[TV] Cosas de series: aventuras y desventuras en el espacio-tiempo

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No lo he hecho a propósito pero me acabo de dar cuenta que en los últimos tiempos he terminado muchas temporadas de series que se mueven en el ámbito de la ciencia ficción, en la aventura espacial, con o sin viajes en el tiempo. Vamos con dos de ellas.

Decimosegunda temporada ya para la nueva época de Doctor Who que dio comienzo en 2005, y que nos trajo hace ya un tiempo su primera reencarnación femenina de la mano de Jodie Whittaker. Aunque ya podríamos decir que ya ha tenido dos versiones femeninas, suponiendo que se cuenten las reencarnaciones de universos alternativos. Creo. Siempre ha sido una serie que ha oscilado entre la aventura espacial cienciaficcionesca y el terror fantástico extraterrestre. Prefiero lo primero, aunque me he quedado con la sensación de que en esta temporada ha predominado lo segundo. Si bien los últimos episodios han sido más espaciales. No está mal, sigue siendo entretenido, me gusta el toque que le da Whittaker, pero… hecho de menos los tiempos en los que se acompañaba de algún compañero, casi siempre compañera, carismática. Ahora tiene un grupo de ellos, tan políticamente correctos, que parecen un anuncio de Benetton pero con los bebés ya talluditos. En fin… la verdad es que me gusta cuando vuelve, ahora, la Doctora, pero ya no me entusiasma como antaño.

Ale… aventuras espaciales para todos los gustos. En Disneyland Paris.

Y hemos tenido en HBO la primera temporada de una parodia espacial protagonizada por Hugh Laurie, en el papel de “capitán” de la Avenue 5, que también es el nombre de la serie, una nave que por un “accidente”, se sale de trayectoria y ve convertido su viaje espacial de unas semanas en uno de varios años. Empeorando la situación cada vez que intentan arreglarlo. Humor absurdo, humor negro, humor escatológico, humor políticamente incorrecto, aunque no demasiado, que tardó un poco en entrarme, pero que al final me ha divertido. Mejorable, francamente, pero visible.

[TV] Cosas de series; el coco y los muertos vivientes coreanos

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Ayer empecé la mañana con un bajón de ánimo, nada alarmante, pero muy presente. En realidad, venía de la tarde anterior. Hoy estoy mucho más animado. Tenía invertidos 620 euros en un viaje a China que no se va a hacer, y la compañía aérea ya ha comunicado la suspensión de los vuelos y la posibilidad de solicitar el reintegro. Vale… nada se pierde; salvo el placer del viaje, algo que llevo muy mal. Con el lunes ha llegado la vuelta al trabajo; la administración me considera trabajador esencial y me ha dado salvoconducto. Todos los días. También me alegra; me permite salir de casa y hablar con gente. Además, como han mandado a casa a mucha gente, la gente que nos hemos quedado estamos con muy buen ambiente. Y finalmente, además de hacerme venir, me he encontrado con una tarea que me apetece hacer y que hará que vuelva contento a casa. Cansado, pero contento. Así que,… todo bien, a un nivel personal. De momento.

La fortaleza de Suwon representa en esta ocasión a las ciudadelas y fortalezas que aparecen en “Kingdom”. No sé si se corresponden a la misma época, pero es que a mí, todas las épocas de Corea anteriores a mediados del siglo XIX me parecen la misma.

Y mientras, sigo terminando de ver temporadas de series, más o menos interesantes.

The outsider llegó con su primera temporada a HBO con mucha fuerza. Adaptación de una obra de Stephen King, y con un reparto que prometía. He decir que no soy muy fan de las obras de Stephen King, de hecho no lo leo, y tampoco de las adaptaciones de sus obras al cine, aunque hay muy notables excepciones. Al final decidí que merecía la pena darle una oportunidad. La cosa empezó que ni fu ni fa. En realidad, bien el primer capítulo, pero seguido de unos devaneos con los sobrenatural que nunca me resultan muy atractivos. La catástrofe vino cuando alguien va y dice que se están enfrentando [ATENCIÓN SPOILERES RIDÍCULOS] como decía, se están enfrentando al coco. Sí, al de “cómete la sopa, que viene el coco”, “a la cama, que viene el coco”. El “coco” ibérico de toda la vida. El de ir a las ferias de adolescentes y preguntarle al del puesto, “¿tiene coco?; ¿sí?; pues qué miedo… y salir por piernas” ¿Quién demonios se va a tomar en serio una serie con esta premisa? [FIN DE LOS SPOILERES RIDÍCULOS]. A punto estuve de mandarlos a freír espárragos. Pero aguanté. Al fin y al cabo, un episodio por semana, poca sobrecarga es. Los último episodios mejoran algo, pero vas con el prejuicio generado. Una pena, porque el reparto estaba bien, aunque algunos de sus mejores nombres desaprovechados. La peripecia ha terminado; el caso cerrado. Pero han dejado abierta la serie a continuaciones. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego. Una serie que se queda por debajo de expectativas.

