[TV] Cosas de series; cuadernos endemoniados y contables del diablo

Televisión

Esta semana empiezo directamente con una entrada televisiva. Pocas horas después de haber el episodio más tranquilo de la temporada actual de Game of Thrones, pero uno de los más jugosos si no el que más, he terminado de ver una serie que ha llegado con poco ruido pero que no carece en absoluto de interés. De hecho es muy visible. Pero vamos por partes, porque antes tengo que hablar un poco de la animación japonesa para televisión.

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Siguiendo la serie de animación japonesa, pasearemos por los templos y santuarios de Kamakura para empaparnos de los ritos, las religiones y la mitología popular del País del Sol Naciente.

Una noticia hace unos meses sobre que iban a convertir una serie de animación japonesa en una serie con personas reales norteamericana para Netflix, me hizo comprobar a ver si la original estaba en el servicio de vídeo bajo demanda. Y sí, está. Se trata de Death Note, una serie de animación que ya tiene una década, y que se maneja entre los géneros fantástico y policiaco, este último sobre la variante de las tramas sobre asesinos en serie. Aunque un asesino en serie un poco particular. La cosa va de un cuaderno de la muerte, propiedad de unos seres demoniacos, los shinigami. Tiene unas reglas que no voy a comentar de forma integral, simplemente lo esencial. Quien posea el cuaderno, si escribe el nombre de una persona mientras piensa en ella, esa persona morirá. De la forma en que describa en el cuaderno o, si sólo pone el nombre, tras cuarenta segundos de un para cardiaco. El cuaderno lo encuentra un joven adolescente, hijo de un policía de alto nivel, y decidirá que va a librar al mundo de criminales y la injusticia. Pero será perseguido, por su propio padre y por un misterioso joven con grandes capacidades detectivescas. Luego todo se complica mucho más. No está mal, aunque tiene cosas que parecen simplonas e incluso ridículas, que atribuyo a las diferencias culturales entre los nipones y los occidentales. Para ellos tendrán sentido,… para mí no. Pero es entretenida. Son 37 episodios de 20-25 minutos de duración y,… sospecho que la adaptación con personajes de carne y hueso no puede trasladar los elementos fantásticos de la historia con facilidad, pero me puedo equivocar.

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Pero lo más interesante de los últimos tiempos ha sido un estreno reciente también en Netflix, la primera temporada de 10 episodios de una hora de duración titulada Ozark. Yo no había oído hablar de los Ozarks hasta hace unos años cuando pudimos disfrutar de la mejor interpretación de Jennifer Lawrence en mi opinión hasta la fecha. Es una región de los Estados Unidos en el Medio Oeste, con una relativa riqueza natural, pero no excesivamente boyante económicamente. Tierra de rednecks, el término despectivo equivalente a nuestro paletoscagajudías. Gente rural con poca educación y bajo nivel adquisitivo. Pero parece que una de las industrias más boyantes sería la cocina y tráfico de sustancias tóxicas para uso recreativo, lo cual es aprovechado como fondo para las tramas de determinadas ficciones cinematográficas o televisivas como la mencionada o la serie que nos ocupa hoy. Serie que trata de un contable, Marty Byrde (Jason Bateman), que para salvarse de unos ajustes de cuentas de un peligroso cartel de la droga mejicano en Chicago, trama un medio de refugiarse en los Ozarks para lavar el dinero procedente de ese tráfico de droga. Y allí se va con su mujer Wendy (Laura Linney) y sus hijos. Pero nada será fácil, porque el encaje de esta familia urbanita entre el hampa y la cerrada sociedad locales traerá más conflictos que los que se buscaban resolver.

