[TV] Cosas de series; entre la utopía LGTB+ y la distopía tecnológica

Televisión

En primer lugar, mencionar una serie fallida. Habitualmente incluyo los dramas coreanos dentro de los guilty pleasures, placeres culpables, series francamente defectuosas pero que me entretienen y disfruto de ellas. Y Netflix tiene varias “originales”, con las que lo paso bien. Pero recientemente incluyeron una House of Cards alrededor de la política parlamentaria coreana… llamada Chieff of Staff internacionalmente (original Bojwagwan: Sesangeul Woomjikineun [보좌관 – 세상을 움직이는 사람들]) que muestra que cuando se salen de determinadas fórmulas, estas series pueden ser un rollazo tremendo. No he pasado de la primera media hora del tercer episodio. No me voy a extender en porqué es un pestiño, pero lo es.

Vi estas series al poco de volver de China… y la verdad es que con esto de que todo el mundo tiene que estar representado en todo, no faltan los personajes de origen asiático. Aunque estén metidos con calzador. Como dos hermanos mellizos… en los que además de ser artistas conceptuales con base en las redes sociales… creo que su variante sexual era… ¿el incesto? Es que no me quedó claro… un ejemplo de personajes pensados como desahogo cómico y que están mal desarrollados.

Vamos a lo más sustancial. Cuando volví de vacaciones me encontré con un estreno en Netflix que me llamó la atención por su reparto; Laura Linney, Ellen Page, Olympia Dukakis… Se titula Tales of the City (reconvertido en Historias de San Francisco en castellano) y la verdad es que los primeros capítulos llevaban un camino que me desconcertaban un tanto… sentía que algo me estaba perdiendo en algo que parecía en un anuncio de Oliviero Toscani para cierta marca italiana de los años 90… un compendio de lo politicamente correcto tanto en la orientación/identidad sexual/de género, como étnica/racial… Así que al final del tercer episodio de diez que componen esta miniserie (como tal se ha vendido). Y comprobé que es una secuela de una serie de seis episodios de principios de los 90, del mismo título, que ya tuvo un par de secuelas en 1998 y en 2001. Claro… si no conoces algo de las series originales, hay guiños y referencias que te pierdes. Por lo demás, queda como una utopía en la que todo el mundo es bueno, con sus “defectillo”, pero muy majos todos. La cuestión es que la serie llega a animarse y tiene unos episodios finales entretenidos. A mí me suena a que es un intento de resucitar de forma no confesada la serie, con una nueva generación de protagonistas. Que han estado demasiado eclipsados por los protagonistas de la antigua generación, como para haber empatizado con ellos. La serie original, que también he visto, la de 1993, no las otras, tiene su cosa, pero no ha envejecido bien. Y muestra discordancias con la actual. Aunque emitida en 1993, la acción de la misma transcurría en la mitad de los 70, lo que les permitió obviar la epidemia del sida que marcó a la comunidad LGTB+ en los 80 y los 90. El caso es que no ha envejecido bien. Y además genera incongruencia en lo que se refiere a las edades de los protagonistas. Lo que sí que es cierto es que aquella serie era más valiente que la excesivamente “correcta” actual. Lo que sí es cierto es que nos ha dejado con ganas de visitar San Francisco.

Y también afronté semanas atrás la quinta temporada de Black Mirror. A la que tuve que añadir el especial que emitieron hace unas semanas, Bandersnatch, en plan “elige tu propia aventura”. Decir en primer lugar que el experimento de esta última no me convenció. Además de que te obliga a verlo en el ordenador o en la tablet, porque a través del Chromecast o del iTV la interactividad no funciona, esta no aporta gran cosa. De hecho, creo que la pusieron para jugar con la idea de “juego” y de “interactividad”, pero en mi caso sin que me funciona ni me aporte nada. Lo considero el peor episodio de la serie. Los tres que forman la quinta temporada oficialmente se dejan ver, pero de alguna forma han perdido la capacidad de sorprender y de reflexionar en profundidad. Quizá la fórmula esté agotada, o quizá la idea siga siendo válida, pero necesita una renovación de ideas. Aunque como digo, se dejan ver sin problemas.

