[Cine] Ha nacido una estrella (2018)

Cine

Ha nacido una estrella (A star is born, 2018; 47/20181021)

Mi valoración de esta película viene condicionada por algún hecho ajeno a la misma. La intención fue verla en versión original a principios de la semana pasada. Pero un inoportuno pico de fiebre debido a algún virus de poca importancia me impidió asistir a la proyección, incluso después de haber comprado las entradas a través de internet. Cuando llegó el viernes siguiente, la versión original de la película se había movido a unas horas intempestivas, y acepté la oferta de unos amigos de ir a verla en versión doblada en la matinal del pasado domingo. Cada vez estoy más convencido que las versiones dobladas son una adulteración que deberíamos considerar inaceptable de la obra original. Son muchos los motivos. Pero uno de los más claros es la adulteración de las voces, especialmente las femeninas. Frente a una variedad de registros de voces en las actrices, con todo tipo de tonos y calidades, las voces de doblaje suelen tener registros similares, habitualmente agudos y que machacan por completo la interpretación original. Desde Lauren Bacall antaño, hasta voces como la de Emma Stone más reciente, por poner dos ejemplos muy claros, a quien ve la versión original se le hurta la posibilidad de escuchar voces profundas, con matices, con personalidad. De alguna forma, es una manifestación del sexismo comúnmente aceptada, incluso por muchas mujeres. Parece que la obligación de una mujer es la de tener “voz de pito”, mientras que los hombres sí tienen derecho a voces profundas y “series”.

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No soy mucho del “mainstream” del pop. Y disfruto más de una “big band” de aficionados con un repertorio a base de estándares del jazz que de las rutilantes estrellas del pop actual. Así que visualmente nos iremos a las calles y plazas de Copenhague durante el festival de jazz que anualmente se celebra en la capital danesa a principios de verano.

La segunda cuestión que condicionaba la visualización de esta película dirigida y protagonizada por Bradley Cooper es que es la enésima versión de la misma historia. Y hay varias de las que la han precedido que son muy buenas. Curiosamente, parece que Cooper decidió fijarse en la de los años 70, en la que los protagonistas son músicos, frente a las más antiguas en las que los protagonistas son actores. Curiosamente, la versión de los años 70 es la más floja de todas. Pero es “normal” que se opte por protagonistas cantantes. Eso implica desarrollar una banda sonora a base de canciones, que luego dan lugar a unas ventas y unos ingresos añadidos comercializando la banda sonora de la película. Como negocio, mucho más conveniente.

A pesar de los “a prioris” indicados, lo cierto es que la cinta llegó a la cartelera española acompañada de unas críticas buenísimas, que nos hablaban de una película de gran calidad. Y se hablaba en especial de la calidad de la interpretación de su protagonista femenina, la cantante Lady Gaga, que ha empezado a sonar como candidata a los Oscar. Ya adelanto que considero que la moza hace un buen trabajo, pero que mucho me extrañaría que a lo largo de la temporada de estrenos que viene no encontremos interpretaciones más meritorias. Pero como estos premios se mueven por impulsos muy diversos, tampoco sería de extrañar que se llevase el premio gordo.

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La historia de la película está desaprovechada. El planteamiento inicial es bueno. Lo ha sido en todas las versiones de la historia. Pero tal y como se hace y se empieza a desarrollar, ofrece posibilidades para diferenciarse de las producciones anteriores. Por un lado, el drama de la estrella en declive, el hombre, que viene acosado por un deterioro físico y por una adicción al alcohol, en la que se puede profundizar y de la que se puede sacar mucho partido. Sólo se hace de forma limitada. No voy a decir que vaya a competir con Days of Wine and Roses en el tratamiento del tema, pero una cierta indagación en la cuestión, en el abuso de sustancias por parte del mundo de la música, podría haber sido un rumbo interesante. Otra vía por la que se podría haber profundizado y haber ofrecido algo original es en lanzar una crítica al mainstream de la música pop, factoría de productos estandarizados y sin personalidad, que son embutidos en los sistemas auditivos de los jóvenes a la fuerza y sin consideración. Los protagonistas parte de un rock & roll con toques de blues o de folk muy interesante, para que al final nuestra estrella rutilante caiga en las redes del mencionado mainstream. Incluso hay un villano en la película, muy groseramente y mal desarrollado, procedente de esa industria. Pero tampoco se profundiza. Se ofrecen algunos destellos de crítica, pero muy tímidos. Al fin y al cabo, Lady Gaga, ¿no os parece absolutamente ridículo este nombre artístico?, ¿al menos en castellano?, es una cantante que disfruta plenamente desde el principio de los beneficios de la misma. Y no se va a tirar piedras contra su tejado. Así que hay que cantar sobre lo bien que me quedan los vaqueros ajustados… acompañado de un grupo de bailarinas buenorras,… pues lo que haga falta.

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Ya he dicho que la interpretación de la cantante ha despertado muchas expectativas. Pero la realidad es que quien pone los mayores esfuerzos dramáticos, la historia que realmente importa es la del viejo rockero. Cooper, además de dirigir, hace un trabajo excelente. Y realmente es su personaje el que permitiría haber extraído elementos interesantes de una película, que en definitiva, es prescindible. Porque la historia estaba ya contada, no es original en absoluto, deriva por un drama romántico de manual. Correctamente realizado, pero sin que aporte nada nuevo. Que se deja ver, que no sientes que hayas perdido el dinero por ver la película, pero que te deja vacío. Y que yo ya he empezado a olvidar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Música] Mama don’t take my kodachrome away

Música

Me enteraba a través de una noticia de la NPR en su blog es miércoles 5 de septiembre. Después de más de 60 años escribiendo música, Paul Simon, con 76 años de edad, ha anunciado que va a dejar de hacerlo. Recientemente ha presentado su último álbum de estudio, In the blue light, que hoy mismo, esta mañana, he visto en mi lista de novedades en Apple Music. Y es lo que he escuchado mientras desayunaba y repasaba la actualidad en las noticias y en las redes sociales que se han ido acumulando desde ayer por la tarde.

