[TV] Cosas de series; la diversidad en la animación japonesa

Televisión

Entre finales de octubre y principios de enero fui siguiendo algunas series de animación de estreno en Netflix, así como recuperando en la misma plataforma alguna otra relativamente antigua que en su momento tuvo bastante éxito y tuve curiosidad por el motivo de ese éxito. Y me encontré con una serie de impresiones contradictorias,… lo cual es frecuente que me pase con la cultura nipona. Entre las cosas que me gustan, a veces muchos, y las cosas que no… o incluso me horrorizan. Pero un tema recurrente en estas series es que tienen un componente pedagógico importante sobre la diversidad… y esa es la parte buena.

Para ilustrar una entrada de producciones japonesas, un paseo por los alrededores de monte Kurama, al norte de Kioto.

Fruits basket [フルーツバスケット, Furūtsu Basuketto] es una serie de 2001 que, como muchas otras está basada en una serie de historietas. Esta serie de historietas fue muy popular y ha dado lugar no a una sino a dos adaptaciones animadas. Narra las aventuras y desventuras de una joven adolescente que ha quedado huérfana que es acogida por una extraña familia de gente,… que son la encarnación de los signos del horóscopo chino, popularizado por toda el Asia oriental. Y con una trama principal a propósito de porqué la rata forma parte de los signos del horóscopo y no el gato. En sus aspectos positivos, la serie trata de la aceptación de los demás, con sus diferencias y particularidades, y no importando sus orígenes o su pasado. En sus aspectos negativos… es patriarcal como no te puedas imaginar. A la chica la acogen en la casa… pero porque les trabaja de chacha a los tres maromos que allí residen, limpiando, haciendo la comida, cuidándoles enfermos… al mismo tiempo que tiene que estudiar en el instituto y trabajar limpiando en un edificio de oficinas para sacar algo de dinero, porque de ellos nada. Y encima ¡está encantada! No sé cómo será la versión más reciente… pero la de hace 20 años combina buenas intenciones y pedagogía con una cierta casposidad.

Komi-san wa, Komyushō desu (古見さんは、コミュ症です; Komi no puede comunicarse) también está basada en una serie de historietas japonesas. Su personaje central es una joven adolescente, atractiva, inteligente, deportista, admirada por todos sus compañeros… pero que padece un trastorno de ansiedad social que le impide comunicarse correctamente con el resto de las personas, incluidos sus compañeros. Hasta que conecta con un compañero de clase, aparentemente anodino, pero que la comprende. Y que será el vínculo para ir adquiriendo otros contactos en su entorno escolar. La serie funciona como una serie de sketchs, entre dos y cuatro por cada episodio de 23 minutos, cómicos en general, al final del cual la joven supera alguna situación o contacta con alguna nueva persona, por lo que es muy dinámica. Y está planteada de tal forma que muestra que no existe una persona diferente y el resto «normales»… sino que todo el mundo tiene sus puntos débiles o sus variantes de carácter más o menos acusadas, más o menos aceptadas socialmente. Y que incluso la chica más popular y con más amigos tiene sus momentos en los que mete la pata y la caga. Es por lo tanto una serie pensada para orientar en la tolerancia y en la diversidad, en la aceptación del prójimo con sus peculiaridades, más allá de los aspectos superficiales que percibimos de los demás, que nos atraen o nos repelen. Es más moderna que la anterior. Aunque con elementos culturales que pueden resultar más o menos marcianos desde el punto de vista occidental. En general, está bastante bien. Y parece que tendrá una segunda temporada. Teniendo en cuenta que su público diana son los niños mayores y los adolescentes más jóvenes, me parece que es recomendable.

La tercera y última serie de hoy tiene un tono algo distinto. Aunque también trata el tema de la diversidad, pero como un elemento secundario. Blue Period (ブルーピリオド, Burū Piriodo – Periodo azul), por supuesto, también está basada en una serie de historietas. Muy prolífica la industria del manga, que suministra material para todo tipo de adaptaciones. Y nos cuenta la historia de un adolescente, popular, fiestero, no mal estudiante, pero desorientado en su vida. Hasta que un encuentro con la obra de una compañera perteneciente al club de arte del instituto hace que le entre el gusanillo de la pintura. Su interés irá progresando hasta el punto que aspirará a superar las difíciles pruebas de ingreso a la Geidai (Universidad Nacional de Bellas Artes de Tokio, un centro muy prestigioso en este ámbito). En el camino se relacionará con un conjunto de jóvenes con su misma meta, pero con personalidades y objetivos muy diversos, y con formas de entender el arte y la expresión artística muy diversa. Creo que esta serie, que no está mal, resume en exceso los posibles contenidos de la historieta original, que no conozco, en los 12 episodios de 23 minutos que dura. Y no consigue profundizar de forma adecuada en los diversos conflictos que presenta, tanto del protagonista como de su entorno.

[TV] Cosas de series; animación japonesa, un histórico y un largo asociado a serie contemporánea

Cine, Televisión

Hoy voy a dedicar la entrada a la animación japonesa, o anime. Siempre me ha parecido un tontá mantener el término japonés, para referirnos a la animación que procede del País del Sol Naciente. Es evidente, que como sucede con otras cinematografías, tiene características específicas diferenciadas de lo que se hace en otros lugares. Pero esto es reflejo de su entorno social y cultural y de sus tradiciones artísticas, y no de que la esencia de los que es la animación sea radicalmente distinta del resto del mundo. Y además… la palabra anime アニメ no es una palabra japonesa en origen. Hay quien dice que procede del francés dessin animé (dibujo animado), y hay quien proclama su origen inglés animation → アニメーション animēshon (animación) アニメ. Y en cualquier caso, procede del latín, animus -i o anima -ae, la fuerza que impulsa los seres en movimiento, en el caso de los seres vivos, el alma. Así que si hablamos un latín vulgar evolucionado, ¿por qué renunciar a nuestro propio léxico, dibujo animado o animación,… japonesa? En fin… vamos a ello.

