TV / Libro; Ikoku nikki 違国日記 – anime y manga

Literatura, Televisión

Fotos realizadas en Shingū, ciudad que forma parte del camino de peregrinación Kumano Kudo, en la península de Kii. También en versión Substack.

Ayer mismo pude ver el decimotercero y último de los episodios de la serie de animación japonesa Ikoku nikki 違国日記, el que probablemente ha sido la sorpresa más agradable de la temporada de invierno de la animación del País del Sol Naciente. Tal fue el impacto de los primeros episodios que pude ver que busqué a ver si era posible leer el material de origen, el manga del mismo título bajo autoría de Tomoko Yamashita. Este no está disponible en español, y sus once tankobon se encuentran disponibles en inglés, con el título Journal with witch, y en francés, con el título Entre les lignes. No están en versión electrónica, pero por una serie de causas y azares me prestaron la versión francesa que leí entre febrero y marzo, al mismo tiempo que iba viendo la serie.

La serie, sea de manga o de anime, empieza cuando una adolescente de quince años, Asa Takumi, queda huérfana de padre y madre como consecuencia de un accidente de tráfico. Durante el funeral, aparece su tía Makio Kōdai, hermana de su madre, escritora de novelas de fantasía de profesión, de la que no se acuerda. Se vieron por última vez cuando era muy chiquita. Su madre y su tía se llevaban mal. No se hablaban. Pero Makio, en un acto ético, de decencia humana, ante las reticencias de otros parientes, da un paso adelante y decide invitar a Asa a vivir con ella y ser su tutora legal. No le promete ser una madre, no le promete amor eterno. Le promete un hogar, una seguridad y el compromiso de que le dejará libertad para que en el futuro sea lo que ella quiera ser. A partir de aquí, se desarrolla un largo proceso de ajuste entre dos mujeres que han vivido hasta ese momento en mundos muy muy muy distintos

Respecto al título, el original japonés viene a significar Diario en otro mundo y tiene que ver con la propuesta que le hace Makio a Asa al principio de la historia. Para lidiar con el duelo, con sus inseguridades y sus sentimientos, le propone escribir un diario. Que asa interpreta como el diario en un país extraño al que ha ido a parar tras la muerte de sus padres. Habitado por una bruja, lo que explica el título en inglés. El título en francés… pues eso, de la expresión “leer entre líneas”.

Los hechos iniciales suceden cuando Asa está terminando su educación secundaria obligatoria y va a empezar el bachillerato (estoy usando los términos españoles para hablar de los niveles educativos japoneses, aunque hay diferencias; el equivalente japonés de la ESO dura tres años en lugar de cuatro, y el equivalente del bachillerato dura tres años en lugar de dos). Por lo que en la historia entrarán en juego una serie de secundarios imprescindibles, como la mejor amiga de Asa y su madre, otras compañeras de clase, el club de música moderna al que se apunta, o el abogado que lleva la supervisión de la tutela de Asa.

Por el lado de Makio, estarán sus amigas, su exnovio con quien mantiene una relación de amistad importante, su editora y otros escritores. El mundo de Asa es el mundo de las relaciones sociales convencionales, el mundo organizado y “normal” como le gustaba a su madre. El mundo de Makio es un mundo menos convencional, donde la gente se divorcia, donde hay actividades creativas, donde se hacen cosas distintas y reina un cierto desorden.

Aunque en sus primeros pasos, por lo menos hasta la mitad de la serie de animación, la fidelidad al manga es muy alta, en el tramo final hay diferencias. El manga se prolonga durante tres años en la cronología de la serie, hasta el momento en que Asa termina su paso por el instituto y va a entrar en la universidad. El anime, sin embargo, trata del primer año de convivencia entre tía y sobrina. En ambos casos, de como van ajustándose la una a la otra, de como Asa ha de comprender que el mundo es más diverso y menos convencional que lo que su madre le decía, y que hay cosas distintas de comprender. De como Makio va a aprendiendo a responsabilizarse de otra persona, cuando sólo se ha responsabilizado de sí misma viviendo con absoluta libertad y sin ataduras. Y por supuesto, aunque Makio no le prometa nada en lo afectivo, cómo estos afectos surgirán y la relación entre ambas se afianzará.

Las conclusiones de ambas por lo tanto son algo distintas aunque con elementos comunes. Y con un mensaje también común. El final del manga me gusta más, porque es más profundo. El texto escrito e ilustrado llega más lejos en el desarrollo de ambos personajes. Ambas se influyen profundamente la una a la otra. Quizá uno de los aspectos más interesantes es como Asa, que al principio se ve a sí misma, y es vista por los demás, como una zoquete en lengua japonesa, liándose con las palabras y los kanji, al final se orienta por estudiar letras, por escribir canciones, por estudiar la lengua y escribir… lo que sea que pueda llegar a escribir de mayor. En el anime, culmina con su capacidad para atreverse a destacar, en lugar de permanecer integrada discretamente en el grupo, se atreve a cantar sus propias letras ante los alumnos de su instituto (hermosa canción de presentación de la serie de la cantante Tomoo).

Pero ambas series, la historia ilustrada y la animación, tienen un nivel muy alto. Es una historia destinada a los adolescentes, que conviene que vean los adultos… y en ocasiones es lo contrario, una historia destinada a los adultos, especialmente los que tienen adolescentes a su cargo, y que es apta para que la lean estos adolescentes. Es curioso, al comentar en mi entorno la premisa inicial, la orfandad de Asa, he observado rechazo en madres de adolescentes que no quieren ni imaginar esa situación para sus hijos o hijas. Y sin embargo, ¿acaso no es algo en lo que debería pensar especialmente, porque nada ni nadie puede garantizar cuando nos vamos a ir de esta vida o en qué circunstancias? Creo que es muy muy muy recomendable. Y el consenso es altísimo. Por ejemplo, un 8.8 sobre 10 entre los votantes de IMDb para el anime.

Cine; Hateshinaki Sukāretto [果てしなきスカーレット] (Scarlet) (2026)

Cine

Fotografias del castillo de Kronborg en Helsingør, Dinamarca, la Élsinor del «Hamlet» de Shakespeare, y que aparece en forma de panorámica aérea, inconfundiblemente, al principio de la película.

Hateshinaki Sukāretto [果てしなきスカーレット] (2026; 14/20260322)

Últimamente he bajado ligeramente el ritmo de publicación y se me acumulan los temas a comentar. Ahora mismo tenía dos películas pendientes de comentario, y en un tris he estado de comentarlas al mismo tiempo. Pero son muy distintas… ya veremos como lo organizo. De momento vamos con una de animación japonesa que nos llegó de la mano del director Mamoru Hosoda. Hosoda hizo en su momento un par de películas de animación absolutamente estupendas; ambas las vi en televisión. No creo que se llegasen a estrenar en salas en su momento. Al menos en Zaragoza.