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Bueno,… Paul Simon no es neoyorquino… es del otro lado del Hudson. De Newark. Pero supongo que uno piensa en la Gran Manzana cuando escucha alguna de sus canciones.

No son canciones nuevas, pero sí nuevos arreglos y nuevas colaboraciones con músicos de gran nivel; músicos procedentes de la música clásica y del jazza. Quizá no sea la mejor del álbum, pero por algún motivo, la que me ha hecho abandonar lo que hacía y ponerme a escuchar activamente ha sido René and Georgette Magritte with Their Dog After the War. Quizá no sea casualidad, como aficionado a la fotografía que soy, que la canción esté inspirada en una fotografía que el fotógrafo Lothar Wolleh realizó del pintor surrealista y su esposa. ¿Tomadas después de la guerra? En un sentido amplio… bastante después del final de la guerra mundial.

Quizá sí que sea de lo mejor del álbum.

Cinco álbumes de estudio junto con Art Garfunkel, primero como Tom & Jerry, después ya más universalmente conocidos como Simon & Garfunkel. Catorce álbumes en solitario o con colaboraciones diversas. La banda sonora de una película. Un musical de Broadway.

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Cuando yo era jovencito, manejaba un presupuesto personal muy escaso. Por lo que el acto de comprar un disco era un acto trascendente, muy pensado. Del que nunca me arrepentí fue de comprar el Graceland, que escuché en bucle durante meses, absolutamente anonadado de la fusión entre el folk norteamericano y los ritmos sudafricanos.

Aunque en los últimos tiempos lo que suena en mis auriculares y en mis altavoces es el jazz y la bossa nova, en ocasiones algo de pop independiente muy muy muy muy seleccionado, y en general poco conocido, de diversas partes del mundo, sin duda la música de Paul Simon forma parte destacada de la banda sonora de mi vida, y por ello quiero traerlo a estas páginas, y dedicarle esta entrada dominical, siempre más reposada y pensada que las que aparecen entre semana.

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Y finalmente, como aficionado a la fotografía, cómo no terminar recordando una de sus canciones más emblemáticas, que lleva como título el nombre de esa película diapositiva, epítome de la fotografía norteamericana de buena parte del siglo XX, que es Kodachrome. Cuanto la añoraremos; la película fotográfica y la música de Paul Simon. Aunque de ambas nos quedan muestras suficientes para seguir disfrutándolas durante años.

[Cine] Marguerite (2015), lo que se desafina es el corazón

Cine

Marguerite (2015; 222016-0404)

Desde hace años, mi canción favorita es Desafinado de Antonio Carlos Jobim. Siempre me ha gustado ese estribillo que dice

que no peito dos desafinados, no fundo do peito bate calado, que no peito dos desafinados tambem bate um coraçao

Secundariamente, también me gusta por su bonita referencia a la Rolleiflex. Es posible que la película de hoy acabe en mi lista de películas relacionadas con la fotografía, pero de momento no. De momento, la película de Xavier Giannoli interpretada magistralmente por Catherine Frot, si nos puede interesar es por el concepto de que las personas, con frecuencia, con más frecuencia de lo que creemos tenemos el corazón desafinado.

La acción nos transporta al París de 1920,  recién terminada la Gran Guerra y adentrándonos en les "Annèes Folles" o los "Felices años 20" .

La acción nos transporta al París de 1920, recién terminada la Gran Guerra y adentrándonos en les “Annèes Folles” o los “Felices años 20” .

Y es que disfrazada de comedia, en la que la aspirante a soprano de coloratura aficiona desafina sus arias a voz en grito, nos encontramos con un pequeña tragedia. La tragedia de quienes lo pueden tener todo, pero les falta el amor, o al menos el cariño y el respeto de quienes les rodean. Por que eso le pasa a Marguerite. Es rica, tiene mucha gente a su servicio, pero salvo el servicio, todos los afectos que se le prodigan son serviles, por su dinero. Empezando por su marido Georges (André Marcon). Y con la ambigua relación con el mayordomo Madelbos (Denis Mpunga). Aunque la cosa cambia cuando por allí pasa Hazel (Christa Théret), una prometedora mezzosoprano, y dos caraduras, el periodista Lucien Beaumont (Sylvain Dieuaide) y el artista dada Kyrill von Priest (Aubert Fenoy). Porque a partir de ahí se desencadenarán los acontecimientos que permitirán que al final se levanten las cartas, y sepamos todos a que estamos jugando. Aunque si eso es bueno o es malo… es cuestión de opinión.

Sin embargo, esta tragicomedia no está del todo bien engarzada. La mayor parte de la gente se queda con la parte de comedia. Y con el encariñamiento que nos provoca la protagonista. El descenso final a los infiernos, que se prolonga en exceso, con un metraje que no debería haber llegado, y menos sobrepasado, la dos horas. Y que por los distintos climax que la acción va acarreando, tiene la paradoja de resultar anticlimático.

Bien es verdad que parece que se ha rodado en gran medida en la República Checa... cosa de dinero y de conservación del aspecto de las calles... Pero nosotros seguiremos paseando por Paris.

Bien es verdad que parece que se ha rodado en gran medida en la República Checa… cosa de dinero y de conservación del aspecto de las calles… Pero nosotros seguiremos paseando por Paris.

En cualquier caso, merece la pena ser vista por las interpretaciones, especialmente la de Frot, que compone un personaje que a ratos nos parece de historieta. Es inevitable recordar a otros grandes desafinadores de la “bande dessinée” francófona, como los bardos de los irreductibles galos o la tintinesca Bianca Castafiore. Pero me queda la sensación de que estamos ante una más que interesante historia a la que no se le saca todo el partido debido.