Ilustro la entrada con algunas fotografías de nuestro segundo y último viaje, por el momento, al País del Sol Naciente.

En Netflix es posible ver las dos temporadas de GANTZ, una serie de animación de 2004, basada, como tantas otras, en una serie de historietas con el mismo título. Y en algunos lugares la he visto descrita como un clásico de la animación japonesa orientada a un público masculino, más bien adulto, aunque sus protagonistas principales estén en la adolescencia. La versión no censurada, que es la que se puede ver en la plataforma digital, tiene bastantes referencias o escenas con contenido sexual, más allá del fan service que se ofrece también en las series dedicada a los adolescentes masculinos. Sin embargo, lo característico de la serie es una trama con tintes muy oscuros, con bastante violencia y con poca complacencia con el destino de los personajes protagonistas. Lo de Game of Thrones no es algo original. Siempre hubo producciones cinematográficas o televisivas de acción que no daban por supuesto el final feliz de sus protagonistas, o aseguraban su supervivencia hasta el final, independientemente del destino que les depararan sus guionista.

En esta ocasión estamos ante dos jóvenes adolescentes, amigos de la infancia, que por salvar a un indigente alcoholizado que ha caído a las vías del metro, ante la indiferencia del resto de los presentes, mueren arrollados por uno tren metropolitano, despertando misteriosamente en una habitación con una misteriosa esfera, y otras gentes que también han tenido una muerte violenta reciente. Entre ellas una joven que ha intentado suicidarse, aunque en este caso, un error de quien esté detrás de las resurrecciones, ha generado una copia de la persona aunque el original no ha llegado a morir. A partir de entonces tienen que participar, necesariamente en una serie de misiones para matar alienígenas. Si lo consiguen en un plazo de tiempo determinado, sobreviven, si no… mueren definitivamente. Pero son muchos los que mueren en las misiones, incluso si estas tienen éxito. En los 26 episodios que en total componen la serie, no son muchas las misiones que presenciamos. Creo que dos, o como mucho tres, por cada una de las dos temporadas. Cada misión abarca varios episodios, y hay episodios intermedios que nos hablan de los problemas cotidianos de los protagonistas y los personajes secundarios. Se tratan temas complejos. Como la infidelidad, los problemas de relación de la adolescencia, la violación y el acoso sexual, los abusos violentos a personas vulnerables y otros temas claramente adultos. La serie me ha producido una apreciación global positiva, aunque es irregular, pero yendo de más a menos. La segunda temporada es claramente superior a la primera.

Violet Evergarden es una franquicia de animación que se ha ido emitiendo en Netflix con origen en una serie de novelas ligeras. Comenzó con una serie de televisión, motivo por el cual continúo comentando sus derivados en entradas televisivas, aunque después de la serie ha habido dos largometrajes, ambos estrenados en la misma plataforma digital, pero pensados para su estreno en salas de cine, por lo menos en su país de origen. El segundo de los cuales, el que ahora comento brevemente, Gekijouban Violet Evergarden [劇場版 ヴァイオレット・エヴァーガーデン, Violet Evergarden; versión cinematográfica; en español, directamente, Violet Evergarden: la película] tiene todas las pintas de dar cierre al ciclo de historias iniciado con la serie. Aunque… a saber. La serie me pareció interesante. Con elementos de estética steampunk, nos trasladaba a un lugar imaginario, con resonancias a la Europa de principios de finales del XIX o principios del XX, donde acaba de terminar un conflicto bélico que puede ser una mezcla de elementos de la Guerra francoprusiana con la Primera guerra mundial. Y en esta guerra, Violet es una niña soldado que terminó terriblemente mutilada, con pérdida de dos brazos y un fuerte impacto psicológico y emocional, que poco a poco va recuperandose gracias a unas prótesis, y un trabajo como redactora de cartas bajo encargo en un «servicio postal» con unas características no exactamente iguales a las de los reales.

Aunque con una estética muy propia de las series de época destinadas al público adolescente femenino, la serie no dejaba de tener interés por el alegato antibélico que portaba, y por algunos temas de cierta profundidad que trataba sobre las consecuencias de las guerras en los supervivientes. Las dos películas posteriores… pues la primera era una mera historia de continuidad, un episodio largo, sobre la base de lo narrado en la serie, mientras que la segunda, la que hoy comento… pues bueno… la terminé por aquello de dejar cerrado el tema. Porque en esta ocasión nos «resucitan» al oficial del ejército junto a quien luchó en la guerra, y que la trató como un ser humano y no meramente como un arma más. Y montan una historia romántica, contada en flashback por la nieta de una clienta de Violet cuando trabajó en el «servicio postal». Me costó terminar de verla, y corres el riesgo de atragantarte de melodrama a la vez de sufrir una diabetes por el exceso de romance meloso y dramático. No ver,… salvo adolescentes femeninas, más bien jovencitas y romanticonas. Si me decidiese a incluirla en mi base de datos cinematográfica… al fin y al cabo, fue pensada para su exhibición en salas, mi valoración sería: Dirección ***, Interpretación ***, Subjetiva **.

