[Cine/Arte contemporáneo] Manifesto (2015)

Arte, Cine

Manifesto (2015; 202017-1404)

La película que voy a comentar hoy es distinta de las habituales. Dirigida por el alemán Julian Rosefeldt, esta obra cinematográfica entra más dentro del campo de las instalaciones audiovisuales en el ámbito del arte contemporáneo. Su obra, por sus características, tiende a contemplarse más en galerías de arte o en museos de arte moderno que en salas de cine convencionales. Sin embargo, esta que vamos a comentar hoy se puede considerar de pleno derecho como una obra cinematográfica, por las técnicas aplicadas, independientemente que esté totalmente inserta en lo que se considera cine de arte y ensayo. No experimental, como en algún lugar he leído, ya que las técnicas cinematográficas usadas para su realización son convencionales, aunque no lo sea su tema, contenido o forma de exhibición.

El ‘O’ Space en el que se proyectaba la instalación, terminó su exhibición el día siguiente a nuestra visita, se encuentra entre los edificios industriales del puerto de Aarhus que han sido o están siendo objeto de reconversión, integración a la ciudad, y recuperando para usos recreativos o culturales. En cualquier caso, la pequeña y discreta entrada, pasando a través de unos lavabos, no dejaba de ser curiosa.

La obra consta en realidad de 12 películas diferentes destinadas a ser proyectadas simultáneamente en el ámbito de una sala de exposiciones o galería de arte. Nosotros la vimos en el marco de la programación de la capitalidad cultural europea de Aarhus durante el año 2017. Se exhibía en el O Space de esta ciudad danesa de la región de Jutlandia Central.

En cada una de las películas, la actriz australiana Cate Blanchet representa un papel diferente, hasta 13 distintos, de ambos géneros, y en un momento dado recita un monólogo en el que se incluye alguno de los manifiestos seleccionados dentro del arte moderno o contemporáneo. Los papeles con sus respectivos manifiestos son los siguientes:

Hombre vagabundo – Situacionismo

Agente de bolsa – Futurismo

Trabajador de una planta de incineración de basura – Arquitectura

Científica – Suprematismo / Constructivismo

Oradora en un funeral – Dadaismo

Madre de ideas conservadoras – Pop Art

Punk tatuada – Estridentismo / Creacionismo

Profesional del entretenimiento corporativo / Planificadora de eventos – Vorticismo / Der Blaue Reiter / Expresionismo abstracto

Coreógrafa –  Fluxus / Merz / Performance

Titiritera – Surrealismo / Espacialismo

Locutora de informativos / Reportera – Arte conceptual / Minimalismo

Profesora – Cine (Dogma 95)

 

Por el tiempo del que disponíamos no voy a decir que viéramos los doce fragmentos en su totalidad, pero sí vimos al menos una parte de ellos, y más de la mitad integramente. Originalmente, en sus primeras concepciones, había hasta 60 manifiestos distintos de carácter cultural, artístico, social o político, que progresivamente fueron fundiendo o agrupando hasta dejar los doce fragmentos que interpretó Blanchett. El resultado es fascinante.

En primer lugar, por la versatilidad y presencia de la actriz, indudablemente una de las más importantes del momento actual, con una capacidad increíble para integrar en situaciones, ámbitos o diálogos fuera de contexto el contenido de los manifiestos que va recitando. Todos y cada uno de ellos es notable. El que probablemente nos llamó más la atención, quizá por su más declarada ausencia de contexto racional, fue el que en el papel de una maestra de niños de unos nueve o diez años, les recita el manifiesto de Dogma 95, para a continuación mandarles unos deberes de clase que va corrigiendo mientras pasea entre los pupitres. Si la interpretación de Blanchett es notable, la de los niños, que no se debían de coscar de nada de lo que les decía, casi lo era más todavía.

En segundo lugar por el efecto de reflexión que tiene al descontextualizar unos textos que en su momento o en su lugar aparecen como trascendentes o fundamentales, sesudos y profundos, pero que sacados de su momento histórico, y en el marco de un escenario cinematográfico muy reconocible con las ficciones que habitualmente presenciamos como espectadores consumidores, pierden buena parte de su sentido. Lo que lleva a la reflexión crítica que el autor quiere realizar sobre este tipo de documentos. Sin que con ello pierdan necesariamente todo su sentido original; no creo que sea ese su objetivo.

Obviamente, no voy a calificar como habitualmente esta obra. Aunque Cate Blanchett merezca una vez más un sobresaliente, mientras que el autor y director de la obra alcance un notable alto, como mínimo.