Una de ellas fue las aventuras de una chica de instituto capaz de dar saltos en el tiempo, y que me pareció un ejemplo claro de cómo hacer una película divertida y con corazón al mismo tiempo sin necesidad de grandes alaracas. Y luego estuvo esa joya llena de sentimiento que fue la historia de dos hermanos que son distintos al resto de los niños y son cuidadosamente protegidos por su joven madre. Cine de animación con corazón. Hosoda ha realizado o participado también otros proyectos muy interesantes. Así que cuando se anuncia una nueva película suya, la expectación, y las expectativas, crecen considerablemente. Y esto puede ser un problema.

La anterior película de Hosoda fue una reinterpretación de la historia de La bella y la bestia, que en su momento me gusto bastante… aunque mi recuerdo de ella no se ha sostenido especialmente bien. Quizá hoy en día la valoraría con más rigor. Fue un ejemplo de cómo el director se ha alejado de la fórmula de aquellas películas que tanto me gustaron; sencillas pero elegantes, y con corazón. De repente, con un buen presupuesto, apostó por un espectáculo visual aun a costa, hasta cierto punto, de la historia. No obstante, estuvo bien aquella película también.

En esta ocasión Hosoda vuelve también a una historia clásica, la de Hamlet. No adapta la obra de Shakespeare. Aprovecha sus elementos, transformando al príncipe de Dinamarca en la princesa Scarlet. Que tras ser envenenada por el traidor asesino de su padre, se ve envuelta en una serie de peripecias en el ultramundo, en el lugar a mitad de camino entre los vivos y los muertos. Donde en compañía de un joven del siglo XX, que presuntamente no está muerto aún, habrán de luchar contra la tiranía del rey usurpador que ha llegado también a ese lugar.

Visualmente no hay quejas. Es obvia la habilidad de Hosoda para crear universos. En esta ocasión un universo más oscuro, casi bordeando con el cine de terror, de alguna forma. Una historia no carente de violencia y de reflexiones sobre el bien y el mal. Pero de alguna forma el relato sufre todavía más que en la anterior película del director esa supeditación de la historia a la forma. La peripecia de la heroína es compleja de un modo forzado… incluso confuso. Y la forma en que se presenta a los personajes es con un cierto histrionismo, con muchos excesos que se supone deben transmitir emociones… pero que en ocasiones dejan frío.

La película no está mal, pero a mí no me ha acabado de convencer. Hosoda, nuevamente con medios para hacer, se ha dejado llevar por las formas sobre el fondo. Perdiendo lo importante de aquellas películas que hicieron que esperase con expectación sus nuevos proyectos; el alma, el corazón. Kokoro 心, como lo llamarían los nipones. 

Valoración:

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

Cine; Amélie et la métaphysique des tubes (2025)

Cine

Entrada replicada también en Substack.

Amélie et la métaphysique des tubes (2025; 11/20260223)

Durante bastantes años fui lector habitual de los libros de la escritora belga Amélie Nothomb. Escritora muy prolífica, que venía a publicar un libro al año, generalmente novelas no muy extensas, pero muy diversas, su estilo me atraía bastante. Pero en un momento dado, mis gustos se ampliaron y se diversificaron, o se desplazaron a otros escritores, aunque el año pasado leí algo de ella. En cualquier caso, la mayor parte de lo que he leído de ella fue antes de empezar a comentar mis lecturas en el Cuaderno de ruta.

Metafísica de los tubos, lo leí en castellano y por eso aquí pongo el título traducido, fue de los primeros que leí. Y tengo el recuerdo de lo extraño que me pareció al principio. Aunque es uno de los que luego ha ido recuperando prestigio en la memoria. Metafísica, el pensamiento y el debate filosófico sobre la naturaleza de la existencia, la realidad y el ser, aplicada a un bebé, al que la autora compara con un tubo que por un extremo ingiere alimentos y por el otro excreta… pues ya sabéis. Y a partir de ahí un recuerdo y recorrido por los (supuestos) primeros años de vida de la autora en Japón, del que dice que es su país natal, con especial referencia a la mujer japonesa que la cuidó esos años. Y eso es lo que nos trasladan a la animación las directoras, francesa y belga, Liane-Cho Han Jin Kuang y MaÏlys Vallade. Primer largometraje en la dirección, aunque ambas tienen previa experiencia en la animación.

Para empezar, una cuestión. La historia esta inspirada en la infancia de Nothomb, y la autora a veces ha jugado a dejar creer que es biográfica. Pero consta que no nació en Kobe, donde su padre estaría destinado como diplomático belga, sino que nació en una población próxima a Bruselas. Hay otras novelas de la autora presuntamente autobiográficas, algunas muy buenas, pero que deben considerarse como ficción aunque estén inspiradas en sus experiencias vitales. Dicho lo cual, Kuang y Vallade hacen un trabajo maravilloso, lleno de sensibilidad, a la hora de trasladar de forma bastante fiel el relato de Nothomb a la animación.

La película, al igual que la novela, explora el significado del ser, y de ahí lo de la metafísica. Ser un ser humano, con capacidad de expresarse, de pensar y de sentir, quizá no en este orden, desde tierna infancia. Pertenecer a un lugar; alguien me dijo una vez que uno no es de donde nace, es de donde tiene la familia y los seres queridos. Y por ahí podemos coger la afirmación de Nothomb de considerarse japonesa, porque cuando adquirió conciencia de sí mismos es el país donde vivía. También es una reflexión de lo que significa ser familia, especialmente por la relación que la niña mantiene con su cuidadora, con quien llega a tener más afinidad que con su diplomático padre, su atareada madre pianista, y sus hermanos más mayores que van a lo suyo.

Me sorprendió muy gratamente esta película. No esperaba tanto. Y de hecho, al principio no teníamos interés en ella. Pero ante las elogiosas críticas fuimos a la sala de cine, y nunca me alegraré tanto. Una película que además crece en el recuerdo. Y que considero altamente recomendable. Casi imprescindible.

Valoración:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Tensi no tamago [天使のたまご] (El huevo del ángel) (1985)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Yo, de las criaturas que ponen huevos, que son muchas, las que prefiero son los pequeño dinosaurios aviares.