Kingdom llega a su segunda temporada en Netflix. En un principio tenía todos los ingredientes para no verla. Coreana, de época y de zombis. Pero tiene varias virtudes. Una muy importante. Frente a los interminables 16 episodios de más de una hora de duración de la mayoría de las series surcoreanas, nos presentaba un esquema de seis episodios por temporada de 45 minutos de duración. Y un reparto que lo hace razonablemente bien. De esta forma, han podido montar un producto bien hecho, dinámico y muy entretenido. Nada que envidiar a producciones de otros países con más abolengo en las series de género. Y su segunda temporada ha sido más entretenida todavía, mezclando muy sabiamente dosis de desmadre zombie, con su notitas de humor bien dispersas, con un drama político razonablemente planteado y muy bien y coherentemente resuelto. Nos han dejada abierta la puerta con una tercera temporada. Que probablemente veré. Al contrario que la atenrior, una serie que se queda muy por encima de expectativas.

[TV] Cosas de series; amores difíciles, imposibles, dañinos,…

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Hoy traigo dos series, ambas visibles en Netflix, que no están mal. Aunque ninguna de las dos sea perfecta, ni de lejos. Curiosamente la que me ha parecido más entretenida es la que más “goteras” tiene. Voy a ello.

Se puede ver ya desde hace un tiempo la segunda temporada de You. Para los que no estén al tanto, Joe (Penn Badgley), el protagonista de You, es un sociópata cuyas potenciales víctimas son las mujeres de las que “se enamora”. En ciertos aspectos recuerda tanto a Dexter, que incluso dentro de la propia serie han hecho alguna referencia o alusión a aquel inolvidable y entrañable sociópata justiciero. Pero eso no quiere decir que funcione como Dexter. Una de las claves de un serie con un protagonista sociópata es que tienes que, una de dos, o te sientes atraído por el (véase Hannibal Lecter) o empatizas con él (véase el propio Dexter) por aberrante que parezca la idea. Y mi problema es que, en mi caso, Joe ni me atrae ni empatizo con él. Por lo cual, has de tirar de los personajes que le rodean. Que en la primera temporada tenían su aquel, pero en esta segunda tampoco me han llamado la atención para nada. Especialmente decepcionante me ha resultado el papel en la trama de su primera, fallida, víctima. Siendo una serie que no está mal… he terminado por verla un poco forzado… y no creo que me enganche ya a una potencial tercera temporada. Ha dejado de interesarme.

Corea, inevitablemente; es lo más vistoso que tengo de lo relacionado con las series de hoy.

El domingo comentaba una película coreana de 2010 que he visto en estos días de aislamiento social. Me llevó q ella una revisión de la carrera del protagonista masculino de la serie que comento a continuación. Se trata de Bin Hyun, y la serie es Sarangui Bulsichak [사랑의 불시착], conocida internacionalmente como Crash landing on you. O sea, estrellándome (o aterrizaje forzoso) sobre ti. El título coreano traduciría más bien por aterrizaje forzoso amoroso. Así que bueno… ya se puede deducir que es una serie romántica. Así que es necesario una protagonista femenina, en este caso Son Ye-jin. A ambos protagonistas los había visto ya en series previas. Él nunca me convenció en exceso, pero ella, a pesar de que la serie era muy floja, siempre me pareció una actriz con posibles. No son ningunos críos. Estamos hablando de intérpretes de treintaymuchos, haciendo el papel de treintaypocos. Son guapos, y están muy arregladitos y apañados y resultan monos. El tema es que el punto de partida es suficientemente demencial como para impulsar una serie que me ha resultado tremendamente entretenida a pesar de las goteras de guion, de ambientación y de interpretación, que como “buena” serie coreana, tiene.

Son Ye-jin interpreta a una empresaria, hija de una familia todopoderosa en los negocios, pero que vive al margen de ellos y a pesar de ello a conseguido mucho éxito. Curiosamente, su padre se da cuenta de su valía y decide que sea su heredera, generando la envidia y el rencor de sus hermanos varones. En un momento dado, practicando parapente, se mete en una tormenta con tornados incluidos, y acaba aterrizando en el lado norcoreano de la zona desmilitarizada, donde es recogida por un capitán del ejército norcoreano. Y a partir de ahí… no voy a entrar en los numerosos enredos en los que se meten para devolverla a Corea del Sur, para enamorarse, y para sortear a todos los malos, del norte y del sur, que los amenazan. Con un planten de secundarios, especialmente los que hacen de norcoreanos, de lo más divertidos, se convierte en un placer culpable relativamente bien hecho que acabas devorando y pasándotelo de miedo. Y las chicas son muy guapas. Aunque probablemente en la vida se haya visto paseando por las calles de Pionyang mujeres tan elegantemente vestidas, ni aun entre las clases dominantes de la monarquía marxista-leninista. Pero el emplazamiento de producto manda sobre la veracidad histórica y social.

[TV] Cosas de series; yakuzas y superpoderes adolescentes

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En una semana compleja para mí, por lo menos en lo que se refiere a su inicio, voy a aprovechar un momento de pausa para hablar de un par de series de televisión que he terminado recientemente de ver. Ya veremos que más puedo hacer o escribir hasta el miércoles o el jueves, según como vaya. Porque además de líos laborales, de cuestiones que no quiero comentar y de que tengo que revelar tres carretes de fotos… bueno… da igual. Estoy muy liado. Vamos con este ratito, con un poco de agilidad a hablar de estas dos series, que son interesantes.