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[Cine] Carol (2015)

Cine

Carol (2015; 122016-0211)

Por una de esas causas y azares, acudimos a ver esta película al cine las mismas tres personas que quedamos para ver la última de Tarantino. No es raro… somos los “sospechosos habituales” que planifican su semana con el fin de ver las más interesantes de las propuestas de la cartelera, preferiblemente en versión original. Y llevamos muchos años viendo cine juntos. Aunque somos diversos como personas, tenemos una formación visual similar y hace tiempo que sabemos que nuestros intereses cinematográficos coinciden… más o menos.

Por lo tanto, no es de extrañar que el primer comentario a la salida del cine fuera comentar los aspectos formales de ambas películas. Mientras Tarantino presumía de filmación en película de 70 mm, apta para pantallas enormes con gran brillantez y despliegue de medios, el director de Carol, Todd Haynes, junto con su director de fotografía, Ed Lachman, optan también por la película tradicional, pero la modesta de 16 mm en formato Super 16. Y no es una decisión económica, es una decisión de estilo. De aportar a la imagen la estructura, el grano, que podemos asociar a las imágenes de principios de los años 50.

El romance de "Carol" se gesta en la Gran Manzana, y nos pasearemos por ella. En el ferry de Staten Island en la cabecera, o por el puente de Brooklyn.

El romance de “Carol” se gesta en la Gran Manzana, y nos pasearemos por ella. En el ferry de Staten Island en la cabecera, o por el puente de Brooklyn.

Siguiendo con las comparaciones, Tarantino apuesta en sus películas por los diálogos con largas parrafadas, prácticamente monólogos en secuencia de sus personajes, que sufren de una verborrea que a algunos encanta y a mí, últimamente, me aburre. Carol es una película construida a base de diálogos concisos, silencios y miradas profundas. La película de Tarantino nos dejó fríos, tan fríos como los nevados paisajes de las Rocosas que tan espectacularmente filmó. La película de Haynes nos ha llenado de calor, calor humano en el invierno de la impersonal megaurbe neoyorquina.

Estamos ante un romance. Una historia de amor. Con muchos de los elementos clásicos del cine, cuando la historia parece imposible, cuando las “circunstancias” separan a los potenciales amantes.

Therese (Rooney Mara) es una chica joven, con inquietudes creativas, fotógrafa aficionada que aspira a algo más. Nos confiesan los responsables de la película que los referentes del personaje son gente como Ruth Orkin, Esther Bubley, Helen Levitt,… Vivian Maier, tal vez. Si buscáis retratos de las tres primeras por internet de cuando eran jóvenes y las comparáis con el estilismo de Rooney Mara en el filme, no dejaréis de encontrar similitudes. Pero Therese es alguien más. Therese es el alter ego de Patricia Highsmith.

La película transcurre en invierno, ideal para replicar el ambiente del Nueva York de Saul Leiter; pero yo prefiero el principio del otoño con la suave luz del atardecer que se cuela por las ventanillas de los ferrys.

La película transcurre en invierno, ideal para replicar el ambiente del Nueva York de Saul Leiter; pero yo prefiero el principio del otoño con la suave luz del atardecer que se cuela por las ventanillas de los ferrys.

La película está basada en una novela de Highsmith, una novela de juventud, que publicó con el título de “El precio de la sal” y bajo pseudónimo. ¿Por qué el pseudónimo? Porque está basada en vivencias de las propia Highsmith. Sin ser exactamente autobiográfica, los personajes principales de la novela comparten caracteres y peripecias con la propia Highsmith y con mujeres que conoció en su juventud. Y el caso es que Highsmith mantuvo un romance de jovencita con una mujer rubia apreciablemente mayor que ella. Y aquí viene el segundo personaje de esta historia de amor.

Carol (Cate Blanchett) es una mujer ya madura, puede ser 20 años mayor que Therese, pero muy atractiva todavía. Y con mucha clase. Atrapada en un matrimonio sin amor, en la jaula de oro impuesta por sus suegros, en el potencial alcoholismo y violencia del marido. Para Carol, probablemente, esta no sólo es una historia de amor. Es una historia de liberación… que tiene un coste. Grande

Los medios han hecho hincapié en la relación homosexual que se establece entre ambas mujeres. Y evidentemente es algo muy importante. Es un acto de osadía reconocer y reivindicar el romance homosexual a principios de los años cincuenta, en la ultraconservadora sociedad norteamericana de la posguerra mundial y de la guerra fría. Y también hoy… si no, ¿cómo se explica el ninguneo que está sufriendo en la temporada de premios cuando probablemente se trate de la mejor película de habla inglesa del último año? Estoy convencido de ello.

O paseando en el crepúsculo por el "downtown", el bajo Manhattan.

O paseando en el crepúsculo por el “downtown”, el bajo Manhattan.