[TV] Cosas de series; un poco de animación oriental, sobre todo Star Wars a la japonesa

Televisión

Que en los últimos tiempos veo menos televisión es una obviedad. Desde mayo estoy en una pelea cotidiana por conseguir eliminar todos los kilos que me sobran, o por lo menos la mayor parte de ellos. Y de momento no voy mal. Pero eso conlleva, además de una dieta rigurosa, procurar dedicar suficientes horas al día a realizar ejercicio cardiosaludable. No es que haya tenido problemas de salud específicos. Es que no quiero tenerlos en el futuro. O al menos, disminuir ampliamente la probabilidad de sufrirlos. En salud, nada es seguro, todo es posible, aunque unas cosas sean más probables que otras. Así que llegados a este punto tenía poco que comentar. Poquito. Habrá que contentarse con algo de animación oriental.

Los santuarios y los barrios antiguos de Ise nos servirán para ilustrar una entrada con una serie que combina las tradiciones niponas con el universo Star Wars.

Desde China llega a través de Netflix Xian wang de richang shenghuo 仙王的日常生活, que se traduciría como La vida diaria del rey de las hadas, aunque oficialmente le han dado el título en español de La vida diaria del rey inmortal. La serie no es gran cosa en su realización y en sus argumentos, que tiran más bien a la comedia adolescente, pero curiosamente de forma global resulta entretenida. Sin más. Es una producción china por parte del mismo estudio que una razonablemente interesante antología de tres historias cortas que ya vimos no hace mucho, en la que se confirma que en China hay interés por copiar las fórmulas de éxito del anime japonés. Con tradiciones propias. En esta ocasión, cogen a una serie de seres del mundo fantástico, mágico o celestial, y los ponen en lo que sería el «Hogwarts» chino. Ya digo, nada especialmente memorable, pero suficientemente entretenido para colar uno de sus episodios de poco más de 20 minutos en ratos muertos hasta que te ves la serie. En dos meses, como me sucedió a mí.

Mucho mucho mucho más interesan es Star Wars: Visions. O quizá debiéramos decir Sutā Wōzu: Bijonzu スター・ウォーズ:ビジョンズ. Pero bueno,… esto último no es más que la forma en que los nipones pronuncian el título en inglés. Después de darle una vuelta al pensamiento, he llegado a la conclusión que esta es la producción del universo Star Wars más interesante y estimulante, junto con The Mandalorian y su Baby Joda, desde The Empire Strikes Back. Es lo que hoy en día se llama una antología, de nueve episodios, de corta duración, creo que se mueven entre los 13 y los 23 minutos, por lo que se ve enseguida, realizados con libertad creativa en estilo y guion por una serie de estudios y directores orientales, en su mayoría japoneses, aunque hay uno español y otro coreano, que trabajan para estudios japoneses. Las historias no tienen porqué adherirse al canon de la franquicia, siendo libres sus creadores de situarlas en el tiempo y entorno de su preferencia. Y lo que han conseguido es una delicia animada, que demuestra claramente que salirse de los caminos mil veces recorridos es mucho más positivo que insistir sobre ellos. De varios de los episodios, a mí me gustaría ver series completas dedicadas a esos personajes y a esas historias. Fenomenal, sobresaliente. Altamente recomendada. No sé a que estáis esperando… Y mandar a tomar viento fresco a las tontadas que dirige sin ninguna originalidad el mamón de J. J. Abrams, que tanto daño han hecho a las historias de nuestro universo de ficción favorito hasta que el propio George Lucas hace 20 años y Abrams recientemente decidieran destrozarlo.

[Cine en TV] Penguin Highway (2018)

Cine

Penguin Highway (2018; 56/20210825)

De los estrenos cinematográficos de esta semana pasada, el más interesante ya lo habíamos visto en un pase especial de preestreno unas semanas antes, y el siguiente en aparente interés… tenía unos horarios inconvenientes para sus pases en versión original. Y tampoco nos «mataba» tanto el ir a verlo. Por ello, nos limitamos a quedar para charrar un rato este miércoles pasado, y cuando volvía a casa, miré los estrenos en las plataformas de vídeo bajo demanda. Que tampoco son para «matarse» por verlos. A principio de año, Netflix anunció un ritmo frenético de estrenos, un promedio de más de uno a la semana. Pero pocos de ellos han resultado mínimamente atractivos. El caso es que mientras repasaba los últimos llegados a la plataforma, me fijé en esta animación japonesa dirigida por Hiroyasu Ishida, y decidí darle una oportunidad. El primer largometraje de animación del director y animador.

Los bosques del monte Kurama y del río Kibune, no lejos de Kioto, servirán para ilustrar los de la película de hoy.

No voy a contar mucho del argumento, que está basado en una novela del mismo título, que ha recibido algunos premios en su país de origen dentro del ámbito de la ciencia ficción. Hay que decir que el título original de la película está en inglés, aunque en japonés se pueda encontrar escrito en katakana, ペンギン・ハイウェイ, Pengin Haiwei. Diré simplemente que, en un suburbio de una gran ciudad, posiblemente Kioto, de donde procede el escritor, aunque no se explicita, cerca de los bosques y los montes, hay un escolar al que le encantan las ciencias que está colado por una joven ayudante del odontólogo local, y especialmente por sus おっぱい oppai. Y que un día una misteriosa bandada de pingüinos aparece en medio del lugar… que de alguna forma están relacionados con la chica. No necesariamente con sus oppai.