I am not okay with this

Con el escatológico título en castellano de Esta mierda me supera, nos encontramos con un drama adolescente basado en un cómic de Charles Forman, el mismo que The End of the F***ing World, y adaptada al igual que la anterior por Jonathan Entwistle, que nos vuelve a llevar a las angustias propias de la edad. Especialmente si eres un chica, que arrastra un duelo patológico por el padre muerto, y descubres de repente que tienes superpoderes que no puedes controlar.

Siete episodios de 22 minutos de duración suponen una duración de dos horas y media… como tantas películas de hoy en día. Así que se ve rápida. Y descarga su peso en la interpretación de su protagonista, Sidney Novak (Sophia Lillis), y algunos otros de sus compañeros de instituto. Con un montón de referencias a otras historias sobre angustias adolescentes, las más obvias de las cuales nos llevan a Carrie, aunque sería tonto ver en esta serie una nueva versión camuflada de aquella película, no parece un producto perfecto, pero sí atractivo. Y en el que nos dejan muchas dudas de por donde va a seguir, si sigue. Porque no hay un cierre claro de la historia, y da pie a una continuación. A mi no me importará seguir viéndola.

Giri 義理/Haji 恥

Cuando apareció en el catálogo de Netflix esta serie, pensé que se trataba una producción japonesa para la cadena de vídeo bajo demanda en internet. Y aunque quien sigáis este Cuaderno de ruta, sabréis que no soy precisamente de los que rechazan las series asiáticas, el tema de las mafias o yakuzas no me pareció atractivo en un primer momento. Hasta que empecé a encontrar algunas referencias a la serie que volvieron a despertar mi interés por ella.

Lo cierto es que bajo el título en japonés que se puede traducir como Por derecho/Vergüenza, encontramos una producción de la BBC británica, con un reparto mixto británico y japonés, con localizaciones en el Reino Unido y en Japón, y con diálogos también en los dos idiomas implicados. Un policía de Tokio, Kenzo Mori (Hira Takehiro), que es enviado extraoficialmente a Londres a buscar a su hermano, Yuto (Kubozuka Yōsuke), exiliado de la yakuza tokiota y sospechoso de un asesinato de otro yakuza en la capital británica, se verá metido en una escalada de interrelaciones que afectará a mucha otra gente. Entre ellas a una policía británica (Kelly Macdonald), a un chapero de madre inglesa y padre japonés (Will Sharpe), a Taki (Okuyama Aoi), su hija adolescente, a su callada y resignada esposa (Nakamura Yūko) y otro buen número de personas.

La serie, de ocho episodios de aproximadamente una hora de duración, va creciendo lentamente para explotar en plena intensidad en su cuarto episodio, muy notable, y para mantener la tensión hasta un final,… que no está mal, pero quizá demasiado rosa. En cualquier caso, una serie que ha pasado relativamente desapercibida, pero que es bastante recomendable, tanto por su puesta en escena como por sus excelentes interpretaciones. Adolescente japonesa incluida que tienden a ser muy monas (かわいい ね?), pero limitadas como actrices, como comentaré dentro de una o dos semanas con otra serie que estoy viendo, pero que en este caso resulta bastante convincente.

[TV] Cosas de series; ligereza asiática, mejor… o peor

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Quien esté más familiarizado con este Cuaderno de ruta ya lo sabe. De vez en cuando, con demasiada frecuencia, caigo en los placeres culpables de las teleseries asiáticas, fenómeno que llevo sufriendo desde el auge de las plataformas de vídeo bajo demanda, especialmente Netflix, que dispone en su catálogo de abundancia de series del Asia más oriental. Vamos con algunas de los últimos tiempos, en las que hay de todo.

Para ilustrar la entrada, nos iremos a Taiwán, nacionalidad de una de las series, a las animadas orillas del estanque del Loto en el distrito de Zuoying en Kaohsiung.

The Ghost Bride [彼岸之嫁, es multilingüe, con personajes que hablan mandarín, cantonés y malayo] es una producción de taiwanesa de Netflix que… me ha resultado simpática. Ambientada entre la colonia de chinos de Malaca en Malasia, a finales del siglo XIX, es una “dramedia” romántica de carácter fantástica basada en una novela de un autor moderno, a propósito de una costumbre de algunas culturas asiática, las llamadas “novias fantasma“. Sin ser gran cosa, la serie tiene una ventaja indudable. Y es que algunos de sus protagonistas principales tienen un razonable carisma e interpretaciones también razonables. Y resulta entretenida en su conjunto. Comparada con series de otras nacionalidades, tiene un aire y una calidad general que la sitúan en lo anecdótico, pero con cierta dignidad. Quizá muy dirigido a un sector demográfico muy específico de su región geográfica de origen.

Sin embargo, la serie surcoreana que se presenta en Netflix con el título en inglés Under the black moonlight [Geomeun Dalbich Araeseo (검은 달빛 아래서)] es bastante infumable. Es una miniserie de dos episodios de algo más de 40 minutos de duración, se puede ver como un largometraje, que reune a un grupo de jóvenes universitarios en una trama que oscila entre el crimen y el terror,… pero mal. Es la segunda serie de estas características de duración que veo en la cadena de vídeo bajo demanda, y las dos han sido malas. A evitar. Indudablemente.