Por cierto,… excelente banda sonora, aunque con varias de sus arias un poco “fuera de tono”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Un París en el que se mezclaban las temporadas en la Opera con los nuevos movimientos artísticos, los "ismos", que se alumbraron con el principio del siglo XX.

Un París en el que se mezclaban las temporadas en la Opera con los nuevos movimientos artísticos, los “ismos”, que se alumbraron con el principio del siglo XX.

[Música / Jazz] El mundo del jazz está de luto y yo sin enterarme; se nos ha ido Cifu

Música

Y yo también me he puesto triste. Realmente triste. Desde que RTVE empezó a poner a disposición de los sufridos contribuyentes españoles sus programas en forma de podcasts, no me he perdido absolutamente ningún programa de radio de los que ha emitido bajo la batuta de Juan Claudio Cifuentes “Cifu” (1941 – 2015). Ninguno. Bien sea bajo la forma de Jazz porque sí (839 programas disponibles en Radio Clásica), de Jazz Internacional (25 programas disponibles en Radio Clásica) o de A todo jazz (656 programas disponibles en Radio 3), me he empapado durante todos estos años de toda esa maravillosa música. Música con swing, con alma, con creatividad, con talento,… Lo mejor de tantos y tantos músicos que han hecho historia en la historia de la más creativa música del siglo XX, que empezó como música popular entre la población afroamericana de EE.UU., pero que ha alcanzado por derecho propio el estatus de música culta. Son muchas horas de jazz las que me he chupado en todo este tiempo.

En mis viajes, no he perdido la ocasión de disfrutar del jazz, siempre más popular y con más fuerza fuera de nuestras fronteras que en nuestro sufrido país.

En mis viajes, no he perdido la ocasión de disfrutar del jazz, siempre más popular y con más fuerza fuera de nuestras fronteras que en nuestro sufrido país.

Pero ahora había cogido un par de semanas de retraso. Y aunque notaba que no había bajado algún programa… quien sabe… hay problemas técnicos… Y no vi ninguna noticia al respecto. Vamos, que han pasado siete días y yo en Babia.

Cifu ya nos aficionó al jazz hace unas décadas con su mítico programa de televisión, programado muchas veces a horas nefandas, Jazz entre amigos del que están disponibles en el enlace anterior al archivo de RTVE 16 programas completos y cuatro clips de corta duración. Que todo este material perdure durante años y años, décadas y décadas, a disposición de los amantes del jazz y de la buena música en general. Porque ya veremos si son capaces de apañarse para volver a poner unos programas con la mitad de interés en programación. Primero tendrán que querer.

Hasta en dos ocasiones en coincidido en Copenhague con el prestigioso festival de jazz internacional de la capital danesa, en 2011 y en 2014.

Hasta en dos ocasiones en coincidido en Copenhague con el prestigioso festival de jazz internacional de la capital danesa, en 2011 y en 2014.

Con su tono pausado, didáctico, con sus “despistes cifuentes”, con su interminable anecdotario, algunos hemos aprendido lo que no está en los libros. Y echaremos mucho de menos, en primer lugar a la persona, que con 74 años, hoy en día todavía era un “chaval”. Y después, a la música.

Siempre dicho que si hay algún tipo de vida después de esta he dicho que sólo merecería la pena si fuera el cielo de las gentes del cine. Bueno. Ahora que lo pienso bien, el cielo de las gentes del cine y del jazz. Para poder comentar a gusto y con buena música las sesiones de proyección o las jam sessions con sus propios protagonistas. Buena compañía, buen cine, buena música,… ¿A que eso sí parece el paraíso? Pues allí debería estar Cifu. Departiendo con Charlie, con Dizzy, con Duke, con Count, con Art, con Louis, con Ella, con Billie, con Ray, con Fats, con Tete, con Bill, con Stan, con Tom, con Pete, con…

Pero sin duda uno de los momentos más memorables de mi historia con los conciertos de jazz fue el del trío de Bill Charlap en el mítico Village Vanguard de Nueva York. Cuántas grabaciones nos puso Cifu realizadas en este club de jazz de la Gran Manzana...

Pero sin duda uno de los momentos más memorables de mi historia con los conciertos de jazz fue el del trío de Bill Charlap en el mítico Village Vanguard de Nueva York. Cuántas grabaciones nos puso Cifu realizadas en este club de jazz de la Gran Manzana…

[Cine] Begin Again (2013)

Cine

Begin Again (2013), 3 de agosto de 2014.

No, no es la versión original. Sólo una sesión al día en versión original y una hora que no nos viene bien. Demasiado tarde. Pero la versión doblada ha conservado el título original, que significa “empezar de nuevo”. Y es que esta película de John Carney

Dan (Mark Ruffalo) es un productor discográfico que, tras unos años de gloria, ha perdido su tirón en el negocio, e incluso la discográfica que montó con su socio ya no le pertenece, y acaba siendo despedido de ella. Si a eso sumas que una crisis en su matrimonio le hace estar separado de su mujer, Miriam (Catherine Keener),  por la que todavía siente algo, y de su hija, Violet (Hailee Steinfeld), una adolescente desorientada, la cosa pinta mal para él. Gretta (Keira Knightley) es una joven escritora de canciones británica que ha llegado a Nueva York con su novio, Dave (Adam Levine), que va camino de convertirse en una estrella. Tras un período en el que le llega la fama, Dave cambia, y se separa de Gretta, que se refugia temporalmente en el apartamento de su amigo Steve (James Corden), un músico callejero, antes de volver a su país. Este le invita una noche a un club donde va a cantar y le invita a que ella misma cante una de sus composiciones; le sale mal. Pero allí está Dan que percibe el potencial de la canción y de la chica. Y de forma improvisada, con la ayuda de algunos músicos amigos se lanzan a la aventura de grabar un disco en las calles de Nueva York. Es la oportunidad para todos ellos de empezar de nuevo.