Si os he de reconocer las cosas como son, es una película de animación japonesa normalita. Las he visto más interesantes visualmente y con argumentos y temas más intensos y profundos. Pero lo cierto es que es una película que te deja un buen sabor de boca muy por encima de las expectativas depositadas en ella. Y creo que en gran medida es debido a un conjunto de caracteres bastante entrañables. Hay una evidente intención pedagógica para los más pequeños de las familias para animarles al estudio de las ciencia como algo que puede desencadenar aventuras más interesantes que la fantasía… aunque el tiempo de «ciencia ficción» del que tira la historia circula más cerca de esta última que de la ciencia propiamente dicha. Pero hay que tener en cuenta su vocación de película familiar.

La canción principal de la película está cantada por una de las cantantes más populares del País del Sol Naciente, auténtica superventas, y la película deja muy buen rollo, el curioso romance entre un shonen de cuarto de primaria y una guapa y bien dotada joven que viene de… otro lugar, y de edad indefinida.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series: animación japonesa, entre futuros distópicos/utópicos y el retorno de Godzilla/Gojira

Televisión

En las últimas semanas antes de coger vacaciones, estuve muy activo viendo distintos estrenos de animación japonesa en Netflix. De las cuatro series, sólo una de ellas es una segunda temporada. La dejaré para el final porque, sin duda, es la más destacada en profundidad y calidad.

Eden es animación japonesa producida por una productora americano-taiwanesa. Consta sólo de cuatro episodios, se ve enseguida, y está un poquito más infantilizada de la cuenta. En un futuro indefinido, la Tierra es un desierto en el que se encuentran algunos rincones, oasis, de aspecto paradisíaco y con abundantes manzanas, cuidados por robots. En uno de ellos, dos robots de mantenimiento despiertan de una cápsula de hibernación a una niña, que trasladarán a un refugio de robots independientes, donde la criarán al margen de la sociedad antihumana que han generado los robots. Como he dicho, la trama está muy infantilizada, es muy previsible y es de lo más flojo que se ha podido ver en la plataforma de vídeo bajo demanda en este género. Pero como sólo son cuatro episodios, los vi todos, para ver si se animaba un poco. Regular.

Otakus y cosplayers diversos en Odaiba, Tokio, vendrán de maravilla para ilustrar una entrada como esta.

Shūmatsu no Warukyūre [終末のワルキューレ, algo así como Valkirias del fin del mundo], titulado internacionalmente como Record of Ragnarok, es básicamente una serie de mamporros. Los dioses, los de todas las religiones, aunque parece que Odín es el más importante, han decidido que después de 1000 años de vigilancia, los humanos no son dignos de existir, y van a acabar con ellos. Pero las valkirias invocan el ragnarok, la batalla final entre humanos y dioses, en la que trece dioses se enfrentarán en combates singulares con trece humanos. El bando que gane más combates decidirá el destino de la humanidad. En los doce episodios de esta primera temporada contemplamos tres combates y se deja indicado el cuarto. Como digo, básicamente es una serie donde se están dando bofetadas de carácter apocalíptico constantemente, mientras se cuentan en retrospectiva, de formas muy sui generis las historias de los campeones humanos. A mi me parece un dislate de marca mayor. Pero en su disparatado argumento, hay momentos en los que alucinas y te diviertes mucho. Entre el guilty pleasure y el producto inclasificable pero interesante. Difícil de decir. Por supuesto, han surgido estúpidos grupos religiosos por el mundo que han protestado por la forma en que se presentaban a sus dioses, lo cual, dada la intrascendencia del producto, es un tema mucho más preocupante que la propia calidad de la serie.

Gojira shingyura pointo [ゴジラ S.P <シンギュラポイント>, Godzilla Singular Point], donde Godzilla en general es Gojira en el original, es la enésima vuelta de tuerca al tremendo monstruo reptilesco que viene del mar para destruir Tokio y lo que se le plante por el medio. Es una actualización del rollete, con nuevos orígenes para el monstruito, y con mucha palabrería pseudocientífica. Cada vez que mencionaban al diagonalizador ortogonal, me revolcaba de risa en el sofá. El caso es que es muy entretenida, tiene personajes muy simpáticos y, en su intrascendencia, se ve en un plisplás. Tampoco pasará a la historia del género precisamente. En general, pensado para vender mercaderías.

Y es BEASTARS la serie de animación japonesa en Netflix que en estos momentos está atrayendo las miradas de los aficionados al género. Adaptación de una serie de historietas de éxito, la sociedad de animales antropomorfizados, con las rivalidades y conflictos entre carnívoros y herbívoros, aunque teóricamente dirigida a adolescentes y jóvenes, fundamentalmente masculinos, no duda en tratar temas adultos con seriedad. El peculiar romance a tres bandas entre tres adolescentes, un lobo gris, un ciervo y una coneja enana, no deja de ser una metáfora del conflicto que todo ser humano pasa en su socialización entre sus necesidades primarias y más instintivas (sexo, satisfacción de apetitos, socialización básica e integración social), frente a las cesiones y a las adaptaciones sociales para poder convivir sin que la sociedad sea una selva. Y no deja de tener su mirada crítica a la sociedad. Con una banda sonora potente por parte de una pareja muy joven de moda en el pop japonés, como digo atrae las miradas de los aficionados a la animación japonesa e incluso de algunos más. A mí me parece muy interesante.