Y entramos ahora en The Legend of the galactic heroes: Die Neue These Seiran [銀河英雄伝説 DIEディNEUEノイエTHESEテーゼGinga Eiyū Densetsu: Di Noie Tēze], una serie de animación japonesa, una aventura espacial, nueva versión de otra serie emitida entre 1988 y 1997, que tuvo nada menos que 110 episodios divididos en cuatro temporadas. La cosa va de un futuro en el que la especie humana ha colonizado la galaxia y, tras un periodo de unidad, se divide en dos grandes bloques, uno imperial, inspirado por la estética del Reich alemán de finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, y otro de “planetas libres”, inspirado por la estética de los países aliados en la Segunda Guerra Mundial. El primero es una dictadura, el segundo una democracia. Hay un tercer estado del que sabemos poco todavía. Y ambas potencias libran una lucha sin fin cuando llegan a sus flotas interesterales nuevos comandantes jóvenes, más osados y atrevidos. La serie es entretenida, sin duda, pero es rara. Creo que los japoneses llevan un lío mental tremendo con una serie de cuestiones sobre la historia y tradiciones de occidente que se refleja en esta serie. De forma que, en ocasiones, esa inspiración en las potencias occidentales del pasado, roza el ridículo. También son raras las batallas espaciales… a base de enoooooooooormes flotas de naves espaciales que se disparan unas a otras puestas de frente. Algo muy absurdo, si uno lo piensa bien. Pero bueno… es entretenida. Y algunos de los personajes son simpáticos. Yo me he entretenido, en medio de los “¡manda güevos!” espontáneos que de vez en cuando me surgían con los erráticos conceptos de los nipones sobre occidente. Que supongo que será el equivalente a los erráticos conceptos de occidente sobre las culturas asiáticas. El desfile de nombres germánicos a cual más sonoro y rimbombante es como mear y no echar gota.

[TV] Cosas de series; los “nuevos” papas

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Cuando se estrenó en 2016 la serie The Young Pope, salida de la mente del director italiano Paolo Sorrentino, quedó claro que iba a entrar a formar parte del género de las “inclasificables”. ¿Drama político? ¿Reflexión religiosa? ¿Comedia costumbrista en el Vaticano? ¿Crítica social? ¿Todo lo anterior es válido? ¿Nada de lo anterior puede asegurarse? Las aventuras del peculiar Pio XIII, o Lenny Belardo (Jude Law), un cardenal norteamericano, aparentemente ultraconservador, pero capaz de arrastrar tras de sí a gentes de todo tipo de ideologías, resultaron un indudable éxito. Aderezado además con un plantel de secundarios excelente en el que destaca ese impresionante cardenal Voiello (Silvio Orlando), camarlengo y secretario de estado, todopoderoso de la política vaticana, más compleja y renacentista que nunca. Todo ello aderezado con la moderna y personal estética que Sorrentino sabe imprimir a sus realizaciones. Hay que reconocerlo, nos dejo con ganas de más.

Paseemos por Roma y por el Vaticano, los museos al menos, como durante esta serie tan interesante y distinta.

Y han sido más de tres años los que hemos tenido que esperar para ver la continuación. Que no ha venido como una segunda temporada sino con un nuevo nombre, The New Pope. Pero desde ya hemos de decir que no hemos perdido al “papa joven”, y que hemos tenido no uno sino dos “papas nuevos”… Uno breve, en el que se ironiza sobre el breve papado de Juan Pablo I, y otro, nuevo coprotagonista, Sir John Brannox, o Juan Pablo III (John Malkovich), que ha resultado en algún cambio de tono de la serie.

La serie ha entrado más de lleno a cuestionar o fabular sobre la realidad de las intrigas internas de la Santa Sede como peculiar organización política y económica. Se cuestionan en momentos dados, incluso las creencias. Personalmente, hace tiempo, en mi adolescencia haciendo el bachillerato unificado polivalente en un colegio católico, ya me empecé a plantear en qué medida muchos de los sacerdotes que por allí pululaban creían realmente en lo que predicaban. Mantengo la sospecha, indemostrable, de que varios de ellos, y no pocos, no creían en su propia religión. Pero en la serie, que adopta a ratos un tono más críptico y lleno de simbolismo, no siempre fácil de aprehender, aunque mantiene la excelencia formal de la anterior, vamos cuestionando muchos de los fundamentos de la organización religiosa más potente y estructurada sobre la faz de la Tierra.

Una empresa con demasiados intereses. Mucho más allá de la guía de sus fieles. Y al final, no estoy seguro de haberlo entendido bien, seamos sinceros, por lo que he comentado con otras personas, en medio de un batiburrillo en el que lo que es honesto y lo que no queda confundido o resulta sorprendente, la impresión que te queda es que Sorrentino “apuesta” por el gatopardismo de la Iglesia, en la que mucho han de cambiar las cosas,… para que todo siga igual. La tercera vía de Brannox. Que inglés tenía que ser como todos los inventores de malditas terceras vías que ha habido en las últimas decadas.