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Como ya podéis ver, de entrada el reparto tiene empaque, que se completa con secundarios como el conocido buen actor escocés Peter Mullan, una fenomenal Lisa Emery, estos dos son los más peligrosos delincuentes locales, y otros menos conocidos que ofrecen un nivel interpretativo notable. En la trama no falta de casi nada. Hay un religioso que va muy perdido por el mundo, por ejemplo. Está el FBI, que van detrás de todos, pero que de momento les toca hacer de tontos de la función. Algún malo malísimo malo que todavía tiene que dar mucho de sí… Y varias posibles líneas secundarias de acción que garantizan que la familia Byrde no se va aburrir durante mucho tiempo. Y nosotros tampoco. Muy recomendable.

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[Cine] Sully (2016)

Cine

Sully (2016; 582016-0811)

Debatiéndonos estuvimos entre si ser fieles a nuestra costumbre de ir a ver todos los estrenos del veterano director Clint Eastwood o si hacerle “boicot” por apoyar la candidatura del energúmeno ese. Tuvo la suerte de que estuviésemos erróneamente convencidos de que el energúmeno no iba a ganar. Porque al día siguiente, nos hubiéramos decidido por el boicot. Pero a lo hecho, pecho. Vamos a ver qué tal resultó la película.

Una película que nos narra un hecho conocido. Hace unos años, un avión de pasajeros de una línea nacional norteamericana que acababa de despegar del aeropuerto de LaGuardia, se vio obligado a amarar en el río Hudson sobre su panza tras un fallo de motores consecuencia del impacto de una bandada de aves. Sorprendentemente, ninguna persona murió, y las heridas fueron relativamente leves. Todo el mérito se lo llevo el comandante del avión, Chesley Sullenberg, conocido como “Sully” y que es interpretado en la película por Tom Hanks, junto con su primer oficial Jeff Skiles (Aaron Eckhart).

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Nueva York, sus aeropuertos y el Hudson, ¿qué otras fotografías podría poner hoy?

El punto de vista de la película es el de contarnos la investigación subsiguiente, en el que la comisión encargada tiene que descartar que tal amerizaje fuese una acción imprudente ya que quizá el piloto pudo tener margen para llevar al avión a un aterrizaje de emergencia en uno de los varios aeropuertos que rodean Nueva York, con menos riesgo para las personas a bordo. Algo, que si lo piensas bien, es bastante razonable investigar.

Pero Eastwood propone ideología en la película, bajo el principio de los conservadores norteamericanos de que el hombre es lo que importa y que el estado con sus organismos es una lacra e injusto. Se me ocurren muchos ejemplos para indicar que estos no es así, que muchas  veces los accidentes tienen un componente de error humano en sus causas, y que gracias a las sociedades organizadas y a los organismos reguladores, así como a las exhaustivas investigaciones tras los accidentes, estos son cada vez menos.

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Dejando a un lado el aspecto ideológico, Eastwood cuenta la historia utilizando un guión no lineal, desvelando progresivamente lo sucedido en aquellos angustiosos minutos, con gran habilidad, y manteniendo la atención del respetable en todo momento, a pesar del conocido desenlace de la historia. Mucho mérito también para el reparto, incluso en una poco aprovechada Laura Linney, que incluso aunque se limita a hablar por teléfono en sus intervenciones en la película, nos muestra hasta que punto es una gran actriz.

Película recomendable y muy estimable, cinematográficamente hablando, panfletaria, ideológicamente hablando. Cada uno que se quede con lo que quiera.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Televisión] El final de Cathy

Televisión

Llevo varios días demorando esta entrada. El tener algo más de tiempo libre hace que  se acumulen los temas o las posibilidades de escribir en este Cuaderno de Ruta, cuando de por sí ya suelo tener materia para escribir una entrada al día.

Pero le debía una reseña en exclusiva Cathy Jamison (Laura Linney)The Big C. Que se nos ha despedido en su cuarta temporada. Para siempre.