Tensi no tamago [天使のたまご] (2025; 10/20260217)

La semana pasada, para los más frikis del grupo de cinéfilos al que pertenezco, apareció una posibilidad que decidimos aprovechar. Una película de animación de hace 40 años, dirigida por Mamoru Oshii, un prestigioso director de animación japonés, con no pocos éxitos de esos que los fans acaban denominando «película de culto», aunque a veces los fans abusen del término o no sepan muy bien que significa. Quizá su película más conocida sea Ghost in the shell. Que yo no he visto. Debería buscar donde verla. La versión de animación. No la de acción real de hace unos años, que me dejó un tanto frío.

Se ha denominado a la película de hoy de muchas formas. Cine experimental. Animación de arte y ensayo. Animación (o cine) filosófica(o). Incluso cine religioso. Una joven se desplaza por un mundo asolado, de aspecto posapocalíptico. Y en un momento dado encuentra un gigantesco huevo, que asume es el huevo de un ángel, y que desea proteger. En paralelo, un joven militar que recorre el mismo mundo con un arma, una especie de ballesta en forma de cruz, aunque creo que es otra cosa, y descubre a la chica en una gris e inhóspita ciudad. La sigue. Y en un momento dado se une a ella y viaja con ella. Y ante todo, desea saber qué contiene el huevo.

Desde el punto de vista de la realización, la película tiene una realización de primerísimo orden. Con una ilustración extraordinariamente expresiva, nos sumerge en un universo lleno de misterio y metáforas. Apenas hay diálogos. Es una película eminentemente visual, que muestra el virtuosismo de Oshii y su equipo de animadores a la hora de concebir este mundo extraño y dotarlo de vida. Pero… Sí, pero. La película es muy críptica en su historia y en sus significados. La calificación de «película religiosa» se justifica por las diversas referencias a los textos sagrados cristianos. Un relato del diluvio universal y del arca de Noé, aunque con el final modificado. La imagen de la chica que protege el huevo bajo sus ropajes, ofreciendo el aspecto de una joven virgen gestante. Las referencias a los ángeles. Y otros diversos apuntes, como el mero hecho de que estemos en un mundo que parece que ha sufrido una situación apocalíptica y está, potencialmente, moribundo. Pero en ningún momento me quedó claro a mí dónde va a parar la película, o la tesis que plantea, o de qué nos quiere hablar. En un momento dado, me dio la impresión de que la película, bellamente realizada, está tan hueca como el huevo.

Es difícil dar una impresión final o una recomendación sobre la película, que sólo ha estado una semana en cartelera, en una nueva versión restaurada o remasterizada, no sé muy bien, en alta resolución 4K. Creo que sólo es apta para aquellos que está dispuestos a arriesgar. A conocer cosas distintas. O al cine no como medio de entretenimiento, sino como pura expresión artística, aunque como ya sabemos, especialmente en el arte moderno y contemporáneo, no siempre acabemos por entender el mensaje que nos traslada la obra artística. Así que, ni recomiendo ni dejo de recomendar.

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; ninguna cultura está libre de estereotipos hacia las otras

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. Entre Londres y Japón, vuelvo a Londrés, por en la capital he estado y en Yokohama no.

Ya he comentado en alguna ocasión que estoy terminando mi suscripción a Netflix. Tengo pagado «el mes» hasta el 3 de febrero incluido. Luego, adiós a la primera plataforma a la que me suscribí, después de casi diez años. Y es que últimamente me costaba encontrar opciones. Es curioso que en este mes he encontrado algunas cosas majas que me han tenido muy entretenido. Y una de ellas ha sido el anime que comento hoy. Un anime que no entrará entre mis favoritos por diversos motivos. Algunos de los cuales los comprenderéis al leer esta entrada. La cosa es que el anime ha sido uno de los puntos fuertes de Netflix. Oye… que tiene todo el catálogo de Ghibli. En las fiestas de fin de año me vi varias de las películas del estudio. Las que no entran en el ámbito de la plataforma. Bueno, tres de ellas y Kiki… la brujita con su escoba y su gato.

Pero aquí y allí, Netflix ha querido jugar en la primera división de la liga de las series de animación japonesa, con producciones que a priori prometían mucho, a veces lo han conseguido y otras no, cuidadas en su realización, con una animación de buen nivel, sin cutredades, con buen desarrollo del diseño de caracteres, con cuidados fondos y ambientaciones, limitando las escenas estáticas, siempre más baratas de producir y que plagan otros productos menores. Vamos… que Netflix ha querido ir desde hace años a por lo bueno. Y estas cualidades las muestra también Prism Rondo [プリズム輪舞曲], conocida en inglés castellano como Love through a prism/El amor a través de un prisma. Las aventuras de una joven de veinte años japonesa, hija de una familia de comerciantes de Yokohama, que se va a Londres seis meses, quien sabe si prorrogables, a estudiar arte. Pintura al óleo. En una prestigiosa (y ficticia) academia de arte.

Que a los aficionados al anime les ha gustado está claro. Puntuación de 8.3/10 en IMDb, 8.56/10 en MyAnimeList, la tercera más alta de las series y temporadas que se estrenaron en enero. Y es que, como ya he dicho, la serie está muy bien hecha. Tiene bastante ritmo. Tiene personajes que gustarán a su demográfico objetivo, las chicas. Tiene sus emociones. Claro. Yo no pertenezco a su demográfico objetivo. Y tengo la mala costumbre de sacarle punta a todo. La acción se sitúa en los primeros años del siglo XX, según se nos dice en el primer episodio. Por el aspecto de algunas indumentarias dirías que no muy al principio. En la segunda década, probablemente. Aunque la mezcolanza de indumentarias en algunos momentos resulta mareante. En algunos momentos muy concretos parece que están en la corte de Luis XIV, y en otros en la época de Jane Austen. Pero no. El devenir de la historia nos situará en 1914. Aunque en un Londres que parece estar en una perpetua primavera. Si el final de los seis meses de la chica en Londres coincide con el asesinato del archiduque austriaco en Sarajevo, que sucedió a finales de junio, cuando llega a Londres tiene que ser diciembre de 1913… pero hace buen tiempo. Durante los seis meses. Qué cosas. Londres. Un Londres completamente industrializado, el del smog. Y las feas fábricas. En perpetua y colorida primavera.