Lenny Belardo,… ¿santo, resucitado, cristo, anticristo, mesías,…? ¿O simplemente, un papa? No he oído nada sobre una tercera entrega. Yo creo que así está bien. Muy bien. No hace falta más.

[TV] Cosas de series; nueva ración de “guilty pleasures” coreanos

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Netflix sigue confiando en los dramas coreanos para rellenar su catálogo, sabiendo probablemente que hay un buen número de aficionados a estas producciones en todo el mundo, y que también estamos los que, conociendo sus debilidades, nos enganchamos a ellas como exótico guilty pleasure. Algunas cosas van cambiando. Cada vez potencia más los estrenos de producciones propias o en combinación con cadenas coreanas. Las primeras son estrenadas y difundidas por Netflix en todo el mundo. Las segundas son producidas por otra cadena, pero Netflix adquiere sus derechos de difusión mundial con el sello de “Netflix original”. No siempre soy capaz de diferenciarlas. Y últimamente ha habido algún cambio en el modo de emisión. Si antes iban saliendo al catálogo los episodios al ritmo de uno o dos a la semana. Ahora ya ha habido alguna que se ha lanzado toda a la vez, propiciando el maratón de placer culpable. En las últimas semanas he terminado de ver o he visto un par de ellas. Suelo dejarlas para los fines de semana, días que destino a NO pensar en la medida de lo posible. Y estas series son ideales para ello.

Bueno… pues pasearemos fotográficamente por Corea del Sur, sea Seul, Busán o Gyeongjeon.

Chokolit [초콜릿], o sea Chocolate, es pura televisión “cebolla”. Dos niños huérfanos o como si lo fueran, que se conocieron de niños, y que vuelven a coincidir de adultos, llevándose de pena. Ella, cocinera, muy simpática y cariñosa, a pesar de lo mucho que ha sufrido en la vida; el, neurocirujano, serio, un poco bastante sieso, también con su dosis de drama familiar. Y tras una serie de desencuentros, acaban trabajando juntos en una clínica de cuidados paliativos (imaginaos si hay para echar lágrimas), mientras son amenazados por malvados familiares. Pues eso, puro dramón, puro placer culpable, bastante previsible. 16 episodios que se fueron emitiendo semana a semana en Netflix, de dos en dos, tras su estreno en Corea del Sur. Ahora ya se puede ver todos en la plataforma de vídeo bajo demanda.

Na Hollo Geudae [나 홀로 그대], que significa Mi holo yo, donde “holo” es una abreviatura de “holograma”, aunque internacionalmente se conoce como My Holo Love. Que quede claro que es un drama romántico. Esta es más animada, aunque con esquemas similares. Dos personas que se conocieron de niños, aunque no se recuerdan, cada una con sus problemas. Él, un genio de la informática, que ha creado una inteligencia artificial en forma de holograma que sólo se puede ver con unas gafas especiales. Ella, una discreta empleada, poco apreciada por sus compañeros, aunque es monísima, porque tiene un problema que guarda en secreto. Tras una serie de avatares, causados por unos malísimos rivales de la empresa de él, la chica pasa a ser la “beta tester” de las gafas y el holograma, del que se enamora. Ah… el holograma tiene la misma apariencia que él, claro. A partir de ahí… todo es previsible. Esta serie está “casi” bien. Aunque está muy lastrada por unos flojos intérpretes. Especialmente la chica, que como ya he dicho es monísima, pero más bien sosita. Producción exclusiva de Netflix, que subió los 12 episodios a la vez a su plataforma, así que ideal para un maratón desde el principio.

Ahora a esperar el próximo estreno, este fin de semana que viene, y que está muy valorado en IMDb, ya que se ha ido estrenando poco a poco en su país de origen. Parece que una damisela en apuros acabará aterrizando por accidente en Corea del Norte… esto parece una novedad…

[TV] Cosas de series; un buen lugar

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The Good Place ha sido sin lugar a dudas una de las sorpresas más agradables de los últimos años. Protagonizada por dos intérpretes que consiguieron en su momento grandes éxitos por sus series que los dieron a conocer y que hicieron que se ganaran el afecto de los espectadores, Ted Danson por Cheers y Kristen Bell por Veronica Mars, lo cierto es que ha funcionado no solamente por ellos, sino también por el excelente trabajo del resto del amplio reparto, y por el inteligente planteamiento de sus creadores y guionistas.

Cementerios, el lugar al que nuestros restos van, habitualmente, después de la muerte. Si van a algún sitio más, es algo en debate, aunque una idea cada vez menos sostenida o sostenible de modo racional.

Danson y Bell triunfaron en las series mencionadas, pero luego han llevado trayectorias irregulares. Creo que Danson es un intérprete mucho más sólido, y nunca he tenido claro porqué no ha sido capaz de hacer una carrera más brillante. Kristen Bell siempre me ha parecido una intérprete más limitada, pero que cuando un papel le va, entonces brilla. Como ha sucedido en esta ocasión. Pero ya digo que estamos ante una serie en la que hay mucha gente que aporta mucho. No voy a mencionarlos a todos, pero de los fijos las Janet de D’Arcy Carden y la ingenuidad y salidas de pata de banco del Jason de Manny Jacinto son los que más me han gustado a mí. Y de los recurrentes, Shawn (Marc Evan Jackson), Vicky (Tiya Sircar) y la Juez (Maya Rudolph) son los que mejores momentos nos han dejado.