[Cine en TV] Cider no yō ni kotoba ga wakiagaru サイダーのように言葉が湧き上がる [Palabras que burbujean como un refresco] (2020)

Cine

Cider no yō ni kotoba ga wakiagaru サイダーのように言葉が湧き上がる (2020; 49/20210722)

Esta misma semana se produjo este estreno de animación japonesa en Netflix. Y me dio buena espina. Dirigida por
Kyohei Ishiguro, esta comedia romántica adolescente, siempre con tonos de drama entremezclados, fue realizada para conmemorar el 10º aniversario de la discográfica FlyingDog Inc., especializada en música para animación en Japón. Es una de esas películas cuyo estreno se hubo de retrasar por la pandemia de Covid-19, y que para paliar las consecuencias del retraso en el estreno, se acordó con Netflix el estreno en todo el mundo, casi simultáneamente con el estreno en Japón.

Creo que el centro comercial de la película se llamaba Oda City… pero no me pareció inspirado por los de Odaiba en Tokio. Pero bueno. Ahí lo dejo.

Nos cuenta la historia de dos adolescentes durante las vacaciones de verano en torno al centro comercial de su ciudad. «Cherry», el chico, es introvertido, y sólo es capaz de comunicar sus sentimientos a través de los haikus que compone, su afición principal. «Smile» tiene un cierto complejo por sus dientes de «conejo», aunque vivaz y dicharachera, teniendo éxito en las redes sociales buscando y encontrando cosas «kawaii» (monas). Eso sí, tapa su boca con una mascarilla (premonitorio…). Cuando se conozcan, irán más adelante en su relación gracias a la búsqueda que iniciarán con algunos amigos de un disco perdido de la mujer de un anciano del centro de día donde colabora «Cherry», cuyo rostro, la de la mujer, que falleció joven, hará que «Smile» cambie su percepción de sí misma.

No es la animación más maravillosa en factura y en profundidad de lo que nos llega del País del Sol Naciente. Pero la película tiene ritmo, buen rollo, diversión y sentimientos, por lo que es un entretenimiento más que aceptable. Encantado de haber pasado la sobremesa del jueves en compañía de estos simpáticos personajes. Sin más. Pero, también, sin menos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Raya and the Last Dragon (2021)

Cine

Raya and the Last Dragon (2021; 40/20210616)

Tras la decepción de la última película de producción española que nos hemos visto, osamos a acercarnos de nuevo a un producto Disney… aunque por no uno de esos engendros de «acción real», que últimamente sacan adelante, desapolillando viejas historias que se contaron en forma de dibujos animados. En esta ocasión, con una animación 3D generada por ordenador, hasta cuatro directores, los importantes Don Hall, Carlos López Estrada, y los menos importantes, Paul Briggs y John Ripa, son necesarios para contar una historia ambientada en un país ficticio del sudeste asiático, en un intento de incrementar la diversidad, y los mercados, de los productos de la factoría que es «cascada de colores».

Tengo una deuda viajera con el sudeste asiático, que en el invierno de 2019 estábamos pensando en empezar a saldar en este 2021… pero no sé si habéis oído hablar de una pandemía que… y tal. Así que os dejaré fotos de Hong Kong, como punto más cercano.

La protagonista, Raya (voz de Kelly Marie Tran, la maltratada Rose de la última trilogía Star Wars) es una princesa de uno de los reinos que antaño estuvieron unidos y prósperos bajo la protección de los dragones. Dragones orientales, benéficos, como serpientes peludas con cabecitas de perro y patitas residuales, no los dinosaurios con alas y aliento de fuego de la mitología nórdica que se han extendido por la cultura occidental. Pero las discrepancias y las desconfianzas hacen que el mundo sea invadido por una criaturas malévolas. Especialmente tras la acción traidora de Namaari (con voz de Gemma Chan, excelente en Humans). Raya iniciará una búsqueda de los pedazos de la gemma que todavía contenía el poder de los dragones hasta encontrarse con Sisu (con la voz cazallera inconfundible de Awkwafina), un último dragón, con cuya ayuda y la de otros que se encontrará por el camino, intentará devolver al mundo su antigua prosperidad.

Historia funcional y correcta, llena de buenos sentimientos, que en general funciona bastante bien. La animación está muy bien hecha, y la dinámica actoral es bastante divertida. Aunque en líneas generales tampoco creo que sea una película de animación que vaya a marcar una época o ser un referente, ni nada de eso. Pero se deja ver.

Llena de elementos «políticamente correctos», todos sus actores y actrices de voz son de origen asiático, aunque ha sido criticada por no haber suficientes de origen en el sudeste asiático. Para un película cuya versión original es un perfecto inglés americano estándar, sea lo que sea esto. También hay quien ha querido ver en las dos antagonistas de la película, Raya y Namaari, una tensión sexual no resuelta de naturaleza lésbica. Bueno… pues no sé. Realmente la interacción entre estas es de las menos conseguidas en la película, siendo muy inferior a la de Raya con Sisu, que tiene muy buenos momentos, o con otros personajes secundarios. En general, se deja ver bien. Yo la vi en el cine. Creo que se puede ver en Disney+ pagando un pastón hasta dentro de unas semanas que se podrá ver dentro del precio de la suscripción general. Pues bien… vedla entonces si estáis suscritos a este servicio.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Mitchells vs the Machines (2021)

Cine

The Mitchells vs the Machines (2021; 36/20210528)

Las buenas críticas y comentarios, en algún caso muy elogiosos, me llevaron a ver esta película de animación estrenada recientemente en plataformas digitales, Netflix. Dirigida a dos manos por Michael Rianda y Jeff Rowe, es una de las muchas películas que han encontrado acomodo en estas plataformas a pesar de que fueron inicialmente concebidas para su estreno en salas de cine. No es producción propia de Neflix, sino de Sony a través de Columbia Pictures. Lo cierto es que no es una productora que me inspirase mucha confianza. Pero ante tanta alabanza…

Como no sabía cómo ilustrar esta entrada… me limito a poner algunas fotos recientes, tomadas digitalmente, en la ciudad de Zaragoza… que seguro que también es invadida por las máquinas en el apocalipsis robótico.