Sí. Ya podéis suponer que el rigor no es de rigor en esta producción. Porque lo que nos va a contar la serie es el romance de la joven burguesa japonesa con el hijo de un miembro de la alta aristocracia inglesa. El hijo joven y rebelde (pero no mucho), huérfano de madre desde la infancia, pero con un padre, un duque que, según la historia «hace honor a su rango poniéndose al servicio de su patria desde los más altos ideales como corresponde a la nobleza». Entrecomillo no porque sea una cita literal, sino porque me parece que es una estupidez como un piano de grande. Siempre se ha hablado de que la visión de los países del Asia oriental en Occidente está estereotipada y no se suele corresponder con la realidad, con visiones muy críticas en la actualidad por parte de muchos. Pero es que la visión de los nipones sobre determinados elementos de la cultura occidental no es menos estereotipada. Y a mí me ha estado chirriando constantemente, y hace que no pueda compartir esas magnas puntuaciones de los aficionados. Sí… un 8/10 en la realización… pero, ¿en el conjunto? ¿Un 6/10? Y sin embargo, tenía momentos en que me parecía muy entretenida. Simplemente conque hubiesen cuidado la verosimilitud de la historia, ya me merecería una valoración bastante alta. Otra cuestión. 1914. En Italia, los futuristas. En Alemania, los expresionistas. En Francia y en todas partes, los posimpresionistas hacen ya furor. Y estos aspirantes a artistas del momento, ¿pintando paisajitos, retratitos y bodegoncitos como si estuvieran en pleno neoclasicismo o principios del romanticismo? Inverosímil también.

Terminaré comentando una cuestión. Las historia, aunque original, no adapta ningún material previo, es de la creadora de una de las series de manga más conocidas de Japón, que ha sido adaptada en su país y a varios otros países asiáticos en forma de animación y series de acción real, y de la que yo vi, en Netflix, su versión de acción real surcoreana. La serie me pareció tremenda. En el mal sentido. Una chica de clase media que va a un colegio de élite donde es maltratada por un grupo de machotes de familias adineradas, con la aquiescencia y la admiración del resto del colegio. Y a pesar de todo la chica y el cabecilla de estos matones tienen un romance. Desde muchos punto de vista, nauseabundo. Quizá la versión original japonesa tenga matices que la adecenten. Pero, sinceramente, no me he atrevido a comprobarlo. Así que no se podría pedir mucho rigor en la creadora de este tipo de productos. Es lo que hay. Excelente producción, con problemas, que los más jóvenes y desconocedores de la historia y la realidad tal vez desconozcan, y acaben adquiriendo un mensaje sesgado, no fiable, y peligroso.

[Cine] 100M (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Nos vamos a Japón, a Kamakura, para ilustrar la entrada de hoy.

100M (2025; 01/20260102)

No ha empezado fuerte cinematográficamente este año. Una mezcla de circunstancias, en las que no voy a entrar, me han mantenido alejado de las salas de cine. A ver si la cosa mejora con los estrenos de mañana viernes. De todos modos, con la llegada del nuevo año hubo un estreno de animación japonesa en Netflix que tenía marcado para ver. Una película que llegaba con buenas críticas y bien valorada por los espectadores de su país. En pocos otros países se había podido ver antes del estreno en la plataforma de contenidos. Dirigida por Kenji Iwaisawa, veamos lo que da de sí este drama de superación en el ámbito del deporte de competición.

La película está basada en una serie de manga, no demasiado extensa. Sólo cinco volúmenes (tankōbon) para recopilar todos sus capítulos, que fueron publicados entre 2018 y 2019. Poco en comparación con algunas de las series más conocidas del manga, que se van pubicando durante años. La historia se centra en una serie de atletas, especializados en las carreras de velocidad, específicamente en los 100 metros lisos, de donde viene el título del manga y de la película. Seguimos a dos de los protagonistas desde que son niños y empiezan a destacar en los deportes del colegio, y conforme avanzan en su vida, se van cruzando o encontrando otros atletas. La historia se sigue hasta que el protagonista principal, ya adulto, decide que va siendo hora de retirarse, pero antes tendrá que correr una última prueba con el que fue su amigo de la infancia y su principal rival durante años.

En lo positivo, hay que decir que es una animación de muy buen nivel, muy expresiva. Que se sale de las fórmulas trilladas de la animación japonesa, para mostrarnos unos personajes que evolucionan físicamente conforme avanzan en su edad. Con frecuencia, los personajes adolescentes y adultos jóvenes del anime tienen un aspecto demasiado aniñado, especialmente las chicas/mujeres. Y la representación del esfuerzo y de las tribulaciones de los personajes está muy bien representada.

Sin embargo, creo que la historia tiene un ritmo inconsistente. Creo que, por corta que sea la serie de manga, es complejo meter los 42 episodios o capítulos que recopilan los cinco volúmenes en los 106 minutos que oficialmente dura el largometraje. Resta los títulos de crédito y probablemente se queda en 100 minutos. Las primeras etapas de los personajes están bien hiladas, desde la niñez hasta el instituto. La parte relativa al club de atletismo del instituto, cuando interaccionan dos de los personajes con las dos chicas que formaban el club inicialmente, está bastante bien. Y da variedad y más riqueza a la narración. Y sin necesidad de romances forzados que, además, no vienen al caso. Mientras, el resto de las partes, más centradas en los chicos y en sus competiciones, me resultan menos atractivas, menos ricas en su descripción del entorno.

Por lo tanto, aunque bien hecho, mi valoración final de este aime no es tan positiva. Es una película de animación correcta, que se puede ver sin ningún problema, salvo que el tema no te interese especialmente. Pero creo que hubiese hecho falta un esfuerzo más importante en el guion a la hora de adaptar la historia, dejarse de tantas carreras, y entrar más en la psicología y en las interacciones de los personajes. O haber hecho una serie de animación, en lugar de condensar la historia en esos 100 minutos. Pero, como ya he dicho, se deja ver.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; terceras temporadas de universos e historias reimaginados, entre «jedis» y «Alicias»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. En los alrededores y cerca del gran santuario de Izumo.

Hay historias literarias o cinematográficas que llegan para quedarse. Atrapan el imaginario de los lectores o los espectadores, y pasan al acerbo de las historias «de siempre». Leyendas cuyo origen conocemos perfectamente, quién las imaginó. Y cómo otras personas, otros creadores, las acogen, las reimaginan, cambian la perspectiva, expanden esos universos, a veces las elevan, a veces las hunden. Hoy tenemos dos de esas historias y universos. Muy distintos. Pero cuyas reimaginaciones han sido llevadas a la pequeña pantalla, a series que, en este caso, ambas han llegado a su tercera temporada.

