, dirigida por un novato, Lee Chung-hyun. Un novato en la gran pantalla. Previamente había dirigido un perturbador corto que tuve ocasión de ver en Youtube, o quizá en alguna otra plataforma, hace ya un tiempo,… curioso.

Pero lo que me atrajo de la película fue la pareja de mujeres jóvenes protagonistas. A Park Shin-Hye me la encontré en una teleserie de Netflix, uno de esos guilty pleasures que veo de vez en cuando, con una trama demencial. Pero la chica tenía dos cosas; es muy guapa, y daba la impresión de que con un mejor material podría tener madera de buena actriz. La otra protagonista, Jun Jong-seo fue la protagonista femenina, una desconocida en ese momento, de una de las películas más interesantes que he visto en los últimos años, hace dos, adaptación de un relato corto de Murakami (comentado en el mismo enlace que acabo de poner). El caso es que lo hacía muy bien, a pesar de su bisoñez, con alguna película en aquella película que se me ha quedado grabada en la memoria y que tal cosa se debe en gran medida a su trabajo.

La película es una de miedo al estilo asiático, aunque está basada en una película de terror británica que realmente pasó por su vida útil con más pena que gloria. No la vi. La premisa es curiosa y da mucho juego. Una joven (Park) se muda a una casa en la que vivió en su infancia cuando rebuscando entre las cosas que hay en ella, encuentra un viejo teléfono doméstico inalámbrico. Al conectarlo, recibe una llamada de otra joven de su edad (Jun). Y empiezan a contarse sus cosas. Hasta que descubren que no viven en la misma época, aunque sí en la misma casa, sino que están separadas por 20 años en el tiempo. Y a partir de ahí entran en una dinámica en la que las acciones de una afectan a la otra, que acaba por desquiciar todo el asunto.

La premisa de la película es interesante, ya que permite jugar con las paradojas de los viajes en el tiempo, pero sin viajar físicamente en el tiempo. Ya sabéis,… la paradoja del abuelo y otras similares… A esto hay que unir que las dos jóvenes, así como algún que otro secundario lo hacen bien. Y la producción y la ambientación, salvo algún que otro efecto generado por computadora, están bien presentadas. La película tiene un ritmo razonable. Y la historia combina situaciones relativamente previsibles con giros argumentales que sorprenden hasta cierto punto. Las paradojas temporales no siempre están resueltas de forma redonda, es muy difícil, pero tampoco chirrían demasiado. No atentan demasiado contra la suspensión temporal de la incredulidad del espectador.

No es la octava maravilla del cine, ni de lejos. Pero resulta un entretenimiento aceptable. Y en medio de esa apatía cinematográfica de la que os hablaba, me sirve para que esta semana también haya entrada sobre cine en este Cuaderno de ruta. Y confirma una cosa, un fenómeno que ya había observado. Al igual que sucede en España, en Corea del Sur, intérpretes mediocres en televisión, con buenos guiones y bien dirigidos resultan estupendos actores y actrices en películas pensadas para la pantalla grande.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***