Nos habla de una familia, que en todas las reseñas es calificada como disfuncional, que se las tiene que apañar para impedir el triunfo de lo que llaman un «apocalipsis robótico». Es difuncional porque son una panda de ineptos en su conjunto… No es que sean los Gallagher o similares… El caso es que papá e hija mayor que va a ir a la universidad no se entienden y… adivinad qué pasa al final de todas las aventuras contra los robots.

La película está correctamente realizada, con las habituales técnicas actuales de animación generada por ordenador y con un estilo visual que es muy similar al visto en otras producciones con el mismo origen. No tiene una acción tan destalentada como otros producciones similares, fundamentalmente dirigidas al público pequeño. Pero carece por completo de sutileza en sus mensajes y en sus explicaciones. Nada de considerar inteligente al público. Todo bien mascadico para que tengan claro cuál es el mensaje que tienen que entender.

Considerando que es entretenida y no chirría ninguno de sus elementos… sí… podríamos decir que no está mal, y es visible. Muy por debajo de lo que nos llega de otras filmografías. Convierte en peliculones la animación japonesa más normalita. Y teniendo en cuenta su público objetivo, los niños y familias palomiteras… pues tiene un aprobado. Pero sin más. Yo, no he encontrado ningún motivo para el entusiasmo más allá de lo que comento. Prescindible y olvidable, entretiene mientras la ves.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series: más superhéroes y microrelatos de anticipación y miedo

Televisión

Seguimos adaptando historietas con superhéroes de lo más variado. Algunas de estas aportan algo nuevo, otras… no tanto. Jupiter’s Legacy parece ser de estas últimas. Aunque también hay que decir que a lo largo de los ocho episodios de su primera temporada, que se puede ver en Netflix, ha ido más bien de menos a más. Como ya he empezado diciendo, es una adaptación de una historieta, que en su momento recibió buenas críticas. Y en esta primera temporada hemos ido viendo en paralelo dos líneas argumentales, una situada en los tiempos de la crisis bursátil de 1929 y que nos va a explicar el origen del grupo de superhéroes, y otra, en los tiempos actuales, en los cuales se produce una crisis de principios y de fines entre la primera generación de superhéroes y sus descendientes. Los elementos argumentales no son especialmente originales, y van desde una isla misteriosa y desconocida, tipo King Kong, a elementos mitológicos clásicos. Un poco… un refrito. Como mucho, conforme avanza la serie, alcanza el nivel de entretenida. Sin más. Sus muchos personajes y líneas argumentales son también muy diversos en interés o en la empatía que generan en el espectador.

Aunque predominan los episodios cortos de animación de una de las series de hoy orientados a la aventura y la acción, también los hay más contemplativos y filosóficos. Uno de ellos «The Drowned Giant» es de estos, y tiene como escenario una playa de las islas Británicas. Motivo por el que yo me voy fotográficamente a las costas irlandesas. Que aunque no sean la Gran Bretaña, es otra de las islas Británicas.

Love, Death and Robots es una antología de relatos cortos de animación en el ámbito de la ciencia ficción, la anticipación, la fantasía y el terror. O de todo un poco, mezclado. Frente a los 18 episodios que van entre menos de diez minutos a algo más de quince de los que constaba la primera temporada, esta segunda temporada sólo tiene 8 episodios. Pero yo diría que están mejor seleccionados, con más rigor. Y por ello, yo diría que, pese a la diversidad de temas y formatos, dentro de la animación, hay una calidad media superior. Yo los he visto todos con agrado, aunque siempre hay algunos que te gustan más que otros. Y se ve en seguida. Los encajas en cualquier hueco que tengas para ver la televisión, y en pocos días los ves los ocho. Me han divertido bastante. Más que la primera temporada en su conjunto. Me parecen recomendables para quienes gustan de estos temas. También en Netflix.

[Cine] Sora no aosa o shiru hito yo 空の青さを知る人よ [Her blue sky] (2020)

Cine

Sora no aosa o shiru hito yo [空の青さを知る人よ] (2020; 34/20210519)

He de reconocer que la decepción que me supuso la última película de animación japonesa que fuimos a ver a las salas de cine me dejó con el ánimo insatisfecho. Dejando aparte lo que pueda ver en forma de series, y ahora estoy viendo algo curioso y entretenido, la animación japonesa tiene algunas características y valores que me suelen atraer. O por lo menos determinada animación japonesa. Es un ámbito demasiado extenso como para meter todas las producciones en el mismo saco. El caso es que me enteré de que esta película de Tatsuyuki Nagai, de cuyo estreno en su país de origen me enteré en su momento, por las peripecias de la pandemia había acabando llegando a nuestro país estrenada en plataformas. Como Filmin. Y me animé. A ver si me quitaba el sabor de boca.

La película no deja de defender los valores más tradicionales y familiares de Japón… no es la película más progresista y osada que se pueda ver de ese país, ni mucho menos. Por eso, he decidido ilustrar la entrada con imágenes de una boda tradicional en el Kitaguchi hongu Fuji sengen Jinja… el santuario sintoísta del inicio de la ruta norte de subida al monte Fuji en Fujiyoshida.