No se comió un colín en los Globos de Oro, donde tenía cinco candidaturas en cuatro categorías; ambas actrices compitieron entre sí en la categoría de mejor actriz protagonista. ¿No sería posible y justa una candidatura conjunta y un premio compartido? Tampoco ha sido reconocida en los BAFTA, donde no se ha llevado ninguno de los nueve premios a los que optaba. Era una de los dos películas que más candidaturas tenía. Ya veremos que pasa con las seis candidaturas a los Oscar. De momento, no ha encontrado un hueco entre las ocho o nueve candidatas a mejor película. Cada vez que repaso la lista de candidatas me hago cruces. Pero si han metido ahí hasta la de “Mad Max”… Cierto es que hacen trampa en las candidaturas. Introducir a Rooney Mara en la categoría de actriz de reparto me parece de un cinismo similar a lo que sucede con Alicia Vikander.

Pero volviendo a la película. Desde mi punto de vista no sólo es una película sobre el amor romántico y la atracción sexual entre mujeres. Hay muchas más capas que separar en la relación. Por ejemplo, la diferencia de edad. El cine nos ha acostumbrado a relaciones dispares en este sentido, siempre y cuando el mayor sea el hombre y la jovencita la mujer. Relaciones que habitualmente en la realidad no se ven bien. No se asumen con tanta facilidad. Mucho menos si la persona de más edad es una mujer. Pero es además hay diferencias marcadas de clase social, económica y quizá, sólo quizá, cultural. En realidad, en este último aspecto quizá sea más inquieta y menos superficial Therese que Carol. Muchos problemas, muchos problemas… incluso para el cine, no digamos ya para la vida real.

Un ejercicio que hicimos mientras tomábamos un caña después de la película… os acordáis de Sabrina,… La película de Billy Wilder, no la tonta y superflua versión posterior. Es del año 1954. La acción en Carol se sitúa a caballo entre 1952 y 1953… la cosa va en un pelo. En Sabrina, un feo y cincuentón Humphrey Bogart se liga como si tal a una jovencita de ventipocos encarnada por la delicada apariencia de adolescente de Audrey Hepburn. Y a todo el mundo le parece estupendo… un romance encantador… ¿En serio? ¿De verdad? Plantéenselo en la vida real. Un millonario de 54 años se beneficia a la hija adolescente de su chófer. Y ahora barajeemos la variables de edad y sexo… una mujer y una chica,… una mujer y un chico,… un hombre y un chico,… ¿Cuál es el grado de tolerancia de la sociedad?

O por qué no darse una vuelta por Central Park, donde tantos romances hemos visto hacerse y deshacerse en el cine.

O por qué no darse una vuelta por Central Park, donde tantos romances hemos visto hacerse y deshacerse en el cine.

¿A que no es tan sencillo lo que nos está contando esta película o la novela de Highsmith? Convencido estoy que aunque situada en los años cincuenta, las relaciones como la descrita en la película son en realidad mal toleradas hoy en día, a pesar de la “corrección política” formal de la sociedad.

Pero todo ello está contado con un diseño de producción absolutamente de lujo. El estupendo vestuario de las protagonistas, la maravillosa iluminación de Lachman emulando las kodachromes de Saul Leiter, los tés con pastas en los salones de los hoteles, las fiestas juveniles en los apartamentos del Village, el fenomenal acompañamiento con la música de Carter Burwell, con fragmentos de Billie Holiday, Woody Herman, Les Paul,… un envoltorio absolutamente maravilloso, de primer orden para una reflexión sobre la moral, sobre las costumbres, sobre nuestra sesgada visión de las cosas, sobre si realmente somos tolerantes o sólo nos lo hacemos, o seguimos la corriente,… sobre tantas cosas. Y sobre la acción liberadora y renovadora que para las dos mujeres tiene su historia de amor. Quizá por ello, no se está comiendo un rosco en esta temporada de premios, como ya he dicho.

Tenemos que agradecer también la acertada selección de las protagonistas, de las que es difícil no enamorarse uno mismo. La elegancia y la capacidad interpretativa de Blanchett habían quedado suficientemente demostradas a lo largo de su carrera. Pero para mí es mucho más interesante todavía la matizada y sutil interpretación de Rooney Mara, cómo refleja sus sentimientos con tan pocas palabras, como sabe reflejar la evolución del personaje durante la película, de poco más que una adolescente a una mujer hecha y derecha… en unos meses según la cronología del filme. Mara hace la que para mí es la mejor interpretación femenina de las películas que optan a premios, de lo que he visto hasta ahora. Me falta por ver a la gran favorita. Pero tranquilas las gentes de orden. Las buenas gentes de Hollywood ya han cumplido con su cuota de corrección política otorgando varias candidaturas a los Oscar. Pero no permitirán el “desmán” de que además se premie a las lesbianas. Con Tom Hanks lo permitieron,… pero al fin y al cabo, su personaje tenía sida y cascaba. El castigo divino estaba ahí.