Está fue una apuesta muy arriesgada. Con una actriz del indudable prestigio de Linney, a la que en la pantalla grande hemos podido admirar en varias ocasiones con interpretaciones magníficas, principalmente dramáticas, crear una comedia sobre una mujer en sus cuarentaytantos a la que diagnostican un melanoma, es decir un tumor maligno de la piel con muy mal pronóstico, en una fase avanzada de la enfermedad. Y lo dicho. Con esto, más el cortejo de personajes, unos más normales, otros más peculiares, crear una comedia. Algo divertido. Aunque no banal. Por supuesto.

Parque de la Memoria

A veces las modernas cámaras digitales y los objetivos más punteros son demasiado buenos para crear atmósferas. Por eso vienen bien los objetivos clásicos más imperfectos. Creo que el Elmar 5 cm 1:3,5, dando buen resultado a aperturas medias, da una atmósfera adecuada al blanco y negro cuando se usa a aperturas grandes. Parque de la Memoria.

Es difícil hacer comedia con el cáncer y con la muerte como telón de fondo. Especialmente, si se trata de la enfermedad real y la muerte real. Las que suceden en la vida cotidiana de las gentes. Hay miedo. Y en muchas ocasiones ambas palabras, cáncer y muerte, van asociadas en el imaginario de las gentes.

La apuesta ha salido bien, en líneas generales. Ha habido irregularidades. La primera temporada fue estupenda, magnífica. Y no fue mal la segunda. La tercera fue realmente irregular. Y dadas las premisas de partida no podía haber muchas más de cuatro temporadas. De hecho, la cuarta ha sido la última. Una temporada especial, ya que en lugar de los 13 o 10 episodios de media hora de las anteriores, se ha concentrado en cuatro episodios de una hora cada uno. Me ha parecido lógico y adecuado. No voy a sorprender a nadie si digo que esta serie, en clave de humor, ha ido sobre la realidad. Y la realidad para Cathy estaba muy clara desde un principio. Y presentar el final de la forma en que lo han hecho, manteniendo el humor que ha sido seña de identidad de la serie, pero sin alargarlo agónicamente en el tiempo, me ha parecido un acierto.

Canal Imperial de Aragón

Alimentando las palomas en el Canal Imperial de Aragón.

Por supuesto, dos son las claves del éxito de la serie; los guiones y el reparto. Además de Linney, no podemos olvidar a Paul (Oliver Platt) Adam (Gabriel Basso)Sean (John Benjamin Hickey), Andrea (Gabourey Sidibe), mención especial para Marlene (Phyllis Somerville), y otros varios que sería prolijo mencionar.

La serie no se podía estirar más. No tendría sentido. Pero yo echaré de menos a Cathy. Buen cine para la pequeña pantalla.

Parque Grande

Vistas desde el Cabezo Buenavista.

Parque Grande

El gran león del Parque Grande, en el excesivo monumento a Basilio Paraíso.

Parque Grande

Paseando bajo los plátanos del Parque Grande.

Parque Grande

La rosaleda esta vacía en la mañana nublada de lunes.

Parque Grande

Los jubilados son los principales paseantes entre semana, en un día realmente gris.

Parque Grande

Pero los días grises pueden ser mejores para la fotografía que los de fuerte sol.

Parque Grande

De este árbol también tengo versiones en color. Me gusta.

[Televisión] Cosas de series; vikingos, pueblos ingleses costeros, “huesos”, estupendas escocesas y más…

Televisión

Estamos en el mes de mayo. Recién estrenado. Con lo cual, en las próximas semanas muchas series llegarán a su final de temporada. O simplemente a su final. Ya se están produciendo finales. Y también algún que otro “abandono”. Y algunos principios de temporada. Y algunos principios del fin.

He abandonado Hannibal. Desde el principio supuse que en realidad no me iba a interesar. Pero le quise dar una oportunidad. Parece bien hecha y el reparto no está mal. Pero realmente, no me ha interesado. Ha regresado Continuum, esta serie de viajeros en el tiempo que al principio de la primera temporada no me llamó la atención, pero a la que di una segunda oportunidad y me resultó entretenida. Pues todavía me resulta entretenida.