Las hermanas Aioi, Akane, en su último curso de bachiller, y Aoi, 14 años menor, quedan huérfanas de padre y madre por un accidente. Akane, tranquila y responsable, se responsabiliza de su hermana pequeña, permaneciendo en su ciudad de provincias para cuidarla y proporcionarle una buena educación, al mismo tiempo que se integra en la comunidad, trabajando para el ayuntamiento. Y para ello renuncia a acompañar a su novio que se va a Tokio a triunfar como músico. Trece años más tarde, Aoi está en plena rebeldía adolescente y se siente culpable de que su hermana mayor haya perdido su vida por ella. Y además… no deja de estar enamorada del recuerdo de Shinno, el que fue novio de Akane. Hasta que un día, para unas actividades promocionales de la vida turística de la ciudad, aparece en la ciudad Shinno, como guitarrista acompañante de un famoso cantante enka. Aunque muy lejos de su sueño de ser un músico famoso. Y todo se enredará. Especialmente cuando también se aparezca a Aoi el espíritu reencarnado del Shinno adolescente…

La historia es una de las típicas de enredo con el fin de hacer sentir bien al espectador, porque independientemente de las tribulaciones de los protagonistas, todos son esencialmente buenas personas que, casi todos ellos, viven reconciliados con las decisiones que han tenido que tomar en su vida, por elección o por obligación. Y además, la definición de los personajes hace de ellos lo suficientemente adecuados para que el espectador empatice con ellos.

En el aspecto técnico, la película tiene las características típicas de mucha animación nipona, con unos personajes relativamente esquemáticos, aunque fácilmente reconocibles en toda ocasión, que se desenvuelven sobre fondos muy detallados y bien reproducidos y ambientados, en esta ocasión de la ciudad de Chichibu, en la región de Kantō, a unos 100 kilómetros del centro de Tokio. Tal es la diferencia entre el aspecto de los personajes y el realismo de los escenarios… que a veces chirría en exceso.

Resumiendo, película entretenida, adecuada para sentirse bien, lo cual era apropiado en este momento, pero que no tiene mucho más que aportar, y que probablemente quedará olvidada, más o menos, dentro de un tiempo. Desde luego, no a la altura de algunos de los éxitos más recientes de la animación japonesa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Āya to Majo (2020)

Cine

Āya to Majo (2020; 32/20210507)

Nos llega a la cartelera una nueva película de Studio Ghibli, que parece decidido a renovar su actividad como productora. Y de la mano de Gorō Miyazaki, nos llega una adaptación de una novela de Diana Wynne Jones, Earwig and the Witch (Tijereta y la bruja). Ghibli ya adaptó una novela de Jones, Hauru no Ugoku Shiro [ハウルの動く城] (El castillo ambulante), que es una película muy apreciada por los aficionado a las películas de Hayao Miyazaki, el padre del director de la película de hoy. A veces se genera una confusión, o yo la he visto escrita en alguna parte, porque Jones escribió una continuación a la película de Hauru/Howl, que se titula Castle in the Air (El castillo en el aire), mientras que hay otra película de Ghibli que en castellano se tituló El castillo en el cielo, siendo su título original Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ] (Laputa, el castillo en el cielo), que no tiene que ver, y que toma prestados elementos del universo gulliveriano. También es muy entretenida.

Se ha hecho mucha publicidad de que es la primera película de animación de Ghibli realizada en 3D generado por computadora, lo que lo aleja visualmente de lo que estamos acostumbrados a ver en las películas del estudio. Sin embargo, creo que el problema de la película no es ese… el problema es que la historia es muy floja, muy banal, muy trillada, y no acaba de enganchar por falta de empatía con los personajes. La niña protagonista, Āya (apodada Earwig), resulta a ratos hasta demasiado chirriante. Algo repelente. Las películas de huerfanitas están muy trilladas, y Ghibli tiene una bruja en su catálogo con un carisma tan arrollador, que cualquiera que llegue de rondón va a estar muy mal situada para convencer al respetable.

Hasta ahora decíamos que las peores películas de Ghibli no dejaban de ser películas entretenidas y correctas. Siendo además las de Gorō Miyazaki de las menos apreciadas, aunque a mí no me disgustan, especialmente Kokuriko-zaka kara [コクリコ坂から] (La colina de las amapolas). La de Terramar es realmente más floja, pero no es ninguna catástrofe y es perfectamente visionable.

Notable pinchazo por lo tanto del «heredero» del gran Hayao y del estudio que tantas alegrías nos ha dado, y que en estos momentos se sitúa muy por debajo de lo que están realizando otros estudios de animación nipones. Esperemos que se recompongan. Y se busquen buenos guionistas.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Sennen Joyū (2001), evento especial Kon Satoshi

Cine

Sennen Joyū [千年女優 Millenium Actress] (2001; 20/20210318)

Os hablaba el lunes de la única serie que concibió el director de cine de animación japonés Kon Satoshi (recordemos que en los nombres japoneses, el apellido va por delante). Y hoy voy con la película de este director que vi por primera vez, y en pantalla grande, el pasado jueves en un evento especial en un cine de Zaragoza. Hace algo más de un año, antes de los confinamientos por la pandemia de covid-19, ya pudimos ver en un evento similar la más famosa y alabada de las películas de Kon. Y lo cierto es que esperábamos que siguieran estos eventos con el resto de su filmografía que, lamentablemente, no es muy extensa. Cuatro largometrajes. De los que, antes del evento de enero del año pasado, sólo había visto tres en televisión, y ninguno en pantalla grande. Coincide que la película del pasado jueves es la única que nunca había visto del director, ni en televisión ni, por supuesto, en pantalla grande. Así que estreno para mí, 20 años después de su estrenos en festivales. En España nunca se estrenó en cines, fue directa a DVD, y sólo se ha podido ver en eventos especiales en salas de cine, y la versión digitalizada en 4K actual es una celebración de ese vigésimo aniversario. De momento no parece anunciada la programación del resto de las películas de Kon, en forma de ciclo.