No voy a decir que hay sido la serie perfecta, porque ha tenido sus altibajos; pero ha tenido momentos fenomenales y, sobre todo, ha sabido mantener la coherencia interna. Hay que decir que en su primera temporada daba la sensación de que la premisa de partida no prometía mucho más allá de esa primera temporada y una segunda ante el twist argumental del final de la primera. Pero los planteamientos han ido creciendo, o se han desarrollado muy bien, llevándonos a una reflexión mucho más profunda de lo que parece en una comedia de situación sobre la naturaleza del ser humano, sobre el peligro de los maniqueísmos, sobre la necesidad de un planteamiento vital ético, individual y personal, y sobre el hecho de que no necesitamos una promesa de una vida eterna, de un cielo, para realizarnos personalmente y sentir que hemos tenido una vida digna. Y sin necesidad tampoco de que nadie sea un héroe o “un triunfador” sea lo que coño sea eso. La serie, sin hacer sangre sobre ninguna creencia en particular, cuestiona de base las ideas de trascendencia al estilo de las viejas religiones. De un modo amable, pero claro.

Para finalizar, comprobaréis que es una de las pocas series para las que, a su final, dedico una entrada en este Cuaderno de ruta en exclusiva. Creo que es perfectamente recomendable para cualquiera. Y encima tiene un final que resulta bastante satisfactorio. A por ella, si estáis abonados a Netflix.

[TV] Cosas de series; para Navidad, aventuras espaciales

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Bueno… pensaba que hoy tampoco iba a tener tiempo para actualizar este Cuaderno de ruta. Últimamente he bajado algo el ritmo. Líos por otros lados. Pero “gracias” al mal tiempo que reina en la península en general, y en Zaragoza en particular, apetece poco salir a la calle, y me está cundiendo la tarde. Esta mañana, por unas idas y venidas que me ha tocado hacer en el trabajo, me he quedado con pocas ganas de salir a más idas y venidas por la tarde.

Ya que ha salido por ahí la familia Trapp, pues vámonos a darnos un paseo por Salzburgo, un rincón del sistema solar que nos vale tanto como cualquier otro en esta entrada de aventuras espaciales.

Durante el período navideño, y hasta un poquito después, fui siguiendo varias series con algo en común. Son… AVENTURAS ESPACIALES… uno de mis géneros favoritos, aunque pocas veces me satisfaga la que veo. Pero bueno. Seamos optimistas en esta ocasión.

En primer lugar, The Mandalorian. Bueno. Esta no ha sido del periodo navideño especialmente. Venía de antes. Pero la he terminado de ver a finales de diciembre. La nueva serie del universo Star Wars que tiene como protagonista un mandaloriano (Pedro Pascal), un tipo de la especie/el gremio/la secta o lo que sea de Boba Fett. Pero en majo. Y con él, la sensación de la temporada, ¡¡¡BABY YODA!!!… un pequeñín, poco más que un bebé de 50 años, de la especie del maestro jedi. Ese no es su nombre oficial… pero a falta de otro, es el que se ha popularizado en la red de redes. En esencia es un “space western” con un trama del tipo “El fugitivo”, bastante eficaz, que se ha ido viniendo a más conforme avanzaba la temporada. Y que en general es lo mejor que se ha visto de la saga en mucho tiempo. Superproducciones en forma de largometrajes incluidas. Esperando con ganas futuras temporadas.

Netflix nos ha traído la segunda temporada de Lost in Space, la reimaginación de la serie de los sesenta, que ya tuvo una (flojísima) versión cinematográfica hace algo más de 20 años. La primera temporada me pareció algo flojita. Pasable pero flojita. La segunda ha tenido más miga, y habido varios momentos en los que la trama me ha enganchado bastante. Pero tiene un problema. Con alguna notable excepción, la familia Robinson me parecen prácticamente insoportables. Que los expulsen al frío espacio exterior por una esclusa por favor. Y hagamos algo interesante con los demás. Anécdota. Angela Cartwright, una de las niñas de la familia Trapp en The Sound of Music [Sonrisas y lágrimas], creo que es la única que sale con más o menos importancia, en las tres versiones de la historia.

Y finalmente, Amazon Prime Video ha recuperado y nos ha traído la cuarta temporada de The Expanse. Esta aventura espacial que, hasta esta temporada, no había salido de nuestro sistema solar, con los dimes y diretes entre terráqueos, marcianos y cinturianos, más la aparición estelar de la protomolécula alienígena, ahora nos lleva a otros mundos, donde aprovecharán para crear tramas claustrofóbicas con cuenta atrás. Lo cual siempre suele funcionar. Como subtramas, politiqueos en la Tierra, complots en Marte y a los cinturianos que les salen rebeldes peligrosos en sus filas. La verdad es que me lo paso muy bien con esta serie. Esta escalando puestos bastante ágilmente entre mis aventuras espaciales favoritas. Y, aunque el nivel de interpretación es variopinto, hay gente bastante buena, y otros no tanto, la verdad es que el desarrollo de caracteres está bastante bien.