Ya he dicho varias veces que Game of Thrones me encanta. Sin embargo, que nadie me pregunte por la trama general porque no me entero. No sé quien es aliado de quien, y salvo la “guerra de las dos rosas” a la fantástica que se tienen montada los Stark (York) y los Lannister (Lancaster), del resto de las casas me armo unos tacos tremendos. Supongo que al final el trono lo ganará un Tudor. Pero no tengo ni idea de cual de ellos es el Tudor. Pero siempre hay cosas en cada episodio que me divierten y que me parecen estupendas. Y aunque después del espectacular final del cuarto episodio de esta temporada el quinto parecía un poco más soso, ¡¡¡atención que voy a destripar trama!!! el gilipollas de Jon Snow por fin se ha beneficiado a la estupenda pelirroja del norte que antes fue criada de los condes de Grantham, y que ahora reconvertida en Ygritte (Rose Leslie) encontramos digna de abandonar cualquier voto de castidad. Cosa que no había hecho el chico hasta ahora, motivo por el que era conmúnmente considerado como gilipollas. Ya no lo es tanto. Para alegría de la visual de los telespectadores, ya que los productores de esta serie siempre están en buena disposición para despelotar a las protagonistas. Yupi.

En el remoto norte escocés.

La pelirroja Rose Leslie es escocesa. Con sus pintas no me extraña. Y supongo que por eso la han puesto de norteña de más allá del muro. Que si alguien no se había dado cuenta, es una versión fantástica y extrema de la real Escocia, uno de cuyos paisajes aparece en la foto.

Ha vuelto Cathy (Laura Linney) con su The Big C. Última temporada. En ver de diez o doce episodios de media hora, sólo cuatro de una hora. Que visto el primero, parece que fueron dos pegados. En fin. Da la impresión de que va a ser muy difícil mantener el tono de comedia. No diré más. Pero a buen entendedor pocas palabras bastan. Tal y como estaba planteada, esta serie no podía tener muchas temporadas.

Hemos podido ver el piloto de Zombieland, serie que se basa en una película paródica de zombis que hicieron hace unos años y que es divertida. Sobretodo porque salía una desconocida entonces Emma Stone, que es una chica que me encanta. Bien. En esta serie, no salen los actores de aquella, y las personalidades de los caracteres están demasiado cambiados. Para mal. Supongo que no la seguiré. Una curiosidad.

Tres finales de temporada importantes. En primer lugar, un clásico de los procedimentales y del puro entretenimiento que es Bones. La verdad es que ya no es lo que era. Creo que la sigo viendo por costumbre. Han perdido mucha garra. Pero es de estas series que, después de ocho años, te cuesta dejar de ver. El cliffhanger de este final de temporada ha sido por demás sosísimo. Me pensaré si aguanto hasta que la finiquiten.

Bastante más interesante ha sido la primera temporada de Vikings, serie de ficción que tiene la intención de entretener y educar de un canal sobre historia. Tengo mis dudas a pesar de su origen de su rigor histórico. Ya comenté algo sobre que la Uppsala que sacan, no parece que sea realmente la antecesora de la actual Gamla Uppsala. Pero a pesar de todo, ha estado muy entretenida, razonablemente bien hecha, ha habido casquería pero con cierta mesura, y sexo pero también con más moderación que en la que hemos comentado antes. Bueno. De todo un poco, con moderación, es una buena receta. Espero con ganas que nos cuenten como se deshace el follón que han montado en el último episodio.

Y me sorprendió que anunciaran una segunda temporada de Broadchurch. La serie, si no redonda en su conjunto, ha tenido muchas cosas interesantes. El misterio del chaval asesinado en la playa, en el que al final acaba involucrado todo el pueblo, y donde cualquier pueda ser el asesino, me ha enganchado más que de sobras. Y me ha sorprendido el desenlace. Pero entiendo que la historia ha quedado cerrada. O sea, que si hay una segunda temporada es que cogerán a los protagonistas y les buscarán una vida nueva. Porque sin querer destripar nada, la que tenían se la han dejado destrozada estos guionistas.