He elegido unas cuantas fotos de Arashiyama en Kioto, porque al final del famoso bosque de bambúes es posible visitar la casa del actor de cine de época Ōkōchi Sansō, y de alguna forma, en la película de hoy, la casa donde vive retirada la actriz protagonista me la recordó.

La película nos cuenta cómo un director de documentales, junto con su videógrafo, se dirige al lugar donde vive retirada desde hace 30 años, alejada del mundo, la actriz Fujiwara Chiyoko. La que durante décadas fue una de las reinas de la pantalla, desapareció de repente, y Fujiwara quiere resolver el misterio de lo que pasó, al mismo tiempo que le entrega un objeto que encontró y que le pertenece, una pequeña llave… que es la clave para entender la vida de la actriz de los mil años. Porque a partir del momento en que le entrega la llave, la actriz le cuenta su vida de una forma absolutamente apasionante.

Por la película es realmente apasionante, divertida, emocionante, trepidante en algunos momentos. Al más puro estilo de Kon, constantemente mezcla la realidad con la ficción de las películas de la actriz. La vida de la actriz se enmarca entre dos famosos seísmos, el primero de ellos identificado claramente como el Gran terremoto de Kanto de 1923, día en el que nació, y menos claramente identificado, al final de su vida el Gran terremoto de Hanshin-Awaji o de Kobe de 1995. Ya digo que no creo que este último esté claramente mencionado, pero es el evento más famoso de este tipo en aquella época, y que marcó el imaginario nipón en cuestiones de catástrofes, hasta el Terremoto y tsunami de Tōhoku en 2011, con la catástrofe nuclear añadida. Al principio de su adolescencia, en la convulsa época de los años 30, dos eventos marcan su vida. Su encuentro con un joven pintor que huye de la infame kenpeitai por sus ideas políticas, que le entrega una llave y del que se enamora, y la propuesta de un estudio para debutar como actriz, lo cual acepta como forma de salir a buscar al pintor a Manchuria. El resto de su vida, hasta su retirada como actriz se ve marcada por estos dos sucesos. Por un lado la búsqueda del pintor, que adquiere caracteres dramáticos en los peores años de la represión durante las guerras de finales de los 30 contra China y contra el mundo en los 40; por otro lado, su prolífico trabajo como actriz interpretando heroínas en todo tipo de papeles y películas, películas que abarcan la historia de Japón desde la época Heian hasta la conquista espacial, pasando por el cine de samuráis o de monstruos tipo Godzilla. Mil años de historia, que dan origen al título, junto con la maldición de cierta bruja de ficción, y que además coinciden con el cambio del milenio durante la realización y el estreno de la película.

Mucho más sencilla de entender que otras películas de Kon Satoshi, conserva no obstante el sello del director. La constante mezcla de escenas de la realidad, con las escenas de sus películas, abren la puerta a una riqueza visual y conceptual impresionante, junto con una acción trepidante en la búsqueda de la actriz de su pintor amado. La diversión está asegurada. Y también la emoción, por las traiciones, por las fidelidades, por los sentimientos puestos en marcha… y especialmente ese cierre final tan espléndido, esa cita final «だって私…あの人を追いかけてる私が好きなんだもの。» [«Porque yo… lo que realmente he amado ha sido la búsqueda»]. Hay quien la ha incluido en listado de las 10 películas de animación que todo aficionado al cine debe ver. Y aunque eso es opinable porque hay mucho donde elegir, tampoco diría yo que no tuviese un lugar digno en esa decena de obras de referencia.

Fujiwara Chiyoko es una actriz ficticia. Los listos de la cosa dicen que está basada en dos actrices reales. A una la conozco, Hara Setsuko, por interpretar a las distintas Noriko de la denominada «trilogía de Noriko» de Ozu Yasujirō. Tres películas independientes entre sí, de la posguerra mundial, en las que Hara interpretaba tres personajes distintos, tres mujeres modernas de la época, de nombre Noriko, que asumían los valores positivos de la tradición nipona al mismo tiempo que se incorporaban a la modernidad como mujeres trabajadoras y que toman sus propias decisiones. La otra es Takamine Hideko, que no recuerdo haberla visto en ninguna película, aunque tiene una filmografía muy extensa. Ambas nacieron a principios de los años 20, ambas se retiraron en los años 70 mucho antes de su muerte y siendo relativamente jóvenes. Y entre las dos rodaron todo tipo de películas abarcando toda la gama que aparece en la película de Kon.

Concluyendo, creo que mi opinión se deduce fácilmente de lo comentado hasta ahora. La película es muy divertida, muy entretenida. Como además no es muy larga, no llega a los 90 minutos, se te pasa en un vuelo. Es emocionante, empatizas con los caracteres. Es un homenaje al cine enorme, que cualquier aficionado al cine agradecerá. Y además tenemos la estupenda animación de Kon Satoshi en su versión más asequible a todos los públicos. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****