[TV] Cosas de series; expectativas no cumplidas, para bien o para mal

Televisión

Dos series muy distintas comento esta semana, con poco en común, salvo que ambas se introducen en el ámbito de la fantasía, de formas eso sí muy diversas. Y en ambas, las expectativas depositadas no se han cumplido. En un caso, para bien; en el otro, para no tan bien…

Kingdom es una serie coreana que ha debutado con una primera temporada de seis capítulos de unos 45 minutos de duración, y es producción de Netflix. Se diferencia de las habituales series coreanas en varios aspectos. Normalmente estas duran entre 16 y 30 episodios, y son de temporada única. Esta ha tenido estos primeros seis episodios, que sólo han servido para abrir boca. Cuando supe de su existencia no me interesó. Zombis… una más. Aunque mis dos únicas experiencias con los zombis coreanos no habían sido negativas. Ni en acción real, ni en animación. Pero bueno. Zombis… El caso es que aparecieron varias críticas positivas. Y en el reparto aparece Bae Doona. Por probar un poco, no pasa nada. Y oye… que me acabé enganchando. Producción de época, ambientada en una Corea feudal, que, tras los aspectos terrorífico-fantásticos de la cosa de los zombis, emite una crítica social algo simplona pero razonable, y una lucha por el poder que promete. Mis expectativas eran muy bajas, pero tengo ganas de que nos ofrezcan la continuación.

Hablaré más de estas fotos dentro de unos días, pero de momento, un poco de carnaval me parece apropiado para ilustrar unas series con elementos fantásticos. O grotescos.

Con un reparto muy coral, encabezado de alguna manera por Ellen Page, llegaba a Netflix también The Umbrella Academy. Percatarte de que Page es el personaje principal es algo que supones porque es la intérprete con más gancho y conocida de la serie. Pero hace falta avanzar en los excesivos diez episodios de un hora de duración cada uno para intuir el porqué. Es la enésima vuelta de tuerca del género superheroico. Aunque esta panda de hijos adoptivos de un mismo tipo excéntrico, luzcan más bien poco heroicos, por muchos poderes que tengan. Basada, como la anterior, en una serie de historietas, lo cierto es que la trama no da para tantos episodios, que se alargan, se estiran, se les de demasiadas vueltas en exceso. Que copien de la anterior; seis episodios bien contados son más agradables de ver. El caso es que una serie que llegó con ciertas ínfulas… me ha resultado relativamente decepcionante. No tengo claro que tenga continuidad en mi cartelera. Aunque he de reconocer que pasada la morosidad con la que despegó, los últimos episodios tuvieron bastante más interés. Aunque resultaba bastante previsible.

[Cine] The East (2013)

Cine

The East (2013), 21 de julio de 2013.

A pesar del título en inglés, desgraciadamente la versión que se proyecta en Zaragoza es la doblada. Pero no obstante, optamos esta semana por esta película que nos llega de lo que se llama cine independiente al otro lado del charco. Habíamos visto alguna crítica que la consideraba bien. Pero lo que me hizo proponerla fue que hace unos días, en la televisión por satélite pude ver una película, Another Earth (Otra Tierra), protagonizada por Brit Marling, la protagonista de la que hoy nos ocupa, que me pareció que tenía su interés.

Esta chica, Brit Marling, es un poco Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Parece que le ha cogido afición a lo de producir y participar en el guion de la películas que protagoniza. Dirigir parece que toda vía no. La que hoy nos ocupa está dirigida por Zal Batmanglij. En cualquier caso, parece que se está convirtiendo  como hemos dicho en uno de los nombres a tener en cuenta en el cine independiente norteamericano.