Túmulos vikingos en Gamla Uppsala

La apacible campiña donde se encuentran los túmulos de los reyes vikingos en Gamla Uppsala es muy distinta de la agreste localización con fiordos y acantilados que nos muestran en la serie sobre este nórdico pueblo.

[TV] Fin de temporada de Weeds y The Big C; de lo mejor, simplemente de lo mejor

Televisión

Dos mujeres son las protagonistas de estas dos series emitidas por la cadena norteamericana de cable Showtime. Detrás de estas dos mujeres, ambas madres  que han de cargar con sus familias, nucleares y extendidas, están las interpretaciones, magníficas, de las dos actrices en estado de gracia que les dan vida, y una historias y unos guiones de los que muchos con pretensiones deberían aprender mucho.

Vayamos por orden de veteranía en pantalla.

Weeds / Nancy Botwin

Después de seis temporadas en activo, cualquier aficionado a las buenas series de televisión debería conocer a Nancy Botwin. Interpretada por Mary-Louise Parker, esta viuda de 40 años con dos hijos que se introduce en el negocio del  tráfico de marihuana para poder mantener a su familia con el nivel de vida que acostumbran, acaba metiéndose sistemáticamente en unos embrollos tremendos que suelen tener finales más o menos delirantes y una serie de huidas hacia adelante, que lejos de sacarle de esta dinámica no hacen más que empeorar su situación.

Esta temporada ha tenido un toque más reflexivo y más melancólico. Obligados a huir recorriendo el país tras contemplar como el hijo menor Shane (Alexander Gould) apiolaba a la malvada mafiosa que amenazaba su entorno, perseguidos por su marido, mafioso mejicano, y por el FBI, la temporada ha tenido un aspecto más reflexivo, más melancólico, que no les ha impedido irse metiendo, una tras otra, en sus habituales aventuras. Después de contemplar la serie, uno tiene la impresión de que los Estados Unidos son una especie de país de las maravillas distópico. Por su puesto, el final de temporada, el plan C, ha estado a la altura de las circunstancias, y nos ha dejado con ganas de ver la próxima temporada, que se anuncia como la última.

Pero no sólo es Nancy quien nos gusta. El resto de los personajes también evoluciona. Por poner dos ejemplos. El cuñado, Andy (estupendo Justin Kirk), sigue siendo un desnortado descerebrado, pero ha ido perdiendo su egoismo innato y ha empezado a ser un referente para el sostén del grupo familiar cuando Nancy se ha venido a bajo. Silas (Hunter Parrish), el hijo mayor, está madurando y empieza a tener claro que hay que pararse en algún sitio; en alguna universidad con alguna novia, en algún pueblo del medio oeste con algún insospechado padre biológico,… lo que sea. En fin, que todos colaboran a hacer interesante este drama con toques de comedia negra,… o esta comedia negra con toques de drama. Cada uno que escoja el enfoque que le parezca más conveniente. Por cierto, muy notable la presencia de Richard Dreyfuss como lúbrico profesor de matemáticas retirado y desequilibrado en los últimos episodios de la temporada.

En cualquier caso, sigo pensando que es una serie que no hay que perderse.

The Big C / Cathy Jamison

Cuando me enteré que la protagonista de esta serie iba a ser Laura Linney, no lo dudé; había que verla, sí o sí. Para mí es una de las mejores actrices del mundo en estos momentos. Y no exagero un pelo. Por lo menos en el ámbito del cine y la televisión.