Músicos callejeros en Union Square

Músicos callejeros en la esquina de Union Square con Broadway.

Película buenrollista, en la que se da vueltas a concepto de nueva oportunidad, de confianza, de amistad, de lo que es un amor verdadero frente a uno subordinado a otros intereses, y en la que las calles, los paisajes y los ambientes de la ciudad tienen una importancia grande. La música, las canciones, está compuesta específicamente para la ocasión, al contrario que otras películas con tono similar que hemos visto recientemente, que aprovechaban la música y las canciones de músicos ya conocidos. No están mal las letras, escritas con intención para lanzar mensajes relacionados con lo que en la película pasa, aunque son básicamente canciones pop, género que cada vez se caracteriza más por ser tarareable, más o menos pegadizo, pero también fácilmente olvidable. Suficiente para lo que se le pide al filme.

En lo que se refiere a las interpretaciones, lamentamos que el doblaje se nos lleve por delante varias cosas. La personal forma de hablar de Ruffalo, que no tiene nada que ver con la estandarizada voz del doblaje. Los diferentes acentos, en particular entre el británico de Knightley y el norteamericano de los demás, y los de las distintas hablas de los diversos grupos étnicos que salen en la película. Pero Ruffalo y varios de los secundarios son intérpretes muy solidos que sostienen perfectamente el filme. Knightley vuelve a interpretar el tipo de chica que le dio fama al principio. Esa buena chica, monilla pero no espectacular, con encanto, lejos de la sofisticación de los dramones de época en los que se ha metido después, y que le sienta como un guante, por lo que también cumple sin problemas con el papel que se le ofrece.

No me parece una película tan estupenda como alguna crítica que he leido en estos días atrás, excesivamente apologética. Pero es cierto que es una película bastante agradable de ver, razonablemente honesta, y que, aun descontando la benevolencia de las críticas durante las flojas temporadas veraniegas, nos refrescará y nos hará salir con un tono optimista de la sala de cine, a pesar de alguna irregularidad en el desarrollo de la historia. Se puede recomendar. Realmente la única nota discordante que encuentro es el epílogo que se nos cuenta durante los títulos de crédito finales en las que nos narran con pelos y señales lo que pasa con el álbum grabado en las calles y los destinos de varios personajes. Creo que el paseo final de la chica, con una sonrisa, por las nocturnas calles de Nueva York es más que suficiente para que la película haga un fundido a negro, termine ahí, el espectador comprenda que ese volver a empezar se ha producido, y que la vida sigue, con otros desafíos y otros problemas pero con esperanza. Realmente, no necesitamos toda esa información final.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Broadway

En Broadway, cerca de Times Square.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; un poquito de compromiso a través de la fotografía y alguna cosa más

Fotografía

Hace unos días surgía la noticia del fallecimiento de Pete Seeger (1919 – 2014), cantante y autor folk neoyorquino, que se caracterizó por su compromiso con la convivencia y la paz entre las gentes. Autor de numerosas canciones totalmente integradas en el cancionero popular norteamericano, e incluso de otros países del mundo, llevaba escrito en su banjo la siguiente inscripción: “Esta maquina rodea al odio y le obliga a rendirse”. EPhotobooth de The New Yorker le dedican un homenaje a través de fotografías en blanco y negro realizadas por fotógrafos también comprometidos.

Builder Levy creció en una familia de personas comprometidas. Y una grabación de su padre titulada Which Side Are You On? (¿De qué lado estas tú? le marcó para su futuro trabajo como fotógrafo especializado en el documentalismo social. Nos lo cuentan en Lens de The New York Times.

Los comprometidos tienen que pelear con muchos poderes no interesados especialmente en que la realidad se conozca. Andrew Miksys es un lituano de la emigración, nacido en Estados Unidos. Durante años viajó al país de origen de su familia, y quedó sorprendido por la forma de divertirse los jóvenes lituanos, reconvirtiendo en discotecas antiguos locales del régimen soviético, algunos de infausto recuerdo. Las fotografías que hace te gustarán más o menos, de nuevo estamos ante un fotógrafo que quiere documentar una realidad. Pero al gobierno lituano no le ha gustado. No presenta una “imagen adecuada” del país. ¿Qué van a pensar los turistas? Y es que a los poderes, incluso los presuntamente “democráticos” llevan mal la acción de los autores comprometidos. Nos hablaron de ello en Emaho Magazine.

San Miguel de los Navarros

La focal de 40 mm no está representada entre las posibilidades del visor de las Leicas de la serie M. Y esto es una pena.

Alex Webb ya se ha asomado en alguna ocasión por estas páginas, donde hemos hablado de sus imágenes actuales, muy coloridas. Pero cuando era un joven de 23 años, con una cámara y película en blanco y negro, se bajó al sur de su país para documentar Mound Bayou, una comunidad negra en el estado de Misisipi. Un documento que considera inacabado, peor que podemos considerar como otro ejemplo de compromiso con los rincones más desconocidos de una sociedad diversa a pesar de muchos. También nos lo han contado en Lens de The New York Times.

En Lens Culture nos proponen un paseo por Sochi: 10o días antes de los juegos olímpicos, con fotografías de Mikhail Mordasov. Normalmente siempre me muestro interesado por el discurrir de estos acontecimientos deportivos, pero hay diversos motivos por los que estos que se celebran en la Rusia del “zar” Putin me resultan muy antipáticos. Y me avergüenza que los medios sean tan complacientes con un país con tantas sombras. Hay diversas controversias en torno a estos juegos. Desde el genocidio circasiano que llevó a cabo la Rusia zarista en el siglo XIX en esta zona, hasta los problemas medioambientales, los déficits en el respeto de los derechos humanos, no sólo de los homosexuales que es de lo que más se ha hablado, de la corrupción en la economía y en las finanzas de los juegos,… En fin… nunca entenderé el pasteleo que se lleva el Comité Olímpico Internacional con determinados países. O sí lo entenderé… decía el poeta “poderoso caballero es don dinero”.