La primera de ella es una serie de animación, que podéis ver en Disney+, porque al fin y al cabo es una iniciativa de esta megaproductora que tiene los derechos del universo Star Wars. Se trata de Star Wars: Visions. Cada temporada es una antología de historias cortas de animación, nueve en cada temporada, que duran entre los 10 y los 25 minutos, generalmente más cortos que un episodio de animación japonesa al uso, de 22-23 minutos. Y son realizados por autores de animación japonesa que, libremente, pero con la venia de Disney, idean y realizan una historia que transcurre en algún momento de línea temporal del universo Star Wars. Antes de la república, durante la república, en las guerras clon, durante el imperio, durante la rebelión… cuando sea. Y con personajes que no aparecen en las historias clásicas. Y con estilos de animación diversos, muy diversos, con libertad creativa para los autores.

La calidad y el interés de estas pequeñas historias es muy diversos. Algunas son más previsibles, otras son más arriesgadas, unas más accesibles, otras más experimentales, unas más fieles al canon del universo oficial, otras exploran situaciones y posibilidades más divergentes. En cualquier caso, el nivel general de creatividad es alto. Y hay varias que me dejan con las ganas de más. De eso que te quedas pensando que ojalá Disney dejase de lado alguna de las tonterías que ha estrenado en los últimos años y que están quemando a los aficionados, y adoptase algunos de estos enfoques para renovar la frescura del universo de ficción, e incluso atraer nuevos espectadores. Pero supongo que seguirá siendo una rareza. Una simpátíca y afortunada anécdota cuyo previsible final sucederá en cualquier momento. Algunas de las de esta temporada han sido continuaciones de las anteriores.

Y luego ha estado la tercera temporada de Imawa no Kuni no Arisu [今際の国のアリス, Arisu en la frontera], más conocida como Alice in Borderland. Recordemos que el nombre del protagonista (Kento Yamazaki), Arisu 有栖/アリス, es homófono con Alice en japonés. Pero no es una niña. Es un hombre joven que en la primera temporada se encontraba repentinamente en una realidad alternativa, con un Tokio despoblado, en el que los que allí se encuentran se ven obligados a jugar a una serie de juegos para sobrevivir. Aunque pueden perder la vida en esos juegos. Me intrigó mucho. Una extraña versión japonesa del Juego del Calamar, inspirada por la historia de Alice in Wonderland. Recordemos que la protagonista femenina (Tao Tsuchiya) se apellida Usagi 宇佐木/ウサギ, conejo en japonés. Así que ya tenemos dos personajes de la historia de Carroll. A partir de ahora, posibles espóileres de las dos primeras temporadas, quedáis avisados.

Al final de la segunda temporada quedó claro que la intención de la serie no es la crítica social como en la reconocida serie surcoreana. Y que ese país fronterizo en el que se encuentran los personajes de la historias es el país que está entre la vida y la muerte. Algunos de aquellos que estuvieron en esa situación próxima a la muerte, han seguido sus vidas. Arisu y Usagi se han casado y son felices. Pero tienen la inquietud de que algo pasó durante el tiempo que estuvieron en coma, algo vivieron, que apenas recuerdan, que es trascendente. Y acabarán volviendo al país fronterizo y a los juegos. Mmmmm… Lo voy a resumir. Aunque bien hecha, con nuevos juegos muy currados, me parece una temporada superflua. La historia ya estaba contada y cerrada. Estos es meramente intentar ordeñar la vaca aprovechando la buena acogida de la serie. Y la cosa es que al final de esta tercera temporada nos amenazan con secuelas localizadas en otros países del mundo… Dudo que me apunte. Esta temporada, de sólo seis episodios, me ha costado un horror terminarla. Sobre todo por que los dos últimos episodios duran ochenta minutos y nunca encontraba el tiempo suficiente para verlos. Pero si hubiera estado más motivado…

[Cine] Kurenai no buta [紅の豚] (Porco Rosso) (1992)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tenía varias posibilidades para mostrar el Adriático en esta entrada. He optado por fotos de Piran, Eslovenia, una de las diversas ciudades que son denominadas «la Perla del Adriático».

Kurenai no buta (紅の豚) (Porco Rosso) (1992; 32/20250725)

He visto en múltiples ocasiones esta película, pero siempre en pantalla pequeña. En vídeo o en plataforma de contenidos. Desde hace unos años, todo el catálogo de Studio Ghibli está disponible en Netflix. No sé cuanto durará… pero ya lleva un tiempo. Una de las grandes cosas de la plataforma. Una de la pocas grandes cosas que le van quedando, en una plataforma que ha ido derivando a marchas forzadas desde las series de prestigio iniciales a productos ultracomerciales, pero de calidad dudosa en el mejor de los casos. Eso sí… producen tanto, que siempre hay alguna cosa que rascar. Pero ya he comentado que estoy a un paso de darme de baja. Pero nunca había visto en pantalla grande las aventuras de Porco/Marco, Fio, Gina, Curtiss, los Mamma Aiuto y demás entrañables aventureros de las maravillosas costas del Adriático.

Desde la primera edición, hay tres elementos que me llamaron de las aventuras de aviador italiano. La primera es la poesía nostálgica que destila la película, eso sí salpicada por las trifulcas con los «piratas» del aire y con las autoridades fascistas de esa «nueva Italia». La segunda es Fio Piccolo, el enésimo homenaje o propuesta que Hayao Miyazaki hacia jóvenes féminas, resolutivas, justas, dispuestas a pelear por lo que quieren. Sí… ya sé que el personaje de Gina está ahí… quien no se enamoraría de Gina… Pero forma parte del primer punto, la poesía nostálgica. Y la tercera es esa escueta declaración de principios que Porco/Marco enuncia al Capitán Ferrarin en una sala de cine de Milán.

ファシストになるくらいなら、豚でいたほうがましだ

«Fashisuto ni naru kurainara, buta de itahō ga mashida»

«Prefiero ser un cerdo que un fascista»

Qué apropiado, incluso, o especialmente, para los tiempos que corren. La película, detrás de su fachada, divertidísima fachada, de películas de aventuras, con no pocos homenajes al cine mudo de los años 20, y al de otras épocas, y a los principios de la aviación, tema que siempre ha fascinado a Miyazaki, es un alegato antibélico y antifascista, a favor de la libertad muy notable. Entre su dimensión poético nostálgica hay que destacar esa magnífica visión que nos regala Miyazaki cuando Porco/Marco narra a Fio su brutal experiencia en la Gran Guerra, con esa estela que cruza el cielo, de aviadores de todos los países fallecidos en combate. Una estela que recuerda a la Vía Láctea. No sé si será casualidad o será intencional, pero no puedo evitar recordar con esa escena un libro muy emotivo, que leí hace un tiempo, en el que la Vía Láctea es una línea ferroviaria que transporta el alma de los fallecidos para cruzar al otro mundo. La novela de Kenji Miyazawa también tiene dos protagonistas, dos grandes amigos, con nombres italianos, Giovanni y Campanella. A la obra se la equipara con El principito, pero fue anterior a la obra de Saint-Exupéry.