La gran C del título pareciera ser el cáncer, en este caso en forma de melanoma avanzado, que amenaza a medio plazo la vida de la protagonista. Pero tras ver la serie, uno llega a la conclusión de que la gran C no puede ser otra que la gran Cathy, una mujer sumida en una aparente vida familiar mediocre, a la que de repente, ante la perspectiva de morir, le entran unas ganas de vivir y de recuperar el tiempo perdido. Y empezamos a conocer que es madre de tres. De su hijo (Adam Jamison), de su marido (excelente Oliver Platt), y de su hermano (divertido y entrañable John Benjamin Hickey). Y a ratos de su pardillo pero honesto oncólogo (Reid Scott), más afectado a veces por el nefasto pronóstico que ella misma. Y empezamos a encontrar las voces de la conciencia que la rodean y que van encauzando poco a poco su energía, especialmente su alumna (Gabourey Sidibe) y su vecina (inconmensurable Phyllis Sommerville). Y nos divertimos con los colaterales, como ese amante negro y poderoso con quien hace cochinadas en el colegio (Idris Elba), o su amiga “para siempre” de la universidad (una Cynthia Nixon que me ha sorprendido gratamente), o esa divertida y puntual aparición de un apicultor loco (Liam Neeson).

Resumiendo, nuevamente la misma receta, pero con otro tema y otro enfoque. Una poderosísima actriz protagonista, un inmejorable acompañamiento actoral a su alrededor, y una historia que contar que no tiene desperdicio en ningún momento.

Tan recomendable como la anterior, o más.

Luna

No he puesto muchas fotografías de mis pruebas con el nuevo objetivo, y no están mal; aquí un atardecer en los alrededores del soto de Cantalobos, aguas abajo del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

John Adams (TV), o cómo hacer una biografía televisiva

Televisión

Había oído hablar cosas buenas de esta serie, John Adams, de siete capítulos. La tenía grabada desde hace tiempo esperando el momento. Los actores principales son buenos. Paul Giamatti, Laura Linney, Tom Wilkinson,… entre otros. La recepción, estupenda… Una serie histórica. Ahí tengo yo mi debate eterno. Porque pocas veces los productores de cine o televisión histórica se permiten el lujo de ser fieles a la historia. Siempre parece que tengan que arreglar lo que ya ha sucedido. Como si no fuese lo suficientemente interesante o emocionante de por sí.

Por otro lado, el personaje histórico. De quien yo conocía poco. John Adams, uno de los padres fundadores de la patria para los norteamericanos. Qué peligro. Por que si en España somos dados a las “españoladas”, los yanquis también son muy dados a las “americanadas”. Pero bueno,… había que arriesgar.

En primer lugar, he de decir que la producción es lujosa. La reproducción de los lugares históricos, la ambientación, la caracterización de los personajes, todo ello nos deja boquiabiertos por el oficio con el que está realizada esta producción televisiva. Es impecable. Ya sólo por eso empieza a merecer la pena el acercarse a este tipo de producciones.

En segundo lugar, la historia… Muy interesante al principio, con los inicios de la revolución norteamericana, con la declaración de la independencia, con la lucha por el reconocimiento internacional,… luego, sin embargo, pierde ritmo. Los acontecimientos no se precipitan. Los períodos temporales se prolongan. Hay que considerar que mientras los primeros capítulos narran los acontecimientos que sucedieron en intervalos de semanas o meses, en los últimos nos cuentan períodos de años, incluso de décadas. El ritmo va cambiando y el centro de interés pasa de los acontecmientos a los caracteres. Conozco poco de esta parte de la historia norteamericana, pero por lo que he ido estudiando conforme veía la serie, sí que se han tomado alguna licencia respecto a cómo sucedieron las cosas, pero respetando lo esencial.