Afganistán sería como el paraíso de cierto tipo de fotorreporteros, si no fuera por las malas pulgas que gastan los afganos a la hora de empuñar un arma. Eso sí, desde la chica afgana McCurry, parece que hay una competición para ver quien pilla al niño, niña o adolescentes más colorido, con los ojos más expresivos, y siempre con una respetable cantidad de mugre en su rostro. Uno empieza a dudar si se trata de compromiso con el pueblo afgano, o una especie de pornografía de la desgracia del pueblo afgano. Por ejemplo, eIn Focus de The Atlantic nos ofrecen hasta treinta niños y adolescentes afganos refugiados en Pakistán, por obra y gracia del fotógrafo Muhammed Muheisen. Y que vienen a ser un ejemplo de lo dicho. Reconozco que son unas imágenes estupendas. Pero ya no sé si esto es compromiso o explotar un filón.

Casi, desde este punto de vista, me parece más interesante el trabajo de Roland Sabrina Michaud que fueron capaces de captar las esencias de un Afganistán todavía en paz en los años 60 y 70, junto con otros pueblos del Asia Central. Quizá a veces es más útil para reflexionar sobre las catástrofes actuales echar un vistazo a lo que se ha perdido, especialmente la diversidad cultural arrasada por los conflictos. Aunque no tenga el morbo de las fotos de los niños. No lo cuentan en L’Oeil de la Photographie.

Ya lleva un tiempo apareciendo por internet otro trabajo fotográfico comprometido. Así, en Feature Shoot nos hablan del trabajo de Jimmy Nelson (Before they pass away) documentando los pueblos indígenas de todo el mundo, culturas en vías de extinción, en nuestro camino hacia un mundo más globalizado y, como efecto secundario, menos diverso. Hay publicado un libro de gran formato. De enorme formato… lo vi el otro día en una estantería de unos grandes almacenes… Me queda un poco de duda si no se queda este trabajo un poco al nivel de lo folclórico…

Paseo de la Independencia

Porque el pequeño Summicron-C 40/2 que se diseñó para la Leica CL es una óptica fotográfica que está muy bien.

Y puestos ha documentar, por qué no documentar las incoherencias y las inconsistencias de las sociedades humanas. Un artículo en Wired me lleva a otro de The Guardian sobre las chicas en motocicleta en Marrakech, que pese a lo que dicen en alguno de estos “prestigiosos” medios, no es la capital del reino de Marruecos, que es Rabat. Y es que allí, son frecuentes las chicas que se desplazan en motocicleta, bien tapadas y veladas como manda el fundamentalismo musulmán, pero con sorprendentes estampados y accesorios pop que les dan un aspecto entre surrealista y atractivo. En cualquier caso, un ejemplo del divorcio entre las tendencias homogeneizadoras y limitadoras de las religiones más conservadoras, y el deseo de individualismo de los seres humanos de cualquier parte del globo. El fotógrafo responsable, Hassan Hajjaj.

Y vamos un poco con otro tipo de compromisos. En este caso a la inversa. En lugar de hablar del compromiso del fotógrafo con su entorno, podríamos hablar del compromiso de las comunidades, de la sociedades, con sus artistas o sus cronistas. Y de vez en cuando hay alguna buena noticia. Y así, hace unos días Rafael Roa comentaba la concesión del Premio Aragón-Goya 2013 que entrega el Gobierno de Aragón al fotógrafo zaragozano Rafael Navarro, a quien los amigos de Fotógraf@s en Zaragoza entrevistaban hace unos meses.

Y terminemos hablando de otro ilustre aragonés que por circunstancias familiares nació en el enclave navarro de Petilla de Aragón, y que no es otro que el premio nóbel Santiago Ramón y Cajal. Y es que, como nos recuerdan en Sales de Plata, el ilustre anatomista e histólogo fue aficionado a la fotografía y, en concreto, al desarrollo de los procesos de fotografía en color, los autocromos y similares. Incluso publicó un libro al respecto. Nos comentan y nos muestran como curiosidad que era aficionado a las selfies, es decir a los autorretratos. Que parece que no es una moda tan actual como parece si ya los fotógrafos la practicaban en el siglo XIX. La diferencia es que en aquel momento pocos se podían permitir el lujo de tener un aparato fotográfico.

Plaza de España

Yo la uso de vez en cuando, como ayer, aunque hay que imaginar hasta donde alcanza la imagen respecto al cuadro de 50 mm que es el que aparece al montarlo. Y bueno. No va mal. Ayer lo usé durante buena parte del día.

[Cine] A Late Quartet (2012)

Cine

A Late Quartet (2012), 25 de agosto de 2013.

Esta película fue vista en versión original y por ello se conserva su título original. En la cartelera española es posible encontrarla en versión doblada al castellano con el título El último concierto. Que no es una traducción precisa. El título original juega con las palabras, ya que la obra musical que acompaña a a la película es un cuarteto de cuerda de Beethoven, de los denominados cuartetos tardíos (late quartets en inglés).

El domingo pasado nos dispusimos a ir al cine motivados por tres razones. La primera, para pasar el rato. La segunda, por la profunda insastisfacción que nos generó la película que habíamos vistos dos días antes. La tercera, porque el reparto de la película que comento hoy es de primer nivel. No son los nombres de los intérpretes de los grandes taquillazos ni nada de eso. Pero se trata de intérpretes de una solvencia tal, que su presencia en un reparto ya te lleva a querer ver lo que han hecho. Y estas fueron las causas de que acabáramos viendo esta película dirigida por Yaron Zilberman.