Sin embargo, el argumento de la película que de hoy podría pertenecer perfectamente a una película de los grandes estudios. Una exagente del FBI  (Marling), que actualmente trabaja para una empresa de seguridad privada, se infiltra en una organización “ecoterrorista”. Es decir, gentes que se dedican a a atentar contra aquellas personas o empresas que ponen en peligro el medio ambiente. Esta banda de presunto iguales, pero liderada por Benji (Alexander Skarsgård)Izzy (Ellen Page) tardará en confiar en la nueva activista, pero pronto iniciarán sus acciones. Y cuando esto suceda, a la agente le empezarán a entrar dudas sobre de qué lado está la justicia. Si está del lado de los activistas, o está representada por su jefa Sharon (Patricia Clarkson), que parece más interesada en captar clientes que en evitar delitos.

No voy a darle muchas vueltas al asunto. La película me ha decepcionado un poco. Hecha para mayor lucimiento de la protagonista, que está prácticamente en todas las escenas, presenta un argumentario un poco simplón, así como una descripción también un poco plana tanto del grupo activista, “ecoterrorista”, como del lado de la empresa de seguridad y las fuerzas policiales. Todo lo cual, le resta fuerza y sutiliza a un producto que al final queda mucho más convencional de lo que pensaba y de lo que había leído, y que más que una producción independiente con un nuevo punto de vista sobre la cuestión medioambiental, me parece un producción barata como fórmula de autoempleo para algunos de los responsables del filme.

Visto lo visto en otras películas, el elenco de intérpretes creo que está razonable pero un paso por detrás de lo que habitualmente se espera de ellos. Y la protagonista está claramente por detrás del papel que le vi en televisión y que me hizo proponer esta película como una posibilidad.

En resumen, una película que se deja ver,… por los pelos. Porque es verano y tampoco está la cartelera para muchas exigencias. Me parece una oportunidad fallida para una reflexión sobre los problemas medioambientales y las formas que puede adoptar el activismo ante ellos.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Sotos en Ranillas

La defensa del ecosistema va como mensaje de fondo en la película de hoy; ecosistemas tan amenazados como los sotos del río Ebro a su paso por Zaragoza.

Inception (2010)

Cine

Inception (2010), 9 de agosto de 2010.

Sí, Inception y no Origen. Porque por una vez ha habido suerte, y han programado la película en versión original subtitulada. Lo cual debería ser la norma. Porque hay diferencia. Seguro que la hay. En cualquier caso, nos fuimos este lunes a ver esta película aclamada por muchos como el no va más del futbolín, aunque ciertas referencias a su parecido con otros hitos del cine de aventuras y ciencia ficción de los últimos tiempos me hacía ser reticente. De todos modos, puesto que el director, Christopher Nolan, me parece más serio en el género que muchos cantamañanas que hay por ahí, pues allí que fuimos.

El argumento es mucho más sencillo de lo que parece. Una banda de delincuentes liderados por un tipo (Leonardo DiCaprio) de misterioso pasado que le impide volver a los Estados Unidos, se dedica a robar secretos a las empresas introduciéndose en los sueños de la gente que los guarda en sus mentes. Para ello usa sofisticados sistemas en los que generan sueños dentro de los sueños, con el fin de despistar. En un momento dado, tras un golpe fallido, se les propone otro más complejo. En lugar de ir a recoger las ideas que la persona tiene en su mente, se trata de colocar una idea nueva que acabe en un curso de acción que beneficie a quienes les contratan. Se supone que esto es muy difícil, y para ello tienen que organizar una operación en la que hay sueños dentro de los sueños dentro de los sueños, y finalmente, aunque no estaba previsto, dentro de los sueños. El pasado del protagonista, en forma de su mujer muerta (Marion Cotillard), hará tambalear el golpe. Sí, es ciencia ficción, y parece que todo es muy complicado. Pero no deja de ser una variante del estereotipo de banda de delincuentes que nos caen bien que tienen que dar el golpe perfecto, y en esto se cruza la antigua chica del jefe y todo se complica.

