[TV] Cosas de series; expectativas no cumplidas, para bien o para mal

Televisión

Dos series muy distintas comento esta semana, con poco en común, salvo que ambas se introducen en el ámbito de la fantasía, de formas eso sí muy diversas. Y en ambas, las expectativas depositadas no se han cumplido. En un caso, para bien; en el otro, para no tan bien…

Kingdom es una serie coreana que ha debutado con una primera temporada de seis capítulos de unos 45 minutos de duración, y es producción de Netflix. Se diferencia de las habituales series coreanas en varios aspectos. Normalmente estas duran entre 16 y 30 episodios, y son de temporada única. Esta ha tenido estos primeros seis episodios, que sólo han servido para abrir boca. Cuando supe de su existencia no me interesó. Zombis… una más. Aunque mis dos únicas experiencias con los zombis coreanos no habían sido negativas. Ni en acción real, ni en animación. Pero bueno. Zombis… El caso es que aparecieron varias críticas positivas. Y en el reparto aparece Bae Doona. Por probar un poco, no pasa nada. Y oye… que me acabé enganchando. Producción de época, ambientada en una Corea feudal, que, tras los aspectos terrorífico-fantásticos de la cosa de los zombis, emite una crítica social algo simplona pero razonable, y una lucha por el poder que promete. Mis expectativas eran muy bajas, pero tengo ganas de que nos ofrezcan la continuación.

Hablaré más de estas fotos dentro de unos días, pero de momento, un poco de carnaval me parece apropiado para ilustrar unas series con elementos fantásticos. O grotescos.

Con un reparto muy coral, encabezado de alguna manera por Ellen Page, llegaba a Netflix también The Umbrella Academy. Percatarte de que Page es el personaje principal es algo que supones porque es la intérprete con más gancho y conocida de la serie. Pero hace falta avanzar en los excesivos diez episodios de un hora de duración cada uno para intuir el porqué. Es la enésima vuelta de tuerca del género superheroico. Aunque esta panda de hijos adoptivos de un mismo tipo excéntrico, luzcan más bien poco heroicos, por muchos poderes que tengan. Basada, como la anterior, en una serie de historietas, lo cierto es que la trama no da para tantos episodios, que se alargan, se estiran, se les de demasiadas vueltas en exceso. Que copien de la anterior; seis episodios bien contados son más agradables de ver. El caso es que una serie que llegó con ciertas ínfulas… me ha resultado relativamente decepcionante. No tengo claro que tenga continuidad en mi cartelera. Aunque he de reconocer que pasada la morosidad con la que despegó, los últimos episodios tuvieron bastante más interés. Aunque resultaba bastante previsible.

[TV] Una de muertos vivientes que no está mal

Televisión

Ha sido una temporada muy corta la primera de The Walking Dead. En seis capítulos han completado un ciclo en la nueva vida de un grupo de supervivientes de una epidemia de caracter apocalíptico. El problema de la epidemia es que los muertos no dejan de dar por el saco. Se convierten en muertos vivientes, en caminantes, en lo que tradicionalmente se ha dado en llamar zombis.

Bien es cierto que en su significado original, un zombi no está realmente muerto. Es una persona sin voluntad bajo el influjo de determinadas sustancias psicoactivas utilizadas en determinadas religiones y creencias supersticiosas de origen africano. Sin embargo, al populacho le llegaba la idea de que eran personas muertas que resucitaban sometidas a la voluntad de algún hechicero o figura equivalente. La primera explicación, la de las drogas psicoactivas, es mucho más acorde con un pensamiento científico racional. Pero tiene menos gracia de cara al consumo de productos de terror más o menos gore, por lo que la literatura y el cine han preferido siempre la explicación del populacho. En cualquier caso, la serie de televisión que nos ocupa evita el uso de la palabra zombi, como veremos.