Música en la calle para San Jorge

Ya que estamos ante una película donde la música clásica tiene tanta importancia, la ilustraremos con motivos de música clásica.

The Fugue es un cuarteto de cuerda prestigioso, con 25 años de existencia, formado por el primer violín Daniel (Mark Ivanir), el segundo violín Robert (Philip Seymour Hoffman), la viola Juliette (Catherine Keener), y el chelo Peter (Christopher Walken). Robert y Juliette están casados y tienen una hija, Alex (Imogen Poots), que es una estudiante aventajada de violín. Peter es el mayor de ellos, ya anciano, y quien los reunió 25 años antes. Empieza a tener problemas de salud, se le diagnostica un incipiente Parkinson, y comienza a planificar su retirada. Un último concierto en el que interpretarán el difícil y exigente Cuarteto de cuerda nº 14, op. 131 de Ludwig van Beethoven, si las condiciones físicas de Peter lo permiten. Pero las amenazas que se ciernen sobre el pequeño grupo y su microcosmos como consecuencia de la retirada de quien les aporta el alma y las emociones, hará que salgan a flote los conflictos larvados que tienen todos ellos entre sí. Y las amenazas se hagan más intensas.

Música en la calle para San Jorge

En 2010, la crisis se había hecho notar ya mucho en el país, y habían desaparecido los grandes espectáculos de animación callejera que celebraban San Jorge, la fiesta autonómica de Aragón.

La realización de esta película es formalmente correcta, y si acaso peca de que algunos aspectos del guion no están bien cohesionados. Estoy de acuerdo con algunos comentarios que he leído que la historia de la chica con Daniel está un poquito metida con calzador y que resulta algo superflua. Los conflictos internos del cuarteto ya son suficientes para dotar de contenido al filme. Y puede ser que tanta corrección formal le quite un poco de alma al conjunto.

Pero da igual, porque el motivo por el que acudimos a verla son sus intérpretes. No conocía yo a Ivanir, ni me acordaba de la joven Poots, pero los otros tres son intérpretes que siempre han mostrado una gran solvencia, muy veteranos, muy sólidos, con gran variedad de registros. Y no defraudan. Están a un gran nivel. Los tres. Y especialmente Walken, que ha sus 70 años conforma un personaje todo corazón, todo emotividad, todo empatía, que se despide en un discurso final que nos puso a todos la carne de gallina. Entre todos los intérpretes aportan el calor y el sentimiento a la película que el formalismo de la realización le podría haber quitado.

Música en la calle para San Jorge

Y ese año optaron por una solución barata, pero elegante y simpática. Ofrecer el paseo de la Independencia de Zaragoza como escenario para los alumnos de conservatorios oficiales de Aragón.

Para mí ha sido una de las sorpresas del verano, aunque es una película que llega a la cartelera con un cierto retraso. Parece ser que en general, su carrera comercial no ha carecido de dificultades en todo el mundo. Una pena, porque sin ser perfecta, merece ciertamente nuestra atención, especialmente en medio del erial que suele constituir la cartelera veraniega. Y por otra parte, es una película que nos invita a culturizarnos un poquito en temas musicales. Llevo toda la semana escuchando cuartetos de cuerda. El nº 14 de Beethoven por supuesto. Pero también otros. Siempre acabo yéndome a Debussy y otros compositores del salto entre el siglo XIX y el XX, que son mis favoritos.

Valoración

  • Dirección: ***. Correcta, pero impersonal; quizá el principal problema del filme.
  • Interpretación: ****. Casi perfecta. Todos están a gran nivel. Incluso los de la trama prescindible lo llevan razonablemente bien, aunque evitan la quinta estrella.
  • Valoración subjetiva: ****. Me ha enganchado mucho, Y me ha aportado cosas más allá de lo meramente cinematográfico.
Música en la calle para San Jorge

Los hubo de todas las edades, con todo tipo de conjuntos instrumentales, y de toda la geografía de la comunidad autónoma. La verdad es que estuvo muy bien.

[Fotos – música] Un poquito de jazz al estilo de Nueva Orleans en el Parque de la Memoria

Fotografía personal, Música

Un fin de semana atribulado el pasado, en el que nada pasó como estaba previsto. Cosas que pasan. Y en un momento dado, las circunstancias me llevaron a estar un rato jugando con mi sobrinillo de cuatro años en el Parque de la Memoria, en Zaragoza. Y mira por donde, ese domingo por la mañana un pequeño conjunto musical, un cuarteto, se encontraba allí mismo ofreciendo un concierto de jazz al estilo de Nueva OrleansDixieland lo llaman algunos, pero no a todo el mundo, especialmente entre la comunidad afroamericana, le gusta esta denominación. En cualquier caso, este sencillo grupo, con un saxo soprano y una trompeta como solistas, y una tuba y un banjo en la rítmica nos deleito con esta alegre música y con alguna buena improvisación. Lo que no me llegué a enterar es cómo se llamaba el grupo. Si alguien lo sabe, agradeceré el comentario.

Cuarteto de jazz en el Parque de la Memoria

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Cuarteto de jazz en el Parque de la Memoria

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Cuarteto de jazz en el Parque de la Memoria

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Cuarteto de jazz en el Parque de la Memoria

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[Música – obituario] Georges Moustaki (1934 – 2013)

Música

Con su aire de meteco, de judío errante, de pastor griego…

Todos tenemos un poco metecos en el mundo de hoy. Y muchos, cada vez más, lo son realmente, extranjeros sin derechos de ciudadanía, dispersos por el mundo, lejos de sus hogares. Se habla mucho de multiculturalidad, y quizá MoustakiGiuseppe Mustacci, judeo-griego de Corfú nacido en Alejandría, era el mejor ejemplo de este concepto. Aunque soy escéptico sobre la capacidad de convivencia de las distintas culturas, y más si contemplamos cómo los más radicales nacionalismos y los más fanáticos religiosos son los que parecen imponerse por todas partes, torpedeando los proyectos más integradores.