La película está llena de referencias a hechos históricos. Ferrarin fue el apellido de un as de la aviación italiana durante la Primera Guerra Mundial. El nombre del estudio, Ghibli, aparece en un motor que se va a instalar en el deteriorado hidroavión de Porco/Marco, pero es que hubo un avión italiano que llevaba esta apodo, Caproni Ca.309 Ghibli, donde ghibli es el nombre con la ortografía italiana de un viento del desierto libio. Los USAmericanos suelen pronunciar mal ghibli; suelen usar la g de «gin tonic» en lugar de la de «giving» que es la que corresponde. Pero los USAmericanos casi nunca se han preocupado de entender al resto del mundo. Miyazaki era muy consciente y por eso nos regala el persona de Curtiss, un tontolaba mezcla de Errol Flynn y Ronald Reagan. Por cierto, Curtiss suele aparecer por ahí con solo una s, pero creo que hay que considerar que su nombre es un homenaje a un constructor americano de aviones, un precursor de la aviación. Pero también, detalles como la canción que canta Gina en varias ocasiones, Le temps de cerises (El tiempo de las cerezas), que fue dedicada por su escritor a una enfermera de la comuna de París, que se dedicó al cuidado de los heridos en la semana sangrienta por la represión del derrotado ejército francés en la reciente Guerra Francoprusiana.

Con hora y media de duración, sin necesitar los excesos visuales generados por ordenador que plagan la animación actual, Porco Rosso es uno de los títulos más destacados de la obra de Hayao Miyazaki. Que es lo mismo que decir que es uno de los títulos más destacados del cine de animación. O de la historia del cine. Punto. Aunque para muchos sea desconocido o minusvalorado porque «los dibujos animados son para niños y adolescentes» o alguna tontería por el estilo. Una animación elegante, bella, con grandes paisajes, unos personajes entrañables, que nos enganchan, a los que queremos y de los que nos gustaría saber más. Una historia con alma, con corazón. Una película de esas que sientes que son imprescindibles. Que si Miyazaki no la hubiese hecho, alguien debería de haberla hecho.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: *****

[Cine] La plus précieuse des marchandises (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tengo fotografías del campo de Auschwitz, pero en esta ocasión no las usaré. Me limitaré a presentar el paisaje ferroviario de la ciudad de Oświęcim, que es el nombre del lugar en polaco.

La plus précieuse des marchandises (2025; 31/20250715)

La semana pasada sí que encontramos un momento y ocasión para visitar las salas de cines. Una película de animación francesa, dirigida por uno de los directores contemporáneos galos más conocidos, Michel Hazanavicius, aunque no siempre sea santo de mi devoción. Pero reconozco que en su momento dio un pelotazo que llegó hasta Hollywood,… y ya, tal. La película venía precedida con algunas críticas muy elogiosas, con una razonablemente buena acogida en su país de origen. Y yo no suelo hacerle ascos a la animación, así que… allá que fuimos un día nada más salir de trabajar.

La película nos traslada a los fríos inviernos de Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial. Una Polonia ocupada por la Alemania nazi, donde vive de forma precaria, todavía más empobrecidos todavía por el conflicto bélico, un matrimonio ya mayor, él es leñador, y que nunca tuvieron hijos a pesar de lo mucho que los desearon. La mujer, cada vez que pasa un tren por la línea ferroviaria cercana, reza al dios tren para que les deje algún presente con el que paliar su pobreza. Y un día, lo que es arrojado del tren, un tren de vagones mercantes cerrado, es un bebé cuya caída es amortiguada por el manto de nieve. La mujer, a pesar de las reticencias iniciales del marido querrá cuidar a la niña como si fuese propia. Pero la cosa no va a ser fácil. A las penalidades descritas hay que añadir los prejuicios hacia la etnia de la niña, no sólo de los invasores alemanes, sino de los propios locales polacos. Mientras, seguiremos la odisea del padre de la niña que es llevado al campo de exterminio de Auschwitz, donde intentará sobrevivir en medio del horror del trabajo de los Sonderkommando.

Me resulta extraño ver estas películas sobre los asesinatos nazis de judíos, gitanos, y otras personas con circunstancias personales que la Alemania nazi consideraba indeseables. Me resulta extraño porque 80 años después de que terminara aquel horror, se repite, quizá no en la misma escala, pero sí con la misma intención, siendo los asesinos actuales el Israel judío, que por lo que se ve no entendieron nada sobre lo que sufrieron sus antepasados. Pero a pesar de todos, tiene que seguir habiendo obras que denuncien estos hechos. Aunque empieza a ser necesario que se empiecen a hacer obras que narren los de hoy en día y no los de hace 80 años.

La película en sí misma es de buena factura, está bien hecha y se deja ver sin problemas… dentro de la tristeza y el horror que pueden causar los hechos narrados. La película intenta dar un tono de cierta esperanza al final de la historia. Una esperanza triste y llena de ironías, probablemente no buscadas, o quizá sí, no voy a destriparlas. Por otro lado, se atreve a plantear que el antisemitismo no fue una cosa de la Alemania nazi exclusivamente. Hace unos años ya pudimos ver una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo en la que desde la propia Polonia se denuncia el antisemitismo o el oportunismo de la polacos étnicos, católicos, ante la desgracia de sus vecinos judíos. Se conoce por otro lado, aunque se ha hablado poco, de pogromos realizados por los polacos cuando los supervivientes judíos de los campos intentaban volver a sus casas. Ayer por la tarde-noche, volvía a ver una excelente película para televisión sobre la Conferencia de Wansee, en la que los jerarcas nazis que planificaron el asesinato en masa de los judíos, repasaban el nivel de colaboración de las poblaciones locales, que fue alta en lugares como los países eslavos, o la Francia ocupada y de Vichy, mientras que fue escasa en los países escandinavos.

La historia de la humanidad, especialmente cuando se ha recurrido a la guerra, está llena de horrores. Como alguien me dijo en una ocasión mientras analizaba una serie de hechos históricos y documentados, era doctor en historia, y generalmente muy mesurado, para que los soldados reclutados en los ejércitos en guerra hagan su «trabajo» deben sentir odio hacia quien tienen enfrente. Y que incluso los ejércitos que han luchado por defender los valores más positivos han asesinado, violado y destruido en exceso. No hay ningún ejército que no haya cometido lo que hoy se denominan «crímenes de guerra» pero que sólo lo son para los derrotados. Pero la historia del siglo XX es especialmente terrible por el nivel alcanzado gracias a la tecnología en esos horrores. Y el siglo XXI no ha empezado de una forma especialmente optimista. Más allá de lo que los intereses políticos de unos y otros intenten ocultar en los conflictos que vendrán, esperen nuevos horrores, porque parece que la humanidad ha aprendido poco o nada de su pasado. En las guerras no hay malos y buenos. Hay malos… y peores.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Kpop Demon Hunters (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La última tarde que pase en Corea del Sur antes de finalizar el viaje, en Seúl.