Seguro que la película de Tarantino se lleva algo. El “spaghetti western” más caro de la historia del cine. Pero la que difícilmente me podrán convencer de que no es la mejor película del año, rodada en unos aparentemente modestos 16 mm, no se llevará nada. Mierda de oscars.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Por cierto, la película tiene ficha en mi colección de películas sobre fotografía y cine. Qué sexy está Rooney Mara con su Argus C3 o con la Canon IV Sb…

¿Y qué me dicen de lo alto del Empire State, donde tal vez uno se encuentre a Cary Grant esperando sin esperanza a Deborah Kerr?

¿Y qué me dicen de lo alto del Empire State, donde tal vez uno se encuentre a Cary Grant esperando sin esperanza a Deborah Kerr?

[Cine] Blue Jasmine (2013)

Cine

Blue Jasmine (2013), 19 de noviembre de 2013.

Acudir al cine a ver todos los otoños la película de Woody Allen se podría considerar en nuestro caso una costumbre. Llevo 21 años continuados viendo el estreno de la película de Allen. Desde Husbands and Wifes (Maridos y mujeres). Y buena parte de las anteriores también las fui viendo, pero con alguna interrupción que luego resolví en cineclubs o en vídeo, desde 1982, con A Midsummer Night’s Sex Comedy (La comedia sexual de una noche de verano), que vi en los malogrados Multicines Buñuel. Si no he contado mal, en los últimos 31 años, salvo en cuatro ocasiones(*), he acudido a ver la película de Allen en las semanas de su estreno. A estas alturas, venga como venga, con las críticas que traiga,… yo voy a ver el estreno del neoyorquino. Si fallo algún año, sentiré que algún problema importante hay en mi vida. Así que a no fallar. El caso es que este año, además, el estreno viene acompañado de buenas críticas.

En esta ocasión nos cuenta la historia de Jasmine (Cate Blanchett), una mujer de alta sociedad neoyorquina que, tras quedar viuda por el suicidio en la cárcel de su marido muchimillonario, Hal (Alec Baldwin), que fue a la trena por chanchullos financieros de todo tipo, totalmente deprimida se refugia en San Francisco con su hermana Ginger (Sally Hawkins). No es su hermana genética. Ambas fueron huérfanas que fueron adoptadas por la misma familia. Pero Ginger, más discreta, permaneció dentro de la clase obrera saliendo adelante como podía, con un matrimonio fracasado con Augie (Andrew Dice Clay) y un par de hijos. Ahora sale con un tal Chili (Bobby Cannavale), que tampoco es ninguna joya. Y Jasmine, nacida Jeanette, era la guapa y elegante, y ascendió hasta la posición de esposa florero de la élite económica de Nueva York. Con la reunión de las dos hermanas, y aun con las dificultades de adaptación a la vida en común, a ambas les surgirán segundas oportunidades en sus vidas.

High Line

Por un momento nos pareció que Woody había abandonado Nueva York por San Francisco… pero no. Es cierto que se pasea por la ciudad de la Bahía, pero no abandona su querido Manhattan. En la foto, la High Line sobre la 23ª Oeste.

Allen abandona buena parte de sus temas tradicionales, y se centra en su particular análisis de las relaciones entre sociedad, clase social y economía en la actualidad estadounidense. Entre JasmineGinger heredan buena parte de las características de los papeles protagonistas del de Brooklyn. Neuróticas, inseguras de sí mismas, de sus relaciones,… en algún momento llevada la situación al extremos, constituyen un espejo donde se reflejan los problemas sociales norteamericanos. En su conjunto nos encontramos con una comedia profundamente pesimista, ya que esconde un drama intenso, probablemente el drama que de una forma u otra vive mucha gente, y que no deja de tener sus toques de tragedia griega, es decir de personajes marcados por el destino, del que no pueden escapar, aspecto que también es muy querido por el realizador. Como nota de interés local, hay presencia española en el filme, ya que la fotografía del filme la firma uno de los grandes de este oficio de nuestro país, Javier Aguirresarobe, que parece que está bastante asentado en Hollywood, aunque no necesariamente en producciones de prestigio aunque supongo que bien pagadas. Me llama la atención porque leí en su momento unas declaraciones del director de fotografía vasco en la que parecía no haber quedado muy contento de su colaboración previa con Woody Allen. Conste que a mí me parece un director de fotografía excelente.

Indudablemente, el mérito de la película no se puede aplicar exclusivamente al director. Porque el trabajo de interpretación es excelente. Desde luego, Blanchett está en absoluto estado de gracia. Pero no es la única. Todo el elenco lo hace estupendamente, con Sally Hawkins dándole una perfecta réplica como su hermana, con momentos estupendos de Cannavale, y con el placer de ver Alec Baldwin en un papel que nos recuerda a su Jack Donaghy, pero en canalla.