Sinopsis

El inicio de la serie lo hacemos acompañando a un policía de algún condado del sur de los Estados Unidos, que en un momento dado, en una persecución a unos malhechores, es tiroteado por éstos, y queda gravemente herido, en coma. Cuando despierta en el hospital, se encuentra solo, abandonado de sus amigos, familia y cuidadores, y con los pasillos del hospital llenos de cadáveres, algunos más extraños que otros. Pronto se dará cuenta de la existencia de unas extrañas personas que desean atacarle aunque se comportan como si careciesen de comprensión y voluntad propia. El resto de la población parece haber desaparecido. El encuentro con un padre y un hijo le aclarará lo sucedido, y empezará a comprender el comportamiento de quienes a partir de ese momento conoceremos como “caminantes”, y aprenderá a defenderse de ellos.

En una visita a su casa, encuentra indicios de que su familia ha podido huir, y decide salir en su busca, para lo que se dirige a Atlanta, la gran ciudad más cercana. Allí se verá metido en un lío notable, pero al mismo tiempo encontrará a un grupo de supervivientes, entre los que, finalmente, se encontrarán su mujer, su hijo, y su mejor amigo y compañero. A partir de ese momento, la serie se centrará en las aventuras por la supervivencia de este grupo de gente.

Producción

Lo cierto es que a mí no me han atraído nunca gran cosa las películas de zombis. Hace muchos años, cuando el Cinema Eliseos de Zaragoza era sala de arte y ensayo, vi La noche de los muertos vivientes, que de alguna forma se puede considerar la obra fundacional del género, o al menos la precursora más influyente. Está considerar una obra importante cinematográfica y culturalmente. Sin embargo, a mí nunca me llamó mucho la atención. Y prácticamente nunca he ido por voluntad propia a las salas de cine a ver películas de este género o derivadas. Y lo poco que he visto por televisión ha sido incompleto o por ese tipo de situaciones de “me da demasiada pereza levantarme a por el mando para cambiar de canal”. Situaciones raras. Así que en principio decidí no tomar en consideración esta serie.

Pero luego vino una retahíla de críticas positivas, e incluso entusiastas, ante los primeros capítulos de la serie. Puesto que esta primera temporada sólo iba a tener seis capítulos, decidí darle una oportunidad.

Reconozco que la serie está muy bien hecha, y tiene unos guiones bastante buenos. Cierto es también que no se centra en los aspectos más gores de la historia, aunque es inevitable que en todos los episodios haya un par de situaciones violentas y sangrientas. La historia se centra en los supervivientes. Y en los problemas que conlleva la supervivencia, como se reconstruyen las relaciones sociales, qué valores son válidos y cuáles están periclitados, lo que significa tener miedo, y qué pasa si este es permanente.

Pero no la encuentro perfecta. Roza de vez en cuando lo melodramático, y el episodio final de la temporada, aunque bueno en general, cae en ese error de las producciones americanas de “explicar” la pseudociencia detrás de los hechos. Es absolutamente innecesario dedicar minutos a explicar que un algo, germen de algún tipo, mata a los individuos y se apodera de las sinapsis cerebrales de los mismos, etc, etc. Especialmente porque la propia explicación establece unas premisas que restan cualquier credibilidad científica o pseudocientífica. Oiga mire, están los zombis. Que han aparecido por lo que sea. Da igual. No son lo importante. Su presencia es el macguffin que hace avanzar la acción y que nos permite situar a los supervivientes en unas posiciones que nos interesan desde el punto de vista dramático. Y ya está.

Interpretación

Razonablemente buena, o muy buena, para ser un producto televisivo. Sin más. Hay muchos personajes y de todo hay. Pensemos también que de momento se han dedicado más a explotar las situaciones que la evolución de los caracteres. Está latente la resolución de un trío amoroso, que ya veremos por donde sale en un futuro, pero todo lo demás son personajes más o menos estereotipados que habrán de evolucionar por algún lado. Supongo.