[TV] Cosas de series; animación, documentales y una serie muy mala

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Dejaré para la semana que viene un especial “aventuras espaciales” y hoy, que ando con poco tiempo, iré con algo más ligero. Cosas que he visto durante las navidades.

Dos de animación japonesa que he visto en Netflix. La primera, Mugen no jūnin [無限の住人], cuya traducción vendría a ser “El habitante del infinito” o algo así, pero que se suele conocer en occidente como “La espada del inmortal” y sus variantes inglesas. Cuenta la historia de un samurai maldito, que no puede morir, y una adolescente que busca venganza por la muerte de sus padres. Esta basada en una historieta que ha conocido una diversidad de adaptaciones, entre ellas una película de acción real que se estrenó también en Netflix, bastante regular. Vi esta primera temporada de animación porque recordaba un tanto a Samurai Champloo [サムライチャンプルー], que me gustó mucho. No es para tanto, pero es bastante mejor que la película.

Con dos series japonesas, está claro de donde voy a sacar las fotos para esta entrada. Nos iremos al monte Koya [Kōyasan, 高野山], que nos traslada fácilmente al ambiente de una de las dos series, la más histórica.

Un tono muy distinto tiene ReLife [リライフ]. A un NiNi japonés de 27 años (Ni estudia, Ni trabaja), se le ofrece la oportunidad de reorientar su vida, pero con la condición de volver por un año a los 17. Cuando estaba en su último curso de bachillerato, o como se llame en Japón. No pensaba pasar del primer episodio que vi por curiosidad, por asumir que sería una serie muy para adolescentes. Y lo es. Pero tiene alguna cosilla curiosa y me enganché. Sin más… Su origen está en una historieta para internet.

Pensando que era ficción me puse a ver una serie titulada Don’t f**k with cats, que resultó ser un documental en tres capítulos. Donde una serie de friquis enganchados a internet se dedican a buscar a un asesino de gatitos que emite los vídeos de sus fechorías por internet… y que resulta ser un asesino de personas real… No sé qué da más miedo, si la existencia de este tipo de asesinos o las comunidades de friquis en internet. Una curiosidad entretenida. Muy valorada por el público votante en IMDb… que debe ser amante de los gatos, o son los friquis o son seguidores de los asesinos de gatos y lo que haga falta… no sé.

Y finalmente vi la que es muy probablemente la serie coreana más mala que hay en Netflix, y eso es mucho decir, pero que tiene sólo dos episodios de unos 45 minutos en lugar de los 16 o más de una hora que son habituales. Será por eso por lo que la vi entera. Se titula 28 Hae eui dal [28개의 달], y es un drama romántico que… bah… da igual. Es malísima.

[TV] Cosas de serie; cosas ligeritas desde Asia

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Después de los atracones de todo tipo de las fecha navideñas, quizá estemos muy pesados, y quizá venga bien entrar en el terreno de los placeres culpables ligeros. Que no nos hacen pensar. Entretenimiento a base de series, a veces poco serias, que nos llegan del Asia oriental con distinta fortuna. Y Netflix es el lugar ideal para estas frivolidades orientales.

Tono de comedia trae una serie que aparece en Netflix bajo el título de Triad Princess, en el que se nos cuentan con desenfado las aventuras de la hija de un mafioso taiwanés que ha decidido casarla con el hijo de un lider de las triadas de Hong-Kong. Pero la chica quiere una vida independiente, y está enamorada de un cantante de éxito, mientras consigue trabajo como asistente y guardaspaldas de otra cantante de la misma agencia, amenazada por motivos no bien conocidos. Absolutamente intrascendente, en ocasiones sin pies ni cabeza, en tono preferentemente cómico con algún momento dramático, varios de los personajes tiene suficiente carisma como para que sea llevadera. El título original, 極道千金, siginifica Camino polar. Y si tiene que ver, que tenga.

Como no podía ser de otra forma, fotos desde Asia. Hoy nos pasearemos por los templos y santuarios de Nara, en Japón.

Recientemente fue un éxito de público en Asia una serie de época china de nada menos que 70 capítulos, que de momento no se ha emitido en España, que yo sepa. En cualquier caso, el éxito llevó a un spin-off, una miniserie de seis episodios, Yanxi Palace: Princess Adventures, que se estrenó recientemente en Netflix. La ambientación histórica es muy vistosa, desconozco si es precisa, pero todo es muy deslumbrante, con las chicas muy guapas. Las interpretaciones son absolutamente lamentables. Lo cual es una pena, porque después de unos primeros capítulos absolutamente inanes, se desarrolló una trama final, de intrigas palaciegas, que tenía su interés, con tonos inquietantes, que merecía mejores guionistas y mejores intérpretes. Bueno, que sirva para ambientar nuestra futura visita a la Ciudad Prohibida de Pekín. Los personajes de la serie están basados, de alguna forma o manera, en personajes históricos reales del siglo XVIII. El título original, 金枝玉叶 , significa La hoja de jade dorada. Pues vale

En los últimos tiempos tengo la sensación de que Netflix ha disminuido el ritmo de estrenos de series propias o en coproducción procedentes de Corea del sur. En cualquier caso, hemos tenido un drama policiaco, The lies within, en el que nos han librado de la trama romántica de los protagonistas. Lo cual la hace más sosa. La novedad ha sido que la trama tenía algo más de miga que otras series del mismo país. Estaba más currada y, aunque estas series, con sus 16 episodios, a veces más, son siempre excesivamente largas, en esta aguantaba el tipo. Ninguna maravilla… pero bueno. El título original, 모두의 거짓말 , esta vez tiene más que ver, significa Todo el mundo miente. Muy House MD.