En fin. Que Woody está a un par de años de su 80º cumpleaños y parece estar en buena forma para los que somos sus admiradores cinematográficos. Es cierto que ha tenido sus altibajos, algún que otro truño en los últimos años, pero todavía podemos aspirar a que nos ofrezca momentos de buen cine. Y lo dicho. Mientras nos siga trayendo películas, no pienso romper la racha de estos últimos más de 20 años.

Valoración

  • Dirección: **** Quizá no el Woody Allen más brillante, pero con una historia interesante y con algo que contar y que nos da sobre lo qué reflexionar.
  • Interpretación: **** Intérpretes que dan lo mejor de sí mismos cuando trabajan con el neoyorquino.
  • Valoración subjetiva: ****  Una buena tragedia disfrada de comedia, con momentos que nos llevan desde la hilaridad hasta la tristeza con gran naturalidad.

Los cuatro largometrajes de Woody Allen que no vi en su estreno desde 1982 hasta 2013 son: Broadway Danny Rose, Another Woman (Otra Mujer)Alice y Shadows and Fog (Sombras y niebla). Esta última es la única película del neoyorquino que no he visto nunca en ningún medio.

East River y Bajo Manhattan

En cualquier caso, aún no hacen dos meses desde mi visita a la Gran Manzana, y ya me apetece volver a contemplar la silueta de Manhattan al otro lado del East River.

[Cine] Hanna (2011)

Cine

Hanna (2011), 12 de junio de 2011

Realmente, nos hemos hecho casi fijos de las sesiones en versión original de los Aragonia de Zaragoza. En primer lugar, se agradece que todavía haya en este país quien apueste por permitir al espectador ver y escuchar las interpretaciones originales de los actores y actrices. En segundo lugar, resulta que incluso es más barato. Supongo que para promocionar. Desconozco cuánto durará la iniciativa. Porque siempre estamos cuatro gatos. En cualquier caso, cuando las salas están preparadas para la proyección digital, la inclusión de subtítulos y distintas bandas sonoras en la película es muchísimo más económico que cuando tienes que sobreimprimir en película y hacer copias con distintas bandas sonoras. Así que, si además añadimos la escasez de propuestas atractivas en competición en la cartelera semanal, en estos momentos es muy fácil saber qué película vamos a ver. Cualquier estreno con una pinta mínimamente decente que se estrene en versión original. Y esta semana tocaba este filme de aventuras dirigido por Joe Wright, que vuelve con la adolescente Saoirse Ronan, una de las actrices que le funcionaron en Atonement (Expiación).

Sinopsis

Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente que vive con su padre Erik (Eric Bana) en una cabaña en el bosque, cerca del círculo polar ártico, y donde este la entrena en técnicas de supervivencia y de defensa personal, así como en el uso de armas. Es rápida, fuerte y despierta. Su padre le enseña idiomas, así como el mundo basándose en libros. Pero ella se cansa de esta vida y quiere salir al mundo. Su padre le muestra un transpondedor, y le dice que si quiere salir al mundo, tiene que ponerlo en marcha y vendrán a por ella. Pero que si quiere sobrevivir, tendrá que pelear y matar a una tal Marissa Wiegler (Kate Blanchett). Ella pone en marcha el aparato, su padre se va, y vienen a por ella, llevándola a unas instalaciones secretas en el desierto marroquí, cerca de Esauira. De allí se escapará, pero también comprobará que sus habilidades para moverse en sociedad son limitadas, por lo que se unirá a una familia americana que viaja por Marruecos y se dirige a Europa. Ella tratará de llegar a Berlín, pero tendrá que evitar a los asesinos que Wiegler ha enviado para matarla. También tendrá que averiguar quién es realmente, y porqué es importante.

Dirección y producción

A pesar de las apariencias iniciales, abusa mucho menos de lo que parece de los efectos especiales, y la acción, que no es trepidante y se basa más en la emoción de las persecuciones que en los “fuegos de artificio”. Lo cual en general favorece el producto final. Con una cuidada producción, buen sonido, adecuada música incidental, buena fotografía, la película está rodada con oficio, aunque cojea en determinados aspectos del guion. Con lo grande que es el mundo, y después de desaparecidos durante tantos años, si lo único que necesitan para salir al mundo es ir a por la Wiegler y matarla, no tiene mucho sentido la historia del transpondedor y la historia subsiguiente. Sales, coges un avión, vas a donde esté la fulana en cuestión y te la cargas. Y ya está toda la historia. El asunto de los zapatos de la mala también es un poco chorras. Y las pintas de los malos, un poco de opereta,… el asesino con pintas de homosexual, con los dos lacayos con pintas de neonazis,… no sé. Chirrían bastante. Y la familia norteamericana… pues que se yo,… encima es desechada sin más en momento dado… que no sabemos que han sido de ellos. Si han acabado en el fondo del puerto de Le Havre o han seguido su viaje con sus discusiones chorras.