Y respecto a los caracteres, es aquí donde vamos a lo esencial. Lo importante es el retrato, longitudinal en el tiempo, evolutivo, que nos hacen de un personaje clave en la historia norteamericana. Trabajador, erudito, estudioso, pero terco, excesivamente franco. Y muy dependiente en sus momentos de más éxito de la influencia, sensata, racional, de su mujer. Muy interesante también la interacción con el personaje de Thomas Jefferson, interpretado por Stephen Dillane. Amigo intelectual y al mismo tiempo enemigo político, marcaron la división en la política norteamericana que persistió hasta su conflicto civil, varias décadas más adelante; el conflicto entre el poder federal y el poder de los estados constituyentes. También muy interesantes, se hacen cortos y escasos, los intercambios entre Abigail, la esposa de Adams, y Jefferson. Da la impresión de que siempre queda algo detras sin contar o sin salir a la luz.

Acompañando la riqueza de los caracteres tenemos unas más que excelentes interpretaciones, que apoyan sin fisuras la excelencia de la producción.

En resumen, no es perfecta, quizá porque la obligación autoimpuesta de cubrir cincuenta años de la historia de los Estados Unidos, que sucedieron a muy distinto ritmo y en muy distintas circunstancias, es muy difícil. Pero por lo demás una serie altamente recomendable para quien guste de la buena televisión y del buen cine.

Habiendo sido durante varios años embajador ante la corte de Luis XVI,… pues hoy,… una foto de París.

Cielo y Etoile

Arco de Triunfo de L'Etoile - Panasonic Lumix LX3

La familia Savages (2007)

Cine

La familia Savages (The Savages, 2007), 13 de abril de 2008.

Nos encontramos aquí ante una película de lo que se ha dado en llamar cine independiente, realizada por la directora Tamara Jenkins, y que nos traslada a los problemas de dos hermanos ante la enfermedad sobrevenida de su padre, que le discapacita, le vuelve dependiente y exige a ambos hermanos una atención que no prestaban, al encontrarse alejados del progenitor, que no se hizo cargo adecuadamente de ellos en la infancia.

Sin embargo, conforme avanza el filme comprobamos que el proceso del padre sirve para mostrarnos los auténticos problemas de ambos hermanos que son propios, intrínsecos a su forma de ser y a su desarrollo personal, dos personas que están mucho más solas y desorientadas de lo que se reconocen a sí mismas, que están en el salto de los 40 y sin que tengan claro que son o van a ser en la vida. El reconocimiento de esas carencias que se produce en paralelo a la evolución del padre, especialmente en el personaje femenino interpretado magistralmente por Laura Linney, es la columna vertebral del largometraje.

La ambientación de la película es dura, sin concesiones, desde la artificiosidad de los barrios residenciales de una ciudad en el desierto de Arizona, hasta el rigor del invierno en Buffalo, en la frontera con el Canadá, nos mueve por ambientes desolados, poco acogedores para el ser humano. Incluso la humanización que la protagonista pretende en la habitación de su padre está basada en componentes mas bien horteras, vulgares y poco humanos.

Sin embargo, aquí y allí van apareciendo elementos humanos (o animales), pequeños personajes secundarios que van dotando de cierto sentido al viaje de los dos hermanos y que permiten que el final del filme se dote de cierta esperanza y optimismo.

La base de la interpretación está en los intérpretes. Si ya hemos destacado el papel de Linney, no menos magistrales están Philip Seymour Hoffman como hermano, y Philip Bosco como padre. Todos ellos ofrecen unos registros notables en los que se alterna el dramatismo de las situaciones con ciertos toques de humor que provocan inesperadas sonrisas en el espectador, que de esta forma ahuyenta el fantasma del deseo de suicidio ante la catástrofe personal que está presenciando.

En resumen, una película altamente recomendable, no apta para palomiteros ni amantes de la acción, pero que sin duda gustará y mucho a los amantes del buen cine, y especialmente del buen trabajo actoral. Yo le pongo un ocho a todo, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

La fotografía de hoy, un grafitti con personajes tras las rejas, paradójicamente en la Calle de la Libertad de Zaragoza. Salud y república.

Tras las rejas

(Canon EOS 40D; EF 50/1,8)