Y por fin llegaron en vísperas de navidad la siguiente tanta de episodios de Terrace House: Tokyo 2019-2020… de los que yo ya había visto la mitad de ellos durante mis vacaciones en Japón. Un rollo esto de que hay que esperar tres meses para cada tanda. Podría ser como en el País del Sol Naciente, donde emiten un episodio a la semana. Si la primera tanda de 12 episodios había sido un tanto sosa, predominaban los participantes que habían ido allí “a hablar de mi libro”… en esta ha habido más interacción. Aunque predominan las “calabazas” sobre los “si quiero”. Eran previsibles… Como siempre, mi placer culpable favorito.

Están emitiendo en Japón, o la han emitido ya, una nueva temporada de Doctor X – Gekai Daimon Michiko [ ドクターX ~外科医・大門未知子]. Pero de momento Amazon Prime no ha dicho nada de emitirla. Y además ya ha retirado las cinco temporadas anteriores. Me lo pasaba bien con esta parodia de drama médico. A ver si me las apaño para echarle el guante.

[TV] Cosas de series; lo destacado de diciembre

Televisión

Llevo bastante retraso en esto de comentar finales de series o de temporadas. Y tardaré todavía un poco en ponerme al día. Salvo que me dedique una semana a hablar mayoritariamente de televisión, cosa que no me apetece. Así que vamos con lo más destacado de diciembre,… como llamo a aquellas series que forma parte de lo que podríamos llamar la “primera división” de la seriefilia. Aquellas series que por presupuesto y pretensiones aspiran al éxito de crítica y público como planteamiento base. Una de ellas ya la conocíamos, las otras son novedades de este último trimestre del año.

La serie fantástica de HBO… una de ellas… va de viajar al norte. Un norte que recuerda mucho a Noruega. Y aunque no tengo fotos de Noruega invernal… pues Noruega son las fotos de hoy.

Ya lo sabéis de mi comentarios anteriores sobre The Marvelous Mrs. Maisel. Es una de las mejores comedias del momento. De hecho, es una de las mejores series del momento. Es la serie con la que hemos recuperado los chispeantes diálogos de la chicas Gilmore. Pero más adulta; no para todos los públicos. Y además, con mayor nivel interpretativo. Dicen que esta tercera temporada no ha tenido el mismo nivel que las dos primeras. Mmmmmm… evidentemente, la serie ha perdido el factor novedad. Y ha sido una temporada de transición para los personajes. Frente a las crisis manifiestas de las dos primeras temporadas, se han abierto nuevos caminos que todavía están en marcha. Y es cierto que ha habido alguna subtrama un poco más floja, como la de Sophie Lennon (Jane Lynch), que ha trabado el desarrollo de Susie (Alex Borstein). Y que estuvo muy claro el momento en que Midge (Rachel Brosnahan) la cagó… Pero sigue siendo una serie de gran nivel. Y ante todo, quiero más presencia de Mei (Stephanie Hsu), un personaje potencialmente muy divertido. En fin… hasta dentro de unos meses, Mrs. Maisel.

Mmmmm… His Dark Matterials. Primera temporada. En HBO. Buscando un nuevo pelotazo estilo “tronos”. Hasta la presentación es similar. Pero nada más salvo el ámbito fantástico tan distinto. Cuenta a priori con un reparto interesante. Pero por algún motivo, esta historia adaptada de las novelas de Philip Pulman, no me acaba de enganchar. Quizá hay que darle más tiempo. Ya tuvo una adaptación al cine, que iba camino de la típica trilogía, pero que se quedó en un película aislada sin más recorrido. Y es que creo que hay un problema de base. Se plantea como una historia para niños mayores y adolescentes,… pero que la única forma de que realmente funcione es adaptándola como una historia para adultos, mucho más oscura y más agresiva en sus críticas sociales de fondo. Y creo que nadie se atreve a tal. La niña protagonista, Dafne Keen, sin ser una catástrofe no aba de tener carisma suficiente para cargar a cuestas con la serie. Veremos que pasa en un futuro.

No soy aficionado al género superheroico, que con excepciones, me aburre. Así que acogí Watchmen, también en HBO, con notable excepticismo. Pero me ha sorprendido. Para bien. Y mucho. Una historia que se construye poco a poco, con piezas aparentemente inconexas en algunas ocasiones, pero en la que al final todo encaja con finura y elegancia. Impresionante labor de guion con mucho más fondo y enjundia que la mayor parte de las tontadas que se hacen en este género. Pero vamos… sin comparación. A años luz, para bien. Tanto me ha gustado, que voy a leerme el cómic que la inspira y que creo que me contará lo que pasó décadas antes de los acontecimientos de la serie. Creo. Ya os diré. Pero espero con ganas una segunda temporada.