Conclusión

Una serie bastante potable, que ha mantenido su interés gracias a su planteamiento general, y a la autolimitación a seis capítulos de la primera temporada. Pero que ya veremos cómo se desarrolla en un futuro. Puesto que el tema de base no me entusiasma, tampoco consigo formar en mí una opinión tan entusiasta como las muchas que se leen por ahí. Pero de momento, no me negaré a ver los primeros episodios de una segunda temporada.

Diálogo entre los árboles

No son dos fugitivos huyendo de los zombis por un bosque; sólo dos personas dialogando mientras pasean aprovechando una buena tarde otoño por el Soto de Cantalobos en Zaragoza - Pentax K-x, SMC-M 200/4

Si te preparas para el fin del mundo, no te olvides de desgrabar en tus impuestos

Humor

Ayer fue una tarde tranquila. Lo cual está muy bien. Uno se ajetrea en el trabajo por la mañana, y por la tarde uno se calma. No necesariamente se inactiva, pero se calma. Y ayer fue una tarde calmada.

Cuando llegué a casa y comí algo, decidí ver una película grabada de la televisión por satélite, De aquí a la eternidad. No es que fuera una novedad, pero siempre es un placer volver a ver este extraordinario filme. Bien. Sobre todo por la maravillosa presencia de Deborah Kerr. Mejor.

Cuando terminó, bajé a hacer compras diversas. La fruta y esas cosas. Y ahí me encuentro con un antiguo amigo de la infancia, de visita en Zaragoza para ver a sus padres. Quedamos en que se subía un momento a casa y charrábamos un rato. Mi intención para mi tranquila y calmada tarde era ver la segunda manga del gigante femenino de los juegos de Vancouver 2010 a las 18:30, y a continuación salir a jugar al tenis un rato.

Así que se viene a casa, y mientras comienzan y vemos el esquí, empezamos a hablar de la película que ambos hemos visto recientemente, The Road – La carretera. Su curiosidad es saber qué diablos provoca la situación postapocalíptica que se presenta en el filme. Yo le digo que no importa, que la película va de otra cosa. Pero el no se da por satisfecho. Para tenerlo entretenido, y mientras se acerca la actuación de las 10 esquiadoras con opción a medalla, para que no me dé mucho la vara, le dejo el portátil y le digo que haga una búsqueda sobre el tema. Objetivo conseguido. Mientras se afana en la búsqueda, yo contemplo la debacle austriaca que con tres esquiadoras en los cuatro mejores tiempos de la primera manga se tienen que contentar con un bronce, y el triunfo de una joven alemana más contenta que ni sé y la plata de una eslovena que está como un queso.

Y justo cuando estoy a punto de apagar el televisor, me sorprende una carcajada de este amigo. Se ha metido en una página dedicada a los “survivalists. Gente que cree que el mundo se va a acabar en el 2012, mayoritariamente norteamericanos, y discute las mejores estrategias para sobrevivir al cataclismo. En uno de los artículos, habla de cómo deshacerse de todos los chismes inútiles que tenemos en nuestras casas, de que la mejor opción es donarlas a las ONGs (¿para qué lo quieren estas organizaciones si se va a acabar el mundo?)  y que además eso tiene una consecuencia muy interesante

¡¡¡Si les dan un recibo por la donación, podrán desgrabarlo de sus impuestos!!!

Estos “survivalists“, ¿realmente tienen una noción clara de lo que significa que se acabe el mundo? Al fin y al cabo ellos son los que creen que tal cosa va a suceder un día de estos… ¿Por qué diablos querrán ahorrar dinero? ¿De qué les servirá?

Sigo preguntándome por qué alguien definió al Homo sapiens como animal racional. En qué se basaba. Porque yo cada vez lo entiendo menos.

Acueducto y Cándido

Si se acaba el fin del mundo, adiós a Cándido, y sobre todo, adiós al cochinillo segoviano - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5