KPop Demon Hunters (2025; 29/20250627)

Sinceramente, cuando apareció anunciada en Netflix me generó una cierta curiosidad. Pensé que era animación coreana. Sólo recuerdo haber visto una película de animación coreana y me pareció curiosa. Por eso, me puse el aviso para su estreno. Pero cuando llegó, puse unos minutos y me percaté que era una película USAmericana que chupaba de la popularidad de la música pop coreana y pasé de ella. Me parecía que tenía el estilo de tanta animación inane norteamericana. Pero… en la semana siguiente me encontré con un bombardeo de noticias asegurando que la película era un bombazo para la plataforma, y con muchas críticas elogiosas. No es que no dejase de ser escéptico hacia esta película dirigida por Chris Appelhans y Maggie Kang. Directores con poco bagaje como tales directores, pero con mucho bagaje trabajando en películas de animación. Incluso algunas realmente buenas. Pero bueno… con una duración de hora y media, desde el sofá de casa… poco había que perder.

Bien… El argumento es lo de menos. Podría haber sido casi cualquier cosa. Un grupo de pop coreano femenino, un trío, que triunfan por doquier, pero que además son cazadoras de demonios para mantener el mundo a salvo de los malvados seres del Averno que se alimentan de almas humanas. Pero aparece un grupo masculino, de siete, a competir con ellas. Y la cosa se pondrá oscura. Más cuando una de las chicas parece que no tiene una genética exclusivamente humana… y encima el líder de los chicos le tira los tejos. Argumento banal y previsible donde los haya.

No hay mucho más que comentar. Hay derroche de espectáculo visual, nulo interés de mostrar los aspectos oscuros de la explotación de adolescentes en la industria del Kpop, donde los demonios parecen estar más en las agencias de representación y en las discográficas y no en los infiernos, y. topicazos por doquier,… muy propios del cine norteamericano, que decide que quiere su tajada del fenómeno cultural surcoreano. Pero entiendo que tenga su público. Pero si no perteneces a ese público, mejor abstente. No. No aporta nada nuevo. Es más de lo mismo, de esa animación hipercomercial yanqui, que hace tiempo que perdió el corazón y se convirtió en una fábrica de productos audiovisuales formulaícos, destinados a tener mucha mercadería complementaria. Ya está. No hace falta dedicarle más tiempo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; utopías, distopías, apocalipsis, robots y otras cosas de anticipación

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia está de moda como escenario de dramas de ciencia ficción.

Desde que leía,… o devoraba,… las novelas de Jules Verne en mi niñez y adolescencia temprana he sido aficionado a las ciencias. Bueno. Yo soy un chico de ciencias. Escéptico por naturaleza, lo cual es una buena cualidad para alguien de ciencias, lejos de admitir dogmas y verdades absolutas conviene poner en duda lo que creemos saber e impulsarse a buscar nuevas explicaciones, la literatura, el cine o las series televisivas de ciencia ficción han satisfecho el afán de soñar sobre lo que es el futuro de eso que llamamos humanidad, civilización, universo, o como lo queramos ver cada uno. Que no haya malos entendidos. No soy un friqui del asunto. Lo mismo que me gusta, también soy muy crítico con muchos de los productos, especialmente series y sagas, que entusiasman a muchos friquis del asunto, pero que son banales, estereotipados, formulaícos, y sin mucho fondo. La buena ciencia ficción tiene que entretener, pero también tiene que hablarnos, con una suficiente profundidad, de quienes somos. Para bien o para mal. Por dejarlos claro, Star Wars no es ciencia ficción. Es fantasía. Y por eso, tanto en sus mejores momentos, como en los peores… que son demasiados ya, no nos habla de lo que a algunos nos gustaría que hablara. Hay alguna excepción. Y creo que pronto hablaré de una de ellas.

Existe la tendencia en ciencia ficción de publicar, literaria o audiovisualmente, en forma de series o sagas. Las famosas trilogías. Trilogías que han acabado siendo, no de tres, sino de cuatro, cinco y hasta ocho partes. Formas de ordeñar la vaca cuando se produce un éxito, un pelotazo de ventas o de audiencias. Pero hace tiempo que miro las sagas con escepticismo. Las segundas, terceras,… enésimas partes no suelen ser buenas. Miren ustedes Dune, lo estupenda que es la novela original, y el plomazo que son las continuaciones. Por eso, suele suceder que leo la primera entrega. Asumo que que ya está bien, que ya me han contado lo esencial de lo que me querían contar… y paso de lo siguiente. Aunque no sea ciencia ficción, pero sí una distopía, palabra que aparece en el título, leí The Handmaid’s Tale, vi la primera temporada de la serie… y no he vuelto a ver más. Lo importante que había que decir y transmitir estaba ahí. No hacía falta seguir. Para nada. Incluso si sus continuaciones están bien hechas.

Pero está el extremo opuesto. El relato corto. Y en el medio televisivo, el ultracorto. Una historia que literariamente puede ocupar menos de 100 páginas, incluso bastante menos, pero que de forma sucinta y concreta lanza potentes mensajes, siendo potencialmente muy entretenidas. Su equivalente,… los episodios autoconclusivos de series antológicas, que es como llaman ahora a las series con episodios non relacionados entre sí. Y en el ámbito de la ciencia ficción y anticipación, he visto recientemente sendas temporadas de dos de las más interesantes. Y que sepáis que las colecciones de relatos cortos es algo que cada vez me atrae más en la cosa de leer.

Ya comente un poco que había comenzado a ver la séptima temporada de Black Mirror, una serie británica (al menos en origen) que ha marcado de forma clara el género en los últimos años. Y sigue estando muy bien hecha. Y sigue contando cosas interesantes. Pero… Sí, con un pero. Que ya no tiene el impacto que tuvieron sus primeras y originalísimas series. Ya conocemos la fórmula. E incluso hemos visto como han ido surgiendo otras series y películas que desarrollan temas a través del impacto que las tecnologías de la información están teniendo en nuestra civilización. Generalmente en forma de distopía. Esta serie es fundamentalmente distópica. Siempre unas presuntas ventajas y progresos, para encontrarnos a unos seres humanos con sus miserias, y sus cosas buenas, de siempre. Y con esa deriva hacia el dramón o el terror que… bueno… yo prefiero los episodios en clave de comedia. Pero seguiré viendo nuevas temporadas si llegan. Supongo.