Sale España, pero obviamente rodada fuera de España, porque se ve que todo está rodado en algún país árabe, probablemente el propio Marruecos, que es más barato y canta a ratos. Pero bueno. Peores representaciones de nuestro país hemos visto en el cine norteamericano. Hay mucho cliché suelto en general en el filme, pero a un nivel soportable.

Interpretación

La chica, que es protagonista absoluta del filme, está razonablemente bien. Hay muchas veces que no acabas de encajar el físico de la chica con las proezas físicas que realiza, pero supongo que eso está buscado a propósito. El resto cumple, aunque la Blanchett está un poco forzada, y más con el horrible peinado pelirrojo que le han clavado. En fin. Tampoco pasará a la historia esta película por ser un prodigio de la interpretación. Michelle Dockery, la estupenda Mary Crawley de la serie Downton Abbey, hace un papelito de morondanga. Y otra actriz británica que no está mal, Olivia Williams, sale por ahí haciendo de mamá yanqui sin mayor trascendencia. Talento desperdiciado por ambas partes. Creo que la Williams hubiera hecho una mala más convincente que la Blanchett. Pero supongo que tiene menor tirón comercial como protagonista.

Conclusiones

Una película entretenida sin duda, siempre que no te pares en las minucias de la inconsistencia del guión. Un entretenimiento de buena factura, más honesto que muchas otras cosas que se hacen por ahí con exceso de fuegos de artificio. Sin embargo, esas inconsistencias en la historia, la banalidad y falta de credibilidad de los macguffin que mueven a los protagonistas lastran la película. El rey de los macguffin fue Hitchcock y lo que hacía era no dar explicaciones y obviar por completo la naturaleza de los mismos. Si empiezas a darles vueltas, y resultan absurdos,… pues acaban fastidiando el producto ya que adquieren una presencia molesta. Miren. La película de persecuciones por excelencia es North by Northwest (Con la muerte en los talones). Película en donde sólo importan dos cosas. Lo canutas que las pasa el protagonista, y la historia de amor con la guapa. Todo lo demás importa poco, nos explican poco, sabemos poco, y da igual. La película funciona. Aquí, se inventan la tontería del transpondedor, la no menos tontería del ABNORMAL de unos análisis genéticos llenos de GACCATTAGATTAGG, la superflua explicación del padre a la hija,… sólo faltaría un científico malvado con una jeringuilla llena de un líquido verde para acabar convertida la historia en un producto de clase Z. Si se hubiesen centrado en lo esencial, la angustia de una adolescente perseguida, podría haber resultado mucho más interesante que una historia de ciencia ficción regularmente construida.

Calificación

Dirección y producción: ** (Suspende por las debilidades de la historia)
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Nada que ver con el filme. Hace unos días La madeja emitió un programa dedicado a Simon & Garfunkel, y más en concreto a su último disco, Bridge Over Troubled Waters. Que es una música excelente, que hacía mucho que no escuchaba, y que me gusta.

Friedrichstrasse

Berlín, en la foto la Friedrichstrasse, ciudad de destino de todos los protagonistas y donde todo se dilucida - Panasonic Lumix LX-3

El curioso caso de Benjamin Button

Cine

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), 10 de febrero de 2009.

Dos advertencias. La primera, me parece que por determinados motivos esta película me ha gustado más de lo que me gustaría en otros tiempos o en otras circunstancias. La segunda, desde bastante pronto durante la proyección de la película no pude evitar pensar y comparar con la tan celebrada por muchos Forrest Gump.