Hay que reconocer que una de las virtudes del filme es que tiene un guion muy cuidado para permitir encajar en un tiempo razonable, aunque no corto, la compleja trama de la acción. Es cierto que algunas fases, llamémoslas “didácticas”, podrían haber sido más cortas e incluso haber desaparecido; pero ya sabemos que hoy en día los productores y realizadores de cine piensan que los espectadores son tontos y hay que dárselo todo bien masticado y fácil de digerir. Por otra parte, creo que por una vez hay un buen uso de los efectos especiales. Si la acción transcurre en los sueños de un individuo, es lógico que pensar que las leyes físicas del universo dejan de ser válidas, o que situaciones absurdas o anómalas van a surgir. Pero no se abusa. Salvo algún momento de espectacularidad, está muy contenido, y se centra más en contarnos la historia que en otra cosa. Lo celebro.

Tratándose de una película de aventuras, es imprescindible que los personajes y la interpretación de los actores está a un nivel suficiente para que el espectador empatice, se introduzca en la aventura, participe con ellos, y sufra o triunfe con ellos. Es un aspecto básico del cine de aventuras que en las dos últimas décadas se ha dejado muy abandonado en pro de la espectacularidad de los efectos especiales. Lo cierto es que desde mi punto de vista este es el aspecto más flojo del filme. Entendámonos, no creo que esté mal. Simplemente pienso que hay puede radicar para mí la diferencia entre considerarlo un clásico con una ligazón emocional perdurable a ser una película muy entretenida y bien hecha, y ya está. La mayor parte de los personajes secundarios constituyen estereotipo estándares del cine actual de aventuras, y no son más que elementos necesarios pero al mismo tiempo poco llamativos de la acción. Entre los secundarios destacan los personajes interpretados por Ellen Page y Ken Watanabe, que son aquellos que van a estar más ligados al personaje principal. Creo que aunque tienen un papel importante en el desarrollo de la acción, tampoco dan para mucho más, cumplen su misión en la trama y a continuación pasan a ser olvidables. Sus intérpretes cumplen con el oficio que tienen y punto. Leonardo DiCaprio está bien en líneas generales, es un actor que ha mejorado mucho con el tiempo, pero a su personaje le noto falto de algunas cosas. Si bien es un buen personaje de acción, me convence menos la parte que se refiere a su relación con su mujer. Creo que esa relación no está bien dibujada, no acaba de estar redondeada. Me deja un poco frío. Y esto afecta también a la interpretación de Cotillard, que también está bien porque tiene oficio, pero sin más. No creo que sea problema de los intérpretes sino de los personajes.

Para ir finalizando, considero que estamos ante una película bastante buena, que hará pasar un buen rato a quien guste del buen cine de aventuras con un poquito de ciencia ficción, muy superior en sus planteamientos y realización que lo que se ve habitualmente. Sin embargo, creo que le falta la conexión emocional con el espectador, o por lo menos conmigo y quienes me acompañaban, para que quede imborrable en el recuerdo durante décadas. Leo por ahí expresiones de entusiasmo desmedido por este filme, y no las acabo de entender, salvo poniéndome en el lugar de gente joven con escasas referencias en el cine, que ante las deficiencias de este tipo de cine en los últimos 20 años, encuentre un asidero al que ilusionarse. Mejor para ellos. Pero claro, también oyes a las adolescentes emocionarse con los vampiros pijos. Y no quiero comparar esta película con estos subproductos porque seguro que está a muchos años-luz en calidad para bien. Pero si el punto de vista de sus espectadores. Al fin y al cabo, Matrix también entusiasmó a muchos por sus balaceras y peleas, y a mí me parece un soberano tostón.