Pero quizá por eso, me permitiré hacer este breve homenaje, entrada extraordinaria sobre lo previsto, a la vida y obra del cantante afincado en Francia y que fue importante en un momento dado de mi vida. Puedo recitar estrofas enteras de algunas de sus canciones todavía. Que si hoy en día escucho poco, no por eso dejan de venir con frecuencia a mi memoria por asociaciones de ideas que me permiten recordar no son la música sino las ideas del cantautor universal.

Me parecía necesario ilustrar la entrada con una vista del Mediterráneo, lugar donde se han enfrentado y eventualmente acrisolado tantas culturas, y porqué no el Cabo de Creus, lugar donde se mezclaron las culturas del Mediterráneo oriental, la griega, y las del occidental, la íbera. No importa lo que los nacionalismos excluyentes actuales crean que son o de donde vienen (imagen recientemente subida en mi Tumblr, De viaje con Carlos).

[Ciencia y entretenimiento] Simpáticos astronautas y sinceras (y simpáticas también) modelos

Ciencia, Cultura

No soy muy aficionado a andar viendo vídeos en internet. Es algo que consume mucho más tiempo que lo que viene escrito.  Es más fácil decidir qué guardas para leer despacio que qué vídeos quieres ver completos. Es una cosa de eficiencia. En la mayor parte de los casos, ver vídeos por internet lo acabo asociando con perder el tiempo. Aunque sea mi tiempo de ocio. Que también tiene un valor. Aunque no sea pecuniario.

Pero de vez en cuando uno se encuentra con algún vídeo que tiene su gracia, o su valía, o su curiosidad. Y estos días atrás he encontrado un par, que os traigo aquí que me sirven para hablar de otras cosas.

Por un lado está Chris Hadfield, el que para muchos es el astronauta más simpático de la historia de la actividad espacial. Durante los últimos meses, este canadiense ha estado trabajando en la Estación Espacial Internacional de la que ha sido comandante. Desde casi el principio de su misión he estado siguiendo su twitter, en principio por las excelentes fotografías que publicaba de nuestro planeta tomadas desde la órbita de la estación. Lo que pasa es que esta actividad social en la red nos ha permitido descubrir mucha más cosas, ya que ha realizado una actividad divulgativa muy simpática e interesante. Un excelente relaciones públicas y un excelente pedagogo. El caso es que en su despedida, ya está de vuelta en la superficie terrestre, grabó un vídeo con un tema emblemático; el Space Oddity de David Bowie. Apropiado. Me gusta la elección, aunque parezca obvia.

Por otro lado está la supermodelo Cameron Russell. Sí, es fácil que a un tipo como yo “le caiga bien” una supermodelo. En general, están estupendas. Son, o aparecen, sexualmente atractivas. Pero el caso es que a mí Russell me ha caído realmente bien. Porque en una conferencia TED titulada Looks aren’t Everything. Believe me, I’m a Model (en traducción libre, Las apariencias engañan. Créanme. Soy modelo), nos viene a contar, con gran franqueza, que si ella es una mujer admirada y de éxito se debe a dos factores fundamentales. Primero a que en la “lotería genética” ha acabado con un fenotipo que le abre todo tipo de puertas; segundo, porque disponía de los contactos adecuados para llamar a las puertas adecuadas. Y a partir de ahí hace una reflexión ética bastante sincera y clara, aunque con simpatía y sin acritud, sobre las falsas apariencias que rodean el mundo de la moda y, por extensión, cualquier actividad del ser humano moderno. Y probablemente no tan moderno.

El vídeo está en inglés. Puedes forzar los subtítulos de Youtube, que funcionan más o menos en inglés. La traducción al castellano que hace es un catástrofe absoluta. En cualquier caso, en el enlace que he puesto en el título de la conferencia, se puede acceder a la transcripción en castellano de la intervención de Russell. Pero por lo demás, muy interesante.

Si ayer mostraba las imágenes en blanco y negro tomadas en el antiguo soto de la Almozara con un carrete de película en blanco y negro, hoy traigo alguna a partir de los archivos de una cámara digital.

Si ayer mostraba las imágenes en blanco y negro tomadas en el antiguo soto de la Almozara con un carrete de película en blanco y negro, hoy traigo alguna a partir de los archivos de una cámara digital.

Los resultados pueden ser también muy satisfactorios; pero el aspecto es muy distinto. E incluso si intentas llevarlo a replicar el aspecto de los obtenidos por el método tradicional, pues no es lo mismo.

Los resultados pueden ser también muy satisfactorios; pero el aspecto es muy distinto. E incluso si intentas llevarlo a replicar el aspecto de los obtenidos por el método tradicional, pues no es lo mismo.

[Música y fotos] Hasta siempre Bebo;… y bueno, he estrenado y probado un nuevo cacharrito

Fotografía, Fotografía personal, Música

Ayer por la tarde me enteré del fallecimiento de Bebo Valdés (1918 – 2013), figura casi legendaria del jazz afrocubano que falleció ayer mismo en Estocolmo. Por un poco más que se hubiera estirado, que cinco años no son nada, se nos hubiera hecho centenario. Pero en cualquier caso, su música es universal e inmortal. Salvo un rato de televisión por la noche y las horas de sueño, no he dejado de repasar su música, tal cual aparece en mi “discoteca”. Hasta siempre Bebo, manda mis saludos a ChanoDizzieCeliaTito y el resto de la peña… Pasadlo bien.