Y en forma de microdosis llenas de ingenio, la tercera temporada de Love, Deaths & Robots, esas antologías de ficción conceptual en formato de animación, o formatos, muy diversos, de animación. Una historia que se cuenta en cinco, diez, quince minutos… no mucho más. Pero que están llenas de sustancia, y que al mismo tiempo nos maravillan por la capacidad de imaginar mundos de sus diversos creadores. Estos sí que son creadores, y no los «creadores (de contenido)» de las redes sociales. Disfruto mucho con estas píldoras de imaginación. Lo que contaba al principio. La ciencia ficción y la anticipación como escape soñador de alguien que, habitualmente, en lo cotidiano, es, básicamente, un escéptico.

[Cine] Flow (2024)

Cine

Flow (2024; 06/20250205)

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Desde hace unas semanas veníamos oyendo hablar mucho, y muy bien, sobre este largometraje de animación generada por ordenador, dirigida por el letón Gints Zilbalodis. Premiada en varios festivales, siendo el premio más destacado el que recibió en los Golden Globes, se ha constituido como una alternativa sólida al habitual dominio de Disney-Pixar. Aunque es cierto que en los premios de la Academia Americana, los Oscar, cada vez se reparten más estos premios con otras productoras e incluso otros países. Pero bueno, el oligopolio es el oligopolio. La cuestión es que nos entró la curiosidad y decidimos comprobar por nosotros mismos las bondades de la película

Las ruinas de Ostia Antica me servirán para representar las misteriosas ruinas de un civilización poderosa, inspirada en las civilizaciones de la Edad Antigua. Aunque siempre me ha parecido que entre la Edad Antigua y la Edad media, al menos en Europa y el Mediterráneo, cabe una división intermedia, que en mi cabeza recibe el nombre de «Edad Clásica». Y algo similar podría suceder en otras regiones del mundo, especialmente el Asia oriental. Pero yo no soy historiador. En cualquier caso,… esas construcciones que aparecen en la película se corresponden con la Edad Antigua tardía, o esa «Edad Clásica» que en mi cabeza imagino. Curiosamente, algunos autores, para evitar el europeocentrismo, a la Edad Media la llaman Edad Postclásica, reconociendo impícitamente un «Edad Clásica». Mientras redacto esto, voy consultando algunos textos, y encuentro, o más bien recuerdo porque ya lo conocía, pero no me venía a la cabeza, el concepto de Antigüedad Clásica, como la época más reciente de la Edad Antigua. Pues eso. Ni siquiera tengo clara en mi cabeza el límite entre la Antigüedad Clásica y la Alta Edad Media. La deposición de Rómulo Augústulo en 476 me parece muy arbitraria. Algunas veces imagino que la Alta Edad Media llega cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio Romano, en plena decadencia. Otras me recuerdo que el Imperio Romano, en la cuenca oriental del Mediterráneo todavía fue fuente de civilización durante unos siglos, en los que se mantendría esa civilización de la Antigüedad Clásica.

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En un mundo en el que percibimos la existencia del ser humano, tal vez en el pasado, no queda clara su presencia actual. Un gato que parece tener sus dominios en una casa de campo abandonada, aunque sorprendentemente limpia y bien cuidada, inicia su día paseando por el campo y el bosque, enredándose en conflictos con una manada de perros, y encontrándose con unos animales, hasta que de repente se desencadena una inundación que poco a poco cubre las tierras, los bosques, incluso las montañas. El gato, con otros animales, una capibara, un lemur, un perro, y un secretario (especia de ave del género Sagittarius), se ponen a salvo en una barca de vela que navega sin rumbo en las aguas de la inundación. En una travesía que les llevará por misteriosas ruinas de una civilización aparentemente abandonada, y con diversas peripecias.

La película ha recibido numerosas críticas positivas desde diversos puntos de vista. Algunos hablan del uso exclusivo de una aplicación open source en la realización de la animación, frente al uso de potentes aplicaciones propietarias por parte de las grandes producciones de los grandes estudios. Otros destacan la calidad de los gráficos y la calidad del universo imaginado, un universo próximo en su aspecto al que conocemos, pero especialmente hermoso e idealizado en diversos aspectos. También se ha destacado que el filme no contiene diálogos, que los animales no están antropomorfizados, y que eso da naturalidad a los protagonistas, que son animales que actúan como animales. Y otras cuestiones similares.

Soy crítico con estas críticas tan positivas. Es cierto que el universo creado es interesante, está bien diseñado y tiene su punto intrigante. Pero la calidad de la animación o de la renderización de los paisajes y los animales no está exenta de algunas cuestiones de calidad. Que ciertamente tienen una importancia relativa, ya que siendo una producción de bajo presupuesto comparado con la animación de los grandes estudios, lo que puede atraer la atención y dar calidad a la película son otras dimensiones. El universo generado, como he dicho, es intrigante. El paisaje está modificado por el ser humano, su presencia se siente. Pero no se constata. Está ausente constantemente. Y por otro lado, no faltan las violaciones a las leyes de la física, quizá no aplastantes, pero que están ahí, y que en algún caso ponen a prueba la suspensión de la incredulidad del espectador. O, al menos, de este espectador. Y por último, los animales no hablan, pero no dejan de estar claramente antropomorfizados. Un gato no suele manejar el timón de una barca. Y otros miles de detalles que nos hablan de unos animales que parecen comportarse como animales, pero que evidentemente tienen un comportamiento en muchas ocasiones de carácter antropomórfico.

Dicho lo cual… ¿qué opino de esta película? Pues, en lo positivo, tiene propuestas estilísticas interesantes, tiene mérito en su factura, y se deja ver con agrado. Pero, una vez acabada, se queda en eso. No deja un mensaje específico claro. La visión de los animales es irreal desde mi punto de vista, como ya he comentado, por lo que no veo el mensaje ético de respeto a estos seres. Se queda en unos protagonistas «monos», simpáticos. No plantea ningún tipo de tesis, no plantea ninguna reflexión. Simplemente, hay una inundación, vemos como unos animales navegan en ella, se resuelve la inundación… con algunos de los momentos más antropomorfizados del comportamiento de los animales, y todo vuelve a lo que estábamos. Y por lo tanto, poco poso deja. Un ejercicio de estilo y de capacidad, que se puede ver. Sin más.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***