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
****

En la exposición Praga París Barcelona que visité ayer en el MNAC de Barcelona, también hay referencias visuales al mundo onírico - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Juno (2007)

Cine

<Juno (2007), 4 de febrero de 2008.

De vez en cuando, las películas que nos llegan del otro lado del charco son diferentes. De vez en cuando, no tienen grandes presupuestos “muchomultimillonarios”, no tienen grandes efectos especiales, no tienen un cartel con estrellas de relumbrón que están de moda, no tienen… pues todo aquello que suele identificar al cine norteamericano. Estas películas, que no tienen todas estas cosas, suelen recibir el calificativo “independientes”. Y aunque el calificativo “independientes” no garantiza nada, es cierto que las historias están más cuidadas, los ritmos están más pausados, los personajes más trabajados, hay más atención a los pequeños detalles y, por lo tanto, hay más probabilidad de que nos sorprendan. Para bien o para mal, pero que nos sorprendan. Cosa que no consigue últimamente el cine “no independiente”, ni aunque acudamos a las salas ciegos de cubatas. Que no es el caso.

Pues bien. La historia que nos cuenta el director de este filme, Jason Reitman, que podemos calificar de cine “independiente”, tiene todos esos ingredientes. Es una historia pequeñita. No mínima, pero casi. Una adolescente de 16 años (Ellen Page) pierde la virginidad con su mejor amigo (Michael Cera) con el tino suficiente de quedarse embarazada a la primera. Se plantea abortar, pero decide finalmente conservar al embrión y darlo en adopción. Todo lo demás es un relato de algunas cosas que le pasan hasta que alumbra al retoño. Con alguna que otra sorpresa por el camino, aunque sin excesivos sobresaltos.

Entre medio van surgiendo otras historias acompañantes o de fondo, como es la relación con sus padres (padre biológico y madrastra de buen corazón), con la futura pareja adoptante y la relación interna de estos entre sí (aquí se producen las principales sorpresas y puntos de interés), con su mejor, alegre y solidaria amiga, y con el mozalbete que la deja preñada y que permanece con cara de susto hasta el final de la película. En general todo ello enmarcado en un pequeño drama, teñido con toques de humor razonablemente inteligente. Le llaman “comedia dramática”, pero este término me parece un oxímoron.

Uno de los aspectos más notables del filme es la interpretación de la Page. Es tanto más interesante cuanto consigue que nos traguemos sin dolor a una adolescente con un nivel de madurez en sus reflexiones o en sus decisiones que, una de dos, o es inverosimil o es marciana. Pero acabamos quedándonos con ella. La queremos. Y la cámara quiere, con locura, a esta joven y diminuta actriz canadiense. Ya me llamó mucho la atención en su particular recreación de Caperucita Roja en Hard Candy (me hace gracia que en una de las primeras escenas del filme actual, aparezca con una sudadera roja con la capucha puesta, como en el anterior largometraje citado; ¿guiño o casualidad?). Creo que puede convertirse en una actriz excelente, salvo que su físico de aspecto aniñado y sus escasos 155 centímetros la encasillen o le roben oportunidades. Bueno, sólo tiene 20 años; esperemos. El resto de los actores también tienen buen nivel, a pesar de ser poco conocidos en la gran pantalla por proceder mayoritariamente de las series de televisión.

En general, una película interesante, agradable de ver, que te deja optimista, con buen sabor de boca, a pesar de que, insisto, es un drama. Independientemente del humor con el que lo hayan aderezado. Y aunque acabaremos viéndola en la sección de comedias en los estantes de DVDs de los grandes almacenes. Creo que la crítica la ha sobrevalorado un poco (candidaturas al Óscar y esas cosas), pero es maja de ver. Le pongo un siete, con la misma nota a la dirección, y un ocho a la interpretación.

La película de hoy, la ilustro con una carnavalera e inocente niñita que animaba el pasado Carnaval Infantil en Zaragoza.

Coletas, chupete, babero
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)