Empecemos por esto último. Forrest Gump es una película muy bien realizada, pero que a mí no me gustó. Soy una persona que siente respeto por las personas que puedan nacer con cierto grado de discapacidad intelectual; sin embargo, el papel protagonista de aquella celebrada película me produjo un intenso rechazo. Sólo podía ver en el a un tonto instrumentalizado para transmitir una serie de valores, sumamente conservadores, propios de la sociedad norteamericana, que hemos sufrido durante años en las tres últimas décadas y que no creo que hayan llevado al mundo a nada especialmente bueno. Sencillamente, nunca soporté el maniqueismo y la hipocresía de la película. Pero una de las características de aquel largometraje era su capacidad para recorrer visualmente la historia reciente de los Estados Unidos, conviertiendo el espectáculo visual en un fresco de la evolución de una sociedad. Sesgado, pero no necesariamente irreal o falso. Con el personaje de Benjamin Button, bajo la dirección de David Fincher, volvemos a asistir a un fenómeno similar, pero distinto. Siguiendo la vida del protagonista, volvemos a asistir a una exposición de la historia norteamericana del siglo XX, nuevamente en un ambiente del sur de los Estados Unidos (lo que en Forrest Gump es Alabama y otras localizaciones sureñas en esta película es Nueva Orleans), desde el final de la I Guerra Mundial hasta la catástrofe del huracán Katrina. Pero aquí los valores que se transmiten no son colectivos, no son ilustrativos, no pretenden ser educativos. Los personajes, que por supuesto caen simpáticos, no son perfectos. Intentan vivir sus vidas como mejor pueden con las cartas que les han tocado, intentan sobreponerse, y sus andanzas son una constante reflexión sobre el paso del tiempo, la vida y la muerte. Y esto, me gusta mucho más que con la celebrada película antes comentada.

En ambas hay una historia de amor. Pero en la primera, aunque importante, no es central. E incluso es confusa en sus intenciones. La muerte de Jenny por el sida parece muy vinculada al concepto de castigo por su vida de crápula, con atenuante de abusos infantiles, pero castigo al fin y al cabo; no es más que una exposición más de los valores conservadores de la historia. En la segunda, la historia de amor es el pivote del conjunto. No es maniquea como la anterior; la desgracia de la chica, cuando queda incapacitada para la danza, queda claramente mostrada como efecto del azar, y no de sus decisiones personales. Es una historia de amor triste. Ambos protagonistas se van encontrando a lo largo de sus cronológicamente contrariadas vidas a lo largo de 80 años de historia. Pero sólo alcanzan cierta plenitud y comprensión mutua en los extremos de sus vidas y en el punto central, cuando ambos son pares en edad y madurez.

La realización es notable. La dirección es un poco fría, pero no distante. A mí por lo menos, me llegan los sentimientos. El diseño de producción es impecable. La película es muy bonita de ver. La banda sonora es discreta, pero está ahí acompañando sin molestar. La iluminación perfecta.

En cuanto a la interpretación, hay que hablar de los dos protagonistas. Brad Pitt, que me perdonen sus admiradoras, es un actor con limitaciones interpretativas. No puedo dejar de opinar esto ni aun considerando que este es uno de sus mejores trabajos; un papel que le queda como un guante, y en el que resulta convincente. Considero muy superior a su partenaire, la australiana Cate Blanchett, siempre consistente en sus interpretaciones, no siendo este caso una excepción. Además, sale muy guapa… aunque en muchos momentos se deba a la caracterización rejuvenecedora propia de la historia. Hay muchos secundarios que lo hacen estupendamente. Me gustan mucho las apariciones de Tilda Swinton como la aburrida esposa inglesa en Murmansk, Taraji P. Henson como madre adoptiva, o Jared Harris como pícaro capitán de remolcador. Pero quizá merezca un comentario el discreto pero eficaz papel de Julia Ormond como hija de la protagonista.

En resumen, una película que me ha gustado bastante, que me ha conmovido, y que he visto con mucho gusto y recomiendo. Yo le pongo un nueve, con un ocho en la interpretación y otro ocho en la dirección.

Varias importantes escenas de la película transcurren en una habitación de hospital… así que la foto de hoy es de otra.

Torre

La torre de la Cámara de Comercio de Zaragoza desde el Hospital Miguel Servet - Panasonic Lumix LX3

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008)

Cine

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystall Skull, 2008), 28 de mayo de 2008.

¿Qué se puede decir ante una nueva entrega de una de las sagas de películas de aventuras más famosas, divertidas e interesantes de todos los tiempos? ¿Qué se puede decir ante el retorno a la gran pantalla de uno de los aventureros más carismáticos de la historia del cine,… o simplemente de la historia? Pues se puede decir mucho. Pero con cuidado. Que no hay que destripar el asunto.

Se puede decir, teniendo en cuenta que el orden no indica importancia del comentario, que:

  • El título es demasiado largo. Indiana Jones y la Calavera de Cristal hubiese sido perfectamente adecuado.
  • Harrison Ford está mayor; en el límite límite de poder hacer con “veracidad” este tipo de papeles. Pero de momento no cae en el ridículo. Afortunadamente, hacen uso de la sensación de nostalgia para rellenar el largo lapso que ha pasado desde la última película, y dar sentido al hecho de que es una persona madura, próxima a la vejez.
  • Hay quien ha definido esta película como una reunión de “amiguetes”, para recordar viejos tiempos, pasárselo bien, e ingresar unos sustanciosos dividendos entre taquilla, derechos de emisión y merchandising. Y tiene toda la pinta de ser así. Hombre, a mí me ha hecho ilusión ver a Karen Allen de nuevo, Marion siempre fue mi “chica Indiana” favorita, la de más carácter. Aunque siempre competirá en mi memoria la escena de Marion bebiendo chupitos en el Himalaya, con la de Willie cantando Anything Goes en mandarín en el Club Obi-Wan.
  • ¡¡¡CONSIDERO ALTAMENTE IMPROBABLE QUE NADIE PUDIESE APRENDER QUECHUA CABALGANDO CON EL EJÉRCITO DE PANCHO VILLA!!! Ni siquiera Indiana Jones. Este tipo de detalles que muestran el desprecio de los norteamericanos por las realidades en otras partes del mundo son las que ocasionan la animadversión hacia ese país y sus ciudadanos. Luego se sorprenden del antiamericanismo. En el ejército de Pancho Villa y los lugares donde se habla el quechua hay miles de kilómetros de distancia con selvas y cordilleras de por medio.
  • El personaje de Mutt (Shia LeBoeuf) parece indicar que puede haber saga para rato, aunque hay un detalle en una escena al final que dice claramente que Indiana sólo hay uno. Faltaría más.
  • Steven Spielberg, director de la saga, ha aprovechado para llevar la película y al personaje a uno de sus universos favoritos. Como no quiero destripar nada, allá cada cual si decide pinchar o pasar el ratón por los siguientes enlaces antes de ver el filme, sólo diré que tiene que ver con esta película y esta otra, ambas dirigidas por él, con esta teleserie producida por él,… y probablemente también con esta otra película también dirigida por él. .
  • Esta llena de guiños a otros productos cinematográfico del tándem Spielberg-Lucas. Pero no voy a volver de propio al cine para descubrirlos todos. Cuando salga en DVD, será el momento.
  • Uno de los firmantes de la idea para el guion es George Lucas… y esto puede ser un problema. Si bien rozó la genialidad en la primera trilogía de Star Wars, nos decepcionó mucho en la segunda. Ya no es el generador de mundos alucinantes que fue. Y digámoslo ya, la historia de esta película, su guion, es el más flojo de las cuatro películas de la saga. Y si alguien dice otra cosa, o es un fanático, o un nostálgico sin remedio. Está muy muy muy lejos de En busca del arca perdida, y menos lejos pero también un paso por detrás de las otras dos.
  • Tiene un par de secuencias de acción que están al mismo nivel que las de sus otras películas. La secuencia inicial en el almacen de objetos secretos con vuelo final en… ya lo veréis, y la persecución por la selva con hormigas incluidas son buenísimas. Pero no bastan para considerar al conjunto de la historia como del mismo nivel que las anteriores películas.
  • Creo que algo muy importante en las películas de acción son los malos, y Cate Blanchett pinta una mala absolutamente fenomenal… pero desaprovechada. Su personaje queda algo lineal. No es su culpa; volvemos al guion, que es una faena de aliño para el caso.
  • Otro personaje desaprovechado, del que te apetece conocer más, del que quieres conocer más de su historia es de Oxley (John Hurt).
  • Uno de los problemas de las películas de Spielberg es que siempre duran más de lo que deberían Y no porque sean más o menos largas sino porque siempre añade algo que sobra, superfluo. Y en ésta también pasa. Esta película tendría que haber terminado en lo alto de un monte mirando al horizonte… no en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey,
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    ESPOILER
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    “comiendo perdices”

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    FIN DEL ESPOILER.

Creo que se podrían decir todavía más cosas… pero ahora no me salen… y tampoco es cuestión de eternizar esta entrada. Añadir que, a pesar de las críticas mencionadas, es un producto muy por encima de lo que se suele ver. Las dos escenas de acción mencionadas justifican ver la película. El personaje sigue siendo absolutamente carismático. Y por lo tanto, uno se siente feliz de haber participado en la experiencia. Aunque desde mi punto de vista, sería peligroso seguir ordeñando la vaca con el esquema tradicional de la saga. Yo lo pongo un siete, con la misma nota en dirección y en interpretación.

Una última cuestión. El cineforum entre amiguetes tras la película trajo una discusión que nunca debió producirse, y por si alguien todavía no se ha enterado, la segunda película, Indiana Jones y el Templo Maldito narra acontecimientos anteriores (año 1935) en la cronología del universo de Indiana Jones a los de la primera película, En busca del arca perdida (1936). Por lo tanto, el rollete de Indiana con Willie fue corto,… lo cual no me extraña porque aunque encantadora, era un poco histérica.

En Indiana Jones y la Última Cruzada, algunas de las aventuras de Indy pasan en Venecia, por donde yo he pasado hace una semana.

Frente a mi ventana del hotel

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)