Y mientras, esta semana recibí un nuevo juguete. Decidí que mi recien “estrenada” M2 merecía un objetivo de empaque, y como los Leicas se me van mucho de precio, y las revisiones sobre el que me decidí lo ponían casi al mismo nivel, opté por un Carl Zeiss C Biogon T* 2,8/35 ZM. Como se ve, si no pertenece a la realeza de Wetzlar, por lo menos está emparentado con la alta nobleza de la óptica fotográfica. Cuesta una fracción de lo que cuesta el Summitar de Leica para su misma focal, y son mucha gente con conocimientos los que lo sitúan como su par en rendimiento óptico.

El bello objeto fotográfico montado sobre la M2.

El bello objeto fotográfico montado sobre la M2.

Diafragma de 10 palas, que podría mejorar las zonas de desenfoque si fueran más curvadas. A f/2,8, totalmente circular. En la foto, cerrado a f/8.

Diafragma de 10 palas, que podría mejorar las zonas de desenfoque si fueran más curvadas. A f/2,8, totalmente circular. En la foto, cerrado a f/8.

Los acabados del C Biogon son estupendos. El diafragma avanza por tercios de paso, y la rueda de enfoque va como la seda.

Los acabados del C Biogon son estupendos. El diafragma avanza por tercios de paso, y la rueda de enfoque va como la seda.

Este angular moderado está pensado como óptica estándar para un sistema de cámara telemétrica que como mi M2 tiene el visor ajustado para esta focal, aunque lleve también marcos de referencia para 50 y 90 mm. Pero todavía no he podido probarlo en su ecosistema natural. Este fin de semana lo haré. Lo que sí he podido hacer es usarlo con un adaptador con mi Olympus OM-D E-M5 donde, por la diferencia de formato, ejerce de tele corto. Cuando llevas tiempo usando chismes fotográficos desarrollas un cierto instinto para saber cuando un óptica te gusta. Simplemente el aspecto de la imagen, recién salida “del horno”, sin procesas, ya te dice mucho. Y creo que nos llevaremos bien este objetivo y yo. Por supuesto, cuando uno prueba un objetivo por primera vez, lo somete a tortura. Pero ha salido airoso de contraluces, luz escasa y demás contratiempos. Os dejo unas fotos.

Aguantando una luz intensa y puntual de frente.

Aguantando una luz intensa y puntual de frente.

Ramas al contraluz junto al Canal Imperial de Aragón.

Ramas al contraluz junto al Canal Imperial de Aragón.

Un poquito más de contraluz con el diafragma en su máximo de apertura.

Un poquito más de contraluz con el diafragma en su máximo de apertura.

Algunas líneas rectas, colores diversos y la luz cálida del atardecer en el Parque Pignatelli.

Algunas líneas rectas, colores diversos y la luz cálida del atardecer en el Parque Pignatelli.

Que bien se defiende con los contraluces y las siluetas.

Que bien se defiende con los contraluces y las siluetas.

Subiendo de ISOs conforme cae la tarde; la verdad es que se lleva bien con la Olympus.

Subiendo de ISOs conforme cae la tarde; la verdad es que se lleva bien con la Olympus.

En las calles de Zaragoza al crepúsculo.

En las calles de Zaragoza al crepúsculo.

Y un poquito de luz artificial en los escaparates del paseo de las Damas.

Y un poquito de luz artificial en los escaparates del paseo de las Damas.

[Música – obituario] Dave Brubeck (1920 – 2012)

Música

Dave Brubeck (1920 – 2012)

A la provecta edad de 92 años, se nos ha ido al otro barrio el pianista y compositor de jazz Dave Brubeck, uno de los ilustres de esta maravillosa música, tan incomprendida como desconocida por el gran público de hoy en día. Sin embargo, Brubeck uno de los más característicos representantes del estilo llamado cool jazzwest coast, es lo que podríamos decir un superventas. Su disco más famoso, con su cuarteto, fue Time Out (1959), donde se encontraba un tema, Take Five, que le aseguró fama y un lugar en la historia del jazz. Un tema muy versionado por otros músicos. Aunque el tema estaba compuesto por el saxo alto de aquel cuarteto, Paul Desmond. Estos músicos eran auténticos innovadores, ya que rompieron con los sempiternos compases de 4/4, para permitir otros compases menos usuales como el 5/4 de Take Five o el 9/8 de Blue Rondo à la Turk, el 7/4 de Unsquare Dance, o el 13/4 de World’s Fair.

En cualquier caso, para quienes no conozcan, os dejo un vídeo de Youtube que puede dar una idea de lo que estamos hablando. Aunque con un tema menos conocido, Koto Song, aunque de los que llevaba con frecuencia en repertorio.

A mí me parece un músico, él y sus acompañantes, muy elegantes. También es cierto que el cool jazz es uno de los estilos que más me gustan. Habitualmente. Depende de mi estado de ánimo. De cualquier modo, seguirá siendo uno de los músicos que más habitualmente suenan en mis equipos. Y por mucho tiempo. Tanto él como Paul Desmond son de los que más reproduzco.

Y ahora unas fotos. Este fin de semana, en el que tengo fiesta cuatro días seguidos, se me ha torcido y he descartado algunos planes previstos. Cosas que pasan. Mala suerte. Pero ayer me di un largo paseo hasta una animada Plaza del Pilar, donde el ambiente navideño ya domina.

El asador

Asador,… la parte sana,… que el colesterol también abundaba…

El castañero

Y un clásico de temporada, las castañas asadas, bien calentitas.

Churros multiétnicos

Como los churros, que evidentemente han saltado con éxito las fronteras étnicas.

En la pista de hielo

Una pequeña, y no demasiado cuidada, pista de hielo hace las delicias, fundamentalmente de niños y adolescentes.

Los enanitos y blancanieves

Y diversos grupos de animación, entre ellos los enanitos de Blancanieves, encantados de posar para la cámara.

Foto

Cámara que no es única, ya que aquí y allá se ven personas que aprovechan el buen rendimiento actual de las cámaras digitales en situaciones de luz ambiental escasa.